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Programa Andino: Mejora de Vida Indígena

Este documento describe los antecedentes y el desarrollo del Programa Andino de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el cual tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida y trabajo de las poblaciones indígenas en los Andes de Sudamérica. La OIT ha trabajado en este tema desde hace décadas, pero el Programa Andino se lanzó formalmente en 1953 para coordinar los esfuerzos de varias agencias de la ONU en países como Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Chile y Argentina. El programa busca elevar el nivel
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Programa Andino: Mejora de Vida Indígena

Este documento describe los antecedentes y el desarrollo del Programa Andino de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el cual tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida y trabajo de las poblaciones indígenas en los Andes de Sudamérica. La OIT ha trabajado en este tema desde hace décadas, pero el Programa Andino se lanzó formalmente en 1953 para coordinar los esfuerzos de varias agencias de la ONU en países como Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Chile y Argentina. El programa busca elevar el nivel
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El Programa andino

Por Jef RENS


• ' ■ Director General Adjunto
de la Oficina Internacional del Trabajo

La labor de la O.I.T. en pro del mejoramiento de las condiciones


de vida y de trabajo de las poblaciones indígenas en todo el mundo
es tan antigua como la Organización misma. Limitada en un prin-
cipio casi exclusivamente a la elaboración de normas internacionales
aplicables.a esas poblaciones, es4 labor cristalizó en 1953, en lo que
atañe a las poblaciones indígenas del altiplano andino, en la puesta
en marcha del llamado Programa andino, en virtud del cual, en el
marco del Programa ampliado de asistencia técnica de las Naciones
Unidas y con la estrecha colaboración de diversas instituciones espe-
cializadas 1 y de los Gobiernos dé los países interesados, la Oficina
Internacional del Trabajo ha emprendido. una serie de actividades
prácticas encaminadas a elevar el nivel de vida de las poblaciones
indias de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Chile y Argentina, y a
favorecer su integración en la vida nacional de sus respectivos países.
En el. siguiente artículo,, el Sr. Rens, tras de exponer con cierto
detalle los antecedentes de la labor de la O.I.T, en este terreno y los
principios en que esta labor se basa, describe las actividades que se
llevan a cabo en virtud del Programa andino y los resultados obtenidos
hasta ahora.

ANTECEDENTES

DESDE hace cuarenta años, la Organización Internacional del


Trabajo se ocupa de la condición humana de las poblaciones
aborígenes. En efecto, desde 1921 la Oficina Internacional del Tra-

, * .Además de la Organización Internacional del Trabajo, participan en el


Programa andino la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y.la Alimentación (O.A.A.), la Orgajnización Mundial.de la Salud (O.M.S.), la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, là.Ciencia y la Cultura
(U.N.E.S.C.O.) y el Fondo de las Naciones Unidas parala Infancia (U.N.I.C.E.F.).
La .dirección general del Programa está confiada a la Oficina Internacional del
Trabajo. . , . ■ ...
486 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

bajo ha venido realizando estudios sobre los trabajadores indígenas


de los países independientes, en razón sobre todo de su participa-
ción en las tareas de la Comisión Permanente de Mandatos de la
Sociedad de las Naciones. Más tarde, en mayo de 1926, el Consejo
de Administración de la O.I.T. instituyó una Comisión de Exper-
tos en Trabajo Indígena, que celebró sü primera reunión en julio
de 1927, cuyos trabajos culminaron en la adopción de una serie
de convenios y recomendaciones internacionales del trabajo 1, algu-
nos de los cuales no sólo se refieren a los- indígenas de los países
dependientes, sino también a los nacionales de los países indepen-
dientes, y especialmente a sus aborígenes.
Pero el interés demostrado por la O.I.T. respecto de las condi-
ciones de vida de las poblaciones aborígenes se ha concentrado
sobre todo desde hace veinticinco años en América latina. En varios
países de ese continente viven en la actualidad los descendientes
de los pobladores que habitaban esas regiones en la época de la
conquista española. Por diversas razones que no es necesario indicar
aquí, la atención de la O.I.T. se ha fijado especialmente en las
poblaciones indias del altiplano y de los valles andinos. En estas
regiones viven los indios de los Andes, cuyo número asciende
aproximadamente a unos 7 millones. En cada uno de los países
en que habitan estos indios, las grandes diferencias que existen
desde los puntos de vista económico, social y cultural entre sus con-
diciones de vida y las de los demás grupos de la población no les
permiten participar normalmente en la vida de la colectividad
nacional2.
Las primeras dos conferencias regionales de los Estados de
América Miembros de lá Organización Internacional del Trabajo
adoptaron varias resoluciones sobre las condiciones de vida y de
trabajo de las poblaciones indígenas. La primera de dichas confe-
rencias, celebrada en Santiago de Chile en enero de 1936, solicitó
de los países que cuentan en su población con una proporción
importante de indígenas que comunicaran a la O.I.T. cuantas obser-
vaciones juzgaran pertinentes y cuanta documentación estuviera
a su alcance en relación con los problemas económicos y sociales
1
Convenio sobre él trabajo forzoso, 1930; Recomendación sobre la imposi-
ción indirecta del trabajo, 1930; Recomendación: sobre la reglamentación del tra-
bajo forzoso, 1930; Convenio sobre el reclutamiento de trabajadores indígenas,
1936; Recomendación sobre la supresión del reclutamiento, 1936; Convenio sobre
los contratos de trabajo (trabajadores indígenas), 1939; Convenio sobre las san-
ciones penales (trabajadores indígenas), 1939; Recomendación sobre los contratos
de trabajo (trabajadores indígenas), 1939; Recomendación sobre1 la inspección" del
trabajo (trabajadores indígenas), 1939. . ' ■
2
A este propósito, véase Alfred MéTRAUX: «La estructura social y econó-
mica de las comunidades indias de la región andina,.», en Revista Internacional del
Trabajo, vol. LIX, núm. 3, marzo de 1959, págs. 261-281.
EL PROGRAMA ANDINO 487

de vida y de trabajo de dicha población, con objeto de iniciar un


estudio especial de este problema y a fin de tener en cuenta las
posibilidades que existan para llegar a una acción internacional
determinada con un objeto práctico 1. En cuanto a la segunda
Conferencia Regional de los Estados de América Miembros de la
O.LT., que se celebró en La Habana en noviembre de 1939, llamó
la atención sobre las condiciones sociales y culturales de las masas
proletarias de América, particularmente de aquellas en las cuales
figuran prominentemente los descendientes de los aborígenes2.
En 1943, la Oficina Internacional del Trabajo participó en las
labores de una comisión establecida conjuntamente por los Gobier-
nos de Bolivia y de Estados Unidos con miras a la realización;de
una encuesta sobre las condiciones de vida y de trabajo entre los
trabajadores bolivianos, y muy especialmente entre los mineros,
que en su mayoría son indios.
Hubo, sin embargo, que esperar hasta la reunión de la Confe-
rencia Internacional del Trabajo celebrada en Filadelfia en 1944,
y hasta la creación, en 1945, de la Comisión de Expertos en Política
Social en los Territorios no Metropolitanos, para que se estableciera
distinción neta entre los trabajadores indígenas de los territorios
no metropolitanos y los trabajadores aborígenes de los países inde-
pendientes. En una resolución adoptada en México, en abril de 1946,
por la tercera Conferencia Regional de los Estados de 'América
Miembros de la Organización Internacional del Trabajo, sé solicitó
del Consejo de Administración de la O.I.T. el: establecimiento de
una comisión de expertos sobre los problemas sociales de las pobla-
ciones indígenas del mundo, y se invitó al Consejo de Administra-
ción a que preparara « un informe completo sobre la situación de
las poblaciones indígenas de los países de América, basado en la
obra de la Comisión de Expertos, e incluyendo propuestas concretas
para su adopción por la próxima Conferencia de los Estados de
América Miembros de la Organización Internacional del Trabajo a3.
La cuarta Conferencia de los Estados de América Miembros
de la Organización Internacional del Trabajo, que tuvo lugar en
Montevideo en abril-mayo de 1949, adoptó también una resolución

1
CONFERENCIA DEL TRABAJO DE LOS ESTADOS DE AMéRICA MIEMBROS DE
LA ORGANIZACIóN INTERNACIONAL DEL TRABAJO, Santiago de Chile, 2-14 de enero
de 1936: Actas de las Sesiones (Ginebra, O.I.T., 1936), pág. 383.
2
SEGUNDA CONFERENCIA DEL TRABAJO DE LOS ESTADOS DE AMéRICA MIEM-
BROS DE LA ORGANIZACIóN INTERNACIONAL DEL TRABAJO, La Habana (Cuba),
21 de noviembre-2 de diciembre de 1939: Actas de las Sesiones (Montreal, O.I.T.,
1941), pág. 319.
ú
TERCERA CONFERENCIA DEL TRABAJO DE LOS ESTADOS DE AMéRICA MIEM-
BROS DE LA ORGANIZACIóN INTERNACIONAL DEL TRABAJO, México, abril de 1946:
Actas de las Sesiones (Montreal, O.I.T., 1946), pág. 409.
488 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

relativa a las condiciones de vida y de trabajo de las poblaciones


indígenas. En esta resolución, la Conferencia solicitó del Consejo
de Administración de la O.I.T.:
... que recomiende a los gobiernos la adopción de medidas tendientes a
poner en práctica sus legislaciones, armonizándolas con las necesidades
reales y las modalidades específicas de vida y de trabajo de sus respec-
tivas poblaciones indígenas, particularmente en lo que se refiere a:
a) pago de salario igual por trabajo igual;
b) reglamentación de las actividades de los agentes privados de
reclutamiento en relación con el contrato de trabajo, para restablecer
una adecuada protección y garantía en favor de los trabajadores,
tomando en cuenta, cuando ello resulte apropiado, las normas estable-
cidas en convenios internacionales;
c) suministro de vivienda adecuada y asistencia médica, hospita-
laria y farmacéutica, como una obligación derivada del contrato de
trabajo;
d) reconocimiento de la familia indígena como unidad económica
en la extensión del seguro social y otras formas de protección social;
e) inclusión de los trabajadores indígenas en los planes de coloni-
zación;
f) educación general y capacitación técnica de los trabajadores indí-
genas con el objeto de asegurar su incorporación en la vida social y
económica de sus respectivos países 1.
En la misma resolución se solicitó también del Consejo de
Administración de la O.I.T. :
... que encargue a la Oficina el estudio y coordinación de las experiencias
adquiridas por diversos países en relación con los trabajadores indígenas,
en cuanto a:
a) el desarrollo de programas de capacitación profesional;
b) la extensión del seguro social y otras formas de protección social;
c) el régimen de la propiedad agraria y el crédito agrícola;
d) la aplicación de la legislación en lo que se refiere a la inspección
del trabajo y prohibición del trabajo gratuito;
e) la relación que tienen en el salario agrícola la parte del pago
en efectivo y la parte del pago en especie;
f) la transformación de las comunidades indígenas en cooperativas
agropecuarias ;
g) las medidas de protección de los intereses económicos de la in-
dustria familiar indígena (problemas de acceso a la materia prima,
crédito, técnica, comercialización de productos, etc.);
h) el reclutamiento de trabajadores agrícolas y obreros mineros
para el trabajo, tanto en el interior del país como fuera de él;

1
CUARTA CONFERENCIA DE LOS ESTADOS DE AMéRICA MIEMBROS DE LA
ORGANIZACIóN INTERNACIONAL DEL TRABAJO, Montevideo, abril-mayo de 1949:
Actas de las Sesiones (Ginebra, O.I.T., 1951), pág. 339.
EL PROGRAMA ANDINO 489

i) la adaptación de los dispositivos de seguridad industrial al medio


físico, especialmente en las minas, así como los métodos de instrucción
del trabajador sobre los riesgos profesionales y la observancia de las
reglas de seguridad para prevenirlos 1.
Por último, en esta resolución se solicita asimismo del Consejo
" de Administración de la O.LT.:
... que asegure la coordinación de las actividades de la Oficina en este
terreno con cualquier trabajo análogo que pudieran emprender el Con-
sejo Económico y Social de las Naciones Unidas, la Comisión Económica
para América Latina de las Naciones Unidas, el Consejo Económico y
Social de la Organización de los Estados Americanos, la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura, la Oficina Sanitaria Panamericana, como oficina regional de
la Organización Mundial de la Salud, y el Instituto Indigenista ínter-
americano 2.
Para dar efecto a la resolución adoptada por la Conferencia de
México de 1946, el Consejo de Administración decidió instituir ese
mismo año una comisión de expertos encargada de estudiar las
condiciones de vida y de trabajo de las poblaciones indígenas de
todo el mundo, con el nombre de Comisión de Expertos en Trabajo
Indígena. Si bien en aquella época ya se habían realizado numerosos
estudios en todo el mundo sobre las características históricas, lin-
güísticas, antropológicas, culturales, folklóricas, etc., de estas pobla-
ciones, las condiciones propiamente sociales que las caracterizan
sólo habían sido objeto raramente de la atención de los especia-
listas. La O.I.T. se interesó por estas poblaciones en razón de la
extrema miseria en que vivían, de la explotación de que eran objeto
y porque, en la práctica, carecían casi totalmente de protección
social. En efecto, estas poblaciones aborígenes son mantenidas, en
casi todas las partes del mundo y en grados diversos, al margen
de la vida nacional de los países de los que con frecuencia no son
solamente sus ciudadanos, sino también los descendientes directos
de sus primeros pobladores. Constituye, además, un fenómeno
curioso ver cómo estas poblaciones viven aisladas en sus propios
países, sometidas a través de los siglos al peso agobiante de una
desigualdad de trato social extrema y en condiciones de vida
comparables a las de los ghettos. Únicamente cuando la idea de
justicia social, abriéndose paso en todo el mundo, ha podido por
fin alcanzar las regiones alejadas de Asia, de África y de América
latina, y penetrar en ellas, ha comenzado a mejorar algo la situa-
1
CUARTA CONFERENCIA DE LOS ESTADOS DE AMéRICA MIEMBROS DE LA
ORGANIZACIóN INTERNACIONAL DEL TRABAJO, Montevideo, abril-mayo de 1949:
Actas de las Sesiones (Ginebra, O.I.T., 1951), págs. 339-340.
2
Ibid., pág. 340.
490 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

ción de las poblaciones aborígenes de estos continentes. En rigor,


las resoluciones adoptadas a favor de estos pueblos por las dife-
rentes conferencias regionales de la Organización Internacional del
Trabajo no son sino la expresión de los progresos realizados por el
movimiento de justicia social en pro de las poblaciones aborígenes.
La primera reunión de la Comisión de Expertos en Trabajo
Indígena congregó en La Paz, en enero de 1951, una docena de
expertos procedentes de los países de América, de Asia y de Nueva
Zelandia. Esta Comisión, prosiguiendo nuevamente el estudio de
las cuestiones tratadas en la Conferencia de Montevideo, adoptó
quince resoluciones, todas las cuales giraban en torno a una idea
fundamental, a saber, la conveniencia de hacer extensiva la legis-
lación de cada país al conjunto de su población, y especialmente
a sus aborígenes, que hasta la fecha habían quedado excluidos
del ámbito de aplicación de la ley 1.
Estas resoluciones reivindicaban para los aborígenes el derecho
a beneficiarse de una instrucción general, de la formación profe-
sional, de la seguridad social, de la mejora y desarrollo de la arte-
sanía indígena, de medidas de protección en cuanto a su recluta-
miento para ser empleados, de los estudios tendientes a mejorar
la seguridad y la higiene en las minas en que trabajen, etc. En
una de estas resoluciones, la Comisión de Expertos recomendó al
Consejo de Administración de la O.I.T. que encargase a la Oficina
que intensificara sus actividades en materia de recopilación de una
documentación importante sobre todas las realizaciones y estudios
relativos a los problemas que se refieren al trabajo indígena. Como
resultado de esta recomendación, la Oficina publicó en 1953 un
estudio importante que constituye una auténtica enciclopedia sobre
las condiciones sociales de las poblaciones aborígenes de todo el
mundo 2.
En otra resolución, la Comisión de Expertos en Trabajo Indí-
gena solicitó que la O.I.T. determinase « los medios por los cuales
la Organización Internacional del Trabajo, en estrecha relación con
las Naciones Unidas y los organismos especializados competentes,
puede ayudar más eficazmente a los trabajadores indígenas valién-
dose del Programa ampliado de asistencia técnica » 3. De esta forma
se ha ido abriendo el camino hacia lo que desde entonces se ha

1
Véase « Primera reunión de la Comisión de Expertos en Trabajo Indígena
de la Organización Internacional del Trabajo », en Revista Internacional del Tra-
bajo, vol. XLIV, núm. i, julio de 1951, págs. 81-91.
2
O.I.T.: Poblaciones indígenas: Condiciones de vida y de trabajo de los pueblos
autóctonos de los países independientes (Ginebra, 1953).
3
Revista Internacional del Trabajo, vol. XLIV, núm. 1, julio de 1951, loe. cit.,
pág. 89.
EL PROGRAMA ANDINO 49I

convertido en esta vasta acción de cooperación técnica denominada


Programa andino.
Desde la puesta en aplicación de ese Programa, las actividades
normativas de la O.LT., en lo que se refiere al trabajo de los abo-
rígenes, han continuado, dando por resultado là adopción por la
Conferencia Internacional del Trabajo en 1957 de un convenio y
de una recomendación 1. Es interesante subrayar que las normas
contenidas en esos instrumentos han sido establecidas por la O.I.T.
en estrecha colaboración con las Naciones Unidas, la U.N.E.S.C.O.,
la O.A.A. y la O.M.S., es decir, con las cuatro organizaciones inter-
nacionales que desde un principio han venido participando en el
Programa andino.

