Guía del Marco Lógico en Proyectos
Guía del Marco Lógico en Proyectos
Se trata de un método relativamente sencillo que aporta información pertinente y cualificada para la toma de decisiones.
Sintetiza de forma clara toda la complejidad del proyecto resaltando sus aspectos más relevantes bajo un esquema
normalizado.
Establece de forma clara las relaciones que existen entre los distintos elementos de un proyecto (recursos, actividades,
resultados y objetivos) mejorando la planificación.
Tiene un carácter participativo que posibilita la comunicación y el entendimiento entre todas las partes involucradas en el
proyecto.
Facilita el seguimiento y la medición del éxito o fracaso del proyecto. Permite la realización de estudios o evaluaciones
comparativas.
No debe verse como una exigencia de los organismos financiadores sin más valor, sino que ha de entenderse como una
herramienta que sirve para la planificación y la ejecución.
Puede llegar a convertirse en un corsé que atenace el desarrollo del proyecto en el caso de que se le dé un valor absoluto.
Se trata de una herramienta analítica para la planificación que se pude utilizar durante la identificación, la formulación, la
ejecución, el seguimiento y la evaluación de un proyecto, pero no sustituye al análisis del grupo beneficiario, el análisis coste-
beneficio, la planificación de tiempos, etc.
Se trata de identificar y de hacer un diagnóstico de los diferentes agentes sociales que de una u otra forma están presentes en la
realidad sobre la que se va a intervenir.
Los intereses de los distintos grupos y organizaciones sociales, de las autoridades y de otros actores no son coincidentes, por lo que es
sumamente importante identificar sus expectativas tanto en la fase de planificación, como en la de ejecución y en la de cierre del
proyecto.
Es fundamental que los objetivos de cualquier proyecto sean un reflejo de las necesidades de la sociedad y de los grupos de interés y
no de las necesidades internas de las entidades.
Se trata pues, de identificar a todas las personas, grupos e instituciones afectadas por el problema, agruparlas según sus intereses y
establecer prioridades de forma tal que se esté en condiciones de hacer un hacer un estudio más detallado de una selección de estos
grupos.
Este análisis se puede hacer en términos de problemas, de intereses, de sus fortalezas o debilidades o de las relaciones existentes y
debe llevar a identificar a aquellos grupos que más necesitan de la ayuda externa.
También es necesario prever qué posibles conflictos pueden ocurrir al apoyar a ciertos grupos y qué medidas pueden tomarse para
evitar estos conflictos.
Con este análisis se trata de identificar los problemas reales que afectan al colectivo beneficiario con el que se quiere trabajar y no los
problemas posibles, potenciales o futuros. Conviene señalar que un problema no es la ausencia de una solución, sino un estado
negativo existente. Por ejemplo, la falta de un centro de salud no es un problema, el problema es la fuerte incidencia de enfermedades
en una determinada población.
Al hacer el análisis conviene diferenciar entre las causas del problema, el problema mismo y sus efectos o consecuencias. La utilización
del llamado “árbol de problemas” puede servir para ordenar las ideas. Mediante el mismo se pretende localizar el problema central o
focal que se quiere solucionar con el proyecto.
El árbol de problemas presenta el siguiente aspecto, pudiéndose observar tres niveles diferenciados: causas que originan el problema,
el problema mismo y sus efectos o consecuencias.
Fase 2 del EML: Análisis de los problemas
Con este análisis se trata de identificar los problemas reales que afectan al colectivo beneficiario con el que
se quiere trabajar y no los problemas posibles, potenciales o futuros. Conviene señalar que un problema no
es la ausencia de una solución, sino un estado negativo existente. Por ejemplo, la falta de un centro de
salud no es un problema, el problema es la fuerte incidencia de enfermedades en una determinada
población.
Al hacer el análisis conviene diferenciar entre las causas del problema, el problema mismo y sus efectos o
consecuencias. La utilización del llamado “árbol de problemas” puede servir para ordenar las ideas.
Mediante el mismo se pretende localizar el problema central o focal que se quiere solucionar con el
proyecto.
El árbol de problemas presenta el siguiente aspecto, pudiéndose observar tres niveles diferenciados:
causas que originan el problema, el problema mismo y sus efectos o consecuencias.
Fase 3 del EML: Análisis de los objetivos
Una vez identificados los principales problemas del grupo beneficiario se deben plantear posibles soluciones.
Para ello, partiendo del árbol de problemas, se han de identificar aquellos logros a alcanzar para resolver el
problema principal. La solución del mismo tendrá efectos positivos en las personas e instituciones afectadas.
Haciendo uso de la misma herramienta que estamos utilizando, se construiría el árbol de objetivos.
Se trata por tanto, siendo muy consciente de la capacidad de la organización que va a desarrollar el proyecto,
de los medios de que dispone, de los recursos que razonablemente puede manejar y del entorno que rodea al
proyecto, de eliminar los objetivos que no se pueden lograr.
En todo proyecto se han de reflejar las alternativas posibles y justificar la elección de una de ellas.
Cada una de las opciones se ha de examinar desde la perspectiva de su viabilidad entendida como posibilidad
de llevar a cabo la alternativa seleccionada.
El análisis se puede complicar aún más en base a los criterios que se utilicen para comparar las alternativas. La
realización de una matriz en la que se recojan las distintas opciones y los criterios elegidos, puede facilitar
dicho análisis.
Fase 5 del EML: Identificación de los principales elementos del proyecto a través de la Matriz de
Planificación
En la Matriz de Planificación se sintetizan los elementos básicos de un proyecto. Para su diseño se utiliza la
información obtenida en la identificación, buscándose la coherencia a varios niveles:
Antes de entrar en la explicación de cada uno de ellos vamos a recordar que un proyecto se diseña para
provocar ciertos cambios específicos en un determinado período de tiempo, a través del uso de ciertos recursos.
