Contrato de Donación
Lic. Werner de León
Definición Barbero define el contrato de donación
como aquel por el que con espíritu de
liberalidad (esto es, sin contraprestación),
una parte enriquece a otra,
transfiriéndole un derecho o asumiendo
frente a ella una obligación.
Sánchez Medal da un concepto en los
siguientes términos: contrato por el que
una persona, llamada donante, transmite
gratuitamente parte de sus bienes
presentes a otra persona, llamada
donatario, debiendo reservarse para sí
bienes suficientes para su subsistencia y
para el cumplimiento de sus
obligaciones.
El art. 1855 del Código Civil establece que la
donación entre vivos es un contrato por el cual una
persona transfiere a otra la propiedad de una cosa,
a título gratuito, concepto que podríamos llamar
tradicional y simplista.
De las definiciones y conceptos que anteceden,
podemos extraer los caracteres del contrato de
donación:
a) Es una relación jurídica entre vivos, a
diferencia de la donación por causa de
muerte (art. 943 C.C.) y del legado, que son
liberalidades mortis causa.
b) En toda donación hay gratuidad y espíritu de
liberalidad, en el sentido de que una parte
se empobrece, con la intención de
enriquecer a la otra (Art. 705 C.C.)
c) Hay una transmisión de un derecho o de una
cosa, reflejo natural del espíritu de
liberalidad y de que, por esa transmisión de
algo, una parte se empobrece en beneficio
de la otra.
a) Gratuito. La gratuidad del contrato de donación no es
Clasificación necesariamente absoluta, pues aunque el contrato puede imponer
una carga al donatario, habrá donación si el valor de la carga es
menor que el de la cosa donada y la donación será exclusivamente
por esa diferencia (Arts. 1855 y 1856 C.C.) Por ello, cuando se habla
de gratuidad en la donación, ha de relacionarse con el espíritu de
liberalidad, ya que aun si hubiera prestación a cargo del donatario, el
valor de lo que recibe debe ser mayor y por lo tanto debe haber un
enriquecimiento a su favor.
b) Unilateral. El contrato de donación sólo implica prestación por parte
del donante, siendo el donatario una parte pasiva del contrato, que
se limita a aceptar el contrato y recibir el bien. Sin embargo, tanto
nuestra ley, como la doctrina, reconocen la existencia de donaciones
onerosas o con carga, en donde el donatario queda obligado a dar
algo al donante o a un tercero, en cuyo caso podría haber
bilateralidad (perfecta, si la contraprestación es a favor del donante o
imperfecta, si lo es a favor de un tercero).
c) Principal. Existe por sí mismo y no requiere de otro contrato para surtir
sus efectos.
d) Consensual. No se requiere de la entrega de la cosa para que el contrato
exista y tampoco solemne, en el sentido de que deba formalizarse en
escritura pública o con requisitos especiales, para producir efectos
jurídicos.
e) Instantáneo. El contrato de donación se agota naturalmente con la
entrega de la prestación. No obstante, es posible constituir una
donación de tracto sucesivo, como lo sería la donación de una renta
vitalicia (Art. 2121 C.C.).
Voluntario. No es concebible que se pueda forzar la
celebración de un contrato de donación, a diferencia de lo
que podría ocurrir con otros contratos que podrían ser objeto
de una promesa u opción y que, en caso de incumplimiento
del obligado, se le puede obligar a celebrar. Por ello, no es
posible celebrar un contrato de promesa de donación.
De disposición. Mediante este contrato y sin necesidad de
tradición se transfiere el dominio de una cosa o la titularidad
de un derecho al donatario. La transferencia es inherente a la
donación y se realiza por el consentimiento de las partes.
Subsidiariedad de las normas de la compraventa. Excepto por
su gratuidad y por el espíritu de liberalidad que es inherente a
la donación, le son aplicables a este contrato las normas de la
compraventa, particularmente en cuanto a la transmisión del
dominio o título, la entrega de la cosa y las modalidades
especiales por razón de la cosa.
Donaciones entre vivos y donaciones por causa de muerte.
Modalidades Nuestro código regula dos tipos de donación: la donación entre
vivos y la donación por causa de muerte. La donación entre
vivos es contractual (tal como lo señala con claridad el art. 1855
C.C.) en tanto que la donación por causa de muerte, deriva de
un negocio jurídico unilateral que no tiene la calidad de
contrato y se asimila a los legados, cuyas normas lo rigen (Art.
943 C.C.) Por lo tanto, a diferencia del contrato de donación
que es irrevocable (salvo los casos de ingratitud del donatario,
señalados en el art. 1866 C.C.), la donación por causa de
muerte es esencial y fundamentalmente revocable, dado su
carácter de disposición de última voluntad regida por las
normas de los legados y testamentos (Arts. 934, 935, 936 C.C.).
