Cambios en el rol de extensionistas rurales
Cambios en el rol de extensionistas rurales
Cómo citar: Landini, F. P. (2021). Cambios en la comprensión del propio rol de extensionista a partir de la experiencia:
un estudio latinoamericano. Revista de Economia e Sociologia Rural, 59(2), e224267. [Link]
9479.2021.224267
Resumen: La extensión rural constituye una práctica altamente compleja. En general, la bibliografía
académica ha estudiado los cambios históricos que han acontecidos en los enfoques de extensión.
Sin embargo, poca atención ha recibido el estudio de los cambios en los enfoques de los extensionistas
a lo largo de su trayectoria profesional. En esta investigación se describe de qué manera se transforma
el modo en que los extensionistas comprenden su rol a partir de la práctica y la experiencia.
Se entrevistó a 133 extensionistas de seis países latinoamericanos. Las entrevistas fueron transcriptas y
sometidas a un análisis de contenido. Los resultados muestran que los extensionistas, como resultado
de la práctica y la experiencia, tienden a (1) ampliar y complejizar su forma de comprender la tarea de
extensión, (2) tomar conciencia de las limitaciones de sus propios conocimientos y propuestas,
(3) adoptar enfoques más dialógicos y constructivistas, y a (4) ser progresivamente más realistas.
En paralelo, se observa que los enfoques de extensión se articulan fuertemente con las identidades y
con las emociones de los extensionistas, lo que explica que impulsar cambios en el modo de pensar la
extensión sea una tarea altamente compleja.
Palabras clave: extensión rural, asesoramiento técnico, cambios, identidad, emociones.
Abstract: Rural extension is a highly complex practice. In general, the academic literature has studied
the historical changes that have taken place in the extension approaches. However, little attention has
been given to the study of changes in the extension workers’ approaches during their career path.
In this study, it aims to describe how extension workers change their understanding of their role as a
result of practice and experience. A total of 133 extension workers from six Latin American countries
were interviewed. The interviews were transcribed and their content analyzed. The results show that
extension workers, as a result of practice and experience, tend to (1) broaden and make more complex
their understanding of extension work, (2) become aware of the limitations of their own knowledge and
proposals, (3) adopt more dialogical and constructivist approaches, and (4) become more realistic.
Besides, the research also shows that extension approaches are highly intertwined with the identities
and the emotions of the extension workers, which explains why contributing to changes in how they
understand their role is so difficult.
Keywords: rural extension, advisory service, changes, identity, emotions.
1. INTRODUCCIÓN
En América Latina, la mayor parte de los extensionistas rurales y asesores técnicos
provienen de las ciencias agropecuarias (Landini & Bianqui, 2014). Al iniciar su práctica
profesional, estos se van a enfrentar con múltiples desafíos, dentro de los cuales se destaca
la falta de práctica, a causa de una formación universitaria predominantemente teórica
Este es un artículo publicado en acceso abierto (Open Access) bajo la licencia Creative Commons Attribution, que permite su uso, distribución y
reproducción en cualquier medio, sin restricciones siempre que el trabajo original sea debidamente citado.
(Movahedi & Nagel, 2012; Mojarradi & Karamidehkordi, 2016). No obstante, resulta claro
que la extensión rural y el asesoramiento técnico constituyen una práctica altamente
compleja (Sulaiman & Davis, 2012) que excede cualquier formación profesional específica.
Esto se debe a que los productores no sólo requieren apoyo productivo, sino también
comercial y organizacional (Landini, 2013), y a que los conocimientos temáticos específicos
de los asesores y extensionistas necesitan complementarse con capacidades pedagógicas
(Zuin et al., 2011) y de relacionamiento interpersonal (Landini, 2016a). En cierto sentido, se
esperaría que asignaturas con contenidos sobre extensión y sociología rural impartidas en
universidades y otros centros de estudio ofrecieran herramientas suficientes para abordar
la complejidad de la práctica del extensionista. No obstante, se reconoce que materias
puntuales resultan insuficientes para producir un impacto significativo en el perfil de los
egresados en ciencias agropecuarias (Da Ros, 2012).
Al momento de enfrentarse a los espacios de práctica, extensionistas y asesores ponen
en juego un conjunto de supuestos sobre cómo está organizada la realidad en su ámbito de
intervención y cómo hay que actuar en ella para alcanzar resultados deseados
(Houchens et al., 2012). Estos supuestos incluyen desde conocimientos técnicos sobre los
cultivos y sus características, hasta cómo debe interactuarse con los productores al
momento de dar una recomendación para generar cambios beneficiosos en sus modos de
producir. Cuando las acciones que se implementan no llevan a los resultados deseados
(lo que resulta frecuente en los momentos iniciales de práctica), se activarán diferentes
procesos de aprendizaje, tanto de adquisición de nuevos conocimientos como de
reorganización y ajuste de los supuestos previos que guían la práctica (Landini et al., 2017).