LA MISIóN BEAGLEHOLE

Como consecuencia de la última de las resoluciones citadas, y


desde comienzos de 1952, la Junta de Asistencia Técnica recibió
una serie de solicitudes de ayuda en materia de trabajo indígena,
de conformidad con las diferentes resoluciones adoptadas en La Paz
en, 1951.
No queriendo emprender una acción práctica en un terreno que
no hubiera sido preparado previamente en forma cuidadosa, la
Junta de Asistencia Técnica aprobó, en su 17.a reunión, celebrada
en enero-febrero de 1952, el envío a América latina de una misión
común de las Naciones Unidas y de las instituciones especializadas.
Esta misión 2 quedó encargada de :
1
Convenio sobre poblaciones indígenas y tribuales, 1957; Recomendación
sobre poblaciones indígenas y tribuales, 1957. El Convenio ha sido ratificado
hasta la fecha por los siguientes países latinoamericanos: Argentina, Perú, México,
Costa Rica, Cuba, República Dominicana, y El Salvador.
2
Bajo la dirección del profesor Ernest Beaglehole, etnólogo neozelandés,
especialmente conocido por sus trabajos sobre la integración de los maories (véase
de este autor « Los maories en Nueva Zelandia: Estudio de un caso de integración
económica y social», en Revista Internacional del Trabajo, vol.. LVI, núm. 2,
agosto de 1957, págs. 117-139), la misión estuvo integrada por las siguientes per-
sonas: Dr. Juan José Alcocer (México), de la Organización Mundial de la Salud;
Sr. David Blelloch (Reino Unido), de la Organización Internacional del Trabajo;
Sr. Cari Fritzle (Suiza), de la Organización de las Naciones Unidas para la Agri-
cultura y la Alimentación; Sr. Enrique de Lozada (Bolivia), de la Organización
de las Naciones Unidas ; Sr. Óscar Núñez del Prado (Perú), de la Organización
de las Naciones Unidas; Sr. Gonzalo Rubio (Ecuador), de la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura; Sr. Xavier Caballero
(Bolivia), de la Oficina Internacional del Trabajo; Sr. Daniel Litowsky (Estados
Unidos), de la Organización de las Naciones Unidas; Srta. Gloria Penichet (México),
y Srta. Maureen Romeril (Reino Unido). Además, la citada misión pudo contar
con el concurso de los asesores siguientes: Sr. Aníbal Buitrón (Ecuador), de la
Organización de Estados de América; Sr. Edmundo Flores (México), economista,
y Dr. Carlos Monge (Perú), biólogo especializado en los problemas fisiológicos que
plantea la elevada altitud.
492 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

a) Examinar los proyectos anteriormente efectuados para la reha-


bilitación social y económica de las poblaciones indígenas, determinando
las causas de los éxitos o fracasos habidos en el pasado, a fin de fijar
los tipos de asistencia técnica que puedan garantizar el éxito máximo
en la continuación y ampliación de los proyectos actualmente en vigor
0 en el desarrollo de otros nuevos.
b) Sondear, previa,consulta con los gobiernos respectivos, las posi-
bilidades de carácter práctico y las condiciones precisas para llevar a
efecto un primer proyecto piloto, a título experimental.
c) Determinar la índole de este primer proyecto experimental.
d) Elegir una región determinada para llevar a cabo este primer
proyecto piloto.

Menos de un año después de su creación, es decir, en enero


de 1953, la misión Beaglehole presentó su informe 1, en el que se
preconizaba, a base de una encuesta efectuada sobre el terreno en
Ecuador y Bolivia, emprender una serie de proyectos en cada uno
de estos países. En ese sentido quedó bien sentado que estos pro-
yectos serían parte integrante de un programa regional que entra-
ñase una colaboración activa por parte de los gobiernos interesados,
habiéndose convenido asimismo que el método para abordar estos
planes sería orgánico o global y que se debería recurrir al concurso
de expertos organizados en equipos encargados de hacer frente en
forma directa al conjunto de problemas que caracterizan las con-
diciones de vida y de trabajo de las poblaciones aborígenes. El
informe de la misión Beaglehole fué sometido al mismo tiempo al
Director de la Administración de la Asistencia Técnica de las
Naciones Unidas y al Director General de la Oficina Internacional
del Trabajo, por carta de 16 de enero de 1953, firmada por el jefe
de la misión. El Director General de la Oficina Internacional del
Trabajo, después de haber consultado a las otras organizaciones
que habían participado en la misión, tomó las medidas oportunas
para preparar un programa de acción concreto y detallado que se
inspiraba en la mayor parte de las recomendaciones formuladas
por la misión Beaglehole. Este programa de acción, aprobado en
junio de 1953 por la Junta de Asistencia Técnica, constituye pre-
cisamente el punto de partida de lo que desde entonces se ha
transformado en la acción andina, acción en la que participa en
la actualidad el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
(U.N.I.C.E.F.), junto con las otras organizaciones que participaron
en la misión Beaglehole, y que se ha extendido ulteriormente a
Colombia, Chile y Argentina.

1
Véase Ernest BEAGLEHOLE : « Una misión de asistencia técnica en el alti-
plano andino », en Revista Internacional del Trabajo, vol. XLVII, num. 6, junio
de 1953, págs. 582-598.
EL PROGRAMA ANDINO 493

Desde el mes de agosto de 1953 se concluyeron acuerdos con


los Gobiernos de Bolivia y Perú en cuanto a la acción de asistencia
técnica que habría de emprenderse. Un acuerdo análogo fué firmado
también con el Gobierno del Ecuador en enero de 1954. En sep-
tiembre de 1953 se creó en Lima una oficina regional encargada
de iniciar y dirigir una acción coordinada en los tres países citados.

DOCTRINA Y OBJETIVOS DE LA INTEGRACIóN

Antes de iniciar la descripción de los múltiples aspectos que


entraña la acción andina conviene precisar, aunque sea somera-
mente, la doctrina de la integración sobre la que se basan los
objetivos del Programa andino. Como dicha integración interesa a
los indígenas o aborígenes, y como todos éstos viven de su trabajo,
veamos, en primer lugar, lo que se entiende por trabajadores indí-
genas o trabajadores aborígenes.
La Conferencia Internacional del Trabajo, en el Convenio sobre
el reclutamiento de trabajadores indígenas, 1936, definió la expre-
sión «trabajadores indígenas» de la siguiente forma:
La expresión « trabajadores indígenas » comprende a los trabajadores
que pertenecen o están asimilados a las poblaciones indígenas de los
territorios dependientes de los Miembros de la Organización, así como
a los trabajadores que pertenecen o están asimilados a las poblaciones
indígenas dependientes de los territorios metropolitanos de los Miembros
de la Organización.
Esta definición ha sido recogida desde entonces por otros convenios
relativos a los trabajadores indígenas.
El Convenio sobre las poblaciones indígenas y tribuales, 1957,
precisa que incumbirá principalmente a los gobiernos desarrollar
programas coordinados y sistemáticos con miras a la protección
de las poblaciones en cuestión y a su integración progresiva en la
vida de sus respectivos países. El campo de aplicación de este
Convenio se define de la manera siguiente:
1. El presente Convenio se aplica:
a) a los miembros de las poblaciones tribuales o semitribuales en los
países independientes, cuyas condiciones sociales y económicas corres-
pondan a una etapa menos avanzada que la alcanzada por los otros
sectores de la colectividad nacional y que estén regidas total o parcial-
mente por sus propias costumbres o tradiciones o por una legislación
especial;
b) a los miembros de las poblaciones tribuales o semitribuales en
los países independientes, consideradas indígenas por el hecho de des-
cender de poblaciones que habitaban en el país, o en una región geo-
gráfica a la que pertenece el país, en la época de la conquista o la
colonización y que, cualquiera que sea su situación jurídica, viven más
494 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

de acuerdo con las instituciones sociales, económicas y culturales de


dicha época que cbn las instituciones de la nación a que pertenecen.
2. A los efectos del presente Convenio, el término « semitribual »
comprende los grupos y personas que, aunque próximos a perder sus
características tribuales, lio están aún integrados en lä colectividad
nacional.
La doctrina de la integración se halla en cierto modo resumida
en los considerandos del citado Convenio:
Considerando que la Declaración de Filadelfia afirma que todos los
seres humanos tienen derecho a perseguir su bienestar material y su
desarrollo espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad
económica y en igualdad de oportunidades;
Considerando que en diversos países independientes existen pobla-
ciones indígenas y otras poblaciones tribuales y semitribuales que no
se hallan integradas todavía en la colectividad nacional y cuya situa-
ción social, económica o cultural les impide beneficiarse plenamente de
los derechos y de las oportunidades de que disfrutan los otros elementos
de la población;
Considerando que es deseable, tanto desde el punto de vista huma-
nitario como por el propio interés de los países interesados, perseguir
el mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de esas pobla-
ciones realizando una acción simultánea sobre todos los factores que les
han impedido hasta el presente participar plenamente en el progreso de
la colectividad nacional.de que forman parte;
Considerando que la adopción de normas internacionales de carácter
general en la materia facilitará la acción indispensable para garantizar
la protección de las poblaciones de que se trata, su integración progre-
siva en sus respectivas colectividades nacionales y el mejoramiento de
sus condiciones de vida y de trabajo...
De estos considerandos se desprende que la doctrina de la inte-
gración se basa en el concepto humanista en que se fundamenta
la Declaración de Filadelfia, según la cual el logro de las condi-
ciones que permitan a todos los hombres participar plenamente de
los beneficios del progreso debe constituir el propósito central de
toda política nacional e internacional.
Esta doctrina implica el reconocimiento de los valores cultu-
rales propios de las poblaciones indígenas; lejos de querer destruir
esos valores, tiende a vencer los prejuicios que existen con respecto
a ellos. Mientras que para esas poblaciones la asimilación significa
el abandono de sus características particulares, la integración les
da el derecho de entrar en la vida nacional del país en que viven,
al mismo tiempo que salvaguarda su personalidad propia.
La doctrina de la integración no se limita, sin embargo, sola-
mente a los derechos así definidos, sino que responde también a
las necesidades de orden económico, así como a las aspiraciones y
a las necesidades de las masas populares. Efectivamente, la inte-
gración de las poblaciones aborígenes en la vida de sus naciones
EL PROGRAMA ANDINO 495

respectivas responde a un doble imperativo: por una parte, dicha


integración representa las aspiraciones de esos pueblos desfavore-
cidos que, en todas las partes del mundo, han iniciado la marcha
hacia la conquista de un destino mejor; por otra, responde a la
necesidad que experimentan los países insuficientemente desarro-
llados, en que viven esas poblaciones aborígenes y que aspiran a
organizar una economía moderna, de suprimir en forma radical las
barreras que separan todavía a los aborígenes de otros sectores de
la población y que, por tal causa, obstaculizan la introducción
de nuevas formas de producción.
La población india representa una notable proporción de la
población total en el Ecuador (35 por ciento), en el Perú (50 por
ciento) y en Bolivia (80 por ciento). Esta proporción es mucho
menor en los otros países, que, como la Argentina, Colombia y
Chile, cuentan, sin embargo, con un determinado número de indios
entre sus nacionales. Sea cual fuere la proporción de su población
india, todos estos países tienen necesidad del concurso de todos
sus ciudadanos para asegurar el pleno desarrollo de su potencial
económico. En ese sentido, el Programa andino constituye ya la
prueba más concluyente de que dicha integración es realizable, y
permite afirmar que los indios son perfectamente capaces de asi-
milar todas las técnicas modernas de la producción y de elevarse
al nivel cultural del resto de sus conciudadanos. La atracción que
el Programa andino ejerce en los campesinos indios demuestra que
éstos están animados del deseo, incluso de la firme voluntad, de
ocupar en sus países, en pie de igualdad con otras categorías de
ciudadanos, el lugar que les corresponde. No obstante, el problema
que se plantea exige esfuerzos gigantescos; se trata, en efecto, de
que la población india —• que vive todavía muy por debajo de lo
que se entiende por condición humana — se eleve a un nivel de
civilización que hasta la actualidad ha sido en estos países patri-
monio exclusivo de otros sectores de la población.
Estas breves consideraciones muestran que la doctrina de la
integración constituye la antítesis de las teorías racistas y repre-
senta, en cierto modo, una expresión moderna y práctica del huma-
nismo : moderna porque la integración se aplica a situaciones socia-
les vigentes en gran número de países, de los cuales algunos han
logrado, sin embargo, la independencia desde hace mucho tiempo,
y práctica porque, en su forma actual, la integración es funda-
mentalmente en sí una doctrina de acción a favor de las pobla-
ciones indias, que no se limita únicamente a proclamar la igualdad
de derechos, a reconocer la validez de las necesidades sociales y
económicas y la legitimidad de las aspiraciones culturales, sino que
insiste sobre ciertos aspectos de la acción a desplegar con vistas
496 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

a aplicar estos derechos en la realidad cotidiana, a determinar estas


necesidades e inquietudes y a satisfacer tales aspiraciones.
La doctrina de la integración, piedra angular del Programa
andino, no va dirigida únicamente a los indios, a fin de que gra-
cias a sus esfuerzos y trabajo puedan liberarse de la explotación
y de la servidumbre. Esa doctrina hace un llamamiento igualmente
a las clases dirigentes y a todos los demás sectores de la población
de los países andinos, solicitando de ellos que abran las puertas
de la nación a todos los conciudadanos desfavorecidos, que faciliten
su instrucción general y su formación profesional y que creen las
condiciones necesarias para que puedan ejercer, sin obstáculos y
a base de sus propios méritos, todos los oficios y todas las profe-
siones. La doctrina de la integración presenta, por tanto, dos
aspectos: por una parte, constituye un llamamiento a las masas
indias a fin de que éstas aprendan, por sus propios esfuerzos, a
mejorar sus condiciones de vida; por otra, dicha doctrina demuestra
a otros sectores de la población que, al dar cabida en pie de igual-
dad a sus conciudadanos indios en la colectividad nacional, estas
poblaciones así integradas enriquecen el país al aumentar su poten-
cial económico; su cohesión social y su rendimiento cultural.
La doctrina de la integración representa, en cierto modo, la
aplicación a las poblaciones indígenas del principio de justicia social
según el cual cada individuo debe tener la posibilidad de ganarse
la vida y la de los suyos y de contar, en todas las circunstancias,
con una protección que le preserve de la adversidad y de la miseria.
En los tiempos que corren, la justicia social no solamente ejerce
una atracción sobre los que padecen privaciones y son víctimas
de injusticias, sino que se impone asimismo a multitudes de hom-
bres que ignoran la penuria. La correlación que existe entre la
justicia social y el movimiento de integración explica la resonancia
que este último ha tenido en América latina, no sólo entre las
poblaciones indias, sino también, en proporciones crecientes, sobre
el conjunto de la población. Más adelante tendremos ocasión de
citar ejemplos ilustrativos de esa resonancia.

