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Unidad 4 DELITOS EN PARTICULAR

Este documento resume los delitos contra la libertad personal, incluyendo la privación de la libertad personal y el secuestro. Define los elementos de cada delito como la conducta típica, antijuridicidad, culpabilidad, punibilidad e imputabilidad. Explica los bienes jurídicos protegidos, sujetos, nexo causal, atenuantes y agravantes. Finalmente, proporciona detalles sobre los requisitos de procedibilidad y causas de exclusión para estos delitos.
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Unidad 4 DELITOS EN PARTICULAR

Este documento resume los delitos contra la libertad personal, incluyendo la privación de la libertad personal y el secuestro. Define los elementos de cada delito como la conducta típica, antijuridicidad, culpabilidad, punibilidad e imputabilidad. Explica los bienes jurídicos protegidos, sujetos, nexo causal, atenuantes y agravantes. Finalmente, proporciona detalles sobre los requisitos de procedibilidad y causas de exclusión para estos delitos.
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Unidad 4.

Delitos contra la libertad personal

4.1. Privación de la libertad personal

La Privación de Libertad es la acción consistente en despojar a una persona de


su libertad ambulatoria, reteniéndola sin tener en cuenta su voluntad, en un lugar
destinado a tal efecto.

4.1.1. Elementos del tipo

Es una conducta típica, antijurídica, culpable, punible e imputable.

Conducta
La privación de la libertad personal se considera una conducta (manera de
comportarse de una persona en una situación), y podemos clasificarla como
Conducta de Acción cuando el sujeto activo efectúa las acciones para producir el
resultado típico.

Tipicidad
Se denomina tipicidad al encuadramiento de la conducta humana al tipo penal (el
tipo). Así cuando la ley describe la privación de la libertad personal diciendo "al
particular que prive a otro de su libertad, sin el propósito de obtener un lucro,
causar un daño o perjuicio a la persona privada de su libertad o a cualquier otra",
la conducta típica está dada por el hecho concreto de privar de su libertad
personal a una persona. Por lo tanto, tres elementos del tipo: ¿Qué? privar, ¿De
qué? de su libertad personal, ¿A quién? a otro persona.

Antijuricidad
En el tipo se incluyen todas las características de la acción prohibida que
fundamenten positivamente su antijuricidad. No será antijurídico la privación de la
libertad personal cuando exista una causa de justificación o excluyente del delito
que constituye el aspecto negativo de la antijuricidad.

Culpabilidad
Por culpabilidad se entiende la reprochabilidad al sujeto activo del delito, por
haberse conducido en forma contraria a lo establecido por la norma jurídica penal.

Punibilidad.
La punibilidad en el delito de privación de la libertad personal depende de lo que
se considera el tipo penal, según las modalidades y/o circunstancias.

Imputabilidad.
La imputabilidad es la capacidad psíquica de una persona de comprender la
conducta típica realizada. No pueden ser juzgados por el delito de privación de la
libertad personal aquellos que la ley señala como inimputables.

4.1.2. Núcleo del tipo

*CONSULTAR MAPAS CONCEPTUALES

4.1.3. Bien jurídico protegido

Es la cosa, estado, bien, valor tutelado por la norma jurídica.

En este caso, en el delito de privación de la libertad personal, el bien jurídico


protegido será la libertad personal de los particulares.

4.1.4. Sujetos

Activo: El que realiza la conducta típica

En este delito puede ser cualquier persona, aquel particular que prive de su
libertad personal a otro particular.
Pasivo: El que recibe el resultado de dicha conducta típica

En este delito sería cualquier particular, aquel que sufre la afectación en su


libertad personal.

4.1.5. Culpabilidad

Una acción u omisión antijurídica debe ser culpable. El concepto de culpabilidad


se identifica con el de “reprochabilidad” de la conducta antijurídica, y la gravedad
estará determinada entonces por el grado en que dicha conducta sea susceptible
de ese reproche.

Decimos entonces que la culpabilidad es la reprochabilidad personal de la acción


u omisión antijurídica, en tanto y en cuanto, probado que una persona ha llevado a
cabo una conducta típica y antijurídica, sea factible el reproche a su autor de la
realización de dicha conducta, en las condiciones en que esta se ha desarrollado.

El análisis de la relación de la culpabilidad y el delito, es fundamental en el entorno


jurídico penal como elemento del delito, y cumple un rol relevante en la
determinación de la punibilidad.  

Este principio es uno de los más importantes del derecho penal moderno y
sostiene que:

“No hay pena sin culpabilidad y la medida de la pena, no puede superar la medida
de la culpabilidad”.

