Christian Salvador Mejía Domínguez.
Walter Benjamin: Para una crítica de la violencia
Antes de una crítica hacia la violencia, debemos poner sobre la mesa la relación
que existe entre la violencia y la justicia, y es que en lo que respecta a esta última,
la violencia puede ser empleada siempre y cuando se encuentre bajo un contexto
ético.
La “ética” es expresada por los conceptos de derecho y de justica; el derecho es el
medio y el fin de todo orden de derecho. La violencia solo puede encontrarse en el
reino de dicho medio y no de los fines, ergo los fines nunca son violentos mientras
estos sean justos.
Dicho de otra forma, la violencia es solo un medio, de ser la violencia un medio
solo queda realizar la pregunta si este medio sirve a fines justos o injustos. No
obstante, la cuestión de si la violencia es en general ética como medio para
alcanzar un fin sigue sin resolverse.
Para llegar a una decisión al respecto es necesario tener un criterio mas fino. Es
necesario poseer la capacidad de distinguir dentro de la esfera de los medios sin
tomar en cuenta los fines a los que sirve. La exclusión de estas interrogaciones (el
fin justifica los medios) es una característica notable de la filosofía del derecho: la
del derecho natural. Es fácil para esta corriente la utilización de la violencia.
La forma en la que esta corriente concibe la violencia es comparable a una
materia prima, un producto que se da con naturalidad en los seres humanos, que
no representa problema alguno, hasta que se usa para fines injustos. Para que las
personas puedan renunciar a la violencia como derecho natural en beneficio del
estado, antes es necesario asumir que éstas practican libremente todo tipo de
violencia, tanto de facto como de jure.
Estas concepciones fueron reforzadas por la teoría de Darwin, la cual reconoce a
la violencia como medio primario y adecuado para todos los fines de la naturaleza.
La forma en la que la filosofía del derecho adecua la violencia a fines naturales es
Christian Salvador Mejía Domínguez.
similar a la teoría de Darwin, mostrando delgada brecha que existe entre la historia
natural y la filosofía del derecho.
La tesis del derecho natural de la violencia como naturalmente dado, es opuesta a
la que asume el derecho positivo, que coloca a la violencia como un dato histórico
que se adquiere. En tanto el derecho natural solo es capaz de juzgar a la violencia
solo en vista de sus fines. El derecho positivo establece su juicio solo entorno de
los medios. Como menciona Walter Benjamín: “si la justicia es el criterio de los
fines, la legitimidad lo es de los medios”.
No obstante, ambas escuelas, tanto la del derecho natural como la del derecho
positivo, comparten un dogma fundamental: fines justos pueden ser alcanzados
por medios legítimos y medios legítimos pueden ser empleados para llegar a fines
justos.
El derecho natural aspira justificar la violencia de sus medios por la justicia de sus
fines; por su parte el derecho positivo intenta garantizar la justicia de sus fines a
través de la legitimización de sus medios. ¿Qué medios abarca el ámbito de la
violencia con legitimidad?
Los principios del derecho natural serán descartados debido a su nulo
condicionamiento de los medios. En cambio, la teoría del derecho positivo
promueve una distinción importante entre las diferentes maneras de emplear la
violencia, independientemente de los fines para los que se aplica.
El punto de partida que el derecho positivo toma para hacer una distinción básica
de las formas de violencia, es reconociendo la violencia histórica, haya sido
sancionada o no. El derecho positivo no concibe el uso de la violencia, pero si su
apreciación. El criterio que el derecho positivo establece acerca de la violencia es
a partir de un análisis, no se hace a partir de su valor. Por lo tanto, la crítica de
Benjamín es concebida fuera de la esfera del derecho positivo, pero lo es también
fuera del derecho natural.
Christian Salvador Mejía Domínguez.
La función que diferencia a la violencia, según sirva a fines de derecho natural o
de derecho positivo puede apreciarse con mayor claridad en las condiciones
determinadas de algún tipo de derecho. Dichas condiciones pueden ser
encontradas en lo que concierne a la persona individual como sujeto de derecho,
la tendencia actual de las instituciones éticas establecidas es la de frustrar fines
naturales que se puedan llevar a cabo empleando la violencia. Este orden legal
limita aquellos ámbitos en que los fines naturales gozan de gran libertad, al
establecer fines de derecho aplicables cada vez que los fines naturales son
percibidos con un exceso de violencia.
Esto se pone en manifiesto en las leyes que ejercen un castigo o una
penalización. Si para satisfacer un fin natural las personas individuales utilizan la
violencia se tendrán que ver enfrentados con los fines de derecho. Por lo tanto, se
deduce que la violencia en manos de personas individuales constituye un peligro
para el orden legal. Este peligro no se ve reducido de ninguna manera a lo que
pueda abortar los fines de derecho y las instituciones de derecho. De ser así no se
juzgaría a la violencia en general, sino solo aquella que se vuelve contra los fines
de derecho. Un sistema que establece fines de derecho no podría sostenerse
donde fines naturales puedan ser alcanzados usando la violencia como medio.