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Cuando Visites A Un Enfermo Version Digital PDF

Este documento ofrece orientaciones sobre cómo realizar una visita pastoral a un enfermo de manera efectiva. Enfatiza la importancia de centrarse en la persona enferma, aceptar sus sentimientos, hablar sobre temas significativos como la fe y las relaciones, y brindar consuelo a la luz del Espíritu Santo. También destaca la necesidad de escuchar activamente, crear un ambiente de confianza y transmitir paz.

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Este documento ofrece orientaciones sobre cómo realizar una visita pastoral a un enfermo de manera efectiva. Enfatiza la importancia de centrarse en la persona enferma, aceptar sus sentimientos, hablar sobre temas significativos como la fe y las relaciones, y brindar consuelo a la luz del Espíritu Santo. También destaca la necesidad de escuchar activamente, crear un ambiente de confianza y transmitir paz.

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Cuando visites

a un enfermo
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2

VISITA PASTORAL

Se centra en:
• La persona enferma, rostro de Cristo.
Un aporte de Editorial SAN PABLO (Padres y Hnos. Paulinos).

• Aceptar las áreas de tensión, en todas las


dimensiones, también en la religiosa.
• Confortar a la luz del Espíritu a través del
afrontamiento de la situación, los senti-
mientos...
• Ayudar a la persona a expresarse ella
misma.
• Hablar de lo que es... (como un paso a lo
que debería ser).
• Ser específico: en lo que se hace, piensa o
siente.
• Ser de ayuda favoreciendo un compartir
íntimo a la luz de la fe y de la obra de
salvación de Jesús.
• Dios y tu relación personal con Él.
• Hablar de las relaciones significativas de
la persona.
• Ser comprensible y empático, como Jesús.
• El Nombre Trinitario: Padre, Hijo y Espí-
ritu Santo.
3

EL ARTE DE
VISITAR BIEN

Un aporte de Editorial SAN PABLO (Padres y Hnos. Paulinos).


Visitar es un acto de generosidad. Visitar
bien es un arte.
Hay visitas breves que confortan, otras
largas que cansan; hay visitas que molestan,
otras que hacen madurar.
El visitar no se improvisa. Exige tener
una motivación transparente y desintere-
sada. Implica madurez afectiva y sano equi-
librio emocional. Demanda respeto abso-
luto a las ideas, la religión, las opiniones,
valores del visitado. También conocimiento
de técnicas relacionales y claros objetivos
para explicar la presencia.
El visitador no busca protagonismos, no
debe imponerse.
Ha de trabajar en equipo, con un
proyecto organizado, con humildad, senci-
llez, deseando aportar y aprender.
4 Mateo Bautista

Toda visita debe ocasionar una sana


relación de ayuda.
El visitador no se defiende ni ataca;
no impone; expone sus criterios, dejando
siempre en libertad.
La visita del agente pastoral no ha de
hacer proselitismo de ningún tipo. La
del voluntario ha de ser respetuosa con el
hecho religioso, y mediadora, para conse-
guir a un agente pastoral si el enfermo lo
solicita.
El visitador ha de recordar que solo
se producen encuentros verdaderamente
humanos y educativos cuando se dan
auténticas relaciones interpersonales; nunca
cuando son, de forma exclusiva, a nivel de
roles o profesiones.
Cuando visites a un enfermo 5
ESCALA PARA CONOCER
LA EVALUACIÓN
DE NUESTRO ARTE RELACIONAL
(tal como era al principio y cómo ha de ser al final)

INCONSCIENTEMENTE
COMPETENTE
4
INCONSCIENTEMENTE
CONSCIENTEMENTE
COMPETENTE COMPETENTE
3
CONSCIENTEMENTE
CONSCIENTEMENTE
COMPETENTE
INCOMPETENTE
2
CONSCIENTEMENTE
INCOMPETENTE
1
INCONSCIENTEMENTE
INCOMPETENTE
6

PERFIL DEL AGENTE


PASTORAL DE LA SALUD
Un aporte de Editorial SAN PABLO (Padres y Hnos. Paulinos).

