ANEJO A.1.
DESCRIPCIÓN DEL MODELO PRECIPITACIÓN ESCORRENTÍA DE
TÉMEZ
El modelo de Témez (Témez, 1977) pertenece al grupo de los denominados modelos
agregados de simulación de cuencas (Estrela, 1992). El modelo opera realizando balances de
humedad entre los distintos procesos de transporte de agua que tienen lugar en un sistema
hidrológico durante las diferentes fases del ciclo hidrológico. Todo el proceso está gobernado
por el principio de continuidad y de balance de masas, y regulado por leyes específicas de
reparto y transferencia entre los distintos términos del balance. La siguiente figura representa
el ciclo hidrológico simulado.
Figura 2. Esquema conceptual de la simulación del ciclo hidrológico del modelo.
El modelo realiza una valoración global, ya que no considera la distribución espacial de las
variables y parámetros que intervienen en los cálculos, que se sustituyen por un valor medio,
por lo que se limita su aplicación a cuencas pequeñas o intermedias en las que existe cierta
homogeneidad climática, edafológica y geológica. Para su aplicación en cuencas de mayor
tamaño es necesario realizar una subdivisión en cuencas más pequeñas, por lo que el modelo
puede funcionar como modelo semiagregado.
El intervalo temporal más empleado es el mensual, aunque como el desarrollo teórico del
modelo es de índole general, en principio éste puede aplicarse a cualquier intervalo de tiempo
(horario, diario, mensual, anual), debiéndose verificar que los períodos temporales empleados
proporcionen una respuesta coherente con la realidad física del sistema.
El modelo considera el terreno dividido en dos zonas:
13
- Una zona superior, no saturada, en cuyos poros coexisten agua y aire, y su contenido
de agua es asimilable a la humedad del suelo.
- Una zona inferior o acuífero, la cual se encuentra saturada y funciona como un
almacenamiento subterráneo que desagua a la red de drenaje superficial.
El balance de humedad que realiza el modelo está constituido por el flujo entrante de
precipitación (Pi), el cual se reparte entre una serie de flujos salientes, de flujos intermedios y
de almacenamientos intermedios. Los distintos componentes de flujos y almacenamientos se
ilustran en la siguiente figura.
Figura 3. Esquema de flujos y almacenamiento del modelo de Témez.
- Flujos de entrada: la precipitación (P)
- Flujos de salida: la evapotranspiración real (E), la aportación superficial (Asup) y la
aportación de origen subterráneo (Asub)
- Flujos intermedios: únicamente la infiltración (I), agua que pasa de la parte superior
del suelo a la zona inferior o acuífero, donde se considera que el tiempo de paso de
este flujo por el suelo es inferior al tiempo de simulación (el mes), por lo que la
infiltración se identifica con la recarga al acuífero durante el mes “t” (Rt).
- Almacenamientos intermedios: la humedad del suelo (Ht), y el volumen almacenado
en el acuífero (Vt)
14
En el modelo de Témez, el agua que procede de la precipitación (P) se distribuye de tres
formas diferentes:
- El excedente (T), que a su vez se descompone en un flujo de infiltración al acuífero
desde la zona superior del suelo (It), y en un flujo que discurre superficialmente
(Asup).Este flujo superficial se evacua a través del cauce dentro del período presente
de simulación. Parte del agua almacenada en la zona inferior o acuífero desagua en el
intervalo de tiempo presente (Asubt) y la otra parte permanece dicho almacenamiento
subterráneo para salir en meses posteriores.
- La evapotranspiración real (Et) de una parte o de toda la humedad almacenada en la
zona superior del suelo (Ht)
- La humedad del suelo (Ht) que se almacena en la zona superior del suelo, cuyo límite
es la capacidad máxima de almacenamiento hídrico del (Hmaxt)
A continuación se desarrollan las ecuaciones de estado del modelo, ecuaciones que
regulan los procesos de transferencia hídrica, y del resto del ciclo hidrológico (Témez, 1977).
