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Fotointerpretacion

Este documento describe los principios básicos de la fotografía aérea y su aplicación en la gestión del medio natural. Explica que la fotografía aérea captura detalles del terreno que no se muestran en los mapas y permite ver áreas completas desde diferentes perspectivas y fechas. Además, resume brevemente la historia de la fotografía aérea desde sus inicios en 1855 hasta su uso generalizado hoy en día para aplicaciones como la geología, la planificación urbana y la agricultura.

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Fotointerpretacion

Este documento describe los principios básicos de la fotografía aérea y su aplicación en la gestión del medio natural. Explica que la fotografía aérea captura detalles del terreno que no se muestran en los mapas y permite ver áreas completas desde diferentes perspectivas y fechas. Además, resume brevemente la historia de la fotografía aérea desde sus inicios en 1855 hasta su uso generalizado hoy en día para aplicaciones como la geología, la planificación urbana y la agricultura.

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VII MAESTRÍA EN CONSERVACIÓN Y GESTIÓN DEL MEDIO NATURAL.

PRÁCTICAS DE MAESTRÍA

INSTRUMENTOS DE ANÁLISIS ESPACIAL APLICADOS A LA GESTIÓN DEL MEDIO


NATURAL

FOTOINTERPRETACIÓN

Dra. Mª. Ángeles Barral Muñoz (Universidad de Huelva)

1.- INTRODUCCIÓN

Las fotografías aéreas no son representaciones resumidas de la realidad, como ocurre


en el caso de los mapas, sino que son la realidad misma captada desde un punto de
vista diferente al habitual. De hecho, la interpretación de fotografías aéreas
representa el primer paso a la hora de levantar las distintas cartografías básicas o
temáticas con las que contamos en la actualidad.

Un investigador puede profundizar más en un tema cuando cuenta con diversa


cartografía básica y temática referida al área de estudio, a la que añade la
interpretación específica de fotografías aéreas e incluso de imágenes de satélite.

En la presente práctica se evitan los aspectos más técnicos que afectan a la


obtención de la fotografía aérea, pero es importante conocer cómo es el manejo y el
proceso de toma de fotos, aunque sea de manera muy básica. Lo fundamental es, sin
embargo, la interpretación de fotografías aéreas y sus aplicaciones.

2.- LA FOTOGRAFÍA AÉREA

La dificultad que presenta la identificación de objetos en fotografías aéreas viene de


la diferente orientación en que están tomadas. Estamos habituados a ver fotografías
obtenidas con el eje óptico aproximadamente horizontal, e incluso oblicuo, pero nos
cuesta adaptarnos a un eje óptico vertical.

Es importante considerar que en una fotografía aérea aparecen todos los detalles que
recoge el mejor de los mapas referidos a los aspectos físicos y humanos de la
superficie terrestre. Por otro lado también se observan elementos que habitualmente
no se representan en mapas. Supera también a la observación directa, ya que
proporciona visiones de conjunto que pueden examinarse en su totalidad, en distintas
fechas y a distintas escalas.
2.1. FOTOINTERPRETACIÓN Y FOTOGRAMETRÍA

Hay que distinguir la fotointerpretación de la fotogrametría. La fotointerpretación


pretende obtener, del estudio de las fotografías de una determinada región, el
desarrollo que en ella tiene cualquiera de los fenómenos naturales o artificiales que
pueden presentarse. Hay tantas fotointerpretaciones como ciencias a las que se
aplique.

La fotogrametría es una técnica cuyo fin es la realización de mapas, mediante el


empleo de fotografías y la realización de algunos trabajos fundamentales en el
campo.

Para ambas es necesario un trabajo previo que consiste en identificar los elementos
que aparecen en la fotografía, distinguir las construcciones de los elementos de la
naturaleza, etc. A esta parte básica del estudio de las fotografías se acostumbra a
llamar fotointerpretación, pero debería denominarse fotolectura o
fotoidentificación.

2.2. UN POCO DE HISTORIA

Las primeras fotografías aéreas fueron tomadas desde un globo, en 1855, en los
alrededores de París por Félix Tournachon conocido bajo el seudónimo de Nadar. El
mismo Nadar intuyó que la fotografía aérea podría emplearse para efectuar
levantamientos topográficos, hidrográficos, catastrales y para operaciones
estratégicas.

