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Asesor
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
PSICOLOGÍA
MEDELLIN
2012
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1. IDENTIFICACIÓN DEL PROYECTO
Si bien es cierto que la población entre los 20 a 25 años presenta mayores tasas de
consumo de SPA, la adolescencia es la etapa de inicio para el consumo de éstas tanto
legales como ilegales; éstos, en la búsqueda de su identidad y por tratar de armonizar
de la mejor manera con su grupo de iguales, realizan algún tipo de comportamientos
respondiendo a las exigencias sociales y psicológicas con las que se está enfrentando,
forjando su propia identidad1, por eso en ese momento en el que más necesita una
identidad el joven busca diferentes recursos que contribuyan a formarla, en ocasiones
adoptando opciones no aceptadas socialmente, presentándose como un factor de
riesgo el no tener a su disposición figuras significativas que estén al cuidado de él.
En este sentido, integramos la investigación en tres momentos claves: la primera
etapa, de rastreo bibliográfico, búsqueda de antecedentes y categorías centrales para
1
Ello refiere a la gestión relacional de Sí, que es la actividad Psíquica por la cual el individuo trabaja
sobre su condicionamiento social (es decir, sobre sus expectativas, sus límites y la tensión entre los dos),
con el fin de forjar una identidad personal y de actuar en relación a los otros (Bajoit & Franssen, 1995).
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dirigir el trabajo; como segundo momento está el trabajo de campo, proceso de
entrevistas que nos permite acceder de manera directa al tema de interés con
experiencias y relatos de las personas que consumen sustancias psicoactivas (dos
personas no institucionalizadas; es decir que no estén atravesadas por una entidad en
la que estén o hayan realizado un proceso para el consumo de sustancias
psicoactivas), y por último un momento de sistematización del análisis de los hallazgos
y elaboración del articulo a modo de síntesis y conclusión del proyecto investigativo.
Se ubica el Ser en una posición frente al hecho de las adicciones, a los causantes y
formas en las que éste como persona libre se contacta con las drogas, sujetado a
dichas sustancias y con el medio a través de las experiencias que le envuelven, de
este modo “el hombre comienza su labor cognoscitiva tomando conciencia de su
mundo interno experiencial, de sus vivencias (...). También percibe el mundo externo
de acuerdo con su realidad personal y subjetiva (sus necesidades, deseos,
aspiraciones, valores y sentimientos), es decir con un enfoque de adentro hacia fuera”
(Martínez, 1982).
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Hace alusión a la manera como se va entender a las personas que consumen psicoactivos,
anteponiendo que desde la concepción humanista existencial prevalece el Ser, quien está cargado de
potencialidades y de él subyace su esencia.
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hombre tiene frente a la influencia de los instintos, la herencia y el medio ambiente,
que aunque cumplen un papel importante en la vida de cada ser no lo predestinan ni
determinan.“Con relación a los instintos el hombre los posee, más no son ellos los que
lo poseen a él; a manera de ejemplo podemos decir que el animal "es" instinto, en
cambio el hombre posee instintos. Frente a la herencia y el medio ambiente, así como
ante los instintos, el ser humano puede encontrarse condicionado más no
pandeterminado, totalmente finalizado y predestinado” (Martínez) Por lo tanto, el uso
nocivo 3 de sustancias psicoactivas se apoderan de la capacidad de elección,
impidiendo el poder de oposición del espíritu y oscureciendo el ser libre del hombre.
De esta manera se pierde la voluntad para la búsqueda de un sentido claro y personal
que le de valor a la vida y se encuentran diferentes pseudosentidos que justifican la
problemática.
