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Análisis de Conducta y Condicionamiento

1. Los estímulos discriminativos advierten de la presencia de una consecuencia positiva o negativa para una conducta. El condicionamiento operante implica un estímulo discriminativo, una conducta y una consecuencia. 2. El refuerzo busca aumentar una conducta deseada mediante una consecuencia positiva, mientras que el castigo busca disminuir una conducta no deseada mediante una consecuencia negativa. 3. La evitación y el escape aumentan la probabilidad de una conducta a través de la eliminación de un estímulo aversivo
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Análisis de Conducta y Condicionamiento

1. Los estímulos discriminativos advierten de la presencia de una consecuencia positiva o negativa para una conducta. El condicionamiento operante implica un estímulo discriminativo, una conducta y una consecuencia. 2. El refuerzo busca aumentar una conducta deseada mediante una consecuencia positiva, mientras que el castigo busca disminuir una conducta no deseada mediante una consecuencia negativa. 3. La evitación y el escape aumentan la probabilidad de una conducta a través de la eliminación de un estímulo aversivo
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Universidad Autónoma de Santo Domingo

Investigación en el análisis de la conducta.

PARTICIPANTES:
Nayelis Maldonado Rojas
100538747

SECCION:
19

FACILITADOR:
Junior Méndez García
*Unidad 3 *

Investigar:

1.Estímulos discriminativos y los estímulos delta, consecuencia positiva y


negativa y ejemplo de estos.

Los estímulos discriminativos actúan como claves contextuales que indican a


las personas que su conducta implicará una consecuencia.
Los estímulos discriminativos son aquellos que señalan a un sujeto que la
realización de una determinada conducta implicará una consecuencia que
podrá ser positiva (un premio) o negativa (un castigo). Funcionan como una
clave contextual que hace más o menos probable la realización de la conducta.
No obstante, en ningún caso el estímulo discriminativo es el que provoca la
respuesta, simplemente advierte de la presencia de un consecuente. Es la luz
roja del semáforo que advierte al conductor que si no frena puede tener un
accidente.

El Condicionamiento Operante y la regla de los tres términos.

El estímulo discriminativo se engloba dentro del paradigma de


Condicionamiento Operante que es un método de aprendizaje cuyo
funcionamiento consiste en la asociación de refuerzos y castigos con un
comportamiento específico. Su objetivo es aumentar o disminuir la probabilidad
de que una conducta se vuelva a repetir a través de los efectos que tiene el
ambiente sobre ella. En concreto, el estímulo discriminativo es uno de los tres
términos elementales que componen el condicionamiento operante:

• Estímulo discriminativo: Estímulos antecedentes en forma de


circunstancias, acciones o acontecimientos que ocurren antes de un
determinado comportamiento.
• Comportamiento: respuesta operante de la persona.
• Consecuencia: Acción posterior a la respuesta que actúa como
reforzador.

Estos son los tres componentes de la regla de los tres términos cuya teoría
dice que, en presencia de un estímulo específico, el reforzador se presentará si
y sólo si la respuesta operante sucede.

Los estímulos discriminativos se dividen en positivos y negativos en base a si la


consecuencia de nuestra conducta es positiva (hay un premio o ausencia de
castigo) o negativa (castigo). Si regresamos al ejemplo anterior de la señal de
límite de velocidad, el hecho de regresar a casa sin ninguna multa hará que en
el futuro la señal sea un estímulo discriminativo positivo. En el caso de que
hubiéramos ido a una velocidad excesiva y nos multarán por ello, en la
siguiente ocasión la señal de límite de velocidad sería un estímulo
discriminativo negativo que provocaría la respuesta de tener cuidado y no
volver a cometer una infracción.
2.Reforzamiento frente a la aplicación del castigo.

Reforzamiento y castigo. Son dos conceptos importantísimos, dos principios


fundamentales en el condicionamiento operante.

