Estudio de Caso PDF
Estudio de Caso PDF
Autor:
Directores:
BARRANQUILLA
2015
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TABLA DE CONTENIDOS
1. Introducción____________________________________________4
2. Justificación____________________________________________ 6
3. Área problemática________________________________________8
4. Preguntas guías_________________________________________ 10
7. Marco teórico__________________________________________ 31
7.2.1 Equivalencias_________________________________ 36
7.3 Saberes__________________________________________ 38
7.5 Ansiedad_________________________________________44
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8.3 Vínculo terapéutico y saberes del terapeuta________________64
9. Conclusiones y discusión____________________________________74
10. Bibliografía______________________________________________ 78
11. Anexos__________________________________________________80
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1. Introducción
El siguiente trabajo busca adentrarse a una temática común en la actualidad y quizás algo
minimizada por el olvido de la esfera afectiva en la construcción del sentido de vida. Se refiere
justamente en las relaciones interpersonales, para ello se toma como base la comprensión del
vínculo terapéutico y cómo el mismo es una herramienta para empezar a establecer relaciones
En este estudio de caso, se entiende al ser humano como apto para elegir y decidir, aceptando
que ello requiere excluir posibilidades y hacer renuncias. De la misma forma, se reconocen a las
personas como seres libres y con responsabilidad en su actuar, sea asumiendo roles activos o
evitando buscar nuevos caminos. De ambas formas queda demostrado cómo el hombre es capaz
determinismo que inciden en la manera en que el sujeto se relaciona y afronta las situaciones, es
necesario atender al individuo como un ser que participa en la creación de su vida, es activo
responsabilidad.
Asimismo, se toma como prioridad lo expresado por May (2000): “si la apatía o la ausencia
más profundo por qué el amor y la voluntad se han hecho tan difíciles”. (p.27), por ende, se alude
a la dificultad que le requiere al paciente poder formar y construir relaciones con sus semejantes,
pero para poder analizarlo y comprenderlo no se puede dejar de lado el papel que ocupa la
sociedad actual en este fenómeno, pues influye en el deterioro que existe en la comunicación
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entre los seres humanos, debido a que no hay puentes que conecten a los mismos sino un camino
Por medio del presente trabajo, se busca la comprensión del vinculo terapéutico a partir de la
experiencia de una persona escogida para el análisis, lo que implica clarificar: “la forma en que
crea, organiza y construye el mundo concreto en que se encuentra, así como los valores que
necesita afirmar o preservar para sentirse bien consigo mismo”. (De Castro, Cardona, Gordillo y
Támara, 2007). Igualmente se tendrá como foco del caso, cómo incide el desarrollo personal del
Para conocer la experiencia del consultante se han llevado a cabo sesiones por psicología clínica,
en las cual se han abordado las diversas dimensiones en que se desarrolla el mismo.
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2. Justificación
El proceso terapéutico que se enfatiza en este escrito, es un espacio de encuentro entre dos
participantes, donde queda al descubierto que aún con defensas sólidas, la ansiedad siempre
termina por manifestarse. Cada ser humano la vivencia de distinta manera, ya que ésta indica lo
que valora y considera relevante cada persona en particular. La terapia efectiva es aquella que
posibilita la conexión íntima entre terapeuta y paciente, la cual es puente para aprender a
(muerte, libertad, carencia de sentido vital, aislamiento existencial), sin dicha relación el
singular de ésta persona, no es posible realizar generalizaciones respecto a los resultados que
Está investigación procura ser soporte a la academia, y guiar procesos terapéuticos en donde
clarificar sus sentimientos, a fin de apuntar a las vivencias reales de los pacientes, realizando
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distinciones entre lo que es personal, y lo que trae el consultante. Finalmente, es un referente
sobre la forma en favorecer un proceso terapéutico que tiene como cimiento la fenomenología.
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3. Área problemática
potencialidades de los consultantes, por ello es necesario percibir la relación y las significaciones
éste debe estar atento al otro y a él mismo, clarificándose y usando sus sentimientos como
información. Yalom (2002) al respecto menciona: “Si uno desarrolla un conocimiento profundo
de sí mismo, elimina la mayoría de los puntos ciegos y tiene una buena base de experiencia como
producto del paciente” (p.84). Es vital que el terapeuta diferencie cuando los emociones son
suyas y cuando son del consultante, debido a que sin ello no podrá apuntar a la intencionalidad, y
a las riquezas de las vivencias de su paciente, puesto que los prejuicios o emociones del
profesional son los que tendrían predominancia en los encuentros. Lo anterior no implica una
ruptura con los supuestos teóricos, sino que supone que la terapia debe ser impulsada por la
Este estudio posee bases conceptuales, pero tiene como herramienta principal al terapeuta, sus
Yalom (2002): “la intimidad con el terapeuta les sirve como punto de referencia interno. Al saber
entablar otras relaciones igualmente buenas en el futuro”. (p.192). Cuando el paciente siente
cómo es su interactuar con los demás, sin tantas pretensiones y explicaciones se descubre en el
camino del cambio, el cual no sería posible si durante el momento presente de la terapia no se
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En definitiva este estudio de caso se preocupa por la manera en qué incide el terapeuta en el
encuentro con su paciente, pues para alcanzar un proceso terapéutico fructífero es necesario que
éste se encuentre en crecimiento y desarrollo personal. Todo lo que ocurre en los sesiones debe
tener un objetivo terapéutico que busque favorecer del consultante, pero la falta de claridad del
terapeuta puede incidir en que las intervenciones o devoluciones tengan sesgos que se aparten de
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4. Preguntas guías
¿Cuáles son los saberes que debe tener un terapeuta para construir una relación
en los encuentros?
terapeuta-paciente?
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5. Historia clínica del paciente
Edad: 17 años
Teléfonos: 300-272-8326/370-8645
MOTIVO DE CONSULTA: Los padres del paciente afirman: ¨asistimos a psicología pues
estamos preocupados porque Andrés no interactúa lo suficiente con los demás, no hace
actividades que realizan normalmente los jóvenes de su edad, por ejemplo: Salir, rumbear,
bailar. En fin, eso a nosotros nos asusta, ya que es extraño”. Posteriormente a este relato, se
cuestiona al paciente sobre su opinión respecto a lo postulado por sus acudientes y subraya que:
“Ellos no me entienden, no tengo que ser como los demás y mucho menos como mi hermano,
restrictiva en su mundo.
universidad, según sus relatos siempre ha sido una persona reservada y distante de los demás. Se
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le dificulta expresar sus opiniones e inconformidades a los otros, por ello intenta evitar a su
núcleo familiar, especialmente a su hermano menor, con quien tiene diferencias amplias en la
significado poder dedicarse a lo que le gusta, puesto que sus padres no estaban de acuerdo con su
elección profesional.
La mayor parte de su tiempo la dedica a leer, pintar y escribir, considera que lo anterior han
sido formas de encontrarse consigo mismo y de dar racionalidad, dirección y estructura a su vida.
HISTORIA FAMILIAR: El paciente vive con sus padres y su hermano menor, con quienes
suele mantener vínculos lejanos, debido a que ha sentido durante el transcurso de su vida que sus
ambos aspectos han abierto una brecha en la comunicación de los mismos, es decir, ha crecido
Para él ha sido importante tener gusto por las artes, debido a que eso le ha dado bases
complementarias a las impartidas en el hogar, y considera que: “ha sido la mejor manera de
como premisa que el vínculo con el terapeuta sirve de ensayo para las relaciones que se
establecen en el mundo exterior. De igual forma, se han hecho orientaciones al paciente y sus
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IMPRESIÓN DIAGNÓSTICA: Teniendo en cuenta la etapa evolutiva en que se encuentra
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6. Descripción detallada de las sesiones.
P corresponde a Paciente
T corresponde a Terapeuta
Sesión 2
P: Yo estoy aquí porque mis papás quieren, están preocupados porque no salgo, porque mi
tiempo se va dedicado a mis labores académicas… también a cosas que hago por placer, me
encanta leer y pintar… el punto que ellos creen que eso está mal, que tengo que salir, ir a tomar,
como la gente “normal”… por eso me trajeron aquí. Claramente ellos son los que deberían venir,
yo me siento bien.
P: (Risas) ¡qué inteligente!, pero sí, venir a hablar con un extraño y fijo mis papás van a
preguntarte de todo, algo así como que me traen aquí para espiarme y también para que me hagas
cambiar la decisión sobre mi carrera, yo quiero ser arquitecto pero ellos preferirían que fuera un
T: Bueno, quiero que sepas que todo lo que hables aquí serán sólo entre nosotros, a menos
P: (Risas), tranquila, yo no me voy a matar… Lo que me sorprendes es que eres súper joven,
te ves toda sweet, yo esperaba a alguien mayor, de hecho me sorprendí cuando te vi… puedo
jurar que mis papás también, en parte es mejor hay menos distancia en la parte generacional,
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Silencio
T: Es tu espacio
P: Pues ya te dije, me gusta leer, sobretodo de historia universal… A veces pinto, de hecho
seguido, aunque últimamente no me queda tiempo porque me preparo para los ICFES, pero trato
menos, soy más bien tranquilo, casero, no salgo, a ratos en familia pero ni me integró.
P: Ya te dije, cada quien por su lado, no creo que eso necesite algo más que decir.
P: Rabia no, lo que pasa es que no entiendo que quieres que te diga.
T: Siento que tiene que ver con la incomodidad que mencionabas al principio por tener que
venir aquí.
P: Puede ser, no me gusta hablar demasiado de cosas que considero muy personales.
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se formularon preguntas como: ¿qué es sentir impotencia? ¿Cómo te sientes al decirme eso?. De
Sesión 5.
P: Hoy me siento muy feliz, siento que me he ido soltando poco a poco. Estoy en un proceso
de estar en la masa sin ser un ente, es como tratar de tener un equilibrio, de incluirte pero no ser
un objeto más.
T: ¿Cómo es eso?
P: A mí me da mucho miedo dejar de ser quién soy, por seguir los ideales de un grupo, pero
ya he comprendido que me puedo relacionar y seguir siendo yo, es como aportar algo y que me
aporten pero mi esencia es la misma, suena sencillo, para mí no lo es tanto, pero estoy
intentándolo, ya habló más en mi salón de clases, incluso el otro día participe en mi clase de
filosofía poniendo un ejemplo donde di mi punto de vista, eso no lo hacía antes, era más
P: Pues sí, es como que llega el momento que me detengo a ver que hay varios progresos en
mí, anteriormente yo hubiera preferido no acercarme a nadie. Hoy lo quiero hacer, porque estar
tan solo me frustraba y aun me frustro (risas) pero aja poco a poco.