Los medios son los diferentes recursos que se aplican para conseguir los resultados que se pretende lograr.
Los resultados son los productos que el proyecto va a entregar en el tiempo establecido, contribuyendo a alcanzar el objetivo
específico.
El objetivo específico es la expresión del efecto que se espera el proyecto logre en un tiempo razonable.
A largo plazo se espera que el proyecto, junto con otros proyectos, contribuya a alcanzar el objetivo general.
Por consiguiente, en todo proyecto se da una cadena causa-efecto a diferentes niveles de forma tal que si se emplean adecuadamente
los medios se alcanzarán los resultados necesarios para lograr el objetivo específico previsto. Si se logra en este y otros proyectos, con
el tiempo se habrá conseguido el objetivo general, logrando ese cambio que se pretendía conseguir.
Es importante identificar claramente los distintos niveles en la jerarquía de un proyecto. Así, los medios y resultados deben ser
garantizados por la administración del proyecto de forma tal que existe el compromiso y la obligación de alcanzarlos. Si no se logra se
deben exigir responsabilidades a los gestores.
Sin embargo, en los casos del objetivo específico y el global, su logro no depende solamente de la gestión del proyecto; pueden darse
otros acontecimientos que estén más allá del control del mismo. Para alcanzarlos no basta tan sólo con una gestión adecuada. En el
caso del objetivo general su consecución se comprobará en el largo plazo y será fruto de la actuación conjunta o sucesiva de diversos
proyectos.
En la Matriz de Planificación se resume el proyecto reflejando sus elementos fundamentales. Su utilidad es doble:
La Fase de Presentación y Valoración permite entender el planteamiento del proyecto. Es fruto de la identificación realizada y
debe ser coherente con la problemática que se pretende abordar.
La Fase de Ejecución es una guía que permite conseguir lo que se va alcanzando con lo previsto inicialmente. Las metas se
reflejan mediante indicadores objetivamente verificables y cuantificados.
Objetivo general: objetivo último y principal al que el proyecto pretende contribuir a largo plazo.
Objetivo específico: efecto que el proyecto pretende conseguir en un plazo de tiempo razonable. Refleja el logro de una
nueva situación en la que el problema central del grupo beneficiario ha sido solucionado. Debe ser único y formularse en
términos realmente alcanzables.
Resultados: productos que el proyecto puede garantizar como consecuencia de sus actividades. Es lo que se quiere alcanzar
con el proyecto una vez realizadas las actividades programadas.
Actividades: son las acciones que se han de realizar de forma simultánea o secuencial, utilizando los medios necesarios, con
el fin de conseguir los resultados en el tiempo previsto.
Medios: recursos humanos, técnicos y materiales necesario para llevar a cabo las actividades previstas.
Indicadores: son la expresión cuantitativa y cualitativa de lo que se ha de conseguir dependiendo del nivel en el que se
formulen. Es, por tanto, la medida del logro del objetivo o del resultado siendo vital para dilucidar el éxito o el fracaso del
proyecto. Han de ser concretos y medibles, siendo importante que se busquen varios indicadores para medir el logro de un
mismo resultado u objetivo. Dicha combinación aumentará la fiabilidad del cambio conseguido. Los indicadores son básicos
para el seguimiento y posterior evaluación del proyecto.
Fuentes de verificación: indican el medio a través del cual se obtendrá la información necesaria para verificar los
indicadores. Todo indicador debe llevar asociada al menos una fuente de verificación. La información debe ser fácil de
conseguir y con un coste (en tiempo y dinero) adecuado.
Supuestos (hipótesis o riesgos): son aquellos acontecimientos, condiciones y decisiones que están más allá del control de la
gestión del proyecto y de su esfera de responsabilidad.
Fase 6 del EML: Identificación de los Factores Externos
Por factores externos se entienden los condicionales que pueden existir y que pueden influir de forma más o menos intensa en el mismo
escapándose al control directo de la intervención. Se trata de factores sobre los que no se puede influir porque actuar sobre ellos
supondría un coste excesivo, son consecuencia de un problema político o dependen de fenómenos naturales.
Deben se identificados al detectar la problemática y pueden influir sobre el objetivo específico, las actividades y los medios.
Es necesario valorar qué relación mantienen con cada uno de los componentes del proyecto, qué probabilidad hay de que ocurra y qué
efecto pueden producir.
En cualquier caso debe existir una razonable probabilidad de que esos riesgos no ocurran o de que, si se materializan, no tengan efectos
letales para el proyecto
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El último paso se refiere a la elaboración de la propia matriz del marco lógico. La metodología que
estamos analizando permite pasar, sin perdida de continuidad, del árbol de alternativas a la matriz
del marco lógico.
Los Objetivos
Empleando la matriz del marco lógico como guía metodológica se pueden diseñar correctamente los
objetivos del proyecto. Estos se clasifican, siguiendo un orden jerárquico, en fin, propósito,
productos y actividades.
Como quiera que el Fin se refiere a un objetivo nacional de desarrollo, en el contexto actual los fines
de los proyectos debieran referirse a temas tales como los siguientes:
- Debe tener un solo propósito. Esta es la regla de oro en diseño de proyectos y el punto de partida
para garantizar la coherencia del mismo.
- El propósito debe ser factible el lapso máximo de cinco años (según el PNUD, la duración máxima
permisible es 7 años, en casos muy especiales).
- El propósito debe estar claramente definido, especificando: el cambio o resultado final deseado; el
lugar donde tendrá dicho cambio; la población que será afectada, incluyendo la especificación de
cualquier diferencia de género o de carácter étnico.
Los Resultados son los bienes y servicios que el proyecto prevé producir a fin de lograr el propósito.
