SALTO DE LONGITUD.
Curso 2007-2008
Manuel Sillero Quintana.
SALTO DE LONGITUD.
1.- GENERALIDADES DE LOS SALTOS.
Como siempre, como referencia Atletismo II. SALTOS (COE y RFEA, 1992). También se pueden
consultar, de manera puntual, el texto de Hubiche y Pradet (1999).
Para comenzar, se debe hacer referencia a conceptos generales para cualquier tipo de salto dentro del
atletismo. En todo salto existen, por un lado, una serie de apoyos sucesivos cuyo objetivo es adquirir una cierta
velocidad con una cierta dirección y una situación corporal que favorezcan la ejecución del salto y, por otra, una
fase de suspensión en la que se trata de franquear el listón situado a una determinada altura o llegar lo más lejos
posible (Hubiche y Pradet, 1999).
A) FASE DE APOYOS SUCESIVOS. Dentro de esta fase podemos diferenciar:
A-1) CARRERA.
Su objetivo es obtener una velocidad que incremente la energía cinética del saltador. Tiene, por tanto, un
objetivo cuantitativo.
Ec = ½ m * v2
Dicha velocidad debe ser máxima, pero que permita la correcta ejecución del salto. En función de las
capacidades físicas y técnicas, existe una velocidad óptima para cada saltador en cada momento de la preparación.
La carrera del saltador se caracteriza por su gran amplitud gestual y la aceleración progresiva durante el
transcurso de la misma.
A-2) ENLACE CARRERA-BATIDA.
Durante los dos ó tres últimos pasos de carrera se tratará de colocar el cuerpo en la posición adecuada. Esta
fase tendrá, por tanto, un objetivo cualitativo.
Se produce un aumento de la frecuencia de la carrera con una variación de la amplitud más o menos
pronunciada en función de la técnica utilizada por el saltador.
A-3) BATIDA.
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La batida comienza cuando el pié de impulso toca el suelo y acaba cuando se despega del suelo. Por lo
tanto, existirá siempre una fase de Amortiguación (“A”) y otra de impulsión (“I”) (Ver Figura 1).
+ La Fase de Amortiguación comienza con la implantación del pié y acaba cuando el CDG pase por encima
del apoyo. Cuanto más alejado se apoye el pié en la batida mayor será la fase de amortiguación y, por lo tanto, la
pérdida la de velocidad horizontal obtenida en la carrera de aproximación.
+ La Fase de Impulso va, comienza cuando el CDG pasa por la vertical del apoyo y finaliza cuando
despega el pié del suelo. A partir de este momento ya no se pueden ejercer más fuerzas efectivas para modificar el
desplazamiento del CDG del saltador. Por este último concepto, la batida define completamente la suspensión
posterior.
Si la componente fundamental del salto es la vertical, existirá una fase de amortiguación relativamente
grande y una fase de impulsión muy breve (Figura 1-b). Sin embargo, si el salto se quiere realizar en longitud, la
fase de impulso deberá ser lo mayor posible y la de amortiguación pequeña para que se produzca la menor pérdida
de velocidad horizontal posible (Figura 1-a).
Figura 1-a y 1-b. Comparación de las batidas en salto de longitud y salto de altura.
Según sea su batida, los saltos se pueden dividir en:
+ Saltos de componente vertical: Con una fase de amortiguación de mayor duración que la de impulso. (Ej.
Salto de Altura).
+ Saltos de componente horizontal: Con una fase de impulso mayor que la de amortiguación. (Ej. Salto de
longitud, triple salto y salto con pértiga).
En la tabla 1, vemos la relación entre la velocidad de salida del salto y el ángulo de salida (“α”)
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α Vo (m/seg)
Rodillo Ventral 60 7
Fosgury-flop 50 8
Longitud 20 10,50
Tabla 1. Relación entre α y Vo en distintos saltos.
En la tabla 1, podemos ver que a mayor componente vertical de salida, mayor es la pérdida de velocidad del
salto debido a la fase de amortiguación previa. Además, si se llegara a una mayor velocidad, no daría tiempo a
transformar la componente horizontal en vertical, debido a que la proyección vertical del centro de gravedad con el
suelo pasaría muy rápidamente por el punto de apoyo en el suelo; reduciendo mucho el tiempo de acción de fuerzas
con componente horizontal.
