La Ilustración
Desde fines del siglo XVII y, especialmente en el siglo XVIII, en un clima intelectual de
inquietud y búsqueda, surgió una corriente de pensamiento denominada Ilustración o Iluminismo. Sus
representantes aspiraban a imponer la “luz” de la razón frente a la “oscuridad” del pensamiento
dominado por la superstición, y a “ilustrar”, es decir, a difundir el conocimiento entre la población.
Los centros donde se expandieron las ideas de la Ilustración fueron las academias y las universidades
urbanas, especialmente las francesas.
Los pensadores de la Ilustración sostenían que el ser humano por si mismo podía llegar a la
verdad a través de la razón (la capacidad de pensar). El conocimiento, entonces, debía basarse en el
razonamiento, la observación de la naturaleza y la experimentación. Además, el ideal de progreso era
esgrimido por estos pensadores pues lo consideraban como el avance general de la humanidad hacia
una etapa final de plenitud y felicidad. Para ello, dicho progreso debía desplegarse en dos categorías
diferenciadas: una científico-material, es decir, la confianza en que el avance del conocimiento
humano permitiría solucionar los problemas que planteaba la naturaleza o la sociedad; y otra de
carácter moral, que afirmaba la confianza en el continuo avance espiritual del hombre en la Tierra y su
capacidad para lograr la serenidad.
Asimismo, en un contexto regido por el Absolutismo, muchos ilustrados esgrimieron
diferentes consignas cuestionando o enfrentándose abiertamente a la lógica del Antiguo Régimen.
Estos pusieron en tela de juicio la monarquía absolutista y el origen divino del poder de los reyes y
propusieron alternativas para modificar este sistema de gobierno. Dichos planteamientos fueron bien
recibidos entre los intelectuales y los sectores populares de las ciudades e influyeron, por ejemplo, en
la Revolución Francesa de 1789 y las revoluciones de independencia americanas.
Entre los representantes más importantes de la Ilustración se pueden mencionar a:
● JOHN LOCKE: principal precursor. Entre sus principales obras tenemos Ensayo sobre el
entendimiento humano y tratados sobre el gobierno civil (1690). Sienta las bases del
pensamiento político liberal.
● VOLTAIRE: intelectual francés que defendió la libertad de pensamiento, criticando el abuso
de autoridad y a la Iglesia. Entre sus obras, destacó Cartas filosóficas.
● MONTESQUIEU: criticó a la monarquía absoluta y planteó la división de poderes, los cuales
deben estar separados y equilibrados. Destacó su obra Espíritu de las leyes.
● ROUSSEAU: planteó que el poder emana del pueblo (Soberanía Popular). Así mismo
consideró la propiedad privada como el origen del deterioro del hombre. Su principal obra fue
el Contrato Social y Emilio ("El Hombre nace bueno pero la sociedad lo corrompe")
● TURGOT Y QUESNAY: considerados importantes economistas de la ilustración, fundadores
y promotores de la escuela económica fisiocrática.
● ADAM SMITH: "Padre de la Economía Política Moderna". Plantea el liberalismo económico,
doctrina donde la riqueza es producto del trabajo, con libertad absoluta sin la intervención del
Estado. Destaca su obra La Riqueza de las Naciones de 1776.
Despotismo Ilustrado:
Las críticas de los representantes de la Ilustración condujeron a un cambio de actitud en
algunos monarcas, quienes realizaron algunas reformas para impulsar el desarrollo económico y social
en sus reinos, como la promoción de actividades agrícolas, manufactureras y comerciales, y la
creación de instituciones de enseñanza y sociedades científicas, entre otras. Esta forma de gobierno
recibió el nombre de despotismo ilustrado. La expresión “todo para el pueblo pero sin el pueblo”
simboliza la actitud de estos reyes, que pretendieron ejercer un gobierno benefactor para la población
manteniendo un poder absoluto, despótico. Los monarcas, además, impulsaron reformas
administrativas para acentuar la centralización de los Estados: eliminaron instituciones locales y
otorgaron a la burocracia una organización más ordenada y “racional”, conforme a las ideas de la
Ilustración.