Por esa misma situación, es necesario que el donatario
sobreviva al donante y que este tipo de donaciones se ajusten a
las formalidades y solemnidades del testamento. El contrato de
donación es consensual, no solemne, en tanto que la donación
por causa de muerte es un acto solemne, regido por las
formalidades y requisitos instrumentales aplicables al
testamento y detallados en los arts. 42, 43, 44 C. Notariado.
Donaciones gratuitas, onerosas y remuneratorias (Arts 1856, 1866 CC).
La gratuidad y el espíritu de liberalidad son, conjuntamente,
características de toda donación, aún de las donaciones onerosas, por
lo que más que donación gratuita es aquella en que el donante actúa
impulsado por un espíritu de liberalidad absoluto sin esperar, ni
requerir contraprestación alguna del donatario. Es puramente gratuita y
unilateral, aquella donación en que el donatario sólo contrae un deber
de gratitud hacia el donante. La donación onerosa o con carga, es
aquella que exige del donatario una prestación cuyo valor debe ser
menor que el del objeto donado (Art. 1856 C.C.). Las donaciones
remuneratorias son aquellas que se hacen a una persona por sus
méritos o por los servicios prestados al donante, siempre que no
constituyan deudas exigibles, la causa subyacente de la donación
remuneratoria es el transmitir bienes o derechos al donatario, por sus
cualidades personales o en recompensa por servicios prestados al
donante y eso es lo que ha movido al donante a realizar la donación.
Donaciones directas e indirectas. El
contrato de donación es directo cuando
el enriquecimiento del donatario se
realiza sin intermediario y en forma
abierta. La donación indirecta es un
negocio jurídico en donde el
enriquecimiento del donatario se realiza
por intermedio de un tercero (el padre
que desea donar un automóvil a su hijo y,
para ello, va a la agencia, conviene en el
precio y en la cosa y paga el precio en
nombre de su hijo, para que el vehículo
se registre a nombre de aquél).
Donación con ocasión de matrimonio. Las que
un futuro cónyuge hace a favor del otro o las
que los padres de los futuros cónyuges hacen a
éstos para que puedan llevar con más honor o
comodidad sus cargas. Estas donaciones se
diferencian claramente de las donaciones entre
cónyuges, pues éstas se celebran entre
personas que ya están unidas en matrimonio,
en tanto que aquellas tienen como parte a los
futuros cónyuges o a éstos o uno de ellos con
terceros (padres, parientes o amigos de los
futuros cónyuges) y tienen como causa directa
e inmediata el matrimonio a celebrarse. Art. 80,
1872 C.C.
Donación manual. Es una donación informal,
normalmente de cosas muebles de poco valor,
que se entregan al donatario mediante un
contrato verbal, y que se perfecciona por el
consentimiento tácito del donatario, al recibir la
cosa. En Guatemala, la donación manual no está
reglamentada, pero no por ello deja de
practicarse, se puede dar aquella por motivos
sociales (regalos de cumpleaños, de navidad,
otros) o de piedad (donativos a enfermos,
mendigos, otros).
Donación con prohibición de hipotecar o enajenar. El
art. 838, numeral 1º. C.C. permite que en la donación
se imponga al donatario la prohibición de hipotecar el
inmueble donado, hasta por un plazo de cinco años.
No encontramos en nuestra legislación, norma alguna
que limite el derecho del donante a prohibir, por un
tiempo, al donatario la enajenación del bien, y
siguiendo la norma general de que lo que no está
prohibido está permitido, nos inclinamos por la validez
de ese pacto limitativo del derecho de disposición. De
conformidad con el art. 994 C.C. la prohibición de
enajenar es válida como condición de una herencia o
legado, siempre que su plazo no exceda de cinco años
a partir de la fecha en que el heredero o legatario
menor de edad adquiera la mayoría de edad.
Donación con cláusula de reversión. Consiste esta
modalidad, que nuestro Código no regula
expresamente, en la donación que se hace
acompañada de un pacto o condición de que, al
ocurrir el fallecimiento del donatario, la cosa regresa al
donante o pasa a otras personas. No creemos que
haya problema alguno en la donación que se sujeta a
la condición resolutoria de que si el donatario
falleciera antes de que el donante, la cosa donada
regresa o revierte a éste. La cláusula de reversión
funciona en este caso como efecto de una condición
resolutoria. Sin embargo, consideramos de muy
dudosa validez, la disposición o pacto del contrato de
donación en que se conviene que, a la muerte del
donatario, los bienes donados pasarán a un tercero.
