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Jesús y El Centurión Mateo 8

Este documento analiza la historia de Jesús y el centurión en Mateo 8:5-13. Resume que Jesús sanó al siervo enfermo del centurión en Capernaum a petición de este. El centurión era un soldado romano que amaba a Israel y había construido una sinagoga, a pesar de ser un gentil. Algunos usan esta historia para justificar la homosexualidad, pero el documento argumenta que esto es erróneo por varias razones culturales y textuales.

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Jesús y El Centurión Mateo 8

Este documento analiza la historia de Jesús y el centurión en Mateo 8:5-13. Resume que Jesús sanó al siervo enfermo del centurión en Capernaum a petición de este. El centurión era un soldado romano que amaba a Israel y había construido una sinagoga, a pesar de ser un gentil. Algunos usan esta historia para justificar la homosexualidad, pero el documento argumenta que esto es erróneo por varias razones culturales y textuales.

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Jesús y el centurión Mateo 8:5-13

Hace años conocí a un cristiano en Arica el cual parecía bien firme en la fe


cristiana, con los años perdí el contacto con él y luego me entere por medio de
Facebook que él tenía una relación homosexual. Pero además de eso el
afirmaba que el cristianismo coincidía con su práctica homosexual. Y uno de los
textos los cuales usa la “teología gay” para probar que la homosexualidad no
es condenada por las Escrituras es el que acabamos de leer. ¿Pero cómo lo
usan? Jeff Miner y John Tyler[1] escriben:

“Solo una historia milagrosa ¿Verdad? ¡Absolutamente no! En el lenguaje


original, la importancia de esta historia para los cristianos gays, lesbianas y
bisexuales es mucho más clara. La palabra griega que se usa en el relato de
Mateo para referirse al siervo del centurión es pais. En el lenguaje de la época,
pais tenía tres significados posibles, dependiendo del contexto en el cual se
utilizara.  Podría significar “hijo o niño”, podría significar “siervo” o podría
significar un tipo particular de siervo: uno que era “amante masculino de su
amo”. A menudo, estos amantes eran más jóvenes que sus amos, incluso
adolescentes… En esta cultura, si usted era un hombre gay que quería un
“cónyuge” varón, usted lo lograba, al igual que sus contrapartes
heterosexuales, a través de una transacción comercial, comprando a alguien
para que sirviera a ese propósito[2]”

Sin embargo aunque esta interpretación se ha hecho bastante popular entre


los teólogos de la teología gay y otras personas que quieren afirmar que la
Biblia no condena claramente la homosexualidad tiene varios errores sobre el
contexto cultural de la época y el uso de las palabras griegas. 

En primer lugar, si es que seguimos su interpretación podemos preguntar


¿Jesús está aprobando solo la practica homosexual o además la práctica de la
pederastia? Esto se pregunta porque muchos de los esclavos sexuales del
mundo antiguo eran adolescentes. Generalmente quienes adhieren a esta
interpretación no llegan a la conclusión lógica de su afirmación.

En segundo lugar el experto en Biblia y práctica homosexual Robert


Gagnon[3] afirma que la práctica del sexo con esclavos no era una práctica
universal[4]. A eso debemos añadir que aunque fue una práctica pagana no
debe haber sido una práctica judía debido a la clara prohibición a esa práctica
en las Escrituras del Antiguo testamento (Lev 18:22; 20:13)

En tercer lugar el centurion es descrito como alguien “temeroso de Dios y


amante de la nación judía[5]” (Luc 7:3-4) si es que el centurion habría tenido
una relación homosexual con su esclavo ¿Seria descrito de esa manera por los
ancianos que hablaron con Jesús? ¿Acaso los ancianos que recomendaban al
centurión aprobaban que él tuviera una relación homosexual con el esclavo?
En cuarto lugar, las palabras griegas usadas en los textos de Mateo y Lucas
nunca son usadas en un contexto de connotación sexual a través de toda la
Biblia[6]. La única vez que se pueden encontrar de esa manera es en textos
paganos. Por tanto la interpretación homosexual de esta historia es una total
deformación para tratar de justificar sus prácticas pecaminosas.

Al contrario las Escrituras condenan claramente la práctica homosexual (Mt


19:1-12; Rom 1:26-28; 1 Cor 6:9) Y Jesucristo era conocido y seguido por ser
alguien que predicaba el evangelio que confrontaba todo pecado y llamaba al
arrepentimiento (Mt 4:17) La gente seguía a Jesús porque él decía cosas que
para la religión de la época eran realmente escandalosas como interpretar las
Escrituras de una manera que los religiosos no lo hacían (Mt 7:28-20) Pero
además el hacía cosas que no eran comunes en ningún maestro de la época ni
en ningún revolucionario de la época que era mostrar misericordia por los más
miserables pecadores de la sociedad (Mt 8:1-4) La fama de Jesús se difundió
debido a que tenía misericordia de todas las personas sanando a las personas
de las más diversas enfermedades. Mateo 4:24

“Su fama se difundió por toda Siria, así que le llevaron a todos los que tenían
dolencias, a los que sufrían de diversas enfermedades y tormentos, y los
endemoniados, lunáticos y paralíticos; y el los sano”

¿Te imaginas que seamos conocidos por aliviar el dolor de que sufren? ¿Por
tener misericordias de los enfermos y atormentados por diversas
enfermedades? ¿O estar preocupados por las personas que sufren cualquier
tipo de demencia? La pregunta es ¿Somos conocido por mostrar la misma
misericordia a todas las personas? ¿Somos conocidos por predicar el evangelio
a toda persona más vil y miserable de nuestra cultura?

Jesús y el centurión en Capernaum Mateo 8:5-6

Capernaum o Cafarnaún como traduce la versión Reina Valera Contemporánea


era un ciudad marítima en la región de Zabulón y Neftalí en donde se iba a
cumplir la profecía de Isaías 9:1-2 y donde Jesús comenzaría predicando el
evangelio del reino de Dios (Mt 4:12-17) Debido a que esta ciudad estaba a la
orilla del lago era vista como una ciudad altamente productiva y comercial. Era
considerada como una frontera política que servía como aduana para la región
y en donde había un destacamento militar.[7] Jesús había salido de esa ciudad
y ahora volvía a entrar a esa ciudad en donde en el camino le iba a salir al
encuentro la petición de un Centurión.

¿Quién era este centurión? En primer lugar el centurión era un soldado


romano que estaba encargado de varios soldados (para algunos 100 soldados,
para otros 70 u 80[8]) Ellos eran la columna vertebral del ejercito romano.
Pero un centurión tenía dos graves defectos para los judíos. El centurión era un
gentil pagano y además un siervo del imperio romano. Esto significaba que era
una persona doblemente odiada por los judíos. La teología de los maestros de
la ley pensaba que los gentiles eran personas que Dios había creado solo para
mantener con fuego el infierno y además los judíos pensaban que aquellos que
servían al imperio romano eran las personas más viles porque servían a un
imperio pagano que tenía oprimido al pueblo de Dios.

En segundo lugar el evangelio de Lucas nos revela algunos otros detalles que
no nos da el evangelio de Mateo. Lucas 7:3-5

“Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, envió a unos ancianos de los judíos
para que le rogaran que fuera a sanar a un siervo. Ellos fueron a hablar con
Jesús, y con mucha insistencia le rogaron: Este hombre merece que le
concedas lo que pide, pues ama a nuestra nación y nos ha construido una
sinagoga”

Antes de ver los detalles interesantes que nos da Lucas consideremos que el
evangelio de Mateo y el Evangelio de Lucas no se contradicen sino que se
complementan. En el mundo antiguo cuando alguien llevaba el mensaje de una
persona y lo daba era como si esa misma persona hubiera estado en ese lugar.
Además a los 3 primeros evangelios se le considera “sinópticos” (“ver juntos”)
pues eso significa que todos ven la misma escena pero desde distintas
perspectivas.[9]

El primer detalle interesante es que el Centurion había “oído de Jesús”. Al


igual que el leproso las noticias sobre lo que decía y hacia Jesús pronto
comenzaron a difundirse por medio de todos lados y el había escuchado lo que
él hacía con los enfermos y debido a eso se atrevió como gentil a acercarse a
él y enviarle un mensaje para que sanara a su esclavo al cual amaba mucho
(Luc 7:2)

El segundo detalle interesante es que después de escuchar todo lo que se


decía sobre Jesús el envió a unos ancianos para que rogaran por su esclavo
enfermo. El centurion no fue el mismo porque probablemente sabiendo que era
un gentil pensaba que no podría acercarse a Jesús pues la teología de la época
enseñaba que los judíos no podían entrar a la casa de un gentil. Esto lo vemos
en el caso de Cornelio. Hechos 10:28

“Entonces les dijo: Como ustedes saben, para un judío es muy repugnante
juntarse o acercarse a un extranjero, pero Dios me ha hecho ver que no puedo
llamar a nadie gente común o impura”

El tercer detalle interesante es que el Centurion es descrito como una


persona piadosa. El centurion había manifestado buenas obras al igual que
Cornelio (Hechos 10:2) y una de esas buenas obras era que realmente amaba
a la nación de Israel y le había construido una sinagoga. Esto era bastante
extraño para un soldado romano que servía un imperio romano y gastara de su
propio bolsillo para algo que era de otro pueblo y otra religión. Pero ¿Por qué
lo hacía? Porque probablemente había escuchado sobre el Dios de Israel y de
todo lo que había hecho con su pueblo y estaba creyendo en ello.
En tercer lugar se nos describe la petición que el centurion está solicitando.
Los ancianos vienen y le cuentan a Jesús que este centurion. Un centurion
tenía recursos suficientes como para construir una sinagoga y tener esclavos
en su casa. Sabemos que la actitud hacia la esclavitud era algo muy negativo
en el contexto del imperio romano. El reconocido Filosofo Aristóteles escribía
sobre los esclavos[10]:

“No puede haber verdadera amistad ni justicia con las cosas inanimadas; ni
tampoco por supuesto, con un caballo o un toro, ni tampoco con un esclavo
como tal. Porque amo y esclavo no tienen nada en común; un esclavo es una
herramienta vivía, lo mismo que una herramienta es un esclavo inanimado”

“Podemos admitir que se acepta universalmente que el amo tiene poder de


vida y de muerte sobre el esclavo” Gayo.