El tiempo de batida deberá estar relacionado con la velocidad con la que se llega a la zona de batida. Si se
va más rápido de la velocidad óptima, el salto será muy difícil de controlar y no existirá tiempo material para
realizar la cantidad de fuerza que el salto necesita. Por el contrario, si se va muy lento con el objetivo de hacer una
impulsión grande (gracias a que se dispondrá de un tiempo de batida mayor) correremos el riesgo de no tener
demasiada fuerza para producir la aceleración necesaria para incrementar la velocidad inicial de salida del salto.
B) SUSPENSIÓN.
El alcance o la altura de un salto será la traducción de los movimientos anteriores. Es imposible modificar
la trayectoria del CDG a partir del momento en que el pié impulso deja de estar en contacto con el suelo.
Únicamente en el salto con pértiga se puede modificar la trayectoria del CDG y darle componente vertical debido a
que la pértiga sigue en contacto con el suelo. Durante la suspensión sólo se puede modificar la posición del cuerpo
respecto al CDG. Esto puede hacer más ó menos eficiente un salto, sin embargo:
+ La longitud de un salto depende de la velocidad de salida horizontal (“Vox”) y del ángulo de salida (“α”).
+ La altura de un salto depende de la velocidad de salida vertical (“Voy”) y del ángulo de salida (“α”).
La impulsión debe incidir lo más directamente posible sobre el CDG para evitar excesivos movimientos de
rotación aunque en algunos casos se necesitan (como, por ejemplo, para franqueo listón en salto de altura). Las
fuerzas de rotación se pueden compensar con los segmentos libres (ejemplo, brazos en salto de longitud) y
posicionando mejor el cuerpo para hacer mas efectivo el salto (como en el franqueo del salto de altura o la caída del
salto de longitud y triple salto) pero, en ningún caso, estos movimientos modificarán la trayectoria del CDG
generada en el momento final de la batida.
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Nota: En el libro de Hubiche y Pradet (1999), en la página 177, se dice que la altura del salto depende del
tiempo de ¡apoyo en el suelo!, citando la fórmula de altura alcanzada en un tiro parabólico en función de la duración
del tiempo del vuelo:
A=½g*t2
¡Cuidado!: La variable “t” corresponde al tiempo de vuelo no al tiempo de apoyo en unas condiciones
especiales de tiro parabólico. Por lo tanto, la afirmación es falsa y debe manejarse con cuidado.
2.- EL SALTO DE LONGITUD.
Cuando se tiene velocidad, no es muy difícil llegar a los 7 metros (ó 5,50 en chicas), por eso se suele decir
que el salto de longitud es una especialidad “fácil”. Sin embargo, para pasar de 8 metros (o 6,50 en chicas), se
necesitan unas cualidades físicas excepcionales y un gran control de la técnica.
La tendencia normal es que un saltador de longitud sea longilíneo (Carl Lewis 1,88 m y 80 Kg; Jackie
Joyner 1,78 m y 63 Kg), con gran velocidad y elevados niveles de fuerza, sobre todo en las piernas.
Dividiremos la técnica de longitud en cuatro fases: Carrera, Batida, Fase Aérea (Vuelo) y Recepción.
2.1.- LA CARRERA.
Antes se pensaba que el salto dependía de las acciones durante la fase de vuelo; sin embargo, ahora se
potencia mucho más la velocidad y la posición en el momento de llegada a la tabla. Por lo tanto, la fase de carrera
será muy importante y de ella dependerá gran parte del resultado final del salto. Para Seirul-lo (en Bravo et al.,
1992) la carrera representa el 50% del salto de longitud y sus objetivos de la carrera son:
1º.- Lograr una correcta aproximación a la tabla. Para ello, se debe talonar (medir, viene de que se suele
contar la distancia con pies de talón a talón) y automatizar al máximo la carrera. Habrá que tener cuidado con los
entrenamientos, sobre todo al estar próximos a las competiciones. El trabajo a velocidades distintas de competición
pueden generar sensaciones propioceptivas erróneas que generen batidas muy alejadas o pisando la tabla.
