Señores:
Mesa directiva y ponentes Reforma laboral
COMISIÓN SÉPTIMA
Cámara de Representantes
E.S.D
Asunto: PROPOSICIÓN dentro del Proyecto de ley No. 367 2023 Cámara.
Solicitamos se ponga a consideración dentro del primer debate del proyecto de Ley No. 367 de 2023
Cámara “Por medio de la cual se adopta una reforma laboral para el trabajo digno y decente en Colombia y
se modifican parcialmente el Código Sustantivo del Trabajo, ley 50 de 1990, la ley 789 de 2002 y otras
normas laborales, la siguiente proposición.
PROPOSICIÓN: MODIFÍQUESE EL ARTÍCULO 29 DEL PROYECTO DE LEY ASÍ:
ARTÍCULO 29: Adiciónese el Capítulo VII al título III al Código Sustantivo del Trabajo que quedará así:
CAPÍTULO VII
TRABAJO AGROPECUARIO Y FAMILIAR
ARTICULO 103A. CONTRATO AGROPECUARIO. Hay contrato de trabajo agropecuario cuando el
trabajador o trabajadora labora en la ejecución de tareas propias de la actividad agropecuaria en toda la
cadena de producción primaria, sin perjuicio de su reconocimiento como persona campesina; comprenderá
aquellas actividades permanentes, transitorias, estacionales en virtud de los ciclos productivos o de
temporada, continuas o discontinuas.
Parágrafo 1. La ejecución de tareas propias de la actividad agropecuaria en toda la cadena de producción
primaria presumirá que se trata de un contrato de trabajo agropecuario.
Parágrafo 2. Se entenderá por actividad agropecuaria toda actividad encaminada a la obtención de frutos o
productos primarios a través de la realización de tareas pecuarias, agrícolas, forestales, hortícolas,
acuícolas, apícolas u otras semejantes, siempre que estos no hayan sido sometidos a ningún tipo de
proceso industrial, en tanto se desarrollen en ámbitos rurales. Quedan expresamente excluidas las
actividades de empaque, reempaque, transporte, exposición, venta o transformación a través de cualquier
proceso que modifique su estado natural.
Parágrafo 3. El empleador agropecuario es la persona natural o jurídica que contrata personas naturales
para el desarrollo de actividades pecuarias, agrícolas, forestales, hortícolas, acuícolas, apícolas u otras
semejantes, de manera subordinada y a cambio de una remuneración.
Parágrafo 4. Si las actividades realizadas para este contrato se mantienen por más de 27 de semanas
continuas para el mismo empleador, se entenderá estipulado con este a tiempo indefinido, en los términos
de este Código.
Parágrafo 5. El trabajador y trabajadora agropecuaria que labore en actividades estacionales o de
temporada, cíclicas o periódicas, tendrá derecho preferente para volver a ser contratado en la siguiente
temporada o estación, siempre y cuando el trabajador o trabajadora haya realizado sus labores conforme a
las necesidades del servicio y que el mismo sea requerido.
Parágrafo 6. Este contrato no aplica para las empresas agroindustriales , con ánimo de lucro, a quienes les
aplican las normas generales de este Código.
ARTICULO 103B. CONTRATO FAMILIAR. Hay contrato de trabajo familiar cuando el trabajador o
trabajadora labora, con o sin remuneración, en la ejecución de actividades de unidades o microempresas
familiares, de la economía popular, comunitaria, o campesina, con el propósito de generar ingresos o
producir bienes o servicios para la supervivencia familiar.
En primera oportunidad, es importante acotar que esta nueva tipología contractual es un contrato de
trabajo, sin embargo, se recuerda que la genesis del mismo es porque una persona se obliga a prestar
servicios a favor de otra y bajo la dependencia de ésta, mediante el pago de una remuneración. La
finalidad de la prestación de servicios es la obtención del salario, que en la generalidad de los casos
constituye el sustento de aquél.
En ese entendido, el código sustantivo laboral en ningún escenario establece que el trabajo se presume
gratuito, verbigracia, que se ejerce una labor y por la misma no se perciba remuneración.
Ahora bien, en el contexto puesto de presente relacionado con que si la colaboración de integrantes de una
familia en un emprendimiento común, por ejemplo en la planificación de un negocio de ventas de comidas
donde el padre como titular debe amparar las situaciones de prestación de servicio como un contrato
laboral denominado “contrato familiar”, situación que contrasta abiertamente con la causa de colaboración
en mancomunidad propia de los grupos familiares como causa eficiente encaminada a la obtención de
recursos económicos que garanticen sus subsistencia.