Ello, en nuestra opinión constituye una disposición
contractual mortis causa que es inválida. Art. 937 C.C.
Elementos
Elementos Personales
El principio general (Arts. 8, 1254 C.C.)
establece que toda persona mayor de
18 años de edad y que no haya sido
declarada en interdicción, tiene
capacidad para hacer declaración de
voluntad de un negocio jurídico y para
el ejercicio de derechos y para contraer
obligaciones (capacidad de ejercicio).
a) Menores de edad. El menor de edad puede recibir donaciones y aceptarlas por
medio de su representante legal, pues tiene capacidad de goce, según los arts.
14, 1861 C.C. salvo si la donación está sujeta a condición o es onerosa, pues el
representante legal del menor requiere autorización judicial para aceptarla.
b) Incapaces y ausentes. La situación de los incapaces y ausentes, como partes del
contrato de donación, se resuelve en igual forma que la de los menores, en el
sentido de que: i) los incapaces y ausentes pueden recibir y aceptar donaciones,
por medio de sus representantes legales, Art. 14 C.C.; ii) los representantes
requieren de autorización judicial para aceptar donaciones onerosas o
condicionales, art. 1861 C.C.; y iii) los representantes no están facultados para
donar bienes del pupilo, pues el art. 336, numeral 2 C.C., prohíbe expresamente a
los representantes de menores disponer a título gratuito de los bienes del menor o
incapacitado.
c) Esposos. Nuestro código civil no regula y ni siquiera menciona las donaciones
entre cónyuges y siendo que de acuerdo con nuestra legislación, el hombre y la
mujer son iguales en cualidades y derechos, art. 4 C.P.R.G., y que la mujer tiene
plena capacidad jurídica, nada impide que los esposos puedan hacer donaciones
y, en la vida práctica, ello es usual.
d) Personas jurídicas. Sean lucrativas o no, tienen incuestionable capacidad para
aceptar y recibir donaciones, pues es atributo de personalidad jurídica el ejercitar
todos los derechos que sean necesarios para realizar sus fines, art. 16 y el
incremento patrimonial que siempre apareja la donación, provee a la persona
jurídica de medios adicionales para cumplir sus objetivos. Las personas jurídicas
pueden también ser donantes, si ello es medio para la realización de sus fines,
como ocurre con tantas fundaciones y asociaciones que tiene fines altruistas y que
coadyuvan al desarrollo de otras entidades, mediante el aporte gratuito de medios
económicos y técnicos.
e) Tutor. No existe inconveniente legal en que el tutor done al pupilo; pero si existe
prohibición para que el expupilo done bienes al extutor, si antes no han sido
aprobadas y canceladas las cuentas de la tutela, Art. 336, numeral 3 C.C. La misma
norma exceptúa de esa prohibición, el caso de que el tutor hubiere sido
ascendiente, hermano o cónyuge del pupilo.
f) Mandatarios. Un mandatario general puede aceptar donaciones hechas a favor de
su mandante y, en nuestra opinión, no es necesario que el mandatario tenga
facultad especial para ello, pues el incremento lícito del patrimonio del
representado es una de las funciones y responsabilidades principales de quien lo
administra. Art. 1692, 1860 C.C.
Elementos
Reales El art. 1855 C.C. señala que el objeto
del contrato de donación es una cosa,
lo que ya hemos criticado, pues dicho
término podría interpretarse en forma
limitativa, impidiendo la donación de
bienes inmateriales y de derechos
subjetivos. El objeto de la donación
debe ser determinado por el donante.
La determinación de lo que se dona es
un asunto tan personal y subjetivo, art.
1860 C.C.
Consentimiento De acuerdo con el art. 1252 CC, la manifestación de
voluntad en el negocio jurídico, puede ser expresa o
tácita y el artículo 1518 CC, dispone que los contratos se
perfeccionan por el simple consentimiento de las partes,
salvo los contratos solemnes o reales.
El contrato de donación requiere para perfeccionarse, del
consentimiento del donante y del donatario, el que
puede no ser coincidente en el tiempo, permitiéndose
expresamente la aceptación de la donación por un acto
posterior y el art. 1857 CC establece que si la aceptación
del donatario no se manifiesta en el momento de la
donación, debe notificarse la aceptación al donante en
forma auténtica. El contrato queda perfecto, desde que
el donante es notificado de la aceptación del donatario,
la que sigue la regla general establecida por el art. 1533
CC para la contratación a distancia.