“Lo que hace un amo con un esclavo, sea inmerecidamente, por ira, queriendo
o sin querer, por olvido, después de pensarlo mucho, a sabiendas o sin darse
cuenta, es juicio, justicia y ley” Pedro Crisologo.

La esclavitud era algo universalmente aceptado en el contexto donde


Jesucristo predico, pero la forma de abordar la esclavitud por el cristianismo
fue completamente diferente a la época pues el Señor mandaba a tratarlos
como hermanos en el Señor (Efe 6:5-9; Col 3:22-25; Fil 15-16) Esta misma
relación es la que el centurion y su esclavo habían adquirido y por tanto él
amaba mucho a su esclavo y no quería que muriera. No sabemos cuál era su
enfermedad pero la descripción que dan los ancianos a Jesús nos muestra que
algo por lo cual sufre bastante.

“Señor, mi criado yace en casa, paralitico y con muchos sufrimientos” (Mateo


8:6 RVC)

“Señor, mi siervo esta postrado en cama con parálisis, y sufre terriblemente”


(Mateo 8:6 NVI)

“Señor, mi joven siervo esta en cama, paralizado y con terribles dolores”


(Mateo 8:6 NTV)

“Allí había un centurion que tenía un siervo al que amaba mucho, el cual
estaba a punto de morir” (Lucas 7:2 RVC)

“Había allí un centurion, cuyo siervo, a quien el estimaba mucho, estaba


enfermo, a punto de morir” (Luc 7:2 NVI)

“En ese tiempo un apreciado esclavo de un oficial romano, estaba enfermo y a


punto de morir” (Luc 7:2 NTV)

Al describir al centurion romano y la situación a la cual él se estaba


enfrentando podemos observar dos cosas.
En primer lugar el centurion romano ya venía tiempo escuchando la palabra
de Dios. Si el centurion romano amaba a la nación judía y les construía una
sinagoga es porque él estaba interesado en ese Dios de Israel. Él tiene que
haber escuchado de los grandes hechos que Dios había hecho con Israel y
además acerca de la promesa mesiánica que los judíos hablaban en las
sinagogas (Mateo 2:4-7; Luc 4:16-20) Esto nos enseña que nunca vamos a
comprender realmente el poder que tienen las Escrituras. Podemos predicarla
muchas veces y de muchas maneras y frustrarnos cuando no vemos resultados
inmediatamente pero lo cierto es que si habrá resultados al ser predicada.
Charles Spurgeon nunca se cansaba de contar como se había convertido por la
exposición más simple sobre el evangelio. Y eso porque no depende de
nosotros, sino que es una obra soberana de Dios que actúa a través nosotros
¿Por qué vamos a detenernos de predicar la palabra de Dios? ¿Por qué no nos
unimos a participar de este sublime privilegio?

En segundo lugar el evangelio produce en nosotros obras de justicia. La


exposición de la palabra de Dios llevo al centurion a ser alguien que amaba a
la nación y lo manifestaba externamente construyendo una sinagoga. Como
también lo lleva a ser alguien que amaba a los esclavos en una cultura que los
despreciaba. El evangelio debería llevarnos a amar más al Señor y que eso no
queda en palabras sino que manifiesta en toda área de nuestra vida. Amamos
a nuestro prójimo manifestado en nuestra familia, iglesia y personas que no
conocen al Señor. Debemos amar a los que nuestra sociedad desecha como los
niños no nacidos, los ancianos y los niños. Debemos amar a los más viles del
mundo que son los jóvenes delincuentes, los homosexuales, las personas con
sida, los drogadictos predicándoles la verdad. ¿Acaso Dios no tuvo misericordia
de nosotros? ¿Por qué nosotros no la tendríamos con ellos?

El centurión entiende autoridad Mateo 8:7-9

Después de saber quién es el centurión y conocer cuál era la petición que el


hacía para su querido amigo esclavo la respuesta de Jesús es que iría a sanarlo
(Mt 8:7) La respuesta de Jesús inmediatamente lo pondría en problemas con lo
que la teología de la época la cual veía a los gentiles como personas a las
cuales no se les debía mostrar misericordia ¡Ni mucho menos entrar en su
inmunda casa! Los religiosos de la época seguramente pensarían ¿Cómo es
que este siendo maestro se vaya a contaminar con un gentil? ¿Cómo se atreve
a ensuciar el nombre de nuestra raza escogida por Dios? Sabemos que estos
eran más o menos los pensamientos porque en una ocasión Jesús es invitado a
comer por Simón el fariseo y él pensó para sí mismo esto. Lucas 7:39

“Cuando le fariseo que lo había convidado vio esto, pensó: “Si este fuera
profeta, sabría que la mujer que lo está tocando es una pecadora”

Pero Jesús había anunciado que simplemente iría a sanarlo, iría a mostrar su
misericordia, iría a la casa de un gentil para manifestar que el reino de Dios
era para todos los pecadores. Pero cuando Jesús se estaba acercando a la casa
el centurión envió a unos amigos suyos a explicarle lo que el entendía sobre
Jesucristo. Lucas 7:6-8

“Jesús se fue con ellos, y ya estaban cerca de la casa cuando el centurión


envió a unos amigos suyos, para que le dijeran: “Señor, no te molestes. Yo no
soy digno de que entres en mi casa. Ni siquiera me considere digno de
presentarme ante ti. Pero con una sola palabra tuya mi siervo sanara. Yo
mismo se lo que es estar bajo autoridad, y lo que es tener soldados bajo mis
órdenes. Si a uno le digo “Ven acá”, el viene; y si a mí siervo le digo: “Haz
esto”, lo hace.”

Lo que hace el centurión es reconocer su indignidad delante de Dios confiando


solamente en la palabra de Cristo. Esta es una de las primeras experiencias
que tenemos cuando conocemos a Cristo y es que sabemos por nuestra propia
culpa del pecado la indignidad de acercarnos a Cristo y ser salvo. Sabemos que
hemos vivido lejos de Dios y de sus mandatos y que hemos pecado todo el
tiempo. Pero a la vez el centurión reconoce la autoridad de Cristo. El como
miembro del disciplinado ejercito romano sabe que alguien que tiene autoridad
da órdenes y recibe órdenes por tanto sabe que Cristo posee una autoridad
para dar órdenes y las cosas se hacen. El reconocido historiador griego Polibio
describe a los soldados romanos así[11]:

“No deben ser tanto aventureros en busca del peligro como hombres que
saben mandar, firmes en la acción y de confianza; no deben estar demasiado
deseosos de entrar en batalla, pero cuando se ven obligados deben estar
dispuestos a defender su terreno y a morir en sus puestos”

Ante este dialogo de Jesús con el centurión podemos ver dos cosas. En primer
lugar vemos la misericordia de Jesús ¡Que maravillosa gracia de nuestro
Dios al extender la mano a un gentil pecador! Aunque el centurión comprende
que primordialmente el propósito de Jesús es ir a los perdidos de la casa de
Israel él sabe que aun así Jesús puede extender su misericordia para él (Mt
15:24) Un centurión era una persona que había matado y oprimido a muchas
personas por mandato del Imperio y si creemos que este centurión estaba bajo
la autoridad del malvado Herodes Antipas (Mt 2:2) es probable que antes de
ser un “temeroso de Dios” haya hecho muchas cosas malas como asesinar a
muchas personas inocentes. También es sabido que después de las guerras los
soldados quemaban los lugares y se llevaban cautivas a sus mujeres y algunas
las violaban. Pero además muchos de los soldados romanos no se casaban
porque eran removidos de un lugar a otro así que muchos tenían concubinas.
[12] Por tanto los soldados romanos no eran considerados la “reserva moral”
del país como hoy se consideran a las fuerzas armadas sino que eran
considerados como una de las personas más bestiales y viles que pudieran
existir. ¿Creemos nosotros que somos diferentes en condición a ellos? ¿Acaso
no enseño Jesús que matamos a nuestro prójimo al odiarlo? ¿O que
adulteramos o fornicamos al desear sexualmente a nuestro prójimo? El
estándar de Dios nos pone en la misma condición pecaminosa que este
centurión y al estar bajo la condenación de Dios podemos ver con mayor
claridad la misericordia de Dios.

