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Introducción

El documento resume las características principales del contrato de depósito según el Código Civil. Explica que el depósito es un contrato en el que el depositario se obliga a recibir un bien para custodiarlo y devolverlo al depositante. Aunque el depósito se presume gratuito, el depositante debe reembolsar los gastos de custodia y pagar una indemnización si corresponde. El depositario tiene derecho de retención del bien hasta ser pagado. El depósito es un contrato temporal, y el depositario debe devolver el bien cuando lo solicite
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Introducción

El documento resume las características principales del contrato de depósito según el Código Civil. Explica que el depósito es un contrato en el que el depositario se obliga a recibir un bien para custodiarlo y devolverlo al depositante. Aunque el depósito se presume gratuito, el depositante debe reembolsar los gastos de custodia y pagar una indemnización si corresponde. El depositario tiene derecho de retención del bien hasta ser pagado. El depósito es un contrato temporal, y el depositario debe devolver el bien cuando lo solicite
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ntroducción

De acuerdo con el artículo 1814 del Código Civil (en adelante CC):

Por el depósito voluntario el depositario se obliga a recibir un bien para


custodiarlo y devolverlo cuando lo solicite el depositante.

De esta definición se desprenden las partes del contrato de depósito (el


depositario y el depositante), la prestación a cargo de una de ellas (la
custodia de un bien y su posterior devolución a cargo del depositario) y
su carácter temporal.

2.- Partes del contrato

Por un lado tenemos al depositario, quien se obliga a recibir un bien para


custodiarlo y por el otro tenemos al depositante, quien hizo entrega del
mencionado bien.

3.- Prestaciones a cargo de las partes

Con respecto a la prestación a cargo del depositario, el Código señala


que este está obligado a recibir un bien para custodiarlo y devolverlo
cuando lo solicite el depositante. Asimismo, la custodia comprende
también el deber de conservar el bien y el observar la diligencia ordinaria
exigida por la naturaleza de la obligación y que corresponda a las
circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar. (art. 1819)

Esta es la llamada responsabilidad del depositario en lo que constituye la


esencia misma del contrato (el deber de custodia y conservación) y hace
que responda por la llamada culpa leve in abstracto, que es el equivalente
al cuidado del buen padre de familia tradicional y a la culpa leve
contemplada en el artículo 1320 del CC[1]. (Arias Schreiber Pezet, 2011,
p. 532)
La sts 23 noviembre 2004 (rja 7383) española establece la
responsabilidad contractual del depositario por el incendio de su
almacén al entender que: «la esencia del depósito es la guarda y custodia
de la cosa, así como su restitución […] siendo el depositario el único
responsable del depósito respecto al depositante […]. Acreditado que el
incendio se produjo en la nave en la que desarrollaba su actividad
empresarial la recurrente, y por consiguiente sometida a su control y
vigilancia, a ella le correspondía probar una incidencia extraña (sentencia
2 junio 2004 [rja 4735], y las que cita) que excluyera la presunción de que
el evento fue debido a culpa suya». (Arnau Moya, 2009, p. 330)

Al respecto, la judicatura nacional en el Exp. 2127-2003- Lima. Data


30,000. GJ. ART. 1824, expresa que el depósito es un contrato de
prestación de servicios donde la prestación esencial constituye la
custodia del bien entregado y su devolución cuando lo solicite el
depositante; siendo responsable por los daños y pérdidas de las
mercancías ingresadas a los recintos a su cargo.

4.- Carácter temporal

El carácter temporal del depósito se desprende de la obligación a cargo


del depositario quien además de recibir el bien para custodiarlo y
conservarlo debe devolverlo cuando se lo solicite el depositante incluso
si fuese antes del vencimiento del plazo pactado, tal como reza el 1830
del CC:

El depositario debe devolver el bien en cuanto lo solicite el depositante,


aunque hubiese plazo convenido, salvo que el contrato haya sido
celebrado en beneficio o interés del depositario o de un tercero.

5.- Otros caracteres, derechos y obligaciones en el depósito:


gratuidad, obligación de reembolso y derecho de retención

Con respecto a la prestación a cargo del depositante, el Código no prevé


prestación alguna a su cargo, por ello se dice que el depósito es un
contrato con prestación única. Recordemos que el depósito se
presume juris tantum gratuito salvo pacto en contrario de conformidad
con el art. 1818 del CC:

El depósito se presume gratuito, salvo que, por pacto distinto o por la


calidad profesional, por la actividad del depositario u otras
circunstancias, se deduzca que es remunerado. Si las partes no
determinan el importe de la remuneración, ésta se regula según los usos
del lugar de celebración del contrato.

Sin embargo, de acuerdo al art. 1851, existe una obligación de


reembolso a cargo del depositante:

El depositante está obligado a reembolsar al depositario los gastos


hechos en la custodia y conservación del bien depositado y a pagarle la
indemnización correspondiente.

Y el derecho de retención a favor del depositario, en el art. 1852:

El depositario sólo puede retener el bien hasta que se le pague lo que se


le debe por razón del contrato.

