Panthera Onca
Panthera Onca
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Estado de conservación
Taxonomía
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Carnivora
Suborden: Feliformia
Familia:Felidae
Subfamilia: Pantherinae
Género: Panthera
(Linnaeus, 1758)
Distribución
Distribución de Panthera onca. En rosa las zonas donde se ha extinguido, en rojo las zonas
donde perdura.[2]
Distribución de Panthera onca. En rosa las zonas donde se ha extinguido, en rojo las zonas
donde perdura.2
Subespecies
P. onca arizonensis †
P. onca augusta †
P. onca centralis
P. onca goldmani
P. onca hernandesii
P. onca mesembrina †
P. onca onca
P. onca palustris
P. onca paraguensis
P. onca peruviana
P. onca veraecruscis
Panthera onca está calificado en la Lista Roja de la UICN como «especie casi amenazada» y su
número está en declive.1 Entre los factores que lo amenazan se incluyen la pérdida y la
fragmentación de su hábitat. A pesar de que el comercio internacional de ejemplares de esta
especie o sus partes está prohibido,8 este félido muere con frecuencia a mano de los
humanos, especialmente en conflictos con ganaderos. Aunque reducida, su distribución
geográfica continúa siendo amplia, existiendo aún 34 subpoblaciones a lo largo del
continente.9 A lo largo de la historia, esta distribución le otorgó un lugar prominente en la
mitología de numerosas culturas indígenas americanas, como los mayas y los aztecas.
En sus zonas nativas recibe diferentes denominaciones en español como jaguar, yaguar,
yaguareté,N 1 otorongo, jaguarete, tigre o tigre americano. Los mexicas lo llamaban ocelotl,
aunque también utilizaban este nombre para el ocelote (Leopardus pardalis), y podrían
referirse a él como tlatlauhquiocélotl.101112 En gran parte de Hispanoamérica desde la
llegada de los españoles es común llamar a este animal «tigre» aunque es remoto el parecido
con el tigre asiático (Panthera tigris) del cual procede el apelativo. En las zonas de países de
habla castellana que están próximas a la frontera con Brasil, se emplea también la
denominación brasileña en portugués: onça-pintada. En cuanto a las lenguas aborígenes
americanas, en maya se le llama balam,13 en mapuche es llamado nawel,14 en quechua
uturunku o unqa y en bribri namú.15
Yaguar y yaguareté provienen del guaraní yaguar 'fiera', y eté 'verdadero', y probablemente
llegó al español por conducto del portugués o del francés, lo cual explica la desvirtuación hacia
la forma con j: jaguar.16 El origen del nombre se ha supuesto como procedente de yaguá-eté,
que significaría «fiera de verdad» o «auténtica fiera»; en efecto, antes de 1492 los guaraníes
utilizaban la palabra yaguá para referirse a los distintos carnívoros o «fieras», pero ante la
presencia de los feroces perros de combate traídos por los europeos el término guaraní yaguá
pasó a significar solo 'perro' (actualmente se aplica este término en guaraní a cualquier
perro),17 mientras que Panthera onca era el yaguá-eté, es decir: la fiera o animal feroz por
antonomasia, siendo la más peligrosa de todas las que los integrantes de esa etnia conocían y
a quien más temían. De allí surgió la denominación yaguareté, usada especialmente en los
países del área guaranítica: Argentina y Paraguay, y de modo abreviado, yaguar, o por error en
la pronunciación sobre textos no en castellano: jaguar con «j».
Onca proviene del portugués onça, con la cedilla sustituida por razones tipográficas, aunque en
España se usa más habitualmente para la onza o leopardo de las nieves (Panthera uncia) y en
Latinoamérica para el gato onza u ocelote. Deriva del latín lyncis, lince,20 que perdió la letra
«L» al confundirse con el artículo definido (italiano lonza, francés antiguo l'once).21
Taxonomía
Pantherinae
Panthera
Panthera onca
Subespecies
Aunque se han reconocido numerosas subespecies de Panthera onca, investigaciones
recientes apuntan a que solo hay tres.