1
LA ACCIÓN ANDINA

Las recomendaciones formuladas por la misión Beaglehole, tal


como fueron aprobadas por la Junta de Asistencia Técnica, brin-
1
La redacción de este capítulo se ha basado en gran parte en la documen-
tación que los jefes de las bases de acción comunican trimestralmente a la O.I.T.
Respecto de algunas de estas bases, se dispone ya de informes de este género que
abarcan un período de cinco, seis e incluso siete años. Los expertos y sus colabo-
radores describen sistemáticamente en dichos informes, de acuerdo con un plan
común a todos, el progreso de sus labores, sus fracasos y sus éxitos.
EL PROGRAMA ANDINO 497

daron a la Organización de las Naciones Unidas y a cuatro insti-


tuciones especializadas (O.A.A., O.M.S., U.N.E.S.C.O. y O.I.T.) la
ocasión de emprender un esfuerzo conjunto con miras a arrancar
a las poblaciones indígenas de los altiplanos de los Andes de la
miseria y de la explotación en que vivían hasta entonces y en que
siguen viviendo todavía en gran medida. Esta obra en común ha
cristalizado en un programa fundamentalmente práctico, que trata
de probar que, gracias a sistemas de demostraciones y a la aplica-
ción de un conjunto de métodos variados, es factible elevar en
forma considerable el nivel de vida de los indios y, en consecuencia,
lograr su integración en la vida nacional de sus países. En el seno
de la Junta de Asistencia Técnica se constituyó un comité especial
integrado por representantes de las organizaciones participantes
en el Programa, organismo que ha sido sustituido ulteriormente
por reuniones especiales entre las organizaciones interesadas. Este
comité se dedicó durante varios años a preparar y controlar la
ejecución del Programa andino, cuya dirección general se confió a
la Oficina Internacional del Trabajo, al mismo tiempo que cada
organización participante asumió la responsabilidad de las activi-
dades técnicas desplegadas por sus propios expertos. Así se inició,
en el marco del Programa ampliado de asistencia técnica, una
vasta empresa de cooperación entre cinco organizaciones interna-
cionales — a las que posteriormente se incorporó una sexta orga-
nización (el U.N.I.C.E.F.) —, empresa que, en su conjunto, ha
dado resultados extraordinarios. Desde el comienzo, no fueron
pocos, sin embargo, los obstáculos con que se tropezó, a pesar de
los esfuerzos desplegados a veces por las autoridades nacionales de
los países interesados, incluso antes de que fuera puesto en marcha
el Programa andino: ausencia, hasta entonces, de una aplicación
sistemática, en escala notable, del método llamado « global » o
« integral », tendiente a promover la integración de las poblaciones
aborígenes; falta de expertos técnicamente competentes y dotados,
desde el punto de vista sociológico y étnico, de conocimientos
suficientes para poder adaptar sus métodos de trabajo a las nece-
sidades concretas de las poblaciones interesadas ; incomprensión
respecto del Programa andino; prejuicios frente a los indios, en
aquel momento todavía muy extendidos entre las clases dirigentes
y los medios administrativos de los países interesados; escasez de
los recursos disponibles para emprender una acción de esta impor-
tancia ; dificultades que experimentan gran número de expertos para
aclimatarse a un trabajo intensivo a 4.000 metros de altura, etc.
A pesar de todos estos obstáculos, no fué mucho el tiempo que se
perdió, y la primera base de acción, la de Pillapi, cerca de La Paz,
fué inaugurada a principios de 1954; pocos meses después, en
498 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

octubre de 1954, se crearon otras dos bases en Bolivia, en Playa


Verde y en Otavi; seguidamente, en diciembre de ese mismo año,
iniciaron sus labores la base de colonización de Cotoca, igualmente
en Bolivia; la de Puno, en Perú, y el taller de artesanía de Quito,
en Ecuador. A partir de entonces se establecieron toda una serie,
de nuevas bases de acción en Ecuador, país en donde el Programa
andino se ha extendido a través de toda la Sierra, región habitada
por los indios. En Colombia, las labores se iniciaron con la inau-
guración, en octubre de i960, de la base de acción de Popayán,
en la provincia de Cauca; esta base ha establecido ya dos bases
satélites en Silvia y en Toez.
Conviene ahora explicar, en líneas generales, la composición, la
misión y la implantación de estas bases de acción que constituyen
los verdaderos puntales del Programa andino. A este respecto se
impone una observación previa: estas bases no se ajustan a nin-
guna fórmula rígida, lo que explica que, si bien todas ellas tienen
características comunes, no hay dos que sean idénticas. Una base
de acción consiste en un equipo de expertos nacionales e interna-
cionales integrados por un jefe, un agrónomo, un médico, un espe-
cialista en materia de educación, un veterinario, una visitadora
social, una enfermera, una comadrona, algunos instructores en ma-
teria de formación profesional y artesanal, etc. Cada base de acción
se establece en un lugar cuya elección se determina de común
acuerdo entre el gobierno interesado y la Oficina Internacional del
Trabajo, en consulta con las otras organizaciones participantes.
Esta elección se refiere en general a un lugar que constituya el
centro de una región típicamente india, desde donde las labores
pueden irradiar sobre una población más o menos numerosa. Así,
ocurre a veces que la base de acción se establece en una antigua
hacienda, expropiada en virtud de una ley sobre la reforma agra-
ria, que el Gobierno interesado pone a disposición del Programa
andino, como es el caso en Pillapi y en Otavi, en Bolivia. En
otras partes, como ocurre en Puno (Perú) y en Riobamba (Ecua-
dor), la sede de la acción andina se encuentra en pequeñas locali-
dades desde donde los expertos realizan sus labores en las regiones
vecinas. En estos casos, determinados expertos se domicilian en
las propias localidades, mientras que otros se establecen en las
pequeñas comunidades indias de los alrededores. Las oficinas y los
locales administrativos suelen constituir el centro de reunión en
donde los expertos se entrevistan habitualmente con los delegados
de las comunidades y aldeas indias. La base de Playa Verde, cerca
de Oruro, en Bolivia, está instalada en los edificios de una vieja
mina abandonada; en la actualidad, los expertos se han estable-
cido en las casas que ocupaban los ingenieros, en tanto que los
EL PROGRAMA ANDINO 499

talleres se han transformado en escuelas y en talleres de formación.


Desde la ciudad de Riobamba (Ecuador) se ha emprendido una
acción que ha acabado por abarcar todas las regiones colindantes
habitadas por indios. Una de las primeras realizaciones de esta
acción ha sido la construcción en Guano — pequeña localidad
habitada por tejedores indios y situada a unos 30 kilómetros de
Riobamba — de un taller en donde los jóvenes indios aprenden
en la actualidad una serie de profesiones y oficios de artesanía.
Aunque todas las bases enumeradas hasta ahora se hallan situadas
en regiones típicamente indias y están destinadas a elevar el nivel
de vida de estas poblaciones aborígenes en su medio ambiente tra-
dicional, en virtud asimismo del Programa andino se han estable-
cido bases de colonización cuyo objeto es ya sea trasplantar las
familias indias de los altiplanos a los llanos — como es el caso en
Cotoca —, ya prestar una ayuda a los indios que han emigrado
espontáneamente hacia regiones más bajas para dedicarse a cultivos
más remuneradores, como es el caso de San Juan del Oro en el
valle de Tambopata.
Cotoca, situada en el llano de Santa Cruz, en el Sudeste de
Bolivia, es una vieja aldea habitada desde hace siglos por cultiva-
dores de origen castellano. Esta aldea ha servido de punto de
partida a la base de acción correspondiente, que lleva todavía el
mismo nombre, y las labores realizadas a partir de esta localidad
desde fines de 1954 han dado por resultado la construcción, en
medio de la pampa, de dos pueblos totalmente nuevos (El Cam-
panero y La Enconada), con un centenar de casas, edificios ad-
ministrativos, una escuela, un taller de formación, dormitorios,
hangares y garajes, un depósito de aguas, hornos para fabricar
ladrillos, etc. Al crear esas aldeas, que fueron construidas íntegra-
mente en virtud del Programa andino, y por las que pasa el ferro-
carril que comunica la ciudad de Santa Cruz (Bolivia) con Corumba
(Brasil), se ha tratado de demostrar que los indios originarios de
los altiplanos, es decir, de regiones situadas entre 3.000 y 4.500 me-
tros de altura, pueden aclimatarse, vivir y trabajar en los llanos.
Después de haberse probado concluyentcmente que los indios de
las regiones de Oruro y de Calcha se adaptan bien a las condi-
ciones de vida en los llanos, estas bases se utilizan en la actualidad
como un trampolín para proceder a una colonización más amplia,
a cuyos efectos se dispone de grandes extensiones de tierras fértiles
en la región de Santa Cruz.
Desde hace varias décadas, los indios que viven en las orillas
del lago Titicaca, a 3.800 metros de altura, han adquirido la cos-
tumbre de emigrar hacia el valle de Tambopata (Perú), situado
entre 2.000 y 2.500 metros de altura, para dedicarse a la recogida
500 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

del café, que se da en forma silvestre en esa región. Los migrantes,


que eran estacionales al principio, han acabado por establecerse
en dicho valle, en donde se cuentan en la actualidad por millares.
En San Juan del Oro, pequeña localidad que carecía hasta hace
muy poco todavía de toda clase de servicios públicos, en virtud
del Programa andino se ha establecido una base que presta asis-
tencia médica y que asesora técnicamente a los agricultores. Otros
expertos se incorporarán en breve a esta base a fin de proporcionar
a los colonos la ayuda que necesitan para educar a sus hijos y
para elaborar sus productos. En este mismo valle de Tambopata
está en vías de ejecución un proyecto financiado por el Fondo
Especial de las Naciones Unidas. Se trata de una encuesta de pre-
eolonización, que ha sido confiada a la O.A.A. en el marco del
Programa andino.
Estos pocos ejemplos muestran la diversidad de factores que
caracterizan la red de bases de acción que constituyen la estructura
en que se apoya el Programa andino. Estas bases responden tam-
bién, sin embargo, a una concepción común en virtud de la cual se
tiende a crear servicios en donde los indios puedan beneficiarse de
la ayuda, los consejos y la formación de que precisan para mejorar
sus condiciones de vida. Así, cada base de acción sigue su propia
evolución en función de las características de la región y desarrolla
de esta suerte su propia personalidad. Así, la base de Guano se
ocupa sobre todo de la artesanía; la de Puno, de la formación pro-
fesional y los promotores sociales; la de Pillapi, de la agricultura
y la formación profesional; la de Cotoca, de la colonización, y las
de Guaslán y Playa Verde, de la formación de promotores sociales
o dirigentes indígenas, maestros de escuelas rurales, visitadores
sociales, auxiliares de enfermeras y auxiliares de veterinarios. Pero,
a pesar de dedicarse especialmente a una actividad determinada, las
bases de acción no descuidan por ello los otros aspectos del Pro-
grama que tienen por misión de realizar en su conjunto; todas las
bases son fundamentalmente centros de demostración y de apren-
dizaje en donde los niños pueden recibir instrucción primaria; los
adultos pueden aprender a leer y a escribir; los jóvenes pueden
iniciarse en el aprendizaje de un oficio y las muchachas pueden
seguir cursos de costura, de enfermeras o de comadronas; por otra
parte, se organizan constantemente cursos de demostración y
cursos prácticos a fin de enseñar a los agricultores la forma de
mejorar sus métodos de cultivo y de cría de ganado.
La tarea de los expertos del Programa andino no siempre ha
sido fácil. Siglos de explotación y de opresión han convertido al
indio en un hombre desconfiado que adopta siempre una actitud
defensiva. Así, antes de que pueda ayudarse a los indios es menester
EL PROGRAMA ANDINO 501

vencer esta desconfianza y demostrarles que también hay extran-


jeros que no acuden a ellos para, subyugarlos ni para explotarlos,
sino para mejorar su condición social y procurar que aumenten sus
ingresos. La mayor parte de los expertos han logrado persuadir a
los indios de sus verdaderas intenciones e inspirarles confianza en
el Programa andino. En la actualidad, los indios saben que los
expertos de la acción andina no acuden a ellos para llevarse lo que
puedan y explotarlos, sino para prestarles una contribución y
ayudarlos, lo que por sí solo constituye ya una especie de revolu-
ción. Tan pronto como se logra la confianza de los indios, la cola-
boración con ellos se hace más fácil. A los expertos encargados de
desarrollar la acción andina les ha ocurrido con frecuencia, en el
curso de sus desplazamientos por el interior de los países interesa-
dos, entrevistarse con delegados de comunidades muy alejadas
que habían realizado marchas de cuatro o cinco días para solicitar
su ayuda, por ejemplo, para la construcción de una escuela o para
proceder al nombramiento de un maestro. La acción andina re-
presenta para los indios, en primer lugar, la construcción de escuelas
y de talleres de formación1 en donde sus hijos tienen la posibilidad
de instruirse y de aprender un oficio. Además, por orden de priori-
dad de sus necesidades, los indios conceden la máxima importancia
a la instrucción. Para ellos, la educación es la panacea que garan-
tizarán sus hijos el bienestar futuro, ya que en su opinión un indio
instruido deja de ser indio y se convierte en un hombre. A este
respecto se han observado hechos conmovedores que explican el

1
El taller de formación es una institución de formación profesional cuya
concepción tuvo su origen en la aplicación práctica del Programa andino. Se tra-
taba, en efecto, de encontrar una fórmula que permitiese extraer de una población
fundamentalmente agrícola aquellos individuos que, mediante cierta formación
profesional, pudiesen sea establecerse como artesanos (carpinteros, ebanistas, mecá-
nicos, herreros, tejedores) en las aldeas, sea emplearse en la industria como traba-
jadores semicalificados o calificados. Como la población india — excepción hecha
de la que vive en las proximidades de las regiones mineras — habita en su conjunto
en regiones alejadas de las ciudades y de los centros industriales, carece por com-
pleto de tradición industrial. En la mayor parte de los casos, los niños no han
recibido una instrucción primaria, razón por la que es necesario, si se quiere que
los jóvenes aprendan un oficio, disponer de centros de formación sencillos y que,
al comienzo, se limiten únicamente a algunos oficios básicos: trabajo de la ma-
dera — en particular la carpintería —, trabajo del hierro, herrería y mecánica.
En general, los talleres de formación se componen de dos talleres, a los que algunas
veces se añade un tercero, en donde las mujeres y las jóvenes pueden aprender
el manejo de las máquinas de coser e iniciarse en los trabajos de costura y a veces
de tejidos de punto. Dada la pobreza de las regiones habitadas por los indios, el
equipo de estos talleres de formación se elige de forma que pueda utilizarse para
la producción. De hecho, todos los talleres escuelas que se han creado ejecutan,
mediante pago, los pedidos que hacen las autoridades administrativas y militares
de la región, así como los destinados a satisfacer las necesidades del propio Pro-
grama andino: armazón de tejados de escuelas, marcos de ventanas, puertas,
bancos, pupitres, camas, etc.
502 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

entusiasmo con que los indios prestan su concurso en la construc-


ción de escuelas para las que el Programa andino ha establecido
los planes correspondientes y para las que el mismo ha suministrado
algunas veces los materiales que faltan en los altiplanos. De esta
suerte se han podido edificar, o están a punto de serlo, 150 escuelas
en terrenos donados por las comunidades indias o por particulares
indios, mediante la ayuda de una mano de obra constituida casi
siempre, salvo raras excepciones, por los propios interesados a
título gratuito. Las bases de acción actúan de organismos inter-
mediarios entre las comunidades indias, por una parte, y las auto-
ridades 'profesionales y ministeriales, por otra, a fin de obtener
subsidios o el nombramiento de maestros de escuela1. Desde el
momento en que los indios adquieren la convicción de que una
iniciativa del Programa andino puede proporcionarles ventajas se
muestran siempre dispuestos a colaborar y hacer los esfuerzos
necesarios. Así, se han podido construir gracias a su contribución
altruista — aparte un número relativamente elevado de escuelas —,
doce talleres de formación en las cercanías de nuestras bases de
acción y veinticinco talleres artesanales en comunidades y aldeas
indias 2. Asimismo, se han podido construir, en las mismas con-
diciones, carreteras, presas y puentes. Recientemente, los aldeanos
pertenecientes a unas veinte comunidades situadas en las zonas
colindantes de Otavi concibieron la idea de construir un hospital
— para atender una región de 50.000 habitantes — con salas de
operaciones, consultorios médicos, laboratorios, etc. Es cierto que
los expertos del Programa han elaborado los planes, pero son los
indios quienes con sus propias manos y sin percibir remuneración
alguna han construido un edificio de dimensiones impresionantes.
Además, en Platería, en las márgenes peruanas del lago Titicaca, los
indios han edificado en condiciones análogas una maternidad
moderna. En uno y otro caso, la idea y su realización se deben a los
propios indios.
Esta sed de aprender y la buena voluntad de los interesados son
los factores que explican el éxito de los cursos y demostraciones
organizados por el Programa andino. Nada es más conmovedor que
visitar las clases de adultos en donde hombres y mujeres indígenas
acuden al caer la noche, tras una prolongada marcha y después de
una jornada de trabajo agotadora, para aprender a leer y escribir.

