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Este documento describe las cuatro principales ecorregiones de la provincia de Córdoba: la llanura chaqueña, las sierras, la llanura del espinal y la llanura pampeana. La llanura chaqueña se caracteriza por bosques xerófilos dominados por el quebracho blanco y cactáceas. Las sierras se dividen en del norte y del sur, con vegetación que varía según la altitud como bosques serranos, matorrales y pastizales. La llanura del espinal presenta bosques de espinillo y al
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Este documento describe las cuatro principales ecorregiones de la provincia de Córdoba: la llanura chaqueña, las sierras, la llanura del espinal y la llanura pampeana. La llanura chaqueña se caracteriza por bosques xerófilos dominados por el quebracho blanco y cactáceas. Las sierras se dividen en del norte y del sur, con vegetación que varía según la altitud como bosques serranos, matorrales y pastizales. La llanura del espinal presenta bosques de espinillo y al
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CAPÍTULO II

ECORREGIONES DE LA PROVINCIA DE CORDOBA

Victoria R. Rosati

INTRODUCCIÓN

La biodiversidad se distribuye sobre la superficie de la Tierra siguiendo patrones naturales


complejos determinados por el clima, la geología y la historia evolutiva del planeta. Una
ecorregión es un área geográficamente definida donde prevalecen determinadas condiciones
climáticas, de suelo, hidrológicas, relativamente uniformes o recurrentes y que contiene una
mezcla distintiva de especies de flora y fauna, comunidades naturales y condiciones
ambientales; sus límites no son fijos y definidos, sino que abarcan un área en la que
interactúan, de manera predominante, importantes procesos ecológicos y evolutivos.
La denominación y la extensión de una ecorregión varían de acuerdo a las variables
ambientales que se consideren; por ello para la provincia de Córdoba la clasificación de estas
unidades ecológicas cambia según el criterio del autor que las defina (Cabrera 1976, Luti et al.
1979, Gorgas et al. 2002). Por dicha razón y de acuerdo a los objetivos de este trabajo, se
delimitaron cuatro ecorregiones como unidades de análisis: llanura chaqueña, sierras, llanura
del espinal y llanura pampeana y, además, el conjunto de los ecosistemas acuáticos que se
encuentran distribuidos en estas ecorregiones (Ver Mapa 1). El criterio de clasificación se basó
en los tipos principales de hábitat para las especies de la fauna silvestre presentes en cada una.

Llanura Chaqueña

La región es una planicie que está emplazada en el Noroeste cordobés, entre la depresión de
las Salinas Grandes (175 msnm), el piedemonte del sistema serrano (500 msnm) y la depresión
de la Laguna Mar Chiquita. Caracteriza el paisaje la presencia de un amplio bolsón con
escasas aguas superficiales, tanto corrientes como estancadas. El clima es templado con
estación seca en invierno. Su régimen térmico se caracteriza por temperaturas máximas
absolutas de 45º C y mínimas absolutas de -6 º C. El período lluvioso se extiende de octubre a
marzo (480 - 580 mm), en el tiempo que se producen el 80 % de las precipitaciones anuales.
La evapotranspiración potencial es muy elevada durante todo el año generando una deficiencia
hídrica considerable, con valores que se incrementan hacia occidente. Las heladas ocurren
entre los meses de mayo y septiembre.
La vegetación característica de la región es un bosque xerófilo, compuesto por árboles
de 8 a 15 m de altura, caracterizado por la presencia del quebracho blanco (Aspidosperma
quebracho-blanco) como especie dominante y por otras especies arbóreas de gran porte como
el algarrobo blanco (Prosopis flexuosa), el mistol (Ziziphus mistol), el tala (Celtis
ehrenbergiana), la brea (Cercidium praecox), y el tintitaco (Prosopis torquata). En los
bosques próximos a las Salinas es notable la presencia del cardón (Stetsonia coryne). El
estrato arbustivo está compuesto por numerosas especies entre las que sobresalen la jarilla
(Larrea divaricata), la lata (Mimozyganthus carinatus), el piquillín (Condalia microphylla), el

