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Dinámica de Grupos: Teoría y Orígenes

Este documento describe los antecedentes históricos del estudio de los grupos. Explica que hubo dos períodos principales: 1) Un primer período antes de 1930 caracterizado por la especulación teórica sobre los grupos sin estudios empíricos directos. 2) Un segundo período después de 1930 donde se comenzó a experimentar directamente con grupos y analizar variables empíricas, integrando investigación con teoría. También discute las primeras teorías sobre grupos de figuras como Durkheim, Freud y Hobbes y las polémicas entre nominalismo/

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Dinámica de Grupos: Teoría y Orígenes

Este documento describe los antecedentes históricos del estudio de los grupos. Explica que hubo dos períodos principales: 1) Un primer período antes de 1930 caracterizado por la especulación teórica sobre los grupos sin estudios empíricos directos. 2) Un segundo período después de 1930 donde se comenzó a experimentar directamente con grupos y analizar variables empíricas, integrando investigación con teoría. También discute las primeras teorías sobre grupos de figuras como Durkheim, Freud y Hobbes y las polémicas entre nominalismo/

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GRUPO

Objeto y teoría

por
ROBERTO R. ROMERO

LUGAR EDITORIAL
CAPITULO 1
Antecedentes significativos en el estudio
de la problemática planteada

Cartwright y Zander ( 4) discriminan dos períodos


en el estudio de los grupos: según estos autores existe
un primer período caracterizado por la falta de trabajo
directo con grupos, período en el que se teorizó e in­
cluso se plantearon hipótesis básicas; aquí aparecieron
figuras de suma importancia para esta disciplina: Dur­
kheim, Mac Dougall, Le Bon, Freud, quienes especularon
o teorizaron acerca de los grupos, pero no realizaron
intervenciones directas sobre los mismos.
Hacia 1930, con el desarrollo de la psicología social,
se comienza a experimentar, s� produce un acercamiento
empírico y se busca la correlación de variables. A partir
de este momento -el segundo período- el estudio de
los grupos enfocó el "hecho" empírico, tendió a identi­
ficar variables y· a establecer relaciones de causalidad.
Pero no por ello se dejó de lado la problemática teórica
y el planteo de hipótesis, ya que para comprender el
funcionamiento grupal se buscó integrar investigaciones
y técnica con teoría.
Una característica distintiva de este segundo período
radica en el interés por la dinámica e interdependencia
de los fenómenos observables; con ello se apunta a la
relación entre los distintos factores que hacen al todo
grupal; por ejemplo, ¿qué sucede en un grupo cuando
ingresa un nuevo integrante?, ¿qué sucede en un grupo
cuando la tarea es relevante?
Así, los investigadores enrolados en la escuela lewi­
niana plantearon la relevancia interdisciplinaria de su
disciplina; la dinámica de grupos, decían, se encuentra

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en una zona intermedia de las ciencias sociales. Con­ una utopía también se encontró presente en el origen
vergen sobre la dinámica de grupos, trabajos de la so­ mismo de la especulación sociológica sobre los grupos,
ciología, de la psicología y de la antropología. Conver­ en Charles Fourrier, socia.lista utópico, quien fue en el
gen, por ejemplo, del campo de la sociología, las inves­ siglo XIX un verdadero iniciador del trabajo experi­
tigaciones sobre faillilia y/o grupos en situación de mental con grupos, al proponer una experiencia global
trabajo; del campo de la psicología, el interrogante acer­ de larga duración, la constitución de una comunidad
ca de la necesidad que el individuo tiene del grupo o ideal que, compuesta por un número determinado de
cuál es la incidencia del grupo sobre los procesos psico­ personas y caracterizada por la supresión de la repre­
lógicos individuales; del campo de la antropología, in­ sión, funcionaría como una sociedad socialista en la
vestigaciones en distintos tipos de culturas, etc.; todo cual nada quedaría dejado a la improvisación gracias
ello proveyó de los elementos y la materia prima a a un plan de trabajo sistemático y preciso. George La­
partir de la cual se fue desarrollando la "dinámica passade (10) señala que la obra de Fourrier, a pesar
de grupos". de sus aparentes ingenuidades,. es plena de fantásti­
Las características anteriores desembocan en la cas anticipaciones.
aplicabilidad técnica de los conocimientos. Los campos
en las que se aplicaron los nuevos conocimientos fueron 1.1. El origen de la problemática: las polémicas
variados: la salud pública, orientación familiar, entre­ entre "nominalismo-realismo" y entre
namiento de relaciones humanas, trabajo con grupos so­ "individualismo-mentalismo grupal"
ciales educación de adultos, psiquiatría, etc.
c'abrá preguntar más adelante sobre las condicio­ Serán dos de los grandes genios de las ciencias
nes históricas y sociales en las que se originó el estudio humanas, Emilio Durkheim y Sigmund Freud, aquellos
de los grupos en forma sistemática: su surgimiento nos que sentarán las bases de una psicosociología de los
remite hacia 1930 en EE.UU.; pero aquí corresponde pequeños grupos. Freud estableció y esclareció las re­
aclarar que el desarrollo de estas disciplinas en EE.UU. laciones entre el líder y el grupo, a través de su con­
no significa que el interés por el estudio de los grupos cepción del Ideal del Yo y los enlaces libidinales que
fuera privativo de la sociedad norteamericana. . regulan la existencia de cualquier agrupamiento. Algu­
Homans (9) señala que en la antigüedad, tanto Aris­ nos años antes, Durkheim, fundador de la sociología
tóteles como Platón (en la PolíticR y la República) plan­ francesa, oponiéndose doctrinariamente a las posturas
tearon interrogantes sobre los gru�'ls constituyentes nominalistas (polémica nominalismo-realismo, en la que
de la polis-estado griego; más aún, durante todo el si­ encontramos el primer antecedente del interrogante so­
glo xv111 hay antecedentes de un acercamiento "expe­ bre la existencia de los grupos humanos) se interesó
rimental" a la problemática grupal con los planteos de por el estudio de grupos específicos: la familia, la es­
los socialistas utópicos, que trataron de solucionar pro­ cuela, los sindicatos; creador de la expresión "dinámica
blemas sociales a nivel de pequeñas comunidades. social" produjo una serie de conceptos y teorías relati­
Decía que el interés por el estudio de los grupos vas a la solidaridad y a las situaciones anómicas que
--aunque con carácter filosófico, político o especulati­ contribuyeron significativamente a la comprensión de
vo-- tiene vieja data; incluso el optimismo que obser­ los procesos colectivos, y a la relación entre los miem­
vamos en Lewin (14) y Moreno (18), la búsqueda de bros individuales de la sociedad y la sociedad misma.
28 29
Con respecto a esta última cuestión previamente se sus menores detalles, siguen los principios de la psicolo­
habían adoptado dos posiciones principales, antagóni­ gía individual.
cas, representadas por las ideas de Hobbes (8) Y Tarde Los fenómenos sociales serán así de una peculiar
(25) por un lado, y Durkheim (5), por otro. "naturaleza psicológica", resultado de- la interacción de
las mentes individuales, de los deseos y creencias de los
Para Hobbes, la sociedad consistía en una unión
individuos en interacción: lo social se reduce a lo inter­
de individuos, cada uno con su propio carácter indepen­
mental y allí donde se encuentre interacción psíquica se
diente de aquella: el individuo es lo fundamenta!, ! la
observarán los fenómenos sociales en su forma pura.
sociedad una expresión resultante de las caractensticas
Lo intermental fue caracterizado, así, por la circu­
de aquellos, pero esto no significa que la socieda�, ��
lación v cambio de deseos y creencias bajo las formas
vez formada, carezca de poder alguno sobre los mdiv1-
de (a) �epetíción o imitación, (b) oposición y (c) adap­
duos, ya que éste es ejercido por su Soberano y a tra:
_ tación o invención. Tarde sostenía que cualquier idea
vés de él: significa que el carácter de la sociedad esta
tiende a ser ·repetida por otros sujetos (a) circunstancia
determina0O por el carácter de los individuos. Esta ideo­
que origina una ola de imitación que se expande si­
logía teórica dominó la escena especulativa desde el Si­
guiendo ciertas leyes de difusión. A su vez, una segunda
glo xvn hasta mediados del Siglo x1x, ya que la noción
ola de imitación surgida desde otro centro . origina el
del "contrato social" asestó un duro golpe a la teoría
movimiento de oposición (b) que es, en realidad, con­
social clásica y medieval, sobre todo después que la bri­
secuencia de la intersección de dos formas diferentes
llante elocuen�ia de Rousseau le brindó amplia difusión.
de repetición, encuentro del cual puede resultar la des­
Más específicamente, en el plano de los grupos, los trucción de la más débil, de ambas, o la mutua acomo­
postulados individualistas comienzan afirmando que los dación que configura la adaptación o invención (c),
individuos constituyen la única realidad, y finalizan a fuente de todo cambio social o grupal. La dinámica so­
menudo con la negación de la existencia de los grupos. cial consiste así en un constante interjuego de las tres
(Posición extrema que reaparecerá en el presente, sus­ formas de lo intermental.
tentada ahora por G. y P. Lemoine, voceros de la Escue­ "El hombre social es un sonámbulo", afirmaba pro­
la Lacaniana (13)). Si los individuos son -los únicos acto­ vocativamente G. Tarde (25) y sustentaba esa asevera­
res reales, el término "grupo" constituye una ficción o ción en los trabajos de Charcot sobre sugestión e hip­
una abstracción cuando pretende referirse a "algo más" nosis reformulados por Bernheim, quien afirmaba que la
que la suma de las reacciones recíprocas de los indivi­ hipnosis constituye una forma extrema de un proceso
duos. Estrictamente hablando, para esta corriente -la psicológico normal y general, incluso en estado de vigi­
nominalista- los grupos no existen: "grupo" es un tér­ lia. Introducida la noción de "sugestionabilidad normal
mino colectivo -nada inás que un mero nombre- que en estado de vigilia", ésta se desprendió de la clínica y
se refiere a una multiplicidad de procesos individuales, pasó a ser considerada como un efecto social inducido
y la noción de grupo se convierte en superflua en cuan­ en una persona por otra, e incluso una forma funda­
to se describen las acciones de los individuos y sus mental de interacción entre personas, una forma de con­
secuencias. Nada existe en el grupo que no haya exis­ trol social de la acción y la experiencia.
tido previamente en el individuo: las instituciones, creen­ No sólo Tarde (quien redujo lo social a lo inter­
cias y prácticas, desde ·sus más amplios alcances hasta m6ntal) sino también Le Bon ( 12) tomaron en sus tra-

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bajos esta noción, todavía mal definida y la adoptaron nuevos fenómenos por el hecho de su combinación, re­
a la explicación de acontecimientos grupales más am-. sulta necesario pensar que tales fenómenos no están si­
plios. Tarde hablaba de "imitación", que no era distin­ tuados en sus elementos, sino en el todo formado por
guible de la sugestión como un proceso social clave. su unión"; la sociedad es una entidad sui-géneris y el
Le Bon describía el comportamiento de las multitudes grupo otra tan verdadera como el individuo, y de ín­
en términos de la sugestión que los grupos ejerc�n sobre dole diferente.
los que se encuentran dentro de ellos. Fue propósito de Así nos encontramos, paulatinamente, con la postu­
este movimiento describir a la conducta social como lación de la realidad de una "mente social" articulada
"irracional", tanto en sus raíces como en otros desarro­ a representaciones colectivas y que difiere específica­
llos "más elevados" y destacar la posibilidad de su ma­ mente de la "mente individual". "La sociedad no es in­
nipulación. Actualmente, gran parte de la propaganda coherente y fantástica, sino todo lo contrario: la concien­
que propone la ilusión de pertenencia a grupos sociales cia colectiva es la forma más elaborada de la vida psí­
prestigiados por imitación de sus actitudes y hábitos quica, es conciencia de conciencias, situada fuera y por
mercadológicos ("consumo de status"), configuran va­ encima de las contingencias individuales y locales, cris­
riantes menores, pero no por ello menos herederas, de talizando en ideas comunicables los aspectos permanen­
aquellas ideologías teóricas. tes y esenciales de las cosas". No sólo la sociedad -el
Si el mecanismo que produce los fenómenos colec­ todo- vería más lejos y mejor que los individuos -el ele­
tivos es el de la imitación, la sociedad no será más que mento- sino que es en la naturaleza de lo social -Y por
un conjunto de hombres capaces de imitarse unos a ende, en lo grupal- donde debe buscarse una explica­
otros, poseedores de rasgos comunes por tratarse de ción de la vida individual.
copias de un mismo modelo. Lo individual explica así "Las mentalidades individuales, al formar los gru­
a lo social, y la sociología no existe más que como una pos, originan un ser que constituye una individualidad
mera prqlongación de la psicología, ya que si se descarta psfquica de una nueva índole", afirmaba. Y si la socie­
lo individual, afirmaba Tarde, "lo social no es nada, y dad impone sus creencias (representaciones) y la obe­
no hay nada, absolutamente nada en la sociedad que no diencia a sus normas -incluso cosas tales como las
exista -en estado de división y repetición continua­ tasas de suicidio-, estos controles deben considerarse
en los individuos vivientes, o que no haya existido en diferentes del pensamiento y la acción individuales.
los muertos, de los cuales ellos provienen". "Puesto que su característica esencial consiste en el
Jj:n el extremo opuesto encontramos el realismo poder que tienen de ejercer, desde afuera, una presión
durkheimniano, que consideraba a la sociedad como fun­ sobre las conciencias individuales, no pueden derivar
damental y a los individuos como meros resultantes de ellas; y por consiguiente, la sociología no es un co­
de las características de aquella: la sociedad pone su rolario de la psicología".
impronta sobre los individuos a la manera de un metal La conciencia colectiva diferirá específicamente de
caliente. Según Durkheim ( 5 ), siempre que una serie la individual porque ambas están compuestas por dis­
de individuos se reúne en un grupo emerge algo nuevo, tintos elementos. La particular naturaleza psíquica de
cuya naturaleza no depende sólo de los individuos, sino los fenómenos sociales los separa claramente de los
también del hecho de sus relaciones mutuas. "Cada vez biológico-individuales: las representaciones colectivas se
que :cualquier clase de elementos, al combinarse, origina encuentran "fuera" del individuo (exterioridad) y llegan
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a su "mente" bajo la forma de normas; tales reglas, a el campo de lo grupal, previniendo contra una otra fa.
s� vez, aparecen dotadas de un poder tal que les per­ lacia, la de tomar 'por real una representación, al afir­
rmte imponerse sobre el individuo sin tener en cuenta mar que "la conclusión de que las instituciones son in­
sus deseos (coerción). capaces de ser explícitamente denotadas no debe tomar­
que
La escuela del "determinismo social" se interesó asf se como evidencia de su inexistencia" y añadir
por el efecto irresistible de coacción que ejercen las "aunque puede que nunca sepam os si las institu cio­
fuerzas e instituciones sobre los individuos, sosteniendo nes son independientemente reales, el hecho de que
que las instituciones no son el producto de las volun­ actuamos como si lo fueran señala realmente una con­
tades Y deseos individuales -incluso a menudo los con­ siderable diferencia entre nuestro pensamiento y nuestra
tradicen- sino de tendencias autónomas de grupo. El vida". Si los hombres pudieran liberarse de las ilusiones
in�viduo constituye meramente una célula del cuerpo que los conducen a hipostasiar instituciones y grupos
social, su portador y su expresión. De acuerdo a Dur­ y pudieran ver que no existen más que intereses y pro­
kheim, el individuo aislado constituye una abstracción; pósitos individuales, dejarían de ser esclavos de fuer­
fuera del grupo carece de carácter definido: cuenta sólo zas aparentemente impersonales porque advertirían que
con potencialidades amorfas, potencialidades que si bien no existen consignas ni países que puedan demandar
son necesarias para su participación en un grupo no son su fidelidad.
la causa de los fenómenos de éste ya que, por sí mismas, En el extremo opuesto a las tesis individualistas
no podrían originarlos, porque el "factor psicológico encontraremos aquellas postulaciones que desembocaron
es demasiado general para predeterminar la causa de finalmente en la idea de una "mente de grupo": los
los fenómenos sociales". hombres son agentes de condiciones exteriores, y sus
La polémica "nominalismo-realismo'', finisecular, en-
. .,,,
propósitos, sus maneras de pensar, sentir e incluso su
contra en F. Allport (1) y W. Me Dougall (16) sus con- propio carácter les son dictados por fuerzas sobre las
tinuadores en el presente siglo. El primero afirmaba que cuales earecen de control; no ven la posibilidad de que
una institución no es "en absoluto una cosa sustantiva' los fenómenos grupales ocurren en los individuos aisla­
no es una cosa tangible sino una relación conceptual dos y los ubican fuera de ellos. Ambas posturas ignoran
de cosas. La noción de institución es, de alguna manera, el hecho de la interacción y no consideran las relaciones
como la noción de triángulo". Un hombre individual es entre las partes y el todo. Ambas buscan, en consecuen­
una cosa concreta, el grupo una abstracción que no pue­ cia, una concepción que posea el carácter de una sus­
de verse ni tocarse: en el mejor de los casos las afirma­ tancia o cosa a la que puedan atribuir sin riesgo pro­
ciones respecto de los grupos resumen. ae manera abs­ piedades permanentes. Ninguna de ellas puede admitir
tracta las acciones de numerosos individuos, y si habla­ el hecho de que los acontecimientos psicológicos a los
mos de aquellos en cualquier otro sentido cometemos la que llamamos sociales, o más específicamente grupales,
"falacia de grupo" al cosüicar una construcción de nues­ son -en un sentido preeminente- relacionales o vincu­
tra imaginación. lares. Olvidan que es menester comprender el campo
Si bien por momentos Allport comete el error de de lo grupal de manera tal que conserve la realidad del
equiparar categorías lógicamente diferenciables ( cosas individuo y de lo social simultáneamente, considerando
y relaciones) a efectos de sostener su tesis individua­ que los fenómenos grupales son tanto ·el producto como
lista, apunta no obstante interesantes indicaciones para la condición de las acciones de los individuos.

