Exclusión Social y Medios: 2014-2019
Exclusión Social y Medios: 2014-2019
Tesis Doctoral
Cosme Ojeda
Madrid, 2021
Índice
Índice general p. 5
Listado figuras p. 8
Listado tablas p. 9
Listado Anexos p. 10
Agradecimientos p. 11
1. Introducción p. 13
1.1 Problema de Investigación p. 20
1.2 Aporofobia y malestar social p. 22
1.3 Objetivos p. 23
1.3.1 Objetivo general
1.3.2 Objetivos específicos
1.4 Justificación de la investigación p. 26
1.4.1 Conveniencia
1.4.2 Proyección social
1.4.3 Implicaciones prácticas
1.4.4 Aporte teórico
1.4.5 Aporte metodológico
1.5 Periodismo de precisión cuantitativamente significativo p. 27
1.6 Hipótesis p. 31
1.6.1 Hipótesis H1
1.6.2 Hipótesis H2
1.6.3 Hipótesis H3
1.7 Metodología p. 33
1.7.1 Análisis cuantitativo
1.7.2 Análisis cualitativo
1.7.3 Análisis de redes sociales (ARS)
2. Marco teórico p. 37
2.1 El cambio integral de los paradigmas del periodismo p. 50
2.2 Periodismo en un nuevo entorno mediático p. 52
2.3 Nuevo consumo de medios y compromiso público p. 54
2.4 Datos de los principales medios españoles p. 59
2.5 Sobrecarga informativa p. 62
2.6 Mediatización p. 66
2.7 De la lógica colectiva a la lógica conectiva p. 72
5
2.8 Informarse en el nuevo ecosistema mediático p. 73
2.9 Periodismo para explicar un problema esquivo en un mundo complejo p. 88
2.10 Foessa como fuente de información de la exclusión social p. 94
2.11 Análisis comparativo: ejemplos sobre periodismo y exclusión p. 101
4. Metodología
4.1 Metodología análisis de contenido en prensa escrita p. 165
4.1.1 Metodología análisis de contenido sobre Foessa en prensa p. 183
4.1.2 Libros de códigos para el análisis de contenidos sobre Foessa p. 184
4.1.3 Parámetros de medición y evaluación p. 185
4.1.3.1 Técnicas de análisis y software utilizado
4.1.3.2 Libro de códigos
4.1.3.3 Ficha de análisis
4.1.3.4 Fuentes y métodos
4.1.3.5 Modelos de función periodística
4.2 Metodología entrevistas cualitativas p. 189
4.2.1 Razones para una metodología cuantitativa p. 191
4.2.2 Selección de periodistas p. 193
4.2.3 Listado periodistas entrevistados p. 195
4.2.4 Preparación trabajo de campo p. 197
4.2.4.1 Temas genéricos a tratar en las entrevistas p. 198
4.2.4.2 Preguntas específicas para las entrevistas p. 199
6
4.2.5 Cuestiones de fondo paran las entrevistas p. 200
4.2.6 Contextualización para la selección de la muestra p. 202
4.3 Metodología Análisis de Redes Sociales (ARS) p. 209
4.3.1 Metodología para el ARS de medios p. 211
4.3.2 Cartografiar los temas de interés para la opinión pública p. 217
4.3.3 Estudio del caso: presentación del VIII Informe Foessa p. 218
4.3.4 Creación de opinión y difusión de contenidos en Twitter p. 224
4.3.5 Inclusión en listas p. 226
7. Bibliografía p. 311
[Volumen II]
8. Anexos p. 3
7
Listado figuras
— 1. Evolución de la audiencia de diarios p. 19
— 2. Evolución de la preocupación por el paro p. 21
— 3. Evolución del desempleo 1975-2015 p. 50
— 4. Desempleo en la Unión Europea. Una década de recuperación p. 51
— 5. Evolución del voto a partidos populistas p. 56
— 6. Porcentajes de usuarios de medios en España p. 60
— 7. Porcentajes de tuits, retuits y respuestas de la cuenta de @el_pais p. 61
— 8. Eficiencia según franjas horarias de la cuenta de @el_pais p. 61
— 9. Eficiencia según franjas horarias de El Mundo, La Vanguardia y ABC p. 62
— 10. Tasa de paro en Europa en la década 2008-2017 p. 87
— 11. Distribución población española: Índice sintético de exclusión social p. 98
— 12. Indicadores de seguimiento de bienestar social p. 99
— 13. Cambios de tipos de trabajo que pagan sueldos medios p. 102
— 14. Transformación de los empleos de clase media por sectores p. 102
— 15. Trabajos de clase media que han ganado/perdido porcentaje p. 103
— 16. Hoja de la Caridad de Cáritas en ABC p. 104
— 17. Historia de la Hoja de la Caridad p. 104
— 18. Fundación para los más necesitados del New York Times p. 105
— 19. Página sobre los más necesitados del New York Times p. 106
— 20. Otros casos sobre los más necesitados del NYT p. 106
— 21. Ejemplo de un caso de la sección ‘Los más necesitados’ p. 107
— 22. Encuesta clases sociales de la BBC p. 108
— 23. Cuenta de Twitter de desigualdad de The Guardian p. 109
— 24. Sección de desigualdad de The Guardian p. 109
— 25. Citas entre especialidades de ciencias sociales y económicas p. 113
— 26. Tasa de actividad por países p. 117
— 27. Evolución de la tasa de actividad por países p. 117
— 28. Evolución del paro en la UE: 2008, 2013 y 2018 p. 118
— 29. Problemas principales según los españoles: barómetros CIS p. 120
— 30. Evolución del porcentaje de voto populista en Europa 1998-2018 p. 121
— 31. Evolución del ingreso per cápita en España 1900-2018 p. 124
— 32. Evolución del uso del término ‘exclusión social’ p. 128
— 33. Distribución de salarios en España: frecuente, mediano y medio p. 131
— 34. Distribución de la renta declarada de los españoles p. 132
— 35. Evolución riesgo de pobreza p. 143
— 36. Evolución tasa de pobreza p. 144
— 37. Distribución hogares rentas altas, medias y bajas p. 145
— 38. Principales partidas de gasto público en España p. 157
— 39. Desglose del gasto en protección social p. 158
— 40. Gasto en exclusión social, salud, pensiones e intereses por países p. 158
— 41. Gráfico Milanovic: la ‘curva del elefante’ p. 161
— 42. Crecimiento económico de los ingresos por países p. 162
— 43. ‘Curva del elefante’ con exclusiones que distorsionaban la mediana p. 163
— 44. Gráfico evolución término ‘exclusión social’ en los medios p. 167
— 45. Nube de palabras del término ‘exclusión social’ p. 177
— 46. Vector de palabras sobre ‘exclusión social’ p. 177
— 47. Destacado de palabras sobre ‘exclusión’ en vector p. 178
— 48. Destacado de palabras sobre ‘pobreza’ en vector p. 178
8
— 49. Temas más importantes para los europeos: Eurostat p. 181
— 50. Buscador Factiva p. 194
— 51. Porcentajes de población que usan las distintas redes sociales p. 212
— 52. Dónde obtienen las noticias los españoles p. 214
— 53: Representación gráfica de la actividad de Foessa p. 223
— 54: Representación gráfica de la actividad de Caritas p. 224
— 55. Ejemplo de alcance y exposición p. 225
— 56: Portadas de seis periódicos tras la presentación del VIII Informe FOESSA p. 269
— 57. Directivos del Ibex 35 más influyentes en Twitter p. 270
— 58. Términos más usados en los tuits de los diputados de PSOE y UP p. 271
— 59. Términos más usados en los tuits de los diputados de PP y C’s p. 271
— 60. Actividad de @_FOESSA p. 272
— 61. Tuit de Cáritas p. 272
— 62. Tuit del presidente del gobierno p. 272
— 63. Tuit sobre cohesión social p. 273
— 64. Alcance estimado VIII Informe Foessa p. 274
— 65. Exposición en número de tuits, retuits y respuestas p. 274
— 66. Evolución del alcance estimado VIII Informe Foessa p. 275
— 67. Impresiones agrupadas por número de usuarios p. 275
— 68. 10 principales usuarios con más menciones a Foessa p. 276
— 69. Principales usuarios por número de tuits p. 276
— 70. Alcance estimado según el algoritmo de TweetReach p. 277
— 71. Principales usuarios p. 277
— 72. Impresiones, menciones, tuits y retuits de los principales usuarios p. 277
— 73. Representación gráfica de la difusión de la cuenta de Foessa p. 278
— 74. Seguidores de los principales difusores p. 278
— 75. Tuits con más de 50.000 impresiones sobre Foessa p. 279
— 76. Principales tuits de Cáritas p. 279
— 77. Tuits de Foessa con más interacciones / 1 p 280
— 78. Tuits de Foessa con más interacciones / 2 p 281
— 79. Tuits de Foessa con más interacciones / 3 p 282
Listado de tablas
— 1. Número de usuarios digital p. 59
— 2. Datos de los principales medios españoles en Twitter p. 60
— 3. Noticias recopiladas de ABC p. 191
— 4. Noticias recopiladas de El Correo p. 192
— 5. Noticias recopiladas de Levante p. 193
— 6. Noticias recopiladas de El Mundo p. 193
— 7. Noticias recopiladas de El País p. 194
— 8. Noticias recopiladas de La Vanguardia p. 194
— 9. Plantilla de parámetros básicos para analizar p. 222
— 10. Variables para las métricas más usadas en Redes Sociales p. 226
— 11. Libro de códigos con las noticias sobre Foessa en ABC p. 231
— 12. Libro de códigos con las noticias sobre Foessa en El Correo p. 233
— 13. Libro de códigos con las noticias sobre Foessa en Levante p. 235
— 14. Libro de códigos con las noticias sobre Foessa en El Mundo p. 237
— 15. Libro de códigos con las noticias sobre Foessa en El País p. 238
— 16. Libro de códigos con las noticias sobre Foessa en La Vanguardia p. 241
— 17. Medios con más de 100.000 seguidores p. 283
9
— 18. Medios con más de 10.000 seguidores p. 284
— 19. Medios con menos de 10.000 seguidores p. 285
10
Agradecimientos
En este mundo cambiante lleno de incertidumbres, el proyecto de escribir esta tesis doctoral
ha resultado ser un reto más complejo de lo inicialmente previsto. Gracias al apoyo y guía de
mis directores por el entorno académico, he podido culminar esta investigación. Después de
muchos años trabajando en el mundo de los medios de comunicación como periodista y
editor de revistas, empecé a dar clase en la universidad hace ahora una década para lo que he
tenido que permanecer al día sobre la realidad de los medios en el nuevo entorno digital. Esa
necesidad, junto a una curiosidad innata por lo que acontece a mi alrededor, han contribuido
a incluir aportes comparados internacionales, lo que nunca habría sido posible sin mis
antecedentes familiares.
Gracias a muchas personas que forman parte del claustro de la Universidad San Pablo CEU
estas páginas se han visto enriquecidas de muy diversas formas. Quiero mencionar
especialmente a algunos compañeros que tuvieron la paciencia y la consideración de
dedicarme tiempo y hacer aportaciones valiosas, empezando por Jorge Marirrodriga, que
encontraba ratos entre las clases más tempranas y su trabajo en el periódico. Y la paciencia
de Enrique García Romero, que ahora está al otro lado del ‘charco’ atlántico, que me ayudó
a estructurar y dar forma más académica a estas páginas. Lidia Jiménez, con su humor y su
interés por los problemas sociales, además de sus conocimientos filológicos y su experiencia
como periodista, me sirvieron de gran ayuda. Y, por último, pero no por ello menos
importante a Juan Ignacio Sanz, sin cuya ayuda frente a mis limitaciones sobre programación
y con las APIS de Twitter, habría desistido de incluir mi análisis de redes sociales.
Sin la tranquilidad y el silencio de la Sala de Lectura Larra de la Biblioteca Nacional con sus
revistas académicas y todos los manuales necesarios de periodismo; la ayuda durante años de
Nieves Ramos y más tarde de Adolfo Caparros, Cándida Figueira y Carmen Hernández-
Linador de la Biblioteca CEU y la completísima accesibilidad a todo tipo de recursos
electrónicos de la Biblioteca del IE University que me ha permitido reunir documentación
extraordinaria, esta tesis no habría llegado a puerto.
Sólo el esfuerzo ejemplar de mis tres hijos, que, en las circunstancias difíciles para la familia,
nunca desfallecieron, han sido el mejor acicate para culminar este doctorado. Pero si hay
una persona a la que todo le debo durante estos años, esa es mi mujer. Gracias.
11
12
1. Introducción
13
14
Vivimos en una sociedad mediatizada que surfea sobre un universo de información ubicua
que crece de forma exponencial, en el que la práctica ciudadana más habitual se limita a
consumir el último ciclo de noticias en pequeñas dosis. Es esa ‘sociedad red’ con
interconexiones operando en un creciente número de niveles, escalas, planos y flujos, la
sobreabundancia informativa en línea contribuye a crear una percepción de estar
adecuadamente informados. Para poder comprender los cambios acontecidos en el mundo
en el último cuarto de siglo a través del nuevo entorno datificado de la comunicación, es
necesaria una reconceptualización y una aproximación interdisciplinar. Acotar el nuevo
marco de referencia para explicar aquello que la ciudadanía necesita saber para estar en el
mundo en la era de las aceleraciones. Utilizaremos el marco teórico de la ‘opinión pública
mediada’ (Coultry et al., 2007), como el proceso necesario para dotar de significado al mundo
que nos rodea (Coultry & Hepp, 2017).
Ese nuevo enfoque académico iniciado en la London School of Economics and Political
Science poco antes de estallar la Gran Recesión ha permitido desarrollar proyectos de
investigación orientados a entender los contextos cotidianos donde se llevan a cabo distintos
tipos de consumo mediático con el fin de comprender como pueden llegar a tener impacto
en la vida pública. Un enfoque teórico y metodológico alternativo de los que han ofrecido
las perspectivas tradicionales sobre participación y medios de comunicación. Ese
planteamiento y su metodología (Guerrero & Arriagada, 2018), van a servir como base
estructural para analizar como los medios han tratado la exclusión social en España.
Cuando en 1967, Philip Meyer acuñó el término periodismo de precisión al empezar
a utilizar paquetes de datos y una incipiente informática, propugnaba un periodismo que
tomase prestadas de las ciencias sociales herramientas conceptuales de análisis cuantitativo,
que con el tiempo se convirtieron en la base del periodismo de investigación. Su manual,
convirtió ese método en una referencia a estudiar en las facultades de periodismo.
Ese periodismo de precisión ha desarrollado también otro periodismo denominado
de explicación; también denominado periodismo contextual, interpretativo, extenso, o de
ciencias sociales. Así lo denomina Tom Friedman, el único periodista que tiene tres premios
Pulitzer de periodismo escrito (2002 Premio Pulitzer al columnista, 1988 y 1983 Premio
Pulitzer de reportaje internacional), que habla de como abordar los temas e “intentar
descomponerlos en partes para entenderlos y así explicárselos a los lectores” para que estos
entiendan un mundo cada vez más complejo (Friedman, 2016, p. 3).
Un periodismo que ha ido produciendo historias relevantes para la sociedad,
proporcionando con sus noticias un retrato más preciso del mundo, que se ha asentado como
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un contrapeso al periodismo instantáneo de las noticias de última hora, ese periodismo del
momento que ofrece a los lectores más velocidad que matices. Desde 1998, el Pulitzer de
Periodismo Explicativo premia noticias que iluminan un tema significativo y complejo,
demostrando dominio, escritura lúcida y presentación clara. En 2014 premiaron al The
Washington Post por su matizado estudio de los problemas de pobreza y dependencia en
EE UU después de la recesión, relativos a la prevalencia de los cupones de alimentos (Pulitzer
Prices, s.f.).
Se ha prestado mucha atención al crecimiento del periodismo de investigación, una
parte vital de la transformación del periodismo, aunque cuantitativamente modesta. El
periodismo contextual no ha sido tan ampliamente reconocido como el periodismo de
investigación como un género distintivo. Sin embargo, el cambio cuantitativamente más
significativo en el periodismo en la segunda mitad del siglo XX se debe al periodismo de
explicación. El crecimiento de esa forma de hacer periodismo desde el análisis y con contexto
ha dejado de ser puntual para convertirse en habitual. De menos del diez por ciento en los
tres principales periódicos de EEUU en 1955 hasta aproximadamente el cuarenta por ciento
en 2003. Si en 1960, más del noventa por ciento de las noticias de portada de esos medios
eran descriptivas, menos del veinte por ciento lo eran en 1992 (Parisi, 1999, p. 44-64).
Ese periodismo nació en EE UU, pero el periodismo europeo se movió
simultáneamente en la misma dirección. Tanto en la difusión pública, como en los medios
impresos, según han investigado diferentes estudios. Uno de ellos sobre la cobertura de los
medios alemanes de 1949 a 2005 (Salgado & Stromback, 2012, pp. 144-161). O un cuidadoso
análisis de contenido de la difusión pública sueca de 1925 a 2005; los periodistas en los Países
Bajos en la década de 1990 y en Francia desde la década de 1960 hasta la de 1990 (Djerf-
Pierre & Weibull, 2008).
También ha recibido atención académica, ya que ponía el acento en una mejor
interpretación con la clara intención de centrarse en las causas más que en los eventos como
tales. Esa categoría, que en términos cuantitativos es el cambio más importante en la
presentación de noticias, es sin embargo una forma de periodismo sin nombre establecido y
sin lugar sagrado del periodismo de investigación del pasado reciente (Schudson & Fink,
2014).
La creciente disponibilidad de datos de ciencias sociales, el uso cada vez mayor de
ordenadores y bases de datos, ha llevado a los periodistas a poder elaborar noticias sobre
problemas sociales que antes solo interesaban a los científicos sociales, sobre la vida cotidiana
de los ciudadanos y con un enfoque más amplio para poder ver el panorama completo.
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Se ha definido el periodismo explicativo como una descripción veraz, exhaustiva e
inteligente de los acontecimientos en un contexto que les da sentido (Parisi, 1999).
El periodismo impreso había practicado durante décadas un orden interpretativo a
través de la estructuración seleccionada de noticias para crear el mapa significativo de lo que
era importante. Los algoritmos de los motores de búsqueda han transformado las prioridades
y promueven la diversidad mediante el acceso inmediato a diferentes puntos de vista y
múltiples versiones de una noticia, sin legitimar una versión sobre otra.
Hoy, los consumidores de medios quieren mantenerse informados sobre lo que
sucede a su alrededor participado activamente en la creación de repertorios propios a través
de medios online y offline. Leen de manera transversal sobre distintos temas para llegar de
forma tangencial a asuntos públicos. Su interés comienza con historias y temas particulares,
en lugar de categorías abstractas como ‘política’ o ‘noticias internacionales’ (Schrøder, 2019).
La ‘mediatización’, será el concepto que nos ayudará a analizar de forma crítica la
interacción entre los cambios en los medios y la comunicación, por un lado, y los cambios
en la sociedad por otro.
“El mundo social no solo es mediado sino mediatizado: esto es, cambiado en sus
dinámicas y en su estructura por el papel que continuamente juegan los medios en su
construcción” (Coultry & Hepp, 2017, p.15).
Para entender los aspectos de la creación de sentido en el consumo de noticias, el
concepto de mediatización ayuda a entender las transformaciones de la sociedad. La
interrelación entre los cambios en los medios y la comunicación por un lado y los cambios
de la cultura y la sociedad por otro, supera el viejo paradigma de ‘los efectos de los medios’.
Para explicar las múltiples dimensiones espaciales, su naturaleza interconectada y la
pluralidad de medios; la idea de ‘colector’ elaborada por los investigadores del marco teórico
de la ‘opinión pública mediada’, ayuda a visualizar esta nueva realidad ubicua que nos permite
acceder a la información no sólo desde cualquier lugar de forma inmediata, sino retroceder
en el tiempo para relacionarla y complementarla. La conceptualización de la mediatización
nos servirá para entender las nuevas condiciones de comunicación social. La tesis clásica de
la ‘construcción social de la realidad’ asumía que se podía construir conocimiento reuniendo
los temas más necesarios en los respectivos contextos sociales diarios. Las infraestructuras
basadas en los datos han cambiado la forma en que adquirimos conocimiento social. En la
nueva esfera pública mediada la necesidad de ser orientado hacia los otros, se realiza de
formas diferentes, lo que cambia la dinámica de como aprendemos a ser actores sociales.
17
Las personas se sirven de los medios, pero también de redes sociales y de otros
espacios, en los que la mediatización sirve como vínculo para la vida en sociedad, como
puerto de entrada de las personas en la esfera pública. Y el papel que desempeña el consumo
mediático en la creación de la esfera pública, se ha modificado. Para encontrar evidencias de
cómo los medios ayudan a orientar a los individuos en los temas públicos, el concepto de la
conexión pública mediada como orientación compartida, es un nuevo marco que se ancla en
una aproximación a los medios como práctica, que permite una mejor aproximación al
contexto de lo que las personas consideran relevante en la esfera pública (Coultry et al., 2007).
El tejido social se construye crecientemente a través de procesos sociales mediados y
la noticia ya no puede considerarse como un relato único y autorizado de lo que el público
necesita saber. Si la mayoría de los estudios académicos sobre los medios de comunicación
se han centrado en la producción de noticias o en como las audiencias las consumen, este
nuevo marco teórico propone centrarse a la vez en ambas, la producción y el consumo.
Si no se utilizan las variables sobre confianza como medida de aceptación, lo que han
observado los investigadores es que los medios no enfocaban las noticias de forma adecuada.
Tampoco sus prioridades coincidían con las necesidades de los consumidores. Los medios
hablaban de un mundo que no era el de sus audiencias. Los usuarios de los medios quieren
información para entender un mundo cada vez más complejo. Demandan un Periodismo
como herramienta para poder profundizar mejor en lo que le interesa.
Vivimos en una ‘espiral de simplicidad’ (Ripley, 2018), que no siempre ayuda a entender
la realidad que nos rodea. Ahora, los consumidores de noticias acceden a lo que llama su
atención. En el actual ciclo de noticias ininterrumpido los verdaderos expertos no pueden
responder a las preguntas si la mayoría de la gente cree saber las respuestas. Amplias mayorías
sólo aceptan evidencias que confirman lo que ya creen, alimentando un ‘sesgo de
confirmación’ en lo que ha venido a denominarse el filtro burbuja de los algoritmos. El
mundo ha cambiado y necesitamos nuevos tipos de intermediación periodística. En esta
sociedad de demasiados datos, tener los datos correctos, seleccionar las fuentes y estructurar
los contenidos de las noticias con contexto y matices facilita crear una opinión pública más
articulada.
En el mundo académico se presta desde siempre atención a la epistemología, al
estudio de cómo sabemos lo que sabemos, pero en nuestra era de la sobreabundancia
informativa empieza a considerarse importante también prestar atención al cómo y porqué
no sabemos, a la agnotología (Proctor & Schiebinger, 2008). La agnotología es la ciencia que
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estudia como se alimenta la ignorancia; el conocimiento perdido y olvidado que podría haber
sido, pero no llegó a serlo, o debería serlo, pero no lo es.
Frente a la acepción más habitual de la ignorancia como lo que aún no se conoce,
en 1995 se acuñó el neologismo agnotología (Kenyon, 2016). Una palabra que define desde
entonces el estudio de la propagación deliberada de la ignorancia. Combina agnosis, la palabra
que el neoclasicismo griego utilizaba para definir el ‘no saber’, y la ontología, la rama de la
metafísica que se ocupa de la naturaleza del ser. Vivimos en un mundo de ignorancia radical,
aunque el conocimiento es ‘accesible’, no significa que se tenga acceso a él. Si bien algunas
personas se benefician de toda la información disponible de forma ubicua a solo un clic de
distancia, muchas se engañan con un falso sentido de experiencia. La ignorancia se propaga
cuando muchas personas no entienden un concepto, como ocurre en el caso de uno
especialmente complejo como es la exclusión social.
A la vez, la Ciencia de la Comunicación estudia por qué segmentos significativos de
la población rechazan informarse, y el papel de los medios como espacio de comprensión, y
las opciones activas de los periodistas para cubrir ciertos temas sobre otros. Para modificar
el marco superado que enfrentaba la cobertura desigual de los medios a atención irregular de
los ciudadanos, según si se prefería criticar a la ciudadanía o a los medios (Silverstone, 2010).
Aquel planteamiento no servía para explicar por qué la prensa diaria en nuestro país
(si contabilizamos conjuntamente formato papel y digital), ha mantenido los niveles de
audiencia entre el 44,0 y el 42,0% en la última década (AIMC, 2019, p. 47), pero ha
experimentado un cambio de formatos radical, como puede verse en la figura 1.
Figura 1
Evolución de la audiencia de diarios.
Nota. Adaptado de Marco general de los medios en España. (p. 47), por AIMC, 2019, Asociación para la
Investigación de Medios de Comunicación.
19
Frente a la opinión más habitual que habla del descenso en el consumo de medios
impresos, si contabilizamos el consumo diario de periódicos digitales se puede señalar que
desde el 19,3% en 2013, ha aumentado hasta el 27,5% en 2019. Es oportuno recordar además
que, si el 83 por ciento de los españoles utiliza ya Internet, el 52,8% de los internautas lee un
diario online cada día. La cifra asciende al 70,4% cuando se pregunta por la lectura en el
último mes: 33,7 millones de lectores. Otro estudio, de Digital News Report, se fija en la forma
en la que los usuarios acceden a leer el periódico digital, para señalar que el móvil se consolida
frente a los demás dispositivos a la hora de consumir noticias digitales. Siete de cada diez
personas (67%) lo usan para informarse online y ya sólo cinco de cada diez (46%) utilizan el
ordenador (Newman, 2019).
El móvil es el principal dispositivo para la lectura de diarios online, ya que más del
68% de los internautas los utiliza para el consumo de diarios digitales, según el último estudio
de AIMC (Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación), realizado con Q
Panel que analiza los hábitos de los internautas cuando consumen prensa diaria y
suplementos desde 2013, que utiliza como universo a los internautas entrevistados en el
EGM que facilitan su e-mail (AIMC, 2019). Un 27,3% de los internautas consulta al menos
un periódico en papel al día. Los lectores de los diarios en papel, consumen 1,6 cabeceras
distintas cada día, mientras que los internautas que acceden a diarios online visitan 1,9
distintos cada día. La propia web de los diarios es la fuente más utilizada para acceder a la
versión electrónica de las cabeceras, utilizada por el 85% de los lectores online, seguidos de
la aplicación del Smartphone o Tablet, con un 19%.
En la creciente marea de información que llega constante e inmediatamente a la gente
a través de sus dispositivos móviles, en la que confían, consumen y comparten de forma
intuitiva, muchos de los asuntos complejos que los medios cubren son difíciles y a largo
plazo. A menudo los periodistas se han quejado de esta nueva realidad, en la que deben
pensar no sólo en crear contenido creíble con evidencias, sino también en como llevar su
análisis equilibrado e informado allí donde el público obtiene la información (Beckett, 2017).
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mediana disponible se fue acercando a la de otros países europeos que habían desarrollado
más tempranamente las instituciones del Estado de bienestar. Pero mientras los españoles
construíamos ese tejido social conjunto, el tema del paro ha encabezado mes tras mes,
ininterrumpidamente, las preocupaciones de nuestros conciudadanos en estas décadas (CIS
s.f.) con picos significativos como puede verse en la Figura 2.
Figura 2
Evolución de la preocupación por el paro.
Las tres últimas grandes crisis económicas, elevaron las cifras del desempleo a
porcentajes muy superiores a los de las otras principales economías de nuestro entorno. En
1993, alcanzamos un porcentaje de paro que no se había dado nunca en los países
desarrollados desde la Gran Depresión. En la Gran Recesión de 2008, el paro llegó a alcanzar
un record histórico al superar el 26 por ciento según la EPA. El coste para el bienestar social
de ese desempleo es muy alto en términos de ‘disutilitidad’ (Gorjón et al., 2019), que mide
no solo la pérdida de ingresos sino también la pérdida de capital humano y las consiguientes
dificultades sociales que genera (Gorjón et al., 2020).
En los años 70 del pasado siglo, el problema del paro en las sociedades desarrolladas
empezó a llamar la atención de sociólogos y economistas, y fue entonces cuando se acuñó el
término de los ‘excluidos’ en Ciencias Sociales, para superar la desfasada conceptualización
de la pobreza. El término exclusión social se ha convertido en el concepto de referencia de
las políticas sociales en Europa por la imagen implícita entre un interior y un exterior de la
sociedad, que sugiere una fractura entre quienes están dentro de la sociedad y quienes
21
quedarían fuera. Desde los años 90 del siglo XX la exclusión centra en el desempleo su
principal foco de atención ya que es la circunstancia vital que mayoritariamente condiciona
la realidad social de los excluidos. En nuestro país el desempleo afecta a seis de cada diez
excluidos. Pero a la opinión pública le cuesta aceptar las cifras de los excluidos en las
sociedades desarrolladas, ya que es difícil explicar un fenómeno tan multidimensional,
heterogéneo y dinámico (Laparra & Pérez, 2008), que afecta a segmentos significativos de la
población. Las Ciencias Sociales clasifican como vulnerables a aquellos cuyos ingresos están
por debajo del 70 por ciento del ingreso mediano de un país; y como excluidos o en riesgo
de pobreza a la población que se sitúa por debajo del 60 por ciento de la mediana de ingresos.
En España, diez años después de la Gran Recesión, el 18,4 por ciento de la población vivía
en situaciones de exclusión social. Según la Fundación Foessa, el 48,4 por ciento de la
población española vive en situación de plena integración y el 33,2 se considera que vive en
una integración precaria. Pero, el 9,6 vive en lo que se clasifica como exclusión moderada y
el 8,8 en situaciones de exclusión severa (Foessa, 2018a).
Si, “los economistas miden el cambio económico y los periodistas describen el
cambio político” (Brooks, 2019), abordar como objeto de estudio ese aspecto de la realidad
social, para plantear como problema de investigación analizar como tratan los medios la
exclusión social en nuestro país es el objetivo central de esta tesis doctoral, teniendo en
cuenta que los economistas clasifican como clase media a aquellos cuyos ingresos están entre
el 75 y el 200 por cien del ingreso mediano, que paso de abarcar a dos de cada tres ciudadanos
a sólo uno de cada dos cuando más se notaron los efectos de la Gran Recesión de 2008, y
una difusa aporofobia, entendida como temor a la pobreza, se extendió entre ellos.
22
La ciencia económica, lleva varios años estudiando ese malestar social creado por la
desigualdad, eso que puede definirse como sentimiento de injusticia. Una de las congresistas más
emblemáticas del siglo XX en EE UU, definida por el periodista Walter Cronkite como “la
conciencia del Congreso”, una periodista que se convirtió en política y que más destacó por
su labor contra la injusticia fue la congresista republicana, Millicent Fenwick, que señalaba:
“He llegado a creer que lo único que la gente no puede soportar es un sentimiento de injusticia.
La pobreza, el frío, incluso el hambre, son más soportables que la injusticia” (Schapiro, 2003,
p.121). Gracias a los avances realizados en las tres últimas décadas se han ido validado toda
una serie de variables de distintos índices para poder medir el bienestar y establecer
conexiones con la calidad del contexto social.
1.3 Objetivos
España es el país de Europa en el que más población ha pasado, alguna vez, por una situación
de necesidad económica y también el que registra una mayor tasa de reincidencia (Cantó,
2019). Para entender mejor lo que ha sucedido a muchas familias, y como la persistencia del
desempleo ha dejado a un creciente número de nuestros conciudadanos en la exclusión a
pesar de vivir en una de las cinco economías más desarrolladas de Europa, esta investigación
quiere centrarse en como los medios de comunicación trasladan esta realidad a la opinión
pública. Teniendo en cuenta que el número de españoles que viven en esas circunstancias
duplica la media europea (Comisión Europea, 2018).
Analizar cómo ha cambiado la percepción ciudadana en el nuevo entorno mediático
considerando que el mundo social hoy se construye desde y a través de los medios, en
procesos tecnológicamente mediados por las nuevas infraestructuras de la comunicación.
Cómo se trata en la esfera pública, con la conexión pública mediada, un tema que no llega a
las portadas de los principales medios a pesar de haber llegado a afectar a una de cada cuatro
personas en 2013, cuando las consecuencias de la Gran Recesión fueron más significativas
económica y socialmente (INE, s.f.) [ver Anexo 4].
23
1.3.1 Objetivo general
Presentar el nuevo marco periodístico en el que se incardina el problema de investigación de
la cobertura mediática de la exclusión social dada la excepcionalidad de las cifras en nuestro
país en comparación con los países de nuestro entorno. Precisar conceptos para asir mejor
la realidad de un problema social complejo. Teniendo en cuenta que “muchos agregados
macroeconómicos con los que trabajamos son convenciones” (Díaz, 2019).
Focalizar el objeto de estudio en la exclusión social, relacionada en el sesenta por
ciento de quienes la padecen con el paro. Investigar como se utiliza una fuente de
información, la Fundación Foessa, por los periodistas que informan sobre este tema, para acotar
de forma más precisa el objeto de análisis.
Investigar cómo explican los periódicos la realidad social de los excluidos en el tejido
social de nuestro país. Para ello utilizaremos las referencias a los informes Foessa. La
Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada) se constituyó en
1965, con el impulso de Cáritas Española para conocer de forma objetiva la situación social
de España. Fue pionera en la introducción de la investigación empírica a través del análisis
de los procesos, las estructuras y las tendencias que marcan la evolución social. Desde el año
1995 se enfoca en el desarrollo y la exclusión social en España. La Fundación FOESSA se
estructura orgánicamente en un patronato constituido por organizaciones sociales,
universidades y miembros a título personal. Posee un Comité Técnico que desarrolla las
actividades diseñadas por la Fundación. Como Foessa lleva más de cinco décadas estudiando
la realidad social en España, sus informes y estudios describen con precisión el tejido social
de los excluidos, dónde no llegan los datos del INE y la Encuesta de Condiciones de Vida
(ECV) que sirve para tabular a nivel europeo la exclusión. Cáritas Española, instituida en
1947 por la Conferencia Episcopal Española, tiene por objeto la realización de la acción
caritativa y social de la Iglesia católica en España (Foessa, s.f.). En su constitución participó
activamente la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) como también lo hizo en la
primera Escuela de Periodismo de España. En la actualidad, la principal obra de la ACdeP
es la Fundación Universitaria San Pablo CEU, de la que depende la universidad donde se
realiza esta tesis.
24
del VII Informe Foessa, publicado en el año que las consecuencias de la Gran Recesión eran
más evidentes. Revisar bases de datos y palabras clave con esos parámetros para obtener
elementos relevantes para una muestra significativa que permita una investigación adecuada
con la que poder hacer un análisis preciso.
Dimensionar con un análisis de contenido la cantidad y el enfoque de la información
sobre exclusión social, para evaluar la información de una fuente de referencia durante cuatro
años, desde 2014.
O3 — Analizar cómo se difunde la información sobre exclusión social del VIII Informe
Foessa en la red social Twitter en la presentación a los medios a través de la utilización de
representaciones gráficas de las relaciones entre usuarios. Presentar cómo se difunde la
información sobre exclusión social de una nueva cuenta en la red social Twitter de la
Fundación Foessa, por ser la red social más utilizada por periodistas.
Dimensionar cómo ha cambiado la labor de los medios en un ecosistema dominado
por unas pocas plataformas, para mostrar el alcance y la influencia sobre lo que acaban
leyendo, escuchando o visualizando de un contenido presentado a los medios. Observar con
un caso de estudio concreto cómo las redes sociales son a la vez un canal y una herramienta
25
de comunicación en el cambiante entorno de la infoesfera digital. Explicar qué medios
utilizan los nuevos canales tecnológicos de las redes sociales para llegar a las audiencias, por
qué se han sabido adaptar para entender lo que éstas consideran relevante, qué está sujeto a
un proceso de constante revisión.
Explorar cómo se difunde la información sobre exclusión social en Twitter,
conociendo la dirección, el volumen y la velocidad de los flujos de esa información en un
periodo acotado de tiempo, y con ello entender mejor como se ha alterado la distribución de
noticias que ya no se presentaban empaquetadas formando parte de un producto (diario,
revista, boletín o telediario), sino que cobran vida propia desligadas de los medios y
recontextualizadas en los timelines de los usuarios que aumentan su audiencia.
26
de desempleo que creo el caos económico tras la peor crisis económica desde la Gran
Depresión de 1929; o que medios han contextualizado y matizado con otros datos la
formidable respuesta de los mecanismos sociales para amortiguar la sacudida que supuso la
Gran Recesión de 2008.
27
digerible, haciendo posible el conocimiento (Pulitzer Prices, s.f.). Al fomentar un público
más informado y capaz, reconfigura la relación entre el público y el Cuarto Poder en el nuevo
entorno digital.
En un mundo en el que la información es fácilmente accesible, y la tecnología ha
descentralizado las noticias lejos de los grandes canales de televisión y periódicos de
referencia en una nueva lucha por la atención del consumidor, el propósito de ese otro
periodismo es proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para tomar las
mejores decisiones posibles sobre sus vidas, sus sociedades y sus gobiernos.
Con la avalancha masiva de información que nos inunda en el transcurso de cada día,
se hace difícil detenerse en lo relevante para la esfera pública, mientras llegan a las pantallas
de los dispositivos contenidos irrelevantes. En ese creciente universo de los medios, existe
un periodismo que proporciona contexto con información relevante, presentada en formatos
accesibles y digeribles. Especializándose en el ‘por qué’ y el ‘cómo’, para que el ‘quién, qué,
cuándo y dónde’ tenga más sentido (Kovach & Rosenstiel, 2011).
Los periódicos han cambiado en el último medio siglo, y los periodistas han ido
dejando atrás el enfoque que les marcaban funcionarios y otras fuentes oficiales para redactar
las noticias decidiendo ellos que enfoque era más adecuado. Convirtiendo al periodismo en
un facilitador clave de la esfera pública, no sólo con capacidad a corto plazo para modelar la
opinión pública, sino también con capacidad a largo plazo para asignar significado (Carlson
& Franklin, 2013). Para que ese enfoque en la cobertura de noticias cambiara, antes lo
hicieron, la sociedad y las instituciones.
Durante décadas, las noticias identificaban sus temas clara y rápidamente,
respondiendo al ‘quién-qué-cuándo-dónde’ en el párrafo principal. Pero ignoraban o solo
abordan implícitamente la pregunta del ‘por qué’. Se redactaban siguiendo el guion de
‘pirámide invertida’, con la información más importante al principio.
Walter Lippmann, el decano del periodismo del siglo XX (Aznar, 2011, p. IX),
empezó proponiendo hace más de un siglo esa metodología más cercana a otras Ciencias
Sociales para profesionalizar el periodismo. Recopilar información relevante con objetividad,
verificar los hechos y separarlos de las opiniones. Pero el caos económico de la Gran
Depresión y las dislocaciones sociales que provocó, llevaron a los periodistas a comprobar
que, en el mundo cada vez más complejo en el que vivían, ese periodismo objetivo era un
modelo insuficiente para entender esa realidad cambiante. La noticia objetiva, escrita en
forma de pirámide invertida, que enfatiza los hechos destinados a hablar por sí mismos y se
redactaba en tonos neutros, reflejaba una confianza en la autoridad de los hechos. Pero esa
28
confianza en la mera descripción de los hechos concatenados para tratar determinados
problemas comenzó a cuestionarse, cuando el periodismo que buscaba la objetividad estaba
todavía en una fase embrionaria, por la sacudida social que siguió a la Gran Depresión de
1929. El periodismo explicativo comenzó entonces a abrirse paso en el panorama
periodístico como una nueva idea sobre lo que las noticias podrían y deberían ser (Forde,
2007, p227-244).
Los desarrollos tecnológicos de principios del siglo XX también ayudaron a que
empezara a surgir ese otro tipo de periodismo en los medios impresos. Con el rápido
crecimiento de la radiodifusión y la aparición de revistas en la década de 1930 (Angeletti &
Oliva, 2002), los periódicos se adaptaron a la competencia redactando noticias más largas y
explicativas. El que se conoce en la literatura académica norteamericana como ‘periodismo
de explicación’, encarnó una forma interpretación de temas complejos ubicándolos en su
contexto social, político o cultural. Una forma de periodismo que ha sido nombrada y
definida de manera diversa en una variedad de estudios, pero que la literatura académica
considera fundamental en el periodismo del siglo XX. La categorización del periodismo en
sus distintas formas, no sigue siempre las mismas vías. Si en EEUU se habla de periodismo
de explicación, no se usa en cambio la categoría de ‘Periodismo especializado’ tal y como la
conocemos en las facultades españolas de Periodismo (Fernández del Moral, 2004).
En 1984, la Junta del Premio Pulitzer anunció la creación del premio de Periodismo
Explicativo, reconociendo el periodismo que ilumina problemas importantes y complejos
para explicar la realidad (Columbia University, 1984). Esos premios Pulitzer, considerados
una referencia global, han influido de forma significativa en como ha cambiado el contenido
de los periódicos en todo el mundo en las últimas décadas (Shepard, 2000, p.24). El
periodismo de explicación empezó a fijarse en un panorama más general, para proporcionar
contexto a las noticias. Si las noticias hasta entonces se habían acotado de forma precisa y
con un enfoque en un marco cerrado, el periodismo de explicación empezó a utilizar una
lente de gran angular. En un entorno cada vez más complejo y que cambia a mayor velocidad,
explicar las cuestiones en su contexto es hoy una de las necesarias aportaciones del
periodismo, para incrementar las audiencias. Traducir el conocimiento experto y no limitarse
a conocimientos generales y estereotipos, con estrategias narrativas que mejoran la legibilidad
y el interés de los lectores (Project For Excellence In Journalism, 1999).
En nuestra época, en que el periodismo se concibe más en la ubicuidad y la
inmediatez de las noticias de última hora, los flashes de noticias o los breves boletines a todas
horas, aquello que ofrece una descripción y explicación contrastada, y añade detalles
29
narrativos convincentes, puede iluminar las necesidades ciudadanas para encontrar una
explicación significativa a ese mundo cada vez más complejo (Kavanagh et al., 2019).
Al usar testimonios, anécdotas y experiencias personales se resaltan problemas
sociales significativos. Con citas de dichas fuentes para una estructura más narrativa
alrededor de esas observaciones, en lugar de redactarlas como una descripción de observador
neutro profesionalizado. Con empatía social centrándose en una persona o grupo de
personas a las que no solían prestar atención las noticias, alentando a los lectores a interesarse
en las experiencias y problemas de personas desconocidas, pero cuyas circunstancias
reconocían como cercanas (Carlson & Franklin, 2013).
Se ha dado tanto énfasis al Watergate como un punto de inflexión en el periodismo,
que se olvida que el gran cambio en la cultura de las noticias comenzó antes y que el
crecimiento del periodismo de explicación representa un cambio cuantitativo mucho mayor
en la reasignación de contenidos que el periodismo de investigación (Downie & Schudson,
2009).
Aunque los medios generan en el nuevo entorno digital gran cantidad de datos sobre
las preferencias de los lectores —en qué noticias se hace clic, se comparten, o cuales dicen
que les gustan— esos datos nos dicen muy poco sobre por qué las personas toman las
decisiones que toman sobre lo que deciden leer. Para comprender los patrones latentes en
los repertorios de noticias que más interesan a las personas, así como los factores que
impulsan esas preferencias, es preciso dejar de lado las categorías convencionales. Las
categorías de las distintas secciones de los periódicos como política, internacional o economía
y las de entretenimiento, ocio o deportes; han sido sustituidas por otras como tendencias,
bienestar o celebridades. Y estas a su vez no siempre coinciden con las categorizaciones que
hacen los usuarios. Esas categorías en las que se basaban tanto la industria de las noticias y
los investigadores académicos, se agrupan ahora en términos de relevancia extraídos de lo
que dicen las personas que las leen, más que en la confianza. Aunque distintas encuestas y
estudios sociológicos cuestionan la confianza ciudadana en los medios, algunos de estos
últimos como el Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sitúan a los
medios como una de las instituciones que más confianza inspiran, según el profesor Ramón
Salaverría (Media Landscapes, s.f.).
La relevancia como patrón de consumo de noticias, porque afectan a la vida de las
personas, a los miembros de su familia, al lugar donde trabajan, a sus actividades de ocio o a
su comunidad, ayuda a entender mejor cómo el público toma decisiones hoy sobre las
noticias con las que interactúa mientras navega por un entorno de medios con múltiples
30
posibilidades en distintos dispositivos y plataformas. La relevancia así entendida, además
puede relacionarse con la sociabilidad, que a menudo tiene su origen en la creencia de los
usuarios que a la familia o los amigos podría interesarle la noticia.
1.6 Hipótesis
En el nuevo ecosistema mediático sometido a los algoritmos, la incesante actividad en
distintos dispositivos genera datos sobre lo que parece interesar a las distintas audiencias que
son extrapolados para decidir la información encuentran. Los medios analizan esa
información para tratar de generar contenidos ya no en función de lo beneficia a cada usuario
como ciudadano, ni a la sociedad en su conjunto, sino lo que supuestamente genera más
tráfico. Determinados asuntos sobre los que la opinión pública necesitaría saber en un
mundo cada vez más complejo son escasamente cubiertos cuando no ignorados. Prestan
atención a cosas que estimulan a las audiencias, más que a cosas sobre las que deberíamos
tener un conocimiento más preciso.
Pero en el universo informativo también existen medios que elaboran noticias
relevantes para la sociedad y proporcionan un retrato más preciso del mundo, que se ha
asentado como un contrapeso al periodismo instantáneo de las noticias de última hora,
periodismo preciso de explicación que ofrece a los lectores más contexto y matices que
brevedad descontextualizada inmediata.
1.6.1 Hipótesis H1
El problema del paro es, de acuerdo a los sucesivos barómetros del Centro de Investigaciones
Sociológicas (CIS), el tema que más preocupa a nuestros conciudadanos. Según esos
barómetros, que se realizan mensualmente, a la pregunta a una muestra representativa de la
población española de “¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España?”,
es el tema que encabeza las preocupaciones de nuestros conciudadanos. Del mínimo de
septiembre de 2007 con el 35% al máximo de mayo de 1985 con el 94,4% (CIS, s.f.). Uno de
sus componentes más significativos de ese problema social multifactorial, la exclusión social,
compuesta mayoritariamente por desempleados, debería ocupar un espacio más relevante en
los medios. Si bien los conceptos de paro y desigualdad han sido abundantemente tratados
en los medios (visto su volumen en las bases de datos de los medios en español o con las
diferentes herramientas de Google Ngram Viewer sirve para ver el uso de términos en
artículos académicos y libros. Si comparamos con dicha herramienta la evolución del uso del
término ‘desigualdad’ frente a ‘exclusión social’ se observa que el primero aparece citado seis
31
veces más que el segundo. También mide como ha crecido su uso a lo largo del tiempo. La
hipótesis principal de esta tesis es que el problema de la exclusión social puede catalogarse
entre los asuntos escasamente tratados por los medios. No recibe suficiente atención, ni
aparece en las portadas de los principales medios escritos. Si, como ha documentado la
literatura académica comparada es un tema que recibe poca atención, podemos defender que
en relación a la importancia que tiene para el tejido social en nuestro país que ha padecido
durante las últimas décadas unas cifras de exclusión que nos convierten en una excepción
entre los países de nuestro entorno, debería por ello recibir incluso más atención que en otros
países que no padecen semejantes cifras. Es un tema invisibilizado en el actual ecosistema
mediático, esta escasamente tratado, como trataremos de contrastar, analizando la
información publicada en seis periódicos de referencia.
1.6.2 Hipótesis H2
Cuando se habla de personas en riesgo de exclusión social, lo más habitual es hacerlo sobre
los millones de personas o los porcentajes de población que se encuentran en dicha situación.
Vamos a comprobar, que mayoritariamente se informa sobre este problema social
centrándose en ese enfoque, que solo describe el problema con parámetros estadísticos.
Vamos a analizar si se informa con ese enfoque, comprobar si se publica información otra
información que matiza y contextualiza esos datos, con entrevistas a periodistas que se han
especializado en cubrir esa información.
1.6.3 Hipótesis H3
La red social Twitter se ha erigido en el soporte de la Web más utilizado por los profesionales
de la información en todo el mundo, dadas sus especiales características hermenéuticas, que
aúnan inmediatez y proximidad entre los distintos públicos, eliminando las barreras físicas
del canal y estableciendo nuevos códigos en el mensaje, más allá de los establecidos por el
periodismo tradicional. El uso de las funcionalidades básicas de Twitter por parte tanto de
los medios como de los periodistas en España no ayuda a aumentar la difusión de los
problemas sociales en términos cuantitativos, como si lo hacen otro tipo de noticias (Polese,
2014). Es por ello que nuestra metodología debe incluir un análisis cartográfico sobre cómo
se difunde una información concreta sobre la exclusión social en aras de encontrar una visión
holística sobre su impacto en la opinión pública, elevando nuestro objeto de estudio más allá
del establecimiento de los medios sociales propios de la Web como espacios de gasto y
consumo de tiempo y/o entretenimiento de suma cero (Pujol, 2018, p. 27-46).
32
Consideramos Twitter como una plataforma que ejerce influencia sobre lo que sus
destinatarios conocen o ignoran, puesto que su carácter híbrido, que aúna difusión y
conectividad, multiplica la capacidad del usuario para recibir y compartir noticias (Bell &
Owen, 2017). Si los medios españoles explotan las funcionalidades de esta red social o si su
uso se limita al cumplimiento de la omnicanalidad si aportar valor añadido al contenido,
deben ser cuestiones objeto de nuestra investigación.
1.7 Metodología
Para alcanzar los objetivos anteriormente señalados y contrastar o refutar las hipótesis de
esta tesis se ha diseñado una investigación que incluye tres apartados en la metodología a
seguir.
En primer lugar, se analizará con una metodología cuantitativa, la cobertura mediática
de la exclusión social en seis de los principales periódicos de nuestro país. Es preciso recordar
que los periódicos, en el actual entorno mediático, siguen siendo los impulsores de los temas
que se tratan en la esfera pública, ya que otros medios, como la televisión, y otros canales
como las redes sociales, siguen usando sus artículos para generar sus contenidos como puede
observarse cada día.
Como segundo apartado de esta metodología, se ha considerado que las entrevistas
estandarizadas no programadas (Vallés, 2014), una técnica cualitativa “de trabajo de campo”
(Callejo & Biedma, 2010, p. 102), como la más adecuada para proporcionar el marco dentro
del cual los especialistas entrevistados “expliquen la complejidad de sus percepciones con
sus propias palabras” (Corbetta, 2010, p. 345-346).
El tercer apartado de esta metodología, el análisis de redes sociales, se considera una
vía adecuada para contrastar como ha cambiado la distribución de información en este último
lustro. Se analizará la difusión de información en la red social más usada por los periodistas,
Twitter, para ver si ha cambiado la difusión de información en el nuevo entorno datificado
de la sociedad red.
Se ha optado por una cronología específica que aunará el propósito de ayudar a
construir conocimiento sobre el tema de la exclusión social desde el análisis de su aparición
en los medios y la percepción que se crea en la opinión pública de dicho problema social.
Como explicaremos en las próximas páginas, esa cronología permitirá ver desde una triple
perspectiva como se ha podido informar la opinión pública en España de un tema relevante,
pero infratratado, como es la exclusión social.
33
1.7.1 Análisis cuantitativo
Realizar un análisis de contenido en los seis principales periódicos de nuestro país desde la
publicación del VII Informe Foessa en 2014. Se ha realizado una búsqueda de todas las
noticias en las que apareciese citada como fuente Foessa mediante Factiva, la mayor base de
datos del mundo de medios, perteneciente al grupo Bloomberg, editor del Wall Street Journal,
con 35.000 fuentes de noticias de periódicos, revistas y agencias de noticias, procedentes de
200 países en 26 idiomas (Factiva, s.f.). Dispone de distintas herramientas de búsqueda,
alerta, difusión y otras funciones de gestión de la información; comparándolo con las noticias
en español sobre paro, desigualdad, exclusión social, y el acrónimo AROPE. Todas las
noticias publicadas sobre Foessa en Factiva han sido recolectadas en una búsqueda
complementaria (haciendo limpieza de duplicidades) para su posterior análisis haciendo uso
de las plataformas digitales de pago de Kiosco y + (ABC y El País); Orbyt (El Mundo) y los
buscadores propios de El Correo, La Vanguardia (con el mejor sistema de recuperación de
páginas en pdf) y Levante.
34
Traba de La Voz de Galicia; Alejandro Inurrieta de voxpopuli.com; y a Carlos Salas de
lainformación.com y autor de ‘La crisis explicada a sus víctimas’; que cumplen con la
característica de haber cubierto el tema de investigación desde distintas ópticas.
35
36
2. Marco Teórico
37
38
Hasta la llegada de la revolución digital y el advenimiento de la sociedad del conocimiento
que ha sustituido a las sociedades industriales, durante gran parte del siglo pasado se
consideró que el periodismo era imprescindible (Cortina, 2018) para la construcción de las
sociedades abiertas (Popper, 1989). Esa aceptación de la mediación periodística que ofrecía
informaciones contrastadas, opiniones razonables e interpretaciones plausibles se basaba en
una confianza ahora cuestionada en la era digital. Pero más que sumarnos a aquellos que
critican la mediación del periodismo profesional, deberíamos analizar el periodismo de
calidad para ayudar a entender un mundo cada vez más complejo.
En el actual entorno comunicativo que se asienta en la confluencia de tres factores:
la proliferación de contenidos, el modelo de negocio de las principales plataformas de la
comunicación digital y la sobrecarga informativa (Aparici & García Marín, 2018), los medios
siguen siendo necesarios para conectar a la gente a la información que precisan.
En la creciente marea de datos que de forma constante, inmediata y ubicua llegan a
la gente en el actual universo comunicativo en constante expansión, hay temas complejos, a
largo plazo, que los medios de comunicación cubren con un contenido informado y un
análisis equilibrado. Son periodistas que escuchan a las audiencias a través de distintos canales
en plataformas o redes sociales donde tienen lugar las conversaciones sociales (Reuters
Institute, s.f.). Con la idea de ser más efectivo con el periodismo en el mundo actual, en 2010
el Instituto Reuters creó el Bureau of Investigative Journalism para impulsar asuntos pasados por
alto y alcanzar mayor impacto con la ayuda de los medios. Con esos datos comprenden mejor
lo que interesa a las audiencias para poder darles servicio ofreciendo contenido relevante
(Beckett, 2017b).
Explicar ese nuevo ecosistema mediático servirá para encuadrar esta investigación
dentro de la disciplina periodística, que Daniel E. Jones, experto en referenciar los estudios
de investigación sobre comunicación en España la consideraba como una línea de
investigación y de la que ya existe una significativa investigación académica (Lorenzo &
López Pan, 2017a), que no solo ha estudiado el mensaje periodístico, sino que se ha ocupado
también de las condiciones de su recepción. Dichos autores crearon un buscador sobre la
historia de esta disciplina que permite realizar búsquedas sobre libros y artículos (Lorenzo &
López Pan, 2017b) [ver imágenes en Anexo 2]. Como señala Casasús:
39
de expresión; y los estilos y estructuras internas y externas que adoptan los mensajes
de actualidad, y el resto de unidades redaccionales periodísticas (encuadradas en
cualquiera de los géneros informativos, interpretativos, instrumentales y de opinión),
cuando se canalizan a través de la prensa, la radio, la televisión u otros medios de
comunicación de masas. … La Periodística estudia el Periodismo (1) como actividad
práctica que se sirve de una variedad de soportes, tradicionales unos (prensa, radio y
televisión), más recientes otros (Internet); y lo estudia (2) desde sí mismo, como tal
actividad, no como elemento del sistema social (que lo es) ni como elemento de
relevancia lingüística (que también lo es), etc. Dicho de otro modo, aborda desde una
perspectiva teórica y especulativa —pero también práctica— las cuestiones
implicadas en el ejercicio de la profesión periodística: cómo se realiza esa actividad,
cómo debería realizarse, cuáles son sus efectos personales y sociales, etc. (Casasús,
1989, p.95-110).
40
Una aproximación interdisciplinar facilita además que la investigación académica en
el campo de la Comunicación gane adeptos en otros campos de las Ciencias Sociales. Porque
como señala Lewis no se trata de que las Ciencias de la Comunicación padezcan de una
insoportable levedad kafkiana, sino más bien de falta de prestigio entre colegas de otras
disciplinas del campo de las Ciencias Sociales. En otros campos de las Ciencias Sociales no
suelen leerse trabajos de comunicación, a pesar de que la abundante investigación haya ya
situado esta disciplina a la altura de muchas otras. El Periodismo es una realidad consolidada
en el ámbito académico. La investigación sobre producción periodística, consumo de noticias
y análisis de audiencias ha ayudado a asentar conceptos (Salaverría, 2019). Desde el enfoque
del periodismo de precisión a la convergencia de medios se ha ido creando un considerable
volumen de investigación académica en el ámbito de la Comunicación dentro de las Ciencias
Sociales.
Ese periodismo de precisión ha desarrollado dos grandes categorías: el periodismo
de investigación y el periodismo de explicación, más importante cuantitativamente. El único
periodista que tiene tres premios Pulitzer de periodismo escrito, Tom Friedman, Premio
Pulitzer 2002 al columnista y premios Pulitzer 1988 y 1983 de reportaje internacional,
comienza su último libro señalando que hay periodistas de investigación y periodistas de
explicación. Y que el siempre aspiró a ser de los últimos. Y para explicarlo, señala que se ha
dedicado al periodismo porque se considera un traductor del inglés al inglés; al que le gusta
abordar temas complejos e intentar descomponerlos en partes para entenderlos y así
explicárselos a los lectores para que estos los entiendan (Friedman, 2016).