El marco lógico debe contener en este casillero todos los elementos o componentes necesarios para
lograr el propósito. Los resultados son las entregas o términos de referencia del proyecto. Respecto
a los componentes, un proyectista debe tener en cuenta las siguientes consideraciones:
Luego de que se han establecido los productos o componentes del proyecto, se inicia el proceso de
determinación de las actividades que producirán los “outputs” del proyecto. Al respecto, deben
tenerse en cuenta las consideraciones siguientes:
Los Indicadores
Como bien señala Practical Concepts, no es suficiente definir la intención general del proyecto, pues,
por lo general, la formulación de fin, propósito y resultados está sujeta a interpretaciones diversas e
incluso malentendidos por parte de las personas e instituciones involucradas en el proyecto. En
particular, la formulación del Fin y Propósito tiende a ser ambigua. En el contexto del marco lógico,
los indicadores constituyen el medio para establecer que condiciones serían las que señalen el logro
de los objetivos del proyecto.
En tanto variables, los indicadores presentan dos características esenciales: son características
observables de los objetivos (descriptores); y son objetivamente verificables por medios externos.
Es importante que el indicador pueda verificarse en forma objetiva, independientemente de si es
directo o indirecto. Por ello, junto a la especificación de indicadores se deben seleccionar los medios
o fuentes apropiados de verificación.
El principio es: si un indicador no es verificable por ningún medio, entonces búsquese otro indicador.
El marco lógico incentiva al diseñador del proyecto a definir clara y explícitamente que es lo que
señalara que la ejecución ha sido exitosa. De este modo se evitan las interpretaciones subjetivas de
los logros del proyecto, y éste gana en cuanto a evaluabilidad; es decir, capacidad para ser
evaluado objetivamente durante y después de su ejecución. En el contexto del marco lógico, los
indicadores se clasifican en los cuatro categorías:
- Indicadores de Impacto, que son medidas de desempeño para los objetivos del nivel más alto a
los cuales apunta un proyecto. Por este motivo, los indicadores de este nivel pueden ir más allá del
alcance del proyecto.
- Indicadores de Propósito, que muy a menudo definen el cambio en el comportamiento de los
beneficiarios del proyecto o el cambio en la manera en que funcionan las instituciones como
resultado del proyecto. En consecuencia, la definición de estos indicadores puede ser difícil.
- Indicadores de Productos, los cuales establecen los marcos de referencia para la evaluación de
los resultados del proyecto, ya que corresponde a la institución ejecutora producir los resultados
esperados.
- Indicadores de Proceso, que son los indicadores del cumplimiento de las actividades programadas
por el proyecto, con la pertinencia y calidad esperada. Adicionalmente, y sobre todo para efectos del
control administrativo, se habla de indicadores de insumos, los cuales se refieren a los insumos o
costos relacionados a la ejecución de actividades.
Ahora bien, en términos muy amplios, se pueden emplear dos clases de indicadores:
Indicadores Indirectos, llamados también PROXYs, que son formas aproximadas de medir
determinados objetivos. La variable utilizada no tiene una relación directa con el objetivo que se
busca medir. En general, los tres principios que deben guiar la selección de indicadores son los
siguientes:
Todo buen indicador debe tener tres atributos básicos: calidad, cantidad y tiempo.
1. El atributo de calidad se refiere a la variable empleada; por ejemplo, tasa de mortalidad infantil,
ingreso per-cápita, tasa de analfabetismo, hectáreas de tierra reforestadas, casos de violencia
familiar atendidos, etc.
2. El atributo de cantidad se refiere a la magnitud del objetivo que se espera alcanzar, por ejemplo
reducción de la tasa de mortalidad infantil del 40 por mil al 20 por mil; incremento del ingreso per-
cápita en 10%; reducción de la tasa de analfabetismo del 8% al 5%; etc.
3. Atributo de tiempo se refiere al periodo en el cual se espera alcanzar el objetivo, y usualmente
esta vinculado a la duración del proyecto.
Al reunir los atributos básicos antes mencionados, los indicadores pueden ser expresados tal como
aparacen en los ejemplos siguientes:
- “La tasa de mortalidad infantil, entre enero de 1995 y diciembre de 1998 se ha reducido en 50% (de
40 por mil a 20 por mil)”
- “ Incremento del ingreso per-cápita en 10% durante 2 años”
- “Reducción de la tasa de analfabetismo del 8% al 5% entre enero de 1998 y diciembre del 2000”
Los medios de verificación describen las fuentes de información necesarias para la recopilación de
los datos que permiten el cálculo de los indicadores. Por lo tanto, esta columna del marco lógico
constituye la base del sistema de monitoreo del proyecto. Por lo general, el sistema de monitoreo y
evaluación describe los niveles, personas, eventos, procedimientos, documentos y datos que deben
ser usados para realizar el seguimiento de la ejecución del proyecto.
Por norma un buen indicador debe ser verificable por algún medio. Por tanto, el valor de un
indicador se limita o amplía por los medios que se dispongan para verificarlo. Si se requiere una
encuesta amplia para obtener los datos necesarios para verificar el indicador y si el proyecto no
tiene fondos para pagar la encuesta, entonces debiera buscarse otro indicador. La verificación de
algunos indicadores podrían requerir simplemente de una rápida revisión de registros en oficinas
públicas (fuentes secundarias de información), mientras que otros requieren para su verificación de
la recolección y análisis sofisticados de datos (fuentes primarias de información)
Los Supuestos
Los supuestos son enunciados sobre la incertidumbre que existe en cada uno de los niveles de la
jerarquía de objetivos. Representan condiciones que deben existir para que el proyecto tenga éxito,
pero que no están bajo el control directo de la institución ejecutora. Los supuestos son, por ende,
variables exógenas, y suelen expresarse en frases tales como las siguientes:
- “Los precios agrícolas se mantendrán estables”
- “Las familias campesinas no se opondrán a la introducción de cambios tecnológicos”
- “No habrá rotación del personal capacitado”
En ocasiones, pueden describir lo que deben hacer otros proyectos, tales como:
- “Las vías de transporte (necesarias para el acceso al mercado de los productos agrícolas) serán
construidas por un proyecto del Ministerio de Transportes”
- “El Congreso de la República aprobará la Ley de Aguas”
- “El Ministerio de Agricultura reforestará las colinas, para la recuperación de la fertilidad de los
suelos”
Debe tenerse siempre presente que los riesgos se refieren a situaciones negativas que puedan
presentarse en el entorno del proyecto, en la dinámica de la población objetivo o la entidad
ejecutora, y que pueden eventualmente impedir el logro de los objetivos. La función de la columna
de supuestos es tener una visión clara de las dificultades de este tipo, así como de sus posibles
medios de neutralización.