Así, estas experiencias generarán cambios tanto en los conocimientos como en las
identidades de los extensionistas (Cerf et al., 2011; Nettle et al., 2018), poniéndose en
cuestión tanto los enfoques de extensión utilizados como la forma de comprender el propio
rol de extensionistas o asesores.
En la literatura académica existe una cantidad considerable de trabajos que abordan
los cambios históricos acontecidos en los enfoques de extensión rural. En general, estos
estudios señalan el pasaje de modelos lineales de difusión tecnológica a propuestas que
reconocen la existencia y el valor de múltiples tipos de conocimiento en el marco de
procesos de comunicación horizontal y aprendizaje social (Machado et al., 2006; Klerkx et al.,
2012). En esta línea, diferentes trabajos destacan la persistencia de modelos y prácticas
tradicionales de extensión rural (Moschitz et al., 2015; Shukri Al-Rimawi et al., 2017) tanto a
causa de trabas de nivel institucional como de la necesidad de desarrollar las capacidades
de los extensionistas para actuar en el marco de los nuevos enfoques (Minh et al., 2010;
Chowdhury et al., 2014).
Sin embargo, hoy no existe en la bibliografía científica ningún trabajo sistemático que
estudie y describa de qué manera se va transformando a partir de la experiencia personal el
modo en que los extensionistas rurales comprenden el trabajo de extensión y su propio rol
como extensionistas o asesores, vacío que se propone abordar este artículo. Este trabajo
parte del supuesto de que extensionistas rurales y asesores técnicos suelen enfrentar un
conjunto de experiencias y desafíos similares en su trayectoria profesional, lo que llevaría a
que exista un conjunto de transformaciones y cambios típicos o relativamente frecuentes en
su identidad como extensionistas y en el modo de comprender su propio rol como
resultado de la práctica y la experiencia. Claro está, esto no implica asumir que dichos
cambios sean generalizables a todos los extensionistas y asesores, sino simplemente que
existen ciertos cambios que son típicos o frecuentes y que pueden ser identificados y
descriptos. Así, este artículo se propone como objetivo analizar y describir los cambios en
los modos en que extensionistas rurales y asesores técnicos comprenden el trabajo de
extensión y su propio rol como resultado de la práctica y la experiencia.
A primera vista, identificar y describir estos cambios puede parecer trivial. Sin embargo,
un análisis más destallado pone en evidencia su valor. En efecto, si estos cambios en la
comprensión del propio rol e incluso en la propia identidad como extensionistas constituyen
el resultado de procesos de aprendizaje, comprender estos cambios permite identificar y
sistematizar aprendizajes que suelen generarse a lo largo del tiempo. Ahora bien, al
identificarlos y sistematizarlos, estos se convierten en herramientas para aportar a la
altibajos y ha seguido diferentes trayectorias según los países, por lo que resulta difícil
presentar descripciones de manera general.
En paralelo, también resulta conveniente señalar cambios más recientes acontecidos
en los modos de abordar la extensión rural en América Latina, que involucran un pasaje de
prácticas centradas exclusivamente en el vínculo extensionista-productor a propuestas que
incorporan la coordinación entre diferentes actores para impulsar procesos de innovación y
desarrollo. En este sentido, pueden observarse dos líneas complementarias, una centrada
en los aportes del enfoque del desarrollo territorial (Torrado Porto & Catullo, 2017), y otra
que recupera una concepción de la innovación entendida como resultado de la articulación
entre diferentes actores (Carrapizo et al., 2018). Así, el rol clásico del extensionista centrado
en sus conocimientos sobre producción agropecuaria tiende a desdibujarse, acercándose
cada vez más a la idea de agente de desarrollo rural.
En breve, a partir del recorrido realizado, se observa en América Latina un contraste
entre enfoques difusionistas y dialógicos de extensión rural, que recientemente se
complejiza al incorporar propuestas que recuperan la dimensión territorial y de articulación
de actores en los procesos de desarrollo e innovación. No obstante, debe reconocerse que
estas conceptualizaciones corresponden a un análisis que prioriza la discusión sobre
modelos histórico-institucionales de extensión. A continuación, se analizan los enfoques de
extensión desde la perspectiva de los sujetos.
4. METODOLOGÍA
El presente trabajo se enmarca en un estudio más amplio orientado a comprender de
qué manera extensionistas rurales y asesores técnicos aprenden en diferentes contextos a
llevar adelante su labor. En particular, en este artículo se analizan y describen los cambios
en los modos en que extensionistas rurales y asesores técnicos comprenden el trabajo de
extensión y su propio rol como resultado de la práctica y la experiencia.
El enfoque adoptado para la investigación fue cualitativo, descriptivo e interpretativo
(Taylor & Bogdan, 1990). Se realizaron un total de 86 entrevistas (68 individuales y
18 grupales) a extensionistas rurales y asesores que trabajan en diferentes instituciones en
seis países latinoamericanos: Argentina, Chile, Cuba, Ecuador, Guatemala y Uruguay.
