Sensibilidad en Radioterapia de Cabeza y Cuello
Sensibilidad en Radioterapia de Cabeza y Cuello
por
N OVIEMBRE DE 2019
R ESUMEN
a radioterapia sigue siendo una de las técnicas más eficaces en el tratamiento del cáncer
L y más del 50% de los pacientes pasará alguna vez por ella. Esta terapia ha alcanzado
niveles de precisión y exactitud que permiten un buen compromiso entre el control de la
enfermedad y los posibles efectos adversos.
Los cánceres de cabeza y cuello se encuentran entre los más complejos a la hora de tratar,
pues es una región muy pequeña que contiene diversas estructuras sanas que hay que proteger
de las radiaciones durante el tratamiento.
Si bien la IMRT ha ido desplazando poco a poco a la radioterapia conformada en 3D, en
buena parte del planeta su implantación e implementación suponen un importante nivel de
infraestructuras y desarrollo científico de los que muchos países carecen, y los equipos disponibles
están obsoletos o en condiciones muy precarias para ser usados con un mínimo de calidad.
En este trabajo, haciendo uso de un sistema de planificación de tratamiento, se analizaron
cinco pacientes con cinco técnicas de radioterapia conformada en 3D para lesiones en cabeza
y cuello, que se plantearon desde finales de los años 90, como alternativas a la IMRT: Revised
Bellinzona (RB), Conformal Parotid-Gland Sparing (ConPas), Forward-Planned Multisegment
(FPMS), Field-in-Field (FIF) y arcoterapia de Limburgo.
A partir de tres métodos de análisis, se estudió la sensibilidad de cada técnica ante posibles
movimientos traslacionales del paciente y se determinaron sus márgenes de robustez para los
cuales el tratamiento sería aceptable desde el punto de vista de la cobertura del volumen de las
estructuras patológicas.
De acuerdo con los resultados obtenidos, las técnicas más robustas, en general, fueron FPMS
y los arcos de Limburgo proporcionando un mayor margen para tratamientos de cabeza y cuello,
y ciertas garantías en la calidad de los mismos, pero se pudo ver que algunas técnicas son más
sensibles que otras según la dirección del movimiento del paciente.
i
A BSTRACT
s of today, radiotherapy is one of the most effective cancer treatment and more than 50%
A of all cancer patients will receive radiation. This therapy has reached such precision and
accuracy levels that allows to achieve a good agreement between the disease control and
potential side effects.
Head and neck cancers are within the most complex ones to be treated, as it is a very narrow
anatomical region with many different healthy structures that are required to be protected
against the treatment radiations.
Despite the fact that IMRT has gradually superseded 3D-conformal radiotherapy, its global
establishment and implementation imply standards of infrastructures and scientific development
which most countries lack. Besides, their equipment is obsolete or in a precarious condition to be
used with minimum quality levels.
In this work, a treatment planning system was used to study five patients with five techniques
for head and neck cancers, which were proposed since the end of the ‘90s, with 3D-conformal
radiotherapy as alternative to IMRT: Revised Bellinzona (RB), Conformal Parotid-Gland Sparing
(ConPas), Forward-Planned Multisegment (FPMS), Field-in-Field (FIF) and Limburg arc therapy.
By using three analysis methods, the technique sensitivities to translational motion of each
patient were studied. Robustness margins, for which the treatment is acceptable from a point of
view of pathological volume coverage, were also determined.
In accordance with the obtained results, the most robust techniques were generally FPMS
and Limburg arcs providing a larger margin for head and neck cancer treatments and some
quality guarantees about them. Nevertheless, as could be observed, some techniques are more
sensitive than others when the direction of patient movement is accounted for.
iii
A GRADECIMIENTOS
M
Ciencias.
realizar esta tesis, por acompañarme en todo el proceso y por la confianza depositada
para formar parte del equipo de trabajo de la Unidad de Física Médica de la Facultad de
A Gustavo Píriz por ser, en buena medida, mi guía en todo este trabajo y por el impagable
tiempo y esfuerzo que dedicó a resolver todas mis dudas y las dificultades que se presentaron por
el camino. Han sido muchas horas de planificaciones, gráficas, DVH y programación, entre otras
muchas cosas, todo acompañado del horrible café que parece degustar diariamente.
Al resto de integrantes de la Unidad de Física Médica, especialmente a Carolina Rabin y
Andrés Cáceres por sus piques y consejos para que este trabajo llegara a buen término, y a
Enrique Cuña por su ayuda con la base de datos de los pacientes y los sábados de board games
plagados de chistes a lo Les Luthiers.
Al Servicio de Radioterapia del Hospital de Clínicas Dr. Manuel Quintela por permitirme el
uso de sus instalaciones y de su TPS, y especialmente a los Dres. Lucas Vignoli, Manuela Lucas,
Jorge Dueñas y Marcelo Torres por el apoyo prestado en la selección de los pacientes, estudio
anatómico y marcado de las estructuras para las planificaciones.
También agradezco todo el apoyo prestado por la Agencia Nacional de Investigación e Inno-
vación (ANII) y al proyecto 681 de CSIC.
Dedico por segunda vez una maestría a mi bella parroquia en las Islas Chachis por su amor
incondicional y todo el apoyo que me brindan en las vainas raras que me embarco. Por supuesto,
también a mi linda familia de la banda oriental.
Finalmente, a Céfiro de Oriente que, en un hermoso tintineo, salpicó el manto cósmico con
polvo de estrellas y un pequeño orbe de luz eclosionó en el universo que estamos dibujando sin
corsés ni ataduras. Este trabajo es de ustedes, mis astros libertarios.
v
C ONTENIDO
Página
Índice de tablas ix
Índice de figuras xi
1 Introducción 1
vii
CONTENIDO
5 Resultados y análisis 75
5.1 TPS y base de datos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75
5.2 Histogramas y método visual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
5.3 Histogramas y gEUD . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 90
5.4 Histogramas y diferencias de volumen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98
6 Conclusión 107
A Apéndice 111
Bibliografía 115
viii
Í NDICE DE TABLAS
TABLA Página
ix
Í NDICE DE FIGURAS
F IGURA Página
xi
Í NDICE DE FIGURAS
xii
Í NDICE DE FIGURAS
5.19 Diferencias volumétricas en el GTV-T y GTV-N en las tres direcciones del paciente 1 . 100
5.20 Diferencias volumétricas en el GTV-T y GTV-N en las tres direcciones del paciente 2 . 101
5.21 Diferencias volumétricas en el GTV-T y GTV-N en las tres direcciones del paciente 3 . 102
5.22 Diferencias volumétricas en el GTV-T en las tres direcciones del paciente 4 . . . . . . 103
5.23 Diferencias volumétricas en el GTV-T y GTV-N en las tres direcciones del paciente 5 . 104
5.24 Rangos de sensibilidad para el GTV-T en las tres direcciones . . . . . . . . . . . . . . . 105
5.25 Rangos de sensibilidad para el GTV-N en las tres direcciones . . . . . . . . . . . . . . . 106
xiii
1
I NTRODUCCIÓN
Los tumores pueden ser de muy diversa índole y, desde el punto de vista de las radiaciones
ionizantes, estos van desde los más radiosensibles (en principio adecuados para ser tratados
con radioterapia) hasta los radiorresistentes, a los que apenas les afecta la radiación. La región
1
1. INTRODUCCIÓN
2
2
A SPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
La radiación ionizante se refiere a las partículas con y sin carga con la energía suficiente para
generar iones a su paso por un medio material o desencadenar cambios nucleares y/o partículas
elementales que terminan en ionizaciones propiamente dichas o pueden producir nueva radiación
ionizante (ICRU, 2011). De esta manera, la radiación ionizante incluye a las partículas alfa,
partículas beta, rayos gamma y X, neutrones, electrones y protones "rápidos" y cualquier partícula
con la capacidad de ionizar.
Aunque parte del espectro de la radiación ultravioleta puede provocar ionizaciones, estos
rayos son muy poco energéticos para los rangos que se manejan en el ámbito clínico, por lo que a
estos efectos no se les considera parte de la radiación ionizante.
A continuación se describen de forma sucinta los principales mecanismos de interacción de la
radiación con la materia, concretamente de los fotones y los electrones. El resto de la radiación
ionizante, como es el caso de los neutrones, merece un capítulo aparte y su estudio no es de interés
para este trabajo. Para más información, véase Johns & Cunningham (1974), Anderson (1984),
Attix (2004), Podgorsak (2005, 2010) o Andreo et al. (2017), pero existe una extensa literatura al
respecto.
3
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
Dentro de la radiación ionizante, tanto los fotones como los neutrones forman parte de la llamada
radiación ionizante indirecta, pues las ionizaciones que potencialmente pueden generar tienen
lugar a través de la producción de partículas cargadas. En general, la radiación indirecta es muy
penetrante y entrega su energía en un único evento a estas partículas cargadas, que son, en
última instancia, las responsables de la ionización o excitación posterior del medio.
Los fotones capaces de ionizar se hallan en el rango del espectro electromagnético que va
desde los rayos X (procedentes de procesos atómicos o radiación de frenado) hasta los rayos γ
(procedentes de procesos nucleares o aniquilación de materia-antimateria). Los rayos ultravioleta
quedan fuera de esta descripción por las razones esgrimidas más arriba.
La interacción de la radiación con la materia se estudia en detalle en Attix (2004) o su versión
más reciente a título póstumo (Andreo et al., 2017). Sin embargo, para el objetivo de esta tesis,
basta con comprender los siguientes procesos de interacción de fotones.
A) Efecto fotoeléctrico
A.1) Descripción
Descrito por Albert Einstein en 1905, lo que le valió el Premio Nobel de Física en 1921, el efecto
fotoeléctrico es un fenómeno coherente entre un fotón y un átomo. El fotón en este proceso tiene
suficiente energía para provocar la expulsión de un electrón de una capa atómica, generalmente
de la capa K o L, y la consiguiente relajación y emisión de fotones o electrones Auger.
Sea un fotón de energía hν que interactúa con un átomo provocando que un electrón de la
capa K o L* sea "arrancado" de la misma (Fig. 2.1). Como el electrón está ligado al orbital atómico,
parte de la energía del fotón incidente se invierte en desligarlo. Además, por conservación del
momento lineal, el átomo sufre un retroceso o recoil. La energía cinética del electrón T e es, por
tanto, la energía del fotón menos la energía de ligadura del electrón E b y la energía cinética de
retroceso del átomo T a , es decir,
T e = hν − E b − T a (2.1)
En general, puesto que el núcleo del átomo es mucho más pesado que los electrones, el átomo
se puede ver como estacionario y su energía recoil se puede considerar despreciable, de modo que
la Ec. 2.1 quedaría de la siguiente forma:
T e = hν − E b (2.2)
* La elección de estas dos capas como ejemplos no es casual. Desde el punto de vista de las energías involucradas
en el efecto fotoeléctrico, las transiciones desde estos dos orbitales tienen un interés terapéutico e imagenólogico.
4
R ADIACIÓN IONIZANTE
Figura 2.1: Esquema del efecto fotoeléctrico (Kissick & Fakhraei, 2016).
¶5 µ ¶7/2
d a σEF,K p Z m e c2 sen2 θ e
µ
≈ 4π 2 r 2e (2.3)
dΩθe hν
´4
135
³
p c
1 − m ec2 cosθ e
e
donde el subíndice a hace referencia al carácter coherente del efecto, r e es el radio clásico del
electrón y cuyo valor es 2, 81 · 10−13 cm, Z el número átomico del átomo en cuestión, m e la masa
del electrón, c la velocidad de la luz en el vacío y p e el momento lineal del fotoelectrón.
Integrando la Ec. 2.3, se obtiene la sección eficaz total atómica para la capa K, tal que:
¶5 µ ¶7/2
p Z m e c2
µ
a σEF,K = 4π 2 r 2e (2.4)
135 hν
Empíricamente se ha encontrado que la sección eficaz total para todas las capas se ajusta a
una relación del tipo:
N A Z 4→5 Z 3→4
a σEF ∼ ≈ (2.5)
A (hν)2→3 (hν)2→3
Quizás lo más relevante de la Ec. 2.5 sea que el efecto fotoeléctrico disminuye rápidamente
con el incremento de la energía del fotón incidente, por lo que es un fenómeno que domina a
bajas energías. El otro aspecto relevante es que es muy dependiente del número atómico Z. Este
hecho se observa claramente en relación a los huesos, cuya composición de calcio (Z = 22) permite
que el efecto fotoeléctrico se aproveche en el campo de la imagenología en rangos energéticos de
diagnóstico (energías por debajo de los 100 KeV).
5
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
Por otro lado, como ya se mencionó, al efecto fotoeléctrico le suele seguir un proceso de
relajación que puede liberar al medio fotones y, por tanto, seguir generando nuevas ionizaciones
en otras regiones, o bien expulsar electrones de capas externas llamados electrones Auger. Ambos
procesos de relajación hay que tenerlos en cuenta a la hora de cuantificar la energía transferida
al medio.
El primer proceso de relajación es la emisión de rayos X o fotones de fluorescencia y ocurre
cuando electrones de capas exteriores decaen a la vacante dejada por el fotoelectrón emitido
(Fig. 2.2(a)). La probabilidad de que esto tenga lugar viene dada por el rendimiento o yield de
fluorescencia YK , cuya dependencia, al ser un proceso inverso a la emisión del electrón orbital, es
∼ Z 4→5 .
Los electrones Auger (Fig. 2.2(b)) se generan como alternativa a la fluorescencia, aunque su
probabilidad es prácticamente lineal con Z. En este caso la energía que se emite en forma de
fotón al llenarse la vacante dejada por el fotoelectrón se transfiere a un electrón de las capas
externas del átomo que escapa del mismo con una cierta energía cinética, por lo que contribuirá a
la energía del medio.
(a) (b)
Figura 2.2: (a) Relajación a la capa K y emisión de un fotón de fluorescencia. (b) Relajación por
emisión de un electrón Auger. (Kissick & Fakhraei, 2016)
µ ¶ Ã !
µ tr µ hν − P K YK (hν)K − (1 − P K )P L YL (hν)L
µ ¶
= (2.6)
ρ EF ρ EF hν
6
R ADIACIÓN IONIZANTE
entre las energías de las capas K y L, la ecuación se simplifica simplemente teniendo en cuenta
que P K = 0.
Es importante hacer un inciso respecto del coeficiente µ/ρ pues servirá para la descripción
de los subsiguientes mecanismos de interacción. µ es la fracción de fotones que interactúan
por unidad de longitud y ρ es la densidad del medio. A este cociente se le denomina coeficiente
de atenuación másico y está vinculado directamente a la sección eficaz total de la interacción,
por lo que, en lugar de manejar secciones eficaces, como ocurre en otras áreas de la física, las
probabilidades de fenómenos con fotones se suelen tabular con esta suerte de sección másica. En
el caso del efecto fotoeléctrico, el coeficiente de atenuación másico viene descrito por:
µ NA
µ ¶
= a σEF (2.7)
ρ EF A
7
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
Figura 2.4: Rendimientos de la fluorescencia y emisión Auger para la capa K en función del
número atómico Z (Baltas et al., 2007).
rápidamente para valores de Z por encima del neón (Z = 10), alcanzando valores cercanos a la
unidad para Z muy grandes. En el caso de la capa L, el rendimiento es mucho menor y solo es
importante para elementos por encima del cobre (Z = 29).
Por otra parte, la Fig. 2.4 muestra los dominios en Z de los dos tipos de relajación que pueden
seguir a la emisión del fotoelectrón de la capa K. La fluorescencia domina para valores altos de
Z, mientras que el efecto Auger es mucho más importante para elementos con Z bajos. En la
cercanía del cobre y el zinc, ambos efectos son relevantes.