Los supuestos representan un juicio sobre la probabilidad de éxito del proyecto que comparten la
institución ejecutora y el organismo de financiación, ya que establecen las condiciones que deben
existir para lograr el próximo nivel de la jerarquía de objetivos. Cuanto menor sea la incertidumbre
de que ciertos supuestos sean válidos, mayor será la probabilidad de éxito. Los especialistas están
de acuerdo en que el hecho de no prestar atención a los supuestos casi siempre hace que un
proyecto se desvíe de su curso.
Los riesgos o amenazas del proyecto tienen fuentes de diversa índole: culturales o étnicas (que
podrían inducir al rechazo del proyecto por parte de la población objetivo); político- económico-
sociales (incluyendo las políticas gubernamentales, aspectos tecnológicos y legales), que podrían
alterar las reglas de juego que hacen viable a corto y largo plazo el proyecto; y naturales, que
podrían tornar inapropiadas las condiciones climáticas para ciertos proyectos, especialmente en el
caso de inversiones relacionadas a actividades extractivas (agricultura, silvicultura, pesca, etc.).
El entorno social, económico, político, cultural y natural, al tiempo que constituye la base objetiva
que sustenta una intervención, bajo determinadas circunstancias podrían representar riesgos al
desenvolvimiento del proyecto. Dichos riesgos podrían, en ocasiones, ser neutralizables, pero en
otras podrían ser el indicio de una alteración estructural en el entorno. En el primer caso, deben ser
incorporadas las correspondientes medidas de mitigación o neutralización en el marco de la
estrategia del proyecto. Si en cambio, los riesgos son de carácter no neutralizable y de ocurrencia
muy probable durante la vigencia del proyecto, este sería inviable.
El análisis de riesgos es la parte que suele presentar mayores dificultades en la elaboración del
marco lógico. Existe al respecto un procedimiento, difundido por la Dirección General de
Cooperación al Desarrollo de la Unión Europea, que puede facilitar este análisis.
Por su parte, si se estima que el clima, en el ámbito y durante la vigencia del proyecto, será
favorable, el supuesto podría ser:
- “No habrá sequía” (para proyectos de lugares cuyo riesgo climático principalmente es la sequía)
- “No habrá inundación” (para proyectos cuyo riesgo principal es la inundación)
6. ANÁLISIS DE PROBLEMAS
Una vez que ha sido determinado el problema fundamental, se analizan sus causas y sus efectos. El
punto de partida para solucionar un problema es analizarlo correctamente, con la ayuda del
instrumento metodológico denominado “árbol de problemas”. El análisis de efectos mediante esta
técnica consiste en representar gráficamente los efectos identificados como consecuencia del
problema. El procedimiento es, en forma general, el siguiente:
- Coloque en un primer nivel los efectos directos o inmediatos del problema. Cada efecto nace del
problema, lo que se representa con una flecha desde el problema hacia cada efecto inmediato.
- Pregúntese para cada efecto de “primer nivel” si hay alguno o varios efectos superiores importantes
que puedan derivarse de él. Represéntelos en un segundo nivel, derivándolos con flechas de abajo
hacia arriba desde el efecto de primer nivel que opera como causa. Si a un efecto concurre como
causa otro efecto de primer nivel ya representado, indique la interdependencia con una flecha.
- Continúe sucesivamente con el método para otros niveles, hasta llegar a un nivel que se considere
como el superior dentro del ámbito de competencia o de posibilidades de intervención.
Hacia abajo se representan las causas posibles del problema central. A su vez, se buscan las causas
de las causas, construyendo un árbol que tiene como tronco al problema central, como ramas a los
efectos del problema y como raíces a las causas del problema. Además del establecimiento de las
relaciones de causa-efecto existentes alrededor del problema central, en la delimitación del mismo
se deben tener en cuenta otros aspectos de importancia, tales como:
ÁRBOL DE PROBLEMAS
7. ANÁLISIS DE OBJETIVOS
El propósito de este paso es utilizar el árbol de problemas para identificar las posibles soluciones al
problema, las cuales podrían ser expresadas como manifestaciones contrarias del mismo. Esto da
lugar a la conversión del árbol de problemas en un árbol de objetivos: la secuencia encadenada de
abajo hacia arriba de causas-efectos se transforma en un flujo interdependiente de medios-fines.
En un árbol de objetivos:
- Los medios fundamentales se especifican en el nivel inferior: constituyen las raíces del árbol.
- Los fines se especifican en la parte superior: son las ramas del árbol. Mas propiamente son los
objetivos del posible proyecto.
De este modo, los estados negativos que muestra el “árbol de problemas” se convierten en estados
positivos que hipotéticamente se alcanzarán a la conclusión del proyecto. Es la imagen, por cierto
simplificada, de la situación con proyecto, en tanto que el árbol de problemas representa, en
forma también simplificada, la situación sin proyecto.