En segundo lugar vemos el reconocimiento de la autoridad que tenía el


centurión romano. Un soldado como el centurión reconocía cuando había
autoridad de inmediato y pone un ejemplo para decirle a Jesús que él entiende
exactamente cuándo se da una orden a alguien y la cumple. Y por tanto razona
que si Jesús tiene la autoridad de hablar de una forma única y de sanar a las
personas enfermas de una forma única, entonces él tiene la autoridad sobre
toda la creación. Dios creo todo por medio de su palabra y la sostiene por
medio de su palabra. Hebreos 1:2-3

“En estos días finales nos ha hablado por medio del Hijo, a quien constituyo
heredero de todo y mediante el cual hizo el universo. Él es el resplandor de la
gloria de Dios. Él es la imagen misma de lo que Dios es. Él es quien sustenta
todas las cosas con la palabra de su poder” 

Jesús admirado de la fe del centurión Mateo 8:10-12

Las Escrituras nos dicen que Dios se “admiro” (Mt 8:10; Luc 7:9) “se asombró”
(NVI) o quedo “asombrado” (NTV) frente a la respuesta del centurión. Luego
de eso da una enseñanza que seguramente debe haber golpeado muy fuerte la
teología de los maestros de la ley. 

En primer lugar Jesús afirma que no había visto tanta fe ni siquiera en Israel.


Se supone que el pueblo escogido de Dios es quienes más fe deberían tener en
el Mesías pero lo que encontraba constantemente era oposición e incredulidad
de parte del pueblo Israelita. Jesús lo confronto aún más cuando les dijo que
ningún profeta es bien recibido en su propia tierra recordando que en los días
de Elías habían muchas viudas pero Elías fue a un viuda pagana, en los días
Eliseo habían muchos leprosos Eliseo sano a un leproso pagano (Luc 4:24-28)
O sea el pueblo que debería ser creyente, termina siendo incrédulo. Juan el
Bautista confronto a los judíos con esto. Mateo 3:8-9

“Produzcan frutos dignos de arrepentimiento, y no crean que pueden decir


“Tenemos a Abraham por padre” porque yo les digo que aun de estas piedras
Dios puede levantar hijos de Abraham”

Ellos creían que la descendencia física era suficiente pero Jesús aclara que no
lo es, sino que necesitan arrepentirse y creer para nacer de nuevo, nacer del
Espíritu (Jn 1:13)

En segundo lugar los judíos creían en el banquete escatológico era solo para


ellos. O sea tenían la creencia de que cuando el Mesías viniera todos ellos se
iban a sentar con el Mesías a celebrar su venida en un gran banquete. En este
banquete solo habrían judíos y no paganos. Pero Jesús afirma lo contrario, él
dice que van a venir muchos “Oriente y Occidente”, es decir de todo el mundo
y se van a sentar a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob. Esto nos dice que los
verdaderos hijos de Abraham son los descendientes por la fe. Gálatas 3:6-7

“Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sepan, por tanto, que
los que son de la fe son hijos de Abraham”

Esta era una creencia que se encontraba en la Escrituras pero estaba “velada”
ante los ojos del pueblo hasta que fue revelada por los apóstoles (Isa 2:2-3;
11:10; 45:6; 49:6, 12; 54:1-3; 59:19; Jer 3:18; 31:34; Ose 1:9-10; 2:23;
Am 9:11; Miq 4:1-2; Mal 1:11)

En tercer lugar aquellos que creen ser parte del reino de Dios por la
descendencia física serán condenados. Esta quizás es una de las mayores
sorpresas que los judíos se pueden llevar. Creer que por conocer las Escrituras
y supuestamente guardar la ley se puede ser salvo cuando es algo imposible
(Rom 2) Lamentablemente ellos van a ser arrojados a la tinieblas y así habrá
llanto (Mt 26:75; Mc 14: 72; Lc 7:38) y rechinar de dientes (Mt 13:42; 50;
22:13; 24:51; 25:30) Estos términos Jesús los usa en otras ocasiones y son
una clara alusión a la condenación eterna.

La enseñanza clara de Jesucristo aquí es que aunque tú nazcas como judío,


eso no te hace necesariamente salvo. Puedes ser condenado como judío. De
igual manera de que si tu naces en una familia de descendencia cristiana en
donde desde niño te trajeron a la iglesia eso no te hace necesariamente salvo.
Puedes pensar que todos los años participando en la iglesia estas seguro que
cuando mueras iras a las bodas del cordero por haber estado en la iglesia
siempre pero ¿Cómo estás seguro? ¿Cómo lo sabes? La respuesta debe ser
porque me di cuenta de que era merecedor de la condenación, un día me di
cuenta que odiaba al Dios de la Biblia y sus leyes con todo mi corazón. Pero a
la vez un día creí en la obra perfecta de Cristo, observe como él fue
completamente santo y perfecto y creí que debía arrepentirme y confiar
solamente en sus méritos para ser salvo. ¿Crees realmente esto?

El esclavo es sanado Mateo 8:13

Debido a la fe del centurión, el esclavo es sanado por Cristo. El evangelio de


Lucas nos dice que el esclavo fue sanado mientras que los amigos volvían a
casa. Lucas 7:10

“Los que habían sido enviados regresaron entonces a la casa, y se encontraron


con que el siervo ya estaba sano”

El poder de Jesus se manifiesta de forma maravillosa y cotidiana. Nosotros


como cristianos hemos experimentado este más milagro que es la salvación.
Nuestra sociedad necesita experimentar este gran milagro de la salvación.
LA FE DEL CENTURIÓN

(Lc 7,1-10) • Sobre el texto: es un texto común a Mateo (8,5-13) y a Lucas,


típicamente atribuido a la fuente Q, aunque esto no deja de plantear problemas: es
una narración, y no un conjunto de dichos. Por otra parte, hay en Juan 4,46ss un texto
semejante, relativo a la curación del hijo de un oficial del rey.

 El texto subraya las relaciones abundantes del centurión: con su siervo, al que
quería mucho, con los ancianos o líderes judíos, su amor a toda la nación de Israel,
y también el grupo de amigos a los que envía a ver a Jesús cuando éste se acerca a
su casa. Todo esto es propio del texto de Lucas. Sin embargo, como contraste, en
el texto de Lucas el centurión no llega a encontrarse personalmente con Jesús (a
diferencia del texto de Mateo). De este modo se crea un contraste: las muchas
relaciones por un lado, la falta de acceso a Jesús por otro.
 El texto de Lc también pone un énfasis en la dignidad. Los ancianos judíos
testifican la dignidad del centurión, por dos razones: ama a Israel y construyó una
sinagoga. Por contraste, el centurión afirma que él no es apto ni digno para que
Jesús lo visite. Esto en Lucas se subraya especialmente: no sólo no es apto para
que Jesús entre bajo su techo, sino que ni siquiera se ha considerado a sí mismo
digno de ir a Jesús para hablarle directamente. Con esto se logra un cambio
semántico respecto a Mateo. En Mateo, el centurión le decía a Jesús que no era
digno, y de este modo se veía a sí mismo tal como un judío vería a un militar gentil.
Su indignidad era más bien étnica, y el centurión era lo suficientemente sensible
para captar el modo en que un judío le vería. Pero en el texto de Lucas sucede otra
cosa. El centurión es declarado digno por las autoridades judías. Su indignidad no
es de tipo étnico. Sin embargo, en Lc el centurión subraya dos veces su indignidad.
De este modo, se denota una indignidad que ya no es étnica, sino personal. El
centurión se considera digno aunque oficialmente los judíos lo consideren así.
 Un aspecto central del texto es la consideración de la autoridad del centurión en
comparación con la autoridad de Jesús. El centurión mismo introduce esa
comparación y explícitamente dice que él “también” está bajo autoridad. Claro, se
trata de diferentes autoridades.
- El centurión, últimamente está bajo la autoridad del César y de otros mandos
intermedios entre el César y él. Jesús está bajo la autoridad de Dios. Dos
cadenas de autoridad: el César y Dios frente a frente.
- Después el centurión menciona aquellos que están oficialmente bajo su
autoridad: los soldados romanos, a los que él puede ordenar a su discreción. De
Jesús el centurión espera que actúe de igual forma con los que están bajo su
autoridad. Pero, ¿quiénes están bajo la autoridad 2 de Jesús en este caso? No
se trata de soldados. Jesús no tiene soldados. La autoridad que se espera de
Jesús es la autoridad sobre la enfermedad que tiene al esclavo del centurión al
borde de la tumba. Es autoridad sobre enfermedades, espíritus inmundos,
dolencias, etc. (Lc 9,1). De este modo, la comparación no deja en demasiado
buen lugar a los soldados de Roma: ellos son semejantes a las enfermedades
sobre las que Jesús tiene autoridad.
- Finalmente, el último eslabón de la cadena de mando es el siervo: también de
éste dice el centurión que le manda hacer cosas y las hace. Sin embargo, lo
paradójico es que no es esto lo que sucede en la situación concreta. El siervo
está a punto de morir y no hay muchas cosas que pueda hacer. Mateo dice que
estaba “paralítico”. Ya le puede ordenar el centurión, que el siervo no podrá
hacer nada. Es como si toda la jerarquía imperial romana fallara en su último
eslabón: el imperio que puede dañar naciones enteras, no puede dar vida a su
último siervo. El centurión confía en que Jesús sí puede sanar al siervo.
- De esta manera funciona el avance del reinado de Dios frente a los reinados
humanos: dando vida, sacando a los últimos de la tierra de la soberanía de los
poderes de este mundo y poniéndolos bajo la soberanía benéfica de Jesús.
 Es interesante considerar cómo ve el centurión a Jesús. En cierto modo, su
“también yo” muestra un punto de semejanza. Jesús es como el centurión de Dios.
Pero al mismo tiempo el centurión ha subrayado su indignidad siquiera para
encontrarse personalmente con Jesús. Jesús es alguien muy distinto de él. Basta
con que diga una palabra para que el siervo quede sano. El centurión no ve a Jesús
como un intermediario que puede pedir a Dios un milagro, tal como habían hecho
algunos famosos taumaturgos judíos. El centurión espera que Jesús mismo haga el
milagro. La fe del centurión está puesta en Jesús, en el poder de su palabra. [Si
este pasaje pertenece a Q (como se sigue suponiendo usualmente), ciertamente
hay una cristología “alta” en Q.]
 El centurión espera una sola palabra de Jesús, pero precisamente esta palabra no
sucede. Jesús no dice ninguna palabra de sanidad. No hay ningún “quiero, que sea
sano”. La única palabra de Jesús es la que constata la fe del centurión. Y ésa fe,
más que la sanidad del siervo, es el punto central de la historia. El centurión tiene
una fe que Jesús no ha encontrado “ni aún en Israel”. • Al centurión no le han
servido sus muchas amistades y relaciones sociales; tampoco le han servido las
buenas obras (la construcción de una sinagoga); tampoco le ha servido su amor por
Israel; ni tampoco le sirve su autoridad como centurión en la cadena de mando del
gran imperio. Todo eso no sirve. Lo único que le ha servido al centurión es su fe. Y
esto nos muestra también la verdadera dignidad del faraón. No es digno por sus
relaciones, por sus obras, por su poder. Tampoco es digno personalmente, como él
bien ha subrayado. Y, sin embargo, Jesús lo declara digno por la fe. El centurión
aparece entonces 3 no como un mero simpatizante de Israel. En la palabra de
Jesús el centurión aparece como alguien que tiene más fe que Israel. Mateo
introduce precisamente en ese punto la palabra sobre los gentiles viniendo de
todos los puntos cardinales e incorporándose a la mesa del reinado de Dios, al
mismo tiempo que los “hijos del reino” siendo echados fuera (Mt 8,11-12). En Lucas
este contraste está suavizado, porque le interesa subrayar lo esencial: la fe es lo
decisivo.
 El texto nos dice que Jesús “se maravilló (admiró) de él”. Jesús se admira de la fe
del centurión, y es algo que podemos pedir para nosotros.
- Decía Lutero que la “carne” no son los apetitos más bajos; la carne es más bien
todo lo que nosotros consideramos alto e importante en nosotros: nuestras
capacidades, nuestro poder, nuestros éxitos, nuestras obras, o cualquier otra
cosa que podamos exhibir como mérito ante Dios. El texto nos enseña que todo
eso no sirve ante Jesús.
- Lo que sirve ante Jesús es la humildad de quien no proclama sus méritos ante
él, sino su indignidad, al mismo tiempo que cree. Se trata en realidad de dos
caras de la misma moneda: quien desconfía de su “carne” es quien en realidad
puede poner las esperanzas en Jesús.