B) Efecto Compton
B.1) Descripción
El efecto o dispersión Compton fue descubierto por Arthur Holly Compton en 1923 y por el mismo
recibió el Premio Nobel de Física de 1927. A diferencia del efecto fotoeléctrico, esta dispersión
de fotones es un fenómeno incoherente e inelástico, es decir, la interacción no se produce con el
átomo como un todo, sino con sus electrones. Como la energía del fotón es mucho mayor que la
energía de ligadura, estos electrones se ven como "libres", por lo que, en general, estas energías,
que son importantes en el efecto fotoeléctrico, son despreciables en este proceso.
El efecto Compton se puede describir fácilmente como una colisión inelástica de dos cuerpos:
un electrón expulsado y un fotón dispersado con ángulo θ y ϕ, respectivamente, con respecto a la
dirección del fotón incidente (Fig. 2.5). Conociendo la energía de este último, la cinemática de la
interacción viene completamente determinada por las siguientes relaciones:
hν
h ν0 = (2.8)
1 + α(1 − cos ϕ)
8
R ADIACIÓN IONIZANTE
T e = h ν − h ν0 (2.9)
1
tan θ = (2.10)
(1 + α) tan(ϕ/2)
donde α = hν/m e c2 es la relación entre la energía del fotón incidente y la energía en reposo del
electrón (∼ 511 KeV).
Se puede ver que los casos límites en este sistema de ecuaciones ocurren para ϕ = 0, donde la
energía cinética del electrón es T e = 0 y θ = θmax = π/2, y para ϕ = π, en cuyo caso T e es máxima y
θ = 0, lo que se corresponde con una colisión totalmente frontal.
d e σC r 2e hν0 2 hν hν0
µ ¶ µ ¶
2
= + − sen ϕ (2.11)
dΩ ϕ 2 hν h ν0 h ν
donde r e es nuevamente el radio clásico del electrón. Esta expresión se puede entender como la
sección eficaz diferencial por el ángulo sólido subtendido para un ángulo de dispersión ϕ dado.
La Fig. 2.6 muestra las secciones eficaces por unidad de ángulo para el fotón dispersado y para
el electrón Compton, según la relación de Klein-Nishina. A medida que la energía del fotón
incidente aumenta, los ángulos de dispersión disminuyen y las partículas dispersadas se acercan
a la dirección de incidencia.
Si se integra en ángulo sólido la Ec. 2.11, se obtiene la sección eficaz total por electrón:
9
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
8π 2
e σC ≈ σT h = r (2.13)
3 e
π
e σC ≈ r 2e [1 + 2 ln(2α)] (2.14)
2α
Como puede verse en esta última expresión, a medida que aumenta la energía, la sección
eficaz disminuye, como ya se mostró en la Fig. 2.6, y, por ende, también la probabilidad de que
tenga lugar la interacción por Compton. Cabe destacar que, al ser un proceso incoherente, la
sección eficaz en este mecanismo es independiente del número atómico Z del medio.
Figura 2.6: Ángulos de dispersión para fotón y electrón Compton en función de la energía del
fotón incidente (Pawlicki et al., 2016).
µ tr µ Te NA Z T e NA Z
µ ¶ µ ¶
= = e σC = e σ tr,C (2.15)
ρ C ρ C hν A hν A
donde T e es la energía cinética promedio del electrón, de modo que f c = T e /hν es la fracción de
energía promedio que el fotón cede al electrón. En esta expresión se puede ver también que la
10
R ADIACIÓN IONIZANTE
sección eficaz atómica, según la Ec. 2.7, está relacionada con la sección eficaz electrónica mediante
a σEF = e σC Z y que se puede definir una sección eficaz total de transferencia de energía e σ tr,C .
Figura 2.7: Fracción de energía promedio ( f c ) y máxima ( f c,max ) absorbida por el electrón en
función de la energía del fotón incidente (Andreo et al., 2017).
La Fig. 2.7 muestra la fracción de energía promedio que aparece en la Ec. 2.15 en función de
la energía del fotón incidente. Para energías en torno a 1 MeV, tanto el fotón como el electrón
dispersados absorben la mitad de la energía disponible. Para muy bajas energías, el fotón no cede
prácticamente energía al electrón, mientras que para altas energías, puede llegar a cederle hasta
un 80% de la misma.
Es importante hacer hincapié en que, a diferencia del efecto fotoeléctrico, el efecto Compton
ocurre para un buen rango de energías del fotón incidente y para energías intermedias es donde
hay más probabilidad de que el proceso transfiera mayor energía (Fig. 2.8). De acuerdo con
Andreo et al. (2017), a altas energías la diferencia entre ambas secciones eficaces es muy pequeña
y se puede aproximar a:
m e c2
e σC − e σ tr,C = 1, 32π r 2e (2.16)
hν
11
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
Figura 2.8: Secciones eficaces de Klein-Nishina total y de transferencia de energía por electrón
en función de la energía del fotón incidente (Andreo et al., 2017).
Figura 2.9: Secciones eficaces en el efecto Compton para varios medios. La línea punteada
corresponde a la sección eficaz según Klein-Nishina (Ec. 2.12) y la continua cuando se
tienen en cuenta los efectos de ligadura de los electrones a los orbitales. Los puntos
marcados con una x corresponden a las energías a partir de las cuales ambos modelos
coinciden (Podgorsak, 2010).
C) Producción de pares
C.1) Descripción
La producción de pares es un proceso en el que un fotón, al pasar por las inmediaciones de
un núcleo atómico, puede interactuar con el campo eléctrico del mismo para convertirse en un
electrón y un positrón (Fig. 2.10). Existe también la probabilidad, aunque es muy baja, de que
12
R ADIACIÓN IONIZANTE
la interacción sea con el campo eléctrico de un electrón atómico, dando lugar a lo que se conoce
como producción de tripletes. Sin embargo, este último caso no se estudiará en este capítulo.
De las ecuaciones de conservación del momento y la energía, se llega a que la energía umbral
para que se produzca el fenómeno cerca de un núcleo de masa en reposo M es la siguiente:
m e c2
µ ¶
(hν)min = 2m e c2 1 + (2.17)
M c2
Puesto que m e ¿ M, la energía mínima para que ocurra la generación de pares es dos veces
la energía en reposo del electrón (1,022 MeV). El electrón y el positrón generados no reciben
necesariamente la misma energía cinética. La energía del positrón se halla entre 0 y la energía
disponible T disp = hν − 2m e c2 , mientras que la del electrón varía en el mismo rango. En general,
la energía promedio para ambas partículas es:
T disp
T e± = (2.18)
2
En cuanto a la dirección de salida de ambas cargas, el ángulo promedio con respecto a la
incidencia viene dado por:
m e c2
θ± = (2.19)
T e±
El ángulo de salida según esta última expresión es inversamente proporcional a la energía
cinética de las partículas. Algo similar ocurre con la radiación de frenado o bremsstrahlung y es
que existen muchas semejanzas entre estos dos fenómenos que han sido estudiadas desde hace
años (Bethe & Maximon, 1954; Davies et al., 1954; Haug, 1975; Lee et al., 2006; Kuraev et al.,
2010).
13
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
Figura 2.11: Parámetro P en función de la fracción de energía cinética del positrón según
distintas energías disponibles para aluminio (Al) y plomo (Pb) (Davisson & Evans, 1952).
d a σPP r 2e Z 2
= P (2.20)
dT e± 137 T disp
14
R ADIACIÓN IONIZANTE
r 2e 2
a σPP = Z P (2.21)
137
siendo P el promedio del parámetro P.
Como la energía mínima para que se produzca el par es 2m e c2 , este fenómeno ocurre solo
para altas energías. Este hecho se puede ver claramente en la Fig. 2.12.
µ tr µ T disp µ hν − 2m e c2 N A hν − 2m e c2
µ ¶ µ ¶ µ ¶ µ ¶ µ ¶
= = = a σPP (2.22)
ρ PP ρ PP hν ρ PP hν A hν
Figura 2.12: Sección eficaz atómica en la producción de pares para distintos medios en función
de la energía del fotón incidente (Podgorsak, 2010).
Existen otras interacciones de fotones menos probables, pero que, si se busca mayor precisión,
deben incluirse. Estas interacciones son la producción de tripletes, como se mencionó en el
apartado anterior; la dispersión Rayleigh, que es un fenómeno coherente y elástico, por lo que no
contribuye en la transferencia de energía al medio, pero sí en el número de fotones dispersados;
y las interacciones fotonucleares, que pueden dar lugar a partículas α, neutrones, protones y/o
15
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
fragmentos de fisión nuclear, y, por tanto, a sucesivas ionizaciones del medio y el consiguiente
depósito de energía.
Figura 2.13: Coeficiente de atenuación másico frente a la energía del fotón incidente en plomo. Se
pueden observar los dominios de los coeficientes de cada proceso según el rango energético.
También se pueden apreciar los bordes o edges de absorción asociados a los niveles atómicos
en el efecto fotoeléctrico. τ, σ y κ son las secciones eficaces y coeficientes de atenuación
correspondientes a los distintos mecanismos de interacción† (Podgorsak, 2010).
µ tr µ tr µ tr µ tr µ tr
µ ¶ µ ¶ µ ¶ µ ¶
= + + + +... (2.23)
ρ ρ EF ρ C ρ PP ρ T
| {z´ }
µ tr
³
= ρ PP
µ µ µ µ
µ ¶ µ ¶ µ ¶
= + + + ... (2.24)
ρ ρ EF ρ C ρ PP
La Fig. 2.13 recoge las contribuciones de cada interacción en el coeficiente másico de atenua-
ción para el plomo. Se puede constatar nuevamente los rangos energéticos de cada interacción. El
efecto fotoeléctrico domina a bajas energías, la dispersión Compton a energías intermedias y la
† Esta nomenclatura se utiliza en algunos textos clásicos como Attix (2004) o Podgorsak (2005, 2010).
16
R ADIACIÓN IONIZANTE
Figura 2.14: Fracciones promedios de transferencia de energía para varios materiales en función
de la energía incidente. f PE , f C y f PP son las fracciones del efecto fotoeléctrico, efecto
Compton y producción de pares/tripletes, respectivamente (Podgorsak, 2010).
producción pares/tripletes a altas energías. Rayleigh también aparece a bajas energías, pero no
contribuye en la deposición de energía.
En la práctica se suele tabular la fracción de transferencia de energía, la cual se define como la
fracción de energía del fotón incidente que se transfiere en forma de energía cinética a partículas
cargadas a través de los distintos mecanismos de interacción. De este modo se obtiene una suma
ponderada por las interacciones, tal que:
µ µ µ
µ ¶ µ ¶ µ ¶
f tr (hν, Z) = f EF +fC + f PP + ... (2.25)
ρ EF ρ C ρ PP
De esta manera, en la Ec. 2.23, cada término corresponde a un coeficiente másico de transfe-
rencia de energía parcial que se puede escribir para cada interacción:
µ tr µ
µ ¶ µ ¶
= f int (2.26)
ρ int ρ int
17
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
Como se estudió en 2.1.1, los fotones a través de distintos mecanismos pueden transferir toda o
parte de su energía a partículas cargadas del medio con el que interactúan. La siguiente secuencia
lógica en la deposición de energía es analizar cómo estas partículas cargadas interactúan y ceden
su energía al medio. Para más información, se remite a la misma recomendación de textos
realizada en 2.1.1 (Attix, 2004; Andreo et al., 2017).
Figura 2.15: Esquemas de los principales tipos de interacción de partículas cargadas con un
átomo según el parámetro de impacto b. De izquierda a derecha y de arriba a abajo:
colisión dura ( b ∼ r a ) y eyección de rayo δ; colisión blanda ( b À r a ) y excitación o eyección
de un electrón de la capa de valencia; radiación de frenado o bremsstrahlung ( b ¿ r a ); e
interacción elástica con el núcleo ( b ¿ r a ) (Andreo et al., 2017).
A.1) Descripción
Sea una partícula de masa en reposo M y carga z con una cierta velocidad v que pasa a una
distancia b del núcleo de un átomo (Fig. 2.15). Según sea esta distancia, conocida como parámetro
de impacto, con respecto al radio átomico r a , las interacciones de cargas se pueden dividir en tres
categorías:
"choque" material entre partículas, sino como el alcance de la interacción que tiene lugar entre ellas.
18
R ADIACIÓN IONIZANTE
• Interacciones con el campo eléctrico del núcleo (b ¿ r a ): la interacción puede ser mayori-
tariamente elástica o por radiación de frenado o bremsstrahlung (en un 2% de los casos en
rangos energéticos de radioterapia).
Sc dT N A Z T max dσ
µ ¶ Z
sc = =− = W dW (2.27)
ρ ρ dx c A T min d W
donde dσ/dW es la sección eficaz diferencial por electrón para colisiones inelásticas que dan lugar
a una transferencia de energía W . En otras palabras, a medida que la partícula cargada avanza
en el medio pierde (de ahí el signo negativo en la expresión) una cantidad de energía en forma
continua y constante. A este régimen se le llama aproximación de frenado continuo o CSDA por
sus siglas en inglés. La energía transferida, W , a electrones en los orbitales atómicos se divide
en dos tipos, como se vio en la sección anterior, que dependen de la magnitud del parámetro de
impacto o, visto de otra forma, del valor de su energía. Tomando una energía de corte, T,
e tal que,
para valores por debajo o por encima de la misma, se tengan respectivamente colisiones blandas
o duras, el poder de frenado colisional se puede separar en dos componentes,
"Z #
Sc T dσs T max dσh
e Z
= NA Z W dW + W dW (2.28)
ρ T min dW T
e dW
donde dσs /dW y dσh /dW son las respectivas secciones eficaces diferenciales para las colisiones
blandas y duras. T
e es una energía de corte arbitraria que tiene que cumplir dos condiciones: (i)
tiene que ser grande en comparación con las energías de ligadura de los electrones orbitales del
medio y (ii) los parámetros de impacto vinculados a pérdidas energéticas menores a Te deben ser
grandes con respecto a las dimensiones atómicas. Ambas condiciones se cumplen para T
e entre 10
y 100 KeV (Uehling, 1954). T max es la energía cinética máxima que corresponde a la energía de
una colisión "frontal" con un electrón que se considera desligado del átomo, mientras que T min se
§ De acuerdo con el ICRU 85a (2011), lo correcto sería utilizar el término "electrónico" en lugar de "colisional". Sin
embargo, en esta tesis se mantiene la nomenclatura previa a ese informe (ICRU, 1980), porque da una idea más clara
y amplia del concepto original.
19
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
puede vincular clásicamente a la energía de excitación media I del medio¶ (Bethe, 1930; Fano,
1963).
Figura 2.16: Ratio entre las expresiones relativista y no relativista para el poder de frenado
colisional de protones en carbono y uranio. El "ascenso" relativista se produce claramente
para altas energías según la expresión 2.31 (Andreo et al., 2017).
De la teoría de Bethe (ICRU, 1984b), el término del poder de frenado para colisiones blandas
se puede escribir como:
S c,s Z z2 2m e c2 β2 T
· µ e¶ ¸
= 2π r 2e m e c2 N A ln −β2
(2.29)
ρ | {z } A β2 (1 − β2 )I 2
||
=k
donde β es la velocidad de la carga relativa a la de la luz. Cabe destacar que esta expresión es
válida tanto para partículas cargadas pesadas como livianas.
Por otro lado, el término de colisiones duras, integrando a partir de la sección eficaz diferencial
en Uehling (1954), viene dado por:
S c,h Z z2 T max
· µ ¶ ¸
2
=k ln −β (2.30)
ρ A β2 T
e
Combinando las ecuaciones 2.29 y 2.30, se obtiene una expresión para el poder de frenado
colisional másico para partículas cargadas pesadas:
Sc Z z2 2m e c2 β2
· µ ¶ ¸
2
= 2k ln − β (2.31)
ρ A β2 (1 − β2 )I
¶ Bethe (1930) definió I como la media geométrica de las energías de ionización y excitación de la capa i de un tipo
de átomo del medio, ponderada con las correspondientes intensidades del oscilador f i .
|| k se suele escribir en unidades de MeV cm2 g−1 , de modo que su valor es 0, 1535 MeV cm2 g−1 .
