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Humanismo

Este documento trata sobre el movimiento humanista del Renacimiento en Europa. El humanismo surgió en Italia en el siglo XIV y buscaba recuperar la cultura clásica griega y latina. Los humanistas promovieron el estudio de las lenguas y literaturas clásicas, así como la filosofía y valores de la Antigüedad. El humanismo se expandió por toda Europa entre los siglos XV y XVI gracias al apoyo de mecenas, la invención de la imprenta y la llegada de sabios bizantinos huyendo de los tur

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Este documento trata sobre el movimiento humanista del Renacimiento en Europa. El humanismo surgió en Italia en el siglo XIV y buscaba recuperar la cultura clásica griega y latina. Los humanistas promovieron el estudio de las lenguas y literaturas clásicas, así como la filosofía y valores de la Antigüedad. El humanismo se expandió por toda Europa entre los siglos XV y XVI gracias al apoyo de mecenas, la invención de la imprenta y la llegada de sabios bizantinos huyendo de los tur

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Humanismo

Este artículo trata sobre el movimiento cultural de recuperación de la cultura clásica


ligado al Renacimiento. Para otros usos de este término, véase Humanismo
(desambiguación).

Con humanistas como Lorenzo Valla, quien en su De elegantia linguae latinae escribe una
gramática del latín clásico de base científica, y otros intelectuales del Renacimiento,
comienza la filología moderna y se redescubre la antigüedad grecolatina.

El humanismo es un movimiento intelectual, filológico, filosófico y cultural europeo


estrechamente ligado al Renacimiento cuyo origen se sitúa en el siglo XIV en la península
Itálica (especialmente en Florencia, Roma y Venecia) en personalidades como Dante
Alighieri, Francesco Petrarca y Giovanni Boccaccio. Buscan la Antigüedad Clásica y
retoma el antiguo humanismo griego del siglo de oro y mantiene su hegemonía en buena
parte de Europa hasta fines del siglo XVI, cuando se fue transformando y diversificando a
merced de los cambios espirituales provocados por la evolución social e ideológica de
Europa, fundamentalmente al coludir con los principios propugnados por las reformas
(luterana, calvinista, etc.), la Contrarreforma católica, la Ilustración y la Revolución
francesa del siglo XVIII. El movimiento, fundamentalmente ideológico, tuvo así mismo
una estética impresa paralela, plasmada, por ejemplo, en un nuevo tipo de letra, la redonda
conocida como letra humanística, imitada de la letra uncial latina antigua, que vino a
sustituir poco a poco a la letra gótica medieval.

La expresión studia humanitatis fue contrapuesta por Coluccio Salutati a los estudios
teológicos y escolásticos cuando tuvo que hablar de las inclinaciones intelectuales de su
amigo Francesco Petrarca; en éste, humanitas significaba propiamente lo que el término
griego filantropía, amor hacia nuestros semejantes, pero en él el término estaba
rigurosamente unido a las litterae o estudio de las letras clásicas. En el siglo XIX se creó el
neologismo germánico Humanismus para designar una teoría de la educación en 1808,
término que se utilizó después, sin embargo, como opuesto a la escolástica (1841) para,
finalmente, (1859) aplicarlo al periodo del resurgir de los estudios clásicos por Georg
Voigt, cuyo libro sobre este periodo llevaba el subtítulo de El primer siglo del Humanismo,
obra que fue durante un siglo considerada fundamental sobre este tema.