Ahora bien, desde la perspectiva humanista existencial, referido al Ser que consume,
Martínez cita a Acevedo quien manifiesta que “El drogadicto no es una entidad
patológica, es, ante todo, un ser humano. Independiente de su estructura psicológica,
de su realidad social, de su sistema familiar, es un ser humano y por lo tanto con
posibilidad de cambio” (Martínez, 2007: 6); es por ello que desde esta perspectiva no
se considera enmarcar al ser humano como un “sujeto” sujetado a una adicción, sino
como un ser humano que atraviesa por un vacío en su existencia, para ello Martínez
nos muestra dos de las mayores tendencias para explicar este fenómeno: “El modelo
de adicción como enfermedad y el modelo adaptativo de la adicción. En el primero se
considera la adicción como una enfermedad, un problema ante el cual se es impotente
y por ende liberado de la responsabilidad del sujeto; es un modelo en donde las
características inherentes a la droga son supravaloradas, mientras el ser humano es
reducido. En cuanto al modelo adaptativo se considera la adicción como una elección
mal- adaptativa, como la expresión de un síntoma o metáfora del iceberg,
contextualizada dentro de una carencia de integración construida a través de diferente
factores de riesgo a los que el individuo se expuso” (Martínez, 2007: 7) pero no se
puede enmarcar el hombre únicamente en estos dos modelos porque sería una visión
reduccionista de éste, ya que se considera importante tomarlo como un ser social,
familiar, genético, que viene cargado de factores predisponentes que están latentes a
lo largo de su existencia y que en cualquier circunstancia se pueden presentar
detonantes que activen su aparición.
3
Involucra una de las cuatro etapas del consumo de sustancias psicoactivas, la cual se caracteriza por
consecuencias negativas en las áreas de desempeño y al malestar subjetivo asociado.
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Villanueva (1993) por otro lado, integra una serie de factores que influyen e intervienen
en el proceso de desarrollo y establecimiento de la personalidad en la vida de todo ser
humano, de esta manera puede darse cuenta del conjunto de elementos que deben
tenerse en cuenta para la comprensión de una persona que consume sustancias
psicoactivas. Comenzando con la revisión de los factores, se encuentran los Básicos,
estos son los que “constituyen la base fisiológica sobre la cual se estructura la
personalidad, contempla los genéticos, congénitos y fisiológicos adquiridos (…)
continuando con los Predisponentes, que se refieren a las experiencias tempranas en
la vida (en las primeras etapas del desarrollo), como son el maltrato verbal y físico, la
pérdida de un ser querido, etc., que predisponen a un sujeto a adoptar un estilo de
vida u otro (...) luego se tienen los Facilitadores, se refieren a las circunstancias
socioculturales en las que se desarrolla la persona y que facilita la adopción de
conductas, creencias valores, etc. (…) igualmente los Precipitantes, son los que
disparan la aparición de algunos rasgos de personalidad que se hallaban latentes (…)
y finalmente los Determinantes, son los que determinan la posición que una persona
va a tomar ante su propia vida” (Villanueva, 1993).
Continuando, éstos se articulan al núcleo central del ser humano; es decir, el sí mismo
o “yo” como el origen, portador, y regulador de los estados y procesos de la persona,
entendiendo “el consumo como una forma en la cual ese núcleo central, aún no ha
sido lo suficientemente estructurado, pues es posible que todas las valoraciones que el
individuo hace de sí, estén excesivamente influenciadas por las valoraciones que
hacen los otros, llevando esto a encontrar en la conducta adictiva la forma de
equilibrar, las valoraciones internas con respecto a las externas que hacen él mismo y
los demás acerca de sí” (Cuervo, Giraldo, & Ochoa, 2009).
Guardando relación con los factores ya expuestos, la OMS (1974) plantea una
definición de la farmacodependencia, donde se pueden ver en principio implicados los
factores básicos y precipitantes: “Es el estado psíquico y a veces físico causado por la
interacción entre un organismo vivo y un fármaco, caracterizado por modificaciones del
comportamiento y por reacciones que comprenden siempre un impulso irreprimible a
tomar el fármaco en forma continua o periódica, a fin de experimentar sus efectos
psíquicos y a veces para evitar una sensación de malestar que surge al dejar de
consumirlo".
En continuación de esta misma línea, la psicología humanista existencial opta por una
visión de hombre que busca alcanzar su autorrealización y desarrollar su potencial. En
el marco de la farmacodependencia “se podría entender la conducta adictiva como una
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desviación que hace el individuo en el pleno desarrollo de sus potencialidades,
ocasionado posiblemente por la presencia de elementos perturbadores que a lo largo
de su historia orientaron la conducta a una manifestación inmadura (adicción), donde
solo se presenta “subjetivamente satisfactoria” hasta cierto punto y completamente
ausente de lo objetivamente eficaz” (Cuervo, Giraldo, & Ochoa, 2009).