Ahora bien, al respecto resulta oportuno citar lo señalado por el tratadista Antonio Vázquez Vialard en su
Tratado de Derecho del Trabajo, quien frente al tema objeto de análisis afirma lo siguiente:
“ (…) La doctrina indicó otros casos de trabajo familiar, entre hijos mayores y padres, o entre
hermanos, cuando estas personas conviven en el mismo hogar, forman parte de una misma
comunidad familiar y el resultado del trabajo integra un mismo patrimonio que la sostiene. Se ha
señalado que en estos supuestos no se configura una relación de trabajo pues no se trabaja para
un tercero sino para una comunidad de la que se participa. La tarea sería un aporte a una sociedad,
regular o de hecho, constituida por los miembros de una familia, que excluye a la relación laboral”.
Desde ese punto de vista conceptual, doctrinantes a nivel internacional rechazan la idea de reglamentar
los escenarios familiares en el marco del derecho del trabajo, pues ello rompe la esencia del trabajo
mancomunado en familia.
Parágrafo 1. La ejecución de tareas propias de las actividades y unidades familiares en las esferas de la
producción, transformación, intercambio o comercialización de bienes, servicios o medios de vida,
presumirá que se trata de un contrato de trabajo familiar.
Bajo el escenario de lo expuesto, donde desde el concepto de familia no tiene relación alguna con las
vertientes del derecho laboral, tampoco se podría generar una presunción de naturaleza legal respecto de
la esencia de un contrato de trabajo familiar, pues esto, desconocería la esencia de las labores ejecutadas
en núcleos familiares las cuales están enfocadas a la subsistencia de la familia.
En ese sentido, desde un enfoque jurídico la creación de una presunción legal en un contrato de trabajo
familiar no tendría razón de ser, en tanto, equivaldría a cambiar la concepción de padres de familia a
empleadores lo cual controvierte la razón de ser del núcleo familiar.
Concomitante a ello, desde un escenario netamente jurídico la creación de una presunción legal
equivaldría a desconocer que el código sustantivo laboral ya establece la misma en el artículo 23 del
Código Sustantivo Laboral, pero ante todo va en contraste con en que la esencia del trabajo va
encaminada a la obtención de unas utilidades lo cual no existe en los contextos familiares donde se busca
la obtención de unos bienes pero los beneficios o perdidas no son a titulo personal sino que enfocan en un
fondo común propio del entorno familiar.
En ese sentido, la razón eficiente por la cual resultaría inviable establecerla es que en los entornos
familiares existe ausencia de un elemento sine quanon de toda relación de trabajo subsumida en un
contrato laboral como lo es la AJENIDAD, en tanto, quienes ejercen algún tipo de labor en los contextos
familiares lo hacen con intereses comunes y los resultados o frutos de ese trabajo van a un mismo
patrimonio. Por tal motivo, al ir los bienes derivados de la prestación del servicio a un patrimonio común
encaminado para satisfacer las necesidades del grupo, en consecuencia resulta desproporcionado crear
una presunción de laboralidad en escenarios de unidades familiares.
Parágrafo 2. Se entenderá por actividad familiar toda actividad realizada en unidades familiares de la
economía popular, comunitaria o campesina, encaminada a la obtención de medios para la subsistencia o
la reproducción de la vida en familia.
Frente a este item, de la misma definición se puede afirmar que los bienes producto de actividad realidad
por la unidad familiar va encaminado a un fondo común con la finalidad de velar por la subsistencia de todo
el núcleo familiar, es decir, como ya se comentó con anterioridad ante la ausencia del elemento de la
ajenidad no es viable que el concepto de referencia aplique en los contextos del derecho del trabajo.
Ahora bien, tratadistas como Manuel Alonso Olea y María Emilia Casas en su obra denominada “ Derecho
del Trabajo” profundizan sobre el concepto del trabajo familiar en los siguientes términos:
“(…) tendrá una rentabilidad o productividad social, sirviendo para satisfacer las necesidades de la
comunidad a través de los complejos procesos de intercambio de una sociedad montada, como las
contemporáneas”
De esa manera, la actividad productiva desempeñada por miembros de una unidad familiar a pesar de que
en la misma se presenten siento rango de jerarquía tiene como fin ulterior la prestación de servicios en pro
de la comunidad, es decir, el bienestar económico de cada uno de los miembros influye en el de los demás.