P. onca hernandesii.
La última descripción taxonómica de las subespecies de Panthera onca fue realizada por
Pocock en 1939. Basándose en los orígenes geográficos y la morfología craneal, reconoció
ocho subespecies, aunque no disponía de suficientes especímenes como para evaluarlas de
manera crítica, y mostró sus dudas sobre el estatus de algunas de ellas. Sin embargo la división
en subespecies de Pocock todavía se utiliza habitualmente en descripciones generales de este
félido.29
P. onca onca (Lineo, 1758): entre las cuencas del río Orinoco y el Amazonas.
P. onca paraguensis (Hollister, 1914), sur de Brasil hasta la Pampa central de Argentina,
incluyendo además a Paraguay y parte de Uruguay.
P. onca peruviana (de Blainville, 1843), bosque tropical de Tumbes (costa) Perú y Ecuador.
Panthera onca cuenta con dos subespecies extintas: Panthera onca augusta y Panthera onca
mesembrina,3334 ambas del Pleistoceno, habitaban América desde la Patagonia (incluido
Chile) hasta Estados Unidos, a estas dos subespecies se une Panthera onca arizonensis que fue
erradicada en tiempos modernos.
Evaluaciones posteriores sugieren que solo se tendrían que reconocer tres subespecies: P.
onca onca, P. onca hernandesii y P. onca paraguensis,30 y estudios recientes tampoco han
conseguido encontrar pruebas que sustenten subespecies claramente definidas, y ya no las
reconocen.35 Larson (1997) estudió la variación morfológica en Panthera onca y demostró que
hay una variación clinal norte-sur, pero también que la diferenciación dentro de las presuntas
subespecies es mayor que la que hay entre ellas, y que por lo tanto no apoya una división en
subespecies.36 Un estudio genético de Eizirik y otros colaboradores en 2001 confirmó la
ausencia de una estructura geográfica de subespecie clara, a pesar de que encontraron que las
grandes barreras geográficas, como por ejemplo el río Amazonas, limitaban el intercambio de
genes entre las diferentes poblaciones.28 Un detallado estudio realizado posteriormente
también mostró un flujo genético entre subespecies y una heterogeneidad relativamente
baja.37
Biología y comportamiento
Descripción
La estructura corta y robusta de sus miembros hace que sea muy hábil a la hora de escalar,
arrastrarse y nadar.41 La cabeza es robusta y la mandíbula extremamente potente; se ha
sugerido que posee el mordisco más potente de todos los félidos y el segundo más potente de
todos los mamíferos (tras la hiena manchada); esta potencia es una adaptación que le permite
incluso perforar caparazones de tortugas.6 Un estudio comparativo de la potencia de mordisco
ajustado según la medida corporal lo situó como el primero de los félidos, junto con la pantera
nebulosa, y por delante del león y el tigre.46
Un ejemplar adulto puede arrastrar 8 metros un toro de 360 kilogramos entre sus mandíbulas
y pulverizar los huesos más duros,47 o arrastrar a una tortuga de mar de 34 kg a lo largo de
más de 90 m en la profundidad de un bosque.38 Puede cazar animales salvajes que pesan
hasta 300 kg en el interior de una selva densa y su físico corto y robusto es una adaptación a
sus presas y ambiente.
