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La Defensa Técnica Como Abogado en Causa Propia-Avl

El documento discute el derecho a la defensa técnica como abogado en causa propia según la ley boliviana y sentencias constitucionales. Explica que la ley permite que un abogado se defienda a sí mismo en un caso penal. Luego resume las protecciones del derecho a la defensa técnica en tratados internacionales y la constitución boliviana. Concluye que un abogado imputado tiene derecho a defenderse a sí mismo en un proceso penal dado que cumple con los requisitos para ejercer como abogado.

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La Defensa Técnica Como Abogado en Causa Propia-Avl

El documento discute el derecho a la defensa técnica como abogado en causa propia según la ley boliviana y sentencias constitucionales. Explica que la ley permite que un abogado se defienda a sí mismo en un caso penal. Luego resume las protecciones del derecho a la defensa técnica en tratados internacionales y la constitución boliviana. Concluye que un abogado imputado tiene derecho a defenderse a sí mismo en un proceso penal dado que cumple con los requisitos para ejercer como abogado.

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LA DEFENSA TÉCNICA COMO ABOGADO EN CAUSA PROPIA

Por: Alan Vargas Lima

LA LEY N° 387 DEL EJERCICIO DE LA ABOGACÍA, de 9 de julio de 2013, en su artículo 7.II


establece como impedimento, que “la servidora y servidor público de profesión abogada o
abogado, está impedido de patrocinar casos particulares, salvo el caso de patrocinio en causa
propia, la de sus ascendientes o descendientes hasta el cuarto grado de consanguinidad o
segundo de afinidad”. (las negrillas me corresponden).

LA SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL N° 0862/2018-S1, de 20 de diciembre,


entre sus Fundamentos Jurídicos ha desarrollado los alcances del derecho a la defensa técnica
durante el desarrollo del proceso penal, y asimismo, también ha hecho referencia a la defensa
técnica como abogado en causa propia, señalando lo siguiente:

“III.1. El derecho a la defensa técnica durante el desarrollo de todo el proceso penal


Este aspecto fue desarrollado por la SCP 0155/2012 de 14 de mayo, que si bien fue
desarrollado en una acción de libertad, es perfectamente aplicable al caso concreto; en tal
sentido la citada sentencia señaló que: “…dentro del sistema jurídico diseñado por la
Constitución Política del Estado, se ha establecido el reconocimiento del bloque de
constitucionalidad integrado por los tratados y otros instrumentos internacionales de
derechos humanos (arts. 256 y 410.II de la CPE), entre ellos se encuentra la Convención
Americana sobre Derechos Humanos.
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos ratificado por Bolivia mediante
Decreto Supremo (DS) 18950 de 17 de mayo de 1982, (elevado a rango de Ley 2119
promulgada el 11 de septiembre de 2000), establece el derecho fundamental de toda persona
sometida a proceso, sujeto a una serie de garantías mínimas, entre las que se encuentra
reconocida la defensa material, expresada como el derecho: “A hallarse presente en el
proceso y a defenderse personalmente o ser asistida por un defensor de su elección, a ser
informada, si no tuviera defensor, del derecho que le asiste a tenerlo; y, siempre que el
interés de la justicia lo exija, a que se le nombre defensor de oficio, gratuitamente, si
careciere de medios suficientes para pagarlo (…).

Por otra parte, la Constitución Política del Estado en su art. 119.II, dispone que toda
persona tiene derecho inviolable a la defensa; es decir, que el Estado proporcionará a las
personas denunciadas o imputadas una defensora o un defensor gratuito, en casos que no
cuenten con los recursos económicos necesarios y según los arts. 8 y 9 del CPP y la
jurisprudencia sentada por el Tribunal Constitucional a través de la SC 1556/2002-R de 16
de diciembre, el derecho a la defensa: ‘…tiene dos dimensiones: a) La defensa material:
que reconoce a favor del imputado el derecho a defenderse por sí mismo y le faculta a
intervenir en toda la actividad procesal -desde el primer acto del procedimiento-, de modo
que siempre pueda realizar todos los actos que le posibiliten excluir o atenuar la reacción
penal estatal; principio que está garantizado por la existencia del debate público y
contradictorio; y, b) La defensa técnica, consiste en el derecho irrenunciable del imputado
de contar con asistencia de un abogado desde el inicio del procedimiento hasta el final de
la ejecución de la condena…’ (…).

