Origen norteamericano de mamíferos sudamericanos
Origen norteamericano de mamíferos sudamericanos
TEMA 1:
Desarrollo
Se conoce como fósil a cualquier resto o señal de actividad de los organismos del pasado. Esta
definición incluye una gran diversidad de fósiles, desde organismos completos hasta huellas de paso.
Los restos más comunes, dentro del reino animal, son las partes esqueléticas: conchas, dientes,
caparazones, huesos... Por su parte, los restos vegetales fósiles más comunes son los granos de polen y
las esporas.
Las señales de actividad de los organismos del pasado son muy variadas e incluyen, entre otras, a las
huellas de locomoción, tubos y cámaras de habitación y las marcas de alimentación.
La disciplina paleontológica que se encarga de estudiar estas señales de actividad es la Paleoicnología.
Al conjunto de los fósiles conocidos se le conoce como registro fósil. Debido a la naturaleza del proceso
de fosilización, el registro fósil está compuesto por una ínfima fracción de los organismos que vivieron
en las distintas épocas del pasado. Además de esta pobreza el registro fósil está, presumiblemente,
sesgado. Es decir, que tenemos la certidumbre de que los individuos y especies representadas en él no
fueron, necesariamente, los más abundantes y comunes de los ecosistemas pretéritos.
Cuando se encuentra un fósil es de capital importancia registrar toda la información posible sobre su
situación geográfica y estratigráfica. Además, para estudiar los procesos que llevaron a la formación de
los fósiles en particular y a la del propio yacimiento es necesario anotar la posición espacial exacta de
cada fósil, las posiciones relativas de unos respecto a otros, la orientación tridimensional de cada fósil,
su estado de conservación, etc. Existe una rama de la Paleontología que, a partir de los datos recogidos
en el yacimiento y del estudio de cada fósil, trata de recomponer los procesos que dieron lugar a los
yacimientos; se trata de la Tafonomía.
Los lugares preferentes para la formación de yacimientos son aquellos donde hay altas tasas de
sedimentación, que permiten un rápido enterramiento de los restos y señales de actividad. Los lugares
con mayor tasa de sedimentación son aquellos en los que una corriente de agua, cargada de
sedimentos, se ve frenada. En el interior de los continentes, esta situación se produce, principalmente,
en las grandes depresiones, las terrazas fluviales y el interior de las cuevas.
El registro fósil
La palabra fósil procede del adjetivo latino fossilis, derivado del verbo fodere (excavar), que se aplica a
cualquier objeto desenterrado. Sin embargo, su significado actual es mucho más restringido y solo se
aplica a algunos de los "objetos desenterrados": en concreto, a cualquier resto o señal de actividad de
los organismos del pasado. Es a través del estudio de estos fósiles que los paleontólogos desentrañan
la historia de la vida sobre nuestro planeta, y al conjunto de fósiles conocidos se le conoce como
registro fósil.
El registro fósil incluye una sorprendente variedad de tipos de fósiles. Se da la paradoja de que aunque
la probabilidad de que un organismo fosilice es muy baja, un mismo individuo puede producir un
elevado número (incluso miles) de fósiles diferentes. El tipo de fósil más evidente, y el más informativo
para el paleontólogo, consiste en la totalidad o parte(s) del cuerpo de un ser vivo. Aunque no es
frecuente que fosilicen organismos completos, tampoco se trata de casos excepcionales y así podemos
mencionar, por ejemplo, los insectos conservados en ámbar o los cadáveres congelados de los mamuts.
No obstante, lo más habitual es que solo fosilicen las partes mineralizadas de los animales: huesos,
dientes, conchas y caparazones.
También las plantas tienen estructuras duras que fosilizan con facilidad, como las partes leñosas de
troncos y raíces, y otras blandas que lo hacen con menos frecuencia, como las hojas, frutos, y frondes.
Sorprendentemente, la mayor parte de los fósiles vegetales del registro fósil no son los orgullosos
leños sino las humildes esporas y los granos de polen. Ambos son muy resistentes gracias a la
presencia de envueltas externas o cutículas químicamente muy estables. Tan abundantes son las
esporas y el polen en los estratos sedimentarios, que se ha desarrollado una disciplina de la
Paleontología para dedicarse a su estudio; es la Palinología, del griego Palyno: rociar (por que los
sedimentos parecen "rociados" de esporas y polen).
Quizá los fósiles más fascinantes y misteriosos sean las señales de actividad de los organismos. El
ejemplo más obvio lo constituyen las pistas; es decir, las marcas dejadas en el sustrato por los
animales que se desplazaron sobre él.
Entre las pistas más famosas se encuentran las huellas de Laetoli, que fueron dejadas por dos
homínidos bípedos, uno grande y otro más pequeño, que caminaron uno al lado del otro hace más de
tres millones de años. También gozan de gran popularidad las huellas de dinosaurios. Este tipo de fósil
es muy útil para estudiar aspectos de la locomoción de los animales que las produjeron, pero también
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nos informa sobre su peso y, en determinados casos, sobre aspectos de su comportamiento tales como
la sociabilidad (según se deduzca que formaban manadas o eran solitarios).
Aunque menos conocidas por el gran público, la mayor parte de las pistas del registro fósil fueron
producidas por invertebrados marinos, del tipo de los trilobites, las lombrices y los gusanos, al
desplazarse sobre el fango del fondo. También estas huellas son muy ilustrativas sobre la locomoción y
hábitos de vida de sus propietarios (aunque muchas veces no se sepa con exactitud quienes las
produjeron). Además de las pistas, existen otros muchos tipos de señales de actividad, que incluyen,
entre otras, a túneles de alimentación y/o habitación, huellas de reposo, heces fósiles (o coprolitos) y,
en el caso de los humanos, instrumentos de piedra.
Con justicia, se podría pensar que el adjetivo que mejor describe al registro fósil es el de variado, pero
lo cierto es que hay otro que lo define mejor: sesgado. Sólo una pequeña parte del conjunto de seres
vivos del pasado están representados en él ya que la mayoría no produjo ni un solo fósil. Además,
muchos de los fósiles producidos se han perdido a lo largo del tiempo debido a los procesos de
erosión, y otros muchos nunca nos serán accesibles por estar enterrados a muchos metros de
profundidad. En consecuencia, el registro fósil no es sino una estrechísima mirilla por la que
intentamos vislumbrar la vida del pasado. Desgraciadamente, la precariedad del registro no es su peor
cualidad. Lo cierto es que no tenemos razones para pensar que éste sea representativo de las especies
del pasado. Es decir, que no podemos estar seguros (más bien todo lo contrario) de que los organismos
y especies que conocemos por los fósiles fueran los más comunes en las Biosferas pretéritas. Para
decirlo claramente: solo tenemos unos pocos fósiles que representan a unos pocos organismos de unas
pocas especies del total que vivieron en el pasado, ¿cómo saber qué parte del total representan?
El trabajo de un paleontólogo es el de volver a la vida a los organismos del pasado a través del estudio
de los fósiles. Los fósiles son la principal fuente de conocimiento sobre la vida en el pasado, pero no la
única. Un fósil colocado sobre la mesa del paleontólogo contiene mucha información de tipo
paleobiológico pero no aportará ningún dato sobre su localización geográfica ni sobre su antigüedad.
No solo es importante saber dónde se encontró un fósil y su relación con las capas de rocas del
yacimiento, hay otros tipos de información que también son de importancia capital. Se trata de la
posición exacta de los fósiles unos respecto a otros, de su disposición, su orientación y su estado de
conservación. Solo con esa información el paleontólogo puede abordar el estudio de cómo llegaron los
fósiles hasta el yacimiento y de cómo se formó éste. Con este fin , existe una rama de la Paleontología,
la Tafonomía (de los vocablos griegos taphos y nomos que significan literalmente enterramiento y ley,
respectivamente) que se encarga del estudio de la historia de los fósiles desde que se produjo un resto,
o una señal de actividad de un ser vivo, hasta que el correspondiente fósil está listo para ser estudiado.
Como resultado de los análisis tafonómicos es posible establecer cómo llegaron los fósiles al
yacimiento y qué tipo de información se ha perdido en el proceso de fosilización, lo que resulta
imprescindible para la correcta interpretación de los fósiles.
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Figura La Tafonomía se encarga del estudio de la historia de los fósiles, desde que se produjo
un resto (o una señal de actividad de un ser vivo) hasta que ese fósil llega a nuestras manos
para ser estudiado. Esta ilustración explica el proceso de enterramiento de un mamut que
queda atrapado en el permafrost o suelo helado de la tundra y posteriormente es enterrado
bajo sucesivas capas de barro helado que garantizan su congelación. La erosión favorece la
exposición de parte del animal (quizás un colmillo) y los especialistas proceden a la excavación
sistemática del mamut fósil.
Un fósil del que no se conoce su origen pierde gran parte de su valor. Los datos geográficos, geológicos
y tafonómicos hay que registrarlos con gran exactitud y esta tarea requiere formación y experiencia.
Aunque los aficionados realizan a veces hallazgos muy valiosos, la correcta extracción de los fósiles es
un trabajo para el que solo los paleontólogos profesionales están capacitados. Recolectar fósiles para
engrosar colecciones privadas es un expolio al patrimonio y una pérdida irreparable de conocimiento.
Tipos de yacimientos
Para que el fenómeno de la fosilización tenga lugar, se han de dar una serie de circunstancias
especiales. La primera de ellas es el enterramiento, que ha de ser relativamente rápido ya que si no es
así el resto quedará expuesto a la acción de factores atmosféricos (la meteorización, por ejemplo) y
biológicos (carroñeros y descomponedores) que lo harán desaparecer. Es decir, que solo en ambientes
con altas tasas de sedimentación (sedimentación rápida) es posible que los seres vivos produzcan
fósiles.
El principal agente geológico de la corteza terrestre es el agua en movimiento. Cuando el agua corre
con gran velocidad es capaz de erosionar las rocas de la corteza terrestre y arrastrar los sedimentos
producto de tal erosión. Este transporte depende la propia velocidad del agua: cuanto mayor sea ésta
más grande será su energía cinética y, por tanto, mayor su capacidad de transportar sedimentos. Así,
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cuando el agua pierde velocidad reduce su capacidad de transporte y se produce la deposición de los
materiales que arrastra; es decir su sedimentación.
Por todo ello, en aquellos ambientes en los que llegue agua corriente, cargada de sedimentos, y se
produzca un descenso abrupto en la velocidad de dicha agua, tendrá lugar una sedimentación intensa.
Como ya hemos visto, estos ambientes sedimentarios son los ideales para la producción de fósiles y, en
los continentes, se pueden resumir en tres grandes tipos: cuencas sedimentarias, terrazas fluviales y el
interior de cuevas
En el campo de la evolución humana, hay una cuenca sedimentaria de extraordinario interés por los
fósiles que contiene y cuya formación está relacionada con las fuerzas que fracturan y desplazan la
corteza terrestre: el gran Rift Valley del este de África. La región esteafricana está recorrida por una
red de grandes depresiones alargadas, que se encuentran unidas entre sí en un gran valle, que como
un gigantesco surco de arado, se extiende desde Mozambique hasta el norte de Etiopía. La causa de
este peculiar relieve está en el hecho de que, en esta región, se está fracturando la litosfera terrestre. Si
el proceso continúa, una parte de África, el llamado "cuerno de África", se acabará desgajando de la
masa continental y se desplazará hacia el noreste, y hacia el sur de la Península Arábiga.
Figura . El Rift Valley (el valle del Rift, al este de África) es una de las cuencas sedimentarias de
mayor interés dentro del estudio de los fósiles humanos.
La Tierra está compuesta por una serie de capas cuyas propiedades físicas son diferentes. La capa más
externa es la Corteza, cuyo espesor promedio es de 30 Km. Bajo la Corteza se extiende el Manto, una
capa inmensa de unos 2900 Km de espesor. Finalmente, la capa más interna de nuestro planeta es el
Núcleo, con unos 3470 Km de radio. La Corteza es rígida, como la mayor parte del Manto y la parte más
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interna del Núcleo (su zona externa es líquida). Dentro del Manto pueden distinguirse zonas distintas
en función del estado de las rocas que lo forman. Así, los primeros 100 Km, aproximadamente, del
Manto están constituidos por roca rígida y forman, junto con la Corteza, la llamada Litosfera (esfera
rígida). Pero entre los 100 y los 1000 Km de profundidad las rocas están próximas al punto de fusión o
fundidas (aproximadamente un 2% del total), en un estado que se conoce como fluido (lo más
parecido es un estado similar al de la lava volcánica) confiriendo a esta zona del Manto, que se conoce
como Astenosfera (esfera fluida), unas propiedades especiales.
En determinados puntos de la Astenosfera, las rocas están más calientes y tienden a ascender,
formando lo que se conoce como corrientes de convección. Estas corrientes de convección pueden
alcanzar la Litosfera llegando, en algunas ocasiones, a deformarla e incluso a partirla. Este proceso es
el responsable de que la Litosfera esté fracturada en placas, que pueden desplazarse unas respecto de
otras debido a que están sustentadas en una base fluida, surcada por corrientes de convección, la
Astenosfera. A este proceso se le conoce como Tectónica de Placas y su resultado es la Deriva
Continental (o movimiento de las masas continentales a lo largo del tiempo).
Descrito con más detalle, el proceso de ruptura y separación de placas litosféricas se inicia cuando una
corriente de convección alcanza la Litosfera. Entonces se produce un "abombamiento" de la superficie,
que al mismo tiempo se fractura. Cuando cede la presión, la superficie elevada se hunde debido a las
roturas (fallas) producidas. Este proceso (aumento y disminución de la presión sobre la Litosfera en
una zona) puede repetirse varias veces y está asociado con fuerte vulcanismo. Como consecuencia, se
forman grandes depresiones en las que confluye el agua que circula por sus laderas y que deposita
grandes cantidades de sedimentos. En resumen, se forma una cuenca sedimentaria.
Pues bien, este es el fenómeno que ha formado el conjunto de depresiones que forman el gran Rift
Valley del este de África y que ha propiciado la formación de los grandes lagos del interior del
continente y de las correspondientes cuencas sedimentarias. El vulcanismo asociado ha intercalado en
los niveles sedimentarios capas de rocas volcánicas, cuya antigüedad puede conocerse con gran
precisión, y que son muy útiles para conocer la edad de los fósiles contenidos en dichos niveles. Entre
los muchos yacimientos importantes de esta región de África pueden destacarse los que se encuentran
enclavados en las orillas orientales y occidentales del lago Turkana (antiguo lago Rodolfo), situado al
noroeste de Kenia.
Figura . La Astenosfera es una esfera fluida con propiedades especiales. En ciertos puntos de la
Astenosfera las rocas están más calientes y tienden a ascender formando corrientes de
convección.
Figura . A lo largo del curso de un río se distingue una zona de erosión, otra de transporte y una
tercera de sedimentación. Es en el tramo bajo, donde la velocidad desciende y el agua ya no
puede continuar arrastrando los materiales y dá comienzo la sedimentación. A: área de la
sección del cauce, V: velocidad de flujo; S: pendiente; Q: caudal.
Un buen ejemplo de yacimiento con fósiles humanos en terrazas fluviales, lo constituye la localidad
javanesa de Ngandong, en las terrazas del río Solo, donde se han hallado numerosas cráneos
fragmentarios de Homo erectus
Los rellenos de cuevas
El tercer ambiente en que puede tener lugar una sedimentación intensa son las cuevas. La mayor parte
de las cuevas se producen en las rocas calizas, debido a sus propiedades químicas. La roca caliza esta
formada, básicamente, por carbonato cálcico. Este mineral se forma cuando el calcio disuelto en el
agua reacciona, a través de una serie de reacciones intermedias, con el dióxido de carbono, igualmente
disuelto en el agua. El carbonato cálcico precipita en condiciones de extrema quietud del agua. La
inmensa mayor parte de la roca caliza del planeta se ha formado (y se forma, en la actualidad) en el
fondo del mar, en capas que pueden tener cientos de metros de espesor. Estas capas de roca caliza
pueden verse plegadas por la dinámica de la corteza terrestre, originando montañas que quedan fuera
del mar. Así se formaron la mayor parte de nuestras montañas, como la mayor parte del Sistema
Ibérico, los pirineos y Picos de Europa, por ejemplo.
Como resultado de este proceso, enormes masas de roca caliza son puestas a merced de los agentes
geológicos externos. De manera inversa a como se formó, el carbonato cálcico que forma la caliza
puede ser disuelto por el agua, a condición de que ésta contenga dióxido de carbono. Y el agua de lluvia
que se filtra a través de las numerosas grietas y fisuras de las rocas contiene dióxido de carbono, por lo
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que es capaz de disolver la caliza. También disuelven las rocas calizas las aguas subterráneas que se
infiltran en ellas, siempre a favor de las grietas, ya que que también contienen dióxido de carbono.
De este modo, el interior de la montaña se va viendo horadado por la acción del agua y se van
formando tuneles horizontales y verticales, que se conocen como galerías y simas, respectivamente.
Cuando el nivel de base de las aguas subterráneas (o nivel freático) desciende (por ejemplo porque el
valle se encaje) el agua deja de circular por galerías y simas, y solo el agua de lluvia sigue actuando. En
este momento, la montaña guarda en su interior un laberinto de cavidades. La acción del agua de
lluvia, y la erosión de las laderas, llevan a que esta red de cuevas se abra al exterior, y empiecen a ser
rellenadas por los sedimentos que el agua de las laderas arrastra, al introducirse, como si se tratara de
desagües, en las cuevas. Junto con los sedimentos, el agua transporta restos de organismos, que
quedan fosilizados junto a aquellos otros restos introducidos por carnívoros y humanos, como
resultado de sus actividades. Una gran parte de los fósiles humanos conocidos proceden de regiones
en las que no hay cuencas sedimentarias, siendo mayoría los yacimientos en el interior de cuevas
sobre los de terrazas fluviales. Quizá los ejemplos más señeros de yacimiento en cueva lo constituyan
los de la región del Transvaal (Sterkfontein, Swartkrans y Kromdraai), en Sudáfrica, y los de la
burgalesa Sierra de Atapuerca.
Figura La montaña va siendo horadada por la acción del agua. Al disolverse la roca caliza se
van formando túneles y grietas en varias direcciones (las galerías y simas). Al bajar el nivel
freático (el curso el río se desplaza) queda la cavidad y puede ser utilizada por los diferentes
organismos dando comienzo el proceso de relleno (de sedimentos) de la cueva, la
sedimentación.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 8
Figura. La posible causa de la masiva acumulación de fósiles humanos en la Sima de los Huesos
hace unos 300.000 años fué la acción de los propios humanos, que arrojaban allí a sus muertos
Por último, cabe mencionar un tipo de yacimiento cuya génesis no se debe a los agentes geológicos
externos sino a la mano humana. Se trata de los enterramientos, acumulaciones intencionadas de
cadáveres en lugares recónditos de las cuevas (como en el caso de la Sima de los Huesos de la Sierra de
Atapuerca), o acumulaciones de huesos tras el consumo de seres humanos (como en el nivel TD6 de la
Gran Dolina de Atapuerca). En este tipo de yacimientos la conservación de los restos es excepcional y
pueden encontrarse esqueletos completos o muy completos. Desgraciadamente, con la notabilísima
excepción del yacimiento de la Sima de los Huesos, la humanidad no comenzó las prácticas funerarias
hasta hace menos de 100.000 años, por lo que el registro fósil de las humanidades más antiguas de esa
fecha es mucho más escaso y fragmentario que el de aquellas otras posteriores (humanos modernos y
neandertales).
TEMA 2:
Una de las cuestiones más importantes en Paleontología es la de establecer el momento del pasado en
que vivieron los organismos que conocemos por los fósiles. Aunque lo ideal sería poder datar los
propios fósiles de manera directa, esto no suele ser posible. Más fácil puede resultar el establecer la
antigüedad de los estratos, o capas de rocas sedimentarias, que los incluyen. Como los estratos
contienen a los fósiles, es evidente que éstos son más antiguos que aquellos, aunque a veces ambos son
prácticamente coetáneos. También puede ocurrir que un fósil de un estrato sea arrancado de éste por
los agentes geológicos y depositado en un estrato más joven. Conocer la relación entre un fósil y el
estrato que lo contiene resulta de capital importancia a la hora de fechar uno en función del otro y
viceversa.
La determinación de la edad de un fósil, o de un estrato, es tarea de la Geocronología y puede
abordarse desde dos vías distintas pero muy relacionadas entre sí: estableciendo dataciones relativas
y absolutas. Establecer la datación relativa de un suceso consiste en situarlo en una serie de
acontecimientos cuyo orden temporal conocemos. Es decir, saber si ocurrió antes o después que otros
eventos históricos. Resulta fundamental conocer el orden en que se sucedieron los acontecimientos
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 9
aunque no sepamos con certeza cuándo ocurrieron éstos; a esta ordenación temporal se le conoce
como datación relativa.
El principal criterio para establecer la datación relativa de los estratos, y de los fósiles que contienen,
es el Principio de superposición de los estratos, que se basa en el hecho evidente que los estratos más
antiguos están situados bajo los más recientes.
Pero una vez que los distintos acontecimientos que ocupan al paleontólogo han sido ordenados
temporalmente, aún queda pendiente una cuestión capital: ¿cuándo ocurrieron? ¿Estamos hablando de
miles, de cientos de miles, o de millones de años? La Geocronometría es la disciplina de la
Geocronología encargada de dar respuestas a estas preguntas. Esto no ha sido posible hasta la segunda
mitad del siglo XX. Para ello, ha sido preciso encontrar un "reloj natural" que registre el tiempo
transcurrido y saber como leer dicho reloj. La clave ha estado en el mayor conocimiento que hemos
adquirido en los últimos cien años sobre la naturaleza de la materia. Las propiedades de los átomos
nos permiten usar las variaciones entre las proporciones de determinados isótopos como medida del
tiempo desde que un organismo murió o desde que se formó una determinada roca.
Desgraciadamente, la primera posibilidad, medir el tiempo desde que murió un organismo, está
prácticamente restringida a la técnica conocida como Carbono-14, que no puede datar fósiles más
antiguos de 45.000 años. Es cierto que existen otras técnicas que nos permiten datar determinadas
rocas sin límite práctico en cuanto a su antigüedad (como la técnica del Potasio/Argón o la de las
Trazas de Fisión), pero la mayor parte de ellas tienen dos limitaciones. En primer lugar, y puesto que
lo que se datan son rocas, solo nos ofrecen una datación relativa de los fósiles, que serán más antiguos
o más modernos que el estrato que contiene la roca datada. En segundo término, solo pueden aplicarse
a rocas volcánicas, que no se encuentran distribuidas por toda la superficie del planeta, lo que limita su
aplicación a determinadas áreas geográficas.
Estos problemas se intentan subsanar mediante el desarrollo de técnicas nuevas (como el Análisis de
las Series de Uranio, la Termoluminiscencia, y la Resonancia del Spin Electrónico) que pueden
aplicarse a rocas sedimentarias y, con muchos problemas, a los propios fósiles.
En muchas ocasiones, no es posible datar directamente ni los fósiles ni los estratos de un yacimiento.
En estos casos se recurre al establecimiento de correlaciones con otros yacimientos datados por
métodos absolutos. Para estas correlaciones se utilizan características litológicas de los estratos o, más
frecuentemente, datos paleontológicos, correlacionando los estratos por sus fósiles.
En esta línea, se ha desarrollado otra técnica de datación que aunque, en esencia, es de tipo relativo
puede facilitar el establecimiento de edades absolutas; se trata del Paleomagnetismo o, más
correctamente, Magnetoestratigrafía. Esta disciplina estudia las variaciones de la orientación del
campo magnético terrestre en el pasado. A lo largo del tiempo, el campo magnético terrestre ha
alternado periodos en los que la polaridad magnética era la misma que en la actualidad, con otros en
los que la polaridad era la contraria. Estos episodios han quedado registrados en rocas volcánicas
susceptibles de ser datadas por técnicas radiométricas, lo que ha permitido construir una tabla
cronomagnetoestratigráfica, en la que figuran todos los episodios de cambios de polaridad y sus
edades absolutas desde el Jurásico hasta la actualidad.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 10
En la figura indican algunos de los métodos de datación absoluta y relativa que más se aplican
en los yacimientos paleontológicos así como sus rangos temporales aproximados.
Rango temporal de diversos métodos de datación directa e indirecta. Dependiendo de la
composición química y la antigüedad del estrato se aplican unos u otros. Por ejemplo en el
yacimiento de Atapuerca se ha empleado el Uranio -Torio, Luminiscencia, ESR (o RES),
Radiocarbono y Paleomagnetismo.
TEMA 3
Los fósiles humanos son tan escasos que a muchos de ellos se les conoce por su nombre. Todos los
fósiles tienen un nombre científico: su código de registro en los museos. Así, por ejemplo, el cráneo
mejor conservado de Homo ergaster (una especie de nuestro género que vivió en África hace alrededor
de 1'5 millones de años) se le conoce como KNM (iniciales de Kenia National Museum) ER (iniciales de
East Rudolf, ya que se encontró en un yacimiento de la ribera oriental del lago Turkana, que se llamaba
entonces lago Rodolfo) 3733 (número de registro del museo). Como en el caso de KNM ER-3733, otros
muchos fósiles son conocidos por su nombre científico: KNM ER-1470, OH-24, KNM WT-17000...
Pero algunos fósiles humanos tienen el privilegio de tener nombre propio. Buen ejemplo de ello son
los fósiles conocidos como Dear Boy (Quérido Muchacho, un adolescente de la especie Paranthropus
boisei), Madame Pless (Señora Pless, una hembra adulta de Australopithecus africanus), o Turkana Boy
(Niño del Turkana, un niño de Homo ergaster), aunque quizá el más conocido y emblemático de todos
los fósiles con "nombre propio" sea Lucy, una hembra adulta de Australopithecus afarensis. Pero el
hecho que los fósiles de homínidos tengan nombre propio no es solo una anécdota divertida; implica
que los paleoantropólogos están seguros del sexo y de la edad que tenía el individuo representado por
el fósil.
La determinación de la edad de muerte, del sexo y de las características físicas principales, como la
estatura y el peso, de los ejemplares representados por los fósiles, son, junto al establecimiento de las
relaciones evolutivas algunas de las principales tareas del oficio de paleoantropólogo.
Para determinar la edad de muerte de los individuos los especialistas se basan en las variaciones
que sufren la dentición y el esqueleto a lo largo del desarrollo en los organismos vivos más
relacionados con los fósiles. En nuestro caso, en los mamíferos, los primates y las personas. Es un
hecho evidente que no nacemos con dientes y que estos van apareciendo a lo largo de la infancia.
También es una experiencia común que los primeros dientes, los de leche, caen durante la niñez para
dejar paso a la dentición adulta. Pues bien la aparición de cada pieza dental, de leche o permanente,
sucede en un momento determinado de la vida, por lo que la erupción y pérdida de cada diente es un
jalón que nos permite conocer la edad de muerte de los fósiles.
Sin embargo, desde el momento en que la dentición permanente ya hecho aparición, al final del
desarrollo, deja de servir como guía en el establecimiento de la edad de muerte. Para aproximarse al
conocimiento de la edad de muerte de un adulto, los científicos utilizan criterios tales como el grado de
desgaste dental, que está relacionado con la edad.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 12
Cuando no se dispone de dientes, hay otra manera de estudiar la edad de muerte de un fósil, se trata de
analizar el estado de desarrollo de los huesos. Los huesos de nuestro esqueleto están constituidos por
diversas partes que no se sueldan hasta que cada hueso alcanza su tamaño definitivo. Esto ocurre a
diferentes edades en cada hueso. Si un hueso cuyas partes no se han soldado queda expuesto, por la
muerte del individuo, estas partes se separan. Es fácil reconocer esta situación en los fósiles y deducir
en consecuencia la edad de muerte del ejemplar.
Para estimar la estatura y el peso de los individuos representados por los fósiles, también se
recurre a la comparación con las poblaciones modernas. En primer lugar, es preciso determinar que
medidas de los huesos están más correlacionadas con la estatura y el peso corporal.
Un buen ejemplo lo encontramos en el fémur: su longitud total está muy correlacionada con la estatura
del individuo. Es decir, que a fémures largos le corresponden individuos altos. Por otra parte, las
dimensiones de las articulaciones están muy correlacionadas con el peso corporal: los individuos más
pesados tienen articulaciones más grandes.
Una vez establecidas las variables óseas correlacionadas con la estatura y el peso, y a partir de datos
de poblaciones humanas modernas, se emplea la técnica de la Regresión Lineal para calcular la función
matemática que relaciona dichas variables con la estaura y el peso respectívamenete. Esta función
permite predecir la estatura de una persona a partir de la longitud de su fémur, o su peso en función
de las dimensiones articulares.
La base del método empleado por los científicos para establecer las relaciones evolutivas entre las
especies se encuentra en la propia Teoría de Descendencia con Modificación de Darwin y Wallace. En
esencia, se trata de medir el grado de parentesco evolutivo de las especies en función del número de
rasgos evolucionados que tengan en común: cuanto mayor sea este número más próximas
evolutivamente estarán dos especies.
Dientes y desarrollo
Entre las características que nos son propias a los mamíferos, se encuentra la de tener dos denticiones
a lo largo de nuestra vida. A la primera de ellas se la conoce como dentición decidua, o "de leche", y a la
segunda como dentición permanente. En la figura 1.3.1 se encuentran identificadas todas las piezas de
nuestras dos denticiones, la de leche y la permanente. La sustitución de una por otra se produce en un
periodo concreto de la vida en cada especie.
Figura Los humanos tenemos en nuestra dentición decidua superior (izquierda) 4 incisivos, 2
caninos y 4 molares al igual que en la mandíbula (derecha).
Figura Fémur de un individuo de la Sima de los Huesos donde se puede apreciar la cicatriz de la
fusión entre la diáfisis y la epífisis (en este caso la distal). La epífisis distal del fémur se suelda
hacia los 18 años.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 15
Figura Tibias de dos homínidos de la Sima de los Huesos. La tibia de la izquierda presenta una
cicatriz (entre AT-649 y AT-837) que permite reconocer que el hueso aún no estaba totalmente
soldado. La otra por el contrario no presenta dicha cicatriz luego habían completado su
crecimiento, quedado soldadas la epífisis y la diáfisis.
Como ocurría con los dientes, cuando ya ha hecho erupción la totalidad de la dentición permanente,
una vez que los huesos completan su crecimiento, es muy difícil establecer la edad de muerte de un
individuo. Existen criterios auxiliares para intentar saber la edad en ejemplares adultos. El más
conocido es del grado de fusión, o sinostosis, de las suturas craneales. Los huesos del cráneo están
articulados entre sí a lo largo se superficies de contacto, de trazado muy sinuoso, que reciben el
nombre de suturas. Cuando el individuo es joven, las suturas están abiertas; es decir, los huesos no se
han soldado y pueden desarticularse. Esto es así, porque el cráneo no puede ser una caja rígida que
limite el crecimiento del encéfalo. Pero al finalizar el crecimiento, cuando el encéfalo ya no va acrecer
más, los huesos craneales comienzan a soldarse para constituir una caja sólida. A este proceso se le
conoce como sinostosis articular o de las suturas. La sinostosis se produce a un ritmo diferente en cada
individuo y hay mucha variabilidad. A veces se encuentran ejemplares muy viejos con las suturas
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abiertas y otros más jóvenes con las suturas en avanzado estado de sinostosis. No obstante, es un buen
criterio auxiliar si se emplea con la debida precaución
Combinando todas estas técnicas, los paleontólogos pueden estimar la edad aproximada de muerte de
un individuo, que será tanto más fiable cuantos más elementos se disponga para establecerla.
Otro aspecto que los científicos calculan a partir de los fósiles es la estatura y el peso de los ejemplares
originales. Para ello se basan también en el estudio de los huesos.
Determinación del sexo
La práctica totalidad de nuestros huesos tienen idéntica función en ambos sexos. Por ello, no cabe
esperar otras diferencias que las de tamaño (los varones suelen ser más grandes que las mujeres) y
aquellas relacionadas con el desarrollo de la musculatura (que es más potente en los varones), como
son las áreas de inserción de los músculos. Es decir, que normalmente los huesos más grandes y/o con
inserciones musculares más marcadas suelen asignarse a individuos masculinos, mientras que los más
pequeños y/o con inserciones más leves se atribuyen a mujeres. Tambien existen ciertos caracteres de
desigual expresión en cada sexo que no están ligados al tamaño del cuerpo o a la potencia muscular.
Así, el cráneo femenino suele presentar una frente más abombada, mientras que en los varones en el
que es más común que la frente sea algo más huidiza. El desarrollo de determinadas estructuras del
cráneo, como son los arcos superciliares o las apófisis mastoides, suele ser mayor en los varones que
en las mujeres. Tambien pueden usarse las dimensiones de los dientes, especialmente de los caninos,
que suelen ser mayores en los varones que en las mujeres.
No obstante, cuando se contrastan estos criterios en poblaciones actuales de sexo conocido, se observa
que hay un gran solapamiento entre los sexos en las distintas características. Es decir, que se acierta
casi siempre en el diagnóstico sexual en los individuos extremos (muy grandes o muy pequeños; con
inserciones muy marcadas o muy poco marcadas, etc...) pero también se constata la existencia de un
importante número de individuos intermedios (en tamaño, inserciones musculares, etc...) en los que
no se puede hacer una asignación sexual con un mínimo de fiabilidad.
Este hecho hace que sea muy difícil establecer el sexo de los ejemplares fósiles, a no ser que se cuente
con los huesos de la pelvis. La pelvis está formada por el hueso sacro y los dos coxales (uno derecho y
uno izquierdo), cada uno de los cuales es el resultado de la fusión de tres huesos: el pubis, el isquion y
el íleon. La pelvis es la única región del esqueleto que tiene distintas funciones en cada sexo. La razón
es bien sencilla, la pelvis forma un anillo óseo a través del cual a de pasar el feto a término para nacer.
Y dar a luz es cosa de mujeres. Por ello, la pelvis femenina es diferente, en su forma, a la masculina.
Básicamente, las modificaciones de la pelvis de las mujeres están encaminadas a aumentar los
diámetros del canal del parto: el sacro está atrasado y los pubis son relativamente más largos. Estas
variaciones afectan a la morfología de los huesos coxales y es relativamente sencillo para el
investigador distinguir un coxal masculino de uno femenino. Cuando se cuenta con estos huesos el
diagnóstico sexual es mucho más sencillo y, sobre todo, más fiable.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 17
La problemática del establecimiento del sexo de los fósiles ha dificultado el análisis de una cuestión
trascendental en el estudio de la evolución humana. Se trata de la variación del dimorfismo sexual a lo
largo del tiempo: ¿las diferencias entre los sexos han sido diferentes en el pasado? y de ser así ¿han
aumentado o han decrecido? La idea más generalizada ha sido, hasta hace muy poco tiempo, que, en el
caso del género Homo, el dimorfismo sexual era mayor en el pasado y que se ha ido reduciendo
paulatinamente hasta la situación de las poblaciones modernas. O dicho en otros términos, que en las
humanidades primitivas las diferencias de tamaño entre varones y mujeres eran sensiblemente
mayores que en la actualidad.