La base de su pelaje suele ser de un color entre amarillo pálido y castaño rojizo.38 La piel está
cubierta de unas manchas en forma de rosa para camuflarse en su hábitat selvático. Las
manchas pueden variar en la piel de un mismo animal y entre diferentes ejemplares: las
rosetas pueden incluir una o más manchas y la forma de las manchas varía. Las de la cabeza y
el cuello son generalmente sólidas, igual que las de la cola, donde se pueden unir para formar
una banda. La región ventral, el cuello y la superficie exterior de las patas y los flancos
inferiores son blancos.41
Aunque es muy semejante físicamente al leopardo (Panthera pardus), Panthera onca es más
robusto y pesado y se pueden distinguir por sus manchas: las rosetas en la piel de este último
son más grandes, menores en número, suelen ser más oscuras y tienen líneas más gruesas y
manchas pequeñas en el centro, que el leopardo no tiene. También tiene una cabeza más
redondeada y unas patas más cortas y robustas que el leopardo.50
Las hembras alcanzan la madurez sexual aproximadamente entre los 12 y 24 meses de edad y
los machos entre los 24 y 36 meses.38 Se cree que en estado salvaje se aparean durante todo
el año, aunque el número de nacimientos se incrementa durante la estación lluviosa, cuando
las presas son más abundantes.51 Investigaciones realizadas con machos en cautividad apoya
la hipótesis de que se emparejan durante todo el año, sin variaciones estacionales en las
características del semen y la calidad eyaculatoria; también se ha observado un éxito
reproductivo reducido en cautividad.52 El celo de la hembra dura 6-17 días de un ciclo
completo de 37 días; las hembras indican que son fértiles con marcas odoríferas urinarias y
una mayor vocalización.51 Durante el cortejo ambos sexos cubren un territorio más amplio del
habitual.
Las parejas se separan después del coito y las hembras se encargan del cuidado de los
cachorros. El periodo de gestación dura entre 93 y 105 días; las hembras paren habitualmente
2 crías, aunque el número puede oscilar entre 1 y 4. La madre no tolera la presencia de machos
después del nacimiento de las crías, por el riesgo de canibalismo infantil; este comportamiento
también se observa en el tigre.53
Las crías nacen ciegas e indefensas y dependen por completo de su madre; empiezan a ver
después de dos semanas. Los cachorros son destetados a la edad de 3 meses, pero
permanecen en la madriguera donde han nacido hasta los 5 o 6 meses, momento en el que
empiezan a salir para acompañar a la madre cuando va de caza.3854 Permanecen en compañía
de la madre durante 1 o 2 años antes de abandonarla para establecer su propio territorio. Los
machos jóvenes son inicialmente nómadas, enfrentándose con ejemplares más viejos hasta
que consiguen hacerse con un territorio. Se estima que su longevidad típica en libertad es de
unos 11-12 años;38 en cautividad puede vivir hasta 25 años, habiéndose registrado incluso una
hembra que alcanzó los 32 años, lo que lo sitúa entre los félidos más longevos.4455
Comportamiento
Como los demás miembros del género Panthera, y a diferencia del resto de félidos, Panthera
onca es capaz de rugir, gracias a su alargada y especialmente adaptada laringe y su unión al
hueso hioides.5859 El macho ruge más fuerte, y lo hace habitualmente para advertir o disuadir
a posibles competidores por el territorio y las hembras; en estado salvaje se han observado
intensas competencias de rugidos entre individuos.60 Su rugido a menudo se asemeja a una
tos repetitiva; también pueden vocalizar maullidos y gruñidos.44 Se producen combates entre
machos por las hembras, pero son raros, y en estado salvaje se ha observado una tendencia a
evitar los enfrentamientos;57 cuando estos ocurren suelen ser conflictos territoriales: el
territorio de un macho puede abarcar el de dos o tres hembras, y no tolerará intrusiones de
otros machos adultos.53
Caza y dieta
Tiene un mordisco excepcionalmente potente, incluso en relación con otros grandes félidos, lo
que le permite perforar los caparazones de reptiles acorazados.
Jaguares comiendo un caimán en el Parque estatal Encontro das Águas en Mato Grosso, Brasil.