Al respecto y según la opinión de Jorge Eduardo Vásquez Rossi, se puede decir que si bien
es importante la defensa material del imputado, la defensa técnica sigue constituyendo, la
más efectiva garantía para el resguardo de sus derechos, sea que se ejerza por el abogado
de su confianza, abogados de Defensa Pública o el defensor de oficio, sostiene que en el
art. 9 del actual Código Adjetivo, le otorga prevalencia a la defensa técnica al declarar su
carácter irrenunciable, ya que con similares características se encuentra contenida y
regulada en los arts. 92 y 94 del CPP; asimismo afirma que, su inobservancia, conforme
a lo establecido por el art. 100 del mismo Código, no sirve para fundar ninguna decisión
contra el imputado.
En ese entendido, se puede establecer que la defensa técnica y la defensa material, se
encuentran estrechamente relacionadas, puesto que para asumir el derecho a la defensa, el
imputado tiene la posibilidad de que ambas puedan concurrir al mismo tiempo durante el
desarrollo de todo el proceso penal, pues nadie puede ser condenado, sin ser previamente
oído y juzgado en proceso legal; sin embargo, la defensa técnica es un derecho que no está
constituido como una facultad o potestad, sino más bien, es un derecho irrenunciable que
trata de precautelar y resguardar el derecho a la defensa del imputado, razón por la cual,
mínimamente debe contar con la asistencia de una persona con conocimiento jurídico, ya
sea el abogado de su confianza o el defensor de oficio designado por la autoridad
competente, pues el incumplimiento de la parte in fine del art. 94 del CPP, no permite utilizar
bajo ninguna circunstancia la información obtenida contra el imputado, situación que
conforme el art. 169 inc. 3) del CPP, constituye actividad procesal defectuosa” (las negrillas
son nuestras).

III.2. La defensa técnica como abogado en causa propia


Como ya se tiene señalado, la Constitución Política del Estado, garantiza el derecho
a la defensa, el mismo que está previsto en su art. 119.II, sosteniendo que: “Toda persona
tiene derecho inviolable a la defensa. El Estado proporcionara a las personas denunciadas o
imputadas una defensora o un defensor gratuito, en los casos que estas no cuenten con los
recursos económicos necesarios”.

De igual forma, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos ratificado por


Bolivia mediante Decreto Supremo (DS) 18950 de 17 de mayo de 1982, (elevado a rango de
Ley 2119 promulgada el 11 de septiembre de 2000), señala en su art. 14.3: “Durante el
proceso, toda persona acusada de un delito tendrá (…) derecho, en plena igualdad, a las
siguientes garantías mínimas: (…) A hallarse presente en el proceso y a defenderse
personalmente o ser asistida por un defensor de su elección…”.

De igual forma, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, ratificada por


Bolivia mediante Ley 1430 de 11 de febrero de 1993, en su art. 8.2 expresa que: “…Durante
el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas:
(…) derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor de
su elección y de comunicarse libre y privadamente con su defensor…”.

A partir de este contexto nacional e internacional sobre la protección y garantía del