La Ilustración Hispanoamericana:
A diferencia de lo que ocurría en otras potencias europeas, la Ilustración es usada en España y
sus colonias americanas por la propia corona para racionalizar y concentrar el poder (absolutismo
monárquico). Se observa así la irrupción de intelectuales criollos y peninsulares en la vida periodística
y literaria que trajo desde las Europas las nuevas ideas a los Virreinatos del Río de la Plata, Nueva
Granda y Nueva España.
Los viajes realizados por criollos estudiosos y de buena posición económica, que solían
formarse en España, también fueron un elemento importante al momento de transmitir la Ilustración
en los territorios americanos y sobre todo en la mente de sus elites. De este modo, un nuevo
pensamiento rioplatense, de índole periodística en buena parte de sus expresiones, acompañó un
movimiento intelectual orientado consciente y explícitamente a renovar la vida cultural y social en el
Virreinato del Río de la Plata. En consecuencia, en las últimas décadas del Virreinato del Río de la
Plata se pueden reconocerse diversas manifestaciones de la Ilustración, que se caracteriza por la
aparición del periodismo como fenómeno estable, por varias iniciativas educacionales con fines
utilitarios y por la elaboración de algunos documentos político-económicos de relevancia, al mismo
tiempo que abunda en expresiones literarias acordes con los criterios estéticos prevalecientes durante
la época de la Ilustración.
Sin embargo, algunos intelectuales criollos de la época realizarían sus propias intervenciones
y difusión de los valores ilustrados cuestionando los preceptos ilustrados esgrimidos desde la corona
española. Uno de ellos fue Mariano Moreno que, si bien mantuvo su sesgo católico, planteó una
vertiente ilustrada con respecto al poder político mucho más próxima a los lineamientos del Rousseau
que a los del absolutismo monárquico.
La creación del Virreinato del Río de la Plata:
Desde la época de la conquista, las regiones americanas que la Corona consideraba
importantes eran las productoras de metales preciosos, es decir, México y el Alto Perú. A partir del
reinado de los borbones, cobraron importancia otras regiones, como el Caribe y el Río de la Plata, que
podían proporcionar productos agrícolas y ganaderos. Los borbones dispusieron la creación de nuevos
virreinatos, capitanías generales e intendencias para el mejor control de estas zonas. Los nuevos
cargos debían ser ocupados por españoles peninsulares.
Así, en 1776, bajo el reinado de Carlos III, se creó el Virreinato del Río de la Plata. Esta zona
se revalorizó por su riqueza en cereales, carne y cueros. Su creación surgió también como una
necesidad de protección frente a la avanzada de los colonos portugueses y para disminuir el
contrabando ejercido por ingleses y franceses. Estaba integrado por territorios que habían dependido
del Virreinato del Perú y de la Capitanía General de Chile. La ciudad de Buenos Aires fue elegida
como la capital y como puerto habilitado para el comercio con España. A partir de entonces, la ciudad
sería la intermediaria comercial entre la península y una amplia extensión geográfica que llegaba hasta
Quito. De esta manera, los productos y mercancías en toda la América española podían circular entre
los diferentes virreinatos y, además de proveer a los habitantes de las colonias, ser enviados a la
metrópoli desde varios puertos importantes.
2.
Dibujo y Teatro en el Río de la Plata durante el siglo
XVIII y principios del siglo XIX:
Si bien la formación en dibujo, grabado, escultura y pintura se remonta en los territorios de la
actual Argentina a las Misiones Jesuíticas, la primera escuela de enseñanza de ingeniería náutica y
dibujo fue creada en 1799 por Manuel Belgrano, siendo por entonces Cónsul Real del Virreinato del
Río de la Plata y cerrada en 1806 por el Rey de España.
Posteriormente otras escuelas de arte fueron creadas por el padre Castañeda (1815) en
Recoleta, por el Gral. San Martín (1817) en Mendoza, por la Universidad de Buenos Aires (1821),
seguidos por los talleres que se abrieron y cerraron durante el resto del Siglo XIX, a cargo de artistas
españoles, italianos y franceses.
Vinculado a lo anterior, desde 1801 en Buenos Aires se organizaban diversos tipos de
sociedades de corte liberal sobre el modelo de las sociedades filantrópicas europeas. El Buen gusto del
Teatro o Sociedad del Buen Gusto (1817-1820), una de esas sociedades, fue fundada por iniciativa de
don Juan Martín de Pueyrredón al calor del avance realista, la sublevación de las provincias del
Litoral y de la Banda Oriental, así como de las pujas entre las ideas de federalismo y centralismo.
