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Adviento: Espera y Conversión

Este documento presenta las indicaciones para una meditación sobre el tiempo de Adviento. Consiste en cinco meditaciones sobre temas como la espera, la oración, la penitencia y la caridad. Cada meditación incluye una lectura y sugerencia para cantar. La quinta meditación se enfoca en María y su ejemplo de espera activa. El documento concluye con letanías para pedir la misericordia de Dios durante este tiempo.

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Adviento: Espera y Conversión

Este documento presenta las indicaciones para una meditación sobre el tiempo de Adviento. Consiste en cinco meditaciones sobre temas como la espera, la oración, la penitencia y la caridad. Cada meditación incluye una lectura y sugerencia para cantar. La quinta meditación se enfoca en María y su ejemplo de espera activa. El documento concluye con letanías para pedir la misericordia de Dios durante este tiempo.

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Adviento, Tiempo de espera”

Indicaciones:

· Ambiente: Capilla

· Símbolo: Una “corona de adviento” con 4 cirios los cuales deberán ser prendidos al inicio de cada una de las
primeras cuatro meditaciones; en la quinta meditación se encenderá el cirio de la Virgen. La corona se coloca a
los pies de la imagen de la Virgen

Materiales:

Materiales:

· Imagen de la Virgen
· Corona de adviento con sus 4 cirios
· Cirio azul (para la Virgen)
· Cancioneros

T: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo...

MONICION INICIAL:

En comunión con toda la Iglesia celebramos el tiempo litúrgico de Adviento. En este tiempo nos prepararnos
para celebrar la Navidad, como conmemoración de la primera venida del Hijo de Dios entre los hombres y, a la
vez, mediante esta celebración, nuestra fe se dirige a la segunda venida, ya gloriosa y definitiva al final de los
tiempos, del Señor Jesús.

Es un tiempo mariano por excelencia ya que nuestra Madre aparece  cooperando activamente en el misterio de
la Reconciliación preparando el nacimiento del Mesías. Es por ello que, en su presencia y compañía, vivimos
este tiempo de espera y de conversión.

Iniciemos este Santo Rosario cantando “Esperando”.

PRIMERA MEDITACION:
TIEMPO DE ESPERA Y CONVERSION

El tiempo de Adviento es un tiempo de espera activa en búsqueda del encuentro definitivo con el Señor Jesús. 
Espera activa que implica tener deseos de cambiar, de prepararse; es por eso que en este tiempo estamos
llamados a la exigencia radical, a la conversión, al cambio de vida, a volver nuestros pasos l camino de Dios; 
llamados a la conversión que debe abarcar todo nuestro ser y que debe llevarnos a cambiar nuestros
pensamientos, sentimientos y acciones; poniéndolas en concordancia con la manera de pensar, sentir y actuar de
Jesús.

SEGUNDA MEDITACION:
LA ORACIÓN

El Adviento es tiempo de acercamiento sincero al Señor, quien está por venir y que  a la vez ya está entre
nosotros. Pero no podemos acercarnos a Él sino lo buscamos, sino estamos en constante tensión por ponernos
en su presencia.  La oración, personal y comunitaria, constituye un medio eficaz de búsqueda hacia un
encuentro real con el Señor Jesús; mediante la escucha atenta, la meditación y la interiorización de su Palabra,
lo que debe constituirse en una exigencia y necesidad en este tiempo de espera.

TERCERA MEDITACION:

LA PENITENCIA

Dios nos envía un Salvador, su propio Hijo. ¿Pero estamos realmente preparados para acogerlo y recibirlo en
toda su dimensión? Pongamos todo de nuestra parte, por asumir, sin contemplaciones, durante este tiempo de
espera todos los sufrimientos, problemas y dolores que encontramos en nuestro camino de santidad buscando
ponernos en forma concreta, en la Cruz del Señor, viviendo estas dificultades en sentido oblativo, de sacrificio y
entrega; mediante la penitencia, medio necesario de preparación y espera hacia un encuentro definitivo con el
Señor Jesús.

