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Fallo de la Corte Suprema sobre daños y perjuicios

El Tribunal Supremo de Argentina revoca la decisión de la Cámara Nacional de Apelaciones en un caso de daños y perjuicios por un accidente ferroviario que causó la muerte de tres niñas. El Tribunal encuentra que la Cámara cometió errores al negar toda indemnización por daño material y al fijar una suma extremadamente baja por daño moral. El Tribunal concluye que la decisión de la Cámara carece de fundamentación lógica y razonada, y debe ser revocada.
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Fallo de la Corte Suprema sobre daños y perjuicios

El Tribunal Supremo de Argentina revoca la decisión de la Cámara Nacional de Apelaciones en un caso de daños y perjuicios por un accidente ferroviario que causó la muerte de tres niñas. El Tribunal encuentra que la Cámara cometió errores al negar toda indemnización por daño material y al fijar una suma extremadamente baja por daño moral. El Tribunal concluye que la decisión de la Cámara carece de fundamentación lógica y razonada, y debe ser revocada.
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FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 5 de agosto de 1986.

Vistos los autos: "Recurso de hecho deducido por la actora en la causa Santa Coloma, Luis
Federico y otros c/E.F.A.", para decidir sobre su procedencia.

Considerando:

1?) Que la sentencia de la Sala JI de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial


Federal, impugnada mediante el recurso extraordinario deducido a fs. 500/524, cuya denegación
dio lugar a la presente queja, modificó el fallo de primera instancia -que había hecho lugar
parcialmente a la demanda de daños y perjuicios, ordenando abonar a los actores la suma de $a
2.786.510y redujo el monto de la condena a $a 557.400.

2?) Que Para la mejor comprensión del caso, conviene indicar que a fs. 40/51 promovieron
demanda .los cónyuges Luis Federico de Santa Coloma y Jacqueline Colette Alice Dedoyard de
Santa Coloma -por derecho propio y el primero de los nombrados también en representación del
menor Martín Ambrosio de Santa Coloma- contra la Empresa Ferrocarriles Argentinos, por cobro
de los daños materiales y morales resultantes del accidente ferroviario acaecido el 8 de marzo de
1981, en las cercanías de Brandsen, Provincia de Buenos Aires. En ese suceso perdieron la vida las
menores Isabel Claudia, Florencia y Luz de Santa Coloma, y sufrió diversas heridas el mencionado
Martín Ambrosio, todos ellos hijos de los actores.

La sentencia de primera instancia hizo lugar a la demanda por la suma ya indicada (fs. 434/437).
Interpuestos recursos de apelación por la actora y la demandada, la Cámara en su decisión de fs.
484/491 modificó el monto de la condena, reduciéndolo a la suma de. $a 557.400. En cuanto aquí
interesa, cabe señalar que la alzada revocó la decisión de primera instancia en lo concerniente al
invocado daño material sufrido por los padres a consecuencia de la muerte de sus tres hijas -por
entender que éste no había sido probado- y, por otra parte, disminuyó considerablemente la suma
fijada por el inferior en materia de daño moral

Los actores se agraviaron de la manera en que la sentencia apelada resolvió los mencionados
puntos, y sostuvieron su arbitrariedad con base en los variados vicios que señalan en su recurso de
fs. 500/524 y en la presente queja.

3':') Que los agravios de los apelantes suscitan cuestión federal bastante para su tratamiento por
la vía intentada, pues si bien remiten al análisis de cuestiones de hecho, prueba y derecho común,
materia propia de los jueces de la causa Y ajena, como regla y por su naturaleza, a la instancia
extraordinaria (Fallos: 302: 1095; 303: 694), corresponde apartarse de tal principio cuando, como
en el caso, median razones de mérito suficientes para descalificar el pronunciamiento.

4':') Que, en efecto, al rechazar toda indemnización por daño material a los padres, la sentencia
señala que .ni aun a título de "chance" -representada por la posible ayuda económica que pueda
prestar en el futuro un hijo- corresponde fijar suma alguna. Lo decidido al respecto en segunda
instancia se funda en que la holgada situación del matrimonio Santa Coloma -que no hace
razonable prever que hubiere de recibir ayuda económica de sus hijas- impediría asegurar que de
la muerte de éstas vaya a resultar perjuicio material para los actores (fs. 485/485 vta.).
De lo expuesto resulta una contradicción en el razonar del tribunal apelado, que lo priva de validez
lógica. En efecto, si aquello que se trata de resarcir es la "chance” que, por su propia naturaleza, es
sólo una posibilidad, no puede negarse la indemnización con el argumento de que es imposible
asegurar que de la muerte de las menores vaya a resultar perjuicio, pues ello importa exigir una
certidumbre extraña al concepto mismo de "chance" de cuya reparación se trata. Por otra parte, la
sentencia pasa por; alto la circunstancia de que el apoyo económico que los hijos pueden brindar a
sus padres no se reduce a lo asistencial -bien que esto es lo habitual en las familias de escasos
recursos- y que, en determinados medios puede traducirse más frecuentemente en la
colaboración en la gestión del capital familiar, según su envergadura, cuando la edad de los
progenitores así lo exija.

5:) Que también debe hacerse lugar a los agravios de los actores en lo que se refiere al capítulo de
la sentencia que reduce la suma que por daño moral había fijado el juez de primera instancia. En
efecto, después de invocar que la reparación del daño moral tendría una finalidad principalmente
punitiva, la qua fija por este rubro $a 230.000, como correspondiente al sufrido por los padres, no
sin. antes señalar ~entre otras consideraciones- que' ha tenido en cuenta el obrar del culpable y
las consecuencias de su accionar.