Aunque el llamado periodismo de investigación, “la última línea de defensa contra la
atrocidad y la corrupción” (Bell @emilybell, 2018) ha tenido un significativo impacto en las
últimas décadas, hay que resaltar también el periodismo de explicación crecido alrededor del
Project for Excellence in Journalism (Kovach & Rosenstiel, 2011) y posteriormente por el Pew
Research Center Journalism Project que ha desarrollado distintas líneas, tanto en medios como en
instituciones académicas, de periodismo constructivo (Constructive Journalism, s.f.),
periodismo de compromiso (Batsell, 2015) y periodismo de soluciones (Solutions Journalism,
s.f.).
El periodismo de datos nació en 1967 cuando Philip Meyer acuñó el término
periodismo de precisión al empezar a utilizar ordenadores para poder confirmar una
información para su periódico (Meyer, 1993). Propugnaba un periodismo que tomase
prestadas de las ciencias sociales herramientas conceptuales de análisis cuantitativo, que con
41
el tiempo se han convertido en la base del periodismo de investigación. Su manual, y el caso
Watergate, convirtieron el periodismo de investigación en el método a estudiar en las
facultades de periodismo y en el modelo a seguir entre los nuevos estudiantes. Durante
décadas ese periodismo de investigación, y más con la generalización de nuevas tecnologías
de los últimos años, han servido para ejercer esa función de cuarto poder tan necesaria en
democracia.
Pero han alimentado también una cultura de sospecha que ha puesto en cuestión
todas las instituciones. Así, desde hace décadas los periodistas aparecen entre las profesiones
que generan más desconfianza (Aspen Institute, 2019). Y los medios de comunicación se han
unido a las instituciones en las que la gente dice no confiar. Desde 2001, una encuesta que
en 2019 se realizó en 28 países, con más de 33.000 respuestas ausculta la confianza en las
instituciones (Edelman, 2019). La ciudadanía considera a los medios de comunicación parte
del entramado institucional.
Sin embargo, las evidencias de esas encuestas y los trabajos académicos sobre la
confianza en las instituciones apuntan en distintas direcciones, ya que habría que distinguir
entre niveles bajos de confianza declarada y niveles altos de confianza funcional (Thompson,
2017). Escuchamos a sociólogos y periodistas analizar los datos de las encuestas en los que
la población dice no confiar en las instituciones, las empresas, los medios de comunicación
y últimamente las ONGs. Pero los actos de esos mismos encuestados proporcionan
evidencias de que sí confían en esas instituciones que critican. Las repetidas manifestaciones
de desconfianza parecen chocar con lo que hacen en el día a día. Muchos dicen desconfiar
de los funcionarios, pero solicitan su ayuda cuando la necesitan. Dicen que no confían en las
empresas farmacéuticas, pero consumen sus medicamentos. Critican a la prensa, pero siguen
leyendo los medios online (O´Neill, 2002). Por eso han surgido nuevos enfoques para tratar
la información. Por eso los ciudadanos utilizan nuevas formas de acceder a las noticias en las
que si confían.
Los defensores del periodismo constructivo (Mast et al., 2018) señalan que este
nuevo enfoque proporciona una imagen más precisa del mundo, respetando los principios
básicos del periodismo. Ya lo usan redacciones de referencia como The Guardian (Tjaardstra,
2016). Y la Escuela de Periodismo de Windesheim en los Países Bajos fue la primera
universidad en crear un instituto para el periodismo constructivo, con el objetivo de mirar al
mundo desde un ‘enfoque del bienestar’, en lugar de reflejar solo lo que no funciona. La
Facultad de Periodismo de Windesheim en los Países Bajos fue la primera en el mundo que
42
integró el llamado ‘Periodismo Constructivo’ en su currículo y en sus líneas investigación
académica (Windesheim, s.f.). Aunque sus críticos señalan que corre el riesgo de diluir las
noticias y socavar la función de los periodistas en la búsqueda de la verdad, sus defensores
separan el periodismo constructivo de las llamadas ‘noticias positivas’, ya que producen
historias relevantes para la sociedad, proporcionando un retrato preciso del mundo, a la vez
que atraen a las audiencias de manera más efectiva. Pero en lugar de fomentar la polarización
en la sociedad buscan otras fórmulas para explicar la realidad compleja. Y según los
investigadores de la Universidad de Pensilvania, ese enfoque periodístico de emociones
positivas que da significado, genera más viralidad porque las personas comparten más ese
tipo de contenidos en el nuevo entorno mediado.
Compartir contenido en línea es una parte integral de la vida moderna. Las personas
envían artículos de periódicos a sus amigos, distribuyen videos de YouTube entre sus
conocidos y envían reseñas de restaurantes a sus vecinos. Cada vez más personas comparten
contenido en línea con otros. Estos datos coinciden con nuestra reflexión inicial acerca de
por qué unos contenidos online son más virales que otros.
Analizando 6,956 artículos de Nueva York publicados durante un período de tres
meses (entre el 30 de agosto y el 30 de noviembre de 2008), una investigación de la Escuela
Wharton en la Universidad de Pennsylvania indica que, el contenido positivo es más viral
que el negativo, pero esa relación entre emoción y la transmisión social es más compleja que
una única valencia. El contenido que evoca emociones positivas o negativas excitante es más
viral. El contenido que evoca emociones con escasa excitación o desactivación es menos
viral. Los resultados experimentales demuestran además el impacto causal de una emoción
específica en la transmisión e ilustran que está impulsado el nivel de activación inducida. En
conjunto, estos hallazgos arrojan más luz sobre por qué las personas comparten contenido
(Berger & Milkman, 2012).
Otra línea, el ‘periodismo de compromiso’, que tiene su origen en la tradición
académica americana de la organización comunitaria. Del sociólogo radical Saul Alinsky, que
comenzó estudiando los problemas sociales escuchando a las comunidades más
desfavorecidas de Chicago para Iglesia Católica, y cuyo modelo el presidente Barack Obama
utilizó cuando trabajo con organizaciones vecinales antes de ser senador (Alinsky, 2010).
Desde el concepto de ‘empoderamiento’ trata de informar mejor a audiencias diversas,
aumentando las audiencias. Está ya en el programa académico de periodismo social de la
CUNY de Nueva York, y la Universidad de Stanford lo usa en su d.school (Stanford University
43
d.school, s.f.) para producir cortometrajes. Y lo utilizan ya en España redacciones como el
Diario de Navarra, con el proyecto “DN más cerca” de Diario de Navarra que incorporó a los
vecinos a un proceso de cocreación, donde los periodistas trabajan con ciudadanos para
diseñar un modelo de periodismo de cercanía (Diario de Navarra, s.f.); Maldita, una
plataforma sin ánimo de lucro para contrastar información y combatir la desinformación
(Maldita, s.f.); la revista 5W, una revista independiente creada en 2015 para abordar temas
poco tratados por otros medios (5W, s.f.); eldiario.es (El Diario, s.f.), o civio, una fundación
ciudadana para lograr una transparencia real y eficaz en las instituciones, que vigila a los
poderes públicos con investigaciones periodísticas y ha creado herramientas digitales
innovadoras para poder analizar y tratar la información pública (Civio, s.f.). Así como De
Correspondent, una web holandesa referente en Europa como ejemplo de nuevo periodismo
que publica artículos para entender mejor el mundo a nuestro alrededor con ese enfoque (De
Correspondent, s.f.).
Y, por último, pero en la misma línea, el llamado ‘periodismo de soluciones’, que
trata de explicar las causas de los problemas sociales y aportar soluciones con evidencias. Sin
caer en la elaboración de contenidos para que la audiencia se sienta bien, sino produciendo
un periodismo riguroso y crítico. En 163 países, 917 medios ya usan sus métodos: desde la
Radio Pública de EE UU (NPR) o la Televisión Pública de EE UU (PBS), a la BBC, Columbia
Journalism Review, Deutsche Welle, y un amplio conjunto de medios. El periodismo de soluciones
es un enfoque constructivo para cubrir lo que muchas veces falta en las noticias de hoy:
mostrar cómo las personas se enfrentan a los problemas. Ya se utiliza en muchas redacciones
de distintos países focalizando en las respuestas a problemas sociales con detalles
significativos. Se centra en la efectividad, no en las buenas intenciones, presentando
evidencias de los resultados, y busca proporcionar una visión que las audiencias puedan usar
(Solutions Journalism Learning Lab, s.f.).
Estas tres nuevas fórmulas tratan de dar generar nuevos enfoques para atraer y
mantener a las audiencias. Como ya no vivimos en el mundo del periodismo de masas, no se
puede informar a la opinión pública desde la idea de canales unidireccionales de información
con asunciones preconcebidas sobre las audiencias. Hay que ganarse la atención de las
audiencias y facilitar su lealtad en un entorno de cambio constante en lo que se refiere a como
los consumidores obtienen la información. Se trata de escuchar, interactuar y saber cubrir las
necesidades de las audiencias, para lo que contamos con muchos más datos gracias al entorno
digital.
44
Además, el cambio tecnológico y la creciente mediación social han puesto estos temas
de investigación en un lugar privilegiado que no debemos desaprovechar. Precisamente
porque nos encontramos en un momento en el que todo esta crecientemente mediado,
muchos de los temas de investigación académica hacen referencia a temas de comunicación.
Ha crecido la relevancia de la investigación en el campo de la Comunicación en general y de
los efectos de los medios en particular dentro de las Ciencias Sociales (LSE, 2014). Y de
poder analizar la opinión pública gracias a las encuestas pasamos a contar con más datos que
nunca gracias a las nuevas tecnologías y la actividad continuada de la ciudadanía usando los
medios en plataformas digitales. Disponemos pues de nuevas variables sobre como los
medios activan la expresión pública.
Así, el Instituto para la Ciencia Social Cuantitativa de la Universidad de Harvard realizó
un experimento durante cinco años (estudiando primero con los medios y aprendiendo de
sus prácticas periodísticas para no interferir con las mismas durante el experimento) y de
trabajo de campo durante 18 meses para comprobar como un artículo sobre un tema
determinado puede afectar a millones de personas (King, 2017a) [Ver anexo 3]. Después de
tres años de negociaciones para coordinar una observación participante siguieron desde
octubre de 2014 a marzo de 2016 (King, 2017b) [Ver anexo 3] a 48 medios (Ellen, 2017).
Los medios que participaron iban desde medios de difusión general como el Huffington Post a
publicaciones de nicho, o pequeños medios independientes del grupo Media Consortium.
Durante 35 semanas distintos medios de esa muestra colaboraron en 35 experimentos
publicando artículos sobre uno de los temas previamente seleccionados por los
investigadores académicos. Después se midió la actividad en redes sociales que mencionaban
dichos artículos. Los textos fueron analizados por un programa informático para ver si eran
de apoyo, críticos o indiferentes. Los ciudadanos se manifestaban más a menudo y tomaban
partido sobre temas aparecidos en los medios y publicados en fecha y forma determinada
para poder hacer un seguimiento. Se midió el incremento en las semanas de control, y el
estudio demostraba la relación causal de la exposición a las noticias de los medios con la
toma de partido en público sobre temas específicos. Se llegó a producir un incremento de
hasta un 63% en las semanas de control frente a las semanas de seguimiento. Así pudieron
probar que incluso medios pequeños tienen un poder sustancial para influir en el discurso
público. La metodología, calificada de ingeniosa por el New York Times (Chokshi, 2017), pudo
comprobar y medir como aumentaba entre la opinión pública el interés sobre determinados
temas, tras su inclusión en determinados medios.
45
Una investigación de la London School of Economics (LSE), así como otros estudios
posteriores basados en la misma durante la última década en distintos países, confirman que
el consumo de medios es un factor determinante para la orientación pública de las personas
(Coultry et al., 2007). Sigue siéndolo en este ecosistema mediático transformado.
El funcionamiento global de los medios en la sociedad y la influencia en la formación
de la opinión pública durante el siglo XX, entre las décadas que van desde la crisis de la Gran
Depresión del 29 a la generalización de internet en la década de los 90, se ha movido un
entorno bastante similar. La imagen que la sociedad se hacía de sí misma con lo que los
medios de comunicación de masas decidían qué decir y por qué (Gomis, 2001), se gestaba
alrededor de los medios impresos —periódicos y revistas— y de difusión —radio y
televisión— con el sustento económico principal de la publicidad. Ese sistema ayudaba a
formar una realidad social compartida.
Esa realidad social había dejado de ser el entorno más inmediato personal, local y
profesional a principios del siglo pasado, para, con ayuda de las incipientes tecnologías de
entonces, llegar de forma más rápida a lugares muy remotos. Esa nueva realidad, que
abarcaba una dimensión más global, a la vez se convirtió por primera vez en referencia de
una naciente opinión pública formada alrededor de la difusión y los medios impresos que
empezaron, entonces sí, a dar un producto más profesional. La práctica del periodismo
entendida en términos de “paulatina reducción de la incertidumbre” (Gomis, 2001, p.38).
Pero ese conjunto de medios que sirvió de telón de fondo para la esfera pública
durante tantas décadas se ha visto transformado, por la aparición y posterior generalización
de internet. Ya no podemos analizar ese entorno mediático desde un plano bidimensional de
la imprenta y la difusión (Kovach & Rosenstiel, 2011). Necesitamos entender el nuevo
entorno mediático como una múltiple sucesión y superposición de planos; como un colector
de múltiples dimensiones de las plataformas y autopistas de la información de una nueva
realidad.
Acostumbrados a ver cómo los medios conformaban esa realidad social que servía
como referencia en nuestras sociedades, resulta difícil no volver a los viejos conceptos para
explicar la nueva realidad. Durante décadas las sociedades más avanzadas aceptaron la labor
de evaluación de los acontecimientos e ideas y de persuasión de opiniones de los medios de
comunicación y su competencia para decidir lo que era de interés público (Nuñez Ladevèze,
1979).
46
La redacción periodística (Lorenzo & López Pan, 2017) de los medios de
comunicación de masas anterior a Internet interpretaba la realidad para que los ciudadanos
pudieran comprenderla. Martínez Albertos propuso en 1976 el término de Redacción
Periodística para acoger las reflexiones académicas, como disciplina que estudia el
Periodismo desde un enfoque propio. Otros autores optaron posteriormente por denominar
Periodística a la disciplina. Pero hoy, ante una realidad crecientemente compleja la ciudadanía
no siempre está dispuesta a contar con esa interpretación de esos profesionales.
Ese método de interpretación de la realidad del periodismo, que escogía entre todo
lo que pasa aquello que consideraba importante traduciéndolo a un lenguaje comprensible
para la audiencia correspondiente con el contexto y los matices necesarios; es hoy muchas
veces una opción cuestionada en cada uno de los apartados mencionados. Los conceptos de
periodismo y noticia, y la forma en que se interpreta la realidad y se decide que tiene
importancia, o no, están siendo reelaborados.
La labor de mediación del periodismo, la labor de selección que ahora algunos llaman
curación (Bhaskar, 2016), en el actual entorno digital de la sobreabundancia informativa es
todavía más necesaria para reducir la incertidumbre.
Pero entendiendo que hemos pasado de un mundo donde los medios eran los
guardianes, a otro en el que, aunque los medios siguen estableciendo la agenda de las noticias,
son ahora las plataformas las que controlan el acceso a las audiencias. Los motores de
búsqueda, las redes sociales, los agregadores de noticias y las aplicaciones condicionan como
los ciudadanos acceden a las noticias. Y a la vez influyen en como los medios las elaboran y
se crea la opinión pública (Nielsen & Selva, 2019).
Las plataformas tecnológicas han evolucionado más allá de su inicial función como
meros canales de distribución convirtiéndose también en editores y difusores que controlan
47
lo que ven las audiencias. En el nuevo ecosistema digital unas pocas plataformas influyen en
lo que vemos y sabemos. A pesar de que ese nuevo sistema se ha construido sobre una
repetida afirmación de que da más poder a las personas, la realidad es que esos gigantes
tecnológicos viven de la venta de datos del comportamiento de sus usuarios (Bell & Owen,
2017).
El psicólogo Kurt Lewin acuñó el término ‘gatekeeper’ en los años 40 del pasado siglo
mientras trabajaba en dinámicas de grupo al analizar como circulaba la información (Westley
& MacLean 1957). Había puntos donde la información se estanca y otros desde donde se
difundía, en función de lo que hicieran los guardianes. Desde entonces ese concepto ha
pasado al mundo de los medios para explicar su labor de mediación de como se difunde o se
silencia la información que llega a los periodistas. También hay que reelaborar para el nuevo
entorno mediático la ya clásica formulación de McCombs y Swan (1972) de la llamada ‘agenda
setting’ sobre que las audiencias no sólo se enteraban de los asuntos de interés público a través
de los medios de comunicación de masas, sino que daban importancia a los temas en función
de el énfasis que esos mismos medios daban a los mismos (Gomis, 2001).
La tecnología ha alterado el ecosistema informativo y las plataformas establecen la
agenda pública. Los ciudadanos siguen obteniendo la información relevante a través de la
mediación periodística que analiza, elabora y difunde lo que llega a las audiencias. Pero los
canales utilizados se han multiplicado y en esa nueva relación lo que las audiencias necesitan
y entienden que es relevante ha cambiado. Los flujos de información han cambiado en su
dirección, volumen y velocidad. Las noticias ya no llegan en un periódico, una revista o un
telediario en un momento establecido. Ahora llegamos a las noticias de forma ubicua en
cualquier instante. Esa nueva estructura en red produce a su vez continuamente métricas que
condicionan los temas que se cubren y la forma en que se tratan (Orihuela, 2018).
Aunque los motores de búsqueda facilitan una variedad mucho más amplia y han
expandido la información disponible de los medios de comunicación de masas, hay
argumentos en ambos lados del debate sobre esa diversidad. Para algunos, esa mayor
disponibilidad de opciones solo alimenta el crecimiento de las ‘cámaras de resonancia’ donde
los individuos confirman sus opiniones o los ‘filtros burbuja’ de algoritmos que solo
recomiendan aquel contenido con el que los individuos están de acuerdo. Mientras que otros
autores defienden que si facilitan una mayor exposición a ideas diversas. Hace falta un análisis
más detallado de los canales de consumo actuales de noticias (medios, agregadores, búsqueda
48
en web y redes sociales) para entender como se ha transformado el consumo de noticias
(Flaxman et al., 2016).
La investigación académica en el campo de la comunicación lleva décadas centrada
en los efectos de los medios de comunicación. La mayor parte de la investigación se centra
en cómo los mensajes de los medios de comunicación en particular afectan las ideas y
creencias de distintas audiencias, no sobre los medios como instituciones dentro de un
sistema social más amplio. Sobre la capacidad de los medios de comunicación de tratar la
información a través de distintos enfoques o puntos de vista (framing). Ese planteamiento
analiza los encuadres empleados por los periodistas para enfocar la realidad social,
seleccionando algunos aspectos y relegando otros (Muñiz et al., 2008).
Aunque el método comparativo ha sido fundamental para el desarrollo de la teoría
social, sin embargo, ha jugado un papel muy pequeño en el campo de la comunicación. Es
escasa la investigación de cómo los medios de comunicación interactúan con otras
instituciones en la sociedad (Hallin & Mancini, P 2015). Con el advenimiento de la sociedad
de la información en los últimos años ha comenzado a crecer la investigación comparativa
interesada en los medios de comunicación. Ese análisis comparativo está jugando un
importante papel en la reformulación de conceptos y su clarificación para entender el papel
de los medios.
A lo largo de las próximas páginas se incluirán autores y ejemplos de carácter
internacional que ayudarán a redefinir el aporte conceptual en el nuevo entorno global. Como
la mayoría de la literatura sobre los medios de comunicación ha sido siempre altamente
etnocéntrica, no solo en nuestro país, es relevante utilizar el análisis comparativo para ayudar
a clarificar las interacciones entre los fenómenos sociales en el actual entorno mediático. Esa
aproximación multidisciplinar permite afrontar desde la Historia (Guldi & Armitage, 2016)
y otras Ciencias Sociales el análisis de las consecuencias de la Gran Recesión sin caer en el
cortoplacismo.
Todo ello desde una nueva óptica en la que se tenga en cuenta a los usuarios de los
medios: a los ciudadanos. Entender los que demandan de los medios, y comprobar si lo
obtienen o no viendo cómo se ha cubierto un tema preciso como es la exclusión social en
un país especialmente preocupado por el paro como es el nuestro. Focalizar la investigación
en ese aspecto concreto y ver como los medios han utilizado una fuente determina para
entender mejor el entorno mediático.
49
2.1 El cambio integral de los paradigmas del periodismo
En 2013 más de seis millones de españoles estaban sin trabajo. Nunca antes se había
alcanzado esa cifra, que según datos del INE eran 6,02 millones en el primer trimestre (INE
Tasa de paro, s.f.) [ver gráficos en Anexo 4] y el porcentaje según la EPA llegó al 27,2% de
la población (INE Encuesta de población activa, s.f.) [ver Anexo 4]. En 1986 se habían
superado los tres millones y en 1994 se había llegado a los cuatro millones de desocupados.
Entre 1995 la Gran Recesión de 2008 la economía española se había acercado en otros
parámetros a los valores generales de la Unión Europea. La renta real per cápita de los
españoles con respecto a la de los ciudadanos de los quince países de la Unión Europa llegó
al 90 por ciento. La diferencia se había reducido en más de siete puntos porcentuales (Juan,
2011). Pero la que había sido una de las mayores etapas de crecimiento económico de nuestra
historia no había servido para corregir los desequilibrios del mercado laboral, como puede
verse en la Figura 3.
Figura 3
Evolución desempleo en las últimas décadas.
Nota. Adaptado de El País con datos de la EPA. Sánchez-Silva, C. (2015, 20 de noviembre). Historia de un
paro que no cesa. El País. https://elpais.com/economia/2015/10/29/actualidad/1446133696_808163.html
[consultado el 25 febrero de 2018].
50
Y una década después de la Gran Recesión, no hemos sido capaces tampoco de
reducir la tasa de paro hasta situarla por debajo de la media europea como han hecho otros
países de nuestro entorno (Sánchez-Silva, 2015).
Esa preocupante disfunción que ha reducido el número de nuestros conciudadanos
que pueden clasificarse como clase media ha merecido la atención de las Ciencias Sociales en
general y de las Ciencias de la Comunicación en particular. El mundo académico y el del
periodismo se enfrentaron al doble desafío de trasmitir información sobre un tema crucial y
hacerlo de una manera que el público pudiera entenderla. Cómo ha sucedido también en
otros países, se ha prestado poca atención a la pobreza y la exclusión social en los medios
(Abramsky, 2013), dadas las cifras de paro que pueden verse en la Figura 4.
Figura 4
Desempleo en la Unión Europea por países.
51
realidad. Cómo se enfocan las noticias. Y como se usan las fuentes. Porque tal y como señala
Melinda Gates, “conocer bien un problema es el primer y necesario paso para poder
corregirlo” (PNUD, 2016, p. 56).
Durante los siguientes 150 años, algunas partes del mundo lograron mejoras
sustanciales para la salud. Se abrió una brecha global. En 1950, la esperanza de vida de los
recién nacidos era de más de 60 años en Europa, América del Norte, Oceanía, Japón y partes
52
de América del Sur. Pero en el resto del mundo, un recién nacido solo podría esperar vivir
alrededor de 30 años. La desigualdad global en salud era enorme en 1950: la gente en Noruega
tenía una esperanza de vida de 72 años, mientras que en Malí esto era de 26 años. África en
general tenía una esperanza de vida de sólo 36 años. La gente en otras regiones del mundo
podría esperar vivir más del doble de tiempo. La esperanza de vida aumentó en todas las
edades. Tales mejoras en la expectativa de vida fueron un hito de progreso. Fue la primera
vez en la historia de la humanidad que logramos mejoras en la salud para poblaciones enteras.
Después de milenios de estancamiento en condiciones de salud terribles. Desde 1950 las
cosas han cambiado, pero muchos de nosotros no hemos actualizado nuestra visión del
mundo. Todavía tendemos a pensar que el mundo está dividido como lo estaba en 1950. En
materia de salud, y en muchos otros aspectos, el mundo ha avanzado rápidamente. Hoy en
día, la mayoría de las personas en el mundo pueden esperar vivir tanto como las de los países
más ricos en 1950. La esperanza de vida promedio mundial de hoy es de 71 años (Our World
in Data, s.f.).
Hoy una década después de la Gran Depresión algunos autores señalan que se ha
reducido la esperanza de vida (Lanchester, 2018). Usando datos demográficos de ciertas
cohortes de edad del Reino Unido indican que las tasas de mortalidad han aumentado desde
2011 revertiendo una tendencia de décadas, y señalando que, si la esperanza de vida había
ganado una década desde los años 60 del siglo pasado, en la última década se ha reducido en
un año. Afirman además que en EE UU, también por primera vez desde 1962 ha caído la
esperanza de vida. El problema es que al contrario que hace un siglo, el uso selectivo de los
datos y de titulares alarmistas, incluso en medios de reconocida solvencia (Financial Times,
2017), no se ajusta a los datos precisos de los expertos. Es importante ser objetivo al
presentar evidencias como se hace en el ámbito académico ya que no hay suficiente apoyo
empírico para poder afirmar que los últimos años tras la crisis de 2008 se han traducido en
reducciones en la esperanza de vida (Ortiz-Ospina & Ritchie, 2018).
El mundo es hoy aquella aldea global de la que hablaba Marshall McLuhan y para
entender como la integración de las tecnologías ha repercutido en las rutinas de los públicos
y como se realizan hoy los procesos de construcción de la opinión pública, hay que
reformular los viejos conceptos de fuentes periodísticas, difusión informativa,
establecimiento de la agenda de temas de interés, percepción social y construcción de la
realidad. Ese término de ‘aldea global’ acuñado por el profesor de Teoría de la Comunicación
de la Universidad de Toronto en sus obras más conocidas, La galaxia Gutenberg (McLuhan,
53
2015) y Comprender los medios de comunicación (McLuhan, 2009), anticipó la realidad actual
sentando las bases del marco teórico de los nuevos medios en el actual entorno digital. De
hecho, el término galaxia podría utilizarse para mejor describir el actual entorno mediático,
adjetivándolo de digital, para explicar las nuevas formas de crear opinión pública.
Hay que reformular la definición de exposición a las noticias (Choi, 2016) porque la
gente las consume de forma diferente en el actual entorno mediático. Y aunque el uso de
redes sociales y motores de búsqueda expone a la gente a mayor variedad de materiales y
opiniones eso no significa que estén convenientemente informados de lo que necesitan saber
(Hermida, 2012a).
54
otros autores su causa residiría en el exceso de expectativas de los ciudadanos acerca del
papel de los gobiernos en relación con las políticas sociales y de bienestar (Huntington, 1997).
Lo que aquí nos interesa, es la trasformación de las condiciones en que opera la
democracia tras la peor crisis económica desde los años 30 del siglo pasado, y la capacidad
de las instituciones para hacer frente a los nuevos desafíos una década después de la Gran
Recesión. La Sociedad de la Información ha transformado las condiciones en que los medios
contribuyen a dotar de significado a la esfera pública, lo que representa nuevos retos a la
gobernanza, las sociedades y la ciudadanía (The Economist, 2018).
El cambio tecnológico y la crisis económica han dejado en su interacción un modelo
de sociedad que esconde una realidad mucho más compleja (Barreiro, 2017), en la que los
nuevos populismos cuestionan los fundamentos de los consensos cívicos que han sustentado
la paz social desestabilizando el relato de la Ilustración (Pinker, 2018). Esos populismos
plantean un relato alternativo a las instituciones representativas, “apelando al pueblo no
como sujeto, sino como víctima” (Lasalle, 2017, p. 14) tras la peor crisis económica desde la
Gran Depresión. De esa crisis económica y financiera, surge el precariado (Savage et al.,
2013), un proletariado emocional que considera mermadas sus expectativas tras el
crecimiento económico experimentado en los años noventa del siglo pasado. Término
acuñado por la BBC, sobre las nuevas clases sociales que han sustituido la superada división
de clase trabajadora, clase media y clase alta, tras realizar la más amplia encuesta hasta la fecha
en el Reino Unido con la colaboración de la LSE y la Universidad de Manchester. La Gran
Recesión de 2008 y la década de estancamiento posterior colocó a millones españoles, y
también de europeos, ante una insoportable vulnerabilidad tras el optimismo global surgido
tras la caída del muro de Berlín y el equivocado anuncio del fin de los ciclos económicos.
Si en Europa durante el periodo entre las guerras mundiales, el temor por verse
proletarizado condujo a amplios segmentos de la población en distintos países a respaldar el
comunismo y el fascismo, ahora uno de cada cuatro europeos ya vota por partidos populistas.
Se ha triplicado su número en dos décadas y ha dejado de ser un fenómeno marginal. Ese
‘efecto bola de nieve’ es especialmente significativo desde la crisis de 2008, según el periódico
The Guardian (Lewis et al., 2018) que ha analizado las elecciones en 31 países europeos
durante dos décadas con la ayuda de académicos de ciencias sociales de 30 universidades
(Barr, 2018), como puede verse en la figura 5.
55
Figura 5
Evolución del voto a partidos populistas 2008-2018.
Nota. Adaptado de The Guardian. Lewis, P. et al (2018, 20 de noviembre). Revealed: one in four Europeans
vote populist. The Guardian. https://bit.ly/3oaVNZU [consultado el 26 diciembre de 2018].
“La proliferación de una multitud de indignados con la experiencia colectiva que les
toca vivir es básica para desenredar la maraña confusa de emociones que activa
políticamente a los populismos. En este dato se localiza el epicentro del fenómeno:
en la constatación íntima por parte de millones de personas de saberse desposeídas
de la plusvalía de felicidad y esperanza que la Modernidad les dijo que tenían derecho
a materializar como parte alícuota de la ciudadanía” (Lasalle, 2017, p. 49).
56
había convertido en un salvavidas contra la pobreza y la exclusión social, pero la
posmodernidad (Lyotard, 2006) tardía tras la Gran Recesión ya no incluye esa salvaguardia.
La Gran Recesión no ha sido como otras crisis, el temor a la precariedad convive con la
experiencia cotidiana de las clases medias. Más si cabe en España donde, según la OCDE,
más han crecido las diferencias de ingresos en el lustro que siguió a dicha crisis (OCDE
2015).
Mientras, nuestros hábitos de vida han cambiado con las nuevas tecnologías y los
ciudadanos priorizan la superficialidad de la información y la velocidad en el acceso a los
datos, lo que ha obligado a los medios a transformarse y a la investigación académica a fijarse
en los nuevos elementos de esa realidad.
La Ciencia de la Comunicación como otras disciplinas de las Ciencias Sociales ha
vivido su desarrollo particular encerrada en si misma, por ello es oportuno utilizar un nuevo
enfoque para abordar el análisis de una realidad compleja como es la exclusión social desde
una óptica multidisciplinar.
Más que restar crédito a los medios, incidiendo en cómo se ha sustituido la creación
de opinión pública articulada con los medios de comunicación de masas por la opinión
compartida dentro de las redes sociales, se hace necesario entender los nuevos marcos de
legitimación informativa basados en la ausencia de una única autoridad.
Si con internet, y su apabullante incremento de la información circulante, se cuestiona
la mediación experta y la jerarquización valorativa, se hace precisa una defensa de la selección
para discriminar y ayudar a formar criterio frente al ruido digital. El intercambio igualitario,
transversal y emotivo de la información ha roto con los mecanismos de intermediación que
se brindaban a través de la de la prensa y el conocimiento basado en el saber especializado
de los expertos que asistía a los medios en su labor de contribuir a la formación de opiniones
públicas informadas (Lasalle, 2017).
La crisis ha demostrado que las instituciones democráticas han sido capaces de
amortiguar las consecuencias de la Gran Recesión mejor que lo hicieron en la Gran
Depresión. Pero para diagnosticar y tratar de corregir los efectos de los errores que nos
llevaron hasta ella tenemos que defender una nueva forma de distribuir información para
ayudar a la creación de opiniones públicas fundamentadas.
En Teoría Política se enseña que la democracia se fundamenta en la idea de que los
ciudadanos participan en las decisiones básicas de la vida pública. Para ello necesitan unos
conocimientos mínimos acerca de los temas de interés general. En este contexto, para que
57
los ciudadanos puedan relacionarse con las distintas instituciones que conforman el Estado,
los medios de comunicación cumplen un papel fundamental. La experiencia colectiva en
democracia se justifica a través de la formación de la opinión pública que facilitan los medios.
El populismo ha sabido utilizar las redes sociales para elaborar un discurso contra las
instituciones. Ha crecido el número de los que cuestionan nuestras instituciones y los marcos
de referencia para la creación de la Opinión Pública. Con su prosa precisa, Muñoz Molina
retrató la España rota tras la Gran Recesión de 2008 (Muñoz-Molina, 2013).
Los medios siguen facilitando información sobre las instituciones y autoridades y son
el espacio donde los ciudadanos pueden conocer distintas posiciones para formarse una
opinión sobre los asuntos públicos. Si en el pasado se criticó a Walter Lippmann porque
sostenía que era poco realista pensar que los ciudadanos tienen tiempo y disposición para
enterarse y emitir opiniones informadas (Lippmann, 2003), es mejor considerar que la
premisa idealizada de una ciudadanía interesada en discutir sobre asuntos públicos y
participar constantemente en la vida pública nunca se ha correspondido con la realidad.
Sabiendo que el papel de los medios en la transformación social es esencial (Aznar, 2005), es
más certero analizar el papel que realmente juegan los medios de comunicación, sin
adentrarse en el interminable debate sobre la influencia de los medios. Ya que éste se ha
movido entre dos extremos: por un lado, aquellos que afirmaban que el consumo mediático
terminaba por tener ciertos efectos alienantes hacia la vida cívica, y por otro quienes
sostenían que este consumo resultaba indispensable para entender la confianza, la
participación y en general el interés por los asuntos públicos. Es preferible ocuparse del
acceso a la información, ya que no todos los tipos de medios producen los mismos efectos
en el interés y las actitudes de las audiencias. La mayor parte de los estudios acerca de la
relación entre los medios y la participación en la vida pública no han logrado resolver la
tensión metodológica sobre el valor de dicha influencia (Kovach & Rosenstiel, 2011).
Esa conexión pública se ha modificado en las últimas décadas en lo que ha venido
en denominarse convergencia de medios, ese nuevo territorio en el que los viejos medios y
los nuevos se entrecruzan (Jenkins, 2008). Este autor es el fundador y director del Programa
de Estudios Mediáticos Comparados del MIT. Ya no podemos entender cómo se forma esa
conexión pública mediada si utilizamos los conceptos de opinión pública y medios de
comunicación dentro de los moldes que se han venido utilizando durante décadas para
entender el mundo. Es preciso complementar dichos conceptos y para ello nada mejor, desde
58
el punto de vista de esta tesis, que la opinión pública mediada en la nueva economía de la
atención en la era de las plataformas digitales.
En lugar de alarmarnos con aquellos que no acaban de asimilar las nuevas formas de
distribución en esta era acelerada de las autopistas de la información, deberíamos explicar
con nuevos conceptos la cambiante realidad en ese nuevo entorno mediático puede ayudar
a entender mejor cómo un mundo es cada vez más complejo, con una descripción más sutil
y matizada de la influencia de esos medios en la vida pública. Pero no basta hablar de las
audiencias de la era de la televisión de 625 líneas o de como leer un periódico (Alcalde, 1981)
en la era de los nuevos periodismos, llámense periodismo transmedia, inmersivo, o ubicuo.
Ahora que los expertos ponen fecha al fin de los periódicos impresos, hace falta señalar que
siguen ayudando a formar opinión a otros medios y proveyéndoles de contenido (Angele,
2018).
Solo el principal medio, El País, alcanza un total global de 59,8 millones de usuarios,
el 52 por ciento de ellos en España. El 73% de la audiencia digital en España se concentra
59
en cinco periódicos, tres digitales y dos canales de televisión para informarse semanalmente.
Los medios digitales más leídos son El País, El Mundo y 20 minutos (Newman, 2019). Y los
medios tradicionales más leído son El País, El Mundo y La Vanguardia, mientras que tres
medios digitales como son ElDiario.es, El Confidencial y OKdiario, están entre las diez primeras
posiciones de lectura semanal, según datos de la Asociación de Medios de Información
(AMI), que representa a 92 medios de información nacionales y regionales, generalistas y
deportivos, en el soporte digital y en papel (AMI, 2019) y que puede verse en la figura 6.
Figura 6
Porcentajes de usuarios de medios en España.
Nota. Adaptado de Digital News Report 2019, (p. 109) por N. Newman, 2019, Reuters Institute for the Study of
Journalism. Traducción propia.
Como vamos a ver en el análisis de redes sociales sobre los medios que se han hecho
eco de la presentación del VIII Informe Foessa, las audiencias se crean de forma diferente
hoy a como lo hacían hace tan solo unos pocos años, como puede verse en las cifras de la
Tabla 2.
Tabla 2
Datos de los principales medios españoles en Twitter.
60
El 7 por ciento de los usuarios de los medios en nuestro país llegan a esos medios
desde las redes sociales (Pujol, 2019a). Además, los usuarios llegan al contenido por la
recomendación de conocidos más que por la confianza en los medios de referencia. O por
la recomendación de algoritmos de agregadores o buscadores en los que también influyen
las redes sociales.
Una de las primeras cosas que conviene considerar del principal medio español en
Twitter por número de seguidores, @el_pais, es la evolución de su trabajo en redes sociales.
Se solicitó en junio por escrito a Soledad Alcaide Jefa de Redes Sociales y Newsletters de El País,
datos e información de Twitter Analytics de la cuenta, pero nos indicó vía correo electrónico
que lamentaba no poder atender la petición, pero que por política de comunicación de la
empresa no tenían permiso para difundir esos datos, ni siquiera para investigaciones
académicas. Según metricspot el 59,5% de sus tuits lo son para emitir mensajes de contenido
propio. El 32% son retuits de contenido de otros. Entre los usuarios que más retuitea,
están@FotografíaPais, @Planeta_Futuro, @el_pais_madrid, @el_pais_deportes y
@el_pais_economia. Y solo el 8,5% son conversación/respuesta a otros usuarios. La cuenta
tiene 12 años de antigüedad y aunque su frecuencia de retuiteo al día media es de 113 tuists
por día; en la actualidad su frecuencia media es de 98 tuits (Metricspot, s.f.). Su eficiencia,
medida en función de veces que algún tuit ha sido retuiteado o marcado como favorito,
alcanza su máximo los domingos. Y en lo que se refiere a su eficiencia diaria, la franja horaria
en que más actividad se produce de tuits retuiteados o marcados com favoritos es de 8:00 a
8:59, como puede verse en las figuras 7 y 8.
Figura 7
Porcentajes de tuits, retuits y respuestas de la cuenta de @el_pais.
Figura 8
Eficiencia según franjas horarias de la cuenta de @el_pais.
61
Pero los usuarios de El Mundo retuitean o marcan como favoritos preferentemente
entre las 6:00 y las 7:00 de la mañana, mientras que los de La Vanguardia lo hacen entre las
17:00 y las 18:00 y los de ABC entre las 21:00 y las 22:00, como puede verse en la Figura 9.
Figura 9
Eficiencia según franjas horarias de El Mundo, La Vanguardia y ABC.
62
Mientras todo eso ocurría, la capacidad de transmitir información por medios
telemáticos equivalía en 1986 a dos páginas de periódico por persona y día. Teniendo en
cuenta que la capacidad de las telecomunicaciones ha crecido cuatro veces más rápido que la
de la difusión de noticias clásica, en 2010 alcanzó el equivalente a 20 periódicos por persona
y día.
Las tecnologías de la información y el conocimiento no sólo permiten transmitir
información a través del espacio sino también almacenarla. Y esa memoria digital se ha
duplicado cada tres años en las últimas décadas. Ahí se encuentra el problema fundamental:
la cantidad de información disponible, la sobrecarga informativa (Horrigan, 2016). Tenemos
un problema de distracción en la época dónde es más fácil que nunca acceder a ella. En lugar
de aprovechar dicho acceso, las tecnologías han generalizado la epidemia de distracción
(Sullivan, 2016).
Tanto el trabajo como el ocio se desarrollan hoy en día ligados a actividades que
tienen que ver con la información (Anderson & Palma, 2012). La convergencia de medios
ha alterado la lógica con la que procesan la información los consumidores de medios (Jenkins,
2008). Las últimas décadas nos han enseñado que no somos capaces de procesar la
información correctamente y que debemos aprender a filtrarla adecuadamente.
Desde la creación de la imprenta, habíamos vivido en sociedades donde la
información era escasa. Crear, recopilar, almacenar y transmitir datos era lento, costoso y
difícil. Encontrar, y mucho más verificar los datos era un proceso lento. Hemos pasado, en
el espacio de muy pocos años, de la escasez de información a un tsunami de datos. La cuestión
ya no es cómo podemos producir o transmitir más información sino cómo encontrar lo que
importa. Necesitamos herramientas que nos ayuden a seleccionar la información (Bhaskar,
2016).
Sólo así podremos enfrentarnos al problema de la llamada sobrecarga informativa, al
estado de contar con ‘demasiada’ información para tomar decisiones o permanecer
informados sobre la realidad que nos rodea. El término (traducción del inglés information
overload) fue acuñado en 1970 por Alvin Toffler en su libro Future Shock (Toffler, 1973). Esa
sobrecarga de información la experimentamos cada día como una información inmanejable
que fundamentalmente nos distrae.
En la denominada Sociedad del Conocimiento se ha prestado poca atención a la
comprensión de cómo los comportamientos sociales han evolucionado para hacer frente a
la oleada de información (Whelan & Teigland, 2010). Peter Drucker está considerado el padre
63
de la Sociedad del Conocimiento. En 1969, en La era de la discontinuidad, su libro más
conocido, Drucker escribió una sección sobre la misma, donde anticipaba que las tecnologías
de la información de la sociedad del conocimiento, transformarían las economías, los puestos
de trabajo y la manera de ver el mundo (Drucker, 1969). Casi veinte años después, en un
artículo de 1988 en la Harvard Business Review, volvió a anticiparse al señalar que, debido a los
avances en esas tecnologías, las futuras organizaciones necesitarían de especialistas para evitar
ahogarse en los datos que producen. Hemos cedido a algoritmos desconocidos, la decisión
sobre la selección de los contenidos con los que interpretamos el mundo que nos rodea (Carr,
2011, 2014).
La selección de contenidos era una función central del periodismo. Se ha privilegiado
durante décadas el principio de objetividad y la externalización de lo que es noticioso en el
periodismo dejando poco espacio para la legitimación del juicio subjetivo de los periodistas
(Carlson, 2007). La selección mediante algoritmos actual basado en la creencia de que los
algoritmos son inherentemente objetivos está teniendo consecuencias significativas para los
discursos deslegitimadores de la prensa.
El periodismo tradicional ha practicado un orden interpretativo a través de la
estructuración seleccionada de noticias para crear un mapa significativo de lo que es
importante. Los algoritmos de los motores de búsqueda promueven la diversidad mediante
el acceso inmediato a diferentes puntos de vista y múltiples versiones de una historia, sin
legitimar una visión sobre otra (Carlson, 2017).
Muchos ciudadanos consideran que no necesitan usar fuentes de noticias
tradicionales ni buscar información de forma activa porque estarán expuestos a las noticias
y permanecerán bien informados a través de sus contactos en las redes sociales. Basándose
en los actuales patrones de uso, Gil de Zuñiga sostiene que, el actual entorno de demasiadas
opciones tiene consecuencias negativas y ha aumentando las brechas del conocimiento ya
que la simple exposición a noticias en redes sociales no facilita el aprendizaje como si lo hace
si se busca activamente la información (Gil de Zúñiga, et al., 2017).
Antes de la adopción generalizada de Internet, en un entorno sin la sobrecarga
informativa actual, las personas expuestas incidentalmente a noticias podían mantenerse
relativamente informadas. Hoy, aunque la gente puede recordar la información de los medios
sociales, eso no representa una ganancia neta indirecta en su nivel de conocimiento (Serrano
Oceja, 2019). La sobreabundancia informativa en línea solo contribuye a la percepción
ciudadana errónea de estar adecuadamente informados (Nichols, 2017a). Las redes sociales
64
proporcionan a las personas un falso sentimiento de estar informadas. Esa noción a su vez,
de que la gente ya no necesita buscar activamente noticias gracias a los algoritmos ha
contribuido a considerar que no es necesaria la mediación periodística.
Para poder entender cómo se realiza la creación de significado en la sociedad actual
tenemos que entender que los viejos conceptos de opinión pública y medios de
comunicación deben ser actualizados y creemos oportuno hacerlo con el enfoque académico
sobre el que han trabajado en la última década distintos autores alrededor de la idea de
‘opinión pública mediada’ (Guerrero & Arriagada, 2018).
El mundo social se asienta en nuevas infraestructuras de la comunicación que
mediatizan ese proceso. La generación de riqueza y la creación de códigos culturales han
pasado a depender de la capacidad tecnológica de las sociedades y las personas (Castells,
1998). Es esa ‘sociedad red’ de la que habla Castells, la red de redes con interconexiones
operando en un creciente número de niveles, escalas y planos, donde “la información de la
que se nutre la sociedad es el ingrediente clave nuestra organización social y los flujos … de
unas redes a otras constituyen la fibra básica de nuestra estructura social” (Castells, 1997,
p.548). Ese profesor asocia estar conectado con un nuevo modo de vivir que modifica
drásticamente nuestras maneras de socializar y considera Internet más que una tecnología un
medio de organización social (Castells, 2009). Otros autores han preferido completar esa
elaboración argumental con la idea más filosófica del ´ensamblaje’ para poder explicar no
sólo las estructuras de comunicación entre personas y entidades en la sociedad sino también
como se dota de significado a la realidad en las prácticas comunicativas de socialización.
Desde esta tesis se puede ir un paso más allá utilizando la conceptualización de la
construcción de la realidad social mediada, de los autores citados.
Los medios de comunicación de masas que hasta finales del siglo XX sirvieron para
dar significado a los marcos de referencia del mundo social a través de la difusión (radio y
televisión) y los medios impresos (fundamentalmente periódicos y revistas), han ampliado
las posibilidades de elaborar una comprensión compartida de nuestra esfera social. Ese
mundo social se ha hecho definitivamente global gracias a la digitalización, primero, y la
‘datificación’, después, y las posibilidades de comunicación que ofrecen (Kovach &
Rosenstiel, 2011).
Damos sentido a ese nuevo y más complejo mundo global interconectado, que ha
dejado de ser local, mediante todo un nuevo conjunto de prácticas de comunicación. Esa
acción comunicativa a través de las plataformas, es un proceso básico en la construcción de
65
la realidad social (Castells, 2006). Ese proceso es además necesario para dotar de significado
al mundo que nos rodea.
Mediante toda una serie de diversos actos de comunicación construimos un mundo
significativo a través de los medios. Pero ahora los medios han aumentado de forma
exponencial las posibilidades básicas de comunicación. Los medios son el escenario en el que
la comunicación es ‘moldeada’, mediatizada (Coultry & Hepp 2017).
2.6 Mediatización
El término teórico ‘mediatización’ que surge a principios del siglo XX, se ha convertido en
un concepto de referencia para explicar el cambio de paradigma en la investigación académica
sobre comunicación. Es el concepto que nos ayuda a analizar de forma crítica la interacción
entre los cambios en los medios y la comunicación, por un lado, y los cambios en la sociedad
por otro. Mediación se refiere a los procesos de comunicación en la sociedad en general.
Mientras que ‘mediatización’ describe los procesos de transformación y cambio en la
sociedad mientras tiene lugar la mediación. En las Ciencias Sociales, para entender mejor la
construcción de la sociedad se presta creciente atención al proceso comunicativo mediado
que hace posible la construcción de significado. El término ‘mediatización’ es el que abarca
todos esos procesos en el nuevo entorno digital ubicuo. Entendemos mediatización como
un marco teórico amplio para entender el papel de los medios en la cultura y la sociedad.
“El mundo social no solo es mediado sino mediatizado: esto es, cambiado en sus dinámicas y en su
estructura por el papel que continuamente juegan los medios en su construcción” (Coultry & Hepp, 2017,
p.15).
Para entender los aspectos de la creación de sentido en el consumo de noticias, el
concepto de mediatización ayuda a entender las transformaciones de la sociedad. Coultry y
Hepp defienden la importancia de este concepto en la investigación en comunicación y su
relevancia por la creciente prominencia de los medios de comunicación basados en las
tecnologías en las culturas y sociedades contemporáneas. La interrelación entre los cambios
en los medios y la comunicación por un lado y los cambios de la cultura y la sociedad por
otro, supera el viejo paradigma de ‘los efectos de los medios’. No podemos entender la
Sociedad del Conocimiento postindustrial y teorizar sobre los medios como hacíamos en la
época de los medios de comunicación de masas como influencias externas en la cultura y la
sociedad. Esa nueva conceptualización dialéctica ayuda a entender como las
transformaciones en la sociedad están entrelazadas con los cambios en los medios. Los
66
medios son una parte integral de la sociedad y la mediatización un “meta-proceso” (Coultry
& Hepp, 2017, p.35).
Coultry y Hepp usan un término para poder describir la compleja realidad del nuevo
entorno mediático. El concepto de colector, manifold en inglés, no se ha generalizado todavía
en la literatura académica, pero es una afortunada aportación para describir el nuevo entorno
mediático. La topología se interesa por conceptos como proximidad, número de agujeros, el
tipo de consistencia que presenta un objeto, comparar objetos y clasificar múltiples atributos
donde destacan conectividad, compacidad, metricidad o metrizabilidad. Puede servir también
para intentar analizar la realidad del nuevo escenario mediático. Para explicar las múltiples
dimensiones espaciales, su naturaleza interconectada y la pluralidad de medios; la idea de
‘colector’ ayuda a visualizar esta nueva realidad ubicua que nos permite acceder a la
información no sólo desde cualquier lugar de forma inmediata, sino retroceder en el tiempo
para relacionarla y complementarla. Por dar un ejemplo de esas posibilidades, podemos
reducir a un solo gráfico, los 741.573 titulares de portada del New York Times desde 1900 a
2017, mes a mes, para ver que países han preocupado a los estadounidenses con una
aplicación del mismo periódico (Goldberg, 2018). (Ver anexo 5).
La mediatización sirve como un amplio marco teórico para entender el papel de los
medios en la sociedad y las Ciencias Sociales. Ese marco teórico de la mediatización ha ido
desarrollando conceptos, modelos y métodos para entender las interrelaciones del nuevo
entorno digital y sus nuevas condiciones de comunicación e interacción social, basándose en
anteriores Teorías de la Comunicación. Es además especialmente útil como marco de
referencia para poder llamar la atención a campos de investigación infra-desarrollados,
utilizando enfoques y métodos de otros campos académicos. En el mundo anglosajón se usa
el término stretching cuando se trata de llamar la atención sobre campos de investigación poco
desarrollados, como es el tema de la exclusión social de esta tesis. Cuestiones que antes no
preocupaban a otros ámbitos académicos reconocen ahora el papel de la mediación y otros
procesos de comunicación en sus disciplinas, lo que favorece las aproximaciones
multidisciplinares, a la vez que anima una mejor consideración académica en otras Ciencias
Sociales.
La tesis clásica de la ‘construcción social de la realidad’ asumía que se podía construir
conocimiento simplemente juntando perspectivas superpuestas de los temas más necesarios
de los actores sociales en los respectivos contextos sociales diarios. Las infraestructuras
basadas en los datos juegan hoy un papel fundamental en la interacción social y han cambiado
67
la forma en que adquirimos conocimiento social. El conocimiento del sentido común del
mundo sigue siendo el conocimiento compartido con otros. Pero hay otras formas de
conocimiento del mundo social, no siempre evidentes para los actores sociales, sobre los que
no tienen control y que sin embargo les afectan profundamente. La acumulación de datos es
hoy continua en muchos procesos de la acción social y la interacción genera otros datos cuyo
procesamiento es inmanejable sin la automatización. Los datos y la ‘información’ generados
por sistemas informáticos son hoy una precondición para la vida diaria. Y el procesamiento
de datos masivo y constante actual se realiza con fines que no pueden ser definirse dentro de
los parámetros del interés general (Coultry et al., 2007).
Ese nuevo entorno mediático y sus infinitas posibilidades, es más complejo que el de
los medios impresos de referencia que eran el fundamento para la creación de la opinión
pública a través de periódicos y revistas consumidos de forma regular y que luego servían
como andamiaje argumental (Churchill, s.f.) y factual de la difusión en radio y televisión a
audiencias masivas. Las ideas, lo que era necesario conocer, se difundían desde los medios
impresos de referencia al resto de los medios escritos y a través de las ondas radiofónicas y
televisivas.
Ahora los planos, las dimensiones y las interconexiones superponen infinitas
posibilidades, moviéndose además fuera de un único eje espacio temporal definido. Ya no
solo se persuade, convence o manipula a las audiencias (Santamaría & Casals, 2000); sino que
se pueden incidir y modificar hábitos y actitudes mediante el análisis de datos de plataformas
y redes sociales del nuevo escenario mediático ‘datificado’. El nuevo entorno datificado de
los mercaderes de la atención (Wu, 2016) en la era de la sobreabundancia informativa
(Horrigan, 2016) ha trastocado la estructura tradicional de la comunicación de masas.
La huella digital que cualquier persona deja cada día con su actividad en distintos
dispositivos genera una secuencia de los datos que ha transformado los métodos para crear
opiniones públicas. El mundo se ha convertido realmente en una aldea próxima con una
reformulación total de lo social.
En el nuevo contexto digital, los dispositivos, las plataformas y los hipervínculos han
transformado las limitaciones de tiempo y espacio ampliando la disponibilidad de
información. Las nuevas tecnologías de la comunicación no han abolido el espacio. En el
mundo social contemporáneo se produce una reconceptualización del espacio, con una
ajustada distribución de la copresencia. En la nueva esfera pública mediada la necesidad de ser
orientado hacia los otros, se realiza de formas diferentes. En el nuevo entorno virtual online,
68
las relaciones personales ya no son el caso más habitual de interacción social, lo que cambia
la dinámica de como aprendemos a ser actores sociales (Coultry & Hepp, 2017).
El tiempo también adquiere una nueva dimensión en el espacio social, donde los
medios siguen siendo el principal recurso para focalizar la atención de grandes poblaciones
dispersas alrededor de puntos de referencia compartidos. En la idea de Manuel Castells de la
sociedad red, las redes son ‘estructuras complejas de comunicación’. La red como concepto
reduce el mundo de lo social a constelaciones de las redes personales (Castells, 2006). Pero
esa conceptualización no incluye los procesos de creación de significado de como se
construye el mundo social.
Las nuevas infraestructuras para aumentar la comunicación interpersonal, que
aceleran la interacción, crean déficits de tiempo para dar sentido a lo que se supone que
debemos conocer. Ese espacio en red es crecientemente opaco para los usuarios. Las
herramientas digitales rastrean nuestras acciones algorítmicamente, no para permitir que la
herramienta trabaje mejor para nosotros, sino para generar datos que otros usan. La ola de
digitalización ha creado un plano continuo de interacción basado en las tecnologías de
comunicación mediadas donde, cualquier actor esté donde esté, puede contactar y ser
contactado por las comunicaciones de cualquier otro.
69
ciudadanos’ y las ‘comunidades’ que ahora crean las redes sociales, pero también los medios
tradicionales en sus versiones digitales. Dichas comunidades no son solo entidades sino
también un proceso continuo de hacer comunidad en el que la principal característica sigue
siendo su capacidad de “dotar de significado a los actores involucrados” (Coultry & Hepp,
2017, p. 160).
Se asume en Ciencias Sociales que los ciudadanos comparten una orientación hacia
el mundo público donde se tratan —o deberían al menos tratarse— los temas de
preocupación común: esta orientación se define como conexión pública. Asimismo, se supone
que esta conexión pública se alimenta a partir de la diversidad del consumo mediático.
Durante la última década, tal y como señalan Guerrero y Arriagada, la investigación
iniciada por Coultry, Livingstone y Markhan en la London School of Economics (LSE) con su
proyecto sobre el papel que desempeña el consumo mediático en la creación de la esfera
pública ha posibilitado nuevas líneas a esa investigación académica. Ese objetivo de
comprender la conexión que establecen las audiencias y los ciudadanos con los asuntos
públicos, así como el papel que juegan los flujos de información que circulan a través de los
medios y las plataformas digitales, ha servido para abordar críticamente las conexiones entre
medios, audiencias, ciudadanos y asuntos públicos.
Para poder analizar el papel que están desempeñando los medios tenemos que
describir las nuevas formas de consumo mediático que están generando la posibilidad para
los individuos de involucrarse de formas igualmente novedosas en los asuntos de su interés,
en lo que ahora se denomina apropiación y su relevancia en los contextos de consumo
mediático en redes más allá del momento de exposición al contenido, y cómo contribuye a
la creación de opinión a través de la conexión pública. Ahora las audiencias asimilan y se
apropian de los contenidos e intercambian con sus círculos personales y sociales como
fórmula para construir significado, formarse opiniones y poder decidir si actuar o no en la
esfera pública (Coultry et al., 2007).
En el nuevo entorno mediático, distintos estudios que han seguido los
procedimientos metodológicos de la conexión mediada empiezan a producir datos sobre
cómo las plataformas operan como mecanismos de distribución de información que ayudan
a dar sentido a los ciudadanos para que puedan comprender y acotar el espacio público.
Además, los datos que continuamente se vuelcan en ellas las audiencias señalan que no
siempre se sienten representadas por los temas que tratan los medios de comunicación, lo
cual no es óbice para que cuándo eso ocurre, muchas veces las personas usen esa información
70
de los medios para socializarla, compartirla y discutirla en esas mismas redes (Coultry &
Hepp, 2017).
Las personas se sirven de los medios de comunicación para saber qué está ocurriendo
en el mundo. Buscan información en los medios institucionales masivos, pero también en
redes sociales y en otros espacios donde hoy se comparte y socializa la información. La nueva
ecología de los medios es un ágora líquida (Bauman, 2003) multidimensional y ubicua, en la
que la mediatización sirve como vínculo para la vida en sociedad. En esa nueva ecología, los
medios siguen siendo vehículos cruciales como puerto de entrada de las personas en la esfera
pública.