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atamisqui (Capparis atamisquea), el tala churqui (Celtis chichape), el abriboca (Maytenus
spinosa), y el chañar (Geoffroea decorticans). El estrato herbáceo está dominado por pastos
megatérmicos como las especies de los géneros Trichloris spp., Setaria spp., Pappophorum
spp., Aristida spp., Sporobolus spp. y Gouinia spp. entre otros. En condiciones de
sobrepastoreo predomina el helecho rastrero del género Selaginella que cubre el suelo como
una alfombra. En la región norte, el bosque chaqueño tiene árboles de 12 a 20 m de altura,
dominado por el quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco), el quebracho colorado
santiagueño (Schinopsis lorentzii) y el itín o barba de tigre (Prosopis kuntzei). Hacia el Sur
desaparecen gradualmente las especies más importantes del bosque. Algunos ambientes están
caracterizados por la presencia de palmas (Trithrinax campestris) y cactáceas entre las que se
destacan el cardón (Stetsonia coryne), el quimilo (Opuntia quimilo) y el ucle (Cereus forbesii).
Próximo a las Salinas, la vegetación característica es un arbustal con plantas capaces de
resistir, tolerar o regular el exceso de sal; comúnmente suculentas, de hojas pequeñas, o sin
hojas y de marcado aspecto xerófito como el jume negro (Allenrolfea patagónica), el jume
(Suaeda divaricata) y cardonales de Cereus coryne (Fig. 1).
En esta ecorregión habitan principalmente animales adaptados a condiciones de aridez
y elevadas temperaturas. Así, por ejemplo la mayoría de los anfibios se reproducen
explosivamente y en corto tiempo aprovechando las escasas lluvias y presentan notables
adaptaciones a la sequía, como es el caso de la rana mono (Phillomedusa sauvagii).

Fig. 1: Chancaní (Dpto. Pocho) (Foto: Gerardo Leynaud)

La riqueza, abundancia y distribución de las especies de fauna silvestre han variado en la


región del Chaco Árido debido a la pérdida de hábitat ocurrida por los cambios en el uso de la
tierra y la sobreexplotación de especies por caza de subsistencia y comercial. Varias especies
se encuentran bajo algún grado de amenaza entre las cuales se destacan mamíferos como la
mara (Dolichotis patagonum), el pecarí de collar (Pecari tajacu), el gato de pajonal
(Leopardus colocolo), el pichiciego (Chlamyphorus truncatus); aves como el ñandú (Rhea
americana), la martineta común (Eudromia elegans), el águila coronada (Harpyhaliaetus
coronatus), el loro hablador (Amazona aestiva) y el cardenal amarillo (Gubernatrix cristata);

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reptiles como la tortuga terrestre (Chelonoidis chilensis), la lampalagua (Boa constrictor
occidentalis), la iguana colorada (Tupinambis rufescens) y numerosos anfibios.
(Ampliar en Fichas de Fauna)

Sierras

Esta ecorregión se encuentra al Oeste de la provincia y se diferencian en Sierras del Norte y


Sierras del Sur. Las Sierras del Norte están conformadas por dos cordones montañosos: el
Oriental y el Occidental, de alineación Norte-Sur que escasamente superan los 1.000 metros
de altitud. El cordón Oriental es más extenso y compacto mientras que el Occidental está
conformado por largas y estrechas serranías como por ejemplo la de Quilino. Las Sierras del
Sur constituyen el cuerpo principal y de mayor extensión de la región serrana de Córdoba. En
esta región se destacan, en el oeste, las sierras de Serrezuela, Guasapampa y Pocho; en el
centro las Sierras Grandes, donde se encuentran las mayores alturas (Cerro Champaquí de
2.790 m.), que se prolonga al sur en las Sierras de Comechingones y hacia el este, separado
por el Valle de Punilla, las Sierras Chicas.
Las Sierras del Norte están constituidas esencialmente por rocas graníticas y son de
menor altitud que las Sierras del Sur, con cursos de agua mayormente temporarios. Las Sierras
del Sur son formaciones compuestas principalmente por rocas metamórficas e ígneas
(granitos). A excepción de las pampas de altura, el relieve en general es escarpado,
presentando una marcada diferencia entre sus vertientes occidental y oriental.
Las sierras se caracterizan por su gran variedad climática, determinada principalmente
por la topografía. En general, las Sierras del Norte son más áridas y con déficit hídricos
mayores que las del Sur (menores precipitaciones y mayores temperaturas). También existe un
gradiente hídrico este-oeste, con precipitaciones que disminuyen mientras aumenta la
evapotranspiración.
La vegetación de las sierras se distribuye a lo largo del gradiente altitudinal formando
pisos o "zonas de vida". Las diferencias de altitud, de orientación y de latitud determinan
cambios en la vegetación que se manifiestan con la aparición de especies típicas. Entre los 500
y 700 msnm en las sierras del norte y entre los 500 y 1300 msnm en las sierras del sur se
extiende el bosque serrano chaqueño. El estrato arbóreo en las laderas de las sierras expuestas
al sur y sudeste reciben más precipitaciones y dominan el molle de beber (Lithraea
molleoides) y el coco (Fagara coco); en las expuestas al norte y oeste, más secas y cálidas,
están presentes el orco quebracho (Schinopsis marginata) y el molle (Schinus molle). En la
parte norte de las sierras del norte se destaca la presencia del mato (Myrcianthes cisplatensis),
el cardón y el orco quebracho, en la región intermedia dominan el algarrobo blanco (Prosopis
chilensis), el quebracho blanco (Aspidosperma quebracho blanco), el mato, el molle blanco
(Schinus piliferus) y el cardón (Stetsonia coryne), mientras que en su parte meridional,
bosques de mato y molle aparecen en forma de manchones en una estepa de cardón, palmeras
y barba de tigre. En el estrato arbustivo dominan especies espinosas como espinillo (Acacia
caven), garabatos (Acacia praecox, Mimosa detinens), aromo (Acacia aroma), piquillín
(Condalia buxifolia, C. microphylla) y manzano del campo (Ruprechtia apetala). En lugares
abiertos y pedregosos son abundantes las especies aromáticas como peperina (Minthostachys
verticillata) y tomillo (Hedeoma multiflora). El estrato herbáceo aparece en forma
discontinua. A medida que se asciende, los elementos del bosque serrano van disminuyendo
en tamaño y en densidad, confundiéndose con el matorral serrano o romerillal.