Mateo 8:5-8

Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un


centurión, rogándole y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente
atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy
digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra y mi criado sanará.

¡Qué personaje más increíble! El centurión era un militar romano que tenía bajo su cargo a cien
hombres, no era cualquier rango el que tenía esta persona. Muchas veces, las personas que
tienen gente a su cargo, les cuesta trabajo olvidar su situación superior y no ven a las personas
como iguales o mucho menos como superiores a ellos.
Pero el centurión no tomó como algo importante su puesto ni el ser romano y por el contrario se
declaró indigno de que Jesús fuera a su casa. Si bien, puede sonar no tan impresionante, debes
recordar que en ese entonces Jesús venía de una ciudad pequeña, de tener la profesión más baja
(carpintero) y que un centurión romano le diga delante de toda la gente que no se siente digno
de tenerlo bajo su techo, verdaderamente sorprende a cualquiera.
Vamos a analizar cada acción del centurión:
1- le rogó a Jesús
2- se declaró indigno de ser visitado por Jesús
3- sabía quién era Jesús y de lo que era capaz de hacer con solo decirlo
Ahora relacionemos sus acciones con las tuyas:
1- ¿Cómo acudes a Dios? ¿Con humildad o soberbia? ¿Le exiges o aceptas?
2- ¿Crees que has hecho algo para que Dios esté contigo?
3- ¿Cuál es tu concepto de Jesús?
A mi parecer, lo más impactante de esta persona es cuando le responde a Jesús que no es
necesario que vaya a su casa a sanar a su criado sino simplemente con decirlo sanaría. En la
actualidad, la palabra de alguien carece de validez. Es necesario acudir con notarios que
certifiquen lo dicho y establecido, se hacen contratos firmados y se buscan testigos. Pero con
Jesús NO es así. Su palabra gobierna el mundo. Él decide a dónde van los vientos y controla los
mares. Cada palabra que sale de su boca cumple con un propósito. El centurión comprendió esto
y aceptando la omnipotencia de Jesús y entendiendo que para Él nada es imposible, le dice: no
soy digno de que vayas a mi casa y además no es necesario que te molestes pues lo que sale de
tu boca se cumple.
Espero que guardes a esta persona como un gran ejemplo a seguir. Jesús ya le había dicho que
iba a ir a su casa y ¡le dice que NO! Que solo lo diga y así será hecho. ¡Qué ejemplo! Me
encantaría llegar a tener esa fe y comprensión de Jesús. Estar cien por ciento seguro que lo que
dice se cumple. Dejar de pensar que necesito que haga esto o aquello sino simplemente confiar
en lo que Él dice a través de su palabra (la Biblia).

Oración
Dios: quiero crecer mi fe. Quiero poder comprender que para Ti no hay imposibles y que con solo
decirlo el mundo te obedece. Hoy vengo rogándote y humillado para pedirte que perdones mis
pecados y las faltas que he tenido contra Ti. Gracias por tu palabra y el amor que me tienes
hablándome a través de ella. Oro a ti mi Dios en el nombre de Jesús
Amén

¿Por qué Jesús encuentra tan asombrosa la fe del centurión?


Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

Donald A. Carson

8 ENERO

Génesis 8 | Mateo 8 | Esdras 8 | Hechos 8

¿Por qué Jesús encuentra tan asombrosa la fe del centurión? (Mateo 8:5–13) El
centurión asegura a Jesús que no es necesario que el Señor venga a su casa para curar a su siervo
paralítico. Comprende que, sólo con decir la palabra, su siervo será curado: “Porque”, explica el
centurión, “yo mismo soy un hombre sujeto a órdenes superiores, y además tengo soldados bajo mi
autoridad.” ¿Por qué esto es evidencia tan asombrosa de su fe?

Hay tres hechos a destacar. El primero es que, en una época en la que prevalecía la superstición. El
centurión no creía que el poder de Jesús para sanar fuera cosa de encantamientos, ni que dependiese
de su presencia física, sino que consistía simplemente en su palabra. No era necesario que Jesús
tocase ni manipulase al siervo, ni que siquiera estuviera presente; sólo hacía falta que dijese la
palabra, y sería hecho.

El segundo hecho que se destaca es que llegase a esta convicción, a pesar de que no estaba inmerso
en las Escrituras. Era gentil. No sabemos qué conocimientos tenía de las Escrituras, pero sin duda
eran mucho menores que los de los eruditos de Israel. No obstante, su fe era más pura, más sencilla,
más perspicaz, más reconocedora de Cristo que la de aquellos.
El tercer elemento sorprendente de la fe de este hombre es la analogía que usa. Reconoce que es un
hombre bajo autoridad, por lo cual tiene autoridad cuando habla dentro del marco de esta relación.
Cuando dice a un soldado romano bajo su autoridad que haga algo, no habla como hombre a otro
hombre. El centurión habla con la autoridad de su oficial inmediatamente superior, el tribuno, el
cual habla a su vez con la autoridad de César; con la autoridad, en definitiva, del mismo imperio
romano. Esta es la autoridad que pertenece al centurión, no porque él sea de hecho tan poderoso
como el César en todas las dimensiones, sino porque es un hombre bajo autoridad: la cadena de
mando significa que, al hablar el centurión con un soldado de a pie, habla Roma. Implícitamente, el
centurión dice que reconoce en Jesús una relación semejante: la que Jesús tiene con Dios, bajo la
autoridad de Dios; que, al hablar Jesús, habla Dios. Por supuesto que el centurión no se expresa
desde dentro del marco de una doctrina cristiana madura con respecto a la identidad de Cristo, pero
los ojos de la fe le habían permitido ver muy lejos.

Esta es la fe que nos hace falta. Tener confianza en la palabra de Jesús, refleja una profundidad
sencilla y da por sentado que, cuando habla Jesús, habla Dios.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R.
Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 8). Barcelona: Publicaciones
Andamio.

3 cosas que necesitas para ser


maravillosa
7 DE ENERO DE 2020

Amy Carroll

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Al oír esto, Jesús se asombró y dijo a quienes lo seguían: Les aseguro que
no he encontrado en Israel a nadie que tenga tanta fe. Mateo 8:10 (NVI)
Eran nuestras anticipadas y largas vacaciones, así que queríamos que todo fuera perfecto y
absolutamente increíble.