Esa es la conexión pública subyacente a la sociedad de la información que en gran
medida se sigue construyendo en la relación de los ciudadanos con los medios de
comunicación. Con los nuevos medios de comunicación, donde la conexión mediada no es
solo comunicación de masas. En el consumo mediático se superponen y traslapan una
variedad de prácticas por las cuales la gente accede a los medios. El hábito de seguir las
noticias que constituía a las audiencias en la era de la comunicación de masas ha cambiado y
hoy la audiencia ya no es resultado de la escasez de oferta mediática de arriba a abajo sino de
la convergencia de rutinas mediáticas de abajo a arriba (Heikkilä & Ahva, 2017).
Ese enfoque además traslada el interés de la investigación al papel de las noticias para
las audiencias. Más que hacer predicciones sobre audiencias, esta metodología ayuda a ofrecer
un mapeo descriptivo y una interpretación de la realidad actual del consumo de medios. Una
mirada panorámica para entender la actividad selectiva a través de la cual las personas deciden
como consumirán la información dentro del supermercado de las noticias (Schøder, 2017).
Con su metodología Coultry, Livingstone y Markhan tratan de encontrar una manera
nueva y más diversa de contestar una pregunta fundamental en la investigación en
comunicación, cómo encontrar evidencias de cómo los medios ayudan a orientar a los
individuos en los temas públicos. Ese concepto de la conexión pública como orientación
compartida hacia el mundo público donde se tratan los temas de interés y el papel que juegan
en ello los medios. Es una metodología que se ancla en una aproximación a los medios como
práctica, que permite una mejor aproximación al contexto de lo que las personas consideran
relevante en la esfera pública. La mayoría sigue conectando con el mundo público a través
de los medios, pero esa orientación toma muchas formas que involucra muchos elementos
heterogéneos que han cambiado de forma dramática con la generalización de internet. El
consumo a través de medios tradicionales y digitales aún contribuye de manera sustancial a
71
la posibilidad de que la gente se conecte con los asuntos de interés público (Coultry et al.,
2017).
En esa Sociedad de la Información globalmente interconectada que ha sustituido a
las sociedades con distintos niveles de desarrollo que constituían el mundo con fronteras
desde la revolución industrial, lo social se construye a partir de, y a través de, procesos
tecnológicamente mediados. A través de lo que seguimos llamando medios, que incluyen lo
que conocíamos como medios de comunicación de masas, pero también las plataformas
digitales, los motores de búsqueda, las redes sociales y las infraestructuras de comunicación.
La realidad del tejido social se construye crecientemente a través de procesos sociales
mediados. Desde finales del siglo pasado, las explosiones de la tecnología de la información
nos han inundado con más datos de los que podemos procesar y “la distancia entre esa
información fácilmente accesible y la capacidad individual de controlarla no ha cesado de
crecer” (Jenkins, 2008, p.227).
Aunque la ciudadanía o los profesionales de la información hagan un uso solo parcial
de los infinitos recursos y posibilidades, la mera disponibilidad de esas autopistas datificadas
ha transformado nuestro concepto de los medios y la forma en que damos significado a la
socialización en la esfera pública. Hemos abandonado el entorno impreso y de difusión de
un medio para audiencias masivas y nos acercamos a patrones crecientemente
individualizados a través de los cuales la gente puede acceder, seguir y comentar. En ese
proceso de creciente profundización de la interdependencia basada en la tecnología el
‘colector’ de medios como espacio topológico de muchas dimensiones está incrustado en un
entorno crecientemente complejo en el que en la práctica elegimos de un reducido conjunto
de posibilidades en un universo de medios multidimensional. Reducidas opciones diarias
frente a infinitas posibilidades.
72
proceso en continua formulación que involucran un continuo intercambio de datos. El
nuevo orden social, la base común compartida con la que se fundamentan y sostienen las
sociedades es moldeado hoy a través de una profunda mediatización que hace posible la
vertebración de distintos nodos del universo red. El nuevo entorno mediático define el
marco de relevancia y a la vez sirve para mantener unidas a las diversas colectividades. El
tejido social se construye hoy desde, y a través del, nuevo entorno mediático. Mediante
procesos tecnológicamente mediados en infraestructuras datificadas de comunicación. El
papel de los medios, la mediatización, en la construcción social de la realidad se ‘profundiza’.
Esa mediatización, lejos de cualquier enfoque determinista, involucra en cada nivel de la
formación social, distintas dinámicas mediadas que expresan las diversas manifestaciones de
la sociedad (Coultry & Hepp, 2017).
Con la transformación digital datificada no debemos seguir considerando la
influencia de los medios y la creación de opinión pública como un dominio social que influye
sobre otros dominios del mundo social. La digitalización ha producido un espacio infinito
de información incrustado en el tejido social del día a día que ha modificado todo lo que
podemos hacer y ha transformado nuestra forma de pensar y estar en el mundo.
La complejidad de esa nueva interdependencia mediada hace necesario reformular
los conceptos con los que damos forma y significado a la realidad social. Damos significado
a la realidad social por actos de comunicación a través de procesos mediados. Necesitamos
asimilar esa perspectiva más sofisticada para apreciar la complejidad del fenómeno para
entender la función de la comunicación en esta nueva era digital que ha trastocado la
estructura tradicional de la comunicación de masas.
73
con una idea habermasiana de una mera publicitación de la esfera pseudo-pública. La
transformación estructural de la vida pública, es el oportuno subtítulo de la obra de J. Habermas,
de 1986, anteriormente citada. Aquí seguimos una interpretación optimista, como la de la
Directora de la Real Academia de la Historia (Iglesias, 2009), para volver la vista atrás hacia
los medios de comunicación y los puntos de inflexión que en cada cambio de ciclo han
producido modificaciones tan profundas y transformadoras como la que estamos viviendo
en la actualidad.
Con el paso de la cultura oral a la cultura escrita se transformó la manera en que la
humanidad empezó a entender la realidad que le rodeaba:
74
por primera vez que la gente supiera de cosas que habían ocurrido en otras partes alejadas
del mundo. Con él, la escritura de noticias adquirió un tono más profesional. Empezó
entonces a usarse la llamada pirámide invertida para la organización de la información. Hasta
entonces, la redacción de las noticias había tenido un tinte muy subjetivo y seguía un orden
cronológico en el que los hechos más dramáticos se dejaban para el final (Cavallo & Charier,
2001).
A principios de los años 20 del pasado siglo, un nuevo invento vino a alterar el
tranquilo status quo de periódicos y revistas: la radio. Con aquella disrupción, algunos
periódicos se volvieron más analíticos y otros más sensacionalistas.
Otra nueva tecnología, la televisión, en solo dos décadas daría lugar a un fenómeno
al que la ciencia académica sobre comunicación ha prestado mucha atención: la adquisición
incidental de información. La gente que usaba el nuevo medio aprendía sobre cosas sobre
las que en principio no estaba interesada, la llamada adquisición ambiental (Hermida, 2010).
Con la nueva tecnología de la televisión comenzó a generarse cambio de paradigma,
muy sutil al principio: la televisión comenzó a centrarse, no en lo que interesaba a más gente,
sino en lo más provocativo y presuntamente más entretenido. La aparición de la televisión
por cable sólo aceleraría este proceso muy ligado a la ampliación de la posibilidad de elección.
Un precursor de los fenómenos que hoy vemos en Internet. La última gran revolución de
Internet, en la que nos hayamos inmersos, ha producido más cambios en los últimos
veinticinco años que en los anteriores cinco siglos, desde que Gutenberg creara la imprenta.
Pero en este nuevo entorno digital saturado de información, para que esta tenga sentido y
adquiera significado sigue haciendo falta que sea discriminada con criterios de relevancia,
contextualizada y relacionada con otras por criterios de coherencia con ayuda de
profesionales (Kovach & Rosenstiel, 2011).
Una de las falacias más extendidas en la era digital es que la abrumadora
disponibilidad de información hace que el conocimiento avance. No se trata solo de adquirir
información, sino de saber explicarla. El aumento exponencial de la cantidad de información
disponible y la facilidad de acceso a dicha información a través de Internet dificulta
enormemente la selección de la información relevante y no hace que los periodistas sean
menos necesarios, sino todo lo contrario, a fin de “descubrir hechos para explicar lo visible y lo
complejo y desenterrar y exponer lo impenetrable y lo oculto” (Friedman, 2016, p. 11).
Necesitamos “atravesar los datos no estructurados y todo el ruido para mostrar los patrones
relevantes” (Friedman, 2016, p. 211) porque estamos rodeados de demasiada información, y la
75
línea de delimitación que separa un mensaje con significado del ruido de fondo casi ha
desaparecido. La sociedad de la información ofrece cascadas de signos descontextualizados
y conectados entre sí de forma más o menos aleatoria mientras se distribuyen cantidades
crecientes de información a una velocidad también creciente. Una habilidad crucial en esa
sociedad de la información consiste en “saber protegerse frente a los datos informativos que
nos ofrecen y que no queremos”, como nos recuerda el padre de la modernidad líquida
Zygmunt Bauman (Bauman, 2010, p. 232).
Vivimos en una sociedad cuya característica es la escasez de pensamiento a largo
plazo. El ‘cortoplacismo’ está tan profundamente arraigado en nuestras instituciones que se
ha convertido en un hábito que se adopta con frecuencia. La incapacidad para mirar más allá
del último ciclo de noticias es una de las prácticas más habituales de nuestra generación. Para
una visión a largo plazo de la humanidad, la BBC creó BBC Future que pretende apartarse
del ciclo de las noticias y ampliar la lente y entender un mundo complejo y acelerado
sobrecargado de información. BBC Future ofrece profundizar y cambiar de perspectiva,
través del análisis basado en la evidencia, el pensamiento original y una narración atractiva,
aportan información sobre como el mundo está cambiando, y brindan soluciones sobre
cómo navegar por él (Fisher, 2019). En un mundo cada vez más complejo, para poder
analizar las transformaciones que ha sufrido el periodismo, seguimos usando las redes
conceptuales que hemos heredado o aprendido para captar unas realidades que se nos
escapan. Para poder analizar cómo las personas han cambiado su forma de obtener
información a través de los medios de comunicación, es oportuno utilizar una aproximación
interdisciplinar con cierta perspectiva histórica. Seguimos necesitando mediadores capaces
de explicar la información en la que estamos todos inmersos. Ayudar a examinar los datos,
para que surjan nuevas correlaciones. Esa capacidad de dar sentido y de narrar relatos
persuasivos que a lo largo del tiempo ha sido la labor los medios, ahora que producimos
demasiada información, resulta si cabe más necesaria para poder procesarla con eficiencia.
La creciente disponibilidad de información precisa del arbitrio de los medios para facilitar
que la opinión pública pueda dar sentido a los datos que genera el saber cada vez más
especializado. Repensando como ya hacen los medios más punteros nuevas formas de relato
susceptibles de ser leídas, comprendidas y asumidas por más ciudadanos (Guldi & Armitage,
2016).
En el nuevo entorno mediado, los periodistas argumentan por medio de nuevas
narrativas, uniendo explicación y comprensión, y a combinarlo con el estudio de lo particular
76
para descubrir pautas, estructuras y regularidades. “Necesitamos la mediación de los medios como
instrumento de orientación en entornos poblados de datos irrelevantes” (Innerarity, 2017, p.15). Pero
para ayudar a distinguir qué es significativo y qué es irrelevante los medios tienen que
entender que la noticia ya no puede considerarse como un relato único y autorizado de lo
que el público necesita saber. El Instituto Reuters para el estudio del Periodismo (RISJ por
sus siglas en inglés) propone una nueva reconceptualización del concepto de noticia, después
de preguntar a audiencias diversas en grupos de discusión que entendían por tal concepto.
Según dicho Instituto, en el actual entorno saturado de los medios de comunicación, el
público ya no busca un servicio regular en periódicos o telediarios, sino que demanda
información de forma ocasional. Y busca información fiable para obtener seguridad en un
mundo complejo y arriesgado. Explorando las cambiantes formas en que los ciudadanos
buscan las noticias y midiendo como las evalúan, consideran que los medios deben establecer
una corriente de fines compartidos entre productores y consumidores. Si la mayoría de los
estudios académicos sobre los medios de comunicación se han centrado en la producción de
noticias o en como las audiencias las consumen, este instituto propone centrarse a la vez en
ambas, la producción y el consumo. Abandonando las variables sobre confianza como
medida de aceptación, se centraron en registrar que era lo que el público mismo consideraba
que se debía atender. Desde esa perspectiva investigadora, más que una desconfianza en los
medios, lo que observaron sus investigadores en distintos grupos de discusión es que los
medios no enfocaban las noticias de forma adecuada. Tampoco sus prioridades coincidían
con las necesidades de los consumidores. Los medios hablaban de un mundo que no era el
de sus audiencias. Y al igual que había ocurrido con los grupos de discusión con distintas
audiencias, en los grupos de discusión con periodistas, pudieron constatar que estos creían
saber lo que querían sus audiencias cuando no era así (Coleman et al., 2009).
Los usuarios de los medios quieren información para mantenerse al día, o para
entender los problemas de un mundo cada vez más complejo. Demandan información útil.
Quieren también información fiable para obtener seguridad en un mundo inseguro. Y por
último demandan información de entretenimiento para distraerse frente a la ansiedad que les
provoca ese mundo incierto. El periodismo no se está quedando obsoleto, pero si se enfrenta
a un entorno más complejo. Debe dejar de ser una lección unidireccional para convertirse en
una herramienta para que el público pueda profundizar mejor en lo que le interesa (Kovach
& Rosenstiel, 2011).
77
A menos que podamos confiar en que los medios ayuden a crear una base compartida
de conocimientos comunes, el viejo concepto de opinión pública seguirá vaciándose de
significado para entender la realidad social en esta era de cambios acelerados. Durante los
dos últimos siglos, la ciudadanía se ha consolidado sobre la base de esa conexión pública.
Los medios de comunicación han sido el principal instrumento para proporcionar el vínculo
entre el gobierno y los representados. Cuando muchos sienten que las noticias no explican
el mundo tal como lo reconocen, ni explican sus preocupaciones dejándoles a menudo
sintiéndose como extraños, sólo alimentamos la desconfianza que está detrás del auge de
diversos populismos en las sociedades democráticas, del que hablamos páginas más atrás.
Para una parte significativa de la población la inmensidad de Internet, la abundancia
de fuentes de noticias y la fragmentación del espacio público en línea los ha dejado más
inseguros que nunca. La llamada Sociedad Red moderna es compleja y los debates sobre ella
se llevan a cabo en un lenguaje misterioso y tecnocrático que muchas personas encuentran
difícil de entender. Y lo que los medios trasladan es ininteligible y generan la sensación entre
las audiencias de ser olvidados. “Las noticias (a menudo inadvertidamente) enmarcan la
realidad de maneras que dañan y socavan la confianza de la gente” (Coleman et al., 2009,
p.40).
Hoy en día si un ciudadano común busca información en un dispositivo electrónico,
descubre que no está capacitado para juzgar la mayoría de los asuntos de un mundo cada vez
más complejo en el que necesita saber de más cosas. Esta abrumadora complejidad produce
sentimientos de impotencia entre una ciudadanía contra la dependencia en los expertos. La
actual sociedad del conocimiento en la que vivimos funciona gracias a la división y
especialización del trabajo. Esa especialización requiere de una comunicación constante entre
ciudadanos y expertos, pero la sociedad digitalizada ha generado una perniciosa costumbre
al ofrecer un atajo a la erudición. La indulgente apariencia de conocimiento producida por el
acceso sin límites a información, ha creado un creciente rechazo a la división entre
profesionales y legos alimentada por Google (Nichols, 2017b).
En un entorno crecientemente complejo, lo periodistas deberían adaptar su
mediación para mantener a la ciudadanía informada y hacer comprensibles las cosas. En un
mundo de información constante, entregada a gran velocidad y disponible veinticuatro horas
al día, hay más información disponible, y sin embargo la gente resulta estar menos informada
(Gallup, 2018). Y es un problema que está empeorando en lugar de disiparse en esta
civilización del exceso porque hay demasiada información descontextualizada. Vivimos en
78
una “espiral de simplicidad” (Ripley, 2018), por parafrasear a Noelle-Neumann (Noelle-
Neumann, 2010), con una afortunada descripción de como reducimos la información a
estereotipos superficiales que no nos ayudan a entender la realidad que nos rodea. Con esa
transmisión descontextualizada global y acelerada “hemos alcanzado una masa crítica en la
que el medio electrónico ha cambiado de manera decisiva e irreversible el carácter de nuestro
entorno simbólico” (Postman, 2001, p. 32).
Antes de que se generalizase Internet, los medios de comunicación de masas creaban
un flujo cuidadosamente seleccionado y editado de información, que ayudaba a estar en el
mundo comprendiendo lo que necesitábamos para manejarnos en él. No todo contaba como
noticia. Los periodistas informaban sobre cosas que creían que la mayoría debía saber. Ahora
en el desorden caótico de la sobreabundancia informativa hemos creado la ilusión de estar
informados. Surfeando superficialmente a través de interminables páginas de Internet la
gente piensa que está aprendiendo cosas nuevas, desplazándose a través de cientos de
titulares “lo que produce legos que creen —erróneamente— que entienden la noticia”
(Nichols, 2017a, p. 143). Como señala Sartori, “la información no es conocimiento porque
no nos lleva a comprender las cosas: se puede estar informadísimo en muchas cuestiones, y,
a pesar de ello, no comprenderlas” (Sartori, 2002).
Esa transmisión interactiva a la carta en realidad precede a Internet y a la televisión.
Mientras que muchos expertos tienden a señalar a Internet por la profusión de aspirantes a
la perniciosa idea de están mejor informados que los expertos en la multitud de asuntos que
inundan sus pantallas. Para esto, tenemos que mirar un poco más atentamente a la relación
del público con los medios en otra época de nuevas tecnologías. En los años 70 del siglo XX,
la radio empezó a ofrecer algo que hoy nos es muy familiar: un formato interactivo. Atender
llamadas de la gente que quería hablar de las noticias y expresar sus propias opiniones. Este
formato de radio proporcionó las bases para los ataques al conocimiento establecido que
floreció más adelante en los medios sociales. Creando un sentido de comunidad entre las
personas que tenían una opinión sobre un tema. Internet superaría este tipo de construcción
de comunidades, pero el fenómeno comenzó antes en la radio. Allí está el origen de los
oyentes que rechazaban las fuentes tradicionales de noticias. Allí nace la creencia popular que
los medios establecidos eran deshonestos y poco fiables. Y de ahí pasó a algunos canales de
televisión (Kovach & Rosenstiel, 2011).
En el actual ciclo de noticias ininterrumpido da voz a supuestos expertos pidiéndoles
que hablen sobre cualquier cosa y, sobre todo. Mientras los verdaderos expertos no pueden
79
responder a las preguntas si la mayoría de la gente cree saber las respuestas. Amplias mayorías
sólo aceptan evidencias que confirman lo que ya creen, alimentando un ‘sesgo de
confirmación’ en lo que ha venido a denominarse el filtro burbuja (Pariser, 2017). La
desconfianza de los medios de comunicación es sólo un síntoma de la enfermedad más
grande: la gente cada vez más no confía en nadie. Ven todas las instituciones, incluyendo a
los medios, con desdén.
Editar un periódico, una revista, un programa de radio o informativo de televisión,
siempre ha implicado lo que ahora llamamos curación. Lo que ha cambiado es que la curación
es más necesaria porque el mundo ha cambiado y necesitamos nuevos tipos de
intermediación periodística. En esta sociedad de demasiados datos, tener los datos correctos
se hace imprescindible. En un mundo donde no tenemos tiempo, elegir lo correcto es
valioso.
El periodismo siempre ha tratado de seleccionar las fuentes y contenidos para luego
estructurarlas como una historia que distribuyen para ayudar a crear la opinión pública. Entre
las funciones del periodismo (Kovach & Rosenstiel, 2011), su función de mediación se ha
modificado. Facilitando una navegación de confianza en el entorno digital (Friedman, 2016).
Se han establecido las sucesivas revoluciones que han cambiado nuestra forma de
entender el mundo, pero quizá es más acertado hablar de oleadas para explicar el uso de los
medios en la modernidad, en términos históricos, que durante cinco siglos transformó
Europa primero y después el resto del mundo conocido desde la invención de la imprenta
por Gutenberg en la segunda mitad del siglo XV. Hablar de olas resulta más adecuado ya
que, aunque siempre han existido avances tecnológicos que han caracterizado de forma
especial distintas épocas, así se realza que lo realmente importante en la creación de la opinión
pública es la relación entre todos los medios existentes en un punto del ámbito espacial y
temporal. Y además nos ayuda a entender mejor qué hace distinta esta última oleada, dónde
podemos movernos por distintas dimensiones, volver atrás como nunca antes pudimos
hacerlo e influir en el futuro con formas mucho más sofisticadas. Podemos hablar de tres
grandes oleadas en la historia de los medios: la mecanización de la imprenta; la electrificación
de medios impresos y de difusión y la digitalización. Podríamos añadir una cuarta, la
datificación, en la que nos hallamos inmersos (Kovach & Rosenstiel, 2011).
El tiempo como dimensión del espacio social se ha visto modificado en la lucha por
la atención en esta era de motores de búsqueda y redes sociales donde hemos tenido que
cambiar las formas de cuantificar número de lectores y audiencias para saber dirigirnos a ellas
80
con mayor eficacia gracias a los datos que ellas mismas nos proporcionan (Coultry & Hepp,
2017).
Kovach y Rosenstiel, que muestran tanto los aspectos positivos como el lado
negativo de las distintas épocas de los medios de comunicación, consideran que el actual
escenario donde se prima el entretenimiento empezó a cambiar de forma casi imperceptible
con el auge de la televisión. El paradigma de elaboración de noticias primando lo que las
audiencias necesitaban saber poco a poco pasó a segundo plano cuando este medio vio que
necesitaba cubrir los 1.440 minutos que tiene cada día. Lo presuntamente interesante y
provocativo se convirtió en fundamental. Ese sesgo hacia la velocidad hoy tan presente hoy
a través de las últimas tecnologías en la era de internet cambió el periodismo donde la
inmediatez de los rumores y las suposiciones primaba sobre el proceso de verificación. Bien
es verdad que como señalan los mismos autores, esas discutibles prácticas en los medios de
difusión masiva, obligaron a que los periódicos de referencia se hicieran más profundos y
más analíticos (Kovach & Rosenstiel, 2011).
El marco teórico de la mediatización nos ayuda a considerar el potencial para
estimular, involucrar e integrar a la ciudadanía más cívica en la creación del tejido social, más
que a seguir a aquellos que solo se preocupan del potencial de los medios, no ya ahora en la
era de internet sino desde el advenimiento de la difusión en radio y televisión, para distraer
a las audiencias y fragmentar la sociedad. Para ir un poco más allá del análisis sin matices del
alto consumo televisivo de entretenimiento como causa de los menguantes niveles de
participación cívica y optar por una descripción más sutil y matizada de como el actual
entorno mediático contribuye a la creación de la opinión pública, debemos optar como hizo
Lippmann hace ya un siglo (Lippmann, 2003) o Muñoz Molina hoy (Muñoz Molina, 2015),
por detenernos en un análisis más pormenorizado (Muñoz Molina, 2013). Como señala este
autor: “No hay desarrollo sin educación y no hay democracia sin educación. El
funcionamiento de la democracia se basa en la existencia de ciudadanos soberanos capaces
de tomar decisiones racionales a partir de una apreciación lo más ajustada posible de la
realidad” (Muñoz Molina, 2010).
Cuando Lippmann planteó como obtenían los ciudadanos la información que
necesitaban, reformulando el concepto de opinión pública que hemos usado durante más de
un siglo, ya señaló como muy a principios del siglo XX, universitarios y ejecutivos decían no
tener demasiado tiempo para ocuparse de leer los periódicos. Sorprende leer el tiempo que
se dedicaba a leer los periódicos y las justificaciones que se daban en la primera encuesta
81
científica sobre el tema a principios de 1900 (Lippmann, 2003). Si Lippmann usaba el término
‘pseudoentorno’ para explicar la realidad que construían los ciudadanos con la información
que proporcionaban los medios, no deja de sorprender leer hoy que ya entonces el ciudadano
medio decía carecer del tiempo y la capacidad necesarios para digerir volúmenes de
información crecientes. Lippmann citaba en su obra el estudio de Wilcox, The American
Newspaper. A study que en 1900 los profesores Hotchkiss y Franken enviaron un cuestionario
a estudiantes universitarios de la ciudad de Nueva York y a profesionales y ejecutivos de
Chicago en el que el 75% de los individuos afirmó emplear solo un cuarto de hora diario a
leer la prensa. La línea argumental de Lippmann incide sobre los procesos de formación de
la opinión pública y defiende a la prensa como el principal medio de contacto de la sociedad
con su entorno. Así como considera que es necesario interponer algún tipo de conocimiento
experto entre los ciudadanos y lo que ya entonces empezaba a considerarse como un entorno
crecientemente complejo. Vasto entorno para el que consideraba preciso un esfuerzo frente
a la creencia de que la generación de conocimiento para entender un entorno cambiante no
precisaba de ese empeño añadido por parte de los lectores de periódicos.
Ideas que siguen estando tan de actualidad en el nuevo entorno digital en el que la
facilidad de acceso alimenta la percepción de que esa facilidad junto a la inmediatez puede
transformar la información automáticamente en conocimiento. Lippmann resulta ser el
primer referente cuando nos preguntamos cómo puede la sociedad obtener y gestionar la
exorbitante información que debemos administrar para ‘estar’ en el mundo contemporáneo.
“Hasta que no arraigue en nosotros el hábito de analizar opiniones cada vez que
leamos, hablemos y decidamos, la mayoría apenas llegaremos a sospechar que
necesitamos ideas mejores, ni estaremos interesados en ellas cuando aparezcan, como
tampoco seremos capaces de evitar que la nueva técnica de la inteligencia política sea
manipulada” (Lippmann, 2003, p. 212).
82
Los dos cambios fundamentales para el aprendizaje público en esta era de la
mediatización profunda es que surfeamos por el universo digital para adquirir información
“de múltiples fuentes y en momentos diferentes” (Kovach & Rosenstiel, 2011, p.173). La
forma de mediación ha cambiado. Ya no obtenemos las noticias de una vez en un periódico
o viendo el telediario. Consumimos noticias a lo largo del día en distintos pedacitos,
pastoreando temas que llaman nuestra atención según lo que nos ofrezcan los algoritmos en
las redes sociales y las plataformas digitales. La mayoría de la gente ya no accede a los medios
impresos o a la televisión como se había hecho durante décadas. Ahora se mueven desde
distintos dispositivos entre varias fuentes y en cortos periodos de tiempo. Los consumidores
de noticias acceden a lo que llama su atención en función de que les seleccionan los
algoritmos.
A diferencia de lo que ocurrió cuando se generalizó la televisión y lo que los
científicos sociales llamaban la ‘adquisición ambiental de noticias’ que hacía que los
ciudadanos aprendieran sobre cosas en las que inicialmente no estaban interesados; en la
actual era de la sobreabundancia informativa, dada la inmisericorde saturación a la que a
diario se ven sometidos los ciudadanos se produce la aparente contradicción de que con
información más accesible que nunca, podemos estar peor informados. “Información que
crea la ilusión de que sabemos algo, pero que de hecho nos aparta del conocimiento”
(Postman, 2001, p. 111).
Además, ese mismo exceso de información disponible hace que seleccionemos peor
la información. Cuando el número de medios eran más limitado, el proceso de selección de
lo que nos informábamos era elaborado en parte por la labor de gatekeeping del periodismo
sin la tiranía de las audiencias. Y hoy con infinitas fuentes disponibles escaneamos con prisa
antes de decidir que leemos, en lugar de pararnos a analizar que serviría mejor a nuestras
necesidades. Con menos opciones la gente seleccionaba mejor lo que leía, veía o escuchaba
(Panek, 2016).
Esa es la verdadera brecha de información. La brecha entre consumidores críticos de
noticias y personas más “inclinadas a desconectar o engullir diversión y entretenimiento”
(Kovach & Rosenstiel, 2011, p.168). Un nuevo término infotainment, suma de los términos
información y entretenimiento que aúna contenidos de medios basado en información que
también incluye contenido de entretenimiento en un esfuerzo por mejorar la popularidad
entre el público y los otros posibles futuros consumidores. El problema está en que ese
crecimiento del infoentretenimiento está mucho más condicionado de lo que en principio
83
pudiera parecer por los mercaderes de la atención que hay detrás de cada pantalla de los
diferentes dispositivos con los que los ciudadanos permanecen permanentemente
hiperconectados. Conectados mediante sofisticadas técnicas que provocan crecientes
dependencias y adicciones (Alter, 2017)
En 2016, en su quinto informe anual sobre el cambiante entorno de los medios el
Instituto Reuters para el estudio del periodismo, basado en una encuesta a más de 50.000
personas en 26 países (Newman, 2016), el mayor estudio de consumo de medios en todo el
mundo, se mencionaban la creciente importancia que las audiencias de distintos países daban
a las llamadas noticias intrascendentes. Y para ello, analizaron la distinción entre ‘hard news’
y ‘soft news’; la diferencia entre lo que dicen y hacen las audiencias y lo que denominaban
sesgo de deseabilidad social. En España se encuestó a 2.104 personas y se realizaron focus groups
adicionales como en EEUU, Reino Unido y Alemania. Como socios académicos participaron
el Centre d’études sur les médias, Université Laval, de Québec, Canadá; el News and Media
Research Centre de la Universidad de Canberra en Australia; Dublin City University, Irlanda;
el Hans Bredow Institute de Hamburgo; la Universidad Roskilde de Dinamarca; la
Universidad de Tampere de Finlandia y la Facultad de Comunicación de la Universidad de
Navarra. Llegaron a la conclusión de que la vieja separación entre noticias importantes y
noticias interesantes (la vieja dicotomía de hard news y soft news de la que se habla en la literatura
académica anglosajona), ya no sirve para conceptualizar lo que los ciudadanos consideran
noticias. Un informe del mismo Instituto de hace una década ofrecía otra forma de clasificar
las noticias que es más adecuada para el actual entorno mediático por el que navegamos.
Según dicho estudio del Reuters Institute for the Study of Media (Coleman et al., 2009), en
el actual entorno saturado de los medios de comunicación, el público entiende el significado
de la noticia de tres maneras diferentes: como información (ya sea útil o fiable) y también
como entretenimiento. Esa información útil además de refiere a una demanda ocasional en
lugar de un servicio regular. Se busca información fiable para obtener seguridad en un mundo
complejo y arriesgado. Y también se considera información lo relacionado con el
entretenimiento.
Actualmente disponemos de herramientas digitales (Benton, 2009) muy precisas que
nos proveen de datos para medir cuándo se habla de un tema; cuál es su contexto; cómo
evolucionan las noticias a lo largo del tiempo; qué camino siguen cuando viajan por las
plataformas y autopistas de la información en el nuevo ecosistema mediático. Entre las
nuevas herramientas para rastrear cómo se cubren las noticias, destacan las del Media Cloud
84
del MIT Center for Civic Media o Harvard University Berkman Klein Center for Internet
and Society como ejemplos digitales para medir con datos como los medios cubren los temas.
Cuando se empieza a revisar cómo han tratado los medios en nuestro país las
consecuencias de la Gran Recesión en la década posterior al año 2008, se encuentran
referencias continuas a la Gran Depresión de 1929. Como se trata, según defienden distintos
economistas, de la crisis más grave que han padecido las sociedades desarrolladas desde
entonces; pero es bueno recordar como señala Walter Lippmann entonces que “el tipo de
periodismo que realizamos hoy nació de las exigencias de esa época” (Lippmann, 1959). Ese
‘hoy’ del que habla Lippmann, podríamos acotarlo al periodo que va desde antes de la Gran
Depresión hasta la generalización de Internet. Lippmann muestra ya a principios de los años
20 del siglo pasado una preocupación orteguiana por lo que el denomina el nacimiento de
las sociedades masivas contemporáneas en sus libros más conocidos, Libertad y Prensa (1920)
y Opinión pública (1922). Para ese autor la inacabable secuela de consecuencias que siguieron
al colapso económico de la Gran Depresión y la conmoción social qué le siguió, marcó a “la
primera generación de periodistas, a los que se les había asignado la tarea de informar a una
audiencia masiva acerca de un mundo sometido a cambios tan radicales, profundos y
acelerados” (Lippmann, 1959, p.85).
Si Lippmann puede considerarse el periodista más leído y respetado del siglo XX
(Steel, 2008), o el decano de los periodistas como lo define Hugo Aznar en la introducción
de su obra Libertad y prensa publicado en 1920, con recopilaciones de publicaciones previas
en The Atlantic Monthly de 1919, abunda además en la tradición periodística de recopilaciones
de artículos convertidas libro; su más digno sucesor hoy, el periodista del New York Times
Thomas Friedman, que comenzó trabajando en la sección económica del New York Times
en 1981, y es el corresponsal del periódico en Washington y columnista del mismo periódico
desde 1995, habla también en su último libro (Friedman, 2016) de nuestra actual era de las
aceleraciones y las consecuencias para el periodismo, la educación y la economía de la Gran
Recesión. En el próximo apartado económico de este marco teórico, vamos a recorrer ese
espacio histórico entre ambos autores desde la Gran Depresión para entender cómo ha
cambiado el mundo de los medios y su influencia.
Del concepto de opinión pública en la ‘Gran Sociedad’ de la que habló Lippmann y
sus transformaciones, siguiendo al profesor de la London School of Economics and Political Science,
Graham Walles; a la opinión pública mediada conceptualizada hoy también desde la LSE por
los profesores Coultry y Livingstone en la Sociedad de la Información en la era de las
85
aceleraciones de la que escribe Friedman, hemos trazado un hilo conductor para redefinir
conceptos para entender categorías económicas y mediáticas que sean más útiles para
defender las instituciones y nos ayuden a entender un mundo cada vez más complejo.
Ya en los años 30 del siglo pasado Lippmann se anticipó a otros autores y por ello
obtuvo no solo el reconocimiento de autoridades, funcionarios, expertos, colegas de los
medios de comunicación y lectores (más de 250 periódicos que publicaban su columna de
EEUU y 25 del resto del mundo); sino también del ámbito académico ya que sus tesis sobre
la opinión pública abrieron entonces nuevas líneas de investigación, según explica Ronald
Steel, su biógrafo.
Defendía el decano de los periodistas que nadie había preparado a los de su gremio
en aquella época para enfrentarse al desconcierto y los cambios; pero sus análisis y la
reformulación de conceptos sentaron las bases para un periodismo más profesional cuyos
parámetros son hoy los cimientos desde los que volver a repensar el mundo complejo al que
debemos seguir enfrentándonos perplejos pero dispuestos a intentar “proporcionar aquello
que a la larga necesita conocer el público” (Lippmann, 2003, p.108), eso que Lippmann
consideraba periodismo responsable de interés público.
Si en demasiadas ocasiones se ha analizado el trabajo de Lippmann centrándose en
las dificultades de gobernar las sociedades democráticas crecientemente complejas
careciendo de la información adecuada, esta tesis prefiere focalizar su atención en como
dicho autor se anticipó a las consecuencias que las transformaciones sociales iban a tener en
lo que el denominó Gran Sociedad. Así como en como sus análisis ayudaron a armar el
concepto de opinión pública en un nuevo entorno afectado por los cambios tecnológicos en
las comunicaciones. Entonces con el telégrafo, el teléfono y la radio.
Como colaborador del Comité de Información Pública (Committee on Public
Information Facts, s.f.), la agencia federal del gobierno de EE UU creada para influenciar la
opinión pública de los estadounidenses respecto de la participación de ese país en la Primera
Guerra Mundial. Conocida popularmente como la Comisión Creel, fue creada en 1917 para
generar apoyo popular a los objetivos del gobierno de EE UU. Su división de noticias emitió
más de 6.000 comunicados y envió publicaciones a más de 600.000 profesores. El mayor
despliegue hasta entonces realizado para influir en la opinión pública con rapidez con un
conjunto de ideas para conseguir modificar la opinión mayoritaria entre los ciudadanos de
Estados Unidos contrarios a entrar en dicha guerra. Solo existía hasta entonces otro caso
similar: la movilización de la población inglesa para crear un ejército en un país en el que el
86
servicio militar no era obligatorio. Para la movilización en Reino Unido, un país sin ejército
que había declarado la guerra a la mayor potencia militar del mundo (Wu, 2016).
Lippmann dio forma al concepto de opinión pública, al plantearse como debían los
medios dar a los ciudadanos la información que necesitaban. Dio un significado al concepto
abriendo una línea de investigación que a lo largo de los años han ido perfilando distintos
autores como Dewey (2004), Habermas (1986), Arendt (Gutiérrez de Cabiedes, 2015 y
Lasaga, 2017), Aron (2013), Innerarity (2011) y Pinker (2018).
La economía forma parte del núcleo de las políticas públicas y la forma en que los
medios de comunicación han trasladado esa información influye de forma fundamental en
como la ciudadanía ve y entiende el mundo crecientemente complejo que le rodea. El paro
en España, además de resultar la principal preocupación de los españoles según los
barómetros del CIS, es también, dadas sus específicas circunstancias, algo que nos diferencia
de los países de nuestro entorno, como puede verse en la Figura 10.
Figura 10
Tasas de paro en Europa en la década 2008-2017.
Es por ello que resulta de especial relevancia investigar como cubren los medios de
comunicación ese tema. Dado que es un tema demasiado amplio, interesa a esta tesis focalizar
la investigación alrededor de una de sus consecuencias más graves y a la vez menos tratadas
en los medios, la exclusión social. Lo que servirá como caso de estudio para entender mejor
como el nuevo entorno mediático aborda distintos temas.
Corroborar la hipótesis de que se trata de un asunto sub-representado en los medios
puede ayudar a entender mejor como se cubren hoy las noticias y cuan a menudo se hace.
87
2.9 Periodismo para explicar problemas esquivos en un mundo complejo
El desempleo, la principal preocupación de los españoles en las últimas décadas, es también
uno de los problemas más esquivos para la ciencia económica (Zárate, 2019, p. 19). Con esa
afirmación comenzaba el artículo de El País sobre Sarah Kessler y su libro Gigged, the End of
the Job and the Future of Work, considerado por el Financial Times como una de las mejores obras
de economía para explicar el futuro del empleo. Ese problema complejo y multifactorial, al
que han prestado atención los medios de comunicación, crecientemente desde enfoques
alrededor de la desigualdad, ha dejado de lado sin embargo una de sus consecuencias más
relevantes: la exclusión social. La desigualdad ha recibido mucha atención en los foros
académicos durante décadas, y la Organización Internacional del Trabajo (OIT,
2004) recomienda a los gobiernos políticas de empleo con salarios decentes como la mejor
forma para combatirla (Sánchez, 2017).
Cuando el ciclo de crecimiento de la economía española iniciado a finales de 2013
parece está llegando a su fin, es oportuno recordar que en 2007 nuestra economía acumulaba
el mayor déficit por cuenta corriente del mundo, en términos relativos como porcentaje del
Producto Interior Bruto (PIB), y el segundo en términos absolutos, sólo por detrás de los
Estados Unidos. Cuando llegó la Gran Recesión, esa deuda provocó una destrucción de
empleo sin parangón entre las principales economías europeas. El regreso al crecimiento
económico y a la creación de empleo, solo se produjo cuando nuestro país volvió a tener
superávit por cuenta corriente. Sin embargo, este saldo se redujo en 2018, y ha vuelto a cifras
negativas en los primeros meses de 2019 (de la Torre, 2019).
Aunque la economía estuvo creciendo durante más de seis años antes de la pandemia
de covid-19, después de la peor crisis financiera en 80 años, con un crecimiento lento, pero
más duradero; como la economía ha cambiado, a los economistas les resulta difícil identificar
los posibles riesgos (The Economist, 2019). Pero coinciden en señalar que las políticas
económicas no logran recuperar los niveles bienestar y en varios países desarrollados, entre
los que destaca España, el número de los excluidos no logra ser reducido y la frustración ante
una década de sueldos estancados alimenta la insatisfacción de los ciudadanos.
La Red Europea de Política Social (The European Social Policy Network ESPN)
proporciona información, asesoramiento, análisis y experiencia en cuestiones de política
social en la UE. Apoya a la Comisión en el seguimiento del progreso hacia la inclusión social.
Ayuda a la Comisión a garantizar que las políticas económicas y financieras tengan más en
88
cuenta los objetivos sociales. Proporciona a la Comisión una visión global e identifica las
áreas que más necesitan una mayor inversión social. Su núcleo son equipos nacionales de
expertos independientes coordinados por un equipo central de expertos internacionales.
Creada en 2014, reúne en una sola red las funciones realizadas por la Red Europea de
Expertos Independientes sobre Inclusión Social, la Red de Apoyo Analítico sobre el Impacto
Socioeconómico de las Reformas de Protección Social (ASISP) y el MISSOC (El secretariado
de Sistemas de Información Mutua de Protección Social) (Peña-Casas et al., 2019).
Sus recomendaciones se orientan a lograr una convergencia ascendente en los niveles
de vida de las personas en todos los Estados miembros, proporcionando sistemas de ingreso
adecuados y efectivos. Trabajar es el mejor camino para evitar la exclusión social de la
mayoría de las personas. Se considera que un hogar está 'en riesgo de pobreza' si su ingreso
disponible equivalente está por debajo del 60% del ingreso promedio nacional equivalente
disponible por hogar. Este indicador permite una perspectiva comparativa entre países a
través de la provisión de un punto de referencia común de un fenómeno tan complejo.
Millones de personas viven en hogares en riesgo de pobreza y exclusión social en la UE
(Eurostat, s.f.). En esa circunstancia social invisibilizada, los medios deberían colaborar a
explicar lo que la gente necesita saber.
Mientras comenzamos a adentrarnos en lo que se ha denominado la Cuarta
Revolución Industrial, cunde entre la población cierta sensación de vértigo ante la constante
necesidad de adaptación. En estos últimos lustros de esta era de aceleraciones, la progresión
geométrica de los cambios hace difícil poder aprehender todo lo necesario para entender el
mundo crecientemente complejo que nos rodea. Deslumbrados por las posibilidades de las
tecnologías, la ciudadanía también observa que las instituciones no siempre son capaces de
responder a los nuevos desafíos. Y los expertos y los académicos estudian como reformular
conceptos que sirvan para explicar mejor este nuevo entorno social.
Así, una de las mayores innovaciones sociales —el Estado de bienestar— parece ir a
traspié al enfrentarse a algunos de los problemas actuales. Nos enfrentamos a desafíos no
previstos cuando se diseño dicho Estado de bienestar, fundamentalmente por la
transformación del empleo y la esperanza de vida. Nuestros marcos laborales, sistemas
fiscales y instituciones sociales, están basadas en modelos industriales. Y nuestras
herramientas de análisis y nuestros conceptos, basados también en modelos creados en la era
industrial, no son siempre capaces de responder los efectos de la revolución digital en las que
estamos inmersos (Nichols, 2017a).
89
El contrato social básico en el que se basaba el Estado de bienestar —que el trabajo
era la vía para asegurar la pertenencia a las garantías y seguridades de la clase media— está
roto. Ese Estado de bienestar del que el Informe Beveridge sirvió de prototipo técnico hace
ocho décadas, y emulado globalmente con posterioridad, parece no responder en ocasiones
a la naturaleza de los desafíos que nos rodean. Desde que estalló la Gran Recesión de 2008,
un porcentaje considerable de las poblaciones de los países más desarrollados del planeta ha
dejado de pertenecer a lo que estadísticamente se considera la clase media. Esa circunstancia,
el crecimiento de los excluidos y la consiguiente sensación de inseguridad entre la población
ha hecho crecer los populismos a escala global, de una forma que recuerda a lo acontecido
tras la Gran Depresión de 1929. La Segunda Guerra Mundial, junto en los ejércitos a
poblaciones de distintas clases e ideologías de los países más desarrollados, que hasta
entonces habían vivido en mundos aparte. Muchos de ellos, de la incipiente clase media o de
la clase alta, habían crecido en entornos ajenos a la pobreza. La camaradería durante años en
aquellas circunstancias dramáticas de la guerra, tras la Gran Recesión, acercó a todos a una
realidad desconocida. Familias que tenían problemas el mes que gastaban sus pocos ingresos
en un par de zapatos para el colegio de sus vástagos o no podían permitirse el lujo de usar la
calefacción. Ninguna sociedad en la historia de la humanidad ha sido capaz de abolir la
pobreza, pero esas realidades que recordaban a relatos dickensianos de épocas pretéritas solo
serían erradicadas cuando se creó el Estado de bienestar que sacó a millones de personas de
la pobreza abyecta. El informe Beveridge dio forma a la idea misma del Estado de bienestar
en todo el mundo (Cottam, 2018, p. 21), que esos mismos años también empezó a
desarrollarse con los planes del New Deal de Roosevelt en la América posterior a la Gran
Depresión.
Hoy con el desafío de adaptar el Estado de bienestar, tras la peor crisis económica
en ocho décadas, se hace preciso explicar con conceptos actualizados a la opinión pública
como enfrentar la nueva circunstancia con la mediación mediatizada en el nuevo entorno
digital. Pero no basta la teoría de la economía y la historia de sus expertos y académicos, ni
sirve la vieja dicotomía de enfrentar la labor de las instituciones sociales públicas a la de
organizaciones no gubernamentales e instituciones religiosas de caridad. En un mundo
complejo hace falta complementar la labor de los voluntarios que trabajan a pie de calle desde
organizaciones de base con la exclusión social y conocer la problemática del tejido social de
los excluidos. Los que, por una u otra razón, han quedado al margen de la labor de las
instituciones públicas, podrían con la ayuda del nuevo periodismo explicar esa realidad para
90
ayudar a corregir sus disfunciones (Pulitzer Prices, s.f.). Y habría que tener también en cuenta
que la mayoría de los españoles tienen una opinión positiva sobre la ayuda de las instituciones
religiosas a los más necesitados (Pew Research Center, 2019, p.33).
A pesar de los logros durante las dos décadas posteriores a la Segunda Guerra
Mundial, que ensancharon el porcentaje de la población que pasó a pertenecer a la clase
media y redujeron las peores circunstancias de la clase trabajadora, cuando, en los que John
Kenneth Galbraith denominó la era de la opulencia (Galbraith, 2012) a principios de los años
sesenta del siglo pasado el Comité Conjunto de Economía del Congreso de los EEUU
encargo a la Universidad de Wisconsin reunir en una bibliografía los libros y artículos de los
economistas sobre la pobreza moderna (Abramsky, 2013, p.186), la lista mecanografiada
constaba de dos únicas páginas. En esa época en que la tecnología llevó al hombre por
primera vez a la luna, también se acuño el término ‘Guerra contra la Pobreza’ para reducir el
porcentaje de pobres que en el país más rico del mundo llegaba entonces al 26 por ciento de
la población. Lyndon Johnson realizó una visita a Kentucky cuyas imágenes recordaban más
a la visita de Alfonso XIII a las Hurdes, que a la segunda mitad del siglo XX en el país más
rico del mundo. El término ‘Guerra contra la Pobreza’ fue utilizado por el presidente
Johnson en el Discurso del Estado de la Unión en 1964, de una idea que había germinado
en la administración del presidente Kennedy: “Muchos americanos viven en las afueras de la
esperanza, demasiados. Nuestra tarea es ayudar a sustituir su desesperación por
oportunidades. Esta administración hoy, aquí y ahora, declara la guerra incondicional a la
pobreza en América” (Fuller, 2014). En 1970, tras esa declaración de guerra contra la
pobreza, aquella escasa bibliografía había crecido y ocupaba más de 440 páginas de
referencias, tras fijar los economistas su atención en una realidad que hasta entonces había
sido invisible a pesar de estar a la vista de todos, ya que 40 millones de personas vivían con
menos de 3.000 $ al año.
Como señala el catedrático de economía de la Universidad de Barcelona, Antón
Costas, la industrialización trajo empleos con salarios decentes, con las condiciones para
disfrutar de una vida de clase media. Una adecuada distribución de la renta que se vio
complementada por la redistribución del contrato social, en la que aquellos a los que les iba
mejor pagaban impuestos para hacer que nadie se quedase atrás en el disfrute de la
prosperidad, junto a otros instrumentos de políticas públicas en educación, sanidad,
pensiones y vivienda. En EE UU el poder de compra de la clase media creció entre 1947 y
1977 mientras crecía también la economía. Un circulo virtuoso cuando la clase media podía
91
consumir más y se creaba empleo. Entre 1918 y 1933 y en la Gran. Regresión de 1981 a hoy,
los salarios se estancaron. En los 70 la clase media comenzó a debilitarse y los salarios se
resintieron por las nuevas tecnologías de los barcos de contenedores, las comunicaciones vía
satélite, los ordenadores e Internet (Reich, 2011). [Ver anexo 1].
¿Por qué en las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial no hubo
populismo como sí lo hubo en el periodo anterior, en la etapa de entre guerras y de
la Gran Depresión? La respuesta a esta cuestión permite comprender por qué ahora
volvemos a enfrentarnos al mismo problema.
La posguerra fue la época de la aparición de la clase media y de la extensión de la
democracia. Estas dos realidades van de la mano: si se debilita la clase media se
socavan las bases sociales de la democracia. Esas clases medias surgieron de la
industrialización y del contrato social de posguerra (Costas, 2019).
Hoy, tras la Gran Recesión de 2008, la historia de los nuevos pobres es sorprendente
contraintuitiva. Millones de personas que tuvieron seguridad económica y habían disfrutado
de las comodidades de la sociedad opulenta se vieron golpeadas, en porcentajes de la
población que sólo encontraban comparación en las cifras de la Gran Depresión de 1929.
Millones de personas que aspiraban a mejorar las condiciones de vida de sus descendientes
como habían hecho sus padres con ellos y cuyos patrones de gasto creían poder mantener,
se vieron empujados por la escalera social donde sustituyeron una cierta estabilidad laboral y
fiscal por una continua lucha por sobrevivir que nunca habían imaginado.
Cómo debería responder un país rico como España, que, en valores absolutos del
PIB, superó en 1995 a Canadá (Gaviria, 1996), a los excesivos niveles de exclusión, que
permanecen escondidos a plena vista, justo debajo de una opulenta superficie; cómo han
descrito los medios de comunicación esta circunstancia, para que sea una realidad tan
invisibilizada como lo era en otros países hace medio siglo (Harrington, 1997); y qué
percepción tiene la opinión pública de este problema, son las preguntas que acotan el objeto
de nuestra investigación.
Desde la llegada de la democracia a mediados de los años setenta del siglo pasado, la
desigualdad ha disminuido en España de forma muy apreciable, acortando las distancias con
otros países que habían desarrollado más tempranamente las instituciones del Estado de
bienestar. Sin embargo, este proceso se estancó por los efectos de la Gran Recesión. La renta
disponible equivalente real entre 2007 y 2016 ha caído. Como las rentas del trabajo
92
representan el 85% de los ingresos –sin tener en cuenta impuestos y transferencias públicas–
de los españoles entre 18 y 65 años (Bandrés, 2019), y seis de cada diez excluidos lo son por
falta de empleo, creemos necesario investigar como se refleja esa realidad en los medios.
El desempleo ha sido la causa principal del aumento de la exclusión social, según la
Organización Internacional del Trabajo (OIT, s.f.). Y como indica la OCDE el factor empleo
(paro, inactividad y trabajo a tiempo parcial) es el principal responsable del crecimiento de la
desigualdad (OCDE, s.f.). La sociedad civil en sentido amplio o ‘tejido civil’ en sentido
restringido (Pérez-Díaz, 2000), designa en las sociedades avanzadas el entramado
institucional político, económico, social, cultural, filantrópico y de debate en un espacio
público no dominado por el Estado; tolerante con la diversidad y acostumbrada a un debate
permanente en el espacio público que entre nosotros parece haber olvidado a los excluidos.
Desde 2001, los Planes Nacionales de Inclusión Social, y la actual Estrategia de
Activación para el Empleo 2017-2020, de la Administración General del Estado con las
comunidades autónomas, las entidades locales —a través de su representación en la
Federación Española de Municipios y Provincias— y el Tercer Sector de Acción Social y los
interlocutores sociales, han sido actores esenciales para para conocer y evaluar las
necesidades de empleo en España.
La cuarta Meta Estratégica de la Estrategia nacional de prevención y lucha contra la pobreza
y la exclusión social 2019-2023 del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, incide
en las mejoras en el diseño y planificación de las políticas de inclusión social para incrementar
su eficacia y eficiencia. Hace referencia al carácter transversal de todo un sistema de políticas
de prevención y lucha contra la exclusión social, señalando la importancia de la colaboración
y coordinación de todos los actores, tanto públicos como privados. Indicando que la forma
de trabajo en conjunto debe ser un objetivo común para aprovechar sinergias y asignar
mejores recursos. Afirma además que basándose en evidencias se pueden prestar servicios
de mayor calidad, si se usa la innovación social, entendiéndola como la búsqueda de nuevas
soluciones (Secretaría de Estado de Servicios Sociales, 2019, p. 69).
Como han puesto de relieve distintos estudios académicos y de diversos organismos
internacionales, necesitamos mejorar la eficacia de las políticas para reducir la exclusión social
en nuestro país se sitúa entre las más bajas de la Unión Europea, y para hacerlo necesitamos
también que la opinión pública mediada conozca mejor esa realidad.
93
2.10 Foessa como fuente de información de la exclusión social
En nuestro país, y como ocurría en los países anglosajones pioneros en periodismo de
precisión hace unas décadas, no hay todavía una abundante bibliografía académica sobre la
pobreza. Nuestra actual circunstancia se acerca a lo que ocurrió en EE UU donde en los
años cincuenta del pasado siglo cuando la Universidad de Wisconsin, por un encargo del
Comité de Economía del Congreso, decidió elaborar una bibliografía sobre los libros y
artículos académicos sobre la pobreza solo pudo reunir “dos escuetas páginas” (Abramsky,
2013, p.3). Un estudio de 2013 realizado por el Proyecto de Periodismo del Pew Research
Center encontró que, en 52 de las principales redacciones de los medios de comunicación de
EE UU, la pobreza representaba menos del 1 % de la cobertura total de noticias cada año
desde 2007 hasta 2012 (Jones, 2018).
La situación ha cambiado gracias a la labor de los medios y las instituciones. En el
caso de nuestro país contamos con instituciones como el Consejo Económico y Social (CES
2017). Además, nuestra pertenencia a distintos organismos internacionales contribuye a la
labor de elaboración de estadísticas que sirven para poder hacer análisis comparativos. Si la
situación no es tan grave en nuestro país es gracias fundamentalmente a la labor de dos
instituciones se han ocupado con especial atención a estos temas, la Fundación Foessa y la
Fundación la Caixa. Foessa además participa en otra tercera institución, EAPN (European
Anti-Poverty Network, una coalición independiente de ONG y otros grupos) que en los estados
miembros de la Unión Europea recoge información para poder hacer estudios comparados.
La intención de esta tesis en analizar como han cubierto los medios la documentación
producida por la primera de ellas.
La Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada) se
constituyó en 1965 para conocer la situación social de España. Desde su creación, ha
realizado ocho Informes sobre la situación y el cambio social en España (1967, 1970, 1975,
1980-83, 1994, 2008, 2014 y 2019) que se han convertido en un referente para conocer la
situación social de España a través del análisis de los procesos en que se manifiesta la
evolución social, así como las estructuras y tendencias que se corresponden con esos
procesos (Foessa, s.f.). Desde 2012, la Fundación FOESSA, también ha venido realizando
una serie de informes anuales, Análisis y perspectivas, que han ido dando cuenta de la evolución
de la coyuntura y de las diversas cuestiones que en cada momento tenían una influencia
relevante y significativa en dicha coyuntura. Y realiza otros Proyectos, Estudios e
Investigaciones. Además, su revista Documentación Social desde 1957, dedicada a análisis
94
monográficos, es un valioso instrumento de análisis de la realidad; un cauce para el debate
sobre la exclusión. Dirigida a profesionales (técnicos de servicios sociales, profesores
universitarios, investigadores, políticos, agentes sociales y económicos) como revista de
“Estudios Sociales y Sociología Aplicada”. Desde el primer informe realizado en 1965 han
participado expertos hasta el último informe de 2019 en el que colaboran 30 universidades:
Alcalá de Henares, ETEA, Pompeu Fabra,
Alicante, Extremadura, Pontificia Salamanca,
Autónoma Barcelona, Granada, Pública de Navarra,
Autónoma de Madrid, Jaén, Ramón Llull,
Barcelona, Jaume I, Salamanca,
Bolivariana de Chile, La Coruña, Santiago de Compostela,
Carlos III, La Laguna, UNED,
CEU-Cardenal Herrera, La Rioja, Valencia,
Comillas Madrid, Málaga, Vigo y
Complutense, Murcia, Zaragoza
Córdoba, País Vasco,
Y existe un listado de las Facultades y Departamentos con los que trabajan que
puede consultarse en: http://www.foessa.es/Seguridad.aspx.
FOESSA ha perfilado una serie de variables para poder analizar las consecuencias de
la pobreza en nuestro tejido social. Su cercanía a esa realidad social durante más de cinco
décadas, hace especialmente relevante para esta tesis el estudio de dicha institución como
fuente periodista a la hora de informar sobre este tema, “abordando de forma sistemática y dinámica
los fenómenos sociales, en una sociedad recorrida transversalmente por procesos excluyentes” (Foessa, 2014,
p.21).
Tal y como señalan desde el más reciente estudio sobre la relevancia de la
investigación social el uso creciente de organizaciones no académicas para la investigación es
cada vez más habitual (Bastow et al., 2014). Además, tal y como indica la autora británica
Katherine Duffy (Duffy, 2011), referente en exclusión social, cuyo trabajo de campo a lo
largo de más de dos décadas, ha seguido también esa pauta y se considera una de las
principales investigadoras académicas en la Unión Europea que ha ayudado a perfilar y
definir variables más adecuadas para poder unificar criterios y poder realizar estudios
comparados.