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El piso intermedio está constituido por un bosque serrano típico que se extiende entre
los 700 y 1000 m en las sierras del norte. El estrato arbóreo presenta en la vertiente oriental
especies como el mato, el molle, el coco y el manzano del campo.
Por otro lado, en las Sierras del Norte, el piso superior está constituido por palmares en
los valles intermontanos y estepas de espinillo en las áreas de contacto con el piso intermedio,
en la altiplanicie y particularmente en las áreas de valles con suelos más profundos, aparece la
palma o caranday, combinada con elementos de los bosques chaqueños. En las sierras del sur
por arriba de las comunidades de bosque y matorral serranos se presentan los pastizales y
bosquecillos de altura. Los pastizales varían su composición de acuerdo con la altitud. En los
sectores más bajos (entre 1.000 mnsm y 1.500 msnsm) predominan especies de origen
chaqueño, mientras que a partir de los 1.800 msnm casi la mitad de las especies son de origen
andino - patagónico. Los pastizales y pajonales a menor altitud, están dominados por Festuca
hieronymi y distintas especies del género Stipa. A mayor altitud las especies dominantes en los
pastizales son Deyeuxia hieronymi y Festuca tucumanica, mientras que en los céspedes de
pastoreo se presenta la yerba de la oveja, Carex fuscula y Muhlenbergia peruviana entre las
especies más importantes. En las quebradas que descienden desde las sierras hacia el Este y el
Oeste, especialmente desde la Pampa de Achala se presentan en sitios escasos, bosques de
tabaquillo (Polylepis australis), rosácea arbórea de corteza rojiza y caediza, que forma parches
de bosques y matorrales casi puros, acompañado por maitén u orco molle (Fig. 2).
Desde el punto de vista faunístico, esta región constituye una de las más interesantes
como resultado de la heterogeneidad de sus ambientes, tal como quedó planteado en el párrafo
anterior. Habitan en las sierras mamíferos marsupiales como la comadreja común (Didelphys
albiventris) y marmosas o comadrejas enanas (Gen. Thylamys); murciélagos como el vampiro
común (Desmodus rotundus) y el murciélago común (Myotis levis); carnívoros como el puma
(Puma concolor), el gato montés (Oncifelis geoffroyi salinarum); el zorro gris (Lycalopex
gymnocercus), el huroncito (Galictis cuja), el zorrino común (Conepatus chinga) y en las altas
cumbres, el zorro colorado (Lycalopex culpaeus). Otras especies conspicuas son la vizcacha
(Lagostomus maximus), la corzuela parda (Mazama gouazoubira). En la región serrana
abundan aves de muy distintos géneros y especies. Las aves rapaces o de rapiña están
representadas por diversas especies como el cóndor (Vultur gryphus), el jote cabeza negra
(Coragyps atratus), el halconcito colorado (Falco sparverius), el carancho (Polyborus
plancus), el chimango (Milvago chimango), la lechuza común (Otus choliba), la lechucita de
las vizcacheras (Athene cunicularia) y el caburé (Glaucidium brasilianum). Otras aves fáciles
de observar en la región serrana son el jilguero dorado (Sicalis flaveola), el cardenal (Paroaria
coronata), el zorzal chiguanco (Turdus chiguanco), el benteveo (Pitangus sulphuratus),
el picaflor común (Chlorostilbon aureoventris), el picaflor coludo (Sappho sparganura),
la calandria grande (Mimus saturninus), el tordo renegrido (Molothrus bonariensis), y
el vencejo de collar (Streptoprocne zonaris). En la zona de los pastizales encontramos
la perdiz chica (Nothura maculosa); en las quebradas, la paloma torcaza (Zenaida auriculata)
y la cotorra (Myiopsitta monachus). Esta región es la más diversa en reptiles.
En la región norte de las sierras habitan la lampalagua (Boa constrictor occidentalis),
la iguana overa (Tupinambis merianae), la iguana colorada (Tupinambis rufescens), y especies
venenosas como la serpiente de cascabel (Crotalus durissus) y la yarará chica (Bothrops
diporus). En las Sierras del Sur habitan el lagarto verde de Achala (Prystidactilus achalensis)
y la serpiente característica de estos ambientes, la yarará ñata (Bothrops ammodytoides). En
los arroyos serranos se encuentran anfibios como el sapo común (Rhinella arenarum),
el escuercito serrano (Odontophrynus cordobae), el sapito de colores (Melanophryniscus