derecho a la defensa, el art. 9 del Código de Procedimiento Penal (CPP), establece que: “Todo
imputado tiene derecho a la asistencia y defensa de un abogado desde el primer acto del
proceso hasta el fin de la ejecución de la sentencia. Este derecho es irrenunciable.
La designación del defensor se efectuará sin dilación ni formalidad alguna, desde el
momento de la detención, apresamiento o antes de iniciarse la declaración del imputado. Si
consultado el imputado, no lo elige o el elegido no acepta inmediatamente el cargo, se le
nombrara de oficio un defensor”.
Bajo esta normativa, desde y conforme al bloque de constitucionalidad la
jurisprudencia sentada por este Tribunal Constitucional Plurinacional a través de la SCP
0224/2012 de 24 de mayo, concluyo que:”…uno de los componentes del derecho a la
defensa, y concretamente de la defensa técnica, es el derecho que tiene el imputado a
contar con un abogado de su elección, que ha sido definido como:’ (…) el derecho esencial
del imputado de elegir un jurista que lo asesore y defienda (facultad de elección) desde el
primer momento del procedimiento seguido en su contra‘. (…)
Bajo ese entendimiento, la inviolabilidad de la defensa técnica implica necesariamente el
derecho de contar con un abogado defensor de confianza, es decir, de libre elección por el
imputado, desde el primer acto del proceso hasta el fin de la ejecución de la sentencia,
entendiéndose por primer acto del proceso cualquier sindicación en sede judicial o
administrativa…” (las negrillas nos corresponden).
Ahora bien, de la revisión de toda esta normativa y jurisprudencia, se colige que la
protección del derecho a la defensa como elemento del debido proceso es fundamental para
el Estado Plurinacional, más aun dentro el ámbito penal que involucra la libertad de las
personas; en tal sentido, y conforme el ordenamiento penal vigente se reconoce la defensa
material por el cual el imputado puede ejercer su defensa por sí mismo y, la defensa técnica
que la debe ejercer en su representación un profesional abogado legalmente autorizado para
ello, garantizando de ese modo la efectividad del derecho a la defensa, sobre todo esta última
con la cual se busca una defensa especializada, idónea y plena del imputado.
Bajo este entendimiento se consagra el derecho a la defensa técnica como un derecho
irrenunciable; corresponde entonces, en base a las disposiciones legales desarrolladas,
analizar sobre la defensa técnica cuando el imputado o imputada es abogado o abogada
titulado y autorizado legalmente para ejercer su profesión y decide asumir su defensa en
causa propia; para lo cual si bien la norma constitucional no prevé de manera específica este
supuesto; empero, si la normativa internacional que forma parte del bloque de
constitucionalidad por mandato del art. 410.II de la CPE, cuando refiere que el inculpado
puede defenderse personalmente o ser asistido por un defensor de su elección; asimismo, el
Código de Procedimiento Penal, proclama la defensa técnica que tiene todo imputado de ser
asistido y defendido por un abogado desde el inicio hasta la conclusión del proceso, lo cual
conlleva como lógica consecuencia a que el profesional abogado imputado dentro de un
proceso penal, si cuenta con las condiciones y la especialidad para ejercer su defensa por sí
mismo puede hacerlo en causa propia, ya que de igual manera se estaría cumpliendo con la
garantía constitucional de la defensa técnica.
Asimismo, se deben considerar todos los supuestos contrarios que podrían afectar o
llevar al imputado abogado a una desigualdad procesal ante el órgano represivo y su
contraparte que pondría en riesgo su adecuada defensa técnica, tal es el caso de una eventual
detención preventiva que impediría el continuo seguimiento del proceso o un desgaste
emocional y anímico que no le permitan asumir su defensa con la objetividad requerida, ante
ello debe hacerse efectiva la defensa técnica como garantía fundamental y presupuesto de
validez, que a través del proceso penal se constituye en la preminencia de que el imputado
tiene que estar asistido permanente por un abogado que le asesore y represente, asumiendo
que el derecho a la defensa técnica o profesional es una prerrogativa intangible, que implica
que el imputado no puede renunciar a ella ni el Estado a su obligación de garantizarla.
En tal sentido, ante estos supuestos inconvenientes no significa que se vaya a vulnerar
su derecho a la defensa técnica, pues el hecho de que su elección libre de contar con un
asesoramiento técnico resulte ser en causa propia, no quiere decir que el citado derecho se
haya extinguido o implique una renuncia tácita; puesto que como se tiene desarrollado dicho
derecho es irrenunciable y ante tales circunstancias, haciendo uso de ese su derecho a la
defensa tiene la opción de designar un defensor o pedir que le sea asignado uno de oficio.
De lo anotado se concluye que, la defensa de un abogado o abogada en causa propia
es aplicable desde el marco de las normativas internacionales e internas descritas, tomando
en cuenta que estas resguardan la inviolabilidad de la defensa y la libre elección de un
defensor, no dejando de lado la norma específica que regula el ejercicio de la abogacía (Ley
387), la cual además posibilita al profesional abogado su patrocinio en causa propia, cuando
en su art. 7.II señala que: “La servidora y servidor público de profesión abogada o abogado,
está impedido de patrocinar casos particulares, salvo el caso de patrocinio en causa propia,
la de sus ascendientes o descendientes hasta el cuarto grado de consanguinidad o segundo de
afinidad”; por lo que, el abogado puede ejercer su derecho a la defensa técnica en causa
propia.”

Common questions

Con tecnología de IA

The technical defense plays a pivotal role in ensuring a fair trial for self-representing lawyers, as it reinforces the need for specialized, competent legal assistance. While a lawyer can self-represent, the Bolivian legal system emphasizes the inseparability of technical defense from fair trial guarantees, insisting on an objective, competent legal advisor's presence. Limitations arise if a conflict, such as emotional or resource-related disadvantages, impacts the accused lawyer's capacity to self-represent effectively. In such cases, the justice system mandates the assignment of a lawyer to preserve fair trial rights and prevent procedural inequality, ensuring that every accused receives unbiased legal advocacy .

