TESIS
TESIS
SIMBOLOGÍA MASÓNICA EN
SAN VICENTE, UN CASO
DE INFLUENCIA EN LA PERIFERIA
2
CAPITULO I
Introducción y antecedentes 4
Breve Historia de San Vicente 5
Surgimiento de los cementerios 10
Estilos Arquitectónicos de fines del Siglo XIX y principios del Siglo
XX 11
Breve Historia de la Masonería 14
Antecedentes sobre su estudio 16
El caso de estudio y el registro analizado 17
CAPITULO II
Marco teórico y metodológico 21
Imágenes I, signos y símbolos 23
Imágenes II, estética y masonería 24
Objetivo general y objetivos particulares 28
Hipótesis 29
Variables 31
Indicadores 31
Actividades 32
Herramientas teórico- metodológicas 33
CAPITULO III
Descripción y análisis de los datos 36
SINCRONÍA VERSUS DIACRONÍA
Análisis de sintaxis espacial 40
Análisis de la evolución del predio 43
¿Ser secretos o ser discretos? 44
Nosotros y ellos 47
Imágenes III, símbolos masónicos y arquitectura funeraria 49
CONCLUSIONES 75
GLOSARIO 79
BIBLIOGRAFÍA 80
FUENTES DOCUMENTALES 87
3
Simbología masónica en San Vicente, un caso de influencia en la periferia.
CAPITULO I
INTRODUCCION Y ANTECEDENTES
4
Breve historia de San Vicente
En 1740 se le adjudica a Don Antonio Pessoa la estancia de la Laguna del Ojo,
como herencia de su padre Don Luis Pessoa. Uno de los hijos de Don Antonio Pessoa,
clérigo, hizo constar en su testamento la construcción de una capilla consagrada a San
Vicente Ferrer.
En 1781 se creó el Curato de La Laguna de la Reducción, origen del pueblo de San
Vicente y en 1784 el Cabildo de Buenos Aires dispuso la creación del Partido de San
Vicente. Ese poblado se ubicó en el lugar donde hoy se sitúa el “Cementerio Histórico de
San Vicente” en el partido homónimo (Ilustración 1).
De a poco se fueron poblando los alrededores de la Laguna del Ojo en terrenos que
eran inundables y la ubicación de las viviendas se realizó sin un orden particular. En 1825
el juez de paz solicitó el traslado del pueblo a tierras más altas pero no consiguieron un
lugar apropiado, ni los fondos para realizarlo.
Durante el gobierno de Rosas, en el año 1830, se confeccionó el primer plano de
San Vicente (Ilustración 2).
Posteriormente, hacia el año 1856, el pueblo se trasladó hasta su ubicación actual, a
unas diez cuadras al sur del “Cementerio Histórico” (Ilustración 3). En tierras que se
consideraron fiscales se ubicó la iglesia, la municipalidad y el primer colegio, organizados
alrededor de la plaza central. El “Cementerio Histórico” quedó ubicado en el lugar donde
estaba la capilla original y el nuevo camposanto se distribuyó a su alrededor (Epifanio
2001).
San Vicente fue un lugar periférico con respecto a los grandes centros urbanos de la
provincia de Buenos Aires desde el siglo XIX y hasta la actualidad. Por periferia
entendemos al
“…ámbito en la cual se verifica la expansión de la ciudad, donde acontecen
rápidas transformaciones y en el que se da el intercambio entre la ciudad y el resto
del mundo” (Pérez Colmenares 2003: 5-6).
5
Además de una menor densidad poblacional, la periferia cuenta en general con
menos infraestructura industrial que el centro y, a veces, como en el caso de San Vicente,
no cuenta con ninguna.
Según el censo provincial de 1854, en San Vicente había 4.452 habitantes, de los
cuales 12% eran extranjeros, y de éstos el 60% eran ingleses. La influencia de la
colectividad británica dio origen a lo que comúnmente se denominó cementerio Protestante
pero que constituyó sólo una sección separada del resto del predio (Epifanio 2001).
Con posterioridad a 1860 se originaron en el distrito entidades reconocidas
oficialmente que agrupaban a ciudadanos con distintos intereses. En efecto, en 1867 se
fundó en San Vicente la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, en 1890 la Sociedad
Italia Unita Prima, en 1896 la Sociedad Española de Socorros Mutuos y en 1900 la
Sociedad Italiana di Mutuo Socorso Príncipe Aimone. Según el Archivo Histórico
Municipal, la totalidad de las entidades fundadas en el distrito en el lapso mencionado
corresponde a colectividades extranjeras (Epifanio 2001).
El distrito o partido de San Vicente, actualmente integra a tres localidades: San
Vicente, Alejandro Korn y Domselaar, siendo San Vicente la cabecera del mismo.
En 1865 llegó el ferrocarril al distrito, con la Estación Domselaar en la localidad del
mismo nombre y la estación San Vicente, hoy denominada Alejandro Korn. En 1928 el
servicio se prolongó hasta la cabecera del partido y se retiró en 1978; actualmente sólo
llega hasta Alejandro Korn (Epifanio2001).
6
(1) UBICACIÓN DEL PARTIDO DE SAN VICENTE EN LA PROVINCIA DE BUENOS
AIRES1.
1
Google Earth, 29 de enero del año 2010.
7
(2) PLANO DEL ANTIGUO PUEBLO DE SAN VICENTE. Realizado por el Agr.
Saturnino Salas en 1830 (Epifanio 2001).
8
UBICACIÓN DEL
PUEBLO VIEJO
2
[Link]
9
Surgimiento de los cementerios
En 1787, el rey Carlos III de España aprobó, para la metrópolis y las colonias, el
enterramiento de personas fuera de los centros urbanos, con el objetivo de evitar la
propagación de enfermedades. Sin embargo, se siguió enterrando a los personajes
importantes dentro de las iglesias hasta que la aplicación de la ley se hizo efectiva a
comienzos del siglo XIX (Benavente Aninat 1997, Palacios Roa 2006).
Antes de la aplicación de los principios higienistas del siglo XVIII las personas eran
enterradas debajo del piso de las iglesias, o en los alrededores del templo, cerca de la
superficie. Esto hacía necesario que se exhumaran los cuerpos y se llevaran a enterrar en
lugares no consagrados fuera del centro urbano (Fernández Hidalgo y García Ruipérez
1996).
En Argentina durante el período rivadaviano se aprobó la ordenanza de
ordenamiento higiénico. Como control físico de la arquitectura y dentro de las medidas
tomadas puede mencionarse la prohibición de enterrar en las iglesias. Como consecuencia
de esta medida se construyó el primer cementerio público (Recoleta) y el primer cementerio
para disidentes. Junto con esto, se prohíbe la exhibición de cadáveres y castigos en la Plaza
de Mayo (Sobron 1997).
En Buenos Aires, provincia, recién en el comienzo del siglo XIX aparecieron los
primeros intentos de ubicar los cementerios lejos de las iglesias, en las afueras del centro
urbano (Contreras 2006). Esto provocó un período de enfrentamiento entre la iglesia y los
sectores del estado encargados de crear espacios para enterrar a los difuntos. Hasta ese
momento, la iglesia cobraba para que las personas fueran sepultadas dentro del templo o en
las tierras de los alrededores, dependiendo de su posición económica. Por esta razón, al
principio la iglesia se negó a consagrar estos nuevos lugares, lo que provocó una reacción
de parte de la comunidad católica. Recordemos que en el siglo XVIII estaba muy presente
aún la idea de terminar en el infierno si se era enterrado en un lugar no consagrado
(Benavente Aninat 2006, Palacios Roa 2006).
Lo importante es que a partir de la disposición de Carlos III, el estado comenzó a
encargarse de crear y administrar estos espacios. En nuestro país, por ejemplo, la aplicación
de esa ley llegó mucho después de la independización. Cabe destacar que esta reforma se
10
produjo como resultado de la aplicación de ideas ilustradas europeas y como resultado de la
necesidad de evitar la propagación de epidemias.
En ese momento, fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, fue cuando las
ideas liberales que llegaban de Europa fueron aplicadas en todos los ámbitos por los
miembros del estado de orientación reformista. Uno de estos ámbitos fueron los
cementerios y una de las consecuencias fue la creación de necrópolis destinadas a los
miembros de la sociedad que no eran católicos, a quienes no se les permitía realizar los
ritos fúnebres y la disposición final correspondientes a su religión. Muchos miembros de la
masonería profesaban la religión protestante, la creación de un lugar de descanso para sus
restos fue uno de los resultados de la aplicación de las ideas reformistas europeas en
defensa de la tolerancia religiosa (Palacios Roa 2006).
En San Vicente las personas encargadas de solicitar un cementerio para los
miembros de la comunidad protestante fueron Adolfo Korn y Diego Lurie hacia 1865
(Epifanio 2001). Éste se construyó contiguo al cementerio católico pero independiente de
éste, y estuvo destinado tanto al entierro de miembros no católicos de la comunidad, fueran
protestantes o de otra religión, como a miembros de la sociedad a los que por diversas
razones la iglesia no les daba sepultura eclesiástica. La inauguración del cementerio
católico no se llevó a cabo el 8 de septiembre de 1865 como había sido previsto, porque el
obispo le prohibió al cura párroco la consagración de la tierra. Como se mencionó
anteriormente, existía un conflicto con la iglesia que perdió el control del cobro sobre los
entierros realizados en los cementerios, los cuales pasaron a formar parte de la incumbencia
del municipio. Conjuntamente con la creación del cementerio católico se produjo la
apertura de la sección Protestante en el año 1866 (Epifanio 2001).
11
un producto social que caracterizan una ideología particular (Martini y Peña 1966, Ortiz et.
al. 1968).
Cuando se habla de la parte estructural de un edificio o monumento se hace
referencia, por ejemplo, a columnas o muros. Cuando hablamos de partes decorativas u
ornamentales hacemos referencia a partes que no forman parte de la estructura como, por
ejemplo, puertas, ventanas, molduras, apliques, entre otros (Martini y Peña 1966).
El período temporal que abarca este análisis en particular va desde 1866 a 1930.
Este período se caracterizó, en general, por cambios de gran envergadura a nivel nacional
como, por ejemplo, la “Conquista del Desierto” y el poblamiento de esa parte de la pampa
que fue ocupada paulatinamente por inmigrantes que terminaron por constituir la fuerza
trabajadora que sustentó y afianzó la burguesía que terminó por desplazar las ideas de
tradición colonial. Estos cambios también se manifestaron en la arquitectura que recibió la
influencia europea de corrientes francesas, italianas e inglesas (Ortiz et. al. 1968).
Antes de 1850, en Buenos Aires se presenta un estilo arquitectónico denominado
Post- colonial. Para finales de 1800 y principios de 1900 las ideas liberales llegadas de
Europa se plasmaron en la arquitectura. El estilo Neoclásico y el Neogótico fueron
ejemplos de ello, se hicieron presentes en muchas construcciones, incorporando elementos
europeos a la arquitectura colonial que había caracterizado el período anterior (Martini y
Peña 1966).
Entre 1850 y 1880 Buenos Aires se caracterizó por tener una influencia italiana muy
importante. Ésta se dividió en dos momentos. Para analizarlos es importante tener en cuenta
el concepto de fachada, entendida no sólo como límite entre lo público y lo privado sino
también como lámina material sobre la que se depositan los elementos tecno- estilísticos en
los cuales pueden leerse mensajes que tienen que ver con una determinada idea de ciudad.
Las fachadas elaboradas durante el período guardan una relación de correspondencia que se
establece a partir de la aplicación de la idea de “carácter” al conjunto de los edificios,
noción elaborada a mediados del siglo XVIII (María Susana Marcos comunicación
personal, año 2011).
