Tipo de contaminación: contaminación de agua
Factores:
Vertido de productos químicos y desechos industriales: Las industrias suelen verter
productos químicos y desechos tóxicos en ríos, lagos y océanos, lo que causa una grave
contaminación del agua. Estos productos pueden ser altamente tóxicos y perjudiciales
para la salud humana y la vida acuática.
Descarga de aguas residuales: La descarga de aguas residuales, ya sean de hogares,
industrias o actividades agrícolas, es una de las principales fuentes de contaminación del
agua. Estas aguas pueden contener una gran cantidad de contaminantes como bacterias,
virus, químicos y metales pesados, que pueden ser perjudiciales para la salud humana y la
vida acuática.
El planeta nos recuerda continuamente, con sequías cada vez más extremas, que sin
agua no hay vida. Este recurso es imprescindible no solo para la supervivencia de los
seres vivos que lo habitamos, sino también para el desarrollo socioeconómico, la
producción de energía o la adaptación al cambio climático. Sin embargo, en la actualidad,
nos enfrentamos a un enorme reto: la contaminación de ríos, mares, océanos, canales,
lagos y embalses.
QUÉ ES LA CONTAMINACIÓN DEL AGUA
muestras y organismos acuáticos para conocer el estado de la calidad del agua La
Organización Mundial de la Salud (OMS) define el agua contaminada como aquella que
sufre cambios en su composición hasta quedar inservible. Es decir, es agua tóxica que no
se puede ni beber ni destinar a actividades esenciales como la agricultura, además de
una fuente de insalubridad que provoca más de 500.000 muertes anuales a nivel global
por diarrea y transmite enfermedades como el cólera, la disentería, la fiebre tifoidea y la
poliomielitis.
Los principales contaminantes del agua incluyen bacterias, virus, parásitos, fertilizantes,
pesticidas, fármacos, nitratos, fosfatos, plásticos, desechos fecales y hasta sustancias
radiactivas. Estos elementos no siempre tiñen el agua, haciendo que la contaminación
hídrica resulte invisible en muchas ocasiones. Por esta razón, se suele recurrir al análisis
químico de pequeñas.
El planeta nos recuerda de forma cada vez más frecuente que sin agua no hay vida, por
ejemplo, a través de sequías cada vez más extremas que ponen en jaque el acceso al
agua potable en diferentes lugres del mundo. Los diferentes tipos de contaminación del
agua suponen el empeoramiento de la calidad de este valioso recurso y por tanto, una
amenaza para la salud del planeta.
Desgraciadamente, agua y contaminación son dos palabras
íntimamente relacionadas como consecuencia de la actividad humana. Los tipos de
contaminación del agua que tienen su origen en los seres humanos son, además, muy
variados.
El agua se contamina a través de los medicamentos que tiramos por el retrete o el aceite
que vertimos por el fregadero. Los residuos que se arrojan al mar o los ríos, son otros
ejemplos. También lo son los micro plásticos, cuyas concentraciones en el mar están
aumentando de manera acelerada. Y es que cada año, 8 millones de plásticos acaban en
el mar alterando la vida de los ecosistemas que viven en ellos, según datos de la ONU.
Precisamente, este organismo internacional define la contaminación del agua como
aquella que sufre cambios en su composición hasta quedar inservible. El agua
contaminada supone la imposibilidad de uso humano de este recurso tan valioso. Este
deterioro supone un grave peligro para el planeta y no hace más que exacerbar la
pobreza entre los más vulnerables.
La contaminación del agua tiene efectos devastadores para la protección del medio
ambiente y la salud del planeta. Algunas de las consecuencias más importantes de los
diferentes tipos de contaminación en el agua son: la destrucción de la biodiversidad, la
contaminación de la cadena alimentaria que supone la transmisión tóxica a los alimentos
y la escasez del agua potable.
Las reservas de agua subterráneas abastecen al 80% de la población mundial. El 4% de
esas reservas ya está contaminado. De todos los tipos de contaminación del agua, las
principales están asociadas con la actividad industrial posterior a la Segunda Guerra
Mundial hasta nuestros días. Por ejemplo, cada año se arrojan al mar más de 450
kilómetros cúbicos de aguas servidas. Para diluir esta polución se utilizan 6000 kilómetros
cúbicos adicionales de agua dulce.
Cada día, 2 millones de toneladas de aguas residuales desembocan en las aguas del
mundo, según datos de la ONU. La fuente más importante de contaminación es la falta de
gestión y tratamiento adecuados de los residuos humanos, industriales y agrícolas.