Pero tenía mis dudas después de darle un vistazo a mis alrededores. La entrada arqueada del sitio
histórico era prometedora, y el precio de la entrada implicaba un buen tiempo, pero todo lo que
podía ver parecía viejo y decepcionante.

Mi esposo, Barry, y yo paseamos a la primera atracción con algo de expectativa. Finalmente, una
pantalla en la esquina del cuarto cobró vida con un video explicando el espectáculo que íbamos a
ver. Con una voz entusiasmada, el narrador anunció que la exhibición que tiene décadas de
antigüedad había sido innovadora durante su apertura en los años sesentas.
Él terminó con fanfarria, diciendo, “¡Prepárense para no asombrarse!”.

Espera...¿qué?

El narrador nos estaba alistando para no impresionarnos, y él tenía la razón. La tecnología de los
sesenta era aburrida para gente acostumbrada a espectáculos del año 2020. A pesar de nuestras
expectativas altas cuando compramos las entradas, Barry y yo nos encontramos aburridos en lugar
de encantados.

Si los seres humanos requieren las mejores e innovadoras tendencias para ser asombrados, ¿cuánto
más requerirá para asombrar a Dios? Ciertamente, ¡es inimaginablemente más! En este relato de las
Escrituras, Jesús tiene una interacción que da un giro sorprendente, la cual nos deja a las personas
modernas, difíciles de sorprender, estupefactas.

En la historia de Mateo 8:5-11, un centurión vino a Jesús y Le pidió por sanidad para su sirviente.
Jesús le cumple su petición, pero las Escrituras también registran la increíble respuesta de Jesús: Al
oír esto, Jesús se asombró y dijo a quienes lo seguían: Les aseguro que no he encontrado en Israel
a nadie que tenga tanta fe (Mateo 8:10).

Pausemos por un momento y consideremos esto. Jesús, quien vio el asombroso acto de la creación y
cada evento histórico desde entonces, encontró asombrosas la petición y fe del centurión. ¿Por qué
será? Veo tres razones aquí.

Porque el centurión era humilde

Los centuriones eran oficiales militares romanos quienes lideraban cien hombres. Ellos eran
ciudadanos de la nación conquistadora quienes estaban totalmente (y a veces cruelmente) a cargo.
El entrenamiento lo había hecho duro y había probado su valentía en batalla; aun así, el centurión
humildemente pide a Jesús Su ayuda, diciendo, “Señor, no merezco que entres bajo mi techo. Pero
basta con que digas una sola palabra, y mi siervo quedará sano” (Mateo 8:8b, NVI).

En vez de usar su autoridad para ordenar a Jesús a venir, el centurión se rinde al poder superior de
Jesús, y su humildad asombra a Jesús.

Porque su petición era desinteresada

El centurión no vino a pedir para él mismo ni para alguien de su familia cercana. En lugar de eso, él
se conmovió por el terrible dolor de su sirviente y vino a pedir por la sanidad de un subordinado.

En vez de ver su alto rango como superioridad, el centurión desinteresadamente puso su estatus y
agenda a un lado para cuidar a alguien quien era menos prestigioso. Jesús quedó asombrado por su
actitud no egoísta.

Porque su fe no tenía límite

Aunque Jesús ofreció ir a sanar al siervo diciendo, “Iré a sanarlo” (Mateo 8:7b, NVI), el centurión
revela el entendimiento que él tiene sobre la divinidad de Jesús al decir, “Pero basta con que digas
una sola palabra, y mi siervo quedará sano” (Mateo 8:8b, NVI).
Debido a su propia autoridad sobre sus oficiales, el centurión entendió que las mismas palabras de
Jesús podían sanar. Él entendía bien el poder que Jesús tenía y sabía que ni el tiempo ni el espacio
limitaban al Hijo de Dios. Jesús se quedó perplejo por la fe del centurión.

Hoy en día, el asombro es un bien escaso. Exigimos más cantidad, más grande, y mejor
calidad para estar entretenidos y asombrados. Pero Dios pone estándares diferentes para Su pueblo.
Él establece humildad, abnegación y fe como características intemporales que aún Lo asombran.

Señor, yo deseo asombrarte, pero estoy agradecida que no tengo que ser más o hacer más para
lograrlo. Tu asombro Jesús, no se basa en mi desempeño. Al contrario, yo escojo las
características asombrosas de humildad, abnegación y fe. En el Nombre de Jesús, Amén.

VERDAD PARA HOY


Proverbios 15:33, El temor del Señor imparte sabiduría; la humildad precede a la honra. (NVI)

Filipenses 2:3, No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los
demás como superiores a ustedes mismos. (NVI)

REFLEXIONA Y RESPONDE
¿Has experimentado aburrimiento cuando te prometieron asombro? ¿Cuál fue la incongruencia?

¿Cómo te hace sentir saber que Dios no requiere algo más o más grande para asombrarlo?

¿Cuál es tu fortaleza más grande --- humildad, abnegación o fe? ¿Cuál característica necesita ser
trabajada? Pídele a Dios que te refuerce en eso. ¡Únete a la conversación al compartir tus
comentarios a continuación!

La fe del Centurión.
Publicado en 20 junio 2011 por Hermano Jorge Jimenez A
 

Cuando Jesús entró en Capernaúm, vino a él un centurión y le rogó Diciendo: —Señor, mi


criado está postrado en casa, paralítico, y sufre terribles dolores.

Y le dijo: —Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: —Señor, yo no soy digno de
que entres bajo mi techo. Solamente di la palabra, y mi criado será sanado.

Porque yo también soy un hombre bajo autoridad y tengo soldados bajo mi mando. Si digo
a éste: “Vé,” él va; si digo al otro: “Ven,” él viene; y si digo a mi siervo: “Haz esto,” él lo
hace.

Cuando Jesús oyó esto, se maravilló y dijo a los que le seguían: —De cierto os digo que no
he hallado tanta fe en ninguno en Israel.

Y os digo que muchos vendrán del oriente y del occidente y se sentarán con Abraham, Isaac
y Jacob en el reino de los cielos, pero los hijos del reino serán echados a las tinieblas de
afuera. Allí habrá llanto y crujir de dientes.

Entonces Jesús dijo al centurión: —Vé, y como creíste te sea hecho. Y su criado fue
sanado en aquella hora.

(Mateo 8  5:13) 

    Queridos hermanos en Cristo Jesús hoy reflexionaremos de un hombre militar, un


Centurión Romano que nos da un ejemplo de Fe en el Maestro. Lo primero que parto
diciendo que él Centurión es un intercesor ante el Señor. Esta enseñanza comienza con un
hombre enfermo, un criado al que el Centurión apreciaba mucho como un amigo y sintió
compasión de él.
¿Alguna vez has buscado ayuda para un amigo o conocido que estaba enfermo o triste?
¿Has acudido a Jesús presentando a esa persona enferma? ¿Le has pedido a Jesús que lo
sane? Cuando oramos por otros estamos intercediendo. Interceder es pedir a Dios por las
necesidades de los demás, no por las nuestras. Interceder es interponerse entre Dios y los
hombres, ponerse en medio. El soldado intercedió ante Jesús por su siervo enfermo.

El soldado buscó la ayuda de Jesús. Se acercó a Jesús y le rogó, le suplicó, le pidió con
humildad, "le rogó diciendo: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con
terribles sufrimientos.» " Dícele Jesús: «Yo iré a curarle.» " (Mt 8,6-7) Jesús se
ofreció a ir a su casa a curarle. Pero... "Replicó el centurión: "Señor, no soy digno de
que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará
sano".

Hermano: Observa esta palabras de Fe en que le dice el Centurión al Señor. "Basta que


tu lo dijas y quedará sano" que te dicen estas palabras; confianza, abandono en el
Señor, entrega, Fe.

Replica el Centurio: "Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados


a mis órdenes, y digo a éste: `Vete', y va; y a otro: `Ven', y viene; y a mi
siervo: `Haz esto', y lo hace." (Mt 8,8-9) El centurión era un soldado que obedecía a
sus superiores y que a su vez tenía soldados que obedecían sus órdenes. Por ejemplo
cuando decía "vamos a la derecha" todos iban hacia la derecha, y si decía "paremos aquí a
dormir" se paraban. El centurión pensó que no era necesario que Jesús fuera a su casa,
porque Jesús era como "un soldado jefe" que podía dar órdenes que seguro se iban a
cumplir. El centurión creyó que Jesús era tan poderoso que si mandaba a la enfermedad
que se fuera se iría. ¿Recodáis que Jesús le dijo al viento y al mar que se pararan y se
pararon?. Pues el centurión creía que si Él decía "haz esto" se cumpliría. Hermano a esto se
le llama Fe...  ¿Tú lo crees? .

    Jesús se quedó maravillado por su fe :" Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a
los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande.
" (Mt 8,10) " Y dijo Jesús al centurión: «Anda; que te suceda como has creído.»"
(Mt 8,13) Dice Jesús: que suceda lo que has creído. Que sencillo, Jesús sólo le pide al
centurión una cosa: creer. No hace falta que Jesús vaya a su casa, no hace falta que Jesús
ponga sus manos sobre el siervo enfermo o toque su manto a la mujer, solo hace falta una
palabra de Jesús y la palabra de Jesús es: "que te suceda como has creído". Entonces
el soldado volvió a su casa convencido de que su siervo había sido curado. A nosotros a
veces nos pasa que sólo creemos lo que vemos, como Tomas que no creyo hasta que no
toco a Jesús, que dudados del poder de Jesús si no lo vemos con nuestros propios ojos. El
soldado no había visto a su siervo curado, pero lo creía, no tenía ninguna duda. Y termina
el evangelio de Mateo diciendo; "Y en aquella hora sanó el criado." (Mt 8,13). El
siervo sanó porque así lo creyó el soldado, que se acercó a Jesús suplicando una palabra,
una orden del Todopoderoso.