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stelzneri), el sapito de Achala (Rhinella achalensis) entre otros y serpientes como la culebra
rayada (Ligophis anomalus) y la culebra amarilla (Ligophis poecilogyrus) (Fig. 2).
(Ampliar en Fichas de Fauna)

Fig. 2: Paisaje serrano

Llanura del Espinal

Esta llanura que se extiende en el Centro y Sudeste de la provincia, suaviza gradualmente su


relieve desde su límite occidental, en el área del piedemonte serrano a los 600 msnm hasta
una altitud de 150 msnm. La pendiente regional es continua y hacia el Este, si bien existen
relieves locales de lomadas de suaves ondulaciones, donde se destacan algunas formas típicas
de médanos.
La región tiene un clima templado con estación seca en invierno, amplitudes térmicas
elevadas considerando las máximas 45•C y mínimas -8•C absolutas observadas. El período
lluvioso se extiende de octubre a marzo. La deficiencia hídrica se produce entre agosto y
septiembre por las bajas precipitaciones y entre diciembre y enero por la elevada
evapotranspiración, mientras que las heladas ocurren entre los meses de mayo y septiembre.
La Llanura del Espinal es un gran ecotono entre las regiones chaqueña y pampeana.
Originalmente, las comunidades vegetales estaban conformadas por bosques de algarrobo y
ñandubay, pero en la actualidad la mayor parte de la región ha sido convertida en tierras
agrícolas (Fig. 3). Los relictos que aún se encuentran de la vegetación original están formados
por bosques bajos, de algarrobo blanco y algarrobo negro (Prosopis nigra) como especies
dominantes. A excepción de parches de muy reducidas dimensiones, sólo se observa
vegetación natural en cañadones y áreas deprimidas y en las partes altas de lomas medanosas.
En los sectores norte y oriental se observan manchones reducidos de palmeras. Las cactáceas
son menos abundantes que en el bosque chaqueño y corresponden a los géneros Opuntia,
Cereus, Gymnocalycium y Harrisia. A lo largo de los cauces de ríos y otros ambientes
relativamente húmedos, aparecen: el sauce criollo (Salix humboldtiana), el sauce mimbre
(Salix viminalis), el saúco (Sambucus australis), el tala falso (Bougainvillea stipitata), el cina-
cina (Parkinsonia aculeata). En las depresiones salinas se presentan comunidades halófilas y

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en las áreas sujetas a inundaciones prolongadas o de bañados, se desarrolla una vegetación
particular, similar a la de los esteros de la llanura pampeana.
Conforme a las propiedades ecotonales de la región, su fauna no presenta
características particulares. En general, están presentes especies que se distribuyen en las otras
ecoregiones de la provincia.
(Ampliar en Fichas de Fauna)

Fig. 3: Coronel Moldes (SO Córdoba) (Foto: Alvina Lechè)

Llanura Pampeana

Se ubica en las extensas zonas plano-cóncavas del Centro-Sur y Sureste de la provincia de