Hay líquidos que, en pocas concentraciones, pueden contaminar vastas extensiones de
Los animales de agua dulce se están extinguiendo cinco veces más rápido que los
animales terrestres.
El mar más contaminado es el Mediterráneo. Las costas de Francia, España e Italia son
las más contaminadas del Planeta. Los siguientes en la lista son el Mar Caribe, el Mar
Celta y el Mar del Norte. ¿La causa? La basura marina, que constituye uno de los más
graves problemas de contaminación del mar. Más del 60% de la basura que llega son
plásticos. Cada año llegan 6,4 millones de toneladas de plástico al mar.
Vertido de productos químicos y desechos industriales:
Los vertidos industriales contienen residuos de las actividades industriales que de llegar a
la naturaleza supondrían una gran amenaza a los ecosistemas acuáticos. Las
consecuencias de no tratar adecuadamente los residuos industriales pueden ser
múltiples, de entre ellas destacan la eutrofización, la acidificación y la contaminación con
metales pesados de las aguas causando en muchos casos el envenenamiento de la fauna
y la flora. En algunas ocasiones los tratamientos para eliminar las sustancias más tóxicas
o contaminantes son costosos y dependen de la composición de los vertidos.
Los vertidos en las aguas se pueden definir como la introducción de sustancias
contaminantes intencionada o accidentalmente en las masas de agua. Estos vertidos de
forma directa o indirecta alteran y perjudican la calidad del agua y, por tanto, del
ecosistema suponiendo una amenaza a las comunidades de seres vivos que habitan en
él.
Existen tres tipos de vertidos principales:
Agrícolas o ganaderos.
Urbanos.
Industriales.
Pero son en estos últimos en los que vamos a centrar nuestra atención. Los vertidos
industriales son aquellos que proceden de la industria y son los más peligrosos y
contaminantes.
Clasificación general de los vertidos
Se ha establecido una clasificación general de los vertidos que, por tanto, también se
puede aplicar a los vertidos industriales. Según esto, los vertidos pueden clasificarse en
directos y en indirectos.
Vertidos directos: son aquellos que se echan directamente a las aguas
continentales (cursos fluviales, aguas de transición, costas, lagos y lagunas,
aguas subterráneas, etc.) o a cualquier otro elemento perteneciente al Dominio
Público Hidráulico (aguas superficiales, cauces de los ríos y lechos de lagos y
embalses. No se incluyen las aguas privadas ni las aguas marinas). También se
incluyen aquellos vertidos que se inyectan directamente en el suelo y por tanto
contaminan las aguas subterráneas.
Vertidos indirectos: son aquellos que se realizan en las aguas continentales o en
otros elementos del Dominio Público Hidráulico a través de acequias, canales o
sistemas de recogida de aguas residuales o pluviales (tanques de tormenta). En
el caso de las aguas subterráneas se trata de aquellos vertidos que se filtran a
través del suelo y el subsuelo.
La ley también contempla algunos casos especiales, por ejemplo, los vertidos a canales
de riego se consideran directos, pues se vierten al agua que pertenece al Dominio
Hidráulico Público. Los vertidos a las ramblas pueden considerarse directos porque se
vierten a sus aguas o al cauce cuando está seco e indirecto a las aguas subterráneas ya
que pueden infiltrarse en el suelo. Por último, se consideran indirectos aquellos vertidos
que se realizan a las aguas superficiales que pueden afectar a la calidad de las aguas
receptoras.
Tipos de vertidos industriales
Una vez que ya sabemos qué son los vertidos industriales y cuál es su clasificación,
vamos a hablar de los tipos de vertidos industriales que existen. Existe una gran tipología
de industrias y dependiendo del tipo estas pueden generar residuos más o menos
contaminantes que otros. A continuación, vamos a explicar la clase de residuos que
pueden generar algunas de las principales industrias.
Construcción: los residuos son ricos en sólidos en suspensión, metales y pueden
ocasionar la variación del pH de las aguas receptoras.
Minería: también produce sólidos en suspensión, metales pesados y puede alterar
el pH. Además, genera materia orgánica y cianuros.
Textil y piel: los residuos procedentes de estas industrias pueden contener metales
como el cromo, taninos, sustancias tensoactivas, sulfuros, colorantes y tintes,
grasas, disolventes, ácidos (acético, fórmico, etc.) y sólidos en suspensión.
Dentro de estos sólidos se encuentran las fibras textiles sintéticas que se
consideran microplásticos.
Automoción: es una de las industrias más contaminantes. Produce aceites,
lubricantes, pinturas, metales, virutas, combustibles y aguas residuales.
