UN ENEMIGO
Iba yo al frente de mi Compañía
cuando, tendido en el camino,
lo encontré. Me miró con ojos ya vidriosos.
Movió unos labios lívidos,
alzó una mano vacilante
y, muy dificultosamente, dijo:
-¡Agua, agua, por Dios, sólo una gota.
Era su voz un apagado grito.
Me arrodillé a su lado,
limpié aquel rostro ya amarillo
y cubierto de polvo,
y le di de beber. Un gran gemido
exhaló el boliviano moribundo
y expiró. No sé qué me dijo
o qué quiso decirme,
pero aquellos opacos, fríos ojos de vidrio,
me mirarán eternamente
y eternamente agradecidos.
HUGO RODRÍGUEZ-ALCALÁ
Luis Irrazábal Barboza (Encarnación, 8 de agosto de 1891 - Asunción, 16 de marzo de 1958)
fue un militar paraguayo, héroe de la Batalla de Nanawa en la Guerra del Chaco contra Bolivia.
Cursó sus estudios primarios en la Ciudad de Encarnación, y los estudios secundarios en
la Ciudad de Asunción.
El 1 de abril de 1913, a la edad de 22 años, ingresó en el Ejército nacional y desde los primeros
momentos no dudó en cumplir con su deber, como en el caso de la defensa del gobierno que
hizo en 1915, cuando el intento de golpe contra el presidente Eduardo Schaerer.
El 20 de enero de 1933 se inició la primera batalla de Nanawa, en los primeros días de la batalla
los bolivianos sufrieron más de dos mil bajas, contra doscientos cuarenta y ocho de los
paraguayos, los bolivianos atacaban y los paraguayos defendían la posición.
Los caminos de acceso a Nanawa estaban repletos de cadáveres pero Kundt continuó
ordenando ataques frontales que aumentaban la cantidad de bajas.
Rodeados por el enemigo, sin posibilidad de ser auxiliados por tierra, el Coronel Luis Irrazábal
Barboza dispuso la rápida construcción de una pista de aviación, que posibilitó las audaces
maniobras de los pilotos, que haciendo caso omiso de la balacera, bajaban y subían,
transportando municiones a los sitiados, que solo disponían de cinco cartuchos por soldado. La
orden de Irrazábal no podía ser otra: “Una vez terminados los proyectiles, se pasará a la lucha
cuerpo a cuerpo, sin idea de retirada del Fortín Nanawa”.
Esa acción le hizo merecedor de la Cruz del Chaco.
Segunda Batalla de Nanawa
El comandante de las fuerzas bolivianas, el alemán Hans Kundt, preparó otro ataque el día 4 de
julio. En esa fecha se llevó a cabo el mayor ataque frontal de la guerra del Chaco. Los bolivianos
habían conseguido cavar un túnel y colocar en su extremo una poderosa mina, cerca del punto
central de resistencia de los paraguayos, esa mina hizo explosión en la hora establecida (9:00)
dando así la señal para el ataque en masa de siete mil bolivianos, apoyados por la fuerza aérea,
más de treinta cañones, una compañía de tanques y un cuerpo de lanzallamas. Pero la
incompetencia de Kundt los hizo lanzar a sus hombres directamente contra el fuego cerrado de
la defensa y los muertos se amontonaron frente a las posiciones.
El resultado fue la masacre por la falta de coordinación lo que motivó que los bolivianos
acabaran por ser víctimas de sus propios cañones. Al mediodía la artillería se detuvo al igual
que los tanques que se volvieron por diversas causas a sus líneas menos uno que fue destruido
y quedó abandonado en medio del campo de batalla.
Las fuerzas al mando del “Comandante Irra”, nombrado comandante del III Cuerpo de Ejército,
resistieron los tres días de lucha. Las jornadas siguientes fueron sanguinarias y esforzadas.
Emiliano R. Fernández cantó la heroica actuación con estas palabras, Comandante Irra ha
hendive Brizuela, mokôivevoi aña Mbaraka... por el buen desempeño realizado por ambos jefes
durante la batalla de defensa del fortín Nanawa. El desempeño de las tropas paraguayas fue el
de una entrega total, tanto en la primera batalla del 20 de enero como en la segunda del 4 de
julio de 1933.
LA HISTORIA DE MANUELA VILLALBA
Ni en la Guerra contra la Triple Alianza ni en la Guerra del Chaco se permitía el alistamiento de
mujeres para pelear en batallas, por eso es muy extraño el caso de Manuela Villalba.
Se dio a conocer en el periódico "El Orden" en 1934 donde se publicó un artículo muy extenso. Era
de Tavapy y al darse la orden de enrolamiento se presenta con su hermano, se corta el cabello y se
viste como hombre.
En agosto de 1933 los integrantes del Regimiento 2 “Ytororó” se encontraban defendiendo
posiciones en el Chaco Central. Dos hermanos, Luis y Manuel Villalba, estaban bajo las órdenes del
comandante de la compañía, el Teniente Ozuna. Luego de los combates del Km 7 del camino a
Saavedra, Ozuna fue herido de muerte y la división se replegó.
Los hermanos decidieron cambiar de unidad por cuenta propia sin pedir el pase reglamentario al
comando. Una noche, tomando el camino a Pirizal, se perdieron. En las proximidades de Orihuela
fueron encontrados por una patrulla paraguaya y ante el pedido de documentación, que no la
tenían, fueron llevados detenidos a Nanawa.