20
R ADIACIÓN IONIZANTE
Los términos ln(1 − β2 )−1 y −β2 dan lugar al llamado "ascenso" relativista que es apreciable
a altas energías (Fig. 2.16). Por el contrario, a bajas energías y a velocidades tendiendo a cero
(β → 0), la expresión 2.31 deja de ser válida y se produce el denominado pico de Bragg (Fig. 2.17).
De este hecho se aprovechan ciertas terapias, como la protonterapia (Conde-Moreno et al., 2004;
Liu & Chang, 2011; Newhauser & Zhang, 2015) o la hadronterapia (Augusto et al., 2016; Klenov
& Khoroshkov, 2016), para entregar una cantidad de energía a un pequeño volumen tumoral,
pues en una zona no muy extensa las cargas pesadas se frenan completamente cediendo un gran
porcentaje de su energía inicial.
Finalmente, debido a que las velocidades de los electrones orbitales son distintas y su
movimiento es complejo, cuando la partícula incidente posee una velocidad menor que la de
estos, dichos electrones no contribuyen en el frenado y, por ende, provocan que el poder de frenado
del medio sea menor. Este hecho se tiene en cuenta en la Ec. 2.31 por medio de la corrección de
capas C/Z, de modo que:
Sc Z z2 2m e c2 β2 C
· µ ¶ ¸
2
= 2k ln − β − (2.32)
ρ A β2 (1 − β2 )I Z
· µ ¶2
S± Z 1 T τ´ 2C
³ ¸
c ±
=k ln + ln 1 + + F (τ ) − δ − (2.33)
ρ A β2 I 2 Z
donde τ = T/m e c2 y F − (τ) y F + (τ) tienen una expresión propia según sea un electrón o un positrón,
respectivamente. δ es un término de corrección por efecto de la densidad o polarización y da
cuenta de la reducción de la interacción por el apantallamiento de la carga para velocidades
relativistas en virtud de la contracción de Lorentz (de ahí el signo negativo en la expresión 2.33).
Este término es importante a altas energías y en materia condensada.
21
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
S rad Z2 T 1
· µ ¶ ¸
2 2
= 4α r e N A (T + m e c ) ln +1 − (2.34)
ρ A m e c2 3
S rad TZ
≈ (2.35)
Sc 700 ± 100 M eV
En la Fig. 2.18 se muestra la dependencia de los poderes de frenado con la energía de la carga
para varios medios. Para bajas energías, las colisiones dominan sobre los procesos radiativos,
Figura 2.17: Pico de Bragg para un protón con una energía promedio de 170 MeV. En la
gráfica se representa la energía depositada o la carga recogida en la cámara frente a la
profundidad, medida en equivalente de agua, del material de la cámara. El pico fue medido
con un prototipo de cámara de ionización (Micromegas) y simulado con Geant4 (Hollebeek
et al., 2012).
22
C AMPOS DE RADIACIÓN Y DOSIS
mientras que para altas energías, ambos poderes de frenado son importantes en las interacciones
de partículas livianas.
Figura 2.18: Poderes de frenado másicos colisional (S el /ρ ) y radiativo (S rad /ρ ) para uranio,
hierro y carbono frente a la energía de un electrón (Andreo et al., 2017).
23
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
Sean N partículas atravesando una sección da de una esfera de volumen dv en torno a un punto
P (Fig. 2.19). Se define fluencia Φ como el número de partículas que se emiten, atraviesan o
llegan a dv por unidad de área da, esto es:
dN
Φ= (2.36)
da
La tasa de fluencia Φ̇ es el cambio de fluencia en un intervalo de tiempo dt, tal que:
dΦ
Φ̇ = (2.37)
dt
Con la misma geometría de la Fig. 2.19, se define la fluencia de energía Ψ como la energía
radiante incidente dR en un área da, siendo a su vez la energía radiante el valor esperado de la
energía, excluyendo la energía en reposo, de las partículas que se emiten, atraviesan o llegan a
dv, de modo que:
dR
Ψ= (2.38)
da
Figura 2.19: Volumen imaginario dv con una sección da en torno a un punto P del espacio
(Kissick & Fakhraei, 2016).
24
C AMPOS DE RADIACIÓN Y DOSIS
Asimismo, se define la tasa de fluencia de energía Ψ̇ como el cambio en energía radiante por
intervalo de tiempo, por lo que:
dΨ
Ψ̇ = (2.39)
dt
A) Transferencia de energía
La energía transferida es una magnitud estocástica (Attix, 2004) que puede escribirse en términos
de la energía radiante R. Cabe recordar que esta última es el valor esperado de la energía
(cinética) de la partícula (cargada) que interactúa con el medio (ICRU, 2011). Se define así la
energía transferida a un volumen v como:
ε tr = (R i )u − (R o )nr
X
u + Q (2.40)
dε tr
K= (2.41)
dm
donde dε tr se lee como el promedio de las energías cinéticas iniciales de todas las partículas
cargadas en un medio de masa dm y volumen v entregado por las partículas sin carga incidentes
en v.
** Q es positiva si hay conversión de masa en energía y negativa en el caso contrario.
P
†† Acrónimo del inglés kinetic energy released per mass.
25
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
De igual modo, se puede definir un kerma de colisión‡‡ que incluya solo la contribución del
kerma que termina siendo depositado efectivamente en el medio, de manera que:
K c = K(1 − g) (2.42)
K rad = K − K c (2.43)
Finalmente, se puede establecer una energía transferida neta εntr que tenga en cuenta las
pérdidas radiativas:
εntr = (R i )u − (R o )nr r
Q = ε tr − R ur
X
u − Ru + (2.44)
donde R ur es la energía radiante emitida como pérdidas radiativas por cualquier partícula cargada
generada en v, independientemente del lugar donde tengan lugar dichas pérdidas.
Análogamente a 2.41, el kerma de colisión K c se puede escribir como:
dεntr
Kc = (2.45)
dm
B) Deposición de energía
La energía depositada es también una magnitud estocástica y se puede escribir, para un único
evento j, como:
X
ε j = εi − εo + Q (2.46)
informe 33 de la ICRU (1980) en lugar de la recomendada por el ICRU (2011), es decir, kerma de colisión en vez de
kerma electrónico.
26
C AMPOS DE RADIACIÓN Y DOSIS
Asimismo, se define la energía impartida, ε, como la suma de todas las energías depositadas
en el volumen, tal que:
X
ε= εj (2.47)
j
X
ε = Ri − Ro + Q (2.48)
dε
D= (2.49)
dm
donde ε es la energía promedio que la radiación ionizante imparte a un medio de masa dm. Cabe
mencionar que la dosis absorbida es la magnitud dosimétrica que cuantifica el valor de la energía
que imparte la radiación ionizante en cada punto del espacio. Su unidad viene dada en J/Kg y
recibe el nombre de gray (Gy), que sustituyó en 1974 al obsoleto rad (ICRU, 1954).
La Fig. 2.20 muestra la diferencia entre kerma y dosis absorbida. La energía cinética del
electrón secundario e 1 se toma en el kerma, al igual que la del electrón e 2 que sale de v, porque
dicho electrón fue liberado dentro del propio volumen. El electrón e 3 , liberado fuera de v, no
contribuye al kerma. En cambio, contribuyen a la dosis absorbida solo la energía impartida
(marcada por pequeños puntos) a lo largo de todas las trayectorias dentro de v.
Figura 2.20: Esquema en el que se ejemplifica la diferencia entre el kerma y la dosis absorbida
(Andreo et al., 2017).
27
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
Sea un medio con un cierto coeficiente másico de transferencia de energía µ tr /ρ siendo irradiado
por una cantidad de fotones monoenergéticos por unidad de área. Se puede demostrar que el
kerma del medio K m puede escribirse como:
µ tr
µ ¶
K m = Ψm (2.50)
ρ m
E max µ tr
Z µ ¶
Km = E Φm (E) dE (2.51)
0 ρ E,m
De igual modo se puede vincular el kerma de colisión con la fluencia de fotones monoenergéti-
cos o un espectro de fotones:
µ tr
· ¸
(K c )m = Ψm (1 − g) (2.52)
ρ m
E max µ tr
Z · ¸
(K c )m = E Φm (E) (1 − g) dE (2.53)
0 ρ E,m
Por lo general, estas dos últimas expresiones se suelen escribir en función del coeficiente
másico de absorción de energía µ en /ρ = (1 − g)µ tr /ρ , de modo que:
E max µ en
Z µ ¶
(K c )m = E Φm (E) dE (2.54)
0 ρ E,m
El equilibrio de radiación (RE) y el equilibrio de partículas cargadas (CPE) son conceptos muy
usados en las distintas áreas de la física médica. El RE permite relacionar la dosis absorbida
con la masa en reposo convertida en energía, mientras que el CPE permite vincular la dosis
absorbida con el kerma de colisión.
A) Equilibrio de radiación
Sea un volumen V (Fig. 2.21) que contiene una fuente radiactiva y un volumen más pequeño v
con un punto P. V es lo suficientemente grande para que la distancia máxima d de cualquier
radiación emitida y las partículas secundarias que genera sea menor que la separación mínima s
entre V y v. Se asume, además, que la emisión es isotrópica.
28
C AMPOS DE RADIACIÓN Y DOSIS
Figura 2.21: Volumen asumido para equilibrio de radiación. La máxima distancia de penetración
d de las partículas es menor que la separación mínima entre volúmenes s (Andreo et al.,
2017).
X
ε = (R i )u − (R o )u + (R i ) c − (R o ) c + Q (2.55)
donde los subíndice "u" y "c" hacen referencia a partículas sin carga y cargadas, respectivamente,
y las barras sobre las magnitudes representan sus valores esperados. En el caso de RE, se
cumplen las siguientes igualdades:
(
(R i )u = (R o )u
(2.56)
(R i ) c = (R o ) c
X
ε= Q (2.57)
29
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
dε
P
d( Q)
D= = (2.58)
dm dm
El equilibrio de radiación es un concepto muy útil en medicina nuclear, pues esta área se
caracteriza por la introducción de fuentes radiactivas en el cuerpo humano con fines diagnósticos
o terapéuticos. En cualquier caso, la medida de la dosis absorbida en virtud del RE y la relación
2.58 depende especialmente del tamaño del objeto con respecto al alcance de la radiación.
Se dice que existe equilibrio de partículas cargadas (CPE) cuando por cada tipo de partícula y
energía que entra en el volumen v hay una secuencia espacialmente recíproca, es decir, el mismo
tipo de partícula y energía saliendo de v. En esta situación, se cumple la segunda condición de
las relaciones 2.56, pero no necesariamente la primera. Es evidente que si existe RE, también
hay CPE.
Sea la misma distribución de la Fig. 2.21, ahora la condición exigida para d solo se tiene que
cumplir para el caso de las partículas cargadas, es decir, d es el alcance máximo de las cargas
primarias que genera la radiación ionizante indirecta. En ese caso solo habrá CPE respecto del
haz primario de partículas cargadas y la energía impartida media resulta en:
X
ε = (R i )u − (R o )u + Q (2.59)
Figura 2.22: El volumen V incluye un volumen más pequeño v y está siendo irradiado uniforme-
mente. La separación mínima entre ambos volúmenes es mayor que el alcance máximo de
las partículas cargadas (Attix, 2004).
§§ En este análisis se excluye la energía impartida por los neutrinos, porque es despreciable.
30
C AMPOS DE RADIACIÓN Y DOSIS
A modo de ejemplo, tómese el caso de la Fig. 2.22. Como simplificación, las trayectorias de las
partículas cargadas poseen el mismo ángulo con respecto al haz primario de fotones/neutrones.
Supóngase que la partícula e 1 se genera en P1 y cruza v llevándose dos tercios de su energía
cinética original. Una interacción idéntica ocurre en P2 dando lugar a e 2 que ingresa en v con dos
tercios de su energía original y lo abandona con un tercio de la misma. Asimismo, tiene lugar una
tercera interacción en P3 con e 3 que entra con un tercio de su energía cinética y la deposita toda
en v. En el límite no estocástico, existe CPE y la energía total depositada por las tres partículas
es igual a la que solo e 1 hubiera impartido si su trayectoria hubiese terminado dentro de v.
Si se sustituye la Ec. 2.59 en la Ec. 2.44, asumiendo el límite no estocástico para esta última
ecuación, se tiene que:
r
εntr = ε + (R o )u − (R o )nr
u − Ru (2.60)
Se puede asumir, además, que cualquier interacción radiativa de una partícula cargada, luego
de dejar v, tiene una interacción recíproca dentro de v. En ese caso:
r
(R o )u = (R o )nr
u + Ru (2.61)
⇒ εntr = ε (2.62)
Finalmente, reduciendo esta última igualdad a un volumen infinitesimal dv, se obtiene que:
dε dεn CPE
= tr =⇒ D = K c (2.63)
dm dm
Esta relación es muy importante y vincula una magnitud medible como la dosis absorbida
con una magnitud que se puede calcular como el kerma de colisión. Usando las igualdades 2.52 y
2.53, se tienen las relaciones respectivas para los casos monoenergético y espectral:
µ en
µ ¶
CPE
D m = (K c )m = Ψm (2.64)
ρ m
µ en
Z E max µ ¶
CPE
D m = (K c )m = E Φm (E) dE (2.65)
0 ρ E,m
Estas expresiones son los pilares fundamentales de la dosimetría de fotones y tiene una
enorme relevancia en el área de radioterapia.
31
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
A medida que la energía de las partículas sin carga aumenta, el alcance de las partículas
secundarias generadas crece en mayor medida que el de la radiación primaria y, por lo tanto,
se pierde la condición de CPE. En este caso, la dosis absorbida y el kerma de colisión ya no son
equivalentes.
Sin embargo, se puede decir que existe equilibrio parcial de partículas cargadas (PCPE),
también conocido como equilibrio transitorio (TCPE), para todos los puntos de una cierta región
en la que D es proporcional a K c .
Figura 2.23: Simulación con Monte Carlo para un haz de fotones de 250 KeV incidiendo en un
fantoma o maniquí de agua. Se representan kerma y kerma de colisión (línea punteada), y
dosis absorbida (línea continua) por unidad de fluencia en función de la profundidad del
medio (Andreo et al., 2017).
Con una sencilla simulación con Monte Carlo, se puede visualizar este hecho. Sea un haz de
fotones monoenergético de 250 KeV que incide sobre agua. Representando la dosis absorbida, el
kerma y el kerma de colisión en función de la profundidad del medio, se obtiene la Fig. 2.23.
Como puede observarse, a una corta distancia (∼ 0, 04 cm) se alcanza el máximo de dosis y la
equivalencia entre esta y el kerma. A esa región de crecimiento hasta que alcanza el máximo se
le conoce como "build up" (léase como zona de no equilibrio). Esta equivalencia y el CPE se deben
a que las pérdidas radiativas (∼ 0, 07%) y la atenuación de los fotones (∼ 0, 03%) en comparación
con el alcance de los electrones secundarios son despreciables.
Por otra parte, para fotones de 25 MeV el panorama es muy distinto (Fig. 2.24). En este caso,
las pérdidas radiativas ya no son despreciables (∼ 9%) y la atenuación de los fotones se vuelve
relevante (∼ 15%). Debido a esto, el CPE nunca se alcanza completamente (de ahí el término
"parcial").