Córdoba. Está constituida por una llanura suave a moderadamente ondulada que presenta un
relieve de lomas altas, planas, con pendientes bien marcadas hacia los arroyos que, en general,
se suavizan hacia el Sur.
El clima es templado sin estación seca. Las temperaturas extremas registradas han
alcanzando los 42•C durante el verano y -8•C en invierno. Se producen heladas entre mayo y
octubre con las mayores frecuencias en julio. Las precipitaciones ocurren mayormente durante
la época estival.
El tipo de vegetación dominante en esta región, fueron los pastizales, cuya
característica más importante era la falta casi total de árboles y el predominio de pastos,
aunque también se encontraban parches de bosques alternando con pastizales en las zonas más
bajas. La vegetación natural de esta región ha sido prácticamente eliminada por las prácticas
agrícologanaderas y sólo persiste en sitios con limitaciones para la agricultura como bajos con
suelos salino-alcalinos y lomas medanosas, en lugares protegidos, orillas de ferrocarriles,
caminos o áreas excepcionalmente menos modificadas. En los escasos relictos de pastizal
pampeano que aún pueden encontrarse las especies de pastos que sobresalen son: Bothriochloa
laguroides, B. barbinodis, Stipa spp., Piptochaetium bicolor, Briza subaristata, Panicum
bergii, Hordeum stenostachys y diversas especies de los géneros Setaria, Chloris, Stipa, Poa,

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etc. Entre los arbustos se destacan el romerito, la carquejilla y el mío-mío como las más
frecuentes.
En los bajos, se presenta un conjunto de comunidades vegetales que forman un
gradiente desde el contacto con las charcas y lagunas del fondo de las depresiones, hasta las
partes más altas. En esa secuencia se observan juncales de junco negro, espartillares o
pajonales de espartillo, pastizales bajos y céspedes de pelo de chancho, gramilla y finalmente
estrechas fajas de pastizales de paja brava en los sitios que no son afectados por las
inundaciones. Como consecuencia de las inundaciones, han prosperado en la región
comunidades compuestas por plantas hidrófilas, cuya distribución fluctúa de acuerdo al nivel
de las aguas (Fig. 4).

Fig. 4: Estancia Las Dos Hermanas (Arias, SE Córdoba)


(Foto: Natalia Della Costa)

Los vertebrados característicos son, entre los anfibios el escuerzo (Ceratophrys ornata), entre
los reptiles la yarará grande (Bothrops alternatus), la viborita de cristal (Ophiodes
intermedius), entre las aves el ñandú (Rhea americana), la lechucita de las vizcacheras
(Athene cunicularia), el tero común (Vanellus chilensis), el crespín (Tapera naevia), la paloma
manchada (Columba maculosa), la cotorra (Myiopsitta monachus), el carpintero real (Colaptes
melanochloros), el hornero (Furnarius rufus) y el benteveo (Pitangus sulphuratus). Entre los
mamíferos caben mencionarse el quirquincho bola (Tolypeutes matacus), el cuis común (Galia
musteloides), el zorrino común (Conepatus chinga) y el huroncito (Galictis cuja). En esta
ecorregión es común la liebre europea (Lepus europaeus), especie no autóctona, introducida
de Europa. En las comunidades de pastizales han reducido sus poblaciones algunas aves como
el ala colorada (Rhynchotus rufescens) y la loica pampeana (Sturnella defilippi) y las
poblaciones de mamíferos, en general, también están muy reducidas.
(Ampliar en Fichas de Fauna)

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Los Ecosistema Acuáticos

En los ecosistemas acuáticos el agua tiene un papel fundamental en la determinación de la


estructura y las funciones ecológicas. La predominancia del agua determina que tengan
características diferentes de los ecosistemas terrestres, una de ellas es que suelen presentar una
gran variabilidad tanto en el tiempo como en el espacio. Esto tiene efectos muy importantes
sobre la diversidad biológica que hace que las especies de animales y plantas deban desarrollar
adaptaciones para sobrevivir a estos cambios que pueden llegar a ser muy extremos, por
ejemplo, ciclos hidrológicos de gran amplitud con períodos alternos de sequía acentuada y
otros de inundación. La provincia de Córdoba tiene una gran diversidad de ambientes
acuáticos, que incluye ríos, lagunas, sistemas de bañados, embalses y salinas, donde habita
una rica y variada fauna (Fig. 5).

Fig. 5: Vista aérea de los Bañados y desembocadura del Río Dulce


en la Laguna Mar Chiquita (Foto: Emma Bonino)

Salinas

Las Salinas Grandes y de Ambargasta se ubican en el sector Noroeste de la provincia de


Córdoba. Forman parte de una gran extensión compartida con las provincias de Catamarca, La
Rioja y Santiago del Estero. La mayor extensión corresponde a las Salinas Grandes, ubicadas
en el ángulo Noroeste y la menor a las de Ambargasta, ubicadas al Norte en los
Departamentos de Tulumba y Cruz del Eje.
Las salinas constituyen una extensa planicie, con escasos cursos temporarios de agua
superficial. El clima de esta región pertenece al mismo descripto para la llanura chaqueña en
su porción más árida.
La vegetación, esta adaptada a la elevada salinidad, por lo que presenta una
composición y fisonomía particular. Desde el centro, que constituye un verdadero desierto
salino, se presenta un gradiente de comunidades vegetales dominadas por especies como el

