INDICE
INTRODUCCIÓN.......................................................................................................3
DESARROLLO..........................................................................................................4
PRINCIPIOS, VALORES Y OBLIGACIONES………….……………………………….4
CONCLUSIÓN...........................................................................................................8
REFERENCIAS.........................................................................................................9
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INTRODUCCIÓN.
En el presente trabajo desarrollaremos el tema de la deontología, así como su
aplicación práctica dentro del deber ser como profesionistas, como lo sabemos vivimos
en una sociedad donde nuestra ética singular como nuestra ética profesional no
pueden separarse, por un lado, gran parte de nuestras acciones cotidianas se revisten
de un carácter ético y por el otro las personas son sujetos de nuestras actuaciones
profesionales.
Cabe aclarar que cuando comenzamos a vivir lo que hacemos y ponemos nuestros
conocimientos y habilidades al servicio de la sociedad, entramos inevitablemente en el
campo de la deontología, tal y como lo mencionaba Bentham, la deontología se refiere
a los deberes que cada persona tiene consigo misma y con los demás; por tanto, se
diferencia del término ontología en cuanto que éste significa estudio del ser, y
deontología estudio del deber ser.
La dimensión de deontología profesional resulta necesaria para entender las relaciones
de la profesión como un grupo, como la sociedad, como la organización y entre los
profesionales como individuos. Frankel: define la profesión como una comunidad moral
cuántos miembros se distinguen como ya lo mencionamos así como por sus metas,
creencias y sus valores ya que estos marcan sus relaciones entre ellos mismos y entre
otros.
Para entender mejor la finalidad de la deontología profesional desarrollaremos los
elementos definitorios de los códigos deontológicos, tales como los: principios,
valores y obligaciones. Así mismo debemos entender que dentro de la deontología
debe encontrarse presente la ética humanista, a fin de ofrecer ideales de
comportamiento individual y de comportamiento social responsable acerca de los
deberes específicos de una profesión y que además debe responder a un modelo
alejado de lo jurídico aunque hemos reconocido la dimensión ética-jurídica que existe,
por ello partiremos a desarrollar el tema para entenderlo desde el punto de pista
universitario/ profesional.
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DESARROLLO.
El objeto de estudio de la deontología son los fundamentos del deber y las normas
morales. Entre los pensadores en la historia de la Deontología, se encuentra Marco
Tulio Cicerón (100 a 43 a.C.) quien señalo que las virtudes que forman al hombre son:
la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.
(Molina) Definió la deontología como la ciencia de los deberes o teoría de las normas
morales. Según el autor citado, la deontología se aplica fundamentalmente al ámbito de
la moral, en otras palabras, trata el espacio de la libertad del hombre solo sujeto a la
responsabilidad que le impone su conciencia en el principio de utilidad, lo que significa
que los actos buenos o malos del ser humano solo se explican en función de la
felicidad o bienestar que puedan proporcionar. Opina el autor, que nuestros deberes
serán aquellos que se identifiquen con nuestros intereses, debido a que el hombre se
mueve en función de dos variables: placer y dolor, y lo hará de un modo mecanicista
(buscamos placer, huimos del dolor) y asociacionista (lo que asociamos al dolor nos
repele). En relación con la profesión Bentham, la define la deontología profesional
como la disciplina que se ocupa de determinar y regular el conjunto de
responsabilidades éticas y morales que surgen en relación con el ejercicio de la
profesión, especialmente aquellas que repercuten en lo social, basando su contenido
en los principios y normas de la ética y la moral, donde su objetivo específico es la
aplicación de estos principios a cada profesión.
Por su parte los elementos que integran la deontología son los siguientes:
Principios, valores y obligaciones.
Un principio constituye un nivel mínimo de exigencia de alguna dimensión moral, es
de carácter general y podemos encontrarlo en documentos de esencia ética, que
suponen manifiestos o declaraciones de intenciones. El mejor ejemplo podemos
encontrarlo en la declaración universal de los derechos humanos, declaración de
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principios básicos de derechos humanos y libertades, que sirve de ideal común para
todos los pueblos y naciones, de gran valor moral, aunque también político, y para
algunos autores jurídico como normas de derecho consuetudinario, pero en donde
fundamentalmente se exponen principios éticos comunes aplicables a la sociedad.