Este enfoque radica entonces en la capacidad del sujeto de actuar de un modo
diferente, fundamentándose entonces la culpabilidad en dicho criterio. Esto implica
basar la determinación del reproche de la conducta, en la libertad de la voluntad.
(Esta afirmación no debe tomarse como una regla ya que hay situaciones en el
derecho donde no hay culpabilidad aunque la conducta pueda haberse evitado).
La determinación de la culpabilidad desde un punto de vista práctico, conlleva la
realización de una serie de “juicios”, encaminados a valorar la capacidad del sujeto
de actuar de un modo distinto, y por eso orientados a determinar:

 La imputabilidad del sujeto: analizando la concurrencia o ausencia de causas de


inimputabilidad.
 La conciencia de antijuridicidad: donde se sustancian los problemas del error de
prohibición o la antijuridicidad.
 La exigibilidad de la conducta: análisis de las causas de inexigibilidad.

Este proceso está dirigido finalmente hacia la determinación de la idoneidad de


imponer una consecuencia jurídica al autor de la conducta antijurídica, y
establecer la medida de la misma, contando con sus posibles
causas atenuantes y agravantes.

En el caso del delito de privación de la libertad personal podemos hallar a la


culpabilidad como dolosa, un dolo directo.

4.1.6. Requisitos de procedibilidad

Este delito se puede perseguir por querella, denuncia o de oficio según las
circunstancias.

4.1.7. Nexo causal

El nexo causal es la relación existente entre la acción determinante del daño o la


omisión de la acción determinante del daño y el daño propiamente dicho, es decir,
una relación de causa-efecto. En la privación de la libertad personal podemos
encontrarlo como cualquier acción que realiza el sujeto activo hacia el sujeto
pasivo que produce un resultado, siendo un efecto directo la privación de la
libertad personal de un particular.
4.1.8. Reprochabilidad, atenuantes, agravantes y excluyentes

Atenuante es la circunstancia, reconocida legalmente, que modifica


la responsabilidad criminal ante un delito cometido. Deriva del comportamiento de
quien interviene en un hecho delictivo, en cuanto a su ejecución o resultado.

Su efecto es la disminución de la pena conforme a reglas jurídicas determinadas.


Las circunstancias que rodean la comisión de un delito contribuyen para poder
medir de forma adecuada la pena correspondiente.

La determinación de una pena no se agota en las características que fundamentan


cada delito, sino que pueden aparecer factores que incrementan su gravedad,
los agravantes, y otros que delimiten la misma, siendo los atenuantes uno de
estos aspectos modificativos.

Se denomina agravante a la circunstancia o situación que afecta la ejecución


material de un delito, así como también a las situaciones personales del
delincuente y que provocan un aumento de la responsabilidad penal.

Las agravantes provocan un incremento cuantitativo de la pena. Se produce este


aumento al existir una mayor represión penal en la conducta del delincuente ante
las circunstancias del delito típico, o una mayor injusticia ante los aspectos
objetivos del delito.

Una atenuante en el delito de privación de la libertad personal podría ser que el


sujeto activo libere al sujeto activo en menos de 24 horas.

Una agravante en el delito de privación de la libertad personal podría ser que el


sujeto activo utilice alguna forma de violencia para privar de la libertad personal al
sujeto pasivo.

En cuanto a las causas de exclusión existen:


- Causas de atipicidad (que la conducta no encuadre con todos y cada uno
de los elementos del tipo).
- Causas de justificación (que por cierta circunstancia se pueda justificar el
sujeto activo de haber realizado la acción).
- Causas de inculpabilidad (que por las circunstancias no se pueda presumir
al sujeto activo como culpable).

Una causa de exclusión para este delito podría ser que el sujeto activo actue bajo
una causa de justificación como el cumplimiento de un deber, como cuando un
agente de seguridad privada detiene en flagrancia de un delito a un particular.
4.2. Secuestro

Privar a un individuo de su libertad de manera ilegal para exigir algo a cambio de


su liberación.

4.2.1. Elementos del tipo

Es una conducta típica, antijurídica, culpable, punible e imputable.


Conducta
El secuestro se considera una conducta (manera de comportarse de una persona
en una situación), y podemos clasificarla como Conducta de Acción cuando el
sujeto activo efectúa las acciones para producir el resultado típico.