34 35
Es así que nos encontramos con la postura de �. la interiorización de lo sociocultural ("otro generaliza­
Me Dougall (16) que en ciertos aspectos fuera amplla­ do") en la formación del Yo.
mente comentada por Freud (6). Retomando la idea de Es así que "la comunidad o grupo social organiza­
la "acción imitativa", Me Dougall consideraba que .el dos proporcionan al individuo su unidad de persona",
mecanismo de la "inducción simpática de las emocio­ pero "cada persona individual, si bien refleja en su es­
nes" era el factor central de la vida social Y grupal. tructura organizada la pauta de conducta de dicho pro­
Impresionado por la evidencia del afecto y el "espíritu ceso (el social y/o grupal) en cuanto un todo, lo hace
de grupo" entre los animales, restringió el significado desde su punto de vista particular y único dentro de
de lo gregario a la satisfacción instintiva de hallarse en dicho proceso Y, de tal modo, refleja en su estructura
proximidad física con otros miembros de la �isma es­ organizada un aspecto o perspectiva de toda esa pauta
pecie y a •la evitación del incómodo desasosiego que social de conducta, distinta de la que se refleja en la
produce la separación respecto de los demás; se trata­ estructura organizada de cualquier otra persona indivi­
ría de "una muda necesidad de estar junto a otros", dual que existan dentro de ese proceso".
negando en consecuencia como originario todo elemento La polémica "nominalismo-realismo" quedó, así, su­
de simpatía, ayuda o interés por los demás en su. esf�erzo perada por Mead; Freud ( 6 ) , a su vez, estableció las
por completar una psicología basada en los mstmtos. bA.Ses sobre las que se superaría esa otra falsa opción,
Sigmund Freud y George Mead sentarían 1 as bases "individualismo-mente de grupo". Cabe sefialar el sor­
para dar por finalizada esta polémica. Las .ideas de prendente paralelismo entre ciertas postulaciones de G.
Freud serán expuestas, in extenso, más adelante; me Mead con el psicoanálisis, no sólo en lo que se refiere a la
atengo, por el momento a Mead ( 17 ). "L� persona, en importancia de las identificaciones como fundantes del
cuanto puede ser objeto para sí, es �sen�ialme?-te una Yo, sino también con los actuales desarrollos lacanianos.
estructura social y surge en la experiencia social. Des­ Pichón Riviere ( 25), finalmente, ofrecería una nueva
pués que ha surgido, una person� e� ciert? modo s� herramienta para responder el interrogante planteado
proporciona a sí mismo sus experiencias sociales. Y �i acerca de la existencia de los grupos humanos y el status
podemos concebir una persona absolutamente solitaria . . que a los mismos les corresponde en cuanto objeto de
Pero es imposib le concebir una persona .
surgida fuera estudio. La acción de grupo logra un tipo de resultado
de la experiencia social". El contexto grupal regula per­ que es fácilmente explicable cuando los participantes
manentemente la identidad personal, si bien esta última actúan bajo la dirección de un único centro de organi­
posee autonomía en función de su compleja estructura. zación. Pero muchas veces tal centro no existe; entre
G. Germani (17) sintetizó admirablemente los apor­ los individuos encontramos un hiato que, sin embargo,
tes de Mead concretados en tres puntos: a) historicidad pueden superar con sorprendente eficacia y eficiencia,
del individu'.o como autoconciencia, anterioridaq histó­ situación paradójica que fue responsable de las posturas
rica de la sociedad sobre la persona individual; b) hipó­ extremas anteriormente enunciadas. Este hiato es la
tesis naturalista acerca del desarrollo del individuo auto­ "mutua representación interna" que, a su vez, los articu­
consciente a partir de la matriz de las relaciones socia­ la. Existen acciones de grupo que sólo son posibles cuan­
les· e) función esencial de la "adopción de papeles" e do cada uno de los participantes posee una representa­
"in'ternalización de roles" ( a través del "como si" del ción que incluye las acciones de los demás y sus rela­
"juego" y la articulación estructural del "deporte") Y ciones. Representación preconsciente o consciente, pero
36 37
también, .según postularé, representación inconsciente. gobernarlos, puesto que la cosa se ha hecho muy difícil,
Sin tal representación (inconsciente) de grupo en cuan­ sino-al menos no ser gobernado por ellas"; esta preo­
to objeto unitario, el grupo no podría ser objeto de cupación explica la vigencia de Le Bon en 1921, resultado
representaciones (también inconscientes). Pero sobre eso de la revolución bolchevique de 1917. Para Le Bon el
volveré más adelante. inconsciente es equiparable a un inconsciente colectivo
no indívidual, relativo a la naturaleza humana: sin la
1.2. La propuesta freudiana constituye la piedra fachada de cultura aparecerían los impulsos incontro­
fundamental para responder a la problemática lables; para Le Bon, en la masa no se produce una disolu­
planteada ción individual, sino una dísolución de una forma de in­
dividuo particular que una singular cultura convalida.
¿Cómo sintetizar los aportes de Freud? Menuda Sabemos del inconsciente freudiano, se trata de otra
tarea, sobre todo cuando ya desde el título de su obra cosa; es también producto de la represión; por eso
( 6) nos plantea una doble problemática a estudiar en Freud se resiste a pensar que la emergencia de formas
las formaciones colectivas: por un lado la problemática que no están decantadas por la cultura oficial constituya
ael sujeto en todos los procesos históricos y sociales. simplemente la emergencia de un estado "natural"", y
Y por otra parte, el análisis del Yo, la problemática de reivindica que las masas no sólo aparecen actuando en
los procesos histórico-sociales, grupales, en el interior momentos de caos, sino que la masa tiene carácter crea­
del individuo. Trabajo de permanentes procesos de "ida dor de nuevos contenidos de cultura, reivindicando in­
y vuelta" desde lo social a la intimidad del sujeto, y cluso el carácter colectivo de la creación más estricta­
sobre cómo interviene ésta en los fenómenos sociales. mente individual. Aquello que para Le Bon es "lo asocial",
Comienza con una frase que ya es antológica: "En para Freud es también un producto social; lo que para
la vida anímica del individuo, el otro cuenta, cop total Le Bon aparece conio "lo irracional" de los fenór.:.enos
regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar colectivos y en las concepciones tradicionales se expli­
y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo caría como formas de contagio y/o sugestión, en F.reud
la psicología individual es simultáneamente psicología aparece como el interrogante acerca de otra racionali­
social en este sentido más lato, pero enteramente legíti­ dad distinta. Así señalará que este predominio de la
mo". No se puede estudíar al individuo aislado, la psico­ ilusión sobre lo real está sustentado en un deseo insatis­
logía individual es al mismo tiempo psicología social fecho y establece una analogía entre los. fenómenos de
(grupal, por ende) en un sentido amplio, pero plena­ masa y la neurosis: la desaparición del obstáculo entre
mente justificado. Incluso uno de sus hallazgos más im­ el deseo y la satisfacción es, en realidad, lo que preo­
portantes será el de explicar las formaciones colectivas cupa a los psicólogos oficiales.
desde el narcisismo. ¿Qué es lo que enlaza a los indíviduos entre sí? ¿Qué
Freud toma de Le Bon la descripción de las masas es lo que los mantiene unidos? La sugestión sería la
como irracionales, donde se exalta lo afectivo y se opaca imposición de un lazo de dependencia que no puede ser
lo intelectual. Pero Freud conocía también el pensa­ resistido por el sujeto, sino más bien solicitado por él,
miento político de Le Bon, un precursor del nazismo: crítica que vale para la relación médico-paciente donde
"El conocimiento de la psicología de las masas es hoy alguien supuestamente "sabe" e indica "desde afuera"
el último recurso del hombre de estado que quiere, no la normalidad o la salud, el ser y el deber ser, ocultando

