Maestría en Administración Pública
Materia:
Perspectiva de Género
Tarea:
Control de Lectura
Derechos Humanos
Latinoamérica genera ¿Igualdad y/o Equidad? Una agenda de género para América
Latina y el Caribe
Alumna:
Ana Carolina Olvera Olvera
Docente:
Mtro. María Antonieta Margot Loustaunau Bautista
Hermosillo, Sonora a 08 de noviembre del 2022.
Control de Lectura
¿Igualdad y/o Equidad?
Derechos Humanos
Me pareció sumamente interesante le texto sobre Igualdad y equidad, la
recopilación que hizo Alda Facio, el cómo se explica que en América Latina la idea
de que para gozar de los mismos derechos que los hombres las mujeres tenemos
que probar que no somos tan diferentes a ellos y que por lo tanto nos merecemos
ser tratadas como humanas. La igualdad se ha entendido partiendo del hombre
como modelo d lo humano y, por lo tanto, se ha creído que cuando hablamos de
igualdad entre hombre y mujeres de lo que estamos hablando es de igualar las
mujeres a los hombres. En resumen, de hacerlas más semejantes a los hombres
para puedan gozar de los mismos derechos.
Algunas personas defienden la sustitución del concepto de igualdad por el de
equidad afirmando que en realidad no es una sustitución, sino que la equidad de
género se refiere a los mecanismos por medio de los cuales se logrará la igualdad
entre mujeres y hombres. Sin embargo, el Comité de la CEDAW no ha aceptado
esta explicación ya que no basta con declarar la igualdad entre mujeres y hombres
en la constitución política o en las leyes de cada Estado (lo que se conoce como
igualdad formal). El derecho a la igualdad entre hombres y mujeres requiere que
cada Estado implemente acciones específicas y concretas para eliminar la
discriminación real y comprobada contra las mujeres para que puedan disfrutar de
su derecho humano a la igualdad (lo que se conoce como igualdad sustantiva o
real).
En varias ocasiones el Comité le ha recordado a los Estados parte que su obligación
legal es garantizar la igualdad entre mujeres y hombres y no implementar planes y
políticas de equidad de género, ya que pueden llevar más bien a una profundización
de la desigualdad entre los sexos porque la equidad no exige eliminar las
desigualdades y discriminaciones que existen contra las mujeres.
La igualdad, según la teoría de los derechos humanos, exige tratamiento no
discriminatorio, es decir, exige un tratamiento que redunde en el goce pleno de los
derechos humanos por ambos géneros, de todas las edades, origen étnico,
nacionalidad, etc. Para poder cumplir con ello, el principio de igualdad requiere que
a veces se les dé un tratamiento idéntico a hombres y mujeres, y a veces un
tratamiento distinto.
A su vez, la equidad de género puede ser definida como “el trato imparcial de
mujeres y hombres, según sus necesidades respectivas, ya sea con un trato idéntico
o con uno diferenciado”.
La igualdad es un derecho humano y por lo tanto una obligación legal a la que no
se puede sustraer los Estados. El derecho a la igualdad entre hombres y mujeres
requiere que cada Estado implemente acciones específicas y concretas para
eliminar la discriminación real y comprobada contra las mujeres para que puedan
disfrutar de su derecho humano a la igualdad.
Sin la garantía de igualdad, de nada servirían los derechos humanos porque habría
miles de justificantes para limitarlos en razón del sexo, la etnia, edad, habilidad,
orientación sexual, etc. Si sabemos que la igualdad está garantizada y protegida en
todos los instrumentos legales internacionales, una buena estrategia sería la de
reconceptualizar la igualdad de conformidad con la CEDAW y seguir construyendo
una doctrina jurídica al respecto que resulte en una igualdad real entre mujeres y
hombres.
Hay un acuerdo unánime sobre el hito histórico que la CEDAW supone para el
reconocimiento y avance de los derechos de las mujeres. Pero existen también
serias preocupaciones sobre la generalizada falta de voluntad política para
garantizar el disfrute efectivo de los derechos reconocidos en la Convención. La
CEDAW es uno de los instrumentos internacionales de derechos humanos que más
adhesiones ha recibido. Actualmente, 186 países –más del 90% de todos los
miembros de las Naciones Unidas- son parte de la Convención, entre ellos todos
los de América Latina y el Caribe. Sin embargo, es también el instrumento que ha
recibido mayor cantidad de reservas formales. Un total de 56 países, casi un tercio
de los signatarios, han formulado reservas a la aplicación de la CEDAW, muchas
de las cuales se refieren a aspectos sustantivos de la Convención, a tal punto que
desvirtúan el sentido de la misma.
La importancia de incorporar la perspectiva de género en la implementación del
enfoque de derechos ha sido puesta de relevancia desde los principales órganos de
derechos humanos. En la resolución 2000/5, la Comisión de Derechos Humanos
afirmó la necesidad de incorporar la perspectiva de género en la implementación
del derecho al desarrollo, asegurando que las mujeres juegan un papel activo en el
proceso de desarrollo y enfatizó que el empoderamiento y su plena participación en
base de igualdad en todas las esferas de la sociedad es fundamental para la
sociedad. En su 55° periodo de sesiones, la Comisión solicitó a todos los órganos
de tratados, los procedimientos especiales y la Subcomisión para la Promoción y
Protección de los Derechos Humanos, adoptar de manera sistemática la perspectiva
de género cuando implementan sus mandatos.