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Xdoc - MX Que Hare para Heredar La Vida Eterna

Este documento explora la pregunta "¿Qué haré para heredar la vida eterna?" y ofrece consejos basados en la Biblia y el Espíritu de Profecía. Explica que Jesús atrae a las personas por medio de su amor y que debemos responder aprendiendo a conocerle a través del estudio y la oración. Sin embargo, tener solo una vida externa buena no es suficiente; también necesitamos el amor de Dios en nuestro corazón, lo que significa amar a los demás como a nosotros mismos.
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Xdoc - MX Que Hare para Heredar La Vida Eterna

Este documento explora la pregunta "¿Qué haré para heredar la vida eterna?" y ofrece consejos basados en la Biblia y el Espíritu de Profecía. Explica que Jesús atrae a las personas por medio de su amor y que debemos responder aprendiendo a conocerle a través del estudio y la oración. Sin embargo, tener solo una vida externa buena no es suficiente; también necesitamos el amor de Dios en nuestro corazón, lo que significa amar a los demás como a nosotros mismos.
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¿Qué Haré

Para Heredar

La Vida Eterna?

Una recopilación
De la Biblia y El Espíritu de Profecía
Diseñada para Responder a la
Pregunta más Importante
De Todas
Con Comentarios

Por

MARGARET DAVIS

[Link]

1
First Edition 1991

Revised Edition 2006

2
CONTENIDO
¿QUÉ HARE PARA HEREDAR LA VIDA ETERNA?
Permita que Fluya el Amor de Dios en su Corazón
Naced de Nuevo
Tened Aceite en Vuestra Vasija
Poneos el Vestido de Bodas
Sé un Cristiano Caliente
Invitad a Jesús a Morar en su Corazón

COOPERAD CON DIOS EN VUESTRA SALVACIÓN


Él Os Atraerá
No Resistáis su Atracción
Él Os Convencerá de Pecado, de Justicia y de Juicio
Reconoced Vuestra Culpabilidad y Vuestra Necesidad de su Justicia
Él Os Dará el Arrepentimiento
Confesad y Abandonad Vuestros Pecados y Entregadle Vuestro
Corazón a Él
Él Os Perdonará, Os Limpiará, Os Regenerará y Os Libertará, para
Vivir la vida Santificada
Creed que Él lo Puede Hacer y Aceptad
Él Vivirá en Vosotros y Os Dará Poder
Morad en Él y Llevad Mucho Fruto

PELEAD LA BUENA BATALLA DE LA FE


Él Proveerá un Camino de Escape Cuando Seáis Tentado
Tomad el Camino de Escape de Dios y Someteos a Él
Él es Capaz de Guardaros de Caída
Todos Serán Tentados, La Tentación No Es Pecado
Actuad con el Espíritu, No Gratifiquéis la Carne
Él Será Vuestro Abogado Si Caéis
Arrepentíos, Confesad y Volveos a Él
Perdonaos los Unos a los Otros
Ayudad a Restaurar al Caído
Asegurad Vuestro Llamado y Elección
Creced en Gracia Continuamente
Llevad Vuestros Hijos a Jesús
Disciplinad a Vuestros Hijos Con Amor
Él Os Dirigirá y Enseñará su Voluntad
Sus Ángeles Os Cuidarán
Confiad en Dios y Soporte la Prueba de su Fe