Dicha coyuntura, dota de una notable importancia a la esfera cultural y, particularmente, el ámbito
teatral.
Su importancia se debió a los fines que esta sociedad perseguía: velar por la moralidad del
teatro, mejorar la elevación de las obras a representarse y educar a los ciudadanos en tiempos de
revolución. Es por ello que la Sociedad de Buen Gusto poseía una Comisión de Censura que,
presidida por el propio Manuel Belgrano, se encargaba de cumplir una función interventora
previamente adjudicada al Cabildo. Ejemplos de ello son los casos en que dicha Comisión pidió
cambiar la palabra hembra por la de mujer en los guiones teatrales y la advertencia de que “las piezas
teatrales donde era imprescindible la presencia de cadáveres, podían representarse libremente, con la
prevención de que éstos, no se manifiesten al público en paños menores”.
Además de la Comisión de Censura, el Buen gusto del Teatro contaba con tres grupos más que
tuvieron tareas disímiles pero complementarias a esta: uno encargado de la creación y selección de
obras, otro que componía y elegía las piezas de canto y música y, por último, una dedicada a la
redacción de un reglamento interno de carácter provisorio.
Es por ello que se puede decir que el arte no sólo es un difusor y creador de cultura, sino
también un instrumento de gobierno. Y en un período donde los problemas políticos, sociales y
económicos se recrudecían, las artes eran una buena salida para manifestar las pasiones humanas, sus
temores, transmitir ideales y convertir en el proceso a la sociedad que la consume.
3. Tensiones ideológicas en los gobiernos revolucionarios
Las Guerras Napoleónicas
Cuando el general Napoleón Bonaparte realiza su golpe de Estado en el 18 Brumario de
1799, el mismo se convierte en Primer Cónsul y depone al Directorio. Así, gracias a su influencia
en el ejército, su fama como vencedor en el campo de batalla y su habilidad política, se corona
Emperador de los Franceses en 1804.
De este modo, entre 1803 y 1815, se libraron incontables campañas militares conocidas
como las guerras napoleónicas. La idea de construir un imperio continental a partir de la guerra,
los bloqueos continentales a sus adversarios y la formación de alianzas diplomáticas, acompañó la
difusión del modelo político francés basado en las libertades y garantías de los individuos. Estas
guerras, en consecuencia, alteraron las divisiones políticas de Europa y expandieron algunos
ideales de la Revolución Francesa, aunque los territorios conquistados quedaban subordinados al
poder francés.
● Acontecimientos importantes:
(1) Expansión del Imperio Francés y guerras internacionales
(2) Al estar bloqueada comercialmente, Gran Bretaña invade Buenos Aires
(3) España, al ser atacada en América por los ingleses, deja pasar a las fuerzas francesas hacia
Portugal, país que no había bloqueado comercialmente a Gran Bretaña.
(4) El Imperio Francés ocupa Portugal, obligando a los Braganza a escapar a Brasil, y termina
apoderándose de España. Esto genera una crisis en las colonias americanas pues el rey está preso.
(5) Napoleón es derrotado en Rusia en el año 1812 y sus enemigos se fortalecen.
(6) Napoleón es derrotado definitivamente en la batalla de Waterloo en 1815.
● Consecuencias:
(1) Crisis en las colonias americanas e inicio de los procesos independentistas
(2) Restauración monárquica en los países europeos conquistas previamente por Napoleón
La situación española durante las Guerras Napoleónicas
Cuando Napoleón impuso a Gran Bretaña el bloque comercial, obligó a esta potencia a
buscar nuevos mercados para vender sus manufacturas. En esa época, además, Gran Bretaña
estaba en plena Revolución Industrial, y los comerciantes británicos necesitaban vender los tejidos
de algodón que se producían en las fábricas. En este contexto internacional, donde el sistema
comercial español con América preservaba ciertos caracteres de monopolio, los británicos
consideraron conquistar Buenos Aires para conseguir así nuevos mercados para sus productos.
Esto dio lugar a las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807.
(1) Primera Invasión inglesa (1806): los ingleses desembarcan en Quilmes y el virrey
Rafael de Sobremonte escapa a Córdoba con el objetivo de proteger las Cajas Reales (el dinero
del Estado virreinal). El general británico Beresford asume como gobernador y decreta el libre
comercio y reduce los impuestos aduaneros, creyendo que ganaría el apoyo de los comerciantes.