Sin embargo, esta idea ha sido refutada recientemente por las investigaciones realizadas en los
homínidos de la Sima de los Huesos de Atapuerca. Este trabajo ha demostrado que la variabilidad en el
tamaño corporal entre los individuos adultos de hace 300.000 años era la misma que en la actualidad,
por lo que no puede sostenerse la hipótesis de un mayor dimorfismo sexual. Las ivestigaciones sobre
el material de la Sima de los Huesos ha puesto de manifiesto, así, una visión novedosa de la evolución
humana, en la que el actual grado de dimorfismo sexual se alcanzó muy pronto y ha permanecido
estable desde entonces.
LA CIENCIA DE LA CLASIFICACIÓN
La disciplina biológica que se encarga de esta tarea, agrupar y clasificar a los seres vivos es la
Taxonomía. Conviene comenzar diciendo que no existe una clasificación objetiva o "natural" del
conjunto de los seres vivos. Cualquier clasificación es arbitraria y atenderá a unos criterios subjetivos.
No obstante, la agrupación de organismos en especies es de tipo natural. La definición biológica de
especie atiende a un criterio aparentemente objetivo y fácilmente aplicable a los organismos: una
especie es un conjunto de seres vivos que pueden reproducirse y cuya descendencia es fértil. De este
modo, caballos y burros, en el ejemplo clásico, no forman una especie ya que aunque pueden
reproducirse, el organismo resultante, la mula, no es fértil. El concepto de especie biológica se
complica cuando descubrimos que dos organismos que aparentemente son de especies distintas
(tigres y leones, por ejemplo) pueden tener descendencia fértil en condiciones de cautividad. Esta
situación nos obligaría a matizar la definición de especie añadiendo que dos organismos son de la
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 18
misma especie si pueden reproducirse en condiciones naturales. Aunque ahora el criterio parece incluir
los casos como los de tigres y leones, lo cierto es que se ha introducido un factor de subjetividad en la
definición, ya que es dificil de definir el concepto de "condiciones naturales".
Pero éste es un problema menor comparado con el hecho de que la definición biológica de especie es
inaplicable a los fósiles, en los que no es posible contrastar la interfecundidad. En cualquier caso la
especie es el nivel elemental de clasificación. Por encima de éste existen otros niveles de agrupación en
función de parecidos más generales. Así, las especies más parecidas se agrupan en géneros, éstos en
familias, las familias en órdenes, que a su vez componen clases, que se integran en filos, que constituyen
los reinos. También existen categorías intermedias que complican las clasificaciones. Por ejemplo,
entre el nivel de orden y el de familia, se encuentran el de suborden y superfamilia.
Volviendo al caso de tigres y leones, éstos pertenecen respectivamente a las especies Panthera leo y
Panthera tigris, que junto con el leopardo (Panthera pardus) son representante vivos del género
Panthera (como puede verse, los nombres específicos son binomiales y constan del nombre del género
al que pertenecen, en primer lugar, seguido de un segundo nombre que le confiere especificidad). El
género Panthera pertenece a la familia Felidae (o felinos), junto a otros géneros como Acinonyx (los
guepardos), Lynx (los linces), o Puma (los pumas). A su vez, la familia de los felinos se integra junto con
otras en el orden Carnivora, que incluye, entre otras, a las familias Canidae (los perros, lobos, zorros,
etc...), Ursidae (lo osos) y Hyaenidae (las hienas). El orden carnivora pertenece a la clase de los
mamíferos, que se integra en el filo de los cordados, que forma parte del reino animal. Como puede
verse los parecidos son más generales y tenues cuanto mayor es la categoría taxonómica.
Relaciones filogeneticas
Los principios de la clasificación biológica actual fueron propuestos por el científico sueco Carlos
Linneo (1717-1778) y atienden exclusivamente al parecido entre seres vivos, clasificando como más
próximos a los organismos más parecidos. Sin embargo, desde que Carlos Darwin (1809-1882)
demostrase fehacientemente el hecho evolutivo, se tiende a que la clasificación de los seres vivos
refleje su historia evolutiva; es decir, que sea el grado de parentesco evolutivo entre los organismos el
que marque su mayor o menor proximidad en la clasificación.
Aparentemente, no debería haber contradicción entre ambos puntos de vista, ya que parece inevitable
que los organismos más estrechamente emparentados sean también los más parecidos. Pero esto no
tiene por que ser siempre así. De hecho, hay casos en los que se da la situación inversa: los menos
parecidos presentan un parentesco más estrecho. Dejando aparte el hecho evidente de que hay
parecidos que solo son superficiales (analogías) y que no deben tomarse en consideración, tampoco
todos los parecidos reales (homologías) tienen el mismo valor a la hora de establecer la proximidad
evolutiva.
Las aves descienden de un tipo de dinosaurio del grupo de los llamados dinosaurios saurisquios entre
los que se hallan los famosos velocirraptores y los no menos famosos tiranosaurios. Es decir, que las
aves son "hermanas" de estos dinosaurios, con los que comparten un antepasado (el primer
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 19
saurisquio) que no lo fue de ningún otro organismo. Sin embargo, aves, velocirraptores y tiranosaurios
solo son primos de los dinosaurios llamados ornitisquios (los diplodocus, por ejemplo). Ahora bien, los
diplodocus se parecen en más rasgos a los tiranosaurios y velocirraptores, que éstos a las aves. O dicho
de otro modo, hay casos en los que los organismos se parecen más a los "primos" que a sus propios
"hermanos". En este caso, la clasificación por parecidos agruparía juntos (Reptiles) al diplodocus,
tiranosaurio y velocirraptor, e incluiría a las aves en otro grupo (Aves). Sin embargo la clasificación
por parentesco reuniría a tiranosaurios, velocirraptores y aves en un grupo, y dejaría a los diplodocus
en otro. Ambas clasificaciones son correctas, dependen del criterio que se prefiera, parecido o
parentesco.
Un caso similar al anterior es el de orangutanes, chimpancés, gorilas y humanos. Los tres primeros son
más parecidos entre sí y, clásicamente, se reúnen en la familia de los póngidos, mientras que los
humanos y sus antepasados directos se agrupan en la familia de los homínidos. Sin embargo, hoy
sabemos que el chimpancé está más próximo evolutivamente a los humanos que a los gorilas o
chimpancés. Por ello, hay quien prefiere agrupar dentro de la familia de los homínidos a chimpancés y
humanos. En el apartado dedicado a la taxonomía de los primates se ha obviado el problema
manteniendo la explicación a nivel de superfamilia.
Pero ¿cómo saben los científicos el grado de parentesco evolutivo entre los organismos, si éste no se
deduce directamente del parecido? La respuesta a esta pregunta es complicada. Para ello, se hace
preciso distinguir entre caracteres primitivos y derivados (o evolucionados). Un carácter primitivo es
aquel que procede de un antepasado muy lejano y que, por tanto, es común a muchas especies y no nos
sirve para dilucidar cuáles de ellas están más estrechamente emparentadas. Los caracteres derivados
son aquellos que han aparecido más tarde en la evolución y solo los presentan los descendientes de la
especie en los que aparecieron por primera vez. Estos caracteres evolucionados son los que nos
permiten deducir el grado de parentesco entre los organismos. Este modo de proceder es el propuesto
por la escuela cladista y se conoce como cladística o sistemática filogenética.
Un ejemplo de carácter primitivo es la presencia de cinco dedos en los vertebrados terrestres, herencia
del ancestro común a todos ellos. Las salamandras y las personas tenemos cinco dedos en las cuatro
extremidades, mientras que los caballos solo tienen un dedo en cada pata. Ahora bien, como éste es un
rasgo primitivo no puede usarse para argumentar que las personas y las salamandras estamos
evolutivamente más próximos que las personas y los caballos.
Como carácter derivado podemos pensar en las glándulas mamarias, que es un rasgo novedoso en la
evolución de los vertebrados, y que solo presentan aquellos organismos que descienden del primer
vertebrado en que aparecieron. La presencia de glándulas mamarias en caballos y humanos es un buen
criterio para proponer un grado elevado de parentesco y clasificarlos en el mismo grupo, los
mamíferos.
Evidentemente, el mismo carácter puede considerarse como derivado o primitivo según el grupo que
estemos estudiando. Dentro del conjunto de los vertebrados, la presencia de glándulas mamarias es
carácter derivado. Pero si queremos trabajar en el grupo de los mamíferos, las glandulas mamarias son
un rasgo primitivo, puesto que todos los mamíferos lo han heredado del mismo antepasado común.
TEMA 4
Distribucion primates
Los seres humanos somos, desde el punto de vista de la clasificación biológica, Primates, un Orden de
mamíferos que conocemos más familiarmente con el nombre de monos. Desde esta perspectiva, la
discusión sobre si venimos o no del mono es estéril; porque eso es precisamente lo que somos
nosotros: monos. Sin duda somos unos primates especiales, que nos distinguimos de los demás por
una serie de rasgos únicos. Pero ¿cuáles son dichos rasgos? y ¿cuáles de nuestras características son
comunes al resto de nuestros parientes, los demás monos? Para saberlo, es conveniente conocer que
tipo de primate somos, cuáles de entre los demás primates se parecen más a nosotros y en qué estriba
dicho parecido.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 20
Los primates son un tipo de mamífero adaptado a la vida en el bosque tropical. En la actualidad, se
conocen cerca de 175 especies distribuidas por las zonas tropicales de América, Asia y África. Los seres
humanos son los únicos primates que han conseguido colonizar con éxito los ecosistemas estacionales
de las regiones templadas del globo. En general, los primates son vegetarianos, frugívoros y folívoros,
aunque sus dietas suelen ser variadas, incluyendo invertebrados y, a veces, mamíferos. Los primates
conjugan la presencia de un esqueleto básicamente primitivo, especialmente en la dentición, junto a
otras características propias muy evolucionadas. Estas características están relacionadas con dos
aspectos que han marcado la historia evolutiva del grupo: la vida en los árboles, y la sociabilidad.
En la actualidad, se distinguen dos subórdenes dentro del Orden Primates: Estrepsirrinos
(Prosimios) y Haplorrinos. Los primeros son menos variados y tienen una distribución geográfica
más limitada. También son los Estrepsirrinos los primates de características más primitivas, por lo que
también se les conoce como Prosimios (simios primitivos). En el últimos suborden se encuadran los
primates sudamericanos (o Platirrinos), el grupo de los cercopitécidos (papiones, mandriles, macacos
y similares) y el de los hominoideos (gibones, orangutanes, chimpancés, gorilas y humanos). El
conjunto de los hominoideos se distingue, ademas de por la pérdida de la cola, por una serie de
adaptaciones a su peculiar forma de desplazarse por los árboles: la braquiación. Esto es, colgando de
los brazos.
Los actuales Prosimios son los representantes del grupo ancestral de los Simios. Dentro de estos, los
Platirrinos fueron los primeros en desgajarse del tronco común. Con posterioridad, se separaron las
estirpes evolutivas de cercopitécidos y hominoideos, que se diversificaron independientemente. Entre
los hominoideos, se produjo pronto la separación de las líneas que darían lugar a los actuales
hominoideos asiáticos. Así, el grupo de los gibones fue el primero en diverger, seguido de la línea
conducente al orangután. Dentro del grupo de especies africanas, el linaje del gorila apareció en
primer lugar, mientras que las líneas evolutivas de los chimpancés y de los homínidos (el conjunto en
el que estamos encuadrados los seres humanos) fueron las últimas en separarse, hace algo más cinco
millones de años.
De este modo, los seres humanos presentamos características propias de los Primates, junto a otras
que son exclusivas de los Haplorrinos, Hominoideos y Homínidos, respectivamente
Las aproximadamente 175 especies del Orden Primates forman, en cuanto a sus requerimientos
ecológicos, un conjunto muy homogéneo. Se puede generalizar diciendo que los primates son unos
mamíferos que viven en bosques tropicales húmedos (pluvisilvas) o subtropicales de tipo monzónico,
con lluvias estacionales y épocas secas en las que algunos árboles pierden las hojas. En ese medio
forestal cálido y lluvioso es donde se ha desarrollado su evolución, y por lo tanto todos los primates
presentan numerosas adaptaciones a la vida en los árboles. Hay, no obstante, unas pocas excepciones a
esta definición ecológica de los primates: la de habitantes del bosque tropical. Los humanos somos una
de ellas aunque, en realidad, sólo desde hace unos 2,5 millones de años, cuando dejamos de vivir en los
bosques tropicales y empezamos a ocupar medios no tan densamente arbolados. También los
papiones desarrollan su existencia en las sabanas más o menos despejadas de África, aunque siempre
acuden a la protección de los roquedos o de los árboles para pasar la noche. También hay algunos
macacos que se han adaptado a regiones más frías, tales como el norte de África, el sur de Europa, las
faldas del Himalaya y el Japón.
La Biogeografía Vegetal distingue seis reinos florísticos en el mundo. La distribución de los primates
coincide prácticamente con los reinos Paleotropical y Neotropical. El primero abarca Madagascar y
casi toda el África subsahariana, salvo la punta más meridional del continente, que es otro reino,
llamado Capense, en el que también viven los primates. El reino Paleotropical se extiende en Asia por
la península del Indostán (Pakistán, India y Bangladesh), Birmania, el sudeste asiático continental
(Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam) y el insular (Indonesia), y también incluye Filipinas.
El reino Neotropical abarca toda Centroamérica y Sudamérica, excepto el cono sur (que pertenece al
reino Antártico). Todas las tierras de los reinos Paleotropical y Neotropical son cálidas, y están
comprendidas en su mayoría entre los trópicos de Cáncer, al norte, y de Capricornio, al sur. La causa
principal de la casi ausencia de monos más allá de los trópicos es la estacionalidad, que se hace más
marcada conforme nos apartamos del Ecuador.
Los primates son bastante variados en cuanto a tipos de dieta, con especies completamente
vegetarianas mientras otras son omnívoras e incorporan a su dieta pequeños vertebrados e
invertebrados como los insectos, en los que algunos primates se han especializado. Incluso los
papiones y chimpancés a veces cazan y consumen otros mamíferos, pese a ser su dieta vegetariana.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 21
A pesar de lo variado de su dieta, los primates presentan una limitación ecológica: no pueden soportar
los largos periodos, propios de los climas estacionales, en los que no hay frutas, hojas verdes, tallos y
brotes tiernos, o insectos de los que alimentarse. Las estaciones dependen de la inclinación del eje de
la Tierra, que, con pequeñas fluctuaciones, ha existido siempre. Pero además, el enfriamiento del
planeta en los últimos millones de años es otra causa importante a la hora de explicar la distribución
geográfica actual de los primates, porque la estacionalidad se ve exagerada por el cambio climático.
Las tierras alejadas del Ecuador son ahora más frías en invierno que en el pasado.
Al norte de los reinos Paleotropical y Neotropical se encuentra el reino Holártico, que incluye
Norteamérica, África del norte, toda Europa y casi toda Asia (la que no pertenece al reino
Paleotropical). En el reino Holártico los primates sólo viven en la región Esteasiática, que abarca parte
de China, Corea y Japón. También hay, como se ha dicho, macacos de Berbería en el Norte de África
(ver figura 2.1.1). En el resto del reino Holártico no se ven monos en ninguno de sus paisajes, sean de
tundra ártica, taiga boreal, bosque templado, bosque mediterráneo, estepa o desierto.
Por último, el reino Australiano está formado por Australia y Tasmania, y a él jamás llegaron los
primates.
También la Biogeografía Animal divide el mundo emergido en reinos y regiones atendiendo a la
repartición geográfica de las especies de vertebrados terrestres. En términos generales las divisiones
biogeográficas de zoólogos y botánicos coinciden, ya que en realidad reflejan las historias de los
animales y de las plantas, que no son muy diferentes entre sí.
Los reinos biogeográficos de los zoólogos son tres. Uno es la Neogea, que corresponde a Sudamérica y
Centroamérica. Otro reino zoogeográfico es la Arctogea, que incluye toda Eurasia, África y
Norteamérica. A su vez se divide en la región Neártica (Norteamérica), la región Paleártica (Europa, el
norte de África y casi toda Asia), la región Etiópica (toda África salvo la franja mediterránea, más la
Península Arábica y Madagascar), y la región Oriental (la parte tropical del sur y este del Asia
continental, Indonesia y Filipinas). Los primates habitan las regiones Etiópica y Oriental, y faltan en la
Neártica y en la Paleártica, con las excepciones del macaco de Berbería y del macaco japonés.
Australia, Nueva Guinea, Tasmania y un puñado de islas de Indonesia forman el reino de Notogea, con
una fauna muy original que da cuenta de su pasado de prolongado aislamiento. Sólo unas pocas
especies de primates (aparte del hombre) se encuentran en el reino de Notogea. En la figura se
representa la distribución de los primates en los seis reinos atendiendo a la biogeografía vegetal y en
los tres reinos biogeográficos de los zoólogos.
Figura . Los reinos biogeográficos de los zoólogos son tres: la Neogea, la Notogea y la Arctogea
(a su vez subdividido en las regiones Etiópica, Paleártica, Oriental y Neártica). Los primates
habitan las regiones Etiópica y Oriental, y faltan en la Neártica y Paleártica (con la excepción
del macaco de Berbería y el macaco japonés)
Los estrepsirrinos, representados aquí por el lemur de cola anillada (Lemur catta) (izquierda)
tienen la piel desnuda y húmeda alrededor de las aberturas nasales y el labio inferior partido y
fijado a las encías por la línea media. Los haplorrinos, aquí representados por un gorila (Gorilla
gorilla) (derecha) tienen la piel que rodea los orificios nasales del mismo tipo que la del resto
de la cara y el labio superior está fusionado y es móvil.
En el grupo de los estrepsirrinos se encuadran los lémures, los indris y el aye-aye (o lémures en
sentido amplio), que evolucionaron y se diversificaron en condiciones de aislamiento en la isla de
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 24
Magadascar (frente a la costa oriental de África). Algunas especies son nocturnas y otras diurnas.
Desgraciadamente, la llegada reciente de los humanos supuso la degradación de su paraíso forestal y la
desaparición de numerosas especies
Además de los lémures e indris de Madagascar, los estrepsirrinos están representados, hoy día por los
gálagos y potos, en África, y los loris en Asia.
Los haplorrinos actuales, tienen una distribución y diversidad mucho mayor, y entre ellos nos
encontramos los humanos. Los haplorrinos se dividen en tres grupos. Uno de ellos es el de los tarseros
(Tarsiiformes); son éstos unos pequeños primates nocturnos de Filipinas, Borneo, Sumatra y otras
islas del sudeste asiático, con ojos enormes, cola larguísima y tarsos muy largos en los pies para saltar.
Antiguamente se agrupaban los tarseros junto con los estrepsirrinos en el suborden de los prosimios.
Los otros dos grupos de haplorrinos son los catarrinos (Catarrhini), entre los que se encuentra
nuestra especie, y los monos americanos, llamados platirrinos (Platyrrhini).
Catarrinos y platirrinos suelen agruparse bajo una denominación común que se usa más o menos
informalmente, la de simios o antropoideos (técnicamente Anthropoidea), a la que en el pasado se le
daba la categoría de suborden. La distinción entre platirrinos y catarrinos se hace, entre otras
características, de nuevo, por la forma de la nariz. Los platirrinos (que componen la Superfamilia
Ceboidea) presentan los orificios nasales dispuestos en los lados de la nariz, mientras que en los
catarrinos (formados por la Superfamilia Cercopitecoidea y la Superfamilia Hominoidea), estos
orificios están en la región anterior. Además, mientras que los platirrinos tienen la fórmula primitiva
de los primates (excepto en el caso de los titíes y tamarinos que han perdido el último molar tanto
arriba como abajo), los catarrinos hemos perdido 1 premolar respecto de la fórmula dentaria del
primate antepasado.
Los platirrinos son exclusivamente sudamericanos, y constituye un misterio el saber como llegaron a
Sudamérica desde África, en un momento en que ambos continentes estaban ya separados por el
Océano Atlántico (aunque menos extenso que en la actualidad). Dentro de los platirrinos se encuadran,
entre otros, los famosos titíes, los monos aulladores, los saimiris o monos ardilla, y los monos araña.
Los catarrinos están confinados al Viejo Mundo, casi exclusivamente a África y Asia, y pueden, a su vez,
distinguirse dos grandes grupos dentro de ellos: la Superfamilia Cercopitecoidea y la Superfamilia
Hominoidea, siendo estos últimos los más evolucionados; o sea, los más diferentes del antepasado
común a ambos grupos.
Los cercopitecoideos se distinguen con facilidad de los hominoideos por que, a diferencia de éstos,
conservan la cola (con la única excepción de la mona de berbería: Macaca sylvanus). Otro carácter
específico de los cercopitecoideos lo encontramos en la morfología de sus molares, cuyas cúspides
están pareadas. Además, presentan caras más prominentes, y su locomoción es básicamente
cuadrúpeda. Los cercopitecoideos se dividen en dos familias: Familia Cercopithecidae y Familia
Colobidae.
Los primeros son omnívoros y africanos, sus cuatro extremidades son prácticamente de la misma
longitud, las colas son más cortas y las caras más prominentes. En este grupo se encuentran, entre
otros, las doce especies de macacos, los geladas, las dos especies de mandriles, y las cuatro de papiones
(también llamados babuinos). Los Colobidae son filófagos y mayoritariamente asiáticos (con la
excepción de los colobos, que son africanos), de hábitos más arborícolas y estructura corporal más
estilizadas. Además de los colobos, dentro de este grupo pude destacarse a los langures, que viven en
los contrafuertes del Himalaya.
Los hominoideos conforman un grupo muy homogéneo, en el que se encuentran los primates vivos de
mayor talla: los gorilas, las personas, los orangutanes, los chimpancés, y los gibones. Todos los
hominoideos presentamos hocico retraído y una serie de adaptaciones esqueléticas a un insólito tipo
de locomoción arborícola: la braquiación.
La braquiación consiste en desplazarse por las ramas colgados de los brazos, balanceando el cuerpo
como si de un péndulo se tratara. Para ello, los hominoideos tenemos el tórax aplanado del pecho a la
espalda, en lugar de estar comprimido lateralmente como en el resto de los primates y en general en
los mamíferos cuadrúpedos. Como consecuencia, nuestros omóplatos se sitúan en la espalda, en lugar
de a los lados del cuerpo. El ensanchamiento lateral del tórax también hace que la clavícula sea más
larga. Todas estas modificaciones permiten una gran capacidad de movimientos del brazo por encima
del nivel de los hombros, que unida a la de extender completamente los brazos y la movilidad de la
muñeca hacen posible la braquiación.
Por otro lado, las manos se alargan mientras se reduce el primer dedo (el pulgar), para formar un
auténtico gancho del que suspenderse. Esta modificación de la mano hace difícil a los hominoideos
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 25
juntar las puntas de los dedos índice y pulgar. Los hominoideos tenemos además el tronco acortado en
la región lumbar, con reducción del número de vértebras, lo que no nos permite arquearlo tanto como
a los demás primates, pero le confiere una estructura más solida y nos facilita el mantener el tronco
erguido.
También como consecuencia de la braquiación los brazos están más desarrollados que las piernas. La
proporción entre la longitud de los brazos y la de las piernas varía en los antropomorfos entre 147%
en el siamang (una especie de gibón) y el 102% en el bonobo (o chimpancé pigmeo). Por otro lado, las
manos se alargan mientras se reduce el primer dedo (el pulgar), para formar un auténtico gancho del
que suspenderse. Esta modificación de la mano hace difícil a los antropomorfos juntar las puntas de los
dedos índice y pulgar
Por supuesto que la adaptación posterior de nuestros antepasados a la marcha bípeda hizo cambiar
algunas de las características que presentan los antropomorfos. En particular la pelvis y las piernas se
han modificado drásticamente, la proporción entre los miembros en los humanos modernos es sólo del
72%, y el dedo gordo del pie ya no es oponible, y está alineado con el resto de los dedos. Por otro lado,
en las manos se ha alargado el dedo pulgar y se ha acortado el resto de la mano, recuperándose así la
habilidad para manipular objetos pequeños que los demás hominoideos han perdido en parte.
Junto a estas características, los hominoideos son los primates con desarrollos más lentos e infancias
más prolongadas, y los de comportamientos más complejos; o dicho de otro modo, los más
inteligentes.
Los gibones (géneros Hylobates y Symphalangus, respectivamente), son los hominoideos más
pequeños (pesan menos de 15 Kg), viven en el extremo sudeste de Asia y son el grupo más
diversificado con, al menos, cinco especies. Viven en parejas que permanecen juntas durante toda la
vida, participando por igual ambos sexos en el cuidado de la prole y en la defensa del territorio. No
existen diferencias apreciables de tamaño entre los machos y las hembras. Son los hominoideos más
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 26
especializados en la braquiación, hasta el punto de que la mayor parte de su vida transcurre en las
ramas y rara vez bajan al suelo.
También del sudeste asiático, los orangutanes (Pongo pygmaeus) presentan las diferencias más
acusadas de tamaño entre los sexos de todos los hominoideos: los machos pesan el doble que las
hembras (alrededor de 80 kg y 40 kg, respectivamente). Los machos viven solos en un territorio que
defienden frente a otros machos. Las hembras también son territoriales y conviven con sus crías no
adultas. Los territorios de varias hembras se solapan con los de un macho, pero solo se encuentran
para la reproducción (ver figura 2.1.10).
Los gorilas (Gorilla gorilla) son los hominoideos más grandes. Los machos pueden llegar a los 150 kg,
mientras que las hembras no sobrepasan los 100 kg; es decir una diferencia entre los sexos algo menos
acusada que en el caso de los orangutanes. Los gorilas viven en grupos formados por un macho adulto
y varias hembras con sus crías. Dado su tamaño corporal, la mayor parte de su vida transcurre en el
suelo, en donde se desplazan de manera cuadrúpeda apoyando en el piso las plantas de los pies y las
segundas falanges de las manos. Son exclusivamente africanos. (Ver figura 11).
Se conocen dos especies de chimpancé, el chimpancé común (Pan troglodites) y el chimpancé enano o
bonobo (Pan paniscus). Ambos viven en el África occidental, estando separadas sus áreas de
distribución por el curso del río Congo. Los chimpancés viven en grupos numerosos formados por
varios machos adultos emparentados junto con varias hembras y sus crías. Los chimpancés son
promiscuos y hay poca diferencia de tamaño entre los sexos (alrededor de 45 kg los machos y unos 35
kg las hembras). Los chimpancés suben a los árboles para acceder a los frutos, que son la base de su
alimentación, y para pasar la noche. Como en el caso de los orangutanes y gorilas, los machos de los
chimpancés no colaboran en el cuidado y alimentación de las crías.
Finalmente, las personas somos un tipo de hominoideo muy original. Nuestro tipo de locomoción
bípeda es única y ha requerido una serie de adaptaciones esqueléticas que nos singularizan. También
somos peculiares por la extraordinaria duración de nuestra infancia, por la extrema inmadurez de
nuestros recién nacidos, nuestro gran cerebro y nuestro complejo comportamiento, que incluye una
peculiaridad tan notable como es el lenguaje.
Relaciones evolutivas de los hominoideos
Tanto los datos procedentes de la Paleontología, como los estudios de biología molecular, son
coincidentes en señalar que todos los hominoideos compartimos un antepasado común exclusivo que
vivió hace alrededor de 24 millones de años. La línea de los gibones fue la primera en desgajarse del
tronco común, hace cerca de 20 millones de años. Posteriormente se separó la estirpe del orangután,
hace alrededor de 14 millones de años. El último antepasado común exclusivo de los hominoideos
africanos (gorilas, chimpancés y personas) vivió hace unos 7 millones de años, momento en que se
originó el linaje del gorila. Finalmente las líneas evolutivas de chimpancés y humanos se separaron
hace poco más de 5 millones de años.
Es decir, que el chimpancé es nuestro pariente más próximo, nuestro hermano, pero no nuestro
antepasado. También merece la pena subrayar que las personas y los chimpancés estamos más
estrechamente emparentados de lo que lo están el chimpancé y el gorila. Del mismo modo, chimpancé,
gorilas y humanos, están más próximos evolutivamente entre sí, que cualquiera de ellos con el
orangután. Los gibones son los parientes más lejanos del resto de los hominoideos.
Para expresarlo en términos familiares: chimpancés y personas somos "hermanos", los gorilas son
"primos hermanos", los orangutanes "primos segundos" y los gibones "primos terceros".
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 27
TEMA 5
LOS PRIMEROS SIMIOS
En este tema se cuenta de la historia evolutiva de los primates, empezando por su origen en el
Mesozoico y posterior diversificación en el Paleoceno. Los primeros primates, los plesiadapiformes,
son muy arcaicos y claramente diferentes de todos los primates vivientes. En la siguiente época del
Cenozoico, el Eoceno, aparecen, en una nueva radiación evolutiva, los primates de tipo moderno, con
dos grandes grupos: los adápidos y los omomíidos. Sin embargo, sus relaciones con los dos grandes
grupos de primates actuales, los estrepsirrinos y los haplorrinos, es objeto de discusión. También en el
Eoceno debieron de surgir los simios o antropoideos, aunque su registro no empieza a ser amplio
hasta la siguiente época cenozoica, el Oligoceno, cuando se produce su diversificación. Los catarrinos y
los platirrinos, los dos subgrupos dentro de los simios, se separan también en esta época, en la que
tiene lugar la llegada de los primates a América del Sur, entonces una gran isla. En el Mioceno aparecen
en el registro fósil los dos grandes subgrupos de catarrinos, los hominoideos y los cercopitecoideos.
Los hominoideos son muy variados y abundantes durante el Mioceno inferior y medio, y en la primera
parte del Mioceno superior, pero empieza su declive hace unos 7 millones de años, mientras que los
cercopitecoideos se diversifican cada vez más y los sustituyen en los ecosistemas. Hacia el final del
Mioceno aparece en África un nuevo tipo de hominoideo: los homínidos.
Si en el Paleoceno y en el Eoceno los fósiles de primates vienen de Eurasia y norteamérica, en la
siguiente época del Cenozoico, el Oligoceno (36 a 25 m.a.), apenas hay fósiles que procedan del
hemisferio norte, y el protagonismo corresponde por completo a África, donde brilla con luz propia un
lugar extraordinariamente importante en la historia de los primates y de otros mamíferos. Es el
yacimiento de El Fayum, en Egipto. Aquí, en la famosa Formación Jebel Qatrani, se han encontrado
numerosos fósiles, la mayoría de 36 a 32 m.a. de antigüedad, que indican que por entonces ya se había
producido una amplia diversificación de los simios o antropoideos (categoría más o menos informal
dentro de los primates formada por los platirrinos y los catarrinos). Aunque la depresión de El Fayum
es hoy en día desértica, a principios del Oligoceno fue una selva tropical.
El término que se opone a simio es el de prosimio, y se ha utilizado clásicamente para referirse a todos
los primates que no son platirrinos ni catarrinos. A los prosimios se les llamaba también primates
inferiores, y a los simios, primates superiores, dando así a entender que se trataba de dos grados
evolutivos sucesivos, más primitivo el de los prosimios y más evolucionado el de los simios. Sin
embargo, hoy en día se piensa que los tarseros están más próximos de los simios que de los lémures y
los loris, y por eso se agrupan juntos tarseros y simios en la categoría de los haplorrinos, y los lémures
y loris en la de los estrepsirrinos. Podría darse el caso de que los haplorrinos no fueran después de
todo un grupo natural, aunque esta última postura es hoy francamente muy minoritaria.
El origen de los simios es totalmente oscuro, pero si entre los omomíidos estaban los antepasados más
antiguos de los tarseros, entonces los primeros simios (también haplorrinos como los tarseros)
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 28
deberían de ser formas más o menos próximas a los omomíidos. Hay algunos fósiles del Eoceno de
Asia (China y Birmania), datados en 45-40 m.a., y del norte de África, de hace entre 55 m.a. y 40 m.a.,
que algunos autores consideran antepasados directos de los simios (protosimios o
protoantropoideos), si no ya propiamente simios (aunque otros los ven simplemente como
omomíidos). Así y todo sigue habiendo autores que, desciendan o no los tarseros de los omomíidos,
mantienen que los simios proceden de los adápidos.
Los primeros simios seguros, hoy por hoy, son los de El Fayum. Algunos de ellos pertenecen a un
grupo, el de los parapitécidos (Familia Parapithecidae), que se originó probablemente antes de que se
separaran los platirrinos de los catarrinos; otros, los propliopitécidos (Propliopithecidae), ya son
catarrinos, aunque lo más prudente es no encuadrarlos en ninguno de sus dos grandes grupos, monos
del Viejo Mundo (o cercopitecoideos) y hominoideos, porque es casi seguro que estos primates de El
Fayum surgieron antes de la separación de las dos líneas. Los parapitécidos (agrupados en los géneros
Parapithecus, Qatrania y Apidium) tenían una fórmula dental del tipo 2/2; 1/1; 3/3; 3/3, que
probablemente es la primitiva para los simios y ha sido conservada por los platirrinos (aunque
algunos de éstos han perdido el tercer molar); curiosamente una especie del género Parapithecus (P.
grangeri) suprimió los dos incisivos inferiores, un caso único entre los primates.
Los propliopitécidos de El Fayum se asignan a un sólo género (Propliopithecus), aunque hay autores
que distinguen otro género con una única especie: Aegyptopithecus zeuxis. La fórmula dental del grupo
es la de los catarrinos: 2/2; 1/1; 2/2; 3/3. Se les ha clasificado frecuentemente entre los hominoideos,
especialmente por la configuración de las coronas de sus molares, que se parecen más a las de los
grandes monos (y humanos) que a las de los monos del Viejo Mundo. Los propliopitécidos carecen del
diseño bilofodonto de los cercopitecoideos, caracterizado por dos crestas transversales que unen las
cúspides por pares. Sin embargo, hoy en día es generalmente aceptada la teoría de que el diseño
bilofodonto es derivado, mientras que el de los propliopitécidos y el de los hominoideos es el
primitivo. Desde que se popularizó la escuela cladista se acepta universalmente la idea de que los
caracteres primitivos (las plesiomorfías) no deben intervenir en el análisis filogenético; el dogma
central de esta escuela es que sólo los caracteres derivados (las apomorfías) indican una ascendencia
común para dos taxones.
PLATIRRINOS
El registro fósil de los primates, tal y como es conocido en la actualidad, se limita durante el Paleoceno
a tan sólo el Norteamérica y Eurasia, y casi no hay fósiles africanos en el Eoceno, por lo que nos falta
por conocer una parte muy importante de la historia evolutiva de los primates, la que se desarrolla en
África. Porque en algún momento, que no conocemos con exactitud, tuvieron que alcanzar el
continente africano por primera vez. Tal vez lo hicieran por una conexión terrestre temporal, tal vez en
una navegación de fortuna a bordo de una balsa natural, ya que África fue durante el Paleoceno y el
Eoceno una gran isla, como también lo era sudamérica (que a su vez estaba conectada a la Antártida).