El código civil no tipifica la donación como
Requisitos
un contrato solemne, ni le impone
Formales formalidades especiales, por lo que en
cuanto a la forma se rige por las normas
generales contenidas en los arts. 1574 a
1578 CC.
Sin embargo, en caso de la donación de
bienes inmuebles la donación debe
formalizarse en escritura pública y en igual
forma debe constar la aceptación del
donatario, art 1862 CC, lo que está en
armonía con lo que dispone el art 1576 CC.
EFECTOS INTER-PARTES
Efectos del
Contrato a. En cuanto al donante. El efecto principal de la donación, es
sufrir un empobrecimiento, al transmitir gratuitamente un
bien al donatario. Esto es de la esencia de la donación, pues
no hay donación si no hay un empobrecimiento voluntario
del donante. La donación obliga al donante a la
conservación de la cosa asumiendo los riesgos de la misma,
en tanto la entrega al donatario y a un saneamiento
limitado.
b. En cuanto al donatario. El efecto principal de la donación es
el enriquecimiento que obtiene en su patrimonio, correlativo
al empobrecimiento que sufre el donante. Si bien la
donación es perfecta desde que las partes convienen en la
cosa, por ser dicho contrato traslativo de dominio, su efecto
natural deriva en la obligación del donante de entregar al
donatario, lo que éste puede exigir aun judicialmente.
De la donación también nacen o pueden nacer obligaciones a cargo del donatario.
I) Cumplir las cargas en la donación onerosa. Nos encontramos ante una modalidad
que puede bilateralizar el contrato, si el donatario queda obligado a realizar una
prestación única o continuada, en beneficio del donante. El art. 1875 CC dispone
que si el donatario incumpliere o demorare injustificadamente el cumplimiento de
la carga impuesta, el donante puede rescindir el contrato.
II) Responsabilidad por alimentos hacia el donante. Toda donación produce, en
cuanto al donatario, el efecto de obligarlo a prestar alimentos al donante y a
quienes puedan reclamarlos del donante, si éste no se hubiere reservado o no
tuviere bienes para cumplir con esa sagrada obligación. El art. 1866 numeral 3 CC,
considera ingratitud del donatario, el no prestarle alimentos al donante que
careciere de bienes se podría provocar la revocación de la donación.
III) Responsabilidad hacia alimentistas, acreedores e hijos del donante. El art. 1864 CC
señala que el donatario responde ante los alimentistas, acreedores e hijos del
donante nacidos con posterioridad, estableciendo que el monto de esa
responsabilidad se limita al valor que los bienes tenían al tiempo de hacerse la
donación, y se activa únicamente en caso de que el donante no tuviere bienes para
cubrir esas obligaciones.
Efectos Fiscales
Nuestra legislación fiscal establece un
tratamiento diferente para las
donaciones entre vivos y para las
donaciones por causa de muerte.
Las donaciones entre vivos están
afectas al Impuesto al Valor Agregado,
mientras que las donaciones por causa
de muerte quedan afectas al pago del
Impuesto sobre herencias, legados y
donaciones.
Los acreedores del donante, pueden plantear la acción pauliana
Revocación o revocatoria, en caso de que por la vía de las donaciones, el
deudor reduzca su patrimonio de tal modo que se ponga en
peligro su solvencia y su capacidad de pago de sus
obligaciones. La acción pauliana o revocatoria, como medio de
corregir las acciones fraudulentas o las liberalidades excesivas
que, en último término, redundan en perjuicio de los
acreedores, sale del ámbito de esta obra. Art. 1290 CC.
Existe el derecho de revocar que corresponde al donante, en
caso de que su donatario incumpla o infrinja gravemente sus
deberes de lealtad y gratitud hacia aquél. El incumplimiento de
tales deberes, por parte del donatario, es constitutivo de
ingratitud y si el acto es de los tipificados en los casos que
señala el art. 1866 CC tiene el donante la posibilidad de
revocar la donación y de recuperar por ese medio los bienes
donados.
Las causales que, según nuestro código civil, dan lugar a la
revocación de las donaciones, se detallan en el art. 1866 CC.
El art. 1866 CC limita al donante la posibilidad de revocar, por
ingratitud, únicamente las donaciones gratuitas y las onerosas, en
la parte que constituya donación. Las donaciones remuneratorias
y las realizadas con motivo de matrimonio que se ha efectuado y
los obsequios que se acostumbran por razones sociales o de
piedad, no serían revocables por ingratitud del donatario (art.
1872 CC)
El derecho de revocar la donación es irrenunciable por parte del
donante y únicamente puede ejercerse por él (art. 1866 CC). La
irrenunciabilidad no significa que el donante deba revocar las
donaciones en caso su donatario incurra en alguna causal
calificada de ingratitud, sino únicamente en el sentido de
invalidar la renuncia anticipada al ejercicio de ese derecho.