Naval: fundamentalmente petróleo, productos químicos, disolventes y pigmentos o
colorantes.
Siderúrgica: metales pesados, ácidos y bases, aceites, virutas y sólidos.
Química inorgánica: sobre todo sustancias químicas como halogenados
(fluoruros), residuos con mercurio (metal pesado), fósforo, manganeso,
molibdeno, plomo, plata, selenio, zinc y también otros compuestos como
cianuros, amoniaco, compuestos nitrogenados, ácidos y bases.
Fertilizantes: sobre todo nutrientes en forma de nitratos y fosfatos
Pasta y papel: sólidos en suspensión, blanqueantes (cloro) y bases y otras
sustancias que pueden afectar a la cantidad de oxígeno disuelto en las aguas
receptoras.
Pesticidas: producen contaminantes orgánicos como organohalogenados u
organofosforados, compuestos cancerígenos, biocidas, etc.
Fibras químicas: aceites, compuestos orgánicos y también sustancias que afectan
a la cantidad de oxígeno disuelto en las aguas receptoras.
Pinturas, barnices y tintes: compuestos metálicos como algunos con zinc, cromo,
selenio, molibdeno, titanio, estaño, bario o cobalto entre otros.
Tratamiento de los vertidos industriales en el agua
Dado que los vertidos industriales pueden ser de muy distintos tipos y de diversa
composición es difícil establecer un tratamiento general que elimine todos los residuos. Es
muy importante a la hora de definir los tratamientos conocer la composición específica de
cada vertido, definir los puntos de vertidos y establecer los métodos de depuración físicos,
químicos o biológicos adecuados.
Descarga de aguas residuales:
El tratamiento de aguas residuales es necesario para la prevención de la contaminación
ambiental y del agua, al igual que para la protección de la salud pública. De acuerdo al
Banco Mundial, más de 300 millones de habitantes de ciudades en Latinoamérica
producen 225.000 toneladas de residuos sólidos cada día. Sin embargo, menos del 5% de
las aguas de alcantarillado de las ciudades reciben tratamiento. Con la ausencia de
tratamiento, las aguas negras son por lo general vertidas en aguas superficiales, creando
un riesgo para la salud humana, la ecología y los animales.
La falta de plantas de tratamiento para las aguas residuales en las ciudades y en las
industrias, hoteles y explotaciones mineras, agrícolas y ganaderas, ocasiona grandes
desechos de aguas contaminadas que hacen mucho daño al medio ambiente. La mayoría
de esas aguas es descargada en los ríos, lagos, mares, en los suelos a cielo abierto o en
el subsuelo, a través de los llamados pozos sépticos y rellenos sanitarios.
En las últimas décadas el mundo ha venido mostrando preocupación y está tratando de
resolver los problemas relacionados con la disposición de los efluentes líquidos
provenientes del uso doméstico, comercial e industrial de las aguas de abastecimiento.
La primera prioridad que demanda una comunidad es el suministro del agua, con calidad
adecuada y cantidad suficiente. Ya logrado este objetivo, surge otro no menos importante
que consiste en la adecuada eliminación de las aguas ya utilizadas que se convierten en
potenciales vehículos de muchas enfermedades y trastorno del medioambiente.
Las fuentes de agua (ríos, acuíferos, lagos, mar), han sido incapaces por sí mismas para
absorber y neutralizar esta carga contaminante, y por ello estas masas de agua han
perdido sus condiciones naturales de apariencia física y su capacidad para sustentar una
vida acuática adecuada, que responda al equilibrio ecológico que de ellas se espera para
preservar los cuerpos de agua. Como resultado, pierden aquellas condiciones mínimas
que les son exigidas para su racional y adecuado aprovechamiento como fuentes de
abastecimiento de agua, como vías de transporte o fuentes de energía.
Las aguas de desecho dispuestas en una corriente superficial (lagos, ríos, mar) sin ningún
tratamiento, ocasionan graves inconvenientes de contaminación que afectan la flora y la
fauna. Estas aguas residuales, antes de ser vertidas en las masas receptoras, deben
recibir un tratamiento adecuado, capaz de modificar sus condiciones físicas, químicas y
microbiológicas, para evitar que su disposición cause los problemas antes mencionados.
El grado de tratamiento requerido en cada caso para las aguas residuales deberá
responder a las condiciones que acusen los receptores en los cuales se haya producido
su vertimiento.
Las plantas de tratamiento de aguas residuales deben ser diseñadas, construidas y
operadas con el objetivo de convertir el líquido cloacal proveniente del uso de las aguas
de abastecimiento, en un efluente final aceptable, y para disponer adecuadamente de los
sólidos ofensivos que necesariamente son separados durante el proceso. Esto obliga a
satisfacer ciertas normas o reglas capaces de garantizar la preservación de las aguas
tratadas al límite de que su uso posterior no sea descartado.