Por otra parte, también es preciso considerar la idea de sencillez que aparece como
un criterio global que amalgama los diferentes proyectos y se constituye como un principio
rector del carácter que la arquitectura debe asumir en la ciudad republicana. En efecto,
12
quienes se sienten identificados con la austeridad republicana y condenan el lujo
ornamental propio de la corrupción y el exceso del Antiguo Régimen deben guardar esta
noción de “decoro”, que impone una absoluta homogeneidad que se corresponde con los
ideales republicanos. Como ejemplo puede mencionarse la ampliación del Cementerio de
Recoleta, proyecto de Zucchi. Como contrapartida al trazado con círculos y diagonales del
proyecto inicial de la necrópolis, Zucchi presenta una austera propuesta reticular (María
Susana Marcos comunicación personal, año 2011).
La ciudad y la democratización del ornamento producen una división tajante de los
signos arquitectónicos entre un “carácter” público, que puede permitirse cierto ensayo
ornamental, y otro privado, que debe guardar una contenida austeridad. Más tarde esta
división se va desdibujando poco a poco. La lectura de las formas de la ciudad como
consecuencia de las formas de la política, en la cual la virtud expresada en el decoro formal
es el necesario complemento del orden público, irá lentamente desapareciendo. Deja de ser
determinante la necesidad de un correlato material entre las prácticas políticas y la
organización de la ciudad (María Susana Marcos comunicación personal, año 2011).
La división tajante entre arquitectura para los edificios públicos y arquitectura
edilicia para el resto de las construcciones urbanas, apoyada en la idea de “carácter” y
“decoro” como consecuencias de la evocación de la Antigüedad, no garantizaba la
cristalización de ningún sistema. Esto se manifiesta claramente a partir de la década del
1850 mediante una ostensible decoración de las fachadas particulares. La antes considerada
voluntaria renuncia a toda ostentación es luego del “rosismo” considerada como sinónimo
de indigencia artística (María Susana Marcos comunicación personal, año 2011).
De este modo, para 1870 la influencia italiana comenzó a mezclarse con la francesa
y hacia 1880 se dejó de lado lo italiano para dar paso a lo francés. El racionalismo cedió el
lugar a formas y materiales combinados con más libertad y se hizo uso de las molduras, las
cabezas de león y las guirnaldas, entre otras, dando lugar a un estilo conocido con el
nombre de Art Nouveau. Entre los rasgos que lo caracterizaron pueden mencionarse las
composiciones libres alejadas del resto de los estilos y del estilo Academicista en particular.
Su característica principal fue el uso de motivos provenientes de la naturaleza, fitomorfos
en particular (Martini y Peña 1966).
13
Entre los materiales clásicos de fines del siglo XIX pueden mencionarse la
argamasa, la cerámica y el cemento, entre los principales. Se los usaba para distintos fines,
entre los que pueden indicarse molduras, revoques o imitación de la piedra. En el caso del
hierro se usó clásicamente para rejas durante el siglo XIX, como elemento de protección en
un principio y decorativo al mismo tiempo. Primero fue el hierro forjado y luego el hierro
fundido. La piedra se presentó bajo la forma de lajas, pizarras y mármol. La pizarra se la
usó para tejas principalmente. En el caso del mármol, procedía casi en su totalidad de Italia,
razón por la cual su adquisición se hacía muy costosa y se lo utilizaba mayormente para
recubrir fachadas. Los vidrios también eran importados y se usaban para claraboyas,
ventanas y puertas (Martini y Peña 1966).
Hacia 1890 la tecnología y la ingeniería mostraban más adelantos que la
arquitectura. Surge el Modernismo y, en una primera etapa, éste reacciona ante la
arquitectura clásica y academicista buscando nuevas formas en las expresiones de la
naturaleza o en elementos geométricos. En una segunda etapa, identificada hacia 1920, se
deja la ornamentación de lado y aparecen formas racionalistas. Como resultado del
surgimiento de estas vanguardias modernas de fines del siglo XIX, el Academicismo del
período anterior se diluye en estas nuevas manifestaciones (Eduardo Dos Santos
comunicación personal, año 2011).
En el transcurso de esta investigación hemos tratado de identificar los estilos con
los cuales fueron construidas las tumbas en el caso de estudio. No obstante, como la
evolución no es unilineal y, además, muchas veces varios de ellos aparecen
simultáneamente ocupando los mismos espacios, observaremos las “mezclas” (Ortiz et. al.
1968) que se producen en este tipo de construcciones. En especial, en relación con el poder
adquisitivo de sus propietarios o poseedores.
14
En 1717 se fundó en Londres lo que se conoce como masonería especulativa,
dividida en cuatro grandes logias: “The Goose and the Gridion”, “The Crown”, “The Apple
Tree” y “The Rummer and Grapes”. Estas logias aceptaron entre sus filas a patrocinadores
que no necesariamente pertenecían al gremio de constructores (Figueroa 2007). No
obstante, ellas conservaron los símbolos relacionados a la construcción que utilizaba la
masonería operativa desde el principio, por ejemplo: el compás, la escuadra y la plomada,
entre otros (Rottjer 1976).
Como agrupación fraternal la masonería es una sola pero está dividida en varias
logias distribuidas por el mundo. En Argentina, la transmisión de sus ideas y las prácticas
produjo el surgimiento de diferentes logias en las principales ciudades del país. Algunos
ejemplos son: Unión del Plata, Confraternidad Argentina, Consuelo del Infortunio,
Tolerancia, Regeneración, Lealtad y Constancia que funcionaban en la ciudad de Buenos
Aires. En 1857 ellas se fusionaron para formar la actual Gran Logia de Libres y Aceptados
Masones.
Otros casos son la Logia Giuseppe Mazzini creada en 1892 en Lomas de Zamora,
Unión del Pilar creada en 1895 en Pilar, la Logia Luz y Verdad Nº 79 creada en 1884 y en
1885 la Logia La Plata Nº 80 en La Plata, todas aún en funcionamiento.
Las ideas de los miembros de la Orden fueron producto de los inmigrantes
españoles, italianos, portugueses e ingleses del siglo XVIII. En Argentina, y
particularmente en Buenos Aires, las primeras noticias acerca de la presencia masónica
datan de este período.
No obstante, y según la información que proporciona la Gran Logia de Libres y
Aceptados Masones, la primera logia de la Argentina, que funcionó alrededor de 1795, fue
la Logia Independencia. En 1810 apareció otra logia con el mismo nombre que dio origen a
la Logia Lautaro que tuvo una participación activa en los eventos que influyeron en la
Independencia Argentina.
Si bien sabemos que en la Argentina la masonería habría llegado antes de su
emancipación, para Pascual (1995) ésta llegó a América cuando la mayoría de los países
estaban independizados. Según este autor, las noticias sobre la existencia de la Logia
Independencia son algo esquivas por lo que sostiene que ésta dataría de 1812 y formaría
parte de una sociedad patriótica que carecía del ritual que acompaña a las logias masónicas.
15
Debido a estas diferencias de opinión, en las próximas secciones mostraremos un
análisis crítico respecto de los antecedentes históricos y bibliográficos del tema en estudio.
3
[Link]
16
básica sobre historia, preceptos, valores que promueven, miembros importantes y logias de
la obediencia que se distribuyen por el país4.
4
[Link]
17
(4) CEMENTERIO HISTORICO DE SAN VICENTE5.
5
Google Earth, 29 de enero del año 2010.
18
En cuanto al registro fotográfico, el sesgo está dado por el tipo de análisis que se
concentra en la fachada de los monumentos. En el caso de los archivos documentales el
sesgo se presenta porque al ser un producto histórico pertenecen a un contexto determinado
y son creados por una parte de la sociedad para ser consumidos por la totalidad de la misma
(Ilustración 5).
De este modo a lo que puede acceder el investigador es a uno de los ambientes
sensoriales (Gosden 2001) creados socialmente para este grupo de estructuras y sus
imágenes de tradición masónicas. Según la propuesta de Gosden (2001) cada sociedad crea
un ambiente sensorial para los objetos que la pueblan, en función de las cualidades estéticas
que se le asignan a éstos por consenso. En el caso de las imágenes masónicas, éstas
presentan dos ambientes sensoriales, uno creado por la sociedad en general y otro creado
por la Orden. De modo que, y siguiendo a Eco (1976), para una parte de la sociedad estos
signos constituyen símbolos, es decir que su significado varía según el contexto y para otra
parte, los miembros de la Orden, esas mismas imágenes constituyen signos unívocos pues
su significado al interior de la masonería no cambia, aunque permanece hermético para los
no iniciados.
19
(5) REGISTROS DE SEPULTURAS PRESENTES EN EL ARCHIVO HISTÓRICO
MUNICIPAL DE SAN VICENTE.
20
CAPITULO II
El espacio social es una construcción que no viene dada como una realidad física o
natural, y que se asimila inconscientemente en el imaginario colectivo. La interacción entre
el espacio y su utilización en un período determinado nos brinda información sobre la
organización social y sobre cómo esa organización funciona en ese período (Borrazás et al.
2002). En consecuencia puede aceptarse que el paisaje es una construcción social subjetiva
que reproduce espacialmente la racionalidad social de un contexto histórico particular (Gil
García 2003).
Dentro del paisaje, y según Criado Boado (1993), los objetos poseen la cualidad de
ser visibles y las condiciones de su visibilidad son el resultado de la acción humana que, a
través de diferentes estrategias denominadas de visibilizacion, hace que esos objetos sean
más, menos o nada visibles.
Las estrategias de visibilizacion pueden ser de carácter inhibidor o exhibidor. Las
primeras se caracterizan por la falta de interés en destacar conscientemente la presencia de
la acción social; mientras que las segundas son las que se esfuerzan por destacar esa
presencia.
En consecuencia, el paisaje es una construcción social poblada de objetos, algunos
de los cuales pueden considerarse bienes porque son producidos y consumidos a nivel
social y son portadores de comunicación.
Según Douglas e Isherwood (1990), el consumo está situado en la base del proceso
económico y no como el producto final del trabajo porque cuando se planifica un objeto o
un artefacto se piensa en su consumo aún antes de su producción. Al mismo tiempo, el
consumo transmite significados, es un marcador social y un lugar de diferenciación social y
de desigualdad. Es un proceso de objetivación del mundo, a través del consumo de objetos
materializamos el entorno, las actividades y construimos nuestra comprensión del mundo.
21
Siguiendo esta línea de pensamiento, las imágenes pueden considerarse poseedoras
de las mismas propiedades que los bienes. Una imagen es una representación visual cargada
de significado producida en un período determinado para ser usada dentro de los
parámetros definidos por el contexto histórico en el que fue creada. También puede
provenir de otro contexto y ser resignificada para ser usada en un contexto nuevo (Shanks y
Tilley 1987, Green 2004). De este modo las imágenes poseen un valor asignado en función
de la disposición y medios de apropiación disponibles por parte de la sociedad en un
período dado.
Si aplicamos estos principios a un determinado tipo de imágenes como son las
imágenes funerarias, podemos decir que las placas, lápidas, bustos y fotografías que
acompañan las distintas tumbas pueden interpretarse como una expresión de lo que el
difunto fue en vida, de lo que hizo y de su participación en la actividad social de un pueblo,
de reconocimiento por parte de terceros, de individualidad o una forma de identificarse con
algo, un club, una sociedad de fomento o una asociación de amigos (Benavente Aninat
2009). En definitiva este tipo de imágenes puede interpretarse como una manera de
ubicarse en el contexto histórico social al que se pertenece y para dejar una marca.
En este análisis se considera además que el consumo de imágenes no se da de
manera pasiva sino que las representaciones visuales son apropiadas y, a veces,
resignificadas ubicándolas dentro de un contexto determinado.
