UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SINALOA
UNIDAD ACADÉMICA PREPARATORIA LA CRUZ EXTENSIÓN
POTRERILLOS.
Grupo: 3-1.
Nombre del alumno:
Sergio Cebreros Villa.
Noemi Cebreros Villa.
Literatura.
ACTIVIDAD 11
DOSCENTE: EDUARDO ERENAS
CUENTO LOS TRES CERDITOS
Había una vez tres cerditos que vivían al aire libre cerca del bosque.
A menudo se sentían inquietos porque por allí solía pasar un lobo malvado y
peligroso que amenazaba con comérselos. Un día se pusieron de acuerdo en
que lo más prudente era que cada uno construyera una casa para estar más
protegidos.
El cerdito más pequeño, que era muy vago, decidió que su casa sería de paja.
Durante unas horas se dedicó a apilar cañitas secas y en un santiamén,
construyó su nuevo hogar. Satisfecho, se fue a jugar.
– ¡Ya no le temo al lobo feroz! – le dijo a sus hermanos.
El cerdito mediano era un poco más decidido que el pequeño pero tampoco
tenía muchas ganas de trabajar.
Pensó que una casa de madera sería suficiente para estar seguro, así que se
internó en el bosque y acarreó todos los troncos que pudo para construir las
paredes y el techo. En un par de días la había terminado y muy contento, se
fue a charlar con otros animales.
– ¡Qué bien! Yo tampoco le temo ya al lobo feroz – comentó a todos aquellos
con los que se iba encontrando.
El mayor de los hermanos, en cambio, era sensato y tenía muy buenas ideas.
Quería hacer una casa confortable pero sobre todo indestructible, así que fue a
la ciudad, compró ladrillos y cemento, y comenzó a construir su nueva vivienda.
Día tras día, el cerdito se afanó en hacer la mejor casa posible.
Sus hermanos no entendían para qué se tomaba tantas molestias.
– ¡Mira a nuestro hermano! – le decía el cerdito pequeño al mediano – Se pasa
el día trabajando en vez de venir a jugar con nosotros.
– Pues sí. ¡Vaya tontería! No sé para qué trabaja tanto pudiendo hacerla en un
periquete… Nuestras casas han quedado fenomenal y son tan válidas como la
suya.
El cerdito mayor, les escuchó.
– Bueno, cuando venga el lobo veremos quién ha sido el más responsable y
listo de los tres – les dijo a modo de advertencia.
Tardó varias semanas y le resultó un trabajo agotador, pero sin duda el
esfuerzo mereció la pena. Cuando la casa de ladrillo estuvo terminada, el
mayor de los hermanos se sintió orgulloso y se sentó a contemplarla mientras
tomaba una refrescante limonada.
– ¡Qué bien ha quedado mi casa! Ni un huracán podrá con ella.
Cada cerdito se fue a vivir a su propio hogar. Todo parecía tranquilo hasta que
una mañana, el más pequeño que estaba jugando en un charco de barro, vio
aparecer entre los arbustos al temible lobo. El pobre cochino empezó a correr y
se refugió en su recién estrenada casita de paja. Cerró la puerta y respiró
aliviado. Pero desde dentro oyó que el lobo gritaba:
– ¡Soplaré y soplaré y la casa derribaré!
Y tal como lo dijo, comenzó a soplar y la casita de paja se desmoronó. El
cerdito, aterrorizado, salió corriendo hacia casa de su hermano mediano y
ambos se refugiaron allí. Pero el lobo apareció al cabo de unos segundos y
gritó:
– ¡Soplaré y soplaré y la casa derribaré!
Sopló tan fuerte que la estructura de madera empezó a moverse y al final todos
los troncos que formaban la casa se cayeron y comenzaron a rodar ladera
abajo. Los hermanos, desesperados, huyeron a gran velocidad y llamaron a la
puerta de su hermano mayor, quien les abrió y les hizo pasar, cerrando la
puerta con llave.
– Tranquilos, chicos, aquí estaréis bien. El lobo no podrá destrozar mi casa.
El temible lobo llegó y por más que sopló, no pudo mover ni un solo ladrillo de
las paredes. ¡Era una casa muy resistente! Aun así, no se dio por vencido y
buscó un hueco por el que poder entrar.
En la parte trasera de la casa había un árbol centenario. El lobo subió por él y
de un salto, se plantó en el tejado y de ahí brincó hasta la chimenea. Se deslizó
por ella para entrar en la casa pero cayó sobre una enorme olla de caldo que
se estaba calentado al fuego. La quemadura fue tan grande que pegó un
aullido desgarrador y salió disparado de nuevo al tejado. Con el culo
enrojecido, huyó para nunca más volver.