Fueron llevados ante un Tribunal de Guerra y lo que el Cnel. (Luis) Irrazábal hacía en esos casos era
el fusilamiento. Estando los dos sentenciados, su hermano mayor le dice a "Manuel", de 17 años,
que cuente que es mujer. Con el fusilamiento a punto de cumplirse revela que es mujer. Irrazábal no
le cree y piden un médico, el Doctor Lofruscio que estaba en la Sanidad, para una revisión.
Encuentran que es cierto. Se los absuelve; el hermano es reincorporado a las filas y a ella le mandan
a Asunción y se queda un tiempo en la Sanidad.
El pase fue muy simpático: "el soldado Manuel Villalba tiene permiso de este Comando para bajar y
permanecer en la capital por tiempo indefinido. Motivo: Cambio de sexo. Firmado: Irrazábal, Cnel.".
Manuela Villalba, de 17 años, la hermana menor de Luis no queriendo abandonar al hermano que
partió al frente desde su pueblo natal decidió cortarse el cabello y presentarse vestida de varón al
centro de enrolamiento. Fue llevada a Asunción para una inspecció[Link] inspección no era de
desvestirse por lo acuciante del tiempo. Era solo a vista por el médico que les vacunaba en el
Hospital, luego iban al Estadio (Defensores del Chaco) donde se les entregan los pertrechos y se les
enseñaba a manejar las armas, se les alzaba al barco rumbo a Puerto Casado.
Antes de volver a Tavapy, procedente del Chaco, conmutada la pena, ella pasó a servir en la Sanidad
de Florida y su hermano fue reincorporado a las filas combatientes.
Un periodista del Diario El Orden le preguntó: “¿Qué piensas hacer ahora?” “Visitar a mi madre y
regresar de inmediato al Chaco” respondió Manuela.
Quien Fue rojas silva
ADOLFO ROJAS SILVA: EL PRIMER HÉROE CAÍDO EN DEFENSA DEL CHACO
PARAGUAYO.
En el año 1927, la muerte del teniente Adolfo Rojas Silva, provocaría un grave incidente entre
Paraguay y Bolivia. El Paraguay ya contaría con el primer caído en lo que sería la gran epopeya
del Chaco, cinco años antes de su inicio.
Nació en Asunción, el 22 de febrero de 1906, hijo de Liberato Rojas (Presidente de la República
1911–1912) y de Susana Dolores Silva.
Realizó sus estudios en Montevideo y Buenos Aires.
Retornó al país y como estaba por cumplir la edad para el servicio militar, prefirió, inclinado por
su vocación, ingresar en la Escuela Militar, dirigida entonces por el General Manlio Schenoni.
Egresado del Colegio Militar prestó servicio en Concepción y en el Chaco, sector Casado, donde
tuvo por misión específica tender las primeras líneas telegráficas en los fortines del interior del
Chaco, pues en el Uruguay se había aficionado a la radiotelegrafía y poseía algunos
conocimientos al respecto.
El Tte 1º Rojas Silva fue asesinado el 25 de febrero de 1927, en las cercanías del Fortín Sorpresa.
Su muerte fue el hecho que desencadenó la defensa del Chaco paraguayo y condujo al inicio de la
guerra con Bolivia.
Los restos mortales del Primer Mártir de la Guerra del Chaco fueron trasladados al Memorial de
los Defensores del Chaco que se encuentra dentro de las instalaciones del Cuartel de la Victoria,
en la ciudad de San Lorenzo en solemne ceremonia fúnebre llevada a cabo en el 22 de febrero de
2018.
Guerra del Chaco: La amistad que surgió entre dos rivales
A pesar de la rivalidad que los separaba durante la Guerra del Chaco, un militar paraguayo y otro
boliviano entablaron una amistad al compartir la misma misión, defender los intereses de su país.
Ambos pidieron ser sepultados juntos y hasta ahora sus restos descansan en el suelo chaqueño.
El 2 de agosto de 1932, el presidente de entonces, Eusebio Ayala, decretó la movilización del pueblo
paraguayo para combatir a los bolivianos que disputaban tierras en el Chaco.
La concentración se realizó en el estadio La Liga, en Sajonia, actual Defensores del Chaco. De allí
partieron en embarcaciones hasta Puerto Casado y luego en trenes, pero para llegar a Isla Po'i
tuvieron que caminar muchos kilómetros.
Desde ese punto se trasladaron hasta Boquerón, donde se libró la batalla entre el 9 y el 29 de
setiembre.
Durante ese periodo cayó prisionero y con heridas el teniente paraguayo Fernando Velázquez. Esta
situación hizo que se reencontrara con el militar boliviano, Tomás Manchego, quien pidió que lo
trataran bien.
Y es que Manchego había caído en la misma suerte anteriormente y en esa situación conoció a su
par paraguayo. Ambos entablaron una amistad hasta que el boliviano quedó libre nuevamente.
No solo le devolvió el favor al compatriota que cayó herido sino que pidió al médico que lo atendía
que, de morir durante la contienda, fueran enterrados en la misma tumba. Ese mismo día murió
Velázquez y dos días después Manchego.
La promesa se cumplió y ambos descasan juntos en suelo chaqueño en el Fortín Boquerón.