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Estrategias Anti-Bullying para Niños

Las estrategias efectivas para enfrentar el bullying incluyen: 1) hablar consigo mismo para reforzar la autoestima, 2) ignorar a los acosadores para evitar darles más atención, y 3) expresar los sentimientos usando un "mensaje yo" para comunicar cómo se siente la víctima y pedir que cese el maltrato. Sin embargo, cuando el bullying se vuelve persistente o incluye amenazas o contacto físico, los adultos deben intervenir para determinar la mejor manera de poner fin al acoso.

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Estrategias Anti-Bullying para Niños

Las estrategias efectivas para enfrentar el bullying incluyen: 1) hablar consigo mismo para reforzar la autoestima, 2) ignorar a los acosadores para evitar darles más atención, y 3) expresar los sentimientos usando un "mensaje yo" para comunicar cómo se siente la víctima y pedir que cese el maltrato. Sin embargo, cuando el bullying se vuelve persistente o incluye amenazas o contacto físico, los adultos deben intervenir para determinar la mejor manera de poner fin al acoso.

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Infancia Maltratada
Manual de Intervención, Noelia García Diéguez y Victoria Noguerol Noguerol. Editorial EOS, 2007

Capítulo 5. Bullying: Una forma oculta de maltrato entre iguales (Página 67). Página 84:
Sugerencias de estrategias eficaces para enfrentarse a las burlas

Las burlas no pueden evitarse y los niños no pueden controlar lo que otros dicen; sin embargo, ellos pueden aprender
a controlar sus propias reacciones. Los profesores pueden enseñarles las estrategias simples enumeradas a continuación,
que los fortalecerán mientras reducen sentimientos de impotencia. Cuando los niños se dan cuenta que hay estrategias
afectivas que pueden utilizar en estas situaciones de burlas, sus habilidades de enfrentarlas se fortalecen.

- Hablar consigo mismo. Aliente a los niños a pensar sobre qué pueden decirse a sí mismos cuando los están
burlando (Bloch, 1993). Un niño puede decirse a sí mismo, "aunque no me guste esta burla, yo puedo manejarla".
Debe preguntarse "¿es verdadera esta burla?". Frecuentemente no lo es. Otra pregunta es, "la opinión de quién es
más importante... ¿del que esa molestándome o la mía?". También es de ayuda para el niño que está siendo
molestado, pensar sobre las cualidades para contrarrestar los comentarios negativos.
- Ignorar. Las reacciones de mal genio o llanto frecuentemente invitan a continuar con las burlas; suele ser más
efectivo para el niño ignorar al que le molesta. El niño que está siendo molestado no debe mirar ni responder al
que está molestando. Los niños deben pensar que el que se burla de ellos es invisible y actuar como si nada estuviera
pasando. Si es posible, se recomienda alejarse del que molesta. Debe señalarse que el ignorar podría no ser efectivo
en situaciones prolongadas de burlas.
- El mensaje Yo. Es una forma firma y efectiva para que los niños expresen sus sentimientos. El niño expresa
cómo se siente, qué le ha causado sentirse así y qué le gustaría que otros hicieran diferente. Por ejemplo, pondría
decir: "Me siento enojado cuando te burlas de mis gafas. Me gustaría que no lo volvieras a hacer". Esta estrategia
generalmente funciona mejor cuando se expresa en una situación estructurada y supervisada, por ejemplo, en la
clase. Cuando se utiliza en otras situaciones, como el recreo o en el autobús escolar, puede generar más burlas si
el que se está burlando percibe que el niño molestado está alterado. No obstante, esta es una habilidad fácil de
enseñar a los niños para ayudarles a tratar con muchas situaciones.
- Visualización. Muchos niños responden bien a palabras visualizadas que les "rebotan". Esto les da la imagen de
no tener que aceptar o creer lo que se les dice. Esta imagen puede ser creada mostrándoles cómo un balón rebota.
Otra visualización es que el niño simule que tiene un escudo a su alrededor que ayuda a que las burlas le reboten.
Una vez más, esta técnica les da a los niños el mensaje de que ellos pueden rechazar estas humillaciones.
- Re-enfoque. Cambiar la percepción sobre el comentario negativo convirtiendo la burla en un elogio. Por
ejemplo, un niño molesta a otro por sus gafas, "cuatro ojos, cuatro ojos…". El niño molestado puede responder:
"gracias por darte cuenta de mis gafas". El que está molestando puede quedar confundido, especialmente cuando
no hay una reacción de rabia. Otro niño, puede responder a la burla diciendo: "es una burla excelente".
- Estar de acuerdo con los hechos. Este método puede ser una de las formas más fáciles de manejar un insulto
o burla (Cohen-Posey, 1995). Si la burla es: "tienes muchas pecas", el niño molestado puede responder: "Sí, yo
tengo muchas pecas"; si la burla es: "Eres un llorón", el niño molestado puede responder: "Lloro fácilmente". Estar
de acuerdo con los hechos generalmente elimina el sentimiento o el deseo de esconder las pecas o las lágrimas.
- La respuesta ¿Y?. Dar esta respuesta es una muestra de indiferencia ante la burla y le resta importancia. Los
niños encuentran esta respuesta simple y muy efectiva.
- Responder al que se burla con un elogio. Por ejemplo, si un niño es molestado sobre la forma en que corre,
él puede responder: "tú eres un corredor veloz".
- Utilizar el humor. El humor muestra que se le ha dado poca importancia a la humillación o a los malos
comentarios. La risa frecuentemente puede convertir una situación hiriente en una situación cómica.
- Solicitar ayuda. A veces es necesario buscar la asistencia de un adulto si el que se burla es persistente.

Cuando la burla se convierte en acoso. Muchos tipos de burlas pueden ser tratadas efectivamente por lo niños
involucrados y otras veces, con la ayuda de las familias, profesorado y otros profesionales especializados. Sin embargo,
las burlas se convierten en acoso, si éstas son repetidas o prolongadas, amenazan o resultan violentas o si involucran
contacto físico inapropiado. Los adultos deben estar alerta a la posibilidad de acoso e intervenir cuando sea necesario
si éste se sospecha o anticipa. En tales casos, podría ser necesario involucrar a profesionales y padres para determinar
la actuación adecuada para terminar el acoso.

Y, ¿se puede prevenir?. "Sí, desde que se empieza a detectar que el escolar no tiene amigos, que está solo. Con
trabajo, construyendo un colegio cohesionado, donde el colectivo se preocupe por los individuos" (Díaz Aguado, 2006).

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