ÁRBOL DE OBJETIVOS
El último paso se refiere a la elaboración de la propia matriz del marco lógico. La metodología que
estamos analizando permite pasar, sin perdida de continuidad, del árbol de alternativas a la matriz
del marco lógico.
Los Objetivos
Empleando la matriz del marco lógico como guía metodológica se pueden diseñar correctamente los
objetivos del proyecto. Estos se clasifican, siguiendo un orden jerárquico, en fin, propósito,
productos y actividades.
El Fin o finalidad es el objetivo nacional (o sectorial) de desarrollo al cual el proyecto pretende
contribuir. Es el primero de la jerarquía de objetivos, aunque su plena realización está mas allá del
alcance del proyecto: eventualmente la conjunción de varios proyectos, aunado a determinados
factores de entorno, conducirá en el mediano y largo plazo el logro del Fin. Por ello, deben
enfatizarse dos cosas acerca del Fin:
- Primero, lo establecido en el marco lógico no implica que el proyecto en sí mismo será suficiente
para lograr el Fin. En el mejor de los casos, el proyecto contribuirá de manera significativa al logro
de este objetivo.
- Segundo, la definición del Fin no implica que éste se logrará a la conclusión del proyecto. El Fin es
un objetivo a largo plazo al cual contribuirá el proyecto una vez que entre en operación, y estos
efectos a largo plazo probablemente solo serán tangibles varios años después de la conclusión de la
intervención.
Como quiera que el Fin se refiere a un objetivo nacional de desarrollo, en el contexto actual los fines
de los proyectos debieran referirse a temas tales como los siguientes:
- Debe tener un solo propósito. Esta es la regla de oro en diseño de proyectos y el punto de partida
para garantizar la coherencia del mismo.
- El propósito debe ser factible el lapso máximo de cinco años (según el PNUD, la duración máxima
permisible es 7 años, en casos muy especiales).
- El propósito debe estar claramente definido, especificando: el cambio o resultado final deseado; el
lugar donde tendrá dicho cambio; la población que será afectada, incluyendo la especificación de
cualquier diferencia de género o de carácter étnico.
Los Resultados son los bienes y servicios que el proyecto prevé producir a fin de lograr el propósito.
El marco lógico debe contener en este casillero todos los elementos o componentes necesarios para
lograr el propósito. Los resultados son las entregas o términos de referencia del proyecto. Respecto
a los componentes, un proyectista debe tener en cuenta las siguientes consideraciones:
Luego de que se han establecido los productos o componentes del proyecto, se inicia el proceso de
determinación de las actividades que producirán los “outputs” del proyecto. Al respecto, deben
tenerse en cuenta las consideraciones siguientes:
Los Indicadores
Como bien señala Practical Concepts, no es suficiente definir la intención general del proyecto, pues,
por lo general, la formulación de fin, propósito y resultados está sujeta a interpretaciones diversas e
incluso malentendidos por parte de las personas e instituciones involucradas en el proyecto. En
particular, la formulación del Fin y Propósito tiende a ser ambigua. En el contexto del marco lógico,
los indicadores constituyen el medio para establecer que condiciones serían las que señalen el logro
de los objetivos del proyecto.
En tanto variables, los indicadores presentan dos características esenciales: son características
observables de los objetivos (descriptores); y son objetivamente verificables por medios externos.
Es importante que el indicador pueda verificarse en forma objetiva, independientemente de si es
directo o indirecto. Por ello, junto a la especificación de indicadores se deben seleccionar los medios
o fuentes apropiados de verificación.
El principio es: si un indicador no es verificable por ningún medio, entonces búsquese otro indicador.
El marco lógico incentiva al diseñador del proyecto a definir clara y explícitamente que es lo que
señalara que la ejecución ha sido exitosa. De este modo se evitan las interpretaciones subjetivas de
los logros del proyecto, y éste gana en cuanto a evaluabilidad; es decir, capacidad para ser
evaluado objetivamente durante y después de su ejecución. En el contexto del marco lógico, los
indicadores se clasifican en los cuatro categorías:
- Indicadores de Impacto, que son medidas de desempeño para los objetivos del nivel más alto a
los cuales apunta un proyecto. Por este motivo, los indicadores de este nivel pueden ir más allá del
alcance del proyecto.
- Indicadores de Propósito, que muy a menudo definen el cambio en el comportamiento de los
beneficiarios del proyecto o el cambio en la manera en que funcionan las instituciones como
resultado del proyecto. En consecuencia, la definición de estos indicadores puede ser difícil.
- Indicadores de Productos, los cuales establecen los marcos de referencia para la evaluación de
los resultados del proyecto, ya que corresponde a la institución ejecutora producir los resultados
esperados.
- Indicadores de Proceso, que son los indicadores del cumplimiento de las actividades programadas
por el proyecto, con la pertinencia y calidad esperada. Adicionalmente, y sobre todo para efectos del
control administrativo, se habla de indicadores de insumos, los cuales se refieren a los insumos o
costos relacionados a la ejecución de actividades.
Ahora bien, en términos muy amplios, se pueden emplear dos clases de indicadores:
Indicadores Directos, que comprenden a las variables directamente relacionadas al objetivo a
medir. Por ejemplo, si el objetivo es reducir la mortalidad, un indicador apropiado podría ser la tasa
de mortalidad infantil en tanto por mil.
Indicadores Indirectos, llamados también PROXYs, que son formas aproximadas de medir
determinados objetivos. La variable utilizada no tiene una relación directa con el objetivo que se
busca medir. En general, los tres principios que deben guiar la selección de indicadores son los
siguientes:
Todo buen indicador debe tener tres atributos básicos: calidad, cantidad y tiempo.