El condicionamiento operante nos dice que nuestras conductas se ven


modificadas por los estímulos que las siguen, pudiendo aumentar su
probabilidad de emisión o disminuir. La confusión se produce porque pensamos
que “reforzamiento” consiste en dar algo bueno para aumentar una conducta, y
“castigo” en dar un estímulo negativo, pero no es así.

Hay una manera sencilla de explicarlo, refiriéndose a lo que queremos


conseguir:

Si queremos aumentar la frecuencia de una conducta, hablamos de


reforzamiento.

Refuerzo positivo
Su finalidad es "premiar" a las personas para que aumenten la frecuencia de
una conducta deseable.

En este caso, después de que una persona haga la conducta que deseamos, le
damos un premio con el objetivo de que aumente su frecuencia. Por ejemplo, si
un niño se pone solo los zapatos y le damos un caramelo, es más probable que
vuelva a ponerse solo los zapatos que si no hacemos nada.

Para que la técnica sea eficaz es importante tener en cuenta los siguientes
factores:

Tiempo entre la conducta y el refuerzo. Puede ser inmediato o diferido. Por lo


general, con los niños pequeños funcionan mejor los inmediatos.
Cantidad y calidad. Cuánto mejor y mayor sea el reforzador, habrá más
probabilidades de que se vuelva a producir la conducta. Hay que tener en
cuenta que se deben dar reforzadores que motiven a cada persona. No todos
son útiles para todas las personas.

Tipos de reforzadores
Los reforzadores pueden ser de diferente naturaleza. Teniendo en cuenta un
contexto laboral, serían los siguientes:

• Atención. Cuando prestamos más atención a una persona, le


ofrecemos elogios, le dejamos elegir asiento u oficina, le pedimos su
opinión, etc.
• Económicos. En este caso son todos los que tienen que ver con el
dinero: días de vacaciones pagados, pagar horas extras, ofrecer una
tarjeta de crédito y similares.
• Tiempo. Son los relativos a ofrecer tiempo libre, ofrecer días de
descanso, dar más tiempo de lo normal para comer, etc.
• Participación. Brindar más responsabilidad, dar voz, ofrecer la
posibilidad de formarse y muchos más.
Refuerzo negativo

Lo cierto es que este tipo de reforzador no es conocido por todas las personas.
Ocurre cuando queremos aumentar la probabilidad de que algo ocurra y, para
ello, realizamos un estímulo aversivo. En otras palabras, buscamos que una
persona haga algo con el objetivo de eliminar un estímulo negativo.

Pondremos un ejemplo de ello. Los coches modernos emiten una sirena si el


coche se pone en marcha y no nos hemos puesto el cinturón de seguridad. En
este caso, nos ponemos el cinturón (conducta deseada) con el objetivo de que
la sirena del coche se pare (estímulo aversivo).

La próxima vez que entremos en el coche será probable que nos pongamos el
cinturón incluso antes de que empiece a sonar la alarma solo por no escuchar
ese desagradable ruido.

Pongamos ahora un ejemplo con los niños. Un niño recoge su habitación


(conducta deseada) por no escuchar a sus padres insistiéndole que recoja la
habitación (estímulo aversivo).

Castigo positivo: Presentar un estímulo de desagrado para disminuir la


frecuencia de una conducta, por ejemplo: dar un golpecito en la pata a un gato
que está arañando un mueble.

Castigo negativo: Retirar un estímulo satisfactorio para disminuir la frecuencia


de una conducta, por ejemplo: los padres que no prestan atención al niño
cuando éste se pone a gritar.
3.Evitación y escape en el marco de la Psicología Conductual, ejemplo.