Las entrevistas se realizaron en 2016 y 2017 en Argentina y en 2017 en el resto de los países.
A nivel metodológico, siguiendo a Christoplos (2010), en este trabajo se utilizan los
conceptos de extensionista rural y de asesor técnico de manera intercambiable como forma
de referirse al conjunto de actividades orientadas a ofrecer información, apoyo y
asesoramiento a agricultores y a otros actores de los sistemas agroalimentarios o
vinculados con el desarrollo rural. En lo que resta del artículo, a fin de no resultar repetitivo,
se utilizarán ambas expresiones de manera intercambiable, aunque priorizándose la
referencia ‘extensión rural’.
En total se entrevistó a 133 extensionistas. En cada país se realizaron 15 entrevistas
(entre dos y cuatro grupales, el resto individuales), con la única excepción de Cuba, donde se
realizaron 11 (ocho individuales y tres grupales). Los países fueron seleccionados por
conveniencia, a partir del vínculo del autor con instituciones locales de extensión o con
investigadores locales.
En los países incluidos en el estudio que cuentan con sistemas de extensión públicos de
alcance nacional, se optó por entrevistar a quienes trabajan en los Ministerios de Agricultura
o sus equivalentes (Argentina: Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria [INTA] y
5. RESULTADOS
5.1. Los cambios en los enfoques y en la comprensión el propio rol como constante
La mayor parte de los extensionistas entrevistados reconocen o describen cambios en
sus enfoques de extensión o en su modo de interpretar su rol en comparación con el
momento en que se iniciaron en el trabajo. Solo siete indicaron no haber cambiado su
enfoque o no haberlo hecho de manera significativa. Por ejemplo, cuando se preguntó a
una entrevistada si había cambiado su forma de ver la extensión rural a lo largo del tiempo,
ella respondió: “yo no, yo sigo igual, yo sigo porque a mí me encantan los animales”
([Link].32). No obstante, aún estos casos de ‘ausencia de cambio’ resultan dudosos, al
observarse que en tres de ellos se describen transformaciones en otros fragmentos de las
entrevistas. En este sentido, un extensionista chileno, que había dicho que su enfoque de
extensión “no cambió mucho, porque yo me crie con mi tío y mi abuelo que son
agricultores” ([Link].77), también señaló casi en el mismo momento que “yo antes estaba
acostumbrado a […] si no eran 20 hectáreas producidas no existía [como productor] […]. Acá
[…] me di cuenta que la gente […] con un gallinero y un patio chiquitito que tenga
150 gallinas, la persona gana plata, ahí cambió mi forma de pensar” ([Link].77). A partir de
esto puede afirmarse que la amplia mayoría de los extensionistas modifica con el paso de
los años sus enfoques y abordajes iniciales.
procesando, en el cual se trabaja sobre la consigna del aprendizaje conjunto con los
productores” ([Link].72). Luego agrega: “para nosotros fue un cambio de paradigma
relativamente brusco, en el cual hubo que cambiar el chip que teníamos puesto todos en la
cabeza, y eso llevó un proceso de años, […] podría decir que llevó 15 años” ([Link].72).
Como se observa en el resto de los casos (con excepción del ecuatoriano donde el foco
está en cambios en la estructura de los proyectos relacionados con una disminución en la
entrega de insumos), se trata de transformaciones profundas de enfoque institucional que
llevan tiempo de consolidación y que requieren cambios concomitantes en el modo de
pensar el rol y la tarea de extensión por parte de quienes se desempeñan como
extensionistas. Esto hace que las instituciones propongan estos cambios en paralelo con
procesos de capacitación y de reflexión en relación a los nuevos enfoques: “cuando se
incorporó esta nueva visión […] fuimos adquiriendo nuevos conocimientos y herramientas a
través de la capacitación” ([Link].1), “empezó un proceso en nuestro instituto […] de reflexión
sobre lo que es la extensión […] y así caemos en el paradigma participativo” ([Link].35).
En resumen, se observa que los cambios institucionales en los enfoques de extensión
pueden operar simplemente a partir de incidir en los recursos que se asignan
circunstancialmente a diferentes proyectos y programas. No obstante, la mayoría de los
casos se relacionan con cambios en los paradigmas de extensión que utilizan las
instituciones, lo cual requiere de transformaciones profundas en las creencias y visiones de
los propios extensionistas. En este estudio, dichos cambios han sido impulsados a partir de
procesos de capacitación y reflexión.