P: Me presiono mucho y me exijo mucho, es como si viviera sin poder equivocarme, en parte
eso aprendí en mi casa, era el modelo perfecto... siempre pude todo, y ahora intentar
relacionarme me cuesta y me da impotencia no poder todo (risas)… pero ya soy más autónomo
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en lo que deseo, no estoy en el afán de complacer a mis papás, mira que he defendido la carrera
que quiero estudiar, aunque siento que no obtengo todos los cambios que quisiera…
Silencio
Silencio
Silencio
P: No entiendo
P: Bueno aja, empezar a darme cuenta cómo asumo lo que he vivido a lo largo de mi vida,
P: Me gusta estar seguro, hacer todo bien, tampoco quiero ser el mejor… ni el peor, estar en
T: ¿Uno quién?
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P: (Risas), yo... Cuando me equivocó me ven y no me gusta…Me siento vulnerable…
P: Me da miedo estar inseguro, ser vulnerable, quiero que todo esté en su puesto… estar a
salvo, siento que cuando algo se me sale de las manos me asfixio, es como si empezará a morir…
Silencio
T: ¿morir?
P: Sí, dejó de estar seguro y eso para mí implica muerte porque no me agrada, porque me
expone
Silencio
T: Pero es curioso que ahorita que hablábamos decías que te gusta estar seguro, quizás
P: Bueno sí, porque estoy creciendo, me identificó con ello a pesar de que me frustra, las dos
T: ¿Puedas?
P: Estoy confundido, hable como en remix, de varias cosas y siento que eso me enreda… es
como si dijera cosas que ni yo mismo sé de donde salen, pero aja vamos a ver (suspiro)…
aunque uno de las mejores cosas que he aprendido aquí es a verme como soy..
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T: Esa es la idea, poco a poco te vas descubriendo.
P: Aunque a veces quisiera mandar a todo el mundo para el carajo quedarme solo.
Silencio
Silencio
P: Pues... sí.
Silencio
T: Tienes rabia
P: Sí me da rabia que me digas eso, de pronto porque es verdad, pero ten claro que yo sí he
estado solo ha sido por propia decisión… yo lo elegí, me siento bien así
P: Tiene sus dos lados, me gusta el lado de la seguridad… que es estar solo, repito me siento
bien así, yo no le temo a la soledad, la disfruto, hago lo que me gusta, estoy conmigo mismo…
puedo hablar conmigo mismo, es una sensación grata, es tranquilidad, a mi me gusta que todo
T: Unas sesiones atrás no sentías eso, estabas frustrado, incluso hoy lo has estado.
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P: (Risas), viste por eso es que te digo que hablo remix, es que a veces ni sé bien lo que
quiero, es como hablar locuras y a la vez hablar en serio, unas veces siendo muy sincero, otras
veces pretendiendo ser algo que quizás no soy… Sonó enredado… y se siente aun más enredado,
Sesión 6
definitivamente no puedo.
Silencio.
T: ¿No puedes?
P: No puedo, ahora no me vengas a decir que es que no quiero, ¡en realidad no puedo ni me
interesa!
T: No te creo.
T: No creo
P: En serio, es que también siento que la gente es interesada, te buscan por necesidad y eso
alguien, de lo que quiero y de quien soy, pero no se puede porque no hay personas con quienes lo
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P: Bueno sí, pero aquí me siento sólo, es como si no estuvieras tú ni el animalito que tienes en
tu camisa. (Risas)
P: Pues sí, soy yo mismo, me siento como solo, porque soy auténtico… Soy yo, digo
auténtico porque a veces sin corazas. (Voz entrecortada)… Ay no… la verdad es que me estas
P: Decirte lo que en realidad quiero, pedirte que me des pistas, alguna solución o salida, ¡eso
es lo que deseo!
T: ¡Qué inteligente!
T: Te lo voy a decir, aunque sería mejor que tú mismo te dieras cuenta: se entrecorto tu voz y
P: Sí, estoy hecho un ocho en verdad… es tan difícil hablar y afrontar, es más fácil que tú me
digas, aunque en el fondo no sería tan bueno, es como si mis papás decidieran que quiero
estudiar, si escogen algo que no me gusta será como perder el tiempo, pero igual sigue siendo
más sencillo.
T: Hay una cosa que hace poco, “aquí he aprendido a observarme y conocerme sin que nadie
me diga nada… “
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Silencio.
P: Lo bueno es que ya me estoy conociendo. Pero eso no basta porque no cambio… y quiero
que sea rápido ya llevo como cuatro meses aquí y nada… no es posible.
T: Te presionas demasiado.
P: No sólo es eso, también quiero defender lo que deseo, me preocupo y estreso porque mis
papás no les agrada lo que yo quiero estudiar, pero igual lo voy a defender...La arquitectura es mi
pasión, anteriormente yo hubiera cambiado de opinión por ellos, pero hoy no, sabes que aquí me
estoy viendo como alguien más maduro y he entendido que también yo mismo decido en todo,
desde como soy hasta mi carrera profesional. Ellos se han relajado un poco más... pero igual no
quieren, yo lo siento… Al final ya eso es su problema, (Risas) ellos deciden amargarse… como
te dije antes no tendría el mismo sentido ni el mismo valor si ellos decidieran por mí.
Silencio.
P: Si viste, hay muchas cosas que yo sé, por lo menos en esto de la carrera siento que sí soy
yo, eso me pone contento (Sonríe), bueno por lo menos hay en algo que sí me he transformado
pero no hago nada… aunque bueno estoy dando pininos. (Risas). Roma no se hizo en un día y yo
duraré toda la vida formándome, aunque igual me estresa (Risas). Llegue súper amargado, pero
Sesión 12
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Paciente regresa a terapia luego de cuatro meses, debido a que el centro había suspendido sus
generalmente no duermo bien o trasnocho porque debo hacer trabajos y maquetas. De casi todos
mis parciales los hago en la casa y lo peor es que a veces siento que los profesores no valoran mi
esfuerzo, porque no obtengo las calificaciones que yo quisiera, eso me desanima pero también
puede ser el cambio en el ritmo académico. Además como me la paso ocupado ya no tengo tanto
P: (Risas) Sí, también siento que es una excusa para alejarme, ya sabes que me cuesta mucho.
Incluso con mis compañeros de clases, ha sido complicado, se dieron cuenta que soy un hueso
difícil de roer.
P: Que me gusta tener el control de todo, he pensando en lo que hablábamos antes (en las
sesiones pasadas) y hoy en día yo decido ser así, y creo que está bien… debe ser respetable.
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P: (Risas) Aquí todo se ve mejor, no me gusta eso de explayarme en el sofá. (Silencio)
P: ¿miedo? No, (risas) normal. A mí me gusta contenerme, soy racional, pensante y me gusta.
No tiene nada que ver con el miedo, yo vivo bien así, es una vida relajante y de confort.
T: (Sonrisa)
P: No te rías, en serio me gusta mi forma de ser y estar solo. Las cosas hay que analizarlas, no
P: Silencio
Risas
Ok.
Risas
T: Es tu tiempo
perímetro pero yo no te he dejado del todo, ya te dije que soy un hueso difícil de roer (Levanta la
ceja)
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Y pues sí, para que mentirte me gusta sentirme poderoso, con el control, con la silla. (Risas).
Incluso ya que estamos en la tónica de sinceridad, hace rato quiero decirte que me molesta que
P: Es que no quiero hablar más, me siento instigado ya te dije, siento que me ahogo. Es más,
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T: Hola.
P: Bueno, como siempre tengo que hablar, no es que tenga muchísimo por contarte, pero en
estos días me he dado cuenta que soy tan desprendido que no me hace falta la gente, por
ejemplo: no extraño a mis compañeros del colegio, incluso no necesito de mi familia, puedo irme
fácilmente de los lugares y las personas y al final como que me da igual. Y si yo miro años atrás,
me doy cuenta que siempre ha sido igual, no es que sea una novedad en mi vida, sólo que esta
P: Paralizado
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Silencio
Silencio.
Silencio
Y eso ya lo había pensado antes, no es algo del momento, esa rabia viene conmigo hace ya
bastante tiempo.
Silencio
P: (Se levanta de la silla y se dirige al sofá, allí se sienta al lado del terapeuta)
Nunca había pensando el por qué seguía viniendo aquí, realmente ahora esto me deja
Silencio.
Aunque en cierta parte me gusta venir aquí, lo que pasa es que no identificó muy bien el
porqué o para que… También siento que me ha servido, incluso yo sé que a veces no te das
cuenta, pero mis papás sienten que he cambiado positivamente, me he abierto más… yo también
siento que es así. Claro que no es el cambio más significativo pero para mí es mucho. Eso sí me
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T: Es algo así como lo que los psicólogos llamamos ambivalencia.
T: Algo así, sentimientos contradictorios hacia algo o alguien, como el amor y el odio.
P: Sí, siento una tremenda ambivalencia hacia ti y nunca lo había notado, es más sigo algo
impresionado con tu pregunta… y enojado también, eso justo es lo que me da rabia que te metas
T: Sí, se nota que estas molesto. Pero dentro de esta molestia dices que aquí has encontrado
P: No se niega eso, y pues si otros lo notan es una buena señal, yo lo siento, pero como te dije
a veces creo que tu no. Quizás yo tampoco te lo he hecho saber, especialmente últimamente que
ando difícil de roer (risas). Igual quiero seguir reflexionando en esto, si encuentro algo nuevo te
P: (Risas)… algo impactado con tu pregunta y más aun por no saber la respuesta, y ver como
los dos lados que me inspiras… me ayuda a estar más claro y seguramente a aprovechar más este
Sesión 14
Bueno, hoy tengo varias cosas que contarte, en vista que estamos en plan de aprovechar mejor
el tiempo (risas).
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T: Adelante
P: Lo que pasa es que estoy como rabioso con mis papás, porque salí a hacer unos trabajos
con unos compañeros y empezaron a regañarme porque según ellos ya era “tarde”, 9pm osea. En
escuche que decían que estaban furiosos porque yo me iba a la calle a hacerle el trabajo a los
otros, es decir, ellos creían que era mentira que yo estaba haciendo algo en grupo.
Silencio.
Eso ni lógica tiene, ni bobo que yo fuera, yo acostumbro a ayudar a la gente cuando puedo,
pero realmente estaba haciendo algo con mis compañeros, bueno me llamaron me dijeron de
sacarlos de la duda.
el mismo cuento, no me escuchan, siento que mis palabras son pérdidas, no me conocen, no tiene
idea quien soy yo. Además yo ya estoy grande, ya casi tengo dieciocho, y eso no implica sólo
P: No, no lo estoy.
Silencio
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O bueno sí, porque me da rabia que siempre sea lo mismo, imagínate que me dijeron que
esperaban las mejores calificaciones, tienes las expectativas más altas del mundo conmigo, todo
el tiempo me están acosando y pidiendo que haga mejor las cosas, sea la universidad, sea en la
sacaré buenas notas, ellos juran que yo soy el mejor, incluso desmeritan a mis compañeros sin
conocerlos, y se atreven a afirmar que yo soy el talentoso… osea que es eso. Son demasiadas
P: Sí, las acepto, me exijo mucho porque ellos me exigen y en el fondo me molesta, es como
si no pudiera cometer un error, soy humano, pero ellos no entienden. Por eso te digo que no me
interesa sacarlos de la duda de nada, no me oyen… para construir un puente se necesitan de dos
T: Decidiste no hablar, pero sin embargo sabes que se necesitan dos lados para construir un
puente.