Los principios éticos comunes son los fundamentos de los valores. Éstos se definen
como ideas abstractas que ayudan a conocer lo que es bueno, deseable, para un
individuo o grupo, y al ser aplicados a una profesión, adquieren la especificidad de la
misma.
Los valores son síntesis de los principios, modelos supremos, guías de acción,
portadores de fuerza normativa, que se crean y construyen como resultado de un
proceso de análisis y valoración de experiencias sociales y de acuerdos humanos.
Se caracterizan, no obstante, por su relatividad, ya que permanecen, se
perfeccionan, pierden vigencia o desaparecen. De igual modo, son relativos en
cuanto al espacio y al tiempo, desde el punto de vista deontológico, podemos definir
los valores como un conjunto de buenos hábitos, esquema de actitudes dominantes,
a los que una profesión se compromete y declara en un código.
Hisle, y Symons y Stoffle establecen una relación de valores profesionales que son
aceptados en la actualidad: libertad intelectual, acceso a la información, privacidad y
confidencialidad, derechos de autor y propiedad intelectual, preservación de la herencia
cultural, alfabetización informacional, calidad de servicios, aprendizaje profesional,
profesionalidad, cooperación y lealtad a la institución. Algunos de estos valores son
atemporales, tradicionales de la profesión, algunos se consideran novedosos, como
resultado del nuevo contexto social y cultural de la profesión, y otros adquieren una
revalorización en este nuevo contexto. Desde este punto de vista, la relación de valores
específicos de nuestra profesión obedecería a una triple tipología: valores tradicionales,
aquellos que son atemporales y se mantienen inalterables con los cambios (libertad
intelectual, profesionalidad, lealtad a la institución)
En cuanto a las obligaciones supone una aplicación concreta y se caracteriza por
ser portador de fuerza normativa, así un valor que emana de un principio se pone
en práctica por medio de un enunciado concreto o norma que, aplicada en un
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entorno profesional, se convierte en una obligación para todos aquellos que ejercen
esa profesión. De este modo, un código deontológico muestra la relación última que
se establece entre estos tres elementos: principio, valor y obligación.
Realizando una pequeña síntesis de lo expuesto hasta el momento, en un código
deontológico debe encontrarse presente la ética humanística, a fin de ofrecer ideales
de comportamiento individual y de comportamiento social responsable acerca de los
deberes específicos de una profesión. Debe responder a un modelo alejado de lo
jurídico, aunque hemos reconocido la dimensión ética-jurídica de los códigos de
acuerdo a los elementos diferenciadores analizados anteriormente entre ética y
derecho. Debe encontrarse presente la relación entre principio, valor y obligación, y
debe refleja las obligaciones de los profesionales con ellos mismos, con la sociedad,
con los otros profesionales y con el usuario o cliente.
Frankel establece una triple tipología de códigos deontológicos, aunque reconoce que
en la práctica se suele dar una confluencia de varias tipologías que en la práctica
denominamos código mixto. De acuerdo a su criterio, un código deontológico puede ser
aspiracional, si se limita a proporcionar un entorno donde los individuos son libres de
ser éticos porque se les presupone con disposición ética, y consiste en una simple
enumeración de valores sin reglas, desarrollo y explicaciones.
La deontología trata del espacio de la libertad del hombre sólo sujeto a la
responsabilidad que le impone su conciencia. Asimismo, Jeremy Bentham considera
que la base de la deontología se debe sustentar en los principios filosóficos de la
libertad y el utilitarismo, lo cual significa que los actos buenos o malos de los hombres
sólo se explican en función de la felicidad o bienestar que puedan proporcionar asuntos
estos muy humanistas. Para Bentham, la deontología se entiende a partir de sus fines
(el mayor bienestar posible para la mayoría, y de la mejor forma posible).