Y EXPERIMENTAD LOS MENSAJES DE LOS 3 ANGELES


El Primer Ángel Trae el Evangelio

3
Él Nos Invita A Temer A Dios y Darle Gloria
Porque la Hora de Su Juicio Ha Llegado
El Segundo Ángel Nos Advierte Acerca del Vino de Babilonia
Probad las Enseñanzas por la Ley y el Testimonio
El Amor de Dios No Cubre, Justifica o Excusa los Pecados
Pero Nos Concede Poder para Vivir su Vida
Jesús No Tenía Ventaja Alguna sobre los Santificados
Por Medio de la Fe Podemos Obedecer la Santa Ley de Dios
Guardad sus Mandamientos
La Sinceridad No es Suficiente
Todos, No Solo los 144.000 Deben Vencer y Tener la Perfección
Moral
El Mensaje de 1888 Era un Reavivamiento de la Verdadera
Justificación
El Tercer Ángel Advierte Acerca De La Marca
Dios Sellará a su Pueblo
Él Separará el Trigo de la Cizaña
Preparaos Para la Lluvia Tardía
Dad el Fuerte Clamor
El Cuarto Ángel Llama A Salir De Babilonia
Satanás Hará Guerra al Pueblo de Dios
El Tiempo de Gracia Terminará
Habrá un Tiempo de Angustia
Dios Libertará a Su Pueblo
Dios Nos Dará Galardón
Él Hará un Final Pleno
Él Viene Pronto, Prepárate

Toda cita Bíblica usada en este libro es tomada de la versión


Reina Valera (Antigua 1909) a menos que se indique lo contrario.

4
LISTA DE ABREVIATURAS DE LOS TÍTULOS DE LOS LIBROS DE
ELENA G. DE WHITE
AO Alza Tus Ojos
FDC A Fin de Conocerle
CC El Camino a Cristo
CDCD Cada Día con Dios
CM Consejos para los Maestros
CN Conducción del Niño
Con Confrontación
CS Conflicto de los Siglos
CsS Consejos sobre Salud
DC Dios nos Cuida
DMJ Discurso Maestro de Jesucristo
DTG El Deseado de Todas las Gentes
ED La Educación
ELC En los Lugares Celestiales
EV El Evangelismo
EUD Eventos de los Últimos Días
EJ Exaltad a Jesús
HC El Hogar Cristiano
HAp Los Hechos de los Apóstoles
HHD Hijos e Hijas de Dios
FE Fundamentals of Christian Education
FO Fe y Obras
EC La Educación Cristiana
ELC En Lugares Celestiales
FCV La Fe por la Cual Vivo
Ma Maranata
MC El Ministerio de Curación
MG La Maravillosa Gracia de Dios
MJ Mensajes para los Jóvenes
ML* My Life Today
MCP Mente, Carácter y Personalidad
MS Mensajes Selectos
OE Obreros Evangélicos
OHC* Our High Calling
PE Primeros Escritos
PP Patriarcas y Profetas
PR Profetas y Reyes
PVGM Palabras de Vida del Gran Maestro
RJ Reflejemos a Jesús
RH* Review and Herald
RP Recibiréis Poder
SL* The Sanctified Life Spirit of Prophecy
ST* Signs of the Times
TM Testimonios para Ministros
YI* The Youth’s Instructor
CB Comentario Bíblico Adventista
1JT Joyas de los Testimonios
TACSAD Testimonios para la Iglesia
(* Libros disponibles solamente en Inglés)

5
Él nos atrae por medio de su amor y bondad; nosotros respondemos
aprendiendo a conocerle a través del estudio y de la oración.

Él nos convence de pecado, de justicia y de juicio, produciendo la


culpabilidad; nosotros reconocemos nuestra culpabilidad sin culpar a
otros.

Él nos da arrepentimiento, produciendo verdadero dolor por el pecado


en el corazón; nos confesamos con corazones contritos, rindiendo todos
los derechos al yo y a pecar.

Él perdona y limpia de todo pecado y crea un nuevo corazón y una


nueva mente; nosotros creemos y experimentamos la limpieza y la
renovación.

Él mora en nosotros a través del Espíritu Santo, energizándonos para


hacer su voluntad. Nosotros obramos lo que él hace en el interior, lo cual
resulta en fruto para su gloria.

Él nos alerta cuando somos tentados y nos da poder para resistir al


tentador; nosotros nos sometemos a él y resistimos por medio de su
poder, ganando la victoria.