Parágrafo 3. El empleador familiar es la persona natural o unidad familiar que vincula a miembros de su
propia familia o de otra familia cercana por nexos comunitarios, para el desarrollo de actividades de
producción, transformación, intercambio, prestación de servicios u otras semejantes, de manera
subordinada o no, a cambio de retribución, trabajo, bienes o servicios.
Parágrafo 4. En ningún caso la retribución en dinero o en especie al trabajador familiar será inferior al
equivalente a un salario mínimo diario o mensual legal vigente, según sea el caso. El trabajo que exceda
las 8 horas diarias o las 42 horas semanales no estará incluido dentro de esa retribución. El trabajador o
trabajadora disfrutará de vacaciones, las cuales podrán ser vacaciones familiares.
Parágrafo 5. El empleador familiar tiene la obligación de verificar o garantizar que los trabajadores
familiares que vincule estén afiliados o adscritos al sistema de seguridad social en salud. También tiene la
responsabilidad de verificar o garantizar que los trabajadores que vincule tengan protección de riesgos
laborales, y coticen para pensión o a programas alternativos a pensión como BEPS u otros que determine
el gobierno nacional.
Parágrafo 6. El Estado colombiano y el gobierno nacional brindaran alternativas y garantías para la
seguridad social de los trabajadores y trabajadora familiares, de la economía popular, campesina y
comunitaria.
Resulta inviable lo establecido en este parágrafo, en tanto, la proposición va encaminada a la creación de
una nueva tipología contractual de naturaleza especial, donde se cambie la concepción de padres de
familia a empleadores, pero se insiste en que sea el Gobierno Nacional quien subsidie la afiliación de la
seguridad social, lo cual va en contravía de la misma propuesta planteada.
Al respecto, para efectos ilustrativos resulta importante citar lo lo normado por el artículo 17 de la Ley 100
de 1993, modificada por el artículo 4 de la Ley 797 de 2003, veamos:
“Artículo 4 - El artículo 17 de la Ley 100 de 1993 quedará así:
“Artículo 17. Obligatoriedad de las Cotizaciones. Durante la vigencia de la relación laboral y del
contrato de prestación de servicios, deberán efectuarse cotizaciones obligatorias a los regímenes
del sistema general de pensiones por parte de los afiliados, los empleadores y contratistas con base
en el salario o ingresos por prestación de servicios que aquellos devenguen.
La obligación de cotizar cesa al momento en que el afiliado reúna los requisitos para acceder a la
pensión mínima de vejez, o cuando el afiliado se pensione por invalidez o anticipadamente.
Lo anterior sin perjuicio de los aportes voluntarios que decida continuar efectuando el afiliado o el
empleador en los dos regímenes.” (resaltado fuera de texto
Así mismo, el artículo 161 de la Ley 100 de 1993, Por la cual se crea el sistema de seguridad social integral
y se dictan otras disposiciones, señala los deberes de los Empleadores entre los cuales se destaca el
numeral primero de la disposición, que prevé la obligación de inscribir al Trabajador en una Empresa
Promotora de Salud cuando exista una vinculación laboral, norma que a la letra dice en su parte pertinente:
“Artículo 161- Deberes de los empleadores. Como integrantes del sistema general de seguridad
social en salud, los empleadores, cualquiera que sea la entidad o institución en nombre de la cual
vinculen a los trabajadores, deberán:
1. Inscribir en alguna entidad promotora de salud a todas las personas que tengan alguna
vinculación laboral, sea ésta, verbal o escrita, temporal o permanente. La afiliación colectiva en
ningún caso podrá coartar la libertad de elección del trabajador sobre la entidad promotora de salud
a la cual prefiera afiliarse, de conformidad con el reglamento …” (resaltado fuera de texto)
Lo expuesto, denota que toda relación de trabajo general o de naturaleza especial si o si debe conllevar
consigo una serie de obligaciones para los empleadores, que para el caso de análisis sería el empleador
familiar.
Así las cosas, lo expuesto en el parágrafo va en contravía de la esencia de lo que es una relación de
trabajo, estando en presencia de una dicotomía, pues se procura regular a nivel laboral la esencia del
núcleo familiar, pero a su vez se pretende conminar al Estado a generar una serie de aporte a seguridad
social, lo cual deja entrever la falta de viabilidad de la propuesta desde un punto de vista material.