TALLER 4
LOS TIPOS DE PENSAMIENTO
Esta carta enviada al diario La Presse de Montreal, Canadá, por Alexandre Calandra, profesora
de la Universidad de Washington, publicada el 27 de septiembre 1979; cuenta una vieja
anécdota a la que inclusive algunos han decidido ponerle nombres propios y que nos enseña
principalmente que si nosotros como maestros no nos preocupamos por aprender a ver las cosas
de varias maneras, no lograremos hacer que nuestros aprendientes lo hagan y más aún, nos hará
muchas veces tomar decisiones injustas, cuando encontremos un estudiante que nos responda
algo diferente a lo que nosotros le hayamos enseñado.
"Hace algún tiempo recibí la llamada de un colega que me solicitaba ser árbitro en la corrección
de un examen. El estaba seguro de calificar con cero a un estudiante por su respuesta a una
pregunta de física, mientras que el estudiante aseguraba que debería recibir la totalidad de los
puntos previstos, a menos que el «sistema» estuviese en contra suya. El profesor y el estudiante
se habían puesto de acuerdo en someter el caso a un tribunal imparcial, y me eligieron como tal:
Fui al despacho de mi colega: allí leí la pregunta del examen: «Demuestre cómo es posible
determinar la altura de un gran edificio con la ayuda de un barómetro» . El estudiante había
respondido: «Suba el barómetro al techo del edificio, amárrelo a una cuerda larga, descuélguelo
hasta la calle. Enseguida vuélvalo a subir, y mida la longitud de la cuerda. La longitud de la
cuerda equivale a la altura del edificio». Hice notar que el estudiante tenía un argumento
bastante plausible para que le fuera otorgada la totalidad de los puntos, puesto que había
respondido completa y correctamente a la pregunta formulada. Pero si tal calificación le era
asignada, quedaría en ventaja sobre los demás alumnos, Sugerí entonces que el estudiante
tuviese una nueva oportunidad para responder a la misma pregunta. No me sorprendió que mi
colega estuviera de acuerdo, pero me asombró que el alumno asumiera una posición similar.
Concedí entonces al estudiante seis minutos para que pudiera responder a la pregunta,
advirtiéndole que la respuesta debía demostrar un cierto conocimiento de la física.
Transcurrieron cinco minutos y no había escrito nada. Le pregunté si quería abandonar la
prueba, pero respondió «No». Tenía varias soluciones al problema y estaba tratando de definir
cuál sería la mejor. Me disculpé por interrumpirlo y le pedí que continuara. En el minuto
siguiente garrapateó esta respuesta: “Lleve el barómetro al techo del edificio e inclínese sobre el
borde deje caer el barómetro y mida el tiempo de su caída con un cronómetro. Luego calcule la
altura del edificio empleando la fórmula V:dt Yo me preparaba para salir, pero el estudiante me
detuvo, diciéndome que tenía otras respuestas. Le pregunté cuáles eran. «Ah, sí», dijo el
estudiante. «Hay varias. Por ejemplo, sacar el barómetro en un día soleado, medir su altura, el
largo de su sombra y el largo de la sombra del edificio y después, empleando una simple
proporción, calcular la altura del edificio”. “Muy bien», le respondí. ¿y las otras? Existe un
método de medida fundamental que a Usted le encantará. Según este método, Usted toma el
barómetro y sube por las escaleras. Al subir, va marcando la longitud del barómetro a lo largo
del muro. Luego, cuenta el número de marcar y obtiene la altura del edificio en unidades
barométricas. Es un método muy directo. “Naturalmente, si quiere un método más sofisticado,
puede amarrar el barómetro a una cuerda, balancearlo como un péndulo y determinar el valor g
al nivel de la calle y al nivel del techo del edificio. La altura del edificio puede, en principio,
calcularse a partir de la diferencia entre los dos valores obtenidos. Finalmente, concluyó que
existían varías maneras de resolver el problema, además de las ya mencionadas. “Probablemente
la mejor», dijo, «es mejor tomar el barómetro y golpear a la puerta del administrador del edificio.
Cuando éste responda, Usted le dice de esta manera: Señor administrador, he aquí un excelente
barómetro. SI usted me dice la altura del edificio, se lo regalo”. En ese momento, le pregunté si
conocía la respuesta convencional al problema. Ante la pregunta admitió que sí, pero argumentó
que estaba harto de todos los maestros de secundaria que pretendían enseñar cómo pensar, cómo
emplear el método científico, cómo explorar las profundidades de la lógica de un tema estudiado,
y todo eso de una manera pedante, como sucede a menudo en matemáticas modernas, sin
mostrar la estructura misma del tema tratado. De regreso a mi oficina, reflexioné largo tiempo
sobre este estudiante. Mejor que todos los informes sofisticados que hasta entonces había leído,
acababan de enseñarme la verdadera pedagogía, la que se apega a la realidad. Con jóvenes como
éste, no le temo al futuro".
Apellidos y nombres Respuesta fundamentada Respuesta fundamentada
PREGUNTA 1 PREGUNTA 2
1 ABAL BENANCIO, Ofelia
Nelida
2 AVELLANEDA AGUIRRE
GIOVANNA
3 CALUA ALCANTARA, Carlos
Alberto
4 CAPCHA CUPE, María Felicita
5 CHUQUIHUANCA
CARHUAPOMA, Betty Silvia
6 CLEMENTE RETIS, Juan
Carlos
7 CORDOVA LOPEZ, Kelly
8 CORREA MARTÍNEZ, Patricia
Begonia
9 EDQUEN GUEVARA, Luzmila
10 FLORES MARIN, Gladiz
11 GODOY TUCTO, Gaston
12 HUACAYCHUCO RUIZ, Jorge
Antonio
13 HUALLPA ASCARZA, Belinda
14 JARAMILLO RUBINA, Liz
Gianina
15 NUÑEZ FALCÓN, Norma
Esther
16 OCHOA ORE, Americo
17 RENGIFO LOPEZ, Carmen
Janine
18 REYES GARRIAZO, Jorge Luis
19 RONDOY CULQUI, Patricia
20 ROQUE GRANDEZ, Melissa
Yuliana
21 ROSAS JARA, Kira
22 SERNAQUE CARLOS, Derly
Eliana
23 SUAREZ LITARDO, Carlos
Bolivar
24 SUDARIO RAMIREZ, Gladys
25 TITO VILLAR, Sandy Keyla
26 TRUJILLO CHIRRE, Mafer
Lorena
27 USCAMAYTA LAYME,
Carmen Rosa
28 VELASQUEZ QUISPE, Silvana
29 VELEZ DE VILLA LOAYZA, Ivan
Nelson
30 VIGILIO GUILLEN, Hayda
Victoria
31 VILCA VARA, Aldo Nicolas
32 VILCAPOMA QUIJADA,
Helida