95
internacional de los procesos que vivimos en un determinado país. Cada vez es más
patente que el diagnóstico de la situación social no puede quedar limitado a su solo
ámbito, pues la mundialización es un proceso intenso y generalizado, y las causas y
los efectos se están produciendo en una situación de globalización. Por ello, en este
VII Informe, sus análisis y diagnósticos se retroalimentan desde una consideración
europea y mundial”. (Foessa, 2014, p. 22).
Y abunda en la idea al recordar que “es imposible comprender nuestra realidad sin
comprender nuestro contexto, pues estamos sujetos a procesos, tendencias, relaciones y
condicionantes que nos piden un análisis de la dimensión internacional del desarrollo”
(Foessa, 2014, p. 28).
Los medios reflejan los datos de la exclusión social cada vez que la Fundación Foessa
presenta sus informes generales y otros estudios más específicos. Durante más de 50 años la
Fundación FOESSA, ha investigado sobre los entramados más frágiles de nuestra sociedad,
aportando datos para analizar las consecuencias que nuestro modelo de desarrollo tiene sobre
las personas más vulnerables.
Diez años después de la Gran Recesión de 2008, los parámetros del VIII Informe
Foessa dibujan una exclusión estructural que ayuda a visualizar un marco preciso para
contrarrestar la invisibilidad de la pobreza y la exclusión social (Foessa, 2019). Las
consecuencias más dolorosas de esa recesión, las descomunales cifras de parados en nuestro
país el año 2013, mostraron que para hacer frente al volumen e intensidad con la que nos
afectó, nuestros mecanismos de protección públicos necesitaban ser corregidos en lo que se
refería a la exclusión social. El VII Informe FOESSA retrató de forma detallada la fragilidad
estructural de nuestro modelo de incorporación social según sus autores (Foessa, 2014).
Seis años después del inicio del proceso de recuperación económica, el VIII Informe
sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, publicado en junio de 2019, confirma la
debilidad de nuestro modelo de empleo y analiza las consecuencias en nuestro modelo de
integración, con colectivos cada vez más alejados de su núcleo de integración principal y
señala que nuestro entramado institucional no dispone de mecanismos suficientes de
reincorporación. “Se puede hablar de un modelo caracterizado por las dificultades para
generar empleo estable” (Foessa, 2018b, p.6), a pesar del auge de la creación de empleo en
los países desarrollados (The Economist, 2019b), que en muchos casos están en porcentajes
record de empleo. Mientras en nuestro país, si bien el número de afiliados a la Seguridad
96
Social, tras cinco años de creación de empleo, se acerca al record histórico de julio de 2007,
todavía no hemos recuperado todo lo destruido con la Gran Recesión. Según los últimos
datos del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, en mayo de 2019 había 19,44
millones de cotizantes en España. El record se alcanzó en julio de 2007 con 19,49. Y la cifra
de paro se sitúa en 3,08 millones según la citada fuente (Servicio Público de Empelo Estatal
(SEPE), s.f.).
Los datos evidencian que si comparamos la incidencia de las dimensiones de la
exclusión: empleo, consumo, vivienda, salud, conflicto social y aislamiento social en el
conjunto de la población; la situación con respecto a 2013 muestra una clara mejoría (Foessa
(2018a). Sin embargo, la población en exclusión social ha sufrido un empeoramiento en cinco
de las ocho dimensiones. Por dimensiones, “sigue siendo el empleo la que afecta a mayores
porcentajes de población” (Foessa, 2018b, p.18). “Contar con un empleo sigue siendo la
mejor forma de acceder a una situación de integración” (Foessa, 2018b, p.19).
Si atendemos a los sectores de población más excluidos, siguen lejos de los beneficios
de la recuperación económica. Así, el número de personas atendidas por Cáritas en España
alcanzaba a finales de 2017 el millón y medio de personas, todavía cuatro veces más que antes
de la crisis (Foessa, 2018b, p.20).
La Fundación Foessa ha apostado en los últimos años por una metodología asentada
en una comprensión multidimensional y procesual de la exclusión social, basada en
encuestas, que se ha desarrollado en cuatro oleadas (2007, 2009, 2013 y 2018). Con un análisis
a partir de un índice sintético de exclusión social (ISES) construido con una batería de 35
indicadores. Con estos indicadores trata de cubrir las diversas dimensiones tanto del eje
económico, como del eje político y del eje de los lazos sociales. Este esquema de análisis se
ha venido aplicando a la Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales de la Fundación
Foessa desde 2007 en sus diferentes oleadas.
En el año 2007, antes de la Gran Recesión, ya mostraba que la exclusión social existía
para más del 16% de la población. Para conocer el primer impacto de la crisis, en 2009, se
acometió una segunda edición de la encuesta (EINSFOESSA 2009), donde se constató el
incremento e intensidad de los procesos de exclusión. Solo en dos años se sumaron al espacio
de la exclusión más de 1,3 millones de personas. Para conocer si los mecanismos de
protección social públicos estaban siendo capaces de contener los efectos de la que ya se
empezaba a llamar la Gran Recesión, se acometió una tercera edición de la encuesta
(EINSFOESSA 2013) con una muestra mucho más amplia (Foessa, 2013).
97
Los resultados mostraron el pico máximo del proceso de crisis. Una de cada cuatro
personas en nuestro país se encontraba en el espacio de la exclusión. En un período de seis
años, de 2007 a 2013, 4,3 millones de personas se habían sumado al mismo. Se constató un
importante incremento de la intensidad de la exclusión. Eliminando algún indicador que ha
perdido el nivel de fiabilidad deseado. Incorporando algunas variables que se adaptan mejor
a los cambios que se han venido produciendo y fenómenos emergentes en el ámbito de la
exclusión social. El mayor esfuerzo realizado hasta ahora por la Fundación FOESSA para
poder medir y comprender el espacio de la exclusión y la cohesión social en España.
Aunque en 2014 se inició el proceso de recuperación, en 2018, los resultados globales
de la Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales en 2018 con una muestra
representativa de más de 11.000 hogares, señala que 1,8 millones de personas siguen
representando el núcleo más duro de la pobreza y la exclusión (Foessa, 2018b, p.16 y ss.).
Cuando los medios de comunicación se refieren a la precarización de las clases
medias, no hacen sino reflejar lo que Foessa señala cuando recuerda que el 13 por ciento de
la población, seis millones de personas, se encontrarían en una posición de gran debilidad,
viviendo tan al día que un ligero empeoramiento en la situación socioeconómica haría que
sus posibilidades de transitar a la exclusión serían muy elevadas. En el año 2017 la Encuesta
de Foessa advertía que el margen de resistencia de los hogares en España se había debilitado
enormemente, ya que más del 50% de las familias en España habían reducido su capacidad
de ahorro o su ahorro acumulado para poder hacer frente a una nueva crisis económica; y
que una nueva crisis nos encontraría con más personas en los límites de la resistencia y con
menos recursos para abordarla, como puede verse en la Figuras 11 y 12.
Figura 11
Distribución población en intervalos del Índice Sintético de Exclusión Social (ISES).
Nota. Adaptado de Exclusión estructural e integración social (p. 16), por Foessa 2018b, Fundación Foessa.
98
Figura 12
Indicadores de seguimiento de bienestar social de Foessa.
Nota. Estos indicadores ayudan a dibujar una imagen precisa de la exclusión social.
Nota. Adaptado de Exclusión estructural e integración social (p. 10), por Foessa 2018b, Fundación Foessa.
Si la Gran Recesión disparó las cifras del paro hasta alcanzar los 6 millones de
desempleados, 10 años después nos dejan una estructura social diferente según Foessa, una
sociedad con una integración más débil y una exclusión aumentada, que nos aleja de la
posibilidad de retornar a la situación del 2007. Se están debilitando los vínculos de nuestro
contrato social para cada vez un mayor número de personas. Así, 6 millones de personas se
encuentran ahora en situación de integración precaria. Nos detendremos especialmente en el
séptimo informe que muestra la cara más cruda de la Gran Recesión. Desde 2007 se ha
multiplicado por tres el número de personas que acuden a pedir ayuda y lo peor de esta
radiografía no es solo que aumenta la exclusión social, sino que se enquista (Sánchez Morales,
2012).
Para ello se realizará un análisis de contenido de la cobertura mediática sobre Foessa
en seis periódicos de nuestro país. Para elegir los medios se ha considerado las cuatro
ciudades con más habitantes de nuestro país, así como que se tratara de los medios más
representativos en las mismas; y si además su información tenía relevancia en otros medios.
Con todo ello se eligió a: El País, El Mundo, La Vanguardia, ABC, EL Correo y Levante. Se
ha tenido en cuenta la difusión (promedio de tirada y promedio de difusión), lectores y
localización geográfica, usando datos de INTROL (Oficina de Justificación de la Difusión
(OJD), s.f.) y EGM (EGM AIMC Acceso datos públicos, s.f.). En concreto se ha revisado la
aparición en dichos medios desde enero de 2014 hasta junio de 2018. La elección de las
99
fechas obedece a dos circunstancias: por un lado, se trata de seguir toda la información
aparecida en dichos medios sobre el último informe Foessa de 2014 (y otra documentación
complementaria de dicha institución) y por otra analizar cómo los medios se han servido de
dicha fuente en un periodo especialmente significativo económicamente de nuestra reciente
historia. Tras la Gran Recesión de 2008, la onda expansiva de sus consecuencias se ha dejado
sentir en la economía durante esta última década.
Para poder cubrir un periodo tan amplio, nos hemos servido de una herramienta
digital de nueva generación, Factiva, a través de la agencia de noticias Reuters Dow Jones
(Factiva, s.f.). Con ella es posible, introduciendo distintos parámetros localizar en distintos
medios cuando se ha cubierto un determinado tema. Posteriormente, se recogieron las
noticias de esos seis medios, para su análisis de contenido como se verá de forma detallada
en un capitulo posterior de esta tesis. Se han utilizado distintos servicios digitales de pago de
todos esos medios para poder recopilar las noticias aparecidas relativas a Foessa y para poder
descartar duplicidades. Así se han utilizado Kiosco y más, para El País (El País, s.f.) y ABC
(ABC, s.f.); Orbyt para El Mundo (El Mundo, s.f.). Y las páginas web de La Vanguardia (La
Vanguardia, s.f.), El Correo (El Correo, s.f.) y Levante (Levante, s.f.). Así mismo se incluye
en el capítulo de anexos como documentación las noticias aparecidas sobre Foessa en esos
seis medios.
Foessa presentó su último informe en junio de 2019, del que había realizado un
avance en septiembre de 2018, que los medios también cubrieron. Este estudio más reciente
de nuestra realidad será a su vez analizado, pero utilizando otras herramientas de análisis para
ver como se difunde esa nueva información a través de redes sociales (en concreto en
Twitter) entre los expertos y los medios que cubren esa información.
Así mismo se realizarán entrevistas cualitativas para completar el trabajo de campo
de esta tesis tal y como se ha explicado en la introducción.
Esta investigación retoma la concepción de la cultura cívica como base para explorar
la ‘conexión pública’ entre los individuos y su interés por los asuntos públicos (Aron, 1962).
Asimismo, pretende investigar el lugar de los medios para generar la información y el debate
respecto a temas ‘públicos’ entre los individuos, lo que permite hablar de ‘conexión pública
mediatizada’.
La discusión iniciada por Coultry, Livingstone y Markhan (2007) ha permitido
desarrollar proyectos de investigación orientados a entender los contextos cotidianos donde
se llevan a cabo distintos tipos de consumo mediático con el fin de comprender como pueden
100
llegar a tener impacto en la vida pública. Un enfoque teórico y metodológico alternativo a
estos aspectos de los que han ofrecido las perspectivas tradicionales sobre participación y
medios de comunicación. Ese planteamiento y su metodología, van a servir a esta tesis como
base estructural para analizar como los medios han tratado la exclusión social en España.
101
Figura 13
Los tipos de trabajos que pagan salarios medios han cambiado desde los años 80.
Nota. Adaptado de NYT. Aisch, G. y Gebeloff, R. (2015, 22 de febrero). The Changing Nature of Middle-
Class Jobs. New York Times https://nyti.ms/3pSZNjv [consultado el 15 de agosto de 2019].
Figura 14
La transformación de los empleos de clase media por sectores.
Nota. Adaptado del NYT. Aisch, G. y Gebeloff, R. (2015, 22 de febrero). The Changing Nature of Middle-
Class Jobs. New York Times https://nyti.ms/3pSZNjv [consultado el 15 de agosto de 2019].
102
La infografía sobre cómo están cambiando los empleos en ese país es una buena
muestra de lo que una redacción de referencia puede hacer con las nuevas tecnologías para
explicar un tema después de meses de trabajo, como puede verse en la Figura 15.
Figura 15
Trabajos de clase media que han ganado/perdido en porcentaje sobre el total de empleos.
Nota. Adaptado de NYT. Aisch, G. y Gebeloff, R. (2015, 22 de febrero). The Changing Nature of Middle-
Class Jobs. New York Times https://nyti.ms/3pSZNjv [consultado el 15 de agosto de 2019].
103
Cada primer domingo de mes se publica, en el diario ABC la Hoja de la Caridad,
donde se exponen 20 casos concretos de familias con diferentes necesidades económicas,
para informar y encontrar soluciones (Cáritas, s.f.), como puede verse en las Figuras 16 y 17.
Figura 16
Hoja de la Caridad de Cáritas en ABC y en la web de Cáritas.
Figura 17
Imagen de la Hoja de la Caridad y su historia.
104
El New York Times, desarrolla la misma idea en una atractiva y documentada sección
con historias de personas en situaciones de pobreza y exclusión, tan difíciles de conseguir,
donde se comparten historias de gente necesitada, pero transmitiendo un mensaje de
esperanza. El NYT ha sabido adaptar esa vieja idea como puede verse en las siguientes
imágenes que podrían servir de modelo a ABC, para adaptar su sección; algo parecido a lo
que el New York Times hace desde hace desde 1911, que ha recaudado más de 300 millones
de dólares para ocho organizaciones sin ánimo de lucro (The New York Times Neediest
Cases Fund, s.f.), como puede verse en las Figuras 18, 19, 20 y 21.
Figura 18
Fundación para los más necesitados del New York Times.
Nota. La fundación sin ánimo de lucro realiza la misma labor que Cáritas con ABC. The New York Times
Neediest Cases Fund (s.f.) https://www.nytco.com/company/the-new-york-times-neediest-cases-fund/
[consultada el 17 noviembre de 2018].
105
Figura 19
Página sobre los más necesitados del NYT.
Nota. The New York Times Neediest Cases Fund (s.f.) https://www.nytco.com/company/the-new-york-
times-neediest-cases-fund/ [consultada el 20 de octubre de 2020].
Figura 20
Otros casos de la misma sección. Fuente: NYT.
Nota. The New York Times Neediest Cases Fund (s.f.) https://www.nytco.com/company/the-new-york-
times-neediest-cases-fund/ [consultada el 20 octubre de 2020].
106
Figura 21
Ejemplo reciente de la sección.
Nota. The New York Times Neediest Cases Fund (s.f.) https://www.nytco.com/company/the-new-york-
times-neediest-cases-fund/ [consultada el 20 octubre de 2020].
Lo mismo ocurre con la relación entre otro medio de referencia, en este caso la
televisión pública británica BBC sobre la creación de nuevos términos para poder explicar el
cambiante entorno de las clases medias. En un proyecto conjunto con la London School of
Economics y la Universidad de Manchester en el que también colaboraron la Universidad de
York, la City University de Londres, la de Bergen (Noruega) y la de París Descartes (Francia),
se realizó un estudio con ayuda de sus usuarios en redes sociales con 161.400 personas sobre
la nueva clase media (Savage et al., 2013), como puede verse en la Figura 22.
107
Figura 22
Solicitud de colaboración para realizar una encuesta sobre clases sociales de la BBC.
También es de destacar el diario The Guardian, donde hace unos años uno de sus
periodistas se hizo eco del debate que preguntaba cómo era posible que la pobreza y la
exclusión social que afectaban a un porcentaje significativo de la población (Medina, 2013),
tuvieran una cobertura tan escasa en los medios. El que es el periódico con más lectores en
Europa (Newsworks, s.f.), creó una sección en 2017 con el apoyo de la Fundación Ford
denominada Inequality Project, que agrupa estos temas y se ha convertido en un referente de
108
cómo cubrir la pobreza y la exclusión social. Con 190.000 suscriptores y un millón de
personas que dona dinero cada mes, The Guardian tiene 3.021.000 lectores de su edición
impresa; y 23.466.000 lectores online (24.273.000 si contamos otras multiplataformas), según
los últimos datos de comScore de marzo de 2020 publicados por newswork.org, el
equivalente a la española AIMC. Además, tiene una cuenta específica en Twitter
(@GdnInequality) (Herd, 2017).
Figura 23
Cuenta de Twitter del periódico inglés The Guardian.
Figura 24
Sección sobre desigualdad del periódico The Guardian.
109
110
3. Entorno económico
111
112
3.1 Un entorno económico modificado
Apuntes sobre nuestra historia económica contemporánea
La economía forma parte del núcleo de las políticas públicas y la forma en que los medios
de comunicación en el nuevo ecosistema digital trasladan esa información influye de forma
radical en como entendemos el mundo.
“En el último cuarto del siglo XX surgió una nueva economía a escala mundial, una
economía informacional. Informacional porque la productividad y competitividad
de esta economía dependen fundamentalmente de su capacidad para generar,
procesar y aplicar con eficacia la información basada en el conocimiento” (Castells,
2012, p.111).
En esos veinticinco años se ha escrito mucho de la revolución digital, pero se ha prestado
menos atención a que la economía como ciencia social también entró en una crisis cuando
en 2008 estalló la Gran Recesión. Durante décadas la economía se fue alejando de otras
ciencias sociales haciendo análisis más cercanos a las ciencias exactas valiéndose de las
matemáticas.
Figura 25
Citas entre especialidades.
113
Para analizar la Gran Recesión de 2008, y al igual que en las ciencias de la
comunicación, en economía han resurgido distintos esfuerzos más interdisciplinares
(Delong, 2011), con menos modelos económicos y datos empíricos y más de historia y
otras ciencias sociales para poder explicar una crisis cuyos efectos se alargan más en el
tiempo que en casos anteriores (Smith, 2019). Siguen utilizando herramientas analíticas,
pero desde una óptica como ciencia social, para “recuperar una visión integral de la
economía como una realidad social, articulada con las ciencias sociales, que toma en
consideración las repercusiones sociales más allá de modelos abstractos” (Innerarity, 2011,
p.171), y facilitan la comprensión de académicos de otras ciencias sociales.
Las crisis anteriores también provocaron cambios en el pensamiento económico.
Las ideas de John Maynard Keynes y su macroeconomía sustituyeron tras la Gran
Depresión de 1929 a la interpretación dominante hasta entonces. Keynes que dedicó la
mayor parte de su obra a entender las crisis financieras, creó un modelo seguido por la
mayoría de los economistas. Alrededor de la ecuación IA – LD (inversión – ahorro;
liquidez – dinero). Defendía que la política económica era la herramienta clave para sacar a
un país de la crisis y que los gobiernos debían tratar de estimular la demanda utilizando la
política fiscal, el déficit público. Para este economista inglés el problema principal no era la
escasez de recursos, sino el paro y la existencia de recursos sobrantes (BBVA Educación
Financiera, s.f.).
En los años 70 del siglo XX, una inesperada modificación de la relación entre
crecimiento e inflación, con la estanflación, afecto a los países industrializados rompiendo
una vez más las bases del modelo económico vigente. Los viejos conceptos usados durante
décadas ya no servían para explicar porqué la inflación crecía mientras el crecimiento se
estancaba, disparando el desempleo.
El modelo keynesiano no servía para explicar el comportamiento de los precios y
desde la Universidad de Chicago, Milton Friedman ofreció una alternativa con un enfoque
en la oferta y más a favor de la política monetaria que sustituiría la teoría hasta entonces
dominante. Defendió que el nuevo modelo económico debería construirse como una
agregación de modelos que tuvieran en cuenta los cambios de comportamiento de los
individuos que formaron la base de los modelos dinámicos de equilibrio general con el que
creyó prevenir el problema central de las depresiones económicas (Quartz, 2018). Durante
más de seis décadas la economía se baso en ese modelo, mientras crecientemente sus
114
especialistas dejaban de mirar hacia lo que hacían otras ciencias sociales (van Noorden,
2015).
Tras la Gran Recesión la economía está de nuevo cambiando, abriéndose a nuevas
reinterpretaciones para analizar la macroeconomía como ya se hizo tras la Gran Depresión,
la estanflación de los años 70 y la crisis del petróleo. Para poder explicar esta última crisis
surgen nuevos modelos que miran a la historia, como hacemos en estas páginas para ayudar
a analizar como los medios han explicado las consecuencias de esa crisis sistémica y poder
así adentrarnos en la cuarta revolución industrial (Schwab, 2018), una convergencia de
tecnologías digitales, físicas y (ahora) biológicas, más acelerada que la que hemos vivido en
el último lustro y que cambiará, todavía de forma más dramática si cabe, el mundo tal como
lo conocemos. Una revolución tecnológica que modificará la forma en que vivimos,
trabajamos y nos relacionamos en la sociedad compleja actual cuya transformación no
hemos acabado de asimilar, pero para la que la mediación del periodismo de explicación
seguirá siendo necesaria.
El economista James Galbraith defiende que la gran crisis financiera de 2007 acabó
con la normalidad económica y que nos encontramos en un periodo de larga recuperación
o estanflación secular, donde el crecimiento económico es más difícil (Galbraith, 2018).
Como ya se ha señalado, en 2013 España alcanzó su mayor tasa de desempleo tras
la peor crisis económica desde la Gran Depresión de 1929. La consecuencia más visible de
dicha crisis sistémica fueron los 6 millones de españoles que figuraban en las estadísticas
del desempleo. La mayor expansión económica del último medio siglo, entre 1994 y 2007
(Bergé & Jordá, 2013), no había servido para sentar las bases de una estructura social que
pudiera amortiguar mejor los problemas que tuvimos que enfrentar (García-Santana et al.,
2016). Al contrario que otras crisis, la Gran Recesión de 2008 golpeó a sustratos de la
población que antes nunca se habían visto afectados en periodos de declive económico.
Una encuesta que Caritas Europa ha llevado a cabo en 16 países de la UE, concluye que la
generación actual de jóvenes es la primera que enfrenta el riesgo de vivir en peores
condiciones que sus padres. La crisis económica que golpeó Europa en 2008 ha provocado
la expansión de la exclusión a segmentos de la población antes no afectados por ella.
Su último informe ha:
115
análisis de la evolución de los grandes indicadores … y obliga a un estudio en
profundidad de los procesos … que se originan tanto en el mercado laboral como
en el resto de esferas de participación en la vida social” (Foessa, 2019, p. 210).
Otro ejemplo son las parejas jóvenes trabajadoras y pobres que apenas pueden
llegar a fin de mes y que no pueden formar una familia, conocidas por el acrónimo ‘sinkies’
(single income, no kids —ingreso único - sin hijos) (Caritas Europe, s.f.). Además, una vez
que la economía volvió a la senda de crecimiento, algunos de los segmentos de la población
más seriamente dañados no han recuperado su situación económica como si lo habían
hecho en crisis anteriores. “La tasa de riesgo de pobreza y exclusión social se encuentra hoy
todavía en niveles superiores a los del año 2013” (Foessa, 2017). Y según la Comisión
Europea (Gómez Serrano et al., 2016), España, no podrá cumplir con los objetivos
marcados para 2020 sobre exclusión social (Moltó, 2017).
Y una vez que han comenzado a consolidarse las distintas variables económicas con
la fase de recuperación del ciclo económico, el empleo en la UE ha alcanzado el nivel más
alto jamás registrado, con más de 236 millones de personas en activo. (Ver Anexo 7). El
número de trabajadores a tiempo completo creció hasta alcanzar los 181 millones, y que el
número de trabajadores a tiempo parcial alcanza los 42,7 millones en el conjunto de la
Unión Europea (Comisión Europea, 2018a).
Cuando estalló la crisis en 2008 en Europa ya había 80 millones de personas en
riesgo de exclusión social, pero en 2013, cuando el desempleo llegó a su máximo nivel, 122
millones de personas se encontraban en esa situación lo que hizo que la Unión Europa
adoptara una serie de medidas para conseguir que 20 millones de esos ciudadanos salieran
de dicha situación para 2020.
La tasa de desempleo en la UE se aproximó a los niveles anteriores a la crisis a un
ritmo constante y ha disminuyó en unos 8,6 millones de personas desde que alcanzó su
valor máximo en abril de 2013, situándose en diciembre de 2017, en el nivel más bajo en
una década (Martin-Fuentes, 2019). Aunque el número de personas empleadas entre 20 y
64 años aumentó de manera constante durante los tres años, y la tasa de ocupación llegó en
el tercer trimestre de 2017 al 72,3 %, el índice más alto jamás alcanzado, sigue habiendo
grandes disparidades entre los Estados miembros. Las tasas de empleo nacionales van del
58 % en Grecia al 82 % en Suecia. En 2017 la tasa de actividad en la Unión Europea era del
72,2%, y en España de solo el 65,5%. En 2013 las cifras eran respectivamente, 68,4% y
58,6%, el mínimo alcanzado por España desde el año 2000. Y en 2007, 69,8% y 69,7%. En
116
ese año España alcanzó su porcentaje máximo (INE base Mercado laboral, s.f.) (Eurostat,
s.f.), como puede verse en las figuras 26 y 27.
Figura 26
Tasa de actividad por países.
Figura 27
Evolución tasa de actividad por países. En la última columna figura el objetivo para 2020 en %.
117
España en las últimas décadas, no ha sido capaz de crear empleo suficiente en la
medida en que lo requerían las personas. Esa disfunción del mercado laboral no ha
permitido bajar la cifra de parados de dos millones en nuestro país ni siquiera en los
periodos más álgidos de la actividad económica, como puede verse en la Figura 28.
Figura 28
Evolución tasa de paro en 11 países en 2008, 2013 y 2018.
Nota. Alemania si ha logrado reducir su tasa de paro significativamente en esta década. Tomado de Eurostat.
Eurostat Employment and Unemployment. (s.f.). https://ec.europa.eu/eurostat/web/lfs/data/main-tables
Queremos analizar esa circunstancia atípica de nuestro país desde la óptica de cómo
los medios han tratado el tema, focalizando la investigación en la exclusión social. Es
necesario, como señalan distintos economistas, precisar que hemos pasado de una situación
caracterizada por el subempleo y desempleo encubierto en la agricultura; una muy reducida
participación de la mujer en el mercado de trabajo y un importante flujo migratorio hacia el
exterior; a otra más compleja que es preciso dibujar para poder analizar si los medios han
sido capaces de describirla adecuadamente. La población ha crecido en más de 10 millones
de personas desde 1975 hasta hoy, en tanto que los ocupados han aumentado menos de la
mitad, de los 12 millones a los 17. La población activa era escasa al inicio de la Transición
en 1975 porque todavía no se había incorporado la mujer al mercado laboral y porque se
había enviado a un contingente de trabajadores a Alemania, Suiza y Francia. Seis millones
de inmigrantes llegaron a nuestro país entre 1999 y 2008.
118
“Mis cálculos sugieren que un aumento espectacular de la desigualdad,
posiblemente como consecuencia de la guerra civil, junto con un crecimiento lento,
dieron lugar a unos índices de pobreza impresionantes, con uno de cada cuatro
españoles por debajo del umbral de la pobreza a principios de los años cincuenta.
Una situación benevolente surge, a su vez, a partir de mediados de la década de
1950, pues la distribución del ingreso se hizo más igualitaria y el crecimiento se
aceleró; de hecho, la pobreza absoluta fue prácticamente erradicada a mediados de
1960. Tal vez se encuentren aquí las raíces del éxito de la transición a la democracia
en el último cuarto del siglo xx” (de la Escosura, L. 2016, p. 71).
Si estudiamos los datos del empleo en nuestro país entre la Gran Depresión de
1929 y la Gran Recesión de 2008 vemos una evolución ascendente regular, con una
primera caída llamativa entre los años 1930 y 1935. Tras la crisis del petróleo, entre 1975 y
1985, se produce una segunda caída del empleo, aún más significativa, con una reducción
de la ocupación superior a 750.000 puestos de trabajo. Nuestra tasa de paro se convirtió en
la más elevada de todos los países desarrollados. La recuperación de 1986 a 1991 pudo
reducir la tasa de paro, pero sin situarla en las cifras de los países de nuestro entorno
europeo. La segunda gran crisis del empleo, desde la transición a la democracia en España
de 1975, fue intensa, aunque más breve que la primera. La destrucción de empleo creció a
un ritmo vertiginoso desde fines de 1991 hasta el comienzo de 1994 y alcanzó una tasa de
desempleo de alrededor del veinticuatro por ciento, que era el máximo histórico de la era
moderna en todo el mundo desarrollado (de la Escosura, 2016).
Desde 1997, la creación de empleo había sido la más destacada de la historia
económica española ya que entre 1997 y 2003, se crearon más de tres millones de empleos
netos, lográndose todos los años sucesivos máximos históricos del empleo (Maluquer &
Lonch, 2015). Esa corrección no permitió igualar la tasa española de desempleo a la media
europea.
Señalan además los profesores Maluquer de Motes y Llonch, de la Universidad
Autónoma de Barcelona, que durante los años 1975-85 cuando se destruyó tanto empleo,
la población total de España aumentó en más de tres millones de habitantes y que el
volumen total del empleo de los años 1973-1975 sólo pudo ser recuperado a partir de 1990.
Así mismo destacan que en el periodo de 1997 a 2003, de tan intensa creación de empleo,
hay que recordar además que llegaron a nuestro país mas de dos millones de inmigrantes,
119
dato insólito en nuestra historia económica. Esta somera revisión histórica pone de
manifiesto el severo y estructural desajuste en materia de empleo de la economía española.
Estudiar las similitudes y diferencias entre las dos sacudidas económicas más graves
que ha sufrido España, y los países de nuestro entorno, en el último siglo y las sucesivas
réplicas posteriores, es un oportuno marco histórico para analizar uno de los problemas
más graves que aqueja a nuestra sociedad: el paro. Que es, de acuerdo a los sucesivos
barómetros del CIS, el tema que más preocupa a nuestros conciudadanos (CIS, s.f.), como
puede verse en la Figura 29.
Figura 29
Los principales problemas para los españoles.
Nota. CIS (s.f.). Tres problemas principales que existen actualmente en España (Multirrespuesta %)
https://bit.ly/33ENQ7c
Las otras dos grandes crisis económicas que han afectado a España desde la
transición democrática de 1975, no alcanzaron la gravedad de esta última Gran Recesión, y
por ello es oportuno remontarse a la Gran Depresión, para entender las consecuencias que
sobre la población pudieran tener más allá del ámbito económico. Y en lo que aquí interesa
para la investigación sobre cómo han tratado los medios esta última crisis, resulta oportuno
recordar que existe una ingente documentación académica sobre como las sacudidas
económicas alimentan los populismos como los que hoy amenazan a nuestro país y a otras
democracias de nuestro entorno (Lasalle, 2017). Visibles en datos como los de la Figura 30.
120
Figura 30
Evolución porcentaje de voto populista en Europa.
Nota. (Traducción propia). En Lewis, P. et al (2018, 20 de noviembre). Revealed: one in four Europeans
vote populist. The Guardian. https://bit.ly/3oaVNZU [consultado el 26 diciembre de 2018].
Hay que recordar que España está entre los 10 países donde más ha caído la
confianza en las instituciones por los efectos de la crisis (Helliwell et al., 2016, p. 27). Díez
Nicolás, el Catedrático Emérito de Sociología que fue Premio Nacional de Sociología y
Ciencia Política en 2012, advierte que la desorganización social en la que estamos inmersos,
se comparará con la caída del Imperio Romano o la Revolución Industrial, con la diferencia
de que el cambio social se ha acelerado exponencialmente (Díez Nicolás, 2014).
Por ello se hace necesario volver a la historia, para recordar una vez más aquellos
años en que la quiebra económica, acabó dañando las instituciones; pero también volver a
aquellos años porque el periodismo ayudo a perfilar los conceptos de opinión pública y
clase media, hoy necesitados de una actualización (Lippmann, 2003). La gravedad del
problema de los más vulnerables que han quedado atrás, centrará nuestro análisis
estudiando como ha sido tratado un tema ‘invisibilizado’ en el nuevo entorno mediático.
Además, contextualizar ese tema con referencias comparadas internacionales,
gracias a nuevas variables surgidas en las últimas dos décadas dentro de este ámbito de las
121
Ciencias Sociales, ayudará a ver que existen soluciones más allá de nuestras fronteras que
han servido para enfrentarse de forma diferente y exitosa a un problema que crece en todo
el mundo.
Recordando, tal y como señalaba la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
que, en 2013 en el momento más grave para el paro en nuestro país, más de 300 millones
de personas vivían en riesgo de pobreza en países desarrollados. En 37 países
desarrollados, el 22 por ciento de la población vivía con ingresos por debajo del 60 por
ciento del ingreso mediano per cápita (OIT, 2016, p. 10). Y que, a finales de 2017, según las
estadísticas de Eurostat, todavía 117,5 millones de los 500 millones de europeos estaban en
riesgo de exclusión social (OCDE, 2016). Siendo España el tercer país de la UE donde más
había crecido ese indicador, situándose cuatro puntos y medio por encima de la media
europea.
Pero para poder estudiar la influencia de los medios en el tema del paro tan
extensamente tratado, he decidido reducir el objeto de estudio, optando por acotar el tema
y analizar la exclusión social. Como sigue siendo un tema que los medios tratan con
irregular frecuencia, he considerado adecuado detenerme en una institución que resulta ser
uno de los referentes en la materia en España, como fuente para periodistas y medios, ya
que lleva más de medio siglo trabajando sobre el terreno. Como veremos en el capítulo de
Metodología en esta tesis.
La Fundación Foessa ha presentado 8 grandes informes, el último en junio de 2019.
Además, presentó su anterior informe en el momento en el que eran más visibles las
consecuencias de la Gran Recesión de acuerdo a los datos macroeconómicos y ha
presentado en los últimos años otros estudios que también captan la atención de los
medios.
Para saber cómo se han distribuido los frutos del crecimiento en España (de la
Escosura, 2017, p. 51), los datos recopilados por el historiador económico Prados de la
Escosura ofrecen una base estadística desde la que las ciencias sociales pueden hacer
comparaciones explícitas entre el crecimiento de la economía española y los países de
nuestro entorno (Pinker, 2018,p. 306-307). Con métodos cuantitativos ha realizado una
reconstrucción macroeconómica de la evolución del progreso material en España,
frecuentemente citada en la literatura académica, desde hace un siglo y medio con
resultados que en ocasiones se alejan de las explicaciones más ortodoxas, pero que ayudan
a entender, a partir de datos macroeconómicos:
122
“el hecho singular de que la economía española ha tenido recurrentemente a
situarse en una posición cercana a las tres cuartas partes del nivel de producto por
habitante en Europa occidental; lo que induce a reflexionar sobre las razones que
imposibilitan la convergencia real de la economía española, así como acerca de las
correspondientes implicaciones para la política económica” (de la Escosura, 2003,
p. 21).
Dicho autor señala que la actividad económica agregada se multiplicó por cincuenta
veces entre 1850 y 2015 (de la Escosura, 2017, p. 3), a una tasa de crecimiento acumulada
promedio de 2.4% por año (de la Escosura, 2003, p. 20). El nivel de la actividad económica
aumentó en términos reales unas 40 veces entre 1850 y 2000 y el ingreso por persona se
multiplicó por quince. Esa mejora sostenida del PIB per cápita, es según dicho autor lo que
define el crecimiento económico moderno de nuestro país, ya que desde 1850 hasta 2015,
mientras la población se triplicó, el PIB real per cápita en España experimentó un aumento
de casi 16 veces, creciendo a una tasa anual del 1,7%. Durante un siglo, de 1850 a 1950, el
PBI per cápita creció al 0,7% doblando su nivel inicial. Durante el siguiente cuarto de siglo,
en la llamada Edad de Oro, su ritmo se aceleró más de siete veces, por lo que, en 1974, el
ingreso per cápita era 3,6 veces mayor que en 1950.
Para hacerse una idea de esa fase de crecimiento tan rápido, es fundamental resaltar
que el PIB creció al 6,3% anual, cuatro veces y media más rápido que durante los cien años
anteriores y dos veces más rápido que en 1974-2007. Aún así, entre 1974 y 2007 el PIB per
cápita se duplicó. La adhesión a la Unión Europea trajo más de tres décadas de crecimiento
absoluto y per cápita.
Y para poder entender por qué la última crisis económica ha superado a las
anteriores que hemos sufrido desde el final de la Dictadura en 1975, es preciso destacar que
el impacto de la Gran Depresión de 1929, medida por una contracción del PIB real per
cápita con una caída del 12%, y que se extendió en España, como en EE UU, hasta 1933.
La Gran Recesión (2008-2013) redujo el ingreso per cápita en un 11% y representó una
caída del 8% PIB entre 2007 y 2013 (de la Escosura, 2017, p. 3-21), como puede verse en la
Figura 31.
123
Figura 31
Evolución del ingreso per cápita en España
Nota. Caídas del ingreso per cápita tras la Gran Depresión y la Gran Recesión. Destacado en azul.
Elaboración y traducción propia desde un gráfico de World Inequality Database. https://wid.world/
124
años 30 del siglo pasado y la Gran Recesión (2008-2013) el crecimiento del consumo
privado cayó ostensiblemente por detrás del de el PIB (de la Escosura, 2017, p. 50).
Como en otras economías de nuestro entorno, el entramado institucional actual ha
servido para amortiguar el doloroso impacto de semejante crisis; pero no está de más
recordar también que la historia enseña que semejantes sacudidas del tejido social, suelen
producir sus efectos años después.
Hemos sufrido tres etapas de alto desempleo desde mediados de los años setenta
del siglo XX, con un paro superior al 20% de la población activa. Como señalaba Matilde
Mas, investigadora del Instituto Valenciano de Investigaciones (IVIE), entre 1976 y 1985
no dejó de destruirse empleo, la tasa de paro pasó del 7% al 20% y los 12 millones de
ocupados de 1975 no volvieron a superarse hasta 12 años después (Bolaños, 2009). Y en las
dos grandes crisis anteriores, en lo que respecta a los picos de desempleo, 1985 con el 21,5
% de paro y 1993 con 24,5%, no habían alcanzado el record de 2013 con más de 6 millones
de parados según la EPA. Además, en la primera de esas crisis habían incidido un factor, el
retorno de más de dos millones de inmigrantes españoles que trabajaban en Europa
(fundamentalmente en Alemania, Suiza y Francia) (Vilar, 2003) y desde entonces también
hay que considerar la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral.
Si vamos a detenernos en esta última crisis de 2008 es para ver, tal y como señala
Foessa (2017), porqué aumenta la desigualdad a pesar de la incipiente recuperación y
ciertos elementos de la exclusión social se están haciendo crónicos. En 2016, tras tres años
de crecimiento económico ininterrumpido y acelerado del PIB per cápita, se alcanzaba la
cifra más alta de toda la serie histórica de españoles en riesgo de pobreza, el 22,3% (Larrú,
2018, p.14). Lo que representaba 10.382.000 personas. Habiendo aumentado en más de
1.242.000 personas desde el estallido de la crisis en 2008.
La economía española se ha mostrado incapaz en más de cuatro décadas de reducir
el número de parados por debajo de dos millones de personas. Es algo que nos distingue
del resto de los países europeos de nuestro entorno. En la Gran Recesión, el paro se
triplicó en España, se duplicó en Italia y en Portugal subió cinco puntos porcentuales
(Gómez Serrano, 2016). Aunque el paro se disparó tras las dos crisis del petróleo, llegando
a multiplicarse por cinco entre 1975 y 1985, nunca antes habíamos alcanzado el 26% de
paro y nunca antes disponemos de tantos datos para analizar ese problema crónico y sus
consecuencias y que información tiene la opinión pública para comprenderlo.
125
Durante las tres décadas desde la incorporación de España a la UE, en la que el PIB
per cápita se duplicó, el entramado institucional económico “no ha sido capaz de
compaginar crecimiento del empleo con aumento de la productividad” (de la Escosura,
2017, p.27). Así, entre 1985, año de la adhesión de España a la Unión Europea y la víspera
de la Gran Recesión (2007), especialmente desde 1992, mejoró de forma sustancial el PIB
per cápita, pero la productividad laboral se desaceleró.
Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) muestran que, en el cuarto
trimestre de 2007, último año antes de que se desatase la Gran Recesión, España alcanzó
los 20,7 millones de ocupados, lo que supone la mayor cifra la historia. En ese mismo
momento, la tasa de paro era del 8,5%, e incluso en el segundo trimestre de ese mismo año
había llegado a caer del 8%. Desde ese momento, el desempleo comenzó a crecer de
manera muy pronunciada hasta llegar a niveles alarmantes: la tasa se mantuvo por encima
del 25% entre 2012 y 2013 y la cifra de ocupados cayó incluso hasta los 17,1 millones en
2013 Funcas, 2018).
España, con un PIB per cápita de 24.999 euros, alcanzó en 2017 la mayor riqueza
por habitante de su historia, superando los 24.275 euros que registró en 2008 al inicio de la
crisis económica.
“Si en el año 2009, se consideraba pobre a todas aquellas personas que vivían en
hogares cuyos ingresos eran inferiores a 739,7 euros por unidad de consumo, y este
año [2017] sólo se toman en cuenta aquellos con ingresos inferiores a 684 euros,
todas aquellas personas cuyos ingresos están entre 684 y 739 € mensuales han
dejado técnicamente de ser pobres sin haber experimentado mejora alguna en sus
condiciones de renta” (Llano, 2017).
126
que, una vez finalizada la Gran Recesión, España y a pesar de un proceso de intensa
creación de empleo, “el paro de larga duración se mantiene en niveles históricos y otros
indicadores como los de riesgo de pobreza y exclusión social y de pobreza laboral no
parecen estar respondiendo de forma tan positiva”. Y en el último trimestre de 2016,
además de los 4,2 millones de parados, todavía 5,3 millones de personas se encontraban en
situación de precariedad laboral (Felgueroso, 2017). Aunque a finales de 2019 volvimos a
tener 20 millones de ocupados en nuestro país, seguían siendo 600.000 menos que antes de
la crisis. España no solo no está cumpliendo con los objetivos de reducción de la pobreza
y creación de empleo marcados por la Comisión Europea. En el período transcurrido, con
los datos actuales, según los expertos no recuperaremos la situación de partida. Todos los
países miembros de la UE presentaron sus programas nacionales de reformas en abril de
2010, según lo establecido en la Estrategia Europa 2020 (Ministerio de Hacienda, 2011,
p.38).
Uno de los objetivos marcados por las instituciones europeas (Comisión Europea,
s.f.) es que para 2020 en España el 75% de las personas entre 20 y 64 años deberían estar
trabajando. La Estrategia Europea de Empleo empezó en 1997, cuando los Estados
miembros decidieron establecer un conjunto de objetivos comunes de la política de
empleo. Su objetivo es crear más y mejores puestos de trabajo en toda la UE. Pero España
no podrá cumplir con ese objetivo (Comisión Europea, 2018b), en un preocupante entorno
global en el que crecerán los empleos vulnerables (OIT, 2018).
127
Figura 32
El uso del término ‘exclusión social’ ha crecido en 3 décadas.
Nota. Comparación de la evolución del uso de los términos desigualdad y exclusión social. Google Ngram
Viewer.
128
La Gran Recesión, según coinciden los economistas (Ayala, 2013), ha producido un
deterioro económico que nos remite a situaciones de desigualdad como no conocíamos
desde la Gran Depresión. Una de las cosas que hace diferente a la Gran Recesión de otras
crisis es que ha aumentado la desigualdad, medida en que porcentaje de la riqueza total
posee el 20% más rico de la población, hasta niveles desconocidos desde la Gran
Depresión de los años 20 del siglo pasado. En España se han producido pérdidas en la
renta disponible tal y como señala la Fundación Foessa, con graves implicaciones sobre los
niveles de bienestar de un porcentaje de la población muy superior al de otros países de
nuestro entorno y como corrobora la OCDE (OECD Income Distribution Database
(IDD) s.f.).
La reducción de la actividad económica y sus consecuencias sobre la renta entre los
hogares no ha tenido los mismos resultados en todos los países. En los países de nuestro
entorno, la destrucción de empleo ha variado de forma significativa. Y las diferencias de las
prestaciones sociales, así como la fortaleza y eficiencia de las instituciones, han influido en
como se vieron alterados los niveles de ingresos y calidad de vida de las clases medias.
Entendiendo las instituciones políticas en el sentido amplio, no solo como el andamiaje
clásico de las mismas, sino también de las reglas que determinan las oportunidades y los
incentivos para el comportamiento, la inclusión y la exclusión de los potenciales
participantes, y la estructuración de la relativa facilidad o dificultad de inducir el cambio
(Rhodes, 2006).
Por ello, aunque para el promedio de la Unión Europea de los 27 los indicadores de
desigualdad permanecieron bastante estables entre 2007 y 2011, en el caso de España el
crecimiento de la desigualdad fue significativo.
El entramado institucional europeo con sus redes de protección social ha servido
para paliar situaciones como las vividas durante la Gran Depresión.
La existencia de las prestaciones por desempleo, han servido en la mayoría de los
países de nuestro entorno europeo para paliar sus efectos en los ciclos recesivos cuando los
porcentajes de paro se dispararon como ocurrió en España. Así, por ejemplo, Alemania
logró pasar del 8,7 al 5,9 %, su valor más bajo en dos décadas. Nuestro país, sin esa eficacia
en la respuesta institucional, vivió un dramático crecimiento del porcentaje de personas en
paro, pasando de niveles similares a los de Alemania y Francia, a tasas superiores al 26 por
100 en solo cuatro años. España es uno de los países que ha vivido un mayor aumento de
la desigualdad con la Gran Recesión. Es uno de los países de la OCDE donde las
129
diferencias de renta entre los hogares son más grandes, incluyéndose entre los tres países de
la Unión Europea con mayores indicadores de desigualdad. Destruyendo parte de los
avances conseguidos en las últimas tres décadas en términos de convergencia con los países
de nuestro entorno (Eurostat Employment and Unemployment, s.f.).
Una de las consecuencias de la Gran Recesión es que ha provocado un consenso
global sobre el problema que representaba la desigualdad. Para la mayoría de los
ciudadanos del mundo, la creciente distancia entre ricos y pobres representa un desafío
fundamental. En la encuesta de Actitudes Global de Pew Research Center de abril de 2013 en
39 países a 37.653 personas (en España se realizó una encuesta telefónica a una muestra
representativa en hogares estratificados por regiones de 1.000 personas mayores de 18 años
entre el 4 y el 13 marzo de 2013; con un margen de error del +- 3,1%), llama la atención
que sea España el segundo país desarrollado, solo superado por Grecia, donde el 75% de la
población considera que la desigualdad es un problema. Además, el 90% de la población
consideraba que la desigualdad aumentaría (el país más pesimista al respecto) (Pew
Research Center, 2013). Y en ello coinciden con los expertos de gobiernos, empresas,
mundo académico, sociedad civil, organismos internacionales y las principales ONG,
reunidos por el World Economic Forum (WEF, 2014), que consideraban que la desigualdad
era uno de los diez desafíos a los que se enfrentaba el mundo; y no solo eso, sino que
consideraban que la atención que los medios prestaban al tema era claramente insuficiente.
La desigualdad es el segundo mayor desafío de la humanidad según la encuesta para el
Outlook on the Global Agenda 2014 a 1.592 expertos. Y eso que los ciudadanos subestiman en
general los niveles de desigualdad en sus sociedades, según señala Michael Norton,
profesor de Harvard, tras realizar una encuesta representativa de la población de EE UU a
5.522 personas de un panel de más de un millón de personas en diciembre de 2005. que
además resalta la similitud con los resultados de otros estudios en diversas partes del
mundo (Norton & Ariely, 2011).
130
un libro publicado en 1929. Fueron los primeros en reflejar en términos de ciencia social, al
ciudadano medio de forma precisa (Lynd & Lynd, 1959).
Desde entonces, durante muchos años, los sociólogos se centraron en el tipo de
ocupaciones y el estatus de las mismas para definir la clase media, mientras que los
economistas empezaron a medir los ingresos para poder hacerlo. Defendiendo estos
últimos al principio que la franja intermedia del 60 por ciento de la población, entre el 20 %
más pobre y el 20 % más rico era la clase media. Esa definición de la clase media excluía
cualquier debate sobre el tamaño de la clase media. Y, además, el análisis de la distribución
total de ingresos con la participación en la renta disponible equivalente señalaba ingresos
bastante distintos según los países.
Por ello, algunos economistas propusieron identificar la clase media midiéndola
entre límites de ingresos prefijados para poder calcular su proporción en la población.
Fijaron inicialmente los ingresos entre el 75 y 125 % de la mediana, de todos los ingresos
de la población de un país). En economía, cuando se habla de ingresos o salarios, es más
conveniente utilizar la mediana que la media, ya que la media es muy sensible a valores
extremos, como puede verse en las Figuras 33 y 34.
Figura 33
Distribución de salarios en España: frecuente, mediano y medio.
Nota. Adaptado de Delgado, C. (2019, 21 de junio). Así son los sueldos españoles. El País.
131
Figura 34
Distribución de la renta declarada de los españoles.
Nota. Adaptado de Delgado, C. (2019, 21 de junio). Así son los sueldos españoles. El País.
132
En el año 2015 la OCDE creó una aplicación que confirmó que la mayoría de los
ciudadanos de los países miembros no conocía realmente si pertenecían a la clase media.
Aunque los estudios académicos se refieren constantemente a la desigualdad de ingresos y
las estadísticas sobre la desigualdad de ingresos a menudo ocupan los titulares en los
medios de comunicación, las personas no saben cómo se distribuyen realmente los ingresos
entre la población en sus respectivos países. La OCDE creó una herramienta informática
para ver si la percepción ciudadana estaba en línea con la realidad. Con solo unos pocos
clics, se podía ver dónde se encuentra en la distribución del ingreso de sus países
miembros. Construida con los datos más recientes de la base de datos de distribución de
ingresos de la OCDE, recopiló información de forma anónima y confidencial.
Preguntando: “Cuando piensa en los ingresos de su hogar, ¿Diría que ustedes, son ricos,
pobres o que están en la media?”, pudo comprobar que la mayoría se equivocaba sobre su
situación con respecto al resto de la población. Con solo 10 clics en una encuesta se podía
averiguar cuántos hogares estaban mejor o peor que el propio (OCDE, s.f.). Una vez
recopilada la información, la OCDE realizó diferentes tipos de análisis con la información
anonimizada sobre las percepciones de los usuarios y la puso a disposición del público.
“El panorama en España es ... más limitado que en los países de nuestro entorno.
No hay ninguna fuente que cubra completamente lo sucedido en las cuatro últimas
décadas. Existen ... distintas fuentes, aunque no son homogéneas entre sí. ... La
principal fuente para el estudio de la desigualdad en España fue, hasta los años 90
del pasado siglo, la Encuesta de Presupuestos Familiares. Publicadas en 1973/4,
1980/81 y 1990/91; con muestras superiores a los 20.000 hogares. ... Le sucedieron
las Encuestas de Presupuestos Familiares hasta 2005. En el año 2006 se introdujo la
Encuesta de Presupuestos Familiares de carácter anual, con información anual de
24.000 hogares.” (Ayala, 2016, p.7-9).
No existe una fuente que recoja con carácter anual y con información comparable
133
la evolución de las diferencias de renta entre los hogares durante las últimas décadas. Pero
el trabajo de Prados de Escosura, permite realizar comparaciones con más precisión en la
actualidad (de la Escosura, 2016, p. 41-83).
En los años noventa el Panel de Hogares de la Unión Europea y en nuestro país la
Encuesta Continua de Presupuestos Familiares, y posteriormente la Encuesta de Condiciones de Vida
y la Encuesta de Presupuestos Familiares, hicieron posible contrastar con cierta homogeneidad
el comportamiento de la desigualdad en los últimos años de forma adecuada. Las bases de
datos de la OCDE y las que forman parte de proyectos europeos de armonización de
encuestas de ingresos, como el Panel de Hogares de la Unión Europea o la Encuesta de Condiciones
de Vida de la Unión Europea, permiten comparar los indicadores básicos de desigualdad
respecto al promedio europeo (OECD Income Distribution Database (IDD), s.f.)
(Eurostat AROPE, s.f.)
Los principales estudios sobre la desigualdad en los países desarrollados utilizan
como variable la renta de los hogares. Es el procedimiento más frecuente para medir la
desigualdad. Considerar la renta disponible de los hogares ajustada por escalas de
equivalencia que tengan en cuenta las características de cada hogar.
La Unión Europea utiliza para ello desde 2004, la Encuesta de Condiciones de Vida
(ECV), sustituyendo al Panel de Hogares que se utilizó anteriormente. Con esa base de
datos es más fácil comparar los resultados entre los distintos Estados miembros. Si bien, en
2013 se realizó un cambio metodológico relevante. El INE pasó a utilizar datos de renta
proporcionados por la Agencia Tributaria y la Seguridad Social en la encuesta. Hasta
entonces, la información sobre los ingresos de los hogares que ofrecía la encuesta era la que
procedía de los declarados por éstos cuando eran entrevistados. Cambio metodológico que
es preciso indicar para matizar la comparación con los datos de años anteriores. Tal y como
fueron acordando distintas cumbres europeas, y como veremos más detalladamente en
estas páginas, se elaboraron un conjunto de indicadores de seguimiento de la cohesión
social para proporcionar información armonizada sobre pobreza, desigualdad, nivel de vida
y otros aspectos sociales en los países de Unión Europea que permiten a los académicos
comparar y a los medios de comunicación informar. El diseño de las variables y la posterior
labor de haber ido perfilando las mismas ha permitido recoger información detallada, de las
dificultades financieras de los hogares. Aunque algunos economistas cuestionan por
considerarlas centradas en aspectos de ingresos mientras otros consideran otras
valoraciones demasiado subjetivas, esa información de indicadores de privación
134
multidimensional se adecua no solo a una evolución dentro de la UE, sino también a las
recomendaciones de la OCDE y de Naciones Unidas. En esa línea las encuestas europeas
aparecen datos sobre cuestiones como la valoración subjetiva de la capacidad para
satisfacer un conjunto amplio de necesidades, dificultades para hacer frente a los gastos
ordinarios, equipamiento de la vivienda, presencia de problemas en ésta y posesión de
algunos bienes, así como datos sobre la razón de la carencia de cada bien. Esta información
que aparece regularmente en cada ola se complementa cada año, además, con la
información procedente de módulos específicos. Así, la Encuesta de Condiciones de Vida
incorporó módulos sobre: carencia material (en 2009 y 2014); transmisión intergeneracional
de la pobreza (en 2005 y 2011); participación social (2006); condiciones de la vivienda
(2006); sobreendeudamiento y exclusión financiera (2008); capacidad en la toma de
decisiones (2010) y diferentes cuestiones relacionadas con el bienestar (2013) (INE
Encuesta de Condiciones de Vida, s.f.).
En esa aproximación multidimensional de instituciones multinacionales y expertos
a la pobreza y la exclusión se puede considerar a la Fundación Foessa una institución
adelantada a los tiempos. Desde que en 1967 se publicó el primer Informe FOESSA, a
partir de una encuesta propia donde encontró que el 20% de los hogares con rentas más
bajas sólo percibía el 5% de la renta, concentrando el 20% más rico un 46% del total; han
cambiado muchas cosas en el ámbito de la exclusión social, pero pocos discutirán que esa
aproximación multidimensional a la pobreza entonces fue pionera (Foessa, s.f.).
Esos indicadores ayudan a visualizar con datos y gráficos las ineficiencias en el
funcionamiento de la economía y la fragmentación social; y a los medios a informar sobre
como tras la Gran Recesión en ningún otro país cayeron tanto las rentas más bajas, lo que
se tradujo en un aumento de las formas más severas de exclusión social. Excepto Grecia,
pero hay que recordar que dentro del entorno europeo es un país que se ha mostrado
incapaz de crear unas instituciones para la gestión de un sistema impositivo moderno ni
para la prestación de ayudas sociales. Esa falta de tejido institucional público creó una
situación letal para sus ciudadanos que refleja bien el libro del periodista Michael Lewis; un
referente del nuevo periodismo para entender el desastre económico de la Gran Recesión
(Lewis, 2018).
Si en términos de renta per cápita, España ha ido avanzando por la senda de la
reducción de las diferencias respecto a los principales países de la Unión Europea y en las
últimas cuatro décadas hemos registrado un progresivo proceso de acercamiento a los otros
135
indicadores macroeconómicos de los países de nuestro entorno, queremos conocer que
información tiene sobre ello la opinión pública.
La persistencia de niveles de desigualdad superiores a los de la mayoría de países
europeos se ha reflejado en como se han ocupado abundantemente los medios de ese
problema. Durante las cuatro últimas décadas se han alternado etapas en las que se fue
cerrando la brecha de desigualdad con otras, como la más reciente de la Gran Recesión, en
las que las diferencias han vuelto a ampliarse.
3.5 AROPE
Desde el año 2000 se ha incrementado el interés, tanto académico como de los medios de
comunicación, sobre la exclusión social. Un repaso a las bases de datos muestra que
anteriormente era un concepto poco conocido y menos usado en la Unión Europea. En el
contexto europeo comenzó a utilizarse en los años 80, al analizar las consecuencias del
paro de larga duración. El Libro Blanco de Delors (Comisión Europea (1993), es el primer
documento que da una definición ‘cuasi oficial’ (Duffi, 2011, p. 22). Los Libros Blancos de
la Comisión Europea se definen como documentos que contienen propuestas de acciones
de la Unión Europea (UE) en un campo específico. Constituyen habitualmente una
continuación de los Libros Verdes, cuyo objetivo es iniciar un proceso de consultas en la
UE. Mientras que los Libros Verdes establecen una serie de ideas presentadas para el
debate público, los Libros Blancos contienen un conjunto oficial de propuestas en áreas
específicas y se utilizan como vehículos para su desarrollo. Hay que recordar que en
aquellos años la tasa de actividad había caído en todos los países de Europa situándose en
el 42,7% en 1986, como consecuencia la crisis del petróleo, para los 12 países que entonces
formaban la Comunidad Europea. En España cayó hasta el 35,7% ese año y fue
recuperándose hasta el 39% en 1993 (Rodríguez Osuna, 1997).