Él será nuestro abogado y suplicará por nosotros si cayéremos;


nosotros nos arrepentimos y nos volvemos a él de forma que nos pueda
restaurar a sí mismo.

Por medio de Cristo Dios ha obrado nuestra salvación completa.

6
¿QUÉ HARE PARA HEREDAR LA VIDA ETERNA?

Permita que Fluya el Amor de Dios en su Corazón


“Y preguntóle un príncipe, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para
poseer la vida eterna?” Lucas 18:18
Esta es la pregunta más importante que debemos hacer, y luego
encontrar nuestra respuesta en la Palabra de Dios.
“Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Dícele:
¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No
dirás falso testimonio: Honra a tu padre y a tu madre: y, Amarás a tu
prójimo como a ti mismo. Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde
mi juventud: ¿qué más me falta?“ Mateo 19:17-20.
“Cristo se sentía atraído a este joven. Sabía que era sincero en su
aserto: 'Todo esto guardé desde mi juventud'". DTG 478.
El era un buen joven obediente. Él no asesinaba, no robaba, no
mentía ni cometía adulterio. ¡Pero sí tenía un problema!
“Su concepción de la ley era externa y superficial. Juzgado por
una norma humana, él había conservado un carácter intachable. En alto
grado, su vida externa había estado libre de culpa; ciertamente pensaba
que su obediencia había sido sin defecto. Sin embargo, tenía un secreto
temor de que no estuviera todo bien entre su alma y Dios. Esto fue lo
que lo indujo a preguntar: '¿Qué más me falta?'” PVGM, 323.
“Cristo leyó el corazón del príncipe. Una sola cosa le faltaba, pero
ésta era un principio vital. Necesitaba el amor de Dios en el alma.
Esta sola falta, si no era suplida, le resultaría fatal”. DTG, 478.
¿Qué significa “vital”? Es absolutamente esencial para la vida. ¿Qué
era esencial para la vida? Él necesitaba el amor de Dios en su alma, no
solamente el amor humano. El amor humano puede ser bastante
egoísta.
“A fin de que pudiese recibir el amor de Dios, debía renunciar a su
supremo amor a sí mismo”. DTG, 478.
“Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y
dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Y oyendo
el mancebo esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas
posesiones”. Mateo 19:21-22.
Y Jesús se entristeció en gran manera al verlo partir.
“Hay camino que al hombre parece derecho; Empero su fin son
caminos de muerte”. Proverbios 14:12.
El joven había estado transitando por el camino de la muerte, y
escogió permanecer en ese camino. Era un joven egoísta, codiciando
toda su riqueza para sí mismo y no compartiéndola con otros. No tenía
el amor de Dios en su corazón.
“Más el que tuviere bienes de este mundo, y viere a su hermano tener
necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en
él?” 1 Juan 3:17.