El Humanismo propugnaba, frente al canon eclesiástico en prosa, que imitaba el pobre latín
tardío de los Santos Padres y el simple vocabulario y sintaxis de los textos bíblicos
traducidos, los studia humanitatis, una formación íntegra del hombre en todos los aspectos
fundada en las fuentes clásicas grecolatinas, muchas de ellas entonces buscadas en las
bibliotecas monásticas y descubiertas entonces en los monasterios de todo el continente
europeo. En pocos casos estos textos fueron traducidos gracias al trabajo de entre otros
Averroes y a la infatigable búsqueda de manuscritos por eruditos monjes humanistas en los
monasterios de toda Europa. La labor estaba destinada a acceder así a un latín más puro,
brillante y genuino, y al redescubrimiento del griego gracias al forzado exilio a Europa de
los sabios bizantinos al caer Constantinopla y el Imperio de Oriente en poder de los turcos
otomanos en 1453. La segunda y local tarea fue buscar restos materiales de la Antigúedad
Clásica en el segundo tercio del siglo XV,en lugares con ricos yacimientos, y estudiarlos
con los rudimentos de la metodología de la Arquelogía, para conocer mejor la escultura y
arquitectura. En consecuencia el humanismo debía restaurar todas las disciplinas que
ayudaran a un mejor conocimiento y comprensión de estos autores de la Antigüedad
Clásica, a la que se consideraba un modelo de conocimiento más puro que el debilitado en
la Edad Media, para recrear las escuelas de pensamiento filosófico grecolatino e imitar el
estilo y lengua de los escritores clásicos, y por ello se desarrollaron extraordinariamente la
gramática, la retórica, la literatura, la filosofía moral y la historia, ciencias ligadas
estrechamente al espíritu humano, en el marco general de la filosofía: las artes liberales o
todos los saberes dignos del hombre libre frente al dogmatismo cerrado de la teología,
expuesto en sistemáticos y abstractos tratados que excluían la multiplicidad de perspectivas
y la palabra viva y oral del diálogo y la epístola, típicos géneros literarios humanísticos,
junto a la biografía de héroes y personajes célebres, que testimonia el interés por lo humano
frente a la hagiografía o vida de santos medievales, y la mitología, que representa un rico
repertorio de la conducta humana más sugerente para los humanistas que las castrantes
leyendas piadosas, vidas de santos y hagiografías de Jacopo della Voragine y su leidísima
Leyenda dorada. Este tipo de formación se sigue considerando aún hoy como humanista.

Para ello los humanistas imitaron el estilo y el pensamiento grecolatinos de dos formas
diferentes: la llamada imitatio ciceroniana, o imitación de un solo autor como modelo de
toda la cultura clásica, Cicerón, impulsada por los humanistas italianos, y la imitatio
eclectica, o imitación de lo mejor de cada autor grecolatino, propugnada por algunos
humanistas encabezados por Erasmo de Rotterdam.

Contenido
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 1 Factores que favorecieron el humanismo


 2 Rasgos del humanismo
 3 Personalidades históricas
 4 Véase también
 5 Bibliografía
 6 Enlaces externos

[editar] Factores que favorecieron el humanismo


Después de grandes debates y polémicas, a partir del siglo XV el movimiento humanista se
vio favorecido por varios factores:

 La emigración de sabios bizantinos: debido a que el Imperio bizantino estaba siendo


asediado por los turcos, muchos de ellos buscaron refugio en Europa Occidental,
especialmente en Italia, llevando con ellos textos griegos, promoviendo la difusión
de la cultura, los valores y el idioma griego. Por ejemplo, Manuel Crisoloras,
erudito griego de Constantinopla, que enseñó griego en Florencia desde el año 1396
al 1400 y escribió para uso de sus discípulos la obra Cuestiones de la Lengua
griega, basándose en la Gramática de Dionisio Tracio; su discípulo Leonardo Bruni
(1370-1444) fue el primero que hizo traducciones del griego al latín a gran escala,
como también Ambrosio Traversario, quien además recomendó a Cosme de Médici
que adquiriera doscientos códices griegos de Bizancio o Francesco Filelfo, que se
llevó el mismo muchos otros.

 La invención de la imprenta: este invento de Gutenberg permitió el abaratamiento


del costo y la difusión de los libros, garantizando la difusión masiva de las ideas
humanistas y la aparición del sentido crítico contra el magister dixit o argumento de
autoridad medieval.