2º.- Adquirir una velocidad de desplazamiento en el sentido del salto (Vx). ¡Ojo! La velocidad debe ser la
máxima que permita la técnica del individuo. Si la velocidad es excesiva puede generar problemas posteriores en la
batida.
3º.- Colocar el cuerpo en la posición adecuada para realizar la batida.
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2.1.1.- LAS CARACTERÍSTICAS DE LA CARRERA DE LONGITUD.
Normalmente los hombres suelen correr unos 16 a 22 apoyos, haciendo un total de 30 a 45 metros y las
mujeres, con el mismo número de apoyos suelen correr 25 a 40 metros. Estas cifras varían en función de la
morfología, la condición física, la técnica, la metereología y el estado psíquico del saltador, incluso a lo largo de la
temporada. Por lo tanto, es imposible fijar una distancia de comienzo de la carrera. De hecho, el entrenador juega un
papel fundamental en la preparación de la prueba, al corregir el talonamiento previsto unos centímetros hacia
delante o atrás para ajustar la carrera del saltador a las distintas variables que se produzcan el día de competición.
En teoría, si se corren 50 metros a velocidad máxima, llegará un momento, sobre los 30-35 metros, en que
la velocidad no se eleva más. Es en ese momento donde se debería producir la batida (Ver figura 1).
CURVA DE VELOCIDAD EN LA CARRERA DE LONGITUD.
7
velocidad (m/s)
6
Momento ideal
de batida.
5
0
0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50
metros recorridos
Figura 1. Test para ver la longitud que debe tener la carrera.
La técnica de carrera del saltador es ligeramente diferente a la del velocista. Ambos deben de llegar al
objetivo (tabla o línea de meta) a la máxima velocidad, pero el velocista debe tratar de correr lo más rápidamente
posible durante todo el recorrido sin importar la posición final, mientras que el saltador podrá hacer una carrera
progresiva para llegar al final con una posición del cuerpo controlada. Por otra parte, velocista sale de tacos y se va
incorporando progresivamente, algo que no ocurre en la longitud.
La carrera de longitud debe ser:
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- Equilibriada. Se debe mantener una correcta alineación de los segmentos corporales en
dirección a la carrera.
- Controlada. La posición del CDG debe de controlarse en todo momento, especialmente al final.
- Amplia. La elevación de rodillas es mayor que en velocidad (ciclo anterior)
- Rítmica. Hay tres grandes estrategias para realizar la carrera (Ver Figura 2):
1ª.- Velocidad Progresiva desde el inicio hasta el final.
2ª.- Velocidad progresiva en la aproximación y mantenida en los momentos finales.
3ª.- Velocidad progresiva fuerte al principio, mantenida en la parte media y progresiva antes de
llegar a la tabla.
Figura 2.- Estrategias en la carrera de longitud.
Cualquiera de las posibilidades es válida. Se debe utilizar un a u otra en función de las
características del saltador y de sus preferencias individuales. En cualquier caso, se debe llegar a la fase
final de aproximación a la tabla con una sensación de relajamiento.
2.1.2.- LAS PARTES DE LA CARRERA DE LONGITUD.
La carrera de longitud se puede dividir en tres partes (Ver figura 3):
1ª.- PUESTA EN ACCIÓN: Suelen ser los 4-6 primeros apoyos. El objetivo es romper la inercia y
obtener una frecuencia de paso media y una posición del cuerpo que se mantendrá en casi todo el recorrido. El
saltador se puede poner en acción partiendo de parado con los dos pies juntos, con un pié adelantado, andando hasta
una marca de referencia, con ante-saltos, carrera progresiva con una batida al final… En cualquier caso, el sujeto
suele tener al final de esta fase una referencia en el suelo, que es donde comienza en realidad la carrera.
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Figura 3.- Representación gráfica de la carrera de longitud.
Según Seirul-lo (Bravo et al., 1992) esta fase se suele llegar a unos 2,5 m/s, una velocidad muy lenta
comparada con las velocidades superiores a 7,5 m/s que se obtienen al llegar a la tabla.