38 39
simultáneamente el origen de la propia norma y el des­ abstracto no se aman por lo que son: se aman porque
conocimiento de lo problemático, del conflicto.El mismo Cristo los ama. La forma "familia" permanece como
planteo encontramos respecto a las formaciones colec­ modelo de la forma social global y el individuo está li­
tivas: la sugestión conduciría a la misma concepción gado doblemente por lazos libidinosos: al jefe y a los
de desconocimiento y a la justificación "científica" de restantes miembros. Queda así sustentado aquello que
cualquier relación de dominio. Freud ha enunciado en la Introducción a su obra " ...nos
Freud no sé explica cómo se establecen influencias inclinaremos más bien favor de otras dos posibilidades:
carentes de un fundamento lógico suficiente y trata de que la pulsión social acaso no sea originaria e irreduc­
buscar una explicación que no se quede en la sugestión tible y que los comienzos de su formación puedan ha­
e introducirá el concepto libido, el concepto de amor, llarse en un círculo estrecho, como el de la familia".
para tratar de encontrar el enlace de los individuos en En el ejército una -diferencia es que Cristo no apa­
las formaciones colectivas Se trata de la concepción rece personificado: de tódas maneras tiene el mismo
ampliada del amor que va a explicarse desde la pulsión valor en la medida en que opera un punto de convergen­
sexual, introduciendo un elemento nuevo y distinto a la cia que unifica a todos los individuos. Freud destaca que
sugestión; concepción ampliada del amor que va desde esta relación es más importante y central que la que
la relación sexual directa, como satisfacción de la pulsión, establecen los miembros entre sí, ya que ésta se deriva
hasta las relaciones de amor filiales, fraternas, homose­ de la primera. Cristo representa al poder, es el padre
xuales, sublimadas, amistosas, o las ideas abstractas. de la dependencia infantil, pero un padre que crea una
Desde el mismo cuerpo se van a abrir los enlaces relación fraternal, y todos supuestamente se aman entre
de los individuos que se van a inscribir en campos cada sí (ilusión). Este amor que aparece en una institución,
vez más amplios, desde la relación madre-hijo, pasando .a diferencia de las masas espontáneas, es congruente
por los grupos cada vez mayores hasta incluir a pueblos, con el sistema social, es un amor que tiene la caracte­
naciones y a la humanidad entera. Para continuar inda­ rística de abstracto: los individuos no se aman por lo
gando Freud se dirigirá, entonces, a las instituciones. que son; en realidad no importa aquello que son, sino
En la Iglesia Católica y en el Ejército reina una que todos participan de un amor que los unifica.
misma ilusión: la ilusión de la presencia visible o invi­ El fenómeno de pánico pone de manifiesto clara­
sible de un jefe ( Cristo, el general) que ama con igual mente la característica de los enlaces, ya que se produce
amor a todos los miembros de la Comunidad. De esta cuando matan al jefe y se rompen los lazos libidinales:
ilusión depende todo. Todos convergen en una figura los individuos cortan los enlaces entre sí cuando se corta
de la cual se aspira ser querido. Todos convergen en el el lazo con el líder. Lo que aparece en el pánico colec­
amor a Cristo y en el deseo de que Cristo los ame; tivo es entonces comparable con la angustia neurótica:
secundariamente ésto enlaza a los individuos entre sí, es un miedo que no tiene relación con el peligro real;
por carácter transitivo; los demás estarían integrados el pánico no se produce porque hay un peligro mayor,
en una comunidad afectiva, de un gran amor, unidos sino que la falta del enlace es lo que produce el pánico.
por Cristo. Aquí se observa claramente que los individuos forman
En realidad es una comunidad que va desde la de­ parte de un todo ilusorio; cuando se rompen los lazos
pendencia infantil al amor del Padre-Cristo, al Padre libidinales el individuo queda nuevamente inerme, con
Celestial. Los miembros de la comunidad ,del amor sus terrores individuales e infantiles. Encontraba en la
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masa artificial su refugio, pero no fue modificado por porales, a diferencia del _amor abstracto? cuando el otro
ella. El individuo hostil y egoísta está presente, sin es real, hay hostilidad; esta hostilidad se reprime, y ya
transformación, en el individuo de la comurúdad de amor. tenemos nuevamente el producto de la represión. La
Mientras tanto, ¿qué sucede con los directores de hostilidad reprimida puede tomar distintos destinos; el
masas, los líderes de las masas artificiales? La masa le más difícil, dice Freud, es expresarla hacia la misma
pr�porciona un poder significante, o lo requiere de él, y p ersona que se ama, y el más fácil es dirigirla a las
el Jefe lo transforma en un poder personal; es el lugar personas o grupos más ajenos, dis�antes. . .
hacia el cual convergen las relaciones colectivas. Si el En las masas, esta intolerancia narc1s1sta a la pre­
líder personifica esta significación la encubre simultá­ sencia del otro aparentemente desaparece; la masa se
neamente: usa en su propio provecho la fuerza colectiva une los integrantes se homogenizan y se comportan
creadora; desde lo subjetivo se encubre la identificación co�o si todos los individuos formaran un único indi­
jefe-padre del mismo modo que desde lo histórico se viduo, y la hostilidad aparece desplazada hacia otros
encubren las relaciones de producción, para apropiárse­ grupos. En la masa desaparece la into�er�cia_ sólo fren­
las. Un líder narcisista mantiene y fomenta las deman­ te a los incluidos en la misma masa o mstituc16n, homo­
das narcisistas y mantiene también los deseos insatis­ génea hacia "adentro" e intolerante hacia "afuera" por­
fechos, la dependencia infantil en el adulto. Es así que que no tolera las diferencias (con/de los otros grupos).
el narcisismo es otro elemento interviniente: la búsque­ Pero también el narcisismo aparece limitado por las
da de gratificación narcisista puede determinar este tipo funciones libidinales: cuando en el grupo se establecen
de enlaces. relaciones de real afecto, éstas amortiguan la intoleran­
Pero Freud plantea todavía algo más complejo; cia narcisista. Es un verdadero narcisismo colectivo.
veíamos que cuando se rompe la relación con el líder Freud se va a preguntar todavía por algo que va a
los individuos aparecen nuevamente aislados, egoístas; llevarle mucho más lejos: ¿además de estos lazos des­
aparecerían estas características como lo indiscutible: cubiertos, puede haber otro tipo de relación, otro tipo
e� individuo es básicamente narcisista y si no se lo con­ de lazo afectivo nuevo y distinto?; ¿en los grupos o en
tiene por medio de la represión o la cultura siempre nos las formaciones colectivas puede haber algún otro fe­
encontraremos con la emergencia de la agresión. nómeno no descubierto todavía, algo poco explorado
. Freud se interroga sobre el narcisismo y esta nece­ aún en el mismo psicoanálisis?
sidad de gratificación narcisista, y sefiala el narcisismo Freud abordará la identificación desde la masa;
de las pequeñas diferencias. Los· individuos necesitan no sólo la psicología social permite ser un punto de
estar juntos para defenderse de la naturaleza; esta bús­ partida para llegar a estudiar a la psicología individual,
queda de los otros como una forma solidaria de en­ sino también los fenómenos colectivos pueden llegar a
frentar ciertos avatares que individualmente son difí­ influir o modificar la estructura del propio sujeto. De
ciles de sortear está también en la base de los fenómenos acá en adelante, y en referencia a lo colectivo como su­
sociales. Pero hay un problema: cuando los humanos se jeto, cabrá la posibilidad de hablar del sujeto como
juntan, también se molestan. Toma la parábola de Scho­ sujeto colectivo, y en la escuela francesa contemporánea
penh�uer: en toda relación hay ambivalencia, hay amor los grupos serán tributarios de los organizadores psíqui­
Y odio. ¿Qué sucede con el aspecto hostil presente en cos y la personalidad una grupología. (2 )
toda relación real con los semejantes verdaderos, cor- Pero retomemos a Freud, a la relación de conver-
42 43
gencia de los individuos con el líder y a la problemática ción se enriqueció con el concepto de incorporación oral
de la identificación, tema denso y complejo. La identifi­ y la dialéctica que enlazó a la elección objeta! narcisista
cación es el tipo de .enlace afectivo más primario, ante­ con la identificación. Así, más allá del fenómeno de la
rior a• las relaciones de objeto, la primer relación que melancolía en sí,· lo que interesa es la división del yo,
establece el ser humano cuando nace porque necesita aquello que no se llamará todavía Super-yo, sino Ideal
hacerse como otro para poder ser, precisamente, un ser del yo, pero al que Freud atribuye muchas de las fun­
humano: estamos en la identificación primaria; hacerse ciones que más adelante adjudicará a aquél.
a imagen y semejanza del otro por la misma depen­ En síntesis, la identificación aparece: a) como for­
dencia e indefensión infantil, identificación cruzada con ma primitiva de lazo afectivo con el objeto ("Al comien­
la satisfacción de necesidades; el neonato necesita de zo, en la fase oral primitiva del individuo, la catexis de
otros con quienes se irá identificando: las primeras iden­ objeto y la identificación no pueden quizá distinguirse
tificaciones serán, por lo tanto, con los adultos que sa­ entre sí"), identificación pre-edípica, marcada por la
tisfacen necesidades. incorporación, ambivalente; b) como substituto regre­
El Yo se hace a sí mismo, se modifica, se transfor­ sivo de una elección objeta! abandonada; c) en ausencia
ma, tomando al otro como modelo. Más que un meca­ de toda cate:xis sexual del otro, el sujeto puede, no
nismo psicológico entre otros, Freud hace de la identifi­ obstante, identificarse a éste en la medida en que tienen
cación la operación en virtud de la cual se constituye un elemento en común (por ejemplo, deseo de ser ama­
el sujeto humano. Situado en primer plano el complejo do): por desplazamiento, la identificación se producirá
de Edipo y sus efectos estructurales, pocos años después sobre otro punto. ( 27)
y ya en la segunda tópica, las instancias que se dife­ En la segunda tópica, el Ideal del yo será una ins­
rencian a partir del Ello vendrán definidas por las iden­ tancia de la personalidad resultante de la convergencia
tificaciones de las cuales derivan. del narcisismo ( idealización del yo) y las identificacio­
Freud tomará la patología de la histeria y demuestra nes -con los padres, sus substitutos y los ideales colecti­
que de la relación de objeto se puede pasar nuevamente vos; como instancia diferenciada, el Ideal del yo constitu­
a la identificación por vía regresirn. Se pierde el objeto ye un modelo al que el sujeto intenta ajustarse (27). Pero
Y por lo tanto se identifica el Yo con el objeto perdido; aquí ( 6) se trata de una formación que, si bien clara­
ser el otro para tenerlo, a través de un rasgo -o un sín­ mente diferenciada del Yo, permite explicar la fascina­
torr..a ( realizar la fantasía de substitución al tiempo-que ción amorosa, la dependencia con el hipnotizador y la
castigarse por ello ) ; Freud desarrolla con él í;ema de sumisión al líder: en todos estos casos una persona ajena
la identificación la dialéctica del ser y el tener. En la es colocada por el sujeto en el lugar de su Ideal del Yo.
melancolía la situación es más compleja, es transfor­ Este proceso se encuentra en el origen y la constitución
marse uno mismo en el objeto perdido: el objeto aban­ del grupo humano.
donado pasa nuevamente al yo mientras que otra parte La eficacia del ideal colectivo proviene, entonces, de
dtl yo se dedica a atacarlo. Desde el mecanismo operante la convergencia de los "ideal del yo" individuales: "cierto
en la identificación que se encuentra en la base de la número de individuos han colocado un mismo objeto en
empatía ( una relación puntual referida a un elemento el lugar de su ideal del yo, a consecuencia de lo cual se
común inconsciente, reprimido, un fantasma de prosti­ han identificado entre sí en su yo". Pero también ad­
tución en una paciente agarofóbica) hasta la concepción vierte: "Cada individuo forma parte de varios grupos,
de la identificación reciproca, la · noción de identifica-
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44
se halla ligado desde varios lados por identificación, y descubrir sus leyes más profundas, leyes que rigieron
ha construido su Ideal del Yo según los modelos más tanto para el individuo como para la sociedad. La psico­
diversos", articulando la dialéctica sujeto-grupo. logía social llegó a postularse, así, como el paradigma
La estructura libidinosa de la masa ( y recordemos de toda ciencia social, nuevo mesías que vendría a re­
que, como señala Strachey, Freud traduce con esta pa­ solver la problemática socio-económica que asedia a
labra tanto al término group, empleado por Me Dougall la sociedad contemporánea. Se razonaba que así como
como el /oule -crowd, en inglés- utilizado por Le Bon) el conocimiento de las leyes que rigen al pequeño grupo
estará dada, entonces, por la substitución del Ideal del permite al psicosociólogo instalar un clima de colabora�
Yo por un objeto y por la identificación recíproca entre ción en la empresa, en la escuela o el grupo de trabajo,
los individuos (en consecuencia, intersubjetiva, pero so­ estos mismos métodos podrían ser utilizados para poner
bre ello volveré más adelante) por tener ese objeto co­ fin a la lucha de clases, el racismo o la guerra e instaurar
mún en su Ideal del Yo. Esa identificación en el Yo, una sociedad utópica.
común a todos, aparece entonces como un enlace posi­ Moreno (18) y Lewin (14) consideraron sus traba­
tivo, el "sentimiento social". Identificación que, además, jos como coherentes con este tipo de proyectos, en base
homogeniza a los sentimientos y contrarresta a los sen­ a un optimismo al que, lamentablemente, hoy sólo po­
mientos, indudablemente presentes, de hostilidad. Y así demos catalogar como ingenuo, ya que rápidamente se
Freud marcará la formación reactiva como proceso que vio injustificado.
interviene no sólo en las reivindicaciones de justicia y La extrapolación de las observaciones sobre los pe­
trato igualitario ( envidia y celos primitivos) sino tam­ queños grupos a la sociedad global, iniciada para poner
bién, si bien secundariamente, en la t'ormación del agru­ fin a los desgarradores conflictos sociales de la década
pamiento humano, asociada a la satisfacción transitiva (a del '30, tiene una consecuencia inesperada: los psico­
través del otro, con quien estoy identificado) de cier­ sociólogos terminaron como gerentes de relaciones hu­
tas necesidades. manas, organizando artificios para reducir los conflictos
y aplacando las inquietudes de aquellos grupos que lle­
Cabe ahora preguntarnos, para cerrar el presente gaban a cuestionar la organización vigente. De esta for­
apartado, acerca de la apreciación que Cartwright & Zan­ ma, para citar una expresión de Osvaldo Saidón ( 23) un
der realizan sobre los aportes frelJ.dianos. ¿Se trata, en cierto "opio psicológico" llegó a velar más que a develar,
justicia, de una aproximación "especulativa"? En fin ... ocultó más que desentrañó, lo intrínseco de lo grupal.
Como decíamos, el interés por la comprensión de
1.3. El estudio sistemático de los fenómenos los fenómenos grupales apareció desde hace siglos. En
grupales: condiciones históricas y sociales EE.UU. se inició el acercamiento de tipo empírico directo
que lo posibilitaron y el estudio de los grupos adquirió un carácter experi­
mental y sistemático. Ahora bien: muy pocos investiga­
Fue con el desarrollo de la sociología moderna que dores lograron integrar teoría con técnica: uno de ellos
se observó un acentuado interés por el estudio de los fue Lewin; otro Moreno. Tiempo después las investiga­
pequeños grupos. La experiencia inmediata de la vida ciones, poco a poco, se constituyeron en meros tra­
social grupal -familia, amigos, trabajo- fomentó la bajos empíricos, en una simple recolección de datos
esperanza de que el estudio de los mismos permitiera orientada por un marco referencial positivista que bus-
46 47
caba meramente correlaciones o invariancias entre fe­ Estas consideracionse nos conducen al tercer factor
nómenos sin traspasar el nivel de lo empírico, de los a tomar en cuenta: la evolución y el desarrollo de la
efectos o las apariencias. Las investigaciones sobre fe­ psicología y la sociología.
nómenos grupales se convirtieron -siguiendo lo que A partir de cambios de orientación que se verifican
ocurría en la sociología americana- en extensas acumu­ en estas disciplinas, ambas pasan a interesarse por el
laciones de datos estadísticos que trasuntaban la pre­ pequeño grupo y a estudiar este nuevo campo.
tenciosa aspiración de que mediante tal procedimiento, La psicología se preocupa progresivamente por las
por sí mismo, se podría generar una producción cientí­ relaciones interpersonales y la situación del individuo
fica. Aquí caben las críticas que merece el método in­ en grupo. La sociologia también se dirige hacia el pe­
ductivista. queño grupo, en tanto éstos forman parte de la estruc­
Hemos afirmado que ciertas condiciones sociales tura de las instituciones.
facilitaron -y requirieron- el desarrollo de los estu­ Podemos entender mejor esta circunstancia si nos
dios sobre los fenómenos de grupo: hacia el año 1930 la referimos a dos formas de encarar el estudio de los gru­
crisis y la recesión económica provocan, en el área de la pos: la "tradición externa" y la "tradición interna",
industria, un interés por comprender los factores que según la acertada denominación de Olmstead. ( 19)
determinan el rendimiento de los equipos de trabajo. La "tradición externa", vinculada a la sociología,
En segundo término, hacia la misma década comien­ economía e historia, concibe a los grupos como "piedras
zan a desarrollarse investigaciones sobre propaganda, angulares de la sociedad", la que es en realidad su obje­
comunicación y otrns medios de acción sobre grupos to de estudio. El grupo es analizado "desde afuera" y
humanos, por razones de orden político social, ante los se tiende a ver sus funciones dentro de unidades socia­
problemas planteados por el surgimiento del nacional­ les más amplias. En este enfoque las sociedades fueron
socialismo alemán. vistas como grupos, a diferencia de la "tradición inter­
En la década siguient�, en el plano militar, surge la na" -vinculada a la psicología y psicología social-, que
necesidad de comprender la situación de grupos en mo­ vio a los grupos como sociedades. Desde esta perspec­
mentos críticos y de combate: se subsidiaron investiga­ tiva -la de la "tradición interna"- los grupos son valio­
ciones sobre la "moral" de los pequeños grupos aislados sos objetos de estudio porque constituyen los ambientes
y sobre los factores que mantienen la cohesión grupal. donde se analiza la conducta individual. La consideración
Incluso desde ese momento en adelante, a partir de las de los "grupos como sociedades" no se ocupa de la
condiciones de postg, 1erra, la düusión de las prácticas relación entre los grupos estudiados y la sociedad total,
grupales en psicoterapia fue cada vez mayor. Determi­ ni tampoco de la circunstancia de que los individuos en
naciones sociales, económicas y políticas posibilitaron la vida cotidiana, a diferencia de los individuos en situa­
e hicieron necesario el surgimiento y desarrollo de las ción experimental de laboratorio, son miembros de nu­
técnicas de grupo en el campo de la salud mental, como merosos grupos sociales y que los mismos ejercen una
respuesta a la necesidad de extender la asistencia a sec­ influencia significativa en su comportamiento.
tores cada vez más amplios de la población a consecuen­ En síntesis, la tradición externa se centró en "el rol
cia del aumento de la demanda de atención y el surgi­ del grupo en 'x' ", siendo 'x' la sociedad, la institución,
miento de programas comunitarios ante la necesidad de incluso a veces la vida de un individuo. La tradición in­
recuperar mano de obra deteriorada por la guerra. terna se interesó por "el rol de 'x' en el grupo", siendo
48 49
'x' los sentimientos, las pautas de comunicación, etc., sproximadame��e. � 20.000 �ersonas y en_ una se�da
en la vida del grupo. secuencia se dir1g10 la atención a los fenomenos psico­
Desde mi perspectiva, a diferencia de lo planteado lógicos y sociales del grupo. Así fue que se observó du­
por Cartwright y Zander ( 4), el estudio de los grupos, si rante un par de meses a un grupo de 14 personas (un
bien es el resultado de la acción interdisciplinaria, debe taller de cableado telefónico) y se encontró que este
delimitar, es decir, debe producir un objeto de estudio grupo había desarrollado una serie de relaciones infor­
propio y lo considero un campo especifico estrechamente males, de "normas", que regulaban el comportamiento
vinculado al psicoanálisis y la psicología social ( enten­ mtemo y la conducta de sus integrantes, normas espon­
diendo a esta última -siguiendo las idea de Enrique táneas o tácitas que tenían más peso que las normas
Pichón Riviere (21 )- como dedicada al estudio del indi­ explícitas, formales y oficiales de la institución.
viduo en situación vincular); el grupo se constituye Así se concluyó que los grupos tienen relaciones con
entonces en un campo de indagación privilegiado para su contexto inmediato: el contexto social en el cual todo
el estudio y comprensión de los vínculos. pequeño grupo está incluido pasa a tener una significa­
ción psicológica propia para el grupo. Se observó el
1.4. Fuentes significativas en el estudio desarrollo espontáneo de normas grupales que opera­
sistemático de los grupos ban como modos de defensa ante las presiones externas:
si bien la empresa W.E. propiciaba ciertos niveles de
Vamos a tratar ahora cuáles fueron las fuentes que rendimiento y producción, el grupo tenía sus propias
constituyen el surgimiento del estudio sistemático de normas internas al respecto, y aquel que no las acep­
los fenómenos de grupo: la psicoterapia de grupos, la taba entraba en conflicto con ellas y corría el riesgo de
obra de Levy Moreno (18), la obra de Kurt Lewin (14) ser segregado y excluido.
y la "Encuesta Hawthorne". (10) La psicoterapia de grupo. La utilización del grupo
Comenzaremos por este último punto, la Encuesta con fines terapéuticos remite a principios de siglo. Ha­
Hawthorne, un trabajo de investigación realizado para cia 1905, Pratt trabajó con pacientes tuberculosos, obser­
la compañía Western Electric entre 1927 y 1932 dirigido vando la conducta de los pacientes en grupo y las rela­
por Elton Mayo; brindó información respecto a la orga­ ciones emocionales que se producían entre ellos. Pratt
nización de las empresas y los métodos de trabajo y utilizó al grupo de la siguiente forma: mediante confe­
dio origen a su vez a las denominadas escuelas de "Re­ rencias daba información teórica sobre la problemática
laciones Humanas", aportando también una interesante del paciente tuberculoso y colocaba al lado del expositor
comprensión sobre ciertos procesos grupales. Si bien en a los pacientes que habían mostrado franca mejoría,
ese momento careció de nivel de teorización, identificó enfreQtando a los. que todavía no habían progresado;
una situación de suma importancia: las instancias y Pratt reconocía y gratificaba a aquéllos que cumplían
significación de los niveles formales e informales en con sus exigencias: utilizaba así el estímulo grupal, la
los grupos. dependenci3 con el líder, la emulación y competencia
Comenzó siendo un estudio respecto de la inciden­ entre los enfermos. Ésta fue la primera utilización del
cia sobre el rendimiento de factores tales como la lumi­ grupo con fines terapéuticos. En Noruega, Ragnar Vogt,
nosidad, el tiempo de trabajo, la remuneración, número ubicó enfermos mentales en familias adiestradas para
de operarios, etc.; en un primer momento se encuestó tratarlos. Esta técnica terapéutica -,-incluir enfermos
50 51
mentales en otros g:i:upos familiares- se utilizó mucho significativamente sobre el desarrollo del conocimiento
después en Europa y EE.UU.: así comenzaría la utili­ psicoterapéutico grupal. El principio de "no-directividad"
zación del grupo con fines psicoterapéuticos. fue la principal bandera de un intento de reestructura­
Posteriormente en toda Europa y más especialmente ción del campo terapéutico grupal, que vio en Rogers a
en Inglaterra, los desarrollos de Lewin ejercieron una su principal gestor; paulatinamente el acento de los
marcada influencia sobre varios psicoanalistas que se trabajos se fue desplazando desde la dinámica grupal al
vieron seducidos por la posibilidad de aplicar las ideas cuestionamiento de la relación terapéutica. Lapassade
de Freud al trabajo grupal. La Tavistock Clinic inició apunta que dicho principio -que estaba implícito en
una serie de investigaciones y los primeros trabajos el psicoanálisis, bajo la forma de asociación libre y aten­
publicados -también a consecuencia de la guerra- es­ ción flotante- más que un método terapéutico o concep­
taban firmados por quienes hoy son considerados los ción pedagógica que se erige contra la psiquiatría y
pioneros de la psicoterapia psicoanalítica de grupo: Ez­ las psicoterapias de apoyo, implicó la aparición de una
riel, Bion, Foulkes y Anthony. El intercambio posterior nueva concepción crítica y política en el estudio de
entre las corrientes inglesas y los psicoanalistas argen­ los grupos.
tinos se vio cada vez más influido por las ideas de Me­ La capacidad cuestionadora de esta corriente hizo
lanie Klein, siguiendo la sistematización de Bion ( 3), que colocara su propia práctica junto a la del movi­
quien produjo un nuevo impulso a las tentativas de fun­ miento contestatario antipsiquiátrico de Laing y Coo­
damentar científicamente el psicoanálisis grupal. Sobre per, que surgió para la misma época. Pero tanto el exa­
estas bases se fundaron varias sociedades de psicoaná­ gerado psicologismo como el apoliticismo de sus anexos
lisis de grupo en diversos países. -bio-energética, gestalt, etc.-, fueron reduciendo pau­
Otro aporte importante fue el de Trigan Burrow, latinamente sus aperturas a una serie de reformulacio­
fundador de la sociedad psicoanalítica norteamericana nes técnicas.
y uno de los primeros en reconocer el valor de la inter­ También en la década de los años '60, surge la escue­
acción grupal para comprender la conducta e instru­ la francesa de psicoterapia de grupos ( CEFRAP), que a
mentar al grupo como medio para obtener profundas partir de los trabajos de Anzieu, Kaes, Missenard, Be­
transformaciones. Allí surgen también los aportes de jarano, Montalis (2), y otros, proponen una serie de
Slavson, quien comenzó realizando grupos de actividad articulaciones originales entre la escuela Kleiniana y
con niños y publicó una serie de trabajos en los que algunos conceptos psicoanalíticos reformulados por
utilizó las nociones de regresión, transferencia, etc., con Lacan. Las ideas de grupo entendido como un sueño,
una orientación dirigida predominantemente hacia el in­ del inconsciente grupal, del aparato psíquico grupal y de
dividuo en el grupo. líder como resistencia son algunas de las más fecundas.
Acercándonos al presente, cabe mencionar la incluen­ Finalmente, a partir de 1962 surgió en Francia una
cia ejercida por las escuelas de "Potencial Humano". En corriente de análisis institucional que procuró abordar
la década del '60 fueron introducidas nuevas técnicas que al grupo y sus relaciones instituyentes e instituidas, con­
propiciaron formas de trabajo no verbal en la labor· con s1cterando a las instituciones como el lugar de la repro­
grupos. Actualmente, prácticas como la de los "grupos ducción de las contradicciones sociales. El análisis ins­
de encuentro" de Rogers (22), de la "terapia gestáltica" titucional va a encontrar en el socio-análisis propuesto
de Pearls ( 20) o de orientación bioenergética influyen por Loreau ( 15) o bien en el esquizoanálisis de Deleusse