De la Fig. 2.24, a partir de una profundidad R max , que es la máxima distancia que pueden
32
C AMPOS DE RADIACIÓN Y DOSIS
Figura 2.24: Simulación con Monte Carlo para un haz de fotones de 25 MeV incidiendo en un
fantoma o maniquí de agua. D max es la dosis máxima que ocurre para una profundidad
R < R max y K el es el kerma de colisión. A partir de R max se tiene equilibrio parcial de
partículas cargadas (Andreo et al., 2017).
PCPE
D = K c expµe f f x ≈ K c (1 + µ e f f x) (2.66)
33
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
radiación ionizante con una calidad Q***. La idea básica del dosímetro es recoger en la cavidad,
a la que se aplica un campo eléctrico, las partículas cargadas puestas en movimiento en el medio
y relacionar su lectura con la dosis absorbida en el punto P en ausencia de la cavidad. En otras
palabras, se busca relacionar D m y D g , tal que:
donde f Q es el factor que relaciona ambas medidas. Si se asume CPE, la dosis absorbida por el
medio debida a fotones se puede escribir según las Ecs. 2.64 y 2.65.
En el caso de partículas cargadas con energía cinética T, las expresiones correspondientes
son:
Sc
¶ µ
δ− eq
D m = Φm (2.68)
ρ m
Z E max
Sc
µ ¶
δ− eq
Dm = Φm (E) dE (2.69)
0 ρ E,m
donde δ − eq hace referencia al equilibrio de rayos δ, que existe siempre que haya CPE.
Ahora bien, es evidente que el tamaño de la cavidad influye en los recorridos de las partículas
cargadas con respecto a lo que harían en el medio uniforme si no hubiera cavidad. En este sentido,
Bragg (1910; 1912) y Gray (1929; 1936) consideran una cavidad pequeña en un medio uniforme,
cuya densidad es similar a la del agua (Fig. 2.26), que no afecta a la fluencia de partículas
cargadas que habría en el medio en ausencia de la cavidad. Dicha cavidad se considera pequeña
***La calidad Q hace referencia al tipo de radiación ionizante del que se compone el haz.
34
C AMPOS DE RADIACIÓN Y DOSIS
D m Φm (S c /ρ )m
= (2.70)
Dg Φ g (S c /ρ ) g
D m (S c /ρ )m
= = s m,g (2.71)
Dg (S c /ρ ) g
Figura 2.26: Cavidad de Bragg-Gray atravesada por electrones generados por un haz de fotones
(Johns & Cunningham, 1974).
R E max
Dm Φm (E) (S c /ρ )m dE
= s m,g = R0E
BG
(2.72)
Dg max
Φ g (E) (S c /ρ ) g dE
0
††† Esta condición se mantiene por tradición, pues en la época de Gray era necesaria para evaluar el espectro
de fluencia de los electrones. Sin embargo, varios autores han señalado que la condición de CPE no es estrictamente
necesaria, pues en la actualidad se dispone de poder de cálculo suficiente que permite prescindir de ella (Attix, 2004;
Andreo et al., 2017).
35
2. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIACIÓN
donde Φ(E) no incluye rayos δ ni las cargas puestas en movimiento por estos. A esta relación se
le conoce como ratio de poderes de frenado de Bragg-Gray (de ahí el superíndice).
Por otro lado, las relaciones 2.68 y 2.69 asumen que todos los electrones depositan su energía
localmente o que hay equilibrio de rayos δ. Sin embargo, en los detectores diseñados para
radioterapia, estas suposiciones no son válidas y las diferencias entre energías pueden ser
sustanciales. Teniendo en cuenta esto, Spencer y Attix (1955) no distinguen entre los niveles de
electrones generados que entran en la cavidad e introducen una energía de corte ∆ relacionada
con el tamaño de la misma. Para energías mayores que ∆, los electrones atraviesan la cavidad
mientras que los que están por debajo de esa energía son tratados localmente. Para detectores
usados en radioterapia, ∆ ∼ 10 − 15 KeV y las diferencias pueden llegar a ser de un 20% con
respecto a Bragg-Gray.
Finalmente, existen otras teorías cuando la cavidad no es pequeña en comparación con el
alcance de los electrones. Para cavidades grandes, las dosis se pueden relacionar, en condiciones
de PCPE, a través de los coeficientes de atenuación del medio y de la cavidad (Andreo et al., 2017),
mientras que para cavidades intermedias, léase el caso general y el resto como casos límites,
Burlin (1966) desarrolló una teoría en la que las dosis se pueden vincular de acuerdo con una
combinación lineal de coeficientes de atenuación de fotones y poderes de frenado de cargas, tanto
en el medio como en la cavidad.
36
3
A SPECTOS GENERALES DE LA RADIOTERAPIA
Como se vio en el capítulo previo, la radiación ionizante, tanto directa como indirecta, tiende a
depositar energía a través de las partículas cargadas puestas en movimiento en el medio con
el que interactúa. Las propiedades terapéuticas de la radiación se basan precisamente en el
aprovechamiento de esta deposición para provocar daños irreversibles en el tejido tumoral, más
concretamente en su ADN, y, en última instancia, tratar de controlar la patología.
37
3. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIOTERAPIA
Las moléculas de ADN pueden ser irradiadas de forma directa, cuando las partículas cargadas
inciden directamente sobre ellas, o de forma indirecta, cuando las cargas generan radicales libres
en el medio circundante, generalmente agua, y son estos los que inciden sobre el ADN. Este
último caso es el más frecuente y el más eficiente a la hora de generar daños en las células
tumorales.
Las lesiones producidas en el ADN pueden deberse a un daño en alguna base molecular, a
la rotura de una única cadena o a la de las dos cadenas. A diferencia de los dos primeros daños,
la doble rotura presenta dos posibles escenarios a posteriori: reparación completa o incompleta
de la cadena. En el caso de que la reparación sea incompleta y haya un mal apareamiento entre
las cadenas, se pueden producir alteraciones cromosómicas con efectos negativos en la división y
supervivencia celular, lo que resulta ventajoso desde la RT (Lemoigne & Caner, 2007).
Figura 3.1: Curvas de supervivencia según el modelo LQ para tejidos sanos con respuesta
temprana y tumores (α/β = 10 Gy), y tejidos con respuesta a largo plazo (α/β = 2 Gy)
(SEFM, 2016).
38
M ODELO LINEAL - CUADRÁTICO
2
SF(D) = e−αD −βD (3.1)
donde α y β son los parámetros de ajuste de la función. Representando SF frente a la dosis total
absorbida D en escala semilogarítmica, se tienen curvas como las de la Fig. 3.1. Para valores
bajos de α/β, que corresponde a efectos tardíos en tejidos sanos o también llamados tejidos de
"alta reparación", la curvatura es más pronunciada que en el caso de valores altos, como ocurre
con los tumores y efectos tempranos en células sanas o tejidos de "baja reparación". En el primer
caso domina el término cuadrático, por lo que a bajas dosis la curvatura es más acusada, mientras
que en el segundo el término lineal es más relevante y, en el mismo rango de dosis, la pendiente
es mayor.
2
SF(n, d) = [SF(d)]n = e−αnd −βnd (3.2)
donde n es el número de fracciones y d la dosis absorbida por fracción. Nótese que esta expresión
solo es válida bajo la suposición de que las células que sobreviven son iguales a las originales y
39
3. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIOTERAPIA
que, por lo tanto, las SF son las mismas para cada fracción. En la Fig. 3.2 se puede observar la
influencia del fraccionamiento de la dosis en la SF. Cabe destacar que, para conseguir el mismo
efecto en la supervivencia, es necesario entregar más dosis en el esquema fraccionado que en el
caso de una única fracción.
Finalmente, el éxito del modelo LQ se debe a que permite calcular de forma sencilla la dosis
efectiva de un tratamiento para distintos esquemas de fraccionamiento, lo que resulta práctico
en el marco clínico, y proporciona una herramienta de corrección de la dosis en caso necesario a
través de la dosis biológica equivalente (BED)* .
TCP(D) = e− N (D ) (3.3)
Usando el modelo LQ y tomando solo el término lineal de la Ec. 3.1, N se puede escribir como:
* La dosis biológica equivalente o BED por sus siglas en inglés es la dosis absorbida necesaria para producir un
efecto determinado en un tejido cuando se entrega la dosis en infinitas fracciones.
40
C ONTROL TUMORAL Y COMPLICACIONES
A partir de esta ecuación, se observa la dependencia de la TCP con el tamaño del tumor
por medio de N0 y con la radiosensibilidad a través de α. Sin embargo, en este esquema no hay
relación con el fraccionamiento de la dosis ni con la proliferación de las células tumorales debido
a la duración del tratamiento. Estos y otros efectos basados en características mecanicistas se
pueden introducir en el modelo† , pero tienden a hacerlo más complejo y no simplifican los tiempos
clínicos, por lo que en la práctica se toman modelos empíricos bastante flexibles que se ajusten a
las curvas de TCP. Uno de estos modelos es el logístico.
Figura 3.3: Curvas de TCP para tumores radiosensibles, mezcla de tumores y tumores radiorre-
sistentes (Chang et al., 2014).
Una forma de caracterizar las curvas de TCP es mediante el parámetro γ que relaciona el
cambio absoluto en la probabilidad de respuesta con respecto a un cambio relativo en la dosis.
En otras palabras, γ está asociado a la pendiente de la curva en un punto determinado de la
siguiente forma:
∆TCP
γ=D (3.5)
∆D
Tomando este parámetro y la dosis que genera un 50% de TCP como referencia, el modelo
logístico se puede expresar según:
1
TCP(D) = (3.6)
D 50 4γ
³ ´
1+ D
En la Fig. 3.4 se representa una comparación entre ambos modelos, siendo evidente las
discrepancias a baja y alta probabilidad de control tumoral.
† Para más información sobre estos modelos teóricos, véase Källman et al. (1992) o Chang et al. (2014).
41
3. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIOTERAPIA
Figura 3.4: Comparación entre los modelos de Poisson y logístico para la TCP para distintos
valores de α. Se aprecian las diferencias entre ambos modelos en las zonas de alta y baja
probabilidad de control tumoral (SEFM, 2016).
Por otra parte, la NTCP es la probabilidad de que existan complicaciones en los tejidos
sanos. Si bien para los tumores se puede aplicar el modelo mecanicista, para las células sanas
no es tan evidente una interpretación de este tipo. Esto se debe a que las estructuras sanas
están conformada generalmente por células complejas que responderán de distinta manera a la
radiación. No obstante, existen varios modelos para la NTCP y en determinadas circunstancias
se puede aplicar el modelo de Poisson para obtener una estimación en primera aproximación
(SEFM, 2016).
En ese caso, se esperaría una curva similar a la TCP desplazada a dosis más altas, pues las
células tumorales son, por lo general, más radiosensibles (Fig. 3.5). Para dosis muy altas se puede
alcanzar el 100% de control en el tumor en detrimento de los tejidos sanos, mientras que para
dosis muy bajas no habría complicaciones, pero no se controlaría el tumor. En este sentido, se
busca un compromiso entre ambas curvas, maximizando la TCP y minimizando la NTCP, de
modo que controle la enfermedad sin dañar zonas sanas del organismo. A esta región de control
sin complicaciones se le conoce como ventana terapéutica y viene dada por la curva punteada que
se representa en la Fig. 3.5. En RT los valores típicos son TCP ≥ 0,50 y NTCP≤ 0,05.
Finalmente, como ya se mencionó, cada conjunto de células tumorales y sanas posee su curva
de TCP y NTCP, respectivamente, por lo que para el primer grupo existe una dosis mínima dentro
de la ventana terapéutica que posibilita el control de la enfermedad y para el segundo un nivel
de tolerancia en la dosis con muy baja probabilidad de que se produzca toxicidad. Este hecho es
crucial en la radioterapia y es el leit motiv de su uso en el tratamiento de tumores.
42
R ADIOTERAPIA EXTERNA
Figura 3.5: Curvas de TCP y NTCP. La línea punteada se corresponde con la ventana terapéutica
que brinda la probabilidad de control tumoral sin complicaciones en los tejidos sanos (Kroos,
2014).
43
3. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIOTERAPIA
• Gross Tumor Volume (GTV): volumen grueso palpable o visible de la enfermedad cuya
extensión y localización pueden ser determinadas.
• Clinical Target Volume (CTV): volumen de tejido que incluye al GTV y/o la enfermedad
subclínica microscópica.
• Internal Target Volume (ITV): volumen que engloba al CTV y al margen interno que tiene
en cuenta los movimientos fisiológicos y variaciones en tamaño, forma y posición del CTV.
• Planning Organ at Risk Volume (PRV): volumen análogo al PTV para los órganos de riesgo
que incluye el margen asociado a los movimientos y las incertidumbres.
En la Fig. 3.6 se presentan varios escenarios que modifican la extensión de estos volúmenes.
Quizás lo más relevante de dicho esquema es que la definición del PTV, y por ende del tratamiento,
es muy dependiente de los órganos de riesgo (OAR) en torno a la enfermedad: si el OAR se halla
muy cerca de la misma, el PTV se tiene que reducir en detrimento del CTV y la probabilidad de
control tumoral disminuirá. Sin embargo, no todos los OAR son iguales y en algunos casos el
margen del PTV se puede aumentar aún irradiando estructuras críticas. Es el caso de los llamados
órganos en paralelo (p. ej. pulmones), cuyo funcionamiento se puede entender, en analogía con un
circuito eléctrico, como células operando en forma paralela. En este tipo de órganos no importa
si el OAR es irradiado per se, sino el volumen relativo del mismo con una dosis absorbida por
encima del nivel de tolerancia. El otro caso serían los órganos en serie (p. ej. médula), cuyo
funcionamiento puede verse afectado de manera irreversible si se superan los límites de dosis
independientemente del volumen irradiado.
Una vez se dispone de las imágenes del paciente (tomografía, resonancia magnética, PET,
etc.), los radioterapeutas definen los volúmenes y prescriben las dosis teniendo en cuenta las
tolerancias en los OAR, y los físicos médicos hacen el plan del paciente a través del sistema de
planificación de tratamiento (TPS), que es una herramienta informática encargada de realizar
los cálculos de las distribuciones de dosis que serán impartidas (en la Sec. 3.4 se detalla más al
respecto).
44
R ADIOTERAPIA EXTERNA
Figura 3.6: Esquema de los diferentes volúmenes (GTV, CTV, ITV y PTV) en distintas situaciones
clínicas (A, B y C). En línea gruesa se marca el PTV. Los distintos escenarios están
relacionados con la proximidad de los OAR al CTV, es decir, con el tamaño del PRV, lo que
provoca que el PTV se vaya reduciendo (ICRU, 1999).
En la Fig. 3.7 se pueden observar las distribuciones de dosis de una planificación de 3D-
CRT para un cáncer de próstata. Los colores corresponden al mapa de isodosis. La geometría
y disposición de los haces se realiza de tal manera que la dosis sea la mínima posible en los
OAR (vejiga, recto, cabezas femorales, etc.) y se cubra todo el PTV con la dosis prescrita. Cabe
mencionar que este esquema se denomina planificación directa, es decir, se eligen campos y se
45
3. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIOTERAPIA
optimizan sus pesos para alcanzar una dosis en un determinado volumen, y luego se valora si el
resultado se adapta a la calidad del tratamiento.
Figura 3.8: Esquema de planificación con IMRT de un tumor en cabeza y cuello. Puede obser-
varse el PTV (amarillo), la médula espinal (rosado), las parótidas (rojo) y nueve campos con
intensidad modulada (en niveles de gris los distintos valores de intensidad) (IMRT-CWG,
2001).
46
S ISTEMA DE PLANIFICACIÓN DE TRATAMIENTO (TPS)
(Lin et al., 2012; Gupta et al., 2012; Bakiu et al., 2013; Hu et al., 2016; Xu et al., 2017). Esto
es importante en tumores cuya cercanía a los OAR limita las posibilidades de una buena TCP.