2ª.- PROGRESION O ACELERACIÓN: Corresponde a los 10 a 12 apoyos intermedios, y acaba cuatro
apoyos antes de la batida. En esta fase se adquieren las condiciones de velocidad y equilibrio necesarias para realizar
el salto. Se estabilizan los parámetros de amplitud y frecuencia del salto.
Velocidades inferiores a los 9,5 m/s se incrementa mejor la velocidad incrementando la frecuencia,
mientras que si la velocidad es superior a los 9,5 m/s, se obtienen mejores resultados aumentando la amplitud.
Dependiendo de la velocidad del saltador, deberemos incrementar en esta fase la frecuencia (lo normal en niveles
bajo y medio) o la amplitud.
El saltador suele colocar una marca al iniciarse la fase de aceleración de la carrera y otra unos 6-8 pasos de
antes de llegar a la batida. Estas señalizaciones ayudan a dar confianza al saltador y aseguran la realización
automática del salto posterior. En muchas ocasiones, estas marcas son únicamente tenidas en cuenta por el
entrenador para dar consigas al saltado entre los distintos intentos del concurso.
3ª.- PREPARACIÓN PARA LA BATIDA: Son los últimos 4 apoyos de la carrera previos a la
batida. Su objetivo es colocar al saltador en la posición y velocidad adecuadas que permitan batir con la mayor
eficiencia posible.
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Las mayores transformaciones de la carrera se dan en los tres últimos apoyos. Existen dos
opciones de prepararse para la batida: El “Sinking” y el “Running” (Ver figura 4 y 5).
Figura 4.- Últimos pasos de apoyo en las carreras con técnica “running” y “sinking”.
Figura 5.- “Sinking” y “Running” como estrategias de preparación de la batida posterior.
La tabla 1, muestra algunas de las diferencias en ciertos detalles de ambas técnicas.
En cualquier caso, las modificaciones de la técnica que se realicen no deben alterar el equilibrio logrado en
la fase anterior. Aunque se debe intentar no disminuir la velocidad, en la práctica es prácticamente imposible,
perdiéndose de 1,5 a 2,5 m/s en los últimos apoyos previos a la batida.
2.2.- LA BATIDA.
La interdependencia de la carrera con la batida es muy elevada. Comienza con la impostación de pié de
batida sobre la tabla y termina con la pérdida de contacto del pié con el suelo. La finalidad de la batida pasa por:
1º.- Transformar la energía cinética adquirida durante la carrera en salto.
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2º.- Modificar la trayectoria lineal del CDG en trayectoria parabólica, lo que implica transformar la
velocidad horizontal inicial en una composición adecuada de velocidad horizontal y vertical.
3º.-Colocar el CDG del saltador en unos determinados ángulos y velocidades de salida, determinantes del
posterior vuelo.
DETALLE TÉCNICO SINKING RUNNING
Penúltimo paso Se ralentiza un poco. Es el mas largo. La velocidad es rápida. Ni corto ni largo.
Mayor flexión de rodilla. Apoyo
Último apoyo (4) La rodilla no se flexiona tanto
anticipado
Ultimo paso Se acelera y se anticipa. Es el mas corto. Se acelera. Debajo
Entrada en contacto con la “Cayendo” sobre la tabla. Cadera lejos de “Rodando” sobre la tabla. Carrera cerca
tabla la tabla. de la tabla.
Descenso del CDG Muy pronunciado Poco pronunciado
Posición final del cuerpo Ligeramente retrasado. Próximo a la vertical
Ideal para saltadores… Potentes y no rápidos Muy rápidos.
Trayectoria posterior del
Bastante elevada Mas “plana”
CDG
Secuencia de cuatro últimos
Normal – Normal – Largo – Corto Normal – Largo – Normal – Corto
apoyos
Se ralentiza en el penúltimo y aumenta Se “ralentiza” en el antepenúltimo y se
Frecuencia final
en el último aumenta en los dos últimos.