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jumecillo (Heterostachys ritteriana) y matorrales xerófilos facultativos dominados por el
cachiyuyo (Atriplex spp.) y el palo azul (Cyclolepis genistoides) (Fig. 6). Elevaciones de pocos
centímetros determinan condiciones favorables para el establecimiento de comunidades
arbustivas o arbóreas, tal es el caso de la presencia de rodales de chañar o comunidades
dominadas por mistol. En las elevaciones presentes en el interior de la cuenca, conocidas
como "Monte de las Barrancas" y "Monte Negro", se desarrolla un bosque abierto y bajo de
quebracho blanco, acompañado por otras especies del bosque chaqueño como algarrobos,
brea, lata, mistol, etc. y elementos propios de los matorrales halófilos.
Entre las especies de animales silvestres de la región están presentes el escuerzo
salinero (Lepidobatrachus llanensis), el escuercito salinero (Chacophrys pierottii), la lagartija
(Liolaemus ditadai), la tortuga terrestre (Chelonoidis chilensis), el ñandú (Rhea americana), la
monjita salinera (Neoxolmis salinarum), la monterita canela (Poospiza ornata), el conejo de
los palos (Pediolagus salinicola) y el gato montés (Felis geoffroyi salinarum).
(Ampliar en Fichas de Fauna)

Fig. 6: Salinas Grandes, área vegetada (Foto: Gustavo Reati)

Laguna Mar Chiquita

La Laguna Mar Chiquita también conocida como Mar de Ansenuza, de aguas salobres, se
extiende en la región noreste de la provincia. Se trata de una cuenca endorreica alimentada por
el Río Dulce que aporta sus caudales desde el noroeste y antes de alcanzar la Laguna forma un
sistema de bañados, y los ríos Primero y Segundo que hacen su aporte desde el suroeste. El
índice de evaporación es intenso, produciéndose ciclos de mayor intensidad de aportes o de
evaporación que hacen que la laguna crezca y retroceda con pulsaciones que dan lugar a un
paisaje dinámico, profundamente influenciado por la acción del agua y la gran variación de los
aportes superficiales. El ciclo húmedo iniciado en la década del 70, aumentó la superficie
ocupada por la laguna debido a los mayores caudales aportados por sus tributarios,
principalmente el Río Dulce, generando una pronunciada disminución de la salinidad del agua.
El clima presenta gran amplitud térmica entre estaciones, se han registrado
temperaturas estivales absolutas de 42,6•C e invernales absolutas que han llegado a los -6•C.

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Las heladas son escasas y por períodos breves, generalmente en el mes de julio. Las mayores
precipitaciones se registran en marzo, mientras que las mayores deficiencias se observan entre
los meses de noviembre a febrero.
Como consecuencia de las fluctuaciones en el nivel de las aguas de la laguna, la
cobertura vegetal es reducida. En los sitios que no están permanentemente bajo el agua,
predominan las costras salinas. La escasa vegetación se compone de algunas hierbas efímeras,
que pueden tolerar la alta concentración salina y algunos individuos aislados de arbustos como
jumecillo y verdolaga salada (Sarcocornia ambigua), presentes también en los matorrales
halófilos frecuentes en los Bañados del Río Dulce.
Este gran cuerpo de agua funciona como un mar en el interior de Sudamérica y sirve de
resguardo para las especies migrantes del Hemisferio Norte. Los migrantes recurren a esta
vasta región, para descansar y alimentarse en sus costas barrosas, en sus orillas con aguas
someras y en aguas con mayor o menor tenor salino. Este ecosistema se caracteriza por la gran
diversidad de aves entre las que se destacan varias especies de chorlos y playeros, el flamenco
austral (Phoenicopterus chilensis) y el andino (Phoenicopterus andinus), el falaropo común
(Phalaropus tricolor) que se puede observar en grandes bandadas, gaviotines y gaviotas y
diversas especies de patos, garzas y gallaretas. En la laguna está presente el pejerrey
(Odontesthes bonariensis) especie introducida para la pesca deportiva y comercial. En las
riberas de la laguna se encuentran tres especies de peces orilleros pequeños (Cnesterodon
decenmaculatus, Jenynsia multidentata y Gambusia affinis). G. affinis es una especie
introducida para el control de los mosquitos. Entre los mamíferos son característicos la rata
colorada (Holochilus sp.), el carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris), el coipo o nutria
(Myocastor coypus) y la comadreja colorada (Lutreolina crassicaudata).
(Ampliar en Fichas de Fauna)