1
En Ecuador se han construido cincuenta y siete escuelas gracias a la inter-
vención del Programa andino, y para 1961 se preveía la construcción de otras
cincuenta más.
2
Exactamente : siete en la base de Pillapi, cuatro en la zona de Playa Verde,
tres en la región de Otavi, siete en la zona de competencia de la base de Puno
y cuatro en la provincia de Riobamba.
EL PROGRAMA ANDINO 503

Casi todas las bases de acción organizan de manera permanente


cursos para formar auxiliares de enfermeras, comadronas, veteri-
narios, así como cursos de economía doméstica, programas todos
que atraen a numerosos participantes adultos. Los conocimientos
adquiridos de esta forma, junto con la instrucción general y la
formación profesional que reciben los niños y los adolescentes en
las escuelas y en los talleres de formación están modificando pro-
fundamente la mentalidad y la actitud de las poblaciones que viven
en las regiones a las que se extiende la acción andina.
Los cursos organizados por el Programa andino no tienen por
objetivo únicamente iniciar a los indios en una determinada
actividad profesional. Se ha considerado también indispensable
seleccionar ejitre los campesinos indios aquellos que poseen dones
de iniciativa y capacidad de mando. Las comunidades indias, al
igual que todas las agrupaciones humanas, poseen sus jefes naturales
y, en ese sentido, los expertos han cumplido la tarea de descubrir-
los y de organizar para ellos cursos tendientes a familiarizarlos con
los principios elementales de la organización y la administración
de su comunidad. Estos cursos para dirigentes indígenas o para
promotores o animadores sociales — como se los llama en deter-
minadas regiones — incluyen cuestiones tales como la horticultura,
la construcción de pozos y letrinas y la mejora de las viviendas y
de los cultivos. En esos cursos se enseña a los indios cómo pueden
obtener de las autoridades públicas la ayuda o los subsidios pre-
vistos por la ley para la construcción de carreteras, escuelas o
canalizaciones de agua, etc. En algunas bases se los instruye
también en los principios, la organización y la gestión de coopera-
tivas y, finalmente, aprenden a conocer mejor sus respectivos
países, de los cuales ignoran todo, salvo la región que habitan 1.
La misión principal de la acción andina se refiere, evidente-
mente, a la mejora de los métodos y condiciones de la producción,
que es casi exclusivamente agrícola. Ahora bien, si la agricultura,
bajo el imperio de los incas, había alcanzado un elevado grado de
perfección, a partir de la conquista, la población india, abandonada
a su propia suerte, privada de su clase dirigente y totalmente anal-
fabeta, fué perdiendo gradualmente sus antiguas tradiciones y en
el presente practica métodos de producción más o menos primitivos.
En este sentido, el trabajo realizado por los expertos agrícolas del
1
Estos cursos han sido objeto de una acogida muy favorable y la mayor
parte de las bases han organizado una serie de ellos. En diciembre de i960, la
base de acción de Puno organizó su octavo curso para promotores sociales, cuyos
resultados se resumen en el folleto editado por el MINISTERIO DE TRABAJO Y
ASUNTOS INDíGENAS DEL PERú: Programa Puno-Tambopata, Sección Bienestar
Rural, VIII Curso de Promotores Sociales, N.E.C. de Ccota, 12-21 de diciembre
de i960.
504 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

Programa andino comienza a dar sus frutos. Así, los agrónomos


se esfuerzan por iniciar a los agricultores en métodos modernos del
trabajo de la tierra y han introducido especies seleccionadas de
simientes y de plantas cuyo rendimiento es superior al de las
especies indígenas. Los huertos cultivados alrededor de las escuelas,
por consejo de los expertos, demostraron que determinadas legum-
bres desconocidas en la región pueden cultivarse en condiciones
excelentes. De este modo son precisamente los jóvenes alumnos
quienes muestran a sus padres lo que puede producir la tierra. En
ciertas zonas, los campesinos que han adquirido estos conocimientos
se han convertido en horticultores y han hallado fácil salida a sus
productos en las localidades vecinas.
El trabajo de los expertos agrícolas no se limita únicamente a
la introducción de nuevas especies, sino asimismo a la divulgación
de conocimientos prácticos en materia de irrigación y avenamiento.
En casi todas partes, también los expertos veterinarios han con-
seguido que los indios excaven trincheras, que son revestidas de
cemento, a fin de someter al ganado a baños desinfectantes, ya que
la supresión de los parásitos de las ovejas significa un aumento del
rendimiento y una mejora de la calidad de la lana. Por otra parte
se han adquirido sementales al objeto de mejorar las especies
bovinas y ovinas. Los veterinarios del Programa andino enseñan a
los indios los métodos de la cría del conejo doméstico, lo que les
asegura un suplemento de carne a un precio módico.
A iniciativa de su antiguo jefe, un agrónomo argentino de gran
reputación, la base de acción de Puno inició hace algunos años un
experimento sumamente interesante tendiente a transformar los
pastos naturales de escaso rendimiento en pastos artificiales de
rendimiento con frecuencia varias veces superior. Este experimento,
emprendido en gran escala mediante la utilización de más de un
centenar de especies de hierbas y de leguminosas que se impor-
taron a esos fines de Estados Unidos, Canadá, Noruega, U.R.S.S.
y Francia, ha proporcionado resultados concluyentes. Estos
trabajos, verificados por expertos acreditados y designados, y
que responden fielmente a lo que el Sr. Paul G. Hoffmann, Director
General del Fondo Especial de las Naciones Unidas, designa como
« proyecto de preinversión », han demostrado que, mediante una
aportación inicial de capitales, el altiplano que circunda el lago
Titicaca parece prestarse muy bien a la cría de ganado en condi-
ciones económicamente rentables. En la actualidad, el Perú importa
grandes cantidades de carne para satisfacer sus necesidades, de
suerte que un aumento considerable de las cabezas de ganado en la
región de Puno beneficiaría directamente a la economía nacional,
con el consiguiente resultado de que los ganaderos indios aumenta-
EL PROGRAMA ANDINO 505

rían sus ingresos, sería posible, e incluso necesaria, la creación de


una industria frigorífica y existiría trabajo para determinado
número de campesinos indios. Asimismo, tal desarrollo crearía con-
diciones favorables para el establecimiento de una industria lechera
y de sus derivados, lo que tendría efectos favorables simultánea-
mente sobre el aprovisionamiento del mercado interior, la alimen-
tación de la población y el incremento de sus ingresos.
La repoblación forestal del altiplano en Bolivia, de las sierras
del Ecuador y del Perú constituye también otra de las actividades
de la acción andina que merecen señalarse. Como ocurre en otras
regiones de América latina, las zonas montañosas de estos países
carecen de bosques y sufren en consecuencia de los efectos de la
erosión. La falta de madera explica en gran medida la pobreza de
las viviendas indígenas, ya que las armazones para los tejados, las
puertas, las ventanas y los muebles resultan demasiado costosos
para los indios. Ésta es la razón que ha llevado a establecer en casi
todas partes, en las proximidades de las bases de acción, almácigas
de eucaliptos, árbol robusto que se adapta bien al clima y a la altura
de estas regiones y que tiene la ventaja de crecer rápidamente.
Centenares de miles de plantas de eucalipto se han distribuido a las
comunidades y a los particulares y los efectos de esta política de
repoblación forestal comienzan a ser tangibles. En el Ecuador, país
en donde dicha planta se introdujo hace poco más de un siglo, estos
árboles confieren al paisaje, en numerosas regiones, un aspecto
menos severo y de más colorido que los altiplanos del Perú y de
Bolivia. Es indudable que, aunque la madera del eucalipto es de
calidad mediocre, constituye, sin embargo, un material útil, sea
para la producción, sea como combustible, y que su empleo con-
tribuye al desarrollo económico y social de estas regiones.
Los jóvenes indios que han aprendido un oficio en los talleres
de formación se establecen con frecuencia en sus propias aldeas
como artesanos o se trasladan a las ciudades y centros industriales
para trabajar como obreros. Mientras que en el pasado dichos
jóvenes indios se empleaban en las empresas sin poseer conoci-
mientos profesionales de ninguna clase, en la actualidad los que
han seguido cursos en los citados talleres de formación logran casi
siempre colocarse como trabajadores calificados o especializados.
De esta forma, no solamente se beneficia la economía de sus cono-
cimientos profesionales, sino que ellos mismos, al obtener mejores
salarios, pueden mejorar sus condiciones de vida.
Las numerosas encuestas realizadas en el Perú, en Bolivia y en
Ecuador han puesto de manifiesto las deplorables condiciones en
que viven los indios tanto por lo que se refiere a la vivienda y a la
higiene como a su alimentación. En mayo de i960, un equipo de
506 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

expertos del U.N.I.C.E.F., a raíz de una encuesta efectuada en el


Perú, llegó a la conclusión de que « los esfuerzos emprendidos en
el pasado en materia de higiene, muy especialmente en lo que con-
cierne al mejoramiento del aprovisionamiento de agua y de evacua-
ción de aguas residuales, han sido insignificantes » ; en sus informes
estos expertos han descrito en términos verdaderamente sombríos
las condiciones de vida de las poblaciones indígenas: las comuni-
dades carecen de agua potable, se desconocen las letrinas, las casas
no tienen ventanas, los indios duermen en el suelo, con frecuencia
mezclados con el ganado en medio de una suciedad repulsiva. Las
condiciones descritas en estos informes son notablemente las
mismas que las comunicadas en 1943 por la Comisión Mixta de
Encuesta Boliviano-Estadounidense. No es sorprendente que en
esas condiciones se propaguen las enfermedades y sean éstas tan
difíciles de tratar. En efecto, la tuberculosis, la tos ferina y las
enfermedades venéreas son frecuentes y los índices de mortalidad
— sobre todo de mortalidad infantil — son excesivamente eleva-
dos. Gracias a las auxiliares de enfermeras, a las comadronas y a
las visitadoras sociales, instruidas en los cursos del Programa
andino, las condiciones de higiene de las poblaciones que viven en
las regiones vecinas a las bases de acción se van mejorando en
forma notable. En todas partes se hacen esfuerzos para construir
pozos e instalar canalizaciones; se enseña a los indios la forma de
construir letrinas con pozos negros y cómo reparar el exterior y el
interior de sus viviendas. Gracias a estos esfuerzos empiezan a verse
en casi todas partes ventanas y puertas de madera, que constituyen
la prueba de los progresos realizados.
En todas las bases de acción se organizan cursos de economía
doméstica en donde las indias aprenden a preparar platos variados
y nutritivos. También se organizan consultas para los niños de
pecho en la mayor parte de las aldeas situadas en las zonas abarca-
das por la acción andina. Cada día es mayor el número de jóvenes
que se sienten atraídos por las actividades de los clubs de fútbol,
de basquetbol y de volibol que se han creado en casi todas partes en
los altiplanos. Por primera vez, los jóvenes indios conocen el placer
de entregarse a los ejercicios físicos.
Cuando se examina el conjunto de sus actividades, el Programa
andino da la impresión de ser, en última instancia, una vasta
campaña de educación tendiente a instruir a la población india y a
mostrarle la vía hacia una existencia mejor. Los expertos del
Programa andino, animados de una fe absoluta en las posibilidades
de los indios, tienden la mano a éstos a fin de ayudarlos a emanci-
parse de la servidumbre a que se han visto reducidos como con-
secuencia de la explotación y de la subyugación en que viven
EL PROGRAMA ANDINO 507

desde hace mucho tiempo. Los contactos directos y estrechos que


los expertos del Programa andino han establecido con las pobla-
ciones indígenas no solamente les permiten desarrollar en las mismas
una acción de educación general y profesional de tanta utilidad, sino
que igualmente les permiten crear en esas poblaciones la sensación
de que sus aspiraciones a una vida mejor son realizables. Los efectos
de esta acción educativa del Programa andino son tanto múltiples
como reales. Efectivamente, los indios que viven en las zonas de
influencia de las bases de acción recurren menos a la bebida y
mastican también menos hoja de coca; en cambio, van mostrando
cada vez más interés por los asuntos de la comunidad y, en su con-
junto, muestran menos resignación y más disposición al trabajo y
a la acción. El Programa andino ejerce en estas poblaciones efectos
estimulantes y vivificantes que se reflejan en la actitud que adoptan
los que experimentan su influencia.

RESULTADOS OBTENIDOS

Es difícil evidentemente evaluar con exactitad los resultados


de un programa de la amplitud de la acción andina. Sin embargo, es
posible indicar algunos puntos de referencia que permiten hacerse
una idea al respecto.
Examinemos en primer lugar los resultados obtenidos desde
el punto de vista de la extensión y del alcance geográficos del Pro-
grama andino. En 1954 se inició esta acción en Ecuador, Perú y
Bolivia; en i960 se extendió la misma a Colombia y, a comienzos de
1961, a Chile y a Argentina. En la actualidad, el Programa andino
se aplica, pues, en la mayoría de los países de América del Sur
cuya población cuenta con una proporción determinada de indios,
por escasa que sea, y la acción no ha cesado de extenderse en el
interior de los países que participan en el Programa desde sus
comienzos.
En Ecuador, el Programa andino, que comenzó a aplicarse en
el centro del país, en Riobamba, se extiende ahora asimismo a la
zona de Imbabura, que cuenta con 17 comunidades, y a la zona de
Tungurahana, que cuenta con 9 comunidades ; en el Sur del país, el
Programa abarca las zonas de Cañar, de Azuay y de Loja, en las que
existen, respectivamente, 9, 11 y 13 comunidades. Se calcula que
la población que se beneficia directamente del Programa andino
en Ecuador es aproximadamente de 100.000 habitantes, y la que
se beneficia en forma indirecta, de más de 200.000. La acción
andina se despliega en toda la Sierra ecuatoriana y sus bases actuales
constituyen la estructura sobre la que se apoyará en el futuro una
508 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

acción ampliada que abarque todo el conjunto de la población


india del país.
En el Perú, la acción andina ha quedado concentrada princi-
palmente en torno al lago Titicaca, aunque en esta vasta región se
han establecido tres bases en el cursó de estos últimos años: en
Chucuito, a unos 30 kilómetros al Sur de Puno; en Camicachi, a
unos 60 kilómetros también al Sur de Puno, y en Taraco, situada
alrededor de 80 kilómetros al Norte de Puno; otra base ha sido
establecida en San Juan del Oro, en el valle de Tambopata, apro-
ximadamente a 250 kilómetros al Nordeste de Puno. Cada base
ejerce su acción sobre una zona de influencia que va agrandándose
en forma progresiva. En conjunto, estas cuatro bases abarcan más
de 200 comunidades que cuentan con una población de 50.000
habitantes, aproximadamente. Además, en virtud del Programa
andino se ha establecido en Perú una colaboración estrecha con el
proyecto de Vicos, que se desarrolla en el Norte del país y que está
auspiciado por la Universidad estadounidense de Cornell.
En Bolivia, la acción andina se apoya en cuatro bases, tres
de las cuales están situadas en el altiplano: en Pillapi, a unos
50 kilómetros de la base del lago Titicaca; en Playa Verde, cerca
de Oruro, y en Otavi, en las cercanías de la ciudad de Potosí. La
cuarta base se halla en los llanos, al Este de Santa Cruz. Las tres
bases del altiplano extienden su acción a unas 200 comunidades,
cuya población total pasa de 100.000 habitantes. El proyecto de
colonización de Cotoca ha provocado un movimiento migratorio
espontáneo de varios miles de indios hacia esta región, y existen
buenas razones para creer que sólo se trata de un comienzo.
Como resultado de una iniciativa de la dirección central del
Programa andino, el Consejo de Administración del Fondo Especial
de las Naciones Unidas aprobó, en diciembre de 1959, cinco pro-
yectos importantes que se encuentran en la actualidad en vías de
realización y en virtud de los cuales se agregan otros centros de
actividad a las bases de acción enumeradas anteriormente. En
Ecuador se trata de llevar a cabo una encuesta a fin de determinar
en qué condiciones podrían ponerse en explotación las tierras pro-
piedad del Estado en los valles del macizo andino. En el Perú, el
Fondo Especial sufraga los gastos de una encuesta análoga en los
valles de Tambopata y de Inambari, en donde se trata de estudiar
las posibilidades de colonización que brindan estas regiones a los
indios del altiplano. La realización de estos proyectos se ha confiado
a la O.A.A., mientras que la O.I.T. ha tomado a su cargo el esta-
blecimiento en Huancayo de un centro de formación de instructores
de formación profesional destinados al altiplano. En Bolivia se
han iniciado, también bajo la dirección de la O.A.A., dos proyectos
EL PROGRAMA ANDINO 509