P: Bueno, quiero que me ayudes, puede ser una cita con mi mamá a ver que dice ella y si
podemos llegar a un acuerdo, no creo pero aja. Eso sí, yo no voy a estar, que ella entre primero o
algo así.
En las próximas sesiones se realizó una sesión en compañía de los padres y el paciente. Y
posteriormente en los encuentros, se abordó la manera en que se sentía el paciente referente a sus
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sentir vulnerable. Cabe destacar, el proceso con el consultante no ha concluido, y éste mismo ha
reconocido que expresar su sentir hacia el terapeuta le ha ayudado a ser más fluido. De la misma
forma, se reconoce que el proceso con el paciente más sustancioso ha sido el actual, debido a que
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7. Marco conceptual
El enfoque terapéutico al que se hará referencia en este apartado, se centra en las dificultades
propias de la existencia, por las cuales pasan todos los seres humanos, algunos de una forma más
crónica. Se refiere a enfrentarse con la incertidumbre, la finitud, la libertad, y todo lo que implica
tomar decisiones, entendiendo que hacerlo es excluir posibilidades y tener despojos, por ello, no
se puede partir de diagnósticos o de hipótesis que deben ser confirmadas o descartadas, la terapia
vivencia y descripción de su existencia, lo cual indica que este enfoque pone especial énfasis en
el hombre como un ser relacional, por ello, la relación terapéutica toma un papel fundamental en
esta postura.
importancia de la relación terapéutica, y se refieren a ésta diciendo que: “debe ser un encuentro
genuino entre dos personas” (p.200), para poder construir una relación de este tipo se incluye la
fenomenología, ver lo que sucede tal como se muestra en la interacción, es decir, atender al
fenómeno mismo, De Castro y García (2013) añaden: “de nada sirve proporcionar condiciones
encontrar con ese tipo de relaciones artificiales”. (p.201), lo cual apunta a llevar la terapia a un
contexto natural, donde se posibilite al paciente a que vivencie en el momento presente, y en ese
momento ver lo que ocurre, el fenómeno, Rollo May (2000) asegura al respecto que:
desarrollan las cosas, estamos describiendo la cosa en sí. Es un error. Los fenomenólogos
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sostienen que debemos reducir la tendencia de occidente a creer que entendemos las
cosas sólo porque conocemos sus causas; en cambio, lo que debemos descubrir y
describir es aquello que la cosa es como fenómeno, la experiencia tal como se da ante
nosotros”. (p.94)
donde debe primar la experiencia, ya que las explicaciones no le ayudan al paciente a que se
promuevan cambios y que se desarrollen las posibilidades de ser, todo ello en gran medida
ocurre porque se separa la terapia del mundo real del paciente, apartándose de la fenomenología,
“Si el terapeuta sólo pretende observar desde afuera del campo experiencial del
paciente, sólo terminará atendiendo a sus propios prejuicios teóricos, ya que estará
El terapeuta debe tener claridad teórica, pero no puede basar su relación con el consultante en
ello, pues sería minimizar a la persona con rótulos, olvidando su sentir. En este orden de ideas, es
necesario referirse al concepto de presencia, según De Castro y García (2013): “esta es la que
complementar sus planteamientos De Castro y García (2013) agregan: “se refiere a una actitud
de apertura experiencial hacia uno mismo y el otro de forma simultánea, a partir de una vivencia
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(p.203). Esto no implica ser parcial con el paciente y romper los límites durante las sesiones, es
por ello que el terapeuta debe estar atento y clarificarse constantemente para no caer en
prejuicios o sentimentalismos, pero lo vital como dice Rollo May (2000) es que: “en este
encuentro el terapeuta tiene que poder, en alguna medida, sentir lo que el paciente está sintiendo.
La labor del terapeuta implica estar abierto al mundo del paciente”. (p.111), lo cual no es una
tarea fácil, pues requiere que el terapeuta este abierto a experimentar el sentir de su consultante,
“El encuentro implica una alta exigencia profesional y responsabilidad ética por parte del
deben estar dispuestos a cambiar, y al final lo que se experimenta en las sesiones terapéuticas
influye en lo que el paciente vivencia y percibe sobre sí mismo, incide en sus relaciones y su
mundo, es por ello que Rollo May (2000) menciona: “ser capaz de establecer una verdadera
relación con otro ser humano que está experimentando una profunda ansiedad, culpa o
(p.111). Todo esto deja en evidencia que la tarea del terapeuta va más allá de las teorías, pues el
verdadero poder transformador del ser humano se da al contactarse con alguien más, por ende, el
vínculo terapéutico debe ser genuino como se mencionaba al inicio, debido a que las relaciones
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En aras a profundizar en la relación terapéutica, se entiende que la perspectiva existencial no
niega la incidencia del pasado, pero su eje no es centrarse en él, más bien procura enfatizar el
momento presente del paciente, es decir, de qué manera durante las sesiones da sentido a dicho
terapeuta debe hacer presencia intra-personal e interpersonal ante lo que ocurre en el aquí y
ahora (temática que será tratada en el siguiente apartado) del encuentro terapéutico. Teniendo
como base los postulados de los autores De Castro y García (2011) se entiende la presencia
inter-personal como aquella que busca atender a la experiencia inmediata, presente, afectiva,
mismo y con el terapeuta. Incluye que el consultante se contacte con él mismo, y alude a la
forma en qué éste se vivencia en relación al terapeuta, en definitiva se ocupa del proceso
Por otro lado, acorde a De Castro y García (2011) la presencia intra-personal posibilita la
escucha de sí mismo, es decir, permite al paciente entrar en contacto con sus deseos, y su
voluntad, lo cual le ayuda a tener conciencia de su actuar, aquello que omite o lleva a la práctica,
a través de ello empieza a tomar responsabilidad sobre sí mismo. En este proceso, el terapeuta
puede indagar al consultante teniendo como referencia su propio cuerpo, pues al contactarse con
contexto vivencial, y no nace de una relación racional y no vinculante. De allí que las
resulta de poca utilidad hacer explicaciones teóricas y objetivas cuando éstas no tienen nada que
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ver con lo que se encuentra siendo el paciente, De Castro y García (2013) se refieren a lo
mencionado:
Las interpretaciones que tiene un mayor impacto constructivo para los consultantes son las
busca explicaciones causales, dichas interpretaciones toman poder porque el paciente está
sintiendo lo que le está sucediendo, De Castro y García (2013) integran en sus postulados: “las
tanto, es imprescindible una actitud de acogida y escucha del terapeuta hacia su paciente, porque
desligadas de la experiencia.
El ser humano es en gran medida sus relaciones, es imposible éstos y sus preocupaciones
fundamentales sin pensar en la dimensión interpersonal, incluso Yalom (2002) afirma que: “la
interpersonales duraderas y gratificantes”. (p.65), por ello es importante que durante la terapia se
tenga en cuenta el aquí y el ahora, reconociendo que dicho espacio es una oportunidad para
poder vincularse con alguien, según Yalom (2002) el aquí y ahora: “se refiere a los
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acontecimientos inmediatos de la sesión terapéutica, a lo que está ocurriendo aquí y ahora, en los
minutos de esta sesión inmediata” (p.64), estar en un encuentro con el otro en un momento
presente, viviendo juntos y teniendo una experiencia. Este mismo autor profundiza y da dos
argumentos fundamentales del por qué el aquí y ahora es primordial en la terapia, Yalom (2002):
“la razón por la cual usar el aquí y ahora reposa sobre un par de supuestos básicos: 1. La
social”. (p.65), mediante el aquí y el ahora el paciente puede verse a sí mismo en relación con
otra persona, lo cual demuestra que no hace falta buscar referentes externos porque en el
“El crecimiento personal se produce en la relación directa de unos con otros, por
la neutralidad, lo cual, en últimas es imposible, se debe tomar como real la relación entre
Las relaciones entre paciente y terapeuta exponen las dificultades que se dan al momento de
interactuar, y cuando sucede en dicho espacio, ocurre de igual medida en el mundo externo, por
ello Yalom (2002) asegura que: “uno de los primeros pasos en la terapia es identificar los
durante el momento que ocurre la sesión el paciente experimenta cómo se relaciona, teniendo
vivencias inmediatas sobre sí, lo cual es más esclarecedor que una explicación, debido a que es el
mismo quien observa la forma en que se comporta con los demás, y en dicha situación se
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encuentra de frente con su ansiedad. El terapeuta debe apuntar a dicha ansiedad para ayudar al
paciente a que reconozca la manera en que la afronta y su intención al actuar, Rollo May (2000)
universo humano, tanto como un universo real, de la propia existencia de una persona en
El encontrarse en terapia y tener la posibilidad real de verse y sentirse en relación con alguien
más, facilita la comunicación con los semejantes o permite un cuestionamiento sobre sí mismo,
“La razón por la cual usar el aquí y ahora es que los problemas humanos son en gran
Quiere decir que durante las sesiones terapéuticas el paciente terminará mostrándose y
comportándose de la misma forma que hace con quienes forman parte de su cotidianidad, Yalom
(2008) complementa sus ideas diciendo que: “la intimidad con el terapeuta les sirve como punto
Cuando el paciente en terapia quiere y es capaz de interactuar de forma más genuina y fluida,
favorecer el desarrollo de las posibilidades de ser, como bien destaca Rollo May (2000): “el
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aquí y ahora se apunta directa e indirectamente a ello. Se destaca que se pueden presentar errores
e inconvenientes, pero éstos favorecen construir un vinculo sólido en la diada cuando a pesar de
ellos se abarca el proceso experiencial, puesto que exalta lo que ocurre entre el consultante y el
Es menester hacer una diferenciación más precisa sobre proceso y contenido. En primera
instancia, se entiende que la terapia debe ser dirigida por el ritmo del paciente, el terapeuta no
vida, y si bien eso es cierto, lo más trascendental es que el paciente pueda vivenciar esos sucesos
último se le denomina proceso, Yalom (2002) hace una distinción entre estos dos conceptos: “el
naturaleza de la relación entre los individuos que expresan las palabras y los conceptos”. (p.81),
innegablemente esto representa un reto especial para los terapeutas, pues no siempre encontraran
pacientes con la apertura y disponibilidad para llevar a cabo un verdadero proceso, pero sería un
gran error quedarse con esa etiqueta, es por ello que deben usarse como punto de referencia y
buscar captar las experiencias de los consultantes a fin de apuntar al aquí, ahora y entre nosotros.