Por contra, la IMRT demanda mucho tiempo en un servicio, ya sea por la propia planificación
en sí (mayor poder computacional) o por los controles necesarios para garantizar la calidad del
tratamiento. Otra desventaja frente a la 3D-CRT, y que justifica en buena medida la razón de
esta tesis, es el costo que implica toda la tecnología vinculada a tratamientos con IMRT.
Una forma sintética de evaluar un plan realizado en RT es mediante los histogramas dosis-
volumen (DVH) de cada estructura. En un DVH se representa el porcentaje de volumen de una
estructura que recibe una dosis o porcentaje de dosis (Fig. 3.9) y permite no solo cuantificar las
dosis en los volúmenes, sino resumir la distribución de dosis en cada uno de ellos. Los DVH
resultan de mucha utilidad a la hora de comparar distintas planificaciones. En los siguientes
capítulos se dará más detalles de estos histogramas.
Figura 3.9: Histogramas dosis-volumen de una irradiación de cerebro entero con dos técnicas
de RT: arcoterapia volumétrica o VMAT (triángulos) e IMRT de 7 campos (cuadrados). En
el DVH se representa comparativamente el porcentaje de volumen en función de la dosis
relativa (%) o dosis (cGy) que recibe tanto el PTV sin hipocampo (PTV-HA) como los OAR
de la región anatómica tratada (cristalino, ojos, hipocampo y nervio óptico) (Li et al., 2016).
47
3. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIOTERAPIA
Planck. De ahí la necesidad de algoritmos de cálculo que permitan predecir las distribuciones de
dosis impartidas a un paciente.
Los primeros planificadores clínicos, como The Programmed Console para suma de campos y
los algoritmos de Clarkson para campos irregulares, datan de las décadas de los 60 y 70. Con la
irrupción de la tomografía computada en 1972, se produce un cambio revolucionario en la radiote-
rapia y aparecen los primeros planificadores que incluyen corrección por densidades electrónicas
a partir de tablas de medidas (algoritmo de Milan-Bentley). En los 80 aparecen los primeros
algoritmos basados en la interacción materia-radiación (algoritmos de convolución/superposición),
pero debido a que demandan un enorme poder de cálculo, surgen simplificaciones de los mismos
denominados algoritmos pencil beam‡ . En la década de los 90, el poder computacional permite
utilizar los algoritmos de convolución/superposición y se desarrollan distintos TPS basados en
simulaciones por Monte Carlo (MC) que permiten cálculos muy exactos de las dosis. En la actuali-
dad, se busca incorporar directamente códigos de MC, tanto para fotones como electrones, pues
sigue siendo el método más exacto para calcular la dosis absorbida por un medio.
El principal inconveniente de códigos de MC como GEANT4 o PENELOPE es que el tiempo de
cálculo de geometrías complejas es inviable desde el punto de vista clínico, por lo que la estrategia
pasa por reducir los tiempos de estas simulaciones. En ese sentido, se han ido desarrollando
distintos algoritmos basados en MC (XVMC, VMC++, MMC o DPM) para que el TPS sea lo más
exacto posible en tiempos de planificación razonables. Para más detalles de estos algoritmos y el
desarrollo de los TPS, véase SEFM (2013).
Por otra parte, cuando se trata de sistemas de planificación, es importante evaluar el costo-
beneficio del aumento en exactitud del algoritmo empleado. El costo viene dado por el tiempo de
cálculo mientras que el beneficio se relaciona con la fracción entre la TCP y la NTCP. Existen pocos
trabajos que vinculen estos aspectos, pero todos coinciden en que los principales inconvenientes
a la hora de obtener las distribuciones de dosis se dan en las regiones del cuerpo con grandes
diferencias en densidad (pulmón, cavidades aéreas, etc.), lo que tiene sentido si se tiene en cuenta
el equilibrio de partículas cargadas y la forma de obtener la dosis (Miften et al., 2000; Ginestet
et al., 2000; Kirsner et al., 2003). En cualquier caso, existen protocolos que recomiendan niveles
de exactitud para los TPS como el TG-53 de la AAPM de Estados Unidos (Fraass et al., 1998) o el
informe 15 de la NCS de Holanda (NCS, 2005).
48
I NCERTIDUMBRES EN RADIOTERAPIA
Diagnóstico
Sí
Protocolos de
Orden de tratamiento
tratamiento
Protocolos de
adquisición de datos Posicionamiento e inmovilización
Cálculo de dosis
Límite de dosis
Evaluación del plan
para OAR y blancos
Optimización
¿Se aprueba
plan? No
Sí
Verificación de tratamiento:
-EPID Se imparte tratamiento
-Dosimetría in-vivo
49
3. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIOTERAPIA
• Nivel 1: Técnicas básicas. Es el mínimo necesario para que cualquier centro de RT pueda
operar. Incluye tratamientos sencillos en los que se necesita conocer la dosis absorbida en
el punto ICRU§ y a lo largo del eje central del campo de radiación.
• Nivel 2: Técnicas avanzadas. En este caso, todas los tratamientos llevados a cabo cuentan
con dosimetría computacional e imagenología tridimensional. Además, el centro posee un
plan integral de controles de calidad para asegurar una entrega de la dosis muy precisa.
De acuerdo con el documento 86 de la ICRP (2000), para instituciones con una práctica
clínica de alto nivel, la incertidumbre global es 5,9% dentro de una desviación estándar. Esta
incertidumbre incluye tanto los errores tipo A como los tipo B y está vinculada a las siguientes
etapas: dosis de referencia (protocolos y procedimiento experimental), dosimetría relativa (factores
de campo, modulación del haz, etc.), dosis en el paciente (TPS, transferencia agua-tejido, etc.)
y entrega de la dosis (reproducibilidad del setup del haz y paciente, movimiento de órganos,
etc.). Si se excluye la etapa de protocolos con el fin de tener una comparación intercentros, la
incertidumbre se reduce a un 5%, que es un valor que históricamente se ha manejado como una
referencia general. No obstante, la estimación de incertidumbres es bastante peliaguda y requiere
de un análisis más cuidadoso. Jacob van Dyk determinó que en la mayoría de los casos no es
posible alcanzar el 5% y que en la práctica los valores pueden llegar hasta el 10% en el peor de
las situaciones (van Dyk, 1999, 2012). Además, argumenta que, más que hablar de un nivel de
exactitud e incertidumbre global para la EBRT, es necesario que cada institución lleve a cabo sus
propias estimaciones en los procesos de principio a fin, siempre bajo el criterio que recomienda
el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA): AAARA (as accurately as reasonably
achievable) o tan exacto como sea posible, en este caso, desde el punto de vista técnico y biológico.
§ La referencia ICRU es un punto dentro del PTV en el que la dosis es relevante y representativa de todo el PTV, y
50
I NCERTIDUMBRES EN RADIOTERAPIA
Por otra parte, en Thwaites et al. (2005) se habla de una incertidumbre geométrica de 5 mm
asociada a todo el equipamiento y 8-10 mm para todo el proceso de EBRT¶ .
Además de los ya citados, existe una amplia variedad de artículos, informes técnicos de
organismos internacionales (OIEA, AAPM, ICRP, etc.) y trabajos de centros clínicos dedicados
a analizar y determinar las incertidumbres en cada una de las etapas de un proceso de EBRT.
Sin embargo, conviene hacer hincapié en la etapa de planificación y cálculo de dosis. Como se
mencionó, el PTV es el volumen de planificación que asegura la entrega de la dosis al CTV.
Esta seguridad se basa en los márgenes que se añaden al CTV y que tienen en cuenta las
incertidumbres sistemáticas y estadísticas intrínsecas a la aplicación del tratamiento. Este
margen de seguridad incluye el efecto neto de todas las posibles incertidumbres geométricas como
las asociadas al movimiento del tejido con CTV (respiración) o del paciente per se, cambios en la
forma y tamaño de los tejidos con CTV, variaciones en el haz y en la configuración paciente-haz, e
incertidumbres en las distribuciones de dosis (penumbra, inhomogeneidades, etc.). El informe
50 de la ICRU apunta a la necesidad de establecer unos márgenes que tenga en cuenta las
incertidumbres intrínsecas al sistema. Previo a este reporte hubo un intento de estimar estos
márgenes (Goitein & Schultheiss, 1985) y en los años que siguieron al mismo hubo otros tantos
(Austin-Seymour et al.,1995; Roeske et al., 1995; Balter et al., 1996; Bel et al., 1996; Antolak &
Rosen, 1999; Stroom et al., 1999a, 1999b; Parker et al., 2002). Quizás los trabajos más relevantes
sobre este tema sean los de McKenzie y van Herk (McKenzie et al., 2000b; van Herk et al., 2000,
2002, 2003b), quienes determinaron y afinaron hasta obtener distintas recetas para los márgenes
del PTV teniendo en cuenta errores sistemáticos y aleatorios, múltiples campos de radiación,
TCP, órganos de riesgo, densidades no uniformes, respiración del paciente, sensibilidad de los
movimientos según la dirección con respecto al campo de radiación, entre otros muchos detalles.
De hecho, en la actualidad se sigue usando el margen dado por la llamada fórmula de van Herk
que viene dada por:
m PTV = 2, 5Σ + 1, 64(σ − σ p )
¶ Es importante señalar que dentro de la EBRT existen, además de las técnicas convencionales, dos modalidades
que utilizan campos pequeños (IAEA, 2017) llamadas radiocirugía estéreotáctica o SRS y radiocirugía estereotáctica
extracraneal o SBRS, en cuyos casos la exactitud del tratamiento tiene que estar por debajo de los 2 mm (Klein et al.,
2009). Por lo tanto, los valores mencionados solo hacen referencia al uso de haces externos en RT con fotones para
campos no pequeños.
|| La penumbra es la zona del campo de radiación a partir del borde del mismo en la que la dosis cae abruptamente.
En términos de porcentaje, corresponde a la zona entre el 20% y el 80% de la dosis en el eje central del haz.
51
3. ASPECTOS GENERALES DE LA RADIOTERAPIA
El resumen de todas las fórmulas, así como las aproximaciones y las condiciones en las que se
aplican, se puede hallar en van Herk (2004) o en el informe 83 de la ICRU (2010).
Finalmente, la etapa de marcado del GTV y CTV es quizás la que introduce mayor incertidum-
bre en el proceso. Este hecho, sumado a la falta de consenso entre radioterapeutas, radiólogos y/o
expertos médicos** , ha generado una cantidad colosal de trabajos desde finales de los 90 hasta
la actualidad que, sin embargo, no ha conseguido establecer un estándar internacional para
los delineamientos. Esto ha propiciado el desarrollo de herramientas informáticas con métodos
de machine learning para el marcado automático de estos volúmenes, entre otras aplicaciones
(Ikushima et al., 2017; Lustberg et al., 2018; Kearney et al., 2018; Boon et al., 2018), aunque el
contorneo manual sigue siendo la norma en todo el mundo.
En la Fig. 3.11 se muestra uno de los tantos trabajos realizado para determinar la influencia
interobservador en el marcado de los volúmenes. Como puede apreciarse, las diferencias son
importantes y nada despreciables para la entrega de la dosis.
** Existen múltiples guías y criterios de contorneo según la región anatómica, pero pueden diferir sustancialmente
incluso dentro de la propia cátedra, entre servicios de RT en un mismo país y/o entre distintos países.
52
I NCERTIDUMBRES EN RADIOTERAPIA
Los diferentes trabajos han demostrado que las incertidumbres asociadas a esta etapa
disminuyen dependiendo del tipo de imagen (CT o NMR), de la técnica para obtener la imagen
(contraste, marcadores, etc.), del especialista y la formación, del trabajo en equipo y de los
protocolos. Para más detalles de esta etapa y los diferentes estudios de incertidumbres, véase
Leunens et al. (1993), Weltens et al. (2001), Giraud et al. (2002) o Hamilton & Ebert (2005) o las
referencias incluidas al respecto en Weiss & Hess (2003), Segedin & Petric (2016), Vinod et al.
(2016) o IAEA (2016).
53
4
S ENSIBILIDAD DE TÉCNICAS EN RADIOTERAPIA
n este capítulo se describen las herramientas usadas para el procesamiento de los datos
55
4. SENSIBILIDAD DE TÉCNICAS EN RADIOTERAPIA
geometría anatómica del paciente y tienen menor incidencia en las estructuras sanas de la región
(Eisbruch et al., 2003; Cozzi et al., 2004; Kristensen et al., 2007; Caraman et al., 2016; Franzese
et al., 2016; Moncharmont et al., 2017; van der Veen & Nuyts, 2017). Sin embargo, si bien la RT
tiende efectivamente a este tipo de técnicas complejas, la realidad sigue siendo poco halagüeña
para los países menos desarrollados, en los que las infraestructuras y el bajo desarrollo científico,
además de problemas de gestión, no permiten su implementación e implantación. A esto se
puede sumar que los aceleradores lineales, TPS y todo el equipamiento dosimétrico que posibilita
el uso de IMRT y otras técnicas como VMAT o tomoterapia (RT helicoidal), son muy costosos.
La realidad es que en estos países no se suele disponer de los suficientes equipos dosimétricos,
sistemas de gestión, TPS o los aceleradores son muy viejos, como se puede comprobar en DIRAC† ,
y apenas están en condiciones de ser usados para 3D-CRT.
En estas circunstancias, en los últimos 20 años se han desarrollado técnicas de 3D-CRT que
en cierta medida compensan la falta de IMRT y mediante las cuales se pueden obtener resultados
similares a este modo de RT, cubriendo lo mejor posible el PTV y minimizando la dosis en los
OAR presentes en cabeza y cuello. A continuación se describen cinco de estas técnicas.
La técnica de Bellinzona (Suiza) fue descrita por Fogliata et al. (1999) y actualizada posterior-
mente por Herrassi et al. (2013) al utilizar un colimador de multiláminas (MLC‡ ) en lugar de
bloques para cubrir los OAR propuestos en el artículo original.
RB utiliza 5 campos tal y como se muestra en la Fig. 4.1. Los parámetros de esta técnica se
recogen en la Tabla 4.1.
Tabla 4.1: Parámetros usados en la técnica RB. En blanco, los parámetros del artículo original.
En verde, los añadidos en este trabajo.
En esta técnica se prima el cuidado de la médula al ser un órgano en serie, pero no se pone
tanto énfasis en las estructuras en paralelo como parótidas, pulmón (ápex) o cerebro. No obstante,
† El Directory of Radiotherapy Centres (DIRAC) del OIEA es un directorio de todos los centros de radioterapia del
mundo en el que se pueden constatar las fuentes y/o aceleradores en cada país, así como su antigüedad (IAEA, 2019).
‡ Véase Apéndice para más información
56
T ÉCNICAS DE RADIOTERAPIA PARA CABEZA Y CUELLO
esta y las técnicas explicadas más abajo permiten movimientos de camilla y giros de colimador
para conseguir el cuidado de los OAR y los tejidos sanos.
En RB se utilizan cuñas (véase Apéndice) donde sea necesario y los pesos de los campos se
ajustan para ceñirse a las limitaciones y requisitos del tratamiento, aunque se recomiendan pesos
cercanos a los de la Tabla 4.1 para conseguir las distribuciones de dosis en los volúmenes de
tratamiento.
Cabe mencionar que RB como tal o pequeñas modificaciones de RB (con campos extras) se
aplican en algunos centros de radioterapia de Uruguay.
Figura 4.1: Esquema de campos con la técnica RB realizado con MIRS para el paciente 1 (véase
siguiente capítulo). De izquierda a derecha y de arriba a abajo: campo lateral izquierdo
(LI), posterior (P), lateral derecho (LD), oblicuo posterior izquierdo (OPI) y derecho (OPD).
En colores se representan el PTV (azul claro), parótidas (violeta), médula (verde) y tronco
(marrón). También se incluye en naranja las zonas de bloqueo con el MLC.