Sin embargo, muchos se opusieron a esta nueva dominación extranjera y, siguiendo a Santiago de
Liniers, lograron vencer y expulsar del territorio a los ingleses. Así, se conformaron las milicias
populares y Sobremente delegó con el poder militar a Liniers.
(2) Segunda Invasión inglesa (1807): la Corona británica envía un contingente cuatro veces
mayor que durante la primera invasión, esta vez a Montevideo. Desembarcando con éxito, los ingleses
toman la ciudad y el virrey Sobremente, que vivía allí, se entrega sin oponer resistencia. En
consecuencia, en Buenos Aires se organiza una Junta de guerra que opta por destituir de su cargo al
virrey. Acto seguido, los ingleses desembarcan en Ensenada y los milicianos de Liniers no logran
detenerlos. Sin embargo, por la resistencia ofrecida por los criollos armados por el alcalde Martín de
Álzaga, los ingleses no lograron llegar a Buenos Aires y se terminaron rindiendo. En consecuencia,
las milicias adquirieron un gran poder y Liniers fue nombrado virrey entre 1808 y 1809 hasta la
llegada de su reemplazo de España.
En consecuencia de ambas invasiones, Carlos IV de Borbón, acordó con Napoleón (Tratado
de Fontainebleau) la entrada de tropas francesas para atacar Portugal, país que se había negado a
bloquear económicamente a Inglaterra. Esto generó resistencia y sus opositores impulsaron, en 1808,
una rebelión (Motín de Aranjuez) que derrocó a Carlos IV y nombró en su lugar a su hijo Fernando
VII. El reinado de este fue muy breve, ya que ese mismo año Napoleón lo apresó e impuso a su
hermano José Bonaparte (Farsa de Bayona) como nuevo monarca.
Las colonias españolas y la acefalía real
Consecuencia de la asunción de José Bonaparte al trono de España tras la Farsa de Bayona,
surgió un movimiento de resistencia a la invasión francesa. En muchas ciudades de España se
formaron juntas de gobierno, que más tarde se unificaron bajo el poder de una Junta Central en
Madrid, que gobernaba en nombre del rey (Fernando VII) que había sido derrocado. La Junta convocó
a las Cortes, una asamblea que se reunía para resolver los problemas extraordinarios. Los convocados
eran representantes de los reinos de España, lo que incluía también a las colonias de ultramar. En las
Cortes se planteó un debate entre quienes proponían introducir cambios para restringir el poder del
monarca y quienes querían aguardar el regreso de Fernando VII al trono. Finalmente, triunfó el primer
grupo, que logró que las Cortes sancionaran en 1812 una Constitución que garantizaba mayores
libertades para los ciudadanos.
Al igual que en la metrópoli española, en las colonias, el derrocamiento de Fernando VII
generó una interrogante: ¿quién debería gobernar las colonias? Así surgieron distintas respuestas que
dependieron tanto de las circunstancias específicas de cada región como de los acontecimientos que
iban ocurriendo en España. En pocas décadas, sin embargo, el resultado fue el mismo en todo el
continente: las colonias se independizaron.
El proceso de Independencia en el Río de la Plata
Con la caída de la monarquía española en 1808, el virrey Liniers juró rápidamente lealtad a la
Junta Central instalada en Sevilla (antes ubicada en Madrid), pero esta se disolvió al no poder hacer
frente al avance napoleónico. En su reemplazo, se formó en Cádiz el Consejo de Regencia para
gobernar en nombre del rey. Dicho Consejo envía al Río de la Plata a Baltasar Hidalgo de Cisneros
como nuevo virrey, reemplazando así a Liniers. Las elites criollas, por su parte, no reciben con buen
grado al nuevo virrey y le piden convocar un Cabildo Abierto para discutir qué se debía hacer con el
gobierno (pues la autoridad real había desaparecido). Esto da lugar al proceso revolucionario en el Río
de la Plata.
Acontecimientos importantes:
1810:
● El 25 de mayo se conforma la Primera Junta, la cual se arroga la autoridad en nombre del
rey Fernando VII hasta que el mismo regrese al trono.