Hacia 1880, con la aparición de las emulsiones al gelatino-bromuro, aumentaron las


posibilidades fotográficas ya que no debían ser reveladas inmediatamente. Se
hicieron algunas pruebas con globos pequeños, que elevaban sólo la cámara,
accionándose el disparador desde tierra. Pero era imposible controlar la dirección de
la foto. Se instalaron cámaras múltiples, se emplearon palomas mensajeras y
cometas para elevar las cámaras....

Los primeros ensayos de utilización topográfica de que hay noticias fueron hechos
entre 1898 y 1908, en el Cáucaso, el Dniéper y los pantanos del Pripet, por el
ingeniero ruso Thiele, quien también tomó fotos estereoscópicas mediante dos
cámaras fijas a los extremos de una cometa, e inventó un disparador que sólo
funcionaba cuando el eje óptico estaba en posición vertical.

Con la aparición de los dirigibles


aumentaron notablemente las
posibilidades, pero su desarrollo real no
tuvo lugar hasta la aparición del avión,
experimentando un notable incremento
durante la Primera Guerra Mundial, en
que fue utilizada ampliamente con fines
de reconocimiento. Comenzaron
entonces a fabricarse máquinas
fotográficas especialmente dedicadas a
su empleo desde aviones.
Muchos pilotos fotográficos
comprendieron las
posibilidades civiles de la
nueva técnica, y al acabar la
guerra aparecieron varias
compañías dedicadas a la
fotografía aérea comercial,
que en principio fue más
publicitaria que científica.

Entre 1925 y 1930 se


generalizó el empleo de
película en rollo continuo,
sustituyendo a las engorrosas
placas.
Es el desarrollo paralelo de la
aviación y de las técnicas
fotográficas durante la II
Guerra Mundial el que
permite la generalización de
este sistema de
reconocimiento, utilizando ya
pares estereoscópicos y
preparando a
fotointerpretadores expertos
que continuarán avanzando en
la técnica una vez terminada
la guerra y aplicándola a un
sinfín de temas. Desde
entonces se ha utilizado para
realizar estudios geológicos (fallas, sinclinales, litología, etc.), prospecciones, sobre
todo petrolíferas y de uranio; cálculos de fertilidad del suelo; valoración de montes y
pastos, localización de aguas potables, localización de zonas de arenas movedizas y
de pozos de diamantes.

Se ha empleado además en zonas no cartografiadas para seleccionar emplazamientos


de aeródromos, proyectar carreteras y ferrocarriles, e incluso se empleó la
fotointerpretación para escoger el lugar donde debería construirse Brasilia.

2.3. TELEDETECCIÓN

En la actualidad la técnica de fotografiar desde un punto no terrestre se integra en la


denominada Teledetección o método de sensores remotos, definido como la
percepción, medición o conversión en imágenes de sensaciones obtenidas sin
contacto físico.

Esta nueva denominación se debe al continuo avance de las técnicas fotográficas y


aeroespaciales, que desaconsejan una denominación restrictiva a toda una variedad
de registros. Variedad respecto a las longitudes de onda que se pueden captar
(infrarrojo, visible, ultravioleta...), también respecto a las alturas desde las que se
toma (2 m - 200 km) a los medios de transporte empleados para su obtención
(camiones, helicópteros, aviones habituales, aviones especiales, globos
estratosféricos, naves espaciales..) y los métodos de adquirir la información (imagen
fotográfica, cámara de televisión, equipos de barrido, radar lateral, radiómetros,
etc.).

Existen dos tipos de sistemas de teledetección: los activos y los pasivos. Un sistema
activo es el que registra la energía reflejada por los cuerpos a los que se les envía
desde un generador artificial de tal tipo de energía (radar) El sistema pasivo recoge
la energía originada en los propios objetos o reflejada por éstos de la recibida de
cualquier origen natural, generalmente el Sol (fotografía aérea, infrarrojo térmico).