52 53
y Guatari ( 7) su vocación intervencionista, proponiendo exteriores y las estadísticas anommas son totalmente
un dispositivo analizador que revele lo oculto y aquello ciegas en este terreno: "los métodos de investigación
que provoca las crisis existentes en los distintos agrupa­ psicosocial deben sufrir una crisis de subjetivación para
mientos. Esta corriente asume manüiestamente su con­ adquirir mayor objetividad", concluía. Por esa razón se
tenido político, ya que señala que la lucha de clases y preocupó por aprehender simultáneamente, en las rela­
el papel del Estado, así como la elaboración del Comple­ ciones grupales, su cualidad ( la manera y la intensidad
jo de Edipo, serían determinantes fundamentales en con que son vividas) y su cantidad (es decir, su ampli­
la constitución del sujeto. Su propuesta consiste en trans­ tud numérica), aplicando la medida (metrum) al ser so­
formar a los grupos-sujetados ( aquellos cuyas leyes les cial ( socius) para finalmente graficar en sociogramas los
vienen del exterior) en grupos-sujeto, capaces de repen­ resultados obtenidos y utilizar los mismos a efectos de
sar su sumisión y pensar sus propias leyes. La escuela facilitar la resolución de situaciones sociales conflictivas.
denominada de esquizoanálisis afirmará que todo acto También en el campo de los procedimientos dramá­
terapéutico es un acto institucional determinado por lo ticos Moreno dejó una obra fecunda, propiciando la
colectivo. Así, Guatari, propondrá una multiplicidad de espontaneidad para romper con las "conservas cultura­
"grupos de base" que evitarían las relaciones jerárqui­ les" y poder construir "una sociedad en la que no habría
cas e institucionales e irían sustituyendo a las institu­ ya hiatos entre las estructuras oficiales de la vida co­
ciones propuestas por las clases dominantes. Aquí, un lectiva y la trama de las relaciones interpersonales que
siglo después, en el campo de la psicosociología, el fa­ ligan directamente a los participantes". No sólo el psico­
lansterio de Fourrier resurge nuevamente con sus con­ drama, sino también el role playing y el sociodrama
cepciones más científicas y elaboradas. constituyen parte de una herencia de renovada vigencia;
La tercer fuente es la sociometría. Jacobo L. Moreno explayamos más sobre sus aportes excedería el marco
emigró a EE.UU. en 1925; hacia 1913 había realizado del presente trabajo.
en Viena, con W. Colbert, una experiencia de readapta­ La cuarta fuente está constituída por la obra de
ción de prostitutas donde pudo observar la influencia Kurt Lewin, quien también emigró a EE.UU. en 1932,
terapéutica que los distintos integrantes del grupo tenían desde Alemania. En un principio gestaltista, incorpora
entre sí. Los aportes fundamentales de Moreno (18), son las nociones de espacio vital en el campo psicológico,
dos: por un lado, una técnica psicoterapéutica, el psico­ perspectiva que se refiere a cómo el individuo configura
drama, donde instrumenta la noción de rol, define a la significativamente su situación. El grupo interesó pri­
personalidad como conjunto de roles cambiables y re­ mero a Lewin en tanto contexto de la conducta, pero
chaza una noción de personalidad como interioridad; su progresivamente desarrolló un enfoque de carácter teó­
segundo aporte lo constituye la sociometría que se preo­ rico sobre los mismos.
cupa fundamentalmente por comprender la estructura Lewin abandonó Alemania después de experiencias
del grupo, intentando medir los procesos afectivos de de persecución social, y en EE.UU. también se encontró
atracción y rechazo que se verifican en las relaciones con problemas sociales, en particular con el prejuicio
interpersonales. racial. Sus primeros trabajos estaban orientados a di­
"Las unidades sociales --escribe-- son antes que lucidad la psicología de los grupos minoritarios, con
nada sistemas de preferencias, de atracción y repulsión seguridad para comprender todo lo que había experi­
mutuas", razón por la cual los métodos de observación mentado personalmente.