Etiquetado en Hombres y mujeres de Fe

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Centurión. El amor de un soldado (Mt 8, 5-13)
Posted on junio 1st, 2011 by pikaza
En tiempos de Jesús, había en Palestina dos tipos de soldados oficiales (dejando a un lado a
los posibles celotas o soldados-guerrilleros al servicio de la liberación judía).

(1) Había soldados del ejército romano propiamente dicho, que dependían del Procurador o
Prefecto (Poncio Pilatos), que gobernaba de un modo directo sobre Judea y Samaría. El
Prefecto contaba con unos tres mil soldados de infantería y algunos cientos de caballería,
acuartelados básicamente en Cesarea, que solían provenir del entorno pagano de Palestina y
funcionaban como ejército de ocupación. No era frecuente verlos en la calle o en los pueblos,
ni siquiera en Jerusalén, donde gobernaba el Sumo Sacerdote y su consejo, con la ayuda de
algunos miles de «siervos» o soldados de la guardia paramilitar del Templo. Pero, en tiempos
de crisis o en días de fiesta, el Prefecto romano subía a Jerusalén y se instalaba en la
Fortaleza Antonia, junto al templo, desde donde controlaba con sus soldados el conjunto de la
ciudad, suscitando el odio de gran parte de la población.

(2) Había soldados del tetrarca-rey Herodes Antipas, que gobernaba bajo tutela romana en
Galilea. Ellos le servían para proteger las fronteras y mantener el orden dentro de su territorio.
Tanto los soldados de Pilatos como los de Herodes solían provenir del entorno pagano y
estaban obligados a ayudarse entre sí, al servicio Roma[1].

Desde ese fondo han de verse algunos pasajes del evangelio que hablan de la relación de
Jesús y de sus seguidores con soldados de Herodes, dentro del contexto de Galilea. El
conjunto de la población les odia o les mira con desconfianza. Pues bien, cuando pide a sus
discípulos que “amen a los enemigos”, superando la actitud del «ojo por ojo y diente por
diente», propia de los ejércitos del mundo, Jesús añade una sentencia muy significativa: «No
resistáis al que es malo (al mal); por el contrario, si alguien te hiere en la mejilla derecha,
ponle también la otra…; y al que te obligue a llevar la carga por una milla llévasela dos» (Mt 5,
39-40). Estas últimas palabras se refiere al servicio obligatorio que las fuerzas del ejército (de
Herodes o Pilato) podían imponer sobre los súbditos judíos: obligarles a llevar cierto peso o
cargamento a lo largo de una milla. Pues bien, en vez de propugnar la insurrección o la
protesta violenta, Jesús pide a los oyentes que respondan con amor a la exigencia,
posiblemente violenta, de los soldados. Ésta es su forma de (no) oponerse al mal. Jesús
quiere vencer la perversión del mundo a través de un gesto bueno; por eso, no condena a los
soldados “enemigos”, sino que quiere situarles ante el don del reino, enriquecerles con la
gracia del Padre que es bueno para todos (cf. Mt 5, 45).Un texto enigmático, parábola de
amor y servicio

En este fondo ha de entenderse su relación con el centurión que tiene un amante enfermo y
que pide a Jesús que le cure (Mt 8, 5-13 par.). La escena ha sido elaborada por la tradición en
el contexto de apertura eclesial a los paganos, pero en su fondo hay un relato antiguo
(transmitido al menos por el Q; cf. Lc 7, 1-10; Jn 4, 46b-54). Jesús no ha satanizado a los
soldados, ni ha querido combatirlos con las armas, sino que ha descubierto en ellos un tipo de
fe que no se expresa en la victoria militar, sino en el deseo de curación del amigo enfermo:
Al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, que le rogaba diciendo: «Señor, mi
amante (pais) está postrado en casa, paralítico, gravemente afligido». Jesús le dijo: «Yo iré y
le curaré». Pero el centurión le dijo: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo;
solamente di la palabra y mi siervo sanará, pues también yo soy hombre bajo autoridad y
tengo soldados bajo mis órdenes, y digo a este “ve” y va y al otro “ven” y viene; y a mi siervo
“haz esto”, y lo hace». Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que lo seguían: «En verdad os
digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Os digo que vendrán muchos del oriente y del
occidente, y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; pero los hijos
del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes».
Entonces Jesús dijo al centurión: «Vete, y que se haga según tu fe». Y su amante quedó sano
en aquella misma hora (Mt 8, 5-12).

Éste es un soldado con problemas. Es un profesional del orden y obediencia, en el plano civil
y militar, un hombre acostumbrado a mandar y a ser obedecido. Es capaz de dirigir en la
batalla a los soldados, decidiendo así sobre la vida y la muerte de los hombres. Pero, en otro
nivel, es un muy vulnerable: padece mucho por la enfermedad de su pais, a quien podemos
entender como su amante. Esa palabra puede tener tres sentidos, siervo, hijo y amante (casi
siempre joven). Como se verá por la traducción, hemos preferido ese último sentido, aunque
pueda resultar escandaloso para algunos. El texto paralelo de Jn 4, 46b evita el escándalo y
pone huios (hijo), en vez de pais; pero con ello tiene que cambiar toda la escena, porque los
soldados no solían vivir con la familia ni cuidar sus hijos hasta después de licenciarse; por
eso, el centurión aparece aquí como un miembro de la corte real de Herodes (un basilikós).
También Lc 7, 2 quiere eludir el escándalo y presenta a ese pais como doulos, es decir, como
un simple criado, al servicio de centurión; con eso ha resuelto un problema, pero ha creado
otro: ¿es verosímil que un soldado quiera tanto a su criado? Por otra parte, el mismo Lucas
comenta y dice que este doulos (siervo) era entimos, muy apreciado o amado para el
centurión (lo cual, en aquel contexto de soldados, puede evocar una relación homosexual).

Por eso preferimos mantener la traducción más obvia de pais dentro de su   plano militar. En
principio, el centurión podría ser judío, pues está al servicio de Herodes, en un puesto de
frontera de su reino o tetrarquía (Cafarnaúm linda con el territorio de su hermano Filipo). Pero
el conjunto del texto le presenta como un pagano que cree en el poder sanador de Jesús, sin
necesidad de convertirse al judaísmo (o cristianismo). Pues bien, como era costumbre en los
cuarteles (donde los soldados no podían convivir con una esposa, ni tener familia propia), este
oficial tenía un criado-amante, presumiblemente más joven, que le servía de asistente y
pareja sexual. Este es el sentido más verosímil de la palabra pais de Mt 8, 6 en el contexto
militar. Ciertamente, en teoría, podría ser un hijo o también un simple criado (como suponen
los paralelos de Juan y Lucas). Pero lo más sencillo y normal es que la tradición del Q, que
recogen de formas distintas Mt y Lc, quiera presentarle y le presenta como un amante, algo
que era totalmente normal en el contexto militar en el que se sitúa y nos sitúa la escena.

Éste es un pasaje que ha escandalizado a unos y que otros han interpretado en forma
“moralista”, desde un trasfondo judío donde “pais” (como en los LXX) suele significar no sólo
criado, sino, y sobre todo, hijo o incluso ministro (como en el caso del “pais” que es el Siervo
de Yahvé). Pero estamos en trasfondo militar pagano y el mismo militar le dice a Jesús que no
entre en su casa-cuartel, porque no es lugar digno para él… Pero Jesús entra con su palabra
de amor que sana, pues como sabemos por el texto siguiente («¡cargó con nuestras
enfermedades…!»: Mt 8, 17), Jesús no era un moralista, sino un Mesías capaz de
comprender el amor y debilidad de los hombres (en el caso de que el amor homosexual fuera
debilidad).

Jesús sabe escuchar al soldado que le pide por su amante y se dispone a venir hasta su
casa-cuartel (¡bajo su techo!), para compartir su dolor y ayudarle. Lo hubiera hecho, pero el
oficial no quiere que se arriesgue, pues ello podría causarle problemas: no estaba bien visto
entrar en el cuartel de un ejército odiado para mediar entre dos homosexuales. Por eso, el
centurión le suplica que no vaya: le basta con quiera ayudarle en su dolor y diga una palabra,
pues él sabe lo que vale la palabra. Jesús respeta las razones del oficial, acepta su fe y le
ofrece su palabra. El resto de la historia ya se sabe: el siervo-amigo homosexual se cura y su
amigo-centurión aparece como signo de fe y de salvación. Es evidente que Jesús no exige, ni
quiere, que los homosexuales rompan su relación, sino que la viven en fe y amor de Reino.

[1] Además de comentarios a Mt, cf. J. Alison, Una fe más allá del resentimiento. Fragmentos
católicos en clave gay, Herder, Barcelona 2001; J. Gafo, “La homosexualidad: Un debate
abierto, Desclée De Brouwer, Bilbao 1997; D. A. Helminiak, Lo que la Biblia realmente dice
sobre la homosexualidad, Egales. Madrid. 2003; X. Pikaza, El Señor de los ejércitos. Historia
y teología de la guerra, PPC, Madrid 1997; G. Theissen, La sombra del Galileo, Sígueme,
Salamanca 1997.