– ¿Veis lo que ha sucedido? – regañó el cerdito mayor a sus hermanos – ¡Os
habéis salvado por los pelos de caer en las garras del lobo! Eso os pasa por
vagos e inconscientes. Hay que pensar las cosas antes de hacerlas. Primero
está la obligación y luego la diversión. Espero que hayáis aprendido la lección.
¡Y desde luego que lo hicieron! A partir de ese día se volvieron más
responsables, construyeron una casa de ladrillo y cemento como la de su sabio
hermano mayor y vivieron felices y tranquilos para siempre.
OBRA DE TEATRO LOS TRES CERDITOS
Personajes:
Cerdito 1
Cerdito 2
Cerdito 3
Lobo
ACTO I
(El lobo se acerca a una casa hecha de paja donde, por la ventana, ve a un
cerdito cocinando. Entonces, llama a la puerta).
Cerdito 1: ¿Quién es?
Lobo: Ábreme, por favor, hace frío.
(El cerdito 1 se acerca en silencio hasta una ventana para ver quién está en la
puerta y ve que es el lobo).
Cerdito 1: No me engañarás, lobo. No te abriré.
Lobo: Entonces, soplaré y soplaré y tu casa derribaré.
(Y empieza a soplar y la casa se derrumba dejando al cerdito 1 solo).
Cerdito 1: ¡Oh, no!
(El cerdito 1 echa a correr).
ACTO II
(El cerdito 1 está corriendo hacia una casa hecha de ramas de madera, donde
vive su hermano que está en la puerta regando las plantas).
Cerdito 1: ¡Hermano, hermano! ¡El lobo me persigue!
Cerdito 2: Entra en mi casa. ¡Corre!
(Los dos cerditos cierran la puerta antes de que llegue el lobo y, cuando están
recuperando el aliento, llaman a la puerta).
Cerdito 2: ¿Quién es?
Lobo: ¡Soy el lobo! ¡Ábreme!
(El lobo está furioso porque se le ha escapado su comida).
Cerdito 1 y 2: ¡NO!
Lobo: Entonces, soplaré y soplaré, y tu casa derribaré.
(Y empieza a soplar y la casa se derrumba dejando solo a los cerditos).
Cerdito 2: ¡Mi casa de madera!
Cerdito 1: ¡Corre, corre! Vayamos con nuestro hermano mayor.
(Y los dos cerditos echan a correr).
ACTO III
Cerdito 1 y 2: ¡Hermano!
Cerdito 3: ¡Corred, corred!
Cerdito 1: ¡El lobo ha derribado mi casa de paja!
Cerdito 2: ¡Y mi casa de madera!
Cerdito 3: Pues con la mía no va a poder.
Cerdito 3: ¿Quién es?
Lobo: ¡El lobo feroz! ¡Abre la puerta!
Cerdito 3: ¡Ni hablar!
Lobo: Pues soplaré y soplaré…
Cerdito 3: ¡Sopla, sopla!
ACTO IV
(El cerdito 3 empieza a preparar una olla grande que mete en la chimenea.
Enciende el fuego y empieza a llevar agua a la olla).
Cerdito 1: ¡Se oye ruido arriba!
(El cerdito 2 mira por la ventanita de la puerta y se da cuenta que el lobo no
está).
Cerdito 2: ¡El lobo ya no está aquí!
Cerdito 3: ¡Vengan a ayudarme!
(Los otros dos cerditos hacen lo mismo que el tercero, coger agua y llevarla a
la olla que está en el fuego).
Cerdito 1: ¿Para qué haces esto?
Cerdito 2: ¡El agua está hirviendo!
(Justo cuando el agua empieza a hervir más fuerte cae el lobo dentro de la
olla).
Lobo: ¡Os voy a comer!
(Cuando nota el calor en sus patas y en su cuerpo, el lobo intenta salir de la
olla sin quemarse más).
Lobo: ¡Ay, ay, ay!
(El lobo sale de la olla y ve que el cerdito 3 ha abierto la puerta. Sale corriendo
para escapar de los cerditos).
Cerdito 3: ¡Así aprenderás a no meterte con nosotros!
FIN
Conflicto
Una vez que el hermano más responsable terminó su casa, se puso a jugar con
sus hermanos en el bosque. Los cerditos no notaron la presencia de un lobo
que, luego de espiarlos detrás de un árbol, aprovechó el momento en el que el
más pequeño se alejó del resto para cazarlo y así igual con los demás cerditos.