1. El atributo de calidad se refiere a la variable empleada; por ejemplo, tasa de mortalidad infantil,
ingreso per-cápita, tasa de analfabetismo, hectáreas de tierra reforestadas, casos de violencia
familiar atendidos, etc.
2. El atributo de cantidad se refiere a la magnitud del objetivo que se espera alcanzar, por ejemplo
reducción de la tasa de mortalidad infantil del 40 por mil al 20 por mil; incremento del ingreso per-
cápita en 10%; reducción de la tasa de analfabetismo del 8% al 5%; etc.
3. Atributo de tiempo se refiere al periodo en el cual se espera alcanzar el objetivo, y usualmente
esta vinculado a la duración del proyecto.
Al reunir los atributos básicos antes mencionados, los indicadores pueden ser expresados tal como
aparacen en los ejemplos siguientes:
- “La tasa de mortalidad infantil, entre enero de 1995 y diciembre de 1998 se ha reducido en 50% (de
40 por mil a 20 por mil)”
- “ Incremento del ingreso per-cápita en 10% durante 2 años”
- “Reducción de la tasa de analfabetismo del 8% al 5% entre enero de 1998 y diciembre del 2000”
Los medios de verificación describen las fuentes de información necesarias para la recopilación de
los datos que permiten el cálculo de los indicadores. Por lo tanto, esta columna del marco lógico
constituye la base del sistema de monitoreo del proyecto. Por lo general, el sistema de monitoreo y
evaluación describe los niveles, personas, eventos, procedimientos, documentos y datos que deben
ser usados para realizar el seguimiento de la ejecución del proyecto.
Por norma un buen indicador debe ser verificable por algún medio. Por tanto, el valor de un
indicador se limita o amplía por los medios que se dispongan para verificarlo. Si se requiere una
encuesta amplia para obtener los datos necesarios para verificar el indicador y si el proyecto no
tiene fondos para pagar la encuesta, entonces debiera buscarse otro indicador. La verificación de
algunos indicadores podrían requerir simplemente de una rápida revisión de registros en oficinas
públicas (fuentes secundarias de información), mientras que otros requieren para su verificación de
la recolección y análisis sofisticados de datos (fuentes primarias de información)
Los Supuestos
Los supuestos son enunciados sobre la incertidumbre que existe en cada uno de los niveles de la
jerarquía de objetivos. Representan condiciones que deben existir para que el proyecto tenga éxito,
pero que no están bajo el control directo de la institución ejecutora. Los supuestos son, por ende,
variables exógenas, y suelen expresarse en frases tales como las siguientes:
En ocasiones, pueden describir lo que deben hacer otros proyectos, tales como:
- “Las vías de transporte (necesarias para el acceso al mercado de los productos agrícolas) serán
construidas por un proyecto del Ministerio de Transportes”
- “El Congreso de la República aprobará la Ley de Aguas”
- “El Ministerio de Agricultura reforestará las colinas, para la recuperación de la fertilidad de los
suelos”
Debe tenerse siempre presente que los riesgos se refieren a situaciones negativas que puedan
presentarse en el entorno del proyecto, en la dinámica de la población objetivo o la entidad
ejecutora, y que pueden eventualmente impedir el logro de los objetivos. La función de la columna
de supuestos es tener una visión clara de las dificultades de este tipo, así como de sus posibles
medios de neutralización.
Los supuestos representan un juicio sobre la probabilidad de éxito del proyecto que comparten la
institución ejecutora y el organismo de financiación, ya que establecen las condiciones que deben
existir para lograr el próximo nivel de la jerarquía de objetivos. Cuanto menor sea la incertidumbre
de que ciertos supuestos sean válidos, mayor será la probabilidad de éxito. Los especialistas están
de acuerdo en que el hecho de no prestar atención a los supuestos casi siempre hace que un
proyecto se desvíe de su curso.
Los riesgos o amenazas del proyecto tienen fuentes de diversa índole: culturales o étnicas (que
podrían inducir al rechazo del proyecto por parte de la población objetivo); político- económico-
sociales (incluyendo las políticas gubernamentales, aspectos tecnológicos y legales), que podrían
alterar las reglas de juego que hacen viable a corto y largo plazo el proyecto; y naturales, que
podrían tornar inapropiadas las condiciones climáticas para ciertos proyectos, especialmente en el
caso de inversiones relacionadas a actividades extractivas (agricultura, silvicultura, pesca, etc.).
El entorno social, económico, político, cultural y natural, al tiempo que constituye la base objetiva
que sustenta una intervención, bajo determinadas circunstancias podrían representar riesgos al
desenvolvimiento del proyecto. Dichos riesgos podrían, en ocasiones, ser neutralizables, pero en
otras podrían ser el indicio de una alteración estructural en el entorno. En el primer caso, deben ser
incorporadas las correspondientes medidas de mitigación o neutralización en el marco de la
estrategia del proyecto. Si en cambio, los riesgos son de carácter no neutralizable y de ocurrencia
muy probable durante la vigencia del proyecto, este sería inviable.
El análisis de riesgos es la parte que suele presentar mayores dificultades en la elaboración del
marco lógico. Existe al respecto un procedimiento, difundido por la Dirección General de
Cooperación al Desarrollo de la Unión Europea, que puede facilitar este análisis.
Por su parte, si se estima que el clima, en el ámbito y durante la vigencia del proyecto, será
favorable, el supuesto podría ser:
- “No habrá sequía” (para proyectos de lugares cuyo riesgo climático principalmente es la sequía)
- “No habrá inundación” (para proyectos cuyo riesgo principal es la inundación)
Se cuenta que, durante el acto de sustentación de lo que entonces era una propuesta metodológica,
León Rossemberg fue preguntado acerca de la razón por la cual llamaba marco lógico a una tabla
que sólo parecía un tablero de ajedrez. La respuesta fue contundente. En primer lugar,
independientemente de su sofisticación matemática, un proyecto debe tener una lógica perfecta. En
segundo lugar, la matriz de marco lógico contiene en sí misma un depurado análisis lógico, al
establecer con rigurosidad relaciones de causa a efecto entre los principales proposiciones
contenidas en sus casilleros.