del Fondo Especial, de los cuales el primero consiste en una en-


cuesta y un estudio para establecer las posibilidades de colonización
que existen en la provincia de Santa Cruz, en donde se encuentra
precisamente la base de acción de Cotoca. El segundo proyecto
se refiere a la creación de un centro de divulgación de estudios
en la Facultad de Agricultura de la Universidad de Cochabamba,
en donde muy pronto comenzarán a ser instruidos peritos agrícolas
especializados en las diversas técnicas con miras a ayudar a los
campesinos indios a mejorar sus métodos de cultivo y de cría de
ganado. Por otra parte, está en vías de creación un centro de forma-
ción profesional — que será adscrito a la Universidad de Cocha-
bamba —, gracias, especialmente, a un donativo del Gobierno de
Bélgica: la O.I.T. ha decidido, en consecuencia, transferir a Cocha-
bamba un importante equipo de enseñanza profesional que el
Gobierno y las organizaciones patronales y sindicales belgas habían
ofrecido hace algunos años para la base de Cotoca ; pero por tratarse
de una base relativamente modesta, dicho equipo será de mayor
utilidad en Cochabamba, localidad situada en pleno centro de una
región donde vive una numerosa población india. De esta forma,
la Universidad de Cochabamba se convertirá en un centro comple-
mentario de actividades dentro del marco del Programa andino.
Además, el Consejo Ejecutivo del U.N.I.C.E.F. ha aprobado
cinco proyectos que deberán llevarse a cabo también en el marco
del Programa andino. Dos de estos proyectos prevén, en el Perú y
en Bolivia, la organización — con el equipo correspondiente — de
un servicio de higiene en las regiones rurales situadas en torno de
las bases de acción de Puno, Pillapi, Playa Verde, Otavi y Cotoca.
El tercer proyecto, destinado al Ecuador, consiste en el estableci-
miento de centros y puestos sanitarios que permitan organizar
cursos de formación y de educación en materia de asistencia médica
e higiene, insistiéndose particularmente en la asistencia de materni-
dad y la puericultura. Otros dos proyectos tienden a mejorar, en el
Perú y en Bolivia, las normas de alimentación en las regiones
andinas por medio de campañas educativas y de formación de
personal docente, así como mediante demostraciones prácticas
destinadas a las mujeres. Estos proyectos contribuirán indudable-
mente a extender el radio de acción del Programa andino, como lo
demuestra, por ejemplo, el proyecto destinado a crear en Puno un
servicio de higiene. En efecto, según dicho proyecto, el U.N.I.C.E.F.
tiene la intención de establecer, por una parte, cinco centros
principales dotados cada uno de un personal integrado por un
médico, una enfermera, una comadrona, un funcionario sanitario
y un auxiliar social, y, por otra, diez centros auxiliares que con-
tarán cada uno con una auxiliar de enfermera y auxiliares indi-
510 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

genas. Se calcula que más de 100.000 personas podrán beneficiarse


de los servicios de esta red de centros y subcentros sanitarios.
Conviene, por último, señalar que, en el marco del Programa
andino, la U.N.E.S.C.O. se dispone a establecer en la Sierra ecua-
toriana un nuevo centro de formación de maestros rurales. La
O.I.T. examina actualmente la posibilidad de cooperar en ese pro-
yecto facilitando un equipo de formación profesional, dado que los
maestros rurales así preparados serán llamados a dar a sus alumnos
formación en tareas manuales.
Para hacerse una idea exacta de la extensión de las regiones en
que se desarrolla la acción andina es interesante observar que las
dos bases de acción más alejadas entre sí, esto es, la de Popayán,
situada en la provincia de Cauca (Colombia), por una parte, y la de
Cotoca, en la provincia de Santa Cruz (Bolivia), por otra, se hallan
separadas por una distancia, a vuelo de pájaro, de cerca de 3.000
kilómetros.
Si bien es fácil evaluar los resultados de la acción andina en
función de su alcance geográfico, es, en cambio, más arduo calibrar
hasta qué punto ha logrado esta acción penetrar en profundidad
en las regiones en que se desenvuelve. Claro está que, en todos los
puntos de las zonas en donde el Programa andino ejerce su influen-
cia, sus resultados son más o menos visibles. En la sección anterior
ya se indicaron ampliamente las realizaciones de la acción andina.
Al recorrer las regiones de la competencia de una base del Programa
andino puede percibirse en casi todas partes la influencia de éste.
Así, no solamente sorprende el número de escuelas y de talleres de
formación, sino también su aspecto exterior, que produce una
impresión de limpieza e incluso, con frecuencia, de buen gusto
estético. Las viviendas de adobe de los indios, que en otras partes
apenas se distinguen del paisaje, están pintadas con frecuencia
en estas zonas con colores claros ; aquí y allá se observa una clínica,
un horno para fabricar ladrillos, pozos y canalizaciones de agua,
así como presas, todo lo cual no es sino testimonio de la obra
realizada gracias a la acción andina. Aun cuando no se puede dar
la medida exacta de los cambios que se han registrado como resul-
tado de todas estas innovaciones, es indudable que representan un
comienzo alentador en cuanto a la rehabilitación de las poblaciones
aborígenes. Con el Programa andino el proceso evolutivo de esas
poblaciones, que se había detenido desde el hundimiento del
imperio inca, ha vuelto a reanudarse. Así, los esfuerzos desplegados
en virtud de dicho Programa constituyen un momento decisivo
en su historia, y de ahora en adelante cabe afirmar que estas
poblaciones se identificarán progresivamente con los demás sectores
de la población de sus países respectivos.
EL PROGRAMA ANDINO Sil

Es satisfactorio comprobar la importancia de las reacciones de


simpatía y de apoyo que el Programa andino ha suscitado en los
propios países directamente interesados, así como en el resto de
América latina y en todo el mundo.
Los Gobiernos de Ecuador, Perú y Bolivia, independientemente
de los partidos que en esos países asuman el poder, no solamente
conceden todos su pleno apoyo al Programa andino, sino que han
asumido la tarea principal de su dirección. El hecho de que todos los
partidos políticos concedan tal apoyo es la mejor garantía de la
continuidad de la acción andina.
Esta contribución se ha expresado en numerosas declaraciones
públicas formuladas por los hombres de Estado más distinguidos de
estos países.
El Presidente de la República del Ecuador, Dr. José María
Velasco Ibarra, se pronunció ya en 1955 a favor de la integración
de los indios en los siguientes términos :
Hay que incorporar a los indios a la nacionalidad ecuatoriana. Hay
que incorporarlos para hacer del indio un trabajador técnico que vaya
comprendiendo espontánea y gradualmente las ventajas de la técnica
y lo que ella representa frente a la naturaleza poco a poco dominada,
mejorada... Labor larga, labor de sabiduría: pero hay que emprender
en ella, si queremos una nacionalidad compacta, una nacionalidad que
cuente con muchos millones de verdaderos y auténticos habitantes 1.

Tres años después, en agosto de 1958, también el Presidente


de dicha República, Dr. Camilo Ponce Enríquez, declaró sobre
la misma cuestión que:
La Misión andina, con la ayuda de los padres de familia, construirá
diez escuelas rurales en la provincia de Chimborazo. Además, se están
organizando escuelas de cooperación rural destinadas a la educación
fundamental de adultos y a la instrucción elemental de niños. La crea-
ción de estas escuelas está llamada a revolucionar el actual sistema de
enseñanza y contribuirá directamente a la redención de las masas indí-
genas, que siempre han sido mantenidas al margen de la vida nacional2.

En agosto de i960, el Dr. Velasco Ibarra, exaltado nuevamente


a la Presidencia, aprovechó una vez más la ocasión en su mensaje
dirigido al Congreso para precisar su pensamiento acerca de esta
cuestión:
La Misión andina en el Ecuador es el esfuerzo más serio y positivo
en favor del mejoramiento, culturización y redención de la raza indí-
gena. No hay campaña política ni intervención demagógica donde no
se invoque la desventura del indio; pero la verdad es que, en cuatro-
1
Mensaje al Congreso de 10 de agosto de 1955.
2
Mensaje al Congreso de 10 de agosto de 1958.
512 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

cientos años, buena parte de la población aborigen, aquella que no se


ha fundido con la civilización moderna y que es la mayor, permanece
como un lunar y una acusación. Se calcula en un millón y medio de
indígenas los que integran la población de la Sierra. La Misión andina
se aparta de la literatura y va a los hechos; se adentra en la vida de
las colectividades indígenas y las regenera; salud y asistencia médica,
educación y construcciones escolares, mejoramiento pecuario y agrícola,
forestación, servicio social, elevación de la vida del hogar, etc., son las
líneas de acción de la Misión andina, establecida por el Gobierno con la
ayuda de las Naciones Unidas, a la que en un principio los indígenas,
habituados a la explotación inmisericorde, miraron con recelo, pero que
ahora la reclaman con entusiasmo 1.
El Presidente de la República del Perú general Manuel A.
Odría, al dirigirse asimismo al Congreso en 1955, dedicó una parte
importante de su discurso al Programa andino, que con frecuencia
se designa en Perú como el « Programa de Puno-Tambopata »,
manifestando concretamente :
Constante preocupación de mi Gobierno ha sido el estudio y solu-
ción del problema indígena. Por Resolución Suprema del 2 de junio
último se aprobó el programa preliminar que podríamos llamar de Puno,
en cuyo planeamiento se han tenido en cuenta los estudios efectuados,
las experiencias adquiridas en el país y el resultado de las investiga-
ciones practicadas por los expertos internacionales 2.

Después de describir en detalle las diversas actividades del


Programa andino en Perú, el Presidente Odría concluyó como
sigue :
El Programa de Puno, como planeamiento y como método de acción,
constituye un interesante ensayo, una innovación de singular impor-
tancia y trascendencia. Las experiencias que se recojan de su aplica-
ción servirán de base para extender sus beneficios a otras regiones
análogas del país, para conformar después un programa de alcances
nacionales que contenga soluciones eficaces y definitivas a los problemas
que envuelve el proceso de la incorporación del indio a la vida econó-
mica, social y cultural del país 2.

Su sucesor, el Presidente Dr. Manuel Prado, en un discurso


pronunciado en Ginebra ante la 144.a reunión del Consejo de
Administración de la O.I.T., hizo el elogio del Programa de inte-
gración de los indios de los Andes, declarando entre otras cosas:
Tal empeño quedaría, sin embargo, limitado en sus alcances y resul-
tados si no produjese un substancial mejoramiento en el nivel de vida
de las grandes masas indígenas, en su mayoría habitantes de la sierra
y del altiplano andino. Con claro conocimiento de la importancia de
este problema, hemos emprendido la organización de un plan nacional

1
Mensaje al Congreso de 10 de agosto de i960.
2
Mensaje al Congreso de 28 de julio de 1955.
EL PROGRAMA ANDINO 513

para la integración de la población aborigen, que se inspira en los prin-


cipios y normas enunciados en el convenio respectivo y se basa en las
experiencias obtenidas a través del Programa Puno-Tambopata, que
viene ejecutándose de manera plenamente satisfactoria con la asistencia
técnica de la O.I.T. y de los demás organismos especializados de las
Naciones Unidas que participan también en su desarrollo. Por decreto
supremo de diciembre último se ha instituido la Comisión Coordinadora
de la acción de los distintos organismos estatales competentes y de las
agencias internacionales que acabo de mencionar.
En un comunicado de la Casa Blanca, publicado con motivo de
la visita que hizo el Presidente de la República del Perú, Dr. Manuel
Prado, el 21 de septiembre último al Presidente John F. Kennedy,
figura el siguiente pasaje:
El Presidente Prado recalcó que uno de los problemas fundamen-
tales, por lo que se refiere al Perú, es la integración de la población
aborigen en la vida del país.
El Dr. Hernán Siles Zuazo, ex Presidente de la República
de Bolivia, siempre ha tratado de establecer las relaciones de
trabajo más estrechas posibles con las personas responsables del
Programa andino. En su mensaje al Congreso de 6 de agosto de i960,
el Presidente Siles expresó su opinión acerca del Programa andino
en los siguientes términos:
Acción andina, mantenida por la Organización Internacional del
Trabajo con la cooperación de otros organismos internacionales, tiene
a su cargo en Bolivia los centros de promoción campesina de Pillapi,
Otavi, Playa Verde y Cotoca, donde cuenta con talleres de carpintería,
mecánica y electricidad destinados a apoyar el desarrollo de las comu-
nidades. Para la educación sanitaria cuenta en cada centro con una
clínica y hospital. Los agrónomos tienen a su cargo la parte esencial
de producción agrícola, ganadera y de pequeña crianza para demostra-
ción práctica. En el presente año ha alcanzado a las escuelas depen-
dientes en este orden del Ministerio de Asuntos Campesinos, que cuentan
con maestros nacionales. Han sido refeccionados los locales escolares y
se han construido once nuevos 1.
Por otra parte, el actual Presidente de la República de Bolivia,
Dr. Victor Paz Estenssoro, amigo de la primera hora del Programa
andino, no le ha escatimado nunca su apoyo decidido, y reciente-
mente ha manifestado lo siguiente2 : ' v
« Acción andina » es un instrumento efectivo de cooperación inter-
nacional, en un sentido pleno, para la emancipación de la población
1
La Nación (La Paz), 13 de agosto de i960.
2
Como las declaraciones públicas del Presidente Paz Estenssoro datan de
bastante tiempo atrás o se refieren esencialmente a los detalles, como es el caso
de su mensaje al Congreso en 1961, el autor del presente artículo le pidió que
tuviera a bien darle a conocer su opinión sobre la acción andina. El Presidente
Paz Estenssoro accedió amablemente a esta invitación enviando el 17 de octubre
de 1961 una declaración especial de la que se ha extraído el texto que citamos.
514 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

indígena. Constituye una apreciable contribución a las funciones guber-


namentales destinadas a mejorar las condiciones de vida de nuestro
pueblo, pues capacita al aborigen para las actividades que exige la hora
presente, mediante una preparación técnica y una educación ambiental
que le permite superar sus niveles higiénico, social y cultural, sin alterar
lo que de original y propio encierra la multifacética personalidad del indio.
La labor de « Acción andina » tiene para Bolivia singular significado
porque la mayoría de su población es campesina y está en marcha un
proceso de reforma agraria.
Tanto en Bolivia como en Ecuador o en el Perú, todos los
ministros encargados de los asuntos indígenas han prestado cons-
tantemente su apoyo a la acción andina. Las declaraciones formula-
das por estos ministros son demasiado numerosas para poder ser
citadas todas en el presente artículo. Queremos, sin embargo,
mencionar en esta ocasión a aquellas personas que en el curso de
estos últimos años han contribuido activamente al Programa
andino en el ejercicio de sus funciones. En Ecuador, el Programa
andino ha merecido el apoyo del Dr. José Icaza Roídos 1 y del
Sr. Cordero Crespo 2 ; también el actual Ministro de Previsión Social
y Trabajo, Dr. José Antonio Baquero de la Calle, ha subrayado
públicamente la importancia de la acción andina dentro del marco
de la política gubernamental 3.
En el Perú, el Primer Ministro, Dr. Pedro Beltrán4, así como
todos los ministros del Trabajo y Asuntos Indígenas que se han
sucedido desde hace diez años, han sido partidarios entusiastas de
la acción andina y públicamente han expresado su adhesión a este
Programa. A este respecto cabe citar los nombres del Dr. Víctor
A. Casagrandi5; Sr. Carlos d'Ugard, nombrado posteriormente
director regional del Programa andino ; Sr. Pinilla 6, Sr. Aparicio7,
Sr. Luis Alvarado8 y Sr. José Luis González Suárez 9.
1
MINISTRO DE PREVISIóN SOCIAL Y TRABAJO: Informe a la Nación, 1955-
1956 (Quito).
2
CONFERENCIA INTERNACIONAL DEL TRABAJO, cuadragésima segunda reunión,
Ginebra, 1958: Actas (Ginebra, O.I.T., 1959), págs. 57-58.
3
MINISTRO DE PREVISIóN SOCIAL Y TRABAJO: Informe a la Nación, 1960-
1961 (Quito), págs. xxiv y xxv.
4
Declaración ante la Cámara de Diputados. Véase La Prensa (Lima), 20 de
agosto de i960.
6
Discurso inaugural de la Comisión Ejecutiva del Programa para el mejo-
ramiento de las condiciones de vida y de trabajo de las poblaciones indígenas del
departamento de Puno, 24 de junio de 1955.
6
CONFERENCIA INTERNACIONAL DEL TRABAJO, cuadragésima segunda reunión,
Ginebra, 1958: Actas (Ginebra, O.I.T., 1959), págs. 335-337.
7
ÍDEM, cuadragésima tercera reunión, Ginebra, 1959: Actas (Ginebra, O.I.T.,
i960), págs. 294-297.
8
Comunicación hecha a la prensa por el Sr. Luis Alvarado a su regreso
de la 42.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, publicada en
La Prensa (Lima), 27 de junio de i960.
9
CONFERENCIA INTERNACIONAL DEL TRABAJO, cuadragésima quinta reunión,
Ginebra, 1961: Actas (Ginebra, O.I.T., 1961), págs. 126-127.
EL PROGRAMA ANDINO 515