En el caso de Madagascar, los antepasados de los primates que la pueblan ahora (del tipo de los
lémures, los indris y el aye-aye) no pudieron llegar más que cruzando el mar en una travesía forzosa;
Madagascar está separada del continente africano desde hace más de 100 m.a.
Cuando se estableció el istmo de Panamá, hace entre tres y tres y medio millones de años, los
mamíferos de Norteamérica entraron por ese pasillo de tierra en Sudamérica. Al llegar, se encontraron
con una fauna de mamíferos de características muy peculiares, fruto del aislamiento en que había
permanecido Sudamérica durante muchos millones de años. Entre estos "viejos" mamíferos
sudamericanos se encontraban los antepasados de los actuales osos hormigueros, armadillos y
perezosos (Orden Edentata o de los desdentados), junto con otros grupos que no tienen
representantes vivientes. Algunos desdentados eran muy grandes, como los megaterios y los
gliptodontes, y no les fue tan mal en el intercambió de faunas que siguió al levantamiento del itsmo de
Panamá, ya que se entendieron por América del Norte. En cambio, todos los antiguos carnívoros
sudamericanos eran marsupiales, y hoy no queda ninguno: fueron sustituidos por los carnívoros
placentados venidos del norte. Pero entre los mamíferos del continente-isla había dos grupos que no
eran autóctonos: el de los platirrinos y el de los roedores caviomorfos (el grupo de las cobayas,
capibaras, chinchillas, vizcachas, etc.). Los platirrinos están emparentados con los catarrinos del Viejo
Mundo, y los roedores caviomorfos lo están con los roedores africanos del grupo de los puercoespines
(los histricomorfos) ¿Cómo habían llegado hasta allí, unos y otros? Éste es un misterio ante el que
difícilmente podemos hacer algo más que especular.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 29
Los simios forman un grupo natural (monofilético), lo que quiere decir que todos (platirrinos y
catarrinos) tienen un único antepasado común, o dicho en otros términos, que han aparecido sólo una
vez y en un sólo lugar. Dado que en norteamérica no se han encontrado nunca fósiles de simios, no
parece fácil que pudieran proceder de allí (donde habrían tenido que evolucionar a partir de los
omomíidos locales). Por lo que se sabe, en norteamérica y en Europa los únicos primates que han
existido durante el Paleoceno y el Eoceno eran "prosimios" (plesiadapiformes, adápidos y omomíidos);
en norteamérica pervivieron hasta el Oligoceno, época de la que no se conocen primates fósiles en
Europa.
Además, incluso aunque en algún momento los simios hubieran habitado América del Norte, habrían
tenido que salvar la distancia de mar que la separaba de América del Sur, que era considerable, y más o
menos comparable a la que separaba por aquel entonces América del Sur de África. Por otro lado, las
corrientes marinas este-oeste del Caribe de entonces (sin istmo de Panamá) no debían de ser nada
favorables. También se ha propuesto una vía desde África a través de la Antártida, aún no helada y
todavía conectada a América del Sur (pero no a África). Sin embargo no se sabe nada de la fauna que
habitaba la Antártida en esa época. Quéda como única alternativa aceptable la de un origen africano a
través del Atlántico. El platirrino más antiguo conocido hasta la fecha es Branisella boliviana, con cerca
de 27 m.a. de antigüedad. La expansión del Océano Atlántico había alcanzado entonces proporciones
próximas a las actuales, pero emergían quizás algunos grupos de islas entre medias, de forma que una
navegación accidental desde África por al menos una pareja de primates en una balsa formada por
árboles trabados de forma natural, podría haber sido viable.
En las grandes tormentas tropicales, árboles enteros de la jungla caen a los ríos, como si un trozo de la
selva, con animales y todo, fuera arrojado a la corriente fluvial y por ahí llegase hasta el mar. Tal vez
eso fue lo que les ocurrió a los primates y a los roedores caviomorfos. Si luego soplaron vientos
favorables y las corrientes marinas empujaron la isla flotante, si llovió durante la travesía para que los
animales tuvieran agua dulce que beber, y si en los árboles tronchados y trabados formando una
gigantesca almadía había hojas y frutos que comer, quizás fuera posible llegar a América.
La diversidad de especies que se observa en el Oligoceno de El Fayum corresponde a una radiación
evolutiva que sigue a la aparición de un tipo nuevo de organismo, con un diseño revolucionario y que
tiene éxito, "explotando" luego en un gran número de formas, meras variantes de un mismo plan
corporal. En este caso se trata de los simios, pero antes se habían producido dos radiaciones evolutivas
de primates. La primera ocurrió en el Paleoceno, con la "explosión" de los primates arcaicos, los
plesiadapiformes, y la segunda tuvo lugar en el Eoceno, cuando se diversificaron los primates de tipo
moderno: los adápidos y los omomíidos.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 30
Gigantopithecus blacki podría haber sido el mayor primate que jamás haya vivido (pesando entre 200
kg y 400 kg), en dura pugna con algunas especies fósiles de lémures extinguidas hace poco tiempo en
Madagascar, quizás tan sólo hace 2000 años (y probablemente a causa de la llegada del hombre a la
isla en ese instante). Las especies actuales del grupo de los lémures (en sentido amplio) presentan
pesos corporales que varían entre los 60 g de Microcebus murinus y los 6250 g de Indri indri. Frente a
estos modestos valores, a los enormes lémures extinguidos de Madagascar del género Megaladapis se
les han estimado pesos corporales que llegaban en la mayor de las especies a los 150 kg; los
Megaladapis eran trapadores lentos con semejanzas adaptativas con los koalas. Otros grandes
primates malgaches (de unos 100 kg) eran los del género Paleopropithecus, emparentados con los
indris, que se movían por los árboles un poco como los orangutanes. Y aún estos grandes lémures se
quedaban pequeños ante el imponente Archaeoindris fontoynonti, que con sus más de 240 Kg superaba
en peso a la mayoría de los gorilas macho; aunque estaban relacionados con los actuales indris se
parecían más a unos enormes papiones, y debido a su enorme peso estaban obligados a vivir en el
suelo.
Figura Reconstrucción del Dryopithecus laietanus de Can Llobateres.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 35
TEMA 6
HOMINIDOS NO HUMANOS
En las campañas de excavación iniciadas en el año 1992 por el profesor Tim White de la Universidad
de Berkeley y su equipo, en la región del curso medio del río Awash, al este de Etiopía, se llevó a cabo
el descubrimiento del homínido más antiguo conocido hasta la fecha: Ardipithecus ramidus. Los
estudios geocronológicos realizados determinaron que la edad de los depósitos de la región de Aramis
donde fueron hallados estos fósiles era de alrededor de 4,4 millones de años. Las características
anatómicas de los fósiles de A. ramidus son muy primitivas, más próximas en muchos casos a la
morfología del chimpancé que a la de otros, homínidos o a la nuestra propia. Algunos de estos rasgos
primitivos son, por ejemplo, la morfología del primer molar de leche, más parecida a la de un
chimpancé, la presencia de esmalte fino en sus dientes, o el tamaño grande de sus caninos en relación a
los dientes posteriores. Con el resto de los homínidos comparte otras semejanzas, siendo
especialmente importantes la morfología de sus caninos, que presentan más forma de incisivo, o el
desgaste de sus caninos, que es plano en lugar de cortante como en los chimpancés. Estas y otras
características están incluidas en la definición de los homínidos, junto con la marcha bípeda. No se
sabe si A. ramidus caminaba sobre sus dos piernas o no, pero de no ser así, debe revisarse la diagnosis
de los homínidos. Ardipithecus ramidus, tiene una estatura estimada de entre el metro y el metro y
medio. Compartió un hábitat con especies animales y vegetales típicas de selva. Este nuevo dato induce
a pensar que la aparición del primer hominoideo no estuvo directamente ligado a un cambio de
condiciones climáticas y ecológicas y, por tanto, a la "conquista" de un nuevo hábitat, sino que tuvo
lugar en un medio de bosque cerrado lluvioso. Nuevos hallazgos realizados en campañas posteriores,
especialmente un esqueleto parcial muy fracturado, ayudarán a responder éstas y otras cuestiones
sobre el origen de los homínidos.
Importancia del hecho científico
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 36
Los fósiles de homínidos descubiertos en la región de Aramis, Etiopía, con una edad de 4,4 millones de
años, representan el homínido más antiguo conocido hasta la fecha. Ardipithecus ramidus, como ha
sido bautizado, permite mirar un poco más atrás en el conocimiento de la evolución humana.
El conocimiento de los Orígenes del Hombre ha seguido un curso paralelo a la historia de los
descubrimientos de homínidos fósiles. Desde el primer neandertal hasta el homínido más antiguo
conocido en la actualidad y objetivo de esta unidad didáctica, Ardipithecus ramidus, han tenido lugar
muchos descubrimientos y se han abierto nuevas líneas de investigación que han permitido precisar
más las preguntas de quién, cómo, cuándo, dónde y porqué de los protagonistas de la evolución
humana.
Estimaciones basadas en la Biología Molecular y en el registro fósil sugieren que de un núcleo
ancestral se separaron las distintas líneas que dieron lugar a los primates actuales más próximos al
hombre y a nosotros mismos. Para estas bifurcaciones del tronco común se barajan las siguientes
fechas. Los primeros en separarse fueron los gibones, hace unos 24 millones de años. A continuación
se diferenció la línea que ha dado lugar al orangután actual, hace unos 15 millones de años. Después
fue el gorila, alrededor de hace unos 8 millones de años. Y, por último, una línea de la cual surgieron las
dos especies de chimpancés por un lado, y por otro la línea de los homínidos, hace poco más de 5
millones de años en África. De esto se deduce que debe de existir un registro fósil de un linaje, o grupo
de linajes, de homínidos que se extiende desde hace unos 5 millones de años hasta el presente. Hoy
por hoy se acepta que existieron, dentro de la familia de los homínidos, cuatro géneros distintos con
varias especies a su vez, que definen los distintos linajes del árbol filogenético de nuestra familia.
"Homínidos" es el término vulgar por el que se conoce a los representantes de la familia biológica a la
cual pertenecemos que incluye, además de a nuestra propia especie, a aquellas formas fósiles
emparentadas más próximamente con el Homo sapiens. Nosotros somos el único género y la única
especie de esta familia que pervive en la actualidad. Sin embargo, desde la separación de nuestros
parientes más próximos actuales, los chimpancés, distintos géneros y muchas especies de homínidos
habitaron nuestro planeta, coexistiendo en muchos momentos, varias de ellas a la vez.
Desde hace unos 75 años se excavan muchos yacimientos en el continente africano, que han permitido
recuperar fósiles de homínidos de morfologías muy diversas y cronologías muy amplias.
Hoy por hoy, y en concordancia con la evidencia que aportan los datos de la Biología Molecular, existe
un consenso para establecer la separación de nuestra familia, es decir, la aparición del primer
homínido, entre hace unos 8 y hace unos 5 millones de años. Estas cifras coinciden con un cambio
ecológico en el Viejo Mundo debido a factores climáticos y al progresivo descenso de la concentración
de dióxido carbónico en la atmósfera, y resulta muy tentador relacionar este cambio con el origen de
los homínidos como consecuencia de una adaptación al nuevo medio. Sin embargo, como se verá más
adelante al revisar las características de Ardipithecus ramidus, este homínido primitivo se encontraba
tan ligado al ambiente de pluvisilva como lo están hoy día los chimpancés, por ejemplo. El renombrado
"eslabón perdido" son, en realidad, muchos "eslabones perdidos", puesto que cada homínido fósil
rescatado representa uno de los eslabones en la larga cadena de cambios evolutivos que se han
sucedido desde el primer antepasado común hasta nosostros mismos. Lo que sí es cierto es que el
primer antepasado común a homínidos y chimpancés actuales era un "gran mono" de características
muy generales y, dado que los monos antropomorfos actuales conservan más rasgos primitivos que
nosotros mismos, cuanto más retrocedemos en el tiempo más nos acercamos a ese modelo generalista
que se parece más a los chimpancés y gorilas actuales.
Hasta la aparición de los fósiles que nos ocupan en esta unidad didáctica, los yacimientos excavados en
el este y sur de África, de cronologías más recientes a los 4 millones de años, habían aportado fósiles
de homínidos asignados a tres géneros distintos: Australopithecus, Paranthropus y Homo.
En el otoño de 1992, el equipo del profesor Tim White, de la Universidad de Berkeley, trabajando en
unos depósitos de alrededor de 4,4 millones de años y pertenecientes a la región del país de los Afar
conocida por el nombre de Aramis, rescataron un conjunto de restos de un homínido tan primitivo que
mereció ser nombrado no sólo como una nueva especie, sino como un nuevo género: Ardipithecus
ramidus.
El estudio y discusión de las características morfológicas de A. ramidus nos permitirá ahondar en la
problemática de cuáles son los rasgos que definen a un homínido, qué es lo que nos permite
diferenciar un fósil de nuestra familia de otro que no lo es. A. ramidus constituye un buen ejemplo de
cómo al avanzar el conocimiento sobre los fósiles, cambian (o no) las premisas científicas que abordan
el cómo y el cuándo se produce la evolución en un determinado grupo biológico.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 37
Los gorilas y chimpancés actuales viven en un ambiente de bosque cerrado lluvioso y parece ser que
este mismo hábitat es el que ocupan desde que se separó su la línea evolutiva de la que dio lugar a los
homínidos. Este ambiente resulta muy poco propicio para la fosilización y parece ser la causa de que
no conozcamos ningún antepasado de su linaje evolutivo. Esto dificulta la tarea de tener datos sobre
cómo pudo ser el antepasado común a homínidos y póngidos. Sin embargo, lo que conocemos hoy del
registro de los primeros homínidos nos permite ver que cuanto más retrocedemos en el tiempo, más
parecidos son estos primeros homínidos a los póngidos actuales y son muy pocas las diferencias, pero
suficientemente significativas para demostrar que esos ejemplares fósiles ya habían dado el salto en
otra dirección.
Figura Esquema filogenético de los primeros homínidos, señalando únicamente las tres
especies más antiguas y las dos principales ramas que derivaron de ellas: Australopithecus y
Homo. Ardipithecus ramidus se encuentra en la base de la filogenia.
EL DESCUBRIMINETO DE A. RAMIDUS
En 1992, Tim White y su equipo, explorando depósitos con una edad de 4,4 millones de años en la
región del curso medio del río Awash, en Etiopía, hallaron primero un tercer molar superior y, en la
misma campaña, más restos de unos homínidos muy primitivos. Bautizado como Australopithecus
ramidus (rebautizado después no sólo como nueva especie, sino también como un nuevo género,
Ardipithecus ramidus) se ha erigido en el eslabón más antiguo de nuestra historia evolutiva.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 39
Figura Comparación del primer molar inferior deciduo en diferentes especímenes. a. Pan
troglodites, b. Ardipithecus ramidus, c. Australopithecus afarensis d. Homo sapiens. Obsérvese la
forma alargada y oblicua del molar de Pan y Ardipithecus.
c) Caninos y molares con esmalte dental fino. El resto de los homínidos presenta el esmalte dental
grueso. El espesor del esmalte de los dientes parece estar fuertemente relacionado con el tipo de dieta.
A un esmalte fino, como el de A. ramidus, los chimpancés y demás monos actuales, se le atribuye una
funcionalidad en la ingestión de frutas y bayas (dieta blanda). El esmalte grueso que presentan los
demás homínidos conocidos se relaciona con un cambio hacia una dieta más abrasiva.
d) Tercer premolar inferior y superior más pronunciadamente asimétrico, prácticamente con una sola
cúspide (ver el premolar inferior en la Figura 3.1.4). La "hominización" de los dientes se supone que
está relacionada con un aumento en el número y tamaño de las cúspides especialmente en los
premolares. Se conoce como "molarización". En esta característica, A. ramidus también es primitivo.
Ardipithecus ramidus se distingue como homínido de los grandes simios actuales y algunos restos de
hominoideos fósiles en:
a) Morfología del canino más incisiviforme (con forma de incisivo) (Figura 3.1.4). En TODOS los
homínidos, los caninos presentan dos pequeñas cúspides laterales accesorias a la principal, rompiendo
la forma "cónica" típica de los caninos primitivos. Al ser más cuadrados, se parecen más a los incisivos.
b) Patrón de desgaste plano en el canino inferior. El desgaste de los caninos en los grandes monos (lo
primitivo) es muy vertical (como una cizalla) y forma un bordes cortantes por delante y por detrás. En
los homínidos (incluido A. ramidus), esta función se pierde, y el desgaste es plano.
c) Foramen magnum localizado anteriormente con respecto al foramen carotideo (orificio por el que
entran las arterias carótidas en el cráneo). El foramen magnum, es decir, la abertura de la base del
cráneo que conecta el encéfalo con la médula espinal, se sitúa en una posición aparentemente más
vertical que en los monos. Con restos tan fragmentarios, esta evidencia resulta poco concluyente para
determinar, por ejemplo, si A. ramidus era bípedo o no lo era.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 41
Con respecto al resto del esqueleto, en la publicación de 1994 en Nature se estudian los fósiles
recuperados que componen un mismo brazo izquierdo de un individuo adulto. En la evolución
humana, así como los cambios en la morfología del cráneo y de los dientes son más acusados en los
distintos homínidos que han existido, los cambios en los huesos del resto del esqueleto (postcraneal)
son mucho menos marcados. Hubo un gran cambio al adquirirse la forma de andar sobre dos piernas,
que conllevó una reorganización de cintura para abajo y, posteriormente, un segundo cambio en las
proporciones entre brazos y piernas. El estudio detallado del "brazo" de A. ramidus muestra una
mezcla de caracteres primitivos (parecidos a los chimpancés actuales) y derivados (que están en
nosotros).
Las estimaciones sobre la estatura que se han hecho a partir de los restos del brazo, muestran un
tamaño para este homínido que correspondería a un individuo más alto que "Lucy" (Australopithecus
afarensis), pero menor que otros individuos de su especie. El rango de estaturas que se barajan para A.
afarensis es de 1.05 m a 1.51 m, incluyendo machos y hembras. Ardipithecus ramidus tendría una talla
comprendida entre estos valores
Situación ecológica y temporal de los homínidos del Plioceno inferior de Aramis, Etiopía.
El área que corresponde a la localización del yacimiento de Aramis (afluente del río Awash) está
situada en elcurso medio del río Awash, al este de Etiopía. La erosión ha dejado al descubierto una
gran serie de cortados que permiten estudiar grandes secuencias estratigráficas. Las secuencias más
antiguas encontradas en la región del Awash Medio corresponden al Mioceno final y no se han
encontrado homínidos fósiles en ellas. La mayoría de los sedimentos expuestos son del Plioceno y,
hasta los descubrimientos de Aramis, los fósiles de homínidos más antiguos hallados en el curso medio
del río Awash, correspondían a Australopithecus afarensis, con una edad entre 3,4 y 3,8 millones de
años de antigüedad.
El depósito de los sedimentos fluviales es prácticamente horizontal, e incluye capas volcánicas que han
sido datadas por distintos métodos: 40Ar/39Ar, paleomagnetismo y biocronología. La contrastación de
todos estos datos sugiere que todos los sedimentos explorados por el equipo de T. White durante las
campañas de 1992, 1993 y siguientes, se depositaron entre hace 4,48 millones de años y 4,29 millones
de años. Unas capas volcánicas, situadas una justo por encima y otra por debajo de donde aparecen la
mayoría de los fósiles de Ardipithecus ramidus, han sido ambas datadas en 4,39 millones de años. En la
literatura, se redondea a 4,4 millones de años para A. ramidus.
En los niveles donde se han recuperado los restos de A. ramidus han aparecido además numerosos
restos de fauna y flora. La composición faunística encontrada es única comparada con otros
yacimientos de homínidos plio-pleistocenos. Hay una gran abundancia de un tipo de mono colobino y
de un antílope, un tipo de kudu. Ambos animales son típicos de selva, lo cual sería un indicador del tipo
de hábitat que ocuparía A. ramidus. Además aparecen carnívoros muy diversos, como hienas, nutrias, y
se cita la presencia más antigua de un primitivo oso, el Agrotherium.
A. afarensis se asocia a hábitats mucho más abiertos, de forma que el descubrimiento de A. ramidus
como un homínido de pluvisilva plantea nuevas cuestiones ecológicas relacionadas con el origen y la
aparición del primer homínido.
Si el primer homínido era bípedo, tenía mayores posibilidades en un nuevo hábitat como las zonas de
bosque más abierto, situación que sí se da en A. afarensis. Pero como hemos visto, A. ramidus parece
que vivía en un tipo de bosque cerrado húmedo y no sabemos si andaba sobre sus dos piernas o su
locomoción era de otro tipo. Pero desde luego sí sabemos que era un homínido.
Todos los fósiles encontrados en el territorio de Aramis aparecen bastante fracturados, en algunos
casos muy fracturados y en su mayoría aparecen marcas de carnívoros. Esto se interpreta como
incursiones frecuentes de los carnívoros en una zona donde aparecían cadáveres. En general no
muestran marcas erosivas producidas por un gran transporte, de lo cual se infiere que murieron en la
zona o próximos a ella.
Figura Región de Aramis, Etiopía. Situada en el extremo norte del Rift Valley.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 42
TEMA 7
LOS PRIMEROS HOMINIDOS: ARDIPITEHECUS
En las campañas de excavación iniciadas en el año 1992 por el profesor Tim White de la Universidad
de Berkeley y su equipo, en la región del curso medio del río Awash, al este de Etiopía, se llevó a cabo
el descubrimiento del homínido más antiguo conocido hasta la fecha: Ardipithecus ramidus. Los
estudios geocronológicos realizados determinaron que la edad de los depósitos de la región de Aramis
donde fueron hallados estos fósiles era de alrededor de 4,4 millones de años. Las características
anatómicas de los fósiles de A. ramidus son muy primitivas, más próximas en muchos casos a la
morfología del chimpancé que a la de otros, homínidos o a la nuestra propia. Algunos de estos rasgos
primitivos son, por ejemplo, la morfología del primer molar de leche, más parecida a la de un
chimpancé, la presencia de esmalte fino en sus dientes, o el tamaño grande de sus caninos en relación a
los dientes posteriores. Con el resto de los homínidos comparte otras semejanzas, siendo
especialmente importantes la morfología de sus caninos, que presentan más forma de incisivo, o el
desgaste de sus caninos, que es plano en lugar de cortante como en los chimpancés. Estas y otras
características están incluidas en la definición de los homínidos, junto con la marcha bípeda. No se
sabe si A. ramidus caminaba sobre sus dos piernas o no, pero de no ser así, debe revisarse la diagnosis
de los homínidos. Ardipithecus ramidus, tiene una estatura estimada de entre el metro y el metro y
medio. Compartió un hábitat con especies animales y vegetales típicas de selva. Este nuevo dato induce
a pensar que la aparición del primer hominoideo no estuvo directamente ligado a un cambio de
condiciones climáticas y ecológicas y, por tanto, a la "conquista" de un nuevo hábitat, sino que tuvo
lugar en un medio de bosque cerrado lluvioso. Nuevos hallazgos realizados en campañas posteriores,
especialmente un esqueleto parcial muy fracturado, ayudarán a responder éstas y otras cuestiones
sobre el origen de los homínidos.
Importancia del hecho científico
Los fósiles de homínidos descubiertos en la región de Aramis, Etiopía, con una edad de 4,4 millones de
años, representan el homínido más antiguo conocido hasta la fecha. Ardipithecus ramidus, como ha
sido bautizado, permite mirar un poco más atrás en el conocimiento de la evolución humana.
LOS PRIMEROS HOMINIDOS: PARANTROPUS
Como consecuencia de un cambio climático global, hace entre 2,4 y 2,8 millones de años los climas de
África sufrieron oscilaciones climáticas cada vez más acentuadas, que determinaron una progresiva
aridificación de los ecosistemas de la región oriental del continente. El retroceso del bosque, a
expensas de la sabana, propició la selección de dos nuevas formas de homínidos, mejor adaptadas a los
nuevos ambientes. Una de estas formas fue la representada por los parántropos y la otra fue la de los
humanos.
Los parántropos fueron un tipo de homínido especializado en el consumo de productos vegetales
coriáceos, propios de los medios abiertos y secos. Como consecuencia de esta adaptación alimentaria,
sus aparatos masticadores se vieron modificados para realizar intensos esfuerzos masticatorios. Entre
estas modificaciones destacan el aumento de tamaño de la superficie masticatoria de los molares y
premolares, en relación a su peso corporal (técnicamente, megadoncia). Además, sus molares
presentaban una gruesa capa de esmalte, sus mandíbulas eran espesas, muy anchas y altas, y sus caras
anchas, largas y planas. Aparte de esta marcada especialización en el aparato masticador, los
parántropos no mostraban diferencias significativas con los australopitecos, más antiguos y
primitivos, ni en el tamaño del cuerpo ni, posiblemente, en el tamaño del cerebro.
Este tipo de homínido tuvo un relativo éxito adaptativo y a partir de la especie primigenia
(Paranthropus aethiopicus) aparecieron dos nuevas especies: Paranthropus robustus y Paranthropus
boisei, el más especializado de los parátropos. Como consecuencia de su éxito adaptativo, los
parántropos fueron capaces de desbordar su región de origen (el este de África) y se extendieron hasta
el sur del continente. Las especies esteafricanas, Paranthropus aethiopicus y Paranthropus boisei, han
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 44
aparecido en yacimientos situados a lo largo del gran Rift valley, mientras que de la especie
sudafricana (Paranthropus robustus) solo se conocen yacimientos en cuevas, adonde llegaron debido a
la acción de depredadores como los leopardos.
Los homínidos no son un grupo biológico que se haya caracterizado nunca por su riqueza en especies.
Nosotros somos los únicos representantes en la Biosfera actual y, a juzgar por el registro fósil
conocido, durante los primeros dos millones de años de la evolución de nuestra familia biológica en
ningún momento coexistieron, en el tiempo y el espacio, más de dos especies de homínido. Durante ese
período de tiempo nuestros antepasados estuvieron ligados a medios forestales, más o menos
cerrados. Pero hace cerca de 2,5 millones de años, los homínidos se aventuraron en ambientes más
abiertos, que ofrecían nuevos recursos. Como consecuencia, la diversidad de los homínidos se
incrementó hasta el punto de que hace alrededor de 1,8 millones de años al menos cuatro especies
distintas, pertenecientes a dos géneros, poblaron el continente africano. Fue la mejor hora de los
homínidos, la hora de Homo y de Paranthropus.
Diversas crisis climáticas han jalonado la historia evolutiva de nuestra familia, propiciando incluso el
origen de los hominidos. También el momento de mayor esplendor (en cuanto a diversidad biológica)
de nuestro grupo parece coincidir en el tiempo con un importante cambio climático. Hace cerca de 2,8
millones de años, el planeta Tierra contaba con un único casquete polar, el antártico. Pero a partir de
ese momento, se produjo un incremento de la inestabilidad climática que determinó un enfriamiento
paulatino en el hemisferio norte. Hace alrededor de los 2,4 millones de años hubo una crisis climática
global asociada a la aparición de un segundo casquete polar, el ártico. Esta situación ha sido detectada
a partir de las proporciones entre los isótopos pesados (O18) y ligero (O16) del oxígeno, en los
caparazones de foraminíferos fósiles. Corroboran este hecho datos paleontológicos y
sedimentológicos, obtenidos en ambos hemisferios y de procedencias tan dispares como el este y sur
de África, China o Colombia.
Este cambio climático produjo un gradual enfriamiento y aridificación de los ecosistemas africanos y
pudo ser el responsable de la desaparición de Australopithecus africanus, a la vez que propició la
selección de nuevas formas de homínido. Situaciones similares, cambios ambientales que eliminan a
unas especies pero favorecen la aparición de otras nuevas, salpican la historia de la vida en nuestro
planeta, y es cuestión de azar el encontrarse entre los beneficiarios o entre los damnificados de tales
acontecimientos.
Los dos nuevos tipos de homínidos que surgieron de la crisis de finales del Plioceno, convivieron
durante más de un millón y medio de años a lo largo del este de África. Hoy día sus fósiles se
encuentran diseminados en una vasta región que se extiende desde Etiopía hasta Sudáfrica. Pero ni su
modo de vida, ni sus adaptaciones, ni su destino fueron los mismos
Cuando, en 1925, Raymond Dart anunció al mundo el hallazgo del niño de Taung y su asignación a una
especie intermedia entre el ser humano y los simios (Australopithecus africanus), se produjo una
amplia fractura entre los paleoantropólogos. La mayoría pensaba que Dart se había equivocado de
medio a medio en su interpretación y que el cráneo de Taung correspondía, en realidad, a una especie
fósil de simio. Entre los pocos apoyos que recibió Dart, estuvo uno inesperado: el médico rural y
paleontólogo Robert Broom, quien se había ganado el respeto de la comunidad científica internacional
con sus investigaciones sobre el origen de los mamíferos. La entusiasta defensa de Broom a las ideas
de Dart fue más allá de los debates científicos: a sus sesenta y siete años, Broom comenzó a buscar
nuevos fósiles similares a los hallados por Dart. Su empeño tuvo éxito y en 1936 halló un nuevo
cráneo, esta vez de un ejemplar adulto, en la cueva de Sterkfontein………...
El parántropo mejor conocido: Paranthropus boisei
La especie Paranthropus boisei se conoce exclusivamente en yacimientos de la región oriental de África
(Etiopía, Kenya y Tanzania), todos ellos enclavados sobre el Rift valley. El primer fósil de Paranthropus
boisei fue hallado por Mary Douglas Leakey y Louis Seymour Bazett Leakey en 1959 en el barranco de
Olduvai, Tanzania. Se trata de un cráneo casi completo que sus descubridores bautizaron como "Dear
Boy" (Quérido Muchacho) debido a que se trata de un individuo juvenil al que los terceros molares aún
no le habían salido completamente. La antigüedad de este fósil (que es conocido oficialmente por las
siglas OH 5) ronda los 1,8 millones de años y sus descubridores lo atribuyeron a una nueva especie,
Zinjanthropus boisei aunque pronto se incluyó en el grupo de los parántropos.
En la actualidad, Paranthropus boisei es una especie razonablemente bien conocida cuyos fósiles más
antiguos son un resto de mandíbula y piezas dentales de cerca de 2'3 millones de años de antigüedad
hallados en los yacimientos del valle del río Omo. De estos mismos yacimientos proceden también los
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 45
restos más modernos conocidos de esta especie (dos dientes de leche) de una antigüedad cercana a 1
millón de años, así como un conjunto de restos mandibulares, craneales y numerosos dientes sueltos.
La colección más amplia de fósiles de Paranthropus boisei procede de los yacimientos situados en las
orillas occidental y oriental del lago Turkana (estos últimos se engloban dentro de la Formación
estratigráfica Koobi Fora) y han sido descubiertos, a partir de los últimos años sesenta, por el equipo
dirigido por Richard Leakey.
Aparte de numerosos restos dentales y mandibulares, se han hallado algunos cráneos más o menos
completos de ambos sexos. Entre ellos, destaca el fósil conocido como ER 406, atribuido a un individuo
masculino y adulto, que es el cráneo más completo que se conoce de esta especie. También se han
recuperado en Koobi Fora un cierto número de fósiles aislados del esqueleto postcraneal, pero su
atribución a la especie Paranthropus boisei es más complicada porque los principales rasgos que la
distinguen de Homo (cuyos primeros representantes convivieron con Paranthropus boisei) se
encuentran en los dientes, mandíbulas y cráneo. Sólo en dos ocasiones ha sido posible encontrar restos
postcraneales asociados a material dental y mandibular perteneciente a Paranthropus boisei. Se trata,
en primer lugar, de un conjunto de huesos del pie y parte de un húmero pertenecientes a varios
individuos adultos y, por otro lado, de parte de un esqueleto (ER 1500), atribuido a un ejemplar
femenino y adulto, que conserva restos de los huesos del pie, pierna, antebrazo y hombro. A partir de
estos restos, se ha podido averiguar que la estatura, peso y proporciones entre los miembros de
Paranthropus boisei eran básicamente iguales a las de los australopitecos.
Además de en Olduvai, el valle del río Omo y las riberas del lago Turkana se han encontrado fósiles de
Paranthropus boisei en otros yacimientos de entre 1'3 y 1'4 millones de años. En el yacimiento tanzano
de Peninj se encontró en 1964 una mandíbula (Peninj 1), que es una de las más completas que se
conocen de esta especie, y de la localidad keniata de Chesowanja se descubrió en 1970 un cráneo
parcial (conocido como CH1)
Pero con ser muy importante el descubrimiento de un cráneo junto con su respectiva mandíbula, hay
otro aspecto del hallazgo de Konso que presenta una especial relevancia. La fauna de bóvidos del
yacimiento está compuesta en un 80% por alcelafinos (un grupo de bóvidos como los damaliscos) y
también son frecuentes los fósiles de équidos. Ambos grupos se alimentan de un tipo de plantas
predominantes en las praderas herbáceas, lo que apunta hacia un medio más abierto y seco de lo que
algunos autores aceptaban hasta entonces para la especie Paranthropus boisei. Basándose en estudios
paleoecológicos realizados a partir de las asociaciones faunísticas de distintos yacimientos, dichos
autores proponían un ambiente de tipo pradera arbolada o matorral con cursos de agua para
Paranthropus boisei y rechazaban que esta especie hubiera vivido en medios más parecidos a la
sabana. A estos estudios se oponían los resultados de los análisis de la anatomía funcional del aparato
masticador de estos homínidos, que los presentaban como adaptados al consumo de productos
vegetales con partículas duras como los que son típicos en ambientes más abiertos y secos, como la
sabana.
Un hallazgo en Konso ha venido a confirmar este último punto de vista, que presenta a Paranthropus
boisei como el primer homínido adaptado a encontrar recursos en la sabana.
Hasta mediados de los años ochenta, se aceptaba que el grupo de los parántropos se había originado a
partir de un homínido muy proximo a Australopithecus africanus, si no de esta misma especie. Según
este punto de vista, la especie Paranthropus robustus (en el sentido de Robinson) sería la más
primitiva y a partir de ella habría aparecido la variante esteafricana: Paranthopus boisei. Sin embargo,
a medida que se iban encontrando fósiles cada vez más antiguos de Paranthropus boisei, se hacía cada
vez más difícil de sostener este punto de vista, ya que la especie pretendidamente descendiente
(Paranthropus boisei) parecía más antigua que la presunta antepasada (Paranthropus robustus). Para
conciliar esta aparente contradicción, se argumentaba que los fósiles más antiguos de Paranthropus
robustus aún no habían sido descubiertos.