Fig. 7: Vista aérea de la costa este de la Laguna Mar Chiquita


(Foto: Emma Bonino)

Bañados del Río Dulce

Los Bañados del Río Dulce se extienden entre el límite Norte provincial y la Laguna Mar
Chiquita. Está región está formada por el área de inundación del Río Dulce, que es el tributario

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principal de la laguna y del sistema de bañados que en conjunto ocupan la depresión. Por su
magnitud constituye la cuenca endorreica (aguas de un territorio sin desagüe al mar) más
importante de la provincia.
Localmente, el relieve permite diferenciar un área o franja de transición, bajos
inundables y planos salino-alcalinos, que tienen importancia desde el punto de vista del
manejo y uso sustentable de los humedales. Las tierras están sujetas a inundaciones que siguen
el pulso de las crecidas del Río Dulce, condicionando toda la actividad biológica y productiva
de la región.
Las constantes fluctuaciones en el nivel del agua, producen anegamiento e inundación
de los terrenos bajos, que junto a las variaciones en la concentración salina del agua, definen
una dinámica de pulsos con influencia directa sobre los patrones de distribución de las
comunidades vegetales. Así se observan matorrales halófilos bajos, arbustos suculentos
presentes en sectores con suelos salitrosos, que no permanecen inundados por largo tiempo y
matorrales sub-halófilos con especies suculentas y xerófilas. En sitios salinos, sujetos a
inundaciones más o menos breves y de escasa profundidad, se observan espartillares
(Elionurus muticus), matorrales bajos presentes en sitios que permanecen inundados durante la
mayor parte del año y fragmentos de bosques chaqueños en sitios algo elevados de la cuenca,
donde las inundaciones carecen de influencia.
Esta región en conjunto con la de la Laguna Mar Chiquita, constituyen el área más rica
en biodiversidad animal de la provincia. Entre los anfibios característicos se destaca la rana
chaqueña (Leptodactylus chaquensis) y entre los reptiles la yarará grande (Bothrops
alternatus). Entre las aves, la perdiz ala colorada (Rhynchotus rufescens) está presente en
áreas con pastizales de inundación temporaria, el macá grande (Podiceps major) en el Río
Dulce, la espátula rosada (Ajaja ajaja) y anátidos, pollas de agua, burritos, gallinetas y
gallaretas. Los mamíferos característicos de estos ambientes son el coipo (Myocastor coypus),
el aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) especie muy amenazada, el yaguarundí
(Herpailurus yaguaroundí), el lobito de río (Lontra longicaudis) y el carpincho
(Hydrochoerus hydrochaeris), aunque las poblaciones de la mayoría de estos se encuentran
con serios problemas de conservación, mientras que han desaparecido de la región el venado
de las pampas (Ozotoceros bezoarticus) y el yaguarete (Panthera onca).
(Ampliar en Fichas de Fauna)

Sistema de Bañados y Lagunas de la Llanura Pampeana

Este sistema está formado por áreas plano-cóncavas o depresiones de origen tectónico,
ocupadas por lagunas permanentes o semipermanentes poco profundas y caracterizadas por
una gran variabilidad en concentración y tipo de sales, lo cual queda reflejado en la
composición de la vegetación.
La región se caracteriza por presentar condiciones permanentes o cíclicas de
anegamiento e inundación y sedimentación, asociados a consecuentes procesos de salinización
y alcalinización de los suelos. Entre las depresiones merecen citarse los bañados del Tigre
Muerto, los Bañados de La Amarga y los Bañados del Saladillo. Las lagunas, en forma de
sistemas independientes o integrados, constituyen un elemento importante de este paisaje.
Existen en la región alrededor de 1.400 lagunas, entre permanentes y temporarias, ocupando
una superficie aproximada de 170.000 ha. En general son poco profundas y están
caracterizadas por una gran variabilidad en concentración y tipo de sales (desde 2 a 45 gr/l),
reflejadas en la composición de la vegetación, desde juncales (Juncus acutus) y totorales