A fin de comprender mejor cómo inciden los cambios de enfoque institucional en los
enfoques y prácticas de los extensionistas, resulta interesante analizar qué fue lo que
impulsó dichos cambios en las instituciones. En primer lugar, las entrevistas muestran el rol
clave que pueden jugar los propios actores de las instituciones y sus autoridades en el
impulso de nuevos enfoques de extensión: “estuve a cargo de la coordinación […] fuimos
avanzando en cambiar un poco el enfoque” ([Link].1), “empezó un proceso en nuestro
instituto [...] de reflexión sobre lo que es la extensión […], y así caemos en el paradigma
participativo” ([Link].35). Así, se observa la capacidad de agencia de los propios integrantes
de las instituciones como fuente de las transformaciones en los enfoques institucionales de
extensión.
Ahora bien, pese a lo anterior, también es necesario reconocer que estas
transformaciones se dieron en una línea específica, consistente con los cambios en los
modelos conceptuales utilizados para pensar la extensión y el desarrollo rural a nivel
internacional, lo que hace pensar en la incidencia de dichos modelos en los enfoques
institucionales. Así, los cambios descriptos en la cita Argentina se orientan hacia el
desarrollo territorial, en Cuba se menciona una reorientación hacia metodologías
participativas y en Uruguay se plantea un alejamiento del paradigma de transferencia
tecnológica. Por último, si bien no fue explicitado en las entrevistas, también debe
considerarse la incidencia de cambios a nivel de autoridades nacionales de cada país, las
cuales definen las orientaciones generales que van a dar forma a las políticas públicas de
extensión, marcadas según diferentes ideologías.
Ahora bien, más allá de la incidencia de los cambios en los contextos y en los enfoques
institucionales, hay que tener presente que los extensionistas señalan a la experiencia y la
práctica como origen principal de transformaciones en sus enfoques de trabajo y en la
comprensión de su rol. La siguiente cita sirve de ejemplo: “al principio […] uno desconoce
muchas cosas […] uno como que va madurando más sus conocimientos […] ya el enfoque
de uno va cambiando. Al inicio uno quizás lleva los principios básicos de la universidad, y
muchas veces no están acorde a la realidad de las comunidades rurales” ([Link].51). En el
siguiente fragmento el proceso de repensar el rol se observa de manera más impactante:
“Ideológicamente fue cambiando […] para mí fue muy fuerte. Las organizaciones me
enseñaron a ser menos soberbia, desde el saber profesional” ([Link].11). Como en muchas
otras citas, aquí se observa un proceso de reelaboración y ajuste del modo de enfocar el
trabajo, a partir de poner en cuestión supuestos y creencias previas, lo que lleva a nuevos
abordajes y a nuevas formas de plantearse el rol y la relación con los productores.
5.3. Cambios en los enfoques de extensión y en la comprensión del rol del extensionista
basados en la práctica y la experiencia
Existen diferentes cambios en los enfoques de extensión y en la forma de comprender
el rol del extensionista que se identificaron en esta investigación como consecuencia de la
práctica y la experiencia. En cualquier caso, debe tenerse presente que la experiencia no es
ajena a los cambios en el contexto y en las instituciones, ya que estos últimos son los que
dan forma a los escenarios donde se llevan adelante las prácticas. A continuación, se
describen los cambios más significativos.
propios conocimientos son limitados: “desde el inicio pensamos que lo sabíamos todo, que
nos enseñaron en la universidad, y cuando llegamos al campo nos dimos cuenta que faltó
muchos conocimientos” ([Link].28).
En paralelo al reconocimiento de la limitación de los conocimientos propios, se observa
una progresiva valorización de los saberes de los productores. Uno de los entrevistados
señala: “los productores tienen muchísimo conocimiento desarrollado sobre la base de su
experiencia, en el campo, en el trabajo” ([Link].72). Por esta razón, ellos proponen que:
“hay que aprender más de la gente” ([Link].61). Ante esta situación, uno podría asumir que
esta conciencia no es algo que se genera como parte de la experiencia, sino que es algo que
forma parte del bagaje previo de quienes empiezan a trabajar como extensionistas.
Sin embargo, cuando se preguntó esto las respuestas fueron claras, explicándose que uno
realmente toma conciencia del valor del conocimiento de los productores con el tiempo:
“llegué [a esta conclusión] en el transcurso del tiempo, el momento exacto no sabría”
([Link].9).
En 11 entrevistas, distribuidas en los distintos países, el reconocimiento de las
limitaciones de los propios conocimientos, sumado a la valorización de los saberes de los
otros, llevó a describir un cambio a nivel actitudinal en el vínculo con los productores.
Se trata del pasaje de una posición intelectual soberbia en la cual se desconocían las
limitaciones de los propios conocimientos y se negaba el valor del conocimiento empírico de
los productores, a una actitud personal mucho más humilde y realista. Una de las
entrevistadas explica: “es que uno llega... como de la universidad… como que uno se las
sabe todas […] entonces como que uno se hace más humilde” ([Link].78). En la misma línea,
otro extensionista señala: “uno tiene que ser un amigo más del productor, no el ingeniero,
‘yo soy el más...’ […] son las cosas que he aprendido […] lo tan humilde que yo puedo ser con
ellos” ([Link].16).