● La Primera Junta busca el reconocimiento de las demás juntas que se formaron en el
Virreinato del Río de la Plata y las invita a enviar representantes a Buenos Aires. Esto da
lugar a la formación de la Junta Grande en el mes de diciembre. Aquellos territorios que se
negaron a enviar representantes y reconocer la autoridad de la junta fueron invadidos. En
Paraguay y el Alto Perú la invasión fracasa, aunque en Córdoba y Uruguay prosperan.
1811:
● La Junta Grande empieza a perder el impulso centralista que caracterizaba a la Primera Junta,
por lo que desde Buenos Aires (donde se encontraba la junta) se opta por conformar el
Primer Triunvirato (1811-1812). Esto hace que la Junta Grande se disuelva poco a poco y el
poder quede concentrado en una junta de tres personas más conservadora. El Primer
Triunvirato tiene, además, facultades legislativas.
1812:
● Llegan a suelo americano militares como San Martín y Alvear. Estos conformarán la Logia
Lautaro y darán un impulso a las tendencias revolucionarias en el Río de la Plata.
● Apoyados por sectores descontentos con el accionar moderado y conservador del Primer
Triunvirato, la Logia Lautaro depone dicha junta y da lugar al Segundo Triunvirato
(1812-1814).
1813:
● Se realiza una Asamblea General en Buenos Aires con representantes de los territorios que
conformaban a las Provincias Unidas del Río de la Plata con el fin de sancionar una
Constitución. Si bien ese objetivo no se cumple sí se consigue estipular varias cosas: la
intención de independencia frente a España (no jurar lealtad a Fernando VII para gobernarse a
sí mismos y cortar lazos políticos con España), se prohibieron los tormentos y el pago de
tributo indígena. Además, a partir de ahora se puede hablar de gobierno soberano ya que se
elaboran los primeros símbolos patrios.
1815:
● El Segundo Triunvirato es reemplazado por el Directorio, dirigido por una única persona y
radicado en Buenos Aires. Funciona como gobierno central de las Provincias Unidas del Río
de la Plata. Además, la Asamblea General es disuelta.
● Se funda la Liga de los Pueblos Libres compuesta por la Banda Oriental (Uruguay), Santa
Fe, Corrientes, Entre Ríos, Córdoba y las Misiones. De tendencia federalista, estará
enemistada con el gobierno centralista de Buenos Aires (Directorio) a pesar de hacer causa
común en la lucha por la Independencia y en la intención de conformar un solo país.
1816:
● Se organiza un Congreso Constituyente para sancionar una Constitución. El lugar elegido
para ello es Tucumán. Sin embargo, a pesar de que no se logró sancionar una Constitución sí
se logró oficializar la Independencia de España.
● El Congreso Constituyente se trasladaría a Buenos Aires y funcionaría hasta 1819, momento
en que se sanciona una Constitución centralista.
1819-1820:
● Entre 1816 y 1819 surgen desacuerdos sobre cómo deben gobernarse a sí mismos los
territorios que conformaban el Virreinato del Río de la Plata. La disputa entre centralistas
(Directorio) y federalistas (Liga de los Pueblos Libres) hace que la sanción de la
Constitución de 1819, fuertemente centralista, no encuentra la aceptación por parte de los
territorios del Litoral. En consecuencia, el Directorio pide al Ejército del Norte que avance
sobre la Liga de los Pueblos Libres para someterlos a la voluntad directorial. Negándose en el
Motín de Arequito, el Ejército del Norte prefiere seguir la lucha por la liberación de América
antes que enfrentarse a sus hermanos.
● Consecuencia de la Constitución de 1819 y los intentos del Directorio por someter a quienes
se le oponían, los caudillos López y Ramírez se enfrentan contra los porteños en la batalla de
Cepeda, saliendo victoriosos. Esto genera la anulación de la Constitución, la disolución del
Directorio y el Congreso que fragmentará políticamente el territorio por la pérdida de un
poder central.
● Este mismo año, sumando a la anarquía producida por la caída del Directorio, el Brasil invade
y ocupa la Banda Oriental. Así, surgen problemas al interior de la Liga de los Pueblos Libres
y esta termina por disolverse también.
● Para 1820, mientras los Ejércitos Sanmartinianos libran sus luchas para terminar de liberar
América de los españoles, la desunión y la anarquía se extienden en suelo patrio, dando lugar
a la denominada Anarquía del año XX que se extiende hasta 1826.