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Analisis de Sentencia C105 de 1994

Este documento presenta el resumen de un fallo de la Corte Constitucional Colombiana sobre la igualdad de derechos entre hijos legítimos e ilegítimos. Se demanda la inconstitucionalidad de varios artículos del Código Civil que establecen diferencias. La Procuraduría y otros intervinientes argumentan a favor de declarar inconstitucionales los artículos que usan el término "legítimos", mientras que uno argumenta a favor de la constitucionalidad del artículo sobre herencia entre hermanos. La Corte Constitucional analizar

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Analisis de Sentencia C105 de 1994

Este documento presenta el resumen de un fallo de la Corte Constitucional Colombiana sobre la igualdad de derechos entre hijos legítimos e ilegítimos. Se demanda la inconstitucionalidad de varios artículos del Código Civil que establecen diferencias. La Procuraduría y otros intervinientes argumentan a favor de declarar inconstitucionales los artículos que usan el término "legítimos", mientras que uno argumenta a favor de la constitucionalidad del artículo sobre herencia entre hermanos. La Corte Constitucional analizar

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País COLOMBIA

Ciudad BARRANQUILLA
Nombre del PEDRO ANTONIO CASTRO SUAREZ
Estudiante
Identificación CR 62#64-91
Nivel de Formación 10SEMESTRE
del estudiante
(Indique Semestre)
E-mail de Contacto [email protected]
Teléfono 3008187086
fonos de Contacto
Corporación judicial CORORACION JUDICIAL:CORTE CONSTITUCIONAL
de donde emana el C 105 DE 1994
fallo. No. Rad. Magistrado ponente :DR.JORGE ARANGO MEJIA
Investigador Asesor
Línea de Investigación FAMILIA EN LA CONSTITUCION POLITICA
(seleccionar una) VIGENTE/IGUALDAD DE DERECHOS Y OBLIGACIONES
ENTRE LOS HIJOS En apoyo de esta tesis, está el inciso
primero del artículo 13. Todas las personas nacen libres
e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y
trato de las autoridades y gozarán de los mismos
derechos, libertades y oportunidades sin ninguna
discriminación por razones de sexo, raza, origen
nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o
filosófica.
INTRODUCCIÓN. En el análisis de este documento veremos las posiciones
jurídicas, adoptadas por la Corte Constitucional Colombiana en materia de
filiación. Entendida esta, como la relación que se genera entre procreantes y
procreados o entre adoptantes y adoptado.

El tema enunciado, teniendo en cuenta que la filiación es una relación


jurídica que se establece entre padre e hijos reviste gran importancia pues
determina el nacimiento de pluralidad de derechos y obligaciones para
todos aquellos que se encuentren ligados por el vínculo de filiación. Es por
tal motivo, la preocupación de la Corte Constitucional pronunciarse sobre
esta materia y establecer precedentes jurisprudenciales que orienten la
actividad de los administradores de justicia y de los particulares en un
futuro, también es clara la posición de la corte en considerar en su función
de juez de tutela ha concedido varias acciones por considerar el derecho a
la filiación como fundamental.