Sin embargo, la respuesta a este acertijo había sido ya encontrada a muchos miles de kilómetros de
allí, aunque casi nadie se había percatado de ello. En 1967, dos científicos franceses, Camille
Arambourg e Yves Coppens, dieron a conocer una mandíbula de homínido hallada en Etiopía en uno de
los yacimientos del curso bajo del río Omo, cerca de su desembocadura en el Lago Turkana, y conocida
como Omo 18-1967-18. La antigüedad del fósil está establecida en cerca de 2'6 m.a. y fue atribuido por
su descubridores a una especie nueva: Paraustralopithecus aethiopicus.
Casi veinte años después, en 1986, Richard Leakey y sus colaboradores publicaron el hallazgo de un
extraordinario cráneo fósil procedente de uno de los yacimientos de la ribera occidental del Lago
Turkana en Kenya. Este fósil, de una antigüedad cercana a los 2'5 m.a., recibe oficialmente el nombre
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 46
de KNM-WT 17000 (habitualmente abreviado a WT 17000), aunque también se le conoce más
familiarmente como el Black Skull (Cráneo Negro), debido al color del manganeso que impregnó el
hueso durante el proceso de fosilización. Los autores del hallazgo propusieron que el nuevo cráneo
pertenecía a la misma especie que la mandíbula hallada por Arambourg y Coppens dos décadas antes y
aunque se mostraron partidarios de incluir ambos restos dentro de una forma primitiva de la especie
Australopithecus boisei, no descartaron que pudieran pertenecer a otra especie cuyo nombre debería
ser Australopithecus aethiopicus. Esta última posibilidad ha sido la que ha ido ganando más partidarios
en los últimos años (bien como Australopithecus aethiopicus o bien como Paranthropus aethiopicus).
Los fósiles más modernos atribuidos a Paranthropus aethiopicus son una serie de restos craneales y
mandibulares procedentes de los yacimientos del río Omo, fechados entre 2'3 y 2'1 m.a. de antigüedad.
Hoy conocemos lo suficiente de la antomía de Paranthropus aethiopicus como para establecer que es
más primitiva que la de sus congéneres Paranthropus robustus y Paranthropus boisei. Muchos de los
rasgos que caracterizan la anatomía de los parántropos más modernos aún no están presentes en
Paranthropus aethiopicus, y otros sólo lo están de modo incipiente. Para la práctica totalidad de los
paleoantropólogos no hay duda: Paranthropus aethiopicus es el perfecto intermedio evolutivo entre
Australopithecus afarensis, por una parte, y Paranthropus robustus y Paranthropus boisei, por la otra, lo
que descarta a Australopithecus africanus, o una forma similar, como antepasado directo de los
parántropos.
En cuanto a las relaciones evolutivas entre Paranthropus robustus y Paranthropus boisei, la mayor
parte de los investigadores coinciden en aceptar que ambas derivan independientemente de
Paranthropus aethiopicus, si bien Paranthropus boisei sufrió una especialización más acentuada y
Paranthropus robustus retuvo más caracteres primitivos. (Ver figura 3.3.8).
No es tarea fácil el conocer el modo de vida y la dieta de los organismos del pasado. Para ello, los
paleontólogos utilizan como principal vía de investigación el estudio de la anatomía funcional de los
fósiles, que se basa en la deducción del modo de vida y dieta de un animal a partir de sus adaptaciones.
Algunas veces es posible analizar la biomecánica de una estructura anatómica, como si de una
máquina se tratase. Así se ha llegado a la conclusión de que los pterosaurios (los reptiles voladores de
la época de los Dinosaurios) utilizaban sus alas más para planear que para volar activamente. Otras
veces, la única vía para comprender el funcionamiento de una adaptación es compararla con otras
similares en animales actuales.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 47
Los representantes de Paranthropus muestran una serie de rasgos únicos que permiten distinguirlos
con facilidad del resto de los homínidos y de los antropomorfos. Estas características se relacionan con
la presencia de un imponente aparato masticador, que nos habla de una marcada especialización
alimentaria en los parántropos: fueron homínidos especializados en el consumo de productos
vegetales que exigían una intensa masticación.
Para entender la naturaleza de las adaptaciones en el aparato masticador de los parántropos, se hace
necesario que nos detengamos para explicar la anatomía y funcionamiento (la biomecánica) de los
huesos y músculos implicados.
La mandíbula es un hueso en el que pueden distinguirse dos partes. En primer lugar el cuerpo
mandibular, que aloja a los dientes en su plano superior y, en nuestra especie, tiene forma de parábola
(visto desde arriba). La región anterior del cuerpo mandibular se conoce como sínfisis y en nuestra
especie contiene al mentón. Cada una de las ramas del cuerpo se continúa hacia atrás en un segmento
de hueso aplanado y dispuesto verticalmente, conocido como rama ascendente. En su parte superior,
cada rama mandibular da lugar a dos prominencias: el cóndilo mandibular, situado en la parte
posterior y que sirve para articular la mandíbula con la base del cráneo (justo por delante del oído) y
la apófisis coronoides, donde se inserta el tendón del musculo temporal del mismo lado.
Los huesos de la cara que están más directamente implicados en la masticación son el maxilar y los
malares o cigomáticos (uno en cada lado de la cara). El hueso maxilar alberga la dentición superior y
constituye el esqueleto de la práctica totalidad del paladar y de la región del rostro que se encuentra
por debajo los ojos y a los lados de la nariz. Los huesos malares forman los pómulos y la mitad anterior
de los dos arcos cigomáticos. Cada arco cigomático es una barra de hueso que se extiende, por debajo
de la sien, desde la parte posterior de los pómulos hasta la región donde la mandíbula se articula con el
cráneo. Entre el arco cigomático y la pared lateral del cráneo queda un espacio conocido como fosa
temporal.
Los movimientos de la mandíbula durante la masticación son muy complejos y en ellos intervienen
una gran cantidad de músculos. Podemos simplificar diciendo que la elevación de la mandíbula
depende básicamente de dos grupos de músculos dispuestos simétricamente a cada lado de la cabeza:
los músculos temporales y los músculos maseteros. Por otra parte, los movimientos horizontales de la
mandíbula dependen, sobre todo, de la acción de los músculos pterigoideos externos (uno derecho y
uno izquierdo).
Cada músculo temporal tiene forma de abanico. Su parte más ancha se origina en la superficie externa
de las paredes laterales del cráneo, básicamente sobre el hueso parietal, mientras que la parte más
estrecha pasa por debajo del arco cigomático, a través de la fosa temporal, para insertarse en la
apófisis coronoides de la mandíbula. Cuando las fibras de ambos temporales se contraen, desplazan las
apófisis coronoides hacia arriba haciendo que la mandíbula se eleve, cerrándose la boca. La
contracción de estos músculos es fácilmente reconocible si se palpan las sienes al apretar los dientes.
Los músculos maseteros son más complejos anatómicamente que los temporales y se extienden desde
el borde inferior de cada arco cigomático, donde tienen su origen, hasta insertarse en las caras
externas de las ramas ascendentes y en las regiones posteriores del cuerpo mandibular. Cuando los
maseteros se contraen, la dentición inferior se cierra contra la superior. Tambien es fácil localizar
estos músculos, basta con tocarse las mejillas mientras se aprietan las muelas.
Los movimientos horizontales de la mandíbula se deben, principalmente, a la acción de los músculos
pterigoideos externos, que se originan por delante de sus homónimos internos (en la parte posterior
de cada lado del paladar) y se dirigen oblícuamente hacia atrás y hacia afuera hasta alcanzar el cóndilo
mandibular del mismo lado. Cuando los dos pterigoideos externos se contraen a la vez, mueven los dos
cóndilos mandibulares hacia adelante y la mandíbula se adelanta. Pero cuando el pterigoideo externo
de un lado se contrae en solitario (por ejemplo el del lado derecho), arrastra al cóndilo mandibular de
su mismo lado en diagonal hacia dentro y hacia delante, imprimiendo a la mandíbula un movimiento
de giro hacia el lado contrario (en este caso hacia la izquierda). Este giro de la mandíbula será tanto
mayor cuanto más grande sea la componente lateral de la acción de los músculos pterigoideos
externos. Dicha componente se incrementa al aumentar la separación entre cada cóndilo mandibular y
el punto de origen de los respectivos músculos pterigoideos externos, es decir en mandíbulas
relativamente anchas.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 48
Dentro de las tres especies de parántropos existe una gradación en la especialización del aparato
masticatorio, que está muy acentuada en Paranthropus boisei, es menos marcada en Paranthropus
robustus y sólo aparece esbozada en Paranthropus aethiopicus. Las siguientes líneas describen las
adaptaciones en Paranthropus boisei, la especie mejor conocida.
Comenzando por la dentición, los molares presentan una capa de esmalte extraordinariamente gruesa,
más que la de ningún otro homínido. Esta característica está claramente ligada a una dieta que
produce un intenso desgaste de los molares, bien por que el alimento contenga partículas duras,
porque necesite una prolongada masticación, o por ambas circunstancias a la vez. Por otra parte, la
superficie de los dientes dedicada a triturar los alimentos (o superficie oclusal) es muy grande en
relación con el peso corporal. De hecho, los parántropos presentan una superficie oclusal que es 2'2
veces mayor que la que le correspondería a un primate antropomorfo de su mismo peso corporal. A
este fenómeno, molares mucho mayores de lo esperado para el tamaño de un animal, se le conoce
técnicamente como megadoncia y es indicativo de dietas vegetales que precisan una vigorosa
masticación. Junto a estos molares tan desarrollados, los premolares son "molariformes" (es decir, con
aspecto de molar) debido al aumento de su superficie oclusal por la presencia de cúspides accesorias.
La "molarización" de los premolares es común en mamíferos herbívoros (como el caballo, por
ejemplo) y es otro claro indicio de la especialización de Paranthopus en una dieta vegetal.
Paralelamente con el aumento de tamaño de molares y premolares, la dentición anterior de los
parántropos, es decir caninos e incisivos, está muy reducida.
En los monos antropomorfos la región de la dentición encargada de la trituración del alimento está
restringida a los molares (y recordemos que los incisivos y caninos son grandes). En cambio en los
parántropos (tambien en Australopithecus africanus, pero en menor medida) la zona de masticación se
ha extendido hacia los premolares, que por ello son "molariformes". Como todos los huesos, la
mandíbula actúa como una palanca movida por los músculos y su eficacia está en relación inversa con
la longitud de su brazo de resistencia mientras que es directamente proporcional a la longitud del
brazo de potencia. El brazo de resistencia de la mandíbula, en sus movimientos verticales, es igual a la
distancia horizontal entre el cóndilo mandibular y el lugar donde se aplican las fuerzas destinadas a
triturar el alimento. La expansión hacia adelante de la región de masticación que tiene lugar entre los
parántropos es biomecánicamente desventajosa, ya que incrementa la longitud del brazo de
resistencia de la articulación de la mandíbula.
La solución a este problema ha consistido en modificar la anatomía del aparato masticador de los
parántropos, retrasando la posición de la zona de la dentición destinada a triturar los alimentos para
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 49
acercarla al cóndilo mandibular y reducir así la longitud del brazo de resistencia. De este modo, el
hueso maxilar de los parántropos ocupa una posición más retrasada bajo el cráneo de lo que es
habitual entre los antropomorfos y australopitecos, lo que lleva la región de los premolares tambien
hacia atrás, aproximándoles al cóndilo mandibular.
Además de estas modificaciónes tendentes a restablecer la eficacia mecánica de la articulación de la
mandíbula, en el aparato masticador de los parántropos se encuentran otras adaptaciones que
aumentan su eficiencia. Los huesos malares están adelantados, arrastrando hacia adelante la zona
donde se originan los músculos maseteros, que pasa a situarse sobre los premolares, en vez de sobre
los molares, lo que aumenta la potencia del mordisco a nivel de los premolares.
Por otra parte, la fuerza que ejerce un músculo depende directamente del número de fibras
musculares que contenga; es decir, de su grosor. El músculo temporal tiene una limitación física a este
respecto: ha de pasar a través de la fosa temporal y el diámetro de ésta marca el máximo grosor que
puede tener el músculo. En los parántropos, los arcos cigomáticos (que constituyen el límite lateral de
cada una de las fosas temporales) están muy curvados hacia afuera, lo que aumenta notablemente el
diámetro de cada fosa y nos habla de unos músculos temporales extraordinariamente gruesos y
potentes. El tamaño de estos músculos fue tan grande entre los parántropos que, en los machos,
provocaron la aparición de una cresta sagital en la línea media de la cara superior del cráneo.
El efecto que estas modificaciones esqueleticas tuvieron sobre la fisonomía de los parántropos fue
considerable. Como consecuencia del retroceso del maxilar y del adelantamiento de los pómulos, el
rostro de un parantropo no era prognato, es decir con la cara proyectada hacia adelante, sino plano y
aún concavo de lado a lado. Además, la región de los pómulos estaba muy ensanchada como resultado
de la ampliación lateral de las fosas temporales.
Concomitantemente con el aumento de tamaño de los músculos temporales, las ramas ascendentes de
la mandibula son muy altas, lo que acrecienta la longitud del brazo de potencia de los músculos
temporales y maseteros. Como consecuencia, se produce un incremento paralelo en la altura de los
malares y del maxilar, dando lugar a una cara tambien muy alta.
En cuanto a las mandíbulas de los parántropos, éstas son muy robustas (es decir con el cuerpo
mandibular muy espeso), lo que responde a la necesidad del hueso de resistir y disipar grandes
tensiones originadas por el acentuado esfuerzo masticatorio. Por otra parte, la mandíbula de un
parántropo es fácil de distinguir de la de cualquier otro homínido o antropomorfo por ser muy ancha
en relación con su longitud. Como ya hemos comentado, esta disposición, mandíbula relativamente
corta y ancha, potencia la componente lateral de la acción de los músculos pterigoideos externos, lo
que es ideal para conseguir movimientos circulares de la mandíbula destinado a moler un alimento
duro.
Una vía paralela de aproximación al establecimiento de la dieta de los parántropos, consiste en
analizar las diminutas marcas que el alimento produce en el esmalte de la cara oclusal de los molares.
Estudiando primates vivos se ha podido comprobar que las dietas vegetales "blandas", basadas en
hojas tiernas y frutos carnosos, producen marcas distintas que las ocasionadas por dietas vegetales
"duras", fundamentadas en nueces, cortezas y semillas. Los estudios realizados en los molares de
Australopithecus africanus y de Paranthropus robustus indican una dieta vegetal "blanda" (similar a la
del chimpancé) para el primero y una dieta vegetal "dura" para el segundo.
Un último apunte en este retrato. Es regla general entre los mamíferos el que los carnívoros tengan un
cerebro mucho mayor que el de los herbívoros. Este hecho guarda relación con el diferente modo de
ganarse el sustento de unos y otros: cazar es una actividad más compleja que pacer. Pues bien, según
todos los estudios, el cerebro de los parántropos es sorprendentemente grande, teniendo en cuenta su
modo de alimentación exclusívamente vegetariano. De hecho, fue mayor que el de sus antecesores,
también vegetarianos, Australopithecus afarensis y Australopithecus africanus. ¿Acaso el nuevo tipo de
vida de los parántropos presentaba problemas inéditos o mayores (tal vez más depredadores o más
eficientes), o quizá su estructura social fue más compleja? Quizá la respuesta sea más sencilla después
de todo: según Dean Falk, una de las más prestigiosas especialistas en el estudio del encéfalo de los
homínidos fósiles, los parántropos no fueron tan listos ni su encefalo fue tan grande. A partir de
recientes investigaciones realizadas utilizando la moderna técnica del análisis computerizado de
tomografías axiales, Falk piensa que todas las reconstrucciones realizadas sobre los encéfalos de los
parántropos son erróneos: en su opinión sobrestiman la capacidad encefálica de estos homínidos. Para
esta investigadora, el encéfalo de los parántropos fue del mismo tamaño que el de los australopitecos.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 50
Figura Yacimientos africanos donde han aparecido restos de alguna de las tres especies de
Paranthropus.
TEMA 8
CLIMA Y EVOLUCION HUMANA
Cuando los paleoantropólogos intentan comprender las causas de la aparición o desaparición de las
distintas especies de homínidos, o se interesan por explicar su distribución geográfica, las causas de
sus desplazamientos o por ciertas peculiaridades anatómicas que pueden responder a adaptaciones,
tienen muy presente las variaciones que ha sufrido el clima en los últimos millones de años. En esta
unidad, nos centraremos en los cambios de los 2 últimos millones de años, periodo bautizado como
Cuaternario y que ha supuesto el escenario de la culminación de la evolución humana. En este
momento y desde hace 10.000 años vivimos en una época cálida, llamada Holoceno, aunque durante
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 51
este período no todo el tiempo el clima ha sido absolutamente uniforme. Sin embargo, las pequeñas
oscilaciones del clima son insignificantes comparadas con los grandes cambios climáticos en los que se
enmarca la evolución humana en los últimos dos millones de años. En ese dilatado período se confirma
una tendencia (que alcanza nuestros días) de enfriamiento del planeta unido a una disminución
promedio de las precipitaciones. Estos fenómenos no tuvieron lugar de manera lineal, sino que fueron
marcando oscilaciones, también denominados ciclos climáticos. En éstos se distinguen las fases de
máximo frio, que hemos denominado glaciaciones, a las que le suceden las fases cálidas llamadas
interglaciares.
Estas oscilaciones climáticas no incidieron de igual manera en todo el planeta, sino que han dependido
de la latitud. Así las áreas alejadas del Ecuador, escenario geográfico que ha protagonizado gran parte
de la evolución humana, fueron las más influenciadas por estos ciclos extremos. El hemisferio sur no
ha experimentado glaciaciones como tales, porque la Antártida está aislada de las demás masas
continentales. El Cuaternario y sus glaciaciones periodicas (especialmente extremas en el último
millón de años) han sido testigo de la salida de los primeros seres humanos fuera de África. La
posterior expansión de éstos homínidos por Europa y Ásia (Eurasia) dando lugar a diferentes formas
humanas, según procesos de especiación, viene siendo objeto de estudio por los prehistoriadores y
paleoantropólogos.
El clima de una región está co-determinado por una gran cantidad de factores tales como la latitud, la
orografía y la circulación de las corrientes oceánicas y atmosféricas. En consecuencia, no es posible
deducir teóricamente sus variaciones aplicando un modelo ideal al pasado; los climas del pasado
deben inferirse directamente a partir de datos fósiles. Para ello, los científicos utilizan tres vías de
aproximación: las variaciones de floras y faunas, deducidas a partir de los fósiles; la sedimentología; y
el estudio de las variaciones entre determinados isótopos del oxígeno.
El clima influye de dos formas en la fauna que vive en ella: En primer lugar, sobre su anatomía y
fisiología, que deben estar adaptadas a las condiciones ambientales (como la temperatura, humedad, o
insolación). 2º La relación entre el volumen y la superficie depende del tamaño del animal ya que el
volumen es función cúbica de la longitud, mientras que la superficie es función cuadrática. En
consecuencia, en dos animales de la misma forma, el volumen del mayor será proporcionalmente más
grande. La relación superficie/volumen es crucial para los seres vivos en el caso de la economía
térmica. Una relación superficie/volumen alta (es decir más superficie en relación con el volumen)
favorece la pérdida de calor, mientras que la situación contraria (menor superficie en relación con el
volumen) posibilita la retención de calor. Así, animales similares que viven en distintas latitudes
presentan variaciones en su tamaño o en su forma para favorecer la pérdida o la retención del calor
corporal, según las conocidas reglas de Bergman y de Allen.
Figura La relación entre el volumen y la superficie depende del tamaño del animal: El volumen
es función cúbica de la longitud, mientras que la superficie es función cuadrática. Si dos
animales presentan la misma forma, el volumen del mayor será proporcionalmente más grande.
En la figura se representan la longitud (L), volumen (V), área (A) y relación área-volumen (A/V)
para varios cubos. Se comprueba como en el cubo grande, con una superficie relativamente
menor se encierra un mayor volumen.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 52
También los animales adquieren diferentes pelajes según el tipo de condiciones climáticas, pero en
estos casos no es facil detectar estas aclimataciones debido a las limitaciones de la fosilización. No
obstante en circunstancias muy especiales se han encontrado ciertos especímenes "momificados" que
proporcionan información de este tipo.
Respecto a la flora, Los factores climáticos influyen decisivamente en el tipo de cubierta vegetal de una
región, lo que acota el tipo de recursos de los consumidores primarios y determina factores tales como
el tipo y cantidad de refugios ante los depredadores. En suma, no es lo mismo vivir en la taiga, en la
tundra, en la selva o en la sabana.
Como ya se ha comentado, el clima determina la fauna y flora de una región, de modo que
determinadas especies vegetales y animales solo viven, en la actualidad, en zonas con específicas
condiciones ambientales. Por ejemplo, los abedules y hayas viven en climas frescos, mientras que los
olivos y adelfas lo hacen en otros templados. De la misma manera, los renos, mamuts y rinocerontes
lanudos son indicadores de frío, mientras que los hipopótamos, macacos y puercoespines lo son de
ambientes cálidos. Dicho de otra manera, el estudio de las condiciones ambientales del pasado se
aborda mediante el principio de actualismo: observar la distribución actual de las especies para inferir
las condiciones ambientales en que vivieron estas especies o especies similares. No obstante, es
preciso ser muy cuidadoso, porque hay especies que hoy día están confinadas en lugares muy
concretos del planeta, pero que en el pasado tuvieron áreas de distribución más amplias (los leones o
las hienas). Solo aquellas especies, animales y vegetales, de las que se sabe con certeza que están
ligadas a determinadas condiciones ambientales, pueden usarse en las reconstrucciones
paleoambientales.
De este modo, la aparición o extinción de las distintas especies de homínidos, así como determinadas
adaptaciones de cada una, puede relacionarse con los climas del pasado. Pero para ello es preciso
saber cuáles fueron estos climas, que no fueron los mismos que hoy día, ya que han sufrido variaciones
a lo largo del tiempo.
El mamut lanudo (Mammuthus primigenius) es una de las pocas especies que aparece
frecuentemente "momificado", y por tanto aporta mucha información que normalmente no
fosiliza, (como el pelaje o el contenido estomacal). Su extraordinaria preservación se debe a
que sus restos se conservan en el permafrost (suelo helado), que actúa como un congelador.
EL CUATERNARIO
Durante el Terciario hubo una serie de eventos tectónicos que dieron lugar a episodios regionales
como la acumulación de hielos en la Antártida, el levantamiento del Himalaya, el cierre del istmo de
Panamá, el enfriamiento y desertización en áreas intertropicales y la expansión de la savana a
expensas de la selva tropical.
LAS GLACIACIONES
La denominación de Cuaternario data del siglo XIX. Fue dado por Desnoyers en 1829, para todas
aquellas formaciones recientes, posteriores al Plioceno. Literalmente el término se creó para referirse
a los "depósitos no consolidados" como uno de los cuatro tipos de formaciones. Las otras serían:
Las Primarias: granitos y lavas
Las Secundarias: rocas metamórficas
Las Terciarias: los estratos consolidados.
El Cuaternario (periodo geológico que comienza hace casi 2 millones de años) define una Era
coincidente con el Pleistoceno (más el Holoceno) mientras que el Terciario engloba el resto del
Cenozoico. Excluyendo los últimos 10.000 años que comprenden el Holoceno, Cuaternario y
Pleistoceno se usan indistintamente, de hecho el Pleistoceno es a menudo referido como "la edad del
hielo" haciendo referencia a las glaciaciones Pleistocenas (o Cuaternarias). El Cuaternario no es
considerado como una Era sino como el último periodo de la Era Terciaria. El comienzo del Pleistoceno
tiene lugar con la quizá más extensa era glaciar, cuando los homínidos ya poblaban la Tierra.
El Cuaternario ha experimentado muchos cambios ambientales, pero ninguno tan dramático e
importante como las formaciones de enormes mantos de hielo que crecieron y se retiraron en
sucesivos episodios afectando a grandes extensiones terrestres del hemisferio norte. En el Pleistoceno
africano no hay cambios climáticos bien definidos pero existen depósitos glaciares que se extienden
miles de metros en el Monte Kenya, el Kilimanjaro y el Ruwenzoris desde los actuales límites de glaciar
e indican que los cambios climáticos también afectaron en cierta manera los trópicos.
La glaciación más dramática
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 53
Durante el último máximo glacial (entre hace 17.000 y 21.000 años), las temperaturas disminuyeron
globalmente, el hielo cubría cerca de un tercio de la superficie terrestre. Dado que la Antártida y
Groenlandia (que actualmente suman un 97 por ciento del área terrestre ocupada por hielo) están hoy
efectivamente cubiertos por hielo, el área adicional cubierta con hielo glaciar reunía principalmente
partes del globo hoy libres de hielos. Estas incluyen, la mayor parte de Canadá, grandes áreas de
Norteamérica y norte de Europa.
En Eurasia, un casquete polar de hasta tres kilómetros de altura de hielo se instalaba tan al sur como la
región en la que hoy se encuentra Edimburgo. Al descenso hacia el sur del casquete polar conectaba
con otra gran masa de hielo depositada en la región de los Alpes, quedando el paso hacia Europa
occidental restringido a pequeños pasillos, que además serían fríos y áridos: ambientes de tundra.
Estos espectaculares avances de los hielos han sido tema de estudio de prehistoriadores, ya que es
precisamente Europa la cuna de la Prehistoria. En la Península Ibérica, estudios de glaciarismo tanto
en el Sistema Central como en los Picos de Europa, detectan dos pulsaciones importantes. En la
primera glaciación, los glaciares alcanzaron su máxima extensión y en la segunda se estabilizan a una
mayor altitud. Todo sugiere que el primero de los dos momentos corresponde al punto álgido de esta
última glaciación, cuando ya no existían los neandertales, y el segundo al final del Pleistoceno. Parece
que los neandertales de la Península Ibérica solo llegaron a conocer los fríos máximos en los Pirineos.
Fueron posteriormente los hombres de Cro-magnon los que se enfrentaron a los fríos más extremos.
TEMA 9
FAUNA Y FLORA CUATENARIO
Frecuentemente, la industria lítica y restos humanos fósiles se encuentran asociados a restos de
animales y plantas, que pueden sernos útiles para informarnos de cómo subsistieron nuestros
antepasados paleolíticos, así como para reconstruir el entorno en que se movían. Los fósiles de
mamíferos también pueden ayudar a la datación y correlación de depósitos, así como para establecer
una biozonación, ya que la mayoría de los mamíferos tienen un gran área de distribución y algunas
especies muestran una rápida evolución y/o cambio migratorio durante el Cuaternario.
El clima co-determina la fauna y flora de una región, de modo que determinadas especies vegetales y
animales solo viven, en la actualidad, en zonas con específicas condiciones ambientales. Por ejemplo,
los abedules y hayas viven en climas frescos, mientras que los olivos y adelfas en templados. De la
misma manera, los renos, lemmings (del tipo Dicrostonyx gulielmi y Lemmus lemmus) y mamuts
lanudos son indicadores de ambiente frío. Los caballos, la ardilla de tierra (Spermophilus undulatus), el
antílope saiga o los hamsters prefieren ambientes esteparios, mientras que los hipopótamos, macacos
y puercoespines indican ambientes cálidos. Dicho de otra manera, el estudio de las condiciones
ambientales del pasado se aborda mediante el principio de actualismo: observar la distribución actual
de las especies para inferir las condiciones ambientales de vida de estas especies o especies similares.
No obstante, es preciso ser muy cuidadoso, porque hay especies que hoy día están confinadas en
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 55
lugares muy concretos del planeta, pero en el pasado tuvieron áreas de distribución más amplias (los
leones, las hienas o los bueyes almizcleros por ejemplo).
También los movimientos migratorios del pasado nos informan de las oscilaciones climáticas. En el
caso del reno (Rangifer tarandus) y del buey almizclero (Ovibos moschatus) que actualmente habitan
Alaska, Groenlandia y Canadá, emigraron durante el último frío hacia el sur hasta alcanzar Guadalajara,
en el caso del reno, y Lleida en el del buey almizclero.
Sólo aquellas especies, animales y vegetales, de las que se sabe con certeza que están ligadas a
determinadas condiciones ambientales, pueden ser utilizadas como marcadoras de periodos fríos o
cálidos y para reconstruir ambientes del pasado.
La aparición o extinción de las distintas especies de animales y plantas, así como determinadas
adaptaciones de cada una, pueden relacionarse y asignarse a momentos determinados, esto es lo que
estudia la bioestratigrafía y biocronología.
Además del papel ecológico, la fauna tiene un gran valor bioestratigráfico, dado que las condiciones
cambiantes del medio provocan forzosas modificaciones por alteración climática o en los hábitos
alimenticios de estos animales. Como consecuencia experimentan adaptaciones, fruto de la evolución,
es decir variaciones morfológicas detectables por el Paleontólogo. A veces los animales resuelven este
problema mediante la migración hacia otras áreas con más recursos donde las condiciones sean más
favorables (y por tanto limitan su área geográfica de habitación en períodos concretos, que también es
un factor detectable por el estudioso). Cuando los animales no son capaces de evolucionar
adaptándose a las nuevas condiciones ni lo son de migrar a otras zonas, puede darse un proceso de
extinción de esa especie. También la extinción proporciona datos cronológicos ya que si conocemos el
rango temporal de vida de una especie hasta su extinción, su presencia o ausencia nos ayuda a acotar
en el tiempo y situar cronológicamente ese yacimiento.
Los micromamíferos son sin duda los animales que más información bioestratigráfica aportan, por
varias [Link] su gran capacidad reproductora como su enorme adaptabilidad ecológica les
convierte en el grupo de mamíferos mejor representados en cualquier ambiente, lo que supone desde
el punto de vista paleontológico, una interesante fuente de información dada su abundancia en los
yacimientos tanto cársticos como sedimentarios. Además de ser abundantes en la naturaleza, suelen
serlo también en los yacimientos dado que los roedores quedan depositados en lugares fijos (como al
pie de un nido incluidos en las egagrópilas de las rapaces o en las "letrinas") que algunos carnívoros
usan para marcar su territorio). Las acumulaciones de micromamíferos proporcionan datos
taxonómicos y tafonómicos.
Los roedores son animales muy prolíficos y grandes viajeros, por tanto con un enorme potencial
evolutivo. Son considerados unos pequeños relojes del tiempo, especialmente en el Cuaternario, ya
que este periodo es muy inestable climáticamente y esto les obliga a mudarse constantemente de
hogar y de morfología.
Los micromamíferos aportan datos paleoambientales correlacionando las diferentes modificaciones,
principalmente dentarias aunque también esqueléticas, con los hábitos alimenticios y de vida.
Hace 1 millón de años aún no existen claros yacimientos en Europa ni con fósiles humanos ni con
industría lítica. La escasez de fósiles de hace alrededor de 1 millón de años no solo afecta a la evidencia
humana sino que también alcanza a la fauna. En realidad, es la etapa más oscura de la evolución debido
al pobre registro que existe. Por esa razón cuando en 1994 aparecieron los fósiles humanos de la Gran
Dolina en un nivel anterior a los 780.000 años, no solo los paleoantropólogos se alegraron, el resto de
los paleontólogos también centraron su atención en Atapuerca.
Las adaptaciones de los animales que habitan en ambientes muy frios son anatómicas y fisiológicas.
Por desgracia los rasgos fisiológicos (como la hibernación o la termorregulación) no fosilizan, pero si
lo hacen los caracteres anatómicos.
La relación superficie/volumen es crucial para los seres vivos en el caso de la economía térmica. Una
relación superficie/volumen alta favorece la pérdida de calor, mientras que si esta relación es baja, la
retención de calor se ve favorecida. Así, animales similares que viven en distintas latitudes presentan
variaciones en su tamaño o en su forma para favorecer la pérdida o la retención del calor corporal.
El hecho de encontrar una especie u otra, informa acerca del grado de forestación y por tanto del frío.
El mamut lanudo (Mammuthus primigenius) es una especie emblemática del clima frío en Eurasia y por
tanto abundante en el Pleistoceno superior. Su dieta en ambientes de tundra y estepa estaba basada en
musgos y herbáceas (algodoneras tipo Eriophorum) junto a arbustos de sauce y aliso y abedul enano
(Betula nana) y ranúnculos (Ranunculus glacialis).
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 56
Como hemos visto anteriormente, la especie Homo habilis fue propuesta en 1964 a partir de restos
procedentes de la Garganta de Olduvai (Tanzania). Con posterioridad, más fósiles de Olduvai han
ampliado el registro de esta especie abarcando un rango cronológico entre hace 1,8 y 1,6 millones de
años. Entre ellos, los cráneos más completos son OH 24 y OH 13.
La forma corporal de Homo habilis la conocemos gracias al esqueleto parcial OH 62 hallado por D.
Johanson y T. White en 1986, en Olduvai. Los más de 300 fragmentos pertenecían a una hembra adulta
de tan solo un metro de estatura y tienen 1,8 millones de años de antigüedad. La dentición y el paladar
de este individuo permite atribuirlo al género Homo. El tamaño corporal de este esqueleto nos hace
pensar que los primeros representantes de nuestro género tenían un dimorfismo sexual similar al que
presentaba Australopithecus afarensis. Además, el esqueleto postcraneal de este fósil muestra
características muy primitivas. Se puede estimar la longitud total de sus miembros a partir de los
fragmentos de diáfisis. La relación entre la longitud de brazos y piernas en OH 62 es primitiva (el
húmero es el 95% la longitud del fémur), es decir, sus brazos son relativamente largos, una proporción
más parecida a la de los chimpancés que la que presenta el mismo Australopithecus afarensis (85%).
De las orillas del lago Turkana (Kooki Fora, Kenya) procede el cráneo KNM-ER 1813 y el esqueleto
parcial KNM-ER 3735, muy similares a los fósiles de Olduvai. También se han encontrado restos de
Homo, muy probablemente de la especie Homo habilis, en el yacimiento sudáfricano de Sterkfontein
con una antigüedad de 1,8 millones de años (STW 53). En general, los cráneos de Homo habilis
presentan un mayor tamaño del cráneo pero un esqueleto que conserva su forma primitiva.
Entre hace 1,8 millones de años y 1,4 millones de años aparecen fósiles en África pertenecientes a una
nueva especie de Homo:
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 59
Figura Comparación entre Homo rudolfensis (KNM-ER 1470) y Homo habilis (KNM-ER 1813).
Homo ergaster. Muchos autores consideran que los fósiles atribuidos a esta especie deben ser incluidos
en la especie Homo erectus. Pero en la actualidad se prefiere reservar el término Homo erectus
exclusivamente para designar a los fósiles que desde el Pleistoceno inferior evolucionaron de forma
local en Asia hasta su desaparición en el Pleistoceno superior. Homo ergaster presenta un claro
aumento en el tamaño del cerebro y el tamaño y la estructura corporal con muy similares a los de la
humanidad actual.
Los fósiles más antiguos de Homo ergaster proceden de yacimientos situados en la orilla este del lago
Turkana (Kenia). El cráneo KNM-ER 3733 fue descubierto en 1975 en la región de Koobi Fora, está
datado entre 1,5 (toba Okote) y 1,82 millones de años (toba KBS) y tiene una capacidad cerebral de
850 cc. El segundo cráneo más completo de esta especie es el KNM-ER 3883, procedente de la zona de
Ileret, tiene una capacidad cerebral de unos 800 cc y tiene alrededor de 1,6 millones años. También se
han encontrado restos mandibulares, dentales y un cráneo parcial (SK 847) de Homo ergaster en el
yacimiento sudáfricano de Swartkrans.