54 55
Tanto la sociología como el psicoanálisis abonaron Podemos definir esta disciplina diciendo que la di­
el terreno para la obra de Lewin, quien acuñó la expre­ námica· de grupos estudió los fenómenos psicosociales
sión "dinámica de grupos", afirmó que esta disciplina que se producen en los pequeños grupos, intentando de­
estaba ligada a la metodología de la "investigación acti­ terminar las leyes que los regulan. Esta definición im­
va" e inspiró la creación de un organismo específico para plica dos lecturas; una "amplia", y en ese sentido "diná­
estos estudios, el Centro de Investigación en Dinámica de mica de grupos" se refiere a la investigación y compren­
Grupos, que en 1948 se integró al Instituto de Investi­ sión de los fenómenos de grupo y fue sinónimo de es­
gación Social de la Universidad de Michigan.· Sus con­ tudio de los pequeños grupos; en un nivel más "restrin-.
cepciones básicas respecto a que la investigación y la gido', referido a las prácticas grupales, apunta hacia la
intervención se encuentran estrechamente relacionadas, aplicación de métodos y técnicas grupales.
y que el cambio y la resistencia al cambio constituyen Cartwright y Zander ( 3) definen a la dinámica de
aspectos esenciales en la vida de todo grupo son acep­ grupos como un "campo de investigación dedicado a ob­
tadas actualmente por todas las corrientes. Pero no po­ tener conocimientos sobre la naturaleza de los grupos,
demos dejar de llamar la aetnción sobre la correlación las leyes de su desarrollo y sus interrelaciones con el
de estas ideas con las enunciadas por Freud para el cam­ individuo, otros grupos o agrupaciones mayores".
po psicoanalítico individual. Sintetizando, la encuesta Hawthorne, la psicotera­
La expresión "Dinámica de Grupos" fue utilizada en pia de grupo, y la obra de Lewin y Moreno constituyen
forma ambigua hasta la década del cuarenta, época en fuentes directas en el surgimiento del estudio de los gru­
que Lewin ( 12 ), consagró y popularizó dicho término pos. Esto no significa que desestimemos la obra de otros
en 1944, en un artículo que trataba acerca de la teoría y precursores. Entre ellos destacamos los aportes de Freud
práctica de la psicología social. Allí consideraba que, en el a la comprensión del liderazgo y la cohesión grupal, en
dominio de la dinámica grupal, teoría y práctica deben "Psicología de las Masas y Análisis del Yo", y los realiza­
estar íntimamente unidas, porque la práctica favorece dos por Durkheim, que estudió la incidencia de los gru­
el desarrollo de la teoría y, ésta a su vez, conduce a la pos a.nómicos sobre la conducta del individuo y vio en el
resolución de los problemas prácticos. El mismo Lewin, grupo una fuente de identidad y pertenencia. Tenemos
fundó en 1945 el Centro de Investigaciones para la Di­ también los trabajos de Simmel, que inicia interesantes
námica de Grupos convirtiendo a esta fecha en clave aportes en cuanto a las características del grupo de tres
para el desarrollo de esta disciplina. integrantes, y podemos agregar los realizados por el
¿En qué se interesó la Dinámica de Grupos? Bási­ mismo Allport respecto a la influencia de la situación
camente, intentó un conocimiento de la naturaleza de grupal en la solución de problemas, o sus investigacio­
los grupos y especialmente de las fuerzas psicológicas nes sobre la facilitación grupal, y el trabajo de campo
y sociales presentes en ellos. Etimológicamente, "dinámi­ de Thrasher · sobre pandillas juveniles; finalmente cabe
ca" proviene del griego "dinamis", "fuerza": la dinámica mencionar los trabajos de Cooley sobre grupos prima­
de grupos trataría, entonces, de identificar las fuerzas rios y secundarios.
operantes en los grupos, entendiendo por "fuerzas" a En la Argentina, podemos ubicar el interés por el
los procesos y distintos movimientos que se verifican en estudio y trabajo con grupos en el período que va desde
el acontecer grupal, procesos que son, fundamentalmente, 1945 a 1950. El primer número del primer tomo de la
de orden psicosociológico. "Revista de Psicología y Psicoterapia de Grupo", de

56 5•¡
1961 (26), señala que el trabajo con grupos surge, en Desarrollos
Teorías originales 1eóricos y técnicos Referenciales
nuestro país, a partir de la psicoterapia de grupos. En 1960/1983 ideológicos
1930/1960
1947 Pichón Riviere organizó grupos terapéuticos en el
Hospital Neuropsiquiátrico, utilizando la técnica de • Filosofía
Entrenamiento
Schillder y en el servicio Pinel comienza a trabajar en sensorial Existencial
psicoterapia grupal un equipo organizado por el doctor
Kraft, donde participaban, entre otros, Morgan, Resnik • Irracionalismo
y Usandivaras.
En 1955 se funda la Asociación Argentina de Psico­
logía y Psicoterapia de Grupo y a partir de ese momento Terapia • Orientalismo
hay un:1 serie de congresos latinoamericanos, el primero Gesláltica
de los cuales data de 1957. \
\ \
Continuando con el desarrollo en nuestro medio hay \
que tener en cuenta los aportes que provienen de la ,Análisis • Positivismo
corriente psicodramática introducidos por Rojas Ber­ transaccional
múdez (26). En los últimos afias se integró el enfoque
• Estructura­
psicoanalítico con el dramático, en una línea de trabajo lismo
iniciada entre nosotros por Eduardo Pavlosky, Carlos
Martínez Bouquet y Fidel Moccio ( 26 ), inspirándose en Grupos • Materialismo
cierta medida en los trabajos de Didier Anzieu y Lebo­ \ histórico y
\ Operativos
vici eri Francia. \ dialéctico
La introducción que hemos desarrollado tiene por \
\
objeto señalar los antecedentes más significativos de las ' Psicodrama • Dialéctica
distintas escuelas que se dedican al estudio, o a la psico­ Psicoanalítico
terapia, de grupos.
En el esquema de la página siguiente proponemos • Estructura­
una_�!P,tesis original de Osvaldo Saidón ( 2), q1,1t3 �tenta lismo
descifrar las líneas de influencia identificables en· rela­
ción a las prácticas psicoterapéuticas de grupo más d1.. Talleres • Espontaneísmo
fundidas en .el panorama actual.
Sí· bien en nuestros días existen numerosas prácti­ 1.5. Enunciación de algunos conceptos grupales
cas de psicoterapia grupal que entrelazan eclécticamente correspondientes a las principales corrientes
-y a veces __sin reconocimiento explícito-- las tendencias de investigación y· orientaciones teóricas
originarias sefialadas: la microsociologia de Lewin, �l psi­
coanálisis y el psicodrama, no cabe duda que tanto el desa­ A continuación pasaré a enumerar las principales
rrollo del psicoanálisis como el de la microsociología fue características psicosociológica:s de los pequeños grupos,
lo que permitió el surgimiento de un pensamiento original siguiendo los aportes de las distintas escuelas: Teoría
tanto en teoría como en técnica terapéutica de grupo. del campo, Interaccionismo, Sociometría.
58 59
Luego sostendré una postura crítica, incorporando energía que se utiliza en la realización de tareas y aquella
los aportes del psicoanálisis. que se utiliza en funciones de mantenimiento grup�l;_ la
Primero: El grupo es una unidad que se manifiesta energía de mantenimiento, a su vez, puede ser div1d1da
como una totalidad. En esta propiedad del grupo coinci­ en energía destinada a funciones de facilitación y fun­
dirían -si bien con marcadas diferencias de perspecti­ ciones de regulación; las funciones de facilitación serán
vas- distintos enfoques, por ejemplo Lewin ( 14 ), Bion todas aquellas actividades grupales que favorecen la
(3 ). Esta propiedad grupal fue propuesta y trabajada realización de tareas (p. ej.: organizar al grupo, facilitar
fundamentalmente por la teoría del campo en general la comunicación entré los integrantes, son funciones de
y en particular por Kurt Lewin, quien definió y carac­ mantenimiento que facilitan la locomoción, la tarea);
terizó al grupo por su totalidad y por la interdependen­ las funciones de regulación se refieren específicamente
cia entre sus miembros. a todo aquello que se hace para mantener la cohesión
La segunda característica señala que el grupo se pre­ (p. ej.: resolver conflictos intragrupales, situaciones de
senta como una dinámica, como un proceso en continuo ansiedad, etc.).
movimiento (Lewin). (14) Desde el punto de vista de la efectividad grupal, ep
La tercera característica propone que la dinámica tendría que ser mayor que em; los recursos dirigidos
del grupo es función de una energía que se desarrolla a hacia la consecución de la tarea tienen que ser supe­
partir de los integrantes y que se expresa en las rela­ riores a los dirigidos a las funciones de mantenimiento.
ciones intragrupales y en la actividad del grupo como No obstante ello, siempre será necesaria una cantidad
totalidad. Estos dos últimos puntos son también prin­ de energía dedicada al mantenimiento, a la conservación
cipios postulados por la teoría del campo. del grupo y a la solución de tensiones; esta energía tam­
Vamos a desarrollar este enunciado con mayor de­ bién es productiva, ya que configura las condiciones
talle. Para ello presentaremos un modelo dinámico gru­ para un mejor funcionamiento grupal.
pal propuesto por Cartwrigth y Zander ( 4 ) , quienes ba­ Volviendo a la fórmula original (E = e + n), Cart­
sándose en las ideas de Kurt Lewin (14) postulan la wright y Zander sostienen que podemos suponer que
hipótesis de que todo grupo, cualquiera fuera su activi­ los recursos totales del grupo (E) tiendan a transfor­
dad, dispone de ciertos recursos energéticos necesarios marse en energía utilizable (e) y que la energía poten­
para llegar a sus objetivos. Así denominaron "E" a la cial ( n) tiende a cero (O). Esta sería la situación de un
energía total del sistema grupo, y la dividieron en "e", grupo que utiliza la totalidad de sus recursos energéti­
energía interna utilizable, y "n", energía potencial, que cos. Pero aquí corresponde hacer la siguiente observa­
permanece en estado latente; "E" (energía total) sería ción: esta posibilidad conduciría a un estado muy simi­
igual a la sumatoria de la energía interna más ia energía lar al de un "grupo robot", un grupo imposible porque
potencial. Confonne a este punto de vista, la tarea de carecería de un plano subyacente de emocionalidad y
un coordinador de un grupo de tarea consistiría en mo­ recursos potenciales para resolver los conflictos que se
vilizar la energía potencial para transformarla en ene­ plantean en la tarea o en la situación intragrupal. En
gía utilizable. todo caso, lo que puede desearse es que la energía po­
La energía disponible (e) puede ser utilizada para tencial (n) sea liberada en el momento oportuno, de la
funciones de locomoción (producción) o para funciones mejor forma posible y se convierta en energía disponi­
de mantenimiento; así la podemos dividir en eP y em, ble para el grupo.
60 61
Aplicando este esquema a grupos de trabajo, cuan­ Este modelo de un sistema de equilibrio "cuasi es­
do la tarea tiene -en el lenguaje de Lewin (14)- valen­ tacionario"· depende de la intensidad de las fuerzas en
cia positiva, los recursos del grupo van a estar dirigidos oposición -o sea, del conflicto-- y de la actitud facili­
hacia la locomoción, va a predominar ep. En las situa­ tante/resistente ante el cambio. Modelo que adquiere
ciones de grupo donde la tarea tiene valencia negativa significativa importancia para comprender los procesos
y existen conflictos intergrupales, van a predominar las de cambio grupal: al aumentar la intensidad de las fuer­
funciones de mantenimiento dirigidas a la regulación del zas de uno de los factores del grupo, el campo grupal
grupo, y secundariamente a la facilitación éie la tarea. se reestructura; pero si este cambio ocurre "dentro" de
Este modelo pretende ser útil para la coordinación los límites del equilibrio predeterminado por la acción
de un grupo de trabajo, para articular los recursos que de las fuerzas en conflicto, nos encontraremos con un
tiene, para evaluar como dispone de sus posibilidades, aumento de la tensión intragrupal sin la modificación
hacia dónde se dirigen sus acciones ( hacia el área de consecuente de los límites del sistema de equilibrio.
tarea o hacia el área emocional). En este sentido es que Para producir cambios en el nivel de equilibrio
se habla de tensiones negativas y tensiones positivas: cuasi estacionario, se puede: a) aumentar la intensidad
las tensiones "positivas" resultan de la relación del gru­ de las fuerzas tendientes al objetivo buscado; o b) dis­
po con sus objetivos; las tensiones "negativas" resul­ minuir las fuerzas que están en oposición. Por ejemplo:
tarían de los conflictos del grupo. Por ejemplo, conflic­ un grupo de trabajo cuya tarea es elaborar información
tos de competencia por la distribución del liderazgo, y que se encuentra durante un período de bajo rendi­
por obstáculos en la resolución de la tarea o situacio­ miento, se puede intentar reestructurarlo exigiéndole
nes penosas que el grupo intenta suprimir huyendo una mayor dedicación al estudio, o bien tratando de
o evitándolas. entender y desarticular las dificultades que impiden
La cuarta característica, también postulada por la estudiar.
teoría del campo, dice que en todo grupo ca-existen El procedimiento de aumentar la intensidad parcial
fuerzas contradictorias: unas tienden a favorecer la de una de las fuerzas en conflicto conduce, por lo ge­
cohesión grupal y otras hacia la desintegración, ínter­ neral, a un aumento de tensión en el grupo y produce
juego de fuerzas que debe entenderse en función del .fenómenos de orden emocional que requieren dedicar
grupo como totalidad; la tensión se genera como con­ mayores recursos hacia las funciones de mantenimiento.
Jecuencia del interjuego entre fuerzas de integración Asi, el segundo tipo de procedimiento se presenta -se­
� desinteg�ación, que determinan, a su vez, niveles de gún Lewin-, como la estrategia más adecuada para lo­
tensión positiva o negativa. grar cambios: favorecer la disminución de las tensio­
La conducta grupal tendería a resolver las tensio­ nes grupales.
nes, a la búsqueda de un equilibrio entre las fuerzas Aquí cabe establecer un paralelismo con el modelo
en conflicto, equilibrio que no es necesariamente está­ psicoanalítico de comp:r:ensión y operación técnica sobre
tico, sino ''cuasi estacionario", concepto lewiniano que los conflictos, pues el intervenir sobre las fuerzas en con­
se refiere a un interjuego de fuerzas que tendrían igual flicto y disminuir su intensidad, se trabajan las resisten­
intensidad pero direcciones opuestas, que podrían ser cias. Este modelo lewiniano tiene ciertas semejanzas con
graficadas actuando una a 180'? de la otra y ambas prO­ el modelo psicoanalítico del conflicto, en el cual aparecen
ducirían un equilibrio resultante a dicho interjuego. deseos, angustias, pulsiones y ansiedades, de cuyo inter-
62 63
juego surge un conflicto que se consolida finalmente
como una situación resistencial. cia de interacciones. En todo grupo verificamos la exis­
Dorothy Stock y Morton Lieberman han buscado las tencia de interacciones entre sus integrantes. Hablar de
equivalencias entre el modelo de Lewin y el modelo psi­ interacción es hacer referencia a las relaciones inter­
coanalítico reformulado por French, con la propuesta personales: cada individuo, en el grupo, actúa y reac­
de una hipótesis acerca de los conflictos focales y nu­ ciona en relación a otros individuos; estos intercambios
cleares. Consideran que en el grupo surgen un "motivo pueden ser de tipo verbal o no verbal; en esta propiedad
perturbador", un "motivo reactivo" en conflicto con el del grupo coinciden prácticamente todas las aproxima­
anterior y una "tentativa de solución": del motivo per­ ciones teóricas.
turbador y del motivo reactivo resulta una solución de Una sexta característica se refiere a la emergencia
grupo para hacer frente a la situación de conflicto; si­ de normas. La interacción recurrente dentro del grupo
tuación de conflicto que no es consciente para el grupo, -si la acción se prolonga mediante un cierto lapso­
pero que lo lleva a mantenerse en un cierto nivel de promueve expectativas que facilitan la posibilidad de
equilibrio. Veamos un ejemplo, extraído de un grupo prever y anticipar la conducta, expectativas que, final­
terapéutico: deseo por parte de los pacientes de tener mente, se plasman en normas explícitas o implícitas.
una relación personal con el terapeuta ( motivo pertur­ En el pequeño grupo surgen así normas tácitas que
bador) coincidente con el temor al rechazo por parte conforman un marco de referencia grupal, a partir del
del terapeuta (motivo reactivo), aparece como solución: cual los individuos regulan su conducta dentro del mismo.
"no nos interesa relacionarnos con él" y la consecuente Una séptima característica señala que los integran­
propuesta de tutearse entre los integrantes excluyendo tes del grupo desempeñan roles; roles individuales que
del tuteo al terapeuta; otro ejemplo: deseo del grupo dependen del interjuego de los roles grupales y de la
de examinar las relaciones personales entre los integran­ dinámica grupal como un todo, porque ningún rol puede
tes -uno de los motivos en juego- motivo que puede ser comprendido únicamente a partir de las característi­
cas del individuo que lo desempeña, sino que debe ser
ª.
ser perturbador si, como riesgo, implica llegar "a herir
alguien" (alguno de los miembros del grupo); la solu­ entendido en función de la dinámica total del grupo.
ción que se adopta es evitar entrar en esa área proble­ El análisis del rol supone tres niveles: social, inter­
mática. S�luci?n con la que se intenta mantener al grupo personal e individual. A nivel interpersonal, el rol es
en una s1tuac1ón de equilibrio, útil para su cohesión. resultante del sistema de interacción del que participan
En los ejemplos ofr.ecidos, el grupo se une a través los integrantes del grupo: la dinámica de los roles se
del predominio de una modalidad defensiva·' la estrate- regula por el mecanismo de adjudicación y de asunción
. de los mismos, que conduce al individuo a jugar sus
gia que surge de un enfoque psicoanalítico consiste en
e��ª:ªr la situación por medio de una interpretación conductas en función de las situaciones-estímulo de la
d1rig¡da hacia las resistencias y las ansiedades, interpr� interacción; sólo el peculiar estilo con que cada inte­
tación que permitiría la movilización de los motivos per­ grante del grupo asume un rol en particular es función
t�rb_8:dores, una mayor indagación en el deseo y la con­ de sus propias características de personalidad ( rol a
tinuidad de la cadena asociativa grupal. nivel individual).
En un grupo de trabajo, por ejemplo, puede obser­
. Unasequin
nzado
�a característica, a cuyo análisis pormeno­
dedicó la escuela interaccionista, es la presen- varse situaciones como la siguiente: desde las primeras
reuniones uno o dos integrantes juegan roles de infor-
64
65
mantes, transformándose en líderes de tarea. Así se va renciales, la resonancia de fantasmas individuales y
configurando una cierta expectativa grupal que puede escenas de orígenes.
llevar a los restantes miembros, en las sesiones siguien­ Todo grupo tiene una historia: historia que hace a
tes, a interactuar con una expectativa de rol referida su pasado pero que no siempre se encuentra en la con­
a quien se hace cargo de traer y transmitir la informa­ ciencia actual del grupo, sino que permanece subyacente
ción. A veces -incluso- se hace harto difícil modificar como fuente potencial de tensiones. Por eso cuando se
el rol asumido, a causa del interjuego entre asunción, analizan los conflictos aparece la historia; historia sub­
adjudicación y exp�ctativa de roles. yacente, reitero, que no está en la conciencia actual
Una octava característica --en la que concuerdan de los integrantes, experiencia vivida por el grupo que
todas las escuelas- se refiere a la existencia de objeti­ no se encuentra presente en la conciencia individual de
vos grupales. Para la perspectiva psicoanalítica los obje­ sus componentes, pero opera como fuente de conflictos
tivos grupales pueden ser explícitos o implícitos, ya que Aquí debemos tener presente que en el grupo, los inte�
uno, el plano de lo manifiesto, racional, consciente; grantes no son conscientes de los factores psicológicos
otro, un- plano no manifiesto, latente, inconsciente. que determinan su conducta, porque el miembro se vive
Whitacker y Lieberman ( 24) añaden que los objeti­ a sí mismo, imaginariamente, como un sujeto-agente
vos de cualquier grupo -incluso los grupos terapéuti­ de lo estructurado grupal, cuando en realidad es su­
cos- pueden ser públicos o privados, objetivos compar­ jeto-soporte de lo estructurante. Y este desconoci­
tidos por todo el grupo o exclusivo de algunos de los miento, por el cual el sujeto se desconoce como elemen­
integrantes, y que a su vez pueden ser reconocidos o no. t� de_ lo estructurante, lo convierte en un agente ima­
En este último caso, si no son conscientes, en el nivel gmano de la estructura. Los integrantes no son cons­
grupal se corresponden con los problemas de "menta­ cientes de los factores que condicionan su conducta en
lidad de grupo" señalados originalmente por Bion.( 8) el grupo. Aquí nos reencontramos con la versión de rol
Estos niveles manifiestos y latentes siempre estarán como conducta, conducta de la cual no tenemos plena
en operación. Supongamos, por ejemplo, un grupo de c�mciencia; por eso una de las posibilidades terapéu­
discusión donde, en torno a un tema, se origina un diá­ ticas del grupo surge del señalamiento del rol asu­
logo con características de oposición entre dos inte­ mido ante la situación grupal, respecto del cual se ca­
grantes que tratan de ver "quién tiene razón". A nivel rece de conciencia.
de tarea, este diálogo puede ser pertinente al objetivo Novena característica: En el grupo existen senti­
grupal explícito, pero en un nivel interpersonal y emo­ mientos y emociones compartidas; si bien este enun­
cional, a través de esta discusión se puede estar defi­ ciado nos. rem�te a los planteas de Bion ( 3) respecto de
niendo tácitamente la problemática del liderazgo, se pue­ una �1:1oc10nahdad compartida y a la noción de supues­
den estar intentando resolver conflictos entre subgrupos to bas1co,_ la novena. propiedad también apuntaría a la
o conflictos transferenciales entre dichos integrantes. �mer�encia de una estructura informal, resultante del
Al hablar de un niyel manifiesto, consciente, racio­ mterJu�go afectivo
_ de los integrantes. Informal, porque
nal y un nivel no manifiesto, latente, se postula la exis­ no esta determmada formalmente desde el principio y
tencia de un plano grupal respecto del cual miembro y porque surge de la interacción ( de la atracción, del re­
grupo carecen de conciencia: estamos ante los fenóme­ c�azo, del acercamiento entre los miembros ) . Esta pro­
nos de "mentalidad de grupo", las relaciones transfe- piedad fue enfatizada por Moreno (18), y su significa-