7.3 Saberes
Romero propone los saberes y actitudes que se deben tener en dicha labor, a continuación se
indicarán cuatro de ellos. Emilio Romero (2003): “Saber acoger: Es convidar al otro para que
38
sea el mismo, sintiéndose a gusto en nuestra presencia. En los gestos, en la mirada, en los
movimientos, en las palabras, expresamos esta invitación”. (p.52), es en definitiva dar un espacio
para que el otro pueda abrirse y sentirse en confianza en relación con alguien y consigo mismo,
el mismo autor menciona que “invitación, apertura y confianza” favorecen la acogida. Aún
cuando el consultante tiene dificultades para encontrarse con su terapeuta, al sentirse acogido va
Emilio Romero (2003): “Saber empatizar: Es situarse en el lugar del otro, captando así el
movimiento de su afecto. Sin esta capacidad es muy difícil comprender el lado emocional y los
fenomenología, debido a que se posibilita y facilita la comprensión de las vivencias del paciente,
puesto que hay un acercamiento hacia el otro y sus perspectivas sin necesidad de concordar con
él.
Emilio Romero (2003): “Saber escuchar: Significa dejar que el otro se exprese colocándonos
en una actitud de receptividad cordial; significa también saber omitirse para no interferir en la
libre fluencia de la otra persona”. (p.57), el saber escuchar significa dejar que el otro declare
aquello que desea, mientras se asume una actitud de receptividad constante; ello implica omitirse
para no imposibilitar el libre fluir del otro, permitiendo que el terapeuta pueda captar los
39
Emilio Romero (2003): “Saber observar y saber estar atento: Saber estar atento permite
relación genuina entre terapeuta y paciente, cuando el terapeuta hace conciencia de lo que ve y
no ve, mediante la integración de las respuestas corporales, es decir, atención a aquello que el
cuerpo comunica, logra captar los movimientos tanto vivenciales como afectivos del consultante,
lo cual le permitirá estar en sintonía con él. Involucra que el terapeuta también se siente afectado
por lo que le sucede al cliente, entendiendo que saber estar atento a los requerimientos y
El trabajo como psicólogo clínico es de gran exigencia para el terapeuta, pues se encuentra
pueden ser vendas que inhabiliten observar y captar la experiencia real del paciente, lo cual
Las personalidades esquizoides como menciona Riemann (1996) “se inquietan ante la idea
de tener que entregarse”. (p.25), lo cual tiene antecedentes en la infancia, puesto que desde la
niñez sea por el exceso de estímulos, falta de estabilidad en el ambiente, aislamiento o abandono,
desconfianza. Por ello Riemann (1996) complementa sus planteamientos afirmando: “encamina
40
Es para él, de capital importancia no depender de nadie, no estar obligado a nadie, el no necesitar
de nadie”. (p.25). Por buscar defenderse ante la cercanía de sus semejantes, crea una necesidad
personas en donde se involucre afectivamente, debido a que reconoce la dependencia que implica
Siguiendo con Riemann (1996) recalca sobre este tipo de personas: “no se da cuenta de que
sus conflictos estriban en el plano del contacto con los demás y no es la ausencia de
capacidades”. (p. 29), lo cual habla del miedo de amar y ser amado, puesto que ello involucra
fusión afectiva, por ende, se rechazan las muestras de cariño, lo cual también se relaciona con su
preferencia por relaciones fáciles de romper o puramente sexuales, ya que estas surgen sin
necesidad de tener un contacto que suponga un compromiso real; sin embargo, Riemann (1996)
agrega: “es sobrio en cuanto a la expresión de sus sentimientos, y agradece vivamente el que la
otra persona le otorgue un cariño sin imposiciones, un rincón en el que sentirse resguardado,
como si fuera su propia casa”. (p. 37). Se siente complacido cuando lo aceptan sin obligaciones y
exigencias, pero suele dudar de los sentimientos que tiene las otras personas hacia él, por tanto,
predomina la ambivalencia que lo lleva a buscar pruebas del afecto de los otros, todo ello con el
Incluso éstas personas, suelen agredir cuando se siente amenazados y por la falta de
vinculación que tiene con los demás, no se dan cuenta del efecto de sus ataques, Riemann (1996)
expresa: “el esquizoide vivencia la aproximación de otra persona como una usurpación; replica
entonces con ansiedad, seguida, inmediatamente, de la agresión”. (p. 40), en el camino por lograr
independencia suele replegarse hacia sí mismo, por lo cual actúa defendiéndose del contacto con
41
desproporcionadamente hacia el plano criminal y social, justamente porque no empatizan con los
Integrando a May (2000) respecto a esta temática, se subraya que: “ser activamente odiados es
casi tan bueno como ser activamente amado; cualquiera de estos dos sentimientos interrumpe la
intolerable situación de anonimato y la soledad”. (p. 31), lo anterior implica que la agresión es la
forma de pedir y de buscar contactarse con los otros, pero ocultando los sentimientos, ésta
Cabe destacar que Fritz Riemman y Rollo May respecto a este asunto, toman dos posturas
distintas. El primero se refiere a las personalidades esquizoides, por decirlo de una manera
sencilla, que se encuentran en un grado más complejo porque se han apartado físicamente de
quienes lo rodean, mientras que el segundo alude a los sujetos con dificultades para vincularse
íntimamente pero que a nivel social pueden tener apertura. Menciona que en gran medida esto se
simple, porque hay más posibilidades de adquirir y hacer las cosas fácilmente; no obstante,
relacionarse ha pasado a un segundo plano, porque el sujeto centra su vida en aras al poder,
consumo, y la tecnología. Rollo May, apunta hacia personas que tienen tendencias esquizoides
para preservar su mundo interior, y para no construir su vida alrededor de las prioridades antes
mencionadas, por ello May (2000) refiere: “los problemas surgen cuando al afrontar nuestro
mundo comprobamos que es inapropiado para nosotros o que nosotros somos inapropiados para
él; entonces se produce el choque”. (p. 19), éste punto de vista tiene como eje el contexto
42
El mismo escritor continúa dando argumentos sobre las personalidades esquizoides, y cómo
puede tener un impacto útil para desenvolver en la sociedad actual, May (2000) formula:
tecnología que todo lo invade y no se deja vaciar por ella. Esa persona vive y trabaja con
bastante despegado de las cosas para encontrar significación a la experiencia, pero que
debe adoptar tal actitud para proteger su vida interior del empobrecimiento”. (p. 32).
Es decir, reconocerse en un mundo donde la moral esta cada vez más deteriorada y la
un nivel más profundo por qué el amor y la voluntad se han hecho tan difíciles”. (p. 27). De
alguna manera, el cambio en las primacías ha generado que los hombres hayan dejado de lado
los afectos dando respuesta a la sociedad consumista y enmarcada en la vacuidad, este escritor
dice que algunas personas reaccionan ante estos fenómenos adoptando una actitud esquizoide
constructiva.
En este último sentido expresado por May (2000), se entiende: “el carácter esquizoide reside
en enfrentar el mundo despersonalizante y en negarse a ser despersonalizado por ese mundo”. (p.
23), una búsqueda por preservar el mundo interior, adoptando una manera favorable de
En este apartado se hace alusión a dos autores F. Riemann y Rollo May, y se ha destacado
anteriormente que es imprescindible hacer una distinción de sus planteamientos, para sintetizar
43
lo citado, se encuentra: el primero se refiere a la visión clásica del esquizoide, aquel que se
aparta físicamente del otro, hace énfasis en las personalidades esquizoides como aquellas que
temen al contacto intimido y afectivo con los semejantes, lo cual ocurre en grados. Mientras que
el segundo, apunta a personas que se asustan ante el contacto pero no se aíslan físicamente, sino
que se esmeran en racionalizar todo, y no se permiten vincularse con los demás, incluso dice que
dichas personas pueden ser exitosas y tener altos rendimientos a nivel laboral o social; sin
Finalmente, Rollo May (2000) integra: “pero así como ha aumentado la cantidad de años que
vivimos, ha disminuido la cantidad de tiempo con significado”. (p.38), con esa idea se puntualiza
distraído en asuntos que al final no tiene la misma valía que puede tener el construir vínculos
7.5 Ansiedad
El ser humano se desenvuelve en un mundo, el cual está constituido por las relaciones que se
establecen, por ello da significado y afirma o desecha acorde a las valoraciones que realiza.
Cuando una persona reconoce sentido en algo o en alguien empieza a surgir la ansiedad, De
Castro y García (2013) citan a May 1990ª, 1996; De Castro, 2005ª, 2005b:
“la ansiedad debería ser entendida como experiencia que emerge y se origina,
precisamente, por la posibilidad y capacidad que tiene los seres humanos de valorar, dar
44
La vivencia de la ansiedad aparece cuando se siente amenaza ante algo que se reconoce como
valioso, cuanto mayor valor posea más grande será la ansiedad. Keen y Fischer citados por De
castro y García (2011), plantearon: “la ansiedad siempre surge ante cualquier evento o
situaciones en que nuestros valores o ideales, proyectos o intereses puedan verse en peligro, o
bien destruirse” (p.51). Denota, la ansiedad no es destructiva, puede llegar a ser negativa cuando
mundo porque se le dificulta afrontar la ansiedad normal. Ésta es también la que se decide
aceptar al abrirse a nuevas posibilidades, se encuentra presente en la vida del ser humano cuando
Para poder adentrase al mundo del paciente es importante conocer sus deseos, y la forma en
que utiliza su voluntad. Aunque sea mínimamente la persona participa en la aparición de sus
deseos, pues éstos indican y apuntan a un significado, además señalan aquello tiene relevancia y
valor para el ser humano, De Castro y García (2013) mencionan al respecto: “el deseo siempre
orienta a la persona hacia la afirmación de algo que necesita a nivel experiencial y considera
valioso o importante para su existencia”. (p.73). El deseo sin voluntad sería un actuar impulsivo
bienestar que perdure en el tiempo, se busca compensar los vacíos existentes con medio
compensatorios, por tanto, el hombre necesita reconocer sus deseos y llevarlos a la conciencia,
45
No hay voluntad sin que exista un deseo anterior, es la voluntad quien lleva a la acción un
deseo, May (2000) formula sobre lo destacado: “la voluntad presta al deseo orientación y
madurez”. (p.195), y además este mismo autor May (2000) complementa sus ideas diciendo
que: “la voluntad requiere conciencia de uno mismo, el deseo no la requiere. La voluntad implica
cierta posibilidad de elegir entre esto y aquello; el deseo no lo implica”, de no existir la voluntad
voluntad sin tener en cuenta la vivencia o deseo es apuntar a una dirección racional, el resultado
puede ser una gratificación, pero ésta se desvanecerá con el transcurso del tiempo por no afirmar
los valores reales, lo cual termina por generar insatisfacción y descontento. Lo anterior ilustra
Para complementar lo señalado se recurre a Yalom (1984) , quien expresa que: “la tarea del
terapeuta es funcionar de tal manera que la voluntad del paciente no se fragmente, sino que se
fortalezca” (p.360), es decir, el terapeuta debe acompañar y guiar al consultante hacia la apertura
de sus deseos, y la manera en que se relaciona con ellos, a fin de lograr mayor conciencia sobre
éstos y sus significados, del mismo modo orientar en la re-significación del sentido de los
Es este orden de ideas, es imposible hablar de un proceso terapéutico sin hacer referencia a la
intencionalidad y la manera en que incide en el actuar y las valoraciones de los sujetos, puesto
que ésta aparece desde los primeros años de vida y repercute en la manera de percibir,
interpretar y orientar la vida, pues incluye cómo se vivencia el hombre en relación con su
mundo. May (2000) menciona que: “por intencionalidad entiendo la estructura que da sentido a
la experiencia”. (p.200), lo cual indica que gracias a la intencionalidad el ser humano apunta a
ganancias a fin de reafirmar un valor. Para el terapeuta no basta con tener claridad sobre el
46
concepto de intencionalidad, debe usarla en la terapia y tenerla como eje fundamental de la
misma. May (2000) plantea que una de las tareas de los terapeutas es: “señalar la intencionalidad
a fin de que el paciente no pueda dejar de verla él también”. (p.221), la intencionalidad apunta
hacia el futuro sin desligarse del presente, pues desde el momento actual el individuo construye
que le ocurre, por ello May (2000) refiere: “no podemos señalar la intencionalidad mediante una
puesto que dichas personalidades buscan afirmar su independencia y a sí mismos, debido a que
A pesar que hay experiencias en la vida diaria o determinismo que inciden en la manera en
que el ser humano se relaciona con su mundo y afronta las situaciones cotidianas, es necesario
reconocer al individuo como un ser que participa en la creación de su vida, es activo cuando
47
“El mundo es la estructura de relaciones significativas en que existe una persona y en
cuya configuración toma parte. Así, el mundo abarca todos los sucesos del pasado que
actúan sobre mí. Pero en tanto abarca todos estos elementos en cuanto me relaciono con
construyéndolos inevitablemente cada vez que me pongo en contacto con ellos. Pues la al
tener conciencia del propio mundo significa al mismo tiempo estar estructurándolo”. (p.