PLANTEAMIENTO Y FORMULACION DEL PROBLEMA JURIDICO. Norma


demandada: Demanda de inconstitucionalidad de los artículos 61 (parcial) 222 244 249
260 411 (parcial) 457 (parcial) 465 (parcial) 537 (parcial) 550 (parcial) 596 1016 (parcial)
1025 (parcial), 1047, 1226 (parcial) 1242 1236 1253 1259 1261 y 1266 (parcial) del
Código Civil.
El ciudadano León Darío Puerta Amaya, en uso del derecho consagrado en los artículos
40, numeral 6 y 241, numeral 4o., de la Constitución, presentó ante esta Corporación
demanda de inconstitucionalidad contra varios artículos del Código Civil.
Por auto del veinticinco (25) de agosto de 1993, el Magistrado Sustanciador admitió la
demanda, ordenando la fijación del negocio en lista para asegurar la intervención
ciudadana dispuesta por los artículos 242, numeral 1o., de la Constitución y 7o., inciso
segundo, del decreto 2067 de 1991; el envió de copia de la demanda al Señor
Presidente de la República y al Señor Presidente del Congreso de la República, como
al Señor Procurador General de la Nación para que rindiera su concepto.
Cumplidos los requisitos exigidos por el decreto 2067 de 1991 y recibido el concepto del
señor Procurador General de la Nación, entra la Corte a decidir
ARGUMENTO CENTRAL DE LOS INTERVINIENTE C. INTERVENCIONES.
Dentro del término constitucional establecido para intervenir en la defensa o
impugnación de los artículos acusados, presentaron escritos la Directora General del
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, I.C.B.F., y el ciudadano designado por el
Ministerio de Justicia.
1o-. Intervención de la Directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
ICBF
La doctora Martha Ripoll de Urrutia, Directora General del ICBF, solicita a la
Corporación declarar exequibles las normas acusadas.
Considera, que corresponde al legislador ajustar la normatividad que regula las
relaciones familiares, a la nueva perspectiva constitucional que reconoció la igualdad
existente entre la familia originada en el matrimonio y aquella producto de la voluntad
libre y espontánea de un hombre y una mujer para constituirla.
El problema planteado por el demandante, no se soluciona suprimiendo de los artículos
acusados la frase "legítimos", ello por el contrario, produciría caos y confusión en
materia tan importante como ésta. Como tampoco sería solución retirar tales normas del
ordenamiento, pues ello no garantiza la igualdad que debe existir entre una y otra clase
de familia, y ocasionaría un vacío legislativo de graves consecuencias.
La solución, dice, esta en manos del legislador quien "se encuentra en mora de abordar
tan empeñosa y urgente tarea."
2o-. Intervención del ciudadano designado por el Ministerio de Justicia.
El ciudadano designado por el Ministerio de Justicia, afirma que le asistiría razón al
demandante, en relación con la inconstitucionalidad de las normas del Código Civil
acusadas, si la ley 29 de 1982 no fuese tan clara al reconocer la igualdad de derechos y
obligaciones entre los hijos legítimos, extramatrimoniales y adoptivos, y no hubiera
derogado toda la normatividad que fuera contraria a tal precepto.
Entonces, derogados todos los artículos que establecían discriminación entre unos hijos
y otros, por su origen familiar, un pronunciamiento de la Corte declarando la
inconstitucionalidad de tales normas sería inocuo.
En relación con la supuesta inconstitucionalidad del artículo 1047 del Código Civil,
considera que esa disposición responde a una ley natural, según la cual, las relaciones
de los hermanos carnales, son por lo general, más intensas que las existentes entre
hermanos medios. Por tanto, una norma que permita a aquellos una mayor participación
en la sucesión en relación con la de quienes no tienen en común sino a uno de sus
padres, no puede desconocer ningún precepto constitucional.
Pero, de existir el mismo amor entre una y otra clase de hermanos, la supuesta
desigualdad que alega el actor, se soluciona en el testamento, donde se puede
reconocer una partición en la sucesión, mayor a la que prevé la norma acusada.
Finalmente, solicita la declaratoria de constitucionalidad del artículo 596 del Código
Civil, porque es una norma que a diferencia de lo que opina el demandante, respeta la
libertad de cultos, la libertad de conciencia, y el libre desarrollo de la personalidad del
menor.
D.) INTERVENCIÓN DEL PROCURADOR GENERAL DE LA NACION.
Por medio de oficio No. 312, del siete (7) de octubre de mil novecientos noventa y tres
(1993), el señor Procurador General de la Nación rindió el concepto de rigor.
El Ministerio Público inicia su intervención solicitando la declaratoria de inexequibilidad
de los artículos 61 (parcial), 222, 260, 411 (parcial), 457 (parcial), 465 (parcial), 537
(parcial), 550 (parcial), 1025 (parcial) y 1266 (parcial) del Código Civil, por considerar
que la expresión "legítimos" usada en cada una de estas normas, desconoce el
principio a la igualdad consagrado en el artículo 13 de la Carta, pero en especial el
