Revolución Francesa
El 14 de julio de 1789, con la toma de la Batillas se dio inició a la Revolución
Francesa que acabó con el Antiguo Régimen en donde la monarquía absolutista de
Luis XVI concentraba todo el poder. A partir del triunfo de la Revolución se redactó la
primera Constitución democrática.
Causas:
Profundas desigualdades sociales. Era una sociedad estamental, es decir,
dividida en estamentos o estratos. Los privilegiados eran la nobleza y el clero,
quienes no pagaban impuestos. Mientras que el “Tercer Estado” o “Estado
llano”, conformado por burgueses, artesanos, y el campesinado, quienes
estaban obligados a pagar impuestos.
Los campesinos no contaban con recursos técnicos para trabajar la tierra.
Además hubieron malas cosechas. lo que provocó el aumento del precio del
pan.
Los burgueses se vieron perjudicados por la entrada de textiles ingleses.
Francia atravesaba una grave crisis económica como consecuencia de los
gastos militares por haber participado en la guerra norteamericana. En este
contexto Luis XVI impulsó una serie de reformas fiscales que exigía a la
nobleza a pagar impuestos por la propiedad de la tierra. Ante esta situación. La
nobleza solicitó al rey la reunión de los Estados Generales (nobleza, clero y
Tercer Estado).
Etapas de la Revolución
La etapa revolucionaria (1789 – 1792): luego de la reunión de los Estados
Generales quedó conformada la Asamblea Nacional, que puso fin a la sociedad
estamental y estableció las siguientes medidas. la igualdad civil y jurídica;
libertad de circulación de bienes; la eliminación de los privilegios feudales; se
formó un cuerpo militar denominado la Guardia Nacional constituido por
ciudadanos para quitarle al rey el manejo de la defensa del país.
Finalmente, en julio de 1789 la Asamblea se transformó en Asamblea
Constituyente, la cual dictó su ley más importante: la Declaración de los
Derechos del Hombre y del Ciudadano, documento que consagraba la igualdad
y la libertad, la soberanía popular y la igualdad ante la ley para todos los
ciudadanos.
En 1791, mediante la Constitución Civil del Clero, los bienes de la iglesia
quedaron a disposición del Estado y el nombramiento de los sacerdotes
comenzó a ser realizado por autoridades civiles.
La reacción de las minorías privilegiadas: los grupos privilegiados se
opusieron a las normas dictadas por la Asamblea Constituyente, y muchos de
sus integrantes buscaron refugio en otros países, desde donde organizaron la
contrarrevolucion con la intención de que Luis XVI recuperara el poder
absoluto.
En junio de 1791 Luis XVI intentó huir de Francia junto a su familia, pero fueron
detenidos en la localidad de Varennes. Esta situación favoreció a los grupos
más radicalizados (girondinos y jacobinos), que impusieron al rey una
Constitución en septiembre de 1791, y proclamaron una monarquía
parlamentaria. A partir de entonces, Luis XVI sólo ejercía el Poder Ejecutivo,
controlado por una Asamblea Legislativa.
La etapa republicana (1792 – 1794): el rey Luis XVI vetó la decisión de la
Asamblea, evidenciando su alianza con los emigrados y las potencias
extranjeras. El 10 de agosto de 1792, una multitud se dirigió al palacio de las
Tullerías y exigió su renuncia. La Asamblea decidió suspender al rey y
convocar a una Convención Nacional para dictar una nueva Constitución.
En un principio la Convención estuvo bajo el control de los girondinos, de
posiciones más moderadas. Durante ese periodo se discutieron dos temas
centrales: la redacción de una Constitución republicana y el destino de Luis
XVI. Con respecto a esta última cuestión, triunfó la posición más radical, la de
los jacobinos, que pedían su ejecución por traición a la patria. Finalmente, el 21
de enero de 1793, Luis XVI fue guillotinado.
La radicalización política: a principios de 1793, las potencias europeas
formaron una alianza contra los revolucionarios franceses, conocida como la
Primera Coalición. Esta amenaza militar obligó a la Convención a volcar sus
recursos a la guerra, como consecuencia, la situación económica de Francia se
deterioró. Dentro de la Convención, los jacobinos desplazaron a los girondinos
y crearon Comités de Vigilancia, encargados de controlar a los sospechosos de
colaborar con los enemigos, y un Tribunal Criminal Extraordinario, encargado
de encarcelar y ejecutar a los enemigos de la Revolución. A esta etapa de la
Revolución se la conoce como la del “Terror Revolucionario”, ya que fueron
guillotinados miles de opositores.