Cuando hablamos del contexto, éste podría definirse como un entramado de
relaciones sociales, económicas e históricas pertenecientes a un período histórico
determinado. Ese conjunto de relaciones, son definidas y entendidas dentro del entramado
en el cual están contenidas (Shanks y Tilley 1987).
Los objetos y las imágenes forman parte de la cultura material que es entendida
como la materialización de la cultura, es decir como una transformación de materiales en
objetos sociales dentro de un contexto histórico particular y como producto de la acción
social. Esos materiales transformados y afectados por procesos de formación natural y
cultural constituyen el registro arqueológico (Criado Boado 1993).
El registro arqueológico es un registro presente, y es estudiado dentro un contexto
histórico particular presente también.
22
“De este modo, en la formación del registro arqueológico intervienen tres
instancias distintas: una social (pretérita), otra física (o ambiental) y otra
socioinstitucional (o contemporánea)” (Criado Boado 1993: 42).
Un medio por el cual un grupo puede construir su identidad es a través del diseño
tecno-estilístico del lugar donde reposan los restos, desde este punto de vista “la
arqueología de la muerte surge como propuesta teórica metodológica para estudiar las
prácticas funerarias” (Ratto et. al. 2007: 70).
Algunas prácticas funerarias dejan sus correlatos materiales en los monumentos
funerarios situados en los cementerios, éstos tienen un alto contenido simbólico. De este
modo, los cementerios se convierten en entidades activas ya que ese contenido simbólico se
encuentra en permanente resignificación por parte de los visitantes y observadores.
En el caso del “Cementerio Histórico de San Vicente” el estilo arquitectónico de las
tumbas realizado por deseo del difunto o por deseo de sus familiares son manifestaciones
activas porque son transmisores de información sobre las relaciones y las negociaciones
sociales en un determinado momento.
Teniendo en cuenta que la cultura material está significativamente constituida y es
socialmente activa, a través de su análisis se puede interpretar el contexto histórico dentro
del cual se consumió determinado conjunto de imágenes. Además, éstas pueden ser usadas
como marcadores de identidad (adscripción a ideas, organizaciones y/o a ideologías), o
como representativas de un estilo arquitectónico de moda, como naturalizadoras de
ideologías, nunca adquiridas pasivamente por el usuario (Shanks y Tilley 1987).
23
Eco (1976) denomina signo a cualquier señal que mediante el uso de un código
establecido por convención relaciona un significante y un significado. Lo que se llama
signo suele definirse como significante (objeto), mientras que a lo que el signo se refiere se
llama significado (concepto). El mismo autor denomina “signos vagos” a lo que
comúnmente llamamos símbolos, los cuales se caracterizan porque la relación entre
significante y significado es vaga e imprecisa, es decir que a un mismo objeto se le pueden
adjudicar varios conceptos diferentes. Las imágenes entrarían dentro de esta última
categoría.
Como se mencionó anteriormente, las imágenes pueden considerarse como
representaciones visuales que evocan sucesos y significados. Se caracterizan por cumplir
con la regla de ser asequibles sólo a aquellos que conocen y comparten las pautas del
sistema dentro del cual esas imágenes se encuentran en funcionamiento. Es por esto que las
asociaciones entre significado y significante se establecen por convención dentro de un
contexto histórico determinado.
Si las convenciones del sistema se mantienen, entre un período y otro, estas
imágenes pueden usarse en otro momento histórico o contexto conservando el significado
original. O bien pueden adquirir un nuevo significado dado por los parámetros de un nuevo
sistema de convenciones dentro de un nuevo contexto histórico y social (Shanks y Tilley
1987, Green 2004).
24
Los masones usan imágenes a las que dotan de un significado particular y ajeno a
la persona que no pertenece a la Orden. Si bien las imágenes que usan no les son propias,
éstas suelen estar relacionadas con algunos estilos arquitectónicos como, por ejemplo, el
neoclasicismo del siglo XIX (López 2009 a).
El significado de las imágenes permanece oculto para el mundo profano, el que se
define como todo lo que está fuera del ámbito de la Orden. En cambio para el iniciado las
imágenes se constituyen en un metalenguaje, término acuñado por López (2009 a) para
definir un lenguaje que es sólo entendido por un miembro de la logia y que, es al mismo
tiempo, atemporal y sin fronteras geográficas. Como se mencionó anteriormente, la
masonería como fraternidad es única pero está divida en logias alrededor del mundo y los
significados de las imágenes que utiliza son equivalentes en todas las logias.
Las imágenes masónicas pueden ser usadas por personas familiarizadas con la
Orden pero que no pertenecen a ella o por arquitectos o constructores masones que las
colocan a modo de firma o marca personal en el lugar que construyeron.
Según López (2009 a), no todas las obras realizadas por masones o personas que
adscriben a la masonería sin pertenecer a ella deben ser interpretadas como masónicas ya
que, para los masones, las imágenes que utilizan como identificatorias constituyen un
metalenguaje sólo accesible a los miembros de la Orden.
Además del mobiliario, pendones, bastones, mandiles y otros objetos fabricados
para uso interno de la Orden, las imágenes “masónicas” atraviesan el mundo de la logia y
se encuentran en el espacio urbano cotidiano, más allá del alcance y del manejo de la
Orden. Por lo tanto encontrarnos con elementos tecno- estilísticos de tradición masónica
como, por ejemplo: flores de amapola, ramas de acacia, escuadra, compases, reglas,
yunques, niveles, clavos, entre otros, no necesariamente nos pone frente a la obra de un
masón o a la obra realizada para un masón. Esos elementos son, en parte, representantes de
la estética masónica (López 2009 a).
El uso de artefactos como bastones, collares y mandiles en la masonería es muy
importante, a través de las imágenes inscriptas en estos objetos se transmite información
sobre el grado del portador y la logia a la que pertenece. Algunos ejemplos pueden
observarse en las figuras siguientes (Ilustración 6).
25
MANDIL DE CABALLERO ROSACRUZ
O DE GRADO 18 (AGI CAMH M 150).
MANDIL DE MAESTRO
O DE GRADO 3 (AGI CAMH M 126).
26
MANDIL DE MAESTRO SECRETO O
DE GRADO 4 (AGI CAMH M 137).
27
Este tipo de imágenes pueden, además, ser utilizadas en escenografías masónicas,
“la escenografía masónica es un recurso estético, y una herramienta de trabajo
para teóricos de la arquitectura, pintores, decoradores e interioristas desde el siglo
de las Luces” (López 2009 b: 2).
Como en algunos países, por ejemplo España, los miembros de la Orden fueron
perseguidos, su pertenencia a ella permaneció en secreto. Es por ello que, cuando algún
arquitecto o pintor masón era convocado para realizar alguna obra, éste dejaba como marca
o firma alguna de las imágenes que lo identificaban como masón en lugares estratégicos
que, si bien estaban a la vista de cualquiera, no podían ser descifrados.
En el caso de Inglaterra, donde la masonería no fue reprimida, los arquitectos y
constructores masones no tuvieron problemas en incorporar más abiertamente imágenes
masónicas a los diferentes ámbitos urbanos como escuelas, hospitales o iglesias. Tal es el
caso de la iglesia de San Edmundo de Falinge, que se construyó en memoria del masón
Albert Hudson Roy (López 2009 b: 4).
De este modo queda claro que las imágenes que se presentan como típicamente
masónicas, no son de propiedad exclusiva de la Orden y que pueden usarse tanto por
masones como personas ajenas a la logia, como también por aquellos familiarizados con las
ideas que profesa la logia. Y, si bien conservan el significado dado por la masonería desde
que fueron adoptadas, no siempre son entendidas por los usuarios o espectadores de las
mismas.
28
3- Aportar información sobre algunos miembros influyentes de la comunidad sanvicentina
quienes adoptaron ideas y símbolos que identifican a determinadas fraternidades, como la
masonería, pero no necesariamente formaron parte de sus filas.
4- Analizar el uso de imágenes en el “Cementerio Histórico de San Vicente”, para el
período comprendido entre 1866 y 1830, que se asocian a la masonería y que se usan como
metáfora de sus ideas en general.
Hipótesis
En La Plata y Buenos Aires existieron personajes pertenecientes a la masonería que
ocuparon lugares sociales destacados. Esos lugares pueden verse hoy en la importancia de
sus tumbas a nivel constructivo, decorativo y de ubicación.
La hipótesis originalmente propuesta en este trabajo sostenía que, en el caso
particular de San Vicente, las imágenes que acompañan las tumbas bajo análisis no sólo
funcionan como indicadores de estilos arquitectónicos e identificadores de clase social sino,
también, como indicadores de pertenencia masónica.
En función del desarrollo de la investigación esta hipótesis fue reformulada de
acuerdo a los trabajos exploratorios realizados en el trabajo de campo, en la búsqueda
bibliográfica y en las comunicaciones personales con miembros de la logia.
La nueva hipótesis que se propone en este trabajo sostiene que, en el caso
particular de San Vicente, los símbolos que acompañan las tumbas bajo análisis responden
a la identificación, por parte de los propietarios de la tumba, con las ideas y principios
propuestos por la masonería y que circulaban en el período tratado: 1866 a 1930. Al tiempo
que responden a estilos arquitectónicos e identificadores de clase social.
A medida que se desarrolló el trabajo de investigación surgieron otras hipótesis que
quedarán planteadas para futuros trabajos de investigación.
29
(7) PLACA CONMEMORATIVA ANTERIOR A LA INAUGURACION DEL
CEMENTERIO ACTUAL.
30
En términos generales en esta investigación se sostiene que las prácticas funerarias
registradas contribuyeron a reproducir, reforzar y sostener, con ciertas particularidades, el
orden social de la época.
Variables
Dentro de las variables tenidas en cuenta en esta investigación podemos mencionar
la ubicación, visibilidad y la proximidad entre las tumbas bajo análisis, teniendo en cuenta
las herramientas metodológicas de la Arqueología de la Arquitectura, la Arqueología del
Paisaje y la Arqueología de la Muerte. Otras variables fueron los elementos tecno-
estilisticos y las imágenes que componen las estructuras, la segregación entre sectores y
tumbas y, el estilo arquitectónico que se analizaron desde la perspectiva de la Arqueología
de la Identidad y de la Imagen y de la Arquitectura.
Indicadores
Para este análisis se utilizaron como indicadores del registro las tumbas en tierra,
que son tumbas familiares o individuales por debajo del nivel del suelo, y los panteones,
que son tumbas familiares por sobre el nivel del suelo. La identificación es donde se puede
constatar el nombre del propietario, el apellido de la familia, o del primero que fue
enterrado en la tumba. Aunque el monumento se construyera con anterioridad, el año que
figura en la tumba, es el año en el que falleció la primera persona que fue enterrada en ella.
En este caso, aunque la sección Protestante (actuales secciones C y D) fue absorbida
por el “Cementerio Histórico de San Vicente” se discriminó como tal en las tablas, según el
libro de sepulturas del Archivo Histórico Municipal. El resto de las secciones mantiene el
nombre que se le asignó originalmente.
Otro indicador está representado por los materiales constructivos que son
indicadores del poder adquisitivo y de la clase social a la que pertenecían el o los
propietarios de la tumba, además de ser característicos del estilo arquitectónico que marca
el uso de determinados materiales.
Del mismo modo pueden considerarse como indicadores los elementos tecno-
estilísticos definidos como elementos que forman parte del estilo y que funcionan como un
canal de información pero que también pueden cumplir una tarea funcional. Para el análisis
31
éstos fueron divididos en: elementos ornamentales (hacen referencia a partes secundarias de
la estructura) y estructurales (hacen referencia a partes estructurales de la estructura).