7
“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios.
Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no
ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor”. 1 Juan 4:7-8.
“No podemos conocer a Dios a menos que aceptemos en nuestra
propia vida el principio del amor desinteresado, que es el principio
fundamental de su carácter”. DMJ, 25.
“El amor es la base de la piedad. Cualquiera que sea la profesión
que se haga, nadie tiene amor puro para con Dios a menos que tenga
amor abnegado para con su hermano. Pero nunca podemos entrar en
posesión de este espíritu tratando de amar a otros. Lo que se necesita
es que esté el amor de Cristo en el corazón. Cuando el yo está
sumergido en Cristo, el amor brota espontáneamente”. PVGM, 316.
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor
los unos con los otros”. Juan 13:35.
“Es imposible que el corazón en el cual Cristo mora esté desprovisto
de amor. Si amamos a Dios porque él nos amó primero, amaremos a
todos aquellos por quienes Cristo murió”. PVGM, 317.
“El amor no hace mal al prójimo: así que, el cumplimento de la ley
es el amor”. Romanos 13:10.
Su vecino es una persona que necesita su ayuda. Su vecina es su
esposa. Su vecino es su hijo. ¿Cómo tratamos a nuestros vecinos en
nuestra propia familia? ¿Realmente los amamos con el amor de Dios?
¿Cómo es el amor de Dios?
“La caridad es sufrida, es benigna; [aun cuando sus hijos sean
desobedientes, la caridad sigue siendo sufrida y benigna inclusive si los
tiene que disciplinar] la caridad no tiene envidia, la caridad no hace
sinrazón, no se ensancha; No es injuriosa, no busca lo suyo, [No
habría disgustos en las familias si tuviéramos esa clase de caridad.
Pacientemente discutiríamos el problema, oraríamos al respecto, y le
encontraríamos una solución] no se irrita, no piensa el mal; [Aun
cuando otros no estén de acuerdo con nosotros, o inclusive han cosas
que nos lastima] No se huelga de la injusticia, mas se huelga de la
verdad; Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.
[Con paciencia y benignidad, y sin irritación o resentimiento] 1 Corintios
13:4-7.
“El amor no solamente es tolerante hacia las faltas de los demás, sino
que gozosamente se somete a cualquier sufrimiento o incon-veniencia
que dicha tolerancia requiera”. 5 T, 158.
“Porque el amor de Cristo nos constriñe“. 2 Corintios 5:14.
Al compartir estas cosas, la gente a menudo dice: ¡“Pero somos tan
solo humanos”! ¿Cómo podemos tener esa clase de amor? Si somos
tan solo humanos, no somos cristianos. Los cristianos son partícipes de
la naturaleza divina. Tienen a Cristo en ellos, la esperanza de gloria.
Están conectados a la Vid y están henchidos del Espíritu Santo, por lo
tanto están llenos del amor de Dios, el cual es el primer fruto del Espíritu
Santo.

8
“El amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el
Espíritu Santo que nos es dado”. Romanos 5:5.
“Muchos se engañan a sí mismos; porque el principio del amor no
mora en el corazón”. HHD, 51.
“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad,
vengo a ser como metal que resuena, ó címbalo que retiñe. Y si
tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia; y
si tuviese toda la fe, de tal manera que traspasase los montes, y no
tengo caridad, nada soy. Y si repartiese toda mi hacienda para dar
de comer a pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y
no tengo caridad, de nada me sirve”. 1 Corintios 13:1-3.
Yo crecí en un hogar supuestamente cristiano. Yo era la segunda de
once hijos. Mi padre era muy firme en la educación de sus hijos para ser
obedientes a los padres y a Dios. Pero no podía controlarse a sí
mismo. Si alguno fallaba en cooperar fácilmente se impacientaba y a
menudo se enojaba. Y entonces tenía que encontrar una excusa para
sus fracasos de manera que culpaba a sus hijos o a su esposa o
quienquiera que lo hubiera provocado. ¡El amor de Dios no lo
controlaba!
Mi padre habría defendido las verdades en que creía al punto de
llegar a ser un mártir si fuese necesario, ¡pero de nada le habría servido!
Y uno puede llegar a dar diez estudios bíblicos al día y luego ir a casa a
pelear con la familia y todavía considerarse un obrero de Dios. ¡Cuán
triste!
“Podemos ser activos, podemos hacer mucha obra; pero sin amor, un
amor tal como el que moraba en el corazón de Cristo, nunca podremos
ser contados en la familia del cielo”. PVGM, 123.
Me gustaba obedecer de manera que logré sobrellevarme bien con
mis padres mientras crecía, pensando sinceramente que estaba en el
camino hacia el cielo. Gozosamente les ayudé con todos los hijos y el
trabajo de la granja. Pero después de casarme y tuve mis propios hijos
no lo encontraba tan fácil. Mi esposo y yo no siempre veíamos las cosas
de igual manera en cuanto a la educación de nuestros hijos y a menudo
discutíamos al respecto, cada uno insistiendo en su punto de vista. Yo
creía que sabía más acerca de la crianza de hijos ya que yo había sido
la que siempre velaba por mis hermanos y hermanas menores. Mi
esposo no tenía experiencia alguna con hijos y cuando era egoísta o
rudo con los niños, yo lo resentía. Cuando los niños eran desobedientes
y nosotros nos impacientaba o nos irritábamos, ¡también creíamos que
podíamos culpar a los niños! Y al compartir con otros; ellos reconocen
haberlo hecho también. ¡Cuán triste! Los niños cargan con su propia
culpabilidad cuando fallan y también la culpa de los padres. Pero
seguíamos tratando de ser buenos padres, sin darnos cuenta que
estábamos dependiendo solo de nuestro amor humano.
En 1970 regresamos a casa de nuestra comisión misionera en la India
y fui a visitar a mis padres. Durante mi estadía allí, varios de mis