Tipicidad
Se denomina tipicidad al encuadramiento de la conducta humana al tipo penal (el
tipo). Así cuando la ley describe al secuestro "al que prive de la liberta a otro con
el propósito de obtener rescate, algún beneficio económico, causar daño o
perjuicio a la persona privada de la libertad o a cualquier otra", la conducta típica
está dada por el hecho concreto de privar de su libertad personal a una persona.
Por lo tanto, tres elementos del tipo: ¿Qué? privar, ¿De qué? de su libertad
personal, ¿A quién? a otro persona.

Antijuricidad
En el tipo se incluyen todas las características de la acción prohibida que
fundamenten positivamente su antijuricidad. No será antijurídico el secuestro
cuando exista una causa de justificación o excluyente del delito que constituye el
aspecto negativo de la antijuricidad.

Culpabilidad
Por culpabilidad se entiende la reprochabilidad al sujeto activo del delito, por
haberse conducido en forma contraria a lo establecido por la norma jurídica penal.

Punibilidad.
La punibilidad en el delito de secuestro depende de lo que se considera el tipo
penal, según las modalidades y/o circunstancias.

Imputabilidad.
La imputabilidad es la capacidad psíquica de una persona de comprender la
conducta típica realizada. No pueden ser juzgados por el delito de secuestro
aquellos que la ley señala como inimputables.

4.2.2. Núcleo del tipo

*CONSULTAR MAPAS CONCEPTUALES

4.2.3. Bien jurídico protegido

Es la cosa, estado, bien, valor tutelado por la norma jurídica.

En este caso, en el delito de secuestro, el bien jurídico protegido será la libertad


personal de cualquier ser humano.

4.2.4. Sujetos

Activo: El que realiza la conducta típica

En este delito puede ser cualquier persona, aquel que prive de su libertad personal
a otro ser humano con el propósito de lucro o daño.

Pasivo: El que recibe el resultado de dicha conducta típica

En este delito sería cualquier persona, aquel que sufre la afectación en su libertad
personal.

4.2.5. Culpabilidad

Una acción u omisión antijurídica debe ser culpable. El concepto de culpabilidad


se identifica con el de “reprochabilidad” de la conducta antijurídica, y la gravedad
estará determinada entonces por el grado en que dicha conducta sea susceptible
de ese reproche.
Decimos entonces que la culpabilidad es la reprochabilidad personal de la acción
u omisión antijurídica, en tanto y en cuanto, probado que una persona ha llevado a
cabo una conducta típica y antijurídica, sea factible el reproche a su autor de la
realización de dicha conducta, en las condiciones en que esta se ha desarrollado.

El análisis de la relación de la culpabilidad y el delito, es fundamental en el entorno


jurídico penal como elemento del delito, y cumple un rol relevante en la
determinación de la punibilidad.  

Este principio es uno de los más importantes del derecho penal moderno y
sostiene que:

“No hay pena sin culpabilidad y la medida de la pena, no puede superar la medida
de la culpabilidad”.

Este enfoque radica entonces en la capacidad del sujeto de actuar de un modo
diferente, fundamentándose entonces la culpabilidad en dicho criterio. Esto implica
basar la determinación del reproche de la conducta, en la libertad de la voluntad.
(Esta afirmación no debe tomarse como una regla ya que hay situaciones en el
derecho donde no hay culpabilidad aunque la conducta pueda haberse evitado).

La determinación de la culpabilidad desde un punto de vista práctico, conlleva la


realización de una serie de “juicios”, encaminados a valorar la capacidad del sujeto
de actuar de un modo distinto, y por eso orientados a determinar:

 La imputabilidad del sujeto: analizando la concurrencia o ausencia de causas de


inimputabilidad.
 La conciencia de antijuridicidad: donde se sustancian los problemas del error de
prohibición o la antijuridicidad.
 La exigibilidad de la conducta: análisis de las causas de inexigibilidad.

Este proceso está dirigido finalmente hacia la determinación de la idoneidad de


imponer una consecuencia jurídica al autor de la conducta antijurídica, y
establecer la medida de la misma, contando con sus posibles
causas atenuantes y agravantes.

En el caso del delito de secuestro podemos hallar a la culpabilidad como dolosa,


un dolo directo.

4.2.6. Requisitos de procedibilidad

Este delito se puede perseguir por querella, denuncia o de oficio según las
circunstancias.

4.2.7. Nexo causal

El nexo causal es la relación existente entre la acción determinante del daño o la


omisión de la acción determinante del daño y el daño propiamente dicho, es decir,
una relación de causa-efecto. En el secuestro podemos encontrarlo como
cualquier acción que realiza el sujeto activo hacia el sujeto pasivo que produce un
resultado, siendo un efecto directo la privación de la libertad personal de un ser
humano con fines de lucro o daño.