Lo mismo puede decirse de Bolivia, país en donde todos los


ministros de Asuntos Campesinos, comenzando por el Sr. Ñuflo de
Chaves, Sr. Alvaro Pérez de Castillo y Sr. Vicente Alvarez Plata y
terminando por el general Alfredo Pacheco y el Sr. Roberto Jordán
Pando, actual Ministro del ramo, han recurrido activamente al Pro-
grama andino como instrumento de ejecución de su gestión ministerial.
El Ministro del Trabajo de Colombia, Sr. José Elias del Hierro,
que en la actualidad tiene a su cargo los asuntos indígenas, ha sido
uno de los promotores más convencidos de la eficacia de la extensión
de la acción andina a su país, como lo demuestra el hecho de que
reiteradamente haya hecho declaraciones públicas a favor del
Programa andino.
Y así podrían multiplicarse citas y testimonios de este género.
De las numerosas entrevistas que el autor del presente artículo ha
celebrado con jefes de Estado y jefes de gobierno, así como con
ministros, altos dignatarios de la Iglesia y altos funcionarios, tanto
en Ecuador como en el Perú y en Bolivia, ha sacado la profunda
convicción de que las altas esferas dirigentes de estos países se han
pronunciado plenamente por la política de integración de los
aborígenes y por el Programa andino que trata de servir a esta
política. Efectivamente, estos medios han llegado a comprender
íntegramente las ventajas económicas, sociales y culturales que
representa la incorporación de las poblaciones indígenas en la vida
social de sus respectivos países. Es en las clases medias, entre las
gentes de condición modesta, así como en la administración entre
los cuadros de personal subalterno, donde los prejuicios han reve-
lado ser más tenaces. Sin embargo, desde hace algún tiempo, la
política de integración, desarrollada gracias a la acción del Pro-
grama andino, es acogida, incluso en esos medios, con muestras
de comprensión y comienza a suscitar en los mismos cierto interés,
no siendo raros, incluso, los adeptos de esa acción andina.
Hace cuatro años nos entrevistamos en la base de acción de
Playa Verde con unos treinta estudiantes procedentes de las
universidades de La Paz y de Oruro, que aprovechaban sus vaca-
ciones para trabajar con los expertos del Programa andino. En esa
ocasión pudo vérseles dedicados a esta empresa trabajando como
albañiles, maestros, instructores en los talleres de formación o
actuando en los servicios de divulgación agrícola. En aquella época,
un equipo de jóvenes estudiantes de la Escuela de Servicio Social
de Quito se estableció en las pequeñas localidades indias de la pro-
vincia de Chimborazo, en torno a la base de acción de Riobamba,
para preparar sus tesis de licenciatura, al tiempo que realizaban
un trabajo de utilidad práctica con los médicos, las enfermeras o
las visitadoras sociales.
5T6 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

Estos ejemplos de colaboración nos hicieron concebir la idea de


lanzar un llamamiento especial a la j'uventud estudiantil durante
una reunión especial que se convocó a tales efectos en la Univer-
sidad Mayor de San Andrés de La Paz 1. En respuesta a este
llamamiento, los estudiantes y los profesores de la Universidad de
Sucre, de Bolivia, tuvieron en fecha reciente la idea de crear, por
su propia iniciativa, una nueva base de acción que, en su opinión,
sería parte integrante de la acción andina, aunque estaría total-
mente dirigida por ellos.
Los sindicatos de trabajadores comienzan a su vez a pronun-
ciarse a favor del Programa andino, como lo atestigua señalada-
mente la actitud oficial adoptada por la Confederación de Traba-
jadores del Perú a través de su portavoz, el secretario general,
Sr. Arturo Sabroso Montoya 2.
También la Iglesia ha prestado generosamente su apoyo al
Programa andino, como se desprende en particular de un folleto
dedicado por el Consejo Episcopal Latinoamericano, en junio de
1958, a la misión andina en el Ecuador.
Los periódicos del Ecuador, Perú y Bolivia, así como las publi-
caciones de gran número de países latinoamericanos, dedican con-
tinuamente muchos artículos al Programa andino y contribuyen
así a que la opinión pública de estos países adquiera conciencia de
la existencia y de la importancia del problema indio. Como la
mayor parte de estos trabajos se redactan en términos elogiosos
con respecto al Programa, es evidente que ejercen una acción
educativa que contribuye a destruir viejos prejuicios y a crear un
ambiente favorable que en el futuro facilitará la realización de
la política de integración en el ámbito nacional.
Es a la vez curioso y alentador poder comprobar el gran interés
que el Programa andino ha suscitado más allá de las fronteras de
los países directamente interesados. En todos los países de América
latina se sigue muy de cerca y con gran simpatía el experimento
que trata de realizar el Programa andino en materia de integración
de las poblaciones aborígenes. Este interés se refleja señaladamente
en los discursos pronunciados en la Conferencia Internacional del
Trabajo, en 1958, por el Sr. Pico, delegado gubernamental de la

1
« La colaboración de la juventud universitaria en el Programa de la misión
andina, para la integración de la población indígena en la vida económica, social
y cultural de Bolivia », conferencia pronunciada por el Sr. Jef Rens, Director
General Adjunto de la Oficina Internacional del Trabajo, en la Universidad Mayor
de San Andrés, el 2 de mayo de 1958.
2
Declaración del Sr. Sabroso Montoya, publicada en La Tribuna (Lima),
13 de septiembre de 1959.
EL PROGRAMA ANDINO 517

Argentina 1 ; el Sf. de Alba, delegado gubernamental de México 2, y


el Sr. García Bauer, delegado gubernamental de Guatemala 3. El
Gobierno de México ha querido demostrar en forma tangible su
interés por el Programa andino al donar una escuela modelo al
proyecto de Riobamba en el Ecuador.
Una serie de altas personalidades, tales como el director del
Banco Interamericano de Desarrollo, Sr. Felipe Herrera ; el director
de la Oficina Sanitaria Panamericana de la O.M.S., Sr. Horwitz;el
presidente del Comité Ejecutivo del Instituto Indigenista ínter-
americano, embajador Sr. David Blejer, así como el Sr. Adlai
Stevenson, delegado permanente de Estados Unidos ante las
Naciones Unidas, han recogido en sus recientes viajes por América
latina impresiones muy favorables en cuanto a los resultados de la
acción andina.
En América latina, estas manifestaciones de simpatía hacia el
Programa andino han culminado recientemente en la sesión plenariá
de la reunión extraordinaria del Consejo Económico y Social ínter-
americano al Nivel Ministerial, celebrada en Punta del Este (Uru-
guay) del 5 al 17 de agosto de 1961. En el curso de esta reunión
fueron varios los oradores que rindieron homenaje a la acción
andina. Puede citarse a este respecto la intervención bien caracte-
rística del Ministro de Desarrollo Económico del Ecuador, Sr. Jaime
Nebot Velasco, quien declaró:
Asimismo hemos de preocuparnos de discutir las bases de la nece-
saria cooperación para ayudar a los países en los esfuerzos que desplie-
gan a fin de lograr la rápida integración de su población rural en otros
sectores en vías de desarrollo. En aquellos países en que las poblaciones
aborígenes se aferran todavía a sus formas de vida y métodos de pro-
ducción tradicionales, la solución del problema es particularmente
difícil y exigirá grandes cambios en la estructura económica y social,
así como la aplicación de una política eficaz de desarrollo de las comu-
nidades. Para despertar en éstas el deseo de progreso y para mostrarles
la forma de que se basten a sí mismas por medio de una organización
adecuada se puede recurrir a los procedimientos prácticos adoptados
por algunos países, entre ellos el Ecuador, con la ayuda del Programa
andino y la participación de la O.I.T. Los resultados son satisfactorios,
pero es evidente que las labores han de ampliarse en gran medida de
suerte que pueda alcanzarse efectivamente la integración rápida de la
población andina, especialmente en los actuales momentos en que algu-
nos países ya han iniciado o intentan iniciar programas de reforma
agraria. Mi país está persuadido de que este objetivo se presta a una
fructífera cooperación interamericana,' y en ese sentido somete un pro-
yecto sobre esta cuestión para que sea estudiado en la presente reunión.
1
CONFERENCIA INTERNACIONALDEL TRABAJO, cuadragésima segunda reunión,
Ginebra, 1958: Actas (Ginebra, O.I.T., 1959), págs. 235-236.
2
Ibid., págs. 469-471.
3
Ibid., págs. 472-473.
5l8 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

Este interés por el Programa andino no se limita únicamente


a los países de América latina; se observa también en otras partes
del mundo y suscita numerosas expresiones de simpatía que con
frecuencia se manifiestan de manera concreta. Los artículos que
se dedican a este Programa en los periódicos y revistas de América
del Norte y de Europa son muy numerosos. La Radiodifusión
Británica (B.B.C.) y la Oficina Nacional de Cinematografía del
Canadá le han consagrado sendas películas. Por su parte, la Tele-
visión Francesa está realizando preparativos para rodar una
película acerca del Programa andino sobre el propio terreno.
Diversas universidades extranjeras signen muy de cerca estos
trabajos, y, así, la Universidad de Cornell envió en i960 a la base
de Riobamba un grupo de estudiantes para estudiar ciertos aspec-
tos particulares de la acción andina; en 1961, una delegación
de profesores y estudiantes de la Universidad de Bristol (Gran
Bretaña) visitó las bases de acción de Bolivia. Por otra parte, son
muchos los visitantes extranjeros que, habiendo observado el
trabajo que realizan los expertos, se han declarado vivamente
impresionados por la obra realizada. Señalemos a este respecto los
testimonios de los embajadores en Bolivia de la República Federal
de Alemania, de Estados Unidos y de Francia, así como el del
embajador de Francia en Perú, el del presidente ejecutivo de la
Junta de Asistencia Técnica, Sr. David Owen, y los de los miembros
del Consejo de Administración de la O.I.T., Sr. George L.-P.
Weaver 1, de Estados Unidos, y Sr. S. T. Merani, de la India; el del

1
« La mejor manera de ilustrar lo que puede lograrse mediante una adminis-
tración inteligente de un programa de ayuda es describiendo el Programa andino
que aplica la O.I.T. en Ecuador. Este país, situado en la costa Noroeste de Amé-
rica del Sur, tiene grandes posibilidades económicas, pero carece de técnicos y, en
general, la mayor parte de su población no ha sido instruida. Por estas razones,
Ecuador es uno de los países más subdesarrollados de Sudamérica.
» Uno de los principales objetivos sociales consiste en la integración en la
vida del país de gran número de indios — aproximadamente la cuarta parte de
su población total — que todavía viven aislados, y que por ser analfabetos no
tienen derecho a voto. Estos aborígenes se ganan la vida a base de una agricultura
de subsistencia o trabajando como peones en las grandes haciendas de las sierras.
Mientras que rebaños de ganado robusto y bien nutrido pastan en los fértiles
valles de dichas sierras, los indios tratan de subsistir penosamente cultivando las
abruptas y casi perpendiculares lomas de las montañas adyacentes.
» La O.I.T. ha sentado los fundamentos para reformar este estado de cosas
mediante un programa bien concebido y cuyas bases de acción visité esta prima-
vera. Así, vimos escuelas, centros de artesanía doméstica, jardines en los que se
cultivan diversas clases de plantas con miras a su distribución y viviendas en
construcción. Lo que más nos impresionó no fueron las realizaciones concretas,
aunque los progresos en este aspecto sean impresionantes, sino el interés y la
actitud de los indios que participan en dicho programa. En efecto, están animados
de un espíritu entusiasta y alentador y muestran un firme deseo de mejorar sus
condiciones de vida. Es fácil comprender que al principio estos aborígenes experi-
mentaron cierta timidez y hasta una gran indiferencia. Sin embargo, todos estos
EL PROGRAMA ANDINO 5 IQ

principal especialista de la Confederación de Sindicatos de la


República Federal de Alemania, Sr. Baier, y el del subsecretario de
Estado del Foreign Office del Reino Unido, lord Landsdowne.
Todas estas personalidades se han expresado, después de haber
visitado los centros del Programa andino, en términos elogiosos y
a veces entusiastas, tanto por lo que se refiere a los métodos de
trabajo como sobre los resultados ya obtenidos. Pocos programas
de asistencia técnica han dado lugar a tantos donativos y contri-
buciones voluntarias como el Programa andino. En efecto, los
Gobiernos de Dinamarca, Francia, Bélgica, Estados Unidos,
República Federal de Alemania y Reino Unido han contribuido en
forma notable a estos esfuerzos, revistiendo su ayuda diversas
formas, sea el financiamiento de la construcción de una carretera
indispensable, sea un importante donativo de medicamentos, de
equipos de formación profesional o de vehículos, o la entrega de
contribuciones en numerario más o menos importantes. Las orga-
nizaciones sindicales de Suecia, Noruega, Dinamarca, República
Federal de Alemania, Bélgica y Estados Unidos, así como las
organizaciones patronales de Suecia, Dinamarca y Bélgica, han
hecho asimismo contribuciones substanciales que han permitido
equipar determinado número de talleres de formación. La sociedad
privada estadounidense de ayuda mutua C.A.R.E. (Cooperativa de
Auxilio de Estados Unidos a Cualquier Parte del Mundo) ha ve-
nido apoyando el Programa andino desde sus comienzos en forma
realmente impresionante. Gracias a esta ayuda se han podido
equipar determinados talleres de formación, así como la mayor
parte de los talleres de artesanía y rurales, lo que ha permitido que

obstáculos han sido allanados. De hecho, en la presente fase del Programa andino,
los propios interesados van más allá de las recomendaciones formuladas por el
personal de la O.I.T. en lo que se refiere al mejoramiento de sus hogares y a la
contribución de sus propias tierras y recursos. Hemos podido comprobar que
estas poblaciones indígenas han iniciado efectivamente el proceso de convertirse
en ciudadanos y miembros responsables de su comunidad, quizá por vez primera
en el curso de su historia, desde luego por primera vez desde hace numerosos
siglos. Este resultado sumamente importante y tangible, obtenido gracias a la
misión de la O.I.T., constituye un factor alentador para continuar la expansión
y extensión de este tipo de programas sociales.
» Si bien estos indios andinos son fundamentalmente agricultores, también
pueden introducirse en estas regiones y enseñárseles nociones elementales de acti-
vidades comerciales e industriales. El comercio y el tipo de industrias a que pueden
dedicarse estas poblaciones en la presente fase de su desarrollo son indispensables
para que se incorporen en la vida económica, social y política de su país. Además
de los factores humanos que hay que tener en cuenta, Ecuador adquirirá un nuevo
y valioso potencial de riqueza representado por estos sectores de la población
cuyas cualidades y posibilidades latentes se desperdician en gran medida en la
actualidad. » (Mensaje del Sr. George L.-P. Weaver a la « 1961 Shrine Conven-
tion », Cincinnati, Ohio, 20 de agosto de 1961. U.S. DEPARTMENT OF LABOR:
News, 21 de agosto de 1961, págs. 3-4.)
520 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