“esa misma comunicación es la que a nosotros nos sirve como para entender los
conocimientos de ellos y que ellos también nos puedan entender a nosotros” ([Link].76).
Es a partir de esto que uno de los entrevistados describe al trabajo de extensión rural
como “una interrelación humana” ([Link].63). En este marco, numerosos extensionistas
plantean que el escuchar a los productores y el establecer una relación de confianza con
ellos constituye un componente central de la tarea de extensión, algo que llamativamente
no formaba parte de sus expectativas y objetivos iniciales como extensionistas: “hay un
tema humano de por medio. Entonces, de partida aprendes a relacionarte con
180 personalidades diferentes. […] acá uno tiene que usar una psicología increíble. Y lo
primero que tienes que hacer, antes de pensar en dar ninguna indicación, es ganarte la
confianza del agricultor” ([Link].89). De esta forma, la capacidad de escuchar y de generar
relaciones interpersonales de confianza se convierte en un valor, al igual que desarrollar
una forma de hablar o un vocabulario acorde con la forma de hablar de los productores: “al
principio cuando yo llegué al trabajo, no le hablaba simple a las personas, […] ahí yo cambié
mi chip, ahí me puse menos universitaria y me puse más acorde, más simple” ([Link].85).
6. DISCUSIÓN
caracterizada por procesos de diálogo y negociación donde se reconoce el papel central que
juegan los objetivos y prioridades de los productores. Este resultado es consistente con el
trabajo realizado por Landini et al. (2013) en Paraguay, quienes concluyeron que la
orientación difusionista de los extensionistas disminuye con la edad y la experiencia, y con
las capacitaciones descriptas por Landini & Brites (2018) y por Nettle et al. (2018), quienes
identificaron cambios similares como resultado de procesos formativos. En términos
conceptuales, este cambio también coincide con las transformaciones históricas acontecidas
en los modelos de extensión e innovación rural a nivel internacional (Leeuwis & Aarts, 2011),
y con las críticas recibidas en América Latina por los enfoques lineales o difusionistas, todo
lo que ha llevado al reconocimiento de la necesidad de implementar metodologías de
extensión constructivistas centradas en el diálogo, la facilitación y la construcción de
consensos (Machado et al., 2006).
Este estudio también muestra que el cambio a nivel subjetivo de un enfoque a otro se
apoya en la experiencia de que los productores no aceptan de manera directa o irreflexiva
lo que se les propone, lo que hace visible a los extensionistas que los productores poseen
una perspectiva o una forma de ver los problemas diferente a la que tienen ellos. A partir de
esta investigación se reconoce que es fundamental que el vínculo de extensión sea
horizontal, entendido como una relación donde no existen jerarquías, pero que no sea
percibido como un vínculo entre iguales, ya que esto invita a invisibilizar las diferencias que
existen entre ambos. En efecto, los resultados invitan a pensar el vínculo entre
extensionistas y productores como un uno entre ‘diferentes’, es decir, como un vínculo que
se encuentra organizado y estructurado a partir del hecho de que sus participantes
poseen conocimientos, valores y objetivos diferentes. De esta forma, el concepto de
interfaz social, entendido como espacio donde se articulan actores con diferentes
conocimientos, intereses y poder (Long, 2007) aparece como particularmente propicio
para pensar el vínculo técnico-productor (Landini, 2016a).
Otro de los cambios identificados en este estudio en los enfoques de los extensionistas
como consecuencia de la práctica y la experiencia es un mayor realismo relativo a lo que
puede o no ser alcanzado con el trabajo de extensión y la pérdida de la visión idealizada que
algunos traían de los productores. En general, este resultado no parece haber sido
reportado por otros autores. En particular, esto evidencia la importancia que tiene moderar
las expectativas de los extensionistas en momentos iniciales de práctica, tanto en instancias
de formación como en espacios de socialización institucional.
Diferentes procesos analizados vinculados con cambios en los enfoques de extensión
se encuentran relacionados con las identidades de los extensionistas. En primer lugar, se
observa que el reconocimiento de que la extensión rural es una práctica más amplia y
compleja que lo que inicialmente se preveía, pone en cuestión la identidad de ‘profesionales
técnicos’ de muchos extensionistas. Nettle et al. (2018) señalan que plantearse un nuevo
espacio de acción genera incertidumbre subjetiva y percepción de riesgo. En este caso, es
posible prever cierta tensión entre la aceptación del nuevo rol (con la consiguiente
incertidumbre asociada), y la permanencia dentro de un modelo de práctica técnica,
conocido pero limitado para resolver los desafíos que propone el trabajo cotidiano.