9
hermanos y hermanas, quienes también estaban de visita, tocaron el
tema de la justificación por fe. Algunos habían estado estudiando el
tema durante algún tiempo. Mientras lo discutían con mi padre, habían
expresado algunas ideas que parecían diferentes de su comprensión de
la salvación. Conmigo allí, él esperaba llegar al fondo del asunto. ¡Yo
era la esposa de un pastor! ¡Yo había sido una misionera! Yo tendría las
respuestas, creía mi padre.
De manera, que mientras mis hermanos y hermanas describían sus
nuevas apreciaciones, mi padre me preguntaba: “¿Margaret, están
acertados?' Todo cuanto podía responder cada vez era, “Padre, no lo
sé”. Yo había sido una obrera para Dios pero en realidad no una
estudiante de su Palabra. Oh sí, yo leía mi Biblia, pero no entendía
cómo alimentarme sobre la Palabra para que ésta se volviera un poder
en mi vida. ¡Yo era una lectora superficial!
Al continuar la discusión, mi padre se volvió más y más preocupado.
¿Estaba su esperanza del cielo cimentado sobre arena movediza? Su
creencia era, sencilla, crea en Jesús, haga lo mejor por obedecer, y
gradualmente vencerá sus pecados. Después de todo, ¿la santificación
acaso no es una obra de toda la vida? ¿Y acaso Jesús no tapa nuestros
pecados mientras nosotros estemos tratando de vencerlos como
enseñan muchos?
De manera que, durante gran parte de su vida, él había tratado de
vencer sus pecados de mal humor, resentimiento, irritación, impaciencia,
contienda, y lujuria, creyendo que estaba siempre en una relación
salvífica, cubierto por la justicia de Cristo, a sabiendas que estaba
pecando. Ahora estaba escuchando acerca de la necesidad de una
limpieza del corazón y luego del poder de Dios para evitar que vuelva a
pecar, y que ¡la justicia de Cristo no cubre el pecado!
Con el transcurrir de la discusión, mi padre no era el único que se
preocupó. Yo también lo hice, porque tenía que admitir que no sabía
nada acerca de justificación por fe. Mi religión era muy parecida a la de
mi padre. ¡Haga lo mejor por obedecer a Dios! Y ya que mis pecados
molestos eran menores en comparación con los suyos, parecía que yo
estaba obteniendo la victoria.
Mi padre tenía 78 años de edad en aquel entonces, y sufría del
corazón lo que podía causarle la muerte e cualquier momento. Él sabía
que solo el vencedor estaría en el cielo, ¡y él no estaba venciendo!!!
Todavía tenía un hijo de diecisiete años en casa, nacido doce años
después de los demás hijos, quien le causaba más agravios que los
otros diez hijos juntos. Ahora, abrumado por el reconocimiento de su
problema, él exclamó: “¡Margaret, ayúdame!”
“En todas partes hay corazones que claman por algo que no poseen.
Suspiran por una fuerza que les dé dominio sobre el pecado, una fuerza
que los libre de la esclavitud del mal, una fuerza que les dé salud, vida y
paz”. MC, 102.
Al contemplar los ojos suplicantes de mi padre, de repente me percaté

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