Yerma (símbolo)
El nombre de la protagonista, que es también el nombre de la obra, tiene un significado
simbólico que concentra todo el conflicto de la tragedia. “Yermo” es un terreno al que le
falta cultivo o que no se puede cultivar. Yerma, del mismo modo, es una mujer que no
puede cultivar (concebir) un hijo dentro suyo, porque le falta agua –pasión por su
marido– o porque es infértil.
El agua y la sequía (símbolo)
En Yerma el agua significa fertilidad. Cuanto mayor sea el caudal y el fluir del agua,
mayor es la posibilidad de procrear y tener hijos. Por el contrario, la falta de agua y la
sequía son indicios de la esterilidad de personajes como Yerma y Juan. Víctor, que tiene
una voz “pujante como el agua”, y la Vieja Pagana, a quien los hijos le llegan “como el
agua”, son personajes fértiles. Juan, en cambio, debe cuidar la poca agua que tiene, y
Yerma menciona en más de una ocasión que tiene sed. Asimismo, a las mujeres casadas
que no pueden tener hijos se les dice que son mujeres de “vientre seco”.
Cantar, hablar, callar (motivo)
Otra forma de representar el deseo y la fertilidad en el drama es a través de las acciones
de los personajes que tienen que ver con cantar, hablar y callar, así como también con
escuchar o no querer oír. El canto se relaciona con el acto sexual y con la procreación,
puesto que Yerma dice que las mujeres cantan cuando están en las camas con sus
maridos, y lo mismo dice la Vieja Pagana, que para tener hijos se puso a cantar. Víctor,
que representa en el drama la posibilidad de tener hijos, es un hombre a quien Yerma
escucha cantar. Hablar también se relaciona con el deseo. Las lavanderas conversan
diciendo que se los vio a Yerma y a Víctor hablando, y por eso sospechan. También
María dice que su marido le habló al oído en la noche de bodas, sintiendo que su hijo le
entró por el oído. Juan y Yerma, en cambio, tienen conversaciones en las que uno le
pide al otro que calle, o no quieren oír lo que el otro tiene para decir. La falta de deseo
se expresa también en los silencios, en la falta de diálogo.
El niño ausente (motivo)
El hijo que Yerma desea aparece en el drama como un fantasma o una ensoñación que
la protagonista imagina. Yerma le canta una canción de cuna al niño que todavía no
tiene, también lo oye llorar y, hacia el final, cree haberlo asesinado. De esta manera, el
niño ausente se hace presente como motivo que representa la obsesión de Yerma por la
maternidad, y su aparición imaginaria da indicios de que Yerma se acerca a la locura.
La romería (alegoría)
El ritual de la romería del último cuadro pone en acto una representación alegórica del
acto sexual entre una mujer casada “seca” y un varón fértil, que le traerá los hijos que
no puede tener dentro del matrimonio. Se presenta como una romería profana y
subversiva, porque sugiere cometer un pecado, el del adulterio. El ritual simboliza la
última alternativa de Yerma para quedar embarazada, la que le ofrece la Vieja Pagana al
proponerle que se escape con su hijo. Pero Yerma no aceptará esta salida que mancharía
para siempre su honra
“El deseo de ser madre de Yerma es tan grande que se convierte en una
obsesión”. Justificar esta afirmación analizando diferentes momentos de la obra.
Cuando comienza la obra nos enteramos de que Yerma lleva más de dos años de casada
esperando sin suerte quedar embarazada. El primer indicio de que su deseo se ha
convertido en una obsesión aparece en el primer cuadro, cuando la vemos a Yerma
cantándole una canción de cuna al hijo que todavía no tiene. La figura del niño ausente
que Yerma anhela vuelve a aparecer en el siguiente cuadro, cuando Yerma cree
escuchar el llanto de un niño en el campo, mientras charla con Víctor, quien no oye
nada. Más adelante, en la casa de Dolores, Yerma describe a este niño como un
“fantasma” (p.68) que le oprime el corazón y que no le deja pensar en otra cosa, por eso
le dice a la vieja que preferiría el dolor de un hijo que la odie y la haga sufrir, que llorar
por un hijo que no tiene. Por último, cuando Juan le confirma que nunca querrá tener
hijos con ella, Yerma será conducida por su obsesión a estrangular a su marido. En el
final, el anhelo de Yerma de ser madre la acerca a la locura, mientras exclama
enajenada que ha matado a su propio hijo.
2
¿Cómo se relaciona el tema de la honra con el tema de las apariencias o el qué
dirán en Yerma? Desarrollar.