Ante todo, es una persona de honda


experiencia de Dios, de fuerte oración,
nutrida en la vida sacramental, que expe-
rimenta fuertemente en su vida la gracia y
la presencia de Dios, y también su ausencia;
que purifica la propia vida desde la fe y el
sufrimiento; que acepta el misterio de la
debilidad de un Dios crucificado; que está
en comunión con la comunidad eclesial
de quien recibe delegación, preparación y
alimento espiritual.
Que posee buena preparación teológica,
y conocimiento de la doctrina cristiana y
de la Biblia para dar «razones de esperanza»
cuando sea cuestionado. La Palabra de
Dios lo ayudará a reconfortar, a encontrar
motivos de esperanza y a dar sentido a las
situaciones humanas.
Cuando visites a un enfermo 7
Precisará una visión clara de la obra de
Cristo Redentor, así como de la misión de la
Iglesia frente al contexto de un pluralismo
religioso, sin prejuicios o juicios morali-
zantes; que despliega gran creatividad reli-
giosa.
Es una personalidad muy humana, es
decir, amable, altruista, generosa, dispo-
nible, gentil y abierta a todo lo existente en
la mente y el corazón del hombre.
Que conoce suficientemente los
componentes de su persona: los nega-
tivos para corregirlos y los positivos para
potenciarlos y sacarles fruto. Así es equili-
brio psicológico; sana motivación; control
emocional; buena reputación y estima;
facilidad de comunicación con el enfermo,
su familia y profesionales; saber trabajar en
equipo; ser perseverante; de mentalidad
abierta; deseoso de aprender y perfeccio-
narse.
Que maneja la estructura y funciona-
miento del centro hospitalario. Este es muy
diferente al de la parroquia. El hospital es
una síntesis de todo lo que acontece en la
sociedad. Tiene todo tipo de gente: ejem-
plares y no, de diferentes credos religiosos
8 Mateo Bautista

y de distintas escalas de valores, culturas y


clases sociales...
Que tiene una fe indestructible en el
valor y significado de la vida. Y mucha
esperanza fundamentada en su fe en Jesús
que es culminación de la historia y «que
enjugará todo dolor y llanto» (Apo 21,4).
Persona experta en «medicar el dolor
del alma».
Finalmente, es rico en gratuidad.
Abierto a aprender constantemente del
aporte de los mismos enfermos. Exponente
del don de la generosidad, que oferta un
tesoro que puede ser rechazado o recibido
con indiferencia. «Gratis lo han recibido.

«
Denlo gratis». (Mt 10, 8).

«
El agente pastoral de la salud ha de
encarnar el estilo mismo de Jesús, sano,
saludable, sanador, saneador y salvador.
9

PASOS EN
UNA VISITA PASTORAL

Un aporte de Editorial SAN PABLO (Padres y Hnos. Paulinos).


¿Cómo llevar a cabo una visita pastoral?
¿Qué decir, qué hacer, cómo presentarse...?
Veamos algunas sencillas indicaciones
que pueden ayudarnos.

1. PRESENTARSE UNO MISMO, dando


suficiente información para responder
las preguntas básicas que los enfermos
no pueden hacer: «¿quién es usted?,
¿cuál es su función en el hospital?, ¿por
qué viene usted a visitarme?». Permitir
que los enfermos nos observen.

2. CREAR UNA ATMÓSFERA, pregun-


tando cuestiones apropiadas que mues-
tren interés, respeto y deseo de ayudar.
Crear una comunicación basada en
10 Mateo Bautista

la confianza y en la apertura. Sentirse


presente física y psicológicamente
serenos, desangustiados, para transmitir
paz y deseos de compartir.

3. ESCUCHAR, respondiendo al conte-


nido, a los sentimientos y al sentido
que dan las personas a sus palabras, de
tal modo que se sientan escuchados y
entendidos..., y reconociendo lo que no
dicen con palabras. La empatía puede
comunicarse no verbalmente.

4. HABLAR, yendo más allá de la simple


respuesta:
• Manifestando lo que siente: «Me
sentí muy triste cuando me dijiste
aquello»...
• Ofreciendo una indicación: «Posi-
blemente deberías decírselo».
• Estructurando la solución empá-
tica a un problema: «¿Has intentado
buscar otras alternativas?».
• Facilitar la expresión de sus senti-
mientos: «¿Cómo te sentiste cuando
ella te abandonó?».
• Mostrando sano interés por lo
Cuando visites a un enfermo 11
comunicado: «¿Qué es lo que le
prometió?».
• Dando permiso para que salgan las
tensiones espirituales y abordarlas a
la luz de la fe.
• Nombrando un momento sagrado:
«Siento entre nosotros la presencia
de Jesús».
• Traer a colación un momento de
la vida o enseñanza de Jesús rela-
cionados con la situación vital del
enfermo.
• Animando: «Yo creo que de la mano
del Señor lo puede lograr».
• Orando con una plegaria bíblica y
personal del mismo enfermo, si es
posible, y del agente pastoral.
• Dando una bendición: «Que el
Señor sea tu esperanza en esta difi-
cultad».