CUARTA MEDITACION:
LA CARIDAD
La caridad, se nos presenta como un excelente medio de espera y conversión en el tiempo de Adviento; ya que
sólo a través de nuestra comunión de amor con el Señor, estaremos en condiciones de amar realmente a nuestros
hermanos y de practicar la verdadera caridad con ellos. La caridad debe llevarnos durante este tiempo
expresarla concretamente a través de la atención de los más pobres y necesitados, buscando su promoción
integral y radicalizando nuestra obligación de ser “guardianes del hermano” preocupándonos de colaborar con
él para aliviar sus necesidades y problemas. ( Se sugiere cantar el primer Ave María).

QUINTA MEDITACION:
MARÍA NOS EDUCA EN LA ESPERA

María, con su “Fiat”, acepta ser la Madre de Dios y al hacerlo dirige todo su esfuerzo por cumplir a cabalidad
tal misión y espera ansiosa aquel momento de máxima felicidad, como es el nacimiento del Señor Jesús; pero
esta espera de la Madre no es una espera pasiva, sino por el contrario es una espera activa, demostrada en las
acciones de Santa María durante la visita a su prima Isabel.

Reflexionemos sobre nuestra actitud de espera de la llegada de Jesús y dejémonos educar por María en la espera
paciente y activa. Cantamos MADRE NUESTRA.(Se sugiere encender el cirio de la Virgen).

MONICION FINAL

En este tiempo de Adviento como cristianos comprometidos estamos llamados a vivir en actitud de tensión y
búsqueda de la presencia del Señor Jesús y en

espera de su retorno definitivo.  Pidámosle a Santa María que nos enseñe a esperar con su misma fe. 
Terminemos rezando La Salve. 

LETANÍAS PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO

Señor, ten piedad.


Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial,


R. Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
R. Ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo,
R. Ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios,
R. Ten misericordia de nosotros.

- Verbo de Dios, por quien todas las cosas ha sido hechas,


R. Ten misericordia de nosotros.

Palabra hecha carne,


R. Ten misericordia de nosotros.

Mesías prometido en la Ley,


R. Ten misericordia de nosotros.

Prefigurado por místicos milagros,


R. Ten misericordia de nosotros.

Predicho por los Profetas,


R. Ten misericordia de nosotros.
Anunciado por Ángeles,
R. Ten misericordia de nosotros.

Deseado por los Reyes,


R. Ten misericordia de nosotros.

Anhelado por las naciones,


R. Ten misericordia de nosotros.

Enviado al mundo por el Padre,


R. Ten misericordia de nosotros.

Concebido por el Espíritu Santo,


R. Ten misericordia de nosotros.

Sabiduría enviada desde el trono de la gloria de Dios,


R. Ten misericordia de nosotros.

Deseo de los collados eternos,


R. Ten misericordia de nosotros.

Rocío en el vellocino de Gedeón,


R. Ten misericordia de nosotros.

Zarza ardiente en fuego incombustible,


R. Ten misericordia de nosotros.

Escala de Jacob,
R. Ten misericordia de nosotros.

Flor de la raíz de Jesé,


R. Ten misericordia de nosotros.

Flor de la vara de Aarón,


R. Ten misericordia de nosotros.

Flor que aparece en nuestra tierra,


R. Ten misericordia de nosotros.

Olor de campo bendecido por Dios,


R. Ten misericordia de nosotros.

Timiama de suavísimo olor sobre altar de oro,


R. Ten misericordia de nosotros.

Nardo y cinamomo en huerto cerrado,


R. Ten misericordia de nosotros.

Sello puesto sobre el corazón,


R. Ten misericordia de nosotros.
Piedra mortal desprendida sin intervención de mano alguna,
R. Ten misericordia de nosotros.

Agua saludable sacada del pozo de Belén,


R. Ten misericordia de nosotros.

Nuevo vino en nuevo odre,


R. Ten misericordia de nosotros.

Agua viva que fluye como torrente desde el Líbano,


R. Ten misericordia de nosotros.

Árbol de la Vida plantado en medio del Paraíso,


R. Ten misericordia de nosotros.

Fuente que mana del Paraíso,


R. Ten misericordia de nosotros.

Agua de la vida en fuente sellada,


R. Ten misericordia de nosotros.

Lámpara puesta sobre candelabro purísimo,


R. Ten misericordia de nosotros.

Estrella de Jacob,
R. Ten misericordia de nosotros.