artículo 42, que reconoce la igualdad existente entre los hijos habidos en el matrimonio
o fuera de él. Igualdad que no sólo se aplica entre las relaciones padres e hijos, sino en
las de sus ascendientes, descendientes y colaterales.
El artículo 222 del Código Civil, además de desconocer el principio de igualdad
consagrado en los artículo 13 y 42 de la Carta, vulnera el derecho de toda persona a
acceder a la administración de justicia, artículo 229 del mismo estatuto, por el sólo
hecho del origen familiar.
Los artículos 1025 y 1266 resultan contrarios a la Constitución, al no reconocer a los
ascendientes y descendientes ilegítimos, la facultad de desheredar a quienes producen
graves atentados contra ellos o sus bienes, tal como está consagrado para la
ascendencia o y descendencia legítima.
Por otra parte, considera que el artículo 1047 es exequible, pues no establece
diferencia alguna entre los hermanos, por razón de su origen familiar.
Otra cosa, es que la norma prevea que los hermanos carnales hereden el doble de lo
que puede heredar un hermano medio, en el orden hereditario de los hermanos. La
distinción que este artículo establece, tiene su razón de ser en los lazos afectivos
existentes entre hermanos carnales. Si estos mismos lazos existen entre un hermano
carnal y uno medio, ello podrá reflejarse en el testamento.
Para finalizar, justifica la exequibilidad del artículo 596 del Código Civil, argumentando
que si las guardas y curadurías buscan proteger los intereses, libertades y derechos de
aquel que no pude dirigirse así mismo, no puede encomendarse tan importante labor a
quien profese creencia diferente a la de su pupilo, por la influencia "negativa" que ese
hecho podría producir en aquel.
Influencia negativa, explica el Ministerio Público, que se produciría por el eventual
conflicto entre la religión heredada por el pupilo y la practicada por el guardador, y no
por los postulados de cada una de ellas. Conflicto que repercutiría en el desarrollo de la
personalidad del menor, que es el sujeto más débil de la relación.
La norma, concluye el Ministerio Público, contiene un elemento racionalizador, y es el
que permite que sean los ascendientes quienes decidan qué influencia puede tener en
el pupilo, el hecho de que su guardador profese otra religión, ya que si no lo consideran
relevante pueden autorizar el ejercicio de la guarda.
II.- CONSIDERACIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL.
Procede la Corte Constitucional a decidir, previas las siguientes consideraciones:
Primera.- Competencia.
La Corte Constitucional es competente para conocer de esta demanda, según el
numeral 4 del artículo 241 de la Constitución.
Segunda.- La igualdad de derechos entre los hijos.
En Colombia existe igualdad entre los hijos legítimos, extramatrimoniales y adoptivos,
en lo relativo a los derechos y obligaciones. Así lo dispuso el artículo 1o. de la ley 29 de
1982: "Los hijos son legítimos, extramatrimoniales y adoptivos y tendrán iguales
derechos y obligaciones."
La igualdad consagrada por la norma citada fue ratificada por el inciso sexto del artículo
42 de la Constitución, así: "Los hijos habidos en el matrimonio o fuera de él, adoptados
o procreados naturalmente o con asistencia científica, tienen iguales derechos y
deberes".
El artículo 1o. de la ley 29 de 1982 fue la culminación de un proceso comenzado en
1936, con la ley 45 de ese año. Sobre ese proceso hacia la igualdad y sobre los efectos
del artículo 1o. de la ley 29 citada, dijo la Corte Constitucional, en la sentencia C- 47, de
febrero 10 de 1994:
"La igualdad de los hijos. El proceso que condujo a la igualdad de los hijos legítimos y
extramatrimoniales en Colombia, comenzó con la ley 45 de 1936 y culminó al dictarse la
ley 29 de 1982.
El artículo 52 del Código Civil clasificaba los hijos ilegítimos en naturales,
de dañado y punible ayuntamiento, que a su vez podían ser adulterinos o
incestuosos. La denominación de ilegítimos era genérica, pues, comprendía todos los
que no eran legítimos. Pero, además, el artículo 58 llamaba espurios los hijos de
dañado y punible ayuntamiento; y el 57 denominaba simplemente ilegítimo al hijo
natural o al espurio a quien faltaba el reconocimiento por parte del padre o de la madre.
Esta clasificación era tan degradante y contraria a la dignidad humana, que el hijo
natural, es decir, el "nacido de padres que al tiempo de la concepción no estaban
casados entre sí", reconocido o declarado tal "con arreglo a la ley", era un verdadero
privilegiado en relación con las otras categorías de ilegítimos. Basta recordar que los
hijos nacidos fuera de matrimonio solamente podían ser reconocidos por sus padres o
por uno de ellos, cuando no eran de dañado y punible ayuntamiento, según el texto del
artículo 54 de la ley 153 de 1887.
Aún en el siglo XIX, la discriminación era un mal de la época, que se manifestaba a
pesar de las declaraciones de principios. Así, los franceses que habían consagrado en