4.2.8. Reprochabilidad, atenuantes, agravantes y excluyentes

Atenuante es la circunstancia, reconocida legalmente, que modifica


la responsabilidad criminal ante un delito cometido. Deriva del comportamiento de
quien interviene en un hecho delictivo, en cuanto a su ejecución o resultado.

Su efecto es la disminución de la pena conforme a reglas jurídicas determinadas.


Las circunstancias que rodean la comisión de un delito contribuyen para poder
medir de forma adecuada la pena correspondiente.
La determinación de una pena no se agota en las características que fundamentan
cada delito, sino que pueden aparecer factores que incrementan su gravedad,
los agravantes, y otros que delimiten la misma, siendo los atenuantes uno de
estos aspectos modificativos.

Se denomina agravante a la circunstancia o situación que afecta la ejecución


material de un delito, así como también a las situaciones personales del
delincuente y que provocan un aumento de la responsabilidad penal.

Las agravantes provocan un incremento cuantitativo de la pena. Se produce este


aumento al existir una mayor represión penal en la conducta del delincuente ante
las circunstancias del delito típico, o una mayor injusticia ante los aspectos
objetivos del delito.

Una atenuante en el delito de secuestro podría ser que el sujeto activo prive de su
libertad personal a otro bajo la modalidad de secuestro express.

Una agravante en el delito de secuestro podría ser que el sujeto pasivo sea un
menor de edad.

En cuanto a las causas de exclusión existen:

- Causas de atipicidad (que la conducta no encuadre con todos y cada uno


de los elementos del tipo).
- Causas de justificación (que por cierta circunstancia se pueda justificar el
sujeto activo de haber realizado la acción).
- Causas de inculpabilidad (que por las circunstancias no se pueda presumir
al sujeto activo como culpable).
4.3. Tráfico de menores

4.3.1. Elementos del tipo

Es una conducta típica, antijurídica, culpable, punible e imputable.

Conducta
El tráfico de menores se considera una conducta (manera de comportarse de una
persona en una situación), y podemos clasificarla como Conducta de Acción
cuando el sujeto activo efectúa las acciones para producir el resultado típico.

Tipicidad
Se denomina tipicidad al encuadramiento de la conducta humana al tipo penal (el
tipo). Así cuando la ley describe el tráfico de menores diciendo "al que con
consentimiento de un ascendiente que ejerza la patria potestad o de quien tenga a
su cargo la custodia de un menor, aunque ésta no haya sido declarada, lo
entregue ilegalmente a un tercero para su custodia definitiva, a cambio de un
beneficio económico", la conducta típica está dada por el hecho concreto de lucrar
con la libertad personal de una persona menor de edad. Por lo tanto, tres
elementos del tipo: ¿Qué? entregar ilegalmente, ¿A quién? a una persona menor
de edad, ¿A cambio de qué? de un beneficio económico.

Antijuricidad
En el tipo se incluyen todas las características de la acción prohibida que
fundamenten positivamente su antijuricidad. No será antijurídico el tráfico de
menores cuando exista una causa de justificación o excluyente del delito que
constituye el aspecto negativo de la antijuricidad.

Culpabilidad
Por culpabilidad se entiende la reprochabilidad al sujeto activo del delito, por
haberse conducido en forma contraria a lo establecido por la norma jurídica penal.

Punibilidad.
La punibilidad en el delito de tráfico de menores depende de lo que se considera el
tipo penal, según las modalidades y/o circunstancias.

Imputabilidad.
La imputabilidad es la capacidad psíquica de una persona de comprender la
conducta típica realizada. No pueden ser juzgados por el delito de tráfico de
menores aquellos que la ley señala como inimputables.

4.3.2. Núcleo del tipo

*CONSULTAR MAPAS CONCEPTUALES

4.3.3. Bien jurídico protegido

Es la cosa, estado, bien, valor tutelado por la norma jurídica.

En este caso, en el delito de tráfico de menores, el bien jurídico protegido será la


libertad personal de toda persona menor de edad.

4.3.4. Sujetos

Activo: El que realiza la conducta típica

En este delito es la persona que con consentimiento de un ascendiente que ejerza


la patria potestad o de quien tenga a su cargo la custodia de un menor, aunque
ésta no haya sido declarada, lo entregue ilegalmente a un tercero para su custodia
definitiva.

Pasivo: El que recibe el resultado de dicha conducta típica

En este delito sería cualquier persona menor de edad.