Bacterias en las aguas residuales
La presencia de organismos patógenos, provenientes en su mayoría del tracto intestinal,
hace que estas aguas sean consideradas como extremadamente peligrosas, sobre todo al
ser descargadas en la superficie de la tierra, subsuelo o en cuerpos de agua. Es el caso
con la presencia de bacterias del grupo entérico que producen enfermedades de origen
hídrico como: fiebre tifoidea, paratifoidea, disentería, cólera, entre otras. Entre las
principales enfermedades causadas por virus presentes en las aguas residuales están:
poliomielitis, hepatitis infecciosa, entre otras, y la presencia de microorganismos producen
enfermedades como disentería amebiana, bilharziasis, entre otras.
Elementos dañinos de las aguas residuales
Malos olores: Consecuencia de las sustancias extrañas que contiene y los
compuestos provenientes de estas materias, con el desdoblamiento anaeróbico
de sus complejos orgánicos que generan gases resultados de la
descomposición.
Acción tóxica: Que muchos de los compuestos minerales y orgánicos que
contienen esas aguas residuales provoca sobre la flora y la fauna natural de los
cuerpos receptores y sobre los consumidores que utilizan estas aguas.
Potencialidad infectiva: Contenida en las aguas receptoras y que permite transmitir
enfermedades y se convierten en peligro para las comunidades expuestas. El
riego de plantas alimenticias con estas aguas ha motivado epidemias de
amebiasis, y su vertido al mar contaminación en criaderos de ostras y de peces.
Modificación de la apariencia física: La modificación estética en áreas recreativas
donde se descargan efluentes contaminados.
Polución térmica: Generada por ciertos residuos líquidos industriales que poseen
altas temperaturas.
Efecto mundial
Más de 1000 millones de toneladas de aguas residuales son vertidas anualmente al agua
subterránea, a ríos, lagos y océanos del mundo, contaminándolos con metales pesados,
disolventes, aceites, grasas, detergentes, ácidos, sustancias radioactivas, fertilizantes,
pesticidas y otros productos químicos. Esta contaminación química del medioambiente se
ha convertido en uno de los problemas globales más urgentes de la humanidad.
Esta contaminación se manifiesta con mayor intensidad en los países industrializados y
con una explotación intensiva de la agricultura. China, por ejemplo, ha tenido que admitir
que más del 80% de sus ríos están tan contaminados, que ya no son aptos para agua
potable ni para lavar. En Estados Unidos, dos de cada cinco ríos, incluyendo casi todos
los más grandes, están tan contaminados, que las autoridades sanitarias han tenido que
advertir a los habitantes que no se bañen ni pesquen en ellos. La esperanza de antaño de
que el ciclo del agua actuaría como planta purificadora a nivel global y que los océanos
servirían como vertederos universales de basura para la moderna civilización hace ya
tiempo que se ha revelado como una falacia y los sistemas de tratamiento de las aguas y
la disposición final de los desperdicios para evitar que contaminen, se han tornado más
que costosos, inasequibles hasta para las economías más privilegiadas.
En República Dominicana la situación es aún más crítica, al no existir una política
nacional de saneamiento que establezca las estrategias a seguir en ese sentido.
Están aún pendientes las tareas de avanzar en la superación de problemas vinculados
con la higiene del hogar, del entorno urbano y rural y de las cuencas de los ríos; mejorar
la recolección y disposición final de los desechos sólidos, drenaje pluvial, dar tratamiento
adecuado a las aguas residuales para la remoción de patógenos humanos y disponer la
construcción obligatoria de plantas de tratamiento en industrias, hoteles, de aguas
cloacales urbanas y otros, para poder reutilizar esas aguas residuales en labores
productivas.
Para mejorar las condiciones de salud y saneamiento en las regiones en vías de
desarrollo, se necesitan plantas de tratamiento eficientes para el manejo de agua potable
y aguas residuales. Como promedio, solamente 10% de las aguas de alcantarillado
recolectadas en Latinoamérica son sujetas a cualquier tipo de tratamiento.
Además del impacto ambiental, según la Organización Mundial de la Salud (OMS),
existen por lo menos 25 enfermedades que pueden ser provocadas por la contaminación
del líquido. En el caso de Colombia, las enfermedades más comunes por esta causa son
hepatitis A, fiebre tifoidea/paratifoidea y enfermedad diarreica aguda.