el artículo primero de la “Declaración de los derechos del hombre y del
ciudadano" el principio según el cual "los hombres nacen y permanecen libres e
iguales en derechos", mantuvieron vigentes en el Código Napoleón normas injustas
cuyo rigor solamente se atemperó en este siglo. Por ejemplo, el artículo 335 que
prohibía el reconocimiento "de los hijos nacidos de un comercio incestuoso o
adulterino".
Pero el trato inequitativo no se quedaba en las palabras. En tratándose de la sucesión
por causa de muerte el hijo natural, privilegiado como ya se vió, soportaba un régimen
aberrante: según el artículo 1045 del Código Civil, reformado por el 86 de la ley 153 de
1887, cuando en la sucesión intestada concurrían hijos legítimos y naturales, la
herencia se dividía en cinco (5) partes, cuatro (4) para los legítimos y una (1) para todos
los naturales.
A partir de 1930, el ímpetu transformador de la República Liberal se plasma en leyes en
favor de quienes han sido tradicionalmente desprotegidos, como la mujer, los hijos no
legítimos y los trabajadores campesinos: leyes como la 28 de 1932, 45 y 200 de 1936,
son un salto formidable en el proceso hacia una sociedad igualitaria.
La ley 45 de 1936 cambia la situación de los hijos naturales; establece la patria potestad
sobre ellos, que el Código no permitía; permite el reconocimiento como naturales de los
hijos adulterinos; y mejora la participación sucesoral del hijo natural en la sucesión
intestada, al asignarle la mitad de lo que corresponde a uno legítimo.
Viene luego la Ley 75 de 1968 que modifica la ley 45 de 1936, al establecer la
presunción legal de paternidad natural y dictar normas en defensa de la mujer, los hijos
menores y la familia.
Después, el decreto ley 2820 de 1974 introduce reformas en la institución de la patria
potestad, en beneficio de la mujer y de los hijos naturales.
Finalmente, el artículo 1o. de la ley 29 de 1982, consagra la igualdad no sólo entre los
hijos legítimos y los naturales, sino entre unos y otros y los adoptivos: “Los hijos son
legítimos, extramatrimoniales y adoptivos y tendrán iguales derechos y
obligaciones". Desaparecen así todas las desigualdades por razón del nacimiento: en
adelante, en tratándose de derechos y obligaciones habrá solamente hijos,
diferentes solamente en sus denominaciones de legítimos, extramatrimoniales y
adoptivos".
De esta base hay que partir para estudiar los cargos que se formulan contra diversas
normas del Código Civil, pues algunas están derogadas o modificadas por el
mencionado artículo 1o. de la ley 29 de 1982, por lo cual no hay porqué afirmar que son
inexequibles comparadas con el inciso sexto del artículo 42 de la Constitución, o que
ésta los derogó.
S, INCLUSIVE DE LA CORPORACION.
TESIS Y ARGUMENTOS QUE SUSTENTA LA DECISION DECISION.
En mérito de lo expuesto, la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del
pueblo y por mandato de la Constitución,
RESUELVE:
Primero.- Declárense INEXEQUIBLES las siguientes palabras, contenidas en los
artículos del Código Civil que se determinan a continuación:
En el artículo 61, la palabra legítimos, que aparece en los ordinales 1o., 2o. y 3o.
En el artículo 222, la palabra legítimos.
En el artículo 244, la palabra legítimo del inciso segundo;
En el artículo 1253, la palabra legítimos, que aparece dos (2) veces en el inciso
primero; y en el artículo 1259, la palabra legítimo que aparece en los incisos primero y
segundo.
En el artículo 260, la palabra legítimos, que aparece en el inciso primero.
En el artículo 422, la palabra legítimos que aparece en los ordinales 2o. y 3o.,
y legítimo que aparece en el ordinal 5o.
En el artículo 457, la palabra legítimos, del ordinal 2o.
En el artículo 537, la palabra legítimos, del ordinal 2o.
En el artículo 550, la palabra legítimos utilizada en los ordinales 2o. y 3o.
En el artículo 1016, la palabra legítimos usada en el ordinal 5o.
En el artículo 1025, la palabra legítimos empleada en el ordinal 2o.
En el artículo 1226, la palabra legítimos, del ordinal 4o.
En el artículo 1236, la palabra legítimos, del inciso primero.
En el artículo 1242, la palabra legítimos, que aparece en el inciso segundo.
En el artículo 1261, la palabra legítimo, empleada en el inciso primero.
En el artículo 1266, la palabra legítimos, que aparece en el ordinal 1o.
En el artículo 1277, la palabra legítimos, del inciso segundo.
Segundo.- Declárense EXEQUIBLES las palabras que aparecen en los siguientes
artículos del Código Civil, así:
a) En el artículo 61, la palabra legítimos que se emplea en los ordinales 5o. y 7o.
b) En el artículo 411, la palabra legítimos empleada en el ordinal 9o.
Tercero.- Declárense EXEQUIBLES los artículos 596 y 1047 en su integridad.
Cuarto.- Exceptuadas las palabras declaradas inexequibles, los artículos mencionados
en el ordinal primero de esta sentencia, se declaran EXEQUIBLES.
Quinto.- Los efectos de esta sentencia se causarán a partir del día siguiente a aquel en
que se notifique.