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(Typha latifolia) en las primeras, hasta pastizales altos de espartillo (Spartina spp.) o praderas
saladas de pelo de chancho (Distichlis spicata), en las zonas periféricas. Aunque
profundamente modificada por las actividades agropecuarias, en las lagunas y bañados
sobrevive, con escaso nivel de degradación, la vegetación original de este tipo de ambientes.
Las lagunas son el hábitat fundamental para el mantenimiento de una rica avifauna. La
región proporciona condiciones adecuadas para el descanso, protección, alimentación y el
apareamiento de muchas aves y mamíferos. La fauna característica está constituida por: la
ranita hocicuda (Elachistocleis bicolor), la culebra verde (Philodryas aestiva), la falsa coral
(Xenodon semicinctus) y aves como el macá común (Podiceps rolland), la cigüeña común
(Ciconia maguari), la garza blanca (Egretta thula), el mirasol común (Ixobrychus involucris),
la espátula rosada (Ajaja ajaja), el cisne cuello negro (Cygnus melancoryphus), el coscoroba
(Coscoroba coscoroba), los patos zambullidores, el pato cabeza negra (Heteronetta
atricapilla), el pato maicero (Anas georgica), el pato barcino (Anas flavirostri), el pato
capuchino (Anas versicolor), el pato gargantilla (Anas bahamensis), el pato colorado (Anas
cyanoptera), el pato overo (Anas sibilatrix) y el pato picazo (Netta peposaca). Entre los
mamíferos se destaca el coipo (Myocastor coypus).
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Rios y Arroyos

La Llanura Chaqueña recepta numerosos arroyos que descienden de la región serrana y que en
su mayoría desaparecen por infiltración y/o por uso antrópico. Estos sistemas son de
recorridos cortos como consecuencia de las bajas precipitaciones y de la alta evaporación.
Las áreas de relieve escarpado de las Sierras, constituyen las nacientes de los cursos de
agua más importantes de la provincia, que desaguan tanto hacia la vertiente oriental como
hacia la occidental. Este tipo de relieve se caracteriza por presentar fuertes pendientes, cursos
angostos, encajonados, valles, con ollas y rápidos a nivel del cauce. En el borde occidental y
sur de las sierras hay valles con alta disponibilidad hídrica. Los ríos y arroyos serranos,
presentan en general, lechos rocosos, con saltos, rápidos, ollas y un régimen turbulento. El
pico de caudales se presenta en la estación de lluvias.
La llanura del espinal, está surcada por ríos y arroyos que nacen en la región serrana y
derraman hacia el Este, a los que se suman los originados en depresiones de la llanura. El
régimen hidrológico torrencial de la mayoría de estos arroyos depende de las precipitaciones
en el área serrana. También existen lagunas dispersas asociadas a derrames de los cursos de
agua, alimentadas superficial y sub superficialmente. Se destacan los arroyos Santa Catalina,
Las Lajas, Los Manantiales, Los Sunchales, Achiras y las Lagunas del Tigre Muerto.
La llanura pampeana presenta cursos de aguas importantes como los ríos Ctalamochita,
Saladillo, Carcarañá, algunos arroyos menores y lagunas en forma aislada. Los ríos serranos
cuentan con una fauna ictícola constituida por especies como la mojarra (Astyanax cordovae),
la mojarrita (Cheirodon interruptus), el dientudo (Oligosarcus jenynsi), la vieja del agua
(Hypostomus cordovae) y el bagre cantor (Pimelodella laticeps). En los arroyos serranos se
encuentran anfibios como el sapo común (Rhinella arenarum), el sapito de colores
(Melanophryniscus stelzneri), la rana trepadora cordobesa (Hypsiboas cordobae) y abundan
aves como el martín pescador (Ceryle torquata).
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Embalses artificiales

En la provincia de Córdoba existe un número importante de lagos artificiales, ubicados


principalmente en el área serrana, los que fueron construidos para abastecimiento de agua
potable, generación de energía, atenuación de crecientes y/o riego. Entre estos lagos
artificiales se encuentran los embalses de: Río Tercero, San Jerónimo, Cruz del Eje, San
Roque, La Viña, Los Alazanes, Los Molinos, La Quebrada, Pichanas, Piedras Moras,
Complejo Hidroeléctrico Cerro Pelado-Arroyo Corto y El Cajón.
La ictiofauna característica de los embalses artificiales son: el pejerrey (Odontesthes
bonariensis), el dorado (Salminus maxillosus) (Dique Cruz del Eje), la carpa común
(Cyprinus carpio), el carpín o pez rojo de acuario (Carassius auratus) (Dique La Viña) y el
sogyo (Ctenopharyngodon idellus) (Lago San Roque) entre otros.
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BIBLIOGRAFIA

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Cabrera, A. L.1976. Regiones Fitogeográficas Argentinas. Enciclopedia Argentina de
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1 – Fauna. Ed. Universidad Nacional de Río Cuarto. Córdoba. 373 p.
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Córdoba. Ferreyra Editor. 97 p.
Luti, R., Solis, M., Galera, F.M., Müller de Ferreyra, N., Berzal, M., Nores, M., Herrera, M.,
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