66 67
ción lo llevó a pensar la idea de una estructura socio­ o natural en el cual el grupo está inserto: no es lo mis­
métrica en los grupos. mo un grupo familiar que vive en un medio urbano, que
Por último, siguiendo el enfoque interaccionista de el que funciona en un medio agreste o montañoso, que
Homans ( 9), cabe agregar que todo grupo tiende a otro que funciona en un medio agrícola. También ten­
establecer un estado de equilibrio interno y un sistema dríamos que considerar el medio histórico social; si­
de relaciones más o menos estable con la realidad ex­ guiendo con el ejemplo de la familia, su situación no
terna, realidad externa que hace referencia al mundo es la misma en el año '30, en el año '45, en el '73 y en
circundante, al contexto grupal. Aquí podemos pensar este momento presente.
en lo institucional y en lo comunitario, ya que todo grupo Las condiciones de contexto pueden llegar a ser,
se encuentra inserto en un medio; en ese sentido Ho­ incluso, el factor determinante de lo que acontece en
mans planteó que la conducta del grupo tiene que po­ el grupo, y los dinamismos internos encontrarse total­
sibilitarle su existencia como tal en relación al medio mente supeditados y condicionados a la situación ex­
en el cual está inmerso. Lo que ocurre dentro del grupo terna: "La institución -dice Lapassade ( 11 )- es el
está condicionado en gran medida por lo que sucede inconsciente del grupo: el grupo es hablado, cuando no
en su contexto, y más específicamente, por la relación actuado, por la institución donde se inscribe". Pero, de
del grupo con su medio, al que Homans denominó "sis­ todas formas, si bien el contexto no es algo exterior
tema externo". al grupo sino que se transforma, por momentos, en par­
Así, el sistema externo puede tener significaciones te del propio texto que el grupo produce, es necesario
diferentes para distintos grupos. Por ejemplo: la dife­ pensar que todo aquello que le acontece al grupo siem­
rente significación del medio para un grupo de explo­ pre es reflejado internamente con significaciones pro­
radores ubicado en el Amazonas, en la Antártida o en el pias, ya que en situaciones similares no todos los grupos
Artico; para un grupo de trabajadores en una mina, los reaccionan de la misma forma.
integrantes de una dotación de un barco pesquero, o Reconocer la influencia del medio sobre la situación
un grupo de astronautas; la manera en que el medio grupal conduce inevitablemente a considerar las relacio­
está incidiendo y el significado que éste tiene para el nes intergrupales como un elemento del contexto. Aquí
grupo será distinto: el medio puede significar necesidad podemos recordar la experiencia que se hizo con un
de adaptación, necesidad de supervivencia, necesidad de grupo de jóvenes que participaban en un campamento
transformarlo y la comprensión de lo que acontezca en de veraneo (18): a través de tests sociométricos se for­
el grupo debe dar cuenta, también, de esta relación. maron dos grupos, con sus integrantes agrupados por
El funcionamiento de un grupo terapéutico en un con­ afinidad; en un segundo momento, tiempo después, esos
sultorio privado no va a ser el mismo que el de una �rup�s se _desar�aron y se formaron otros nuevos, que
institución. Y aquí resulta la necesidad, por parte del mclwan d1stanc1as y hasta rechazos previos entre sus
especialista en grupos ( terapeuta o coordinador) de in­ integrantes; en un tercer paso, estos nuevos grupos fue­
cluir las variables espacio-temporales del contexto para ron obligados a entrar en situaciones de competencia
poder comprender cabalmente lo que sucede en todo extrema. A partir de ese momento, las relaciones inter­
el grupo. nas del grupo se modificaron: lo que antes fue rechazo,
Así, al pensar el medio grupal tendremos que con­ ahora se transformaba en atracción, y un nuevo test
siderar varios aspectos; por un lado el marco material sociométrico indicó que la primera elección carecía ya
68 69
del espejo". A partir de los trabajos de Lacan (10), se
de vigencia y que ésta había sido modificada a favor sabe que entre los seis y los ocho meses, el niño, por la
de la segunda conformación del grupo. identificación con la imagen del semejante y por la ex­
Esta experiencia -éticamente cuestionable, sin duda
alguna- mostró que las relaciones intergrupales inciden periencia de su propia imagen frente al espejo, logra
directamente sobre la cohesión y las relaciones intragru­ el reconocimiento de sí mismo y toma conciencia de
pales, modificando los vínculos entre los integrantes. En su unidad corporal, anticipándola. La experiencia de gru­
un cuarto momento, incluso, cuando ya se había creado po, en particular en los grupos terapéuticos y de forma­
una situación de intensa rivalidad entre ambos grupos, ción, donde la realidad exterior está -en cierta medida­
se les creó un problema común -la necesidad de con­ puesta "entre paréntesis", suspendida (aunque esta for­
seguir agua- que derivó en una nueva y significativa mación imaginaria, la ilusión grupal, se observa también
en los gmpos reales), facilita que el grupo mismo se
transformación de la situación anterior: la competencia transforme en un objeto libidinal para sus integrantes,
Y la agresión desaparecieron. Hasta aquí queda ejempli­ estableciéndose así un vínculo idealizado con el pro­
fi�ada la incidencia del contexto en tres aspectos: me­ pio grupo.
dio natural, socio-histórico e intergrupal. El carácter defensivo de la ilusión grupal es corre­
También cerramos acá la descripción de las carac­
terísticas psicosociológicas de los pequeños grupos de lativo al tipo de vínculo que establece el individuo en
acuerd� a las perspectivas de las diferentes escuelas y el grupo, que lo confronta con una imagen que no es
en �articu.lar la escuela lewiniana, la interaccionista y 1a· única ni unívoca, sino con una multitud de imágenes
soc10métnca, porque aquí cabe introducir una décima parciales --incluso contradictorias- difíciles de inte­
característica a partir de un concepto psicoanalítico dis­ grar. Esta experiencia se sitúa en un contexto donde
cutible desde estas perspectivas: el grupo como sitio los actos transcurren frente a una "serie de espejos",
de lo imaginario. tantos como participantes, en el que cada integrante
Décima característica: La situación del grupo favo­
busca encontrar su identidad y lograr una imagen de
rece la emergencia de deseos y fantasías que contribu­ sí, unida e integrada. Pero .cada uno tiene frente a sí
Y�� a la formación de un campo imaginario que se ma­ un "espejo quebrado", que a medida que la experiencia
mf1esta por el surgimiento de la "ilusión grupal". se desarrolla puede profundizar sus fracturas y ahondar
La ilusión grupal expresa el deseo de seguridad de la herida narcisista. Aparece entonces la angustia de
los miembros del grupo cuando experimentan como ame� ser roto, de ser fragmentado, angustia anterior al estadio
naza la pérdida de la propia unidad yoica. La ilusión del espejo.
grupal supone desplazar en el grupo el mantenimiento Este tipo de angustias son experimentadas ante· el
de la unidad -imaginaria- del yo, frente a la angustia inevitable cuestionamiento de la identidad individual en
de su fragmentación: mediante la ilusión grupal se el grupo: los participantes perciben su fragilidad, el ca­
alcanza una identidad grupal protectora de la identidad rácter imaginario de la misma, su alienación, situación
individual amenazada, ya que se trata de una defensa que se hace sumamente penosa. Tratarán entonces de
compartida (un contrafantasma, al decir de Anzieu (2)) reconstruir defensivamente esta unidad, ya sea estable­
que permite a los integrantes establecer un vínculo in­ ciendo relaciones duales especulares, narcisistas, de iden­
t.ragrupal idealizado. tificación mutua con otros miembros del grupo o con el
La ilusión grupal está relacionada con el "estadio grupo en su conjunto a través de la "ilusión grupal".
71
70
La ilusión grupal emerge con mayor facilidad cuan­ 3 BION, W.: Experiencias en grupo. Paidós. Bs. As. 1963.
do el.grupo está librado a funcionar por sí mismo, cuan­ 4 CARTWRIGHT, D. & ZANDER, A.: Dinámica de grupos, investiga­
do la realidad interna pasa a ser más importante que áón y teoría. Trillas. México. 1971.
5 DURKHEIM, E.: Las reglas del método sociológico. Jorro, Ma­
la externa, ya que, al mismo tiempo que tiene una fun­ drid. 1912.
ción defensiva, cumple un rol de transición entre la 6 FREUD, S.: Psicología de las masas y análisis del Yo. Amo­
realidad interna y la realidad externa: es a través de la rrortu, Bs. As. 1979.
ilusión grupal que los participantes se dan un "objeto 7 GUATARI, R.: Psicoanálisis y transversalidad. Siglo XXI. Bs.
transicional" (en el sentido de Winnicott), un objeto As. 1976.
8 HoBBES, T.: Leviatan, F.C.T. México en Asch, S. Psicología So­
intermediario compartido que les permite ·acercarse o cial. EUDEBA, Bs. As. 1962.
alejarse de la realidad de acuerdo a sus posibilidades 9 HoMANs, G.: El grupo humano. EUDEBA, Bs. As. 1963.
o necesidades. 10 LACAN, J.: Escritos l. Siglo XXI. México. 1971.
11 Lapassade, G.: Grupos, organizaciones, instituciones. Gedisa.
Barcelona. 1978.
12 LE BoN, G.: Psicología de las multitudes. Albatros. Bs. As.
1952.
13 LEMOINE, G. & P.: Una teoría del psicodrama. Granica, Bs.
As. 1974.
14 LEWIN, K.: "Fronteras en Dinámica de Grupos". Ficha UBA.
1968.
15 L0UREAU, R.: Análisis Institucional. Amorrortu. Bs. As. 1973.
16 Me CouGALI, W.: "The Group Mind". Cambridge Univ. Press
en Asch, S. Psicología Social EUDEBA, Bs. As. 1962.
17 MEAD, G.: Espíritu, persona, sociedad. Paidós, Bs. As. 1953.
18 MORENO, J. L.: Fundamentos de la sociometría. Paidós, Bs.
As. 1962.
Psicodrama. Hormé, Bs. As. 1966.
19 ÜLMSTEAD, M.: El pequeño grupo. Paidós. Bs. As. 1963.
20 PEARLS, F.: en Teoría y Técnica de la Psicoat�rapia Gestáltica.
Fagan, J. & Sheperd, l. (comps.) Amorrortu. Bs. As. 1970.
21 PICHÓN RIVIERE, E.: Del psicoanálisis a la psicología social.
Galerna, Bs. As. 1970.
22 Ror.ERS, C.: Grupos de encuentro. Amorrortu. Bs. As. 1973.
23 SAIDÓN, O.: Prácticas grupais. Editora Campus. Río de Ja­
neiro. 1983.
24 STOCK, D. & LIEBERMAN, M.: "Psicoterapia a través de los pro­
cesos grupales. Fichas. Univ. de Bs. As. 1968.
25 TARDE, G.: "The laws of imitation". Holt. New York, en Asch,
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS S. Psicología Social, EUDEBA, Bs. As. 1962.
26 Revista de Psicología y Psicoterapia de Grupos. Colección.
1 ALLPORT, F.: Institutional Behaviour. North Carolina Univ. Publicación de la Asociación Argentina de Psicología y Psico­
Press. 1933. terapia de Grupo. Bs. As.
2 ANzrnu, D.; BE.JARANO, A.; KAEs, R.; M1ssENARD, A.; PONTALIS, 27 Vocabulaire de la Psychanalyse. Jean Laplanche & Jean-Bap­
J. B.: El trabajo psicoanalítico· en los grupos. Siglo XXI, Bs. tiste Pontalis. Presses Universitaires de France. París. 1969
As. 1978.