Estos cráneos muestran un aumento del tamaño del cerebro, son bajos y con la base del cráneo ancho;
presentan un torus supraorbitario bien desarrollado e independizado del resto del hueso frontal por
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 60
un surco bien marcado; los huesos nasales sobresalen del resto de la cara; el esqueleto facial es menos
prognato; y los molares son relativamente más pequeños.
El fósil más completo de Homo ergaster es el esqueleto WT 15000, hallado en 1984 por el equipo de
Richard Leakey al oeste del lago Turkana, en el yacimiento Nariokotome III (Kenia). Las formaciones
volcánicas próximas al lugar del descubrimiento permiten datar este fósil en cerca de 1,5 millones de
años. Pertenece a un adolescente de unos 11-12 años y la morfología de la pelvis permite asignarlo al
sexo masculino, por lo que se le conoce familiarmente como el "niño del Turkana". Este esqueleto
conserva casi todas las partes del esqueleto, a excepción de los huesos de las manos y de los pies. La
estatura estimada al morir de este individuo era de unos 160 cm y se calcula que podría haber
alcanzado una estatura de unos 180 cm cuando llegase a adulto, aunque debido a una patología en sus
vértebras quizás no hubiese alcanzado esa estatura. Por primera vez en la evolución humana nos
encontramos con un tamaño corporal similar al de la humanidad actual. Este esqueleto también tiene
una estructura corporal muy parecida a la nuestra. La proporción entre la longitud del húmero y el
fémur es muy similar a la que tienen los humanos actuales (74%), y contrasta con la hallada para el
fósil de Homo habilis, OH 62 (95%).
Figura El esqueleto WT 15000 es el fósil más completo de los primeros homínidos. Pertenece a
la especie Homo ergaster y fue hallado en 1984 en la orilla occidental del lago Turkana (Kenia)
y tiene una antigüedad de 1,6 millones de años. Corresponde a un individuo masculino de 10-
11 años de edad.
Homo ergaster tiene una estructura y un tamaño corporal muy parecido al de los humanos posteriores
en el tiempo. Posee un gran cerebro y asociado a él aparece en el registro fósil una nueva forma más
compleja de fabricar los utensilios de piedra, el Achelense o Modo 2. Los primeros bifaces, que
caracterizan este Modo técnico, aparecen en el registro fósil hace 1,4 millones de años de antigüedad y
proceden del yacimiento de Konso (Etiopía) donde aparecen junto a una mandíbula de Homo ergaster.
En 1961 apareció en la Garganta de Olduvai el cráneo OH 9 en la parte superior del lecho II. Este
cráneo tiene una antigüedad de 1,2 millones de años, se le estima un capacidad craneal en torno a los
1000 cc y su morfología parece intermedia entre los Homo ergaster africanos y los Homo erectus
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 61
asiáticos. Todavía no está claro cual es el lugar que este fósil ocupa en la evolución humana, porque los
fósiles más antiguos de Asia parecen superar esa edad.
En el año 1998 se ha publicado el hallazgo de un cráneo muy completo, procedente de la depresión de
Danakil en Eritrea, que parece pertenecer a la especie Homo ergaster y que tiene una antigüedad de 1
millón de años. Esto extendería el rango cronológico de esta especie hasta esa fecha tan reciente, no
obstante la datación de este fósil es todavía incierta.
Podemos observar que Australopithecus y Paranthropus tienen una encefalización mayor que los
chimpancés (1,2) pero inferior a los primeros Homo. Entre Homo habilis y Homo ergaster hubo un
aumento importante en el tamaño absoluto del cerebro pero que está compensado por el crecimiento
del cuerpo, y resulta un valor de encefalización similar. Es decir, el crecimiento del cerebro está
vinculado a los primeros representantes del género Homo, que tienen índices de encefalización un
50% mayores que los chimpancés y que representan casi dos tercios del valor de la humanidad actual
(3,1). En cambio, entre Homo habilis y Homo ergaster el cambio más importante que se produjo fue el
cambio del tamaño y estructura del esqueleto.
LA ESTRUCTURA DEL CEREBRO
El cerebro humano tiene una estructura distinta a la de otros primates y en la superficie cerebral
podemos localizar regiones que participan de forma especializada en diferentes actividades físicas o
cognitivas. Debido a la especialización de las diferentes regiones del cerebro podemos observar
grandes diferencias morfológicas en la estructura del cerebro de los humanos y los chimpancés.
En los fósiles, la estructura del cerebro puede ser estudiada a través de las impresiones que deja en las
paredes internas del cráneo los surcos, circunvoluciones, cisuras y venas meníngeas. En muchos casos
estas impresiones son muy tenues y limitan nuestro estudio únicamente a la superficie del cerebro.
En los Australopithecus y Paranthropus existe disparidad de opiniones sobre el grado de
reorganización cerebral que tienen respecto de los antropomorfos. Sin embargo, todos los autores
están de acuerdo en que Homo habilis y Homo ergaster ya tienen una morfología cerebral similar a la
de humanos modernos y presentan las siguientes características:
1) Asimetría entre los hemisferios.
2) Desarrollo y complejidad del lóbulo frontal.
Asimetría entre los hemisferios.
El cerebro humano actual es muy asimétrico. La asimetría entre ambos hemisferios cerebrales esta
relacionada con la lateralización cerebral, es decir, la especialización de cada una de las regiones
cerebrales en distintas funciones. En los cráneos de los primeros Homo ya puede observarse esta
asimetría cerebral.
Desarrollo del lóbulo frontal.
El lóbulo frontal es responsable de algunas capacidades cognitivas exclusivas de los humanos o que en
éstos están mucho más desarrolladas. Entre las funciones del lóbulo frontal se encuentran la de
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 63
establecer la secuencia de movimientos del aparato fonador, el control de las emociones, la
concentración, la planificación y anticipación, el control de la memoria...
A lo largo de la evolución humana, el lóbulo frontal ha crecido en tamaño absoluto y en relación al
resto del cerebro. Además, su superficie se ha hecho más compleja aumentando el número de sulcos en
su superficie.
Algunos autores relacionan el aumento del tamaño cerebral de los primeros humanos con las ventajas
que les proporcionaría para desenvolverse socialmente dentro de un grupo, porque el tamaño del
neocórtex respecto al resto del encéfalo está en función directa al tamaño del grupo social. También el
mayor tamaño del cerebro se relaciona con el desarrollo de las capacidades lingüísticas en los
primeros Homo, necesario para tener una mayor complejidad social.
RELACIONES EVOLUTIVAS DE LOS PRIMEROS HUMANOS
En unidades didácticas anteriores hemos presentado las relaciones entre los primeros homínidos de
los géneros Ardipithecus, Australopithecus y Paranthropus.
A pesar de las diferencias en el tamaño del encéfalo y en el aparato masticador entre Australopithecus
africanus y Homo, la morfología craneal es muy similar en ambas especies y estarían muy próximas
evolutivamente. No obstante, Australopithecus africanus tiene adaptaciones megadontas en su
dentición y quizás no es el candidato ideal a ser la especie antepasada de Homo, pero sería una forma
muy parecida a esta especie la antepasada común de Homo y Australopithecus africanus, y que habría
vivido en África entre hace 4 y 3 millones de años.
Si se acepta la existencia de la especie Homo rudolfensis, esta especie representaría una línea evolutiva
lateral dentro de Homo, puesto que la anatomía de su aparato masticador ya está especializada hacia la
megadoncia. El papel de la especie Homo habilis está mucho más claro, y tanto su morfología como la
cronología son compatibles con que fuese la antepasada de Homo ergaster.
3.6 Cambio ecológico
Homo habilis es la primera especie que no está ligada a un medio forestal, y habría habitado paisajes
con espacios más abiertos. Este cambio ecológico provocó una serie de cambios, que van a permitir
que sus descendientes acaben viviendo en toda clase de regiones, climas y ecosistemas. Este cambio de
hábitat coincide con un gran cambio climático experimentado por la Tierra hace 2,8 millones de años.
A partir de ese momento se iniciaron oscilaciones climáticas de gran amplitud, que influyeron en el
clima del África ecuatorial y las masas boscosas se redujeran en beneficio de las sabanas y formaciones
herbáceas.
El Homo habilis, junto a otras especies de mamíferos, se adaptó a esos nuevos ecosistemas de espacios
abiertos. También cambio su nicho ecológico, y incorporó a su dieta la carne y grasas animales. Estos
alimentos de gran calidad y fácilmente digeribles le proporcionaron la energía suficiente para
desarrollar un cerebro mayor. El tamaño del cerebro le proporcionaron a Homo habilis unas mayores
capacidades cognitivas y relacionado con esto, una mayor complejidad social en sus grupos.
Por último, con Homo habilis aparecen los primeros instrumentos líticos. Herramientas que permitirán
a los humanos realizar toda una serie de actividades imposibles de realizar con sus dientes, como es
cortar la piel y la carne de animales muertos o fracturar sus huesos para extraer el tuétano. Sea cual
sea la forma de captación, mediante la caza o por el carroñeo, los instrumentos permitieron a Homo
habilis cambiar su nicho ecológico e incorporar la carne a su dieta.
Coincidiendo con Homo ergaster, hace 1,7 millones de años se intensificó la aridez del planeta, y se
expandieron aún más las sabanas en detrimento de los bosques tropicales. Esta especie estaba
perfectamente adaptada a medios abiertos y consumía regularmente la carne de otros animales.
Tenían una estructura corporal similar a la de los humanos actuales. Además, relacionado con esta
especie apareció un nuevo tipo de tecnología mucho más elaborada, el Achelense o Modo Técnico 2.
Esta especie humana ya se encontraba en condiciones de expandir su distribución geográfica y salir
por primera vez del continente africano.
TEMA 10
EL POBLAMIENTO DE ASIA
Hace alrededor de un millón y medio de años los humanos salieron de África. Aunque a algunos
fósiles de Asia se le asignan edades cercanas a los dos millones de años, en todos estos casos, sus
dataciones o la procedencia estratigráfica presenta dudas. La mandíbula de Dmanisi tiene en torno al
millón y medio de años de antigüedad, los fósiles más antiguos de Sangiran (Java) tiene más de 1
millón de años y el yacimiento Achelense de Ubeidiya también tiene alrededor de un millón de años de
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 64
antigüedad. Según estos datos, en primer lugar se produjo el poblamiento de Asia y hace un millón de
años el hombre se expandió por Europa.
En 1891, Eugene Dubois encuentra el primer fósil de Homo erectus, en un momento histórico en que se
debatía sobre si el origen de la humanidad se encontraba en Asia o en África. Durante el primer cuarto
de siglo se produjeron numerosos hallazgos en Asia (entre otros Sangiran, Ngandong, Zhoukoudian),
pero tras la aparición de los fósiles de Australopithecus quedó claro que el lugar donde aparecieron los
primeros homínidos fue en África.
Los Homo erectus asiáticos pueden diferenciarse de los Homo ergaster africanos (antes también
llamados Homo erectus africanos), porque los primeros presentan las superestructuras craneales
mucho más marcadas: torus frontal muy desarrollado y recto, el hueso occipital es más angulado con
un torus occipital muy marcado, mayor grosor de las paredes del cráneo y de los huesos del esqueleto,
bóveda craneal baja, frente huidiza y base del cráneo ancha.
La mayoría de fósiles de Homo erectus procede de la isla de Java (Pitecántropos) y de China
(Sinántropos). Los fósiles más antiguos de Java son algunos restos procedentes de Sangiran y la
calvaria de Modjokerto, con más de 1 millón de años. El yacimiento más reciente es Ngandong, que
data del Pleistoceno superior, quizás con menos de 50.000 años de antigüedad.
Los fósiles de Ngandong se pueden considerar una forma evolucionada de Homo erectus con presenta
una ligera expansión de la capacidad craneal. Estos homínidos son contemporáneos de los
Neandertales y de los hombres modernos. Por lo tanto, tres especies humanas distintas (Homo erectus,
Homo neanderthalensis y Homo sapiens) vivieron durante una misma época en tres regiones
geográficas distintas, a partir de evoluciones locales en condiciones de aislamiento en cada uno de los
continentes.
En China el cráneo de Gongwaling tiene un millón de años. Pero la mejor muestra de Homo erectus
procede de Zhoukoudian, donde entre 1921 y 1937 aparecieron restos de, al menos, 40 individuos, con
una antigüedad de entre 550.000 y 300.000 años, y asociados a numerosos instrumentos líticos del
Modo 1. En la estratigrafía de Zhoukoudian hay un gran depósito de cenizas, que muy probablemente
procede de los fuegos que realizó el Homo erectus en esta cueva. Estos fósiles se perdieron durante la II
Guerra Mundial, pero se conservan réplicas de ellos.
La salida de los humanos del continente africano se produjo hace alrededor de un millón y medio de
años. Como veremos más adelante algunos fósiles de Asia han sido fechados en antigüedades cercanas
a los dos millones de años, pero en todas estos casos sus dataciones, su procedencia estratigráfica o su
asignación taxonómica no está clara. Las evidencias más firmes de presencia humana fuera de África
son:
1) La mandíbula de Dmanisi (Georgia) en torno a 1,5 millones de años.
2) Los fósiles más antiguos del yacimiento de Sangiran (Java) y Modjokerto tiene como mínimo más de
1 millón de años.
3) El yacimiento de Ubeidiya (Israel) ha proporcionado numerosos restos de industria lítica con
bifaces, y por lo tanto del Modo Técnico 2, con una antigüedad de 1,5 millones de años.
En Europa los yacimientos más antiguos (Gran Dolina, Soleilhac, Isernia la Pineta, Monte Poggiolo)
atestiguan la presencia humana en Europa hace un millón de años. Por lo tanto, en primer lugar los
humanos ocuparon el continente asiático y posteriormente Europa.
Según el esquema establecido por Charles Darwin, los homínidos y los póngidos habían surgido a
partir de un antepasado común, y utilizando solamente datos de la anatomía comparada estableció
una serie de estadios en la antropogénesis, recreando el llamado "eslabón perdido", que reflejaría la
transformación gradual de un homínido primitivo, con caracteres de antropoide, en el hombre actual.
A finales del siglo pasado sólo se habían descubierto fósiles pertenecientes a dos grupos de humanos.
El primer grupo eran los neandertales, entre los que se incluían, además del esqueleto de Neander, los
fósiles de Engis, Gibraltar, la mandíbula de La Naulette, Spy, Malarnaud; todos ellos consolidaron la
consideración de esta especie humana fósil. El segundo grupo de fósiles eran miembros de nuestra
especie Homo sapiens, procedentes de los yacimientos de Cro-Magnon, Chancelade... y que eran
conocidos como los hombres de Cromañón. La visión que se tenía de los neandertal, con una frente
huidiza, sin mentón, una cara maciza, toro supraorbitario prominente, cuerpos musculosos y bajos
contrastaba con la que se tenía de los hombres de Cromañón, con un aspecto absolutamente moderno
y al que se atribuía una mayor inteligencia y se le consideraba el autor de todas las manifestaciones
artísticas del paleolítico superior, entre ellas el arte rupestre. En los yacimientos podía observarse que
los neandertales eran más antiguos que los cromañones. Pero muchos científicos opinaban que los
neandertales eran una raza humana primitiva, y no eran considerados antepasados de los humanos,
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 65
sino que el Homo sapiens había llegado a Europa después de obtener su aspecto moderno en otras
partes del mundo.
Faltaba todavía por encontrar estas especies ancestrales, que relacionasen a los monos antropomorfos
y a los hombres de Cro-Magnon. Para Darwin ese antepasado debía encontrarse en África, donde
vivían las dos especies más próximas al hombre, el chimpancé y el gorila. Sin embargo, Wallace y otros
autores veían en el orangután una especie mejor candidata a ser la antepasada de la humanidad y
opinaban que el origen de los humanos debía encontrarse en Asia.
En este contexto histórico, un anatomista holandés, Eugène Dubois (1858-1940), a finales del siglo
pasado, se alistó como médico militar y partió hacia las colonias holandesas de las Indias Orientales en
busca de ese "eslabón perdido". Tras unos primeros intentos infructuosos en la isla de Sumatra se
dirigió a la isla de Java. Allí, en 1891, Dubois encontró en el yacimiento de Trinil un molar y una bóveda
craneal, con una capacidad cerebral mucho menor que la de Neander, e inicialmente pensó que se
trataba de un fósil de chimpancé. Pero al año siguiente, en los mismos niveles apareció un fémur, que a
pesar de presentar una patología, con una excrecencia ósea en la parte proximal de la diáfisis, tenía
una morfología muy similar a la de los humanos actuales. Dubois concluyó que estos fósiles
representaban al "hombre-mono" que andaba buscando, un homínido con una locomoción bípeda pero
con una pequeña capacidad cerebral y lo llamó Pithecanthropus erectus. Numerosos paleontólogos
criticaron la asociación entre el cráneo y el fémur y veían en el pitecántropo a un simple gibón gigante
y no al antepasado de los humanos. Hizo falta esperar hasta finales de los años 20 para que el
descubrimiento de los sinántropos en Zhoukoudien (China) confirmase las afinidades humanas del
hombre de Java.
Entre los años 1921 y 1937 fueron descubiertos una magnífica colección de cerca de 40 individuos en
Zhoukoudian, por Zdansky, Böhlin, Teilhard de Chardin y W. Pei. A pesar de la gran semejanza con el
Pithecanthropus erectus, este tipo de homínido fue clasificado separadamente con el nombre de
Sinanthropus pekinensis. El estudio de estos fósiles fue realizado por Davidson Black y Franz
Weidenreich. De esta forma se establecía un estadio evolutivo aún más arcaico que el hombre de
Neandertal. El interés general se orientó, por consecuencia, hacia el Extremo Oriente, considerado en
ese momento la cuna de la humanidad. Se efectuaron nuevas expediciones y prospecciones en la isla
de Java que dieron lugar a nuevos descubrimientos en Sangiran, Ngandong, Modjokerto... Pero el
descubrimiento de los primeros australopitecos orientó, a partir del primer cuarto de siglo hacia el
África sudoriental, y posteriormente hacia África del este, que se transformó así en la nueva cuna de la
aparición del hombre. Los australopitecos eran más primitivos y más antiguos y por lo tanto se
convirtieron en los candidatos más firmes a ser los primeros miembros de la familia homínida.
Antes de los años 80 se consideraba que la especie Homo erectus estaba repartida por todo el viejo
mundo, y por este motivo muchos de los fósiles del Pleistoceno inferior y medio de África y Europa
eran asignados a esta especie. Sin embargo, en la actualidad, dado que los especímenes asiáticos
presentan una serie de características distintivas del resto de fósiles, se ha establecido una nueva
división taxonómica.
Los Homo erectus asiáticos, aunque son muy similares, pueden diferenciarse de los Homo erectus
africanos, porque los primeros presentan las superestructuras craneales mucho más marcadas: torus
frontal muy desarrollado y recto, el hueso occipital es más angulado y tiene un torus occipital muy
marcado, mayor grosor de las paredes del cráneo y de los huesos del esqueleto, bóveda craneal baja.
Para los autores que opinan que Homo erectus nunca vivió fuera de Asia y su distribución se restringe
a ese continente, todos los fósiles africanos antes atribuidos a Homo erectus (excepto el cráneo OH 9)
son ahora asignados a Homo ergaster, y los fósiles europeos son asignados a la especie Homo
heidelbergensis. Otros científicos identifican caracteres de Homo erectus en fósiles africanos y
europeos, como en los cráneos OH 9 (Tanzania) y Ceprano (Italia), pero en muchos de los casos
pueden ser características primitivas.
Los fósiles humanos de Asia asignados a Homo erectus proceden principalmente de China y de la isla
de Java. Aunque todos pueden considerarse miembros de la misma especie, por razones históricas y
para diferenciar ambos grupos, se puede seguir denominando Pitecántropos a los fósiles de Homo
erectus procedentes de Java, y Sinántropos a los fósiles hallados en China.
En la isla de Java se han encontrado numerosos yacimientos con fósiles de Homo erectus, pero muy
pocos de ellos han proporcionado industrias líticas. Los humanos poblaron está isla sin necesidad de
navegar, porque en épocas frías, cuando desciende el nivel del mar, Java queda unida al continente. Los
yacimientos más importantes de Java son Trinil, Sangiran, Modjokerto, Sambungmacan, Ngebung y
Ngandong.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 66
Figura 5.2.1 Mapa con los principales yacimientos de la isla de Java con fósiles humanos.
Para situar cronológicamente los hallazgos es necesario conocer previamente la estratigrafía de la Isla
de Java, que puede dividirse en cuatro formaciones geológicas:
Kalibeng (más de 1,8 millones de años).
Pucangan (entre 1,8 y 0,78 millones de años).
Kabuh (entre 780.000 y 250.000 años).
Notopuro (menos de 250.000 años y Pleistoceno superior).
Trinil
Este yacimiento en los depósitos fluviales del río Solo (Formación Kabuh) fue excavado por Eugène
Dubois a finales del siglo pasado. En este yacimiento encontró la calota de Trinil 2, más conocida con el
nombre de Pitecántropo I, y un fémur que tienen alrededor de 500.000 años de antigüedad. El cráneo
Trinil tienen un perfil muy bajo, con un frontal muy huidizo y un torus supraorbitario relativamente
poco marcado. Su capacidad craneal se estima en 900 cc y la gracilidad de las superestructuras
permiten atribuir este individuo al sexo femenino. A partir del fémur de Trinil se puede estimar su
estatura en torno a 1,70 m, y, aunque debido a una patología presenta una excrecencia ósea en la
mitad proximal de la diáfisis, su morfología es muy similar a la de los humanos actuales.
Figura Calota y fémur de Trinil hallados por Dubois a finales del siglo pasado en Java.
Fue la morfología primitiva del cráneo y el aspecto moderno del fémur lo que condujo a Dubois a
nombrar una nueva especie fósil, el Pitechanthropus erectus (Hombre-simio erecto).
Los Homo erectus evolucionados.
Existen una serie de cráneos que datan de la última parte del Pleistoceno medio de Asia que presentan
mayores capacidades craneales y una morfología más evolucionada. Entre estos fósiles los más
completos se encuentran en China e India entre otros:
Yuxian (China): Este yacimiento datado en torno a los 300.000 años ha proporcionado dos
cráneos, que aunque muy deformados parecen corresponder a Homo erectus.
Hexian (China): Esta calota datada en alrededor de 200.000 años tiene una capacidad de unos
1250 cc. En general presenta la morfología típica de los Homo erectus, pero tiene una escama
temporal alta. Etc.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 67
Narmada (India): El yacimiento de Hathnora se encuentra en el valle del río Narmada. El
cráneo ha sido datado en torno a los 200.000 años y es muy similar al fósil de Dali. Presenta un
mosaico de caracteres de Homo erectus y Homo sapiens, con una bóveda craneal más elevada y
las superestructuras menos marcadas.
Figura Mapa con los principales yacimientos de China con fósiles humanos.
La posición filogenética de estos fósiles de finales del Pleistoceno medio de Asia todavía no está clara:
1. Para algunos tendrían una posición intermedia entre Homo erectus y Homo sapiens, y utilizan el
apelativo de Homo sapiens arcaico;
2. O serían poblaciones procedentes de África que habrían reemplazado en el continente asiático
a los Homo erectus, tal vez cruzándose con ellos; o quizás son el estadio evolutivo final de los
Homo erectus antes de su extinción y que sean sustituidos por los Homo sapiens.
TEMA 11
ORIGEN Y DISPERSION DE HOMO
En un momento de nuestra evolución, la humanidad afrontó el enorme reto adaptativo de abandonar
su cuna africana para poblar Asia y Europa. Los homínidos se hicieron más grandes y sus cerebros
aumentaron correlativamente de tamaño. Existen diversos argumentos que relacionan la salida de
África de estos humanos con un cambio climático. También debido a limitaciones ambientales, algunos
científicos creen que hasta hace medio millón de años, la expansión humana sólo se produjo en las
áreas más meridionales de Europa, permaneciendo el norte de Europa despoblado debido a los fríos
intensos y escasez de recursos como resultado de los periodos glaciares.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 68
Esta etapa concluyó con la aparición de nuestra especie (Homo sapiens) y de los neandertales (Homo
neanderthalensis). Los neandertales y nosotros formamos dos humanidades diferentes, aunque muy
similares en muchos puntos. A lo largo de la última parte de nuestra historia evolutiva ambas especies
se desarrollaron en sus diferentes continentes. El antepasado común a ambas lineas humanas que
daría lugar, por un lado en Europa a los neandertales por otro en África a nosotros, lo encontramos en
la Sierra de Atapuerca, en el nivel 6 de la Gran Dolina, con una antigüedad de alrededor de 800.000
años y ha sido bautizado por sus descubridores como Homo antecessor. El estudio de los fósiles
humanos de TD6 ha revelado un interesante mosaico de rasgos, algunos muy primitivos y otros
sorprendentemente modernos. Esta combinación es única en el registro fósil humano.
No muy lejos de España, en Ceprano cerca de Roma, el descubrimiento de una calvaria cuyos rasgos
dicen que se asemejan a los de Homo erectus, ha añadido más intriga a la emocionante historia del
primer poblamiento europeo. La edad de este fósil es incierta dado que carece de contexto
estratigráfico, pero ciertos argumentos apuntan hacia los 700-800.000 años de antigüedad, lo que
implicaría, de confirmarse esta fecha, una coexistencia de ambas especies o bien que se tratara
también de Homo antecessor.
En cualquier caso, la edad de Homo antecessor, así como sus peculiares rasgos anatómicos y evolutivos,
están fuera de duda y le sitúan como el primer poblador de Europa hace alrededor de 1 millón de años.
En el viejo continente Homo antecessor comienza una marcha evolutiva que culminará cientos de miles
de años más tarde en los neandertales, mientras que esta misma especie humana habitando en África
dará lugar a una especie diferente, a nosotros.
LOS PRIMEROS PASOS FUERA DE AFRICA
Hace cerca de 1,5 millones de años, el registro fósil africano experimenta un gran vacío. Apenas
conocemos un puñado de restos dispersos y fragmentarios de los seres humanos que habitaron África
en ese momento. Luego, a partir de una antigüedad cercana a los 600.000 años, volvemos a disponer
de documentación fósil para entrever la historia de la humanidad en este continente. Pero cerca de
900.000 años aún permanecen entre sombras. Es en este periodo, coincidiendo con dos aumentos de
aridez en el clima africano (hace 1,7 y hace 1 millón de años) que parecen afectar al resto de la fauna,
cuando la humanidad sale de África y se expande por Eurasia.
Los restos humanos más antiguos extra-africanos podrían ser los hallados en la isla de Java a finales
del siglo pasado, concretamente en el Domo de Sangirán. Estos fósiles humanos podrían tener cerca de
1,8 millones de años, según las últimas dataciones realizadas con la técnica del Argón/Argón. No todos
los investigadores aceptan estas fechas, pero la mayoría opina que la llegada de los primeros humanos
a Java debió ocurrir hace más de un millón de años, posiblemente hace alrededor de 1,5 millónes de
años.
Cerca de Europa, en Dmanisi (Georgia), al sur del Caucaso, se encontró en 1991 una mandíbula bien
conservada aunque sin las ramas ascendentes. El análisis mediante la técnica K/Ar proporcionan una
edad de 1,8 +/- 0,1 millones de años en una capa de basalto (volcánica) que se sitúa por debajo del
nivel de donde procede la mandíbula. La polaridad paleomagnética de ambos niveles es normal. Los
paleontólogos que estudian la fauna asociada y el tipo de industria recuperada confirman una edad de
finales del Plioceno, dentro del evento paleomagnético Olduvai (entre hace 1,95 y 1,77 millones de
años). El tipo de herramientas de piedra recuperadas en el mismo nivel que el fosil humano es
Olduvayense (clasificado dentro del Modo 1 y se muestra en la figura ).
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 69
Figura Artefacto tallado en piedra Olduvayense (modo técnico 1) procedente del yacimiento de
Dmanisi (Georgia).
La presencia de Meganthereon cultridens (félido dientes de sable) parece confirmar también bastante
antigüedad. Sus descubridores defienden que los rasgos de la mandíbula son muy primitivos y por
tanto acorde a esa cronología mientras que otros sugieren una edad más reciente según ciertos rasgos
dentales y mandibulares. De cualquier manera ambas posturas coinciden en atribuirla a Homo erectus.
Sin embargo una tercera opinión señala su afinidad a Homo ergaster.
Este yacimiento está en curso de excavación y en la campaña de excavación de 1999 han aparecido dos
cráneos bastante completos. Como es lógico, aún se desconoce la opinión científica de estos
importantes hallazgos, que aún no han "salido a la luz" pero son muchas las expectativas creadas en
torno a ellos dada la antigüedad y la ubicación geográfica de este yacimiento. Aunque no se puede
extraer mucha información de una mandíbula, lo que si está claro a partir de este hallazgo, es que la
humanidad estuvo a las puertas de Europa muy pronto, hace más de 1 millón de años.
El yacimiento israelí de Ubeidiya se encuentra en el Próximo Oriente (en el valle del Jordán) y cuenta
con útiles líticos como percutores, picos y bifaces. La extensa asociación de mamíferos hallada en estos
depósitos lacustres sugiere un clima relativamente frío entre hace 1,5 y 1 millón de años
aproximadamente. Los bifaces de Ubeidiya se comparan con los achelenses del nivel "Bed II" de la
garganta de Olduvai y son considerados los más antiguos de Eurasia, que probablemente fueron
usados por el Homo ergaster. También este yacimiento tiene escasos y fragmentarios fósiles humanos
de muy dificil asignación taxonómica.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 70
Figura Mandíbula humana procedente del yacimiento del Pleistoceno inferior de Dmanisi
(Georgia). Algunos autores opinan que se trata de Homo erectus mientras que otros la
atribuyen a Homo ergaster
Figura En este mapa se indica la posición geográfica de los yacimientos con fósiles humanos
más antiguos de Europa (TD6 en la Sierra de Atapuerca y Ceprano en Italia) además de los más
próximos geográficamente al continente (Dmanisi en el Caúcaso y Ubeidiya en Israel). Además
se sugiere una ruta de entrada a Europa de estos primeros homínidos.
Hasta el año 1994 no se conocían fósiles humanos en nuestro continente más antiguo de medio millón
de años. Una tardanza tan dilatada en ocuparlo, llevó a un grupo de científicos a proponer que el
nuestro, era un continente especialmente hostil para los humanos (debido a sus peculiaridades
geográficas y climáticas), y que éstos no estuvieron en condiciones de habitarlo hasta una época
relativamente reciente de nuestra historia. Esta teoría de una tardía ocupación humana en Europa,
llevó a que la Fundación de la Ciencia Europea (European Science Foundation) convocara una reunión
en noviembre de 1993 para examinar los argumentos de la primera ocupación humana en Europa. Las
conclusiones a las que se llegaron en esta cumbre internacional pusieron de acuerdo a los científicos
en la idea de una cronología más bien tardía en la colonización de Europa, no muy anterior a unos
500.000 años, esta idea fué bautizada como la hipótesis de la cronología corta. Exactamente un año más
tarde, en 1994, el hallazgo de una tibia humana asociada a industria Achelense (Modo II) en el
yacimiento británico de Boxgrove ocupa la portada de la revista Nature. En este yacimiento, la
presencia de una primitiva forma de Arvicola cantianus en lugar de su antepasado Mimomys savini,
apuntaba hacia una antigüedad entre hace 524.000 y 478.000 años, momento en el cual las islas
británicas estaban conectadas al continente europeo a través de un puente terrestre. Este
descubrimiento reabrió el debate que parecía dar la razón a los seguidores de la hipótesis de la
cronología corta. La tibia de Boxgrove fué considerada entonces el fósil humano más antiguo de
Europa.
Sin embargo, en el mismo año, en 1994, se hallaron en la burgalesa Sierra de Atapuerca (en el
yacimiento de Gran Dolina) fósiles humanos con una antigüedad cercana a los 800.000 años,
demostrando que Europa fué poblada muy temprano, al igual que Asia, en el Pleistoceno inferior. A
partir del descubrimiento de fósiles humanos anteriores a 500.000 años, la hipótesis de la cronología
corta quedó relegada, aunque no del todo rechazada, ya que los investigadores que defendían la
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 71
"cronología corta" sugieren que el sur de Europa podría haber sido colonizada hace al menos 800.000
años, pero, en el norte de Europa habría sido ocupada por primera vez hace sólo medio millón.
Ecológicamente esta idea es defendible porque los recursos son más escasos, el tiempo de luz solar es
menor y las condiciones de vida durante el invierno son muy severas en el norte de Europa. De
cualquier manera, el Pleistoceno inferior es el tiempo de los primeros pobladores europeos.
El momento de la salida de África de los primeros humanos hacia Europa parece coincidir con
inmigraciones de diversas especies de animales desde Ásia y África (ciervo, corzo, uro, hiena
manchada y jabalí). Parece lógico relacionar estas dispersiones de fauna con un cambio climático,
aunque estos taxones tienen un ecosistema de ámplio espectro. Durante este período Europa debió
atravesar un momento más cálido y húmedo que favoreciera la entrada y expansión de estos animales.
Los registros marinos paleoclimáticos demuestran que ha habido oscilaciones climáticas en África
alternando entre condiciones de humedad y áridas alrededor de hace 2,8, 1,7 y 1 millón de años. Estos
momentos pudieron haber proporcionado discretas oportunidades de fragmentación ecológica y
aislamiento ecológico permitiendo que las especies adaptadas a la aridez se expansionaran. Los
momentos de aridez en África, en Europa se traducen en condiciones menos extremas, de manera que
hace alrededor de un millón de años el viejo continente podría ofrecer un clima templado y suave a
estas especies en expansión.
Hace 6,5 millones de años (al final del Mioceno, en el periodo denominado Messiniense o Andaluz),
África y Europa estuvieron en contacto en varios puntos geográficos (como por ejemplo por el
estrecho de Gibraltar) debido a la desecación parcial de la cuenca mediterránea. Desde entonces no se
ha producido una desecación tan crítica del mar Mediterráneo que de lugar a un puente biogeográfico
entre ambos continentes, ni tan siquiera durante las glaciaciones cuando el nivel del mar llegaba a
descender más de 100 m respecto del nivel actual, dado que el fondo oceánico del estrecho de
Gibraltar tiene una cota mínima de unos 600 m. Este argumento hace poco probable que los humanos
hayan alcanzado Europa cruzado el estrecho de Gibraltar ya que habrían tenido que recurrir a la
navegación, que incluso hoy en día resulta ser una aventura peligrosa. La hipótesis más defendida es
que viajaran por el extremo oriental de Europa hace como mínimo 800.000 años, ya que en la parte
más occidental (en Atapuerca por ejemplo) ya estaban bien asentados en ese tiempo. Además las
migraciones de animales también parecen haber seguido esa ruta en ese momento.