5. HACER, llevando a cabo un servicio


para otro a petición suya, como orar,
ofrecer una bendición, celebrar algún
sacramento, ofrecer un vaso de agua...

6. CAPACITAR PARA HACER, ofre-


ciendo la posibilidad de ser útil servir.
12 Mateo Bautista

Dando al otro el sentido de utilidad


y participación en el ministerio.
Haciendo saber cuánto su historia o su
compartir nos ha impactado... Facili-
tando el ministerio entre los pacientes
de una misma habitación o familiares.
Utilizando algunos dones o capacidades
en nuestras oraciones... Invitando a la
gente a escribir sobre sus experiencias
de enfermedad y de fe, etc.

7. ESTAR ALLÍ, ofreciendo el apoyo de


nuestra presencia.

8. DECIR ADIÓS, cerrando o conclu-


yendo nuestra relación o comunica-
ción. Es la oportunidad de decir «cosas
profundas» si es que aún no han sido
dichas. Verbalizar lo significativo de
nuestra relación o acompañamiento. Se
puede dar un abrazo, un buen deseo,
una oración, una bendición...
13

CUANDO VISITES A
UN ENFERMO

Un aporte de Editorial SAN PABLO (Padres y Hnos. Paulinos).


1. No te dejes obsesionar por su enfer-
medad o incapacidad física. Actúa con
realismo y naturalidad.

2. Son necesarias la sencillez y una gran


delicadeza. No olvides que el dolor
agudiza la sensibilidad.

3. No lo compadezcas nunca. No le
demuestres lástima jamás. Manifiéstale
que te entregas a él sin reservas.

4. Lo mejor que puedes aportar a un


enfermo es ayudarlo a encontrarse a sí
mismo. Edificar sobre mentiras es cons-
truir sobre arena. Aunque haya perdido
mucho, siempre le quedará algo. Sobre
14 Mateo Bautista

este algo, con fe y esperanza, se ha de


edificar.

5. A veces será necesario darle alguna cosa,


pero siempre será necesario darte a ti
mismo.

6. Para comprender al enfermo es nece-


sario situarse en su lugar. No es fácil. De
no hacerlo es inútil discutir y razonar
con él.

7. Alguien se preguntará: «¿Qué puedo


decirle yo al enfermo?». No es necesario
tanto preguntar, ni hablar, sino escuchar.
La escucha abre las puertas del corazón.
Y después vendrá el diálogo empático,
como lo haría Jesús.

8. Con la disposición activa de la escucha


superarás la ansiedad por quedar bien,
la superficialidad del charlatán, la
tendencia a enjuiciar, la impaciencia
ante el silencio, el formular consejos no
solicitados, las ganas de predicar...

9. Refleja el amor siempre presente de


Cuando visites a un enfermo 15
Dios. Pero no es el amor de Dios lo que
tienes que probar, sino el tuyo. Y esto

«
no se prueba con palabras.

AYUDAR es intervenir participativa-


mente para que la otra persona reactive
todos sus recursos (materiales, técnicos

«
y relacionales); si no los tuviera, ofrecér-
selos para que, integrados, dé vía libre a su
problema y a su persona.
16
ESCUCHAR,
SIEMPRE ESCUCHAR

La vida es un matrimonio de hablar-es-


cuchar.
Una de las necesidades mayores de toda
Un aporte de Editorial SAN PABLO (Padres y Hnos. Paulinos).

persona es la de ser escuchada.


Y lo es, especialmente, para el que
vive en el campo de concentración de la
enfermedad porque favorece la libera-
ción de tensiones, disminuye la soledad,
se comparten inquietudes, se abren hori-
zontes nuevos, se crea un sentido de comu-
nión...
Escuchar es un acto aparentemente
simple, sin embargo, pocos dominan el arte
de la escucha y pocos poseen la aptitud y la
actitud de escucha.
Nuestra cultura no favorece en absoluto
el adiestramiento para la escucha. Todo lo
contrario. Subimos el tono; no perdemos
ocasión para introducir la propia palabra:
oportuna o importuna; interrumpimos las
frases de los otros; tomamos la palabra y no
la dejamos; hablamos a la vez que lo hacen
Cuando visites a un enfermo 17
otros; nos piden escucha y nosotros solo
oímos...
Dios nos ha dado dos orejas y una
lengua, para que al menos escuchemos el
doble de lo que hablamos.