57
4. SENSIBILIDAD DE TÉCNICAS EN RADIOTERAPIA
FPMS es una técnica que fue explícitamente pensada para ser una alternativa a la IMRT (Lee
et al., 2004). Utiliza 10 ángulos de gantry§ más otros 3 alternativos en caso de incluir en el
tratamiento un boost¶ al GTV. Dejando de lado el boost, la técnica FPMS utiliza los parámetros
que se recogen en la Tabla 4.2 y se distribuyen según las Figs. 4.4 y 4.5.
Tabla 4.2: Parámetros usados en la técnica FPMS. En blanco, los parámetros del artículo
original. En verde, los añadidos en este trabajo.
ConPas es otra técnica para CCC pensada como una alternativa a la IMRT, especialmente para
volúmenes a tratar con forma de U (Wiggenraad et al., 2005). Consiste en 6 campos (Tabla
4.3 y Fig. 4.6), aunque en determinadas circunstancias se puede sustituir uno de los campos
antero-posterior (A1) por 2 campos laterales.
ConPas es una técnica pensada para minimizar la dosis en parótidas sin olvidar el resto de
OAR en CCC.
§ Véase Apéndice para más información
¶ Un boost, sobreimpresión o refuerzo es una dosis extra que se puede aplicar de manera integrada o después del
tratamiento, especialmente en los lechos tumorales de mama, para evitar que el cáncer vuelva a reproducirse.
58
T ÉCNICAS DE RADIOTERAPIA PARA CABEZA Y CUELLO
Tabla 4.3: Parámetros usados en la técnica ConPas. En blanco, los parámetros del artículo
original. En verde, los añadidos en este trabajo.
Al igual que el resto de técnicas alternativas a la IMRT, esta puede hacer uso de cuñas para
ajustar las curvas de dosis y los límites, especialmente en el caso de los campos oblicuos, tanto
posteriores como anteriores, de modo que las distribuciones de dosis se desplacen hacia adentro.
Como RB, ConPas también es usada en algunos centros de Uruguay.
FIF es una técnica descrita por Portaluri et al. (2006). Se le conoce despectivamente como la
«IMRT de los pobres» a pesar de que tiene muy buenos resultados con respecto al cuidado de las
glándulas salivales y, por ende, menos probabilidad de provocar xerostomía y otros efectos tóxicos
(Herrassi et al., 2013). Utiliza al menos 10 ángulos de gantry y un campo anterior o posterior
para compensar la dosis en la zona superior del cuello, tal como se recoge en la Tabla 4.4. Sin
embargo, como también se explica en el artículo original, se pueden añadir más campos (hasta
un máximo de 14) para compensar los puntos fríos en las distribuciones de dosis. En las Figs. 4.7
y 4.8 se muestra esquemáticamente la distribución de estos campos.
4.1.5 Limburgo
Técnica desarrollada por Götz et al. (1999, 2000a, 2000b) en el hospital St. Vincenz de Limburgo
(Alemania). Consiste en 2 arcos que barren un intervalo de ángulos y 2 campos oblícuos anteriores
fijos como se muestra en la Fig. 4.9. En la Fig. 4.10 se puede observar un corte transversal con el
recorrido de los arcos y en la Tabla 4.5 se recogen los parámetros de esta técnica.
La técnica de Limburgo también pone énfasis en el cuidado de la médula y los otros OAR, pero,
a diferencia de las otras técnicas mencionadas, se divide por niveles, de modo que, dependiendo
de la altura y extensión del tumor, se pueden añadir más campos (hasta un máximo de 9) a nivel
nasofaríngeo y supraclavicular.
Limburgo suele precisar cuñas pequeñas para los arcos en dirección cráneo-caudal y cuñas de
◦
45 en dirección antero-posterior.
59
4. SENSIBILIDAD DE TÉCNICAS EN RADIOTERAPIA
Tabla 4.4: Parámetros usados en la técnica FIF. En blanco, los parámetros del artículo original.
En verde, los añadidos en este trabajo.
Tabla 4.5: Parámetros usados en la técnica de Limburgo. En blanco, los parámetros del artículo
original. En verde, los añadidos en este trabajo.
Finalmente, los arcos de Limburgo también se utilizan en Uruguay, no solo para tratamientos
de CCC, sino para tumores en mama con las respectivas modificaciones que corresponden a la
región anatómica.
Como se ha mencionado a lo largo del trabajo, uno de los objetivos de la RT es minimizar la dosis
que reciben los tejidos sanos y los OAR en el entorno del CTV. En la sección 3.2 se vio que el nivel
de toxicidad de los tejidos viene dado por el modelo de la NTCP. Sin embargo, la obtención de
modelos mecánicos y curvas para la NTCP sigue siendo un problema abierto y en la práctica
clínica se siguen manejando niveles de tolerancia para los tejidos a partir de los cuales existe una
alta probabilidad de generar alguna toxicidad.
Los primeros niveles de tolerancia fueron propuestos por Emami et al. (1991), basados en la
experiencia clínica y opiniones de profesionales médicos. Los trabajos de Burman et al. (1991)
y Kutcher et al. (1991), a partir del modelo matemático de Lyman (Lyman, 1985), permiten
extrapolar las restricciones de Emami a cualquier distribución de dosis cuando se irradian
volúmenes parciales de manera uniforme y no uniforme, respectivamente. En ese sentido, el
60
L ÍMITES DE DOSIS EN ÓRGANOS DE RIESGO
modelo LKB (Lyman-Kutcher-Burman) es a día de hoy una buena aproximación para la NTCP.
Para algunos OAR en cabeza y cuello, Emami propone los siguientes niveles de tolerancia
según el porcentaje de volumen irradiado (Tabla 4.6):
Tabla 4.6: Niveles de tolerancia de Emami para algunos órganos de interés en cabeza y cuello.
Las celdas sin valor se deben a la falta de datos clínicos. TD 5/5 y TD 50/5 son los niveles de
tolerancia con una probabilidad respectiva del 5% y 50% de complicaciones en un período
de 5 años.
61
4. SENSIBILIDAD DE TÉCNICAS EN RADIOTERAPIA
una baja tasa de toxicidad, pero esto puede suponer la pérdida de control tumoral a expensas de
proteger dicho OAR.
Tabla 4.7: Niveles de tolerancia de QUANTEC para algunas estructuras de interés en cabeza y
cuello. Los niveles de toxicidad para cada estructura se obtuvieron para diferentes lapsos
de tiempo.
La sensibilidad de una técnica hace referencia a los cambios que se producen en la planificación
de dosis-volumen debido a movimientos traslacionales y/o rotacionales del paciente. En este
trabajo se estudió la sensibilidad de cada técnica ante traslaciones en los tres ejes del sistema
de referencia y cómo repercutieron esos movimientos en los volúmenes de tratamiento y los
OAR en CCC. Para ello, se planificó cada paciente con todas las técnicas descritas más arriba,
obteniéndose un plan con un isocentro de referencia (véase Apéndice). Esto se realizó induciendo
movimientos de la tomografía del paciente en el TPS a partir de una traslación del isocentro en
los tres ejes del sistema de coordenadas fijo (Fig. 4.2), se recalculó el plan y se reajustaron las
unidades de monitor|| (MU) calculadas por el TPS para el plan original. De este modo, se pueden
|| La MU es una medida de la dosis de salida de un acelerador clínico que se ajusta de modo que 1 MU coincida con
1 cGy de dosis, normalmente a la profundidad de máxima dosis absorbida en agua y para un campo de radiación de 10
cm x 10 cm de tamaño.
62
S ENSIBILIDAD Y MÉTODOS DE ANÁLISIS
estudiar los cambios que se producen en un tratamiento debido a desplazamientos que podrían
tener lugar durante su aplicación.
Para los desplazamientos se tomaron tres regiones basadas según las dispersiones típicas
para tratamientos de CCC. De acuerdo con distintos estudios, la distribución de errores para esta
región anatómica en el posicionamiento de los pacientes es inferior a 2 mm en una desviación
estándar (SD) cuando se utiliza IMRT, por lo que un margen para el CTV en torno a este valor
parece bastante razonable si se tiene bien caracterizado el nivel de incertidumbre del centro
de tratamiento (véase la Sec. 3.5 para más detalles). En el caso de 3D-CRT, la Tabla 4.8 recoge
márgenes de algunos trabajos cuando se tienen en cuenta sistemas de inmovilización, sistema de
control de posicionamiento de los pacientes o correcciones durante el tratamiento.
Tabla 4.8: Márgenes de PTV en tumores de cabeza y cuello según distintos trabajos.
En este trabajo hemos llamado método visual a la manera de hacer un suerte de criba de cada
técnica a partir de la visualización de los DVH de las estructuras implicadas en el tratamiento.
Concretamente se analizaron los DVH de los GTV tumoral (GTV-T) y linfático (GTV-N) y la
pérdida en la cobertura de dosis de estos volúmenes cuando se producen los desplazamientos del
63
4. SENSIBILIDAD DE TÉCNICAS EN RADIOTERAPIA
Figura 4.2: Sistema de referencia fijo en un acelerador lineal marca Elekta. En anatomía, el
eje X corresponde a la dirección latero-lateral (LAT), el eje Y a la dirección cráneo-caudal
(LONG) y el eje Z a la dirección antero-posterior (AP) o ventro-dorsal (adaptado de Zahra,
2006).
isocentro. De este modo, es relativamente sencillo determinar de manera cualitativa que técnicas
son más sensibles al movimiento del isocentro con tan solo visualizar los DVH.
Otro concepto útil para evaluar y optimizar una planificación es la dosis equivalente uniforme
generalizada (gEUD). Fue introducida por Niemierko (1997) como dosis equivalente uniforme
(EUD) solo para tumores y generalizada a cualquier tejido como gEUD (Niemierko, 1999) a partir
del modelo de supervivencia celular LQ (Sec. 3.1). Se define como la dosis uniforme que generaría
el mismo efecto radiobiológico que la entrega de dosis de manera no uniforme. Esta dosis aporta
así un valor numérico para evaluar las distribuciones de dosis no uniformes en un tumor o el
daño en una estructura sana (Choi & Deasy, 2002; Wu et al., 2000, 2002). La gEUD viene dada
por:
à !1/a
v i D ai
X
gEU D = (4.1)
i
64
S ENSIBILIDAD Y MÉTODOS DE ANÁLISIS
(1964). Cuando a → ∞ la gEUD tiende al valor máximo de la dosis, mientras que para a → −∞
tiende al valor mínimo. En el caso de a = 1, la Ec. 4.3 se transforma en una media aritmética,
en cuyo caso la gEUD es igual a la dosis promedio; para a → 0 la ecuación tiende a una media
geométrica.
Figura 4.3: gEUD en función del parámetro a para un DVH de una distribución no uniforme
dado (Wu et al., 2002).
La Fig. 4.3 muestra la gEUD en función del parámetro a a partir de un DVH de una distribu-
ción inhomogénea. De acuerdo con datos experimentales o clínicos y datos de consenso de Emami
et al. (1991), para valores muy negativos de a, la gEUD es característica de la respuesta de
tumores cuando son sometidos a una distribución muy inhomogénea, mientras que para valores
muy positivos es propia de órganos en serie ante la misma distribución de dosis. En el caso de
estructuras paralelas, la gEUD se acerca a la dosis promedio, de modo que a ∼ 1. Más detalles en
Niemierko (2006).
De acuerdo con el informe 166 de la AAPM (Li et al., 2012), el valor de a para tumores es -10,
para parótidas 1, para tronco 16 y para médula 20.
Finalmente, cabe mencionar que la formulación planteada por Niemierko es equivalente a las
de otros trabajos. Si se toma solo un volumen parcial vk que recibe una dosis D k , la Ec. 4.3 se
reduce a un solo término de la serie, tal que:
gEU D k = v1/ a
k Dk (4.2)
Esta expresión tiene la misma dependencia que el modelo de Lyman y Wolbarst (2002) para
representar el llamado efecto de volumen. Otros trabajos utilizan la misma dependencia para
reducir el DVH a un volumen efectivo (Kutcher & Burman, 1989; Kutcher et al., 1991) o la dosis
inhomogénea a una dosis uniforme efectiva (Mohan et al., 1992).
65
4. SENSIBILIDAD DE TÉCNICAS EN RADIOTERAPIA
66
Figura 4.4: Esquema de campos con la técnica FPMS realizado con MIRS para el paciente 1
(véase siguiente capítulo). De izquierda a derecha y de arriba a abajo: campos anteriores
(A1 y A2), oblicuos anteriores izquierdos (OAI1 y OAI2) y lateral izquierdo (LI). En colores
se representan el PTV (azul claro), parótidas (violeta), médula (verde) y tronco (marrón).
También se incluye en naranja las zonas de bloqueo con el MLC.
4. SENSIBILIDAD DE TÉCNICAS EN RADIOTERAPIA
Figura 4.5: Esquema de campos con la técnica FPMS (cont.). De izquierda a derecha y de arriba
a abajo: campos oblicuos posteriores izquierdo (OPI) y derecho (OPD), lateral derecho (LD)
y oblicuos anteriores derechos (OAD1 y OAD2). En colores se representan el PTV (azul
claro), parótidas (violeta), médula (verde) y tronco (marrón). También se incluye en naranja
las zonas de bloqueo con el MLC.
68
S ENSIBILIDAD Y MÉTODOS DE ANÁLISIS
Figura 4.6: Esquema de campos con la técnica ConPas realizado con MIRS para el paciente 1
(véase siguiente capítulo). De izquierda a derecha y de arriba a abajo: campos anteriores
(A1 y A2), oblicuos anterior y posterior izquierdos (OAI y OPI), y oblicuos posterior y
anterior derechos (OPD y OAD). En colores se representan el PTV (azul claro), parótidas
(violeta), médula (verde) y tronco (marrón). También se incluye en naranja las zonas de
bloqueo con el MLC.
69
4. SENSIBILIDAD DE TÉCNICAS EN RADIOTERAPIA
Figura 4.7: Esquema de campos con la técnica FIF realizado con MIRS para el paciente 1
(véase siguiente capítulo). De izquierda a derecha y de arriba a abajo: campos anteriores
(A, Comp, AD y AI) y oblicuos posteriores izquierdo y derecho (OPI y OPD). En colores
se representan el PTV (azul claro), parótidas (violeta), médula (verde) y tronco (marrón).
También se incluye en naranja las zonas de bloqueo con el MLC.
70
S ENSIBILIDAD Y MÉTODOS DE ANÁLISIS
Figura 4.8: Esquema de campos con la técnica FIF (cont.). De izquierda a derecha y de arriba a
abajo: campos oblicuos anteriores izquierdos y derechos (OAI1, OAI2, OAD1 y OAD2), y
posterior (P). En colores se representan el PTV (azul claro), parótidas (violeta), médula
(verde) y tronco (marrón). También se incluye en naranja las zonas de bloqueo con el MLC.
71
4. SENSIBILIDAD DE TÉCNICAS EN RADIOTERAPIA
Figura 4.9: Esquema de campos con la técnica de Limburgo realizado con MIRS para el paciente
1 (véase siguiente capítulo). De izquierda a derecha y de arriba a abajo: campo anterior
supraclavicular (A-supra), oblícuos anteriores izquierdo y derecho (OAI y OAR), y arcos
horario y antihorario (ArcCW y ArcCCW). En colores se representan el PTV (azul claro),
parótidas (violeta), médula (verde) y tronco (marrón). También se incluye en naranja las
zonas de bloqueo con el MLC.
72
S ENSIBILIDAD Y MÉTODOS DE ANÁLISIS
Figura 4.10: Corte transversal de la planificación con la técnica de Limburgo realizado con
MIRS para el paciente 1 (véase siguiente capítulo). En la parte superior, tres posiciones
(180◦ , 280◦ y 30◦ ) del arco con sentido horario (ArcCW). En la parte inferior, tres ángulos
(180◦ , 80◦ y 330◦ ) del arco con sentido antihorario (ArcCCW).