2.4. EL ESPECTRO ELECTROMAGNÉTICO

Todo sistema de detección cuyo resultado sea una fotografía o imagen se basa en el
registro de las longitudes de onda reflejadas o emitidas por los cuerpos y su
transformación en una imagen visible, que puede ser estudiada y analizada
fácilmente. La ordenación de las ondas electromagnéticas, según su frecuencia o
longitud de onda, recibe el nombre de espectro electromagnético, espectro continuo
aunque para su estudio se divida en bandas atendiendo al sistema de generación de
percepción y a sus características energéticas. Solo una pequeña parte del espectro,
la comprendida entre 0,4 y 0,7 micras, puede ser captada por el ojo humano y los
sistemas convencionales de fotografía; de 0,25 hasta 1,1 por películas especiales
llamadas infrarrojas, y para radiaciones superiores a esta longitud de onda se
necesitan otros tipos de sensores llamados opticoelectrónicos.

La captación de longitudes de onda con fotografías y sensores remotos instalados a


bordo de aviones y plataformas espaciales depende no sólo de la existencia de
películas y detectores sensibles a una radiación determinada, sino, también, de la
existencia de ventanas atmosféricas, llamando así a aquella parte del espectro donde
la atmósfera no juega un papel perturbador y permite pasar algún tipo de
radiaciones.
2.5. RADIACIONES INFRARROJAS Y FOTOGRAFÍAS PANCROMÁTICAS

La utilización de emulsiones sensibles a las radiaciones infrarrojas (IR) se generaliza


en 1925, habiendo sido obtenidas por Vogel en 1873. Siendo un sistema pasivo,
presenta ciertas ventajas respecto a otras radiaciones, puesto que atraviesan los
elementos atmosféricos, son sensibles a la luz y al calor y abarcan un espectro
invisible al ojo humano. La utilización comercial de estas emulsiones es muy variada,
identificándose muy bien la vegetación; la red hidrográfica, cualquier acumulación
de agua, incluso la humedad; es muy sensible a los efectos del subsuelo poco
profundo: lindes antiguas, senderos, etc.; atraviesa la niebla y las nubes poco densas.
Es el infrarrojo próximo de reflexión (0,7-1 micra) el que puede ser detectado con
película infrarroja.

La fotografía aérea que recoge el espectro visible, denominada pancromática,


supera al IR en su empleo para la interpretación de poblaciones, carreteras y
caminos. La comparación de ambas fotos permite obtener una información mucho
más completa.

Existen emulsiones de color sensibles a las radiaciones infrarrojas (0,40-0,90 micras).


Se obtienen con una capa sensible al infrarrojo y dos capas sensibles a las radiaciones
visibles. El resultado es una imagen de color muy diferente a los colores naturales, de
donde le viene el nombre de falso color. Son muy útiles en hidrología, edafología y
botánica y requieren un notable entrenamiento para su lectura.

Es muy útil en zonas de baja visibilidad (nieblas, brumas, calimas, polvo), por la
claridad de detalle obtenida por la mayor difusión de los tonos rojos e infrarrojos en
las partículas atmosféricas.

En estudios forestales y agrícolas también se emplean ya que la crolofila refleja la


mayor parte de la radiación infrarroja, por lo que una planta aparece en las
fotografías con tonos rojos tanto más brillantes cuanto mayor sea la concentración de
clorofila. Uno de sus principales empleos ha sido la detección de enfermedades en las
plantas, pues en ellas el follaje sano resulta rojo con matices azulados; en cambio,
las plantas enfermas son negras o verdes. A veces las enfermedades pueden
detectarse antes por esta vía que por la observación directa, lo cual ayuda a su mas
rápido tratamiento.

Al absorber el mar los rayos infrarrojos, estas fotografías se han utilizado para el
reconocimiento de líneas de costa, sobre todo en zonas donde las fotografías
pancromáticas fallan (costas brumosas o de poca visibilidad), estudio de lagos,
corrientes, límites de ríos, seguimiento de pequeños cursos de agua, drenaje en
selvas y zonas de vegetación espesa, crecimiento de deltas, etc.