 La llegada al solio pontificio de Tomas Parentucelli, (Papa Nicolás V) y de Eneas


Silvio Piccolomini, (Pío II) convierte a Roma en uno de los grandes focos del
Humanismo.

 La acción de los mecenas: los mecenas eran personas que con su protección política,
con su aprecio por el saber antiguo, con su afán coleccionista o con la remuneración
económica a los humanistas para que se establecieran o costearan sus obras en la
imprenta, facilitaron el desarrollo del Humanismo. Estas personas reunían obras
clásicas y llamaban a eruditos conocedores de la literatura griega y romana; por si
eso fuera poco, los acogían en sus palacios. Entre los mecenas más destacados
sobresalen: la familia de los Médici de Florencia Lorenzo de Médicis, llamado el
Magnífico y su hermano Juliano de Médicis, los pontífices romanos Julio II y León
X, Cristina de Suecia.

 La creación de universidades, escuelas y academias: las universidades (como la de


Alcalá de Henares, Lovaina, etc.) y las escuelas del siglo XV contribuyeron en gran
parte a la expansión del Humanismo por toda Europa.
[editar] Rasgos del humanismo

La escuela de Atenas, fresco de Rafael.

Algunos de los rasgos ideológicos del humanismo son, por ejemplo:

 Estudio filológico de las lenguas e interés por la recuperación de la cultura de la


Antigüedad clásica.
 Creaciones artísticas basadas imitación o mímesis de los maestros de la civilización
grecolatina.
 El antropocentrismo o consideración de que el hombre es importante, su inteligencia
el valor superior, al servicio de la fe que le une con el Creador.
 Se restaura la fe en el hombre contemporáneo porque posee valores importantes
capaz de superar a los de la Antigüedad Clásica.
 Se vuelve a apreciar la fama como virtud de tradición clásica, el esfuerzo en la
superación, y el conocimiento y disfrute de lo sensorial.
 La razón humana adquiere valor supremo.
 En las artes se valora la actividad intelectual y analítica de conocimiento. En
pintura, mediante la perspectiva, se unifica con un punto de fuga racional la escala
antes expresionista de las figuras.
 Se ponen de moda las biografías de Plutarco y se proponen como modelos, frente al
guerrero medieval, al cortesano y al caballero que combina la espada con la pluma.
 Se ve como legítimo el deseo de fama, gloria, prestigio y poder (El príncipe, de
Maquiavelo), valores paganos que mejoran al hombre. Se razona el daño del pecado
que reducen al hombre al compararlo con Dios y degradan su libertad y sus valores
según la moral cristiana y la escolástica.
 El comercio no es pecado y el Calvinismo aprecia el éxito económico como señal de
que Dios ha bendecido en la tierra a quien trabaja.
 El Pacifismo o irenismo: el odio por todo tipo de guerra.
 El deseo de la unidad política y religiosa de Europa bajo un sólo poder político y un
solo poder religioso separado del mismo: se reconoce la necesidad de separar moral
y política; autoridad eterna y temporal.
 El equilibrio en la expresión, que debe ser clara, y no recargada ni conceptuosa: «El
estilo que tengo me es natural y, sin afectación ninguna, escribo como hablo;
solamente tengo cuidado de usar vocablos que signifiquen bien lo que quiero decir,
y dígolo cuanto más llanamente me es posible porque, a mi parecer, en ninguna
lengua está bien la afectación.» (Juan de Valdés).
 La idealización y estilización platónica de la realidad. Se pinta la realidad mejor de
lo que es, se la ennoblece (nobilitare).
 El arte humanista toma la materia popular y la selecciona para transformarla en algo
estilizado e idealizado, de la misma manera que la novela pastoril recrea una vida
campestre desprovista de las preocupaciones habituales al campesino. En el arte
humanista no hay lugar para las manifestaciones vulgares de la plebe que se verán
más tarde en el siglo XVII con el Barroco.
 El optimismo frente al pesimismo y milenarismo medievales. Existe fe en el
hombre: la idea de que merece la pena pelear por la fama y la gloria en este mundo
incita a realizar grandes hazañas y emular las del pasado. La fe se desplaza de Dios
al hombre.
 El retorno a las fuentes primigenias del saber, la lectura de los clásicos en los textos
originales y no a través de la opinión que dieron sobre ellos los Santos Padres y la
religión católica.
 La lógica aristotélica frente al argumento de autoridad medieval: la imprenta
multiplica los puntos de vista y los debates, enriqueciendo el debate intelectual y la
comunicación de las ideas. Se ponen de moda los géneros del diálogo y la epístola,
todo lo que suponga comunicación de ideas. Se propone la libre interpretación de la
Biblia y su traducción a las lenguas vulgares (Lutero), frente al reduccionismo
medieval de reducir su interpretación a la del Papa u obispo de Roma (Reforma o
protestantismo).
 Ginecolatría, alabanza y respeto por la mujer. Por ejemplo, el cuerpo desnudo de la
mujer en el arte medieval representaba a Eva y al pecado; para los artistas
humanistas del Renacimiento representa el goce epicúreo de la vida, el amor y la
belleza (Venus).
 Búsqueda de una espiritualidad más humana, interior, (devotio moderna,
erasmismo), más libre y directa y menos externa y material.
 El reconocimiento de los valores humanos acabando con la inquisición y el poderio
de la iglesia