Al igual que el resto de los félidos, es un carnívoro estricto, esto es, que se alimenta
exclusivamente de carne.38 Es un cazador solitario y oportunista y su dieta abarca más de 80
especies diferentes.3045 Prefiere presas grandes, fundamentalmente mamíferos diurnos,
como capibaras, tapires, pecaríes y en ocasiones ciervos, pero también caza caimanes e incluso
anacondas adultas, aunque incluye entre sus presas prácticamente de todas las especies
pequeñas que pueda capturar, como ranas, agutíes, aves grandes, peces, puercoespines o
tortugas;30386162 un estudio llevado a cabo en la Reserva natural de Cockscomb de Belice
reveló que los ejemplares que vivían en la zona tenían una dieta compuesta principalmente
por armadillos y pacas.57 En algunas zonas, como Brasil y Venezuela, en su hábitat natural
también se cría ganado, por lo que algunos individuos pueden especializarse en la captura de
animales domésticos.42
Aunque utiliza la técnica de asestar un mordisco profundo en el cuello para provocar la asfixia
en sus presas, típica del género Panthera, prefiere un método de matar único entre los félidos
(especialmente con el capibara): muerde directamente los huesos temporales del cráneo entre
las orejas de las presas con sus colmillos, perforándolos hasta alcanzar el cerebro.63 Esta
técnica podría ser el resultado de una adaptación para abrir los caparazones de las tortugas:
después de las extinciones del Pleistoceno superior, los reptiles acorazados como las tortugas
se habrían convertido en la base de presas abundantes para el jaguar.4560 Una vez que rompe
el caparazón, simplemente mete la pata dentro y extrae la carne.53 El mordisco en el cráneo lo
utiliza con los mamíferos en particular; con reptiles como los caimanes, puede saltar sobre la
espalda de la presa e inmovilizarla partiéndole las vértebras cervicales. Con presas como los
perros, asestar un zarpazo para aplastarles el cráneo puede resultar suficiente.
Ecología
Distribución y hábitat
El jaguar puede vivir en una amplia variedad de hábitats boscosos o abiertos, y está
estrechamente asociado a la presencia de agua.
Panthera onca.
Hay constancia sobre la presencia de Panthera onca en el registro fósil desde hace 2 millones
de años,29 y ha sido un félido americano desde que atravesó el puente de Beringia durante el
Pleistoceno; el antepasado inmediato de los animales modernos es Panthera onca augusta,
que era de mayor tamaño que los existentes en la actualidad;3742 las pruebas fósiles
muestran ejemplares de Panthera onca de hasta 190 kg, mucho mayores que la media actual
de este animal.69
En el siglo xviii y hasta casi mediados de siglo xix, su área de distribución se extendía desde el
actual sur de los Estados Unidos hasta el actual sur de Argentina (el límite sur se encontraba
aproximadamente entre el río Negro y quizás muy esporádicamente el aún más austral Chubut
en lo que hoy es el norte de la Patagonia argentina); sin embargo, en toda esa inmensa
extensión latitudinal no habitó las zonas frías; especialmente no se le ha encontrado en zonas
frías de altas montañas.70 El jaguar sobrevivió en el norte de la Patagonia argentina y el
estrecho de Magallanes, Chile, hasta fines del siglo xix y se extirpó de la región centro-sur de
Chile durante el siglo xvii.71
Organizaciones ecologistas consideran que la finalización del muro fronterizo Estados Unidos-
México, tal como se propone actualmente, reducirá la viabilidad de cualquier población que se
encuentre actualmente en los Estados Unidos al disminuir el flujo génico con las poblaciones
mexicanas e impedirá cualquier expansión hacia el norte de la especie.79
El hábitat de P. onca incluye las selvas húmedas de Centro y Sudamérica, zonas húmedas
abiertas y de forma estacional inundadas, y praderas secas. De entre estos hábitats, prefiere el
bosque denso;45 este félido ha perdido terreno más rápidamente en las regiones más secas,
como la pampa argentina o las praderas áridas de México y el suroeste de los Estados Unidos;1
se considera que su distribución se han disminuido cerca de un 55 % en el último siglo.73
Puede vivir en bosques tropicales, subtropicales y caducifolios secos. Está estrechamente
relacionado con el agua y a menudo prefiere vivir al lado de ríos, pantanales y selvas densas
con mucha vegetación que le permiten asediar a sus presas. Se han encontrado ejemplares a
altitudes de hasta 3800 m.