estos centros funcionasen en condiciones satisfactorias. Asimismo


la C.A.R.E. ha donado grandes cantidades de medicamentos e
instrumental médico, gracias a los que se han podido llevar a feliz
término las campañas sanitarias y antituberculosa del Programa
andino. Por último, la mencionada institución ha organizado, en
forma continuada el aprovisionamiento de gran número de escuelas
construidas en virtud de dicho Programa a fin de proceder a la
distribución de comidas escolares 1.
Este movimiento continúa en la actualidad, como lo revela la
rápida lectura de algunos de los informes más recientes de los jefes
expertos del Programa andino. A comienzos de este año, la base de
Puno recibió del Rdo. P. Charles Girnius, párroco de Acora, una
serie de medicamentos para el centro sanitario de Platería, entre
los que figuraban, entre otros productos, 10.000 tabletas de isonia-
sida para el tratamiento de la tuberculosis; 10.000 tabletas de
sulfadiazina y 4.000 de empirina. También hacia mediados de este
año, la misma base de acción recibió de un particular de Lima, el
Sr. Mariano Prado, un donativo de 2.000 sacos de cemento, tanto
más apreciados cuanto que en esa época era casi prácticamente im-
posible encontrar ese material en el mercado. Este donativo ha
permitido continuar la construcción del importante taller de for-
mación de Taraco, equipado por la Confederación de Sindicatos de
la República Federal de Alemania. Los Padres Maryknoll, de Puno,
acaban de donar a la misma base de acción importantes cantidades
de medicamentos, especialmente 25.000 tabletas de isoniasida y 30
grandes cajas de vitaminas, apositos, penicilina, instrumental
médico, etc. El experto en jefe de Otavi indica, en un reciente in-
forme, el donativo de 200 sacos de cemento por la fábrica de este
producto establecida en Sucre, como contribución a la construc-
ción del hospital de Otavi, para el cual las esposas de los miembros
del cuerpo diplomático de La Paz han recaudado 5.000.000 de
bolivianos. Gestos análogos a favor del Programa andino en el
Ecuador han sido hechos por diversos industriales, así como por los
rotarios.
No creemos equivocarnos al ver en esas numerosas contribu-
ciones voluntarias el testimonio de una conciencia social que se
despierta en todas partes en esa región del mundo, donativos que
hay que acreditar al activo del Programa andino, que tiene el
mérito de haber sabido suscitar tales obras benéficas.

1
Véase el anexo a este artículo, en que figura la lista completa de estas
contribuciones.
EL PROGRAMA ANDINO 521

FlNANCIAMIENTO DEL PROGRAMA ANDINO

Los límites del presente artículo sólo permiten trazar una


imagen muy incompleta del Programa andino, que representa en
sí una acción coordinada de gran número de actividades sumamente
variadas tendientes todas ellas a mejorar la condición humana de
los indios y a integrarlos en sus respectivos países, y que se ha
extendido en forma progresiva, en el curso de un período de diez
años, a seis países. El bosquejo que tan sucintamente he trazado
sería aún más incompleto si no se añadieran algunas explicaciones
acerca del financiamiento de la acción andina.
La mayor parte de los fondos internacionales del Programa
andino provienen del Programa ampliado de asistencia técnica.
Para los años 1951 a 1962, inclusive, la O.I.T. ha recibido o reci-
birá para el Programa andino, con cargo a los fondos del Programa
ampliado, 2.431.893 dólares; las Naciones Unidas (U.N.T.A.O.),
342.048 dólares; la O.A.A., 312.772 dólares; la U.N.E.S.C.O.,
756.858 dólares, y la O.M.S., 306.451 dólares, lo que hace un total
de 4.150.022 dólares. A estas contribuciones internacionales hay
que añadir los créditos para sufragar los gastos de cinco proyectos
que el U.N.I.C.E.F. aprobó en noviembre de i960 para proceder
al establecimiento, en virtud del Programa andino, de tres servicios
rurales de higiene en Ecuador, Perú y Bolivia, destinados especial-
mente a la asistencia de maternidad y a la puericultura, que repre-
sentan la suma total de 190.500 dólares, así como los créditos co-
rrespondientes a dos proyectos en el Perú y en Bolivia para mejorar
los niveles nutritivos en las regiones andinas por medio de un pro-
grama de educación, cuyos gastos representan la suma total de
161.000 dólares. Como parte integrante en el Conjunto de actividades
del Programa andino cabe también citar cinco proyectos preparados
por los Gobiernos de Ecuador, Perú y Bolivia y para los cuales el
Fondo Especial ha decidido contribuir con la suma total de
1.488.300 dólares1. A estas contribuciones internacionales hay
que añadir también un crédito del fondo de urgencia de la Junta
de Asistencia Técnica, aprobado por.su presidente ejecutivo, para
la adquisición de un equipo de roturación de tierras destinado al
proyecto de Cotoca (31.000 dólares para un bulldozer), así como dos
créditos, uno de 6.000 dólares para sufragar una misión preliminar
de investigación en Argentina, y otro de 10.500 dólares para el
establecimiento dé ün centro en Chile. El Fondo de Urgencia del
1
Las cifras correspondientes a los proyectos financiados por el Fondo Espe-
cial sólo se facilitan a título de indicación. En efecto, dichas cifras son actualmente
objeto de revisión por parte de la administración del Fondo Especial y los resul-
tados de esa revisión no han sido aún publicados.
522 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

Programa ampliado ha concedido a Colombia, país en donde el


Programa andino sólo ha comenzado a aplicarse en i960, 10.300
dólares, y en 1961 se han concedido también a ese país 11.700
dólares en virtud del programa ordinario.
En total, los diversos fondos internacionales instituidos con
miras a financiar los programas multilaterales de asistencia técnica
han contribuido, pues, al Programa andino con la suma de 6.059.322
dólares. Conviene, sin embargo, señalar que esta última suma dista
mucho de haberse gastado. En efecto, la cifra indicada comprende
también los créditos puestos a disposición de las organizaciones
participantes por el Programa ampliado para 1962. Por otra parte,
los cinco proyectos que el Fondo Especial ha decidido financiar, así
como los cinco proyectos cuyos gastos serán sufragados por el
U.N.I.C.E.F., apenas si acaban de iniciarse, y los gastos ocasionados
en concepto de estos diez proyectos se escalonarán durante los
años 1962, 1963, 1964 y probablemente incluso 1965.
El financiamiento del Programa andino no se efectúa única-
mente a base de la contribución de los fondos internacionales; los
gobiernos interesados aportan asimismo contribuciones importantes
desde 1954. Así, desde esa fecha Ecuador ha entregado o se ha
comprometido a entregar 691.000 dólares para completar las con-
tribuciones del Programa ampliado, 178.275 dólares como contra-
partida de las contribuciones del Fondo Especial y 200.000 dólares
para completar los pagos del U.N.I.C.E.F., lo que representa un
total de 1.069.275 dólares.
El Perú ha contribuido o contribuirá a asegurar la ejecución de
los proyectos financiados por el Programa ampliado mediante el
pago de 549.000 dólares, al financiamiento de los proyectos del
Fondo Especial mediante el pago de 331.207 dólares y a la realiza-
ción de los proyectos del U.N.I.C.E.F. con 644.000 dólares, lo que
representa una suma total de 1.524.207 dólares.
De 1954 a 1961, inclusive, Bolivia ha entregado o se ha com-
prometido a entregar las siguientes sumas : 737.000 dólares para la
realización de los proyectos del Programa ampliado; 333.450 dólares
para la realización de los proyectos del Fondo Especial y 998.800
dólares como contrapartida de las sumas entregadas por el
U.N.I.C.E.F., es decir, un total de 2.069.250 dólares.
El Gobierno de Colombia ha entregado, en i960, 6.061,61
dólares, y en 1961, 224.863,63 dólares 1.
Los donativos privados anteriormente indicados representan
una suma aproximada de 297.420 dólares 2.
1
El proyecto se inició sólo en octubre de i960.
2
En este cálculo no se han tenido en cuenta los numerosos donativos hechos
por particulares.
EL PROGRAMA ANDINO 523

Así, pues, el Programa andino, que influye directamente sobre


las condiciones de vida y de trabajo de una población cuyos efectivos
se calculan en unas 250.000 personas, que indirectamente ejerce
sus efectos sobre el doble o el triple de esa cifra de personas y cuyos
resultados se consideran generalmente como muy satisfactorios, ha
costado en diez años a los gobiernos interesados, al Programa
ampliado, al Fondo Especial, al U.N.I.C.E.F. y a las organizaciones
y gobiernos que han hecho contribuciones voluntarias, menos de
8.000.000 de dólares. Además, el Programa ampliado, el Fondo
Especial, el U.N.I.C.E.F. y los gobiernos beneficiarios en el cuadro
de esos programas se han comprometido desde ahora a entregar,
en los tres o cuatro años próximos, algo más de 3.000.000 de dólares.
En resumen, los gastos ocasionados por este Programa en todos
los países andinos durante diez años, así como los compromisos
suscritos para asegurar su continuidad en el futuro inmediato, se
elevan a 11.250.400 dólares.

PERSPECTIVAS

Con el presente artículo esperamos haber podido dar una idea


no solamente de las diversas actividades realizadas en virtud del
Programa andino y de los resultados ya obtenidos, sino también
de la expansión permanente del Programa, así como de la reso-
nancia que ha tenido. Sin embargo, sea cual fuere la importancia
que ha alcanzado la acción andina e independientemente del
número de personas interesadas que se han beneficiado de su
influencia directa, todavía nos hallamos lejos del objetivo que per-
sigue el Programa andino, esto es, la integración de la población
india de los seis países participantes, que se calcula en 7 u 8 millones
de habitantes. Efectivamente, los 250.000 indios, aproximada-
mente, sometidos a la influencia directa de la acción andina, in-
cluso si se añade el doble o el triple de esa cifra teniendo en cuenta
a aquellas personas que se benefician indirectamente del Programa,
sólo representan una modesta proporción de las poblaciones abo-
rígenes que esperan poder incorporarse en la vida nacional de sus
respectivos países. No pretendo en ningún modo subestimar el
valor de las realizaciones del Programa andino, el cual ha demos-
trado que los indios, gozando de condiciones análogas a las de sus
conciudadanos de origen español, poseen las mismas facultades
para instruirse, para mejorar sus viviendas y organizar sus comuni-
dades y aldeas. El Programa andino ha revelado el aprovechamiento
que pueden sacar los indios de su sentimiento innato de la soli^
daridad para elevar su nivel de vida. Asimismo, el Programa
andino ha mostrado a esas poblaciones la vía de la cooperación,
524 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

que en las regiones andinas es un arma que brinda grandes posi-


bilidades.
El Programa andino ha demostrado asimismo que, cuando
concurren determinadas circunstancias, los indios del altiplano se
revelan como excelentes colonos, capaces de adaptarse igualmente
a los ricos valles templados del Este de la cordillera de los Andes
como a los llanos de la Costa y de Oriente. De ahí que la puesta en
explotación de vastas extensiones de tierras fértiles sea potencial-
mente realizable.
Teniendo en cuenta la modestia de los recursos de que ha dis-
puesto hasta el presente el Programa andino, es evidente que no ha
sido posible hacer más de lo que se ha hecho. Hay que admitir, sin
embargo, que en la actualidad el Programa andino apenas rebasa
la fase de un experimento piloto en gran escala. Así, parece haber
llegado el momento de transformar este importante ensayo, en
cada uno de los países participantes, en una política gubernamental
que deberá extender la acción de los servicios administrativos,
educativos, sanitarios y técnicos al conjunto de la población india,
que es precisamente lo que solicitó la séptima Conferencia de los
Estados de América Miembros de la Organización Internacional del
Trabajo, congregada en Buenos Aires en abril de 1961, al considerar
que:
... el programa interamericano de desarrollo social recomendado por la
reunión de Bogotá ofrece posibilidades particularmente favorables para
completar, consolidar y ampliar la obra realizada en tal sentido, dentro
de la estructura de los planes de desarrollo económico y social que se
están llevando o se lleven a cabo, en un futuro inmediato, en los países
andinos1...
y al invitar al Consejo de Administración de la O.I.T. a tomar las
disposiciones pertinentes para que la O.I.T., en colaboración con
las Naciones Unidas y los otros organismos especializados que
participan en la acción andina, proporcione a los países que lo
soliciten, dentro de este Programa, asistencia técnica en ma-
teria de:
...planeamiento de la política de integración de las poblaciones indí-
genas y organización de la acción encaminada a ponerla en práctica
en escala nacional, en coordinación con los planes generales de desarrollo
económico y social y los planes especiales en materia de reforma agraria,
colonización, educación, salud y desarrollo rural, utilizando cuando ello
sea pertinente la colaboración de entidades no gubernamentales2.
1
Véase la resolución sobre integración de las poblaciones indígenas, adoptada
por esta Conferencia el 21 de abril de 1961, en SéPTIMA CONFERENCIA DE LOS
ESTADOS DE AMéRICA MIEMBROS DE LA ORGANIZACIóN INTERNACIONAL ■ DEL
TRABAJO, Buenos Aires, abril de 1961 : Actas (Ginebra, O.I.T., 1961), pág. 249.
2
Ibid., págs. 249-250. -
EL PROGRAMA ANDINO 525

En la Carta de Punta del Este, adoptada el 17 de agosto de


1961 por los representantes de las Repúblicas americanas 1, se
reafirma solemnemente el objetivo fundamental del Programa
andino al declarar que los programas nacionales de desarrollo
deberán incorporar esfuerzos propios encaminados, entre otras
cosas, a asegurar, « en los países con población indígena, la inte-
gración de ésta al proceso económico, social y cultural de là so-
ciedad moderna 2.
La inclusión de este pasaje en la Carta de Punta del Este brinda
perspectivas de una ayuda técnica y financiera para continuar la
acción de integración de las poblaciones indígenas en la medida
necesaria para lograr la solución de este vasto problema.
Los contactos establecidos en Washington, Ginebra y Monte-
video y en la Conferencia de Punta del Este con el Sr. Felipe Herrera,
Director del Banco Interamericano de Desarrollo, así como con sus
colaboradores, han revelado que existen fundadas posibilidades de
obtener una ayuda importante, sea en forma de préstamos en con-
diciones excepcionalmente favorables, sea en forma de asistencia
técnica, con miras a mejorar las condiciones sociales de las pobla-
ciones aborígenes. A la vista de estas reacciones favorables, el
Director General de la O.I.T. ha encargado al director regional del
Programa andino y a sus colaboradores que se pusieran a disposi-
ción de los gobiernos para ayudarlos en la elaboración de planes
nacionales sobre la generalización de los servicios creados por el
Programa andino en beneficio de las poblaciones indígenas. De esta
suerte, una serie de grupos de trabajo han iniciado sus labores en
la actualidad en diferentes capitales y prestan su ayuda a los
departamentos ministeriales para elaborar tales planes, en estrecha
coordinación con los programas generales de desarrollo económico
y social. Estos planes servirán de base para las solicitudes que for-
mulen estos gobiernos al objeto de que el Banco Interamericano de
Desarrollo los financie íntegramente o en parte.
Los trabajos preparatorios se refieren a la creación, en los
altiplanos, la sierra y los valles habitados por las poblaciones indias,
de una red de bases de acción, que seguidamente se transformarán
en centros administrativos normales. El objetivo perseguido estriba

1
Reunidos en Punta del Este (Uruguay) del 5 al 17 de agosto de 1961, los
representantes de las Repúblicas americanas acordaron « constituir la « Alianza
para el Progreso»: un vasto esfuerzo para procurar una vida mejor a todos los
habitantes del Continente ». Véase ORGANIZACIóN DE LOS ESTADOS AMERICANOS :
Alianza para el Progreso, documentos oficiales emanados de la Reunión Extra-
ordinaria del Consejo Interamericano Económico y Social al Nivel Ministerial,
Punta del Este (Uruguay), 5-17 de agosto de 1961 (ES-RE-Doc. 145 (español)
Rev. 3). .
2
Carta de Punta del Este, título II, capítulo II, 2, c; loe. cit., pág. 9.
526 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

en lograr que los servicios administrativos dependientes de los


diferentes ministerios se ocupen de las poblaciones indígenas de la
misma manera que lo hacen con otros sectores de la población.
Todas las condiciones necesarias a la realización de este objetivo
parecen existir. Los gobiernos no sólo están de acuerdo con la
política de integración, sino que quieren sinceramente llevarla a cabo.
No hace mucho han sido oficialmente aprobados en Ecuador y en
el Perú planes nacionales de integración : teniendo en cuenta la obra
realizada por el Programa andino, esos planes prevén la creación
de nuevas bases de acción en otras regiones en que viven indios.
En Bolivia está siendo elaborado por el Gobierno un plan nacional
de desarrollo rural que será administrativamente ajustado a las
bases de acción del Programa andino. Por otra parte, de confor-
midad con la política adoptada y sistemáticamente aplicada desde
1959 por todas las organizaciones internacionales interesadas — po-
lítica que tiene por objetivo transferir la responsabilidad del Pro-
grama andino a las autoridades nacionales, las bases de acción han
adiestrado ya gran número de funcionarios capaces de asumir la
responsabilidad de las diversas actividades correspondientes a este
programa de integración. Por último, las instituciones internacio-
nales y regionales capaces de asegurar los recursos financieros ne-
cesarios a la extensión de su misión se muestran bien dispuestas
a ello. Es de desear que esta ayuda se conceda en breve y que sea
suficiente para que los gobiernos de los países andinos puedan
encaminarse hacia la solución definitiva del problema de las pobla-
ciones aborígenes.