72 73
CAPITULO II
Algunas consideraciones epistemológicas
necesarias para enfocar la problemática
planteada a efectos de elaborar una
respuesta a la misma

A esta altura de la exposición se hace necesario


introducir las primeras consideraciones epistemológicas
referidas al recorte y conceptualización de los fenómenos
grupales, consideraciones epistemológicas referidas al
proceso de construcción del conocimiento sobre grupos.
Nó cabe duda que el psicoanálisis constituye una
ciencia privilegiada para la elaboración de un marco
referencial epistemológico no empirista. Por un lado la
producción de su objeto formal abstracto -así podemos
13ntender la segunda tópica freudiana- ilustra el pro­
ceso de producción del conocimiento en ruptura con la
experiencia sensible, pre-científica. Por otro lado, ese
objeto producido teóricamente formula las. leyes más
generales del proceso de producción de los e(ectos ilu­
sorios, del reconocimiento y desconocimiento que carac­
terizan las relaciones entre las representaciones y la real.
Aclaro los conceptos enunciados. Según Althusser
( 1 ), las lecturas empiristas de la realidad constituyen
prácticas pre-científicas dotadas de un efecto denomi­
nado de "desconocimiento/reconocimi�nto". Desconoci­
miento de las determinaciones de los fenómenos estu­
diados, así como de las determinaciones sociales de su
propia práctica. Reconocimiento de las apariencias, así
como el reconocimiento, en calidad de "propiedades na­
turales" pertenecientes al campo estudiado, del conjunto
de condiciones previamente dadas para una apropiación
del campo en cuanto tal.
Estas reflexiones nos conducen a distinguir entre
una lectura literal y una lectura sintomal de cualquier
75
nivel de realidad: lectura de la natura1eza, de lo social, Freud- de düerenciarlos de los desarrollos intra-ideo­
de los discursos, etc. Una lectura literal se apoya en el lógicos. La categoría de corte, por otro lado, posibilita
presupuesto empirista que supone la posibilidad de una la articulación de las problemáticas pre-científicas y cien­
inteligibilidad directa e inmediata de lo real, lectura que tíficas, y la crítica de la primera por parte de la segunda
pretende ser neutra y representativa. Éste es un presu­ constituye la transformación de la materia prima (teoría
puesto que, como tal, viene a ocultar una problemática pre-científica o ideología teórica) en un producto (cono­
sobre la que cualquier lectura está asentada: las de las cimiento científico) mediante un trabajo conceptual
determinaciones teóricas y sociales de. cualquier lectura determinado (práctica teórica).
e inclusive de sus condiciones de posibilidad. El efecto de conocimiento de la práctica científica
Una teoría. de la lectura, a nivel epistemológico, sos­ difiere radicalmente del efecto de "desconocimiento y
tiene que leer implica una problemática pre-científica o reconocimiento" de la práctica pre-científica, pues da
científica. Una lectura sintomal (teórica y epistemológi­ cuenta de las múltiples determinaciones del objeto real,
camente fundada) aprehende a lo real a partir de una pro­ así como de los vínculos entre estas determinaciones y
blemática científica configurada, capacitada, a su vez, sus efectos, las apariencias por ellos producidas.
para hacer luz tanto sobre las determinaciones de los Por este motivo, una aprehensión cognoscitiva de
fenómenos como de los discursos. Practicar una lectura lo real sólo puede obtenerse a través de la utilización,
sintomal de un discurso es identificar a su problemática en calidad de instrumento, del aparato teórico concep­
dominante, sobre la cual el mismo reposa (pre-científica tual -tal es el objeto de conocimiento formal abstracto.
o científica) y no meramente reconocer palabras o pro­ Éste permite, por su aplicación en una materia pri­
posiciones manüiestas. ma determinada, el conocimiento de un objeto formal
Es en este contexto que aparece la categoría de córte concreto. Es por estos motivos que he de proponer
epistemológico que remite -tal como la sefialan Fichant un modelo de grupo en cuanto objeto formal abs­
y Pecheux (4)- a un "punto de no-retorno" donde las tracto, que puede ser aplicado para el análisis de cual­
ciencias comienzan desvinculándose de su pasado ideo­ quier grupo en cuanto objeto formal concreto, y que
lógico o pre-científico, a través de la critica de la pro­ ese objeto formal abstracto propuesto nos permite dar
blemática pre-científica previa, critica posibilitada por cuenta de las determinaciones inconscientes de dicho
la apertura de un nuevo campo de interro_gantes, así objeto, así como de los vínculos de estas determina­
como por la producción de un objeto de conocimiento ciones -que señalaré como pertenecientes al orden
propio, el objeto teórico formal abstracto. de lo determinante- con sus efectos, las apariencias
La historia de una ciencia, continúan Fichant y Pé­ por ellas producidas, que aparecerán en el orden de
cheux no puede ser pensada como una evolución lineal lo determinado.
y continua de acontecimientos y conocimientos acumu­ Si consideramos el proceso de producción de co­
lativos, sino que debe ser pensada como discontinua, en­ nocimiento y de constitución de las así llamadas "Teo­
contrándose en ella cortes y rupturas, y la tarea de los rías grupales" constataremos en ellas una cierto insufi­
epistemólogos -asi como los historiadores de las cien­ ciencia respecto de un abordaje epistemológico. Posible­
cias- es la de identificar estas discontinuidades radi­ mente esta insuficiencia se deba a que el proceso de
cales que señalan los verdadero� comienzos, los cambios producción y de construcción de dichas teorías se pro­
revolucionarios de problemática -Galileo, Einstein, duce a consecuencia de la tentativa de encarar ciertas

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cuestiones prácticas surgidas de la necesidad de dar especulativa, neutra, desinteresada y desvinculada de
respuesta a dificultades para resolver situaciones con­ las condiciones reales de existencia) sino también de
cretas planteadas con grupos específicos (la crisis so­ las formaciones del inconsciente.
cioeconómica de la década del '30, por ejemplo, el pre­ El objeto de conocimiento, sin ser una mera réplica
juicio racial, etc.) y muy raramente, en consecuencia, del objeto real en la conciencia, constituye una cons­
estas "teorías" muestran un abordaje epistemológico trucción, un producto conceptual que sigue métodos ex­
explícito. En el mejor de los casos, cuando estos abor­ plícitos. Posibilita a través de su cualidad de instru­
dajes existen, aparecen casi exclusivamente a posteriori, mento formal y abstracto, una apropiación cognoscitiva
y constituyen, generalmente, intentos de justificar algu­ y una transformación regulada del "objeto externo real".
nas extrapolaciones obtenidas a partir de una mera re­ En cuanto a su naturaleza específica, puede ser carac­
colección -a veces muy exhaustiva- de datos. terizado como un sistema simbólico que difiere, en na­
turaleza, del objeto real, y en complejidad, del obje­
2.1. Desde el "OBJETO EXTERNO REAL" to percibido.
hacia el "OBJETO TEORICO" u objeto Este objeto de conocimiento, objeto propio produ­
de la teoría cido por una práctica científica y que permite señalar
el momento histórico de corte epistemológico, es facti­
La insistencia en la necesidad de la presencia de ble de constantes rectificaciones, perfeccionamientos Y
un objeto teórico, conceptual, en cuanto rasgo distintivo dialectizaciones que aseguran su permanente apertura.
de nuestro quehacer exige la consideración de la signi­ Y es, insistimos, su carácter de formal y abstracto que,
ficación del término "objeto" para presentar correla­ en relación a contextos concretos y singulares, lo convier­
ciones y ampliaciones con aquello que he expuesto te en un instrumento de apropiación y producción cog­
anteriormente. noscitiva de lo real (en la medida que que su utilización
En el cuadro de una epistemología dialéctica cabe sea acorde a prescripciones metodológicas) apropiación/
destacar, primero al "objeto externo real", esto, es producción, que a la vez, es transformación regulada de
aquel objeto existente, concreto, singular, poseedor de lo "real externo" (o de lo "real interno", la realidad
una materialidad propia e independiente de cualquier psíquica) acorde, también, a una dirección prescripta
teorización. por la teoría (mediante la teoría de la técnica a la que
Es necesario, con todo, tener en cuenta que este da origen).
carácter de "real" determina el pensamiento pero que
tal determinación no consiste en la mera acción de un 2.2. Dificultades epistemológicas y epistemofilicas
"objeto" sobre una "conciencia" que pasaría, inmediata­ en la construcción del objeto de conocimiento
mente, a representarlo como en un espejo. El verdadero
sentido de esta afirmación puede ser buscado a· través La construcción del conocimiento sobre grupos se
de la consideración del pensamiento como una práctica encontró con una serie de obstáculos de diverso carácter.
social, sometido en consecuencia a toda una red de de­ Anzieu ( 2 ), plantea que la primera dificultad radica en
terminaciones -ideológicas, económicas, políticas, re­ poder ubicarse en el plano grupal y descentrarse de "uno
ligiosas, etc.- no sólo de las relaciones sociales con­ mismo" en tanto sujeto-sujetado por el grupo. Para com­
cretas (incluso cuando se presenta como una actividad prender los fenómenos grupales se hace necesario salir
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la noción de autoridad, ya sea la autoridad núa como
de la centración en "uno mismo" en cuanto integrante sujeto, como "YO" ante el grupo, o la necesidad_ de la
de un grupo. autoridad del otro o del grupo -que me garantiza se­
· Por qué sucede esto? Tenemos una experiencia de guridad como persona-. Así, el problema de la deifica­
lo q�e es un grupo: nacemos en uno (el familiar), nos ción y de la idealización está conectado con el problema
desarrollamos en grupos escolares y pertenecemos a de la imagen de la autoridad (R. Maigniez). (7 )
otros múltiples: de amigos, de trabajo, de estudio, fa­ Estas dificultades de orden psicológico entrarían a
miliar. Sin embargo, al participar cotidianamente en jugar como resistencia en el proce�o de_ conocimiento,
ellos ' tendemos a apreciar lo que ocurre, en términos comprensión y aprendizaje de las s1tuac10nes grupales.
personales más que en términos de fenomenos gru�_a- Siguiendo a Enrique Pichón Riviere (8) podemos hablar
les: tendemos a reducir lo que acontece a una cuestlon de "obstáculos epistemofílicos", concepto con el que hace
"entre personas". El proceso de socialización y la ideo­ referencia a la dificultad interna para aprehender un
logía imperante nos induce a percibir al individ�o en objeto de conocimiento. Dificultad originada en las an­
forma aislada, más que formando parte de -o mser­ siedades que dicho proceso suscita.
tado en- procesos grupales más amplios. No suele Anzieu retoma lo señalado por Freud: el narcisismo
percibirse al proceso interpersonal en términos de una presenta uno de los obstáculos más serios para el pro­
situación total. greso del conocimiento. Freud consideraba que la astro­
Para superar esta dificultad se hace necesario salir nomía, la biología y el psicoanálisis se constituyeron
del marco de referencia habitual, propio, y ubicarse en como ciencia cuando superaron los puntos de vista es­
u."J.o distinto, el del grupo: éste supone la descentración pontáneos; superar los puntos· de vista espontáneos im­
de la. propia perspectiva. Se sabe acerca de la dificultad plicó dejar de proyectar la propia ideolatría del hombre
narcisista para descentrarse, tanto en el campo de la sobre estos campos. La tierra dejó de ser el centro del
percepción como en el campo del conoc_imien�o. A par­ universo; el ser humano constituyó un elemento más
tir del psicoanálisis sabemos que las d1stor�10ne�, per­ dentro del reino animal y, en cuanto al psicoanálisis,
ceptivas o las inhibiciones responden a una s�tuac1?n de se dejó de postular la primacía de la candencia y la
resistencia, de orden afectivo, y que toda resistencia su­ racionalidad.
pone algún "peligro" subyacente. Podríamos preguntar­ Anzieu ( 2) plantea que un mayor conocimiento de
nos cuál sería la situación de peligro "real" desde el la estructura del grupo y sus efectos determinantes en
punto de vista psicológico que surgiría en relación al la conducta individual esconden un reto: sacar al hom­
pequeño grupo. La respuesta, siguiendo a Anzi�u, nos bre de un dominio donde se siente seguro.
conduce al problema del narcisismo: todo pequeno gru­ Una tercera dificultad radica en nuestra ambiva­
po puede devolvernos una imagen distinta de lo que lencia hacia la situación grupal. ¿Por qué? El grupo nos
creemos ser. Los grupos conllevan el riesgo de pro­ es necesario para la supervivencia, útil para la realiza­
ducir heridas narcisistas, pueden cuestionar nuestra ción de tareas y para la consecución de los propios obje­
autovaloración menoscabando la autoestima. Lo que tivos, pero también es vivido como un peligro más o
somos, lo somos en función del grupo: problematizar­
se por los grupos, es problematizarse también por la menos explícito.
propia identidad. Todo grupo nos exige "algo", algún tipo de con­
Otro problema presente es el cuestionamiento de ducta. En algún momento todo integrante de un grupo