« Escuchar es HOSPITALIDAD.
«
18

OBSTÁCULOS PARA
LA ESCUCHA
Un aporte de Editorial SAN PABLO (Padres y Hnos. Paulinos).

Es difícil ponerse en actitud de escucha,


y más difícil es escuchar sin interferencias,
con imparcialidad, sin prejuicios.
Se escucha no solo con los oídos. Se
escucha con toda la persona: los ojos, las
manos, los gestos, los labios, las posturas del
cuerpo...
Se escucha con el corazón, aceptando
todos los sentimientos del otro, respetando
los silencios, los llantos...
Se escucha con el respeto, la educación,
la paciencia, poniendo al otro como centro.
Se escucha al otro cuando yo mismo me
escucho, cuando escucho a la naturaleza,
cuando escucho a Dios.
Tomar conciencia de los obstáculos que
condicionan la escucha es el mejor camino
para mejorarla.
Cuando visites a un enfermo 19
He aquí los principales obstáculos:
• La ANSIEDAD por saber cómo
proceder y salir airoso.
• La SUPERFICIALIDAD ante las
pausas, el silencio prolongado...
• La DISTRACCIÓN con la que se
pierde el hilo de la conversación y de la
necesidad del ayudado.
• La PASIVIDAD, que nunca llega a
confrontar sana y serenamente.
• La tendencia a CALCULAR: todo tiene
que estar controlado: qué decir, qué
callar, cómo hacer...
• La tendencia a JUZGAR, analizándolo
todo con moralismo.
• La tendencia a PREDICAR y
RECITAR... y a aburrir.
• La tendencia a SELECCIONAR tipos
de enfermos, temas, tiempos, evitando
confrontarnos con la realidad, la que si
es asumida hace madurar.
Ciertamente, cuanto más escucha uno
y ve escuchar a otros más comprende la
necesidad de mejorar su actitud de escucha.
20 Mateo Bautista

« ¿Quién hay en el mundo que escuche?


Aquí estoy yo; este soy yo con mi
desnudez, mis heridas, mi culpa secreta,
mi desespero, mi rendición, mi dolor que
no puedo expresar, mi terror, mi aban-
dono. Escúchame siquiera durante un día,
una hora, un momento para que así, al

«
menos, yo pueda morir en mi desierto, en
mi solitario silencio. ¡Oh, Dios! ¿No hay
alguien que me escuche?
Séneca
21

CUIDAR LAS RESPUESTAS

Un aporte de Editorial SAN PABLO (Padres y Hnos. Paulinos).


¿Cómo son nuestras respuestas verbales?
¿Son las que más pueden ayudar?
Veamos los tipos más comunes de
respuestas con el fin de que nos confron-
temos con nuestro estilo relacional para
mejorarlo.
La calidad de vida pasa por la calidad
relacional, a todos los niveles.

A. RESPUESTA DE JUICIO MORAL.


Es de tipo evaluadora, es decir, que
contiene un juicio moral (criticador o
aprobador) en relación con los demás.
Se hace las veces de censurador moral.

B. RESPUESTA INTERPRETATIVA.
Es interpretación de lo que ha dicho.
Tú comprendes lo que ha dicho,
pero comprendes lo que te conviene
22 Mateo Bautista

comprender. Busca lo que a ti te parece


esencial, pues tu mente trata de encon-
trar una explicación. En realidad,
distorsiona lo que la otra persona quería
decir, deforma su pensamiento.

C. RESPUESTA CONSOLADORA. Es
de apoyo; procura dar ánimo, consuelo
o compensación. Te condueles dema-
siado y piensas que hay que evitar que
el otro dramatice.

D. RESPUESTA INVESTIGADORA.
Te apresuras por saber más. Orienta
la conversación o el encuentro hacia
lo que te parece importante. Presume
que la otra persona no quiere decir lo
importante o que simplemente pierde
el tiempo. Guía a la otra persona hacia
lo que te interesa o te parece más fácil.

E. RESPUESTA DE SOLUCIÓN INME-


DIATA. Tiende a dar una solución
inmediata al problema. Ves rápida-
mente la solución o la salida que crees
que te serviría a ti mismo. No espera
saber más. Es cierto que este método
Cuando visites a un enfermo 23
te permite liberarte del otro y de sus
quejas.