Los argumentos humanistas de libertad y utilitarismo fueron apropiados en la
deontología, con las exigencias ético-racionales que influyeron de alguna manera en el
constitucionalismo colombiano (como que fue amigo de Francisco de Paula Santander
y Miranda). Bentham coincide con Jean-Jacques Rousseau en su idea de que, hasta su
tiempo, los sistemas morales y políticos están fundados en el irracional histórico y
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deben ser sustituidos por una moral y un orden político naturales, es decir, racionales;
lo cual fue acogido por las nacientes repúblicas americanas.
Puede hablarse también de una deontología aplicada, en cuyo caso no se está ya ante
una ética normativa sino descriptiva e incluso prescriptiva. La deontología aplicada al
estudio de los derechos y deberes, particularmente enfocados al ejercicio de una
profesión, es el caso de la deontología profesional. Para su aplicación se elaboran
códigos deontológicos, los cuales reglamentan, de manera estricta o bien a modo de
orientación, las cuestiones relativas al "deber", de los miembros de una determinada
profesión. La deontología se nutre por un lado del marco jurídico, y por otro del marco
moral.
Su concepto básico es que obrar "de acuerdo a la ética" se corresponde con obrar de
acuerdo a un código predefinido. Un apartamiento de una norma previamente definida,
en general por escrito, constituye una actitud o un comportamiento no-ético. Por tanto,
hablamos del argumento supremo que ha de orientar cualquier conducta.
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CONCLUSIÓN.
Desde mi punto de vista, después de adentrarnos a explicar que es, los elementos que
la conforman y los distintos conceptos que ejemplificamos en líneas anteriores sin duda
el papel que ocupan las universidades en la enseñanza de la deontología es
fundamental, sin embargo, para que puedan cumplir con su objetivo es necesario que
vuelvan a interesarse por la realidad social, sólo conociéndola podrán responder a
estas nuevas necesidades sociales. Hablamos de una sociedad mexicana,
caracterizada por la corrupción, la pobreza, la violencia, la indiferencia de las
autoridades hacia todas las dificultades que se presentan en el ámbito educativo y,
sobre todo, hacia toda la problemática social que de una u otra manera repercute en
los estudiantes y que no sólo afecta a los universitarios. La ausencia de la enseñanza
de la deontología como una de las materias fundamentales y básicas en las
universidades ha provocado que la mayoría de los alumnos o egresados de dichas
instituciones la aprendan con el paso del tiempo y, en algunas ocasiones, ya
incorporados al mercado laboral, lo que significa que tal vez la estén aprendiendo o
comprendiendo de una manera errónea.
Cuando estos jóvenes universitarios no están totalmente convencidos de la carrera que
eligieron o del simple hecho de estudiar, es decir, deja de existir ese compromiso de
utilizar los conocimientos y capacidades adquiridas en favor del bienestar social. Por
otra parte, la creación o adopción de códigos deontológicos por parte de las
universidades tampoco ofrecería una solución total a la problemática, porque si bien
marcaría las pautas de comportamiento de cada una las diferentes profesiones, los
estudiantes tienen libre albedrío para decidir cada una de sus acciones. De ahí la
importancia de impartir las clases de ética desde los primeros acercamientos a la
escuela, para que llegado el momento de decidir una carrera profesional, lo hagan
totalmente convencidos, hacia lo que se quieren dedicar gran parte o toda su vida, y
que la carrera y los conocimientos adquiridos durante su estancia en la universidad
sean utilizados en beneficio de la sociedad, pues al final de cuentas es la misma la
sociedad la que paga las consecuencias de la falta de ética y valores en algunos
profesionistas.
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BIBLIOGRAFIAS.
1.- Libro: Deontología Jurídica- Bernardo Pérez Fernández del Castillo, editorial
Porrúa. Pp. 15-26
2.[Link]
sequence=1&isAllowed=y Pp. 4-10
3.- Libro: Principios fundamentales de la Deontología y formación de la
conciencia- Felipe Ibáñez Mariel Pp. 51-56