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En Guatemala

Decreto 843 aprueba 9 convenios de la Organización Internacional del Trabajo relacionados con la protección de los derechos laborales, incluyendo exámenes médicos para jóvenes, duración máxima de contratos para indígenas, libertad sindical, organización de servicios de empleo, protección de salarios, y derechos de organización y negociación colectiva. El decreto busca mejorar las condiciones laborales en Guatemala a través de la ratificación de estas normas internacionales.
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Decreto 843 aprueba 9 convenios de la Organización Internacional del Trabajo relacionados con la protección de los derechos laborales, incluyendo exámenes médicos para jóvenes, duración máxima de contratos para indígenas, libertad sindical, organización de servicios de empleo, protección de salarios, y derechos de organización y negociación colectiva. El decreto busca mejorar las condiciones laborales en Guatemala a través de la ratificación de estas normas internacionales.
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Decreto 843

Fecha publicación 11 de febrero de 1952

Tomo / Diario / Libro:

CXXXIV-83-977

Fecha de emisión:

Miércoles, 07 de noviembre de 1951

Aprueba los convenios suscritos por la Conferencia Internacional del Trabajo números: - 77 Examen
médico de los jóvenes en la industria - 78 Examen médico de jóvenes en trabajos no industriales - 79
Trabajo nocturno de los menores de edad en ocupaciones no industriales - 81Inspección del trabajo - 86
Duración máxima de los contratos de trabajo del os indígenas - 87 Libertad sindical y protección al
derecho sindical - 88 Organización de un servicio de empleo - 89 Trabajo nocturno de las mujeres
empleadas en la industria - 90 Trabajo nocturno de los menores en trabajos no industriales - 94 Relativo
a cláusulas laborales en los contratos públicos de trabajo - 95 Protección al salario - 96 Agencias
remuneradas de colocación - 97 Trabajadores migrantes - 98 Derecho de organización y negociación
colectiva.

La pandemia mundial de la COVID-19 y la posterior crisis del empleo han puesto


de manifiesto el papel esencial de los servicios de empleo -servicios públicos de
empleo y agencias de empleo privadas- para vincular a los buscadores de empleo
con los puestos de trabajo, ayudar a los empresarios a encontrar los trabajadores
que necesitan y ayudar a ambas partes a adaptarse a las perturbaciones del
mercado laboral.

Dos normas internacionales del trabajo proporcionan el marco para la regulación


eficaz de los servicios de empleo: el Convenio sobre los servicios de empleo, 1948
(núm. 88)  y el Convenio sobre las agencias de empleo privadas, 1997 (núm. 181)  .
La OIT alienta a los Estados miembros a que ratifiquen y apliquen ambos
convenios, con el fin de apoyar una recuperación centrada en las personas que
beneficie a todos mediante el funcionamiento óptimo de los mercados laborales.

Los Convenios promueven:


 Servicios de colocación y reclutamiento fiables.

 Mejor adecuación de las competencias a las necesidades de las empresas.

 Normas equilibradas que facilitan el funcionamiento de las empresas y


protegen a los trabajadores.

 Contratación responsable y justa.

 Reducción del empleo informal.

Promoviendo la ratificación del


Convenio sobre el servicio del
empleo núm. 88
La pandemia mundial de la COVID-19 y la consiguiente crisis de empleo han
puesto de manifiesto el papel crítico de los servicios públicos de empleo y, por
extensión, del Convenio sobre el servicio del empleo de la OIT, 1948 (núm. 88)
que les sustenta.

Promoviendo la ratificación del


Convenio sobre el servicio del
empleo núm. 88
La pandemia mundial de la COVID-19 y la consiguiente crisis de empleo han
puesto de manifiesto el papel crítico de los servicios públicos de empleo y, por
extensión, del Convenio sobre el servicio del empleo de la OIT, 1948 (núm. 88)
que les sustenta.

Una ratificación más amplia del C88, que exhorta a los gobiernos que mantengan
un servicio público de empleo gratuito en todo el país, puede contribuir a reparar
los daños sociales y económicos causados por la crisis, mediante la promoción de
una recuperación basada en los principios del trabajo decente.
La OIT insta a los Estados Miembros que aún no lo hayan hecho a que consideren
la posibilidad de ratificar y aplicar el Convenio núm. 88, un instrumento que sigue
siendo muy pertinente en un mundo laboral en evolución.