85)
sus vivencias o cuando prefiere asumir roles pasivos y evitativos ante las realidades, en
cualquiera de dichas alternativas los sujetos deciden y eligen sobre su mundo, corroborando lo
“El ser humano es más que la mera suma de sus partes; la existencia de todos los seres
margen de elección, y con ello, de responsabilidad, los seres humanos son intencionales,
apuntan a metas, saben que crean un futuro, y buscan un significado; y los seres humanos
son conscientes y tiene conocimiento de que saben que saben”. (p. 3).
Se debe entender al hombre como un ser que toma parte de lo que le ocurre, aun cuando
dichas circunstancias lo determinen, porque incluso en ellas adquiere posturas y/o posiciones, lo
participación en el mundo.
48
8. Análisis del caso
En este apartado se tendrá como foco de los planteamientos el vínculo terapéutico, y se tendrá
como orientación las preguntas formuladas al inicio del estudio, apuntando a la manera en qué el
son menos importantes y que también han sido imprescindibles en el proceso llevado a cabo con
el consultante.
Finalmente, se ocupará de la relación terapéutica y cómo es vivida por parte del terapeuta,
aspecto fundamental en este estudio, pues ha sido un camino de exigencia y crecimiento personal
al lado del paciente, lo cual es complementado por los saberes que debe tener un terapeuta para
A lo largo de las diferentes sesiones, quedó al descubierto cómo era difícil para el consultante
relacionarse fluidamente con el terapeuta, situación que también ocurría en los contextos
externos en que se desenvolvía. Está ansiedad se evidenció por medio de sus posturas corporales
y su actuar, solía perder contacto visual y excusarme mediante justificaciones racionales, lo cual
demuestra el valor que tiene para el consultante poder permanecer en una zona de confort,
evitando darse la oportunidad de conocerse y sentirse capaz de poder construir vínculos sólidos
con los otros, lo cual coincide con Keen y Fischer citados por De castro y García (2011), quienes
plantearon: “la ansiedad siempre surge ante cualquier evento o situaciones en que nuestros
valores o ideales, proyectos o intereses puedan verse en peligro, o bien destruirse”. (p.51). Es
49
decir, en aras a resguardar sus sentimientos y delimitar su independencia solía restringirse al
momento de relacionarse.
Sin embargo, en todo este proceso hubo momentos, incluso al comienzo, donde el paciente
mostraba iniciativa y dejaba entrever que sí deseaba conectarse con sus semejantes; no obstante,
al mismo tiempo deseaba poder sentirse tranquilo y evitar cualquier sensación de malestar. El
encuentra que había algo que deseaba más porque le generaba gratificación inmediata, esa
opción era restringirse, justamente lo que había estado haciendo durante casi toda su vida. Fue
necesario referirse a la forma en que ello le producía bienestar, puesto que no perduraba en el
manera de ser. El Paciente expresaba: “No te rías, en serio me gusta mi forma de ser y estar solo.
Las cosas hay que analizarlas, no se puede vivir a la deriva o en incertidumbre, hay que buscar
inmediatista, lo cual converge con el sentir del consultante: “No perdura en el tiempo, sino que
solo alivia temporalmente la sensación crónica de vacío, impotencia o insignificancia (es decir,
Muchas de las sesiones se centraron justo en ello, propiciar que experimentara esas
sensaciones poco gratificantes mencionadas anteriormente, debido a que enumerarlo cómo algo
mencionada: “Sí, estoy hecho un ocho en verdad… es tan difícil hablar y afrontar, es más fácil
50
que tú me digas, aunque en el fondo no sería tan bueno… es como si mis papás decidieran que
quiero estudiar, si escogen algo que no me gusta, será como perder el tiempo, pero igual sigue
siendo más sencillo”. El consultante reconoce que aún cuando la salida más hacedera es que le
indiquen el camino, no resulta fértil para su existencia. Varios autores respaldan la importancia
de que el consultante tenga experiencias antes que explicaciones. Yalom (1998) plantea: “Otro
buen ejemplo, pensé, de lo desaconsejable que es que el terapeuta traiga una interpretación
apresurada, por más buena que sea. Los pacientes, como cualquier otra persona, aprovechan más
las verdades que ellos mismos descubren”. (p.138). Dicho aspecto es corroborado por el
paciente, ya que desde hacía varios años conocía cómo pensar respecto a su actuar pero jamás
dejó que ello pasara a un plano experiencial. May, R. (2000) también concuerda con las ideas
formuladas: “Lo que queremos es que el paciente experimente genuinamente las implicaciones y
sino en la estructura de la conciencia”. (p.231). Aún con el conflicto que le generaba al paciente
poder abrirse, distinguía que debía tener un proceso vivencial, lo cual corrobra que el consultante
más que reconocer las causas de sus acciones, necesita conectarse con su sentir, Rollo May
desarrollan las cosas, estamos describiendo la cosa en sí. Es un error. Los fenomenólogos
sostienen que debemos reducir la tendencia de occidente a creer que entendemos las
cosas sólo porque conocemos sus causas; en cambio, lo que debemos descubrir y
describir es aquello que la cosa es como fenómeno, la experiencia tal como se da ante
nosotros”. (p.94).
51
El consultante utiliza su voluntad a lo largo del proceso de distintas formas, lo mencionado
hasta el momento ilustra un uso destructivo de la voluntad, puesto que evade exponerse y
sentir amenazas. A pesar que ello le generaba una aparente tranquilidad, empezó a sentir
frustrado su proyecto de vida, porque estaba utilizando dicho actuar como una manera de
relata: “Me da miedo estar inseguro, ser vulnerable, quiero que todo esté en su puesto… estar a
salvo, siento que cuando algo se me sale de las manos me asfixio, es como si empezará a
pérdida, lo cual vislumbra que cada persona teme a la muerte de distinta manera, pero la
ansiedad que produce termina por aparecer y cuándo no se le hace frente, empieza a expandirse
en las distintas esferas en que se desarrolla el ser humano. En algunos casos la persona se
compensatorios. Estos postulados se complementan con lo exhibido por Yalom (2008): “pero a
pesar de las más sólidas y venerables de las defensas, nunca podemos vencer del todo la ansiedad
desarrollo, lo cual en el fondo escondía un tremendo temor a exponerse, a morir como el mismo
mencionaba. El Paciente manifestaba: “No puedo, ahora no me vengas a decir que es que no
quiero, ¡en realidad no puedo ni me interesa!”. Decidía consentir dicha situación porque le
resultaba más fácil que empezar a abrir sus posibilidades; no obstante, se encontraba cada vez
más vacio y frustrado por su proceder. Rollo May (2000) comenta lo demoledor que puede ser
para el terapeuta creer en el “no puedo” de su consultante: “el no puedo es pura resignación que
52
al principio puede deparar cierta satisfacción agridulce, nostálgica y románticamente cínica, pero
Igualmente, a pesar que hay experiencias en la vida diaria o determinismo que inciden en la
manera en que el ser humano se relaciona con su mundo y afronta las situaciones cotidianas, es
necesario reconocer al individuo como un ser que participa en la creación de su vida, es activo
que recibió por parte de sus padres, argumentaba: “¡Eso aprendí en mi casa!”, como una manera
de desligarse de su responsabilidad, pues ponía por fuera su libertad, y culpaba a otras personas
del desazón que sentía. Este asunto se hizo presente en distintas sesiones y en gran medida
gracias a ello el paciente empieza a descubrir que no le agradaba reafirmarse en las enseñanzas
Paciente: “imagínate que me dijeron que esperaban las mejores calificaciones, tienes
las expectativas más altas del mundo conmigo, todo el tiempo me están acosando y
pidiendo que haga mejor las cosas, sea la universidad, sea en la casa, es en todo y yo
notas, ellos juran que yo soy el mejor, incluso desmeritan a mis compañeros sin
conocerlos, y se atreven a afirmar que yo soy el talentoso… ósea que es eso. Son
Terapeuta: “Yo siento que tú aceptas todas esas exigencias que ellos te hacen”.
53
Paciente: “Sí, las acepto, me exijo mucho porque ellos me exigen y en el fondo me
molesta, es como si no pudiera cometer un error, soy humano, pero ellos no entienden.
Por eso te digo que no me interesa sacarlos de la duda de nada, no me oyen… para
Aquí ocurre un primer paso cuando reconoce que sí acepta las exigencias de sus progenitores,
si bien no profundiza al respecto por lo menos deja entrever que se reconoce como un ser que
participa activamente en las configuraciones de su existencia. May (1977) hace mención sobre lo
cuya configuración toma parte. Así, el mundo abarca todos los sucesos del pasado que
actúan sobre mí. Pero en tanto abarca todos estos elementos en cuanto me relaciono con
construyéndolos inevitablemente cada vez que me pongo en contacto con ellos. Pues la al
tener conciencia del propio mundo significa al mismo tiempo estar estructurándolo”. (p.
85)
Asimismo, el paciente en alguna ocasión recalcó: “Que me gusta tener el control de todo, he
pensando en lo que hablábamos antes y hoy en día yo decido ser así, y creo que está bien… debe
ser respetable”. Lo cual deja en evidencia que ya tenía un mayor conocimiento de su libertad y la
forma en que la usaba, pero decide no tomar partida y se justifica diciendo que su posición debe
ser respetada, aún con sus coartadas tiene un mayor acercamiento a su manera de estructurarse.