En sus comienzos, el humanismo es un movimiento regenerador y en sus principios básicos


se encuentra ya bosquejado en tiempos muy anteriores, por ejemplo, en las obras de
Isócrates, que se impuso una labor de regeneración parecida en la Grecia del siglo IV a. C.
En tiempos modernos se encuentra estrechamente ligado al Renacimiento y se benefició de
la diáspora de los maestros bizantinos de griego que difundieron la enseñanza de esta
lengua, muy rara hasta entonces, tras la caída de Constantinopla en poder de los turcos en
1453; la imprenta y el abaratamiento de los libros subsiguiente facilitó esta difusión fuera
del ámbito eclesiástico; por entonces el término humanista servía exclusivamente para
designar a un profesor de lenguas clásicas. Se revitalizó durante el siglo XIX dando nombre
de un movimiento que no sólo fue pedagógico, literario, estético, filosófico y religioso, sino
que se convirtió en un modo de pensar y de vivir vertebrado en torno a una idea principal:
en el centro del Universo está el hombre, imagen de Dios, criatura privilegiada, digna sobre
todas las cosas de la Tierra (antropocentrismo). Posteriormente, en especial en España
durante la segunda mitad del siglo XVI, el antropocentrismo se adulteró en forma de un
cristocentrismo que proponía la ascética y la mística como formas de vida que condujeron
al desengaño barroco, que desvirtuó durante el siglo XVII este movimiento en un principio
renovador impidiendo abrir nuevos horizontes.

[editar] Personalidades históricas


Los autores más señeros de este movimiento fueron:

Marco Tulio Cicerón (106 a. C. -43 a. C.), por sus ideas está considerado el primer
humanista de la historia, y aunque no se adscribe al movimiento, su influencia en el mismo
es fundamental. Ante las guerras civiles que asolaban la República romana, reclamará la
revalorización de la dignidad individual y la construcción de una moral pública.

Dante Alighieri (1265-1321), fue el primero en situar a la Antigüedad en el centro de la


vida cultural.

Francesco Petrarca (1304-1374), es conocido como el padre del humanismo. Fue el primero
en señalar que para ser culto y adquirir verdadera humanidad, era indispensable el estudio
de las lenguas y letras de los clásicos.

Giovanni Boccaccio (1313-1375), al igual que Petrarca, dedicó su vida al estudio de los
clásicos, especialmente a los latinos, y realizó un importante compendio mitológico, la
Genealogía de los dioses paganos.

Leonardo Bruni (1374-1444), a quien se debe un profundo impulso a la traducción de la


literatura griega.