Cetro de Israel,
R. Ten misericordia de nosotros.

Sol del que está vestida la Mujer,


R. Ten misericordia de nosotros.

Varón rondado por la mujer,


R. Ten misericordia de nosotros.

Verdad que brota de la tierra,


R. Ten misericordia de nosotros.

Justicia que desciende del Cielo,


R. Ten misericordia de nosotros.

Salvador que pasa por la puerta cerrada,


R. Ten misericordia de nosotros.

Príncipe sentado en la puerta oriental,


R. Ten misericordia de nosotros.

Linaje de la mujer que aplasta la cabeza de la serpiente,


R. Ten misericordia de nosotros.
Progenie de Abraham por la cual son bendecidas todas las naciones,
R. Ten misericordia de nosotros.

Salvación y esperanza,
R. Ten misericordia de nosotros.

Emmanuel nuestro,
R. Ten misericordia de nosotros.

- Muéstrate propicio,
R. perdónanos, Señor.

Muéstrate propicio,
R. escúchanos, Señor.

Muéstrate propicio,
R. líbranos Señor.

- De todo mal,
R. líbranos Señor.

De todo pecado,
R. líbranos Señor.

De un corazón duro y perverso,


R. líbranos Señor.

De toda costumbre malvada,


R. líbranos Señor.

De toda pasión desordenada,


R. líbranos Señor.

De toda aspereza de costumbres,


R. líbranos Señor.

De toda malicia e indolencia,


R. líbranos Señor.

De una mala y eterna muerte,


R. líbranos Señor.

Por tu predestinación desde toda la eternidad,


R. líbranos Señor.

Por tu advenimiento,
R. líbranos Señor.

Por el misterio de tu santa Encarnación,


R. líbranos Señor.
Por tu virginal e inmaculada concepción,
R. líbranos Señor.

Por la fe y la obediencia de la gloriosa Virgen,


R. líbranos Señor.

Por la virginal fecundidad de tu Santísima Madre,


R. líbranos Señor.

Por la plenitud de gracia comunicada a tu Madre,


R. líbranos Señor.

En el día del Juicio,


R. líbranos Señor.

- Nosotros pecadores,
R. te rogamos, óyenos.

Que te dignes salvarnos de nuestros pecados,


R. te rogamos, óyenos.

Que te dignes dirigir a Ti todas nuestras acciones,


R. te rogamos, óyenos.

Que te dignes hacer que tengamos para Ti nuestra morada preparada,


R. te rogamos, óyenos.

Que te dignes rellenar con tu gracia todo valle de pusilanimidad,


R. te rogamos, óyenos.

Que nos concedas gozarnos siempre en Ti y glorificarte,


R. te rogamos, óyenos.

Que te dignes mirar nuestra humildad y extender sobre nosotros el brazo de tu poder,
R. te rogamos, óyenos.

Que te dignes colmarnos a nosotros, pobres, de tus bienes,


R. te rogamos, óyenos.

Que te dignes hacer de nosotros coherederos de tu reino,


R. te rogamos, óyenos.

Que te dignes atendernos,


R. te rogamos, óyenos.

Hijo de Dios,
R. te rogamos, óyenos.

- Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,


R. perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R. escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,


R. ten misericordia de nosotros.

- Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

- Señor, ten piedad.


Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

- Padre nuestro…

- Ven a liberarnos, Señor, Dios de las Virtudes.


R. Muéstranos tu rostro y seremos salvos.

Acuérdate de nosotros, Señor, como el pueblo de tu beneplácito.


R. Visítanos con tu salvación.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.


R. Y danos tu salvación.

- Señor, escucha nuestra oración.


R. Y llegue a Ti nuestro clamor.

Oremos.