Salto posterior Angulo de salida grande Angulo de salida menor (+ plano)
Tabla 1.- Comparativa de la preparación de la batida en “sinking” y en “running”.
2.2.1.- LAS CARACTERÍSTICAS DE LA BATIDA DE LONGITUD.
- El tiempo de batida dependerá del nivel del saltador, pero los límites estén entre los 0,10 y los 0,13
segundo en los mejores saltadores.
- La trayectoria del CDG durante la batida y su velocidad estarán en función del tiempo de batida y la
longitud de la pierna del saltador.
- La altura del CDG obtiene su valor mas bajo en
el final de la fase de amortiguación o “1ª subfase” en la
figura XX, mientras que el punto más elevado está en la
fase final del impulso o “2ª subfase” (Ver figura 6).
- El apoyo del pié debe ser de planta y de la parte
externa del pié (Ver figura 7). El talón debe tocar el suelo
pero no chocar contra él.
Figura 6.- Subfases de la batida de longitud.
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Figura 7.- Apoyos del pie en la batida de longitud.
2.2.2.- LAS PARTES DE LA BATIDA.
Tanto para el estudio como para su entrenamiento, se divide la batida en dos subfases (Ver figura 6):
1ª SUBFASE. AMORTIGUAMIENTO: Desde que se apoya el pie en el suelo hasta que la vertical del
CDG pasa sobre el apoyo.
La implantación se debe hacer sobre la tabla, esta es una sensación de seguridad para el saltador, pues el
sonido indica que ha realizado bien la aproximación.
El tronco debe estar ligeramente retrasado pero en prolongación con la línea que forma la pierna de batida.
El retraso del cuerpo es mas acentuado en el “sinking” que en el “running”. Sin embargo, la cabeza deberá estar
mirando hacia delante y nunca hacia abajo.
Tras la amortiguación se realiza una amortiguamiento con flexión de la pierna de batida que permite
realizar el paso de la cadera (CDG) hacia delante. A este desplazamiento hacia delante colabora la acción de la
pierna libre de atrás adelante. El desplazamiento del CDG hacia delante depende de la longitud de las piernas, pero
suele ser de aproximadamente 0,70 a 0,90 metros, y supone una tercera parte del recorrido del CDG durante la
batida.
Los músculos extensores de la pierna (cadera, rodilla y tobillo) realizan un trabajo excéntrico (frenado),
siendo más intenso el trabajo en esta fase con la técnica “sinking”. En la fase de amortiguación se genera una
acumulación de fuerza elástica en los músculos extensores que deberá ser utilizada en la fase posterior. Una flexión
excesiva de la pierna de batida genera un excesivo frenado que repercutirá negativamente en el salto.
El efecto de frenado de la velocidad horizontal debe de minimizarse y optimizarse con la componente de
velocidades horizontales y verticales que se generen en la fase de impulso posterior.
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2ª SUBFASE. IMPULSO: Desde que la vertical del CDG pasa sobre el apoyo hasta que despega el pie del
suelo.
La pierna de batida se debe extender enérgicamente en el menor tiempo posible, mientras que la pierna
libre, flexionada y con un movimiento de tándem, colabora ha proyectar el centro de gravedad hacia arriba y hacia
delante. La rodilla de la pierna libre debe de alcanzar la altura de la cadera cuando la pierna de batida esté
completamente extendida.
En esta fase dejan de producirse fuerzas de frenado, y se generan los impulsos verticales que permiten
realizar un salto elevado.
Los brazos deben de actuar también en tándem, bloqueándose cuando la mano correspondiente a la pierna
de ataque llega a la altura del hombro. Este momento coincide con el del máximo recorrido del hombro del otro
brazo. A la vez que se produce el bloque se realiza una elevación de hombros que colabora en dotar al sistema de
fuerzas ascensionales. El este momento el tronco debe de estar sólido para que no se “disipen” las fuerzas generadas
por los miembros superiores.