También es común el empleo del infrarrojo térmico (8-14 micras), con emulsiones
especialmente sensibilizadas para ser impresionadas por la parte no visible del
infrarrojo, obteniéndose una información de las temperaturas de los distintos objetos
(que puede ser diurna o nocturna), apreciándose diferencias de menos de 1º C. Es
muy útil en hidrología (búsqueda de agua dulce, contaminación de ríos y mares), en
vulcanología, en geografía humana, etc. Los materiales aparecerán en tonos tanto
más claros cuanto mayor sea la energía que radien, que estará en función de su
temperatura y poder emisivo, distinto para cada material según su composición,
textura, humedad, etc..

2.6. FOTOGRAFÍAS EN BLANCO Y NEGRO

Están tomadas con película pancromática muy rápida, sensible a todas las longitudes
de onda del espectro visible (es decir, entre 0,4 y 0,7 micras) y aún más sensibles en
los extremos de la escala cromática que el ojo humano, por lo que registran una serie
de detalles que a simple vista pasarían desapercibidos.

Son películas de grano muy fino, gran sensibilidad y poder de resolución, que
permiten un buen contraste.

2.7. FOTOGRAFÍAS EN COLOR

Son sensibles a las longitudes de onda del espectro visible (entre 0,4 y 0,7 micras).
Están formadas por tres capas, amarillo, magenta y cian, sensibles a las longitudes de
onda correspondientes a los colores azul, verde y rojo, respectivamente. Estos tres
colores básicos permiten la obtención de toda la gama del espectro visible, aunque
con una linealidad distinta a la del ojo humano (los colores obtenidos
fotográficamente no coinciden exactamente con los visuales), lo que no ofrece
ningún inconveniente para la interpretación fotogeológica, siempre que se tenga en
cuenta.

Las fotografías en color ofrecen todas las ventajas de las fotografías pancromáticas,
además de una mayor facilidad para la identificación de materiales, al aportar los
cambios de matiz y el matiz característico, dato que falta en las fotografías en
blanco y negro, en las que el único elemento de juicio sobre el color de una roca es
el cambio de intensidad del negro dentro de una gama reducida de grises. Son
aconsejables para:

- la separación entre verdes y rojos, que en la fotografía pancromática aparecen en


el mismo tono de gris.
- estudios fluviales y marinos, por la mejor sensibilidad de la película en la zona azul-
violeta del espectro, que en las pancromáticas queda prácticamente eliminada por el
empleo de filtros. Esto permite una visión por transparencia de los volúmenes de
agua (estudios de bajos fondos fluviales y marinos, diferenciar masas de agua de
distinta composición y temperatura, salidas de agua dulce al mar, diferenciación de
grupos litológicos muy próximos entre sí, etc..).
- estudio de estructura arrasadas.
-estudio de afloramientos dispersos, por el contraste que ofrece el color de las rocas
con el del recubrimiento.
- estudio de zonas de montaña (facilitan el estudio de las partes sombreadas).

Los principales inconvenientes de las fotografías en color es su coste, muy superior al


de las películas pancromáticas, y la restricción de su emisión y comercialización a
vuelos especiales realizados por encargo.

Del resto de sistemas de teledetección, con recogida de imágenes digitales y con


sistemas activos, se hablará en la próxima práctica.

2.8. TIPOS DE FOTOGRAFÍAS AÉREAS

Según el ángulo de toma, las fotografías aéreas pueden ser verticales, cuando el eje
óptico de la cámara coincide con la vertical del lugar del campo fotografiado, y
oblicuas, cuando la toma se realiza con un ángulo respecto a esta vertical, que
normalmente oscila entre los 10 y 30 grados, pudiendo ser mayor en las fotografías
tomadas desde satélites artificiales.

Las fotografías oblicuas pueden ser oblicuas bajas, con un ángulo de toma superior a
los 10º e inferior al necesario para fotografiar el horizonte. En las oblicuas altas o
panorámicas, el ángulo de toma es superior, siendo visible en la fotografía la línea
del horizonte.

Nos vamos a referir fundamentalmente a las fotografías de eje vertical. Estas


fotografías se consiguen con cámaras especiales (llamadas fotograméticas) que se
montan en aviones especialmente preparados y se obtienen, de forma metódica, por
pasadas sucesivas.
Cuando la coincidencia del eje óptico de la cámara, en fotografías verticales, no
coincide de manera absoluta con la vertical de lugar del campo fotografiado, la
desviación puede ser atribuida a dos causas; cabeceo del avión en el momento de la
exposición, o alabeo por inclinación de las alas.