El tema de la honra juega un rol fundamental en cómo los personajes actúan y se
conducen en función de preservar la reputación que tienen en la sociedad. En el teatro
de Lorca, dicha reputación, que cada persona debe cuidar por su honor individual y el
de su casta, tiene que ver con respetar los votos matrimoniales de fidelidad y con
cumplir con los roles de género asignados por un entorno rural y conservador, que busca
que los hombres cuiden la propiedad fuera de casa, y que las mujeres permanezcan en el
ámbito de lo privado, abocadas al cuidado de los hijos y del hogar. Yerma cree que con
no serle infiel a Juan es suficiente para tener la honra limpia, pero su marido sabe que
para el qué dirán lo más importante es conservar las apariencias, cosa que Yerma
descuida cuando sale del hogar consiguiendo que su entorno sospeche de su conducta,
lo que en efecto sucede cuando las lavanderas empiezan a charlar sobre ella y Juan y sus
problemas maritales. El qué dirán puede manchar la honra de su familia solo por las
apariencias, aunque Yerma no haya hecho nada malo.
3
¿En qué sentido Víctor se presenta en la obra como opuesto a Juan? Comparar y
contrastar ambos personajes.
En la obra, el personaje de Víctor representa la fertilidad que Yerma pudo haber
conseguido si se hubiera casado con él en vez de con Juan. Con Víctor, Yerma ha
sentido ese temblor del que le habla la Vieja Pagana y que tiene que ver con el deseo
necesario para concebir, deseo que no le despierta su marido. En el primer cuadro,
Yerma le dice a Juan que lo ve “cada día más triste, más enjuto” (p.32) y más adelante
lo describe como un hombre con la “cintura fría” (p.69). Víctor, en cambio, se presenta
en el drama como una persona alegre y con una voz cantora pujante como “un chorro de
agua” (p.45). Frente al carácter seco de Juan, Víctor tiene la vitalidad y el calor que
Yerma necesita. Asimismo, mientras en sus conversaciones Yerma y Juan se piden
silencio, a Víctor se lo ve cantar, y el canto en el drama tiene que ver con el acto de
procreación. De esta manera, Víctor aparece en el drama como el opuesto de Juan, que
sería una alternativa posible para Yerma si la honra no le prohibiese abandonar a su
marido.
4
Explicar el título de la obra y su relación con la simbología del agua y de la sequía.
“Yermo” es un terreno no cultivado o que no es fértil para cultivar. En el mundo rural al
que pertenecen los personajes de la obra, las imágenes naturales sirven como puntos de
referencia para comprender la realidad, por lo que un campo sin cultivo se relaciona con
una vida insatisfecha a la que le falta dar frutos, y para las mujeres del campo dar frutos
es tener hijos. Yerma lleva en su nombre su condición infértil, que en el drama tiene
más que ver con una falta de pasión o de deseo que con un problema biológico.
Siguiendo las analogías naturales, el deseo y la falta de deseo aparecen representadas a
través del agua y de la sequía. Yerma se describe a sí misma como un “campo seco”
(p.80) y dice que tiene sed, aludiendo a la sequía que la caracteriza y a la necesidad de
agua para quedar embarazada. Otra palabra que la caracteriza, y que para Yerma mejor
la define, es la de ser una mujer “marchita” (p.80), como una flor que ha perdido su
vigor y que está muriendo por falta de agua. Yerma siente que su destino es permanecer
para siempre infértil, sin nunca tener hijos. De esta manera, el título de la obra confirma
el sino trágico de la protagonista, tomando el nombre que reafirma su condición de
“casada seca” (p.53).
5
¿Por qué Yerma fue considerada una obra inmoral por algunos espectadores de la
época?
Si bien el entorno social de Federico García Lorca no coincidía exactamente con el
mundo rural de sus obras –que se inspiraban más en sus recuerdos de la infancia–, en la
España cercana a la Guerra Civil existían grupos conservadores y fascistas que veían
con malos ojos las obras que cuestionaban las viejas costumbres y los roles establecidos
por la sociedad patriarcal. Yerma es una obra que propone una crítica a los mandatos
sociales al mostrarnos personajes que viven como una cuestión fatal del destino el no
poder ir en contra de lo establecido. Asimismo, la presencia de personajes que sí se
animan a cuestionar la importancia de la honra o de seguir los roles asignados al hombre
y a la mujer, como la Vieja Pagana y la Muchacha 2ª, también pone de manifiesto el
carácter subversivo del drama. El momento más transgresor de la obra sucede en el
último cuadro, cuando los cantos de la romería aluden a que las mujeres casadas tengan
relaciones sexuales fuera del matrimonio para quedar embarazadas. De esta manera, el
ritual que pertenece a la liturgia cristiana se ve profanado por alusiones a cometer el
pecado del adulterio.