El condicionamiento de escape, la probabilidad de la respuesta objetivo se


incrementa. Otro término para denominar al condicionamiento de escape sería
reforzamiento negativo (Skinner, 1953). El término reforzamiento indica que es
análogo al reforzamiento positivo, ya que en que en ambos casos se fortalecen
respuestas. El término negativo indica que el efecto de fortalecimiento ocurre
porque la respuesta lleva a la eliminación de un estímulo aversivo.
El condicionamiento de escape es habitual en la vida cotidiana. En presencia
de un destello brillante, hemos aprendido a escapar de la intensidad de esa luz
cerrando los ojos o frunciendo el ceño. Cuando una habitación es muy fría,
escapamos poniéndonos un abrigo. Cuando hace mucho calor escapamos del
mismo encendiendo el ventilador o el aire acondicionado. Si hay obras en la
calle debajo de casa cerraríamos las ventanas para escapar del ruido.
Este tiene la desventaja de que el estímulo aversivo debe estar presente para
que ocurra la respuesta deseada. Por ejemplo, se coloca a un niño en una silla
tras haber cometido una “falta” y se le dice que debe tomar una postura
correcta cuando suene el clic de una campana, al estar pendiente del sonido,
antes de que éste ocurriera, mostraba una buena postura. Por este motivo, el
condicionamiento de escape no suele ser una contingencia final para mantener
la conducta, sino más bien un entrenamiento preparatorio para el
condicionamiento de evitación.
Así, al niño le influyó el condicionamiento de evitación después de haber
mostrado conductas de escape. El principio de condicionamiento de evitación
establece que la frecuencia de una conducta aumentará si previene la
ocurrencia de un estímulo aversivo. Durante el procedimiento de evitación
empleado con el niño, una buena postura evitaba la ocurrencia del tono.
Nótese que tanto el condicionamiento de escape como el de evitación implican
la presentación de un estímulo aversivo y en ambos aumenta la probabilidad de
la conducta.
No obstante, una respuesta de escape elimina un estímulo aversivo que ya se
ha presentado, mientras que la respuesta de evitación impide que ocurra el
estímulo aversivo.
El clic del aparato cuando el niño se encorvaba era un estímulo de advertencia,
también denominado estímulo aversivo condicionado, que señalaba la
aparición del tono tres segundos después. El niño aprendió rápidamente a
erguirse ante el sonido del clic para evitar el estímulo aversivo de apoyo, el
tono. Este tipo de condicionamiento de evitación, que incluye una señal de
advertencia, que permite a la persona prepararse para el estímulo aversivo
inmediato, se conoce como condicionamiento de evitación discriminada.
Debido a que el sonido del clic se convirtió en castigo condicionado mediante
los emparejamientos con el estímulo aversivo de apoyo, el procedimiento
usado con el niño también incluía un componente de castigo. Si el niño estaba
encorvado, el sonido del clic, un castigo condicionado, tenía lugar. Por esto, el
niño empezó a llevar el aparato, se reforzó que estuviera erguido mediante
condicionamiento de escape y se mantuvo la postura correcta mediante
condicionamiento de evitación, mientras la postura encorvada se castigaba
inmediatamente. No es sorprendente entonces que los resultados fueran tan
espectaculares.

El condicionamiento de evitación también es habitual en la vida cotidiana: en


muchas aulas, los niños aprenden a responder adecuadamente
fundamentalmente para evita hacer el ridículo o las malas notas; el sistema
legal se basa sobre todo en el condicionamiento de evitación; se pagan los
impuestos para evitar ir a la cárcel; se mete dinero en los parquímetros para
evitar las multas; se pagan las multas para evitar una citación del juzgado.

Errores comunes: refuerzos e incentivos


Aquí conviene resaltar una cuestión que muchas veces lleva a error, y es que
estamos hablando de refuerzo negativo y de estímulo aversivo. Muchas
personas creen, erróneamente que todos los refuerzos han de ser estímulos
que resulten agradables para el sujeto, pero ya hemos visto que refuerzo
únicamente hace referencia al aumento de la probabilidad de la respuesta que
buscamos, ni más ni menos.

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