Por su parte, la toma de conciencia de las limitaciones del propio conocimiento, junto
con el reconocimiento del valor de los saberes empíricos de los productores, también tiene
implicancias identitarias. A nivel de autoestima, implica poner en cuestión una fuente de
orgullo personal y profesional, como son los conocimientos y títulos obtenidos en institutos
de formación y universidades. Y a nivel propiamente identitario, implica abandonar el rol de
expertos para adoptar uno más cercano al de facilitador, sin que se perciba contar con
suficientes herramientas para sumirlo plenamente, como observaron Cerf et al. (2011).
Por último, también se observó que el contacto con personas en situación de pobreza,
incluso indigencia, llevó a que varios extensionistas se sintieran agradecidos por lo que
tenían, una autopercepción surgida a partir de poder compararse con otros, un proceso que
ha sido conceptualizado en términos de ‘identidades contrastivas’ (Landini, 2014). Así, puede
concluirse que los cambios en los enfoques de extensión y en la comprensión del rol como
extensionista se encuentran articulados de manera constitutiva con la autoestima y la
identidad, lo que implica reconocer que cambios a este nivel usualmente impactarán no
solo en los extensionistas como profesionales sino también como personas.
Un segundo argumento que refuerza la afirmación precedente es el reconocimiento de
la dimensión emocional relacionada con la práctica de extensión y, en particular, con el
cambio en los enfoques y la comprensión del rol de extensionista. En un primer sentido, los
resultados evidenciaron que el trabajo de extensión puede llevar a sentir de manera
cercana la situación de necesidad de productores que viven situaciones difíciles, a construir
relaciones de afecto con los agricultores, a sentir enojo y frustración a causa de proyectos
que no se concretan, y a sentir satisfacción cuando las personas salen adelante como
resultado del apoyo recibido. No obstante, las reflexiones en torno al impacto de la práctica
y la experiencia en las identidades de los extensionistas mostraron que las emociones
también están implicadas en otros procesos analizados. En efecto, la ampliación y
complejización del rol del extensionista tiende a generar incertidumbre, mientras que la
pérdida del rol de experto cuestiona una fuente clave de autoestima. Incluso, es claro que
tanto un mayor realismo como la desidealización de los productores van a tender a minar
sentimientos de entusiasmo.
Tanto Cerf et al. (2011) como Nettle et al. (2018) sugirieron la existencia de un vínculo
entre cambios en las prácticas, transformaciones en las identidades y surgimiento de
sentimientos y afectos. En este estudio se observó que el cambio en los enfoques de
extensión y en la comprensión del rol como extensionistas se encuentra atravesada
profundamente por el surgimiento de afectos y emociones, lo que no debe ser invisibilizado.
Esto sugiere que la capacidad para reflexionar y manejar estas emociones es un factor clave
para pasar de un enfoque de difusión lineal de tecnologías a otro más cercano a procesos
de facilitación apoyados en el diálogo.
7. CONCLUSIONES
El presente trabajo se propuso describir de qué manera se va transformando, a partir
de la práctica y la experiencia personal, el modo en que los extensionistas rurales
comprenden el trabajo de extensión y su propio rol como extensionistas o asesores. A partir
de un estudio cualitativo en el que se entrevistó a extensionistas de diferentes países
latinoamericanos se concluyó que los cambios más frecuentes refieren a:
(1) Ampliación y complejización de lo que se considera el campo de acción de un
extensionista, pasando de un enfoque centrado en lo técnico-productivo a uno que
amplía las áreas de interés y reconoce la necesidad de valorar dinámicas familiares y
sociales al momento de diagnosticar procesos y dar recomendaciones.
(2) Pasaje de un modelo de difusión tecnológica centrado en la perspectiva del
extensionista a uno apoyado en la horizontalidad, el diálogo y la negociación de
perspectivas. Este cambio se apoya en la toma de conciencia de las limitaciones del
conocimiento propio para resolver los desafíos de la práctica y en el reconocimiento de
que los productores tienen objetivos, prioridades y valores diferentes a los de los
extensionistas.
(3) Mayor realismo respecto de los cambios que se pueden alcanzar por medio del trabajo
de extensión y desidealización del productor como persona siempre comprometida,
que busca incesantemente la mejora de las condiciones de vida de su familia, de sus
pares y de su comunidad.
(4) Construcción de un vínculo emocional con el trabajo de extensión, lo que puede llevar
tanto a tomar distancia afectiva del trabajo (para evitar sentimientos de malestar,
tristeza o angustia) como a comprometerse con el trabajo al punto de vivirlo como un
proyecto personal que excede lo laboral.
En paralelo, el análisis de los resultados permitió generar diferentes reflexiones.