Los vicios que en esta parte presenta la sentencia apelada llevan al Tribunal a detenerse con cierto
detalle en su análisis. Como dato, esencial se observa lo ínfimo de la suma por la que se hace
progresar el reclamo. Ello salta a la vista si se la reajusta al momento actual -usando cualquiera de
los índices estadísticos oficiales~ o si se la compara con lo admitido por el a quo en concepto de
"gastos de sepelio" (que representan un 66,52%de aquélla). En este aspecto, es tal la
desproporción entre la suma en examen y la trágica entidad de la muerte de las tres hermanas -de
9, 10 Y 13 años al momento del siniestro-'- que sólo cabe recordar el viejo adagio res ipsa loquitur.

La alzada ha pretendido fundamentar su conclusión en este punto, en la concepción según la cual


lo punitivo o sancionatorio sería la única base que justificaría establecer una suma por daño moral.
A este respecto, la sentencia destaca "la gravedad de la conducta de Ferrocarriles Argentinos, cuya
notable negligencia surge con meridiana claridad" y no se desentiende de las que denomina
"consecuencias del accionar", acerca de lo que manifiesta no olvidar "el tremendo dolor que han
debido sufrir los progenitores". Como la capacidad económica de la demandada resulta obvia -lo
que por notorio ha hecho que el juzgador ni se detuviera en el punto- fácilmente se concluye que
se encuentran reunidos todos 'los requisitos que, desde la perspectiva asumida por la Cámara,
imponen la aplicación de una consigna sanción, resultado al que, inexplicablemente, no se arriba.
Ello revela una evidente contradicción con las premisas aceptadas y descalifica el-
pronunciamiento (Fallos: 300:993, cons. 79; fallo recaído, in re: "Rossi, Virgilio León e/Dirección
Nacional de Vialidad s/nulidad de acto administrativo", de fecha 8 de setiembre de 1981, R.S08-
XVIII, cons. 2'?).

6:) Que, por otra parte, resultan dogmáticas Y carentes de la debida fundamentación las
afirmaciones del a quo según las cuales el dolor de los padres "no es susceptible de ser aplacado,
ni siquiera en grado mínimo, por la recepción de dinero, cualquiera sea la cantidad", pues a tal
dolor "nada agregará ni quitará la cifra que reciban los agraviados", lo que demostraría que "la
reparación que otorga la ley no puede tener tal finalidad".
En primer lugar, tal aserción no intenta siquiera compatibilizarse con los textos legales en los que
la mentada "reparación" aparece inequívocamente relacionada con la acción por indemnización y
la obligación de resarcir (arg. arts. S22 y 1078 del Código Civil). Por otra parte, el pronunciamiento
en recurso no atiende a las muy variadas aplicaciones que los padres de las menores podrían dar a
la suma en cuestión, al decretar de modo indemostrable que jamás éstos podrán -a través de ese
medio- obtener un ápice de consuelo o satisfacción, por más digna, noble o espiritual que fuese.

7:) Que al fijar una suma cuyo alegado carácter sancionatorio es -por su menguado monto-
meramente nominal y al renunciar expresamente y en forma apriorística a mitigar de alguna
manera -por imperfecta que sea- el dolor que dice comprender, la sentencia apelada lesiona el
principio del alterum laedere que tiene raíz constitucional (art. 19, de la Ley Fundamental) Y
ofende el sentido de justicia de la sociedad, cuya vigencia debe ser afianzada por el Tribunal,
dentro del marco de sus atribuciones y en consonancia con lo consagrado en el Preámbulo de la
Carta Magna.

8:) Que, asimismo, no figura entre las potestades de un estado constitucional imponer a los
habitantes cargas que superen a las requeridas por la solidaridad social. Es obvio que, desde una
especial -y respetable- concepción de la ética, puede mirarse a la reparación del daño moral como
un apartamiento de las rigurosas exigencias que tal ética formula a quienes deseen seguirla. Pero
no cabe que los jueces se guíen, al determinar, el derecho, por patrones de moralidad que
excedan los habitualmente admitidos por el sentimiento medio, pues, como lo señala Cardozo,
"los jueces deben dar vigor con sus sentencias a la moralidad corriente de hombres y mujeres de
conciencia recta" ("The nature of the judicial process", U.S. 1937, Yale University Press, pág. 106).
En efecto, la decisión judicial no ha, de reemplazar las opciones éticas personales cuya autonomía
también reconoce el art. 19 de la Constitución Nacional.

Ahora bien, en el sentimiento corriente, la actitud hacia las pérdidas definitivas no es aconsejar su
asunción heroica, sino que se traduce en un activo intento de mitigarlas, aun a sabiendas de la
pobreza de medios con que se cuenta a ese fin. No es ésta, sin embargo, Ía posición de la Cámara,
que de hecho compele a un renunciamiento -consistente en soportar calladamente la pérdida de
tres hijas- que no puede ser impuesto a los demás, sino solo libremente escogido por ellos.

9~) Que, por todo lo dicho, el pronunciamiento recurrido no constituye una derivación razonada
del derecho vigente, por lo que debe ser revocado, de conformidad con la conocida doctrina del
Tribunal en materia de sentencias arbitrarias.

Por ello, y lo concordemente 'dictaminado por el señor Procurador General, se hace lugar a la
queja, se declara procedente el' recurso extraordinario de fs. 500/524 y se deja sin efecto la
sentencia apelada con el alcance indicado. Vuelvan los autos al -tribunal de origen para que se
proceda a dictar un nuevo fallo con arreglo al presente.

AUGUSTO CÉSAR BELLUSCIO - CARLOS FAYT - ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI - ANTONIO


BACQUÉ.

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