6.- ¿Es acaso posible celebrar un contrato de depósito


respecto de bienes inmuebles

Profundizando un poco más sobre el objeto de la prestación en el


contrato de depósito, la Cas. 2105-2004-La Libertad. Data 30,000.
GJ expresa:

Quien recibe un inmueble para cuidarlo, en calidad de guardián, en la


forma en que lo describen los propios demandantes, en realidad celebró
un contrato de depósito, según la definición del artículo 1814 del Código
Civil.

No existe realmente razón para impedir el depósito sobre inmuebles y así


lo permite el Código vigente. Es frecuente que una persona que desea
viajar o trasladarse a otro lugar por algún tiempo, deje cerrada su casa y
entregue a otra las llaves, lo que configura, en el fondo, un contrato de
depósito, en la medida en que se dan los elementos de guarda,
conservación y devolución.

Puede suceder, inclusive, que la entrega de las llaves vaya acompañada


por la posibilidad de que el depositario use una parte limitada de la casa,
sin que esto necesariamente conduzca a sostener que se trata de una
locación de cosas ni de servicios, ni tampoco de un contrato atípico, sino
de un depósito en el cual el uso parcial y sin trascendencia económica es
un factor secundario y que no desvirtúa ni altera la obligación principal
que lo inspira. (Arias Schreiber Pezet, 2011, p. 527)

7.- El contrato de depósito en el derecho comparado

7.1.- ¿Puede el depositario practicar actos posesorios sobre el


bien que custodia?

Haciendo un poco de derecho comparado, en el derecho brasileño, se


considera al depositario como un poseedor directo del bien mueble –y no
un mero detentor–, en la medida en que el desdoblamiento de la
posesión requiera de una relación jurídica de derecho real u obligacional,
como en el depósito. Así el depositario no mantiene la cosa consigo a
título de permisión o detentación, ni está subordinado al depositante.
Vale decir, que el hecho de no usar o disfrutar la cosa, sino solo
conservarla, no excluye la práctica de actos posesorios, ya que, siendo el
poseedor quien ejercita de hecho alguno de los poderes del propietario,
su condición de poseedor será dotada de la posibilidad de valerse de
las acciones posesorias[2] en defensa de la cosa ante turbulencias o
amenazas. (Rosenvald, 2010, p. 649)

De hecho, el depósito voluntario es una relación intuitu personae, ya que


el deber de custodia se atribuye a alguien, por regla, en razón de una
confianza especial respecto a los actos conservatorios de la cosa. Por lo
tanto, el poseedor directo puede determinar que la custodia inmediata
quede a cargo de los detentadores (ver g „empleados), pero no podrá
transferir la posesión a terceros, excepto con la autorización del
depositante[3]. (Ídem)
8.- Nuestra definición de depósito

De las doctrinas y jurisprudencias expuestas, concebimos


al depósito como aquel contrato a título gratuito e intuitu personae en
virtud del cual, una parte denominada depositario se obliga a recibir un
bien (mueble o inmueble) para custodiarlo, conservarlo y devolverlo y otra
parte denominada depositante quien, en principio, no tiene obligación
alguna frente al depositario salvo reembolsarle los gastos hechos en la
custodia y conservación del bien y a pagarle una indemnización en caso
corresponda.

9.- Conclusiones

Con respecto a la prestación a cargo del depositario, el Código señala


que este está obligado a recibir un bien para custodiarlo y devolverlo
cuando lo solicite el depositante. Asimismo, la custodia comprende
también el deber de conservar el bien y el observar la diligencia ordinaria
exigida por la naturaleza de la obligación y que corresponda a las
circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar.

Con respecto a la prestación del depositante, el Código no prevé


prestación alguna a su cargo, por ello se dice que el depósito es un
contrato con prestación única. Recordemos que el depósito se
presume juris tantum gratuito salvo pacto en contrario (art. 1818).

Sin embargo, de acuerdo al art. 1851, existe una obligación de


reembolso a cargo del depositante a favor del depositario de los gastos
hechos en la custodia y conservación del bien depositado y al pago de la
indemnización en caso corresponda.

Caso no se le pague lo que se le debe por razón del contrato al


depositario, este cuenta con el derecho de retención (art. 1852).

El carácter temporal del depósito se desprende de la obligación a cargo


del depositario quien además de recibir el bien para custodiarlo y
conservarlo debe devolverlo cuando se lo solicite el depositante incluso
si fuese antes del vencimiento del plazo pactado (art. 1830 CC).
Concebimos al depósito como aquel contrato a título gratuito e intuitu
personae en virtud del cual, una parte denominada depositario se obliga a
recibir un bien (mueble o inmueble) para custodiarlo, conservarlo y
devolverlo y otra parte denominada depositante quien, en principio, no
tiene obligación alguna frente al depositario salvo reembolsarle los
gastos hechos en la custodia y conservación del bien y a pagarle una
indemnización en caso corresponda.

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