Por otro lado, se propone que el ser humano tiene la capacidad de auto
representarse, de simbolizar y concretar al mundo tal y como lo concibe y de
distinguirse a sí mismo del mundo exterior para autoafirmarse; de esta manera “la
farmacodependencia es una forma de negar o distorsionar la simbolización, lo que
puede llevar al individuo al desarrollo de la neurosis” (CIAF) y a otras posibles
maneras de relación.
Siguiendo a Martínez (2002), quien retoma los planteamientos de Frankl (1994, 2001)
describe que el consumo de sustancias psicoactivas es la expresión de una
problemática humana más profunda llamada vacío existencial, que se refiere a la falta
de un sentido de vida, de una misión y de valores personales que estructuren la
existencia.
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sustancias y al momento histórico, se le dan ciertos significados, como por ejemplo,
que es una búsqueda de introspección que permite el desarrollo de estados de
sensibilidad relacionándolo con una visión más individualista y hedonista de la vida. Se
consume para disfrutar el momento y lo que importa es el propio goce, y en el contexto
hay un mayor estigma del consumidor y se le margina. Quienes consumen, lejos de
estar integrados, viven en el mundo de la marginalidad” (Perez, Castrillón & Cano,
2006) y de la exclusión. También se considera que aspectos como problemas
familiares, escape de la realidad, combatir la soledad, la búsqueda de nuevas
sensaciones, diversión, mejores relaciones y experiencias sexuales, romper la
monotonía, curiosidad, experimentar, disminuir presiones sociales, estimular los
sentidos, la búsqueda de placer, mejor rendimiento en el ámbito académico y/o
laboral; son concepciones que atribuyen sentido o razón a quienes consumen
sustancias psicoactivas.
Tal como lo expone García (2007), estas prácticas deben mirarse desde diferentes
ángulos: El imaginario colectivo de acompañamiento y resistencia en las prácticas de
consumo, los rituales en los consumos y tocar lo más profundo del Ser; es de tener en
cuenta que no hay presión directamente para el consumo, es necesario delimitar y
compartir espacios públicos o privados para estas prácticas, búsquedas,
descubrimientos subjetivos en el plano corporal, mental y espiritual; obteniendo una
conciencia del Ser.
Por otro lado, como presenta Yalom (1984) la persona “por no verse empujada desde
dentro por lo que tiene que hacer, ni desde fuera por lo que debería hacer, se enfrenta
con el problema de elegir y decidir lo que quiere hacer” en este momento se enfrenta a
la responsabilidad y opta por evitarla; haciéndolo a través de la compulsión, el
desplazamiento de la misma a otra persona, a un objeto o a una acción determinada,
negando su responsabilidad y evitando adoptar una conducta autónoma.
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propio de los actos e igualmente sin una motivación clara, concreta y sostenida,
viéndose empujado por una fuerza que “lo controla”. De igual forma, el desplazamiento
de la responsabilidad se da en la medida en que se afronta la propia vida y se
experimenta un proceso de cambio; el cual conlleva un temor a quedarse sin
fundamento, en este sentido, el individuo se inclina a una conducta de consumo
procurando hallar significados del mundo que lo rodea desviando el control de su vida
y de esta manera no asumirla como tal, como propia y experimenta gran angustia a
tomar las riendas de su camino, esta angustia es tan intensa, que traslada su energía
vital al consumo, a modo de escape.
Siguiendo con los objetivos planteados desde la búsqueda bibliográfica, para Frankl
(citado por Martínez, 2002), las principales motivaciones del Ser humano en el mundo
son el significado y el sentido; quien propone lo anterior en tres postulados básicos: “El
primer fundamento de la antropología Frankliana es el postulado de la libertad de la
voluntad. Una libertad que no sólo es ante algo; sino para la búsqueda del sentido de
la vida; es decir, para el desarrollo del segundo fundamento logoterapéutico o fuerza
motivacional llamada voluntad de sentido. Finalmente surge la pregunta por el
sentido de la vida, para ello se hace necesario exponer la triada de valores que
formula este mismo autor referidos a encontrar un sentido a la existencia del Ser;
inicialmente se presentan los valores de creación, estos consisten en trabajar o dar
algo, en segunda instancia los valores de experiencia; que radican en el amor a otro y
la vivencia de experiencias y finalmente los valores de actitud, en los que el Ser asume
el sufrimiento necesario e inevitable, lo que en logoterapia se llama Triada trágica:
sufrimiento, culpa, muerte. Para comprender el sentido del Ser hay entonces que
preguntarse por el significado que Frankl le atribuye a éste término “hay que preguntar
por el sentido de una persona concreta y de una situación concreta. La pregunta por el
sentido de la vida solo se puede plantear de una forma concreta y solo se puede
contestar de una forma activa...Es la misma vida la que plantea preguntas al hombre.