“…puede decirse que los elementos tecno-estilísticos que un grupo imprime sobre
los objetos que elige depositar junto a sus muertos están directamente vinculados
con la forma en que la comunidad percibe e interpreta el mundo que lo rodea y el
rol que cumple dentro de aquel” (Ratto et. al. 2006: 71).
Actividades
Se procedió a tomar fotografías de la fachada de cada uno de los monumentos que
presentan símbolos asociados a la masonería registrando todos los atributos estilísticos
presentes en el mismo, para luego proceder a la fotografía de cada una de los elementos en
detalle. La toma de fotografías se realizó con cámara digital y se procedió a la
observación directa, a ojo desnudo, para la identificación de las imágenes de tradición
masónica colocadas en ellas.
Para aplicar análisis de percepción visual se observaron las estructuras en función
del visitante del predio, a medida que éste se desplaza por el recorrido planteado por la
planimetría del “Cementerio Histórico de San Vicente”. De este modo se registra la
visibilidad de las estructuras y el impacto visual que éstas poseen para el espectador.
En el caso de los análisis de sintaxis espacial se procedió a la utilización del
software AGRAPH6. El comando LINE MODE fue utilizado para la realización de mapas
axiales a fin de observar posibles recorridos y conexiones de los mismos dentro del predio.
El comando NODE MODE permitió establecer relaciones de proximidad- lejanía
entre las diferentes secciones con respecto a la entrada principal del predio.
Se buscó establecer la relación entre las tumbas que presentan imágenes de tradición
masónica dentro del cementerio por su cercanía, su lejanía entre si y por su orientación.
En el caso del registro escrito, éste es el producto de un contexto histórico particular
hecho por una parte de la sociedad para ser dirigido a otra, es evidentemente parcial y
restringido. Para este caso se relevaron las actas de la desaparecida Sociedad Cosmopolita
(Actual Sociedad Italiana) en el período de estudio, con el objeto de ubicar los nombres de
las personas enterradas en las tumbas del panteón, el cargo que ocupaban en la institución
6
Software gratuito disponible en: [Link]
32
y sus actividades dentro de la misma. También se relevaron los registros del Archivo
Histórico Municipal (Actas del Honorable Concejo Deliberante) en busca de datos sobre la
participación política de estos miembros en la sociedad sanvicentina. Dicho archivo
también funcionó como fuente de datos para la ubicación de las tumbas que pertenecían a la
antigua sección Protestante que fue absorbida por el actual “Cementerio Histórico de San
Vicente”. Los Registros de Sepulturas fueron la fuente de la que se extrajeron los datos de
las fechas para aquellas tumbas que carecen de las mismas (Ilustración 5).
Se buscó la complementariedad de los tres tipos de registro para realizar un mejor
análisis y así poder obtener una mayor información que termine por enriquecer los datos
existentes sobre el tema.
Herramientas teórico-metodológicas
En este análisis se toman aportes metodológicos de la Arqueología del Paisaje
(Borrazás et. al 2002; Criado Boado 1993, 1999;), de la Arqueología de la Muerte
(Benavente 2007, 2005-2006, 2009; Sempé y otros 2005, 2009), de la Arqueología de la
Arquitectura (Ayán Vila 2003; Bermejo Tirado 2009 Gil García 2003; Krampen 1993;
Lawrence y Low 1990, Manum 2009), de la Arqueología de la Imagen e Identidad (Gosden
2001, Green 2004) y de Arquitectura (Martini y Peña 1966).
Con posterioridad al auge de los estudios post procesuales o de arqueología
interpretativa y, en medio del surgimiento de los estudios sobre la materialidad de
mediados de los años ´90, Gosden (2001) propone que cada cultura, de forma consensuada,
establece los modos de percibir el ambiente. Cada sociedad educa el sentido de los
individuos que la componen de modo que se privilegian determinadas formas de percibir el
entorno creando, de este modo, estructuras de significados particulares. Los objetos
participan de esta estructura cumpliendo determinados roles que son asignados por los
individuos que los confeccionan y los utilizan dentro de un contexto determinado. Cada
sociedad asigna a los objetos determinadas cualidades estéticas, estas cualidades activan
determinadas respuestas sensoriales por parte de los individuos que componen una
comunidad. Los objetos son convertidos en entidades activas, colaborando en la creación y
el mantenimiento de relaciones sociales en función de las cualidades estéticas que les
fueron asignadas.
33
De acuerdo con López, “la escenografía masónica es un recurso estético, y una
herramienta de trabajo para teóricos de la arquitectura, pintores, decoradores e
interioristas desde el siglo de las Luces” (López 2009 b: 2).
Si se tienen en cuenta la propuesta de Gosden (2001) y de López (2009 b) en
conjunto puede decirse que dentro de la Orden las cualidades estéticas asignadas a las
imágenes de filiación masónica responden a un ambiente sensorial particular, diferente del
que es asignado cuando éstas se ubican en el mundo urbano cotidiano.
Con el objeto de registrar y analizar algunas de las cualidades estéticas asignadas a
estas imágenes se procedió a la observación a ojo desnudo de las fachadas de las estructuras
y la toma de fotografías con el objeto de sistematizar el material para el registro del tamaño
y el tipo de imagen que constituyen la supuesta estética masónica en este caso particular.
Al analizar estas imágenes de tradición masónica se tuvo en cuenta que estaban
insertas en estructuras y que la forma y la ubicación de las construcciones son algunas de
las características que le dan regularidad a las mismas. Al analizarlas en conjunto y dentro
del contexto arquitectónico se accedió al modo de concebir el espacio de dicha cultura
(Borrazás et. al. 2002).
Otro tipo de herramientas usadas por esta investigación son los Análisis de la
Percepción, propios de la Arqueología del Paisaje, que estudian cómo un individuo percibe
el espacio construido. Estos análisis presentan dos técnicas: los análisis de movimiento
para registrar acceso y los de percepción visual que registran cómo las construcciones son
percibidas (Borrazás 2003).
Los análisis de movimiento se pueden registrar de dos maneras, por medio de
análisis de circulación o mediante análisis gamma. Dentro del primer tipo de análisis
encontramos dispositivos que influyen en la circulación como recorridos y pasajes. La otra
técnica son análisis gamma utilizados para espacios cerrados o pisos de habitación
(Borrazás 2003).
En el caso de la percepción visual existen dos tipos de análisis. El primero es el que
se realiza en función del individuo que percibe la arquitectura desde un punto de vista
determinado, un pasaje, un umbral. El segundo es el que se basa en el impacto visual de la
estructura en sí misma, que se denomina visibilización de los elementos (Borrazás 2003).
34
Dentro de las herramientas usadas en esta investigación para la realización de
Análisis de la Percepción se encuentra el software de nombre AGRAPH, desarrollado para
los análisis de sintaxis espacial. La sintaxis espacial analiza las configuraciones del espacio
teniendo en cuenta que el paisaje es una construcción social que tiene un determinado
contexto. Este tipo de análisis se caracteriza por tener un carácter sincrónico, es decir se
utiliza para hacer análisis que marcan la configuración de un espacio en un momento
determinado. Cuando se lo aplica en situaciones de análisis arqueológicos tenemos que
tener en cuenta que si bien el registro es presente, configura un espacio que también
pertenecía a un contexto pasado. En este estudio se lo aplicó para observar la estructuración
del espacio del “Cementerio Histórico de San Vicente” en el presente y se lo contrastó con
un análisis de la evolución del predio.
En este caso particular se utilizó el mapa axial y el análisis por nodos para mostrar
la integración de los caminos y recorridos del cementerio (Bermejo Tirado 2009, Manum
2009).
Con estos métodos y técnicas fue posible analizar el modo en el que se configuró el
espacio construido para poder registrar una construcción no sólo a nivel descriptivo sino
también si existió o no alguna intención de resaltarla.
35
CAPITULO III
En el caso de estudio los caminos están trazados de modo que el recorrido para el
visitante tenga lugar por las calles más anchas y transitables. En estas avenidas se
encuentran los panteones o mausoleos, mientras que en los caminos más angostos, algunos
casi intransitables, están lo que se denomina tumbas en tierra.
Siguiendo a Benavente Aninat (1997), las tumbas ubicadas en los lugares centrales
de las necrópolis presentarían ese orden respondiendo a lo que se denomina vanitas, es
decir vanidades. La autora sostiene que las representaciones iconográficas muestran el
poder adquisitivo del difunto en vida, o de su familia y que, además, resaltan la presencia
de la persona enterrada en esa tumba.
Intencionalmente dispuestos en este caso, los elementos que componen los
monumentos responderían a estilos vigentes en el final del siglo XIX y principios del XX,
tales como el estilo Clásico o el Neoclásico. Todos ellos junto con algunos de los materiales
constructivos como, por ejemplo, mármol o granito, habrían sido utilizados para resaltar la
importancia visual de la tumba (Benavente Aninat 1997).
En efecto, en nuestro caso de estudio consideramos que estos elementos fueron
usados para transmitir información sobre la identificación y/o adscripción del difunto a
ideas y conceptos circulantes en la época. En este sentido, si bien se adjudican
preferentemente a una clase social o a un estilo arquitectónico su significado puede
comprender más aspectos.
Al caminar por estas calles, a las que podemos denominar principales, actualmente
se observa que los edificios están cuidados, limpios y pintados, mientras que si lo hacemos
por los pasillos menos frecuentados, se ven tumbas en estado de abandono o deterioro, lo
que estaría reforzando las estrategias de visibilizacion mencionadas por Criado Boado
(1993). Si bien estas estrategias no necesariamente se manifiesten de forma voluntaria o
consciente en las prácticas de mantenimiento llevadas a cabo por parte del personal del
36
cementerio; durante la construcción del cementerio y, a través de la compra de parcelas y
la construcción de las tumbas, dichas estrategias sí fueron concientemente aplicadas por
parte de los propietarios de la tierra con la intención de resaltar su lugar de descanso. El
sólo hecho de denominar a las secciones con las letras A, B, C, etc., no sólo denota orden
cronológico en la creación de las mismas sino, también, orden de ubicación e importancia.
La disposición de las tumbas en tierra está reflejando estrategias de visibilización de
carácter inhibidor, que se describen como las estrategias que no se interesan por destacar la
presencia de la acción social. La ubicación de los edificios mas grandes (panteones)
también muestra la presencia de estrategias de visibilización de carácter exhibidor las que,
al contrario de las anteriores, se hacen presentes para destacar los atributos de la
intencionalidad humana (Criado Boado 1993). Ambos tipos de estrategias se hicieron
manifiestas a medida que el cementerio se fue construyendo, en su planimetría y en la
distribución de todas las tumbas.
Aunque hoy no se permiten más enterramientos en el “Cementerio Histórico de San
Vicente” antiguamente, cuando no había sitios disponibles, se procedía al reciclaje de
espacio. Los lugares comprados a perpetuidad, es decir tierras adquiridas por el difunto en
vida o por familiares del mismo, no se reutilizaban ni se reutilizan. A pesar de que existió la
reutilización de tierras, las tumbas ubicadas en los lugares centrales siguen manteniendo su
lugar y esa visibilidad que las caracteriza.
Todas las tumbas bajo estudio, que son las que pertenecen al período 1866-1930,
poseen tierras adquiridas a perpetuidad. A partir de 1973 no se permitió más la compra de
tierras y, actualmente, sólo se permite el alquiler con un lapso de 35 años como máximo,
que puede renovarse cumplido ese plazo.
En el análisis de los elementos que componen la decoración de los monumentos se
pueden observar particularidades, una de éstas es que no se presentan imágenes de
escuadras y compases con la letra G en medio, que es una de las composiciones más
conocidas entre las utilizadas frecuentemente por la masonería para identificar a sus
miembros.