73
5
R ESULTADOS Y ANÁLISIS
n este capítulo se incluyen los resultados obtenidos con las cinco técnicas de RT para
E cabeza y cuello propuestas para este trabajo y la discusión de los mismos a partir de
los métodos descritos en el Cap. 4. Primero, se discute sobre el TPS utilizado y las
limitaciones del algoritmo de cálculo que emplea, y sobre los datos clínicos usados para obtener
los resultados. Finalmente, en las siguientes secciones se realiza el análisis de los resultados con
cada uno de los métodos citados anteriormente.
Las planificaciones de los pacientes fueron realizadas con la versión 5.1 del TPS Modular Inte-
grated Radiotherapy System (MIRS) de Nuclemed S.A. (Buenos Aires, Argentina) en el Servicio
de Radioterapia del Hospital de Clínicas Dr. Manuel Quintela (Montevideo, Uruguay). Todos los
tratamientos tuvieron una prescripción de 54 Gy de dosis al CTV en 27 fracciones de 2 Gy.
MIRS utiliza un algoritmo de cálculo denominado Scatter Integration Calculation Model
basado en el algoritmo dSAR o SAR diferencial (Beaudoin, 1968; Cunningham, 1972; Larson &
Prasad, 1978), que es básicamente el método de Clarkson en tres dimensiones (Rosenwald et al.,
2007; SEFM, 2013). Grosso modo el volumen irradiado lo divide en vóxeles de cuñas cilíndricas
y determina la dosis en cada uno de ellos, por lo que precisa la atenuación producida por los
vóxeles por encima de la región de cálculo (Fig. 5.1). Es un algoritmo que ha quedado desfasado
a raíz del aumento del poder cálculo computacional y la implementación de los algoritmos de
convolución/superposición desde los años 90 (véase Sec. 3.4), pero tuvo como novedad la inclusión
de las heterogeneidades en el cálculo en 3D cuando generalmente se planificaba solo en 2D.
Además, resulta relativamente robusto e intuitivo en el manejo.
75
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
El algoritmo que utiliza MIRS presenta una serie de limitaciones a tener en cuenta. Por un
lado, incluye la atenuación por heterogeneidades de la radiación directa, pero no de la radiación
dispersada por los elementos del medio. La radiación primaria fuera del eje central del haz se
calcula sin la dispersión de los vóxeles cercanos y tampoco contempla el cambio en la radiación
dispersa por el cambio espectral de energía del haz primario debido a la presencia del filtro
aplanador o las cuñas (endurecimiento del haz). Tampoco modela la contaminación electrónica
(electrones secundarios), por lo que esto afecta en la zona de "build up". Por último, el algoritmo
no modela la retrodispersión que se produce en las cámaras monitoras del cabezal, lo que puede
ser significativo cuando se usan campos asimétricos, como es el caso de todas las técnicas usadas
en este trabajo.
Quizás el mayor problema del algoritmo de MIRS, derivado de lo que no contempla en relación
a la radiación dispersa, sea la falta de equilibro electrónico en los casos en que se producen
cambios bruscos de densidades, como en las incidencias tangenciales en tratamientos de mama,
lo que se traduce en una subestimación de la dosis por la falta de tejido. Estas limitaciones hay
que tenerlas en cuenta en casos de CCC como los estudiados en esta disertación.
Para los cálculos se tomaron 5 pacientes (Fig. 5.2) de la base de datos del The Cancer Imaging
Archive (TCIA), que cuenta con una enorme cantidad de estudios imagenológicos de pacientes
reales realizados con PET, CT o NMR en distintas regiones anatómicas. En este trabajo se
eligieron pacientes de un estudio realizado por el Radiation Therapy Oncology Group (RTOG) con
carcinomas a nivel de supraglotis y glotis como una manera de tener una zona intermedia en
cabeza y cuello que permitiera un mayor margen a las técnicas estudiadas. Concretamente los
pacientes fueron RTOG-0522C0009, 0522C0013, 0522C0017, 0522C0049 y 0522C0057 (Clark
et al., 2013; Bosch et al., 2015).
Figura 5.1: Esquema de vóxeles del algoritmo dSAR. A la izquierda, representación en 3D del
vóxel irradiado. A la derecha, corte transversal del vóxel, cuyas coordenadas son z i jk de
profundidad y r i j respecto del eje central del haz (Rosenwald et al., 2007).
La elección de estos pocos pacientes se debió principalmente a dos razones: el tiempo que
76
TPS Y BASE DE DATOS
Figura 5.2: Corte sagital central de las tomografías de los 5 pacientes estudiados. De izquierda
a derecha y de arriba a abajo: pacientes 1-5. En rojo, el GTV-T; en marrón, el tronco
encefálico; y en verde, la médula espinal.
consume el TPS al realizar los cálculos y la disponibilidad horaria del centro. MIRS es un software
que realiza los cálculos en un tiempo razonable al planificar con técnicas relativamente sencillas y
con pocas estructuras marcadas. Sin embargo, las técnicas empleadas, salvo RB y quizás ConPas,
utilizan muchas incidencias y para cada movimiento el TPS tuvo que calcular las distribuciones
de dosis. Por otra parte, el centro cuenta con una sola estación de planificación, por lo que los
cálculos tuvieron que realizarse fuera del horario de atención y/o planificaciones de pacientes del
hospital. Si a todo esto se añade que fue necesario la colaboración de expertos médicos para el
marcado de las estructuras y del físico médico del centro para el ajuste de los planes con ciertas
garantías de calidad, la obtención de los datos ocupó un enorme lapso de tiempo. Cabe mencionar
que las versiones posteriores del MIRS mejoran el aspecto del consumo de tiempo, por lo que se
podría aumentar la cantidad de pacientes y obtener una estadística más adecuada.
77
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
Para cada técnica y paciente se obtuvieron las dosis y volúmenes en las 9 posiciones del isocentro
en una dirección y 8 posiciones en las dos direcciones restantes (la planificación de referencia en
el cero del sistema de coordenadas se realizó una vez, pues es común a los tres ejes), de modo que
se realizaron 125 planificaciones por paciente (25 planes por técnica y paciente).
Las estructuras elegidas fueron el GTV-T, GTV-N, CTV, médula, tronco encefálico y parótidas.
Para poder comparar las técnicas directamente, los DVH de los CTV de cada una fueron normali-
zados al 95% de la dosis y el 98% del volumen (Fig. 5.3), de modo que todas las curvas fueron
reescaladas según esta normalización.
En las Figs. 5.4, 5.6, 5.8, 5.10 y 5.12 se representan respectivamente los DVH de los GTV de
cada paciente con las cinco técnicas de estudio. En cada gráfica se muestra una ampliación de la
zona gris del recuadro superior. Todas estas gráficas están entre el 90% y el 100% del volumen.
Cada color se corresponde con una técnica y la curva más oscura representa la planificación de
referencia realizada con esa técnica. El resto de curvas para un color determinado son los DVH
para cada uno de los desplazamientos del isocentro. En general, para todos los pacientes ConPas
y RB son las técnicas que presentan más cambios cuando se mueve el isocentro.
Análogamente, en las Figs. 5.5, 5.7, 5.9, 5.11 y 5.13 se representan respectivamente los DVH
de los OAR de cada paciente en la dirección x o LAT. También se obtuvieron curvas para las
direcciones LONG y AP, pero se muestran únicamente los resultados para x, ya que, a efectos
prácticos, es a priori la más sensible a movimientos. De estas curvas, se puede observar que las
parótidas son muy sensibles a los movimientos, algo a tener en cuenta para la protección de este
OAR. La médula es también bastante sensible y el tronco encefálico apenas presenta cambios.
En la Tabla 5.1 se recogen las técnicas más robustas según el método de visualización de los
DVH por paciente a partir del GTV-T y GTV-N conjuntamente y para todas las direcciones. Para
ello, se le asignó un número distinto a cada técnica, se visualizaron los GTV en cada dirección
y se ordenaron las técnicas de menor a mayor sensibilidad. Luego se promediaron los valores
para las tres direcciones. Finalmente, se hizo lo mismo con los DVH de los OAR para corroborar
lo obtenido con los GTV. Como puede observarse, la técnica más robusta es FIF seguida por los
arcos de Limburgo y FPMS.
Tabla 5.1: Técnicas menos sensibles (o más robustas) a los movimientos según el método visual.
Paciente Técnica menos sensible 2da. técnica menos sensible 3ra. técnica menos sensible
1 FPMS FIF Limburgo
2 FIF Limburgo RB
3 FIF FPMS Limburgo
4 FIF Limburgo FPMS
5 FIF Limburgo FPMS
78
H ISTOGRAMAS Y MÉTODO VISUAL
Figura 5.3: DVH del CTV para cada una de las técnicas. En la gráfica principal se representa la
ampliación del recuadro gris. El asterisco representa el punto de normalización al 95% de
la dosis y el 98% del volumen.
79
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
Figura 5.4: DVH del GTV-T (columna izquierda) y GTV-N (columna derecha) para cada técnica
según las tres direcciones (LAT, LONG y AP) del paciente 1. La línea más oscura de cada
color representa la planificación de referencia.
80
H ISTOGRAMAS Y MÉTODO VISUAL
100 100
90 90
80 80
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
0 0
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000
100 100
90 90
80 80
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
0 0
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000
Figura 5.5: De izquierda a derecha y de arriba a abajo: DVH de médula, tronco encefálico,
parótidas derecha e izquierda en la dirección LAT del paciente 1. La línea más oscura de
cada color representa la planificación de referencia. En línea discontinua se representa el
límite en dosis según QUANTEC.
81
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
Figura 5.6: DVH del GTV-T (columna izquierda) y GTV-N (columna derecha) para cada técnica
según las tres direcciones (LAT, LONG y AP) del paciente 2. La línea más oscura de cada
color representa la planificación de referencia.
82
H ISTOGRAMAS Y MÉTODO VISUAL
100 100
90 90
80 80
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
0 0
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000
100 100
90 90
80 80
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
0 0
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000
Figura 5.7: De izquierda a derecha y de arriba a abajo: DVH de médula, tronco encefálico,
parótidas derecha e izquierda en la dirección LAT del paciente 2. La línea más oscura de
cada color representa la planificación de referencia. En línea discontinua se representa el
límite en dosis según QUANTEC.
83
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
Figura 5.8: DVH del GTV-T (columna izquierda) y GTV-N (columna derecha) para cada técnica
según las tres direcciones (LAT, LONG y AP) del paciente 3. La línea más oscura de cada
color representa la planificación de referencia.
84
H ISTOGRAMAS Y MÉTODO VISUAL
100 100
90 90
80 80
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
0 0
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000
100 100
90 90
80 80
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
0 0
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000
Figura 5.9: De izquierda a derecha y de arriba a abajo: DVH de médula, tronco encefálico,
parótidas derecha e izquierda en la dirección LAT del paciente 3. La línea más oscura de
cada color representa la planificación de referencia. En línea discontinua se representa el
límite en dosis según QUANTEC.
85
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
Figura 5.10: DVH del GTV-T para cada técnica según las tres direcciones (LAT, LONG y AP)
del paciente 4. La línea más oscura de cada color representa la planificación de referencia.
86
H ISTOGRAMAS Y MÉTODO VISUAL
100 100
90 90
80 80
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
0 0
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000
100 100
90 90
80 80
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
0 0
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000
Figura 5.11: De izquierda a derecha y de arriba a abajo: DVH de médula, tronco encefálico,
parótidas derecha e izquierda en la dirección LAT del paciente 4. La línea más oscura de
cada color representa la planificación de referencia. En línea discontinua se representa el
límite en dosis según QUANTEC. A diferencia de los otros pacientes, el número 4 no tiene
irradiación de ganglios.
87
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
Figura 5.12: DVH del GTV-T (columna izquierda) y GTV-N (columna derecha) para cada técnica
según las tres direcciones (LAT, LONG y AP) del paciente 5. La línea más oscura de cada
color representa la planificación de referencia.
88
H ISTOGRAMAS Y MÉTODO VISUAL
100 100
90 90
80 80
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
0 0
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000
100 100
90 90
80 80
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
0 0
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000
Figura 5.13: De izquierda a derecha y de arriba a abajo: DVH de médula, tronco encefálico,
parótidas derecha e izquierda en la dirección LAT del paciente 5. La línea más oscura de
cada color representa la planificación de referencia. En línea discontinua se representa el
límite en dosis según QUANTEC.
89
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
Tabla 5.2: Técnicas menos sensibles (o más robustas) a los movimientos en la dirección efectiva
según la gEUD teniendo en cuenta tanto el GTV-T como el GTV-N.
90
H ISTOGRAMAS Y G EUD
Tabla 5.3: Técnicas menos sensibles (o más robustas) a los movimientos en cada dirección según
la gEUD para el GTV-T.
GTV-T
Técnica menos 2da. técnica 3ra. técnica
Paciente Dirección
sensible menos sensible menos sensible
LAT Limburgo RB FPMS
Variación prom. (cGy/mm) 0,79 2,48 3,67
LONG FPMS Limburgo RB
1
Variación prom. (cGy/mm) 4,98 5,64 6,89
AP FPMS FIF Limburgo
Variación prom. (cGy/mm) 1,84 1,96 11,4
LAT Limburgo FPMS FIF
Variación prom. (cGy/mm) 4,55 4,70 14,6
LONG Limburgo FPMS FIF
2
Variación prom. (cGy/mm) 1,62 1,78 2,92
AP FIF Limburgo RB
Variación prom. (cGy/mm) 2,51 6,76 7,70
LAT Limburgo FPMS FIF
Variación prom. (cGy/mm) 1,87 4,01 18,4
LONG FIF FPMS Limburgo
3
Variación prom. (cGy/mm) 2,05 2,20 2,26
AP FPMS Limburgo RB
Variación prom. (cGy/mm) 5,24 6,44 7,68
LAT Limburgo FPMS ConPas
Variación prom. (cGy/mm) 0,86 3,33 3,53
LONG FPMS Limburgo FIF
4
Variación prom. (cGy/mm) 0,81 1,05 3,63
AP FIF FPMS Limburgo
Variación prom. (cGy/mm) 2,28 2,45 6,00
LAT Limburgo FPMS FIF
Variación prom. (cGy/mm) 1,18 5,96 7,74
LONG ConPas FPMS Limburgo
5
Variación prom. (cGy/mm) 1,44 1,64 2,11
AP FPMS Limburgo RB
Variación prom. (cGy/mm) 2,34 8,59 10,5
91
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
Tabla 5.4: Técnicas menos sensibles (o más robustas) a los movimientos en cada dirección según
la gEUD para el GTV-N.