Él no tiene que preguntar, más bien él es el preguntado por la vida, el que tiene que
responder a la vida, el que tiene que asumir la vida responsablemente. Pero las
respuestas que da el hombre solo pueden ser respuestas concretas a preguntas
vitales concretas” (Frankl, citado por Martínez 2002)
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El hecho de encontrarle sentido a la vida es la clave para superar los diferentes tipos
de adicciones, tener algo por hacer, por quien luchar, tener un motivo para salir del
vacío existencial en el que se encuentran este tipo de individuos es primordial para
incentivarse a vivir y sobrellevar las cargas que la vida misma pone; para este autor
incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, el hombre
debe encontrar una razón a su propia existencia, basándose en su dimensión
espiritual, considerada por Frankl como la más elevada, más amplia y universal.
Ahora bien, continuando con los postulados del mismo teórico, expuestos en el libro
“Ante el vacío existencial” citamos una idea en la que podríamos tener discrepancias
respecto a las potencialidades del Ser, dice: “Contrariamente al animal, el hombre
carece de instintos que le digan lo que tiene que hacer y, a diferencia de los hombres
del pasado el hombre actual ya no tiene tradiciones que le digan lo que debe ser.
Entonces ignorando lo que tiene que hacer e ignorando también lo que debe ser,
parece que muchas veces ya no sabe tampoco lo que quiere en el fondo. Y entonces
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sólo quiere lo que los demás hacen (¡conformismo!), o bien, sólo hacer lo que los otros
quieren, lo que quieren de él (totalitarismo)” (Frankl, 1994:11).
Pregunta nuclear:
¿Cuáles son los significados y sentidos que entre los jóvenes de la ciudad de
Medellín le atribuyen al consumo de sustancias psicoactivas?
Preguntas satélites:
¿Cuál es la visión que tienen sobre si mismos los jóvenes que consumidores de la
ciudad de Medellín?
Objetivo general
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Comprender el significado y el sentido del consumo de sustancias entre jóvenes de
la ciudad de Medellín, siendo estos consumidores activos.
Objetivos específicos
4. CONSTRUCCIÓN METODOLÓGICA
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saber popular en el sentido en que ambos son una producción colectiva humana y con
influencias políticas e históricas. Esto conlleva además a revaluar el asunto de la
llamada neutralidad de las ciencias.
CATEGORÍA CONSTRUCTIVISMO
Metodología Hermenéutica/dialéctica
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Al decir que el trabajo se aborda desde la perspectiva constructivista, es debido a que
los significados y sentidos del consumo de sustancias psicoactivas, se conciben dentro
de un marco, histórico, político, social y económico, en el que los sujetos elaboran sus
conocimientos sociales, sobre la base de prácticas cotidianas, y además, este
estudio, se centrará en la realidad local de unos jóvenes que asisten a varios parques
y/o acuden a diversos eventos y allí elaboran, comparten o construyen sus significados
y sentidos.
En lo que refiere al diseño general, se basa en la hermenéutica, como una actitud que
mantiene el investigador durante todo el estudio y se apoya en la teoría fundada como
una herramienta que se utiliza para el análisis de los datos, siendo ambas la base de
la construcción de conocimiento. La hermenéutica en cuanto a que los conocimientos
y las vivencias de los participantes se convierten en textos para ser analizados y
deconstruidos, pero a su vez, se toman a los sentidos y significados como proceso y
como la base que las personas tienen para explicar y entender el fenómeno del
consumo de sustancias, es decir, la llamada epistemología popular.