F. RESPUESTA EMPÁTICA.
Es comprensiva y refleja un esfuerzo
para entrar de manera sincera y real en
el problema, de la misma manera que es
vivido por la otra persona. Tú quieres,
ante todo, verificar que ha compren-
dido lo que ha sido dicho. Esta actitud
permite que el interlocutor se exprese
con más soltura, puesto que él puede
cerciorarse de que tú lo escuchas sin
prejuicio. Da protagonismo al interlo-
cutor y sirve de trampolín para dar vía
libre al problema y a la persona.
24

CUIDAR EL LENGUAJE
DEL SUFRIMIENTO
Un aporte de Editorial SAN PABLO (Padres y Hnos. Paulinos).

El lenguaje sobre el dolor y el sufri-


miento es tan antiguo como la historia de
la humanidad.
Como a lo largo de milenios, también
en nuestros días, una pléyade de hombres
y mujeres, viejos y jóvenes, ricos y pobres,
cultos e ignorantes, inocentes y culpables
inician cada día un sinuoso viaje por el
mundo negro del sufrimiento.
El sufrimiento es el «caballo de batalla»
de la teología, la filosofía; de todos los
saberes, de las ideologías y de los sistemas
sociales. Es un toro demasiado grande para
«torearlo».
El hombre deseoso de encontrar una
«lógica» a este problema o misterio ha
ido formando un cúmulo de expresiones
Cuando visites a un enfermo 25
lingüísticas fruto de su fe, su conocimiento
técnico, su concepción de la vida, su sentido
común y su actitud ante el sufrimiento.
Existen expresiones de rebelión, de
indagación, de frustración, de resignación...,
pero también de moderación, petición
de auxilio, confianza en la fe, fuentes de
sentido y solidaridad.
Nunca el corazón es más sensible que
cuando sufre. Detrás de cada expresión se
puede desatar un mundo de emociones.
A veces es mejor regalar presencias que
palabras, sin embargo, no olvidemos que
muchas personas en sufrimiento quedaron
más heridas porque esperaban una palabra,
una sola palabra que nunca llegó; porque,
aunque salió de la mente y el corazón de
quien quería ayudar, se estranguló para
siempre en el vacío del silencio, de la pena,
de la impotencia y de la incapacidad rela-
cional.
Es fundamental que nuestro lenguaje
refleje una concepción sana, saludable y
sanadora sobre el sufrimiento.
26

FRASES QUE NO CONSUELAN


NI AYUDAN
Un aporte de Editorial SAN PABLO (Padres y Hnos. Paulinos).

En el diálogo con el enfermo o sufri-


miento cuidemos con esmero nuestro
lenguaje; que sea siempre respetuoso,
discreto, oportuno y empático.
Evitemos siempre estas expresiones:
• Es la voluntad de Dios.
• Dios nos manda solo aquello que
podemos soportar.
• Dios pone a prueba a aquellos que más
ama.
• Dios hace lo que más nos conviene.
• Jesús también sufrió. ¿Por qué no tú?
• Dios se lo ha llevado. Lo necesitaba
junto a Él.
• Los designios de Dios no son nuestros
designios.
• Dios no cierra una puerta sin abrir una
ventana.
Cuando visites a un enfermo 27
• Cuando te quejas de Dios, demuestras
poca fe.
• La enfermedad es un mensaje que Dios
envía para que cambiemos de vida.
• ¡Ánimo, otros están peor!
• El destino lo ha querido así.
• Hemos nacido para sufrir.
• Sé fuerte. No llores.
• El tiempo cura todas las heridas.
28

MATEO BAUTISTA

Mateo Bautista García nació en Alba de Tormes,


provincia de Salamanca, España, en 1960.
Es religioso sacerdote de la Orden de San Camilo.
Licenciado en Teología Moral y en Teología Espiritual,
Doctor en Teología de la Pastoral de la Salud.
Es autor de más de 60 libros en diversas temáticas.

Email: mateobautistagarcia1@[Link]
Web: [Link] / [Link]
Facebook: [Link]
padremateobautistagarcia
29

Libros de Pastoral de la Salud y


Pastoral del Duelo, de P. Mateo Bautista,
editados por SAN PABLO, en Perú:

• Cuando visites a un enfermo


• Ministro de la Comunión
• Para mi amigo enfermo
• Resurrección. Grupo de mutua ayuda
en duelo
• Sanar la muerte de un ser querido
• Los duelos de Jesús y María
• La alegría de ser agente de pastoral de
salud.

[Link]
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