Leon Battista Alberti (1404-1472) Sacerdote, humanista y secretario personal de seis papas,
Doctor en Derecho Canónico, físico, matemático y arquitecto.

Pico della Mirandola (1463-1494), quien probablemente haya sido el primero en utilizar la
palabra humanista para referirse al nuevo movimiento. Fue el autor de un Diálogo sobre la
dignidad del hombre.

Lorenzo Valla (1407-1457), fundador de la filología por su estudio de los poetas latinos y
su proposición de una nueva gramática. Quizá su logro más conocido fue su
descubrimiento, basado en pruebas filológicas, de la falsedad del documento medieval
Donación de Constantino supuestamente redactado por este emperador, y por el que se
otorgaban los territorios de la Italia central al cuidado del Papa romano.

Marsilio Ficino, que divulgó la filosofía de Platón por Europa.

Poggio Bracciolini, gran perseguidor de manuscritos por toda Europa; a él se debe


principalmente la recuperación de numerosos escritos de Cicerón y de otros autores
importantes como Lucrecio y la consideración del latín como una lengua viva y aún
creativa.
Erasmo de Rotterdam (1469 - 1536), fue la gran figura intelectual en el debate entre
católicos y protestantes y creador de una corriente personal dentro del humanismo de crítica
del cristianismo medieval tradicional, el erasmismo, a través de sus Colloquia y diversos
opúsculos.

Guillaume Budé (1467-1540), humanista francés que editó en su país numerosos autores
clásicos grecolatinos junto a

Robert Estienne, labor comparable a la del impresor y humanista Aldo Manuzio en Italia.

Giulio Cesare Scaligero, gran filólogo y preconizador de la imitatio ciceroniana frente a la


imitatio ecléctica de Erasmo de Rotterdam.

Pierre de la Ramée (1515-1572), más conocido como Petrus Ramus, líder de la principal
corriente antiaristotélica del Humanismo.

Tomás Moro (1478-1535), humanista inglés autor de un escrito satírico que sirvió de
modelo a otros muchos, la Utopía, y se enfrentó en defensa de sus ideas al rey Enrique
VIII.

Juan Luis Vives (1492-1540), amigo de Erasmo y de Tomás Moro, el primero en tratar la
psicología como disciplina científica y con contribuciones originales en todo tipo de
materias.

Antonio de Nebrija, que logró renovar los métodos de enseñanza de las lenguas clásicas en
España.

Michel de Montaigne, quien vertió a la lengua vulgar lo más selecto del pensamiento
grecolatino creando el género del ensayo, típicamente humanista...

Todos estos y muchos otros, como Giovanni Pontano o Angelo Poliziano crearon el espíritu
de una nueva época, el Renacimiento, que se expandió a través del invento de la imprenta y
las magníficas ediciones de clásicos del impresor Aldo Manuzio y sus hijos y discípulos. El
humanismo, como uno de los fundamentos ideológicos del Renacimiento, suponía una
evidente ruptura con la idea de religión única que se manejaba hasta entonces en la que
Dios era el centro y la razón de todas las cosas. Con el Humanismo, Dios no perdía su papel
predominante, pero se situaba en un plano diferente, y ya no era la respuesta a todos los
problemas. Probablemente el autor que supo aunar mejor que ninguno la filosofía
Humanística con el pensamiento cristiano fuera Erasmo de Rotterdam

[editar] Véase también


 Humanismo secular
 Humanismo en España
 Ciencia y sociedad
 Escuela de Salamanca
 Neoplatonismo
 Filosofía Natural en la Edad Moderna
 Renacimiento
 Ilustración
 Transhumanismo
 Posthumanismo