ALGUNAS CONCLUSIONES FINALES

Se ha reprochado con frecuencia a las organizaciones interna-


cionales la insuficiente coordinación de sus actividades. No obs-
tante, el Programa andino ha brindado a esas organizaciones una
ocasión única de demostrar su solidaridad y capacidad de coopera-
ción. En efecto, uno de los resultados conseguidos por la acción
andina ha sido lograr que las Naciones Unidas y cinco organismos
especializados aportaran conjuntamente su apoyo a seis gobiernos,
con miras a conferir, gracias a sus esfuerzos conjugados, la plena
ciudadanía de sus respectivos países a unos 7 millones de indios.
Cuando el Director General de la O.I.T. confió la responsabilidad
de la realización de este Programa a un subdirector general de
nacionalidad egipcia, auxiliado por un colega argentino, a nadie se
le ocurrió formular objeción alguna. Estas dos personas han
delegado progresivamente amplios poderes en el director regional
del Programa andino, de nacionalidad peruana, cuyo adjunto es
EL PROGRAMA ANDINO 527

un funcionario inglés de la O.A.A. Tampoco se ha formulado jamás


crítica alguna al hecho de que los expertos que laboran en pro de la
realización del Programa andino pertenezcan a tantas nacionali-
dades diferentes, ya que entre los mismos, además de nacionales de
los países directamente interesados, figuran ciudadanos de Estados
Unidos, Francia, Reino Unido, Bélgica, Suiza, Suecia, Costa Rica,
Brasil y República Federal de Alemania.
Las bases de acción están dirigidas en la actualidad, salvo una o
dos excepciones, por funcionarios nacionales, la mayor parte de los
cuales han sucedido a los expertos internacionales que habían con-
tribuido previamente a su formación. Son numerosos los puestos
que al iniciarse el Programa ocupaban expertos extranjeros y que
en la actualidad ocupan expertos nacionales. Algunos de estos
últimos se han convertido, a su vez, en expertos internacionales
destacados en otros países andinos en donde el Programa no se
encuentra en una fase de desarrollo tan avanzada por haberse
iniciado más tardíamente. De esta forma se aplica, dentro del
propio Programa andino, uno de los principios fundamentales de
la cooperación técnica internacional, según el cual, transcurrido
cierto período, los gobiernos y los nacionales de los países bene-
ficiarios deben por sí mismos asumir la plena responsabilidad de
las actividades inicialmente concebidas y puestas en marcha por
expertos internacionales. Así, puede observarse cómo los expertos
internacionales que en las primeras fases del Programa dirigían
efectivamente las bases de acción ejercen en la actualidad funciones
de asesoramiento cerca de los jefes de base nacionales que les han
sucedido, y pronto llegará el día en que estos últimos cumplirán sus
tareas independientemente de todo asesoramiento del exterior.
Asimismo, cuando llegue el momento en que los gobiernos de los
países andinos lancen, con la ayuda exterior que no dejará de COIIT
cedérseles, programas nacionales que se apliquen al conjunto de sus
poblaciones aborígenes podrán contar, gracias a las personas for-
madas por el Programa andino, con el personal dirigente capacitado
para ocupar la mayor parte de los puestos administrativos y
técnicos que dichos gobiernos habrán de crear 1.
1
De un comunicado publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo
el 22 de septiembre de 1961, a raíz de la visita hecha al Sr. Herrera, Director
del Banco, por el Sr. Prado, Presidente de la República del Perú, se deduce que
dicho Banco podrá tal vez facilitar ayuda financiera destinada a ampliar el Pro-
grama andino. En efecto, en el comunicado se dice: «Hemos efectuado un inter-
cambio de opiniones con el Presidente Prado sobre la manera como el Banco
Interamericano de Desarrollo podría cooperar técnica y financieramente al Pro-
grama andino, que se aplica en beneficio de amplios sectores de la población india
del Perú y de varios países vecinos. Este Programa está colocado bajo los auspicios
de la Organización Internacional del Trabajo, en colaboración con otras institu-
ciones internacionales. »
528 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

Todos los que han visto a los expertos del Programa andino,
tanto nacionales como internacionales, dedicados a esta empresa
sobre el terreno han podido darse cuenta del interés profundo que
estos hombres y mujeres demuestran por los objetivos de este
Programa y. del entusiasmo que los anima para realizarlo.
Con frecuencia se nos ha preguntado cuáles son las razones de la
importancia particular que la O.I.T. concede al Programa andino.
La exposición hecha en las páginas anteriores constituye en cierta
medida la respuesta a esta pregunta. Permítaseme añadir todavía
algunas precisiones al respecto. El interés demostrado por la O.I.T.
con respecto a las poblaciones indígenas de América latina se debió
en un principio a la miseria material y al abandono que las carac-
terizaban. En la actualidad son los medios prácticos que hay que
aplicar para liberar a estas poblaciones de tales calamidades y para
mejorar su condición los factores principales que retienen la
atención de la O.I.T., así como la de todas las demás organizaciones
internacionales participantes en la acción andina. Para poner
remedio a la profunda miseria de las poblaciones aborígenes ha sido
menester actuar sobre todas sus condiciones de existencia ; de ahí
que mediante la acción — llamada integral — del Programa
andino se trate de abarcar todas sus condiciones de vida y de
trabajo. Esta manera de abordar la solución de este problema cons-
tituye un atractivo para todos empeñados en ello, porque las
diversas actividades que esta misión entraña, a pesar de ejercerse
en esferas diferentes, se completan y estimulan recíprocamente,
instilando así una vida nueva a estas comunidades paupérrimas.
Los resultados obtenidos por este método rebasan las previsiones
más optimistas y han puesto de manifiesto que es posible ayudar a
un pueblo a salvarse de su decadencia absoluta. La rehabilitación
social de las poblaciones indígenas, herederas y desposeídas de lo
que fué una gran civilización, ha sorprendido a la opinión pública
y ha despertado en todas partes muestras de interés y de simpatía
por el Programa andino. Esta empresa no se ha limitado a formular
el problema de la integración de las poblaciones indígenas, puesto
que ha demostrado, mediante el establecimiento de una cadena de
bases piloto, que esta integración es posible y, además, ha ela-
borado un conjunto de métodos capaces de alcanzar este objetivo.
Así, en Ecuador, el Perú y Bolivia, el Programa andino ha contri-
buido a despertar la opinión pública, la cual no puede ya ignorar el
problema de la integración de las poblaciones indígenas en la
colectividad nacional y la necesidad de resolver este problema en
propio bien de los países interesados.
Uno de los principales méritos del Programa andino ha sido
haber movilizado tan profundamente a la opinión pública, haberle
EL PROGRAMA ANDINO 529

dado conciencia de la gravedad del problema que plantea la exis-


tencia en el seno de los países andinos de estas grandes masas de
indios, dándole a conocer las condiciones degradantes en que viven,
y haberla informado de las necesidades y aspiraciones de estas
poblaciones. Otro de los grandes méritos del Programa andino ha
sido haber dado a este problema soluciones beneficiosas para todos,
realizables ordenadamente, sin coacción y sin violencia, apelando
a la solidaridad y al acercamiento de todos los ciudadanos, inde-
pendientemente de su origen.
Los resultados positivos logrados en el marco del Programa
andino no interesan únicamente a los países de América latina.
Los métodos empleados por este Programa pueden aplicarse,
previas determinadas adaptaciones, a todos los países en que
existen poblaciones aborígenes que aspiran a integrarse en la vida
nacional. Por otra parte, algunas de las técnicas que han podido
experimentarse satisfactoriamente en el curso de la acción andina
pueden aplicarse utilmente en todo programa tendiente a des-
arrollar las economías agrícolas y las regiones rurales.
El Programa andino tiene en muchos aspectos una significación
que rebasa con mucho las fronteras de los seis países directamente
interesados, e incluso los límites del continente americano.
Mientras que en otras partes del mundo los movimientos de
emancipación van frecuentemente acompañados de desórdenes y
de actos de violencia, en los países andinos, en cambio, las pobla-
ciones indias evolucionan en forma pacífica hacia la igualdad de
derechos con los demás sectores de la población. El modo en que
viene realizándose la integración de estas poblaciones, deseada por
ellas y reconocida como justa y necesaria por las clases dirigentes
de los países en cuestión, tiene un valor ejemplar para el mundo
entero, sometido en el presente a tantas divisiones y conflictos.

ANEXO

Programa ampliado de asistencia técnica

DONATIVOS AL PROGRAMA ANDINO

Estados Unidos

a) En noviembre de 1955, la Federación Americana del Trabajo hizo un


donativo de máquinas-herramientas y de herramientas de mano para equipar dos
tálleres, uno en Puno (Perú) y otro en Pillapi (Bolivia), de un valor de 50.000 dó-
lares (precio de costo)..
b) La Cooperativa de Auxilio de Estados Unidos a Cualquier Parte del
Mundo (C.A.R.E.) ha donado unas 200 cajas individuales de herramientas de
530 REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

carpintería, de herramientas de mano agrícolas y de herramental para colonos, a


fin de distribuirlas de conformidad con los diversos proyectos del Programa andino.
Dicho organismo también ha abastecido de leche y queso todas las bases de acción
para que se distribuyan regularmente raciones de estos productos a todas las
poblaciones que viven dentro de los límites de sus respectivas jurisdicciones. Ade-
más, se han facilitado medicamentos para una campaña de lucha contra la tuber-
culosis. Todos estos donativos, de un valor total de 55.000 dólares, se hicieron
durante el período de 1955 a 1959.
c) El Comité de Acción de los Cuáqueros Americanos (Filadelfia) ha decidido
donar material escolar al Programa andino y la obtención de ese material ha
constituido parte del programa de ese organismo para 1960-1961.

Bélgica1
a) El Gobierno belga hizo entrega, en febrero de 1956, a la Misión andina
en Ecuador, Bolivia y Perú, de una serie de aütibióticos por un valor total de
3 millones de francos belgas.
b) En agosto de 1957', el Gobierno belga puso a disposición de la O.I.T. la
suma de 400.000 francos belgas, convertibles en divisas, para destinarse exclusiva-
mente a la construcción de un centro comunal en Cotoca (Bolivia). Además,
en 1961 ha hecho asimismo entrega a la O.I.T. de la suma de 500.000 francos belgas
(10.000 dólares) para sufragar los gastos de la construcción de edificios para el
programa de formación profesional en Bolivia.
c) Las organizaciones de empleadores y de trabajadores de Bélgica (Fédéra-
tion des industries belges; Fédération des entreprises de l'industrie des fabrications
métalliques ; Groupement des hauts fourneaux et aciéries belges ; Fédération géné-
rale du travail de Belgique, y Confédération des syndicats chrétiens de Belgique)
hicieron un donativo de máquinas-herramientas y de herramental, de un valor
de 40.000 dólares, para el establecimiento de un taller en Cotoca (Bolivia).

República Federal de A lemania 2.

a) La Confederación de Sindicatos de la República Federal de Alemania hizo


un donativo, en noviembre de 1955, de una serie de máquinas-herramientas y de
herramientas de mano, de un valor de 10.000 dólares (precio de costo), así como
otra partida del mismo material, por un valor de 4.450 dólares, en enero de 1958
para el proyecto de Puno (Perú).
b) En noviembre de 1959, la Confederación de Sindicatos de la República
Federal de Alemania puso a disposición de la O.I.T. la suma de 95.000 marcos
(aproximadamente 22.000 dólares) para proceder a la construcción de un centro
de formación profesional en Taraco (Perú).

Francia
a) En julio de 1959, el Gobierno francés donó 11 vehículos automóviles
marca Citroën de 2 HP, con las correspondientes piezas de recambio standard y

1 En marzo de i960, el Gobierno belga hizo un donativo de determinados productos


médicos (sustitutivos de plasma sanguíneo) a los Gobiernos de Bolivia, Ecuador y Perú
para utilizarse en casos clínicos de urgencia y en las maternidades.
2 El Gobierno de la República Federal de Alemania está estudiando la posibilidad
de proporcionar el equipo y un edificio necesarios para crear un centro de formación pro-
fesional en Otavi.
EL PROGRAMA ANDINO 531

auxiliares, destinados a los diversos proyectos del Programa andino, de un valor


total de 5 millones de francos antiguos (aproximadamente 10.000 dólares). En
diciembre de 1959, también las autoridades francesas donaron un equipo de for-
mación profesional usado, de un valor aproximado de 3.000 dólares.
b) La empresa Citroën puso a disposición de la O.I.T. la suma de 500.000 fran-
cos antiguos como.contribución a la adquisición de otros vehículos de esa marca
para el Programa andino. Este donativo se hizo en julio de 1959.

México
En agosto de i960, el Gobierno de México hizo donación de una escuela
metálica prefabricada, completamente equipada de mobiliario y material escolar,
al Programa andino del Ecuador. Dicha escuela está dotada de una biblioteca
completa, de una instalación de reproducción gramofónica y de equipo de proyec-
ción. La escuela es para aproximadamente 40 escolares y un maestro, e incluye
una vivienda para este último.
Suecia

a) La Confederación Patronal Sueca y la Confederación de Sindicatos de


Suecia donaron, en febrero de 1958, herramientas de mano para el proyecto de
Playa Verde (Bolivia) por un valor de 7.300 dólares (precio de costo).
b) La Cruz Roja de Suecia ha hecho un donativo, entre 1958 y 1959, de
50 botiquines de enfermeras y de 200 termómetros clínicos, de un valor aproxi-
mado de 1.500 dólares.
c) El Movimiento Cooperativo de Suecia entregó, en diciembre de 1958, el
equipo necesario para 25 talleres locales en Playa Verde, de un valor de 2.000 dó-
lares.
d) El cónsul general de Suecia en La Paz, Sr. Einar Johansson, donó cinco
juegos de 11 herramientas simples a cinco comunidades de la zona de Playa Verde,
a fin de que cada una de ellas pudiese establecer en 1959 su propio taller de car-
pintería.
Dinamarca

La Confederación de Empleadores de Dinamarca y la Confederación Nacional


de Sindicatos de Dinamarca proporcionaron, en noviembre de 1957, una serie de
máquinas y herramientas para el trabajo de la madera, destinadas al proyecto
de Riobamba (Ecuador), por un valor de 3.600 dólares (precio de costo).

Noruega

En febrero de 1958, la Confederación General de Sindicatos de Noruega hizo


un donativo de herramientas de mano para el proyecto de Riobamba (Ecuador),
por un valor de 1.750 dólares (precio de costo).

Reino Unido

El Gobierno del Reino Unido ha donado 70 carneros sementales, de un valor


total de unos 6.000 dólares, para el Programa andino en Ecuador.

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