54
Bugental (2000) respalda lo descrito por los escritores antes indicados y sugiere sobre la misma
temática que:
“El ser humano es más que la mera suma de sus partes; la existencia de todos los seres
margen de elección, y con ello, de responsabilidad, los seres humanos son intencionales,
apuntan a metas, saben que crean un futuro, y buscan un significado; y los seres humanos
son conscientes y tiene conocimiento de que saben que saben” (p. 3).
La tarea del terapeuta era permitirle que viviera el malestar que le ocasionaba mantenerse de
dicha forma, y al final sería el consultante quien decidiría tomar un roll pasivo o empezar a hacer
uso de su responsabilidad. Requería poder sentir esa ansiedad y sinsabor en las sesiones
terapéuticas para que se generaran movimientos afectivos. Al respecto Rollo May (2000)
asegura:
universo humano, tanto como un universo real, de la propia existencia de una persona en
De igual manera, se debe entender al hombre como un ser que toma parte de lo que le ocurre,
aún cuando dichas circunstancias lo determinen, porque incluso en ellas adquiere posturas y/o
“Me presiono mucho y me exijo mucho, es como si viviera sin poder equivocarme, en
parte eso aprendí en mi casa, era el modelo perfecto... siempre pude todo, y ahora intentar
55
relacionarme me cuesta y me da impotencia no poder todo (risas)… pero ya soy más
autónomo en lo que deseo, no estoy en el afán de complacer a mis papás, mira que he
defendido la carrera que quiero estudiar, aunque siento que no obtengo todos los cambios
que quisiera… ”
A pesar de lo difícil que es enfrentarse a los demonios y temores, el paciente poco a poco va
tomando una actitud genuina porque empieza a verse, se debió acudir a la presencia para poder
propiciarlo. De Castro y García (2013) la definen: “esta es la que permite comprender y sentir,
en lo posible, la experiencia de ser de otra persona” (p.202). Por ello se apuntó a preguntas que
decir eso?, ¿Qué es sentirse impotente?. De igual manera, el terapeuta se ocupa de la presencia
inter-personal, puesto que busca atender a la experiencia inmediata que ocurre en el paciente en
relación consigo mismo y con el terapeuta: ¿Cómo es estar aquí ahora mismo?. Teniendo como
base a De Castro y García (2013), se entiende que en este proceso el terapeuta puede indagar a
su paciente teniendo como referencia su propio cuerpo, pues al contactarse con él percibe su
inmediata del mismo, éste a su vez es el encargado de validar los comentarios del terapeuta. En
algunos momentos, se plantean comentarios por parte del Terapeuta como: “Estas rabioso”, y al
final es el consultante quien certifica o descarta lo mencionado, no sólo de forma oral sino
también por medio de su lenguaje no verbal, es decir, gracias a la presencia el terapeuta puede
modo el terapeuta tendría que ocuparse de lo que se daba en el encuentro, evitando que el
56
paciente recurriera a las racionalizaciones que solía hacer cuando daba argumentos del porque de
su actuar. De allí el valor del proceso sobre el contenido, en las sesiones terapéuticas se
restringía y se negaba a dejarse tocar por sus sentimientos, por ende, la tarea del investigador fue
reconocer lo que estaba haciendo y cómo dicho suceso se hacía presente en las diferentes esferas
de su vida, pero antes de poder verlo en el contexto externo, era vital mostrárselo en el momento
presente y en relación al terapeuta. De dicha forma, se haría más explicito lo que sentía y se
podría abordar entre ambos lo que se estaba gestando. Yalom (2002) soporta la importancia del
“La razón por la cual usar el aquí y ahora es que los problemas humanos son en gran
Este mismo autor perfecciona sus planteamientos afirmando, Yalom (2002): “la razón por la
cual usar el aquí y ahora reposa sobre un par de supuestos básicos: 1. La importancia de las
Mediante el aquí y el ahora el paciente puede verse a sí mismo en relación con otra persona, lo
cual demuestra que no hace falta buscar referentes externos porque en el momento de la terapia
se dan los referentes más clarificadores para el consultante. El paciente en este camino
argumenta:
“Tiene sus dos lados, me gusta el lado de la seguridad… que es estar solo, repito me
siento bien así, yo no le temo a la soledad, la disfruto, hago lo que me gusta, estoy
conmigo mismo… puedo hablar conmigo mismo, es una sensación grata, es tranquilidad,
57
Y el Terapeuta enfatiza: “Unas sesiones atrás no sentías eso, estabas frustrado, incluso hoy lo
has estado”. En ese momento el terapeuta no necesitó basarse en puntos externos para devolverle
a su paciente lo que estaba aconteciendo en la sesión, una de sus deberes fue favorecer que el
paciente pudiera sentirse, aludiendo al proceso por encima de cualquier contenido. Yalom (2002)
aclara las distinciones entre estos dos conceptos: “el contenido se refiere a las palabras y
hacía con quienes le rodeaban. Cabe destacar que ello no ocurre siempre en eje a una relación
disfuncional, también es de utilidad para apuntar a los cambios que se van adquiriendo durante el
encuentro terapéutico. En algún momento, el consultante destacó que era conflictivo para él
poder dialogar e intimar con sus semejantes, justo en ese entonces no se fijaba que se encontraba
abriéndose gradualmente, por ello el terapeuta comenta: “Aquí por ejemplo ya lo has hecho”, lo
cual fue una forma en el contexto presente de mostrarle que lo estaba haciendo sin percatarse.
También alude a que los cambios más significativos ocurren sin estar pensando cómo hacerlos,
pues yacen de una vivencia profunda que crea tales movimientos afectivos que conduce al
consultante a abrirse a nuevas posibilidades de ser, es decir, intenta reafirmar sus deseos y usa su
voluntad para apuntar a lo que tiene sentido preponderante en su existencia. Al respecto, Yalom
(2008) certifica que: “la intimidad con el terapeuta les sirve como punto de referencia interno. Al
58
“la mejor forma de ayudar a los pacientes es conectar con sus posibilidades positivas
interiores y exteriores. Sólo así puede lograrse que los pacientes también puedan
Hasta este momento, se alude al sujeto como alguien con una personalidad esquizoide, puesto
que su intencionalidad apunta hacia la búsqueda de la independencia y por ello se defiende ante
la cercanía de los demás, con el fin de sentir resguardados sus sentimientos. El paciente hacía
comentarios como: “no me gusta hablar demasiado de cosas que considero muy personales”.
Pretendía dejar sin posibilidades al terapeuta, limitando su labor como psicóloga clínica,
justamente eso hacía con todo el mundo, trataba de salvaguardarse ante las cercanía de los otros
y ante cualquier evento que lo hiciera sentir vulnerable. Riemann (1996) asegura que este tipo de
significa tendencia a la autoafirmación y delimitación del propio yo”. (p.25). Para enriquecer lo
señalado y tener una mejor aproximación teórica, se recurre a De Castro y García (2013),
converge en la manera que se usan las defensas para constreñir su participación en el mundo:
“las personas que presentan estas disfunciones presentan experiencias caracterizadas por alguno
de los siguientes temores: temor a sentirse libre, temor a las nuevas posibilidades de la vida
cotidiana, temor a tener que tomar decisiones que impliquen algún grado de riesgo, temor a
59
En esta persona en particular, la personalidad esquizoide va acorde a los planteamientos de
Rollo May, quien lo plantea desde el punto de vista del individuo que se relaciona y puede tener
éxito a nivel social, pero se le dificulta intimar. Suele racionalizar todo y se niega a ser parte de
la masa, puesto que busca su preservación. También es alguien que no se identifica con su
mundo y se niega a ser despersonalizado por éste, ello se exhibe cuando el paciente asegura que
le gusta pintar y leer sobre historia universal, prefiere esto antes que salir de rumba como lo
hacían sus compañeros, lo cual fue una de las situaciones expuesta por sus progenitores de forma
inicial, debido a que argumentan que su hijo no actuaba acorde a su edad y no era igual a la
mayoría de las personas de su era. El paciente se quejaba de pertenecer a una sociedad donde
triunfa lo trivial y las personas cercanas a él, lo acusan por no encajar y no ser como el resto de
los jóvenes, situación que en lugar de animarlo a hacer lo que decían, lo llevo a replegarse más
sobre sí mismo, encerrándose y negándose a participar con los demás. Se entiende que el
consultante crece en un mundo con el cual no se identifica y esto le produce un choque, May, R.