Sobre la hermenéutica, Sandoval, plantea que aparece como una opción que no se
agota exclusivamente en su dimensión filosófica sino que trasciende a una propuesta
metodológica en la cual la comprensión de la realidad social se asume bajo la
metáfora de un texto, el cual es susceptible de ser interpretado mediante el empleo de
caminos metodológicos con particularidades muy propias que la hacen distinta a otras
alternativas de investigación (1996:67). En el desarrollo del estudio uno de sus
búsquedas es el esclarecer la llamada actitud hermenéutica en el análisis de datos.
4.4 Muestreo.
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En cuanto al muestreo, en esta investigación buscamos hombres y mujeres jóvenes
que residan en la ciudad de Medellín, con edades comprendidas entre los 14 a los 26
años de edad, según la Ley de Juventud. Para el presente estudio se buscó a dos
jóvenes siendo estos consumidores activos, que no tenían experiencia de haber sido
institucionalizados en algún Centro de Atención en Drogadicción, y previo a la
entrevista se realizó la lectura y la firma del consentimiento informado.
Para las entrevistas, tenemos una serie de protocolos elaborados por el tutor de la
investigación, estos protocolos hacen alusión a: conversaciones con porteros o pautas
de acercamiento, y guía de entrevista para jóvenes consumidores. Estos instrumentos,
son modificados para hacer un énfasis mayor en lo que tiene que ver con el significado
y sentido del consumo de sustancias psicoactivas.
La información que obtenemos en las entrevistas, es cotejada con los protocolos, para
saber sobre qué elementos indagamos, y que nos quedó faltando o sobre que sería
interesante profundizar. Luego esta información es transcrita y sistematizada para con
ella poder construir las diversas categorías y la construcción posterior de
conocimiento.
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Fase de descripción: esta fase tiene como punto de partida una serie de
interrogantes generales, estos orientan las primeras aproximaciones al grupo humano,
a las prácticas, a los textos sociales, dando las pautas para la definición de la
estrategia de trabajo (Alvarado, En: Lopera, et Al, 1993:273). Tiene relación con las
preguntas que se han hecho en este estudio, y que orientan la producción de
conocimiento.
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4.7 Consentimiento informado.
A los jóvenes colaboradores del estudio, primero se les hace lectura de una carta de
presentación de la investigación, la cual es firmada por el docente que hace las veces
de tutor y de director del estudio y de las dos estudiantes, que hacen las veces de
investigadoras principales.
5. HALLAZGOS
Continuando con el proceso que hemos seguido, luego de las entrevistas realizadas a
nuestros dos colaboradores que fueron nombrados con los seudónimos de Carlota e
Ignacio, dos personas que consumen sustancias psicoactivas, desde el trabajo de
campo indagamos y miramos de frente realidades que aquí son nuestro centro.
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ambos atribuyen al consumo, decidimos concluir con la exposición de las siguientes
categorías:
Categoría Descripción
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“(Las representaciones sociales) Por sus funciones de elaboración de un sentido
común, de construcción de la identidad social, por la expectativas y la anticipaciones
que genera, está en el origen de las prácticas sociales. Por sus funciones
justificadoras, adaptadoras y de diferenciación social, depende de las circunstancias
exteriores y de las prácticas mismas. Es modulada o inducida por las prácticas”.
"Lo hago es con amigos, con muchos…ellos son una cuca o pues todos vamos en lo
mismo, tenemos como el mismo concepto y simbolismo del porque lo hacemos".
“Vos comenzas a conocer ese mundo y ahí la gente que tiene más experiencia no se
conforma con 1 ni con 2, entonces si vos estás con ellos, ellos van a estar
consumiendo constantemente, todo el tiempo”
En los relatos de ambos, se puede apreciar el énfasis de un otro en las acciones del
consumo desde sus inicios, lo cual se amplía un poco más en los siguientes
fragmentos de testimonios:
“Las probé hace mucho, todo empezó cuando todavía, aún estaba en el colegio, pura
curiosidad, yo siempre he sido muy probona, no le tenía miedo a las consecuencias,
uno de los amigos del cole un día llegó con marihuana y nos quedamos probando
luego vinieron las mezclas y así me fui quedando, siempre ha sido bacano compartir
todo eso con amigos” (Carlota)
“Con un amigo nos reunimos, él ya lo había hecho, pero no era adicto, ya lo había
hecho como experiencia de cualquier persona y lo hicimos” (Ignacio)
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sustancias si bien pueden ser consumidas por personas pertenecientes a distintas
etapas del ciclo vital se presenta un mayor consumo en los jóvenes ya que éstos
establecen vínculos con sus pares que pueden caracterizarse por la intensidad de la
relación en el encuentro, donde éstos buscan diferentes experiencias que sean
representativas desde su relación con otro, respecto a esto, Moscovici define las
representaciones sociales como: “una modalidad particular del conocimiento, cuya
función es la elaboración de los comportamientos y la comunicación entre los
individuos (...) la representación es un corpus organizado de conocimientos y una de
las actividades psíquicas gracias a las cuales los hombres hacen inteligible la realidad
física y social, se integran en un grupo o en una relación cotidiana de intercambios,
liberan los poderes de su imaginación”. Moscovici citado por Martin Mora (2002:7)
Con lo anterior es preponderante aclarar que como fue nombrado en un inicio, las
perspectivas humanistas y psicosociales no son excluyentes y existe una
complementariedad entre ellas posibilitando una integralidad en la comprensión de la
persona que consume.