[editar] Bibliografía
 Marcel Bataillon, Erasmo y España. (Fundamental) México: Fondo de Cultura
Económica, 1996 (1966).
 Alan Bullock, La tradición humanista en Occidente. Madrid: Alianza Editorial,
1989 (1985).
 Jacob Burckhardt, La cultura del Renacimiento en Italia. Madrid: Akal, 1982
(1860)
 Kenneth Clark, Civilización. Una visión personal. Madrid: Alianza Editorial, 1979
(1969).
 Henri de Dulac, El drama del humanismo ateo. Madrid: Encuentro, [2005] (1944).
 Antonio Fontán (2008). Príncipes y humanistas. Nebrija, Erasmo, Maquiavelo,
Moro, Vives. Marcial Pons. ISBN 978-84-96467-79-8.
 Arnold Hauser, Historia social de la literatura y el arte. Barcelona: Labor, 1979
(1957).
 Erasmo de Rotterdam, Elogio de la Locura. México: Editorial Origen, 1984
(traducción recomendada).
 Santiago Sebastián, Arte y humanismo. Ediciones Cátedra, S.A. 1981 ISBN 84-376-
0139-8
 VV. AA. Antología de humanistas españoles. Edición de Ana Martínez Tarancón.
Madrid: Editora Nacional, 1980.

[editar] Enlaces externos


 The Philological Museum, an analitic bibliography of on line neo-latin texts
 Arte Historia - Contexto histórico, el Humanismo
 Historia del Humanismo en España
 Biblioteca Virtual del Humanismo Español
 Instituto de Estudios Humanísticos (IEH)

Categorías: Doctrinas filosóficas | Filosofía renacentista

 
Basado en el texto «Interpretaciones históricas del humanismo» de Salvatore Puledda
 

Humanismo Humanismo Humanismo


Histórico Existencialista marxista

Humanismo Humanismo
Antihumanismo
cristiano universalista

INTRODUCCIÓN

El concepto de humanismo es actualmente uno de los más indeterminados y


contradictorios; de aquí la necesidad de reconstruir las diferentes interpretaciones que ha
tenido y delinear, al menos en lo que concierne sus aspectos esenciales, los contextos
histórico-filosóficos en los que tales interpretaciones han surgido.

Hoy el término humanismo se utiliza comúnmente para indicar toda tendencia de


pensamiento que afirme la centralidad, el valor, la dignidad del ser humano, o que muestre
una preocupación o interés primario por la vida y la posición del ser humano en el mundo.
Con un significado tan amplio, la palabra da lugar a las más variadas interpretaciones, y en
consecuencia, a confusión y malentendido. Efectivamente, ha sido adoptada por muchas
filosofías que –cada una a su modo– han afirmado saber qué o quién es el ser humano y
cuál es el camino correcto para la realización de las potencialidades que le son más
específicas. Vale decir que toda filosofía que se ha declarado humanista ha propuesto una
concepción de naturaleza o esencia humana, de la que ha derivado una serie de
consecuencias en el campo práctico, preocupándose por indicar lo que los seres humanos
deben hacer para así manifestar acabadamente su “humanidad”.

Hoy son pocas y de momento poco escuchadas, las voces que se alzan para proponer a los
seres humanos una nueva comprensión de su “humanidad”. Ciertamente, mucho se habla de
derechos humanos –sistemáticamente avasallados–, de “naturaleza” humana –descrita
siempre en forma vaga y contradictoria–, de la correcta ubicación del ser humano en el
mundo natural, especialmente a causa de los tremendos problemas ecológicos actuales. No
obstante todo, es evidente que nuestros tiempos asisten a un eclipse del humanismo. Por
cierto que ésta no es una situación nueva: las corrientes humanistas, presentes ya al
comienzo de la civilización occidental, muestran un comportamiento ondulatorio: aparecen
en determinadas épocas y desaparecen luego para reaparecer nuevamente. Así ocurrió con
el humanismo antiguo, que se desarrolló en las escuelas filosóficas griegas y romanas, que
fue opacado durante diez siglos por el cristianismo medieval, para luego reaparecer con
gran fuerza en la época del Renacimiento. A su vez, el humanismo renacentista fué
perdiendo ímpetu hasta ser desplazado por las filosofías antihumanistas de los últimos
siglos. Si las cosas están así, no es utópico pensar que pueda surgir una nueva corriente
humanista capaz de contrarrestar la crisis actual, caracterizada por la pérdida del sentido de
lo humano y agravada por la prospectiva de la catástrofe global, con todas sus aterradoras
alternativas.

histórico   existencialista   marxista   cristiano   universalista    antihumanismo

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El Humanismo
El Humanismo es el movimiento intelectual que se extendió por Europa a partir del siglo
XV. Viene de la palabra latina homo (hombre). La nueva forma de pensar confíaba en el ser
humano, en su razón y en su capacidad para cultivar todas las ramas de la sabiduría.

