PIE ZAMBO
CONCEPTO:
El pie zambo o equinovaro es aquel que no se apoya en el suelo de forma normal. En este tipo de
malformación, el pie aparece flexionado hacia un lado (hacia dentro y/o hacia abajo). Puede manifestarse en
uno o ambos pies (hay un 50% de probabilidades para cada una de esas opciones).
Se trata de una deformidad congénita, es decir, está presente desde el momento del nacimiento. Aunque el
término zambo puede aplicarse en teoría a cualquier deformidad del pie, en la práctica se usa para definir la
malformación que asocia las siguientes deformidades: equino, varo, aducto, cavo y rotación interna de la
tibia. Esta deformación del pie ocurre cuando los tendones y ligamentos tensos impiden que el pie se estire
hasta alcanzar la posición correcta.
EMBRIOLOGÍA:
Detención del desarrollo: Se produce si algún factor patógeno detiene el desarrollo del pie entre la 8ª y 10ª
semana de
vida, momento en el cual el pie del feto es fisiológicamente equinovaro y aún no ha sufrido la torsión
necesaria.
6 semanas (15mm): pie alineado
7 semanas (30mm= f. peroneal)
9 semanas (50mm = f. tibial) discreto equinovaro
TIPOS:
El pie zambo puede ir desde un grado leve y flexible a grave y rígido.
Pie zambo postural: es un tipo flexible de esta deformación.
Pie zambo genético o idiopático: son los casos más rígidos y graves.
Pie zambo relacionado con alteraciones neurológicas: entre estas alteraciones destacan la
artrogriposis y la mielomeningocele.
DIAGNÓSTICO:
El pie zambo es fácilmente diagnosticable por el especialista a través de la examinación de la morfología del
pie.
En primer lugar, se realizará una exploración general del recién nacido que permitirá diferenciar el pie
equinovaro idiopático del neuromuscular, y descartar la presencia de malformaciones congénitas asociadas.
Seguidamente, se determinará el grado de irreductibilidad del pie mediante una exploración de los
componentes de deformidad y el grado de rigidez. Por último, se valorará la significancia de los pliegues
cutáneos.
TRATAMIENTOS:
Tratamiento Ortopodológico: Realización de estiramientos suaves y la colocación de férulas que
mejorarán de forma paulatina la posición del pie. Por lo general, son necesarias de cinco a diez férulas y la
última de ellas se mantendrá durante tres semanas. Cuando la posición del pie esté corregida, el niño tendrá
que utilizar un dispositivo ortopédico especial durante aproximadamente tres meses.
Intervención Quirúrgica: La intervención se inicia con una o dos incisiones en la piel, por lo general, en la
parte posterior del pie y alrededor de la parte interna. A través de estos cortes, el cirujano alargará o acortará
el tendón del pie del paciente; en el caso de los niños de edad más avanzada o cuyo caso revista mayor
complejidad, puede ser necesario cortar algo de hueso. En ocasiones, se colocan clavos en el pie.