Dentro del predio, en lo que constituía la sección Protestante, las tumbas en tierra
que tienen símbolos de índole masónica son de extranjeros. Ellos son Adolfo Korn, alemán
y su mujer, John Roche, irlandés, Ida Pietsch, alemana y Pascual Dublanc, irlandés.
37
Los panteones que presentan símbolos de tradición masónica se encuentran dentro
de las secciones A y B. Estas son las de Vicente Cerfoglio y Familia, Jacinto Negretti y
Familia, Juliana Ávila de Ortega, Panteón de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos
(actual Sociedad Italiana) y el Sepulcro de la Familia de Juan Ordoqui. Estas tumbas
pertenecen a personas que profesaban la religión católica, pues sus nombres están
registrados en las compras de parcelas de los Registros de Sepulturas del Archivo Histórico
Municipal. En dichos libros se discrimina la sección Protestante del resto de las secciones
de religión católica.
En el “Cementerio Histórico de San Vicente” hay tanto protestantes como católicos.
Si bien las tumbas de los protestantes que quedan en pie son pocas, por el reciclaje de
espacio que se dio en el predio, las que quedan están compradas a perpetuidad, lo mismo
que los panteones de los católicos que presentan los símbolos de tradición masónica.
Como no existen planos del predio en general o de la sección Protestante, ni
antiguos ni modernos, la disposición de las tumbas, las medidas y las orientaciones siempre
fueron designadas por el encargado del predio, y aun se hace del mismo modo (Juan
Quilici, encargado actual del predio, comunicación personal, año 2011). Por ello, para
ubicar las tumbas de la sección Protestante se debió recurrir a los Registros de Sepulturas
de la “Sección Protestante” del Archivo Histórico Municipal.
Las secciones más antiguas del predio son las A, B, C y D. Las secciones E, F, G,
H se agregaron más tarde en los años ´60, y las ultimas I, J, K, L en los ´70 con una
extensión en los años ´80 (Ilustraciones 8 y 9).
38
H
G F Entrada al predio
I E A
J D B
K
L C
7
Google Earth, 29 de enero del año 2010.
39
SINCRONIA VERSUS DIACRONIA
40
conexión y de barrera entre las mismas. Es por esto que el comando NODE MODE se
aplicó para este caso de estudio.
La Ilustración 11 muestra el análisis por nodos (NODE MODE) que se utiliza para
expresar la conexión entre secciones a través de nodos (puntos o vértices). Se comienza
importando una imagen de fondo en formato JPG que puede o no dejarse fija. Luego se
procede dibujando los vértices, puntos o nodos en cada sección o espacio y se establecen
las conexiones, si existen. En este caso se dibujó un nodo por sección del predio del
“Cementerio Histórico de San Vicente” y como las secciones I y J están indiferenciadas se
les asignó un único nodo.
Los nodos que más conexiones tienen se denominan espacios controladores y se
definen como espacios con mayor cantidad de conexiones, a éstos puede accederse de
diferentes maneras, es decir que tienen menos filtros.
En la Ilustración 11 se ve, como en la 10, que las secciones más antiguas son las
que tienen mayores conexiones entre sí. En efecto, a éstas puede accederse desde
cualquiera de los caminos que las unen porque están interconectados.
Los parámetros que utiliza el AGRAPH son: TDn (profundidad total): que se define
como la distancia menor entre el nodo n a cualquiera de los otros nodos. MDn
(profundidad relativa): para el nodo n es la distancia promedio desde el nodo n a todos los
otros nodos. RA (asimetría relativa): describe la integración de los nodos donde los valores
menores describen mayor integración. I (valor de integración): contrario al de asimetría
relativa (RA) describe la integración por valores contrarios al parámetro anterior, es decir
valores altos muestran nodos altamente integrados. CV (valor de control): dando a cada
nodo el valor 1 como si todos estuvieran igualmente distribuidos (Manum 2009).
Con estos parámetros, el software se aplicó para calcular e interpretar la distancia, el
acceso a las distintas secciones, la integración, y los recorridos a través de los diferentes
espacios.
41
H
F
G A Entrada
I E B
J D
K C
L
8
Las letras indican las secciones en las que esta dividido el “Cementerio Histórico de San Vicente”.
42
Los gráficos expresan básicamente lo que sería un recorrido por el predio desde el
punto de vista del visitante. En este sentido, los nodos que más conexiones tienen
describen espacios denominados controladores, porque debe atravesarse por ellos para
acceder a los otros espacios y son los que funcionan como conectores entre las secciones
del “Cementerio Histórico de San Vicente”. Por esta misma razón, los nodos que más
conexiones tienen son los que describen los espacios con más accesibilidad. En términos de
los parámetros del AGRAPH, los espacios definidos por estos nodos, son los que tienen
menor profundidad relativa. En este caso el que está más cerca de la entrada y conecta
mayor cantidad de espacios es el numero 1, que corresponde a la sección A, que es la
sección que más cantidad de conexiones tiene y también es la más antigua. Le sigue el
nodo 2, que corresponde a la sección B. A continuación se sitúan los nodos 3 y 4, que
corresponden a las actuales secciones C y D, que están conectados a los demás.
Recordemos que la sección Protestante fue absorbida por éstas últimas dos
secciones y que antes de la unificación constituía un predio aparte. Por lo tanto, teniendo en
cuenta el carácter sincrónico del análisis, en el momento en que la sección Protestante
estaba en funcionamiento no existían conexiones con las restantes secciones y la
configuración de las secciones C y D no era la que se presenta en la ilustración del NODE
MODE.
43
Municipal. En éstos figura que la sección Protestante es contemporánea con las secciones C
y D. Como consecuencia de esto se sostiene que si la sección Protestante y la secciones C y
D eran contemporáneas y ahora solo existen las segundas, la sección Protestante fue
absorbida por las mencionadas C y D conservando el nombre de éstas.
En función de la actual configuración de las tumbas que quedan en pie, la
separación y la ubicación de las mismas, se concluye que en el período tratado que va desde
1866 a 1930 la sección Protestante no tenía calles de conexión como las secciones A y B.
Dicha sección constituía un predio aparte pero no tenia separaciones intrasección. Todas las
divisiones son intersección como las que se presentan en las avenidas del actual
“Cementerio Histórico de San Vicente”.
9
En Youtube se puede ver una entrevista al Gran Maestre de la Argentina, autoridad suprema de La Gran
Logia de Libres y Aceptados Masones de la Argentina, portando el atuendo que no deja lugar a dudas de su
filiación masónica. [Link]
10
La Biblioteca Joaquín V. González ubicada en el edificio donde se registra la sede de La Gran Logia de
Libres y Aceptados Masones de la Argentina es una biblioteca pública. En el desarrollo de la investigación la
visité con una carta de recomendación escrita por un miembro de la Gran Logia para acceder a información
allí almacenada y pude experimentar las restricciones a la información que se le presentan a los “profanos”.
La Biblioteca funciona también como lugar de encuentro de los miembros de la Gran Logia.
“Mientras miraba un libro buscando detalles de los significados de los símbolos masónicos
pregunté: -¿Puedo tomar notas para llevármelas conmigo?
Un señor que me acompañaba en la sala respondió que en la puerta había un cartel que decía que
la biblioteca era pública y que ahí no había nada secreto, a lo que pregunté: - ¿Entonces puedo
recorrer el edificio?
- No- me respondió- el edificio es privado, la biblioteca es pública.”
(Petuaud, libreta de campo 2010-2011)
En efecto, no pude indagar sobre la sección, separada del resto de la biblioteca, que el bibliotecario abre y
cierra con llave cada vez que necesita sacar un libro en particular.
44
construcción. La Masonería Especulativa adopta como miembros a integrantes de la clase
burguesa acomodada de Inglaterra y Escocia, más tarde se disemina por Francia, España y
de ahí a los países latinoamericanos en general, tomando diferentes matices, según el país.
En un primer momento sólo admite hombres, pero España es el primer país que
permite la formación de logias enteramente femeninas. Anteriormente Francia había
admitido mujeres en logias que se denominaban de adopción y que estaban bajo la tutela de
logias masculinas (Valín Fernández 2005) (Ilustración 12).
11
Fotografía de un cuadro de María Deraismes en plano medio, fundadora de la Logia El Derecho Humano de
Buenos Aires. Lleva indumentaria del siglo pasado y porta collarín de cargo, posiblemente Venerable. El 14
de enero de 1882, la Logia 'Los Libres pensadores del Pecq' (localidad próxima a París), decidió iniciar a una
mujer, María Deraismes, periodista y gran feminista. La emoción que provocó el acto de insubordinación de
la Logia del Pecq fue enorme. Se entabló una viva polémica y cuatro meses después de este acontecimiento,
la Logia del Pecq tuvo que abandonar la obra emprendida. Superando su decepción, María Deraismes
decidió entonces crear una nueva Obediencia, y el 4 de abril de 1893 nació el 'Derecho Humano', Obediencia
45
Si la masonería fuera secreta en un sentido estricto no tendríamos noticias de su
existencia, sin embargo no sólo existen numerosos escritos, libros y enciclopedias sobre
masonería, también es posible encontrar páginas de algunas logias, gacetas, revistas,
(REHMLAC, entre otras), todo lo cual ha sido utilizado para esta investigación como
referencia. En todos estos medios se difunde abiertamente la historia, los principios de la
Orden y la biografía de sus miembros.
El uso de la palabra secreto fue utilizado por los detractores de la Orden quienes le
colocaron esa denominación en un sentido negativo y peyorativo. En un principio, algunos
sectores, como por ejemplo el clero, vieron amenazados sus intereses por parte de masones
que proponían dentro de sus principios la laicicidad de los miembros, aunque ser católico
no era y no es impedimento para ser masón.
En su mayoría, los miembros de la masonería especulativa pertenecían a la
burguesía, una clase social pujante a fines del siglo XVIII. Recordemos que para el
momento de creación de la masonería especulativa (1717), la burguesía estaba dando los
primeros pasos históricos hacia lo que sería su afianzamiento dentro del marco de la
Revolución Industrial y ocupando muchos lugares reservados a la tutela del clero hasta ese
momento.
Más tarde, el término secreto lo usaron algunos gobiernos como, por ejemplo, el
franquismo español, para justificar la persecución a los miembros de la Orden, lo que
provocó que muchos de ellos emigraran a América. De este modo el término secreto fue el
término que se usó para definir a esta asociación aunque, “secreto es secreto, medio secreto
ya no es un secreto” (Pozuelo Andrés 2009: 69).
En el polo opuesto se presenta otro término que usan los miembros de la Orden para
describirse a sí mismos y a su agrupación, nos referimos a la expresión: discreto.
Discreción es un término que se usa como sinónimo de reserva, prudencia y
circunspección12.
mixta, bajo la dirección del Doctor Georges Martín. Hoy día, el Derecho Humano, con el título de 'Derecho
Humano Mixto e Internacional', posee Logias en todos los continentes. Esta información ha sido sacada
de 'Exposición La Masonería Española 1728-1939, Alicante, p. 100-101.'
12
RAE. [Link]
46
Teniendo en cuenta esto pasamos a analizar por qué la masonería se define como
discreta. Si se piensa en la persecución que padeció esta “forma de sociabilidad” en algunos
países de Europa como España (Pozuelo Andrés 2009) o algunos de Latinoamérica como
Chile (Palacios Roa 2006) entonces surge la idea de reserva, prudencia y la idea de pasar
desapercibido en los países en donde la masonería era considerada un delito13. De este
modo algunas logias debieron adoptar un perfil bajo que les permitiera seguir funcionando.
Otro caso sería el ejemplo de la logia Propaganda Due, una logia romana
relacionada con la mafia, el tráfico de drogas y el lavado de dinero (Valín Fernández 2006).