Papel ecológico
También tiene efecto sobre otros depredadores. Panthera onca y el puma, el segundo mayor
félido de América, a menudo son simpátricos (especies relacionadas que comparten territorios
que se superponen) y a menudo se los ha estudiado conjuntamente. Allí donde se presenta la
simpatría, el puma es más pequeño de lo normal y más pequeño que los fenotipos locales de
Panthera onca. P. onca tiende a capturar las presas más grandes, y el puma piezas más
pequeñas, lo que redunda en un menor tamaño de este último.83 Sin embargo, esta situación
puede resultar ventajosa para el puma, pues su abanico de presas más amplio y su capacidad
de capturar presas más pequeñas, podría darle ventaja en entornos alterados por los
humanos;43 El puma tiene actualmente una distribución significativamente más amplia.
Conservación
Estado poblacional
0:25
Las poblaciones de este gran félido se encuentran actualmente en declive.72 El animal está
catalogado como especie casi amenazada por la Unión Internacional para la Conservación de la
Naturaleza (UICN),1 lo que quiere decir que podría estar amenazado de extinción en un futuro
próximo. La pérdida de parte de su ámbito de distribución, incluida su práctica eliminación de
sus áreas históricas en el norte, así como la creciente fragmentación de las zonas restantes, ha
contribuido a su estatus actual. Durante los años 1960 hubo un declive especialmente
significativo, con más de 15 000 pieles de esta especie extraídas de la Amazonia brasileña cada
año; gracias a la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies de Fauna y Flora
Salvaje Amenazadas (CITES) de 1973, se produjo una drástica disminución del comercio de
pieles.84 Un estudio detallado que se realizó bajo los auspicios de la Wildlife Conservation
Society (WCS) reveló que ha perdido el 37 % de su distribución histórica y se desconoce su
situación en un 17 % adicional; sin embargo, el estudio más reciente de sus situación
poblacional global indica una reducción del 55% de su ditribución en el último siglo, y de 34
subpoblaciones, 33 se consideran en alguna categoría de amenaza73. Un aspecto más
favorable fue que la probabilidad de supervivencia a largo plazo fue considerada elevada en un
70 % de la distribución actual, especialmente en la cuenca del Amazonas y las regiones
adyacentes del Gran Chaco y el Pantanal.2
Amenazas
Los principales problemas de conservación del jaguar tienen su origen en las actividades
humanas que generan un enorme impacto directo e indirecto en sus poblaciones. Entre las
amenazas más importantes para su conservación están la pérdida y fragmentación de hábitat.
El jaguar es una especie de gran tamaño y de amplia distribución, que requiere de grandes
extensiones para mantener poblaciones viables. En este sentido, las áreas naturales protegidas
son fundamentales para su conservación. Sin embargo, pocas áreas protegidas tienen la
superficie adecuada para mantener una población viable de jaguar a largo plazo, por lo que es
imprescindible contar con corredores u otras formas de manejo del paisaje adyacente. Por lo
tanto, los esfuerzos para la protección del jaguar requieren de la consolidación de las áreas
naturales protegidas ya existentes, de la creación de nuevas reservas y de la conservación del
jaguar en las grandes áreas no protegidas en las que se encuentra todavía a la especie, lo que
representa uno de los factores críticos dentro de los esquemas de su conservación. En
Latinoamérica, como en México, la depredación de animales domésticos, en especial bovinos,
causada por félidos silvestres, tiene como consecuencia acciones de control letal por parte de
ganaderos y criadores. Este control se lleva a cabo incluso dentro de áreas protegidas, aún en
ausencia de casos de depredación en la zona.97
El jaguar es considerado, por su relevancia ecológica y social, como una especie prioritaria para
la conservación en México de acuerdo a la normatividad en materia ambiental. La Ley General
de Vida Silvestre establece que las especies prioritarias para la conservación son aquellas que
determina la autoridad y que merecen atención especial por sus características, como ser
especies clave, emblemáticas, carismáticas y factibles de recuperación. Además, el jaguar se
encuentra incluido en la norma mexicana de especies en peligro (NOM.059 ECOL 2001) y su
cacería está vedada en el Diario Oficial de la Federación desde 1987. En los últimos años se ha
avanzado mucho en materia de conservación del jaguar en México.97Recientemente se estimó
un aumento poblacional entre los años 2008 y 2018, gracias en parte a los esfuerzos
coordinados de personas y organizaciones bajo la sombrilla de la Alianza para la Conservación
del Jaguar en México.93
Referencias culturales
En la cultura precolombina
tecuanes y jaguares
Danza teatro tradicional de tecuanes de los estados de Morelos, Puebla, Guerrero, México y
Oaxaca.
