Que es bendición
El significado bíblico de bendición quiere decir aquellos
beneficios espirituales que una persona goza. En ocasiones
se refiere también a las palabras que se usan para
pronunciarla. También se hace referencia de este término
cuando nos queremos referir a la consagración de objetos,
personas, etc.
Bendecir es pues otorgar o ya tener una serie de beneficios
de protección y sabiduría que hacen que esa persona o cosa
tengan un buen fin
Que es añadidura
Cosa que se añade a otra, y especialmente lo que el
vendedor da más del justo peso, o el pedazo pequeño que
añade para completarlo.
¿Bendición o Añadidura?
Este año he escuchado a todo el mundo hablar de que este
es el año del cumplimiento, o sobre las nuevas resoluciones
de sus vida, y de repente me puse a orar a Dios que El
quería que yo hiciera o tomara como meta este año, lo
normal a mi edad es que piense en tener un vehículo, o una
casa, o cambiar de trabajo, hacer una maestría o lo más
común hoy en día. Pero, me sorprendió tanto la respuesta
de Dios, pues fue simplemente, “Enfócate en las cosas de
arriba”.
Inmediatamente entendí, que si es el año del cumplimiento,
que Dios si dará bendiciones pero lo que Dios tiene por
bendiciones no es lo que nosotros pensamos, nuestra
mente se limita a las cosas de este mundo, a lo material, lo
que se ve, pero Jehová está pensando en otra versión de lo
que es bendición.
En Génesis 25 hay una historia de dos hermanos, Esaú era el
mayor, y Jacob, en ese tiempo ser el Primogénito era el
mayor de los privilegios, pues recibías las mejores partes de
todo, incluso de las bendiciones. Esaú, llego un día a la casa
y le pidió a Jacob de comer y este a cambio le pidió que le
vendiera su primogenitura. Esaú sin pensarlo dos veces se la
cedió por un placer momentáneo para saciarse.
¿Cuantas veces no nos sucede lo mismo? Cambiamos esos
regalos celestiales por un placer de momento, quizás
dejamos de ir a la iglesia, para trabajar más porque
queremos comprarnos un carro o una casa, o porque
queremos cambiar de celular. Quizás dejamos de hacer lo
que Dios nos ha llamado a hacer por satisfacer un deseo
nuestro. Dios en este tiempo quiere darte un regalo, quiere
cumplir la promesa en tu vida, quiere bendecirte, pero no
con cosas materiales, Dios quiere bendecirte con lo mejor
de EL.
Estamos confundiendo las bendiciones con las añadiduras.
Todo lo de este mundo es añadidura, carros, casas, novios o
esposos, trabajos, entre otras, todo eso es añadidura. El
Reino de Dios y su Justicia Primero, las cosas que no se ven,
la parte espiritual primero. Hagamos Tesoros en el cielo
donde no se corrompe.
Ten cuidado si lo que estas pidiéndole a Dios son las
añadiduras y te estas olvidando de las bendiciones, de
buscar primero su Reino y Justicia.
Quieres bendición o sólo añadiduras?
«La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade
tristeza con ella». Proverbios 10:22
Nuestro sistema para valorar una bendición
¿Realmente quieres ser bendecido y poder disfrutar a
plenitud, sin tener ninguna consecuencia negativa? Cuando
hablamos de bendición, ¿qué es lo primero que llega a tu
mente?
Posiblemente eso que tanto necesitas. O eso que perdiste y
quieres recuperar otra vez. Algo que representa mucho
valor para ti, según tu sistema de valoración, que es el mejor
para ti y quizás el único conocido. Todos anhelamos ser
altamente bendecidos!
Ese carro que siempre soñaste, una casa, un buen trabajo,
etc. En nuestro sistema de valores casi siempre tendemos a
ver una bendición como algo relacionado a cosas terrenas,
y es natural, pues somos humanos.
El sistema de Dios para valorar una bendición
Pero en el sistema de Dios, el cual es superior, la base de
una bendición siempre es algo espiritual. Mientras lo que
nosotros enfocamos como tal, Dios lo llama añadiduras.
Salomón le pidió a Dios sabiduría, y Dios le dio las riquezas
que no pidió.
Mateo 6:33 nos dice “Mas buscad primeramente el Reino
de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán
añadidas”.
Aunque las cosas terrenas son perecederas, las
necesitamos, es cierto. Pero estas cosas van seguidas de
aquellas que tienen valor real y duradero. Aquellas que de
alguna manera nos afectarán hasta la eternidad. Que
aportarán valor a nuestro espíritu. Que provienen
directamente de nuestro creador. Y todo lo que provenga
de nuestro hacedor, producirá en nosotros un efecto
espiritual enriquecedor.
Anhela día a día ser bendecido. Desea ardientemente ser
bendecido. Dios te bendecirá. Eso es seguro. Pero lo hará
pensando en tu bien. Es posible que estés esperando una
cosa como bendición y recibas otra primero. Esa es la
bendición de Jehová. Recíbela, abrázala, disfrútala y ámala.
“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las
peticiones de tu corazón”. Salmos 37:4..
En Mateo 6:31-33
La bendición de Dios es mejor
Cuando aprendemos a deleitarnos en Dios, las peticiones de
nuestros corazones son contestadas, porque esas peticiones
se originan en el conocimiento de los planes y la voluntad de
Dios para nosotros. Anhelamos la bendición de Jehová por
encima de lo que antes representaba para nosotros
“Bendición”, y sabes que, es en ese momento que Dios
entonces nos da esas añadiduras que antes eran para
nosotros prioridad. Porque Dios sabe que en el momento
que él es el centro, esas cosas no ocuparán su lugar y no
dependeremos de ellas, sino de Dios.
Si recibimos bendiciones basados en nuestro sistema de
valores acerca de lo que es una bendición, antes de
aprender lo que es bendición según el sistema de Dios,
entonces estas «bendiciones» podrían ser un tropiezo en
nuestra búsqueda sincera de una relación íntima con Dios y
de una valoración correcta de cada cosa que llega a
nosotros. Solo cuando aprendemos que Dios es primero,
(no solo en teoría sino también con experiencia y vivencia),
entonces estas cosas no añadirían tristezas a nuestras vidas.
Pues les daríamos su justo uso, lugar y valor.
Procura la bendición de Dios en ti
Con la bendición de Dios en ti, esta te capacita para manejar
las demás bendiciones (añadiduras) que Dios ponga en tus
manos. Y sabrás que eres solo un administrador de cada
una de ellas. Las disfrutarás mejor, y aún más, otros
también serán bendecidos por tu buena administración.
Cuando esto no sucede, acarreamos consecuencias
negativas por la mala administración de lo que hemos
recibido. Podemos aumentar nuestro ego, y hacer mas
daño que bien (a nosotros mismos y a otros). Contrario a lo
que sucede cuando aprendemos primero la lección.
Por eso, es la bendición de Dios la que enriquece. Es ella la
que te ayuda a crecer, a madurar, a forjar el fruto del
Espíritu en ti. Y el fruto del Espíritu es vital en enseñarnos a
como conducirnos en todas las áreas de nuestro andar
cristiano. Es el que mantiene en control la actuación de
nuestra naturaleza humana que es la que nos hace errar.
La bendición de Dios te enriquece y no añade tristezas a tu
vida. Al contrario, te hace multiplicar, te hace fructificar.
Que Dios te bendiga grandemente y enriquezca tu vida con
abundantes bendiciones espirituales!