En la figura 8 vemos 4 posiciones finales de impulso. Tres de ellas no son muy “ortodoxas” desde el punto
de vista técnico pero, también son posibles. En la numerada como 5.1, no se realiza una acción de tándem, sino
simultánea de brazos; en la 5.2 se percibe una extensión de la rodilla, algo bastante habitual en algunos saltadores; la
5.3 sería la más correcta desde el punto de vista técnico; y la 5.4 realiza una acción de brazo derecho extendido atrás
que puede estar desequilibrando el cuerpo hacia delante prematuramente.
Figura 8.- Posiciones al final de la batida.
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El trabajo de los extensores de las piernas pasa de ser
excéntrico a ser concéntrico de manera casi instantánea. Esta
extensión, son la acción de la pierna libre y del tren superior, debe
iniciarse justo después de que el CDG pase la vertical del apoyo del
pie.
El saltador debe sentir que su cuerpo inicialmente se eleva,
y al final del impulso se proyecta también hacia delante (Ver figura
9).
Figura 9.- Sensaciones de desplazamiento en la batida.
En la Figura 10, podemos ver las proyecciones sobre la vertical del CDG y su trayectoria en las dos
técnicas principales de batida (Sinking y Running), vemos como el pié se implanta más lejos en la técnica “sinking”
(ver punto A), mientras que el impulso se produce más hacia delante en la técnica “running” (ver punto C’)
2.3.- LA FASE AÉREA.
Esta fase se inicia al perder la pierna de impulso, el contacto con el suelo. El tiempo de vuelo y la
trayectoria del CDG durante el mismo van a ser determinadas por la batida anterior. Los movimientos que se
realizan durante el vuelo tendrán una importancia menor en este aspecto, sin embargo, si repercutirán en el
posicionamiento del cuerpo en la caída por o que influyen en el rendimiento real del salto.
En esta fase, el atleta deber neutralizar las rotaciones producidas en la acción de batida, colocar los
segmentos corporales para lograr un mejor rendimiento de la trayectoria del CDG, y posicionarse de la manera
adecuada para optimizar la caída.
Figura 10.- Detalle de las fases de la batida en la técnica sinking y running.
2.3.1.- CARACTERÍSTICAS DE LA FASE AÉREA.
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La dirección de impulso de la batida no pasa por el CDG por lo que se producen rotaciones en el eje
transversal del cuerpo. Si el saltador no realizara ningún movimiento se iría hacia delante o se caería de espaldas,
dependiendo de cómo se produjera la batida. La acción de los brazos y las piernas hacen que el tronco se vaya hacia
atrás y se facilita la elevación de las piernas, lo cual posibilita realizar una caída eficiente.
En la figura 11, se pueden ver algunos parámetros del salto de longitud. Según esta imagen la distancia
obtenida por la batida corresponde con el 86% del salto medido. Como velos desde la altura del CDG en el
momento del despegue hasta que el CDG vuelve a estar a esa altura corresponde con el 86% del salto. El resto del
salto (14%) es en lo que podemos intervenir con los movimientos realizados durante la fase de vuelo.
Figura 11.- Representación gráfica de un salto teórico de 8 metros.
2.3.2.- PARTES DEL VUELO.
Seirul-lo (Bravo et al., 1992) divide la fase aérea en tres partes (ver flechas en la figura 11):
1ª) DESPEGUE: Corresponde al 10% inicial del vuelo. El saltador no se mueve y mantiene la posición de
tándem que adquirió en la salida de la batida. Los segmentos se pueden relajar antes de iniciar los movimientos
posteriores (Extensión, uno y medio, dos y medio…)
2ª) SUSPENSIÓN: Se inicia cuando el sujeto comienza a mover sus segmentos corporales. Durante la
misma se adquiere la máxima altura del CDG. La elevación del CDG respecto al momento del despegue puede
llegar a ser de más de 50 cm.
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La traslación del centro de gravedad durante estafase es muy grande y correspondería al 76% de la
distancia del salto.
En esta fase los movimientos del saltador se pueden agrupar en tres grandes alternativas:
+ ALTERNATIVA “A”: MOVIMIENTOS NATURALES (SAIL). Es una técnica muy elemental, valida
sólo para etapas iniciales. Tras la batida, la pierna de impulso se une a la libre , los brazos se llevan hacia delante y
el cuerpo se flexiona por las caderas. (Ver figura 12)
Figura 12.- Alternativa “A” para la fase de vuelo (NATURAL ó SAIL).