Es allí que desde la posición que asumen Ignacio y Carlota frente al consumo, se
puede dar cuenta de la elección que corresponde a cada uno de ellos en sus vidas
como existencias propias, en la responsabilidad que constituye el sentido que cada
uno de ellos atribuye al consumo de sustancias psicoactivas desde la búsqueda de un
sentido de sus vidas, atravesado por experiencias que han vivenciado o por carencias
en edades tempranas o introyectos asumidos como propios atribuidos desde sus
padres, pero es entonces que la persona como persona, como Ser libre y con
capacidad de elección discierne en lo que sucede a su alrededor y constituye su
unicidad, que en el caso de Ignacio como él lo relata desde su infancia en su familia
siempre se le mostró que la connotación de las drogas y el consumo de las mismas no
es adecuado o es malo y el concretó su punto de vista. Él lo cuenta de esta manera:
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“De niños a uno siempre lo crían con la cultura de que eso es algo malo, que no se
debe hacer, sin embargo, yo crecía, me acuerdo que olía y me gustaba, me llamó la
atención”
"Aunque mi familia no lo ven así radical y no hablan mal de las pepas, ni la hierba, son
liberales diciéndolo como de algún modo, o tienen una idea como más relajada, o más
tranquila, pues ellos no lo ven malo o no se si no les gusta opinar, de todas formas con
ellos no lo hago nunca, con ellos comparto es reuniones familiares, cuando vamos a
fincas todos o donde la tía"
Siguiendo esta misma línea, sin perder el foco que estábamos abordando en el
momento de considerar la categoría La persona que consume como un Ser libre,
que responde y es responsable de lo que le acontece y de su propia vida como
existencia que va siendo continuamente, asumiendo sus actos y eligiendo y
decidiendo por y para sí, retomamos a Frankl haciendo referencia a lo anterior, él dice
que para poder desarrollarse el despertar de la conciencia e iniciarse la búsqueda de
sentido es necesaria la responsabilidad del sujeto frente a sus actos y sentimientos.
En base a esto es clara la responsabilidad que tiene una persona al elegir una acción
y practicarla para sí misma, todo esto en base a lo que desea es importante que haya
congruencia entre su sentir, pensar y actuar ya que el Ser humano es un ser libre de
voluntad y elección, cada uno tiene situaciones en las que debe tomar una decisión
para lo que busca la información adecuada que le permite elegir lo más conveniente y
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en base a ello asumir su única posición responsablemente frente a esta elección,
continuando con esto Frankl (1994) nombra a la persona como “aquello que puede
comportarse libremente, en cualquier estado de cosas”. En este marco se evidencia en
las personas entrevistadas:
“Lo primero que probé fue la marihuana y fue por propia iniciativa” (Ignacio)
"Pero con mis amigos todos compartimos esa idea y es que cada quien lo hace con el
sentido que le da y de eso depende si se cree que está bien, mal o en fin." (Carlota)
A este respecto es coherente tener en cuenta lo que afirma Araya (2001: 11) “si el
nuevo objeto que ha aparecido en el campo social es susceptible de favorecer los
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intereses del grupo, este se mostrará mucho más receptivo”. Partiendo de las
entrevistas realizadas, en el relato de los colaboradores se evidencia lo anterior,
mostrando una predilección por el consumo de marihuana, éstos manifiestan el gusto
por las sensaciones que les genera el consumo de esta sustancia la cuál consumen
más constantemente, a partir de esto indican:
"Lo hago cuando me quiero relajar, pintar, pensar de otra manera, escribir, en
ocasiones, antes de estudiar…" (Carlota)
"Son momentos diferentes, porque lo que yo siento cuando consumo es amor, sobre
todo con la marihuana, es como la conexión que tengo entre mi cuerpo y el universo
pero como en todas las energías canalizadas, percibo más, siento más”
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Dando continuidad a la experiencia de consumo de ambos, se evidencian en
momentos una serie de incongruencias específicamente en el discurso de Ignacio
desde la elección que hace de consumir sustancias que estimulen su cuerpo,
afirmando:
Si bien es clara la preferencia de Ignacio hacia la marihuana por las sensaciones que
se generan en su cuerpo, se presentan una serie de ambivalencias en su discurso
frente a la acción de consumir y su elección de consumo, esto referente a la elección
de la sustancia desde un referente moral basado en principios y valores al cual le
atribuye ciertas características a la cocaína que puede generarle malestares físicos y
psicológicos luego de pasado el efecto.