La ratificación del C88 contribuye a mejorar el funcionamiento de los mercados


de trabajo, sobre todo promoviendo la participación de los grupos que enfrentan
situaciones de discriminación por género, edad, discapacidad, raza, etnia y su
situación migratoria, entre otros factores.

Generar más y mejores empleos el mayor reto para


Guatemala
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Escrito por: María del Carmen Aceña

Guatemala, 1 de abril del 2019

El tema económico es el que más preocupa a los guatemaltecos. Un país debiera de


ofrecer como mínimo a sus habitantes salud, educación, seguridad y oportunidades de
trabajo para generar sus propios ingresos y tener una vida digna. Sin embargo, la
economía del país no progresa.
De los casi siete millones de personas que pertenecen a la Población Económicamente
Activa (PEA) se estima que tan solo 4.01 millones son asalariados. Lamentablemente sólo
1.31 millones están registradas como trabajadores formales en el seguro social. Otras 750
mil laboran en los Estados Unidos, quienes aportan casi el 12% de la producción nacional,
cifra que supera la carga tributaria del año pasado que fue menor del 10% -mientras las
remesas aumentan, los ingresos tributarios disminuyen.

Durante las últimas décadas, Guatemala ha experimentado múltiples cambios en su


estructura productiva. A pesar de algunos avances, el país ha sido incapaz de articular una
estrategia de desarrollo de largo plazo cuyo objetivo sea incrementar los ingresos de la
población por medio de oportunidades de empleo más productivas, mejor remuneradas y
con protección social.

Se tienen bajas tasas de crecimiento del país, con relación al aumento poblacional. Hay
poca inversión total y por trabajador, la productividad es escaza y hay poca capacidad
para generar empleos más productivos, formales y a gran escala.

Muchos podrán argumentar que si, se elevaran las tasas de crecimiento e inversión, la
productividad de los factores, la eficiencia de las instituciones del estado, el nivel
educativo de la fuerza laborar, la calidad y la cantidad de infraestructura productiva, y la
mejora de la seguridad ciudadana y certeza jurídica sobre las inversiones, se aumentaría
el empleo. Sin embargo, podría resultar insuficiente para generar oportunidades de
empleo productivo y formal masivo si no se da una transformación productiva.

Según un estudio reciente presentado por CIEN como parte del proyecto Ruta para el
Desarrollo de Guatemala, señala que la estructura productiva actual se adaptó a
acumulación de factores negativos y a la desarticulación de una estrategia de desarrollo
orientándose hacia sectores menos intensivos en el uso de mano de obra. Se han
utilizado procesos productivos y tecnologías ahorradoras de mano de obra, sustituyendo
al trabajador por capital, y orientando su producción hacia el mercado doméstico.

Ahora bien, la investigación señala que si, se desea afrontar con éxito el reto de la
generación masiva de empleo productivo, formal y mejor remunerado, se requiere de una
transformación productiva que promueva actividades económicas intensivas en el uso de
mano de obra, con capacidad de absorber grandes cantidades de trabajadores poco
calificados, permitiendo una mejora continua de la productividad laboral. Su producción
debe dirigirse a los mercados internacionales y bienes y servicios con creciente valor
agregado (como la industria manufacturera: confección de vestuario, calzado, muebles y
otros).

CIEN recomienda dos acciones de corto plazo. Primero modificar los incentivos
económicos actuales a favor de las actividades con alto potencial de generación de
empleo formal. Deben generarse condiciones habilitantes específicas para sectores como
la manufactura ligera, los servicios intensivos en mano de obra y agricultura intensiva en
mano de obra de alto valor agregado. El desarrollo de los sectores se tiene que reflejar en
mejoras en la productividad laboral de manera sostenida y en aumentos en el valor
agregado de los productos, que tienen la capacidad de comercializarse a nivel
internacional.

La segunda tiene relación con asegurar que los costos laborales sean competitivos y
predecibles en el tiempo. Para garantizar la creación de empleo formal, deben
promoverse reformas que garanticen la competitividad de los costos laborales respecto
de los más cercanos competidores, así como la certeza en la evolución de este costo a lo
largo del tiempo. Por lo tanto, se requiere modificar el mecanismo y frecuencia como
actualmente se fijan los salarios mínimos, y hacerlo en función a criterios técnicos e
independencia de intereses políticos. Asimismo, es importante avanzar en la
flexibilización de las regulaciones laborales, procurando generar condiciones que
garanticen la certeza jurídica de las nuevas reglas, así como su estricto cumplimiento.

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