Los fósiles humanos de la Gran Dolina (Atapuerca) no pertenecen a la especie Homo erectus, de la que
se distinguen por numerosos rasgos de su anatomía, ni tampoco son de la especie africana Homo
ergaster. Sus rasgos morfológicos son peculiares y exclusivos (como se explicará más adelante), y por
esa razón sus descubridores consideraron necesaria la creación de una nueva especie que describiera
este "nuevo" tipo humano: Homo antecessor. La hipótesis de sus creadores defiende que esta especie
debió aparecer en África (donde existe un gran vacío de fósiles de esa edad) en un momento posterior
a la salida de Homo erectus, es decir entre hace 1,5 y 1 millón de años. Poco después de su origen, una
parte de la población de Homo antecessor salió de África y llegó a Europa.
No se conocen restos de Homo antecessor fuera del yacimiento de Atapuerca, aunque el cráneo de
Ceprano es considerado un buen candidato. En cualquier caso, la propuesta de los autores que
estudian los restos fósiles de esta especie es que las dos poblaciones de Homo antecessor, la
(hipotética) africana y la europea, habrían evolucionado desde entonces por separado siguiendo
caminos diferentes, dando lugar a las dos humanidades, los neandertales en Europa y nuestra propia
especie en África. En el esquema filogenético de la figura se observa la posición evolutiva de Homo
antecessor respecto a otros homínidos.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 72
Figura Esquema evolutivo para el género Homo a partir del momento de la salida de África y
poblamiento de Eurasia.
El equipo italiano propone otra entrada diferente de los primeros pobladores de Europa desde África,
a través de Sicilia, por medio de un puente que según ellos comunicaría la isla con el continente
africano. Lo cierto es que esta propuesta recibe las mismas críticas que la del paso por Gibraltar, ya
que la disminución del nivel del mar producto de una glaciación, no habría sido suficiente para
evitarles a los homínidos el cruce por el mar en ninguna de estas dos rutas.
De confirmarse la datación del cráneo de Ceprano (descubierto a 70 Km de Roma), nos
encontraríamos con que ambas especies, Homo antecessor y este peculiar Homo erectus, convivieron
en Europa hace poco menos de 1 millón de años. La otra hipótesis es que con un profundo estudio se
concluya que Homo antecesor también habitó Italia. En la figura se ha representado este fósil tán
enigmático.
Figura Calvaria humana encontrada en la localidad de Ceprano, cerca de Roma. Tanto su edad
como su asignación específica son inciertas, pero podría tener una antigüedad de 800-900.000
años.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 73
HOMO ANTECESSOR
Ya conocemos el momento en el que debió producirse la salida de esta primera oleada de homínidos a
Europa desde África así como la posible vía de entrada. Ahora nos centraremos en las características
anatómicas por las que fué nombrada una nueva especie humana, así como en su tipo de vida.
Los rasgos que caracterizan los restos fósiles faciales y del neurocraneo del Homo antecessor
procedentes del nivel 6 de La Gran Dolina son los siguientes:
1. Mandíbula: El fragmento mandibular ATD6-5 de un adolescente, parece ser menos robusto que en
Homo ergaster. Los rasgos que definen la mandíbula tienen un patrón de tamaño y forma
intermedio entre dos grupos de Homo, los "primitivos" y los "evolucionados". Los primeros
incluyen a los africanos y asiáticos del Pleistoceno inferior con mandíbulas robustas. Los segundos
son los neandertales y cromañones con mandíbulas más gráciles. Otro rasgo interesante de la
mandíbula es la posición del surco milohioideo (por el que discurre el nervio milohioideo que se
ocupa de la inervación de las regiones de la cara). En Homo ergaster esta posición es muy
adelantada al igual que ocurre en el fósil de TD6.
2. Dentición: La muestra de dientes de TD6 corresponde a un mínimo de 6 individuos. Los caninos de
TD6 son grandes (especialmente el superior) que es un rasgo primitivo, pero ya se aprecia una
reducción de la longitud respecto a las formas africanas de Homo ergaster. La reducción del
tamaño de premolares y molares es una característica del género Homo, aunque no se fija bien esta
tendencia hasta las poblaciones de Homo ergaster del Pleistoceno inferior y no se produce una
reducción importante hasta el Pleistoceno medio y superior. Los primeros y segundos molares
inferiores tienen un tamaño grande (macrodontia) pero el tercer molar ya muestra cierta
reducción. Los premolares de los homínidos de Gran Dolina tienen raices dobles, que es un rasgo
primitivo (los neandertales y humanos modernos las tienen simples).
3. Capacidad craneal: No se ha hallado ningún cráneo completo que permita medir la capacidad
craneal de estos homínidos, pero a partir del estudio del frontal TD6-15 se pueden calcular ciertas
medidas a partir de la simetría especular (midiendo la distancia desde la terminal conservada en el
lado derecho hasta el plano medio, y duplicándola). La estimación del tamaño del cerebro de TD6-
15 aplicando esta técnica sugiere más de 1.000 cc. frente a los 804 cc., 850 cc. y 900 cc. de algunos
Homo ergaster, siendo pues superior a Homo ergaster así como a la mayoría de los H. erectus
asiáticos (los más primitivos).
4. Hueso frontal: El resto fósil de cráneo más completo de la Gran Dolina corresponde a ATD6-15 y
tiene un reborde óseo sobre las órbitas (torus supraorbitario) con aspecto infantil. Los senos
frontales están algo desarrollados y éstos aumentan de tamaño durante la adolescencia en
poblaciones actuales, por tanto se creyó que murió cuando tenía unos 11 años (atendiendo a este
desarrollo). Pero al estudiar un esqueleto muy completo de un niño de Homo ergaster (KNM-WT
15.000; ver U.D. 1 de este mismo módulo) se observó que también tenía senos frontales
desarrollados. Esto indujo a pensar que tanto en los H. ergaster como en los H. antecessor de Gran
Dolina, la expansión de los senos frontales se produce antes que en Homo sapiens. Es decir que el
paso de la infancia a la adolescencia era más gradual en estos homínidos de lo que lo es en
nosotros. Además el torus supraorbitario está bien desarrollado y claramente separado de la
frente por una depresión y se estima que sería muy robusto de adulto. Otra rasgo llamativo del
torus es la forma de doble arco siguiendo la forma de las órbitas, que en los fósiles de H. erectus de
Java y China, es recto. La "visera" recta parece ser una morfología derivada, mientras que el fósil de
TD6 conserva la forma primitiva. Ver figura
5. Esqueleto facial: Un resto del esqueleto facial muy completo recuperado en la Gran Dolina (TD6-
69) presenta rasgos muy modernos. La cara humana moderna presenta una morfología
característica que hasta los hallazgos de la Gran Dolina, se consideraba exclusiva de nuestra
especie, y además de muy reciente adquisición. En las anteriores especies de Homo (H. habilis, H.
ergaster y H. erectus), el esqueleto facial es muy plano. Por el contrario, nuestra cara, al igual que el
fósil de la Dolina, posee unos rasgos que le proporcionan "relieves". Las placas infraorbitarias las
componen los huesos maxilar y zigomático y son unas superficies óseas situadas a los lados de la
abertura nasal y por debajo de las órbitas. En Homo sapiens, estas placas se disponen frontal o
coronalmente pero nunca hacia delante, sino más bien un poco hacia abajo y así se forman unas
depresiones en el maxilar (fosas caninas). De esta manera, las mejillas que tendría la cara de este
humano estarían excavadas por debajo de los pómulos, y así estos últimos quedarían resaltados.
La abertura nasal en Homo sapiens está adelantada con respecto al resto de la cara y la parte media
(o nasal) de la cara sufre una ligera proyección, como en Homo sapiens.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 74
Figura La región frontal que se conserva del "chico de la Dolina" es muy informativa. El reborde
óseo sobre las órbitas (torus supraorbitario) tiene un aspecto muy infantil mientras que los
senos frontales corresponden a un individuo algo más desarrollado, a un adolescente
En el momento de "verle la cara" a este fósil la idea de una reciente adquisición del modelo de "cara
con relieves", como se pensaba entonces, no era tan evidente puesto que los humanos de hace 800.000
años ya la tenían. La nueva duda era por qué razón no aparecían fósiles de antigüedad intermedia. La
propia Dolina nos ha proporcionado una explicación sobre este vacío de fósiles con fragmentos de
otros individuos adultos que presentan un relieve facial muy atenuado. Es decir, la cara de los
individuos infantiles es grácil y con relieves pero conforme se hacen adultos la cara se hace más
grande y robusta, además se hincha por la expansión de los senos maxilares. De esta manera, los
relieves faciales presentes en el niño se desdibujan según aumenta la robustez de toda la estructura
facial, conforme el individuo crece.
Para conocer el tipo de vida de los primeros pobladores europeos, también recurrimos a la Gran
Dolina, donde los restos fósiles de animales y plantas nos darán una idea de su ecosistema, pero
también nos informa de una práctica poco corriente, o mejor dicho, poco corriente entre los humanos
no modernos: el canibalismo.
El proceso habitual desde que un organismo muere, de forma natural o fruto de un acto violento por
un depredador, es una cadena que comienza con el consumo de las partes blandas del individuo
acompañado de desmembramiento y transporte de las diferentes partes esqueléticas. A continuación
sigue la destrucción de las partes más duras (para acceder al energético tuétano) a las que solamente
contados agentes tienen acceso: las hienas con la ayuda de sus poderosos premolares, o los
quebrantahuesos despeñándolos desde el aire para astillar las diáfisis y finalmente los homínidos con
la ayuda de utensilios líticos. Otros agentes como los microorganismos sapróvoros, el viento o la lluvia,
terminan el trabajo de eliminación del cadáver. Tras tan larga cadena destructiva se podría pensar que
es imposible que sobreviva ningún fragmento y menos aún que fosilice y llegue hasta nosotros. Puesto
que no es así, hay que considerar que el conjunto de circunstancias que deben darse para que un resto
llegue a fosilizar son especiales y únicas. Así ha sido en el caso de Gran Dolina, principalmente porque
se trata de una cueva donde las condiciones se mantienen constantes o con mínimas alteraciones que
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 75
ayudan a preservar los restos. Es habitual que las hienas, por ejemplo, transporten hasta sus cubiles en
cuevas una parte de su presa (como una pata) aunque acarrear un homínido completo resulta algo
increible, y aún más seis homínidos. Para que se haya producido la fosilización de más de 80 restos
fósiles de seis humanos de distintas edades, las circunstancias debieron salirse de lo habitual: una
práctica de canibalismo, y este hecho nos convierte en afortunados.
Estos restos humanos aparecen mezclados con otros de animales (tanto herbívoros como carnívoros),
todos con marcas de corte realizadas por cuchillos de piedra (y no por mordeduras). Estas marcas de
descuartizamiento son del mismo tipo en todos los huesos, las que provocaría un profesional carnicero
que conoce bien en qué puntos debe aplicar el corte para separar el músculo con mayor facilidad
Es decir, los homínidos que consumieron a esos seis humanos, no hicieron distinción alguna en cuanto
al tratamiento de su comida. Así queda descartado el canibalismo ritual y lo más probable es que
sencillamente saciaran su hambre: esto se denomina "canibalismo gastronómico".
Su tipo de vida también queda reflejado conociendo su ecosistema. Es evidente que no existe un único
nicho para toda Europa y además el último millón de años se ha caraterizado por sucesivas
oscilaciones climáticas. Estos primeros homínidos se tuvieron que enfrentar a diferentes momentos
críticos en su dispersión por Europa desde su entrada hace más de 1 millón de años. No obstante,
podemos describir al menos el ecosistema en el que vivía el Homo antecessor de la Gran Dolina.
Figura Los restos fósiles de al menos 6 individuos encontrados en el nivel 6 de la Gran Dolina
(Atapuerca) fueron consumidos por otros seres humanos.
En el estrato Aurora de TD6 donde se hallaron los fósiles humanos, se registra una variación de las
condiciones climáticas desde más xéricas hacia más húmedas. Además están presentes ciertos taxones
típicamente termomediterráneos como algarrobo, alméz, olivo, lentisco, pistacho y labiérnago, que nos
indican unas características climáticas más bien cálidas con algo de humedad.
La fauna que acompaña a los homínidos de TD6 es muy similar a la que se encuentra en cualquier otro
lugar de Europa en ese momento: elefante, hiena, rinoceronte, zorro, caballo, lobo, lince, ciervo, oso,
gamo, armiño, corzo, bisonte, ciervo gigante, jabalí, jaguar y tigre dientes de sable. Este tipo de
asociación no se encuentra en ningún ecosistema actual. Aparecen mezclados animales que aún
persisten en los bosques europeos, con otros actualmente limitados al continente africano. Además
hay un taxón cuyo descendiente sólo vive hoy en América, el jaguar, y otro ya extinguido en el planeta,
el tigre dientes de sable. Estos animales nos dan una idea de lo que cazaban estos seres humanos y
también de con quién competían por sus presas. Probablemente no sólo con los tigres dientes de sable
y los jaguares sino con grupos de hienas.
La población de Homo antecessor europea continúa su evolución y da origen a una nueva especie:
Homo heidelbergensis.
Ésta es una de las especies humanas fósiles que mejor conocemos dado que está presente en diversos
puntos de Europa. Sin embargo, a pesar de esta relativa abundancia, es gracias a un yacimiento, La
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 76
Sima de los Huesos (en Atapuerca), por lo que hoy conocemos bien a estos homínidos del Pleistoceno
medio.
COLONIZACION Y DISPERSION DE HUMANOS EN EUROPA
Ya se ha mencionado que en Europa Homo antecessor evolucionó hasta Homo heidelbergensis, y éste a
su vez hacia la última especie de esta línea de homínidos: los neandertales. Desde hace unos 600.000
años, el número de yacimientos con evidencias humanas, tanto con fósiles humanos como por
artefactos fabricados por ellos, va en aumento.
A pesar de que la presencia de estos humanos en Europa es mayor que en la época de sus antepasados
(Homo antecessor), la mayor parte de la información obtenida sobre sus características físicas y
anatómicas nos llega a través de la abundante muestra de la Sima de los Huesos en Atapuerca. Gracias
a este sorprendente yacimiento podemos realmente saber cómo eran éstos humanos y sus vidas, e
incluso ir un poco más allá y saber algo sobre su "mundo espiritual".
Homo heidelbergensis habitó Europa entre hace 500.000 y 220.000 años. Posiblemente, fueron las
personas más fuertes y robustas que hayan existido. La estatura promedio en los varones superaba el
1,70 m y el peso excedería de 90 kg en los individuos en plena forma. Dentro de esta especie hubo
individuos cuyo cerebro era del mismo tamaño que el nuestro, si bien el promedio era algo menor. La
mayoría eran diestros, rasgo exclusivo humano que supone la primera evidencia de lateralidad.
También en esta especie contamos con la evidencia sólida más antigua de un aparato fonador próximo
al nuestro. Algunos de los individuos eran discapacitados (sordos, por ejemplo) o aquejados de
infecciones graves en la boca, pero eso no les impidió sobrevivir largo tiempo, lo que indica una actitud
solidaria del resto de individuos del grupo. Esta preocupación por sus seres queridos apoya lo que
parece la primera acumulación de sus muertos en lugares recónditos, en lugar de abandonarlos a la
intemperie y podría ser la más antigua práctica funeraria.
El tipo de industria lítica que fabrica Homo heidelbergensis son los bifaces de tipo Achelense (del Modo
II). Además de la industria en piedra, sabemos que fabricaban lanzas de madera gracias a los recientes
hallazgos de Schöningen (Alemania). Este yacimiento está datado en unos 400.000 años, es decir tiene
la antigüedad de los humanos de la Sima de los Huesos y se han recuperado 4 lanzas entre 1,82 y 2,3 m
de largo talladas en madera de Picea (una conífera muy abundante en los bosques alemanes), junto
con numeroso restos de caballos cazados por ellos. La idea que ahora tenemos de estos seres humanos
que poblaron Europa entre hace 500.000 y 220.000 años es bastante clara. Eran personas muy fuertes
y robustas acostumbradas a manejar pesadas lanzas que usarían para cazar grandes animales. Las
atléticas proporciones anatómicas que se obtienen del estudio de los fósiles humanos de la Sima de los
Huesos, no resultan sorprendentes dado su tipo de vida.
Las pistas que nos ha dejado Homo heidelbergensis nos dan una imagen muy humana de su vida.
LOS NEANDERTAHLES
Los neandertales constituyen junto con nosotros las dos humanidades más avanzadas. Ambas fueron
diferentes en muchos aspectos pero muy similares en otros.
Los neandertales tenían una constitución física muy fuerte, que habían heredado de sus antepasados
Homo heidelbergesis. Presentaban un tamaño encefálico cuyo promedio era mayor que el de nuestra
especie. Su cráneo era alargado lateralmente, de frente huidiza, con un marcado reborde óseo sobre
las cavidades de los ojos, nariz grande, al igual que la cara, y la mandíbula carecía de mentón. Algunas
de sus características indicaban adaptaciones específicas para soportar el frío, como su constitución
robusta y piernas cortas, que ofrecían reducidas superficies expuestas a la pérdida de calor (regla de
Allen).
Estos humanos fabricaban útiles de piedra utilizando una industria denominada Musteriense (del
Modo III). Con ella conseguían mayor número de herramientas y mayor filo útil por núcleo trabajado
que el obtenido con la industria Achelense (del Modo II) que utilizaba Homo heidelbergensis.
Los neandertales vivían en refugios naturales o cuevas pero no tenían un asentamiento fijo, y
dependían directamente del movimiento de los animales, que constituían su fuente de alimento. Por
los restos faunísticos hallados en diversos yacimientos, se sabe que entre los animales cazados estaban
preferentemente los renos, caballos y ciervos.
Ya se ha comentado que los pre-Neandertales de la Sima de los Huesos mostraban compasión por sus
congéneres. Esta parece ser una constante en la linea evolutiva que tambien presentan los
neandertales. En la Sima, parece haber una profunda intención en la deposición de su gente en un
lugar escondido y alejado del exterior, pero los enterramientos de sus descendientes son los primeros
claros e intencionales, aunque desconocemos la causa o el sentido interior que guiaba esta actitud.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 77
Independientemente del por qué, lo que está claro es que los neandertales daban un valor único a sus
compañeros en vida, enterrandoles con cuidado cuando éstos morían. Algunos esqueletos se han
encontrado colocados en posición fetal o con la cabeza apoyada sobre un brazo. En el yacimiento de
Kebara (Israel), tras la inhumación fue retirado el cráneo y en Shanidar (Iraq) unos granos de polen en
el sedimento que rodeaba un cuerpo han sido interpretados como guirnaldas de flores (pero tanbién
quizás transportados por el viento).
En Krapina, un yacimiento croata, se han encontrado restos quemados que se interpreta como práctica
de canibalismo o antropófagia.
Además de respetar a sus muertos, los neandertales demostraron sensibilidad por sus enfermos y
heridos. Muchos esqueletos de neandertales presentan indicios de heridas curadas en vida y de
patologías óseas reflejo de las enfermedades que padecieron.
EL SEGUNDO POBLAMIENTO
El registro fósil africano vuelve a ser rico hace unos 600.000 años pero los fósiles que nos
encontramos no pueden atribuirse ni a Homo ergaster ni a Homo erectus. En los yacimientos de Bodo
(Etiopía), Eyasi (Tanzania), Ndutu (Tanzania), Salé (Marruecos), Elansfontein (Sudáfrica) y Broken Hill
(Zambia) tenemos humanos con encéfalos grandes y con muchos detalles anatómicos exclusivos de
Homo sapiens. A este grupo humano, que descendería de la población africana de Homo antecessor, le
correspondería el nombre de Homo rhodesiensis y puede considerarse la especie ancestral de Homo
sapiens y habitó África entre hace unos 600.000 y 250.000 años. Una serie de fósiles humanos
procedentes de diferentes y alejados puntos de África, con edades entre hace 300.000 y 100.000 años
son los candidatos para ser nuestros antepasados más directos. Los rasgos anatómicos que todos
comparten son: caras gráciles y similares a las nuestras, volumen cerebral superior a 1.350 cc y
neurocráneos gráciles y redondeados. Estos humanos son considerados premodernos, aunque aún les
faltaría lograr un cráneo con un neurocráneo globoso, casi esférico, de bóveda alta y frente vertical, es
decir uno como el nuestro. Los investigadores creen que este último paso de transformación radical se
produjo de una sola vez y en un único punto, por lo que solo una de las anteriormente citadas
poblaciones premodernas sería realmente nuestro ancestro directo.
Este segundo poblamiento de Europa por parte de los cromañones que comenzó hace unos 40.000
años, se produjo cuando aún los neandertales vivían en el continente. Mladec (República Checa) es el
yacimiento europeo más antiguo con restos humanos de cromañones con unos 32.000 años. Durante
al menos 10.000 años, ambas especies coincidieron hasta que finalmente los neandertales se
extinguieron hace unos 30.000 años, favoreciendo nuestra expansión.
TEMA 12
POBLAMIENTO DE AUSTRALIA
En este capítulo se discute el poblamiento de Australia y el de América. Ambos tuvieron lugar durante
el Pleistoceno superior. Nadie discute que el poblamiento de América, que parece el más reciente de
los dos, fue llevado a cabo por humanos de tipo moderno, es decir, de nuestra especie. Muchos, la
mayoría de los especialistas, opinan lo mismo del poblamiento de Australia. Pero algunos autores,
defensores del modelo multirregional de la evolución humana, creen que en los actuales aborígenes
australianos hay genes de Homo erectus, del mismo modo que habría genes neandertales en las
poblaciones europeas actuales. El poblamiento de Australia se produjo por vía marítima, por lo que
además de debatir los modelos evolutivos, se trata aquí también el problema de las navegaciones
prehistóricas, incluyendo el posible cruce del estrecho de Gibraltar. Se aborda finalmente la cuestión
de la velocidad de difusión por vía terrestre de los homínidos desde la primera vez que salieron de
África.
Como regla general los cursos de agua anchos son barreras infranqueables para los primates. Por
poner un ejemplo, el río Congo separa dos especies diferentes de chimpancés: los comunes (Pan
troglodytes) al norte y los bonobos (Pan paniscus) al sur. No sólo son incapaces los chimpancés de
franquear el río en la actualidad, sino que el Congo ha sido la causa de que se diferenciaran las dos
especies al incomunicar las poblaciones de una y otra orilla durante unos dos millones y medio de
años. Por ese motivo los primates no han cruzado mares a lo largo de su historia. Sin embargo hay dos
grandes excepciones: los monos sudamericanos y los humanos.
El cruce del Atlántico por los platirrinos ocurrió hace mucho tiempo, unos 35-40 millones de años,
mucho antes de que surgieran los humanos en África. Los primeros humanos en abandonar ese
continente pertenecen a la especie Homo erectus, que llegó hasta la isla de Java. Siempre se pensó que
el viaje se había producido en un remoto pasado, hace más de un millón de años, pero ahora hay
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 78
dataciones que llevan hasta casi dos millones de años (1'8 para ser más exactos) el poblamiento
humano de Java.
Para visitar esta isla de Indonesia los humanos no tuvieron que atravesar ningún mar, porque África
está conectada con Asia por la Península del Sinaí, o lo estaba antes de que la construcción del canal de
Suez separase artificialmente África de Asia. Llegar hasta el sudeste asiático continental, hasta la
Península de Malaca, era sólo cuestión de tiempo.
Figura Geografía del Sudeste asiático y de Australia con las plataformas continentales.
Pero Java es una isla, y para alcanzarla es preciso pasar desde la Península de Malaca hasta Sumatra
atravesando el estrecho de Malaca, y luego desde Sumatra hasta Java cruzando el estrecho de la
[Link] clave de cómo llegaron los humanos hasta Java nos la da cualquier mapa con profundidades
marinas. Vemos en él que las grandes islas de Sumatra, Java y Borneo se elevan sobre una plataforma
continental poco profunda, llamada plataforma de la Sonda, que las conecta con la Península de
Malaca. En las épocas frías, en las glaciaciones, es tal la cantidad de agua que se congela, que el nivel
del mar desciende (la última vez más de 120 m), lo que hizo posible la llegada del hombre, andando,
hasta Java. Más allá, sin embargo, es imposible seguir a pie, porque la plataforma de la Sonda se acaba,
y el mar se hace muy profundo, incluso durante las glaciaciones.
¿Cuándo cruzaron por primera vez los humanos y cómo llegaron hasta Nueva Guinea y a Australia?
Hace poco tiempo, en marzo de 1998, M.J. Morwood y colegas publicaron la que, de confirmarse, sería
la más antigua prueba de navegación humana: un puñado de piedras, supuestamente talladas, que se
datan en 800.000 años y proceden de la isla de Flores, una de las islas menores de la Sonda, un
archipiélago a mitad de camino entre Java y Australia, adonde, que se sepa, no se ha podido llegar
nunca de otro modo que por mar.
Los primeros hallazgos los realizó un misionero holandés, Theodor Verhoeven, en 1968. Los "objetos
líticos" en cuestión aparecieron junto con restos de una especie de mastodonte, el Stegodon
trigonocephalus, extinguido hace mucho tiempo (los mastodontes son unos parientes fósiles de los
elefantes que también se encuentran en gran abundancia en los yacimientos españoles terciarios). Se
ha confirmado, utilizando modernas técnicas de datación, la edad del terreno en el que aparecen los
"objetos líticos". Sin embargo, tales pruebas de la más antigua navegación han sido puestas en
entredicho desde varios puntos de vista diferentes. En primer lugar, no todos admiten que las piedras
realmente fueran talladas por mano humana, y que no se hayan partido naturalmente. Sobra decir, a la
vista de estas dudas, que los supuestos utensilios no están precisamante muy elaborados, sino que son
más bien toscos.
De todos modos, no cabía esperar más refinamiento tecnológico dada la situación geográfica de la isla
de Flores, a oriente de otra línea divisoria conocida como línea de Movius (en honor del antropólogo
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 79
americano Hallam Movius). Esta frontera no es biogeográfica, sino tecnológica, y deja todo el Oriente
Lejano a un lado y el resto del Viejo Mundo al otro. Al este del la línea de Movious sólo se han
encuentrado hasta la fecha utensilios muy elementales del llamado Olduvayense o Modo I, la primera
de las grandes subdivisiones de las industrias paleolíticas; jamás han aparecido las bellas hachas de
mano y otros utensilios que caracterizan el Achelense o Modo II. También al mismo lado este de la
línea de Movius vivía el Homo erectus, hasta que llegó hace relativamente poco tiempo el Homo sapiens
(nuestra especie) para reemplazarlo.
En el supuesto de que Flores fuera de verdad alcanzada por el Homo erectus no hay que descartar la
posibilidad de que hayan existido puentes de tierra en el pasado, dada la escasa distancia que separa
las islas menores de la Sonda entre sí y con respecto de Java, y considerando asimismo la naturaleza
volcánica de la región.
Entre los cráneos humanos fósiles de Australia se han reconocido desde hace mucho tiempo dos
tipologías muy diferentes. Una es, para decirlo con pocas palabras, la nuestra, que se suele calificar de
grácil. La frente está levantada, la bóveda craneal es alta, no hay un verdadero toro (torus en latín)
supraorbitario, las paredes craneales no son especialmente gruesas y tampoco existen inserciones
musculares particularmente marcadas en el hueso occipital o en las líneas temporales.
La otra morfología craneal es claramente más robusta, con paredes más gruesas, inserciones
musculares más marcadas y un reborde óseo sobre las órbitas, generalmente desarrollado a nivel
superciliar (o sea, sobre la porción más medial de las órbitas), pero que puede llegar a ser un auténtico
toro que alcanza la región lateral.
Estas características que expresan robustez, con diferentes grados de intensidad, también se
encuentran a veces en aborígenes australianos actuales. Pero, además, algunos cráneos australianos
fósiles muestran una morfología general, una arquitectura, muy especial, y claramente arcaica, con
frentes aplanadas y bóvedas bajas, con la máxima anchura situada en posición inferior, sobre las
crestas supramastoideas (es decir, en el hueso temporal en lugar de más arriba, en el hueso parietal),
con un engrosamiento (o "carena") de la sutura sagital sobre la parte anterior de los parietales, con un
toro angular o engrosamiento de la porción final de las líneas temporales, y hasta con un toro occipital
bien formado delimitado por arriba por un surco supratoral. Finalmente las caras son prognatas
(proyectadas hacia delante) y los paladares, mandíbulas y dientes muy grandes.
Estas dos morfologías craneales que se reconocen en el registro fósil de Australia admiten dos
diferentes interpretaciones. Algunos autores, que se adscriben al modelo multirregional de la
evolución humana, creen ver en los cráneos robustos una relación evolutiva con las poblaciones
javanesas de Homo erectus. Los últimos representantes conocidos de esta especie son los cráneos de
Ngandong en las terrazas del río Solo. No se conoce con precisión su edad, pero la geomorfología de la
región parece indicar que las terrazas de Ngandong se depositaron en el Pleistoceno superior, y tienen
por tanto menos de 130.000 años. Recientemente se han datado estos fósiles entre 54.000 y 27.000,
aunque aún deben confirmarse estas fechas con nuevos estudios, por lo que conviene considerarlas
provisionales.
En su camino hacia Australia y Nueva Guinea, los humanos de tipo moderno (Homo sapiens) habrían
encontrado estas poblaciones de Homo erectus y se habrían mezclado con ellas, resultando así unos
australianos robustos; hay que aclarar que según este modelo evolutivo los humanos modernos y los
javaneses autóctonos no serían, en realidad, especies diferentes, ya que, por definición, en ese caso no
podrían producir descendientes fértiles. Los principales mantenedores de esta tesis son el
norteamericano Milford Wolpoff, el australiano Alan Thorne y el chino Wu Zinzhi. La coexistencia de
cráneos robustos con cráneos indudablemente gráciles en Australia se explicaría invocando una doble
fuente para la población de la isla. Mientras que los aborígenes robustos habrían pasado por Java, los
gráciles habrían venido de China; los fósiles chinos de Liujiang y de la cueva superior de Zhoukoudian,
de características modernas, y ambos del Pleistoceno superior, podrían estar relacionados con ellos. El
cráneo de Zhoukoudian sólo tiene entre 18.000 y 10.000 años, pero el de Liujiang podría pasar de los
67.000 años. Una vez en Australia, ambas poblaciones, la grácil y la robusta, se habrían cruzado en
diferentes lugares y épocas.
Otro modelo muy diferente implica sustitución completa del Homo erectus por el Homo sapiens,
sin mezcla alguna de sangres (del mismo modo que los neandertales habrían sido reemplazados por
los hombres de Cro-Magnon en Europa y parte de Asia). Los rasgos robustos de algunos australianos
fósiles y actuales entrarían dentro de la variabilidad normal de la especie Homo sapiens. Algunos
autores llegan más lejos y sostienen que las bóvedas aplanadas y las frentes huidizas son el resultado
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 80
de deformaciones artificiales, una práctica cultural que se ha conocido en muchos pueblos modernos,
incluidos los aborígenes australianos.
Para discutir adecuadamente ambos tipos de hipótesis es muy importante establecer la cronología del
poblamiento de Australia y saber cómo eran (quiénes eran) los primeros colonizadores. De acuerdo
con el modelo evolutivo multirregional, cabría pensar que los primeros australianos fueron los de
cráneos robustos, que habrían asimilado poco tiempo antes genes de las poblaciones autóctonas de
Indonesia. Las poblaciones de cráneos gráciles habrían llegado quizás más tarde y no tendrían ya nada
que ver con las gentes que vivieron antes en Indonesia durante el Pleistoceno.
También es compatible con el modelo multirregional la llegada simultánea de dos poblaciones, una
grácil y otra robusta, con diferentes procedencias, suponiendo que el Homo erectus hubiera
sobrevivido más tiempo en Java que en China. En cambio, es mucho más difícil de encajar en el modelo
multirregional que los fósiles australianos gráciles sean más antiguos que los robustos.
A la vista de la cronología de LM 3, parece razonable deducir que el poblamiento de Australia se
produjo durante el estadio isotópico 4 (OIS 4) que tiene como límites temporales 57.000 y 71.000
años. El OIS 4 es un estadio frío, aunque no tanto como el OIS 2, que corresponde al último máximo
glaciar. El nivel del mar sin duda estaría más bajo que el actual, pero quizás sólo entre 20 y 80 m. Eso
quiere decir que la travesía marítima hasta Australia y Nueva Guinea (que formarían una sóla isla)
tuvo que ser de duración considerable, y no puede atribuirse a una mera navegación de fortuna, sino
más bien parece responder a un plan de navegación, con una ruta trazada. Más áun, hay dos autores,
Noble y Davidson, que consideran el poblamiento de Australia, una empresa que exige ciertas
capacidades tecnológicas para fabricar una balsa, además de planificación y capacidad de trabajar
coordinamente en un proyecto común, la primera prueba de la existencia de una mente humana
moderna (del mismo tipo que la nuestra), y la posesión del lenguaje (entendido como comunicación
por medio de símbolos).
Por otro, lado la utilización del ocre en un enterramiento representa una muy antigua manifestación
de comportamiento simbólico que empieza a llenar el vacío que tanto ha preocupado a algunos
autores entre la aparición en el registro fósil de los humanos anatómicamente modernos (hace unos
100.000 años en África e Israel) y las primeras manifestaciones artísticas u ornamentales, que no se
remontan más allá de los 40.000 años (la fecha de llegada al continente europeo del hombre
moderno).
La gracilidad del individuo Lago Mungo 3 podría ser un rasgo femenino, por lo que es importante
establecer el sexo del esqueleto, que parece ser el masculino según diferentes indicadores sexuales del
esqueleto. Más aún, el individuo fue enterrado con las manos unidas por delante de la cadera, una
postura que en los aborígenes modernos corresponde exclusivamente a los enterramientos
masculinos (que se cubren el pene con las manos). Como conclusión, la gran antigüedad de Lake
Mungo 3, unida a su gracilidad y a su sexo masculino, sugieren que los primeros australianos eran
humanos como los actuales y no avalan la idea de que los aborígenes australianos porten genes de
Homo erectus. Es más razonable pensar que algunas poblaciones se hicieron posteriormente robustas
en los más de 60.000 años que ha durado la vida (y la microevolución humana) en Australia.
Quéda aún por comentar el poblamiento del Nuevo Mundo, el auténtico descubrimiento de América.
Éste no se produjo por vía marítima, sino cruzando a pie otro estrecho, el de Bering (que separa
Siberia de Alaska), en una época en la que era tierra firme por el descenso del mar en la última
glaciación. La conquista de América tuvo que ser precedida del poblamiento del extremo oriental de
Siberia, la península de Chukotka, sobre el Círculo Polar Ártico, de clima muy hostil incluso en
períodos interglaciares como el actual. Pero una vez en Alaska, la expansión humana se hizo aún más
difícil, porque esta región estaba aislada del resto del continente americano por una gran placa de
hielo. En realidad se trataba de dos grandes cuerpos de hielo, el escudo laurentino (al este y centrado
sobre la Bahía de Hudson) y el escudo de la cordillera (al oeste, sobre la Cordillera Costera que corre
de norte a sur en paralelo con la costa del Pacífico). Una vez al otro lado del gélido obstáculo, ninguna
barrera física se oponía al avance, por tierra, hasta la Patagonia.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 81
Figura Posible ruta de poblamiento de América por un pasillo entre escudos de hielo.