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“Vos comenzás a conocer ese mundo y ahí la gente que tiene más experiencia no se
conforma con uno ni con dos, entonces si vos estás con ellos, ellos van a estar
consumiendo constantemente, todo el tiempo”
"Sí lo hago es con amigos, con muchos…en fiestas, planes de relajo, en muchas
partes pero sin dar lora y ¿qué tipo de relación? Excelente, ellos son una cuca o pues
todos vamos en lo mismo, tenemos como el mismo concepto y simbolismo del porque
lo hacemos, aunque uno si se encuentra con mas dejados"
6. CONCLUSIONES
Luego de haber abordado y descrito las tres categorías que concretamos desde el
relato de Ignacio y Carlota, se da cuenta del significado y el sentido que atribuyen y
construyen del consumo de sustancias psicoactivas.
La conclusión luego de todo lo expuesto, hace referencia a que cada persona que
decide y elige consumir sustancias psicoactivas, se hace responsable en la medida en
que vive una existencia con libertades y limitantes que confronta su Ser con ciertas
situaciones y hechos que ha atravesado, el significado que atribuye a la acción de
consumir y lo que lo envuelve es subjetivo e individual y puede ser compartido en la
medida en que se relaciona y comparte espacios, situaciones, momentos,
sentimientos y se asemeja a sensaciones y percepciones tanto con otras personas
que consumen como con las que no lo hacen, es importante tener en cuenta estas dos
últimas en referencia a las sustancias de preferencia con las que han tenido un
acercamiento directo o indirecto.
Damos cierre con una frase Mullen (2012): “La libertad, al fin y al cabo, no es sino la
capacidad de vivir con las consecuencias de las propias decisiones”, en ésta
encerramos la síntesis, que si bien cada Ser tanto consumidor como no consumidor
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vive su responsabilidad desde la libertad de elegir cómo vive y cómo se halla en su
existencia, la persona que consume se encuentra en ese modo de ser en el mundo del
consumo.
7. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Araya, S. Cambian los discursos: ¿Cambios en las prácticas?. En: La ventana. Num,
14. (p.p. 159-199) (Formato PDF). Disponible en:
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Del Rio, C., y Alvarez, F (2000) ¿Qúe es el cannabis?. En: Saludalia. Disponible en:
Denzin, N., y Lincoln, Y. The sage handbook of qualitative research. 3a ed. Sage,
1210p.
25
Frankl, V. (1994) Ante el vacío existencial: Hacia una humanización de la psicoterapia,
7ª ed., Barcelona, Herder, 152 p
26
Mora, M (2002) La teoría de las representaciones sociales de Serge Moscovici. En:
Athenea. Num. 2, (p.p. 7) (Formato PDF) Disponible en:
[Link]
Pérez Jaramillo, E. d., Castrillón Laverde, A., & Cano López, E. Z. (2006) El
consumidor, un buscador de placer con dificultades en su estructura relacional.
Corporación Surgir. Colombia. Documento en formato PDF, disponible en:
Sandoval, 2005
27
Villanueva, M. (1990). Hacia un modelo integral de la personalidad. Méxio: Ed. Trillas.
28