Excita, Señor, tu poder y ven, para que con tu protección merezcamos vernos libres de los
inminentes peligros de nuestros pecados y con tu gracia podamos salvarnos.
Purifica, Señor, nuestras conciencias visitándolas, para que tu Hijo Jesucristo, Señor Nuestro,
encuentre en nosotros al venir una morada preparada para Él.

Oh Dios, que sabes que nuestra humana fragilidad no puede subsistir a tantos peligros como nos
acechan, danos salud de alma y de cuerpo para que, con tu ayuda, podamos superar los sufrimientos
por nuestros pecados.

Todopoderoso e indulgente Dios, sé propicio a nuestras plegarias y libra nuestros corazones de las
tentaciones de malos pensamientos para que merezcamos convertirnos en digna morada del Espíritu
Santo.

Concede, te rogamos, Dios Todopoderoso, que los sagrados misterios de nuestra redención nos
otorguen los auxilios necesarios a la vida presente y nos alcancen los premios de la bienaventuranza
eterna. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, por los siglos de los siglos.

Amén.

V. Señor, escucha mi oración.


R. Y llegue a Ti mi clamor.
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

V. Y las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
R. Amén.

 
Letanías del Adviento I
Señor, ten piedad de nosotros. Señor ten piedad de nosotros
Cristo ten piedad de nosotros. Cristo ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros. Señor piedad de nosotros
Cristo óyenos. Cristo óyenos
Cristo escúchanos. Cristo escúchanos
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros
Dios Hijo redentor del mundo, ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros
Emmanuel anunciado por los profetas……. Ven, Señor, no tardes.
Luz que ilumina a los que caminan en las tinieblas…. Ven, Señor, no tardes
Alegría y gozo de los pobres y afligidos ….. Ven, Señor, no tardes
Niño que nos ha nacido como presencia de Dios entre nosotros … Ven, Señor, no tardes
Maravilla de Consejero …… Ven, Señor, no tardes
Dios fuerte …….. Ven, Señor, no tardes
Príncipe de la paz ……… Ven, Señor, no tardes
Hijo de David ……….Ven, Señor, no tardes
Germen justo de David ………….. Ven, Señor, no tardes
Retoño de Jesé …………………….. Ven, Señor, no tardes
Señor, justicia nuestra…………… Ven, Señor, no tardes
Rey prudente ……………………… Ven, Señor, no tardes
Mesías de Dios…………………… Ven, Señor, no tardes
Señor que has de venir……….. Ven, Señor, no tardes
Esperanza de los que sufren… Ven, Señor, no tardes
Salvador nuestro …………….. Ven, Señor, no tardes
Sabiduría de Dios…..Ven, Señor, no tardes
Rocío celestial engendrado por el Padre, …Ven, Señor, no tardes
Mesías derramado sobre el mundo desde las nubes del cielo ….. Ven, Señor, no tardes
Pastor de Israel ……………………. Ven, Señor, no tardes
Llave de David y cetro de la casa de Israel ………… Ven, Señor, no tardes
Sol que naces de lo alto……… Ven, Señor, no tardes
Rey de las naciones y deseado de los pueblos ….Ven, Señor, no tardes
Pastor amoroso que cuidas de las ovejas enfermas …..Ven, Señor, no tardes
Redentor nuestro…….Ven, Señor, no tardes
Salvación de Dios para los hombres ……Ven, Señor, no tardes
Rey de la gloria ….Ven, Señor, no tardes
Mensajero de Dios ….Ven, Señor, no tardes
Hijo del Dios Altísimo ……Ven, Señor, no tardes
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo ……Ven, Señor, no tardes
Salvador prometido por el Padre ……….Ven, Señor, no tardes
Mesías que vino al mundo y nació en Belén ……Ven, Señor, no tardes
Palabra de Dios hecha carne. ………Ven, Señor, no tardes
Palabra de Dios que puso su morada entre nosotros. ……Ven, Señor, no tardes
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo ….perdónanos Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo ….escúchanos Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo….ten piedad de nosotros
Oremos:
Señor todopoderoso, rico en misericordia, cuando salimos animosos al encuentro de tu Hijo, no permitas que lo
impidan los afanes de este mundo; guíanos hasta él con sabiduría divina para que podamos participar
plenamente de su vida. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amen

Oración a San Miguel Arcángel


San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del
demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la milicia
celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que
vagan por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.