Los humanos que vivían en las Américas cuando los españoles llegaron en 1492, eran los amerindios y
los esquimales. El origen de estas poblaciones está sin ninguna duda en Asia, ya que los análisis
genéticos indican que los pueblos más próximos a los amerindios y esquimales son los mongoloides
asiáticos (chinos, japoneses, coreanos, etc.). Un reciente estudio genético ha mostrado que el 90% de la
población indígena masculina de América del Sur y el 50% de la de América del Norte, comparten una
mutación en el cromosoma Y, que sin duda han heredado de uno de los primeros americanos
paleolíticos.
Las primeras gentes que llegaron a América eran de tipo moderno, en una época que no puede ser muy
antigua, y que hay que situar en la última glaciación. En algún momento menos frío se debió de abrir
un pasillo entre los hielos que pudieron franquear aquellos primeros americanos. El máximo glaciar se
produjo hace unos 18.000 años, y la fusión de los hielos que abre nuestra actual época climática, el
Holoceno , ocurrió hace 10.000 años. El paso por tierra desde Alaska al resto de América se tuvo que
producir después del máximo glaciar de hace 18.000 años, o bien antes de que se fundieran los dos
escudos de hielo y cortaran el camino. También es posible que los viajeros humanos sortearan la
gigantesca placa de hielo en una navegación costera.
Las primeras fechas seguras de yacimientos con presencia humana en las Américas corresponden a un
periodo caracterizado en Norteamérica por un tipo de industria denominada Clovis, con unas grandes
puntas de piedra, que se enmangaban en un ástil de madera para componer una jabalina (Clovis es una
localidad de Nuevo México). Las fechas para estas ocupaciones no rebasan los 12.000 años, y esa
podría ser la edad del poblamiento de América.
Sin embargo, muchos autores sostienen que la llegada del hombre a América fue mucho más temprana
(aunque siempre dentro de la última glaciación), quizás hasta de hace 20.000 o 30.000 años.
Recientemente se ha encontrado un asentamiento en Monte Verde (Chile), que se remonta a los 12.500
años. Además el yacimiento de Topper (Carolina del Sur) parece preceder a la cultura Clovis; aunque
todavía no hay dataciones definitivas, se han apuntado una edad en torno a los 18.000, que está siendo
contrastada con diversas técnicas.
Tampoco parece que el poblamiento de Europa por los humanos morfológicamente modernos se
hiciera por la vía del estrecho de Gibraltar. Hubo un tiempo en que los neandertales fueron los únicos
habitantes de la Península Ibérica y el resto de Europa, así como de Asia Central y el Oriente Próximo;
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 83
sin embargo, en el norte de África vivían otras gentes que no eran neandertales, incomunicadas con las
poblaciones neandertales peninsulares por el estrecho de Gibraltar. Cuando más tarde llegaron
nuestros antepasados los hombres de Cro-Magnon para sustituir a los neandertales, su aparición se
produjo en la Península por el norte, cruzando los Pirineos y no la pequeña distancia que separa la
costa de Marruecos de Tarifa. Como se verá más adelante, los últimos neandertales ibéricos (o las
últimas industrias musterienses, que se les atribuyen a ellos) son los del sur de la Península, y los
primeros humanos modernos son los del norte (o por lo menos las primeras industrias auriñacienses,
que se consideran obra suya).
Así pues, desde su foco de origen africano los humanos han recorrido a pie largas distancias en
diferentes épocas. Además, en el caso de Europa y de Asia se piensa que el poblamiento humano se
produjo al menos dos veces, la primera hace mucho tiempo, la segunda en un pasado más reciente,
cuando los humanos modernos (de nuestra misma especie) se extendieron, otra vez desde África, por
todas partes, reemplazando a los descendientes de los primeros emigrantes (y yendo todavía más
lejos, hasta Australia y las Américas; sólo la Antártida quedó sin colonizar). Tanto en el caso de los
primeros pobladores de Eurasia, como en el de la expansión de nuestra especie por Eurasia, Australia
y América cabe preguntarse cuanto tardaron los humanos (arcaicos o modernos) en recorrer a pie
esas inmensas extensiones. ¿Cuál era su velocidad de expansión?
Es curioso que los fósiles más antiguos de Europa y Asia se hayan encontrado en sus dos respectivos
confines: la Península Ibérica, el finis terrae occidental, y China y Java en el Extremo Oriente ¿Cuánto
tiempo tardarían los humanos en llegar desde África hasta los dos extremos opuestos de Eurasia?
¿Muchos cientos de miles de años o tan sólo unos pocos milenios?
Hay dos casos de expansión geográfica por parte de nuestra especie que conocemos con cierta
precisión cronológica. En un caso se trata de la emigración a un continente "vacío", es decir, sin otra
especie humana dentro; en el otro se produjo la expansión en un continente "lleno": había seres
humanos de otra especie viviendo en él. Empecemos por este último caso, que no es otro que la
expansión del hombre de Cro-Magnon por Europa, la patria de los neandertales. Las primeras fechas
seguras de la presencia humana moderna en Europa proceden, curiosamente otra vez, de yacimientos
españoles: El Castillo, en Cantabria, y L’Arbreda en Gerona; ambas rondan los 40.000 años.
La colonización del continente europeo por el hombre de Cro-Magnon parece pues cosa de unos pocos
miles de años, tal vez 5.000 años o menos (en realidad, no hay fechas más antiguas que las del Castillo
y L’Arbreda. Otra cosa diferente es la extinción de los neandertales, pues en yacimientos de la
Península Ibérica se han fechado niveles musterienses, una industria que siempre aparece asociada a
los neandertales en Europa, en algo menos de 30.000 años, es decir, mucho tiempo después de la
llegada de los hombres de Cro-Magnon a Europa y, posiblemente, a la Península. Recientemente se han
datado directamente fósiles neandertales de Croacia, los del yacimiento de Vindija, en tan sólo unos
28.000 años.
En el caso del poblamiento de América no había otros humanos con los que entrar en competencia. Las
fechas más antiguas en yacimientos arqueológicos aparecen alrededor de los 11.000-12.000 años
!pero por todas partes casi a la vez, en las dos Américas! La fecha más remota que se ha publicado es
de unos 12.500 años, pero no está en Alaska o Canadá, sino en Monte Verde (Chile) (aunque, como ya
se ha comentado, hay quien apunta edades algo anteriores en Norteamérica, que aún están por
confirmar). Todo hace pensar que las colonizaciones humanas de continentes enteros se han
producido a velocidades vertiginosas (a escala geológica), en auténticos flashes.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 84
Figura Difusión de Homo. Desde su foco de origen africano los humanos han recorrido largas
distancias en diferentes épocas.
TEMA 13
ATAPUERCA
Los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, ya excavados o en proceso de excavación y estudio son:
Trinchera Galería, La Sima de los Huesos, Trinchera Dolina, y Elefante.
Trinchera Galería consta de varios niveles que evidencian ocupación humana dada la presencia de
útiles tallados en piedra que los homínidos utilizaban para descuartizar los animales que cazaban.
Asimismo, aparecen los propios restos de herbívoros, con marcas de corte provocadas por estos útiles.
Además, en la asociación de restos recuperados se encuentran los de los carnívoros que habitaban la
sierra en ese tiempo, que también en algunos casos acudían a la cueva para carroñear los restos
abandonados por los humanos. Este yacimiento, a su vez cuenta con dos restos humanos, una
mandíbula y un pequeño fragmento de cráneo. Los sedimentos de Trinchera Galería se han ido
depositando desde hace unos 300-350.000 años hasta hace unos 180.000 años. La información que
este lugar ofrece para este periodo de tiempo es muy completa ya que dispone de una ámplia
representación arqueo-paleontológica.
La Sima de los Huesos, se ha convertido en uno de los más espectaculares lugares del mundo debido a
la gran abundancia de humanos acumulados en su interior. Con un total de 32 individuos (al menos),
se convierte en el yacimiento Pleistoceno con mayor número de homínidos. Éstos pertenecen a la
especie Homo heidelbergensis, los antepasados de los neandertales. Aquí por vez primera se pueden
contestar preguntas relacionadas con la paleobiología de estos homínidos, así como realizar estudios
paleodemográficos. Junto a los humanos, solo se han recuperado carnívoros y escasos
micromamíferos, que se ubican (toda la asociación junto a los humanos) en una edad que ronda los
300.000 años.
La importancia del yacimiento de Trinchera Dolina radica en que en uno de sus niveles (el seis) se han
hallado los restos pertenecientes a como mínimo 6 individuos que vivieron hace unos 800.000 años.
Estos suponen los primeros habitantes del continente europeo. Además el estudio de estos fósiles ha
permitido la creación de una nueva especie de humano, Homo antecessor. Junto a estos restos
humanos, aparecen asociadas herramientas líticas y varios fósiles de animales.
En el yacimiento Trinchera-Elefante, se ha practicado un sondeo que permite comenzar a conocer el
tipo y antigüedad de restos fósiles y aunque es muy incipiente su estudio, las especies faunísticas
sugieren una antigüedad algo mayor del millón de años.
Los yacimientos Pleistocenos de la Sierra de Atapuerca constituyen uno de los complejos prehistóricos
más importantes del mundo, por conservar depósitos sedimentarios de entre hace alrededor de 1
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 85
millón de años y unos 150.000 años, con amplia información sobre la vida durante este amplio lapso
temporal.
La Sierra de Atapuerca es una pequeña elevación (1.082 m), situada a unos 17 km al este de la ciudad
de Burgos, que pertenece a las estribaciones del Sistema Ibérico y queda incluido en el borde
Nororiental de la Cuenca del Duero, en el sector de comunicación conocida como el "Estrecho de
Burgos-Corredor de la Bureba". El río Arlanzón delimita su frente meridional y de sus vertientes nacen
los ríos Vena y Pico, cuyas aguas confluyen en la ciudad de Burgos con el Arlanzón. La sierra es una
pequeña estructura anticlinal con dirección NO-SE constituida por calizas Cretácicas y Jurásicas, y
resalta sensiblemente en el paisaje, formando un relieve residual. El clima es mediterráneo templado y
el paisaje predominante es el de baja montaña, con matorral de encinas y quejigos en las zonas
elevadas y pequeñas manchas abiertas de robles entre los campos de cereal. En el lecho del río
Arlanzón aparecen las típicas bandas de vegetación de ribera, en donde destacan chopos, sauces y
fresnos.
Dentro del karst (sistema de cavidades) de la Sierra de Atapuerca destaca el Sistema Cueva Mayor-
Cueva del Silo, que con un desarrollo de 3.700 metros, es uno de los mayores de la Cuenca del Duero.
El complejo Pleistoceno de la Sierra de Atapuerca está compuesto por una veintena de yacimientos, de
los que se estudian sistemáticamente cuatro: Gran Dolina, Galería, Elefante (en la Trinchera del
Ferrocarril) y la Sima de los Huesos (situada en el interior de Cueva Mayor). Los tres primeros forman
parte de rellenos que colmatan sectores próximos a entradas de antiguas cavidades y el tercero
consiste en sedimentos fosilíferos depositados en el fondo de una sima, también cercana a una antigua
entrada hoy colmatada, del sistema Cueva Mayor-Cueva del Silo.
Figura Junto a los restos humanos de Homo antecessor, en el nivel TD6 de la Gran Dolina se
encuentran instrumentos de piedra muy primitivos pertenecientes al Modo 1.
Los fósiles humanos recuperados de Homo antecessor representan a una especie ancestral que vivió en
Europa y probablemente en África hace más de 780.000 años. Sus características morfológicas la
convierten en candidata ideal para ser la última antepasada común de nuestra propia especie, Homo
sapiens, y del Homo heidelbergensis, especie representada en la Sima de los Huesos, y, a su vez,
antecesora de los neandertales (Homo neanderthalensis), que poblaron posteriormente Europa.
Los 84 restos humanos de Homo antecessor han sido hallados en el curso de un sondeo de apenas 6 m2,
lo que da una idea del potencial científico de TD6, y permite albergar la esperanza de mayores
descubrimientos cuando las excavaciones sistemáticas (con una extensión cercana a los 100 m2)
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 87
alcancen dicho nivel. Esos 84 fósiles, correspondientes a un número mínimo de 6 individuos (dos
niños de entre 3 y 4 años, uno de 11 años otro de 13 años y dos adultos jóvenes de no más de 20 años),
son la única evidencia mundial con la que se cuenta para estudiar la evolución humana en Europa en
ese periodo de tiempo.
El estado de conservación de los restos es tan bueno, que tras ser restaurados se ha podido
comprobar, por estudios realizados con el microscopio electrónico, la existencia de marcas de corte en
un gran número de fósiles humanos y de animales. Estas marcas fueron realizadas durante el proceso
de descarnamiento de los cadáveres, documentándose así el caso de canibalismo más antiguo
conocido.
A partir de esta primera humanidad, representada por los fósiles de TD6, la presencia humana en
Europa se intensifica a lo largo del Pleistoceno medio (entre hace 780.000-110.000 años). En ese
proceso, apareció la especie Homo heidelbergensis, descendiente del Homo antecessor y predecesor de
los neandertales. Esta especie del Pleistoceno medio europeo está representada en los yacimientos de
Trinchera-Galería y, muy especialmente, de la Sima de los Huesos.
Un problema complejo lo constituye el conocer el origen de la acumulación de los fósiles humanos en
la Sima de los Huesos. En el yacimiento no aparece ningún fósil de herbívoro ni los huesos presentan
marcas de dientes, lo que descarta que se trate del cubil de un carnívoro. Tampoco se trata de un lugar
habitual de ocupación humana. Además, este yacimiento es excepcional por haber recuperado restos
humanos de todo el esqueleto, lo que significa que la acumulación original consistía en cadáveres y no
en huesos aislados. En la actualidad, se contemplan una hipótesis: se trata de una acumulación de
origen antrópico.
TEMA 14
EL HOMBRE DE NEANDERTAL
El hombre de Neandertal (Homo neanderthalensis) toma su nombre de los fósiles encontrados en 1856
en el valle de Neander (Alemania). Los neandertales surgen a partir de una evolución local de las
poblaciones humanas del Pleistoceno medio europeo. Son una especie humana que, aunque no es
nuestra antepasada, presenta muchos aspectos en común con nuestra especie: durante un largo
periodo compartieron las mismas capacidades culturales, compartieron un mismo hábitat, ambas
especies están muy encefalizadas, etc. Su físico y su tecnología convirtieron a estos individuos en una
especie muy bien adaptada a las condiciones europeas del Pleistoceno superior. Los neandertales y
hombres modernos, llegaron a convivir durante más de 10.000 años en Europa y hace 30.000 años los
neandertales desaparecieron definitivamente.
Los neandertales se extendieron geográficamente por toda Europa, Próximo Oriente y Asia, y los
numerosos fósiles que poseemos de esta especie la convierten en la especie humana fósil mejor
conocida.
Los neandertales no eran los seres con aspecto casi simiesco que algunos han imaginado, y su postura
erguida y aspecto era muy similar al de la humanidad actual. Los neandertales tienen una morfología
muy particular en su cráneo: presentan un torus supraorbitario muy marcado principalmente en el
centro, la cara es muy prognata, la apertura y la cavidad nasal son de gran tamaño, la frente es baja y el
cráneo alargado y proyectado hacia atrás, con perfil redondeado en vista posterior. Los dientes tienen
un tamaño muy reducido, y la mandíbula carece de mentón y posee un espacio retromolar.
Aunque la mayor parte de las características propias de los neandertales han sido interpretadas como
adaptaciones a las condiciones extremadamente frías de las épocas glaciares europeas, algunas de
ellas podrían deberse únicamente a la deriva genética en condiciones de aislamiento geográfico.
Su estatura era ligeramente más baja que la nuestra pero tenían una mayor corpulencia, con cuerpos
muy anchos y robustos. Las inserciones musculares están más marcadas. Las extremidades de los
neandertales son relativamente más cortas, especialmente en los huesos del antebrazo y de la
pantorrilla.
Los neandertales tienen una forma corporal adaptada a climas fríos: su masa corporal, relativamente
mayor (en relación a la superficie corporal), cumple la regla de Bergmann, mientras que la longitud
relativamente corta de sus miembros responde a la regla de Allen. Ambas reglas parten del principio
de que los animales que viven en climas fríos reducen la relación entre la superficie corporal y el
volumen para evitar la pérdida de calorías.
Aunque los neandertales poseían grandes capacidades cerebrales, con un promedio ligeramente
superior al de la humanidad actual, su talla corporal también era mayor. Por lo tanto, el índice de
encefalización (la relación entre el tamaño cerebral y el tamaño corporal) de los neandertales era
ligeramente menor al de nuestra especie. Se produce un crecimiento independiente del cerebro en
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 88
ambas líneas evolutivas (Homo sapiens y Homo neanderthalensis) a partir de un antepasado común
poco encefalizado.
Se pueden destacar tres aspectos que caracterizan el desarrollo cultural y tecnológico de los
neandertales: producían un tipo de industria lítica muy elaborada que se denomina Musteriense;
podían producir a voluntad el fuego y lo utilizaban sistemáticamente; y enterraban a sus muertos.
Los primeros neandertales
A partir de las poblaciones humanas del Pleistoceno medio europeo aparece en Europa un tipo
humano muy especial: los neandertales. Este tipo de homínidos, a menudo, ha sido considerado como
una subespecie de Homo sapiens (Homo sapiens neanderthalensis), pero en la actualidad se les
considera una especie distinta Homo neanderthalensis, debido a las grandes diferencias morfológicas
que presentan, y porque parece que no existió ningún contacto genético entre Homo sapiens y Homo
neanderthalensis.
Homo heidelbergensis sería en realidad una especie exclusivamente europea y antecesora de los
neandertales. Los neandertales evolucionaron en Europa en condiciones de aislamiento geográfico y,
como consecuencia, de aislamiento genético durante todo el Pleistoceno medio. En cambio, los fósiles
del Pleistoceno medio africano (aunque muy similares morfológicamente a sus parientes próximos del
Pleistoceno medio europeo) serían antepasados exclusivamente de Homo sapiens. El lugar del último
antepasado común de neandertales y humanos modernos corresponde a la especie Homo antecessor,
creada a partir de los fósiles de la Gran Dolina (Atapuerca), con más de 780.000 años de antigüedad.
Los neandertales de la Península Ibérica
En la Península Ibérica se han hallado diversos restos de neandertales: un parietal en Cova Negra
(Valencia); dos fragmentos de parietal y un frontal en la cueva de la Carihuela (Granada); un molar en
Moros de Gabasa (Huesca); un diente en Mollet I (Girona); cuatro dientes en el Abric Agut (Barcelona);
entre otros
El cráneo de los neandertales
Los neandertales presentan una morfología muy particular en su cráneo y en su esqueleto postcraneal.
La mayor parte de las características que presentan los neandertales han sido interpretadas
tradicionalmente como adaptaciones a las condiciones extremadamente frías de las épocas glaciares
europeas. Pero de forma alternativa, algunas de ellas podrían explicarse como morfologías que surgen
por la deriva genética de los neandertales en condiciones de aislamiento geográfico. Quizás la mejor
explicación para el conjunto único de rasgos que tienen los neandertales es producto de la
combinación de adaptaciones y deriva genética.
El cráneo presenta un torus supraorbitario muy marcado, principalmente en el centro, y lateralmente
forma dos arcos que continúan el contorno de los ojos y contienen grandes senos frontales. La cara es
muy prognata, la frente es baja, y el cráneo es alargado y proyectado hacia atrás.
Los neandertales poseían grandes capacidades cerebrales (entre 1200-1700 centímetros cúbicos,
volúmenes similares a los de nuestra especie e incluso ligeramente mayores). Destaca el cráneo de
Amud al que se le calcula una capacidad cerebral de 1740 cc. Sin embargo, la talla corporal de los
neandertales también era mayor que la de la humanidad actual, y esta forma el índice de
encefalización (la relación entre el tamaño cerebral y el tamaño corporal) de los neandertales era
ligeramente menor. Los neandertales y nuestra especie somos las dos formas humanas más
encefalizadas, pero el crecimiento del tamaño del cerebro se produce de forma independiente en
ambas líneas evolutivas.
La cara de los neandertales tiene prognatismo medio-facial, es decir, está proyectada hacia adelante.
También tienen una abertura nasal muy ancha, y la cavidad interna también es muy grande, por ese
motivo se piensa que sus narices serían planas y anchas. Se ha planteado la hipótesis que los
neandertales tenían cavidades nasales anchas para calentar y humedecer, durante la respiración, el
aire frío y seco que habría en épocas glaciares en Europa. Sin embargo, en poblaciones actuales, no
existe ninguna relación entre el tamaño de la abertura y cavidad nasal y el clima. Parece más probable
que los neandertales necesitaban tener un gran tamaño de nariz por la necesidad de oxigenar su
cuerpo tan robusto.
Los dientes de los neandertales son del mismo tamaño que los de nuestra especie, pero en relación al
cráneo, a la mandíbula y al tamaño corporal son relativamente pequeños. La relación entre la dentición
anterior (incisivos y caninos) y la dentición posterior (premolares y molares) es diferente: los
neandertales tienen la dentición anterior relativamente más grande.
Figura Comparación entre los cráneos de un Neandertal y el de un hombre moderno.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 89
CULTURA NEANDERTHAL
Podemos destacar tres aspectos en el desarrollo cultural de los neandertales:
la elaboración de una industria lítica característica del Paleolítico medio llamada Musteriense
el comportamiento funerario
el control y uso generalizado del fuego
Industria Lítica
El conjunto de útiles líticos de los neandertales se conoce como cultura Musteriense, y se encuadra
dentro del Modo Técnico 3 o Paleolítico Medio. Este modo técnico se caracteriza por la existencia de
una preparación en el núcleo, al que se le da una forma, para extraer a partir de él un tipo de lascas
predeterminadas, que serán posteriormente retocadas para darles la forma final: puntas, denticulados,
raederas de diferentes tipos, etc. Este tipo de talla, denominado Levallois, requiere de un desarrollo
tecnológico mayor y de una capacidad de abstracción más elevada porque implica la existencia de un
paso intermedio en la talla, la preparación del núcleo. También se requieren un mayor número de
golpes para elaborar un útil. El Musteriense se extendió por Europa, Oriente Próximo y Norte de
África, mientras que otras industrias del Modo 3 o Paleolítico Medio que se encuentran en el resto de
África, se les agrupa en la denominación "Middle Stone Age". El Musteriense no es exclusivo de los
neandertales y en las cuevas de Qafzeh y Skhul (ambas en Israel) hemos encontrado niveles con
industria Musteriense asociados a enterramientos de Homo sapiens.
Enterramientos
Muchos de los esqueletos neandertales excavados en cuevas han sido históricamente considerados
como el resultado de prácticas funerarias. En la cueva de Kebara se halló la mitad superior de un
esqueleto neandertal, en el que tras la inhumación, fue retirado el cráneo, porque se ha hallado su
mandíbula y un diente de la dentición superior. Esto parece demostrar que poseían un alto nivel de
sensibilidad y, de alguna forma, dedicaban un trato especial a sus muertos
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 92
Existen mayores dudas sobre la existencia de un ritual acompañante, es decir, si el enterramiento tenía
algún tipo de significado simbólico. Las pruebas de ritualidad en los enterramientos neandertales son
muy dudosas:
1) en el sedimento alrededor de uno de los esqueletos de Shanidar (Irak) se identificaron granos de
polen procedentes de flores que, supuestamente, habían sido depositadas sobre el cuerpo.
2) sobre el esqueleto del niño de dos años de Dederiyeh (Siria) se halló un útil triangular de sílex a la
altura del corazón y, junto a la cabeza, una losa de caliza.
3) en muchos otros casos, como en La Ferrassie, Amud, Teshik-Tash los cuerpos aparecen asociados
con restos faunísticos que han sido interpretados como ofrendas.
Sin embargo, algunos autores cuestionan estas pruebas de ritual y atribuyen una asociación casual a
los objetos que acompañan al esqueleto. Aunque tiene la apariencia de ser intencionada, la mezcla de
huesos humanos con restos de animales o útiles es siempre posible en un yacimiento donde hay
abundancia de animales e instrumentos de piedra. Además, algunas de las excavaciones son antiguas y
los métodos de excavación no eran los idóneos.
Pero, aunque el significado que los neandertales daban a los enterramientos y el simbolismo que les
acompañaba se nos escapa, si que podemos dar por seguro que los neandertales tenían un tratamiento
especial con sus muertos, y que los enterraban intencionadamente.
En la Sierra de Atapuerca, los antepasados de los neandertales ya realizaron hace trescientos mil años
una práctica de tipo funerario, al acumular deliberadamente los cadáveres de sus muertos en la Sima
de los Huesos.
Son los neandertales los que generalizan el uso del fuego en todos sus asentamientos. En los
yacimientos del Paleolítico medio aparecen frecuentemente hogares muy bien estructurados, con los
que los neandertales organizaban el espacio donde vivían. Estos fuegos eran mantenidos quemando
madera o huesos.
Sociabilidad
También tenemos pruebas de que los neandertales proporcionaban algún tipo de ayuda social a
individuos muy viejos o con incapacidades físicas importantes. Por ejemplo, en el yacimiento de
Shanidar (Irak) un individuo adulto (Shanidar 1), datado en unos 50.000 años, tenían huesos con
diversas malformaciones óseas producidas por artritis y por un grave accidente en el que quedó
malherido, perdió uno de sus brazos y le debió imposibilitar valerse por sí mismo para el resto de su
vida. Sin embargo, aunque este hombre estaba gravemente incapacitado debido a varias lesiones y
enfermedades, vivió muchos años y necesitó de la ayuda y cuidados de otros individuos. Muchos
esqueletos de neandertales presentan indicios de heridas curadas en vida y de patologías óseas, reflejo
de las enfermedades que padecieron: fracturas, amputaciones, artrosis degenerativas o pérdidas de
dientes. Este comportamiento indica una cierta cohesión y solidaridad dentro de los grupos de
neandertales.
Canibalismo neandertal
En el yacimiento croata de Krapina también encontramos evidencias de canibalismo entre los
neandertales: los huesos están fracturados intencionalmente, muchos de ellos presentan marcas de
corte en su superficie producidas por instrumentos líticos, y algunos de ellos están quemados.
La caza
Los neandertales eran los cazadores más efectivos de nuestra Prehistoria. Aunque durante algunas
épocas del año hay abundantes frutos y raíces que consumir, el único alimento constante es la carne de
los mamíferos.
A partir de los conjuntos de restos de animales encontrados en los diferentes yacimientos del
Paleolítico medio, sabemos que los neandertales eran buenos cazadores, aunque quizás algunas de sus
presas también las obtuviesen practicando métodos oportunistas y de carroñeo. Sus presas principales
eran los ciervos, caballos, bisontes, cabras, renos y, en menor medida, mamuts y rinocerontes. En
algunos yacimientos la mayor proporción de alguno de estos taxones sobre los demás no refleja las
preferencias cinegéticas de los neandertales, sino que refleja la abundancia de este animal en el
entorno inmediato de los yacimientos.
Además de por su alimento, algunos de estos animales eran apreciados también por su piel, huesos y
tendones, usados para hacer ropa, tiendas, etc. La evidencia de que usaban ropas es indirecta. El
estudio del desgaste que tienen sus útiles líticos nos indica que los usaban para cortar pieles y darles
forma.
TEMA 15
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 93
ORIGEN DE LOS HUMANOS MODERNOS
Se han propuesto dos modelos para explicar el origen de los humanos anatómicamente modernos: el
primero de ellos es el modelo multirregional o "en candelabro", y el segundo es el modelo del "Arca de
Noé", del origen único o de la sustitución. Según el primero, las antiguas poblaciones del Asia, África y
Europa mantienen una continuidad evolutiva y genética con la humanidad actual, y son la causa de las
diferencias que existen entre los diferentes grupos humanos actuales. El segundo modelo postula un
origen único en un lugar geográfico concreto para la humanidad actual, y a partir de ese punto de
origen una migración al resto del mundo que reemplazó a las poblaciones anteriores.
El análisis de esta cuestión puede abordarse utilizando dos fuentes de información complementarias:
1) el estudio de los fósiles humanos, su taxonomía, cronología y ubicación geográfica; 2) los estudios
genéticos de la variabilidad de la humanidad actual y, más excepcionalmente, de los genes que se
encuentran en los fósiles.
Hasta hace poco tiempo, en el estudio del registro fósil había un problema metodológico porque las
técnicas de datación existentes no permitían datar los fósiles humanos de este periodo. Pero la
aplicación de las técnicas de termoluminiscencia, series de uranio y resonancia de espín electrónico a
permitido obtener fechas para estos restos. Estas técnicas han confirmado que el hombre moderno
estaba ya presente en África hace unos 150.000-100.00 años, cuando los neandertales todavía vivían
en Europa y el Homo erectus todavía poblaba la isla de Java. En Europa los hombres de Cromañón,
asociados a una industria del Paleolítico superior, sustituyen bruscamente a los neandertales
asociados a una industria del Paleolítico medio (musteriense) hace unos 30.000-40.000 años. En
cambio, los humanos modernos vivieron en el Próximo oriente hace unos 100.000 años, y son más
antiguos que la mayor parte de los restos de neandertales hallados en este mismo lugar, por lo tanto
difícilmente los primeros pueden ser descendientes de los segundos. Ambos grupos humanos
presentes en Próximo Oriente compartían el mismo tipo de industria lítica, el musteriense.
El esqueleto neandertal de Tabun, posiblemente, atestigua un primer poblamiento de los neandertales
hace unos 110.000-100.000 años. Con posterioridad, alrededor de los 100.000 años, sólo encontramos
yacimientos con fósiles de humanos modernos. Los neandertales habrían poblado el Próximo Oriente
en un momento de frío intenso, que les habría obligado a desplazarse hacia el sur entre hace unos
60.000-40.000 años. Finalmente, hace unos 40.000 años, los neandertales desaparecen y sólo perviven
los humanos modernos.
La variabilidad genética observada a nivel mundial es muy escasa, pero es relativamente mayor en las
poblaciones africanas. La mayor parte de estudios genéticos (ADN mitocondrial, análisis cromosómico,
ADN nuclear, microsatélites) coinciden en que todos los humanos modernos tenemos nuestro origen
en África entre hace 200.000 y 150.000 años.
Además, los análisis del ADN mitocondrial (ADNmt) de un neandertal han reforzado la opinión de que
los neandertales no son antepasados de la humanidad actual, sino que ambos grupos comparten un
antepasado común, lejano en el tiempo, y que podría corresponder con la especie hallada en el nivel
TD6 de la Gran Dolina de la Sierra de Atapuerca: Homo antecessor.
Uno de los principales problemas de los estudios genéticos es la forma de establecer los "relojes
moleculares", que sitúan temporalmente los momentos de divergencia de las líneas evolutivas. Se
deben tomar previamente algunos presupuestos: las semejanzas genéticas entre individuos han de ser
función de su parentesco, y directamente proporcionales al tiempo de divergencia desde un
antepasado común; la tasa de mutación ha de ser constante; y los genes estudiados deben ser neutros,
es decir, que no actúe sobre ellos la selección natural.
HIPOTESIS
Desde los inicios de los estudios paleoantropológicos el origen de nuestra especie, Homo sapiens, es
uno de los temas centrales de interés y debate. En primer lugar, las interpretaciones e hipótesis
surgieron a partir de los fósiles humanos encontrados y de las evidencias culturales (como la industria
lítica) halladas en los yacimientos arqueológicos y paleontológicos. Utilizando los mismos fósiles
humanos se propusieron diferentes hipótesis evolutivas para explicar la aparición de la humanidad
actual.
Pero en los últimos tiempos, los estudios de tipo genético han añadido sus esfuerzos a la investigación
del origen de la humanidad actual, pero, salvo en casos excepcionales que trataremos más adelante, la
Genética sólo dispone del material molecular de las poblaciones actuales. Los dos tipos de información
se complementan y apoyan para descubrir la forma, el cuándo y el dónde de la aparición de nuestra
especie.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 94
Existen dos modelos contrapuestos para explicar el origen de los humanos anatómicamente
modernos: el primero de ellos es el modelo multirregional o "en candelabro" y el segundo es el modelo
del "Arca de Noé", del origen único o de la sustitución.
La hipótesis multirregional
La hipótesis de la evolución multirregional, también denominada evolución en candelabro por William
Howells, contempla el proceso de aparición de nuestra especie como el resultado de una profunda
transformación filética, a partir de las poblaciones ancestrales de Homo erectus en el Viejo Mundo, que
evolucionaron gradual e independientemente hacia Homo sapiens arcaicos y posteriormente hasta los
humanos modernos. Las diferencias que se encuentran en los diferentes continentes entre las razas
actuales tendrían un origen muy antiguo y serían el resultado de un proceso evolutivo en paralelo.
Esta hipótesis fue propuesta por Franz Weidenreich antes de la Segunda Guerra Mundial y defendida a
mediados de siglo por Carleton Coon y otros científicos. Según Weidenreich, invocando una forma de
ortogénesis, existe una dirección predeterminada en las especies para evolucionar en un determinado
sentido, y que explica porque distintos linajes humanos han conducido de forma independiente a la
aparición de la misma especie en diferentes lugares. Para Coon, en primer lugar habrían surgido las
diferencias raciales y posteriormente habría aparecido la especie Homo sapiens. Sin embargo, a partir
de los mecanismos evolutivos que conocemos, es biológicamente inviable que poblaciones aisladas
genéticamente evolucionen dando lugar a una misma especie.
Figura Modelo de evolución de la hipótesis multirregional con flujos genéticos entre los
distintos continentes que conducen a la aparición de Homo sapiens.
Figura Modelo de evolución según la hipótesis del origen único o del Arca de Noé de Homo
sapiens.
Los fósiles humanos del Pleistoceno medio y superior, el periodo clave para entender el proceso de
aparición de Homo sapiens, se han multiplicado en la segunda mitad del siglo XX. A partir de éstos,
numerosos paleoantropólogos, entre los que destacan Gunter Bräuer y Christopher Stringer, opinan
que los humanos modernos aparecieron en África hace entre 300.000 y 100.000 años, y a partir de
este continente emigraron al resto del Viejo Mundo, reemplazando a las distintas humanidades
presentes en Asia y Europa. En este proceso colonizador se extinguieron los neandertales europeos y
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 96
los Homo erectus asiáticos, que habían aparecido como resultado de evoluciones locales en condiciones
de aislamiento genético. Esta hipótesis, del origen exclusivamente africano, fue bautizada "Out of
Africa" o "Fuera de África".