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se enfrenta ante el siguiente dilema: ¿me quedo, acepto individual autónoma, donde el ser humano se encuentra.
lo que se está dando en el grupo, lo que sucede, lo que se ¡runerso en la situación social, con escasa discrimina­
me exige, o me retiro? Pero si me retiro, ¿qué pasa? ción y una fuerte fusión individuo-grupo. Hace falta un
Aparee el problema de la soledad y de la. pérdida de cierto grado de diferenciación e individualización como
uno de los soportes de la identidad. Así, en relación al primer paso para poder tomar distancia, comprender y
grupo, pareciera que está implícito cierto riesgo de dejar comenzar a teorizar sobre el fenómeno grupal. Anzieu
de ser "uno mismo", experimentado como temor de des- señala que las lenguas antiguas carecían de un término
. personalización, problema planteado desde distintas pers­ especifico para designar a un conjunto de personas que
pectivas por Sartre (1 O ) y por Bion ( 3). persiguen objetivos comunes. Recién en el siglo xv 6 xvx
A nivel consciente, necesitamos de los grupos para aparece en las lenguas modernas el térmil)o "grupo". En
realizar determinadas tareas: el grupo también nos per­ italiano comienza a ser utilizado como vocablo técnico
mite hacer frente a situaciones de ansiedad y de aban­ de las bellas artes: designa a varios individuos que
dono. Esta función psicológica del grupo remitiría, en pintados o esculpidos componen un tema. Sólo en el
última instancia, a las necesidades primarias y a las pri­ siglo xvn la palabra "grupo" adquiere sentido social,
meras relaciones de objeto. El grupo brinda seguridad, circunstancia que estaría señalando la dificultad para
opera como campo de control de ansiedades, pero tam­ la objetivación y el conocimiento del pequeño grupo, no
bién las genera; surge la idea de "violación de la per­ obstante estar partkipando en ellos.
sonalidad", "el temor de ser absorbido por el grupo"; Una segunda dificultad radica en la actitud que las
es frecuente escuchar: -"me comían con la mirada", organizaciones formales y la sociedad en general tienen
"temía ser devorado"-, sentimientos e ideas que refle­ hacia el pequeño grnpo. El estado, la iglesia, el ejército,
jan ansiedades y fantasías arcaicas y primitivas. Para ven riesgos potenciales en todo grupo que tiende a fun­
Anzieu ( 2) estas angustias, ansiedades y fantasmas son cionar con·' autonomía. El pequeño grupo se presenta,
el motivo último de la resistencia epistemológica, prác­ para la sociedad, como un medio a su servicio; pero en
tica y epistemofílica respecto de los grupos. cualquier momento, paradójica y paranoicamente, puede
Sintetizando: por un lado, el grupo es necesario para transformarse en un elemento que puede volverse con­
la realización de objetivos personales y sociales; pero tra ella. Lamentablemente sobran ejemplos de persecu­
por otro, se presenta como .situación originante de an­ ción dirigida hacia grupos que intentan operar con auto­
siedades y temores. Paradoja irresoluble del grupo: brin­ nomía: las instituciones religiosas siempre trataron de
dar seguridad y facilitar el control de ansiedades, pero eliminar cualquier movimiento cismático o de secta; o
también generarlas y producirlas. cualquier organización a una disidencia cuando el grupo
También existen obstáculos de orden social que dan presenta ideas distintas. Pareciera que todo grupo que
lugar a preconceptos que pueden transformarse en pre­ se autonomiza · comienza a ser visto como un grupo
juicios. Anzieu señala dos cuestiones: primero, no se que puede llegar a conspirar. Las circunstancias seña­
ha logrado la objetivación del pequeño grupo, su reco­ ladaE hacen necesario un múltiple enfoque, histórico, an­
nocimiento, por dificultades condicionadas al tipo de tropológico y psicosociológico, etc., no sólo sobre la in­
sociedad en que los pequeños grupos tienen lugar. Los terrelación entre grupo y sociedad ( para tener una ma­
antropólogos han señalado culturas o situaciones ( el yor comprensión de los prejuicios que pueden estar in­
clan, la tribu) en las que no se concibe la existencia terfiriendo en este sentido) sino también un nuevo abor-

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daje critico de las distintas escuelas que estudiaron el
fenómeno grupal, abordaje que implicará un crítica epis­ Demanda social: necesidad de
temológica de dichas escuelas teóricas ( de forma tal que transformación de las rela-
señ.ale su carácter precientífico o meramente ideológico ) ciones sociales, manteniendo
la estructura social global.
al mismo tiempo que constituirá un enfoque histórico-so­
ciológico de los conocimientos sobre grupos ( dirigido ha­
cia el análisis del dispositivo teórico-técnico que institu­
yen y hacia los posibles emergentes de dicho dispositivo). Oferta de respuestas
técnicas: las prácticas ...
Para esto he de seguir las ideas de Loure.au ( 6 ) y grupales.
Herbert ( 5 ). El primero considera que, en relación al
estudio y la intervención en los pequeños grupos, siem­
pre es necesario identificar un aspecto de demanda so­
'
Elaboración de teorías pre-
cial como parte del sistema referencial teórico. Sostiene científicas (ideologías teóri-
que debe tenerse siempre en cuenta que, en su carácter cas) que justifican y legitiman
de prácticas sociales específicas, las prácticas técnicas el uso de las técnicas que pa-
san a ser formuladas en tér-
y las prácticas discursivas que prE;tenden ser científicas minos propios (psicología so-
y que tienen como objeto al grupo siempre surgen para cial, dinámic� de grupos, etc.).
dar respuesta a una demanda social imperiosa, que si
bien debe ser considerada en el análisis de toda ciencia
-y así lo demuestran Fichant y P�cheux- es particular­ Tra�sformacióri · �el caráct�r político de la demanda, que
mente significativa en el nivel del estudio de los grupos. apa1 ece _ahora baJo la cualidad de encargo o exigencia so-
1.....4 cial de 1i:ite�v�nción técnica por parte de los practicantes
Herbert ( 5 ), por su parte, establece una distinción de una d1sc1plma a· la cual se le ha atribuido un determi-
y una articulación entre la "demanda" social y el "en­ nado prestigio cieptífico.
cargo o exigencia social". La primera se define fuera
de la propia técnica, en relación a una distancia exis­ Diversos autores contemporáneos ( R. Loureau, T.
tente entre un estado particular de las relaciones socia­ Herbert, R. Castel y M. Pagés, entre otros), se han preo­
les en determinado momento y un estado específico de cupado por establecer las fases que caracterizan las
las relaciones de producción. El encargo o exigencia sur­ trans�ormaciones sufridas por las prácticas técnicas y
los sistemas . de referencia teóricos dirigidos hacia la
¡_i,e como una segunda fase de la demanda "pues esta comprensión del fenómeno grupal. En sus abordajes in­
última determina, al mismo tiempo, no solamente a la cluyen, _gen�ral�e�te, a la demanda social como punto
producción del objeto sino también la forma corno será de referencia, s1 bien difieren en cuanto a los recortes
consumido, siendo por lo tanto posible decir que las con­ cr?�ológico-históricos que proponen, a la terminología
diciones de existencia del producto técnico son también utilizada o al predominio de un enfoque sociológico 0
su destino". epistemológico.
El siguiente gráfico, propuesto por O. Saidón < 9) . Uno de ellos es Loureau ( 6), cuya propuesta sinte­
sintetiza parte de las propuestas de Herbert. tizaremos parcialmente. Al iniciar su análisis de la psi-

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cosociología propone una cierta periodización, en fases, minos de psicc:soci'llogía y estudio de �os grupos. Cada
de la historia de la sociedad industrial. L:a, primera fase vez más la investigación teórica y Las p:.:imeras experien­
("A") designa al inicio de las transformaciones sociales cias con grupos (el informe Hawthorne, por ejemplo)
producidas por la industria masiva: La fase siguiente surgirán como respuestas teóricas y técnicas a una de­
"B", es la de regulación de la necesidad de racionalizar manda que es, en realidad, socioeconómica y política.
todas las etapas de producción; la fase "C" comienza des­ Loureau considera que las tesis de Herbert encuentran
pués de la crisis del '30 y de la segunda guerra mundial. aquí una clara ejemplificación: para que surjan los dis­
La psicología social general -a la que diferencia positivos técnicos capaces de suscitar confianza, parti­
de la psicosociología- aparece en las postrimerías del cipación, motivación o integración en un grupo es indis­
siglo x1x y comienzos del xx, correspondiendo a la fase pensable una operación que aísle al factor humano del
"B" la polémica acerca de la existencia de los grupos proceso de producción, destinándolo a la competencia
y acerca de las relaciones individuo-grupo. La demanda de los especialistas (los psicosociólogos, los dinamistas
social se encontraba entonces formulada en términos de grupo, etc.) haciendo que la estructura de las rela­
poco claros y las apelaciones a favor de la participación ciones de producción esencial a la estructura social glo­
de los operarios en la regulación del proceso de tra­ bal no se vea afectada.
bajo eran raras y poco escuchadas, si bien preanuncia­ Y es así que aquí comienza el estudio sistemático
ban los futuros encuentros entre la industria y la psi­ de los grupos, la investigación en acción y la sociometría
cología social. de los utopistas Lewin y Moreno, víctimas de su formida­
Este encuentro se producirá en la fase "C", en la ble idealismo.
cual la demanda se convertirá, cada vez más, en "en­
cargo o exigencia", momento en que se asiste al adveni­
miento de los primeros estudios sobre pequeños gru­ REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
pos. Las insuficiencias del taylorismo y su "racionali­ l ALTHUSSER, L.: Para leer "El Capital". Siglo XXI, Bs. As.
zación de la producción" ( característicos de la fase "B") 1971.
aparecen como disfunciones del "factor humano": es la 2 ANZIEU, D.: El inconsciente y el grupo. Biblioteca Nueva,
época de Elton Mayo, cuando se torna visible la presencia Madrid. 1978.
de la demanda social. Dice Loureau: "los nuevos proble­ 3 BION, W.: Experiencias en grupos. Paidós, Bs. As. 1963.
4 FICHANT, M. & PECHEUX, M.: Sobre la historia de las ciencias.
mas no podían ser resueltos por los prácticos y técnicos Siglo XX. Bs. As. 1971.
de la racionalización de la producción, exigiendo la inter­ 5 HERBERT, T.: "Reflexiones sobre la situación teórica de las
vención de otros especialistas, los profesionales en "rela­ cic:ncias sociales y de la psicología social en particular" y
ciones humanas". Una nueva ciencia va a ser tallada " Notas para una teoría general de las ideologías"; en Verón,
.
E. (comp.). El proceso ideológico. Tiempo Contemporáneo.
con los materiales ofrecidos por el saber acumulado y Buenos Aires. 1971.
ya recortado. Pero el nuevo corte nada tiene de episte­ 6 LoUREAU, R.: El análisis institucional. Amorrortu, Bs. As. 1973.
mológico, sino por el contrario, mucho de ideológico, 7 MEIGNIEZ, R.: El análisis de grupo. Marova, Madrid, 1973.
porque se ha fundado sobre la ideología pragmática de 8 PICHÓN RIVIERE, E.: Del psicoanálisis a la psicología social.
Galerna, Bs. As. 1970.
las ciencias aplicadas". 9 SAIDÓN, O.: Prácticas grupais. Campus, Río de Janeiro. 1981.
La crisis económica va a repercutir en forma cada 10 SARTRE. J. P. Crítica de la razón dialéctica. Losada, Bs. As.
vez mayor en la reformulación de esta demanda en tér- 1963.

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