Si en la Edad Media los ideales de perfección fueron el guerrero o el monje, ahora será el
cortesano, el caballero renacentista; sabedor de las lenguas clásicas, griego y latín, de la
poesía y de la historia; capaz de escribir en prosa y en verso; conocedor y practicante de la
música, el dibujo y la pintura; hábil en el manejo del caballo, en torneos, competiciones y
juegos; además, gentil y galante. La dama debía ser honesta, tener conocimientos de las
letras, de pintura y de música, y saber danzar, para alegrar las fiestas cortesanas.

Como ves, lo que se pretendía era un formación integral, esto es, saber de todo; tal vez lo
contrario que ahora, que se tiende más a la especialización, a saber mucho de una materia,
aunque se desconozca lo elemental de otras muchas. Claro está, eso era el ideal. La realidad
luego sería otra. Lo cierto es que algunos personajes de la época sí que se aproximaron.

Los humanistas se reunían para cambiar impresiones y experiencias. Lo hacían en la corte,


en los palacios de los mecenas, sus protectores, o en academias. Escribían sus obras en la
lengua de su país y no en latín, que era la lengua culta de la época anterior, un gesto más de
romper con lo medieval; por ello, cobraron gran importancia las literaturas nacionales.

Solían viajar mucho a otros países, para entrevistarse con sus colegas y estar al corriente de
sus actividades. Las ciudades donde más se desarrolló el Humanismo fueron: Florencia,
Venecia, Bolonia y Padua (en Italia); París (Francia); Oxford (Inglaterra); Alcalá de
Henares y Salamanca (España).
En La escuela de Atenas Rafael hace un elogio de los sabios, científicos y filósofos griegos, modelos para imitar.

Humanistas destacados fueron:

Castiglione propone las cualidades que ha de reunir el hombre de la


época, en su obra El cortesano.
ITALIA
Maquiavelo, en su obra El príncipe, aconseja cómo ha de actuar el
hombre de estado, el gobernante. Defiende que su conducta debe ser
práctica y realista antes que ética, es decir, lo que importa es conseguir
los objetivos, aunque lo que se haga no sea justo.

Erasmo de Rotterdam critica la corrupción de la jerarquía eclesiástica


y las supersticiones populares. Es el principal representante del
PAÍSES BAJOS
humanismo cristiano. Tuvo mucha influencia en las reformas
religiosas. Sólo utilizó el latín en sus libros. Su obra más importante es
Elogio de la locura.

Tomás Moro desempeñó un papel importante en la vida política.


INGLATERRA Analizó los problemas de la sociedad y propuso un modelo de
comunidad perfecta en su obra Utopía. Enrique VIII le condenó a
muerte porque no aprobó su divorcio.
ESPAÑA
Luis Vives era valenciano de origen judío, pero vivió casi siempre en
los Países Bajos por temor. Fue amigo de Erasmo y de Tomás Moro.
Criticó los métodos educativos de la época y esbozó el perfil del
humanista perfecto. Además de la pedagogía, cultivó otras ramas de la
filosofía.
Antonio de Nebrija, experto en las lenguas clásicas y conocedor de los
valores de la lengua vulgar, publicó la primera gramática castellana.

Cardenal Cisneros. Su aportación al humanismo más que de autor fue


de promotor. Fundó la Universidad de Alcalá y acometió la edición de
la Biblia políglota, impresa en cinco idiomas.

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