Puede decirse que el accionar de esta logia colaboró para que la idea negativa, que
sostenían y aún sostienen algunos sectores que consideran a la masonería como una
asociación para nada inofensiva, se difunda con mayor ímpetu.
De modo que, depende de quién esté haciendo referencia a la Orden del Gran
Arquitecto del Universo, se pueden tener dos adjetivos descriptivos. El calificativo secreto,
para aquellos quienes consideran a la masonería como algo negativo, sectario y oculto. Y el
adjetivo discreto, para los miembros de la Orden y para quienes son partidarios de esta
forma de fraternización y de sus ideas.
Sin embargo, la experiencia personal que se mencionó en una nota al pie al
principio de este apartado no deja lugar a dudas que algunas facetas de esta organización
aún permanecen en secreto para los que pertenecemos al mundo “profano”.
En otras palabras, el aspecto secreto- discreto depende de la posición que tome el
que los utilice y de si esa persona que lo utiliza pertenece o no a esta organización y
también, de si está o no de acuerdo con los supuestos y preceptos que la masonería
propone.
Nosotros y ellos
Como se mencionó anteriormente, los orígenes de la masonería se remontan a las
agrupaciones de constructores de la edad media y más tarde empezó a recibir entre sus filas
a miembros de la sociedad que hicieron de auspiciantes de la orden. En efecto, cuando en
1717 se funda la masonería especulativa, ésta se separa definitivamente de la masonería
13
En el Archivo AGI es posible observar la existencia de documentación relativa al “Tribunal Especial para
la Represión de la Masonería y el Comunismo”
[Link]
47
operativa que sólo agrupaba miembros del gremio de la construcción. A partir de entonces
dentro los postulados masónicos se menciona que se aceptará dentro de la Orden a hombres
libres, respetables, sin importar su credo, sus creencias o su posición social. Es decir que,
técnicamente, cualquier hombre que cumpla con esas condiciones puede pertenecer a la
masonería (Valín Fernández 2006).
Ahora bien, ¿como se reparten los cargos?, ¿como se asignan? Según uno de los
preceptos de la organización, los cargos son asignados democráticamente por votación de
todos los miembros pertenecientes a la logia (Valín Fernández 2005). Un ejemplo proviene
del estudio realizado por Martínez (1989) sobre la composición social de las logias
masónicas de Valladolid, España, durante la Restauración. De acuerdo con este autor, las
logias masónicas estaban, en su mayoría, compuestas por diferentes sectores de la
burguesía que incluían a comerciantes, industriales y artesanos, pero también se
incorporaron a sus filas gran cantidad de militares y en menor medida profesionales. Estos
últimos, abogados, médicos o periodistas eran los que poseían cargos de mayor grado. A
finales del siglo XIX y principios del siglo XX se incorporaron paulatinamente más
individuos de la pequeña burguesía e individuos que el autor denomina “de clase baja” a las
filas de las logias masónicas españolas (Martínez 1989).
Teniendo en cuenta que los índices de alfabetización de finales del siglo XIX y
principios del siglo XX todavía eran muy bajos, tanto en Europa como en América, y que
uno de los requisitos para formar parte la Orden es estar alfabetizado, es claro que los
integrantes de las logias masónicas fueran en su mayoría pertenecientes a estratos sociales
que tenían acceso a algún nivel de formación. Otra de las incorporaciones de la Orden fue
la de sindicatos pertenecientes al proletariado como parte de la obra filantrópica, aparte de
la construcción de escuelas y hospitales (Valín Fernández 2005).
En el caso específico de la Argentina la información sobre la composición de las
primeras logias en el país rescata una importante cantidad de militares y profesionales
varios, médicos y maestros, como por ejemplo, Sarmiento, Roca y Dellepiane (Larregle
1989). Tanto en nuestro país como en Europa la masonería estuvo asociada a movimientos
sindicales y políticos, a pesar que sostienen ser una organización apolítica (Valín Fernández
2005).
48
Lo que es común en todas las logias, tanto en América como en Europa, es el
discurso plasmado en imágenes que los masones usan para identificarse dentro de la orden.
Las imágenes son herramientas para adscribir identidad dentro de la Orden pero
también lo son por parte de algunas personas que no necesariamente formaron parte de la
fraternidad. Estas personas se sintieron identificadas con un conjunto de ideas venidas de
Europa que la masonería contribuyó a dispersar, a las que no todos tenían acceso y que
sirvieron por ello para diferenciarse del resto. Aunque también para estas personas que
simpatizan con la Orden, o están de acuerdo con sus ideales, o sus principios, las imágenes
permanecen inaccesibles en su totalidad.
Esto es lo que López (2009) denomina estética masónica, el uso de las imágenes
tradicionalmente asociadas a la masonería pero que fuera del contexto del templo y de la
Orden carecen del significado real que se les asigna al interior.
Este uso particular de algunas imágenes tiene como consecuencia una identificación
y una exclusión, no necesariamente voluntaria, del “otro” que no participa del código
compartido para identificar la iconografía y asignarles significado preciso (Carrión Barrero
2006).
Los integrantes de la masonería definen como profano todo aquello que está fuera
del templo y por ende de la Orden, limitando el acceso a la información por parte de
personas ajenas a la masonería. Además, según el grado dentro de la fraternidad, es la
categoría del acceso a la información. Es decir, a mayor grado, mayor acceso a la
bibliografía y a los conocimientos que maneja la Orden (Valín Fernández 2005).
Entonces se produce una división clara entre un “nosotros” sagrado y un “ellos”
profano. En efecto, los miembros de esta “forma de sociabilidad”, como la denomina Valín
Fernández (2006), se constituyen en una elite, que esta más allá de la división social
clásica en estratos o clases sociales.
49
La arquitectura usualmente se utiliza para definir obras monumentales,
características de las sociedades complejas. En este sentido, a medida que aumenta la
desigualdad social la arquitectura se usa como medio para establecer diferencias de estatus
(Lawrence y Low 1990).
En el ejemplo que propone Krampen (1983) la arquitectura también puede ser
utilizada como una forma de representación visual produciendo diferentes efectos
psicológicos en el observador, es decir como una imagen tridimensional. En este sentido, y
de acuerdo con este autor, los estilos que se presentan en las fachadas de los edificios
pueden ser utilizados como una metáfora ideológica.
En este caso de análisis se propone que los elementos tecno- estilísticos que
componen las fachadas de algunas construcciones del “Cementerio Histórico de San
Vicente”, y que ayudan a definir las características del estilo, son una metáfora de lo que las
ideas de la masonería representaban en el período de análisis que va desde 1866 a 1930.
Esos elementos tecno- estilísticos constituyen signos y dentro del grupo de los
signos constituyen símbolos. Según Eco (1976) los signos son señales que permiten
establecer una relación, creada a partir de una convención, entre un significante y un
significado. Según este mismo autor los símbolos, que son un tipo particular de signos
como se expresó anteriormente, se definen como signos vagos, pues la relación que se
establece entre significado y significante puede cambiar según el contexto histórico y social
en el que se utilice ese símbolo.
Según López (2009 a), los símbolos masónicos no cambian de significado a lo
largo de la historia, son signos unívocos (en el sentido de Eco (1976)), es decir que tienen
un solo significado y trascienden los parámetros temporales definidos por cada estilo.
¿Cómo se explica esto? Las imágenes pueden ser consideradas signos, entonces los
significados de las imágenes se establecen por convención. De este modo se asocia un
significante (objeto) que, en este caso, es la imagen, con un significado (concepto) (Eco
1976).
Las imágenes que utiliza tradicionalmente la masonería para “decorar” o identificar,
ya sea a miembros de la Orden o a edificios construidos por arquitectos masones, no han
cambiado de significado dentro de la Orden. De este modo a lo largo de la historia todos los
miembros de la masonería compartieron y aún comparten el conocimiento de lo que cada
50
símbolo significa. Esto quiere decir que el código establecido por convención dentro de la
Orden para relacionar el significante con el significado no ha cambiado,
independientemente del contexto histórico y social.
Sin embargo, este código puede variar en función del lugar que ocupen las ideas de
la masonería en los distintos momentos históricos que atraviese.
Por ello, cuando los elementos tecno-estilísticos de filiación masónica son utilizados
por personas ajenas a la agrupación (profanos) las imágenes que se conforman pueden tener
distintos significados tanto como usuarios particulares. Un ejemplo es el caso de las
cadenas de la unión, cuyo significado tiene que ver con que al finalizar la reunión (tenida)
los masones se toman de la mano y forman una cadena que simboliza la unión de todos los
iniciados a lo largo del mundo (informante anónimo14, comunicación personal, año 2011).
En el caso de estudio, las imágenes de filiación masónica no están colocadas en “el
aire”, sino que forman parte de las tumbas que, a su vez, son parte del ambiente
15
construido . Además, y por convención, las tumbas como estructuras construidas
constituyen un signo en si mismas (Eco 1974). Por ejemplo, para el período tratado en este
análisis (1866-1930) el mármol de Carrara, era un elemento constructivo y decorativo que
indicaba a qué clase social pertenecía el que lo usaba por los costos que implicaba su
traslado desde Italia, su lugar de origen. De este modo este elemento también se convertía
en un signo.
Lo mismo sucede con las imágenes de tradición masónica colocadas en las tumbas,
en particular si consideramos que no están presentes en todas las tumbas de grandes
dimensiones, ni en todas las tumbas en tierra, ni en todos los sectores del “Cementerio
Histórico de San Vicente”. En este sentido puede decirse que esas imágenes funcionaron
como un elemento identificador y al mismo tiempo diferenciador dentro de un grupo que se
constituyó en una elite, que no necesariamente perteneció a la masonería pero que sí se
identificó con sus ideas.
14
Se trata de una persona perteneciente a la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de la Argentina, con
grado 18, Caballero Rosacruz. Por razones de confidencialidad se mantiene su identidad en reserva.
15
Podemos definir una forma construida como el producto de la actividad humana de construir. Pero cuando
hablamos de las construcciones también podemos referirnos a las partes que las componen: ventanas o
puertas. Las construcciones definen espacios, aunque no necesariamente tienen que ser espacios cerrados, sí
son espacios delimitados, por ejemplo: calles, puertas, plazas (Lawrence and Low 1990).
51
Eco (1976) puntualiza que desde el momento en que se establecen la relación entre
un significado y un significante de forma arbitraria y, por medio de una convención social
ningún signo es totalmente unívoco, aunque propone formalmente la definición de signo
unívoco para un signo que sólo tiene una relación posible entre un significado y un
significante.
De este modo podemos decir que dentro de la Orden las imágenes son signos
unívocos, es decir que a cada significante le corresponde un solo significado. Pero cuando
nos trasladamos al mundo “profano” la convención que establece la relación entre
significado y significante para una imagen, varía en función del momento histórico en el
que la imagen es usada. De manera que en el contexto de producción de la imagen el
significado asignado a ella puede ser diferente al del contexto de uso.
En nuestro caso de análisis, en el momento de la construcción de una tumba por
parte de un arquitecto masón o constructor masón, éste puede colocar las imágenes como
un tipo de firma o marca personal. Mientras que el propietario de la tumba puede
permanecer ajeno al uso de la iconografía que hace el que construye la tumba.
O bien, puede darse el caso de que el propietario de la tumba sea quien decide qué
imágenes usar en el diseño porque está familiarizado con las representaciones de tradición
masónica o porque es un miembro de la Orden y, en ambos casos, la relación entre el
significado y el significante serán diferentes.
De modo que sólo en el contexto de producción podemos tener tres tipos de
relaciones diferentes entre significado y significante. La primera es la establecida entre la
obra de un constructor masón y un usuario no masón. La segunda relación se da en el caso
de un constructor masón y un usuario masón, y la tercera puede darse entre un usuario
masón que elige el tipo de imagen que será usada en su monumento póstumo y un
constructor no masón que sigue instrucciones.