Lógica Vertical
El marco lógico permite examinar los vínculos causales entre los distintos niveles de objetivos del
proyecto. Esta es su lógica vertical. Si el proyecto esta bien diseñado, debe obtenerse como válido
que:
- Las actividades especificadas para cada componente son las necesarias para producir el
componente.
- Todos y cada uno de los componentes son necesarios para lograr el propósito del proyecto.
- Si se logra el propósito, el proyecto contribuirá al logro del fin.
- El fin es una respuesta a un problema importante en el ámbito del proyecto.
Un buen proyecto exige que la lógica vertical sea perfecta. Se llega a la perfección cuando las
condiciones establecidas en cada nivel son aquellas estrictamente necesarias para alcanzar el nivel
siguiente. Así, las actividades deber ser aquellas que son necesarias para alcanzar los productos; los
productos deben ser necesarios para alcanzar el propósito del proyecto, el proyecto se encuadra
dentro del fin o directriz.
Lógica Horizontal
El marco lógico, por otra parte, permite establecer las relaciones causales entre los objetivos del
proyecto y los factores del entorno, siendo éstos por definición no controlables, de tal modo que se
garantice una adecuada evaluación de la viabilidad del proyecto. Esta es su lógica horizontal.
Mientras la lógica vertical garantiza la coherencia interna del proyecto, la lógica horizontal asegura
su viabilidad en el contexto global del ámbito del proyecto. La conjunción de la lógica vertical y
horizontal configura, si nos atenemos a su carácter lógico-formal, un silogismo típicamente
aristotélico:
Los supuestos son proposiciones en las que se establecen los factores externos que deben existir
para lograr el próximo nivel de la jerarquía de objetivos. Cuanto menor sea la incertidumbre de que
ciertos supuestos sean válidos, mayor será la probabilidad de éxito. Sin embargo, dado que sólo
después de ejecutado el proyecto quedarán despejadas todas las dudas respecto a la validez del
mecanismo de solución al problema social implícito en el proyecto, a dicho silogismo se le llama con
propiedad argumento o hipótesis de desarrollo. Adicionalmente, por debajo de las actividades,
suelen considerarse a las condiciones previas al desembolso de fondos por parte de la entidad
financiadora del proyecto.
La lógica es, como se sabe, la disciplina que enseña a evaluar argumentos. En lógica un argumento
es un conjunto de proposiciones, una de las cuales (La conclusión) se deriva de otra u otras (las
premisas). Las premisas proporcionan evidencias, en tanto que la conclusión es la proposición que
se sigue de esta evidencia.
Desde el punto de vista esencialmente económico, un proyecto es tanto más exitoso cuanto más
valor agrega a los insumos. La magnitud de su valor agregado es un reflejo de la rentabilidad
económica-social del proyecto, la cual, por otro lado puede ser medida a través de indicadores como
el valor actual neto (VAN) o la tasa de retorno (TIR).
El marco lógico es, en esencia, una matriz conceptual para organizar los distintos elementos de un
proyecto de desarrollo. Para este enfoque, como ya ha sido dicho, los recursos -tanto humanos
como materiales- constituyen los elementos básicos para realizar las actividades, las cuales
permiten, a su vez, obtener ciertos productos. Estos tres elementos constituyen el proyecto
propiamente dicho y están bajo control del equipo ejecutor y son su responsabilidad directa. Los
productos obtenidos tienen un efecto predecible en los beneficiarios directos y cuya solución se
describe en el propósito del proyecto. Los logros obtenidos a este nivel contribuyen a su vez a
obtener logros de largo plazo o de impacto sobre el desarrollo, que se definen en el objetivo general
o fin de un proyecto.
EL ENFOQUE DE MARCO LOGICO
Se cuenta que, durante el acto de sustentación de lo que entonces era una propuesta metodológica,
León Rossemberg fue preguntado acerca de la razón por la cual llamaba marco lógico a una tabla
que sólo parecía un tablero de ajedrez. La respuesta fue contundente. En primer lugar,
independientemente de su sofisticación matemática, un proyecto debe tener una lógica perfecta. En
segundo lugar, la matriz de marco lógico contiene en sí misma un depurado análisis lógico, al
establecer con rigurosidad relaciones de causa a efecto entre los principales proposiciones
contenidas en sus casilleros.
Lógica Vertical
El marco lógico permite examinar los vínculos causales entre los distintos niveles de objetivos del
proyecto. Esta es su lógica vertical. Si el proyecto esta bien diseñado, debe obtenerse como válido
que:
- Las actividades especificadas para cada componente son las necesarias para producir el
componente.
- Todos y cada uno de los componentes son necesarios para lograr el propósito del proyecto.
- Si se logra el propósito, el proyecto contribuirá al logro del fin.
- El fin es una respuesta a un problema importante en el ámbito del proyecto.
Un buen proyecto exige que la lógica vertical sea perfecta. Se llega a la perfección cuando las
condiciones establecidas en cada nivel son aquellas estrictamente necesarias para alcanzar el nivel
siguiente. Así, las actividades deber ser aquellas que son necesarias para alcanzar los productos; los
productos deben ser necesarios para alcanzar el propósito del proyecto, el proyecto se encuadra
dentro del fin o directriz.
Lógica Horizontal
El marco lógico, por otra parte, permite establecer las relaciones causales entre los objetivos del
proyecto y los factores del entorno, siendo éstos por definición no controlables, de tal modo que se
garantice una adecuada evaluación de la viabilidad del proyecto. Esta es su lógica horizontal.