The application of 'causa propia' (self-representation by a qualified lawyer in their case) can significantly affect trial dynamics in Bolivia. It inherently challenges traditional courtroom roles by combining the accused's personal interests with professional legal strategy, potentially leading to biases in self-presentation. While it allows for personalized defenses, ensuring legal robustness and proficiency, it may increase the risk of a subjective emotional approach. Furthermore, it poses potential procedural challenges if self-representation results in strategic or resource disparities against prosecution. Therefore, 'causa propia' requires rigorous adherence to procedural impartiality and fairness to maintain the integrity of the judicial process .

International treaties, such as the American Convention on Human Rights and the International Covenant on Civil and Political Rights, ratified by Bolivia, significantly influence its legal framework by integrating into the constitutional block. These treaties ensure that every accused individual can defend themselves personally or be assisted by a chosen attorney, thereby reaffirming the right to a defense as inviolable and supporting its irreducibility under Bolivian law. Consequently, Bolivian legislation mandates legal representation from the arrest or first procedural act through to the end of a sentence, ensuring legal counsel is available to the accused even without personal choice or financial resources .

The Bolivian legal system mitigates procedural disadvantages for self-representing accused individuals by mandating the presence of technical defense as an irrenunciable right. This entails that, even in cases of self-representation, a legal advisor is accessible to guide and ensure procedural rigor. If self-representation threatens the fairness or impartiality of proceedings, the courts are empowered to appoint a public defender, thus safeguarding the accused from potential inequities. This balance between self-representation and mandatory legal guidance underlines Bolivia's commitment to maintaining justice and due process integrity .

A Bolivian lawyer can legally represent themselves in a criminal proceeding when acting in 'causa propia' (own cause) as allowed by the legal provisions. The Constitution and associated laws permit a defense either personally or through an attorney of choice, aligning with international norms. Additionally, Law 387 provides specific regulations, allowing a public servant lawyer to offer 'causa propia' sponsorship, including cases involving their close family up to the fourth degree of consanguinity or second of affinity. This autonomy respects the lawyer's professional competence while inherently protecting their right to defense .

Bolivia provides several legal protections for an accused person who cannot afford an attorney, primarily by guaranteeing the irrenunciable right to legal defense throughout the legal process. This includes the provision of a state-appointed public defender or a court-appointed lawyer if the defendant cannot choose an attorney themselves due to financial constraints. This provision aligns with international standards stipulated in treaties like the International Covenant on Civil and Political Rights, ensuring that regardless of economic status, the accused has competent legal representation to uphold justice and due procedural fairness .

Bolivia's adherence to international human rights conventions exerts profound implications on its domestic legal practices, particularly concerning criminal defense. By integrating treaties like the American Convention on Human Rights, Bolivia aligns its legal framework with international norms that safeguard the accused's rights to defense, legal representation, and fair trial procedures. This adherence obligates Bolivia to ensure all individuals, irrespective of economic status or choice, receive competent legal assistance from the outset. It promotes judicial transparency and procedural equity, aligning national legislation with global human rights standards, thus enhancing the justice system's credibility and accountability .

The Bolivian legal framework reconciles the potential conflict between an accused's right to a fair trial and self-representation by enforcing the irrenunciable right to technical defense. This ensures that even when choosing self-representation, the accused retains access to a legal advisor. The system integrates international principles guaranteeing personal defense or legal assistance choice. It establishes mechanisms to appoint a lawyer should self-representation compromise procedural fairness or objectivity. This balance aims to uphold due process and equality before the law, ensuring self-representing defendants receive necessary legal assistance to avoid structural disadvantages .

The distinction between material and technical defense is significant as it outlines two different roles in the defense of the accused. Material defense allows the accused to participate in the legal process directly and conduct actions to reduce or mitigate state penal reactions personally. It is recognized as a personal right, emphasizing the accused's presence and participation in the trial. On the other hand, technical defense refers to the accused's inviolable right to legal assistance from an attorney throughout all phases of the criminal process. Technical defense is considered the most effective guarantee of securing the accused's rights, as it involves expert legal representation, whether chosen by the accused or provided by the state if they lack resources .

The primary legal sources shaping the right to defense in the Bolivian criminal justice system include the Constitution of Bolivia, specifically Article 119.II, which guarantees the inviolable right to defense. Additionally, the Code of Criminal Procedure (CPP) specifies the irrenunciable right to legal counsel throughout the legal process. International treaties such as the American Convention on Human Rights and the International Covenant on Civil and Political Rights further strengthen these rights by integrating into the national legal framework, ensuring the accused's right to either self-defense or legal representation by choice .

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