Después de la crisis del petróleo, el rápido deterioro del mercado de trabajo y el
aumento del desempleo desencadenaron una fuerte decepción la opinión pública y se
percibía un riesgo cierto de socavar la frágil credibilidad de la Unión. El presidente Delors
persuadió a sus interlocutores europeos de que los problemas estructurales subyacentes del
mercado de trabajo precisaban una respuesta colectiva a través de la Unión en un momento
en que los márgenes presupuestarios de los países y su posibilidad de los recursos en el
presupuesto común se estaban agotando. El Libro Blanco que se presentó al Consejo
Europeo, abordó los medios para mejorar de forma rápida y sostenible el crecimiento, la
136
competitividad y el empleo en la Unión Europea. Consideraba el desarrollo de programas
de acción para la calidad del trabajo y para la inclusión de grupos en dificultad.
Dichos programas empezaron a beneficiarse del apoyo prioritario de la financiación
de la UE. La supervisión del empleo se realizó junto con el control de la estabilidad
presupuestaria en la agenda del Consejo Europeo. Fue una respuesta que ligaba desempleo
y nivel de vida (Vignon, 2014).
La UE se propuso en la Cumbre de Lisboa del año 2000 convertirse en la economía
más competitiva del mundo (Consejo Europeo, 2000), pero con un modelo social que
garantizara una sociedad más inclusiva. Desde entonces se ha desarrollado una política
europea específica de lucha contra la pobreza y la exclusión social que, ha ido ganando
peso y relevancia en la agenda política. En nuestro país los niveles de exclusión
comprometían ya entonces, recién incorporados a la Comunidad Europea, la cohesión
social y el crecimiento económico.
En el Consejo Europeo de Laeken en diciembre de 2001, los Jefes de Estado y de
Gobierno europeos aprobaron un nuevo conjunto de indicadores estadísticos comunes
para poder medir la exclusión social y la pobreza en la Unión Europea. El concepto de
riesgo de pobreza y/o exclusión social se mediría con un indicador que considerara no solo
el nivel de renta, sino un concepto más multidimensional que abarcara otras dimensiones
incorporando tres sub-indicadores. El método abierto de coordinación (MAC) en inclusión
social sirvió para fijar objetivos comunes en ese terreno (CES, 2017). Ese marco, además
impulsó el desarrollo de indicadores comunes y homogéneos de medición, ya que los
objetivos políticos, iniciativas, métodos de coordinación y gobernanza precisaban de
estadísticas e indicadores homogéneos. Creándose una tasa de riesgo de pobreza monetaria
(que mide ingresos relativos) y el indicador AROPE (de riesgo de pobreza y/o exclusión
social). Esos indicadores han visibilizado el fenómeno de la pobreza en las sociedades
europea. Las instituciones comunitarias consideraban que, partiendo de un conocimiento
riguroso de las personas y hogares en situación de pobreza y exclusión social, podrían
abordar con carácter estructural y estable la mejora del conjunto de medidas de protección
social (Eurostat AROPE, s.f.).
Aunque la Agenda de Lisboa proponía erradicar la pobreza para el año 2010, y a
pesar del fuerte crecimiento económico experimentado por Europa hasta el comienzo de la
Gran Recesión, los niveles de exclusión no vieron cambios relevantes en dos décadas. Por
ello algunas organizaciones sociales europeas pidieron otro tipo de medidas.
137
Organizaciones como la Fundación Foessa, con una labor sobre el terreno, que conocían el
tejido social y los problemas de exclusión. La Estrategia Europa 2020 (EUR-Lex, 2015a)
nació con el propósito de fomentar un crecimiento más integrador, que redujera la
exclusión. Estableciendo como objetivo rebajar el número de personas en situación de
exclusión en 20 millones para el año 2020. España en 2011, en el marco de la Estrategia
Europa 2020, se comprometió a reducir entre 1.400.000 y 1.500.000 el número de personas
en riesgo de pobreza y la exclusión social en el plazo de 10 años. Ese objetivo precisaba del
desarrollo de indicadores estadísticos que pudieran medir el riesgo de exclusión. Para ello
Eurostat, se sirvió de encuestas nacionales elaboradas conforme a criterios homogéneos
(en el caso de España, la Encuesta de Condiciones de Vida que elabora el INE como
hemos señalado). Aunque esa caracterización del riesgo de pobreza ha sido cuestionada por
algunos economistas, ha servido para visibilizar el problema e introducirlo en el debate
público.
Con la Estrategia Europa 2020, se creó la Plataforma Europea contra la Pobreza y la
Exclusión Social (EUR-Lex, 2010), para un uso más eficaz de los fondos de la UE en apoyo a
la inclusión social. La Plataforma se vio superada por el deterioro de la coyuntura
económica de la Gran Recesión, por lo que la Comisión presentó el Paquete de Inversión Social
para el Crecimiento y la Cohesión en 2013 (EUR-Lex, 2013), en el que instaba a los Estados
miembros a que dieran mayor prioridad a la inversión social, para en el mejor de los casos
lograr finalmente una reducción de 12 millones de personas en situaciones de pobreza y
exclusión social.
La Unión Europea cuenta con el Fondo Social Europeo (FSE) para garantizar que
los sistemas de protección social respondan a las necesidades de las personas en los
momentos críticos a lo largo de su vida en el ámbito de la lucha contra la pobreza y la
exclusión social. Para el periodo 2014-2020, cuenta con 80.000 millones de euros (de los
cuales a España le corresponden 7.589 millones) para promoción del empleo y la inclusión
social. Para su seguimiento se realizan informes periódicos denominados Planes Nacionales
de Inclusión Social (Ministerio de Sanidad, 2010). Además, en ese continuo trabajo de
perfilar mejor los indicadores para ayudar a las instituciones europeas a desarrollar políticas
más eficaces, el Informe sobre el Mecanismo de Alerta (IMA) desde 2016 incorpora al
cuadro de indicadores principales tres nuevos referidos al empleo, hasta ahora recogidos
entre los indicadores auxiliares, a saber: la tasa de actividad, la tasa de desempleo juvenil y la
tasa de desempleo de larga duración (EUR-Lex, 2015b).
138
En las últimas décadas, las políticas europeas para garantizar unas sociedades más
inclusivas han contribuido a dar visibilidad al problema de la exclusión. Los compromisos
europeos han hecho necesario el diseño de un plan de ámbito nacional, que no existía con
anterioridad en este ámbito de las políticas sociales. El Plan Nacional de Inclusión Social
(PNAin), de 2013-2016, fue el utilizado para intentar dar respuesta a las consecuencias de la
Gran Recesión (Ministerio de Sanidad, s.f.). El 28,6 por 100 de la población española se
encontraba en situación de riesgo de pobreza o exclusión social según la ECV 2015
(referida a ingresos de 2014), 3,9 puntos porcentuales más que al inicio de la crisis,
distanciándose aún más de la media de la UE-27, situada en el 23,7 por 100. Fue el primer
Plan transversal y contenía una estimación presupuestaria agregada pero no una dotación
presupuestaria propia (CES, 2017) (INE, 2016).
AROPE es un indicador compuesto del acrónimo en inglés de la expresión At Risk
of Poverty and/or Exclusion (Eurostat AROPE, s.f.). En español, ERPE (personas En Riesgo
de Pobreza y/o Exclusión). Es el indicador que describe la pobreza y la exclusión social en
la Unión Europea, usando las estadísticas de ingresos y condiciones de vida. Eurostat es la
oficina estadística de la Unión Europea, con sede en Luxemburgo. Publica estadísticas
oficiales y armonizadas sobre la Unión Europea y la zona del euro, que ofrecen una
descripción comparada, fiable y objetiva de la sociedad y la economía de Europa (Eurostat,
s.f.). AROPE es el indicador multidimensional para medir la exclusión social que combina
tres dimensiones: renta, consumo y empleo:
— La tasa de riesgo de pobreza después de transferencias sociales;
— la carencia material severa de bienes y
— los hogares que presentan muy baja intensidad laboral.
Desde ese año, estos indicadores han estado sujetos a un proceso continuo de
afinamiento por el Comité de Protección Social (Comité de Protección Social CE, s.f.), y
son un elemento esencial para supervisar el progreso realizado por los Estados miembros
de la UE para aliviar la pobreza y la exclusión social. Es una herramienta para visualizar la
evolución de estos fenómenos y facilitar a las instituciones europeas la adopción de las
políticas más adecuadas. EU-SILC es la fuente utilizada para monitorizar el progreso de la
lucha contra la pobreza y la exclusión social en la Unión Europea, que se mide a través de
la tasa de riesgo de pobreza, la tasa de privación material severa y la proporción de
personas que viven en hogares con muy baja intensidad de trabajo. Las estadísticas de la
UE sobre ingresos y condiciones de vida, abreviadas como EU-SILC (EU statistics on income
139
and living conditions; estadísticas sobre ingresos y condiciones de vida), son la fuente de
referencia para las estadísticas comparativas sobre la distribución de ingresos y la inclusión
social en la Unión Europea (UE). Se utilizan para la supervisión de políticas dentro del
'Método abierto de coordinación (OMC en inglés)'. EU-SILC se lanzó en 2003 y comenzó
oficialmente en 2004 en quince países y se amplió en 2005 para abarcar a todos los Estados
miembros de la UE. Proporciona dos tipos de datos anuales: datos transversales con
variables sobre ingresos, pobreza, exclusión social y otras condiciones de vida y datos
longitudinales, observados periódicamente durante un período de cuatro años (Eurostat
SILC, s.f.).
En marzo de 2010 la Unión Europea presentó una propuesta para un crecimiento
más integrador, en la que se agruparon los objetivos necesarios para coordinar un modelo
de crecimiento más social. El Consejo Europeo adoptó en junio de 2010 la llamada
Estrategia Europa 2020, como agenda de crecimiento y empleo para la década 2010-2020
para conseguir una economía sostenible e integradora para que los estados miembros
generaran niveles más altos de empleo, productividad y cohesión social. Para ello se creó la
Plataforma europea contra la pobreza, con la intención de garantizar que el crecimiento llegue a
las personas afectadas por la pobreza y la exclusión social para que puedan vivir con
dignidad y participar activamente en la sociedad. La Unión estableció cinco objetivos
abarcan las áreas de empleo; investigación y desarrollo (I+D); cambio climático y energía;
educación y pobreza y exclusión social. En cada una de ellas, cada estado miembro fijó sus
propios objetivos. La estrategia se apoya en medidas concretas tanto de la Unión como de
los estados miembros. Los objetivos de la Estrategia Europa 2020 son:
- trabajo para el 75% de las personas entre 20 y 64 años
- al menos 20 millones de personas menos en situación y/o riesgo de pobreza o
exclusión social.
- inversión del 3% del PIB de la UE en I+D
- emisiones de gases de efecto invernadero un 20% menores a los niveles de 1990
- 20% de energías renovables
- incremento del 20% de la eficiencia energética
- porcentaje de abandono escolar inferior al 10%
- mínimo del 40% de las personas entre 30 y 34 años con estudios superiores
finalizados (CE Gobernanza económica de la UE, s.f.).
140
El objetivo específico para la inclusión social, era que para 2020 reducir al menos
20 millones menos de personas en la UE que corren riesgo de pobreza o exclusión social.
El objetivo para España era reducir las personas en riesgo de pobreza y exclusión social en
más de 2,7 millones (Cuadrado et al., 2007). Teniendo en cuenta el paro estructural, el
Banco de España consideraba factible alcanzar ese objetivo ya que la tasa de actividad en el
mercado laboral español pudo incrementarse notablemente en los últimos años anteriores a
la Gran Recesión, pasando del entorno del 57% en 1980 al 71% en 2005. Pero a pesar de la
mejora de las condiciones de trabajo en 2013 y 2014, en España aumentó la población en
riesgo de pobreza y/o exclusión social (Eurostat AROPE, s.f.).
Veamos ahora con más detalle los tres factores de este indicador agregado:
• Renta: población bajo el umbral de la pobreza: es el porcentaje de personas por
debajo del 60% de la mediana de los ingresos.
• Privación Material Severa (PMS): agrupa a personas que viven en hogares que
declaran no poder permitirse determinados gastos básicos. Estos gastos son: el
pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos
de gas, comunidad…) en los plazos establecidos, en los últimos 12 meses; mantener
la vivienda con una temperatura adecuada; afrontar gastos imprevistos; una comida
de carne, pollo o pescado (o sus equivalentes vegetarianos) al menos tres veces por
semana; pagar unas vacaciones al menos una semana al año; un automóvil; una
lavadora; un televisor en color; un teléfono (fijo o móvil). Se habla de PMS si no
pueden afrontar 4 de los 9 gastos (Eurostat AROPE, s.f.).
• Baja Intensidad de Trabajo por Hogar, (BITH): esta variable comprende la
relación entre el número de personas por hogar que están en edad de trabajar y el
de las que efectivamente trabajan.
Si una persona reúne una o varias de estas tres características se clasifica como
persona en situación de riesgo de pobreza o exclusión social (Llano Ortiz, 2017) [Ver
gráficos en Anexo 9].
141
ingreso equivalente se calcula dividiendo el ingreso total del hogar por su tamaño
determinado después de aplicar los siguientes correctores: 1,0 para el primer adulto, 0,5
para cada miembro del hogar de 14 años o más y 0,3 para cada miembro del hogar menor
de 14 años. Hay que tener en cuenta que el número total de personas en riesgo de pobreza
o exclusión social es menor que la suma del número de personas en cada una de las tres
categorías AROPE, ya que algunas se ven afectadas simultáneamente por más de una de
estas situaciones.
El porcentaje más alto de riesgo de pobreza y/o exclusión social correspondía a
hombres parados (70,9%) (INE Encuesta de Condiciones de Vida, s.f.). En España para el
año 2016, el umbral de pobreza se fijó en 8.208,5€ es decir, 684€ mensuales.
142
20% de su potencial total de trabajo en el año anterior al de la entrevista (periodo de
referencia de los ingresos). Se calcula el número de meses en los que los miembros del
hogar han estado trabajando durante el año de referencia, y por otra parte el total de meses
en los que teóricamente esos mismos miembros podrían haber trabajado. Se calcula el ratio
y se determina si es inferior al 20%.
Esta variable no se aplica en el caso de personas de 60 y más años.
A modo de ejemplo de este indicador, en un hogar con dos adultos en el que solo
trabaja un adulto a jornada completa, la intensidad de trabajo sería del 50%; si trabajan los
dos a jornada completa la intensidad sería del 100%; si uno de los adultos trabaja a media
jornada y el otro a jornada completa, la intensidad de trabajo sería del 75%. Así en 2015, el
10,5% de la población de la Unión Europea se encontraba en situación de BIL; y en el caso
de España porcentaje total era del 15,4% (Eurostat People at risk of poverty or social
exclusion, s.f.). En la Figura 35 se puede ver la evolución en España.
Figura 35
Evolución del indicador de riesgo de pobreza y exclusión social en España.
143
Los años de crecimiento económico anteriores a la Gran Recesión no redujeron las
tasas de pobreza que mantuvieron en torno al 20%. En España la cifra más alta de toda la
serie histórica de población en riesgo de pobreza y exclusión social fue el 22,3%
(10.382.000 personas) en 2016 (Llano Ortiz, 2017), como puede verse en la Figura 36.
Figura 36
Evolución de la tasa de pobreza en España.
Nota. Adaptado de El estado de la pobreza. Seguimiento del indicador de riesgo de pobreza y exclusión social en España
2008-2016, p. 21, por Llano Ortiz, J.C., 2017, EAPN.
144
comenzó la recuperación, comenzó a crecer el grupo de pobres con trabajo precario que no
pueden recuperar una situación digna y malviven en la exclusión (Peña-Casas et al., (2019).
Podemos visualizar la reducción de los hogares con rentas medias con la Figura 37.
Figura 37
Disminución del porcentaje de personas en hogares con rentas medias.
Nota. Adaptado de Gómez, M. (2016, 7 mayo). La clase media pierde tres millones de personas por la crisis.
El País. https://bit.ly/3maMF6O [consultado el 16 de agosto de 2018].
En nuestro país, la clase media ha menguado con la Gran Recesión (Gómez, 2016).
Las personas que en 2008 vivían en hogares con un nivel de renta medio llegaban al 60,6
por ciento. En 2013, habían caído al 52,3 por ciento, lo que suponía algo más de 24
millones de personas, según un estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones
Económicas y la Fundación BBVA (Goerlich, 2009, 2016). Entre el final de 2007 y 2013, la
clase media había perdido 3,5 millones de personas, y el 38,5 por ciento de nuestros
conciudadanos pasó a incluirse en las estadísticas dentro de la clase baja, cuando el 2007
eran solo el 26,6 por ciento.
El riesgo de pobreza y exclusión social del que ya habían realizado antes de la Gran
Recesión una foto precisa desde Foessa-Cáritas, EAPN, Cruz Roja u Oxfam; pero también
desde el Observatorio de la Caixa, BBVA Research, el CES y otros organismos públicos;
comenzó a cronificarse en los años más duros que siguieron entre distintos colectivos. El
145
Consejo Económico y Social realiza desde informes sobre las Políticas públicas para
combatir pobreza y la exclusión social, así como un seguimiento de este problema en su
memoria anual. También se ha pronunciado sobre las medidas contempladas en los
distintos Planes Nacionales de Inclusión Social, comprensivos de la estrategia integral de
ámbito estatal para abordar este fenómeno. Ha realizado también distintos dictámenes
sobre Anteproyectos de ley relativos a esta materia. Y coordina el MAC (Método Abierto
de Coordinación) con los organismos europeos. En 2014, 1,3 millones de personas
recibieron ayuda básica de emergencia de Cáritas y las crónicas de los periódicos narraban
que los comedores sociales no daban abasto, o que las familias habían acabado con sus
ahorros y no podían ayudar más a quienes habían dejado de recibir prestaciones sociales
(Ayuso, 2015).
Aunque la globalización ha ayudado a “reducir la pobreza en la mayoría de los
países en las dos últimas décadas y a ampliar el acceso a los servicios sociales básicos a nivel
global” (PNUD, 2016 p. 33 -34), se hace difícil explicarlo fuera de esos países emergentes o
en desarrollo, por las circunstancias sobrevenidas en los países más desarrollados. En los
países dónde todavía el 36 por ciento de la población vive con menos de 3,10 dólares al día,
si saben que ese porcentaje era el doble en 1990, cuando se establecieron los primeros
compromisos internacionales para reducir la pobreza. El porcentaje de la población que
vive en la pobreza extrema, esto es con menos de 1,90 dólares al día, se ha reducido todavía
a mayor velocidad, y en 2012 había caído al 15 % de las poblaciones de los países
emergentes o en desarrollo. Aunque cada vez se cuestiona más esa clasificación; en esta
tesis seguiremos utilizando esos conceptos algo desfasados, solo con la intención de
visualizar como complejos problemas económicos tienen solución. Citaremos al respecto
más adelante, en nuestra metodología, los libros de Hans Rosling; Steven Pinker y George
Easterbrook.
Son logros desiguales y frágiles, pero que es oportuno destacar para entender que se
pueden corregir situaciones adversas. Mientras en los países desarrollados crecía el número
de personas incluidas en las estadísticas de pobreza y exclusión social, especialmente en
Europa. Según la OIT, en 2012, más de 300 millones de personas en los países
desarrollados vivían en condiciones de pobreza o en riesgo de padecerla (definida en
términos relativos en función de los ingresos siendo inferiores al 60 por ciento de la
mediana de sus respectivos países) (OIT, 2016). En el último siglo se ha mirado la
desigualdad como un fenómeno nacional, pero ahora con los datos disponibles y las nuevas
146
variables permiten hacer comparaciones a nivel global (Ayala, 2016), sobre todo en los
últimos 25 años, lo que nos permite hacer comparaciones de los niveles de ingresos de
todos los individuos. Y podemos señalar las divergentes trayectorias de la gente en los
viejos países ricos frente a las clases baja y media de los países emergentes. Si la teoría
económica más generalizada, alrededor de lo que defiende el economista francés T. Piketty,
señala que los grandes perdedores han sido los que estaban más abajo en las clases medias
de los países desarrollados (Milanovic, 2016), esa paradójica comparación debe servir para
destacar que problemas que hace algunas décadas parecían irresolubles en los llamados
países subdesarrollados han mejorado de forma que ningún economista fue capaz de
prever.
Hace medio siglo, los informes económicos de los organismos internacionales para
ayudar a los llamados entonces países en vías de desarrollo, donde la mayoría de la
población vivía en la pobreza extrema con menos de un dólar al día, abundaban en clichés
e ideas preconcebidas sobre como hacerlo. En 2003 dos economistas del Massachusetts
Institute of Technology (MIT) Abhijit V. Banerjee y Esther Duflo, publicaron el libro ‘Repensar
la pobreza’ (y una página web), basado en las investigaciones del Laboratorio de Acción
contra la Pobreza (Poverty Action Lab, s.f.), que habían fundado 15 años antes en dicho
instituto para apoyar a investigadores, Gobiernos y organizaciones no gubernamentales en
proyectos para combatir la pobreza. Actualmente agrupa en una red a 181 profesores
afiliados provenientes de 58 universidades alrededor del mundo. Su misión es ayudar a
reducir la pobreza garantizando que las políticas públicas estén basadas en evidencias
científicas, a través de la investigación, divulgación de sus resultados y formación de
personal. Con la idea de mejorar la calidad de vida de las personas, han difundido
evidencias contrastadas sobre políticas públicas y programas sociales que funcionan. Duflo
obtuvo el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en 2015. El presidente
estadounidense Barack Obama, la incluyó en 2013 en su Comité Presidencial para el
Desarrollo. Asimismo, es investigadora en el National Bureau of Economic Research (NBER) de
Estados Unidos, y forma parte de la directiva del Bureau for Research and Economic Analysis of
Development (BREAD). Su análisis representaba un replanteamiento radical que contradecía
las creencias más arraigadas sobre ayuda al desarrollo, después de trabajar con los más
pobres en docenas de países en los cinco continentes, para comprender los problemas
específicos que conlleva la pobreza y encontrar soluciones probadas. Ese replanteamiento
radical de la economía de la pobreza, se basaba en el análisis de un conjunto de evidencia
147
muy amplio, con cientos de ensayos de control aleatorios. Sostenían que gran parte de las
políticas de ayuda habían fracasado a lo largo de los años debido a una comprensión
inadecuada de la pobreza. Ahora que los datos nos muestran como 1.000 millones de
personas han salido de la pobreza extrema quizá deberíamos buscar otros enfoques para
combatir la exclusión social en los países más desarrollados para rescatar a millones de
excluidos de su circunstancia actual.
Esa muestra de como las mejores prácticas pueden aplicarse en otras partes del
planeta para corregir lo que durante siglos se han considerado problemas irresolubles,
debería orientar la toma de decisiones públicas en nuestra era de las aceleraciones que
puede facilitar la velocidad para los cambios. Antes podía tardarse décadas en aplicar
nuevas políticas si habían demostrado su efectividad. Hoy, con las nuevas tecnologías se
podría hacer en menos tiempo, como han demostrado con éxito Banerjee y Duflo, a los
que concedieron el Premio Nobel de Economía en 2019 (Poverty Action Lab, s.f.).
Cuando Norman Borlaug, considerado el padre de la agricultura moderna, obtuvo
el Premio Nobel de la Paz en 1970 por luchar muy eficazmente, el hambre en el mundo,
necesitó de varias décadas para ver reconocidos sus logros. Era hijo de unos humildes
granjeros de Iowa, que estudió sobre productos de protección vegetal en la universidad.
Comenzó a trabajar en México en 1944 con un programa agrícola llamado Chapingo,
financiado por la Fundación Rockefeller y logró mejoras significativas para limpiar los
cultivos de trigo que hasta entonces eran devastados con relativa frecuencia por los mohos
(FAO, 2001). Durante años colaboró con científicos mexicanos en problemas de
mejoramiento del trigo; también colaboró con científicos de otras partes del mundo,
especialmente de India y Pakistán, en la adaptación de los nuevos trigos a nuevas tierras y
en su aceptación por parte de la población. En India, cruzando variedades de trigo, pudo
multiplicar por 10 las cosechas de trigo. Entre 1964 y 1982 dirigió el Centro Internacional
para el Mejoramiento del Maíz y el Trigo en México. La creación de nuevas especies logró
multiplicar la producción de cereales para que ese país fuera autosuficiente. Y también
logró que varios países en Asia aumentaran en un 250 por ciento en el rendimiento por
hectárea. Este uso eficiente de la biotecnología lo convirtió en el verdadero padre de la
revolución verde.
148
3.6 La paradoja de la pobreza
Cuando en 2015 los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas se reunieron para
aprobar la Agenda 2030, constataron que durante el último cuarto de siglo 1.000 millones de
personas habían salido de la pobreza extrema, pero también corroboraron otros desafíos
persistentes y acentuados sobre la pobreza, tanto en países en desarrollo como en los países
más ricos, que debían corregirse para no dejar a nadie atrás. Mientras la revolución digital
transformaba el mundo, la población mundial había pasado en tan solo 25 años de 5.300
millones en 1990 a 7.300 en 2015. Aunque la población mundial aumentó en 2.000
millones, el número de personas en situación de pobreza extrema se redujo en más de
1.000 millones. La tasa mundial de pobreza extrema se situó en el 10,7 por ciento en 2013,
lo que supone una caída de más de dos tercios desde 1990. A pesar de los extraordinarios
avances realizados en cuanto a la reducción de la pobreza en los últimos 25 años, 768
millones de personas, entre ellas más de 385 millones de niños, vivían con menos de 1,90
dólares al día en 2015. El 70% de esos pobres entre los más pobres del mundo no viven en
los países menos desarrollados del mundo. En España, de acuerdo a la información
proporcionada por el Banco Mundial, “había en 2012 un total de 626.728 pobres absolutos,
el 1,34 de la población” (PNUD, 2016 p. 26).
Para llegar a los excluidos, NNUU propone “trabajar por un crecimiento inclusivo
con la reorientación de las políticas económicas hacia un crecimiento que impulse el
empleo” (PNUD, 2016 p. 11).
Aun hoy según a que parte del mundo nos refiramos, se siguen utilizando distintas
fórmulas para definir la clase media. Las definiciones utilizadas por los economistas de la
clase media varían según si hablamos de países emergentes, en desarrollo o desarrollados.
Tanto en lo concerniente a los ingresos y los gastos como en términos relativos con
respecto a la media social. En los países menos desarrollados, la clase media es más una
clase media económica que la tradicional clase media intelectual de la que se hablaban los
sociólogos en los países de nuestro entorno.
Naciones Unidas prevé que la clase media mundial —compuesta por los hogares
con un gasto diario de entre 10 y 100 dólares per cápita en términos de paridad del poder
adquisitivo— alcance los 3.200 millones de personas en Asia y el Pacífico y los 1.700
millones en el resto del mundo de aquí a 2030. Esa expansión debe a su crecimiento
fundamentalmente a países como India o China. Solo en este último país, las familias de
clase media (con una renta anual de entre 11.500 y 43.000 dólares) aumentaron de 5
149
millones en 2000 a 225 millones en 2015 (PNUD, 2016).
Aunque las estadísticas hablan de crecimiento de las clases medias a nivel global,
Naciones Unidas señala que “su actitud ante la cohesión social tal vez difiera de la de sus
antecesores, que sirvieron de conciencia a la sociedad, aportaron liderazgo intelectual en
movimientos sociales y culturales e intercedieron en favor de las personas que se
encuentran en situación de pobreza y marginación” (DESA, 2016).
Esa nueva clase media emergente que ha ganado en bienestar social, mientras la
clase media de los países desarrollados perdía parte de su bienestar, tiene otra agenda social,
más centradas más en el crecimiento económico personal.
El primer Informe sobre Desarrollo Humano, publicado en 1990, cambió el
discurso del desarrollo, que pasó de buscar la riqueza material a mejorar el bienestar
humano, de sólo considerar los ingresos a aumentar las capacidades, de optimizar el
crecimiento a ampliar las libertades. Se centraba en la riqueza de la vida humana y no solo
en la riqueza de las economías, y, al hacerlo, cambió la perspectiva desde la que se
analizaban los resultados de desarrollo. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD) publica Informes mundiales desde 1990 en forma de análisis independientes, de
base analítica y empírica, defendiendo que en el proceso del desarrollo humano nadie
puede quedar atrás. El Índice de Desarrollo Humano (IDH) es un índice compuesto que se
centra en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: la esperanza de vida al nacer; los
años promedio de escolaridad y los años esperados de escolaridad y el ingreso nacional
bruto per cápita. (Ver listado de Informes de Desarrollo Humano y tablas en Anexo 10).
El desarrollo humano debe centrarse en las personas: en aumentar sus posibilidades
y mejorar sus oportunidades. Un proceso en evolución que considera no sólo los ingresos
sino el bienestar. El crecimiento económico y la generación de ingresos constituyen medios
para el logro del desarrollo humano, pero no como fines en sí mismos. A lo largo del
decenio siguiente, los Informes sobre Desarrollo Humano ampliaron las agendas de
desarrollo (PNUD, s.f.). Posteriormente, el Informe sobre Desarrollo Humano 1997
presentó un concepto multidimensional de la pobreza, denominado “pobreza humana”, así
como un índice compuesto para su medición —el Índice de Pobreza Humana—, lo que
supuso un avance analítico que elevó el debate sobre las privaciones humanas más allá de la
pobreza económica. El Informe sobre el Desarrollo Humano 2016 del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD) plantea dos cuestiones fundamentales: quién ha
quedado atrás en los progresos del desarrollo humano y cómo y por qué ha sucedido. Hace
150
hincapié en los grupos vulnerables, las desigualdades y la exclusión. En dicho informe se
incide especialmente que la pobreza también es un problema de los países desarrollados,
“la pobreza ya no es un problema exclusivo de las regiones en desarrollo, sino que también
va en aumento en los países desarrollados” (PNUD, 2016, p.30). Las privaciones son un
problema universal que afecta a personas de países desarrollados y en desarrollo. La
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) consideraba en
2014 que de media el 11% de la población de sus países miembros de se situaba por debajo
del umbral de la pobreza de ingresos (OCDE, 2016).
Con el Índice de Transformación que analiza y evalúa la economía y la gestión en
129 países de los llamados en desarrollo o en transición (BTI, s.f.), podemos ver los logros
de las últimas décadas para afrontar el problema de la exclusión en las sociedades más
avanzadas en los próximos lustros. Para ello es necesario medir el bienestar más allá de los
ingresos y el PIB (Helliwell et al., 2017), para poder entender mejor el desempleo y la
pobreza. Y cómo estos dos factores de riesgo inciden en el tejido social. España fue uno de
los diez países del mundo en los que más cayó la confianza por los efectos de la crisis
(Helliwell et al., 2013). Desde 2012 los informes de Sustainable Development Solutions Network,
utilizan seis variables para medir la desigualdad y explicar el que denominan devastador
efecto del desempleo en la sociedad. Además de considerar el PIB per cápita y la esperanza
de vida, como objetivos de desarrollo, añaden cuatro fundamentos sociales del bienestar:
apoyo social; ausencia de corrupción; libertad social y donaciones. Miden el bienestar como
indicador de progreso social, deteniéndose cada año en diferentes ámbitos para entender
mejor las consecuencias de la crisis económica y la importancia del contexto social en la
calidad de vida. En la línea con lo que defiende la Fundación Foessa con sus análisis desde
hace ya cincuenta años, estos informes muestran que la importancia de tener trabajo se
extiende más allá del salario que conlleva y afecta al tejido social.
La ciencia de medir y entender el bienestar subjetivo, aplicando los avances que se
han realizado en las tres últimas décadas en el desarrollo y validación de una variedad de
índices para poder entender los fenómenos económicos, han tenido como resultado
distintos informes que usan tres bases de datos, la World Values Survey, la European Social
Survey y la Gallup World Poll (que cubre 150 países y es representativa del 99% de la
población mundial), han podido realizar un análisis de regresión multivariable que han
permitido contrastar como el empleo influye en el bienestar social. Además de los World
Happiness Reports, la OCDE también tiene unas directrices para uniformizar y medir el
151
bienestar subjetivo, con la idea de complementar el PIB y el PIB per cápita como indicador
de progreso económico (OCDE, 2013). Desde 2011 la OCDE considera que la medición
de la calidad de vida es útil para medir mejor el progreso de las sociedades. Uno de los
resultados más contrastados que ha surgido del estudio económico de la felicidad humana
con estas nuevas variables, según los autores, es “la noción de que el empleo influye
significativamente en el bienestar de los individuos” (Helliwell, 2017, p.146). “El trabajo
constituye una dimensión fundamental de la existencia” (Juan Pablo II, 1981, p.5) y los
efectos del desempleo van más allá de la pérdida de ingresos que lleva asociada. En línea
con la abundante investigación de la ciencia económica, los resultados de los informes
sobre la felicidad indican que el desempleo es devastador para el bienestar de las personas
que lo sufren.
Gorjón, de la Rica y Villar consideran que no puede hablarse solo del desempleo
como indicador de este problema tanto para los individuos como para la sociedad.
Proponen el costo social del desempleo como un protocolo de evaluación que integra en
un solo indicador tres dimensiones diferentes de este fenómeno: incidencia (tasa de
desempleo convencional), gravedad (según la duración del desempleo y la pérdida de
ingresos e histéresis (la probabilidad de permanecer desempleados). Este indicador
corresponde a la ‘desutilidad’ agregada de los trabajadores desempleados y, por lo tanto,
puede considerarse como una medida de la pérdida de bienestar social debido al desempleo
(Gorjón et al., 2019).
Analizan el desempleo en España desde un punto de vista diferente al habitual,
concretamente desde la perspectiva del coste social del desempleo. Consideran que es un
problema permanente de la sociedad española que tiene costes sociales, pues implica que
parte de los recursos disponibles no son utilizados y tiene repercusiones sobre la renta y la
participación en la vida económica y social de las personas afectadas. Analizan cuáles son y
cómo medir adecuadamente los costes sociales del desempleo, en particular cuando este es
muy elevado.
En la era de las aceleraciones postindustrial, debemos servirnos de las mejores
prácticas de gobernanza para corregir los problemas que atenazan a las sociedades. Así:
“el Pacto Mundial puesto en marcha por el Primer Ministro de Suecia y concebido
en colaboración con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos y la Organización Internacional del Trabajo, tiene por objeto
152
potenciar el diálogo entre gobiernos nacionales, empresas, asociaciones de
empresarios, sindicatos y la sociedad civil en general para mejorar las condiciones
de trabajo e impulsar la productividad” (Dewan & Randolph, PNUD, 2016, p. 107).
153
En 1969, cuando una multinacional angloholandesa Phillips Petroleum Company
descubrió recursos petroleros en el campo Ekofisk al oeste de Noruega, las perspectivas
económicas empezaron a cambiar. Aunque crearon una empresa pública para gestionar los
recursos petrolíferos, aceptaron la colaboración tecnológica de las multinacionales del
petróleo y la financiación de los mayores bancos del mundo. Una forma de actuación que
choca radicalmente con lo que vemos hoy en día en América Latina. En 1973, el gobierno
noruego fundó la empresa petrolera estatal, Statoil, pero la producción de petróleo no
generó ingresos netos hasta principios de la década de 1980 debido a la gran inversión de
capital necesaria para establecer la industria petrolera del país. Noruega también ha sabido
diversificar sus recursos y es el segundo mayor exportador mundial de pescado (solo
después de China). En 1972 y 1994 sin embargo, Noruega rechazó unirse a la UE.
Otro país, Corea, no de nuestro entorno cercano ni de nuestra cultura, debería
también estar en la lista inmediata de estudio, por tener similitudes que podrían ayudar a
corregir nuestros errores. Corea bajo la dictadura comenzó a crecer económicamente muy
rápidamente en la década de 1950 hasta convertirse en la decimotercera economía del
mundo por PIB en ppc. Aunque la democracia llegó algo más de una década después de
llegar a España, hoy el 70 por ciento de su población puede considerarse clase media lo
mostraría un crecimiento más inclusivo (CEIC Data, s.f.).
Si estudiamos el desarrollo humano de Corea del Sur vemos que ha recorrido un
camino de éxito durante los últimos seis decenios. Comenzó con una reforma agraria de
una economía similar a la española. Su posterior orientación hacia la exportación, la
movilización sostenible de recursos y el desarrollo de las infraestructuras públicas; debe sus
logros a la eficacia de las instituciones. Ese “círculo virtuoso entre las políticas económicas
y sociales” es un referente para Naciones Unidas en políticas de desarrollo humano
inclusivo como modelo para otros países (PNUD, 2016, p. 29).
154
2011), debido a la facilidad de la disponibilidad de crédito. El aumento del crédito al
consumo es lo que ha permitido a la clase media y los que no alcanzan esa categoría, vivir
por encima de sus posibilidades, que enmascaraban por su falta de riqueza con sus
crecientes deudas.
La desigualdad, seria así un “problema retorcido” por utilizar un término utilizado
en planificación social. Del inglés wicked problem. Adaptado a 2018, la revista de periodismo
de la Universidad de Columbia señalaba recientemente que podríamos decir que estamos
rodeados de problemas retorcidos—cambio climático o desigualdad de ingresos, y, por
supuesto, la crisis de la democracia (Chaplin, 2019). Ese tipo de problemas que son difíciles
de resolver dado que presentan dimensiones contradictorias y cambiantes no fáciles de
acotar. En 1973, dos teóricos de la teoría de la planificación de la Universidad de
California, Berkeley, acuñaron el término “problema retorcido” para referirse a problemas
que habían alcanzado un nivel de complejidad que hacía difícil definirlos, y más resolverlos.
Horst Rittel y Melvin Webber argumentaron que este tipo de problemas—entre otros la
pobreza—están hechos de conjuntos de problemas con un vasto número de variables que
cambian tan rápido y de forma tan impredecible, y que se difuminan tan profundamente en
otros problemas, que constituyen una clase propia de problemas.
El término que adjetiva este concepto se utiliza en el sentido de resistencia a la
solución. Además, dada la existencia de interdependencias en este tipo de problemas, los
esfuerzos para atajar un aspecto de ese tipo de problemas suelen crear otros nuevos. Horst
Rittel y Melvin M. Webber describieron formalmente el concepto de problema retorcido en
1973, distinguiendo entre ese tipo de problemas "retorcidos" frente a otros problemas
controlables. Entre ese marco de problemas irresolubles y la idea de que podemos hacer
frente a problemas acuciantes, pero no imposibles se sitúa la desigualdad o el cambio
climático. Esta tesis pretende analizar si los medios se decantan por una aproximación a
dichos problemas como irresolubles, o más en la línea de buscar soluciones (Easterbrook,
2018) con el periodismo de explicación.
Si “la pobreza siempre genera sufrimiento, y buscar posibles remedios forma parte
de la ciencia económica” (Larrú, 2018, p.5), es también responsabilidad de los medios
informar de forma competente para que la ciudadanía se forme una imagen adecuada. A la
conformación de esa opinión pública, han contribuido en el último siglo no solo los
medios de comunicación de masas sino también otras ciencias y las artes, como la
sociología y la historia para poder entender mejor este problema económico.
155
Pero una aproximación transversal a la realidad con otras aportaciones de las
humanidades ayuda no sólo a legos, sino también a académicos a entender mejor
fenómenos complejos de otras disciplinas. Basta recordar ahora una imagen icónica de la
fotografía del siglo XX que sirvió para mostrar todo el dolor de la Gran Depresión, en el
rostro de una madre Florence Owens Thompson con sus tres hijos en California en 1936.
‘Madre migrante’, es quizá la fotografía más representativa de la Gran Depresión. Muestra
la desolación y el desamparo de una mujer con sus tres hijos en una rudimentaria tienda de
campaña [Ver Anexo 11. O la novela, Las uvas de la ira, de John Steinbeck un periodista del
San Francisco Chronicle que ganó el premio Pulitzer y el Premio Nobel de Literatura, ha
servido durante generaciones para explicar los efectos de la Gran Depresión mejor que
muchos libros de economía.
Señala Melinda Gates que “obtener una imagen más clara de la pobreza y la
privación es un primer paso fundamental para elaborar y aplicar políticas e intervenciones
más eficaces y para orientar mejor los escasos recursos hacia donde tengan una mayor
repercusión” (PNUD, 2016, p.57). Es preciso detenerse en lo que realmente significa ser
pobre, recordar que consiste en sufrir privaciones. No solo de alimentos, alojamiento,
saneamiento, salud, ingresos, bienes y educación, sino también de derechos fundamentales,
protección social y dignidad básica.
Si queremos analizar la exclusión social es conveniente tener una idea más clara de
quiénes son las personas que sufren situaciones de vulnerabilidad, con el enfoque más
amplio, transversal y multidisciplinar de la opinión pública mediada, podremos entender
este tema tan complejo.
La primera aproximación a muchos temas por parte de la ciudadanía es mediada. Es
difícil ver la pobreza en un país rico, o pretender que los excluidos presten atención a unos
medios que cada día se ocupan de un tipo de vida que no podrán permitirse. En el país más
rico de Europa, Alemania, con el desempleo en su mínimo histórico, sin embargo, 1,5
millones de personas dependen de los bancos de alimentos. La proporción de hogares por
debajo de la línea de pobreza oficial del 60% del ingreso medio (para una sola persona 917
€ al mes después de impuestos) fue del 15,7% en 2018, en comparación con el 14,7% en
2005. La mayoría de los alemanes alquilan en lugar de comprar una vivienda. De 2006 a
2015, la pobreza entre los mayores de 64 años aumentó del 11% al 15%. Y en la antigua
Alemania del Este se mantuvo en 36,3%. Alemania tiene también problemas de
desigualdad en la distribución de riqueza en esa zona que forma parte del euro (The
156
Economist, 2018a). Son esas situaciones las que crean malestar. En España también más de
un millón y medio de personas fueron atendidas en el año 2018 por bancos de alimentos.
Antes de revisar las noticias de los medios seleccionados para realizar el análisis del
contenido, creemos necesario hacer unas consideraciones sobre el gasto público, para
entender la disfunción de nuestro mercado laboral y sobre la necesidad de adecuarlo, ante
las reiteradas críticas que se ven reflejadas en los medios que no siempre explican porqué lo
consideran insuficiente.
Hoy contamos con más datos para el análisis en Ciencias Sociales y en Ciencias de
la Comunicación. La Unión Europea cuenta con la oficina de estadísticas Eurostat, que
dispone de infinidad de datos tabulados y con gráficos que permiten visualizar
comparaciones de gasto público para entender mejor las tesis defendidas por Foessa sobre
cómo corregir la exclusión social conociendo cómo se invierte el dinero público en los
países de nuestro entorno, como puede verse en las Figuras 38, 39 y 40.
Figura 38
Principales partidas del gasto público en España.
157
Figura 39
Desglose del gasto en protección social.
Nota. El gasto contra la exclusión social representa el 0,2% del PIB. Eurostat.
https://ec.europa.eu/eurostat/cache/infographs/cofog/
Figura 40
Gastamos un tercio de lo que gastan nuestros socios en políticas contra la exclusión social.
Nota. Comparación de gasto público en exclusión social y en salud, pensiones e intereses. Eurostat.
https://ec.europa.eu/eurostat/cache/infographs/cofog/
158
De los diez grandes apartados en los que dividen el gasto público como porcentaje
significativo del PIB las estadísticas comparativas de la Unión Europea (protección social;
salud; servicios públicos; educación; asuntos económicos; orden público y seguridad;
entretenimiento cultura y religión; defensa; protección del medio ambiente y vivienda y
servicios comunitarios), cinco donde se concentra el mayor porcentaje de gasto tienen una
incidencia significativa en el empleo y la desigualdad, y por ello en como se aborda desde
las instituciones públicas la exclusión social (Eurostat, 2011). [Ver categorías de cada
apartado en anexos]. Ya que la población española en riesgo de pobreza o exclusión social
supera en tres puntos porcentuales la media de la Unión Europea, saber que el gasto de la
Europa de los 28 en exclusión social es superior al que se realiza en España justifica las
recomendaciones de Foessa. Saber también como ha evolucionado ese gasto puede ayudar
a facilitar el análisis y apoyar o discutir ciertas recomendaciones que vemos reflejadas en los
medios de comunicación.
La promoción de un elevado nivel de empleo y de protección social es un
objetivo fundamental de la Unión explícitamente contemplado en el artículo 3 del Tratado
de la Unión Europea (UE, 2010). La protección social se reconoce como un elemento
esencial del modelo social europeo y como algo que se ha de conservar y desarrollar. Ese
sistema se ha visto sometido a un estrés sin precedentes ante una mayor demanda de
recursos como resultado de las elevadas cifras de desempleo (y del envejecimiento de la
población). Las instituciones comunitarias definen la protección social como el conjunto de
los sistemas de transferencia colectiva destinados a proteger a los ciudadanos contra los
riesgos sociales.
Pero antes necesitamos desglosar el llamado gasto público en protección social.
¿Qué entienden las autoridades y expertos por protección social? Los datos recopilados de
manera uniforme por la Unión Europea abarcan nueve grandes apartados: vejez;
enfermedad y asistencia sanitaria; invalidez; supervivencia, desempleo, familia e hijos;
vivienda y exclusión social (Eurostat, 2011). ¿Qué porcentaje destina España a esos
apartados? ¿Qué comparaciones podemos realizar con lo que hacen otros países de la
Unión Europea? No basta con comparar el gasto en protección social, es necesario
también fijarse en el gasto en salud, educación y deuda pública para tener una panorámica
más completa de como se distribuye el gasto con los recursos de que disponen las distintas
administraciones.
159
Necesitamos considerar la renta disponible de los hogares, el gasto social en
pensiones, la evolución de los ingresos públicos y de los impuestos o la deuda de los
hogares para evaluar el problema y ver si los medios se hacen eco de las circunstancias que
limitan el gasto social
Todos estos temas de forma colateral afectan a la exclusión social como señalan los
estudios académicos. Los medios de comunicación deberían también mencionarlos para
dibujar una imagen más completa con la que poder explicar mejor el fenómeno de la
exclusión social en España tras la Gran Recesión de 2008, utilizando como referencia las
estadísticas europeas y la comparación con esos mismos gastos de los demás países de la
Unión Europea, lo que raramente ocurre en los ítems de los medios analizados.
160
Figura 41
‘Curva del elefante’: ingresos de los hogares por percentiles.
El gráfico representaría cuanto más rico era cada percentil de la distribución global
de ingresos en 2008, de los pobres a los ricos, comparando con ese mismo percentil de la
distribución en 1998. El eje de las Y refleja el crecimiento total per cápita real en el periodo
1998-2008; mientras que el eje de las X va de los más pobres a la izquierda, a los más ricos
a la derecha. Los ingresos están ajustados por la inflación dentro de los países en dólares
comparables ajustados al poder de paridad de compra.
Los economistas han sacado tres conclusiones principales interpretando ese gráfico
(Corlett, 2016):
161
Tres cuartas partes de los cuales son los ciudadanos de países europeos
como España y serían los principales perdedores de la globalización.
Figura 42
Crecimiento económico mediano de los ingresos por países.
Nota. Adaptado de Deconstructing Branko Milanovic's “Elephant Chart”: Does It Show What Everyone Thinks? por
Freund, C., 2016, Peterson Institute for International Economics.
162
individuos a lo largo del mundo con la compilación de Milanovic y Lakner, pero
considerando determinados acontecimientos que influyeron en la actividad económica
como la caída de la Unión Soviética y la consiguiente caída de ingresos en los países de
Europa Central y del Este, o el estancamiento económico durante una década en Japón. Si
se descuentan esos acontecimientos la curva queda muy matizada como puede verse en la
Figura 43.
Figura 43
La curva del elefante excluyendo Japón, satélites URSS y China.
Nota. Adaptado de Deconstructing Branko Milanovic's “Elephant Chart”: Does It Show What Everyone Thinks? por
Freund, C., 2016, Peterson Institute for International Economics.
163
El contrato social que supo combinar los derechos civiles y sociales (bienestar
jurídico con bienestar social) en lo que conocemos como Estado de bienestar desde el final
de la Segunda Guerra Mundial (en los países de nuestro entorno) y desde la transición
democrática de 1978 en España, esta siendo puesto en cuestión tras la Gran Recesión.
Hace falta delimitar el espacio de intervención del Estado de bienestar y conocer
los derechos a los que da respuesta. Hace falta conocer las diferentes leyes autonómicas de
servicios sociales. El sistema de servicios sociales forma parte de las competencias que se
trasfieren a las CC.AA., y es un pilar central del Estado de bienestar. Esas leyes concretan
los principios y derechos rectores del sistema, su estructura funcional y organizativa, así
como las prestaciones básicas (técnicas, materiales y económicas) que son gestionadas en
cada territorio autonómico (Anaut-Bravo, 2019).
Es ese marco de la desigualdad el que condiciona la percepción de la opinión
pública sobre los indicadores del riesgo de pobreza y exclusión social de los que hablan los
expertos, y tratan de explicar los medios para ayudar a crear una opinión pública formada.
Y es por ello que conviene investigar como han tratado los medios el problema de la
desigualdad.
164
4. Metodología
4.1 Metodología análisis de contenido en prensa escrita
165
166
Cuando los efectos de la Gran Recesión de 2008 se hicieron más visibles en las cifras de
desempleo, a finales del año 2013, comenzó a crecer de forma significativa el uso en los
medios de la expresión ‘exclusión social’, como puede verse en el gráfico adjunto. Mientras
en nuestro país decrecía la población que podía clasificarse como clase media, se generalizaba
un temor difuso a pasar a formar parte de los excluidos, junto a los más de seis millones de
parados.
Figura 44
Evolución del uso del término ‘exclusión social’ en los medios.
Nota. Consulta sobre el uso del término exclusión social en los medios en español entre 2014 y 2019 a través
del buscador de Media Cloud.
167
Ese centro es un programa conjunto que crea y desarrolla distintas herramientas para
facilitar los flujos de información en la esfera pública. Entre dichas herramientas se encuentra
el Media Cloud que es una base de datos creada por el MIT Center for Civic Media y el Berkman
Klein Center for Internet and Society de la Universidad de Harvard que almacena millones de
noticias con colecciones que recopilan las principales fuentes de noticias en más de 100
países, que crece continuamente. Media Cloud permite buscar por idioma, con distintos
niveles de ayuda para inglés, español y otras lenguas. Almacenaba cuando se creó el gráfico
anterior, 1.180 millones de noticias, rastreaba 59.000 medios diariamente y añadía 790.000
noticias cada día.
El número de noticias que los medios producen hoy en día ha crecido de forma
exponencial en la era digital. Entre el 1 de enero de 2014 y el 1 de enero de 2019 la búsqueda
de exclusión social recogía 31.207.261 referencias a nivel global. En bruto, (y sin limpiar los
artículos que pudieran no tener que ver con el tema analizado) el 3,87% de las noticias
revisadas por el buscador. Utilizando dicha base de datos, se hizo una búsqueda precisa del
término entrecomillado solo en español, en la que aparecían medios de todo el mundo (ya
que no se puede olvidar que la Gran Recesión fue un fenómeno global que produjo miles de
ítems periodísticos en otros países de habla hispana), limitó el número de noticias a
1.172.113, el 0,15% del total, por lo que se decidió delimitar la búsqueda a las bases de datos
de medios en España. Se seleccionaron las siguientes:
Spain - National; León, Spain - State & Local; Catalunya, Spain - State
Spain - State & Local; & Local;
Madrid, Spain - State & Local; Ceuta, Spain - State & Local;
Andalucía, Spain - State & Local; Extremadura, Spain - State & Local;
Aragón, Spain - State & Local; Galicia, Spain - State & Local;
Asturias, Principado de, Spain - State & Local; La Rioja, Spain - State & Local;
Illes Balears, Spain - State & Local; Melilla, Spain - State & Local;
Canarias, Spain - State & Local; Murcia, Spain - State & Local;
Cantabria, Spain - State & Local; Navarra / Nafarroa, Spain - State & Local; País
Castilla-La Mancha, Spain - State & Local; Castilla y Vasco / Euskal Herria, Spain - State & Local
168
En el periodo acotado del 1 de enero de 2014 al 31 de diciembre de 2018, y limitando
la búsqueda a medios españoles, y al término exacto de referencia, la base de bases de datos
seleccionados, recoge 866 noticias de 152 medios sobre exclusión social, 368 de ellas citando
a Foessa. Los medios que más noticias han publicado son muy dispares, desde un periódico
de referencia como ABC con 47 noticias, a La Cerca, un periódico digital de Castilla-La
Mancha creado en 1998, con 40. Otros medios impresos que destacan por el número de
noticias sobre exclusión social son el Periódico Extremadura con 35, el Diario de Avisos con 27;
Europa Press con 25; el Heraldo con 22; el Levante con 20; el Periódico de Cataluña con 21 o
RTVE con 17. Le siguen en número: Público con 16, Hoy Digital con 16; La Voz Digital con
15; El confidencial con 13; Diario de Sevilla con 12 y El Mundo con 11. Medios como El País o
La Vanguardia aparecen con distintas ediciones (Media Cloud, s.f.).
Además de los principales periódicos, periódicos económicos, periódicos digitales,
agencias de comunicación (EFE y Europa Press), televisiones, radios, prensa regional y prensa
local, también aparecen en el listado noticias de portales de internet (Yahoo News) y agencias
de comunicación.
El uso de bases de datos y palabras clave se ha generalizado en la investigación en
comunicación (Stryker et al., 2006). Al examinar 198 análisis de contenido publicados entre
2000 y 2005 en seis de las principales revistas de investigación de comunicación se encontró
que el 42% usaba bases de datos y términos clave. El uso de bases de datos electrónicas y las
búsquedas de palabras clave plantea el desafío de obtener muestras representativas. Ese tipo
de búsquedas permite recuperar una gran cantidad de elementos relevantes de forma más
sencilla que los métodos de muestreo aleatorio tradicionales. Pero para que el muestreo
aleatorio de la colección masiva de unidades sea representativo y obtener resultados válidos
e inferencias hace falta adoptar una serie de cautelas metodológicas (Lacy et al., 2015).
Por eso MediaCloud ofrece la posibilidad de realizar una validación con una muestra
aleatoria de 30 noticias para ver si los ítems seleccionados se corresponden con la búsqueda
requerida y son representativos para el tema de interés. Paso que se realizó para estudiar las
noticias que aparecían en la selección.
El portal permite descargar en un archivo en formato csv. La extensión de archivo
CSV significa Comma Separated Values en inglés (Valores separados por comas). Ese formato
es utilizado en programas de bases de datos, hojas de cálculo y gestores de contactos para
almacenar listas de información. Es un archivo de texto ampliamente compatible. Todos los
datos que incluye se tabulan en doce columnas con las siguientes variables:
175
o Fecha y hora de publicación.
o Titular de la noticia.
o url de la noticia.
o Idioma.
o Temática.
o Número de identificación del medio.
o Nombre del medio.
o url del medio;
o País de publicación.
o Región de publicación.
o Tipo de medio (impreso, digital, difusión). (Ver ejemplo en Anexo 14).
La base de datos ofrece distintas mediciones sobre cuántas otras fuentes de medios
tienen enlaces a este contenido en el tema (Inlinks de medios); el número de enlaces en esta
historia a otras historias (Outlinks) y el número de veces que esta historia se compartió en
Facebook. Un ejemplo del nuevo fenómeno de como se comparten contenidos de prensa
fue la noticia más compartida en redes sociales de una de El País del 10 de octubre de 2018,
con 101.825 shares en Facebook (Sosa, 2018).
Entre los enlaces a los que hacen referencia los medios destacan como fuentes: ine.es,
eapn.es y epdata.es (de Europa Press).
Ese término académico se relaciona con otros términos en los medios como puede
verse en las Figuras 45, 46, 47 y 48:
176
Figura 45
Nube de palabras generada por la búsqueda del término exclusión social.
Figura 46
Vector con las 50 palabras más usadas en los artículos sobre exclusión social.
177
Figura 47
Destacado de palabras sobre exclusión en vector.
Figura 48
Destacado de palabras sobre pobreza en vector.
Aunque este capítulo se detiene en cómo reflejan los medios la exclusión social, que
se relaciona con desigualdad, desempleo, PIB, clase media o pobreza. Y para poder hacer un
análisis de contenidos es preciso acotar con algunas matizaciones esos conceptos, que
aparecen continuamente relacionados como vemos en los gráficos anteriores.
Como hemos visto, en las últimas décadas la forma más habitual de definir la pobreza
se refería a personas de bajos ingresos, medido de varias maneras diferentes. La noción de
pobreza se centraba en las personas que carecían de muchas de las oportunidades disponibles
para el ciudadano medio. Este genérico concepto de pobreza comenzó a cohabitar con otro
concepto emergente, el de exclusión social. Su gran valor práctico era que ampliaba el
enfoque para incluir factores que causan desventajas graves y crónicas. Incluyendo
indicadores que se relacionan con la falta de trabajo remunerado a largo plazo, o las
calificaciones educativas deficientes.
Recordemos que Duffy define la exclusión social como “un concepto más amplio
que la pobreza, que abarca no solo los medios materiales escasos, sino la incapacidad de
participar de manera efectiva en la vida económica, social, política y cultural y en algunas
caracterizaciones, la alienación y la distancia de la sociedad en general” (Duffy, 2005).
Mientras que, para Levitas, ese concepto “complejo y multidimensional”:
178
cultural o político. Afecta tanto la calidad de vida de los individuos como la equidad
y cohesión de la sociedad en su conjunto” (Levitas et al., 2007, p.9).