Por lo tanto, en la evolución humana se habrían producido un mínimo de dos salidas de África: una
primera, durante el Pleistoceno inferior, protagonizada por los antepasados de los primeros
pobladores de Asia (Homo erectus) y Europa (Homo antecessor), los cuales encontraron ambos
continentes en estado virgen; y una segunda salida más reciente, en el Pleistoceno superior,
protagonizada por Homo sapiens que avanzó sobre territorios que ya estaban ocupados por otros
humanos y que con el tiempo acabó sustituyéndolos.
LA EVIDENCIA FOSIL
Uno de los principales problemas en el estudio de los primeros hombres modernos es de tipo
metodológico, ya que el rango de edades de los yacimientos de interés queda fuera de las técnicas de
datación tradicionales. Las técnicas radiocarbónicas no pueden datar materiales de más de 30.000 o
40.000 años y, en muy pocos casos, se dispone de materiales de tipo volcánico para aplicar otras
técnicas, como el K-Ar o el Ar-Ar.
A partir de los años ochenta, esta dificultad ha ido desapareciendo gracias al desarrollo de nuevas
técnicas de datación: las series de Uranio, la termoluminiscencia y la resonancia de espín electrónico.
La aplicación de estas técnicas ha confirmado que el hombre moderno estaba presente en África
cuando los neandertales todavía vivían en Europa y Asia occidental, y el Homo erectus todavía poblaba
la isla de Java
Nuevas dataciones e interpretaciones en el Oriente Próximo
Por los años setenta, la opinión general era, que en Oriente Medio y en Europa los humanos modernos
llegaron después de los neandertales y, en consecuencia, podían haber descendido de ellos. Tanto los
neandertales como los humanos modernos aparecían asociados al mismo tipo de tecnología lítica del
Modo 3 o Paleolítico medio: el Musteriense. Los humanos modernos estaban presentes en el Oriente
Próximo hace 100.000 años.
Posteriormente, entre hace 60.000 y 40.000 años, los neandertales desplazaron a los humanos
modernos hacia el sur y, finalmente, hace 40.000 años, los neandertales desaparecieron del Oriente
Próximo. Según el arqueólogo israelí Ofer Bar-Yosef, los neandertales habrían poblado el Próximo
Oriente en los momentos de fríos intensos, que habrían obligado a los neandertales a desplazarse
hacia el sur. La desaparición de los neandertales coincide con la aparición de las industrias líticas del
Paleolítico superior en el Próximo Oriente y en Europa.
LOS FOSILES AFRICANOS
En torno a un millón de años de antigüedad hay un gran vacío de fósiles humanos en África, en donde
podría encontrarse una población de características muy similares a la encontrada en la Gran Dolina
de la Sierra de Atapuerca, y que ha sido asignada a la nueva especie Homo antecessor. A partir de este
antepasado común, en Europa las poblaciones humanas evolucionaron dando lugar a los neandertales,
en África evolucionaron hacia nuestra especie.
Los fósiles africanos del Pleistoceno medio son muy similares morfológicamente a los humanos
mesopleistocenos europeos. Aunque la mayor parte de las dataciones son dudosas, en este grupo
podemos situar a los fósiles de Bodo, Eyasi, Ndutu, Salé y Broken Hill. Merced a esta similitud, muchos
científicos incluyen a estos fósiles africanos junto a los fósiles del Pleistoceno medio europeo en la
especie Homo heidelbergensis. Pero la similitud morfológica es únicamente debido a su estrecha
relación evolutiva, porque comparten un antepasado común muy próximo en el tiempo. En los fósiles
de la línea evolutiva africana pueden observarse algunas características que darán lugar a Homo
sapiens, y por lo tanto deben clasificarse como una especie distinta: Homo rhodesiensis.
Entre hace 200.000 años y 100.000 años, en los fósiles humanos hallados en África, empiezan a
aparecer características propias de la humanidad actual. Es el caso de los fósiles procedentes de los
niveles superiores de Laetoli (cráneo L.H. 18), de las formaciones superiores del valle del río Omo
(cráneo Omo Kibish 2) y de otros restos sudafricanos (Border Cave, Florisbad, Cave of Hearths). Estos
fósiles presentan un prognatismo facial más reducido, mayores capacidades craneales y una frente
más elevada y convexa.
En el norte de África, también se han encontrado fósiles que pueden representar a estas poblaciones
transicionales que evolucionaban hacia Homo sapiens. En Jebel Irhoud, en Marruecos, se han
encontrado restos de unos cinco individuos de entre 100.000 y 200.000 años de antigüedad. En el
cráneo más completo, Jebel Irhoud 1, puede observarse un neurocráneo primitivo, con una gran
capacidad craneal (1305 cc), unido a una cara de morfología muy moderna.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 97
Estos fósiles del Pleistoceno medio final y Pleistoceno superior de África podrían ser calificados de
premodernos. Los pocos cráneos que las conservan, tienen caras gráciles similares a las de Homo
sapiens, tienen mayores capacidades craneales y sus neurocráneos son menos robustos y más
redondeados. Sin embargo, en ellos no se observa todavía el conjunto de características de un cráneo
moderno, casi esférico, con la bóveda alta y la frente vertical.
Uno de los fósiles más antiguos de Homo sapiens en África podía ser el esqueleto parcial de Omo-Kibish
1 (Etiopía), hallado por Richard Leakey en 1967, con una antigüedad entre 50.000 y 130.000 años.
Tanto su cráneo, muy fragmentario, como su esqueleto postcraneal presentan una morfología muy
moderna, más esbelta y grácil que esqueletos primitivos. En el complejo de cuevas de Klasies River
Mouth, en Sudáfrica, se han encontrado fósiles humanos muy fragmentarios con una edad entre
90.000 y 120.000 años, pero que son anatómicamente muy similares a los de la humanidad actual.
Estos restos de Klasies River Mouth están quemados y presentan numerosas marcas de corte en su
superficie porque fueron consumidos por otros humanos.
Figura A partir de los genes y de los fósiles podemos reconstruir un mapa de la dispersión de
Homo sapiens por el mundo
TEMA 17
Evolución tecnológica –Introducción- Resúmen
Las piedras talladas representan la evidencia más abundante para conocer las capacidades
tecnológicas de nuestros antepasados. De forma general, la evolución de la tecnología a lo largo de la
Historia de la humanidad conduce a un desarrollo progresivo de industrias líticas, con instrumentos
cada vez más complejos, eficaces, homogéneos y más especializados.
Las primeras industrias líticas tienen 2,5 millones de años y proceden del yacimiento de Gona
(Etiopía). Existe muchos más yacimientos a lo largo del valle del Rift (Etiopía, Kenya, Zaire Tanzania y
Malawi) con una antigüedad entre 2,5 y 2 millones de años. El Olduvayense (Modo Técnico 1) consiste
en cantos y rocas tallados sin una forma estandarizada y por las lascas resultantes de esta talla. Tiene
un sistema de elaboración muy simple, obteniendo lascas poco elaboradas a partir de la percusión
directa sobre el núcleo y sin apenas retocarlas. También podemos identificar industrias de Modo 1 en
el Lejano Oriente y en Europa.
El Achelense (Modo Técnico 2) aparece hace 1,6 millones años y perdura hasta hace 200-150 mil años.
Se puede caracterizar por la presencia de instrumentos mucho más elaborados y simétricos: bifaces,
hendedores y picos. Los instrumentos tienen grandes tamaños. Se extiende por todo el Viejo Mundo. El
Olduvayense y el Achelense pueden englobarse dentro del Paleolítico Inferior.
El Paleolítico medio (Modo Técnico 3) aparece hace unos 200.000 años y perdura hasta hace 30.000
años. La industria es más diversificada que en el Paleolítico inferior, y tiene una alta proporción de
industria sobre lascas: raederas, raspadores y denticulados. El Paleolítico medio está caracterizado por
la talla de tipo Levallois. Esta técnica consiste en efectuar una preparación del núcleo para configurar
el tipo y la forma de las lascas que se van a obtener a partir de él.
El Paleolítico superior (Modo Técnico 4) abarca un periodo comprendido entre los 40.000 y los 10.000
años, y aparece asociado a los humanos modernos. Se caracteriza por el perfeccionamiento de la
elaboración de útiles con la técnica laminar y por el aumento en la proporción de raspadores y buriles.
Durante el Paleolítico superior se elaboran gran cantidad de instrumentos utilizando el hueso, cuerna,
madera y marfil. Los periodos principales del Paleolítico superior europeo son el Chatelperroniense,
Auriñaciense, Gravetiense, Solutrense y el Magdaleniense
Tras el Paleolítico superior, se desarrolla el período Epipaleolítico o Mesolítico (entre hace 10.000
años y 5.000 años) que se caracteriza por la talla de pequeñas piezas líticas denominadas microlitos.
Finalmente, hace unos 12-10.000 años, se descubre la agricultura y la ganadería, iniciándose el
período Neolítico. La economía basada en la caza y recolección deja paso a economías de producción
que transformaron irreversiblemente a la humanidad.
Las primeras representaciones artísticas conservadas hasta nuestros días corresponden al Paleolítico
superior. El arte rupestre está formado principalmente por grabados y pinturas efectuados en el
interior de cuevas o abrigos, o sobre objetos muebles de distinta materia y naturaleza. Es un tipo de
arte naturalista que representaba principalmente figuras de animales.
Con el final del Paleolítico superior desaparece el arte rupestre y aparece el arte levantino en las costas
mediterráneas de la Península Ibérica. El arte levantino se localiza en abrigos y lugares a cielo abierto
y las imágenes principales son figuras humanas estilizadas, en escenas de caza, danzas y otras
actividades de tipo cotidiano.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 104
El código para interpretar el significado que tenían todas estas manifestaciones artísticas desapareció
al perderse este tipo de arte y, por lo tanto, es imposible saber cual era su simbolismo. Homo sapiens es
la única especie capaz de producir un mundo artístico tan complejo y lleno de simbolismo.
Evolución tecnológica
Las piedras talladas representan la evidencia más abundante de las capacidades tecnológicas de
nuestros antepasados, ya que este tipo de material tiene una mayor dureza y conservabilidad que
otros materiales que también eran utilizados, como la madera. Durante los primeros estadios de la
evolución humana no aparecen evidencias de talla lítica, y así Ardipithecus ramidus, Australopithecus
afarensis, Australopithecus anamensis y Australopithecus africanus no serían capaces de tallar industria
lítica.
Hasta hace 2,5 millones de años no aparecen en los yacimientos los primeros utensilios de piedra
aunque, es lógico pensar, que los primeros utensilios serían de madera, si bien se han conservado.
El tipo de industria lítica más simple sería una piedra natural sin modificar mediante la talla, como en
algunos casos se ha visto utilizar a los chimpancés en estado natural. Sin embargo, este tipo de útiles
también son muy difíciles de reconocer en el registro lítico. El siguiente paso de la evolución cultural
es el golpeo simple de una piedra contra otra, con la que se obtienen lascas muy simples pero con filos
cortantes.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 105
Tipos representativos de los 4 Modos Técnicos de elaborar industria lítica.
Otro método de talla que aparece en el Paleolítico superior o Modo 4 es la denominada talla por
presión, que suele realizarse sobre núcleos de sílex previamente calentados al fuego para facilitar la
talla. Este tipo de talla caracteriza al período Solutrense y con él se elaboran las famosas "hojas de
laurel".
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 109
Gran cantidad de instrumentos del Paleolítico eran de hueso, cuerno, madera y marfil. Estas materias
primas se empiezan a utilizar sistemáticamente durante este periodo: propulsores, azagayas, agujas y
arpones fueron realizados en cuerna y hueso. Esta variedad de instrumentos incremento
enormemente el control de la humanidad sobre el medio ambiente.
RESUMEN- CONCLUSION
A lo largo de los temas de este espacio se han presentado los datos más relevantes en relación con la
cuestión del origen del hombre. A partir de los testimonios fósiles y de la información de que se
dispone sobre los cambios en los climas y en la superficie de la Tierra, es posible elaborar muchas
historias distintas de la evolución humana. Estas narraciones, basadas en datos reales y en hipótesis
científicas, se denominan técnicamente "escenarios" (una traducción del scenario inglés: guión o
argumento). Como tales, los escenarios no pueden contrastarse directamente con los hechos, pero sí
las hipótesis sobre los que los escenarios se sustentan.
En definitiva, de lo que se trata en este espacio no es ni más ni menos que de llevar el debate sobre la
evolución humana al terreno científico y alejarlo del campo de la especulación sin base. En lo que sigue
se presenta el escenario de la evolución humana que se considera hoy más compatible con los datos
disponibles. Algunos de sus aspectos cambiarán sin duda en el futuro, refutados por los nuevos
hallazgos, pero es probable que no varíe mucho la esencia del relato.
Para complicar las cosas, los paleontólogos relacionan entre sí todas estas especies por medio de
complicados arboles genealógicos, sobre los que ni siquiera se ponen de acuerdo. Las cosas eran antes
mucho más sencillas, y las pocas especies fósiles conocidas se recitaban una detrás de otra en una
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 116
corta lista. Los esquemas evolutivos nos las representaban ordenadas en fila, sucediéndose a lo largo
del tiempo hasta la llegada del Homo sapiens. La verdad es que la simplicidad de los antiguos manuales
sólo reflejaba nuestra ignorancia, la casi completa ausencia de registro fósil. También influían ciertos
prejuicios que llevaban a algunos a interpretar la evolución en general como un proceso orientado
hacia su culminación en el ser humano. Ahora que tenemos más datos, y tal vez menos prejuicios, nos
damos cuenta de que la evolución humana no es diferente de la de los otros tipos de animales, y que
más que a una línea recta se parece a un arbusto muy enmarañado. La confusión aparente es un dato
real: no ha habido una única evolución, sino muchas evoluciones.
A esta última conclusión se llega, en primer lugar, por el tipo de mamíferos, de vida ligada al bosque
tropical, con el que aparecen los homínidos fósiles, como pueden ser los monos colobos o los antílopes
ramoneadores del grupo de los tragelafinos, al que pertenecen los actuales kudus, nyalas y sitatungas.
En segundo lugar, en el Ardipithecus ramidus las muelas muestran un esmalte fino como el de los
chimpancés, que se alimentan de frutos, hojas verdes, tallos tiernos, brotes y otros productos vegetales
blandos.
Así pues, sabemos que los primeros antepasados del hombre eran unos primates que ocupaban un
nicho ecológico no muy diferente al de los chimpancés. A partir de algunos aspectos de la base del
cráneo en restos bastante fragmentarios, se ha sugerido que eran bípedos y caminaban como nosotros,
pero todavía no se han publicado los resultados definitivos de los estudios que se están llevando a
cabo con los numerosos huesos del esqueleto postcraneal (de cuello para abajo) que han sido
recuperados.
El descubrimiento de esta especie tan primitiva de homínido nos sitúa realmente muy cerca de
nuestro origen evolutivo. Desde el punto de vista de la clasificación de los primates vivientes, nos
agrupamos junto con las dos especies de chimpancés (el común y el bonobo) y los gorilas. Por su
semejanza morfológica y genética estas cuatro especies forman un único grupo (un clado) de origen
africano. Esto quiere decir que hace algún tiempo, no mucho más de 5 millones de años, existió una
especie africana de la procedemos nosotros, por una lado, y los chimpancés (que se escindieron luego
a su vez) por otro lado. Los antepasados de los gorilas se diferenciaron un poco antes, también en
África, como línea evolutiva propia, y bastante antes (13 o 14 m.a.) lo hicieron los ancestros de los
orangutanes en Eurasia, y aún hace más tiempo los de los gibones.
En paralelo casi con los descubrimientos de Etiopía, se han encontrado a un lado y otro del lago
Turkana (Kenia) fósiles de una especie de homínido que vivió allí entre hace 4,2 m.a. y hace 3,9 m.a., y
que ha sido bautizada como Australopithecus anamensis. Esta vez se trata de unos homínidos también
muy primitivos pero que presentan molares más anchos y con esmaltes gruesos, lo que es indicativo
de que tenían que masticar vegetales más consistentes que las tiernas frutas, brotes y hojas que
formaban el sustento de su antepasado el Ardipithecus ramidus. Los alimentos vegetales duros o
abrasivos, como los órganos vegetales de almacenamiento subterráneo o los granos, se encuentran en
ambientes secos, por lo que cabe pensar que el Australopithecus anamensis ocupaba un hábitat de
bosque más aclarado que la selva lluviosa en la que vivía el Ardipithecus ramidus. Además, la
asociación de fósiles de la que forman parte sugiere un ambiente forestal abierto, o, una sabana más o
menos arbolada y con cursos de agua. Se ha encontrado, entre otros restos, una tibia que mueve a sus
descubridores a afirmar que estos homínidos eran ya bípedos.
El siguiente millón de años (entre hace 4 m.a. y hace 3 m.a. en números redondos) corresponde sobre
todo a una especie también esteafricana (encontrada en Etiopía y Tanzania), denominada
Australopithecus afarensis. De esta especie se tiene un registro fósil razonablemente completo, que
incluye, entre otras muchas piezas, gran parte del esqueleto de una hembra adulta, mundialmente
conocida por el apodo de Lucy. Su postura era perfectamente bípeda, como se infiere del esqueleto de
este ejemplar y de otros fósiles. Pero es que además de huesos tenemos el asombroso conjunto de
huellas que dejaron tres individuos, hace tres millones y medio de años, al caminar por la llanura de
Laetoli (Tanzania), no lejos del famoso parque nacional del Serengeti. En Laetoli también se han
encontrado fósiles de Australopithecus afarensis, lo que permite identificar a estos homínidos como los
productores de los rastros. Por último, en 1992 se encontró en Etiopía la guinda que le faltaba a la
colección de fósiles de Australopithecus afarensis: un cráneo completo.
Lucy es un buen ejemplo de una hembra de su especie. De muy pequeña estatura (en torno a 105 cm y
27 kg de peso), la cabeza de Lucy tendría un aspecto superficialmente parecido a la de un chimpancé, y
aunque caminaba erguida, sus piernas eran cortas comparadas con los brazos. Los machos eran
sustancialmente más grandes, con 135 cm de altura y 45 kg de peso en promedio.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 117
Los fósiles de Ardipithecus ramidus y de Australopithecus anamensis se han obtenido en el este de
África, en capas muy antiguas, y por lo tanto muy profundas, que afloran a lo largo del Rift Valley; es
ésta una enorme fractura de la corteza terrestre que se extiende desde Mozambique, a través de
Malawi, por la región de los Grandes Lagos, el País de los Afar en Etiopía, el Mar Rojo y llega hasta el
Mar Muerto, entre Israel y Jordania.
GLOSARIO
"A partir de África" ("Out of Africa"): Hipótesis que sostiene que los humanos modernos se originaron
en África y posteriormente migraron al resto del viejo mundo. Se basa en las evidencias fósiles y
genéticas.
"Cuello de Botella" (evolutivo): Se produce cuando el tamaño de una población disminuye mucho en un
determinado momento, seguido de una expansión. Los cuellos de botella evolutivos disminuyen la
variabilidad genética de la población resultante.
"East Side History": Hipótesis evolutiva propuesta por Y. Coppens para explicar el origen esteafricano
de los homínidos.
"Eva mitocondrial": Hipótesis que sostiene un origen de los humanos modernos en África y el posterior
desplazamiento al resto del viejo mundo, que sustituyó totalmente a las poblaciones arcaicas
preexistentes. Esta hipótesis se ha establecido a partir de evidencias genéticas de la humanidad actual.
Achelense: Tipo de Industria del Modo Técnico 2 que se caracteriza por la presencia de bifaces y otros
instrumentos de grandes formatos, como los hendedores. Se extiende desde hace 1,5 millones de años
hasta hace 200.000-150.000 años.
Antropoide (-o): Literalmente, "como el hombre", miembro del Suborden Antropoidea de los Primates,
que incluye a los monos, los antropomorfos, y al hombre.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 120
Antropología: Ciencia que estudia al ser humano dentro de la escala zoológica y a sus tipos biológicos y
culturales.
Antropomorfo: "Con forma de hombre". En esta obra, término utilizado para hablar de los grandes
monos: el chimpancé, el gorila y el orangután.
Apomorfía: En cladística, carácter derivado o evolucionado.
Arborícola: Qué vive en los árboles.
Artefacto: Cualquier objeto usado, modificado o elaborado por los humanos.
Arvicólido: Roedores pertenecientes a la subfamilia Arvicolinae. La subdivisión bioestratigráfica de
micromamíferos del Cuaternario está basada en la sucesión de Arvicólidos.
Australopiteco: Nombre común de homínido primitivo que vivió en el sur y este de África entre hace
4,2 y 2 millones de años. Incluye las especies A. anamensis, A. afarensis, A. bahrelghazali, A. africanus y
A. garhi.
Bases: En bioquímica, los componentes nitrogenados de cada nucleótido, que da nombre a los
diferentes tipos de nucleótido. En el ADN se agrupan por pares de nucleótidos: la adenina (A) con la
guanina (G); y la citosina (C) con la timina (T).
Binomial (nomenclatura): Sistema de clasificación de los seres vivos establecido por Carlos Linneo que
consiste en designar mediante dos términos en latín o latinizados a todos los organismos. El primero
de los términos se escribe en mayúscula y designa al género, y ambos a la especie. Los nombres
científicos (el nombre binomial) se escriben en cursiva o subrayados.
Bioestratigrafía: División del tiempo geológico en base a las faunas contenidas en un estrato (rocoso)
determinado.
Biozonas: Subdivisiones bioestratigráficas de arvicólidos. En el Pleistoceno hay tres: Villaniense,
Bihariense y Toringiense.
Bipedalismo: Mecanismo de locomoción sobre las dos extremidades posteriores.
Bipedestación: Sinónimo de bipedalismo.
Bípedo: Qué anda sobre las dos extremidades posteriores.
Bosque galería: Vegetación abundante en las márgenes de los cursos fluviales.
Bruhnes: Cron del Pleistoceno medio de polaridad magnética normal.
Calota: Bóveda del cráneo que no conserva el basicráneo ni los huesos de la cara.
Calvaria: Cráneo sin el esqueleto de la cara. También llamado neurocráneo.
Citoplasma: El contenido de la célula dentro de la membrana celular, excepto el núcleo
Cladística: Escuela sistemática creada por el entomólogo alemán W. Hennig. Se basa en el uso
apomorfías para el establecimiento de sistemas de clados.
Clado: Conjunto de especies con antepasado común. También llamados grupos naturales.
Cladogénesis: En cladística, bifurcación o separación de dos linajes evolutivos.
Clase: Categoría taxonómica subordinada al Filo e inmediatamente superior al Orden. Los vertebrados
se agrupan en la Clase Vertebrata.
Climatozonas: Relación de las diferentes asociaciones faunísticas de micromamíferos con las
variaciones climáticas.
Convergencia: En biología, desarrollo en paralelo de una misma característica en dos organismos, que
puede aparecer por azar o por adaptación a condiciones o función similares.
Cromer (=Cromeriense): periodo cronológico del Pleistoceno inferior y medio que engloba al menos
cuatro momentos cálidos entre hace unos 800.000 y 450.000 años.
Cromosoma: La unidad de herencia que transporta la mayor parte de los genes. La especie humana
tiene 23 pares de cromosomas homólogos. El par 23 determina el sexo, XX para los individuos
femeninos, XY para los masculinos.
Cuaternario: Periodo geológico que engloba el Pleistoceno y el Holoceno.
Curva de paleotemperaturas: Escala global de temperaturas de los últimos millones de años elaborada
a partir de la proporción de isótopos del oxígeno extraidos al perforar los fondos oceánicos.
Cúspide (dental): Prominencia en la corona de un diente.
Datación paleomagnética: Método de datación relativa basado en la polaridad magnética de los
yacimientos.
Datación radiométrica: Método de datación absoluta basado en la desintegración de los isótopos
radiactivos. Incluye los metodos de Carbono-14, series de Uranio, Potasio-Argón, Resonancia de espín
electrónico y otros.
Dentición anterior: Incluye a los incisivos y caninos.
Dentición postcanina: o dentición posterior, incluye a los premolares y molares
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 121
Deriva genética: Cambios genéticos que tienen lugar en una población como consecuencia de los
efectos del azar y no de la selección natural.
Diáfisis: Parte central de los huesos largos de forma aproximadamente cilíndrica.
Diastema: Espacio hueco entre diferentes dientes. Los primeros homínidos se caracterizan por
presentar un pequeño diastema entre el canino y el primer premolar inferior para alojhar al canino
superior.
Dimorfismo: Existencia de dos formas distintas (polimorfismo= muchas formas distintas). El término
dimorfismo sexual se aplica para expresar las diferencias que existen entre la hembra y el macho de
una misma especie.
Distal: Parte de un hueso largo que constituye el extremo más alejado del plano de simetría axial del
tronco (cuerpo).
Encefalización: Tamaño relativo del cerebro respecto al tamaño corporal.
Endocráneo: Superficie interna de los huesos del cráneo, que suele reproducir la morfología externa
del encéfalo.
Epífisis: Extremos de los huesos largos que tienen centros de osificación propios.
Esmalte: Material blanco y muy duro que cubre la superficie externa de la corona de los dientes. Es la
sustancia biológica más dura conocida.
Especie paleontológica: Conjunto de poblaciones de una misma línea evolutiva situados entre dos
nodos de cladogénesis.
Especie: División taxonómica subordinada a Género y superior a Subespecie.
Estadio isotópico: fases frías y cálidas. Estas fases son los estados de los isótopos del oxígeno, que se
suelen encontrar referidos como OIS.
Estadio: Momento puntual muy frío (llamado también "pico frío" o de máximo glaciar), incluido dentro
de una glaciación.
Estepa: Bioma caracterizado por la abundancia de plantas herbaceas y carente de árboles.
Estratigrafía: En Geología, el estudio de la secuencia de rocas, sus características y su posición relativa.
También se aplica al estudio de las capas o depósitos de un yacimiento arqueológico.
Evolución multirregional: Hipótesis evolutiva que sostiene la emergencia más o menos simultánea de
los humanos modernos a partir de poblaciones arcaicas en todo el Viejo Mundo.
Excentricidad: Grado de desviación de la órbita terrestre respecto a una circunferencia.
Familia: Categoría taxonómica subordinada a Orden e inmediatamente superior a Género.
Fenotipo: Características biológicas de un organismo.
Filogenia: Historia evolutiva de un grupo de organismos.
Flexión basicranial: Angulación de la base del cráneo relacionada principalmente con la postura
erguida.
Flujo genético: Intercambio de genes entre poblaciones por migración o por difusión de los genes a lo
largo de las generaciones.
Folívoro: Qué se alimenta principalmente de hojas.
Foramen magnum: El orificio situado en la base del cráneo a través del cual la médula espinal se
conecta con el encéfalo.
Foraminíferos: Protozoos unicelulares que segregan una concha de carbonato. Se utilizan
frecuentemente en bioestratigrafía y paleoecología.
Fórmula dental: Convención para describir de forma resumida la organización de los dientes en un
individuo o grupo de individuos, donde se señala el número de piezas de cada tipo, en la dentición
superior e inferior.
Fósil: cualquier resto o señal de actividad de los organísmos del pasado.
Galeriense: Periodo sin valor cronoestratigráfico definido por su asociación de fauna. Se correlaciona
con el Pleistoceno medio.
Género: División taxonómica por encima de la categoría de especie y por debajo de Familia.
Genoma: El conjunto completo de información genética de un organismo.
Genotipo: El conjunto de alelos en un determinado locus genético. También se utiliza para referirse a la
completa constitución genética de un organismo.
Glaciación: Período de máximo frío del Cuaternario que se acompaña del avanze de mantos de hielo.
Glaciaciones Alpinas: Secuencia de cuatro paquetes de sedimento (indicativas de periodos frios)
identificadas por Penck y Brückner en 1909 en las laderas de pie de monte en los Alpes. Se denominan:
Günz, Mindel, Riss y Würm.
Holoceno: Segunda época del periodo Cuaternario, desde hace 10.000 años hasta el presente.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 122
Holotipo: Ejemplar tipo que define una categoría taxonómica.
Homínido: Miembro de la familia de Hominidae, que en esta obra, incluye a los géneros Ardipithecus,
Australopithecus, Paranthropus y Homo.
Hominización: Proceso evolutivo que permite reconocer los cambios hacia una morfología semejante a
la del género Homo.
Hominoideo: Primate miembro de la superfamilia Hominoidea, que incluye a los gibones, orangutanes,
gorilas, chimpancés y humanos.
Homo: Género definido por Linneo, siendo su holotipo nuestra propia especie, Homo sapiens. En esta
obra, incluye, además de nuestra propia especie, H. habilis, H. rudolfensis, H. ergaster, H. erectus, H.
antecessor, H. heidelbergensis y H. neanderthalensis.
Interestadio: Fase templada incluida dentro de una glaciación.
Interglaciar: Período cálido entre dos glaciaciones caracterizado por una clara expansión de árboles
termófilos.
Isótopo: Átomos con diferente número de neutrones pero mismo número de electrones y protones (es
decir diferente masa atómica). Se conocen como los isótopos de un elemento.
Jaramillo: Subcron de polaridad magnética normal incluido dentro del cron Matuyama, de polaridad
magnética inversa.
Lámina: Lasca de industria lítica de forma alargada y plana. Como mínimo su longitud es dos veces
mayor que su anchura. Las industrias del Paleolítico superior se caracterizan por una gran proporción
de instrumentos elaborados sobre láminas.
Levallois: Tipo de talla de instrumentos líticos que se caracteriza por la preparación previa del núcleo.
Tiene su origen hace unos 300.000-200.000 años.
Lítico: Hecho de piedra.
Loess: Sedimentos depositados por el viento. Se localizan frecuentemente cubriendo las morrenas
glaciares
Matuyama: Cron del Pleistoceno medio de polaridad magnética inversa.
Meiosis: División celular, que reduce el número de cromosomas a la mitad.
Mitocondrias: Orgánulos responsables del metabolismo aeróbico de la célula. Contienen su propio ADN
que sólo se transmite por vía materna.
Modo Técnico 1: Veáse Olduvayense
Modo Técnico 2: Veáse Achelense
Modo Técnico 3: Veáse Paleolítico medio
Modo Técnico 4: Veáse Paleolítico superior
Neolítico: Período cultural humano que se asocia con la aparición de la agricultura, cerámica y
ganadería. En algunas partes de Asia aparece hace unos 10.000 años.
Nodo de cladogénesis: En Cladística, punto de bifurcación evolutiva
OIS: Del inglés "oxygen isotope stage", estadio isotópico del oxígeno. Mediante los OIS se elabora la
curva de paleotemperaturas: aquellos con numeración par, son estadios fríos, mientras que los de
número impar son estadios cálidos.
Olduvayense: Tipo de Industria lítica del Modo Técnico 1. Está constituida por instrumentos
toscamente trabajados: lascas, núcleos, "chopper" y "chopping tools".
Paleoantropología: Estudio de los fósiles humanos. En sentido amplio, estudio de los primates fósiles.
Paleolítico Inferior: Período de la cultura humana que se inicia con los primeros instrumentos de
piedra, hace unos 2,5 millones de años, y finaliza hace unos 300.000-200.000 años. Incluye al
Oduvayense (Modo Técnico 1) y al Achelense (Modo Técnico 2).
Paleolítico Medio (Modo Técnico 3): Período de la cultura humana entre hace 200.000 años y 40.000
años. Se caracteriza por el tipo de talla Levallois.
Paleolítico Superior (Modo Técnico 4): Período cultural que empieza hace alrededor de 40.000 años y
termina hace unos 10.000 años. En Europa se ha dividido en diferentes conjuntos de industrias líticas:
chatelperroniense, auriñaciense, solutrense, gravetiense y magdaleniense.
Paleontología. Ciencia que estudia los seres vivos del pasado, su hábitat y las huellas de su actividad.
Parsimonia: Principio científico que prima el aceptar las hipótesis más simples sobre las más
complejas. Se aplica a la elaboración de los árboles evolutivos prefiriendo aquellos que precisan el
menor número de pasos evolutivas entre las especies.
Permafrost: Suelo permanentemente helado varios metros de profundidad.
ANTROPOLOGIA SOCIAL Y CULTURAL 123
Pleistoceno: La primera época del periodo Cuaternario. Se inicia hace 1,8 millones de años hasta hace
10.000 años. Se divide en Pleistoceno inferior (1.800.000-780.000 años), medio (780.000-128.000
años) y superior (128.000-10.000 años).
Plesiomorfía. En cladística, carácter primitivo o en estado primitivo.
Poligamia: Sistema de apareamiento en el que un individuo tiene más de una pareja durante la época
de celo (Un macho con varias hembras se denomina poliginia, mientras que una hembra con varios
machos, poliandria).
Postcráneo: El esqueleto entero con excepción del cráneo.
Precesión: Fluctuación astronómica que rige la interacción entre los efectos de la inclinación y la
excentricidad de la órbita terrestre.
Primitivo, carácter: Un rasgo presente en el antepasado común de un grupo de especies (ver
Plesiomorfía).
Prognatismo: Proyección de la cara hacia adelante.
Prognato. Con la cara (el morro) proyectado.
Prosimio. Suborden de Primates en la clasificación fenética del grupo, caracterizados por presentar
muchos rasgos primitivos.
Proximal: Más cerca del tronco.
Reloj molecular: Medida del tiempo de la separación entre distintos linajes evolutivos utilizando la
acumulación de diferencias genéticas o mutaciones.
Retromolar (Espacio): Hueco que queda entre el último molar y la rama mandibular. Este espacio es de
mayor tamaño en los neandertales.
Rift Valley (África): Gran valle tectónico situado en el este de África que la recorre desde Mozambique
hasta el norte de Etiopía. Es un área de especial interés en palontología humana. Varias especies de
australopitecos, parántropo, homo y el homínido más antiguo, Ardipithecus ramidus, proceden de esta
área.
Solifluxión: Deslizamiento de las capas superficiales de tierra en laderas con fuerte pendiente
provocada por la acumulación de agua. Frecuente en ambientes periglaciares.
Suprainiaca (Fosa): Depresión en el hueso occipital situada por encima del torus occipital transversal y
que caracteriza a los neandertales.
Tafonomía: Estudio de los procesos que afectan a los fósiles tras su enterramiento.
Taiga: Bosque boreal caracterizado por la abundancia de coníferas.
Taxón: Unidad de clasificación de los organismos (por ejemplo: especie, género, familia, orden).
Toba volcánica. Roca formada por la precipitación de materiales volcánicos.
Torus o toro: Reborde de hueso. Los más comunes son el torus supraorbitario (por encima de las
órbitas) y el occipital.
Travertino: Roca sedimentaria formada en fuentes, surgencias y otros cursos de agua, por la
precipitación del carbonato cálcico que llevan disuelto las aguas.
Tundra: Bioma periglaciar carente de árboles.
Villafranquiense: Periodo sin valor cronoestratigráfico definido por su asociación de fauna. Se
correlaciona con el Pleistoceno inferior y el principio del Cuaternario.