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Serie : Los Milagros “El siervo del


centurión”
EN ESCUELA DOMINICAL / POR EBEN-EZER / ON AGOSTO 25, 2017 AT 6:27 PM /

La colección de lecciones bíblicas para maestros en español está dividida en 12 Series,


cada cual con doce o más lecciones. Aproximadamente 180 temas son tratados en estas
guías para enseñar la Biblia.
Los hermanos que han producido este material han servido como misioneros en Chile,
América del Sur. Parte de sus actividades evangelísticas incluían la enseñanza de las
Escrituras a niños y jóvenes.
Se usa el franelógrafo y otros recursos para hacer que las historias bíblicas sean
interesantes, entendibles, y aplicables a los niños. Don Guillermo McBride y su mujer
Señora Doris McBride, ambos ya en la presencia del Señor, prepararon lecciones en
español para ser usadas por los maestros en los años 60. Durante años, las lecciones
han sido revisadas y expandidas.
Ahora por la maravilla del Internet, usted tiene la oportunidad de acceder al resultado de
sus esfuerzos.
Halle usted provecho en las guías , también  una herramienta valiosa para alcanzar a los
niños y jóvenes de hoy para la gloria de Cristo.
 

Primeramente, desarrollaremos Serie 6: Milagros


El siervo del centurión
 

 
 

Estudio de parte del maestro: Lucas 7.1 al 10, Mateo 8.5 al 13;
Lectura con la clase: Lucas 7.1 al 10 
Texto para aprender de memoria— los menores: Romanos 10.17;
 

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios


los mayores: Romanos 10.16,17
 

¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el


oír, por la palabra de Dios
 

 
Introducción
En la ciudad de Capernaum vivía un centurión, es decir, un militar encargado de cien
soldados. Por lo general, los soldados romanos no eran muy populares, puesto que eran
un recuerdo continuo a los judíos que ellos estaban bajo el dominio del Imperio Romano.
Pero este centurión era distinto, pues tanto quería a la nación de Israel y su religión, que
les edificó una sinagoga. Como consecuencia, los judíos lo respetaban muchísimo, y
entre ellos él tenía un buen número de amigos.
 

El siervo se enferma
Era la costumbre de los centuriones tener siervos quienes en realidad eran esclavos
obtenidos en los países conquistados. Generalmente, los amos les trataban con crueldad
como si fueran animales, y poco les importaba la muerte de ellos, ya que por muy poco
dinero podían comprar otro. No obstante, este centurión de Capernaum trataba a sus
esclavos con cariño, y especialmente a uno de ellos lo quería mucho. Un día éste cayó
enfermo, y de día en día su amo veía que su enfermedad se agravaba más. De nada le
valían los esfuerzos de los médicos, y por fin el pobre esclavo llegó a punto de morir.
Precisamente en esos momentos de angustia volvió Jesús a Capernaum, y la noticia de
su llegada fue llevada a oídos del centurión. Inmediatamente éste dijo dentro de sí: “Si
fuera posible que este gran hacedor de milagros viniera hasta acá, seguramente podría
sanar a mi siervo. Pero … yo soy romano, y los judíos aborrecen a mis compatriotas. Este
Jesús es un gran profeta; yo no soy digno de que me favorezca con una visita, ni merezco
que me haga este favor. No me conoce, y sin duda está muy ocupado entre los de su
propia nación. ¿Quién soy yo para pedirle esto? … pero, ¿qué haré, pues mi siervo se
muere y no hay quien lo sane?” Por fin idea un plan. Entre sus amigos judíos, hay varios
ancianos de una sinagoga, así que va donde ellos y les pide que vayan a Jesús a rogarle
este favor.
 

El siervo es sanado
De buena voluntad, éstos consienten en ir a Jesús, y al encontrarlo, le ruegan diciendo:
“Este centurión es digno, porque ama a nuestra nación, y nos edificó una sinagoga”, a lo
que Jesús les responde, “Yo iré y le sanaré”. Mientras caminan hacia la casa, debemos
echar una mirada al centurión, quien está meditando en lo que ha hecho.
Siendo hombre humilde, razona como sigue: “Realmente no debiera haberle molestado,
porque no es necesario que venga hasta acá. Cuando yo quiero que alguna cosa se
haga, mando a un siervo, y él obedece a mi palabra. Jesús es mucho más poderoso que
yo, y seguramente por su palabra Él puede sanar a mi siervo”. Meditando en esto, hace
venir a unos amigos, con los que envía este mensaje a Jesús. Para el Señor son muy
gratas las palabras del militar, pues parándose en el camino, dice a la gente que le sigue:
“Os digo que ni aun en Israel (entre su propio pueblo) he hallado tanta fe”. En ese mismo
momento, fue sanado el siervo.
 

 
Aplicación
Lo que se destaca en esta lección es la confianza que tuvo el centurión en la palabra de
Jesús, aun cuando Él no estaba personalmente presente. Lo mismo sucede hoy, pues
aunque Jesús no está aquí, sino en la presencia de su Padre, su Palabra está con
nosotros y por ella el pecador puede ser salvo. Ella nos explica de su muerte a nuestro
favor, nos exhorta a que recibamos el perdón que Él nos dará, y nos asegura de la
salvación eterna que todo creyente gozará con Dios.
 

Preguntas
1. ¿Qué ocupación tenía el centurión?
2. ¿Cómo se distinguía de la mayoría de los romanos que vivían entre los judíos?
3. ¿Qué favor quiso que el Señor le hiciera? ¿por medio de quien se lo pidió?
4. ¿De qué manera sanó Jesús al siervo?
5. Aunque Jesús no está en la tierra ahora, ¿por medio de qué cosa hace llegar la
salvación

EL REINO DE DIOS O LAS TINIEBLAS DE AFUERA – ¿CUÁL?

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en la Mañana del Día del Señor, 4 de Junio de 2006 en el


Tabernáculo Bautista de Los Angeles

“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del


occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en
el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán
echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el
crujir de dientes” (Mateo 8:11-12).
El hombre que llegó a Jesús era Romano, no Judío. Era un centurión,
lo que quería decir que era comandante de 100 soldados Romanos. Él
amaba a la gente Judía, como todo buen Cristiano, porque Dios ha hecho
un pacto con ellos en la tierra que no puede ser roto por ningún hombre o
nación. Es por eso que Israel existe el día de hoy, rodeado por sus
enemigos, pero protegido por Dios, y bendecido por las oraciones de miles
de Cristianos conservadores en nuestra nación, y a través del mundo. Este
centurión Romano era muy parecido a la gente Cristiana buena de hoy. En
la cuenta de Lucas sobre este hombre dijo:

“Porque ama a nuestra nación [Israel], y os


edificó una sinagoga” (Lucas 7:5).

Parece que este centurión Romano ya creía en Dios, y talvez haya sido
Gentil convertido a Judaísmo. Pero él creía en Jesús.
Este militar había sido asignado lejos de su tierra natal, a una de las
“colonias” Romanas, que era Palestina, o lo que ahora llamamos Israel.
Este centurión tenía un criado querido que estaba muriendo. Él le rogó a
Jesús que lo sanara. Jesús estaba dispuesto a ir, porque dijo:

“Yo iré y le sanaré” (Mateo 8:7).

Pero el centurión Romano dijo “no.” Él dijo:

“Solamente dí la palabra, y mi siervo sanará”


(Mateo 8:8).

Así que Jesús sanó al hombre a distancia.

“Entonces Jesús dijo al centurión: Vé, y como


creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en
aquella misma hora”
     (Mateo 8:13).

Como señalé la semana pasada, cuando Jesús sanó al hombre lo hizo


a la distancia. Esa es una buena nueva para ti si todavía no eres salvo. Jesús
murió en la Cruz para pagar la penalidad de tu pecado. Él resucitó
físicamente y ascendió al Cielo, donde está sentado a la diestra de Dios
hoy. Pero algunos de ustedes piensan: “¿Cómo puedo acercarme lo
suficiente a Él para que Él salve me alma? ¿Cómo puedo alcanzar a Jesús
lejos de la tierra? ¿Cómo puedo creer en Él cuando está tan lejos?” Ah, no
necesitas preocuparte por eso, ni debes preocuparte por ello ni un segundo
más. Tú puedes ser salvo de la ferocidad del pecado por Jesús aunque Él
está lejos. Tú puedes ser salvo del mismo modo que el criado del centurión
fue salvo. Jesús solo puede salvarte a distancia. Confía en Él. Ríndele todo
a Él, y Jesús te salvará ahora, tal como salvó a aquel criado – desde la
distancia.

“Y su criado fue sanado en aquella misma hora”


(Mateo 8:13).

Pero no es ese el texto que predicaré esta mañana. Ves, había mucha
gente Judía con Jesús cuando Él conversó con aquel centurión Romano. Y
cuando Cristo había sanado al criado del centurión, Él se volvió a ellos e
hizo un punto importante dándoles una lección basada en la salvación del
criado del centurión. Cristo se volvió a aquella gente Judía y les dijo:

“Os digo que vendrán muchos del oriente y del


occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y
Jacob en el reino de los cielos” (Mateo 8:11).

Eso nos lleva al primer punto de este sermón.