Mientras la lógica vertical garantiza la coherencia interna del proyecto, la lógica horizontal asegura
su viabilidad en el contexto global del ámbito del proyecto. La conjunción de la lógica vertical y
horizontal configura, si nos atenemos a su carácter lógico-formal, un silogismo típicamente
aristotélico:
Los supuestos son proposiciones en las que se establecen los factores externos que deben existir
para lograr el próximo nivel de la jerarquía de objetivos. Cuanto menor sea la incertidumbre de que
ciertos supuestos sean válidos, mayor será la probabilidad de éxito. Sin embargo, dado que sólo
después de ejecutado el proyecto quedarán despejadas todas las dudas respecto a la validez del
mecanismo de solución al problema social implícito en el proyecto, a dicho silogismo se le llama con
propiedad argumento o hipótesis de desarrollo. Adicionalmente, por debajo de las actividades,
suelen considerarse a las condiciones previas al desembolso de fondos por parte de la entidad
financiadora del proyecto.
La lógica es, como se sabe, la disciplina que enseña a evaluar argumentos. En lógica un argumento
es un conjunto de proposiciones, una de las cuales (La conclusión) se deriva de otra u otras (las
premisas). Las premisas proporcionan evidencias, en tanto que la conclusión es la proposición que
se sigue de esta evidencia.
El marco lógico es, en esencia, una matriz conceptual para organizar los distintos elementos de un
proyecto de desarrollo. Para este enfoque, como ya ha sido dicho, los recursos -tanto humanos
como materiales- constituyen los elementos básicos para realizar las actividades, las cuales
permiten, a su vez, obtener ciertos productos. Estos tres elementos constituyen el proyecto
propiamente dicho y están bajo control del equipo ejecutor y son su responsabilidad directa. Los
productos obtenidos tienen un efecto predecible en los beneficiarios directos y cuya solución se
describe en el propósito del proyecto. Los logros obtenidos a este nivel contribuyen a su vez a
obtener logros de largo plazo o de impacto sobre el desarrollo, que se definen en el objetivo general
o fin de un proyecto.
Al estudiar el marco lógico, debe establecerse claramente la diferencia entre el marco lógico como
MATRIZ (una tabla de cuatro columnas y cuatro filas) y el marco lógico como ENFOQUE para la
gestión del ciclo de proyectos, en particular para el diseño de un proyecto, proceso que abarca fases
diversas de análisis, tales como la identificación de problemas, el análisis de involucrados, el análisis
de problemas, el análisis de objetivos y el análisis de alternativas, y que, finalmente, concluye en la
matriz del marco lógico.
Como enfoque, el concepto de marco lógico esta íntimamente vinculado al ciclo de proyecto, razón
por la cual siempre hablamos, con absoluta propiedad, del enfoque del marco lógico en la gestión
del ciclo del proyecto.
El enfoque del marco lógico debe considerarse una importante herramienta gerencial para ejecutivos
de instituciones de desarrollo, ya sean éstas de ejecución o de financiación de proyectos. En
palabras de sus autores, León Rossemberg y Lawrence Posner, el marco lógico no es difícil de usar,
no requiere el uso de matemáticas o de computadoras. Tampoco ofrece respuestas, pero organiza la
información de tal manera que puedan formularse las preguntas apropiadas. Su uso no se restringe
sólo a proyectos. Puede ser aplicado a una variedad de situaciones: diseño de planes estratégicos y
programas de desarrollo, diseño de estructuras organizacionales, articulación de los distintos niveles
de planificación dentro de una institución o articulación de la actuación de las distintas entidades de
un sector de la administración pública o de un consorcio de ONGDs, etc.
EL ENFOQUE DE MARCO LOGICO
Por regla general, un proyecto es una intervención innovadora en el campo del desarrollo que tiene
un objetivo definido, el cual debe ser logrado en un cierto periodo, en un ámbito geográfico y a
favor de una determinada población beneficiaria. Un proyecto es diseñado en varios pasos, cuyo
punto culminante es una matriz que muestra la estructura básica de la intervención, y que es lo que
hoy se conoce como matriz del marco lógico.
Entre las razones que han motivado la generalización del uso del enfoque del marco lógico en diseño
de proyectos, figura la relacionada a la importancia con la participación de los involucrados para el
éxito de una intervención. La experiencia ha demostrado que la ejecución de un proyecto es más
fácil y exitosa cuando los participantes pueden ponerse de acuerdo sobre objetivos que han sido
expresados en la forma más clara posible. Como bien señala Moses Thompson:
"El éxito en los proyectos radica en dos simples principios: objetivos claros y compromisos fuertes."
Los objetivos sólo pueden ser formulados claramente si las causas y los efectos de los problemas a
resolver han sido analizados previamente (análisis de problemas). Los problemas no son hipótesis
abstractas, sino que, por el contrario, afectan a una población, grupos sociales e instituciones
determinados. Por lo tanto, en forma previa al análisis de problemas, todos los grupos afectados y
sus intereses correspondientes deben ser tomados en cuenta (análisis de participación).
Mediante la matriz del marco lógico, elaborada bajo una metodología participativa y sistemática,
se obtienen objetivos debidamente jerarquizados: el Fin u objetivo superior, el Propósito u objetivo
inmediato, los productos o componentes esperados durante el período de ejecución del proyecto y,
finalmente, las actividades a ser efectuadas para alcanzar cada uno de los productos. Las
actividades se suelen agrupar por componentes asociados a los principales productos y a la
distribución de las responsabilidad del equipo de ejecución del proyecto.
Bajo el enfoque del marco lógico y atendiendo a las necesidades de intervención del FONDOEMPLEO,
la formulación de un proyecto comprende los pasos siguientes:
[Link]/docs/[Link]