En primer lugar, las instituciones de extensión pueden influir en el modo subjetivo en que
los extensionistas comprenden su trabajo a partir de facilitar o limitar espacios de práctica y
metodologías de trabajo, y de generar espacios de formación para extensionistas donde
puedan compartirse experiencias y reflexionar sobre ellas. En segundo lugar, debe
reconocerse que el modo en que los extensionistas comprenden su rol se encuentra
profundamente articulado con dinámicas identitarias y emocionales, por lo que no puede
entenderse únicamente a nivel cognitivo. En este contexto, la capacidad reflexiva y
emocional de los extensionistas se reconoce como un elemento fundamental para permitir
el pasaje de modelos de extensión rural difusionistas hacia propuestas centradas en el
diálogo y la facilitación de aprendizajes. Finalmente, se reconoce la importancia de pensar la
relación entre extensionistas y productores en términos horizontales, pero siempre
teniendo presente que ambos son diferentes y poseen visiones de mundo diferentes.
8. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Aguirre, F. (2012). El nuevo impulso de la extensión rural en América Latina: situación actual y perspectivas.
Santiago de Chile: Red Latinoamericana de Servicios de Extensión Rural.
Albaladejo, C., Couix, N., & Barthe, L. (2007). Learning in agriculture: rural development agents in France
caught between a job identity and a professional identity. Journal of Agricultural Education and
Extension, 13(2), 95-106.
Alemany, C., & Sevilla Guzmán, E. (2007). ¿Vuelve la extensión rural? Reflexiones y propuestas
agroecológicas vinculadas con el retorno y fortalecimiento de la extensión rural en América Latina.
Realidad Económica, 227, 52-74.
Carrapizo, V., Giordano, G., Sanchez, G., Paredes, M., Bodrero, M., Brieva, S., & Juarez, P. (2018).
Tecnología y sociedad: análisis de procesos de innovación y cambio tecnológico en diversos territorios
rurales de Argentina. Buenos Aires: INTA.
Catullo, J., Torres, G., & Mazzola, C. (2014). El rol de los equipos interdisciplinarios de extensión frente a
los nuevos desafíos de la ruralidad en Latinoamérica. Revista Científica de Desarrollo y Extensión
Rural, 2, 36-40.
Cerf, M., Guillot, M., & Olry, P. (2011). Acting as a change agent in supporting sustainable agriculture:
How to cope with new professional situations? Journal of Agricultural Education and Extension, 17(1),
7-19.
Chowdhury, A., Odame, H., & Leeuwis, C. (2014). Transforming the roles of a public extension agency to
strengthen innovation: Lessons from the National Agricultural Extension Project in Bangladesh.
Journal of Agricultural Education and Extension, 20(1), 7-25.
Christoplos, I. (2010). Mobilizing the potential of rural and agricultural extension. Roma: FAO.
Da Ros, C. (2012). A contribuição das visitas de campo no ensino das ciências agrárias na UFRRJ. Revista
Ciência em Extensão, 8(1), 107-122.
Díaz-Bravo, L., Torruco-García, U., Martínez-Hernández, M., & Varela-Ruiz, M. (2013). La entrevista,
recurso flexible y dinámico. Investigación en Educación Médica, 2(7), 162-167.
Diesel, V., Froehlich, J., Neumann, P., & Silveira, P. (2008). Privatização dos serviços de extensão rural:
Uma discussão (des)necessária? Revista de Economia e Sociologia Rural, 46(4), 1155-1188.
Freire, P. (1973). ¿Extensión o comunicación? La concientización en el medio rural. Buenos Aires: Siglo XXI.
Gumucio-Dagron, A. (2011). Comunicación para el cambio social: clave del desarrollo participativo.
Signo y Pensamiento, 30(58), 26-39.
Höckert, J., & Ljung, M. (2013). Advisory encounters towards a sustainable farm development:
interaction between systems and shared lifeworlds. Journal of Agricultural Education and Extension,
19(3), 291-309.
Houchens, G., Hurt, J., Stobaugh, R., & Keedy, J. (2012). Double-loop learning: a coaching protocol for
enhancing principal instructional leadership. Qualitative Research in Education, 1(2), 135-178.
Ingram, J. (2008). Agronomist-farmer knowledge encounters: an analysis of knowledge exchange in the
context of best management practices in England. Agriculture and Human Values, 25(3), 405-418.
Klerkx, L., Van Mierlo, B., & Leeuwis, C. (2012). Evolution of systems approaches to agricultural
innovation: concepts, analysis and interventions. In I. Darnhofer, D. Gibbon & B. Dedieu (Eds.),
Farming systems research into the 21st century: the new dynamic (pp. 457-483). Dordrecht: Springer.
Landini, F. (2013). Problemas enfrentados por los extensionistas rurales argentinos en el ejercicio de su
labor desde su propia perspectiva. Revista de Economia e Sociologia Rural, 51(Supl.1), s079-s100.
Landini, F. (2014). Reflexiones teóricas y metodológicas en torno al estudio y conceptualización de la
identidad. Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, 46, 119-135.
Landini, F. (2016a). Unfolding the knowledge and power dynamics of the ‘farmers-rural extensionists’
interface in North-Eastern Argentina. Journal of Agricultural Education and Extension, 22(5), 399-413.
