LA POESÍA ESPAÑOLA DESDE 1939 A LA ACTUALIDAD
La literatura tras la guerra civil pasa por diferentes etapas con distintas características, vincu
ladas con los diferentes acontecimientos históricos. Desde la férrea censura de la dictadura
que impide la expresión desde el año 1939, empezando con los años 40, seguido de la poe
sía social de los años 50, la poesía de la década de 1960, la poesía de los años 70 ( los nov
ísimos ) y de los 80 en adelante.
Tras la guerra, en los años 40, se observa un panorama desolador frente a la riqueza poétic
a de años anteriores, por la muerte de varias figuras poéticas como Unamuno, Lorca, Antoni
o Machado y Miguel Hernández, y otros están en el exilio. Unida a estas pérdidas destacam
os la fuerte censura de la dictadura de Franco, y el aislamiento de la España de estos anos,
económica y culturalmente. Ante esta situación, aparecen dos corrientes poéticas: la poesía
arraigada y la poesía desarraigada. Debemos de mencionar una fecha clave, el año 1944, q
ue sirvió como el arranque de la poesía desarraigada con la publicación de dos obras, Hijos
de la ira ( Dámaso Alonso ), y Sombra del paraíso ( Vicente Aleixandre ). Estos dos autores
sentaron la base de la poesía desarraigada, de concepción existencial que va a tener su ca
uce con la revista Espadaña. Así, debemos de destacar cuatro revistas literarias, fundament
ales para entender las corrientes del momento. Empezamos con Garcilaso, que es la primer
a revista literaria importante de la posguerra. Escriben autores de una línea clasicista, de un
a literatura que aspira a la belleza formal desentendida de los problemas del hombre, de la
poesía arraigada. Destacamos a escritores como José García Nieto ( fundador de esta revis
ta ) y los poetas de la generación del 1936 ( Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo, Luis Rosal
es… ). Esta revista tuvo un precedente en la revista Escorial ( 1940 ), que alababa el régime
n franquista y se producía un a exaltación del paisaje y del pasado imperial de España. Por
otro lado, destacamos la revista Espadaña, que nace como respuesta a Garcilaso, fundada
por Victoriano Cremer. Trata la poesía desarraigada, que no quiere refugiarse en el clasicis
mo ni rehuir los problemas del hombre, sino sacarlos a la luz, siendo el hombre el principal t
ema poético. Adoptan un tono trágico y existencial, y sus formas poéticas son más libres. M
encionamos a autores como Ángela Figuera, Blas de Otero y José Hierro. También estudia
mos la revista Cántico, de una poesía pura, en la cual su principal representante es Pablo G
arcía Baena, siendo el amor el tema principal. Por último, destacamos la revista Postismo fu
ndada por Carlos Edmundo de Ory, de una tendencia heredera de las Vanguardias.
Después, analizamos la poesía social de los años 50, derivada de la poesía desarraigada. E
sta poesía refleja los problemas colectivos, denunciando la injusticia y la desigualded.La pu
blicacion de dos obras en 1955, Cantos iberos de Gabriel Celaya y Pido la paz y la palabra
de Blas Otero marcan el paso de lo individual a lo colectivo y a lo social. Se rechazan los pr
oblemas íntimos, y el poeta debe dejar de lado sus problemas personales y comprometerse,
tomar partido ante la situación del momento. Se pretende crear una poesía para mayorías, u
na poesía clara, como se muestra en uno de los poemas de Pido la paz y la palabra: “A la in
mensa mayoría”. Destacados otros poetas como Leopoldo de Luis, Victoriano Crémer, Euge
nio de Nora.
Seguida de la poesía social, está la poesía de la década de 1960. En todos los géneros liter
arios se atiende a una renovación de temas y formas, y comienza el declive de la tendencia
social. Emerge un grupo de nuevos poetas que buscan una mayor calidad literaria sin renun
ciar al compromiso social. Muestran una visión crítica de la realidad pero se decantan por u
na mayor y consciente voluntad de estilo y por el esmero en el cuidado de las formas poétic
as. Poetas pertenecientes a este grupo son Ángel González, Manuel Caballero Bonald, Jai
me Gil de Biedma y José Agustín Goytisolo. Observamos una depuración estética y un may
or rigor poético, y esta promoción se considera como un giro esencial en el curso poético es
pañol.
Al finales de los sesentas observamos un nuevo grupo de poetas, formados por Pedro Gimf
errer, Félix de Azúa, Guillermo Carnero, Ana María Moix, que tienen como características la
absoluta libertad formal, utilizando procedimientos experimentales, unido a la introducción d
e elementos exóticos. Este grupo se denomina los Novísimos por el título de la antología en
la que se publicaron sus primeros poemas.
Por último, destacamos las últimas generaciones poéticas de las decadas de los setenta y e
n adelante, en los cuales se abandona las formas extremas del experimentalismo y del cultu
ralismo de los Novísimos. Observamos distintas tendencias poéticas como el Culturalismo y
el Clasicismo ( Luis Alberto de Cuenca ), el Neobarroquismo ( Antonio Carvajal ), el Minimali
smo ( Jaime SIles ), el Surrealismo ( Blanca Andreu ), y la poesía de la experiencia, la línea
más representativa de los últimos años del s.XX ( Luis García Montero. ).