Señal de la Cruz
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amen!
¡Fin de rezar el rosario!
Las siguientes letanías, extraídas del célebre Fasciculus Sacrarum Orationum et Litaniarum ad usum
quotidianum Christiani hominis, ex sanctis Scripturis et Patribus collectus, pp 391-401, del año 1612, y
traducidas del latín, son un sugestivo sacramental que podemos incorporar en nuestras prácticas devocionales
del Sacro Adviento. Sería oportuno añadirlas como conclusión al rezo del Santo Rosario, o en la novena de
Navidad, por ejemplo. El nombre oficial es Litaniae ad Christum ex Scriptura Sacra in Adventu, pues pretende
especificar la raigambre bíblica de las invocaciones:

LETANÍAS 

Señor, ten piedad.


Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial, ten misericordia de nosotros (esta respuesta se repite en cada invocación siguiente)
Dios Hijo, Redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santa Trinidad, un solo Dios,

Verbo de Dios, por Quien todas las cosas han sido hechas, (Jn. 1, 3; Col. 1, 16).
Palabra hecha carne, (Jn. 1, 14).
Mesías prometido en la Ley, (Jn. 5, 30-47).
Prefigurado por místicos milagros, (Is. 7, 14).
Predicho por los Profetas, (Miq. 5, 2).

Anunciado por Ángeles, (Lc. 2, 10-11).


Deseado por los Reyes, (Sal. 88).
Anhelado por las naciones, (Ag. 2, 7)
Enviado al mundo por el Padre, (Jn. 3, 16-17).
Concebido por el Espíritu Santo,
Sabiduría enviada desde el trono de la gloria de Dios, (Sab. 9, 10).
Deseo de los collados eternos, (1) (Gén. 49, 26).
Rocío en el vellocino de Gedeón, (Juec. 6, 37).
Zarza ardiente en fuego incombustible, (Éx. 3, 2).
Escala de Jacob, (Gén. 28, 12).
Flor de la Raíz de Jesé, (2) (Is. 11, 1).
Flor de la vara de Aarón, (Éx. 7, 12; Heb. 9, 4).
Flor que aparece en nuestra tierra, (Cant. 2, 12).
Aroma de campo bendecido por Dios, (Gén. 27, 28).
Incienso de suavísima fragancia sobre altar de oro, (Éx. 25, 6; 39, 37).
Nardo y cinamomo en huerto cerrado, (3) (Cant. 4, 12-14).
Sello puesto sobre el corazón, (Cant. 8, 6).
Piedra del monte desprendida sin intervención de mano alguna, (Dan. 2, 34).
Agua saludable sacada del pozo de Belén, (II Sam. 23, 15; I Cor. 11, 17).
Nuevo vino en odre nuevo, (Mt. 9, 17; Mc. 2, 22; Lc. 5, 37).
Agua viva que fluye como torrente desde el Líbano, (Cant. 4, 15).
Árbol de la Vida plantado en medio del Paraíso, (Gén. 3, 3).
Fuente que mana del Paraíso, (Gén. 2, 6).
Agua de la vida en fuente sellada, (3) (Cant. 4, 12; Apoc. 7, 17).
Lámpara puesta sobre candelabro purísimo, (Lc. 11, 33).
Estrella de Jacob, (Núm. 24, 17).
Cetro de Israel, (2) (Ídem).
Sol del que está vestida la Mujer, (Apoc. 12, 1).
Varón rodeado por la mujer, (Jer. 31, 22).
Verdad que brota de la tierra, (Sal. 85, 11).
Justicia que desciende del Cielo, (Ídem).
Salvador que entra por la puerta cerrada, (Ez. 44, 1-2).
Príncipe sentado en la puerta oriental, (Ez. 44, 2-3).
Linaje de la Mujer que aplasta la cabeza de la serpiente, (Gén. 3, 15).
Progenie de Abraham por la cual son bendecidas todas las naciones, (Gén. 3, 29).
Salvación y esperanza, (Mt. 1, 21; I Cor. 15, 19).
Emmanuel nuestro, (Is. 7, 14; Mt. 1, 23).
-Senos propicio,
-Perdónanos, Señor.
-Senos propicio,
-Escúchanos, Señor.