despersonalizante y en negarse a ser despersonalizado por ese mundo. Pues el artista encuentra
Adicionalmente, en esta tendencia esquizoide hay una incidencia del sustrato biográfico desde
abandono, la persona empieza a percibir su mundo como amenazante, encerrando una profunda
desconfianza. El paciente indica que sus padres desde muy pequeño le dieron diversas
mencionaba que ambas cosas incidían en su necesidad de protegerse porque sentía que no podía
60
equivocarse. Por ello, luego de que vivenciara su sentir al respecto, se le cuestionó: “¿te gustaría
poder hablar de eso con tus papás”, lo cual resultó provechoso para el paciente, debido que se
responsabilizarse de lo que acarreaba, los resultados resultaron ser positivos, pues sus acudientes
se mostraron receptivos sobre sus planteamientos y por primera vez en mucho tiempo se dieron
como una molestia en su día a día, procedió a comunicarlo a las personas implicadas, lo cual va
acorde a Yalom (2002), quien asegura que: “uno de los primeros pasos en la terapia es identificar
Desde el primer momento que el paciente llega al consultorio junto a sus padres, se empieza a
Los padres del paciente afirman: ¨asistimos a psicología pues estamos preocupados
porque Andrés no interactúa lo suficiente con los demás, no hace actividades que
realizan normalmente los jóvenes de su edad, por ejemplo: Salir, rumbear, bailar. En fin,
eso a nosotros nos asusta, ya que es extraño”. Posteriormente a este relato, se cuestiona
al paciente sobre su opinión respecto a lo postulado por sus acudientes y subraya que:
“Ellos no me entienden, no tengo que ser como los demás y mucho menos como mi
La personalidad esquizoide entendida en este estudio de caso, alude al paciente como alguien
que posee dificultades para vincularse íntimamente pero que a nivel social pueden tener apertura,
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y se tiene como foco que en el mundo contemporáneo relacionarse ha pasado a un segundo
plano, porque el hombre centra su vida en aras al poder, consumo, y la tecnología, y es justo lo
que el consultante en cuestión rechaza, por ende, busca preservar su individuación antes que
sentirse parte de un conglomerado. May (2000) lo ilustra: “los problemas surgen cuando al
afrontar nuestro mundo comprobamos que es inapropiado para nosotros o que nosotros somos
inapropiados para él; entonces se produce el choque” (p. 19). Lo expresado por el paciente
concurre con lo expuesto por el autor. Es una búsqueda por defender el mundo interior,
sin embargo, el problema ocurre cuando se va al extremo del aislamiento y se construye una
desconexión con el mundo, aunque no es el caso del paciente en cuestión, se tomó ello como una
base fundamental del proceso, ya que quizás de continuar llevando el mismo estilo de vida
podría haber llegado a dichos extremos. May (2000) formula sobre el sentir de este tipo de
personas:
tecnología que todo lo invade y no se deja vaciar por ella. Esa persona vive y trabaja con
bastante despegado de las cosas para encontrar significación a la experiencia, pero que
debe adoptar tal actitud para proteger su vida interior del empobrecimiento”. (p. 32)
Cuando el consultante entra en contacto con sus deseos y empieza a orientarlos de manera
consciente le es más fácil poder aceptarse y reconocerse en su sociedad, puesto que al evitar
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Luego de un proceso terapéutico que apuntaba a la relación dialéctica y a la vivencia de los
“A mí me da mucho miedo dejar de ser quién soy, por seguir los ideales de un grupo,
pero ya he comprendido que me puedo relacionar y seguir siendo yo, es como aportar
algo y que me aporten pero mi esencia es la misma, suena sencillo, para mí no lo es tanto,
pero estoy intentándolo, ya habló más en mi salón de clases, incluso el otro día participe
Lo cual vislumbra que el verdadero inconveniente del paciente no son rasgos esquizoides,
sino su dificultad para entregarse al otro por toda la dependencia afectiva que ello implica, por
tanto el trabajo terapéutico más que centrarse en esos presupuestos teóricos, buscaba atender las
sensación de seguridad que sentía al cohibirse. De la misma manera, atendía a las sensaciones
paciente afirma: “Hoy me siento muy feliz, siento que me he ido soltando poco a poco. Estoy en
un proceso de estar en la masa sin ser un ente, es como tratar de tener un equilibrio, de incluirte
pero no ser un objeto más”. No renuncia a sus posturas o sentimientos pero los direcciona de una
“En este sentido la vida es un proceso de sufrimiento creativo. Si vivimos con esta concepción y
siempre podemos volver a separarnos de hábitos tal vez confortables, pero regresivos y
contribuye al aislamiento de las personas, lo cual confluye con May, R (2000): “si la apatía o la
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ausencia es el estado de ánimo dominante en nuestros días, podemos comprender en un nivel
más profundo por qué el amor y la voluntad se han hecho tan difíciles”. (p.27).
Este apartado se ocupará de la experiencia del terapeuta a partir de la relación con su paciente,
es el punto central de este estudio de caso, no se inició por esta sección porque era necesario
hacer una contextualización del proceso para poder enlazar las ideas con mayor sinergia.
Para poder construir un vínculo sólido el proceso terapéutico debe ser empujado por un
contexto vivencial, y no nacer de una relación racional, por ende, las interpretaciones que tiene
un mayor impacto constructivo para los consultantes son las que surgen de la relación terapeuta-
consultante, conecta sus devoluciones con la misma, y no busca explicaciones causales, las
interpretaciones existenciales toman poder porque el consultante está teniendo experiencias, por
tanto durante el trabajo en las sesiones se buscó apuntar a lo destacado; no obstante, en dicho
al paciente.
identificada con los que él planteaba respecto a sus perspectivas del mundo actual y, la
trivialidad en las relaciones interpersonales. Incluso muchos de los argumentos que éste usaba
para defenderse respecto a su actuar, eran los mismos que la terapeuta había estado usando
durante un largo tiempo de su vida, como por ejemplo: miedo a la vulnerabilidad, terror a
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permitió tener una comprensión sobre lo que se daba en el encuentro; sin embargo, este
sesgo personal, en cierta ocasión el paciente mencionó: “…no es fácil de un día a otro, en
ser”. La terapeuta sentía que tenía razón en lo que expresaba y por ello no se ocupaba a
atracción particular por esta persona, y la necesidad que éste pudiera sortear sus conflictos.
Yalom (1998) expone algo similar: “Yo sabía de dónde provenía mi gran interés por Dave, mi
oleada de curiosidad y de fascinación: le estaba pidiendo a Dave que hiciera las cosas por mí. Por
ambos”. (p.190). Al comienzo del proceso había una traba para establecer límites claros, quizás
puesto que tenía mayor cuidado que con el resto de sus pacientes, tenía una necesidad de
nombrado: “que las personas se coloquen a entera disposición mutua, más allá del simple papel
indicado por sus respectivas funciones, lo que no las exime de mantener algunas formalidades
En una de las sesiones la terapeuta al escuchar hablar a su paciente le manifestó: “así era yo a
tu edad”, y en uno los próximos encuentros entre ambos, al tratar de confrontar al paciente, éste
argumenta: “pero que me vienes a decir si tu también eras así”, y aunque se intentó poder hacer
terapia con el paciente a partir de ello, fue complicado porque el paciente imposibilitó que ésta
tuviera un campo de acción significativo. De allí que sea necesario entender lo que Yalom (1998)
comenta respecto a uno de sus pacientes: “A pesar de mi curiosidad, decidí dejar que Saúl
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preparando para ocuparse de ello en aquel momento. Yalom (1998) advierte: “Cuidado con
además si sabes lo difícil que es para que me presionas con tus ideas de que no quiero
Suceso que dejó pensativa a la terapeuta, debido a que sintió que no había sido beneficio para
el paciente esa revelación de su parte; no obstante, con el transcurso del tiempo el paciente
refirió que dicho comentario le había resultado reconfortante porque no se sentía solo en lo que
vivía, y al final eso lo hizo sentir acogido aún cuando no lo demostró. En gran parte, estaba alerta
para no perder la racionalidad que era imprescindible para él, y se resguardó tratando de negar la
emociones. Probablemente esa revelación hubiera tenido un mejor impacto de haberse hecho en
a pesar que sus intervenciones no tuvieran intención de dañar a su consultante, debía aprender a
clarificar lo que traía su paciente y lo que era de ella. Para poder hacerlo necesitó asesorías en
clases con sus respectivos tutores. Yalom (2002) alude sobre lo indicado:
puntos ciegos y tiene una buena base de experiencia como paciente, comenzará a
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distinguir cuánto del aburrimiento o la confusión es suya y cuándo producto del
paciente”. (p.84).
Los puntos ciegos que existían en el terapeuta eran el miedo a relacionarse fluidamente, los
prejuicios sobre la sociedad actual, y la imposibilidad para salir de su zona cómoda, aspectos que
tenían concordancia con su paciente, pero que no correspondían al proceso terapéutico que están
llevando, por ello era necesario hacer un trabajo complementario, debía tener “una buena base de
Otro de los traspiés del terapeuta, era que por medio de su consultante se decía verdades a sí
misma, mencionó: “Quieres ser perfecto”, lo cual no tenía una intención terapéutica clara y en
pro del consultante, sino atendía a prejuicios personales. En la medida que atiende a sus
refieren a éste:
“El encuentro implica una alta exigencia profesional y responsabilidad ética por parte
Demuestra que la exigencia personal que acarrea dicha labor va más allá de los sustentos
teóricos, pues la relación que se establece incide en cómo experimenta el paciente. El terapeuta
entiende que el proceso terapéutico no sólo apunta al crecimiento del paciente, si bien es el
asunto fundamental, debe ser un encuentro genuino donde ambos estén en la apertura al cambio
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terapeuta cada coagente es igualmente una nueva experiencia, no importa cuán entrenado esté en
figuras simbólicas del otro”. (p.81). Si el terapeuta no se encuentra disponible para sí mismo,
difícilmente podrá estarlo para alguien más, no se refiere a la pérdida de los límites que deben
existir en los encuentros, sino llevar la terapia a un contexto natural, donde se posibilite al
paciente a que vivencie en el momento presente, y en dicho momento ver lo que ocurre en
“Si el terapeuta sólo pretende observar desde afuera del campo experiencial del
paciente, sólo terminará atendiendo a sus propios prejuicios teóricos, ya que estará
nivel personal y decidía centrarse en su poca productividad, teniendo altas exigencias respecto a
su vida y trabajo, recurría a una visión de túnel que le impedía ver progresos en el consultante.
En la medida que somos libres invitamos al otro a que también lo sea, por tanto no poseer esa
disposición repercutía en el trabajo con el paciente, tanto que incluso un día éste destacó: “siento
que me ha servido, incluso yo sé que a veces no te das cuenta, pero mis papás sienten que he
cambiado positivamente, me he abierto más… yo también siento que es así. Claro que no es el
cambio más significativo pero para mí es mucho”. El consultante estaba manifestando que no se
le veía, varias personas a su alrededor y él mismo notaban un cambio pero su terapeuta tenía
vacíos respecto a la comprensión de sus avances. Bleger (1964) explica lo que ocurría con el
necesita, y a condicionar lo que se encuentra tanto como lo que no se encuentra”. Esta manera de
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operar del terapeuta lo único que estaba ocasionando era colaborar con el problema de relación
que poseía su consultante. Igualmente, se acude a May (2000): “ser capaz de establecer una
verdadera relación con otro ser humano que está experimentando una profunda ansiedad, culpa o
(p.111). Otro soporte más para reconocer el valor del desarrollo personal del terapeuta. A lo
objeto que debe estudiar es otro ser humano, de tal manera que, al examinar la vida de los
El verdadero poder transformador del ser humano se da al contactarse con alguien más, por
ende, para poder continuar con el proceso terapéutico con el paciente fue necesario hacer uso de
los saberes de los terapeutas. Romero (2003) apunta a éstos: “Saber escuchar: Significa dejar
que el otro se exprese colocándonos en una actitud de receptividad cordial; significa también
saber omitirse para no interferir en la libre fluencia de la otra persona” (p.57). Implica que la
terapeuta debió dejar de focalizarse en sus prejuicios y atender descriptivamente lo que le ocurría
al paciente, entonces intuitivamente empezó a captar lo que éste sentía y lo valida con él para
evitar ideas preconcebidas. De igual manera, clarificar sus sentimientos para corroborar que traía
su paciente y que acudía a su personalidad, dicha revisión se lleva a cabo por fuera de la terapia
pero basándose en el sentir que aconteció durante las sesiones. Además, las guías proporcionadas
por los tutores fueron de utilidad en el sentido que señalaron y apuntaron a la incidencia de la
terapeuta en el proceso, para ello era menester que el terapeuta admitiera sus desaciertos. Holm-
69
Hadulla (1999) determina que uno de los momentos en el tratamiento incluye: “la capacidad de
jugar con fantasías de nuestros pacientes provocan en nosotros. En este ámbito somos
confrontados con nuestras propias contradicciones que no se trata de aclarar, sino de aceptar en
Gracias a esas ayudas y los recursos usados en pro del proceso terapéutico, se empezó a sentir
paciente, vinculándose con él en el aquí y ahora, lo cual permitió que el paciente fuera más
natural y expresara sus vivencias: “Sí, siento una tremenda ambivalencia hacia ti y nunca lo
había notado, es más sigo algo impresionado con tu pregunta… y enojado también, eso justo es
lo que me da rabia que te metas conmigo, me desestabiliza, pierdo el control… y realmente eso
sucediendo entre ambos, lo cual fue tremendamente beneficioso pues como dijo Yalom (1998):
“Si en una relación hay algo grande de lo que no se habla, ya sea el paciente o el terapeuta,
entonces no se hablará tampoco de ninguna otra cosa importante”, este fue un paso para verse en
el paciente se muestra más participativo en su entorno, eso no implica que tuvo un cambio
drástico y total, sino que a pesar de su manera de ser y sus percepciones respecto a la sociedad
contemporánea, se permitió ser más comprometido consigo mismo y con los demás. Mediante su
voluntad reafirma lo que más desea a fin de hacer y vivir acorde lo que tiene sentido
preponderante en su existencia. El paciente indicó: “Hoy me siento muy feliz, siento que me he
ido soltando poco a poco. Estoy en un proceso de estar en la masa sin ser un ente, es como tratar
de tener un equilibrio, de incluirte pero no ser un objeto más”. Una de las preocupaciones
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esenciales del paciente era aprender a abrirse, debido a que no se identificaba con el mundo
moderno, se negaba a hacer parte de él como una cosa, pero al final reconoce que era necesario
mantener un punto medio, y logra hacerlo cuando encuentra limitado su proyecto de vida. De
Castro y García (2013) aportan que: “No sólo se trata de saber cómo nosotros percibimos e
interpretamos el mundo, sino también y sobre todo acerca de cómo estamos presentes ante el
mundo” (p.17). El ser humano constituye el mundo al mismo tiempo que es parte de él. El
culpar a sus progenitores sobre su carácter, aceptó la sociedad en que crece, defendió su carrera
profesional, y se vinculó más fluida y naturalmente con su terapeuta. Akeret (1995) soporta lo
expresado: “los pacientes están preparados para tomar esa decisión en el momento en que se
conocen lo suficiente bien a sí mismos, como para comprender las implicaciones de esa
decisión”. (p.228).