4.3.5. Culpabilidad

Una acción u omisión antijurídica debe ser culpable. El concepto de culpabilidad


se identifica con el de “reprochabilidad” de la conducta antijurídica, y la gravedad
estará determinada entonces por el grado en que dicha conducta sea susceptible
de ese reproche.

Decimos entonces que la culpabilidad es la reprochabilidad personal de la acción


u omisión antijurídica, en tanto y en cuanto, probado que una persona ha llevado a
cabo una conducta típica y antijurídica, sea factible el reproche a su autor de la
realización de dicha conducta, en las condiciones en que esta se ha desarrollado.

El análisis de la relación de la culpabilidad y el delito, es fundamental en el entorno


jurídico penal como elemento del delito, y cumple un rol relevante en la
determinación de la punibilidad.  

Este principio es uno de los más importantes del derecho penal moderno y
sostiene que:

“No hay pena sin culpabilidad y la medida de la pena, no puede superar la medida
de la culpabilidad”.

Este enfoque radica entonces en la capacidad del sujeto de actuar de un modo
diferente, fundamentándose entonces la culpabilidad en dicho criterio. Esto implica
basar la determinación del reproche de la conducta, en la libertad de la voluntad.
(Esta afirmación no debe tomarse como una regla ya que hay situaciones en el
derecho donde no hay culpabilidad aunque la conducta pueda haberse evitado).

La determinación de la culpabilidad desde un punto de vista práctico, conlleva la


realización de una serie de “juicios”, encaminados a valorar la capacidad del sujeto
de actuar de un modo distinto, y por eso orientados a determinar:
 La imputabilidad del sujeto: analizando la concurrencia o ausencia de causas de
inimputabilidad.
 La conciencia de antijuridicidad: donde se sustancian los problemas del error de
prohibición o la antijuridicidad.
 La exigibilidad de la conducta: análisis de las causas de inexigibilidad.

Este proceso está dirigido finalmente hacia la determinación de la idoneidad de


imponer una consecuencia jurídica al autor de la conducta antijurídica, y
establecer la medida de la misma, contando con sus posibles
causas atenuantes y agravantes.

En el caso del delito de tráfico de menores podemos hallar a la culpabilidad como


dolosa, un dolo directo.

4.3.6. Requisitos de procedibilidad

Este delito se puede perseguir por querella, denuncia o de oficio según las
circunstancias.

4.3.7. Nexo causal

El nexo causal es la relación existente entre la acción determinante del daño o la


omisión de la acción determinante del daño y el daño propiamente dicho, es decir,
una relación de causa-efecto. En el tráfico de menores podemos encontrarlo como
cualquier acción que realiza el sujeto activo hacia el sujeto pasivo que produce un
resultado, siendo un efecto directo la afectación a la libertad personal de una
persona menor de edad.

4.3.8. Reprochabilidad, atenuantes, agravantes y excluyentes


Atenuante es la circunstancia, reconocida legalmente, que modifica
la responsabilidad criminal ante un delito cometido. Deriva del comportamiento de
quien interviene en un hecho delictivo, en cuanto a su ejecución o resultado.

Su efecto es la disminución de la pena conforme a reglas jurídicas determinadas.


Las circunstancias que rodean la comisión de un delito contribuyen para poder
medir de forma adecuada la pena correspondiente.

La determinación de una pena no se agota en las características que fundamentan


cada delito, sino que pueden aparecer factores que incrementan su gravedad,
los agravantes, y otros que delimiten la misma, siendo los atenuantes uno de
estos aspectos modificativos.

Se denomina agravante a la circunstancia o situación que afecta la ejecución


material de un delito, así como también a las situaciones personales del
delincuente y que provocan un aumento de la responsabilidad penal.

Las agravantes provocan un incremento cuantitativo de la pena. Se produce este


aumento al existir una mayor represión penal en la conducta del delincuente ante
las circunstancias del delito típico, o una mayor injusticia ante los aspectos
objetivos del delito.

Una atenuante en el delito de tráfico de menores podría ser que no se obtenga


ningún beneficio económico al entregar al menor de edad.

Una agravante en el delito de tráfico de menores podría ser que el menor de edad
sea trasladado fuera del territorio de la entidad federativa correspondiente.

En cuanto a las causas de exclusión existen:

- Causas de atipicidad (que la conducta no encuadre con todos y cada uno


de los elementos del tipo).
- Causas de justificación (que por cierta circunstancia se pueda justificar el
sujeto activo de haber realizado la acción).
- Causas de inculpabilidad (que por las circunstancias no se pueda presumir
al sujeto activo como culpable).

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