-Senos propicio, líbranos, Señor (esta respuesta se repite en cada invocación siguiente)

De todo mal,
De todo pecado,
De un corazón duro y perverso,
De toda costumbre malvada,
De toda pasión desordenada,
De toda aspereza de costumbres,
De toda malicia e indolencia,
De una mala y eterna muerte,
Por tu predestinación desde toda la eternidad, (Jn. 1, 1; 8, 58).
Por tu Advenimiento,
Por el misterio de tu santa Encarnación,
Por tu virginal e Inmaculada Concepción, (4) (Is. 7, 14; Lc. 1, 34-35).
Por la fe y la obediencia de la gloriosa Virgen, (Lc. 1, 38).
Por la virginal fecundidad de tu Santísima Madre, (Lc. 2, 7).
Por la plenitud de gracia comunicada a tu Madre, (Lc. 1, 28. 48).

En el Día del Juicio, nosotros pecadores, te rogamos, óyenos (esta respuesta se repite en cada invocación
siguiente)
Que te dignes salvarnos de nuestros pecados,
Que te dignes dirigir a Ti todas nuestras acciones,
Que te dignes hacer que tengamos para Ti nuestra morada preparada,
Que te dignes rellenar con tu gracia todo valle de pusilanimidad,
Que nos concedas gozarnos siempre en Ti y glorificarte,
Que te dignes mirar nuestra humildad y extender sobre nosotros el brazo de tu poder,
Que te dignes colmarnos a nosotros, pobres, de tus bienes,
Que te dignes hacernos coherederos de tu Reino,
Que te dignes atender nuestras súplicas,
Hijo de Dios,
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
-Perdónanos, Señor.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
-Escúchanos, Señor.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
-Ten misericordia de nosotros.

-Cristo, óyenos.
-Cristo, escúchanos.

-Señor, ten piedad.


-Cristo, ten piedad.
-Señor, ten piedad.

Padrenuestro…

-Ven a liberarnos, Señor, Dios de las virtudes.


-Muéstranos tu Rostro y seremos salvos.
-Acuérdate de nosotros, Señor, como el pueblo de tu beneplácito.
-Visítanos con tu salvación.
-Muéstranos, Señor, tu misericordia.
-Y danos tu salvación.
-Señor, escucha nuestra oración.
-Y llegue a Ti nuestro clamor.

Oremos.

Excita, Señor, tu poder y ven, para que con tu protección merezcamos vernos libres de los inminentes peligros
de nuestros pecados y con tu gracia podamos salvarnos.
Purifica, Señor, nuestras conciencias visitándolas, para que tu Hijo Jesucristo, Señor nuestro, encuentre en
nosostros al venir una morada preparada para Él.
Oh, Dios, que sabes que nuestra humana fragilidad no puede subsistir a tantos peligros como nos acechan,
danos salud de alma y de cuerpo para que, con tu ayuda, podamos superar los sufrimientos por nuestros
pecados.
Todopoderoso e indulgente Dios, sé propicio a nuestras plegarias y libra nuestros corazones de las tentaciones
de malos pensamientos para que merezcamos convertirnos en digna morada del Espíritu Santo.
Concede, te rogamos, Dios Todopoderoso, que los sagrados misterios de nuestra redención nos otorguen los
auxilios necesarios a la vida presente y nos alcancen los premios de la bienaventuranza eterna. Por Jesucristo, tu
Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los
siglos. Amén.

-Señor, escucha mi oración.


-Y llegue a Ti mi clamor.
-Bendigamos al Señor.
-Demos gracias a Dios.

-Y las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.
 -Amén.

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