I. Primero, muchos que son de fondo no-Cristiano están siendo salvos y
listos para el Cielo.

¡Qué promesa tan maravillosa la que nos dio Jesús en el primer


verso de nuestro texto!

“Vendrán muchos del oriente y del occidente, y


se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el
reino de los cielos” (Mateo 8:11).

Esto nos demuestra que Jesús es el Salvador de aquellos de todas las razas
y grupos étnicos que vienen a Él, y confían en Él en fe simple.
Vemos eso en nuestra iglesia. Sentado a mis espaldas cuando
predico, hay un hombre cuyos ancestros eran de África. A su lado hay un
hombre de fondo Judío, cuyo abuelo vino de Kiev que era de la Unión
Soviética. Luego, a mi derecha, sentado a mis espaldas está nuestro
diácono, Dr. Kreighton L. Chan, doctor en medicina cuyos ancestros
vinieron de la China. Y a su lado se sienta otro de nuestros diáconos el Sr.
Benjamin Kincaid Griffith, que nació y fue criado en la costa oeste de los
Estados Unidos de América, hombre blanco del “este.”
Sí, sentados aquí esta misma mañana hay cuatro hombres que

“Vendrán muchos del oriente y del occidente, y


se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el
reino de los cielos”
     (Mateo 8:11).

Pero eso es cierto de toda la congregación. Muchos han venido a


Cristo desde México y otros países de Latinoamérica. Mi propia esposa
viene de Guatemala, y habla el bello idioma Español fluido. Varios pueden
trazar sus raíces hasta África. Otros son de Japón, otros de Camboya, y de
Vietnam. Muchos aquí en este servicio pueden trazar sus raíces hasta la
China. Y casi dos mil personas leen nuestros sermones cada mes en
Indonesia. Muchos otros leen nuestros sermones en Coreano, en Árabe, tal
como en la Isla Británica, Canadá, Australia y otras partes del occidente.
Esto valida la profecía de Jesús, que parecía imposible, hasta absurda,
cuando Él la dijo. Pero ahora vemos que en el texto, Jesús estaba correcto
en ese profecía cuando dijo:

“Vendrán muchos del oriente y del occidente, y


se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el
reino de los cielos”
     (Mateo 8:11).

Esto es particularmente cierto en la China, el Sudeste de Asia, y


África. Recientemente leí las palabras de un hombre que estudia las
misiones. Él hasta llegó a predecir que el futuro de la Cristiandad yace en la
innumerable cantidad de gente en países del Tercer Mundo que acogen a
Cristo, miles por hora, en aquellas tierra lejanas, especialmente en la China.
Bajo la gran persecución, la Cristiandad ha explotado en aquellas naciones.
¡Qué gozo será llegar al Cielo y ver a nuestra hermana recién finada,
Juana Arteaga, que fue miembro de nuestra iglesia, sentada en el reino con
Dios y con los grandes patriarcas del Antiguo Testamento! Ellos no tendrán
que interpretar para Juana, porque creo que habrá un idioma universal en el
Cielo. Algunos han dicho que será el Hebreo. Lo que sea, no tendrán que
aprender otro idioma allí porque sabrán y comprenderán el idioma del
Cielo.
Y no pienses por un minuto que solo un pequeño grupo de
convertidos “del oriente y del occidente” estarán en el Cielo. ¡Oh, no!
porque se nos dice que en el Cielo:

“Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno


eres de tomar el libro y de abrir sus sellos;
porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos
has redimido para Dios, de todo linaje y lengua
y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9).

Y escucha a Spurgeon “príncipe de los predicadores” dar su predicción


desde 1855, antes de la Guerra Civil. Spurgeon dijo:

Los Fariseos pensaban que ellos serían los


únicos en el cielo. Y los Fariseos pensaban que
si todos no eran Fariseos no podían ser salvos.
Pero Jesús dijo vendrán muchos del oriente y del
occidente. Habrá multitudes de la China
lejana; porque Dios está haciendo una gran
obra allí, y esperamos que el evangelio será
victorioso aun en aquella tierra (traducción
libre de C. H. Spurgeon, “Heaven and
Hell,” The New Park Street Pulpit, tomo I, p.
303).

Spurgeon previó muchas cosas, y esta es una de las predicciones


sorprendentes, “Dios está haciendo una gran obra en la China...el evangelio
será victorioso aun en aquella tierra.” Él dijo eso el día Martes 4 de
Septiembre de 1855. Cuan sorprendido y deleitado estará Spurgeon de ver
hacia abajo un siglo y medio después de que dijo esas palabras sobre la
China, y ver más de mil convertidos a la Cristiandad por hora en aquella
tierra Comunista, 24 horas al día, siete días a la semana. Ahora, mientras
hablo, la China está experimentando un avivamiento verdadero enviado por
Dios, y miles entran a las iglesias. Esto cumple la profecía de Jesús:

“Vendrán muchos del oriente y del occidente, y


se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el
reino de los cielos”
     (Mateo 8:11).
Diez miles de diez miles en ropas blancas resplandecientes,
La música de harpas declara que el triunfo se acerca.
O el día para el cual la creación y todas sus tribus fueron hechas;
¡O que gozo, porque todos sus dolores pasados mil veces fueron
pagados!
   (“Ten Thousand Times Ten Thousand” por Henry Alford, 1810-
1871).

Oremos por todas las naciones, incluyendo a India, donde Dios está
derramando poderosas bendiciones, y miles van a Cristo, y ellos se sienten
“con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos” (Mateo 8:11).
Quisiera hacer mi segundo punto tan animoso como el primero, pero
desafortunadamente no lo es.

II. Segundo, muchos que son de fondos Cristianos estarán en el Infierno.

El segundo verso de nuestro texto hace eso muy claro al decir:

“Mas los hijos del reino serán echados a las


tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de
dientes” (Mateo 8:12).

The Expositor’s Bible Commentary dice que “los hijos del reino” es


referente a

…los Judíos, que [se veían] a si mismos como


hijos de Abraham (vea 3:9-10), pertenecientes al
reino por derecho... Pero Jesús dio reverso a los
papeles (vea 21:43); y los hijos del reino son
echados a un lado, fuera del banquete mesiánico
futuro, designados a las tinieblas donde hay
lagrimas y crujir de dientes – elementos
comunes en las descripciones del...infierno
(traducción libre de The Expositor’s Bible
Commentary, Frank E. Gaebelein, Ph.D., Editor
General, Zondervan Publishing House, 1984,
tomo 8, pp. 202-203).

C. H. Spurgeon dio la aplicación de esto para nuestro día. Él dijo:

Estos son hijos de padres y madres piadosos...tu


madre te sentó en sus piernas y de chico te
enseñó a orar: tu padre te guió en la senda
piadosa. Mas tú te hallas aquí [esta mañana] sin
gracia en tu corazón – sin esperanza del
cielo...algunos inevitablemente llegarán a este
condenación, algunos jóvenes [criados en la
iglesia] un día despertarán en las tinieblas de
afuera, mientras que tus padres estarán arriba en
el cielo, viéndote con ojos de regaño, como
queriendo decir “¿Qué! Después de todo lo que
hicimos por ti, todo lo que dijimos, a esto
llegaste?” (traducción de C. H. Spurgeon,
“Heaven and Hell,” The New Park Street
Pulpit, Pilgrim Publications, reimpresión de
1981, tomo I, pagina 306).

La Cristiandad de tus padres no te puede salvar. Tú dices: “Pero mi


madre oró por mí.” ¿Pero oraste por ti mismo? “No, no lo hice.” Entonces
las oraciones de tu madre no será contestadas. Tú tienes que buscar a Cristo
por ti mismo. Tú tienes que confiar en Cristo tú mismo.
Cristo murió en la Cruz para pagar la pena de tu pecado. Cristo
resucitó de los muertos y está vivo en el Cielo, listo para perdonar tu
pecado y darte vida eterna. Pero si tú rehúsas confiar en Él, otros vendrán a
tomar tu lugar. Pese a que fuiste criado en la iglesia, Budistas y Católicos, y
aquellos sin religión, vendrán a Cristo y serán salvos, convertidos de la
oscuridad pagana, mientras tú “serán echados a las tinieblas de afuera”
(Mateo 8:12).

“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del


occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y
Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del
reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí
será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 8:11-
12).

Te urjo a que “te empujes a entrar al reino de Dios.” Ven a Jesús y


Él perdonará tus pecados y los limpiará con Su Sangre. Luego tú también
podrás “sentarte con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos.”
¡Que Dios te dé la gracia para creer en Jesús para que experimentes este
gozo grande y eterno!
(FIN DEL SERMN)
Tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet,
en [Link] [Link]. Oprime "Sermones en Espaol."

La Escritura Leída por el Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Mateo
8:5-13.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“What Will You Do With Jesus?” (por Albert B. Simpson, 1843-1919).

EL BOSQUEJO DE

EL REINO DE DIOS O LA OSCURIDAD DE AFUERA – ¿CUÁL?


por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del


occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en
el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán
echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el
crujir de dientes” (Mateo 8:11-12).

(Lucas 7:5; Mateo 8:7, 8, 13)

I.   Muchos que son de fondo no-Cristiano están siendo salvos y


listos para el Cielo, Mateo 8:11; Apocalipsis 5:9.
II.  Muchos que son de fondos Cristianos estarán en el Infierno,
Mateo 8:12.

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