“una acumulación de procesos confluentes con rupturas sucesivas que surgen del
corazón de la economía, la política y la sociedad, y que gradualmente separa y coloca
a las personas, grupos, comunidades y territorios en una posición de inferioridad en
relación con los centros de poder, recursos y valores prevalecientes”, que incide en
la calidad de vida, el bienestar y las oportunidades futuras (Estivill, 2003, p. 19).
179
estados miembros las estadísticas desde 1996 cumplen con la entonces nueva metodología
del marco del Sistema Europeo de Estadísticas Integradas de Protección Social (SEEPROS).
El Método Abierto de Coordinación de la UE se basa en prácticas de monitorización y facilita
el intercambio de las mejores prácticas. Da también prioridad a las dislocaciones económicas,
pero tiene en cuenta variables sociales, políticas o culturales. Desde la Cumbre de Niza, las
instituciones europeas (Chahin & Fresno, 2016) y los países miembros se refieren al “acceso
de todos a los recursos, derechos, bienes y servicios” (Comisión Europea, 2001), para su
definición compuesta de exclusión social. Existe además un Programa Operativo de Lucha
contra la Discriminación del Fondo Social Europeo (POLcD). Ese programa se puso en
marcha en el año 2000 con el objetivo de reducir las desigualdades y promover la inclusión
social de las personas en situación vulnerable y/o en riesgo de exclusión social. El Programa
ha sido implementado por 10 organismos: 5 instituciones públicas y 5 entidades sociales, y
ha sido reconocido como buena práctica y referente desde distintas instituciones europeas
por los resultados conseguidos, así como por su eficiencia e impacto social y económico. Lo
que no siempre aparece correctamente explicado en los medios.
Ya se ha señalado en el Marco Teórico que las cifras de desempleo en las últimas
décadas resultan ser significativamente superiores a los países de nuestro entorno y que por
ello no resulta sorprendente que en los barómetros de CIS ese tema resulte ser la principal
preocupación de nuestros conciudadanos cada mes desde hace décadas. En la encuesta a una
muestra representativa de la población española, de los barómetros que mensualmente realiza
el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el tema que encabeza las preocupaciones de
nuestros conciudadanos en las últimas décadas es el paro. Del mínimo de septiembre de 2007
con el 35% al máximo de mayo de 1985 con el 94,4%. Se puede complementar dichos datos
señalando que la preocupación por el desempleo en nuestro país duplica la del resto de los
ciudadanos de la Unión Europa según destaca Eurostat. Desde 1974 la Unión Europea
realiza dos veces al año un Eurobarómetro Standard con encuestas personales a unas 1.000
personas por país miembro. También se realizan otras encuestas telefónicas de asuntos ad
hoc cuando cualquier servicio de la Comisión Europea lo considera oportuno. Este gráfico
está extraído del resumen del Eurobarómetro Standard realizado para la Representación en
España. Entre los temas que los ciudadanos españoles, y el resto de los europeos consideran
importantes, solo en el caso del desempleo se produce una diferencia tan significativa entre
unos y otros (Comisión Europea, 2018c), como puede verse en la Figura 49. Por ello
queríamos conocer si los medios prestar atención a este problema correlacionado con el paro
como es el caso de la exclusión social. Y analizarlo de forma más detallada.
180
Figura 49
Temas más importantes para los europeos.
Nota. Adaptado de Comisión Europea (2018c). Opinión pública en la Unión Europea. Eurobarómetro
Standard 90. Informe Nacional España Otoño 2018 http://ec.europa.eu/COMMFrontOffice/PublicOpinion
[consultado el 2 de mayo de 2019].
181
de 75.200 de Europa Press, en más de 49.600 de la agencia EFE, en 22.500 de El País, 15.200
de El Mundo, 13.400 de ABC, 7.863 de Levante o 6.723 de El Correo.
Y el término desigualdad aparecía en 188.503 noticias. 24.100 de Europa Press, 15.00
de la agencia EFE o 7.402 de El País. El acrónimo AROPE (en riesgo de pobreza y exclusión
social por sus siglas en inglés) aparecía en 2.004 noticias, 444 de la agencia Europa Press, 191
de la agencia EFE, 109 de El Blog Salmón (perteneciente a Xataka), 67 de El Periódico, 59 de
El País, 52 de ABC, 42 de Levante, o 36 de El Mundo; entre otros. Xataka es la publicación
líder de tecnología en español. Grupo de 31 medios digitales de tecnología, videojuegos,
entretenimiento, gastronomía, estilo de vida, motor, economía, familia y ocio. En Economía
tienen dos publicaciones: El blog salmón y Pymes y Autónomos.
En el periodo de análisis, Factiva devolvía 97.279 noticias sobre ‘exclusión social’ en
español. 3.039 con referencias a la Fundación Caixa; 1.836 a Cáritas; 665 a EAPN (European
Anti-Poverty Network); y 117 a la OCDE. Europa Press había difundido más de 26.100 noticias;
seguida de EFE con más de 10.300; Levante 1886; ABC 1.667; El País 1.535 (incluía noticias
de El País; ElPaís.com; El País Uruguay y Babelia); EL Mundo 1.486; El Correo 1039 y La
Vanguardia 581.
De los seis periódicos seleccionados, Factiva incluía 4.461 noticias sobre ‘exclusión
social’. 117 hacían referencia a la Fundación Caixa; 111 a Cáritas; 30 a Eurostat; 27 a EAPN
y 25 al INE. Para hacernos una idea, El País publica una media de 100 artículos al día y ABC
alrededor de 90, según un recuento aleatorio propio realizado los primeros martes de cada
mes del último año.
Foessa aparecía en 673 noticias en los últimos cinco años. 612 de esas noticias se
clasificaban geográficamente en España; 113 en Valencia, 44 en Andalucía, 34 en Galicia, 33
en Extremadura; 32 en la Comunidad de Madrid; 29 en Castilla-La Mancha; 25 en Castilla
León y 22 en Asturias. Clasificadas dentro de pobreza estaban 363, relativas a organizaciones
benéficas 143, de artículos de opinión 53, de asuntos de empleo 44, de religión 37, de política
local 34, bienestar y servicios sociales 33, de servicios social 33, de economía 26, de política
regional 20 y de empleo 18.
En 127 de Europa Press, 40 de la agencia EFE, 32 de las distintas ediciones de Levante,
28 de El Periódico, 26 de El País, 20 de ABC, 17 de Información, 17 de La Verdad, 14 de La
Nueva España y 14 de La voz digital.
Y los autores que más habían citado a la Fundación Foessa eran Celeste López (La
Vanguardia), Elena Mengual (El Mundo), Luis Méndez (Reforma.com), Raúl Sánchez (Diario de
Ibiza), Óscar Muñoz Sanz (La Vanguardia), Paco Cerdá (Levante), José Manuel Vidal (El
182
Mundo), Iñaki Pardo Torregrosa (La Vanguardia), Laura Daniele (ABC) Laura Massallé (Diari
de Terrassa) y Pedro Simón (El Mundo).
Para poder comparar, posteriormente se realizó una búsqueda de términos asociados
en un año (julio 2017/julio 2018) en el diario El País la que se incluyó: paro (1.327 noticias),
pobreza (948 noticias), desempleo (547 noticias), exclusión social (112 noticias de las que 15
resultaron ser duplicidades), y en las que solo 6 noticias hacían referencia a Foessa. La palabra
‘paro’ aparecía mencionada al menos cinco veces al día y ‘exclusión social’ solo aparecía una
vez cada 4 días.
Dados las decenas de miles de noticias que se generan cada día en los medios en
nuestro país, ese conjunto de datos muestra que efectivamente es un tema escasamente
tratado.
183
Con las fichas de los ítems periodísticos seleccionados se realizó posteriormente el
análisis periodístico, como procedimiento interpretativo, para procesar los datos más
relevantes sobre los textos y poder hacer una descripción analítica entre el rigor de la
objetividad y la fecundidad de la subjetividad (Bardin, 2002) que no se limite al contenido
básico.
Para el análisis que sigue, tal y como indicábamos en la metodología, hemos seguido
cuatro pasos:
o Selección de noticias que serán estudiadas.
o Selección de categorías que se usarán.
o Selección de las unidades de análisis; y
o Selección de los sistemas de recuento y medidas (Piñuel Raigada, 2002).
184
4.1.3 Parámetros de medición y evaluación
En los estudios de contenido de prensa se suelen incluir el nombre del periódico; la fecha;
quién firma la información (redacción o agencia); tipo de noticia (breve, artículo, crónica y
reportaje); la localización en el medio (portada, cabecera de sección o interior); si incluye o
no fotografías y si incluye o no gráficos.
En nuestro caso se ha optado por:
o nombre del medio;
o fecha;
o número de página;
o sección en la que aparece y
o titular del artículo.
Aunque se trata de cuatro periódicos de referencia y dos medios regionales, se adaptó
ligeramente la metodología en algunos de los periódicos de referencia, debido a que El Mundo
sigue un modelo de creación de sus distintas ediciones, como explicamos más adelante.
Durante el proceso de recuperación de los artículos seleccionados para su análisis, se hizo
evidente que, en el nuevo entorno mediático, las fronteras entre los cibermedios y los medios
impresos también resulta difusa.
Señala el profesor Salaverría que
Aunque la mayoría de los medios publica una edición digital de su versión impresa,
en ocasiones lo que las redacciones editan y publican en sus primeras versiones digitales
acaba siendo recuperado no por la edición principal sino por alguna de sus versiones locales.
185
Para analizar las características de la noticia, en la literatura académica se suele
clasificar los ítems haciendo referencia al asunto principal, siguiendo las antiguas secciones
que tenían los periódicos antes de la revolución digital: política, economía, sociedad, cultura,
local, sucesos, ocio y deportes. Para explicar las categorías de noticias, Newman y Levy (2014)
consideran que el tema de referencia puede incluirse en secciones como las citadas. Estas
categorías a su vez se suelen subdividir en noticias locales, regionales, nacionales o
internacionales.
Sin embargo, la mera observación de las nuevas secciones en cualquier periódico de
referencia (el New York Times o The Guardian por citar a los dos más seguidos en el mundo
en inglés han cambiado las secciones rompiendo con las clasificaciones clásicas; y también
El País optó por suprimir/renombrar su sección de Sociedad, o La Vanguardia por
denominarla Tendencias) o los informes académicos que ha realizado el Instituto Reuters
para el estudio del periodismo con la Universidad de Oxford desde 2009 (Coleman et al.,
2009), se ha decidido simplemente incluir el nombre de las secciones en las que aparece el
periódico.
Tampoco se ha creado una categoría sobre el ‘Foco geográfico’, que suele diferenciar
entre local regional o nacional; sino que se subsume en la categoría de sección en la que
aparecen las noticias de referencia analizadas dentro del apartado de características de la
noticia anterior.
4.1.3.1 Técnicas de análisis y clasificación del software utilizado
Para poder registrar y realizar el análisis de contenidos hay que establecer un protocolo y
elegir el software que mejor se adapte a la metodología. Para poder segmentar el corpus de
análisis de noticias sobre exclusión social y poder luego llevar a cabo el registro de esos datos.
Ya se ha señalado anteriormente el procedimiento metodológico seguido en las bases de
datos para seleccionar los artículos con los que realizar el análisis cuantitativo.
4.1.3.2 Libro de códigos
Es el manual de instrucciones de la investigación, en el que se establece:
— Cual es la naturaleza del corpus, qué contiene, para qué sirve, cómo interpretarlo y
desde que perspectiva se aborda la lectura.
— Cuales son las unidades de análisis.
— Cómo se rellenan las fichas de análisis.
— Cómo se ordenan las fichas para su posterior tratamiento.
4.1.3.3 Ficha de análisis
Es la plantilla para el registro de datos.
186
Incluye las variables señaladas anteriormente, que atañen a los aspectos más generales de las
noticias analizadas que he considerado más oportuno.
4.1.3.4 Fuentes y métodos
El tercer apartado habitual en el análisis de contenido de medios escritos suele incluir
variables sobre Fuentes y métodos, relativas a Número de fuentes, Fuentes documentales,
Fuentes humanas testimonios y anécdotas y Tipo de fuentes. Y sobre los métodos se hace
referencia a la ‘Diversidad de fuentes’.
En el nuevo entorno mediático a que hacíamos referencia en el Marco Teórico de
esta tesis, y teniendo en cuenta que estamos analizando el uso de una fuente muy determinada
y de un tema infratratado en los medios, parece más adecuado crear unas variables relativas
a si en la noticia se hace referencia a otras fuentes y si aparecen testimonios y anécdotas
personales de personas afectadas por la exclusión social.
4.1.3.5 Modelos de función periodística
Por último, el cuarto gran apartado del análisis de contenidos suele referenciar ‘Modelos de
función periodística’. Haciendo hincapié en periodismo de ‘diseminación’; ‘vigilancia y
control’; ‘facilitador’; ‘periodismo de servicio’; ‘modelo de orientación cívico’ o
‘Infoentretenimiento’. Tal y como señalábamos en el apartado anterior de ‘Fuentes y
métodos’, en el nuevo entorno mediático que ha difuminado las fronteras de tantas categorías
en periodismo como señalan los autores del libro de referencia ‘Los elementos del
periodismo’ en un nuevo libro del Proyecto de excelencia de periodismo sobre el papel de la
prensa tras la destrucción creativa que ha traído la era digital, que precisamente se llama ‘Blur’
(difuminar, desdibujar) todavía no traducido a español (Kovach & Rosenstiel, 2011); hemos
decidido crear una categoría con la variable de si la noticia incluye recomendaciones. Ello
obedece a la idea de estos autores que señalan que para hacer buen periodismo hay que huir
del periodismo de afirmación. Y romper con el sesgo de confirmación y la ‘espiral de
simplicidad’.
Como se ha defendido anteriormente en estas páginas, en el nuevo entorno mediático
para llegar a las audiencias hay que realizar lo que el único periodista que ha ganado tres
premios Pulitzer de periodismo escrito, Tom Friedman columnista del New York Times,
llama periodismo de explicación (Friedman, 2016). Oímos hablar continuamente de
periodismo de investigación como la cumbre del mejor periodismo de precisión. Pero
encontramos menos referencias académicas a eso que algunos llamaron nuevo periodismo
(Wolfe, 2006), que se encontraría entre la narración de la literatura y la contrastación de
hechos más precisa de la mejor verificación de datos (fact checking) (Ufarte-Ruiz et al., 2018).
187
La vieja distinción entre noticias relevantes y noticias triviales (Hard news v. soft news) ya no
sirve para explicar el consumo de noticias en el actual entorno mediático. Noticias relevantes
se utilizaba para referirse a temas oportunos, importantes y significativos de política,
relaciones internacionales o economía. Y noticias triviales incluían entretenimiento,
personajes famosos y estilo de vida.
Tal y como señalan desde el Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad
de Oxford, para informarse las audiencias buscan medios que satisfagan sus expectativas.
Que le cuentan historias explicándolas adecuadamente. Y se aborden de formas que
clarifiquen su experiencia cotidiana. Buscan noticias útiles, fiables y entretenidas. Como los
individuos se enfrentan a una cantidad de información sin precedentes debido a la
sobreabundancia informativa, los medios se han adaptado para trasmitir una perspectiva de
la realidad superando el periodismo de difusión de la era analógica. Cubrir las necesidades
informativas de los ciudadanos con métodos fiables de análisis, proporcionando una imagen
más precisa del mundo, para exponer a la gente a nueva información de formas que puedan
aceptarla, con ese periodismo de explicación que algunos llaman de soluciones (cuando se
cubren problemas de la sociedad, en lugar de fijarse solo en la patología social, también se
debe informar sobre las respuestas y los esfuerzos para resolver problemas); otros de
compromiso (Batsell, 2015) y otros constructivo (Windesheim School of Journalism, 2011).
En periodismo había una máxima que decía que los problemas gritan y las soluciones
susurran. Hoy, el llamado ‘periodismo de soluciones’, trata de abordar la producción de
información rigurosa para explicar problemas sociales. En lugar de dar un enfoque negativo,
que sigue dominando la mayoría de los titulares de las noticias, y que aleja a las audiencias de
los medios, defiende que después de identificar los problemas, hay que realizar un trabajo
añadido de atisbar posibles soluciones y que según distintos estudios que hemos citado a lo
largo de estas páginas, ayudan a mejorar las audiencias.
Muchas veces en temas a los que no se presta demasiada atención, como es el caso
de la exclusión social, se necesitan otras formas para cubrir esas historias. No aterrizan en las
redacciones, ni aparecen entre los temas que marcan tendencia. Pero se necesita crear un
hábito editorial para buscar esas historias [y ofrecer soluciones], como empiezan a hacer, los
mejores medios. El número de personas que evitan las noticias ha crecido en la última década,
porque rechazan encender el televisor o mirar otras pantallas y ver solo historias estresantes
o deprimentes sobre la economía, el cambio climático, el aumento de la polarización, el
populismo, la intolerancia o la violencia. Para evitarlo, los periodistas pueden contar toda la
historia.
188
Siguiendo el estudio del Reuters Institute for the Study of Media (Coleman et al., 2009), en
el actual entorno saturado de los medios de comunicación nos parece más adecuado
considerar que, cuando el público lee las noticias es porque busca información útil o fiable.
Y cuando buscan información fiable lo hacen para obtener seguridad en un mundo
crecientemente complejo.
El temor que ha generalizado la Gran Recesión entre las clases medias de los países
desarrollado a perder las garantías económicas y sociales que daban por adquiridas, no
siempre ha encontrado una explicación precisa a los problemas generados por esa crisis como
la exclusión social, sino antes bien, ha alimentado una peligrosa desconfianza en las
instituciones.
Los resultados de los Libros de códigos de cada medio figuran a continuación
atendiendo a las definiciones de términos anteriormente expuestas.
Cada libro de códigos incluye los siguientes apartados:
§ Redacción u opinión/Agencia
§ Cita otras fuentes: s/n
§ Incluye recomendaciones: s/n
§ Incluye testimonios o anécdotas: s/n
§ Incluye gráficos: s/n
Siguiendo esa metodología se han seleccionado para su análisis 89 noticias aparecidas
en seis periódicos españoles para estudiar qué tipo de historias usaron como fuente de
referencia a la Fundación Foessa en el tema de interés de esta tesis, la exclusión social, durante
un período de 4 años. Ese informe, fruto de un vasto trabajo de investigación sociológica
está basado en la encuesta más amplia que existe sobre el perfil de la exclusión en España
(Foessa, 2014). ABC publicó 18 noticias; El Mundo 19 y La Vanguardia 16; mientras que
Levante y El País publicaron 13 y El Correo sólo publicó 10. El periodo elegido se acotó entre
marzo de 2014 y octubre de 2018, ya que esa fecha inicial fue la elegida por la Fundación
Foessa para presentar el primer avance del VII Informe; mientras que entre septiembre y
octubre de 2018 se presentaron a la prensa los primeros avances del VIII Informe Foessa
cuya presentación oficial se realizó en junio de 2019 (y será objeto de análisis —análisis en
redes sociales (ARS) vía Twitter en otro capitulo de esta tesis).
A pesar de la reiterada insistencia en el descenso de la difusión de periódicos, estos
siguen siendo una fuente de información para millones de nuestros conciudadanos. No
debemos olvidar que las audiencias de los mismo suelen triplicar el número de su difusión.
Y además los periódicos siguen siendo la fuente de noticias para que otros medios tomen
189
decisiones editoriales sobre temas a tratar y de programación. Siguen siendo una fuente
fundamental a la hora de establecer la agenda informativa y para medir su audiencia total ha
de tenerse en cuenta el alcance de sus ediciones impresa y online. De hecho, un creciente
número de datos sugiere que las audiencias totales de los periódicos han crecido ligeramente
(Asociación de Medios de Información, 2019) (Pew Research Center, s.f.). Según datos de la
Asociación de Medios de Información (AMI), que representa a 92 medios de información
nacionales y regionales, generalistas y deportivos, en el soporte digital y en papel. Cambió su
denominación en 2017, sustituyendo a la Asociación de Editores de Diarios Españoles
(AEDE), entidad creada en 1977, tras un cambio en sus estatutos sociales para adaptarse a
los cambios del sector, y aceptar medios digitales. Según el Libro Blanco de la AEDE, esta
representaba en 2015 a 107 periódicos, con una difusión de 2,15 millones de ejemplares.
Para tener una representación de los periódicos de nuestro país, la elección de seis
periódicos se realizó teniendo en cuenta dos variables, difusión y ámbito territorial. Para la
difusión se revisaron los datos disponibles vía INTROL (OJD, s.f.). Según la difusión, los
cuatro periódicos más leídos son El País, El Mundo, ABC y La Vanguardia. Si consideramos
la difusión media diaria el orden es El País, La Vanguardia, El Mundo y ABC. Según datos
cuando se tomo la decisión metodológica a finales de 2017. Y se añadieron Levante y El Correo
para ampliar el ámbito territorial de periódicos a otras dos grandes ciudades, Valencia y
Bilbao. Y para el ámbito territorial se tuvo en cuenta las tres ciudades más pobladas de
España: Madrid, Barcelona, Valencia y se añadió Bilbao por ser la sede de la cabecera más
importante del grupo Vocento, el grupo comunicación líder en España y con una docena de
periódicos regionales. Con una cobertura total en prensa, suplementos, revistas, televisión,
producción audiovisual, distribución cinematográfica e Internet de más de 37,1 millones de
contactos diarios (EGM 2º 2018 y comScore multiplataforma septiembre 2018) (Vocento, s.f.). Así
mismo se incluyó otro medio regional, 'Levante', del segundo grupo de prensa regional y
local con 25 cabeceras impresas y 17 diarios, grupo Moll, el más relevante en esa provincia.
Se preparó primero una Ficha de análisis con los siguientes apartados:
• Nombre de la publicación
• Fecha
• Número de página en la que aparece la noticia
• Sección en la que aparece
• Titular de la noticia
190
Así se hizo una ficha por medio con todas sus noticias publicadas que cumpliesen
dichos parámetros, para poder analizar posteriormente determinadas características.
Antes de la revolución electrónica los periódicos producían menos noticias y hoy
dependen más de agencias informativas y de comunicación (Carlson & Franklin, 2013). El
modo actual de producir noticias, en el que la información circula aceleradamente y es
retrasmitida de forma compulsiva en redes sociales y plataformas multiplica los ítems, pero
en demasiadas ocasiones encontramos la misma información repetida. Por ello consideramos
oportuno incluir un apartado en nuestro libro de códigos que haga referencia a si las noticias
que usan la fuente analizada provienen de la redacción de una agencia.
A continuación, se recoge el listado de las noticias resultantes de la metodología
anteriormente explicada en los medios seleccionados en las Tablas 3-10:
Tabla 3
Noticias recopiladas de la edición Nacional de ABC.
191
Tabla 4
Noticias recopiladas de la edición de Vizcaya de El Correo.
Resultó complejo recuperar las noticias de El Correo ya que cuenta con 16 ediciones
distintas, las noticias previamente localizadas con buscadores y bases de datos por
procedimientos telemáticos. Se contabilizaron las noticias aparecidas en la edición de El
Correo de Vizcaya, pero consta de las siguientes ediciones: Costa; Dinero y Empleo;
Duranguesado; Guipúzcoa; La Rioja; Margen Derecha; Margen Izquierda; Miranda de Ebro;
Nervión-Ibaizabal; Territorios de la cultura; Tusanuncios; Vivir; Vivir Álava; Vivir Vizcaya;
Vizcaya y Álava. Por ello se acudió en primera instancia a la Hemeroteca Digital de la
Biblioteca Nacional. Aunque inicialmente se pensó en usar ese servicio, los ordenadores solo
disponen del navegador Explorer que no siempre responde de forma adecuada, a pesar de la
disponibilidad de los funcionarios que allí trabajan para facilitar las labores de investigación
de las personas que allí acuden. Para recuperar los artículos publicados, una vez localizados
en la Hemeroteca Digital, para realizar un anexo se optó por usar la base de datos MyNews
de la biblioteca de la Universidad CEU San Pablo. La red de Bibliotecas CEUNET dispone
de una colección de bases de datos multidisciplinares y especializadas, entre las que se
encuentra MyNews (el 16 de abril de 2019, fecha de la última consulta, contaba con
292.525.083 artículos de 1.445 fuentes y se habían realizado 81.939 consultas con las noticias
disponibles desde 1996). Este servicio de Hemeroteca permitió localizar las noticias,
constatándose que existen diferencias entre las fechas de publicación online e impresa
(Biblioteca CEU, s.f.).
192
Tabla 5
Noticias recopiladas de la edición de Valencia de Levante —emv.
Tabla 6
Noticias recopiladas de las distintas ediciones de El Mundo.
193
Tabla 7
Noticias recopiladas de distintas secciones de El País.
Tabla 8
Noticias recopiladas de distintas secciones de La Vanguardia.
194
4. Metodología
4.2 Metodología entrevistas cualitativas
189
190
4.2.1 Razones para una metodología cualitativa
Con la intención de tener una “perspectiva cualitativa” (Callejo & Viedma, 2010, p. 102), se
decidió realizar entrevistas a periodistas que habitualmente han cubierto la exclusión social
en medios impresos y digitales, para confrontar la información recogida con ese tipo de
metodología de trabajo de campo. Como señala Corbetta con “la obtención de datos
mediante preguntas, la entrevista cualitativa se puede considerar equivalente de la
observación participante”, y debe utilizarse preguntando a los sujetos con el objetivo
característico de ver el mundo con sus ojos (Corbetta, 2010, p. 344).
Dada la relativa escasez de contenidos sobre exclusión social, la entrevista cualitativa
es una herramienta más apropiada que la entrevista cuantitativa, instrumento este último que
suele consistir en un cuestionario estandarizado estructurado de manera rígida en las
preguntas, que no permitiría en este entorno estudiar la cobertura de la exclusión social con
todos los matices desde la óptica de los periodistas. Por eso se consideró las entrevistas sin
una estructura rígida establecida de antemano más adecuadas. Dado que el objetivo era tener
acceso a la perspectiva de los periodistas, la entrevista cualitativa al ser flexible, era más
factible que se adaptase a las distintas personalidades de los entrevistados (Corbetta, 2010, p.
347).
Corbetta, citando a Michael Patton defiende que la entrevista cualitativa, donde la
voz sobresaliente debe ser la del entrevistado, la característica de la falta de estandarización
posibilita, “entender cómo ven [el mundo] los sujetos estudiados, comprender su
terminología y su modo de juzgar, captar la complejidad de sus percepciones y experiencias
individuales […]. El objetivo prioritario de la entrevista cualitativa es proporcionar un marco
dentro del cual los entrevistados puedan expresar su propio modo de sentir con sus propias
palabras” (Corbetta, 2010, p. 345-346).
La doctrina señala tres variantes entre las entrevistas cualitativas:
o Entrevista estructurada o estandarizada y programada: hacer las mismas preguntas a
todos los entrevistados con la misma formulación y en el mismo orden.
o Entrevista semi-estructurada o estandarizada no programada: crear un guion, y
pensar los temas que se deben tratar a lo largo de la entrevista. Decidiendo libremente
sobre el orden de presentación de los diversos temas y el modo de formular las
preguntas. Planteando las preguntas que se considere oportunas y haciéndolo en los
términos que considere más convenientes.
o Entrevista no estructurada o no programada: donde ni siquiera el contenido de las
preguntas se fija previamente, y puede variar en función del entrevistado. Dejando
191
que el sujeto desarrolle su visión del asunto y mantenga la iniciativa de la
conversación.
Y se decidió como la más adecuada la segunda opción, la de la entrevista
semiestructurada. Para poder dirigir a los entrevistados hacia los temas de los objetivos de
este trabajo. Pero teniendo siempre en cuenta que con las entrevistas se quería entender los
puntos de vista de los entrevistados.
Entendiendo que la entrevista cualitativa estandarizada no programada debe
realizarse asumiéndola como una conversación con las siguientes características:
a) Solicitada por el entrevistador.
b) Realizada a sujetos seleccionados a partir de un plan de investigación.
c) En un número adecuado.
d) Que tenga una finalidad de tipo cognitivo.
e) Guiada por el entrevistador.
f) Con un esquema de preguntas flexible y no estandarizado.
En todas las entrevistas se dieron explicaciones previas de lo que buscaba con este
trabajo y que era un proyecto de tesis doctoral en el CEINDO de la Universidad CEU San
Pablo.
Siguiendo el libro de referencia de los Cuadernos Metodológicos del CIS (Valles,
2014), se preparó hacer entrevistas estandarizadas no programadas, considerándolas como
técnica cualitativa con propósitos de investigación de field research. Con un mismo conjunto
de información en todas las entrevistas, pero adaptando la formulación y orden de las
preguntas a cada entrevistado. Usando las entrevistas como forma de verificar (triangular)
conocimiento, con la idea de ganar conocimiento escuchando.
Y se estimó como más adecuado realizar las entrevistas estandarizadas programadas
con las mismas preguntas en el mismo orden al ser un proyecto tan diverso, dada la diferencia
de los medios analizados que cubren la exclusión social para audiencias de ámbito nacional
en unos casos, de grupos regionales que tiene centralizados la producción de contenidos en
otros, y de agencias de noticias y medios digitales.
Para poder seleccionar a las personas a entrevistar, se identificó a periodistas de
distintos medios en nuestro país que se hubieran ocupado del tema estudiado. Para
seleccionar a los candidatos se realizó una investigación para entrevistar a responsables en
activo, que hubieran escrito sobre el tema. Al elegir esas variables, se decidió incluir en la
investigación no solo a redactores que cubriesen habitualmente el tema de la exclusión, sino
también a otros profesionales de los medios que se hubiesen hecho eco del problema dada
192
la correlación con otros campos de la información económica, social o política. También se
estimó entrevistar a un mínimo a 6 personas y no sobrepasar los 12, como número óptimo
de sujetos que cumplieran las características de la combinación de variables, con los recursos
y tiempo disponibles. En la búsqueda y selección de entrevistados, se tuvo en cuenta también
contar con diversidad en los puntos de vista, pensando también en desarrollar un proceso
con un diseño flexible, para construir conocimiento mediante la conversación con los
entrevistados durante el recorrido investigador.
Para poder realizar la selección de periodistas cumpliendo con esos objetivos
metodológicos, se comenzó a recoger información sobre periodistas que cubrían la exclusión
social en el mes de febrero de 2017, y se recopilaron sus artículos para llegar a las mismas
con el respaldo de esa labor documental. Luego se solicitaron entrevistas a sujetos
potenciales, y éstas se realizaron entre los meses de mayo y septiembre de 2019. El principal
contratiempo de esta técnica cualitativa, tal y como señalaba el profesor Valles, fue la
dificultad de conseguir entrevistados (Valles, 2014, p. 105).
Se tuvo en cuenta durante todo el proceso de la investigación la omnipresencia del
análisis con el ejemplo de un libro de Bourdieu, realizando “una escucha activa y
metodológica alejada del dirigismo del cuestionario”, sin incluir solo las entrevistas a distintos
periodistas de diversos medios, sino entrelazarlas con planteamientos teóricos para
comprender mejor la posición de los entrevistados. Un equipo de 17 sociólogos trabajó
durante 3 años coordinados por el autor; y no solo se incluyen las entrevistas a distintas
personas de diversos ámbitos, sino también análisis teóricos y planteamientos metodológicos
para comprender la posición de las personas interrogadas (Bourdieu, et al., 1999, p. 529).
193
La utilización de herramientas en bases de datos y en plataformas para alertar sobre
la aparición de noticias relativas a exclusión social sirvió para estar al día en un tema solo
tratado de forma esporádica en los medios. Se siguió a distintos expertos en el tema en
Twitter, y se utilizó la aplicación gratuita de TweetDeck para estar informado a diario de las
noticias en las que aparecían referencias a ‘exclusión social’ o la Fundación Foessa.
Se han realizado varias búsquedas en distintos periodos sobre el tema analizado, con
Factiva, una herramienta digital de pago de Dow Jones, que permite ver cuáles han sido los
autores que más han escrito en medios españoles sobre las búsquedas de referencia y en qué
medio, no solo sobre exclusión social, sino también sobre pobreza y AROPE (como
acrónimo de referencia estandarizada de datos en los países de la Unión Europea). Factiva
es una de las bases de datos de prensa más importantes del mundo, con más de 35.000 fuentes
de noticias procedentes de 200 países en 26 idiomas, entre ellas diarios, revistas y más de 400
agencias de noticias que pueden ser consultadas a través de su interfaz unificada, con amplias
opciones de búsqueda. De cada una de esas fuentes, se puede obtener información
retrospectiva. Es una de las bases de datos más utilizadas por periodistas y académicos de
todo el mundo(Factiva, s.f.). Esta herramienta facilita los análisis con diversidad de
filtros que pueden incorporarse a las búsquedas, mediante palabras clave, como puede verse
en la Figura 50.
Figura 50
Búsquedas en Factiva por medios, autores o número de artículos/año.
Nota. Elaboración propia. En la superposición puede observarse las distintas formas de tabular información.
Factiva (s.f.). https://professional.dowjones.com/factiva/
194
Encuentro, el Consejo Económico y Social (CES, 2017) y el European Anti-Poverty Network
(EAPN).
Con todas esas fuentes se realizó un amplio listado que incluía a los principales
periodistas especializados en exclusión social, un concepto multidimensional que abarca
muchos aspectos, lo que hace que existan distintas subespecialidades entre los mismos.
Los autores que más habían citado a la Fundación Foessa eran Celeste López (La
Vanguardia), Elena Mengual (El Mundo), Óscar Muñoz Sanz (La Vanguardia), Paco Cerdá
(Levante), José Manuel Vidal (El Mundo), Iñaki Pardo Torregrosa (La Vanguardia) y Laura
Delle Femmine (El País). También destacaba el trabajo que habían realizado, Juan González
Bedoya (El País), Emilio de Benito, Olga Rodríguez San Martín, Lucía Méndez (El Mundo),
Pedro Simón (El Mundo), Miguel Ángel Bastida, Salvador Enguix (La Vanguardia), Laura
Danielle (ABC), Isabel Vega de Europa Press Social, Alejandro Inurrieta (Voz Populi), Xoxé
Cuns Traba (La Voz de Galicia) y Eduardo Bayona (Público).
195
o Xoxé Cuns Traba de La Voz de Galicia.
o Isabel Vega de Europa Press [@isabelvega].
o Alejandro Inurrieta de voxpopuli.com.
o Amaya Larrañeta de 20 minutos (3er medio escrito online con más difusión).
Esta muestra cumple con la característica de haber cubierto el tema de investigación
desde distintas ópticas.
Juan Bedoya recibió el Premio Europeo de Periodismo 2009 por la diversidad, contra la
discriminación de la Comisión Europea, por su reportaje Trampas y miserias del Estado de bienestar
(Bedoya, 2009), que el jurado consideró el mejor artículo de prensa en materia de pobreza y
exclusión social. Donde explicaba que los servicios públicos, atascados por la crisis, desvían
a miles de ciudadanos hacia Cáritas y que España destinaba a gasto social 74.000 millones
que era menos de lo que le correspondería por su nivel de desarrollo.
Lucía Méndez fue subdirectora de El Mundo y redactora jefe de Opinión desde 1998,
durante 15 años, de uno de los periódicos españoles más influyentes. Actualmente es
columnista de ese mismo diario. Premio de periodismo Josefina Carabias, concedido por la
Mesa del Congreso de los Diputados, en reconocimiento a su labor como analista política y
cronista parlamentaria, señalaba cuando lo recogió que “el periodismo consiste en entender
bien las cosas y contárselas a los demás. Hace falta más calle y también más reflexión” (El
Mundo, 2019). Como columnista ha escrito durante estos años varios artículos donde refleja
su interés por la exclusión social (Méndez, 2020), señalando que la exclusión social es uno de
los asuntos que más perplejidad le ha generado desde que empezaron a verse las
consecuencias sociales de la crisis. El más reciente sobre el “viaje al país de la exclusión”,
titulado ‘Enterrados en la burocracia’ se publicó en El Mundo el 29 de agosto de 2020. Y sobre
el VIII Informe Foessa: La 'fatiga de la compasión' en El Mundo 29 junio 2019 (Méndez, 2019).
Carlos Salas colabora con lainformacion.com, cabecera económica del Grupo Henneo,
es un diario digital que según datos de ComScore, en mayo de 2019 tenía 5.337.000 usuarios
únicos (La Información, 2019) y ha sido jefe de las secciones de Economía e Internacional
de El Mundo. Director de la revista Capital y de El Economista y Metro. Autor así mismo de
varios libros entre los que destacan ‘La crisis explicada a sus víctimas’, ‘Storytelling’, ‘Manual
para escribir como un periodista’ y ‘Las once verdades de la comunicación’.
Celeste López desempeña su trabajo desde hace veinte años trabajando en La
Vanguardia en la sección de Tendencias (antes Sociedad, “donde tratamos de plantear
temas, hacer a la gente pensar”, dijo) y es uno de los referentes periodísticos sobre
196
exclusión social. Es especialista en temas de periodismo social y cuenta con un Máster en
Inclusión y exclusión social, de la UNED.
Amaya Larrañeta acumula veinte años escribiendo de estos temas.
Isabel Vega ha trabajado diez años cubriendo para Europa Press temas de exclusión
social y colaborado en la creación de la web Europa Press Social (EP social, s.f.), y su
entrevista podría servir como modelo para saber elaborar información sobre exclusión social.
Paco Cerdá recibió un premio de Periodismo Social de la ONCE por sus reportajes
en el diario Levante; y como Xoxe Cuns (de La Voz de Galicia) contestó vía cuestionario por
residir fuera de Madrid.
Por último, Alejandro Inurrieta, que ha destacado durante estos años como una voz
especialmente crítica con el sistema laboral en sus artículos en eldiario.es, Cuarto Poder, Voz
Populi y Cinco Días.
197
4.2.4.1 Temas genéricos a tratar en entrevistas
o Exclusión, cambios en los patrones de empleo y logros del mercado laboral: España
era hace 4 décadas un país en el que trabajaban pocas mujeres y hoy no es así.
Exclusión, inmigración y empleo. En 2003, cuando nuestra economía crecía y la tasa
de paro era como la alemana y la francesa, llegamos a tener la tasa de migración neta
(Comisión Europea, 2005, p.74) más alta de toda la Unión Europea, el 23% de toda
la migración llegó a nuestro país. 17,6 por cada 1000 habitantes en 2003, cuando la
media en la Eurozona estaba en 5,7 para aquella misma fecha.
198
4.2.4.2 Preguntas específicas para entrevistas
o ¿Cree que la pobreza y la exclusión social están infratratados en los medios de
comunicación españoles como ocurre en otros países?
o ¿Abusamos del enfoque centrado en cifras y estadísticas para hablar de las distintas
manifestaciones de la exclusión social?
o ¿Crees que las audiencias deciden desconectar cuando les presentamos distintos
problemas sociales desde ópticas que parecen no tener solución?
o ¿Deberíamos explicar mejor cómo acceder a ayudas publicas, ya que parece que hay
segmentos de la población que tienen derecho a ella y no lo saben?
o ¿Crees que la mayoría de la gente en situación de exclusión hace lo posible por salir
de ella como ha demostrado un reciente estudio académico (Abramsky, 2014) en EE
UU?
199
4.2.5 Cuestiones básicas de fondo a tener en cuenta en las entrevistas
La exclusión social es un concepto sobre el que las Ciencias Sociales están todavía
construyendo su marco teórico. Un fenómeno complejo por su carácter dinámico y
multidimensional, del que existen distintos indicadores y variables para mediarla
operativamente. Aunque en el ámbito académico (Raya, 2007) ya existe cierto consenso
conceptual, no existe la misma aceptación entre los medios de comunicación ni en la opinión
pública. La percepción sobre la ambigüedad del término genera cierta discusión ideológica a
la hora de hablar sobre políticas sociales (Peña-Casas et al., 2019, p.71). Es fácil encontrar
muestras de escepticismo en los comentarios de los medios online sobre los artículos que
hablan de personas que están por debajo del umbral de pobreza o en riesgo de exclusión
social. Aunque se considera riesgo de caer en la pobreza o la exclusión social según el
estándar acordado en la Unión Europea cuando la renta familiar no supera el nivel del 60%
del ingreso mediano, y en España, según los últimos datos disponibles de la Encuesta
Europea de Renta y Condiciones de Vida (European Survey of Income and Living Conditions, EU-
SILC), más de una quinta parte de la población está en esa situación, se dan actitudes que
van del escepticismo a la agnotología como señalaba en la introducción. La gente discute
como excesivo el número de personas que las estadísticas sitúan en riesgo de pobreza según
los parámetros acordados en la Unión Europa para todos sus países, muchas veces
expresando desconocimiento manifiesto sobre como se tabulan dichos datos. Por poner un
ejemplo reciente, la gente ponía en duda de que 2 millones de personas tengan que elegir
entre comer y el copago los medicamentos: La pobreza farmacéutica, una realidad desconocida
(Bayón, 2019). En España, las personas en riesgo de exclusión social tienen acceso gratuito
a los servicios del sistema de salud (visitas médicas gratuitas, tratamiento gratuito, hospitales
gratuitos). Los copagos solo se requieren para productos farmacéuticos. En lo que respecta
a los copagos farmacéuticos, las personas que reciben ayudas de ingresos están exentas. Los
trabajadores cuyos ingresos son inferiores a 18.000 € al año, tienen que cubrir el 40% de los
costos de los medicamentos recetados (el 50% si los ingresos del trabajador son de entre
18.000 € y 100.000 € al año.
Aunque este último término se ha convertido en el concepto de referencia de las
políticas sociales en Europa por la imagen implícita entre un interior y un exterior de la
sociedad, que sugiere una fractura entre quienes están dentro de la sociedad y quienes
quedarían fuera (García Blanco, 2016), que comenzó a utilizarse presentando a los excluidos
como un colectivo muy heterogéneo de individuos que viven en los márgenes de la
normalidad social, para desde los años 90 del siglo pasado girar hacia el desempleo como el
200
centro de los procesos de inserción social del individuo en la sociedad (Castel, 2014), la
opinión pública muestra dudas sobre las cifras de los excluidos. Y es difícil precisar las cifras
de un fenómeno tan multidimensional, heterogéneo y dinámico (Laparra, 2008).
Desde el año 2000 existe en la Unión Europea un consenso más generalizado para
usar el concepto de exclusión social como “fenómeno multidimensional que impide a los
individuos participar plenamente en las sociedades donde viven” (Malgesini, 2007). Y desde
2004 se dispone de una fuente de información común con datos de todos los países
europeos, la Encuesta Europea de Renta y Condiciones de Vida (European Survey of Income and
Living Conditions, EU-SILC por sus siglas en inglés). Gracias a un conjunto básico de
indicadores significativos a partir del conjunto de fuentes disponibles entre las que se
incluyen la Encuesta de Condiciones de Vida, la Encuesta de Presupuestos Familiares, la
Encuesta de Población Activa, (realizadas por el Instituto Nacional de Estadística para
Eurostat, y la Encuesta Financiera de las Familias, del Banco de España; con las que trabajan
la Fundación La Caixa o la Fundación Foessa. Además de las encuestas e informes que realiza
esta última.
En todos los países europeos, los recursos para los servicios y beneficios sociales del
estado del bienestar han tenido que ser reasignados en la última década. Como señaló el
Consejo Económico y Social aquí en España: “el sistema español de protección social no
estaba preparado para responder a un aumento de las demandas de ayuda social de tal
intensidad como la que se ha producido” (CES, 2017, p.13). La peor crisis económica desde
la Gran Depresión, la creciente competencia económica internacional, el envejecimiento de
la población y la flexibilización del mercado laboral, amenazan la capacidad redistributiva de
los estados del bienestar nacionales ante crecientes necesidades sociales que deben ser
atendidas (van Oorschot, 2017). Frente a las acusaciones contra el estado del bienestar de
dañar los vínculos sociales tradicionales, son necesarias reformas sustanciales que empiezan
a ser visibles en otros países europeos ya que las solidaridades tradicionales, sea entre
generaciones mayores y jóvenes, entre ricos y pobres o entre personas activas e inactivas,
están siendo reformuladas.
La cohesión de las sociedades europeas, a las que ha contribuido durante décadas el
Estado de Bienestar tradicional, se ha convertido en una preocupación importante que
alimenta los populismos.
Las percepciones sobre el bienestar de las poblaciones europeas desempeñan un
papel importante al abrir o bloquear el camino para las medidas de reforma necesarias para
combatir la exclusión social, mientras que también afectan a la legitimidad social de las
201
medidas tomadas. Desde 2014 la Red Europea de Políticas Sociales (ESPN por sus siglas en
inglés) coordina la información y análisis sobre asuntos de política social en la UE en una
única red de expertos en inclusión social, entre los que se encuentra el Observatorio Social
Europeo. Esto hace que sea importante la comunicación mediada en el nuevo entorno digital,
para informar a las opiniones públicas sobre las actitudes de las personas hacia las políticas
actuales sobre el bienestar, sino también lo que el público siente sobre el futuro de sus estados
de bienestar (Comisión Europea, 2019). Desde la administración pública y el ámbito
académico son de gran ayuda para el análisis los módulos de la Encuesta Social Europea sobre
actitudes de bienestar diseñados para generar este tipo de conocimiento. El primer módulo
de 2008 de la Encuesta Social Europea encontró que en términos de actitudes de bienestar
parecen existir dos mundos europeos: en la parte norte-occidental, las personas generalmente
respaldan el principio de redistribución y la responsabilidad del estado de bienestar por el
bienestar de los ciudadanos y evalúan positivamente la forma en que estos principios se
implementan, mientras que en el sur y el este las personas también respaldan los principios,
pero en su mayoría están decepcionados por los beneficios y servicios que realmente se les
brinda. Dados los problemas económicos, un hallazgo es que cuanto mejor va la economía,
más solidarios tienden a ser los europeos. O, visto de otro modo, en tiempos de dificultades
económicas, en Europa el público en general tiende a ser menos favorable a la solidaridad
compartida (European Social Survey, s.f.).
En “ese matrimonio mal avenido entre lo noticioso y los menos favorecidos de
nuestras sociedades”, ha habido un periodismo que se ha adentrado en la pobreza y la
exclusión con nombres propios en los países empobrecidos (Fariñas, 2015, p.221). Un
periodismo no virtual que hablaba de pobreza no solo con datos estadísticos. Un periodismo
que llamaba la atención sobre el hambre en el mundo, preocupándose de las personas que lo
padecían. Si los periodistas que cubrían lo más desconocido de los países olvidados, han
sabido contarnos las historias concretas mientras salían de la pobreza extrema la mitad de
esos dos mil millones de personas que habitan el planeta, quería conocer la opinión de los
periodistas que cubren la exclusión sobre si deberíamos centrarnos también en contar
historias más personales de esos más de 100 millones de excluidos que malviven escondidos
en los países más desarrollados tras seis años de crecimiento económico.
202
formas más novedosas, que ya utilizan algunos periodistas españoles, ayudan a informar
mejor sobre la exclusión social.
En los últimos 30 años, la forma en que las personas consumen y comparten
información ha cambiado radicalmente. La gente ya no compra el periódico por la mañana
en el kiosco o mira el telediario por la noche en televisión. Kovach y Rosenstiel coeditores
del Proyecto para la excelencia en periodismo y autores de dos libros de referencia consideran que
“obtenemos noticias a lo largo del día, en pedacitos y no todas a la vez en momentos
determinados como hacíamos hace una generación. Estos dos cambios, depender de
múltiples fuentes y el consumo continuado de noticias, representan un cambio enorme con
implicaciones profundas para el aprendizaje público” (Kovach & Rosenstiel, 2011, p. 173).
Las personas pasan horas consumiendo diferentes tipos de información en sus móviles. El
ecosistema de medios ha experimentado cambios tecnológicos y diversos estudios
académicos han cuantificado esas nuevas formas de difundir las noticias. Pero sabemos
menos sobre cómo ha cambiado la presentación de las noticias, es decir, de la perspectiva
utilizada al informar sobre los problemas actuales.
El proceso por medio del cual se construye la noticia, como ventana al mundo a
través de la cual llegamos a saber lo que queremos, necesitamos o deberíamos saber, ha
cambiado en las últimas décadas. Esa abstracción colectiva diseñada para ser coherente, que
simultáneamente registraba la realidad social y a la vez era producto de ella (Tuchman, 1983,
p.203), se crea en marcos cada vez más complejos en el nuevo entorno mediado.
RAND es una organización de investigación reconocida a nivel mundial que analiza
diversos temas de interés público, y ha realizado un informe para evaluar empíricamente
como la presentación de noticias en los periódicos ha cambiado. Su amplísimo estudio
permite documentar que el enfoque de las noticias ha cambiado desde los años 90 del pasado
siglo en lo que se refiere al tono, el lenguaje y las fuentes utilizadas, gracias al análisis de datos
a gran escala (Kavanagh et al., 2019). Midiendo cómo han evolucionado las características de
la presentación de noticias, como la perspectiva personal y el uso de fuentes autorizadas. Con
el término presentación de noticias el estudio citado se refiere al estilo lingüístico de las
noticias y a los patrones relevantes de uso (contextos y enfoques). El término pretende
abarcar tanto el discurso de las noticias como el estilo de presentación. Utilizando un
conjunto de herramientas que combinaba el análisis de contenidos con el ‘aprendizaje
automático’, examinaron noticias de distintos medios, para identificar patrones. Machine
Learning en inglés, conocido como aprendizaje automático o aprendizaje de máquina.
203
Los problemas de Aprendizaje Supervisado, a grandes rasgos, contienen un conjunto
de variables conocidas que sirven como entrada al sistema y una variable desconocida
a predecir como salida. Dos de los tipos de problemas más comunes dentro de esta
clase son la Clasificación (variables discretas a la salida) y la Regresión (variables
continuas a la salida). El Aprendizaje no Supervisado consiste en reconocer patrones
en los datos de entrada. Un ejemplo típico sería el Clustering o creación de grupos
de elementos similares.
Estos algoritmos parte[n] de la premisa de crear modelos que puedan generalizar su
salida en función de su entrada de la manera más acertada posible. Por ejemplo, si
queremos conocer si lloverá mañana en función de si ha llovido la anterior semana.
Para empezar, se necesitan datos para entrenar el modelo, que pasarán a ser llamados
datos de entrenamiento y que consistirán, en este caso, de siete variables binarias que
indiquen si ha llovido cada uno de los días de la semana, y de una variable binaria a
predecir que indique si ha llovido o no el día siguiente. Una vez esté el modelo
entrenado, éste será capaz de tomar como entradas ejemplos de semanas nuevas que
no haya visto al ser entrenado, y tratará de predecir de la manera más acertada si
lloverá al día siguiente o no. Ahí entra en juego la capacidad de generalización del
modelo (Spain ML, 2018).
204
El paquete de herramientas RAND-Lex, 25 diseñado para detectar ‘patrones
profundos’ en textos no estructurados, sirvió para ver los cambios en la forma en que se
elaboran las noticias. El paquete de herramientas informáticas esta pensado para grandes
volúmenes de textos, y pretende complementar el análisis humano no sustituirlo. Utiliza
cuatro módulos: análisis léxico, comparación de posturas (identifica actitudes y creencias),
clasificación de textos y clasificación por temas. Por ejemplo, un aumento en los pronombres
de primera persona (es decir, "yo" o "nosotros"), o una disminución en el lenguaje dubitativo
(por ejemplo, "tal vez", "es posible", "algún grado de") puede ser estadísticamente probado,
aunque podría no ser obvio para un lector humano, especialmente si un cambio significativo
se extendió por un corpus muy grande de millones de palabras. La parte cuantitativa realizada
mediante procesos informáticos midió las diferencias entre dos conjuntos de noticias en dos
periodos diferentes. Con las variables de características lingüísticas agrupadas en 15
categorías (Kavanagh et al., 2019, p. 145-150), se pudo analizar cómo se utiliza el lenguaje en
los medios, añadiendo valor cualitativo a los datos cuantitativos de los programas
informáticos. Ese análisis cualitativo humano, como complemento de los marcadores
lingüísticos, sirvió para poder interpretar el lenguaje en su contexto.
Dicho informe concluye que las noticias anteriores al 2000 utilizaban un lenguaje que
estaba más basado en eventos y contexto; contenía más referencias a fuentes oficiales e
instituciones; y usaba un lenguaje más descriptivo para proporcionar detalles de las noticias.
Mientras que la información posterior al año 2000 involucraba más narraciones, y daba una
perspectiva más personal y enfatizaba más el enfoque emocional. Antes del año 2000, los
periódicos se centran en temas que consideraban importantes, mientras que la colección de
artículos analizados posterior a 2000 puede decirse que presentan los temas con enfoques
más personales.
La cobertura después del 2000 está marcada por elementos narrativos de atribución
simple y neutral a las personas: se le dice a la audiencia lo que una persona hizo, dijo o pensó,
con perfiles en profundidad, que presentan la vida cotidiana de alguien cuyas circunstancias
ilustran un problema público. Ha habido pues un cambio de la cobertura centrada en datos
estadísticos y la autoridad de las fuentes oficiales hacia una cobertura que utiliza la narración
de historias personales con detalles contextuales para presentar los problemas. Este cambio
es sutil pero significativo.
En lo que aquí más interesa, podemos señalar que las noticias anteriores a 2000 se
basan en referencias a estructuras de autoridad de fuentes oficiales y pautas establecidas para
describir problemas sociales. El período anterior al 2000 se caracteriza más por las citas a la
205
autoridad, los títulos y cargos oficiales, la insistencia, los imperativos y el uso de citas a fuentes
respetadas. Las noticias posteriores a 2000 utilizan la narración para retratar problemas
sociales. Un estilo que es más interactivo, pero algo menos académico y menos referencial a
las figuras y fuentes de autoridad. Un cambio de una forma más académica, directa y basada
en eventos al hacer las noticias a unos reportajes basados en la perspectiva personal y las
conexiones interpersonales. Nos hemos centrado en los datos del análisis de periódicos
impresos y medios online; pero el estudio de RAND también hace referencia a otros medios
como televisiones en los que los cambios son todavía más pronunciados. Los periódicos
impresos son los que han vivido menos cambios a lo largo del tiempo en términos de lenguaje
y tono de las noticias. Los cambios más significativos en la forma en que se editan las noticias,
se refieren al cambio de enfoque en los eventos y las referencias a otras fuentes en asuntos
de interés público, con un enfoque más narrativo que ofrece una perspectiva más personal.
Como vimos esos cambios no se reflejen de manera generalizada todavía en los
medios analizados en las noticias de periodismo social, al analizar el contenido referente a la
exclusión social en España, pero si se dan ciertas muestras como hemos comentado en el
capítulo anterior. También se dan en algunas ocasiones en algunos casos de breves
publicados por agencias de noticias. Tanto la agencia ha EFE, como Europa Press, han
publicado en los últimos 5 años distintas noticias donde se incluyen casos concretos de
proyectos de inserción social, citando el número de personas beneficiadas en distintas CCAA.
Hay que señalar que ambas son las que más artículos han publicado sobre el tema según los
datos de Factiva. En esta era de fronteras difusas, entre los flashes, boletines, avances y
noticias de las agencias de prensa encontramos análisis y panorámicas, que solían
considerarse más interpretativos. Suele distinguirse como géneros periodísticos informativos
de las agencias de prensa los flash, boletín, urgente, avance y noticia; y análisis, panorámica
y crónica, como géneros interpretativos (Rivas, 1999).
En ese periodismo con un enfoque social, también tiene que importar a la ciudadanía
como señala el Instituto Reuters contando lo que pasa de manera responsable, usando
fuentes que hace pocos años ni siquiera se consideraban, con el propósito de mejorar el
impacto de noticias que anteriormente se pensaba que no interesaban (Coleman et al., 2009).
Periodismo social, entendido como periodismo con valores sociales de toda la actualidad sea
política o económica, englobadas antes en la sección de sociedad (Prieto Ampudia, 2006, p.
31). Desde que nació el periodismo de precisión en los años 70 del siglo XX, han ido
surgiendo distintos enfoques periodísticos con distintas denominaciones: periodismo de
servicio, periodismo cívico o periodismo social (Prieto Ampudia, 2017), con la intención de
206
acercar la realidad informativa a la ciudadanía. Y se han incorporado nuevas etiquetas al
periodismo anglosajón más puntero, conocidas como periodismo de compromiso, de
soluciones o constructivo.
En el periódico El Mundo tenemos que citar al periodista Pedro Simón, un referente
en esa redacción. Dicho periodista compagina los reportajes, las entrevistas y el columnismo
y en 2015 obtuvo el premio Ortega y Gasset de periodismo por una serie de reportajes donde
se hacía eco de ese periodismo con testimonios y anécdotas que falta en los artículos donde
la Fundación Foessa es la fuente principal al hablar de exclusión. La revista digital fronterad
reunió en 2015 esa serie de artículos junto con otras series en las que se para hablar de la
Gran Recesión de 2008 y sus consecuencias no se utilizaban cifras y estadísticas sino
concretas “vidas desesperanzadas, familias desechas y porvenires truncados” con nombres y
apellidos, ampliando el eco del mejor periodismo. Eran siete series de artículos publicados
en El Mundo entre 2012 y 2015: Cinco brotes verdes (abril 2012); La Gran Depresión (julio
2012); La España desesperada (octubre-noviembre 2012); Rescates contra la crisis (marzo-
abril de 2013); Hijos de la crisis (diciembre de 2013-enero 2014); La España del despilfarro
(agosto-octubre de 2014) [Premio Ortega y Gasset de periodismo 2015] y Retratos después
de la crisis (marzo de 2015). Simón se acercó a escuchar a los que habían sufrido la crisis y el
jurado de El País reconoció el enfoque novedoso de sus reportajes que no reiteraba hechos
conocidos, sino que descubría al lector casos aparentemente menores dentro del gran relato
de las consecuencias de la crisis económica utilizando un gran ritmo narrativo. Simón, como
señala el también periodista David Gistau en el epílogo del libro, con “su instinto para las
historias, su capacidad de empatía con la gente y sus denuncias carentes de rencor” (Simón,
2015, p. 257) se ha convertido en cronista de referencia para entender la exclusión social.