Actualmente los modernos métodos de navegación aérea permiten obtener


fotografías con una desviación mínima de la vertical. Generalmente el ángulo que
forma con la vertical es menor que 1º y se admite una tolerancia hasta de 3º, pero es
ya precisa una corrección de las fotografías, que se realiza con un transformador o
enderezador. Este aparato consigue una fotografía de eje prácticamente vertical, por
medio sólo de mecanismos fotográficos; ahora bien, esta fotografía enderezada sigue
siendo una proyección cónica.

2.9. LA FOTOGRAFÍA AÉREA

Cada fotografía aérea cuenta con una serie de marcas. En primer lugar unas marcas
fijas en el recuadro: en el centro de cada lado del mismo hay una muesca, y una
pequeña flecha, que sirve para facilitar la localización del centro geométrico de la
fotografía; puede haber otras marcas auxiliares dedicadas al mismo fin. En el marco

que rodea a la imagen hay además


otras varias indicaciones, en su
mayoría fotografías de
instrumentos: un nivel esférico, que
sirve para comprobar la verticalidad
de la foto; un altímetro, un reloj
con segundero. Aparece también
rotulada la distancia focal de la
cámara, expresada en centésimas de
milímetro. Esta distancia es
determinada exactamente para cada
cámara y presenta pequeñas
diferencias entre las de un mismo
modelo.

Hay en el montaje exterior de la


cámara unas ranuras destinadas a
colocar marcas especiales que se
desee aparezcan en la foto, tales
como la fecha, nombre de la zona,
nombre del piloto, tipo de
película, número de orden. Todos
estos datos aparecen en el
negativo y, por consiguiente, en
cada copia positiva que se obtiene
y ayudan a la ordenación y manejo
de éstas.

2.10. ORIENTACIÓN

Las fotografías aéreas se orientan


según el criterio adoptado para los
mapas, es decir, con el Norte
situado hacia arriba. Sin embargo,
orientada de este modo, la visión
individual de una fotografía en el
hemisferio norte ofrece el grave
inconveniente de dar la sensación
de que el relieve está invertido, lo
cual se denomina efecto
pseudoscópico. Si se desea
obtener una impresión correcta del
relieve y prescindiendo del
hemisferio en el que nos
encontremos, debe orientarse la
fotografía de manera que las
sombras estén situadas entre el
observador y el objeto que las proyecta.

2.11. PASADAS Y RECUBRIMIENTO

Los vuelos fotográficos constan de una serie de fotografías, obtenidas sucesivamente


con un desplazamiento rectilíneo del avión, que, si es necesario, se repite
paralelamente. Se llama par estereoscópico al formado por dos fotografías
consecutivas.

Cada foto tendrá una parte común con la anterior, a la que se llama zona de
recubrimiento, y cuyo valor se expresa en tantos por ciento de la superficie de una
foto. Son frecuentes los recubrimientos próximos al 60 por 100, debiendo ser al
menos superior al 50 por 100 para que se pueda realizar una visión estereoscópica.

El conjunto de fotos sucesivas tomadas durante cada travesía de la zona constituye


una pasada. para que toda la zona sea visible estereoscópicamente, es necesario que
las fotos extremas comprendan un margen de terreno exterior a ella.
A no ser que la zona sea muy
estrecha, no quedará
completa con una sola
pasada, y será necesario que
el avión vuelva a cruzarla
retratando otra franja de
tierra. Para evitar que quede
algo sin fotografiar, el avión
volará esta segunda vez
paralelamente a la anterior y
a tal distancia que una banda
de terreno ya retratada en la
primera pasada aparezca
también en la segunda. Este
recubrimiento entre pasadas
suele ser del 20 al 30 por 100,
de este modo, además de
impedir que queden zonas en
blanco, facilita la
identificación de unas fotos a
partir de otras ya conocidas.

El número de pasadas
necesario para recubrir
fotográficamente un terreno
depende de la escala de la
fotografía, que a su vez
depende de la altura del
vuelo y la distancia focal de
la lente con que se trabaja.

Se emplea la palabra fotograma para designar la copia fotográfica positiva ya


enderezada.

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