Aún cuando el consultante tiene dificultades para encontrarse con su terapeuta, al sentirse
acogido va a terminar por aceptar la convidada, fue en últimas lo que sucedió, pues la terapeuta
en el proceso paralelo que llevaba como paciente, aprende a descubrirse, aceptarse más natural y
también se toma de la mano de Romero, E. (2003), quien expresa: “Saber acoger: Es convidar al
otro para que sea el mismo, sintiéndose a gusto en nuestra presencia. En los gestos, en la mirada,
en los movimientos, en las palabras, expresamos esta invitación”. (p.52), es en definitiva dar un
espacio para que el otro pueda abrirse y sentirse en confianza en relación con alguien y consigo
mismo, dicho autor menciona que “invitación, apertura y confianza” favorecen la acogida. De
71
su experiencia y deba mirarse en el actuar y sentir, lo cual se traduce en una actitud de acogida.
Holm-Hadulla (1999) formula sobre lo señalado: “La actitud del terapeuta de acompañar con
interés por sí sola, sin interpretación, puede alentar a su paciente a percibir lo desagradable y
Cabe señalar, los aportes de este caso acuden primeramente a la técnica, la relación dialógica
que incluye validar conjuntamente con el paciente en un proceso hermenéutico en espiral, pero
rebasa cualquier postulado teórico, al reconocer que puede ser útil equivocarse, lo necesario es
clarificar con el consultante. Desde el punto de vista del investigador, los procesos terapéuticos
más fructíferos son lo que parten desde el propio desarrollo personal, y se sustenta en Romero, E.
(2006): “Somos sensibles porque nos sentimos afectados por los eventos y situaciones en nuestro
ser subjetivo”. (p.9), usar los sentimientos como propia información es el mejor instrumento que
se tiene en la práctica terapéutica, entendiendo que todas las personas remiten a distintos sentires,
por ende, se converge con Yalom (1984), quien declara: “si se aplica el mismo esquema para
relacional y cómo éstas traían inherentemente las más grandes verdades sobre su temor a la
Sin más, lo último por decir es que ambos han cambiado y están en la búsqueda de construirse
y aceptarse más humanos gracias a que decidieron relacionarse. En palabras de Emilio Romero
(2003): “El objetivo es que la persona conquiste el sentido de la libertad, se torne más auténtico y
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“El crecimiento personal se produce en la relación directa de unos con otros, por
la neutralidad, lo cual, en últimas es imposible, se debe tomar como real la relación entre
Es el mismo paciente quien conduce su camino, quien se decide a pesar de sus miedos a
para llevarlo a cabo, pues extendió al resto de su vida lo que iba descubriendo en presencia de su
terapeuta, pero se recalca que es algo que nace de sí mismo. Akeret (1995) refiere sobre ello:
“El terapeuta Carl Rogers advertía que es una filosofía peligrosa asumir el derecho a
ser la autoridad autodesignada sobre lo que es mejor para una persona. Y el doctor Szasz
lo expresa de manera más contundente aún: La terapia es como una religión; ha de haber
haga reconociéndose libre, auténtico y creador de su mundo, como lo dijo el poeta Antonio
73
9. Conclusiones y discusión
La angustia ante la vida enfrenta al hombre ante su propio infierno. En algunos casos lo
en el camino. La cuestión en palabras de Yalom (2009) es: “¿Cómo puedes vivir sin generar
nuevos motivos de arrepentimiento?”. Aún sintiendo los demonios más aterradores el hombre
proyecto de vida congruente con sus potencialidades. Es menester iniciar aclarando que cada
persona se encuentra siempre en construcción, pero eso no implica dejar de reconocer que tienen
una historia y un sustrato biográfico; sin embargo, en el trabajo terapéutico se concibe al ser
humano como alguien capaz de estructurar su mundo, puesto que decide de qué manera asumir
En este apartado se hará mención a los aspectos encontrados en el estudio de caso y como
éstos nutren, profundizan o desafían la teoría. Este paciente buscaba justificar su sentir y actuar
con el estilo de crianza impartido en el hogar, y se escudaba en que lo que hacía en la actualidad
era el reflejo de lo enseñado por sus progenitores, pero con el transcurso del tiempo y al
experimentar el malestar que le acarreaba estar estático, empieza a reconocerse como un roll
activo. Lo destacado anteriormente, confluye con los planteamientos de May (1977), quien
señalada que el mundo es la estructura de relaciones significativas, abarca sucesos del pasado en
cuanto me relaciono con ellos. Al tener conciencia del propio mundo significa al mismo tiempo
estar estructurándolo. Del mismo modo, el autor Bugental (2000) plantean ideas similares,
puesto que afirma que los seres humanos tienen margen de elección, son intencionales, apuntan a
metan y son conscientes de que saben que saben. El paciente es creador de su destino en todo
momento, incluso cuando acepta y usa la crianza para argumentar su omisión al desenvolverse
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en la sociedad. El consultante enfoca su camino hacia decisiones que apuntaban a afirmar una
visión inhabilitadora de la vida, pero posteriormente se contacta con sus deseos y asume posturas
como a un hombre que no se identifica con la sociedad en la que crece y busca resguardar sus
sentimientos replegándose sobre sí mismo. May (2000) refiere: “los problemas surgen cuando al
afrontar nuestro mundo comprobamos que es inapropiado para nosotros o que nosotros somos
inapropiados para él; entonces se produce el choque”. (p. 19). Durante los encuentros
terapéuticos se apunta a las sensaciones del paciente antes que a rótulos preconcebidos. Fue
indispensable atender sus experiencias para que éste pudiera tener movimientos afectivos que los
la vacuidad espiritual, este tipo de personas adoptan tal actitud para proteger su vida interior del
empobrecimiento, lo cual tiene sus bases teóricas en May, R. (2000). Para puntualizar, el
consultante no se entiende como una patología, puesto que se vislumbra que el verdadero
inconveniente del paciente no son rasgos esquizoides, sino su dificultad para relacionarse con los
Todo este proceso es llevado a cabo en el aquí y ahora. Yalom (2002) menciona que los
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consultante se hace evidente que era difícil interactuar fluidamente con los demás, pero cuando
actuar sin necesidad de buscar referencias externas, lo cual resulta más demostrativo que
cualquier explicación causal, tal como lo indica el autor. En palabras del paciente: “es como si
dijera cosas que ni yo mismo sé de donde salen, (suspiro)… aunque uno de las mejores cosas que
Por otro lado, el terapeuta tuvo desaciertos al momento de estar presente con su paciente, por
ello hay concordancia con lo insinuado por Blegger (1964), quien expresa que el mejor
haciendo una revisión y examen de su propia vida. Indica que si el terapeuta no hace una revisión
sobre sus propios prejuicios hubiera sido muy difícil establecer un vínculo sólido con su
paciente, debía identificar lo que acudía a su personalidad y lo que traía el consultante. Clarificar
junto con el paciente en un proceso dialéctico, lo cual resultó ser una tarea complicada porque
debía mostrarle lo suyo sin inmiscuir lo propio, lo cual requería un esclarecimiento profundo a
El trabajo como psicólogo clínico es de gran exigencia para el terapeuta, pues se encuentra
pueden ser vendas que impidan observar y captar la experiencia real del paciente, lo cual limita
tener pensamientos aislados sobre lo que ocurre en dicha diada, autores como De Casto y García
se remiten a ello.
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Se integra en este proceso, el valor de los saberes expuestos por Romero, E (2003), ya que
éstos posibilitan el encuentro con el paciente. En este caso particular, se hace mención especial a
dos de ellos. Saber escuchar, se ilustra cuando la terapeuta deja de focalizarse en sus prejuicios,
y pasar a atender descriptivamente lo que le ocurría al paciente. Y Saber acoger, se alude a éste
cuando se da un espacio para que el paciente pueda abrirse y sentirse en confianza en relación
con alguien y consigo mismo. Cuando el terapeuta se acoge a sí mismo, favorece la acogida de
su paciente, lo cual también incluye la importancia del crecimiento personal del terapeuta,
Se concluye, los aspectos que se encontraron en este estudio convergen con las revisiones
teóricas planteadas y soportan los postulados sobre las técnicas abordadas desde la postura
fenomenológica existencial. No se evoca todo lo que se ha expuestos a lo largo del estudio, pero
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10. Bibliografía
Akeret, Robert. (1995). Historias de un terapeuta viajero. Barcelona. Ediciones Urano, S.A.
Bugental, J. (1976). The search for existential identity: patient-therapist dialogues in humanistic
De Castro, Alberto & García, Guillermo (2011). Psicología Clínica: Fundamentos existenciales.
May, R. (1996). The meaning of anxiety. New York: The Ronald Press Company.
Romero, E. (2006). Estaciones en el camino de la vida. Santiago de Chile: Editorial Norte Sur.
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Riemann, Fritz. (1996). Formas básicas de la angustia. Barcelona: Herder.
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12. Anexos
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