CARACTERISTICAS DE LA DECISION (Establecer si se trata de una decisión


unánime o dividida, realizar el análisis de salvamento y aclaración de voto si existiere)

En mérito de lo expuesto, la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del


pueblo y por mandato de la Constitución
REFERENTES LEGALES, JURISPRUDENCIALES, DOCTRINALES. La
sentencia C 105 de 1994 con ponencia del Dr. Jorge Arango Mejía fue
proferida como consecuencia de una acción de inconstitucionalidad en
contra de los artículos 61, 222, 244, 249, 260, 411, 457, 465, 537, 550,
596,1016,
1025, 1047, 1226, 1242, 1236, 1253, 1259, 1261 y 1266 del Código Civil.

CONCLUSIONES.
 
Primera.-  Competencia.
 
La Corte Constitucional es competente para conocer de esta demanda, según el
numeral 4 del artículo 241 de la Constitución.
 
Segunda.-  La igualdad de derechos entre los hijos.
 
En Colombia existe igualdad entre los hijos legítimos, extramatrimoniales y adoptivos,
en lo relativo a los derechos y obligaciones.  Así lo dispuso el artículo 1o. de la ley 29 de
1982: "Los hijos son legítimos, extramatrimoniales y adoptivos y tendrán iguales
derechos y obligaciones."
 
La igualdad consagrada por la norma citada fue ratificada por el inciso sexto del artículo
42 de la Constitución, así: "Los hijos habidos en el matrimonio o fuera de él, adoptados
o procreados naturalmente o con asistencia científica, tienen iguales derechos y
deberes".
 
El artículo 1o. de la ley 29 de 1982 fue la culminación de un proceso comenzado en
1936, con la ley 45 de ese año.  Sobre ese proceso hacia la igualdad y sobre los
efectos del artículo 1o. de la ley 29 citada, dijo la Corte Constitucional, en la sentencia
C- 47, de febrero 10  de 1994:
 
"La igualdad de los hijos.  El proceso que condujo a la igualdad de los hijos legítimos
y extramatrimoniales en Colombia, comenzó con la ley 45 de 1936 y culminó al dictarse
la ley 29 de 1982.
 
El artículo 52 del Código Civil clasificaba los hijos ilegítimos en naturales,
de dañado y punible ayuntamiento, que a su vez podían ser adulterinos o
incestuosos.  La denominación de ilegítimos era genérica, pues, comprendía todos los
que no eran legítimos.  Pero, además, el artículo 58 llamaba espurios los hijos de
dañado y punible ayuntamiento; y el 57 denominaba simplemente ilegítimo al hijo
natural o al espurio a quien faltaba el reconocimiento por parte del padre o de la madre.
 
Esta clasificación era tan degradante y contraria a la dignidad humana, que el hijo
natural, es decir, el "nacido de padres que al tiempo de la concepción no estaban
casados entre sí", reconocido o declarado tal "con arreglo a la ley", era un verdadero
privilegiado en relación con las otras categorías de ilegítimos.  Basta recordar que los
hijos nacidos fuera de matrimonio solamente podían ser reconocidos por sus padres o
por uno de ellos, cuando no eran de dañado y punible ayuntamiento, según el texto del
artículo 54 de la ley 153 de 1887.
vez podían ser adulterinos o incestuosos. La denominación de ilegítimos era genérica,
pues, comprendía todos los que no eran legítimos. Pero, además, el artículo 58
llamaba espurios los hijos de dañado y punible ayuntamiento; y el 57 denominaba
simplemente ilegítimo al hijo natural o al espurio a quien faltaba el reconocimiento por
parte del padre o de la madre.

Esta clasificación era tan degradante y contraria a la dignidad humana, que el hijo
natural, es decir, el "nacido de padres que al tiempo de la concepción no estaban
casados entre sí", reconocido o declarado tal "con arreglo a la ley", era un verdadero
privilegiado en relación con las otras categorías de ilegítimos. Basta recordar que los
hijos nacidos fuera de matrimonio solamente podían ser reconocidos por sus padres o
por uno de ellos, cuando no eran de dañado y punible ayuntamiento, según el texto del
artículo 54 de la ley 153 de 1887.
BIBLIOGRAFIA. :DR.JORGE ARANGO MEJIA sentencia C 105 DE 1994
FORMATO. FORMATO PARA ANALISIS DE SENTENCIA

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