+ ALTERNATIVA “B”: SALTO EN EXTENSIÓN. Predominan los movimientos del tronco frente a los
de los brazos y las piernas. Se produce un “golpe de cadera” que posteriormente es compensada por una acción
simultanea de los brazos y de las piernas hacia adelante (Ver Figura 13).
+ ALTERNATIVA “C”: HITCH-KICK. Predominan los movimientos de los segmentos corporales a los
del tronco. Las piernas realizan pasos o tijeras en el aire mientras que los brazos hacen movimientos compensatorios
(normalmente circulares). Existen variantes en fundón del número de pasos. Así se habla de técnicas de un paso y
medio, dos y medio, o tres y medio. Esta alternativa es con la que suelen saltar los mejores saltadores en la
actualidad.
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Figura 13.- Alternativa “B” para la fase de vuelo (Golpe de cadera).
Figura 14.- Alternativa “C” para la fase de vuelo (HITCH-KICK).
3ª) ADAPTACIÓN: Son una serie de movimientos al final de la fase aérea, a partir de que el CDG pasa por
debajo de la altura que tenía al finalizar la fase de batida, hasta que el saltador toca el foso. El sujeto esta “carpado”
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y, normalmente, realiza una acción de brazos de delante hacia atrás (Ver figura 15). Los brazos pasan a los lados de
las piernas, aunque, a lo largo de la historia, algunos buenos saltadores, metían las manos entre las piernas.
Figura 15.- Acciones en la fase de adaptación.
2.4.- LA RECEPCIÓN O CAÍDA.
Cuando el saltador cae en el foso, el reglamento indica que la medición se debe de hacer perpendicular a la
tabla hasta el de contacto con el foso más próximo a la misma. En la figura 16, se representa la forma de medición
de un saltador que ha apoyado el brazo derecho por detrás de sus pies.
Figura 16.- Medición correcta de un salto de longitud.
En la caída el saltador deberá intentar entrar en contacto con los pies en el foso con los pies lo más alejados
posible pero, a la vez, amortiguar la caída para evitar lesiones, intentando que tras apoyar el pie (normalmente el
talón) en el suelo, las caderas vayan a superar el lugar donde se apoyo el pie.
El sujeto debe intentar conseguir llevar hacia arriba y adelante los pies durante el mayor tiempo posible. El
contacto con el suelo se debería hacer simultáneo. Los pies pueden estar juntos o separados, dependiendo de la
técnica de aterrizaje.
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Si el aterrizaje se hace con los pies juntos se deberán flexionar las rodillas, permitiendo que el cuerpo pueda
superar el apoyo por uno de los lados, por lo que los pies deben de girar para facilitar el giro del cuerpo.
Si el contacto se realiza con los pies separados, se pueden dar dos posibilidades:
+ Que el sujeto meta las caderas entre los dos apoyos.
+ Que el sujeto arranque la tierra con los pies y haga un agujero en el foso (Caída sobre la huella).
En todos los casos, una vez el pie entra en contacto con la arena, se deben de flexionar bruscamente las
piernas para tratar de llevar hacia delante la cadera sobre el apoyo del pie para que no “nos sentemos de culo” en el
foso, perdiendo muchos centímetros del salto realizado.
Hay que recordar que para que un salto sea válido se debe saltar desde detrás de la línea incluida en la tabla,
sin pisar la plastilina. Una vez finalizado el salto, el sujeto debe de salir de manera equilibrada del foso por delante
de la huella.
5. BIBLIOGRAFÍA.
- Bravo, J., López, F., Ruf, H., Seirul-lo, F. (1992). Atletismo II. Saltos. Editado por el C.O.E y la
R.F.E.A.: Madrid. (Nota: Existe una edición más actual del mismo.
- Hubiche, J.L., Pradet, M. (1999). Comprender el atletismo. Editorial INDE: Madrid
- I.A.A.F. (2004). Manual IAAF.
- Ballesteros (1992) Manual de Entrenamiento Básico. Editado por la I.A.A.F: Londres.
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