Periodismo preocupado en hacer las preguntas adecuadas contra la politización populista de
la tragedia. Como la vida de los Joad en Las uvas de la Ira del periodista californiano John
Steinbeck nos explicaron la Gran Depresión mejor que muchos manuales de economía, las
crónicas con personas reales del libro de Simón nos ayudan a visualizar la Gran Recesión de
2008.
207
208
4. Metodología
4.3 Metodología análisis de redes sociales (ARS)
209
210
Este apartado presenta un caso ateórico (Kazez, 2019), la metodología de un estudio
íntegramente descriptivo que sirva para ver la importancia que medios y usuarios dan ya al
uso de las redes sociales y como afecta a la difusión de noticias. No solo entre periodistas
sino también entre expertos y consumidores de contenidos de redes sociales interesados en
determinados temas como el investigado de la exclusión social, analizando la difusión en la
red social Twitter de la presentación a los medios del VIII Informe Foessa.
211
Figura 51
Porcentajes de la población que usan las distintas redes sociales.
Twitter nació en el año 2006 con la idea de que la gente pudiera interaccionar dando
a conocer a sus amigos y conocidos lo que estaban haciendo mediante micro-conversaciones.
Con el tiempo, los usuarios consideraron que era más útil comentar lo que pasaba a su
alrededor que hablar de sí mismos, convirtiéndose en observadores de su entorno. Este
cambio dio lugar a que en el año 2009 Twitter cambiara su lema de ¿qué estás haciendo? por el
de ¿qué está pasando?
Para que la información pudiera propagarse más allá de la red de contactos directa,
sus fundadores crearon dos mecanismos. El primero la retransmisión de mensajes que
consistía en repetir el mensaje, indicando la fuente. Se realizaba anteponiendo al texto de un
tuit la sigla RT (retuit). La segunda consistió en el etiquetado de mensajes, comúnmente
llamado hashtag, para facilitar la agrupación de mensajes por temas. Las etiquetas
comenzaban con el símbolo #. Hashtag en inglés, hastag en español.
Twitter se ha convertido en una de las redes sociales más influyentes en nuestro país.
Sus mensajes, llamados tuits, contienen un máximo de 280 caracteres, y pueden adjuntar
enlaces, imágenes o vídeos. Ortografía recomendada por la RAE de tweets en inglés. En la
actualidad investigadores académicos realizan diferentes estudios (Congosto et al., 2013) y
empresas privadas han creado diversas herramientas digitales para con distintas métricas,
medir la difusión de información y su influencia en la opinión pública.
212
Para analizar los diferentes modos de uso de Twitter para una variedad de propósitos
comunicativos en comunidades construidas en torno a temas específicos con el fin de
proporcionar una base para la investigación sobre Twitter debemos entender los tres niveles
clave de comunicación en dicha red social: el nivel micro la comunicación interpersonal, el
nivel meso de las redes de seguidores y seguidos y el nivel macro de intercambios de
participantes reunidos por un tema, interés o preocupación compartida. Esos niveles están
interconectados de diversas formas, y como señalan Bruns y Moe (2014), se han convertido
en un medio clave que complementa y en ocasiones reemplaza a los medios de comunicación
tradicionales.
Twitter produce una ingente cantidad datos que dificulta el análisis cuantitativo. Es
necesario dar forma a los datos para poder detectar patrones y descubrir las partes que
requieren un análisis más detallado. Como la gente comparte constantemente información
en Twitter se genera un ‘big data’ que crece exponencialmente. Pero para acceder a ese ingente
universo de datos y utilizar las aplicaciones de Twitter hacen falta ciertos conocimientos de
programación para realizar consultas de forma sincrónica o de forma asincrónica, on el
Desarrollador de Twitter para analizar tuits (Twitter Developer, s.f.).
En nuestro caso y dado el volumen limitado de tuits producidos por el objeto de
estudio se ha considerado más adecuado utilizar otras aplicaciones y plataformas, gratuitas y
de pago, que usan bases de datos o repositorios que los almacenan que facilitan
recopilaciones específicas para su posterior análisis o la realización de gráficos.
Así mismo, se ha contado con la colaboración de los responsables de redes sociales
de la Fundación Foessa que han facilitado datos de Twitter Analytics.
Dice la directora del Centro Tow para periodismo digital de la Universidad de Columbia
(Tow Center for Digital Journalism, s.f.), Emily Bell, que Twitter es la innovación más
importante para los periodistas desde que se inventó el teléfono, y que saber usar dicha red
de manera efectiva para documentar las noticias e informar es un requisito esencial para ser
un buen periodista (Bell, 2016a, p. 28). Creado en 2010, el Tow Center for Digital Journalism es
un referente global en investigación académica sobre los cambios en la industria del
periodismo digital.
Con sus 335 millones de usuarios (The Next Web, s.f.), según un estudio de la
evolución de las redes sociales de thenextweb.com, debemos considerar a Twitter no solo
una herramienta para compartir noticias, sino también como un medio que consigue que una
sola persona pueda ser tan poderosa como un grupo de medios de comunicación (Bilton,
2014, p. 231). Y es, además, una plataforma neutra sin predeterminación por los contenidos.
213
Así, no debemos considerar Twitter como un mero escaparate de contenidos, sino
como una red híbrida de difusión y conectividad, donde se extiende la capacidad de generar,
compartir y recibir noticias más allá de los medios de masas y de los periodistas (Polese,
2014). Una red donde los medios además de publicar contenidos, monitorizan otros medios,
buscan fuentes de información y verifican información (Cision, 2017).
Mientras se conectan en esta red social las personas —enlazando, recomendando,
siguiendo, compartiendo, respondiendo, retuiteando, comentando, etiquetando, calificando,
revisando, editando, actualizando y enviando mensajes—, se forman colecciones de
conexiones. Estas colecciones contienen estructuras de red que se pueden analizar y
visualizar. El resultado da información sobre la estructura, el tamaño y las principales
opiniones entre los usuarios de dicha red. Cada día los usuarios, los especialistas y los medios
comentan las noticias (Herrero, 2013), como puede verse en la Figura 52.
Figura 52
Dónde obtienen las noticas los españoles.
Nota. Adaptado de Digital News Report 2019 (p. 109), por N. Newman, 2019, Reuters Institute for the Study of
Journalism Traducción propia.
214
otras aplicaciones permiten la recolección y automatización de flujos de datos que comienza
con la selección de datos de interés, y se mueve a través de varios pasos hasta que se generan
las visualizaciones e informes procesados finales. Generando estadísticas, métricas y
visualizaciones a partir de hojas de cálculo o bases de datos.
Twitter es una herramienta para difundir contenidos y recibir información (Serrano
Oceja et al., 2019). Por eso es la red social favorita entre periodistas por su interés como
fuente informativa, por su potencia como plataforma de publicación en el espacio
comunicacional público más grande del mundo (Jaraba, 2015). El que fuera director durante
20 años del periódico con más audiencia en Europa, The Guardian, Alan Rusbridger considera
que es una herramienta increíble para la difusión de contenidos (Rusbridger, 2010). Cuando
el director de The Guardian escribió ese artículo era el segundo medio más importante del
mundo, solo por detrás del de The New York Times y tenía 35 millones de usuarios únicos.
También es la más valorada entre los periodistas españoles. El 92 por ciento de los periodistas
españoles dice que usa Twitter para buscar información. Muy por encima de otras redes
sociales como Facebook (39%), YouTube (28%) o LinkedIn (24%). Según la encuesta
realizada por LABàPART (The Medium is the Lab), un laboratorio permanente de
comunicación y social media, integrado dentro del grupo de investigación sobre Periodismo
y Análisis Social: Evolución, Efectos y Tendencias (PASEET) del Departamento de
Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid
(LABàPART, 2011). Y en una encuesta en profundidad a 50 periodistas españoles, se
señalaba que, aunque los periodistas la usan principalmente para distribuir contenidos de sus
medios también la utilizan para detectar tendencias y buscar información y nuevas ideas. De
hecho, el 80 por ciento de los periodistas encuestados confirmaba que había ampliado sus
fuentes de información y el 72 por ciento que había encontrado nuevos asuntos sobre los
que informar gracias a dicha red social (Carrera, 2012). Es una extraordinaria herramienta de
monitorización de fuentes y tendencias (Orihuela, 2011b).
Los tuits que enlazan con sitios de noticias usan principalmente dos formas de
recomendaciones: la recomendación directa por parte de usuarios de sitios de noticias
enlazando a ellos o a sus artículos; o las recomendaciones editoriales sobre el contenido de
las noticias, la autopromoción editorial. Lo que ofrece dos niveles diferentes de conexión
con la esfera pública: la esfera de lo que se ha denominado ‘los públicos personales’ y la esfera
pública de los medios de comunicación (Neuberger, et al 2014). La creciente permeabilidad
entre esos niveles ha ampliado las formas de participación en los procesos de formación de
la opinión pública y se tener un mayor impacto sobre ellos.
215
Twitter realiza algunas de las funciones que anteriormente solo realizaban periodistas
profesionales que trabajan para instituciones de medios con las estructuras y tecnologías para
recopilar, procesar y distribuir noticias. No todo el contenido puede considerarse noticia de
interés público, pero tampoco lo es todo lo que se publica en revistas u otros formatos de
medios. Twitter sirve como canal para la distribución de material de periodistas y los
principales medios de comunicación (Gonzálvez et al., 2017). Y la recopilación, selección y
difusión de noticias no siempre se lleva a cabo por periodistas, sino que son los usuarios los
desarrollan algunas de esas tareas reinterpretando contenidos a través de plataformas en red
que amplían la difusión de noticias a través de la interacción social, introduciendo la
hibridación en la producción de noticias y la asignación de significado a las noticias (Hermida,
2014).
El usuario medio de Twitter además es de dos a tres veces más propenso a visitar
páginas de noticias que un internauta promedio (Miller, 2009). Y aunque solo hay 4,9
millones de usuarios con cuenta en España (Statista, s.f.), el 50 por ciento de los internautas
españoles, más de 20 millones de personas, usan Twitter, y el 89% usa YouTube, el 82%
Facebook y el 54% Instagram (Hootsuite, s.f.).
Desde su lanzamiento en 2006, los periodistas han ido adoptado Twitter hasta
generalizarse su uso en las redacciones para recopilar información, conectarse con fuentes y
dirigir tráfico a sitios web de los medios. Dentro de las redacciones, la práctica más habitual
ha sido utilizarlo como canal para promocionar contenido y atraer lectores.
Twitter ha acelerado el proceso de circulación de los flujos de información,
incorporado a los usuarios a la distribución de contenidos informativos y fragmenta las
noticias como unidades de contenido separadas de sus contextos editoriales originales. En
Twitter hay modelos narrativos nativos como las coberturas en tiempo real, las
conversaciones distribuidas basadas en hastags y los hilos. También hay mucha redifusión de
contenidos periodísticos de géneros informativos clásicos (Orihuela, 2018b).
Muchos investigadores académicos han utilizado en las últimas décadas la teoría de
la difusión de innovaciones del sociólogo Everett Rogers para estudiar como las redacciones
adoptan nuevas tecnologías. La teoría de Rogers analiza con cuatro componentes como se
difunden las innovaciones entre los miembros de cualquier comunidad: cual es la naturaleza
de la innovación; como influye el sistema social en la adopción de la innovación; que canales
de comunicación se utilizan para difundir la innovación y cuanto tiempo se necesita para
adaptar la innovación. Siguiendo esas líneas de investigación Alecia Swasy ha estudiado como
usan Twitter los periodistas para concluir que además de ser una herramienta muy útil para
216
conseguir información, también está cambiando las prácticas de trabajo dentro de las
redacciones (Swasy, 2016).
Twitter se ha convertido en un componente principal del nexo entre periodismo y
redes sociales. Es una de las mayores fuentes de información alimentada por millones de
usuarios. Es la plataforma de referencia para informarse en tiempo real sobre todo tipo de
acontecimientos (Hermida, 2010, p.13). Su fortaleza radica en que la inmensa mayoría de sus
mensajes son públicos lo que facilita su velocidad de propagación, llegando a muchas
personas en muy poco tiempo (Congosto, 2017). El 95 por ciento de las cuentas de esa red
social son públicas y puede seguirse y estudiarse su actividad. Dentro de las ciencias sociales,
en el específico campo del periodismo ha crecido la investigación académica sobre Twitter
dada la disponibilidad de datos. Cada día se generan grandes conjuntos de datos sobre la
actividad con las noticias de los usuarios.
217
abriendo sus datos mediante APIs. Las versiones de sus APIs han ido cambiando con el
tiempo, modificando la forma de acceso.
Esas aplicaciones permiten elegir que aspecto de esa inabarcable realidad nos interesa
investigar (Sandulescu, 2017, p.41). La información desconectada precisa de un proceso de
selección del conjunto de datos, obteniendo aquellos que ayudan a entender una
problemática. El análisis de redes sociales ayuda a cribar resultados y a interpretar los datos
gracias a las estadísticas o los gráficos resultantes. Ayuda a presentar datos ingentes de
información de forma clara, entendible para los no especializados (Sandulescu, 2017, p.163).
Preparar datos para el análisis es un proceso repetitivo, manual y que requiere mucho tiempo.
Un artículo de la Harvard Business Review señalaba que las personas pasan el 80% de su tiempo
preparando datos y solo el 20% de su tiempo analizándolos (DalleMulle & Davenport, 2017).
Y un problema que cabe destacar es el se plantea cualquier investigador académico hoy en
día en el actual entorno tecnológico que muta de forma acelerada chocando con los ritmos
académicos. Así mientras se decide que herramientas pueden ser más útiles en la metodología
para el análisis, puede suceder que la herramienta ideal de la que se han adquirido las
competencias precisas para su uso pasa a no estar disponible, o requieren otros nuevos
conocimientos diferentes a los ya adquiridos en previsión de la ejecución de determinados
análisis, lo que dificulta la programación de la metodología. A ello hay que añadir que
herramientas y aplicaciones que en un principio están disponibles de forma gratuita, dejan de
serlo y se convierten en procedimientos no asumibles en el actual entorno académico que no
siempre dispone de los recursos necesarios. Mientras se preparaba esta investigación, han
cambiado las condiciones para el uso de APIs en Twitter Analytics o ha desaparecido el índice
Klout que ha sido la referencia para medir la influencia en dicha red social. Pero es un proceso
necesario para cribar el universo de información que crece de forma exponencial. Hay
demasiada información desestructurada y el análisis de redes sociales puede servir para
excluir el contenido redundante, desfasado o trivial (Early, 2011).
218
Como señala Miguel del Fresno: “estamos sobreexpuestos a diario a enormes
cantidades de impactos reclamando nuestra atención, moldeando nuestras percepciones y
afectando a nuestra comprensión de la realidad” (del Fresno, 2019). A la vez que las redes
sociales tienen un gran impacto en la definición de la agenda pública, especialmente para
aquellos actores que no forman parte de la élite (Enli, 2017).
Nunca antes en la historia habíamos dispuesto de tantos datos generados por miles
de millones de personas cada día para poder analizar el comportamiento social. Twitter es
hoy la fuente abierta, y por ello más importante, de datos sociales de la que disponen los
investigadores en Internet. Desde 2008 la propagación de mensajes y en especial el tipo de
usuarios ha sido fuente de distintas investigaciones académicas. En nuestro país, Congosto
ha podido demostrar además que la capacidad de propagación de mensajes de los usuarios
de dicha red social no depende de la estructura de su red (Congosto, 2016).
Esa afirmación resulta especialmente relevante para la comunicación de temas
olvidados por los medios de comunicación como puede ser el caso del tema analizado en
esta tesis sobre la exclusión social.
Según dicha autora,
219
En el mismo sentido se manifiesta Francesc Pujol (2019a), autor del informe del Media,
Reputation and Intangibles Center de la Universidad de Navarra, sobre la actividad e impacto en
Twitter de 73 medios españoles, que afirma que los periodistas más influyentes —los que
generan mayor engagement respecto a sus tuits— no son necesariamente aquellos con un mayor
número de seguidores. El informe analiza el contenido de 145.000 tuits publicados por 4
periódicos (El País, El Mundo, eldiario.es y El Confidencial) en torno a los temas que fueron noticia
en 2018 (de 1.100 cuestiones diferentes).
En Twitter se producen distintas dinámicas de comunicación según de que tema se
hable y el tipo de usuarios que participe. Un informe de dicha red social elaborado en 23
países, señala que, en nuestro país, el perfil del usuario tiende a ser más joven que el de otras
plataformas, siendo más de la mitad de sus usuarios menor de 34 años. Aunque en un inicio
esta plataforma se concibió para conectar a personas, hoy en día el 46 por ciento de sus
usuarios la emplea para informarse o compartir contenidos informativos. Con una muestra
de 1.500 usuarios mensuales de internet en España, 778 de ellos de Twitter (Kantar News,
2018).
Este estudio analiza el comportamiento de la audiencia por medio de Twitter,
centrándose en la presentación a los medios del VIII Informe Foessa, que se realizó el pasado
12 de junio de 2019. Para realizar este estudio de un caso se ha utilizado diversas herramientas
en la Red y sistemas de prospección y medición de audiencias. Entre ellos destacan
TweetReach, de pago, para monitorizar el flujo de tuits y retuits (Tweet Reach, s.f.), y TweetDeck,
gratuita, para analizar la actividad de los medios (TweetDeck, s.f.). Como elemento de control
se utilizaron otras herramientas. Para realizar el estudio se han utilizado diversas herramientas
online y sistemas de monitorización del flujo de tuits. Como herramientas principales se ha
utilizado Tweetreach, Twitter Analytics y TweeterDeck y como sistema de control he utilizado
también Insomnia, Mentionmap, Metricspot, Socialert. También se analizaron otras herramientas
como NodeXL y Oraquo que finalmente se descartaron.
Los conjuntos de datos y palabras clave se han convertido en una herramienta
fundamental para la investigación de Twitter. Las métricas en Twitter proporcionan hallazgos
relevantes para comprender mejor los patrones generales dentro de esta comunicación
(Bruns & Stieglitz 2014).
El análisis de métricas en Twitter tiene un aliciente especial, y es que permite
comparar de manera homogénea medios de distintos canales y plataformas (Pujol, F. (2019b)
[el autor nos adelantó el texto antes de que apareciese publicado en julio de 2019].
220
Este análisis se centra en la audiencia social que participa en Twitter, por medio de los tuits,
retuits y enlaces al VIII Informe Foessa durante la semana posterior a la presentación a los
medios. Aunque en un principio se consideró analizar dos olas sucesivas en el mes de junio
de 2019, ya que la Fundación Foessa realiza una presentación de su informe a los medios de
comunicación y posteriormente otra presentación a entidades del Tercer Sector y autoridades
relacionadas con acción social, se descartó finalmente analizar esa segunda ola dada la escasa
atención que le han prestado los medios. Que sin embargo si fue Trending Topic en Madrid y
en España el 26 de junio de 2019. Aunque hay que señalar que ONGs y otras instituciones
también difunden la información de Foessa pero de forma más lenta, que nada tiene que ve
con la aceleración de la infoesfera actual. Pero es importante destacar que la difusión de la
información relativa a exclusión social de los Informes que realiza Foessa se distribuye de
forma amplia en presentaciones en las CC AA de forma posterior.
Se testeó durante el año anterior a la captura de datos de la muestra distintas
búsquedas de palabras (Hung & Calderón, 2011) como recomienda la literatura científica en
torno a Twitter para evitar problemas semánticos con la captura de datos.
El estudio se centró en monitorizar el flujo de mensajes de Twitter para ofrecer una
estimación de la actividad de la audiencia social, es decir, entender cuál es la respuesta de los
internautas ante la presentación del VIII Informe Foessa sobre exclusión social a los medios.
Por este motivo, se realizó un seguimiento desde distintas aplicaciones de la actividad en la
red social Twitter, desde el 12 de junio hasta el 18 de junio de 2019. Los datos cuantitativos
se obtuvieron del flujo de tuits, retuits y respuestas relacionados con este evento, recogidos
mediante el seguimiento en TweetReach; y de la monitorización de las palabras clave exclusión
social, Informe Foessa y el hastag #foessa en TweetDeck. Se realizó un análisis cualitativo del
comportamiento de los usuarios y su forma de consumir y compartir contenido publicado
por los medios sobre el informe Foessa. Fundeu recomienda no usar el término inglés hashtag
y sustituirlo por su equivalente en español etiqueta. Un hashtag es una palabra, frase o grupo
de caracteres alfanuméricos que se emplea en las redes sociales para agrupar varios mensajes
sobre un mismo tema; se identifica fácilmente, ya que está compuesto por el símbolo #
(hash) y un nombre o etiqueta (tag). Pero reconoce que en los medios es frecuente encontrar
el término en inglés. A pesar de que como recomiendan la alternativa en español tiene además
la ventaja sobre el anglicismo de facilitar el uso del verbo etiquetar, he decidido usar el término
como hacen la mayoría de los medios de comunicación, hastag.
Aunque todavía no existen modelos de medición de audiencia social en Twitter
estandarizados por la comunidad científica, la ingente información generada cada día sobre
221
los temas más diversos evidencia datos importantes del comportamiento de los usuarios de
Twitter, potencialmente útiles para explicar las actividades de los usuarios en este nuevo
entorno mediatizado.
Los objetivos concretos del estudio eran:
o Monitorizar los tuits y retuits relacionados con la presentación del VIII Informe
Foessa que se publicaron durante la semana posterior a la presentación a los medios
de dicho informe, desde el 12 de junio hasta el 18 de junio de 2019.
o Definir y analizar quién lideraba la creación de opinión en Twitter tras la presentación
a los medios de dicho informe.
o Establecer cuál ha sido el enfoque principal sobre el que ha girado el debate en
Twitter sobre exclusión social tras la presentación del Informe.
El estudio se centra principalmente en la observación del flujo de tuits generados
desde la cuenta @_FOESSA y del comportamiento generado por los usuarios de dicha red
social al respecto. Para la captura de los tuits, para el registro de los perfiles implicados y para
la monitorización el acto se utilizaron distintas aplicaciones, para facilitar una observación
más completa. Gracias a esas herramientas, pudieron registrarse los siguientes parámetros:
tuits, hashtags, retuits, y links a webs de medios, como puede verse en la Tabla 9.
Tabla 9
Plantilla de parámetros básicos para analizar.
222
Las ‘impresiones’ hacen referencia a cuántas veces el tuit (de @_FOESSA), ha
podido ser visto por los usuarios. Se trata de ir usuario por usuario multiplicando el número
de seguidores por el número de tuits. Después se realiza un sumatorio de todos los
resultados. Es más preciso que el impacto potencial, ya que no todos los usuarios están
siempre conectados ni ven todos los tuits que se envían. Pero es una métrica reconocida que
ayuda a valorar la exposición de un tema en el nuevo entorno informacional. Esa exposición
mide el número de veces que un tuit ha aparecido en el timeline de cada usuario, e indica
cuantas cuentas han podido recibir determinados tuits. Hay que tener en cuenta que un tuit
puede ser potencialmente visualizado por un número concreto de usuarios, pero que los
usuarios pueden ver un tuit más de una vez. Con lo cual, el número de visualizaciones puede
ser mayor. Tal es el caso, habitual en Twitter, de usuarios que tuitean o retuitean información
a la que luego vuelven para ver el enlace de la información que han querido destacan porque
la consideran relevante. Por ello, las impresiones miden el número total de veces que los
usuarios han visto el mensaje contabilizado.
Cómo método de control, para contrastar la información de TweetReach, se utilizó
otra herramienta, Socialert, para poder verificar la información sobre usuarios, tuits y retuits
de Foessa en Twitter. Con ella se realizó un gráfico temporal sobreponiendo impresiones y
el alcance, en un periodo más breve que el del objeto de estudio de nuestro caso. Dado que
Cáritas España (@_CARITAS) era el usuario más influyente se decidió realizar también otro
gráfico de la evolución de la actividad ya que Cáritas creó su cuenta en Twitter en octubre de
2010, mientras que la de Foessa esta activa desde abril de 2019. Ese control ayudo a verificar
la actividad de Foessa, como puede verse en las Figuras 53 y 54.
Figura 53
Representación gráfica de la actividad de Foessa.
223
Figura 54
Representación gráfica de la actividad de Cáritas.
224
sobre el consumo de prensa, revistas, televisión y radio para conocer el perfil
sociodemográfico del público de cada medio y realizar previsiones de audiencia (EGM, s.f.),
se ha trasladado a la infoesfera digital donde también se cuestionan las distintas cifras que
ofrecen las nuevas métricas que proporcionan las diversas aplicaciones existentes para
conocer el alcance y las impresiones reales y potenciales para poder tener datos de la difusión
de contenidos en redes sociales como Twitter. Respecto a esta red social el denominado
‘alcance’ representa el tamaño de una audiencia para una conversación, y la exposición y el
número de impresiones miden el número total de vistas de una conversación.
Como el alcance real e impresiones de todos los tuits de las cuentas personales no
están disponibles directamente para todos los usuarios, y solo están disponibles para los
propietarios de las cuentas, para el análisis de tuits, retuits, hastags o palabras clave o cuentas
ajenas, distintas aplicaciones producen métricas sobre alcance e impresiones potenciales con
estimaciones basadas en algoritmos construidos a partir de análisis de la actividad en los
últimos años de cientos de millones de tuits.
Ese denominado ‘alcance potencial’ mide la cantidad de cuentas de Twitter únicas a
las que pudieron llegar los tuits. Una impresión potencial significa que se ha enviado un tuit
a la línea de tiempo de una cuenta de Twitter. No todos los que reciben un tuit lo leerán,
pero pueden hacerlo. El alcance y las impresiones potenciales se utilizan para tener una mejor
idea de cuán efectivos son los contenidos, como puede verse en la Figura 55.
Figura 55
Ejemplo de alcance y exposición.
225
La literatura académica reciente, utiliza principalmente las variables de la Tabla 10:
Tabla 10
Variables más comúnmente utilizadas.
Para poder medir quién ha liderado la opinión y cómo influyen en los usuarios de
Twitter, existen diversos criterios centrados en el número de seguidores y el número de
impresiones (que se obtiene al multiplicar el número de tuits y retuits por el número de
seguidores de los usuarios emisores). Los usuarios con mayor tasa de efectividad no son los
que más escriben, sino aquellos que consiguen que sus tuits sean más veces retuiteados o
mencionados por otros perfiles.
226
Las listas de Twitter permiten categorizar y segmentar a los usuarios sin que sea
necesario seguirlos. Así se agrupan conversaciones y contenidos que tienen que ver unos con
otros. A la vez, permite realizar búsquedas de usuarios, de los que podemos haber olvidado
sus datos, de forma más sencilla. No es lo mismo buscar a un usuario entre millones de
usuarios, que ceñirnos a una lista temática donde localizarlo será más fácil. Y, por último,
una lista bien estructurada, facilita seguir temas concretos cuando nos interesa. La cronología
de cada lista solo muestra la secuencia de tuits de las cuentas incluidas en la lista concreta.
Gabriel Arrabal, autor de una tesis doctoral sobre cómo usan twitter los
comunicadores en España, considera esta variable como un indicador más fiable de la
influencia real que el número de seguidores (2014, p. 334). Afirma que es una forma directa
de los usuarios de señalar a otros usuarios como relevantes. Las listas sirven para filtrar y
agrupar tuits de otras cuentas según diversos criterios y evitar que se pierdan entre los tuits
de todos los seguidores. La red social permite que cualquier usuario cree sus propias ‘listas’
o que se suscriba a las listas que otros crearon.
Foessa aparece en ocho listas (Metricspot, s.f.):
o De organismos de investigación, 92 miembros (Perelló, s.f.).
o De ONGs sociales, 468 miembros (MUN2 [@MUN2asociacion] (s.f.).
o De Fundaciones, 94 miembros (Asociación Nuevo Rumbo [@NrumboAsoc]
(s.f).
o De Educación Social, 353 miembros (Villanueva, A. [@educaficcion] (s.f.).
o De Ciencias Sociales, 84 miembros (Last Mohican [@lastmohican75] (s.f.).
o De activistas, 100 miembros (Rigal, I. [@Ines_Rigal] (s.f.).
o De Desarrollo Social y Humanitario, 268 miembros (Rigal, I. [@Ines_Rigal]
(s.f.).
o De asuntos sociales, 92 miembros (b0Ka89 [@b0Ka89] (s.f.).
227
228
5. Análisis y resultados
229
230
5. 1 Análisis de los resultados de las noticias sobre Foessa
5.1.1 Noticias sobre Foessa en el periódico ABC
Tabla 11
Libro de códigos con las noticias sobre Foessa en ABC.
Los artículos analizados del periódico ABC, listados en la Tabla 11, mayoritariamente hacen
referencia a presentaciones de informes, estudios y otros documentos durante el período
seleccionado. 10 de los 17 artículos de referencia han sido elaborados por la redacción del
periódico. Pueden encuadrarse en el llamado periodismo descriptivo de diseminación.
Dado que el Informe Foessa (y sus publicaciones complementarias anuales) resulta
ser la encuesta más amplia sobre el perfil de la exclusión en España, la mera divulgación de
información concreta sobre la misma cumple una labor social importante de visibilizar un
tema escasamente tratado por los medios, como pone de relieve Sebastián Mora, Secretario
General de Cáritas, en un artículo de opinión en la Tercera de ABC del 5 de noviembre de
2014.
Dos de dichos artículos van un poco más allá de la mera difusión de la información
presentada por la Fundación Foessa y en uno de ellos (el publicado el 23 de junio de 2017)
se señala que las personas entrevistadas por la Fundación Foessa dicen fiarse más de las
organizaciones sociales que de los servicios sociales públicos. Se trata de una información
relevante, dada la experiencia contrastada de la labor asistencial de Cáritas. Debería haberse
practicado aquí esa norma periodística de acudir a otra segunda fuente.
231
De hecho, otra noticia posterior (29 enero de 2018), se acerca a los parámetros de lo
que hemos llamado ‘periodismo de explicación’, para hablar de la cercanía y la flexibilidad de
las organizaciones sociales para explicar el por que de que las personas confíen en ellas.
De los siete artículos de opinión que publica ABC, hay que destacar uno que hace
referencia a casos concretos de la labor de Cáritas combatiendo la exclusión social,
mencionando con sus programas ayudaron en el año citado a 17.000 personas a encontrar
trabajo a través de los programas de lucha contra el paro que dicha institución tiene desde
hace décadas. Se trataría de una referencia a periodismo de soluciones, más allá de la mera
difusión de información habitualmente centrada en la continua, y quizás, abrumadora
referencia al problema de la exclusión social y la pobreza que desincentiva tanto la lectura
como esa nueva práctica social de compartir contenidos y viralizar noticias más positivas, ya
que, en contra de la creencia común, la gente prefiere compartir noticias que hacen a otros
sentirse mejor.
Resulta especialmente significativo el caso del periodista Ignacio Camacho, que
practica a diario esa función periodística de explicar la actualidad en sus columnas.
Si como señala Tomás Friedman, una columna periodística tiene que iluminar,
explicar o sorprender; la del 31 de octubre de 2014 para reflexionar sobre lo que llama un
“documento complejo” de una institución a la que hay que escuchar “porque es la organización que
mejor conoce los márgenes de la sociedad y porque tiene la autoridad moral que le da fajarse a diario con el
lado amargo de la realidad cotidiana, donde late el sufrimiento de millones de ciudadanos desenganchados a
la fuerza del bienestar”, Camacho habla del VII informe Foessa señalando que es una:
232
5.1.2 Noticias sobre Foessa en el periódico El Correo
Tabla 12
Libro de códigos con las noticias sobre Foessa en El Correo.
233
echa en falta en los medios locales una mayor profundización en el tema que aportaría ese
plus que ofrece el llamado periodismo de explicación.
De los artículos de opinión es especialmente relevante el de octubre de 2018 que
recuerda que el Informe Foessa analiza 35 indicadores de ocho dimensiones. Un oportuno
recuerdo, ya que la población suele mostrar cierto escepticismo sobre las cifras de exclusión
social, y explicar como se obtienen ayuda a reducir esa actitud. Recordando que esas
dimensiones son: consumo, salud, educación, vivienda, conflicto social y aislamiento social.
Para entender la exclusión no basta con centrarse en indicadores de ingresos tal y como
hemos señalado a lo largo de estas páginas.
De todos los artículos destaca un largo artículo de Antonio Paniagua con diversas
fuentes, y con testimonios y anécdotas de varios casos del 23 de septiembre de 2018.
234
5.1.3 Noticias sobre Foessa en el periódico Levante
Tabla 13
Libro de códigos con las noticias sobre Foessa en Levante.
Las trece noticias de redacción publicadas por Levante en el periodo estudiado, que figuran
en la Tabla 13, se tratan fundamentalmente de periodismo más descriptivo de diseminación
donde destacan las referencias a la información local.
Así es importante mencionar en el caso de este periódico regional, que cuatro de las
catorce noticias analizadas hacen referencia a estudios de la Universidad CEU Cardenal
Herrera, una entidad colaboradora de Foessa, con información de la exclusión social en la
Comunidad Valenciana.
De las noticias elaboradas por la redacción, destacan dos noticias en las que se va un
poco más allá de la mera reproducción de la información presentada por la fuente de
referencia.
Una, la del 4 de junio de 2015, ofrece periodismo de soluciones, informando sobre
inserciones laborales, alojamientos sociales y otras medidas concretas de labores realizadas
por Cáritas con cifras concretas en cada apartado.
Otra noticia, esta del 20 de julio de 2015, señala que un tercio de los excluidos
formaban parte de la clase media. Al entrar en el paro pasaron a estar clasificados en riesgo
de exclusión social por sus circunstancias. Se pone así, con una cifra concreta, a disposición
de los lectores una imagen gráfica a las explicaciones académicas sobre ese difuso temor
social que se ha generalizado entre la ciudadanía a perder la seguridad que daba estar,
estadísticamente hablando, entre la clase media y sus salvaguardias.
Un artículo, el del 7 de noviembre de 2014, incluye demasiadas opiniones sin respaldo
de fuentes, y se aleja de la práctica de separar información de opinión. Sería un caso de
periodismo de afirmación alejado de las buenas prácticas periodísticas y que conlleva la crítica
235
a la labor de los medios de la que se ha hecho eco el Reuters Institute, Pew Research y otras
instituciones que han analizado las quejas de distintas audiencias en todo tipo de medios.
Más que ofrecer una explicación más completa a un asunto complejo se abunda en
opiniones no fundamentadas y en estereotipos que dejan a la audiencia ayuna del saber
preciso para transformar la información en conocimiento.
Entre los artículos de opinión destaca uno que habla de los exitosos Programas de
Escuelas Taller, como uno de los mejores programas de formación y empleo según informes
de la Unión Europea. Desgraciadamente, no se hace una referencia lo suficientemente
precisa a que informes de la Unión Europea se refiere, lo cual habría sido relativamente fácil
de referenciar correctamente, dado que existe una amplia documentación sobre protección
social en la Unión Europea (Ministerio de Trabajo, s.f.).
También destaca otro artículo de opinión, del 24 de julio de 2016, donde se hace
referencia al concepto de ‘niveles de ultraprecariedad’ (Gómez, 2016, p. 6.) y del impacto
devastador del desempleo masivo y de larga duración, que apoya nuestro análisis de la
incidencia principal del desempleo en la exclusión social.
236
5.1.4 Noticias sobre Foessa en el periódico El Mundo
Tabla 14
Libro de códigos con las noticias sobre Foessa en El Mundo.
En el caso de El Mundo se optó por recuperar para su estudio las noticias que nos devolvió
su buscador en Orbyt, listadas en la Tabla 14. Se trata de una plataforma digital propia. Al
contrario que la mayoría de los medios en España, que están disponibles a través de
kioscoymas, se decidió considerar también las noticias de otras ediciones.
Las noticias de las ediciones de El Mundo sobre Foessa recuperadas incluían 17
artículos: diez de la redacción, seis de opinión y una de agencia. La mayoría de las noticias de
la redacción, son información de diseminación sobre distintas publicaciones de Foessa en los
años de referencia seleccionados. La mayoría de ellas, al incluirse en ediciones locales, se
refieren a aspectos locales de Andalucía, País Vasco y Valencia. Solo cuatro de las noticias
son de la edición nacional.
Es de destacar una de ellas publicada el 16 de octubre de 2015, de una redactora de
Valencia especializada en educación que habla del impacto de la crisis en los jóvenes. Aunque
puede clasificarse como periodismo de diseminación, realiza un análisis más preciso con
datos de Foessa-CEU CH señalando la pérdida de poder adquisitivo de los jóvenes.
Por último, entre los seis artículos de opinión cabe destacar el publicado el 15 de
enero de 2017, donde se explicita como la exclusión social es un “fenómeno masivo que le
puede suceder a gente integrada hasta entonces en la clase media” (Sevilla, 2017, p.4).
237
5.1.5 Noticias sobre Foessa en el periódico El País
Tabla 15
Libro de códigos con las noticias sobre Foessa en El País.
Las noticias publicadas en El País figuran en esta tabla 15. La primera noticia, del 29 de
octubre de 2014, hace referencia a la presentación del VII informe Foessa, y abre con un
párrafo inicial con una buena cita que explica el problema de la exclusión social y lo poco
que hemos aprendido tras la crisis. Concluye explicando que es el séptimo informe en 50
años, lo que pone en valor la autoridad de nuestra fuente. El artículo, incluido en la sección
de Sociedad, se cierra con una acertada referencia a que de los 11,7 millones de excluidos
(según los datos disponibles en la fecha de publicación de dicho artículo), el 77,1 por ciento
padecía exclusión por razón de empleo. Esa causa principal de la exclusión (que es un
problema complejo y muy diverso) es el núcleo principal del análisis de esta tesis.
Poco después de la presentación del Informe de referencia de Foessa, el 1 de
noviembre de ese año, la sección de opinión publicaba un sucinto editorial donde se
sintetizaba el problema de la exclusión en España señalando “las altas tasas de paro, la falta
de perspectivas laborales y la precariedad general en que viven los jóvenes en España” (p.
34), citando los 35 indicadores que utiliza el Informe sobre exclusión de la Fundación Foessa,
para enfatizar que si antes de la crisis el 50,2% de los españoles vivían con comodidad con
todas sus necesidades cubiertas, solo un 34% de los españoles se encontraba en esa situación
tras haberse disparado el desempleo en los años posteriores al estallido de la Gran Recesión,
lo que reflejaba como se había deteriorado la situación para amplios sectores no solo de las
clases más desfavorecidas sino también de las clases medias y la amenaza que ello suponía
para la cohesión social.
238
El siguiente artículo, publicado el 9 de noviembre de 2014 en la sección dominical
Primer Plano del suplemento Negocios de dicho diario, aunque hacía referencia negocios y
desigualdad (“El negocio está en los extremos”, era su titular) (García, 2014), utilizaba gran
variedad de fuentes para documentar la desigualdad. Y además de citar expertos académicos
y profesionales, así como distintas fuentes documentales; se refería a las que seguramente
son las principales fuentes para abordar la exclusión social, la Fundación La Caixa y la
Fundación Foessa.
El siguiente artículo que hacía referencia al VII informe de la Fundación Foessa, del
27 de diciembre de 2014, apareció en la sección de Opinión y lo firmaba la catedrática de
Ética de la Universidad de Valencia, Adela Cortina. Miembro de la Real Academia de
Ciencias Morales y Política afirmaba que la exclusión social debería ser la principal
preocupación de cualquier político que aspirase a gobernar y que:
239
estructural de la economía española, enfatiza que el hecho de que los hogares con niños estén
mucho menos protegidos que en otros países de la UE. Concluyendo que es necesario
potenciar las ayudas a las familias.
Los artículos publicados el 8 de abril, 26 de mayo, 19 de junio de 2016 y 23 de junio
de 2017, son artículos que hacen referencia a publicaciones de la Fundación Foessa, pero la
redacción de los mismos es más cuidada que en otros medios y se nota un trabajo de
narración y edición más elaborado. El segundo incide en que España gasta la mitad que otros
países de la UE en ayudas contra la pobreza. Y el cuarto reitera como hacen otros medios ya
analizados en señalar que la recuperación económica no se notaba en el 70% de los hogares.
El siguiente artículo, publicado el 29 de octubre de 2017, destaca por una
característica: incluye testimonios concretos de personas afectadas por la exclusión social,
pero utilizando nombres ficticios. La mejor práctica internacional recomienda no usar esta
formula periodística ya que reduce la credibilidad en los medios. Es una lástima que uno de
los poquísimos artículos que incluye testimonios y anécdotas de personas afectadas por la
exclusión social recurra a proteger su privacidad. Aunque es una practica comprensible, en
algunos medios anglosajones ya han conseguido fuentes sin recurrir a ‘anonimizarlas’.
Para cerrar el año, se incluyen otros dos artículos de opinión que hacen referencia a
la Fundación Foessa como fuente de referencia necesaria en asuntos de exclusión social.
240
5.1.6 Noticias sobre Foessa en el periódico La Vanguardia
Tabla 16
Libro de códigos con las noticias sobre Foessa en La Vanguardia.
241
ayuda a familiares con problemas de exclusión, pero la forma de presentar el problema
visualiza la realidad con las aportaciones de ese tipo de fuentes.
Un artículo del 15 de abril de 2016, firmado par la redactora que más habitualmente
cubre los temas de exclusión, Celeste López, señala que si en los años 80 del siglo XX, la
población más desprotegida eran los mayores y hoy ya no lo es, ello es debido a que la
demanda social consiguió que se creara un sistema de pensiones que ha permitido sobrevivir
con dignidad la última gran crisis. Por eso debería ser posible enfrentarse a la exclusión
sabiendo que pueden corregirse problemas tan graves.
Otro artículo de la misma autora, del 25 de mayo de 2016, sin embargo, resalta usando
distintas fuentes (incluida la Fundación Foessa), que le crecimiento económico no llega a
toda la población y que el 22% vivía en la pobreza o en riesgo de padecerla.
Y esa misma autora en un artículo publicado el 3 de junio de 2016, señala que la
política más eficaz para combatir la exclusión y lograr la integración y la cohesión social es la
creación de empleo; deteniéndose en distintas propuestas con la ayuda de distintos expertos
a los que cita a lo largo del artículo a doble página.
Por último, destacamos de dicho medio otro artículo de la misma autora, publicado
el 13 de octubre de 2018 donde se hace referencia a la situación de vulnerabilidad económica
que todavía padece una parte importante de nuestra sociedad una década después de que
estallase la Gran Recesión. Utilizando la tasa de cobertura y los datos facilitados por Foessa
en un informe denominado Exclusión estructural e integración social, recuerda que protección
social es insuficiente ya que la tasa de cobertura de las personas sin empleo ha pasado del
74% en 2008 al 56% cuando se publico el artículo.
Con una detallada infografía se ve como necesitamos repensar como abordar la
exclusión social en nuestro país.
242
5.2 Entrevistas y cuestionarios realizados
Entrevista a Carlos Salas Realizada el 10 de junio de 2019. Duración 1 hora 6 min. 8 sec.
243
5.3 Análisis y resultados de las entrevistas cualitativas
1— ¿Cree que la pobreza y la exclusión social están infratratados en los medios de
comunicación españoles como ocurre en otros países?
Isabel Vega, ha trabajado diez años en la agencia Europa Press, el medio que más ha
tratado la exclusión social según los datos de Factiva, señala que “he tratado muchísimo” el
tema de la exclusión social, pero considera que, sin embargo, es un tema “poco tratado, y
sobre todo si se tiene en cuenta el abanico de ángulos, de enfoques desde los que se puede
tratar esa información”. Sentencia que es un tema infratratado.
Y Juan Bedoya, periodista de El País, y referente histórico en temas de exclusión
social, considera que es un tema infratratado y que el lo ha sufrido cuando tenía que hacer
información sobre sobre Foessa o la Fundación Encuentro. Y señala que posteriormente, si
cabe, era todavía más difícil y que “pensar en que te den dos páginas es imposible”. Señaló
que la sociedad quiere ser optimista y una de las cosas que hace es esconder la pobreza.
Señala el periodista económico Carlos Salas que, desde su percepción de leer
caóticamente la prensa cada día como suelen hacer los periodistas, ha visto muchos
reportajes y artículos sobre la gente que sufre. Dice que no tenemos héroes como los
americanos, pero la gente se fija en los que sufren y los periodistas escriben de ello. Cree, al
contrario que otros periodistas entrevistados, que sí se han escrito suficientes historias sobre
la gente excluida. “La gente ha podido leer en los medios historias de la gente que sufría, de
gente desahuciada, de familias con problemas, de la clase baja expulsada del sistema por la
crisis”.
Lucía Méndez reconoce que su preocupación por estos temas ha sido una constante
a lo largo de estos últimos años, en sus columnas y análisis en distintos medios, y señala que
empezó a hacerse preguntas con el caso Bankia y con los desahucios.
“Cuando saltó la estafa de Bankia, había personas mayores que se manifestaban,
todos los martes, todos los miércoles porque no les dejaban retirar su dinero, pero para mi
sorpresa los medios no le hacían caso. Me sorprendía porque lo consideraba un asunto de
mucho recorrido. Era un tema que me sorprendió porque creí que ese era un tema muy obvio
para los medios”. “Era nuestro Lehman Brothers”, declara.
Y lo de los desahucios también le llamó la atención desde sus comienzos: “que en un
país rico, a pesar de todo, y moderno y con tasas de solidaridad bastante grandes, los primeros
desahucios pasaran completamente inadvertidos, me pareció una cosa brutal. En una
sociedad tan solidaria, se trataban solo cuando alguien se tiraba por la ventana”. Se trataban
como un suceso, pero no se abordaba el fondo del asunto, para esta periodista.
244
Señala que después, solo con la llegada de las plataformas de la PAH (plataforma de
Afectados por la Hipoteca) y el 15 M, sí se les prestó más atención. Considera que ahora, en
el momento de la entrevista, ya no se habla de ello, ya no está en la agenda. Pero el único
momento que apareció en los medios fue cuando apareció el 15 M y apareció la PAH. “La
gente te decía: no pago yo, pues que paguen ellos. Los trataban como ‘okupas’. Luego los
medios fueron cambiando, pero les costó mucho tiempo”.
El periodista y escritor Paco Cerdá de Levante señala que “si entendemos el
periodismo como una herramienta social cuya finalidad debe primar la denuncia de las
injusticias y las desigualdades en la sociedad, entonces resulta evidente que la pobreza y la
exclusión social no gozan del espacio que merecerían. Ni siquiera, copan el espacio que
deberían tener sin necesidad de discriminación positiva”. Y. lo corrobora señalando que “es
inconcebible que el deporte, que solo atañe al ocio de una parte de la población, eclipse a
diario las noticias relativas a las desigualdades que engendra, tolera y que tantos millones de
víctimas tiene en España”.
El columnista de La Voz de Galicia Xoxe Cuns considera que “son escasos los
artículos en medios de comunicación que den contexto y de forma estable y normalizada” a
la exclusión social. Considera que se ha conseguido en los últimos años que la desigualdad
figure entre los temas tratados, pero señala que los artículos de análisis sobre la misma
analizando causas y posibilidades de redistribución de la riqueza no son prioritarios.
Laura Daniele señaló que, sí creía que este tema estaba poco tratado en los medios
de comunicación, indicando que “sufre la misma invisibilidad social que sufría la violencia
doméstica hace 20 años”. Remarcando además que “el aumento de la exclusión social pone
en peligro la cohesión y la convivencia”.
Alejandro Inurrieta, que ha sido muy crítico estos años desde sus columnas en
distintos medios digitales y económicos, con el discurso economicista que “esconde el gran
fracaso de la cantidad de personas que están fuera del sistema, a los que nadie presta
atención”, afirma que “la sociedad quiere esconder a los pobres y que no es consciente hasta
que uno no pasa por esas circunstancias”.
Celeste López, de La Vanguardia, que lleva veinte años escribiendo sobre temas
sociales, matiza “que en los años de bonanza era muy difícil contar esos temas, pero que todo
cambió con la crisis. Dio un vuelco enorme porque tocó a la clase media”. Afirma que “en
2009, a raíz de la crisis económica, los periódicos empezamos a plasmar con más fuerza el
periodismo social, y si tratábamos un tema de salud o de educación, metíamos exclusión
social”.
245
En 20 minutos, que era el tercer medio escrito online más leído en España, según los
datos del último informe Reuters de 2019 cuando se realizaron estas entrevistas, y presume
de dar portadas sociales, Amaya Larrañeta que lleva veinte años escribiendo, defiende que
los temas de exclusión sí han sido suficientemente tratados durante la crisis pero que ahora
nos “hemos relajado, en el último año y medio se ha tratado menos. Ha bajado bastante
desde que los datos del paro están bajando”.
246
2— ¿Dadas nuestras cifras de paro, superiores a la de la mayoría de los países de nuestro
entorno, deberíamos prestar más atención a la exclusión social?
Juan Bedoya considera que tanto antes como ahora, muchos de los redactores carecen de la
formación necesaria en economía y llegan al problema sin la formación adecuada. Además,
hoy “el periódico manda a un becario, que trata el tema como una conferencia de prensa”.
Y recuerda que él les pedía a los de Cáritas, a Foessa que le mandaran el texto unos días antes
de la rueda de prensa para llevar el tema estudiado. Era la forma de poder entrar a fondo en
lo que decían en los largos textos de los informes Foessa.
De otra manera, “la conferencia de prensa se limitaba a ser un resumen, y
probablemente, con buena intención, para llamar la atención del lector se limitaban a un dato
llamativo, sin llegar al fondo de la cuestión que estaba en el informe completo”.
Cree sin embargo que sería cruel decir que hay falta de atención, pero sí dice que ha
faltado capacidad de entrar en el fondo de la cuestión como el hizo en “Trampas y miserias
del Estado de bienestar”, ya citado anteriormente y que fue premiado por la Unión Europea
o en otros artículos (2012, 8 de enero).
Apunta Lucía Méndez, que los periodistas deberían reflejar la realidad social de un
país, y afirma que tenemos un déficit muy grande al respecto. Ahora, por ejemplo, señala que
los sin techo siguen ahí, pero nadie se hace eco, lo que a ella “le deja pasmada”.
Isabel Vega, de Europa Press, señala que como la información sobre exclusión social
se suele incluir en las secciones de sociedad, eso supone “que pierdes la perspectiva de un
tema que es absolutamente transversal. Si un periodista de economía se acercase además a
una oficina del paro a hablar con la gente, o hacer el seguimiento del día a día de una familia
con renta mínima de inserción … en fin, traducir a carne y hueso, los datos macro con los
que trabaja, tendríamos otro enfoque y en un canal para lectores que no están habituados a
consumir ese tipo de información”. “Abriría mucho el foco de una realidad que está ahí”.
Dadas nuestras cifras de paro, Paco Cerdá considera que deberíamos prestar más
atención a la exclusión social. Coincide con que es una reflexión oportuna, pero considera
que “la exclusión social va mucho más allá del paro. Tener trabajo, per se, no es óbice para
sufrir otro tipo de exclusión social: ser inmigrante, refugiado, miembro de una raza o etnia
‘minorizada’, o habitar en la periferia del sistema que aboca a una pobreza que no solo es
económica. A una exclusión que va más allá del dinero”.
Como efectivamente nuestras cifras de paro son superiores a la de la mayoría de los
países de nuestro entorno, considera Xoxe Cuns que es absolutamente fundamental prestar
más atención a la exclusión social, ya que es el principal problema que tiene nuestro país y
247
“que incluso cuando ya se está hablando del principio del fin de la recuperación económica,
más del 20% de la población, casi 12 millones de personas, siguen en riesgo de pobreza o
exclusión y más de dos millones en pobreza severa.
248
3— ¿Abusamos del enfoque centrado en cifras y estadísticas para hablar de las distintas
manifestaciones de la exclusión social?
Para el columnista Xoxe Cuns de La Voz de Galicia “hay un batiburrillo constante de cifras y
estadísticas, pero no se identifica el contexto o los problemas que supone, y en muchos casos
no se les pone cara a los números”, lo que hace que se olviden enseguida. Considera que,
para avanzar en el periodismo de datos con fuentes solventes, es preciso enmarcar los datos
en el contexto político que los agrava o soluciona.
Además, considera problemático que se siga abusando de presentar la pobreza como
algo personal y casi privado, asociado a la solidaridad puntual pero no tanto a lo que implica
de responsabilidad del estado social y de derecho, y a los múltiples defectos que tiene en
España.
Alejandro Inurrieta considera que cuando entramos en los grandes titulares de la
macroeconomía la gente desconecta. Y cuenta una anécdota que perfectamente podría servir
como párrafo inicial de un artículo sobre exclusión social sobre un hombre de más de 50
años entrando en su portal a las tres de la madrugada para entregar un pedido de Glovo a
algún vecino. Una persona mayor que se juega la vida pedaleando, que “no va a volver a
trabajar en la economía formal”.
Discute la periodista de ABC Laura Daniele que se abuse del enfoque centrado en
cifras y estadísticas para hablar de la exclusión social, ya que considera que “las cifras son
importantes para tener una percepción de lo que está ocurriendo y poder demostrar la
dimensión del problema”.
Isabel Vega, respecto al abuso de datos, dice que puede que “los datos te afeen los
titulares, pero te dan algo que contar”. Que son necesarios para ir “salpicando con datos
objetivos el relato individual y único de ese protagonista”. Hay que tener en cuenta su
experiencia. ya que participó en el lanzamiento del portal especializado de Europa Press,
EPSocial, que tiene lectores directos, lo que evita la barrera habitual de trabajar en una
agencia que es lo que denomina “el siguiente medio” que son los que viven del contenido
que elabora y “deciden si publican o no, porque en sus páginas o en su minutado no tienen
sitio para ese tipo de contenidos”. Es decir que no sólo ha trabajado generando contenidos
que luego usan otros medios, sino que tiene que pensar en usuarios directos, lo que le da un
doble aval.
Juan Bedoya, aunque matiza que no es un experto, recuerda que fue senador doce
años y que “en 1982 había una sensibilidad distinta por el problema del paro. Se consideraba
que llegar a dos millones de parados sería la hecatombe. El propio Felipe González había
249
dicho que sería insoportable”. Después llegaron más millones de parados, “pero entonces
había un clamor nacional de que había que resolverlo, pero eran los años del 27 por ciento
de inflación y de los Pactos de la Moncloa”.
Considera que con la crisis de 2007 no ha habido un clamor similar, “y cuando no
hay clamor, las medidas no llegan”. Después de haber recuperado años de retraso, señala:
“me llama la atención que países como Alemania o Francia se han recuperado y
nosotros seguimos con el 15 por ciento de paro. Con una parte de la población tirada
en la cuneta de la historia, en la cuneta del país: los dependientes, los parados de larga
duración … que no tienen ninguna esperanza.
—¿Cómo es posible?
—¿Cómo un país se puede permitir que una persona de 50, de 60 años no pueda
encontrar trabajo?
—¡Si está en lo mejor de la vida!
—¿Cómo es posible que se acepte por la sociedad, por el poder, que esas personas
ya no van a tener una oportunidad?”.
Lucía Méndez expresó que “aunque me ocupaba de esos temas en El Mundo, si
hubiera tenido capacidad de decisión sobre los contenidos, ese habría sido un tema
principal”. Para tratar esos temas, prosigue, hay que tener voluntad, por parte de los que
dirigen los medios. “O se trataba como un espectáculo, como hacían las televisiones, en plan
película de Dickens, con el morbo del llanto, de la señora o el niño llorando ...”. La caridad
como espectáculo, señala, en estas sociedades, necesitadas de espectáculo.
Analizando el tipo de tratamiento de este tipo de informaciones, señala que las
estadísticas y los datos son algo muy frío: “si el Ayuntamiento de Madrid presenta un informe
donde explica que el 24 por ciento de los niños están en la exclusión social y el 10 por ciento
en la pobreza severa, eso no dice nada; no sirve para llegar”. Declara crear prototipos en sus
columnas con jóvenes que no pueden tener hijos o con desahuciados, para llegar al corazón
de las personas, ya que con porcentajes no puedes hacerlo. Y sin caer en el sensacionalismo
barato.
Y Amaya Larrañeta, de 20 minutos señaló, que después de muchos años, se ha “dado
cuenta que es más importante contar una historia, poner cara a personas que están viviendo
esa situación que todos los datos del mundo”. Y, se siente especialmente orgullosa de un
artículo sobre los nuevos pobres (16 de octubre, 2017), en el que se esforzó mucho en no
estigmatizar, sino “en mostrar el perfil de personas de las que es muy difícil conseguir que
quieran salir en un medio”.
250
Paco Cerdá cree que abusamos del enfoque centrado en cifras y estadísticas para
hablar de las distintas manifestaciones de la exclusión social, “porque practicar un periodismo
que supere el dato y llegue a la historia cuesta. Le cuesta tiempo y esfuerzo al periodista, en
un contexto marcado por la precarización y las prisas. Y le cuesta dinero al medio.
Para Carlos Salas, autor de varios libros para comunicar mejor, “faltó sensibilidad en
el gobierno que en 2011 tuvo que gestionar un barco que era como el Titanic”, y que esa
clase que quedó desvalida ante esa falta de sensibilidad social “son los que llenaron las
crónicas de los periódicos”. “La crisis de 2008 fue más profunda, y tras escribir el libro (2009)
seguí reflexionando, … fue una crisis sistémica, en toda Europa, no solo en España. Se
derrumbó la confianza en las instituciones; en el contrato social a largo plazo; en las leyes no
escritas de la confianza en las instituciones.
251
4— ¿Cree que las audiencias deciden desconectar cuando les presentamos distintos
problemas sociales desde ópticas que parecen no tener solución?
Para esta Isabel Vega, hay un doble problema, “la gente desconecta en parte porque
no se hace una idea de la magnitud, de los nombres y apellidos que hay detrás de una cifra
tan grande”. Y lo explica con una comparación: “el cerebro colapsa cuando hablamos de
ocho millones de personas … y la gente dice … bueno sí, … es como cuando arden 300
hectáreas … hasta que no ves la foto aérea de un monte entero arrasado no te haces una idea
de la superficie que ha ardido y del impacto que tiene para la población de alrededor”.