Esta especie ha sido objeto de culto por gran parte de las culturas indígenas de México,
América Central y Sudamérica. Los félidos en general fueron considerados como criaturas
mágicas por muchas culturas en todo el mundo a lo largo de la historia. Panthera onca,
además de ser el félido más grande de América, destaca por su fortaleza, andar sigiloso, gran
habilidad para la caza y notable velocidad, por lo que es considerado con habilidades
sobrenaturales y forma parte importante en los rituales de los chamanes, además de asociarse
a distintos dioses y creencias religiosas de muchas etnias indígenas.
Figura precolombina de oro que representa un jaguar. Pacífico sur de Costa Rica. Museo del
Oro Precolombino, San José de Costa Rica.
Estatuilla karajá.
En Colombia existen varias evidencias de que este animal tenía una alta importancia para
culturas precolombinas como las que habitaron la región de San Agustín (Huila).105 Muchos
de los monolitos dejados por la cultura que existió en el macizo colombiano tienen figuras en
las que las imágenes de los hombres se trenzan con las de los animales. En su libro El río,
exploraciones y descubrimientos en la selva amazónica, el autor canadiense Wade Davis
considera que esto debe ser interpretado como una transformación espiritual derivada del uso
ritual de la coca o el yagé. Para el antropólogo Gerardo Reichel-Dolmatoff la figura de P. onca
era interpretada por las culturas precolombinas como un enviado al mundo como prueba de la
voluntad y de la integridad de los seres humanos. Este félido era el canal de la energía cósmica
y de su dirección con respecto a la humanidad dependía el futuro de la existencia de la
civilización. El chamán se enfrentaba a un ejemplar de P. onca en su trance; si el chamán
ganaba la contienda, podía dirigir la energía del universo hacia el bien, si el félido prevalecía,
este se transforma en un monstruo que lo devoraba todo, «la imagen de nuestro más oscuro
ser».106 En la cultura guaraní existe el mito del Yaguareté-Abá, un brujo que se transforma en
jaguar revolcándose sobre el cuero del animal;107 es una creencia también compartida con
pueblos del Gran Chaco. El pueblo mapuche también le atribuía poderes místicos al jaguar,
aunque hoy ya está extinto en Chile; el cortometraje de 2015 Nahuel, una leyenda mapuche
rescata dicha leyenda.108
En la cultura contemporánea
Tiene un uso amplio como marca comercial, siendo el caso más destacado el de unos coches
de lujo británicos. Su nombre ha sido adoptado por equipos deportivos como los Jaguares de
Córdoba fútbol club, los Jacksonville Jaguars, de la NFL, los Southern Jaguars, de la NCAA
estadounidense, el equipo de fútbol mexicano de los Jaguares de Chiapas, también figura en el
escudo de la selección de rugby de Argentina y es el nombre del equipo profesional de rugby
de dicho país que compite en el Super Rugby. Este félido también dio nombre a la banda de
rock Jaguares, ganadora de un premio Grammy, y su nombre aparece en diversos apartados
relacionados con la tecnología como pueden ser la videoconsola Atari Jaguar, el cohete
experimental Jaguar o los aviones de combate SEPECAT Jaguar o Grumman XF10F Jaguar.
En 2016, en Argentina se lanzó el nuevo billete de 500 pesos incluyendo en anverso la imagen
de un yaguareté.119 Este billete fue el primero, junto al de 200 pesos con la imagen de la
ballena franca, de una serie denominada Animales Autóctonos dirigida a resaltar la
biodiversidad local en dicho país.120 El billete de 1000 pesos mexicanos de la serie G, emitido
en 2020 por el Banco de México, muestra en el reverso un jaguar, como parte de la
representación del ecosistema de selva húmeda.121