En el contexto de uso tenemos también diferentes relaciones entre significado y
significante. En efecto, si un miembro de la masonería observa las imágenes plasmadas en
un monumento el significado asignado a estas imágenes no será el mismo que el asignado
por parte de un observador cualquiera.
52
Cuando estudiamos un sitio, un yacimiento o una región siempre tenemos en cuenta
que el registro es un registro presente, de modo que los contextos arqueológicos que
descubramos e interpretemos no pueden ser considerados como una fotografía instantánea
del pasado. De este modo, y para este caso de análisis, la relación que puede establecerse
entre significado y significante en el contexto arqueológico y en función de las
características propias del registro es variable.
En estas circunstancias pueden establecerse dos clases de relación. Una en función
de los análisis realizados con bibliografía referente a temas relacionados con el uso de las
imágenes de tradición masónica por parte de miembros de la Orden o por parte de personas
ajenas a la Orden pero que están familiarizadas con la iconografía masónica en particular.
Y otra relación posible es la que supone que el uso de imágenes asociadas a la
masonería se debe a que quien está enterrado con ellas es masón. En estas dos asociaciones
se establece un sesgo. En el primer tipo de relación, el sesgo tiene que ver con la falta de un
acceso completo a la información por parte de las personas ajenas a la masonería y que
hace que el significado que adjudiquemos a las imágenes las convierta en signos vagos. En
el segundo tipo de relación tenemos el mismo sesgo que antes y sumamos el sesgo que se
establece al suponer que el concepto (significado) que asignó el usuario a la imagen
(significante) es el mismo que le adjudica la Orden.
Los miembros de la masonería no siempre dejan registro de su pertenencia a la
misma, por ello aunque se investigue la biografía de la persona enterrada no siempre puede
certificarse su pertenencia a la fraternidad. De este modo, ante la presencia de imágenes
adjudicadas tradicionalmente a la masonería uno podría decir que el difunto fue masón,
suponiendo que las imágenes para ese usuario funcionaron como signos unívocos aunque
no necesariamente puede haber sido ese el caso. Un ejemplo de este tipo se da en el caso de
la presencia de la calavera con las tibias. Esta imagen es usada por masones y fue usada por
piratas. En una analogía directa ingenua se podría plantear que el difunto perteneció a la
masonería o que fue pirata.
Es decir que en este caso particular de análisis, el acceso a la información, al
significado de las imágenes que se da al interior de la Orden y que acompañan algunas
tumbas del “Cementerio Histórico de San Vicente” es, en cierto modo, inaccesible para los
que no pertenecemos a la masonería. Estrictamente hablando, podemos hacer relaciones
53
entre la imagen y el significado16 de ésta pero por las condiciones del registro y del
contexto estas asociaciones son, en cierto modo, incompletas.
16
Significado en sentido coloquial del término.
54
Tabla 1.
SÍMBOLOS
MASÓNICOS
PRESENTES EN EL SIGNIFICADO PROFANO
“CEMENTERIO
HISTÓRICO
DE SAN VICENTE”
55
A continuación se muestra la Tabla 2 con una descripción donde se detallan para cada una
de las tumbas analizadas la sección, el año, tipo de sepultura, estilos predominantes,
materiales constructivos y elementos tecnoestilísticos divididos en ornamentales y
estructurales.
56
Tabla 2. Relación entre tipo de tumba, materiales constructivos y elementos tecno- estilísticos.
57
En la siguiente tabla (Tabla 3) y en la ilustración 13, se muestra la relación
existente entre cantidad de elementos tecno-estilísticos pertenecientes a la estética
masónica y el tamaño de la tumba. Tal como se observa en el gráfico los picos más
altos pertenecen a los tipos de monumentos calificados como panteones, que son los de
mayor tamaño en altura y superficie.
58
Tabla 3. Relación entre tipo de tumba y cantidad de elementos tecno- estilísticos.
59
6
0
SOCIEDAD COSMOPOLITA
IDA PIETSCH
JOHN ROCHE
PASCUAL DUBLANC
reloj
pilastra
cálices
60
angel con antorcha
ramas acacia
estrellas
delta
hojas palma
calavera y tibias
cadenas
obelisco
ajedrez
columna trunca
columnas
escalones
(13) Gráfico que relaciona tipo de tumba con cantidad de elementos tecno- estilísticos.
reloj
delta
cálices
pilastra
ajedrez
obelisco
estrellas
cadenas
columnas
escalones
hojas palma
ramas acacia
columna trunca
calavera y tibias
angel con antorcha
En el caso de la antigua sección Protestante que fue absorbida por la secciones C y
D, como se mencionó con anterioridad, también parece haber existido segregación por
nacionalidad. En efecto, se observa que las dos tumbas de irlandeses, Roche y Dublanc,
están muy cercanas una de otra y las dos pertenecientes a alemanes, Korn y Pietsch, están
también cercanas una de otra pero ambos conjuntos están separados entre sí.
Es probable que dentro de la sección Protestante haya existido, asimismo, una
segregación religiosa, aunque no se menciona en los libros de sepulturas ni tampoco es
mencionado por Epifanio (2001). En ese momento histórico (1866- 1930) se designaba
como protestante a todo aquel que no fuese católico, pero no necesariamente todos los
protestantes pertenecían a la misma religión.
Por otro lado, las tumbas pertenecientes a los miembros de la comunidad de
protestantes, como, por ejemplo, las tumbas de Roche y Dublanc (actual sección C)
pertenecen a 1894 y 1895 respectivamente; mientras que las de Korn y Pietsch (actual
sección D) son de 1902 y 1904. Es posible que este tipo de ordenamiento tenga que ver
con el año del fallecimiento de los propietarios de la tumba y que se deba a la secuencia
cronológica en la formación del sitio. Esto último también podría ser la explicación para la
segregación de ambos conjuntos de tumbas.
Si se tiene en cuenta la secuencia cronológica que presenta este conjunto de tumbas
dentro del predio, las dos tumbas mencionadas primero (Roche y Dublanc) son de fines del
siglo XIX con un año de diferencia y están en la sección C, y las mencionadas en segundo
lugar (Korn y Pietsch) son de principios del siglo XX con dos años de diferencia y están en
la sección D. De este modo, las secciones más antiguas (A, B, C, D, y Protestante) pueden
haber evolucionado de forma contemporánea y cuando se produjo la unificación de la
sección Protestante en las secciones C y D, éstas siguieron creciendo, quedando las tumbas
pertenecientes a protestantes ubicadas dentro de la actual configuración.
Desde otro punto de vista puede establecerse una relación entre el tamaño del
monumento y el poder adquisitivo de o de los propietarios de la tumba. Por ejemplo, en el
caso de la Sociedad Cosmopolita (Ilustración 14), si bien es el monumento más grande
dentro de los que están analizados en este estudio, es comparable con el panteón de la
Sociedad Española de Socorros Mutuos, que junto con el primero son los dos panteones
más grandes del “Cementerio Histórico de San Vicente”. En estos ejemplos se puede
61
observar una relación entre el tamaño de los monumentos con las importancia de los
aportes de los miembros de estas sociedades. Es por esa razón que son de un tamaño mucho
mayor que cualquier otro panteón. En el caso de los panteones familiares, aunque su
tamaño es menor, la calidad, cantidad y costo de materiales constructivos supera, en
proporción, a los panteones de las entidades de bien público anteriores. Por ejemplo, el
panteón de Vicente Cerfoglio y Familia (Ilustración 15) posee los escalones de mármol
(seis escalones divididos en dos grupos de tres), mientras que el de Jacinto Negretti
(Ilustración 16) y el de Juliana Ávila de Ortega (Ilustración 17) poseen la totalidad de la
fachada cubierta con mármol. En el caso de la señora de Ortega el panteón está sobre nivel
igual que el de Vicente Cerfoglio, que se encuentra justo enfrente, pero en el caso del de
Ortega, la entrada al panteón fue removida quedando al descubierto la pared de ladrillos
que hace de soporte de la estructura. Es posible que presentara una entrada de escalones
similar a la de la Familia Cerfoglio.
62
(14) Panteón de la Sociedad Cosmopolita (actual Sociedad Italiana)17.
17
Esta es una construcción que presenta revoque a la cal símil piedra, la argamasa que no se visibiliza se usó
para dar volumen a la ornamentación. La reja es de hierro confeccionando con una técnica basada en el
doblado de planchuelas (Eduardo Dos Santos comunicación personal, año 2011).
63
(15) Panteón de la Vicente Cerfoglio y Familia18.
18
Se presentan las escaleras en dos grupos de tres escalones cada una, de mármol blanco, con cadenas
rodeando el monumento. Los escalones representan el avance hacia el conocimiento y al pasaje entre el
mundo fuera y dentro de la Orden, las cadenas representan una delimitación del cosmos.
Respecto de la construcción podemos decir que la puerta no parece de la época. Hay carga de argamasa para
los distintos planos pero la terminación parece revoque a la cal símil piedra pintado actualmente. El mármol
64
(16) Panteón de Jacinto Negretti y Familia19.
blanco de la época es de carrara. El pico debajo de las calaveras no es habitual. Como aparece como
trasgresión, podría responder a una representación esquematizada del compás masónico (Eduardo Dos Santos
comunicación personal, año 2011)
19
Esta tumba presenta la totalidad de la fachada en mármol. El estilo que predomina es el Neoclásico con
influencia italiana. Interiormente se utilizó argamasa (aunque no es visible). El hierro aparenta estar forjado,
65
(17) Panteón perteneciente a Juliana Ávila de Ortega20.
pero la forma de trabajarlo parece más moderna que el caso de la Sociedad Cosmopolita, parece de avanzada
para la fecha que figura en el frente (Eduardo Dos Santos comunicación personal, año 2011).
20
Este caso posee muchos elementos ornamentales como, por ejemplo, hojas de palma, pilastras, delta
flamígero, asociados tradicionalmente a la masonería. Este monumento también posee estrellas de cinco
puntas y cálices que, en la bibliografía consultada, no aparecen asociados a la masonería pero según la
comunicación personal con un miembro de la Orden (Informante anónimo, año 2011) sería de uso común
dentro de la misma.
66
(18) Panteón de la Familia de Juan Ordoqui21.
Respecto de la construcción en si misma, responde a la influencia de varios estilos. El arco ojival de la entrada
es gótico pero la ornamentación es de estilo italiano y la fachada es de mármol con algunas partes de revoque
(Eduardo Dos Santos comunicación personal, año 2011).
21
Este panteón respondería a una de las variantes de antiacademicismo italiano. Las rejas aparentan
responder al estilo Neoclásico y las grecas de la cornisa parecen tener influencia francesa. De modo que
presenta atributos clásicos pero de formas transgresoras (Eduardo Dos Santos comunicación personal, año
2011).
67
(19) Tumba en tierra perteneciente a John Roche (protestante)22.
22
En este caso no se puede hablar de estilo arquitectónico pero la ornamentación, la leyenda y la tipografía
parecen de tipo inglés (Eduardo Dos Santos comunicación personal, año 2011).
68
(20) Tumba perteneciente a Ida Pietsch (protestante)23
23
Esta construcción puede adjudicarse a una variante del Art Nouveau, una trasgresión de tipo italiano de un
estilo clásico (Eduardo Dos Santos comunicación personal, año 2011).
69
(21) Tumba en tierra perteneciente a Pascual Dublanc (protestante)24
24
El obelisco está enteramente realizado en mármol
70
(22) Tumba en tierra perteneciente a Adolph Korn y Sra. (protestantes)25
25
El obelisco está realizado en granito negro
71
De nueve tumbas con símbolos de tradición masónica, cinco están ubicadas en los
recorridos principales del predio, lo que constituye el 55, 5% del total, esas cinco son
panteones.