Considera que los cinco años de la crisis han sido terribles al no haber quedado
espacio para el periodismo que hablaba de exclusión social, “solo se hablaba de Cataluña,
sólo se hacía información política”. y. aunque estaca a Foessa, al INE, a la Encuesta de
Condiciones de Vida y a la Cruz Roja como sus fuentes principales, explica que ha utilizado
“mucha fuente directa de gente que trabaja con población afectada por la exclusión … como
mi amiga médico que trabaja en la Cañada Real … que me interesa por lo que ella ve …
porque el de arriba en su organización es el último en enterarse”.
Juan Bedoya señalaba que tenía amigos con una preparación extraordinaria, con
carreras brillantes, que habían hecho grandes servicios a sus empresas, que cuando llegó el
ajuste les tocó irse al paro y no tienen ninguna posibilidad. Y repite lo de sin ninguna
posibilidad. Incidiendo en el coste que eso supone para la sociedad. Recuerda haber
encontrado a bancarios que trabajaban maravillosamente instalados en la sociedad comiendo
en una cocina económica a la que nunca pensaron que acudirían.
“Están allí comiendo, en la cocina económica, los que tenían un empleo maravilloso
en una Caja de Ahorros o en un Banco, que concedían créditos y de pronto, aunque les ayuda
el abuelo tienen que ir a la cocina económica porque no tienen para comer”.
Afirma la periodista de El Mundo que en los años más duros de la crisis, en 2012 y
2013, fue testigo, como cronista parlamentaria, de cómo, mientras se tramitaba una iniciativa
sobre pobreza del grupo socialista, algunos diputados populares se reían, lo que para su
sensibilidad como persona le pareció dramático. “Es como el cambio climático, que hay
gente que cree que la pobreza no existe”.
Celeste López considera que al haber crecido la desigualdad se ha generado un
periodismo social, ya que esa vasija gruesa donde estaba la mayoría de la población, de la
clase media, se ha reducido. “Lo que ha cambiado es que seis millones de personas tienen
miedo. Y mientras exista ese miedo habrá periodismo social. El cambio es constatar que me
puede pasar a mí”.
252
Reitera Xoxe Cuns que las audiencias deciden desconectar cuando les presentamos
distintos problemas sociales desde ópticas que parecen no tener solución, y que “se ha
agravado con el auge de redes sociales y la dictadura del clickbait”. “Funciona bien la
indignación y que al final todo parezca ir mal, porque tenemos en tiempo real en nuestro
móvil todos los males del mundo”, pero “por desgracia nos estamos acostumbrando a que
los problemas deben tener una solución inmediata y esto es una condena asegurada a la
frustración”.
El periodista del diario Levante no cree que las audiencias deciden desconectar cuando
les presentamos distintos problemas sociales desde ópticas que parecen no tener solución,
sino que simplemente no se ofrece la mejor información posible. Como en cualquier
profesión o ámbito, hay ocasiones en que el trabajo merece un notable, un aprobado raspado,
y hay veces en que merece una matrícula de honor. La pericia, el talento, las condiciones, la
suerte, la confianza del medio...”; son todas variables que inciden en el resultado final, según
este autor.
Cuestiona Laura Daniel si “la gente llega a enterarse bien de qué estamos hablando
cuando hablamos de riesgo de pobreza o exclusión severa” porque cree que la gente
confunde pobreza con miseria, y señala que esa imagen errónea contribuye a invisibilizar
dicha realidad.
253
5— ¿Sería efectivo incluir en las noticias historias de personas reales en situaciones de
exclusión social?
254
cuando la lea llore a moco tendido, o puedes contar su historia ciñéndote a la realidad,
a los claroscuros, a los momentos de lucha, a los momentos de sufrimiento, poniendo
el acento en ella como ser humano que ha sobrevivido a todo el horror; ahí está el
equilibrio en el modo que utilizas … explicas tus personajes, … el modo en que tu
construyes un relato digno, ajustado”.
Juan Bedoya comenta al respecto una anécdota:
“Y la monja te dice … venga por aquí a verlo, pero no venga con fotógrafos porque
la gente no quiere que se sepa, que se les vea que están comiendo en la cocina
económica. Eso lo he vivido yo con la directora de la cocina económica de Santander
con la que hablo todavía de vez en cuando …”. “Las cosas han ido a peor y no a
mejor”... “es difícil conseguir casos, pero cuanto más descarnada es la historia, más
conmueve y más avergüenza a quienes tienen una responsabilidad. Porque, aunque
es muy difícil avergonzar a los poderosos y a los responsables políticos, hay que
intentarlo. Para que el clamor entre por sus ventanas y lo encuentren en mitad de la
mesa de sus despachos”.
Viendo los datos de la exclusión social, Lucía Méndez se pregunta si no debería estar
todo el mundo hablando de ello. “En un país que ha sufrido, y en el que los problemas no
han desaparecido. En un país donde la gente sobrevive en condiciones durísimas, en todos
los sentidos”. Lo ves en la gente que busca piso, en el transporte público cada día, la gente
que vive en determinados barrios en la exclusión, son nuestros ‘banlieue’ [término del francés
con el cual se denominan los suburbios. Se utiliza para referirse a los barrios marginales del
extrarradio].
“Siempre he pensado que esto es una bomba de relojería debajo del asiento y que a
lo mejor no estalla, pero que, a lo peor, sí”. Considera que los gobiernos deberían abordarlo,
antes de que se enquiste, y que tarde o temprano estallará. Y recuerda que los estallidos ahora
no avisan. Señala la ceguera generalizada del establishment político, mediático y económico. E
incide en que tenemos experiencia en no querer ver las cosas, como cuando la crisis nos
estalló en la cara.
Ahora los que más sufren, en su opinión, son los jóvenes. Ha cambiado el perfil de
la exclusión. Y con una experiencia de tantos años en un periódico cree que los que mandan
viven en un entorno que les impide abrir la ventana y ver lo que pasa. “Viven en un entorno
en el que la exclusión no es un problema y además elaboran teorías de que eso son cosas de
marginales”. Eso no existe, no es un problema. Pero, “la Fundación BBVA sabe que no, la
Fundación de la Caixa sabe que no y Cáritas sabe que no es así”. Pero la gente que tiene
255
capacidad para decidir qué contenidos se publican en un periódico al día siguiente ... ponen
la última tontería sobre el ‘president’ Torra, el Falcon de Pedro Sánchez o la última decisión
de tipos del Banco Central Europeo. Y al mismo tiempo no dan el último informe de
Cáritas”.
Ni saldrá en primera página, continúa. Ni nadie lo habrá desmigado, ni se habrán
preocupado de hacer reportajes con los datos que tiene. “Es que ellos no tienen ese
problema”, termina.
“Hay que pelear, en mi periódico, salvo los reportajes de Pedro [Simón] que es algo
creativo de la casa, ... no por el problema, sino por un afán de aportar literatura al
periódico, no tenían afán de denuncia. Él sí, pero el periódico, no. De hecho, la única
forma de tratar esos temas han sido sus reportajes, no ha habido más, no tenemos
sitio, no tenemos ‘contenedores’ para esos temas. Temas de gente que está fuera del
sistema”.
Y, la que fuera jefe de opinión de El Mundo, ve “clarísimo que esa gente que no lo
ve, está sobre una bomba”.
Respecto a la idea de incluir en las noticias historias de personas reales en situaciones
de exclusión social, Laura Daniele de ABC sí cree que es más efectivo. Y señala que:
“no se puede visibilizar una realidad si no le ponemos rostro”, pero considera que
los periodistas deben ser “prudentes y respetuosos porque hablamos de personas que
sufren y de alguna manera son estigmatizadas por la propia exclusión en la que
viven”. ... “contar la realidad no tiene nada que ver con ser alarmista. La realidad es
la que debe alarmarnos no la noticia. Lo que sucede es que la pobreza siempre ha
sido instrumentalizada por los partidos políticos. Y con la llegada de los populismos,
hablan de ella y la usan a su favor, pero no han tomado medidas a largo plazo
eficaces”.
Según Celeste López, los periodistas “tenemos que poner ojo y cara”... “los casos
personales gustan”, sigue. Pero como “hay gente que no quiere leer sobre temas sociales
porque se agobia”, “tratamos siempre de ‘cerrar’ los temas sin poner las cosas en negativo”.
Pero señala que las redes le quitan mucho tiempo y hacen que los periodistas escuchen de
otra forma. Antes escribía dos veces a la semana y ahora escribe todos los días. Y señala que
en La Vanguardia escriben de forma distinta para el papel, para los que pagan por el
contenido, y para la web. No suben lo mismo, como hace El País, y dice fiarse más de los
análisis que incluye en la edición impresa.
256
Dice Xoxe Cuns que aunque “todos los días descubre iniciativas positivas y buenas
prácticas tanto a nivel macro (entre políticas de CCAA por ejemplo o entre países europeos)
y sobre todo a nivel ciudadano, todas dignas de replicar o crear red”, señala que queda mucho
por hacer a la hora de difundir este tipo noticias. “Una demanda no satisfecha” sobre las
"personas que luchan por algo, o de emprendedoras en economía social y solidaria “.
Según este periodista deberíamos escribir más “de personas reales en situaciones de
pobreza o exclusión social que son activas y luchan por sus derechos y los de otras personas
en su misma situación”. Y “no presentar a esas personas en situación pasiva, como mero
objeto de solidaridad de otras personas. Esta visión tradicional vertical y asistencialista que
insulta a las personas sigue siendo predominante y está detrás de que no se reduzca
sustancialmente la pobreza”, porque induce a pensar que “siempre ha sido así y siempre
será”.
Desde su experiencia, y partiendo de su concepción del periodismo como un oficio
humanista Paco Cerdán señala que si nada de lo humano debería sernos ajeno, “no se puede
mostrar la desigualdad social de una manera abstracta. Los temas humanos necesitan de
humanidad; así como los temas macroeconómicos requieren de datos y cifras. Sin rostro y
caso no se visibiliza una historia”.
257
6—¿Qué fuentes le vienen a la cabeza cuando hablamos de exclusión social?
Fundación Foessa, Fundación Caixa, EAPN …
258
Destaca Xoxe Cuns, entre las fuentes de exclusión social la Plataforma de Infancia,
CERMI, y Oxfam Intermon. Y como experto social de la red EAPN, recuerda que hay que
insistir en dos aspectos clave:
o Para poder generar cambios sociales, hay que incidir en la constancia, en el
"pedaleo" durante años porque eso es lo que funciona en perspectiva
histórica.
o Al lado de cada denuncia o problema social identificar soluciones posibles,
necesidad de trabajo constante y sobre todo alternativas que ya están
funcionado.
Destaca Alejandro Inurrieta que, aunque el Informe Foessa “es la referencia
principal”, genera “titulares muy duros que mucha gente no cree”. Y para respaldar dicha
afirmación recuerda que además de colaborar con medios de comunicación, es economista
y fue concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, desde donde se acercó a los casos
de las personas que pedían ayudas de la renta mínima de inserción, realizó un cortometraje
con anécdotas de situaciones de pobreza, titulado El otro barrio de Salamanca; y es autor de un
informe sobre cómo evoluciona año a año el sistema de pensiones para la UGT. Trabajó en
los ministerios de Economía y Vivienda. En ese último colaboró en el diseño la Renta Básica
de Emancipación, como presidente de la Sociedad Pública de Alquiler del Ministerio de
Vivienda, y vocal asesor del secretario de Estado de Economía en el Ministerio de Economía
y Hacienda.
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7— ¿Cree que hablar de millones de niños en España en situación de exclusión es alarmista
o alimenta los populismos?
Lucía Méndez dice hacer un juicio de valor político, que no puede demostrar, pero
señala rotunda, que la retórica de la exclusión ha contribuido a la recuperación de Pedro
Sánchez. “Ha sabido ver que era un tema. No sabemos si esa voluntad cuando haya un
gobierno, con unos presupuestos efectivos y una distribución de recursos real, pondrá
recursos ahí, pero es verdad que, desde el punto de vista político, él lo ha sabido hacer”.
Recuerda que nació entre el 1 por ciento más pobre y que en 50 años ha pasado a
formar parte del 1 por ciento más rico, para declarar que eso ahora es imposible. Dice ser
pesimista, “después de todos estos años y de cómo han tratado los medios la crisis. Señala
que intentan justificar una salida de la crisis que ha dejado a millones de personas en la
cuneta”. Y repite la palabra cuneta. “En la cuneta de ahora. Es obvio —como dice el Financial
Times, puntualiza— que es imprescindible que esa gente que ha se ha quedado en la cuneta
tenga recursos básicos”.
Continúa señalando que hemos desarrollado un cinismo hipócrita y ciego para no ver
lo que está en nuestro entorno, o lo que no queremos ver. Y cree que es difícil que se pueda
abrir camino una concienciación colectiva, ya que ya no hablan de pobreza ni los de
Podemos. “No nacieron para defender a Torra y el referéndum. Durante algún tiempo
pusieron esas cosas en la agenda. Pero ahora no hablan de eso”.
Isabel Vega hizo autocrítica sobre los medios en este asunto, al señalar que durante
años han abordado la exclusión social como una consecuencia de la mala gestión de los
poderes públicos que dejaron caer a la gente del estado de bienestar, que ha alimentado los
populismos del todo va mal, porque los de arriba lo están haciendo mal.
Señala Amaya Larrañeta, de 20 minutos, que deberían cambiar el enfoque, ya que
“estamos instalados en el periodismo de exclusión social en el formato de denuncia”. Y
puntualiza que se ha cambiado el foco, durante la crisis se hablaba mucho de exclusión social
y ahora se habla más de los problemas de la clase media: problemas de alquiler, de
precarización del empleo, … de chavales que no se pueden emancipar, no pueden tener hijos,
no pueden alquilar en las grandes ciudades; eso ocupa ahora más páginas de los periódicos.
Como hemos señalado, Carlos Salas considera la crisis de 2008 una crisis sistémica,
no solo en España:
“que derrumbó la confianza en las instituciones; en el contrato social a largo plazo;
en las leyes no escritas de la confianza en las instituciones … en los 45 días de
indemnización por año trabajado … adiós … desaparecieron … ves que te van a
260
despedir en cualquier momento. Por eso surgió el 15 M, que como periodista quise
seguir desde el principio ... tenemos un problema estructural con el desempleo que
hay que afrontar con un gran pacto como se hizo con el Pacto de Toledo sobre las
pensiones o antes con los pactos de la Moncloa, para dejar de vivir con esa carga
bíblica, con esa bolsa de desempleo tan grande ... muchas veces los medios de
comunicación llaman a los especialistas para tratar esos temas, ya que no quieren
mojarse para no perder lectores. Damos cifras, pero dejamos que los columnistas se
mojen. ¿Cuánto más tiene que ir a pensiones o a educación? Porque tenemos nuevas
necesidades, pero tenemos el mismo dinero, … la caja del dinero es la que es … y si
subimos las pensiones, ¿por qué no sube el salario mínimo? ... ha faltado explicar que
el dinero tendrá que salir de algún otro sitio”.
Es necesario “precisar los criterios con que se elaboran las estadísticas y medir bien
las palabras” para no caer en el alarmismo, precisa Paco Cerdá:
“No es lo mismo pasar hambre o carecer de sistema de calefacción, que no poder ir
de vacaciones en verano o no tener ordenador en casa. Cuanta menos abstracción
para estos temas, es más fácil que la audiencia perciba lo que ocurre. Pero claro,
estamos ante uno de los grandes temas del periodismo: el peligro de simplificar y
magnificar los temas para que centren el interés del público. La ética juega un gran
papel en esta encrucijada”.
Afirma Xoxe Cuns que es absolutamente fundamental prestar más atención a la
exclusión social, ya que es el principal problema que tiene nuestro país:
“que incluso cuando ya se está hablando del principio del fin de la recuperación
económica, más del 20% de la población, casi 12 millones de personas, siguen en
riesgo de pobreza o exclusión y más de dos millones en pobreza severa. Si a ello le
sumamos las tradicionales elevadas tasas de desempleo o el desempleo de larga
duración las más recientes del aumento de la precarización del empleo, la pobreza
laboral (14% trabajadores en pobreza) y el incremento de la exclusión residencial y el
precio de la vivienda. Lo que genera además una inseguridad y conflictividad social
y política creciente”.
261
8— ¿Deberíamos hablar más de lo que si/no hacen las instituciones?
Juan Bedoya señaló al plantear la crítica a las instituciones desde los medios, al haber
estado en ambos lados, primero en la política y luego en los periódicos, añade que “hay
criticas al gobierno y a los políticos que son absolutamente disparatadas, por no decir
ignorantes”. Cree que primero hay que estudiar la situación y ver los datos ya que cuando se
hicieron los ajustes era evidente que no había otra, ya que era eso o la quiebra. “Era el rescate
o el hundimiento”. Hace autocrítica sobre los medios irresponsables e incluye al suyo en
alguna ocasión. Pero precisa que la crítica es fundamental para que el político se mueva. Pide
crítica con responsabilidad, con criterio.
Mientras hablaba del enfoque de este tipo de noticias, y sobre si era más efectivo
resaltar lo que sí funciona, Isabel Vega destacó que pecamos en “poner titulares en rojo”, en
incidir en lo negativo pero defendió esa crítica a lo que no funciona con otra acertada
comparación: “en España hay gente que se muere esperando un trasplante pero mucha gente
no lo sabe porque hablamos tan bien, y tanto, sobre nuestro maravilloso sistema nacional de
trasplantes, que cuando a alguno se le muere un familiar porque está esperando un hígado,
dice “no puede ser” … aquí ha tenido que haber una negligencia ya que nuestro sistema de
trasplantes es el mejor del mundo. Sin embargo, no hablamos así de bien de nuestras políticas
sociales, es porque al final, al otro lado de la balanza, tienes a millones de personas que lo
están pasando mal y no les puedes decir que todo va bien”. “Son de carne y hueso y si les
pones el micrófono en la cola del paro y les dices que la economía va bien, te contestarán
que se quedaron en el paro, que tienen 45 años y que ya no les llaman”.
Recuerda Lucía Méndez que en los momentos más duros de la crisis sacaba esos
temas y recibió cantidad de testimonios de personas que le decían que menos mal que alguien
hablaba de eso.
Le parece tremendamente injusto con la sociedad que los medios no aborden el
problema de la exclusión social. Le interesa la sociedad en la que vive y le parece superinjusto
que abandonemos a las personas a su suerte, porque a ella no le abandonaron y por eso ahora
puede como periodista preocuparse por la exclusión. Considera tremendo que una sociedad
que, tras 40 años es más rica, más avanzada y más democrática, sea también más desigual. Lo
que debería llevarnos a una reflexión colectiva, no de profesores universitarios o periodistas,
sino de partidos políticos e instituciones como el Congreso, el Senado y los parlamentos
regionales.
262
La Gran Recesión de 2008 situó a las clases bajas en un círculo vicioso de desempleo
por el carácter cíclico de nuestro mercado laboral, como destaca Celeste López. Pero evaluar
los efectos de las distintas políticas públicas en el empleo pasa por complejos análisis
econométricos para poder entender los impactos heterogéneos en los efectos sobre la
distribución de la renta y la actividad económica, en los que no pueden adentrarse los
periodistas dada su falta de conocimientos económicos.
263
9— ¿Deberíamos explicar mejor cómo acceder a ayudas publicas, ya que parece que hay
segmentos de la población que tienen derecho a ella y no lo saben?
Juan Bedoya señaló que había sido testigo de cómo la crisis había afectado más a unos países
que a otros y como había tratado de reflejarlo en sus crónicas cómo se enfrentaron de distinta
forma unos gobiernos y otros obteniendo diferentes resultados. Y se pregunta si los
periodistas y los medios están lo suficientemente preparados para poder analizarlo.
Defiende que los gobiernos tratan de esconder la exclusión ya que les resulta poco
rentable hablar de ella de cara a las elecciones y eso se traslada a la gente que acaba haciendo
lo mismo. Y puntualiza que, aunque el paro es la mayor preocupación de los ciudadanos, no
cree que sea la mayor preocupación de los gobernantes.
“El periodismo social seguirá estando aquí” según la periodista de La Vanguardia,
“actuaremos más o menos a golpes, mientras la actividad política ocupa casi todo, se lo come
todo”. Pero “de forma transversal el periodismo social hablará de vivienda, de trabajo digno,
…”.
Es tarea de la Administración explicar mejor como acceder a ayudas publicas, ya que
parece que ha segmentos de la población que tienen derecho a ella y no lo saben. Y este
periodista según Paco Cerdá, “el periodismo no tiene entre sus misiones salvar vidas y
arreglar la sociedad. Debe ser más humilde en sus pretensiones. Cada cual, que haga lo mejor
posible su papel. Es como mejor evoluciona una sociedad”.
Como economista destaca en ese sentido Alejandro Inurrieta —terminando su
entrevista— al señalar que habíamos tenido “una generación que ha logrado completar una
vida laboral de 30-35 años, pero que el problema viene ahora … con un modelo de estructura
social donde la gente trabaja de los 30 a los 45 años”. Y afirma que “no hay futuro para
colectivos cada vez más grandes”.
Dice el columnista de La Voz de Galicia que:
“poner contexto implica también mostrar lo que se entiende por pobreza o exclusión
social. Se sigue confundiendo pobreza severa o miseria con riesgo de pobreza o
vulnerabilidad, desnutrición o pasar hambre con malnutrición. Hay un problema
serio de transmisión intergeneracional de la pobreza en España, ya que por primera
vez nuestros hijos y nietos van a vivir peor que las generaciones precedentes, y
jóvenes y niños son los más afectados hoy en día por pobreza: denunciarlo y darles
voz no es generar populismo, es describir la realidad, otro tema es exagera con su
situación o ofrecer falsas soluciones, que si lo genera”.
264
Y remite a un artículo suyo publicado en La Voz de Galicia del 6 de octubre de 2018.
Como periodista que ha trabajado con distintas fuentes durante muchos años, señala
Laura Daniel las disfunciones temporales que se producen en la gestión de las rentas mínimas
y que las transiciones entre las situaciones que dan lugar a esas ayudas públicas deberían estar
mejor coordinadas, ya que muchas veces entre que se tramitan y otorgan las ayudas pasan
meses que crean circunstancias dramáticas entre las personas más necesitadas.
265
10— ¿Cree que la mayoría de la gente en situación de exclusión hace lo posible por salir de
ella como ha demostrado un reciente estudio académico en EE UU?
Recuerda el periodista de El País que estuvo tres o cuatro meses en EE UU viendo lugares
castigados por la exclusión y volvió muy sorprendido de como aplicaban distintas soluciones
que resultaban ser efectivas, por lo que le recomendó a la ministra Matilde Fernández que
enviara a algún responsable a que vieran cosas nuevas.
El fin de la crisis no ayuda entre la ciudadanía a entender que quedan bolsas de
pobreza en nuestro país, según la redactora de 20 minutos. Y además los jefes ya no
demandan que busquen esos perfiles de los que sí hablaban durante la crisis, aunque sigan
existiendo enormes bolsas de exclusión social. Se queja, también, de que estamos hablando
todo el día de Cataluña; y hace autocrítica sobre si las dinámicas de los medios a la hora de
hacer esta información alimentan estereotipos sobre la pobreza entre la opinión pública.
Respecto a la capacidad de poder salir de situaciones de exclusión, Paco Cerdán
declara tener la sensación de que es más relevante no caer en maniqueísmos. No hablar de
los excluidos en términos de si hacen mucho o no hacen nada:
“En la vida, en ocasiones, uno hace lo que puede. Y ese ‘poder’ es muy relativo:
depende de cada persona, de cada momento vital, de los factores externos asociados
a cada tipo de exclusión. Palabras demasiado gruesas como para poder alcanzar una
solución de corte universal”.
Indica Xoxe Cuns que como la pobreza tiene causas políticas y económicas, no es un
tema moral, de solidaridad o de infortunio, las soluciones deberían ser políticas y el papel de
las instituciones prioritario. Considera que “una de las razones de la persistencia de la pobreza
en España está en que el sistema español de servicios sociales sea tan mediocre, hiperdisperso
entre administraciones, con peleas políticas y técnicas dentro de la misma administración y
burocracia extrema”. Debería hablarse más de lo que no se hace y sobre todo del como se
hace, aunque sea polémico plantearlo, como él hizo en un artículo el 13 de junio de 2018.
Señala que deberíamos:
“describir y explicar el crecimiento brutal de la burocratización en todo lo que implica
los servicios sociales. Es un auténtico calvario para la mayoría de personas en
exclusión, que sufren una criminalización y aporofobia de facto al hacerlo. Las
personas que participan en nuestros encuentros la bautizaron como ‘violencia
administrativa’. Recomiendo leer el libro ‘Silencio administrativo’ en donde la
escritora Sara Mesa desde fuera del mundo de los servicios sociales describe este
infierno”.
266
Y termina señalando que, sin idealizaciones ni buenismos de ningún tipo, a nadie le
gusta sufrir y vivir en la miseria, y que culpabilizar a las personas por su miseria o su
sufrimiento es una de las consecuencias nefastas que acompañan el crecimiento de la
desigualdad. como explica Adela Cortina creadora del término aporofobia que describe ese
fenómeno.
267
5.4 Análisis de redes sociales (ARS)
La inmensa mayoría de los tuits analizados simplemente retoman el titular que se utiliza en
la versión online del periódico, práctica que también realizan los tuits con link a medios que
hablan del VIII Informe Foessa o a la exclusión social en los dos días posteriores a la
presentación a los medios de comunicación de dicho informe, que no han generado los
propios medios. Visto ese conjunto podemos entender como se redistribuyen los contenidos
en el nuevo entorno digital. De hecho, el que algunos de los principales medios no sean los
que inician la difusión de su contenido en Twitter, corrobora como se distribuye el contenido
hoy en día y apoyaría también la hipótesis principal de esta tesis de que se trata de un tema
infratratado que los medios no consideran lo suficientemente relevante como para destacarlo
ellos mismos en redes sociales.
Es significativo que ello ocurra con dos medios de los diez que tienen más de un
millón de seguidores en Twitter en nuestro país. Y con otros tres de los diecisiete que tienen
menos de un millón de seguidores, pero más de 100.000.
Mirando las portadas de los principales periódicos al día siguiente, que es la forma de
medir la influencia de los medios que utiliza Pew Research para tabular sus métricas, puede
corroborarse que ningún medio lleva el tema a portada. 83 medios decidieron reflejar la
información que se presentó en esta res social, pero ninguno de los principales periódicos
que lo incluyó lo consideró lo suficientemente relevante como para darle ese protagonismo.
Pew Research, que es la institución que sustituyó al Proyecto de Excelencia de
Periodismo en 2013, creó una metodología propia para conocer que noticias cubrían los
medios en EE UU (Pew Research Center, s.f.). Como ese país cuenta con 1.450 periódicos,
consideraron adecuado dividirlos en tres categorías en función de su difusión: aquellos que
tuvieran una audiencia superior a 650.000; entre 100.000 y 650.000; y menos de 100.000.
Luego eligieron periódicos disponibles online y con cierta diversidad geográfica. Y de ellos
eligen las noticias que aparecen en portada. Con todo ello obtienen una muestra de 20
noticias diarias. Esa variable es la que se utiliza para medir la difusión de distintos temas entre
las audiencias para generar opinión pública.
Hoy en día distintos estudios académicos tratan de completar con otras métricas de
análisis de redes sociales, la cobertura de distintos temas de interés social. Como puede verse
en la Figura 56, estas fueron las portadas de los seis periódicos más significativos en nuestro
país el día siguiente de la presentación del VIII Informe Foessa:
268
Figura 56
Portadas de periódicos el día siguiente a la presentación del VIII Informe FOESSA.
269
Con ese parámetro, noticias que aparecen en portada de medios de referencia
adaptado a nuestro país, confirmaríamos la invisibilidad del tema de estudio analizado en el
día posterior a la presentación del VIII Informe Foessa, referente como fuente de
información en nuestro país.
Vistos los datos cuantitativos de cómo se difunde la información en la red social
Twitter, puede verse que entre los usuarios que logran que la notica sobre una fuente de
referencia en el sentido periodístico del término no siempre son los expertos o usuarios con
más seguidores. Se produce así una novedosa forma influir en la opinión pública en este
nuevo entorno mediado y mediatizado del que hablábamos en páginas anteriores. Hay
periodistas, hay medios, hay expertos interesados en el tema de la exclusión social, hay
particulares que trabajan como voluntarios o funcionarios que trabajan en distintas
instituciones públicas que comparten la información y hacen que llegue a millones de
potenciales usuarios que cada día buscan la información a través de sus dispositivos móviles.
También como señalábamos en el apartado de análisis de contenido en prensa, están
personas que han publicado artículos de opinión sobre el tema de referencia. Tal es el caso
de Jordi Sevilla, antiguo ministro y actual consejero en una de las empresas del IBEX 35. El
pasado 30 de junio, el diario El País, lo incluía en un listado que lo consideraba el segundo
directivo más influyente solo por detrás del presidente de Telefónica, pero por delante de la
presidenta del Banco de Santander, como puede verse en la Figura 57.
Figura 57
Directivos del Ibex 35 más influyentes en Twitter.
270
seguidores), el PP (57 diputados con cuenta en Twitter y 735.368 seguidores), Ciudadanos
(55 diputados con cuenta en twitter y 2.168.885 seguidores) y Unidas Podemos (39 diputados
con cuenta en Twitter y 4.758.711 seguidores), en ningún caso el término exclusión social
tampoco aparece entre los más utilizados, como puede verse en las Figuras 58 y 59.
Figura 58
Términos más usados en Twitter por los diputados de PSOE y Podemos, junio 2019.
Figura 59
Términos más usados en Twitter por los diputados de PP y Ciudadanos, junio de 2019.
271
Figura 60
Actividad de @_FOESSA y el hastag exclusión social.
Nota. En la parte superior del gráfico derecho aparece el tuit del presiente Sánchez. Elaboración propia
mediante Mentionmapp.
Figura 61
Tuit de Cáritas del 18 de junio de 2019.
272
Incluía el enlace a dicho tweet de Cáritas que, si hablaba de exclusión social,
mencionaba el Informe Foessa y un link al mismo, así como el #hastag más utilizado en la
presentación del VIII Informe de Foessa (#LaRealidadQueEs) como puede verse en la
Figura 63.
Figura 63
El tuit del presidente habla de cohesión social, pero retuiteó la información de Cáritas sobre exclusión.
273
5.5 Resultados ARS
El alcance estimado y exposición de la presentación a los medios del VIII Informe Foessa,
puede verse en las Figuras 64, 65 y 66:
Figura 64
Alcance estimado de la presentación del VIII Informe Foessa.
Nota. Muestra la evolución del flujo de los tuits, retuits y respuestas durante siete días con datos de
TweetReach.
Figura 65
Exposición en número de tuits, retuits y respuestas.
Nota. Muestra el número de tuits, retuits y respuestas durante el periodo analizado según datos de TweetReach.
274
Figura 66
Evolución del flujo de los tuits de forma más precisa.
Nota. Elaboración propia a partir del archivo csv con todos los datos de la actividad semanal con Tableau.
Figura 67
Impresiones agrupadas por número de usuarios.
275
La exposición de la figura anterior, se refiere al número potencial de impresiones
generadas por la actividad de Foessa según el informe de TweetReach, el número total de veces
que los tuits, retuits y respuestas de Foessa se enviaron a líneas de tiempo (incluidas las
repeticiones). El informe producido por TweetReach sobre la actividad de la cuenta de la
Fundación Foessa en Twitter en la semana posterior a la presentación de su VIII Informe.
Incluye la actividad de 1.539 tuits, retuits y respuestas generados por 940 cuentas en 7 días
(desde el 12 de junio al 18 de junio de 2019). Se trata de una aplicación de pago que generó
un informe de 105 páginas con el desglose y las métricas tuit por tuit de los todos los usuarios.
La figura muestra la audiencia potencial considerando el número de seguidores. Las Figuras
68 a 75 muestran de forma gráfica otras informaciones de la actividad de Foessa.
Figura 68
Los 10 principales usuarios con más menciones a los tuits de Foessa.
Figura 69
Principales usuarios por número de tuits.
276
Figura 70
Alcance estimado de las personas a las que llegó en VIII Informe Foessa
Nota. Alcance según la estimación del algoritmo de la herramienta de TweetReach, en función de usuarios y
seguidores de los mismos.
Figura 71
Principales usuarios por número de impresiones.
Figura 72
Impresiones, menciones, retuits y tuits de los principales usuarios. Elaboración propia con Tableau.
277
Figura 73
Representación gráfica de la difusión de la cuenta de Foessa en Twitter.
Figura 74
Seguidores de los principales difusores de los tuits de Foessa.
278
Figura 75
Usuarios con más de 50.000 impresiones.
Y según datos de TweetReach, el principal usuario con los tuits más retuiteados ha sido
Cáritas, como puede observarse en la Figura 76:
Figura 76
Los tuits de Cáritas, del usuario más retuiteado sobre el VIII Informe Foessa.
279
Con datos de Twitter Analytics facilitados por el departamento de Redes Sociales del
Área de Comunicación de Cáritas, que pueden verse en las Figuras 77, 78 y 79, muestran
datos reales de audiencia, los diez tuits con mayor eficacia resultaron ser los siguientes:
Figura 77
Tuits con más interacciones/1.
280
Figura 78
Tuits con más interacciones/2.
281
Figura 79
Tuits con más interacciones/3.
Con estos datos reales de Twitter Analytics, facilitados por el equipo de redes sociales
de Foessa, puede verse que, uno de sus mensajes llegó a 49.984 usuarios. Cifra significativa,
teniendo en cuenta que ningún periódico en nuestro país vende ya 100.000 ejemplares
diarios. Otros seis mensajes llegaron a más de 10.000 usuarios. Además, uno de esos
mensajes, que incluía un vídeo de contenido multimedia superó las 10.000 visualizaciones.
282
5.6 El VIII Informe Foessa y los medios de comunicación en Twitter
Además de realizó un seguimiento de los términos ‘exclusión social’ e Informe Foessa, así
como del hastag #foessa desde el día de la presentación del VIII Informe Foessa a los medios
de comunicación y su repercusión en los días posteriores, gracias a la herramienta TweetDeck,
y se ha elaborado un cuadro con los medios que hicieron referencia al mismo, como puede
verse en las Tablas 17, 18 y 19:
Tabla 17
Medios con más de 100.000 seguidos en Twitter que mencionaron exclusión social y/o Foessa.
* Incluimos el tuit de @el_pais que no aparece en el barrido del término exclusión social y/o
Foessa con TweetDeck, pero si ha sido retuiteado por docenas de lectores de dicho periódico o por su
corresponsal financiero Iñigo de Barrón (@idebarron - 9.943 seguidores).
** Incluimos el tuit de @elmundoes del 13 de junio que no aparece en el barrido del término
exclusión social y/o Foessa con TweetDeck, localizado en una revisión posterior en Twitter, por la
relevancia del medio. El tuit decía:
Cáritas denuncia que hay seis millones de personas en el límite de la exclusión y que se suman a los 8,6
millones de individuos ya excluidos del sistema
283
Tabla 18
Medios con más de 10.000 seguidores en Twitter que mencionaron exclusión social y/o Foessa.
*** Incluimos así mismo el tuit de @eldiarioes del 12 de junio que no aparece en el barrido
del término exclusión social y/o Foessa con TweetDeck por la relevancia del medio. El tuit decía:
La fractura de la crisis: 8,5 millones las personas excluidas en España, 1,2 millones más que hace una
década https://www.eldiario.es/sociedad/Caritas-solidaridad-Espana-excluidos-
incremento_0_909209310.html … Por @BastanteJesus
[el tuit si incluía una imagen de la presentación del VIII Informe Foessa en la sede de
Cáritas]
**** Por la misma razón incluimos así mismo a @_infoLibre.
***** Incluimos así mismo a @eldia, ya que en el barrido de TweetDeck aparece un usuario
que incluyó el enlace web del artículo en uno de sus tuits:
Canarias, comunidad con mayor proporción de población en situación de exclusión social
en 2018.
https://www.eldia.es/sociedad/2019/06/12/canarias-comunidad-mayor-proporcion-poblacion/983511.html
****** Por la misma razón incluimos así mismo a @ecd que apareció en la revisión final de
la elaboración de este cuadro.
284
Tabla 19
Medios con menos de 10.000 seguidos en Twitter que mencionaron exclusión social y/o Foessa.
Según el recuento con los datos publicados en TweetDeck en las 48 horas posteriores
a la presentación del VIII Informe Foessa el 12 de junio de 2019, y teniendo en cuenta que
cada medio citado tiene links a sus páginas webs en su perfil de Twitter lo que facilita la
interacción entre redes sociales y páginas web de los medios, puede verse, que entre la
presentación del VII Informe Foessa en 2014, reflejado en los datos de los medios impresos
analizados y la presentación del VIII Informe Foessa en 2019 con las tablas anteriores, se ha
producido un incremento sustancial del número de medios que hacer referencia a la fuente
analizada y que parte de ese incremento de la difusión se debe a la actividad en Redes Sociales.
285
286
6. Conclusiones
y futuras líneas de investigación
287
288
6.1 Conclusiones
1. Esta investigación ha servido para corroborar la hipótesis principal de la tesis, de que la
realidad de la exclusión social (que puede verse de cerca en un país dolorosamente afectado
por el paro al tener unas cifras de desempleo superiores a cualquier país de nuestro entorno
europeo) resulta ser un tema escasamente tratado en los medios.
Como hemos podido ver con la metodología elegida, con el marco teórico de la
opinión pública mediada, el concepto de mediatización y el enfoque del periodismo de
explicación hemos analizado la realidad de la exclusión social en seis de los principales
periódicos de nuestro país, entrevistado a periodistas que cubren el tema y analizado como
se difunde esa información también gracias a las redes sociales. Dado que los periódicos no
son solo una fuente de información para millones de nuestros conciudadanos sino que siguen
siendo la fuente para que otros medios tomen decisiones editoriales sobre temas a tratar y de
programación, la elección de esos periódicos se realizó teniendo en cuenta variables de
difusión y ámbito territorial.
289
Con importantes matices, los periodistas entrevistados consideran que la exclusión
social debería ser, y debería haber sido durante los años posteriores a la Gran Recesión de
2008, un tema más tratado en los medios. Pero mientras algunos sí lo consideran un tema
infratratado, otros entienden que, sí encontró espacio suficiente, aunque no todo el necesario.
Muchos señalan la importancia dada a otros temas para justificar el espacio dedicado al tema
en estos años.
Hay una coincidencia en el uso de fuentes entre los periodistas con Foessa, el INE,
la Encuesta de Condiciones de Vida, los informes del Observatorio de la Caixa o los estudios
del BBVA. Pero resulta significativo que pocos conocían el manual o los informes del
Consejo Económico y Social (CES) de las políticas públicas de acción social. Si los medios
han dado voz a las ONGs que trabajaban directamente con los excluidos en nuestro país, es
imprescindible conocer qué se hace desde las instituciones para poder criticar la insuficiencia
de algunas de sus políticas, o para poder recomendar otras actuaciones.
La mera presentación de los datos ha generado incredulidad entre la opinión pública
sobre la exclusión social, como señalaba uno de los periodistas especializados entrevistados
para las entrevistas cualitativas para no tener que cuestionarnos como sociedad, qué ocurre
para que porcentajes tan significativos de nuestra sociedad queden fuera de las redes de
soporte social, de bienestar. Ya que el paro es uno de los problemas económicos más
complejos para analizar, fijar el análisis en un aspecto como es la excusión social, con una
muestra pequeña pero representativa de los medios en nuestro país, permite afirmar que la
información que recibe un ciudadano medio lector de alguno de los periódicos más
representativos en su lugar de residencia es suficiente y rigurosa, a pesar de la escasa cobertura
que los medios dan a este tema.
290
2. Con el análisis cuantitativo de noticias y con el análisis cualitativo de las entrevistas,
corroboramos la segunda hipótesis, de que cuando se informa sobre exclusión social
mayoritariamente se utiliza un enfoque centrado en parámetros estadísticos.
Ese enfoque economicista es el más habitual en los medios, y se centra en las
alarmantes cifras de los excluidos en nuestro país. Afirmamos que sería necesaria una
cobertura con un enfoque narrativo de explicación para contextualizar y matizar mejor el
problema social ante la opinión pública. Cuando los efectos de la Gran Recesión de 2008 se
hicieron más visibles, comenzó a crecer de forma significativa el uso en los medios de la
expresión ‘exclusión social’, un concepto que había acuñado en 1975, René Lenoir en su libro
Les Exclus: un Français sur dix. La exclusión social es un concepto que ha ido perfilándose a
lo largo de las últimas décadas complementando el de pobreza y que hoy abarca la
incapacidad de participar de manera efectiva en la vida económica y social, afectando a la
cohesión de la sociedad en su conjunto. En esa heterogeneidad coinciden situaciones de falta
de recursos en familias monoparentales, menores o inmigración, que reciben atención
mediática desde otras ópticas. Pero esta investigación ha centrado su atención en los
problemas del paro de familias que dejaron de pertenecer a la clase media y en como los
medios han reflejado dicho problema a través del uso en los periódicos de una fuente de
referencia como es la Fundación Foessa.
291
centrado en recopilar estadísticas con abundancia y precisión de datos, que ambas
instituciones públicas producen. Esa documentación de Foessa facilita un conocimiento al
retratan de forma precisa una realidad que los medios ayudan a difundir.
Que la exclusión social sea un tema escasamente tratado por los medios no significa
que no sea acertadamente cubierta por los mejores profesionales en los medios de referencia
que hemos podido entrevistar para esta investigación. Los periodistas especializados, algunos
de ellos premiados por su actividad, han demostrado conocer dicho problema y saber
explicarlo a sus respectivas audiencias a pesar de la complejidad del fenómeno estudiado. Sí
existe la información adecuada en el inabarcable entorno mediado digital. Pero dada la
sobreabundancia informativa es precisa una alfabetización mediática para llegar a los
contenidos. Se corrobora que existe información generada por periodistas especializados
para conocer realidades complejas, con un caso concreto como el de la exclusión social para
poder formarse una opinión crítica fundamentada.
Recomendamos un mayor uso como fuente periodística a los medios en el futuro de
los informes y estudios de la Fundación Foessa que llevan décadas perfilando distintas
variables en este campo de estudio, además de complementar el concepto de ingresos, tal y
como hace actualmente muchos economistas, para entender la exclusión social. Con
variables que ayudan a explicar mejor ese ámbito del tema que encabeza las preocupaciones
de nuestros conciudadanos según los barómetros que mensualmente realiza el Centro de
Investigaciones Sociológicas (CIS), y que en nuestro país duplica la del resto de los
ciudadanos de la Unión Europa según destaca Eurostat.
En los últimos 30 años, la forma en que las personas consumen y comparten
información ha cambiado radicalmente. Diversos estudios han cuantificado esas nuevas
formas de difundir las noticias. Pero sabemos menos sobre cómo ha cambiado la
presentación de las noticias, es decir, de la perspectiva utilizada al informar sobre los
problemas actuales. El enfoque de las noticias ha cambiado según el big data que combina el
análisis de contenidos con el ‘aprendizaje automático’. Los datos señalan que la utilización
de enfoques más personales y elementos narrativos que presentan la vida cotidiana de alguien
cuyas circunstancias ilustran un problema público, aumentan la difusión de ese tipo de
contenidos. Se trata de un cambio significativo desde la cobertura centrada en datos
estadísticos y la autoridad de las fuentes oficiales hacia una cobertura que utiliza la narración
de historias personales con detalles contextuales para presentar los problemas.
La exclusión social es un fenómeno complejo por su carácter dinámico y
multidimensional, del que existen distintos indicadores y variables para mediarla
292
operativamente. Aunque en el ámbito académico ya existe cierto consenso conceptual, tras
el análisis cuantitativo y cualitativo podemos afirmar que no existe la misma aceptación entre
los medios de comunicación que se traslada a la opinión pública. La percepción sobre la
ambigüedad del término genera cierta discusión ideológica a la hora de hablar sobre políticas
sociales. Cómo los medios se hacen eco del mismo, alimenta en cierta medida el escepticismo
sobre el número de personas que están en riesgo de exclusión social.
Hemos encontrado ejemplos de artículos periodísticos, que ayudan a entender los
indicadores relevantes creados por organismos internacionales y que dan voz a expertos para
conocer, analizar y explicar el problema de la social. Sigue prevaleciendo, según hemos
corroborado, el uso de los indicadores de los recursos materiales y económicos referidos a
los ingresos, lo que alimenta la errónea idea de centrar solo en ese ámbito la información y
los análisis sobre los excluidos.
Del análisis de contenido descriptivo de las 89 noticias aparecidas en seis periódicos
sobre exclusión social, entre marzo de 2014 y octubre de 2018, podemos resaltar que ayudan
a proporcionar una imagen precisa, pero es minoritaria la tendencia de utilizar anécdotas
personales y testimonios para ampliar las audiencias y la difusión sobre información de la
exclusión social.
Ese enfoque que aparece en algunos reportajes y no solo reitera datos y estadísticas
conocidos, sino que descubre al lector casos aparentemente menores dentro del gran relato
de las consecuencias de la crisis económica utilizando un ritmo más narrativo que descriptivo.
Esa capacidad de empatía es la que buscan y comparten los lectores en el nuevo
entorno digital de acuerdo con los datos de los análisis de contenido apoyados en la
denominada inteligencia automática que multiplica de forma exponencial el número de
artículos, parámetros y variables que pueden ser analizados de forma conjunta.
Después de analizar una muestra significativa de como los medios tratan la exclusión
social, defendemos que incluir testimonios concretos de personas afectadas por la exclusión
social, ayuda a explicar mejor a la opinión pública el problema. A la vez que usar ese tipo de
testimonios aporta credibilidad a las noticias, los medios y profesionales del periodismo.
Si en los años 80 del siglo XX, la población más desprotegida eran los mayores y hoy
ya no lo es, ello es debido a que la demanda social consiguió que se creara un sistema de
pensiones que ha permitido sobrevivir con dignidad la última gran crisis, gracias en parte a
la creación de una opinión pública fundamentada a través de la labor de los medios. Por eso
debería ser posible enfrentarse a la exclusión sabiendo que pueden corregirse problemas tan
graves. Y la política más eficaz para combatir la exclusión y lograr la integración y la cohesión
293
social es la creación de empleo, como han explicado de diversas formas los periodistas en los
artículos analizados. Para construir un compromiso redistributivo ético que nos acerque a la
media europea.
El temor que generalizó la Gran Depresión, entre las clases medias de los países
desarrollados, a perder las garantías económicas y sociales que daban por adquiridas, centrada
en abrumadores datos estadísticos y cifras de millones de desempleados, ha alimentado una
peligrosa desconfianza en las instituciones. Hemos contabilizado pocos casos de artículos
que si utilizan testimonios o anécdotas personales que ayuden a visualizar el problema de la
exclusión social, acercando a los lectores, con casos aparentemente menores, a un relato más
certero de las consecuencias de la crisis económica.
Ese periodismo preocupado en hacer las preguntas adecuadas contra la politización
populista de la tragedia, con capacidad de empatía con la gente, consigue la atención de las
audiencias según los más recientes análisis de contenido y aprendizaje automático de grandes
colecciones de artículos, existe en nuestro país y ayuda a formar una opinión pública crítica.
Los artículos analizados durante el período seleccionado pueden encuadrarse
mayoritariamente en el llamado periodismo descriptivo de difusión, donde se explicita como
la exclusión social es un fenómeno masivo que le puede suceder a gente integrada hasta
entonces en la clase media.
La revisión de la muestra seleccionada de distintos medios ha encontrado un
periodismo preocupado por hacer las preguntas adecuadas, lo que refuerza la necesaria
función de mediación en el nuevo entorno mediatizado contra la politización populista de la
tragedia, ya que como hemos venido señalando a lo largo de estas páginas en el peor
momento de la crisis la cifra de los excluidos alcanzó los 11,7 millones de personas, y de ellas,
el 77,1 por ciento padecía exclusión por razón de empleo.
Resulta especialmente relevante, releer las entrevistas para ver los distintos enfoques
a la hora de abordar el problema de cómo conseguir fuentes personales con las que introducir
anécdotas y testimonios que hagan más verosímil el contenido de la información sobre
exclusión social y facilitar el que los lectores completen la lectura de los artículos de
referencia. Todos coinciden en destacar que hacen el contenido más atractivo, pero algunos
señalan, con diferentes matices, problemas como la intimidad de los excluidos, o la necesidad
de no caer en formas ‘lacrimógenas’ de periodismo sensacionalista para abordar un asunto
tan multidimensional como la exclusión social. Además, son conscientes de la facilidad de
alimentar el problema del populismo, si no se adoptan ciertas cautelas profesionales para no
caer en clichés y estereotipos respecto a las personas en riesgo de exclusión social.
294
3. Refutamos la tercera hipótesis, de que los periodistas dan un uso muy limitado a Twitter,
ya que los medios y los periodistas hacen un uso cualificado de esa red social.
Las plataformas se han convertido en un eficaz medio de difusión de contenidos.
Partiendo de considerar Twitter, y otras redes sociales, como un espacio de comunicación
útil y de ahorro de tiempo del ecosistema comunicativo actual menos centralizado, en el que
los contextos de uso se han multiplicado, diversificado y renovado, se ha podido constatar
la importancia que medios y usuarios dan ya a su uso para la difusión de noticias. Hemos
comprobado que esa red social condiciona como acceden las personas a las noticias y a la
esfera pública y que una sola persona puede tener las mismas audiencias que un medio de
comunicación. Hemos podido analizar como las noticias sobre un problema social se
difunden más allá de los canales habituales de los medios, gracias a la actividad de los usuarios
en plataformas y redes sociales.
Así según los resultados de nuestro análisis, 940 usuarios diversos, con 1.539
mensajes, en siete días han generado una exposición entre una audiencia potencial de
4.127.579 seguidores, con un alcance estimado de 1.551.357 personas a las que llegaron las
noticias en las que se habla de Foessa. Hemos comprobado que las redes sociales, en este
caso Twitter, ayudan a las redacciones tradicionales no solo a difundir contenidos, sino a
hacerlo entre usuarios no habituales de esos medios.
Además, a través del seguimiento de los 83 medios que hicieron referencia al VIII
Informe Foessa y su repercusión en los días posteriores, con una audiencia potencial de
27.593.347 usuarios, hemos podido comprobar, que no siempre son los principales medios
los que diseminan sus contenidos. Así dos medios, de los diez que tienen más de un millón
de seguidores en Twitter en nuestro país, así como otros tres de los diecisiete que tienen
menos de un millón de seguidores pero más de 100.000, decidieron no promocionar esos
contenidos en Twitter. Fueron otros usuarios los que lograron que se difundiera la
información. Podemos corroborar que, aunque los medios tradicionales siguen manteniendo
un importante dominio de la conversación, los resultados citados reflejan esa creciente
audiencia social, que comparte, y ayuda a difundir, información que considera relevante.
Hemos analizado en este caso solo el alcance potencial entre más de 27,5 millones
de usuarios de medios tradicionales, que representa a más de la mitad de la población, un
tema infratratado por los medios usando las nuevas métricas que hablan de visitas, páginas
vistas, minutos y usuarios únicos en vez de lectores de medios y audiencias. En un nuevo
entorno donde cada vez más ciudadanos buscan informarse no a través de la televisión o los
295
periódicos impresos, sino a través de distintas plataformas en la red, este análisis de la
difusión de una información concreta, y del comportamiento de los perfiles que han
mostrado interés por una información determinada, en este caso el VIII Informe Foessa,
ofrecen datos significativos sobre esas nuevas audiencias, que comparten y ayudan a difundir,
por medio de Twitter información que si consideras relevante y que los mismos medios o
sus periodistas no consideran necesario destacar o enlazar.
En el nuevo entorno mediado la información se difunde a través de nuevas formas
de aprobación que complementan la vieja función de gatekeeping del periodismo. Aunque los
medios tradicionales siguen manteniendo un importante dominio de la conversación y el
debate, generando la agenda de opinión, se han producido importantes salvedades dignas de
mención, como es el caso de que la información estudiada no fuera resaltada por periodistas
o medios, sino por usuarios que si la consideraban relevante.
Consideramos especialmente relevante que una cuenta reciente en Twitter como es
el caso de la de la Fundación Foessa pueda llegar a un millón y medio de usuarios. O que
teniendo en cuenta que se trata de la difusión del contenido de un número ciertamente
limitado de tuits desde un grupo pequeño de medios que usan una red social, tenga un
potencial alcance de más de llegar a más de la mitad de la población. Esa nueva actividad de
Foessa en redes sociales con su nueva cuenta en Twitter ciertamente ha ayudado a difundir
su información como no lo habían podido hacer anteriores ediciones de sus informes en las
últimas décadas, tanto entre usuarios especializados de organizaciones del tercer sector,
académicos o funcionarios como de ciudadanos con un interés personal o cívico.
Más que incidir en cómo se ha sustituido la creación de opinión pública articulada
con los medios de comunicación de masas por la opinión compartida dentro de las redes
sociales, se hace necesario entender los nuevos marcos de legitimación informativa basados
en la ausencia de una única autoridad. Si con internet, y su apabullante incremento de la
información circulante, se cuestiona la mediación experta y la jerarquización valorativa, se
hace precisa una defensa de la selección para discriminar y ayudar a formar criterio de los
medios profesionales frente al ruido digital.
Se ha podido constatar una sutil crítica entre los profesionales periodísticos a las redes
sociales, las plataformas y la preferencia por otros asuntos de ‘menor’ interés o relevancia
periodista, que debería corregirse. Hay medios que han mejorado la forma de hacer más
atractivos contenidos que la ciudadanía necesita saber. Y el estudio comparado de lo que
hacen ya los medios en otras latitudes, que hemos citado a lo largo de nuestra investigación,
muestra como ha crecido la difusión de los medios usando distintas redes sociales.
296
6.2 Futuras líneas de investigación
El uso de bases de datos y palabras clave se ha generalizado en la investigación en
comunicación para obtener muestras representativas y recuperar elementos relevantes con
cautelas metodológicas. Con esta investigación sobre la exclusión social en los medios,
reforzamos el interés de otras disciplinas de ciencias sociales por las investigaciones
académicas en el campo del periodismo, seleccionando una muestra entre millones de
noticias de miles de medios, que conforman la infoesfera digital.
Hay más personas en situaciones de exclusión social que al comienzo de la crisis, por
lo que cualquier aproximación investigadora resulta hoy fundamental para futuras líneas de
investigación.
El problema de la exclusión social alcanzó un nuevo nivel de complejidad tras la Gran
Recesión de 2008 que cambió las circunstancias de las personas que lo padecen y hizo difícil
definirla, y más ayudar a resolverla. Mientras se siguen estableciendo comparaciones
históricas entre la Gran Recesión y la Gran Depresión, para poder hacer frente a sus peores
consecuencias, estamos siendo testigos de una pandemia, la del Covid-19, con la que también
se hacen paralelismos históricos, en este caso con la mal llamada Gripe española de 1919.
Este tipo de problemas retorcidos, hechos de conjuntos de problemas con un vasto número
de variables que cambian, difuminándose en otros problemas, constituirán una clase propia
de problemas, para los que el tratamiento informativo de los medios de la exclusión social
en la última década, puede servir de referencia para otros análisis desde otras Ciencias
Sociales.
La investigación académica sobre periodismo necesita ser referencia más habitual en
los estudios sobre los problemas sociales. Si el periodismo de precisión, ha sabido incluir
metodologías y tecnologías de otras ciencias sociales, es hora de que también otras Ciencias
Sociales acudan a documentarse de las investigaciones académicas en el ámbito de la
comunicación.
El intercambio igualitario, transversal y emotivo de la información ha roto con los
mecanismos de intermediación que se brindaban a través de la de la prensa y el conocimiento
basado en el saber especializado de los expertos que asistía a los medios en su labor de
contribuir a la formación de opiniones públicas informadas; pero los medios de referencia
siguen siendo necesarios para crear esa opinión pública mediada y mediatizada de la que
hemos hablado en estas páginas.
La crisis económica ha demostrado que las instituciones democráticas han sido
capaces de amortiguar las consecuencias de la Gran Recesión mejor que lo hicieron en la
297
Gran Depresión. Pero para diagnosticar y tratar de corregir los efectos de los errores que nos
llevaron hasta ella, ahora que nos amenaza una aún mayor, tenemos que explicar esa nueva
forma de distribuir información para ayudar a la creación de opiniones públicas
fundamentadas, en la que entendemos que los mejores medios y los periodistas más
especializados contribuyen a explicar el mundo crecientemente complejo que nos rodea.
Cuando todavía estamos analizando los resultados de la pandemia del Covid-19,
distintos expertos de diversas disciplinas ya anticipan una nueva crisis económica que
disparará las estadísticas del desempleo y la exclusión social. Foessa constataba en su último
informe, como destacaron los medios que hemos analizado, que la recuperación no había
llegado a la mayoría de las familias, que las capas más desfavorecidas profundizan su
exclusión, que la recesión de 2008 había agotado el margen de reacción de gran parte de esos
hogares. La conclusión más contundente de esta fuente de información es que, aunque sobre
el papel la recesión terminó hace años, con un crecimiento continuado del PIB y una
reducción paulatina de la altísima tasa de desempleo, la mayoría de hogares españoles
aseguran que no han percibido los efectos de la recuperación económica, pues no notan
evolución positiva alguna de sus condiciones de vida. Esa asunción estructural preocupante
de la precariedad, hace necesaria, ante el próximo futuro económico que anticipa las
consecuencias de la pandemia, entre los medios una explicación de la realidad para una
documentada exigencia ciudadana que haga posible la corrección que ya se ha dado en otras
sociedades. Conocer mejor un problema, con la ayuda de la explicación mediada en la nueva
infoesfera digital, es parte todavía de esa labor imprescindible para la creación de una opinión
pública ciudadana fundamentada en las sociedades abiertas. Y en el caso de la exclusión
social, los periodistas, como hemos podido comprobar, ayudan a entender esa realidad, para
salir de esa dicotomía en la que se encuentra entre una difusa aporofobia contra la pobreza y
la extendida y cómoda agnotología que se queda en los estereotipos.
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