GTV-N
Técnica menos 2da. técnica 3ra. técnica
Paciente Dirección
sensible menos sensible menos sensible
LAT Limburgo FPMS FIF
Variación prom. (cGy/mm) 1,50 2,07 4,41
LONG FPMS FIF Limburgo
1
Variación prom. (cGy/mm) 0,84 1,35 1,73
AP FIF Limburgo RB
Variación prom. (cGy/mm) 1,45 2,91 4,84
LAT Limburgo RB FIF
Variación prom. (cGy/mm) 2,78 5,93 6,16
LONG Limburgo FPMS FIF
2
Variación prom. (cGy/mm) 2,46 4,50 6,88
AP FIF Limburgo ConPas
Variación prom. (cGy/mm) 2,51 2,63 3,78
LAT Limburgo RB FIF
Variación prom. (cGy/mm) 2,52 9,12 11,6
LONG Limburgo FPMS FIF
3
Variación prom. (cGy/mm) 0,74 2,46 4,50
AP FIF RB ConPas
Variación prom. (cGy/mm) 3,01 4,40 5,79
LAT -a - -
Variación prom. (cGy/mm)
LONG - - -
4
Variación prom. (cGy/mm)
AP - - -
Variación prom. (cGy/mm)
LAT Limburgo FIF ConPas
Variación prom. (cGy/mm) 0,90 2,16 4,96
LONG Limburgo FPMS ConPas
5
Variación prom. (cGy/mm) 0,95 1,38 4,17
AP FIF ConPas Limburgo
Variación prom. (cGy/mm) 1,84 2,28 2,61
92
H ISTOGRAMAS Y G EUD
5800
5800 5800
5600
5600 5600
5400
5400 5400
5200
5200 5200
5000
5800 6100
5900
6000
5600
5800
5900
5400
5700
5800
5200
5600 5700
5000
5600
5500
4800
5500
5400
4600
5400
4400 5300
5300
9000 5500
8000
5000
7000
6000
4500
5000
4000
4000
3000
3500
2000
1000 3000
-10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10 -10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10
Figura 5.14: gEUD para el paciente 1. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: GTV-T en las
direcciones LAT, LONG y AP, respectivamente; GTV-N en las direcciones LAT, LONG y AP,
respectivamente; parótidas según LONG; y médula según LAT.
93
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
5750
5750 5800
5700
5700 5700
5650
5500
5550 5400
5450
5500 5300
5400
6000 6000
6000
5900 5900
5900
5800 5800
5800
5700 5700
5700
5600 5600
10000 5200
5000
9000
4800
8000
4600
7000
4400
6000 4200
4000
5000
3800
4000
3600
3000
3400
2000 3200
-10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10 -10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10
Figura 5.15: gEUD para el paciente 2. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: GTV-T en las
direcciones LAT, LONG y AP, respectivamente; GTV-N en las direcciones LAT, LONG y AP,
respectivamente; parótidas según LONG; y médula según LAT.
94
H ISTOGRAMAS Y G EUD
6200 6050
6050
6000
6100
6000
5950
6000
5950 5900
5900
5900 5850
5800
5800
5850
5700
5750
5600 5800
5700
6100 6150
6100
6100
6050
6050
6000 6000
6000
5950
5900 5950
5900
5900
5800 5850
5850
5800
5800
5700
5750 5750
10000 5500
9000
5000
8000
4500
7000
4000
6000
3500
5000
3000
4000
3000 2500
-10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10 -10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10
Figura 5.16: gEUD para el paciente 3. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: GTV-T en las
direcciones LAT, LONG y AP, respectivamente; GTV-N en las direcciones LAT, LONG y AP,
respectivamente; parótidas según LONG; y médula según LAT.
95
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
6300 6300
6000
6200 6200
5800
6100 6100
5800 5800
5200
5700 5700
5000
5600 5600
10000 5500
9000
5000
8000
4500
7000
6000 4000
5000
3500
4000
3000
3000
2000 2500
-10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10 -10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10
Figura 5.17: gEUD para el paciente 4. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: GTV-T en las
direcciones LAT, LONG y AP, respectivamente; parótidas según LONG; y médula según
LAT.
96
H ISTOGRAMAS Y G EUD
6300 6300
6200
6200
6200
6100
6100
6100
6000 6000
6000
5900 5900
5900
5800
5800
5800
5700
6400 6000
6100
6300 5950
6100 5850
5900
6000 5800
5800
5900 5750
5700 5650
5600
5600 5600
11000 5500
10000
5000
9000
4500
8000
4000
7000
3500
6000
3000
5000
4000 2500
-10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10 -10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10
Figura 5.18: gEUD para el paciente 5. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: GTV-T en las
direcciones LAT, LONG y AP, respectivamente; GTV-N en las direcciones LAT, LONG y AP,
respectivamente; parótidas según LONG; y médula según LAT.
97
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
De acuerdo con este método, se determinaron las diferencias porcentuales de volumen en los
DVH de los GTV con respecto al 98% del volumen y 95% de la dosis prescrita en el plan original.
En las Figs. 5.19-5.23 se representan estas diferencias porcentuales. Análogamente al método
de la gEUD, se puede ver qué técnica es más sensible ante los movimientos del isocentro, pero,
además, se puede estudiar cual de ellas tiene la menor pérdida de volumen de los GTV debido
a esos desplazamientos. En otras palabras, para cada paciente se estimaron los rangos de
sensibilidad para los que la pérdida de cobertura volumétrica de los DVH no fuese mayor al 3%.
Para estimar estos rangos, se supuso que la distribución de posiciones del isocentro sigue una
distribución normal centrada en 0 y con 1 SD de 3 mm en las tres direcciones espaciales. Luego
se tomó un promedio de los rangos de cada eje y los dos GTV para cada una de las técnicas con
el fin de obtener la probabilidad de que la dosis cubra al menos el 95% del volumen del cubo
conformado por las posiciones del isocentro en los tres ejes (18 mm x 18 mm x 18 mm).
En general, de las Figs. 5.19-5.23, todos los pacientes, salvo el 4, parecen mostrar menor
sensibilidad y pocos puntos para el GTV-N en los que las pérdidas de volumen están por debajo
del límite inferior. En el caso del GTV-T, los pacientes 1, 4 y 5 son los que presentan menor
cantidad de puntos en los que no se cumple el criterio del 3%.
En la Tabla 5.5 se recogen las probabilidades de cada técnica y para cada paciente según el
criterio descrito.
Tabla 5.5: Técnicas más robustas para cada paciente según el criterio del 3%. Los porcentajes
correspondientes indican la probabilidad, según una distribución normal, de que las
diferencias volumétricas entre planes de una misma técnica no estén por debajo del 95%.
De esta tabla, si se tiene en cuenta la totalidad de los pacientes, se puede ver que la técnica
FPMS es la que tiene menos pérdida de volumen al moverse el isocentro y a priori parece que
Limburgo le sigue en este criterio.
Una manera más sencilla de visualizar estos rangos de sensibilidad según los ejes de coor-
98
H ISTOGRAMAS Y DIFERENCIAS DE VOLUMEN
denadas se encuentra en las Figs. 5.24 y 5.25. Estos resultados también se recogen en la Tabla
5.6. Nótese que la línea discontinua representa la SD o margen de ±3 mm elegido en este trabajo
para CCC (véase Sec. 4.3).
En la misma Tabla 5.6 se recogen las estimaciones de la probabilidad de cobertura de volumen
en cada eje teniendo en cuenta ambos GTV y, por lo tanto, de dichos valores se desprende la
robustez de cada una de las técnicas en cada dirección.
Tabla 5.6: Rangos de sensibilidad para cada técnica según la diferencia volumétrica en los DVH
de los GTV con el criterio del 3% teniendo en cuenta todos los pacientes.
GTV-T
Dirección RB ConPas FPMS FIF Limburgo
LAT [0, 2] (-3, 3)b [-1, 2] [-2, 1] [-4,5, 4,5]
LONG [-4,5, 9] (-3, 4,5] [-4,5, 9] [-1, 3) [-2, 9]
AP (-3, 9] [-4,5, 2] [-4,5, 3) [-4,5, 3) [-1, 3)
GTV-N
Dirección RB ConPas FPMS FIF Limburgo
LAT [-4,5, 4,5] (-3, 4,5] [-4,5, 3) [-4,5, 3) [-4,5, 4,5]
LONG [-9, 9] (-3, 4,5] [-9, 9] [-2, 4,5] [-4,5, 9]
AP [-2, 9] [-4,5, 9] [-9, 9] [-9, 4,5] [-9, 2]
Probabilidad de cobertura con GTV-T+GTV-N
Dirección RB ConPas FPMS FIF Limburgo
LAT 0,87 0,91 0,88 0,85 0,95
LONG 0,99 0,90 0,97 0,85 0,95
AP 0,89 0,92 0,96 0,95 0,86
De acuerdo con la Fig. 5.24 y la Tabla 5.6, para el GTV-T la técnica de Limburgo es más
robusta en la dirección LAT, RB y FPMS en la dirección LONG, y RB en la dirección AP.
Por otro lado, para el GTV-N RB y Limburgo son igualmente sensibles en la dirección LAT,
RB y FPMS en LONG, y FPMS en AP (Fig. 5.24 y Tabla 5.6).
De la propia Tabla 5.6, se puede decir que Limburgo es más robusta en la dirección LAT, con
un 95% de cubrir al menos el 95% del volumen, RB en LONG con un 99% y FPMS en AP con un
96%.
Finalmente, de acuerdo con el método descrito en esta sección se puede afirmar que FPMS y
Limburgo son las técnicas más robustas ante movimientos del isocentro, de modo que mantengan
al menos el 95% de la probabilidad de cobertura de la región estudiada.
99
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
102 4 102 4
100 2 100 2
98 0 98 0
96 -2 96 -2
94 -4 94 -4
92 -6 92 -6
90 -8 90 -8
88 -10 88 -10
86 -12 86 -12
84 -14 84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
102 4 102 4
100 2 100 2
98 0 98 0
96 -2 96 -2
94 -4 94 -4
92 -6 92 -6
90 -8 90 -8
88 -10 88 -10
86 -12 86 -12
84 -14 84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
102 4
100
100 2
0
98 0
95
96 -2 -5
94 -4 90
-10
92 -6
90 -8 85
-15
88 -10
80
86 -12
-20
84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
100
H ISTOGRAMAS Y DIFERENCIAS DE VOLUMEN
102 4 102 4
100 2 100 2
98 0 98 0
96 -2 96 -2
94 -4 94 -4
92 -6 92 -6
90 -8 90 -8
88 -10 88 -10
86 -12 86 -12
84 -14 84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
102 4 102 4
100 2 100 2
98 0 98 0
96 -2 96 -2
94 -4 94 -4
92 -6 92 -6
90 -8 90 -8
88 -10 88 -10
86 -12 86 -12
84 -14 84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
102 4
100
100 2
0
98 0
95
96 -2 -5
94 -4 90
-10
92 -6
90 -8 85
-15
88 -10
80
86 -12
-20
84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
101
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
102 4 102 4
100 2 100 2
98 0 98 0
96 -2 96 -2
94 -4 94 -4
92 -6 92 -6
90 -8 90 -8
88 -10 88 -10
86 -12 86 -12
84 -14 84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
102 4 102 4
100 2 100 2
98 0 98 0
96 -2 96 -2
94 -4 94 -4
92 -6 92 -6
90 -8 90 -8
88 -10 88 -10
86 -12 86 -12
84 -14 84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
102 4
100
100 2
0
98 0
95
96 -2 -5
94 -4 90
-10
92 -6
90 -8 85
-15
88 -10
80
86 -12
-20
84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
102
102 4 102 4
100 2 100 2
98 0 98 0
96 -2 96 -2
94 -4 94 -4
92 -6 92 -6
90 -8 90 -8
88 -10 88 -10
86 -12 86 -12
84 -14 84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
102 4
100 2
98 0
96 -2
94 -4
92 -6
90 -8
88 -10
86 -12
84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
Figura 5.22: Diferencias volumétricas en el GTV-T en las tres direcciones del paciente 4 para
cada técnica con respecto al 98% del volumen. Las líneas discontinuas representan el 100%
(superior) y el 95% (inferior) del volumen.
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
102 4 102 4
100 2 100 2
98 0 98 0
96 -2 96 -2
94 -4 94 -4
92 -6 92 -6
90 -8 90 -8
88 -10 88 -10
86 -12 86 -12
84 -14 84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
102 4 102 4
100 2 100 2
98 0 98 0
96 -2 96 -2
94 -4 94 -4
92 -6 92 -6
90 -8 90 -8
88 -10 88 -10
86 -12 86 -12
84 -14 84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
102 4
100
100 2
0
98 0
95
96 -2 -5
94 -4 90
92 -6 -10
90 -8 85
-15
88 -10
80
86 -12
-20
84 -14
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
104
H ISTOGRAMAS Y DIFERENCIAS DE VOLUMEN
RB
ConPas
FPMS
FIF
Arcs
-10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10
RB
ConPas
FPMS
FIF
Arcs
-10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10
RB
ConPas
FPMS
FIF
Arcs
-10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10
Figura 5.24: Rangos de sensibilidad para el GTV-T en las tres direcciones para todos los
pacientes si se aplica una limitación del 3%.
105
5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
RB
ConPas
FPMS
FIF
Arcs
-10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10
RB
ConPas
FPMS
FIF
Arcs
-10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10
RB
ConPas
FPMS
FIF
Arcs
-10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10
Figura 5.25: Rangos de sensibilidad para el GTV-N en las tres direcciones para todos los
pacientes si se aplica una limitación del 3%.
106
6
C ONCLUSIÓN
n el presente trabajo, a partir de cinco pacientes de la base de datos del TCIA, se estudió
3. Determinación de las diferencias volumétricas respecto del 98% del volumen y 95% de la
dosis al CTV para cada uno de los planes desplazados.
De acuerdo con el método visual, las técnicas menos sensibles a movimientos del isocentro
fueron FIF, arcos de Limburgo y FPMS. Esta selección se basó en la visualización cualitativa
107
6. CONCLUSIÓN
108
sistematización del cálculo que no es posible alcanzar con un TPS como el MIRS.
109
A
A PÉNDICE
• Fuente de alimentación: genera la alta tensión de corriente directa que necesita el modu-
lador.
• Modulador de pulsos: produce pulsos de alta tensión del orden de los microsegundos para el
cañón de electrones y el generador de radiofrecuencias.
• Cañón de electrones: proporciona por emisión termoiónica una nube electrónica para ser
acelerados posteriormente en paquetes en la guía aceleradora.
• Guía de onda o aceleradora: conjunto de cavidades al vacío que permite acelerar a los
electrones inyectados desde el cañón.
111
A. APÉNDICE
Figura A.1: Esquema de un acelerador lineal para generar rayos X (Loverock et al., 2007).
Cada una de estas partes se describe con más detalle en Loverock et al. (2007). De cara a
este trabajo, conviene detenerse un poco más en el último de los componentes: el cabezal del
acelerador.
El cabezal de tratamiento, junto con la guía de onda, se halla en el llamado gantry o "brazo"
del acelerador, que puede rotar alrededor del paciente para conseguir distintas incidencias del haz
(Fig. A.2). El punto espacial sobre el que gira el gantry y por donde pasa el haz de radiación central
se denomina isocentro. En general, el cabezal está constituido por los siguientes componentes:
colimadores primario y secundario, carrusel para seleccionar el modo de radiación (blanco de alto
112
Z para fotones o lamina dispersora para electrones), cámaras monitoras para medir la dosis y
bandeja para cuñas o bloques conformadores (Fig. A.3).
Los dispositivos modernos en lugar de bloques incluyen un colimador multiláminas (MLC)
para conformar mejor los campos. El MLC es un dispositivo a continuación del colimador se-
cundario que consiste en un conjunto de láminas individuales, generalmente de tungsteno, que
se pueden mover y configurar para que bloqueen el haz y se ajusten a la forma del volumen a
irradiar (Fig. A.4).
Otro artilugio necesario en el tratamiento es la camilla sobre el que se posiciona el paciente
(Fig. A.2). Las más comunes suelen tener 4 grados de libertad (altura, giro sobre el eje normal
al suelo que pasa por el centro del gantry en su posición cero y desplazamientos longitudinal y
transversal al eje de la camilla), pero las más sofisticadas incluyen 2 grados más (cabeceo o pitch
y giro sobre eje de la camilla o roll).
113
Figura A.4: Esquema de un MLC y su proyección sobre un paciente (Taşkın et al., 2010).
B IBLIOGRAFÍA
115
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S IGLAS Y ACRÓNIMOS
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Kerma Energía cinética transferida por unidad de masa.
MU Unidad de monitor.
RT Radioterapia.
RE Equilibrio de radiación.
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