En abril de 1793, la Convención creó el Comité de Salvación Pública, que
centralizó las funciones de gobierno. Este organismo estaba comandado por
Maximilien Robespierre (líder jacobino). Aunque a mediados de año se dictó
una Constitución republicana, el Comité de Salvación Pública suspendió su
aplicación hasta el fin de la guerra.
La formación de un Directorio (1794 – 1799): en respuesta al accionar de los
jacobinos los más radicales), el grupo conformado por los girondinos y los
cordeleros, llevaron adelante un golpe de Estado el 27 de julio de 1794,
conocido como el Golpe de Termidor (por el mes 11 del calendario republicano
francés). Maximilien Robespierre, líder jacobino, fue guillotinado, dando fin de
esta manera a la república jacobina.
En 1795, la Convención sancionó una Constitución que un gobierno de cinco
miembros, el Directorio. De esta manera se abandonaba la idea de un gobierno
con participación popular por uno en que el poder quedaba concentrado en
pocas personas. Algunas de las medidas que llevó a cabo el Directorio fueron:
creación de instituciones de enseñanza superior, se adoptó el sistema métrico
decimal, y estableció una amplia libertad de mercado, a favor de la burguesía.
Guerra y crisis política: desde el comienzo, el Directorio, integrado por
sectores moderados (girondinos y cordeleros), sufrió la oposición tanto de
grupos de izquierda (los más revolucionarios como los jacobinos) como de
derecha (los más conservadores como los girondinos).
A pesar de la inestabilidad política, el Directorio pudo reorganizar los ejércitos
revolucionarios y derrotar a la Primera Coalición en 1797. Sin embargo, al año
siguiente, las potencias enemigas formaron una Segunda Coalición, que lucho
contra los ejércitos franceses hasta 1801.
La irrupción militar y el Consulado (1799 - 1804): el 9 de noviembre de
1799, el militar más destacado en la guerra contra las coaliciones extranjeras,
Napoleón Bonaparte, encabezó un golpe de Estado. Aunque se mantuvo el
gobierno republicano, se concentró aún más el poder al formar el Consulado,
integrado por tres personas.
El Consulado realizó una reorganización administrativa y judicial, que otorgó a
Napoleón la designación de los principales funcionarios. Debido a sus medidas
a favor de la industria y la propiedad privada, el control de precios y la suba de
salarios, Napoleón obtuvo el apoyo de la burguesía y de las clases populares.
En 1804, se sancionó el Código Civil, obra que reunía de forma sistemática
toda la legislación civil dictada desde el inicio de la Revolución Francesa.
La conformación de un imperio (1804 – 1815): en 1804, Napoleón Bonaparte
se autoproclamo emperador de Francia. La República fue reemplazada por una
monarquía, en la cual Napoleón podía nombrar a sus funcionarios, constituyo
una nueva aristocracia, integrada por burgueses y miembros de su familia. A
pesar de esto, no restableció los privilegios feudales y mantuvo los principios
de la Revolución Francesa.
Durante su gobierno continuo con las guerras contra otros países europeos, y
mediante la incorporación de territorios y la creación de un sistema de alianzas
con otros Estados, formo un imperio continental, que se extendió por casi toda
Europa. La expansión napoleónica afectaba los intereses económicos de Gran
Bretaña, porque privaba a esta nación de los recursos y los mercados
europeos. Napoleón perjudico aún más a los británicos en 1805, ordenó un
bloqueo continental, es decir, que en ningún puerto europeo se permitiría el
arribo de mercaderías y barcos procedentes de Gran Bretaña.
En 1812, Napoleón comenzó la campaña de invasión a Rusia, que resulto en
un desastre debido a resistencia de la población rusa, el hambre, el frio y las
enfermedades. Esta derrota fue aprovechada por Gran Bretaña y otros países
europeos, quienes se aliaron y derrotaron a Napoleón en 1814 y enviado
prisionero a la isla de Elba en el Mediterráneo. Sin embargo, sus partidarios lo
rescataron y volvió al gobierno de Francia durante cien días, hasta que los
ejércitos de la coalición lo derrotaron definitivamente en la batalla de Waterloo,
en junio de 1815.
Responde:
¿La Revolución Francesa es una Revolución de carácter liberal?
Sí. La Revolución Francesa es una Revolución de carácter liberal porque los
revolucionarios franceses plantearon la necesidad de crear un sistema liberal, basado
en el respeto a los derechos del hombre, considerados como derechos naturales: la
libertad, la propiedad y la igualdad ante la ley.