Las tumbas que más cantidad y más variedad de elementos ornamentales poseen son
los denominados panteones. Éstas son, a su vez, las que presentan mayores dimensiones en
superficie y altura, y están distribuidas en las secciones A y B, que en el período tratado
comprendían lo que se denominaba Cementerio Católico. Los panteones también tienen
mayor cantidad de elementos decorativos. Al mismo tiempo, las tumbas bajo análisis,
panteones y tumbas en tierra de mayor antigüedad, poseen los materiales constructivos más
costosos, para el momento de su construcción.
Para el caso de Pascual Dublanc (Ilustración 21) no se cuenta con registros
biográficos o documentales que adjudiquen la pertenencia del propietario de la tumba a la
masonería. No es el caso de Adolph Korn (Ilustración 22) quien figura como masón
iniciado en Alemania en los datos consignados por una logia auspiciada por la Gran Logia
de Libres y Aceptados Masones de la Argentina.
En los casos presentados por la bibliografía (Sempé y Sempé, Rizzo y Dubarbier en
[Link]
la-plata) las autoras proponen el uso de obeliscos como representación de los rayos del sol
en las representaciones materiales funerarias de los cultos egipcíacos, especialmente los
destinados al culto de la Diosa Isis.
En función de los datos obtenidos por los Registros de Sepulturas presentes en el
Archivo Histórico Municipal y por el desarrollo del trabajo de campo puede establecerse un
modelo tentativo de crecimiento del “Cementerio Histórico de San Vicente”.
El actual “Cementerio Histórico de San Vicente” y la desaparecida sección
Protestante, se inauguraron en 1866. Las secciones más antiguas y contemporáneas, A, B,
C, D y la sección Protestante se presentan en la primera imagen de la secuencia (Ilustración
23). A pesar de ser contemporáneas las secciones C y D absorbieron a la sección
Protestante creciendo sobre la misma y ocupando los espacios de las tumbas que se
reciclaron.
Las secciones E, F, G y H fueron construidos en la década del ´60 en adelante y
crecieron a medida que se hizo necesaria la disposición de lugares de descanso, a pesar de
72
que en las secciones más antiguas existen tumbas con fechas tardías. La creación del sector
de nichos se hizo con el fin de disponer del espacio de forma diferente ya que, en éstos, la
ubicación de las inhumaciones se dan de manera diferente a la modalidad en tierra
(Ilustración 24)
Las secciones I, J, K y L, más modernas y cuyas tumbas pertenecen a la década de
los ´70 en adelante, se distinguen por la reducción del espacio entre tumbas, de 20 cm.
centímetros a 8 cm. entre cada una.
La creación de estas últimas secciones se dio gracias a una extensión de la parte
trasera del predio que formó una L que linda con las secciones E y D. Como se mencionó
anteriormente entre estas secciones no existen calles que funcionen como límite de modo
que para acceder a las tumbas que se encuentran en la parte más profunda del predio el
recorrido puede hacerse por las estrechas separaciones (8cm) o pasando por sobre las
tumbas (Ilustración 25).
Entrada
A B
D C
Antigua sección
protestante
Norte
73
NICHOS
H F A B
26
G E D C
Norte
NICHOS
H F A B
G E D C
Norte
I K
J L
26
Las flechas indican el sentido de crecimiento de las secciones que componen el predio.
74
CONCLUSIONES
Los cementerios tienen por función disponer de manera segura de los restos
humanos resguardando a la población del peligro que acarrean los procesos de
descomposición. Desde una mirada social ellos son espacios de reposo creados para
preservar la memoria de los que ya no están. De este modo, los monumentos, panteones y
tumbas en tierra se utilizan para exponer el desempeño del difunto en vida porque, en
cierto modo, perpetúan los roles sociales a través de las expresiones funerarias como, por
ejemplo, el arte o la arquitectura.
Desde el punto de vista de los análisis del espacio el cementerio es una construcción
social que reproduce los roles y espacios sociales de igual modo que lo hace una ciudad
“viva” (Molina Castaño 2007).
De esta manera, los cementerios pueden ser analizados desde la propuesta de los
análisis de sintaxis espacial. Desde esta perspectiva, el paisaje se considera un arreglo del
espacio que se construye de modo que se convierte en una herramienta para incluir y/o
excluir, reproduciendo la estructura social del momento.
En este caso de estudio, el “Cementerio Histórico de San Vicente” se configuró
como un espacio social que pasó de la administración de la Iglesia Católica a la
administración del Municipio en el año de su inauguración oficial que se registra en 1866.
En dicho predio se puede observar, actualmente, cómo se materializan las
estrategias mencionadas por Criado Boado (1993). Según ellas, las tumbas de mayor
tamaño, por ejemplo, son expresiones de las estrategias de visiblilización de carácter
exhibidor, donde se puede ver una intención en resaltar determinada construcción.
Además podemos decir que teniendo en cuenta los análisis de sintaxis espacial los
recorridos que hoy pueden hacerse por el predio siguen reproduciendo ese orden social.
La aplicación de análisis de sintaxis espacial muestra las posibilidades de recorrer el
predio en la actualidad. Si bien este tipo de estudio posee carácter sincrónico, el modo en
que se puede recorrerse el predio hoy día no presenta grandes alteraciones en lo que
respecta a las secciones más antiguas que son las que se encuentran a la izquierda (sección
A) y derecha (sección B) de la entrada principal. Del mismo modo tampoco cambió la
visibilidad de las tumbas de mayor tamaño y mejores materiales constructivos, éstas se
75
encuentran flaqueando la entrada al predio y bordeando el perímetro izquierdo de la entrada
principal.
De esta manera los monumentos de mayor envergadura siguen visualizándose como
los más importantes y los que primero contempla el visitante. Como no se cuenta con
planos antiguos o modernos del predio y sólo con los registros de sepulturas, en lo que
atañe a las secciones A y B podemos decir que no cambiaron su planimetría en lo que
respecta a las ubicaciones de los panteones.
Con respecto a las secciones C y D, que son las que absorbieron a la sección
Protestante, podemos suponer que en el proceso de absorción ambas secciones crecieron
hacia la parte de atrás del predio (hacia el sudoeste). Pues allí, es el lugar en donde se
encuentran las tumbas que quedan en pie, más antiguas, de lo que fue la sección
Protestante. Por lo tanto la configuración actual no es la de antaño.
En las construcciones del período tratado (1866-1930), en el “Cementerio
Histórico de San Vicente” se presenta una “mezcla” de estilos arquitectónicos donde
pueden observarse algunas características que pertenecen al Neoclásico, otras que se
presentan como transgresiones del Art Nouveau pasando por tipografías de estilo inglés,
algunos rasgos del estilo Gótico y ornamentaciones de tipo italiano. Al mismo tiempo se
presentan dos obeliscos que pertenecerían a cultos egipcíacos consagrados a la diosa Isis,
según Sempé (en [Link]
de-la-plata). En este sentido y de acuerdo con esta autora, los obeliscos se utilizan como
representación de los rayos solares. No obstante para este caso de estudio carecemos de
datos suficientes para sostener esta afirmación.
Con respecto al tamaño, las tumbas más imponentes son las que se encuentran en
los principales recorridos y son las que conservan los materiales constructivos de mayor
durabilidad y costo para la época, por ejemplo, el mármol de Carrara.
Sólo nueve tumbas del total poseen símbolos de tradición masónica. Sin embargo
éstos no pueden considerarse marcadores identitarios de un masón aún cuando se analizara
la biografía del difunto ya que, en muchas ocasiones, la pertenencia a la Orden era
registrada solo por ésta y no se hacia pública.
Por ello en este trabajo los símbolos de tradición masónica son considerados una
manifestación de lo que López (2009 a) denomina estética masónica. Es decir, elementos
76
asociados a la masonería que son usados por masones y no masones para la identificación
con las ideas circulantes en la época y que son adjudicadas, en parte, a la masonería.
Desde el punto de vista de Gosden (2001) cada sociedad crea un ambiente sensorial
que condiciona la forma en la que son percibidos los objetos por los integrantes de esa
cultura. Siguiendo esta línea, el tamaño de las tumbas, algunos de sus materiales
constructivos y/ o decorativos y la ubicación en el espacio condicionan la manera en cómo
son percibidas las construcciones por un individuo cualquiera. Ese ambiente sensorial hace
que estas tumbas manifiesten de maneras más evidentes una asociación entre individuo,
poder adquisitivo y clase.
En el caso del uso de determinados signos como los son, en este estudio, las
imágenes de tradición masónica, éstas pueden manifestar una pertenencia, una adscripción
o una simpatía. Esta forma de identificación es manifestada de una manera sutil, de modo
que, para un observador cualquiera pasan desapercibidos y sólo son tenidos en cuenta por
aquellos que reconocen en éstos una particular forma de comunicar ideas y manifestar un
tipo de socialización.
Podemos decir entonces que el ambiente sensorial que la Orden crea para sus
integrantes es particular y hermético. De modo que los objetos e imágenes que para un
masón tienen determinado efecto estético (estético como una cualidad socialmente
asignada al objeto) para un profano pasan desapercibidas aunque éste esté familiarizado o
en contacto con las ideas y principios que maneja la masonería.
Las tumbas del “Cementerio Histórico de San Vicente” poseen simbología
adjudicada a la masonería pero no de uso exclusivo de ella. Exceptuando a Adolph Korn,
del que se tiene información sobre su pertenencia a la masonería, para el resto de los
propietarios no se poseen datos que apoyen la idea de pertenencia a la Orden. Podemos
decir que la familiaridad con las ideas y los principios profesados por la masonería, en este
lugar periférico, se materializan en la utilización de este tipo particular de signos como
elemento decorativo de algunos de los lugares de descanso. Desde el punto de vista de
Gosden (2001), estas imágenes crean un ambiente sensorial y desde la óptica de López
(2009 a) funcionan como una estética masónica. La estética, para ambos autores, es la
herramienta que marca diferencias en la carga que un grupo asigna a un objeto. En este
77
caso de análisis, el uso de la imagen funcionó como la herramienta que creó y mantuvo a
las elites locales.
78
GLOSARIO
Argamasa: mezcla compuesta por arena y cal con pequeños trozos de ladrillos.
Campo: partes en la que se divide un objeto para un análisis detallado de las mismas.
Composición: conjunto de diseños que por separado carecen del significado que poseen en
conjunto.
Cultura material: todo lo que materialmente construye un individuo que vive en sociedad
que tiene consistencia sólida, no necesariamente es arqueológico.
Hierro Forjado: hierro que es modelado por efecto del calor y el martilleo a una
temperatura mayor a los 1500 grados centígrados.
Hierro Fundido: es una aleación conocida como fundición que se funde y se vierte en
moldes.
Logia de la obediencia: logia masónica que depende de una mayor que oficia de
auspiciante.
Mandil: delantal usado para identificación del usuario. En la masonería las imágenes
bordadas son indicadoras del grado del portador.
Masón: persona que vive bajos los preceptos y valores que profesa la masonería.
Masonería: agrupación que tomó de los constructores medievales los símbolos que los
identificaban y que identificaban su trabajo para formar una nueva agrupación que incluía
miembros de la sociedad de la época que no pertenecían al gremio de la construcción.
Monumento: Obra creada por el hombre con el objeto de dejar registro y perpetuar un
momento o período dado, en el que participó un individuo o grupo.
Paisaje: Construcción social subjetiva que reproduce especialmente la racionalidad social
de un contexto histórico determinado.
Pendón: banderín usado como distintivo. En la masonería identifica la logia con el nombre.
Tenida: Reunión de masones que se lleva a cabo de acuerdo con una liturgia específica. En
la actualidad se pueden presenciar algunas tenidas públicas.
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