Landini, F. (2016b). Concepción de extensión rural en 10 países latinoamericanos. Andamios, 13(30),
211-236.
Landini, F., & Bianqui, V. (2014). Socio-demographic profile of different samples of Latin American rural
extensionists. Ciência Rural, 44(3), 575-581.
Landini, F., Bianqui, V., & Crespi, M. (2013). Evaluación de las creencias sobre extensión rural de los
extensionistas paraguayos. Psiencia, 5(1), 3-14.
Landini, F., & Brites, W. (2018). Evaluation and impact of a reflective training process for rural extension
agents. Journal of Agricultural Education and Extension, 24(5), 457-472.
Landini, F., Brites, W., & Mathot, M. (2017). Towards a new paradigm for rural extensionists’ in-service
training. Journal of Rural Studies, 51, 158-167.
Leeuwis, C. (2004). Communication for rural innovation: rethinking agricultural extension. Oxford:
Blackwell Science.
Leeuwis, C., & Aarts, N. (2011). Rethinking communication in innovation processes: creating space for
change in complex systems. Journal of Agricultural Education and Extension, 17(1), 21-36.
Long, N. (2007). Sociología del desarrollo: una perspectiva centrada en el actor. México: CIESAS.
Machado, J., De Hegedüs, P., & Silveira, L. (2006). Estilos de relacionamento entre extensionistas e
produtores. Ciência Rural, 36(2), 641-647.
Minh, T., Larsen, C., & Neef, A. (2010). Challenges to institutionalizing participatory extension: The case
of farmer livestock schools in Vietnam. Journal of Agricultural Education and Extension, 16(2), 179-
194.
Mojarradi, G., & Karamidehkordi, E. (2016). Factors influencing practical training quality in Iranian
agricultural higher education. Journal of Higher Education Policy and Management, 38(2), 183-195.
Moschitz, H., Roep, D., Brunori, G., & Tisenkopfs, T. (2015). Learning and innovation networks for
sustainable agriculture: Processes of co-evolution, joint reflection and facilitation. Journal of
Agricultural Education and Extension, 21(1), 1-11.
Movahedi, R., & Nagel, U. (2012). Identifying required competencies for the agricultural extension and
education undergraduates. Journal of Agricultural Science and Technology, 14(4), 727-742.
Nettle, R., Crawford, A., & Brightling, P. (2018). How private-sector farm advisors change their practices:
an Australian case study. Journal of Rural Studies, 58, 20-27.
Otero, J., & Selis, D. (2016). La revista “Extensión en las Américas”. Influencia de los EEUU en los
servicios de extensión rural latinoamericanos. Extensão Rural, 23(1), 42-57.
Rivera, W. (2011). Public sector agricultural extension system reform and the challenges ahead. Journal
of Agricultural Education and Extension, 17(2), 165-180.
Salomonsson, L., Nilsson, A., Palmer, S., Roigart, A., & Francis, C. (2009). Farming systems education:
Case study of Swedish test pilots. Renewable Agriculture and Food Systems, 24(1), 48-59.
Sarandón, S., & Flores, C. (2014). Agroecología: bases teóricas para el diseño y manejo de agroecosistemas
sustentables. La Plata, Argentina: Universidad Nacional de La Plata.
Shukri Al-Rimawi, A., Allahyari, M., & Al-Rusheidat, J. (2017). Assessing extension agent training needs,
barriers and training methods in Jordan. Journal of Agricultural Science and Technology, 19(5), 1019-
1029.
Sulaiman, R., & Davis, K. (2012). El “Nuevo Extensionismo”: funciones, estrategias y capacidades para reducir
el hambre y la pobreza. Lindau, Suiza: Global Forum for Rural Advisory Services.
Tarekegne, C., Wesselink, R., Biemans, H., & Mulder, M. (2017). Developing and validating a competence
profile for development agents: an Ethiopian case study. Journal of Agricultural Education and
Extension, 23(5), 427-441.
Taylor, S., & Bogdan, R. (1990). Introducción a los métodos cualitativos de investigación. Buenos Aires:
Paidos.
Thornton, R. (2006). Los 90 y el nuevo siglo en los sistemas de extensión rural y transferencia de tecnología
públicos en el MERCOSUR. Santa Rosa, Argentina: INTA.
Torrado Porto, R., & Catullo, J. (2017). Extensión rural y enfoque territorial: aprendiendo en la acción
con otros. Revista de la Facultad de Agronomía, 116, 19-27.
Zuin, L., Zuin, P., & Manrique, M. (2011). A comunicaçâo dialógíca como fator determinante para os
processos de ensino aprendizagem que ocorrem na capadtaçâo rural: Um estudo de caso em um
órgao público de extensäo localizado no interior do Estado de São Paulo. Ciência Rural, 41(5), 917-
923.