A.1.1. Cálculo del excedente
Se considera que una fracción del agua que precipita sobre el terreno (Pt) es almacenada en la
zona superior del suelo (Ht), y que el resto, el excedente (Tt), se distribuye entre la aportación
de origen superficial (Asupt) y la infiltración hacia el acuífero (It) o recarga (Rt).
El excedente total (Tt) se calcula según la siguiente ley:
𝑇𝑡 = 0 𝑠𝑖 𝑃𝑡 ≤ 𝑃0
(𝑃𝑡 − 𝑃0 )2
𝑇𝑡 = 𝑠𝑖 𝑃𝑡 > 𝑃0
𝑃𝑡 − 𝛿𝑡 − 2𝑃0
donde:
𝛿 = 𝐻𝑚𝑎𝑥 − 𝐻𝑡−1 + 𝐸𝑃𝑇𝑡
𝑃0 = 𝐶 (𝐻𝑚𝑎𝑥 − 𝐻𝑖−1 )
Siendo:
- Hmax la capacidad máxima de almacenamiento del suelo (mm), que depende de las
características del suelo y la vegetación donde tiene lugar la evapotranspiración. El
valor de Hmax aumenta conforme lo hacen aquellos factores que facilitan la retención
de agua en el suelo y el espesor del mismo que puede ser drenado por
evapotranspiración.
- Ht-1 el almacenamiento de agua en el suelo (mm) en el instante t-1
15
- ETPt la evapotranspiración potencial (mm) en el intervalo de tiempo t. Es la máxima
evapotranspiración que se produciría en condiciones óptimas de humedad.
- C el coeficiente de inicio de excedente. Un factor adimensional, que toma valores en
torno a 0.30 (Témez, 1977) y define el inicio de la escorrentía antes de que se alcance
el máximo de humedad en el suelo Hmax.
De este modo, cuando la cantidad de lluvia es inferior a P0t toda el agua de lluvia se almacena
como humedad del suelo, siendo susceptible de convertirse en evapotranspiración, y el
excedente total es nulo. A partir del valor de P0t, la precipitación incrementa simultáneamente
el excedente y la componente de humedad del suelo. Tal y como se observa en la figura 5, la
curva que expresa los excedentes. No es lineal, parte de 0 para P=P0 y tiende a P- 𝛿 para
lluvias altas.
Figura 4. Transformación de la precipitación en excedente.
A.1.2. Cálculo del almacenamiento superficial e infiltración
Una vez estimado el excedente (Tt), la humedad en el suelo al final de cada mes se obtiene
mediante la siguiente expresión:
0
𝐻𝑡 = 𝑚𝑎𝑥 {
𝐻𝑡−1 + 𝑃𝑡 − 𝑇𝑡 − 𝐸𝑇𝑃𝑡
Que representa el cierre del balance entre el agua que queda en el suelo y la ETP. Si el
resultado es negativo la humedad del suelo al final del periodo es nula, y la evapotranspiración
potencial no se habrá desarrollado en su totalidad.
La evapotranspiración real que se produce (ETt) obtiene mediante la siguiente expresión:
𝐻 + 𝑃𝑖 − 𝑇𝑖
𝐸𝑇𝑡 = min { 𝑡−1
𝐸𝑇𝑃𝑡
16
Siempre que exista suficiente agua en el suelo, la evapotranspiración se desarrolla hasta
alcanzar la evapotranspiración potencial. En caso de no haberla, la humedad en el suelo al final
de mes será nula.
Figura 5. Ley de excedentes.
La infiltración al acuífero es función del excedente y del parámetro denominado infiltración
máxima (Imax), que expresa la máxima cantidad de agua que puede infiltrarse en el terreno en
un mes, a través de la siguiente expresión empírica:
𝑇𝑡
𝐼𝑡 = 𝐼𝑚𝑎𝑥 ∙
𝑇𝑡 + 𝐼𝑚𝑎𝑥
De la anterior expresión se deduce que a medida que el excedente aumenta también lo hace la
infiltración y que ésta tiende asintóticamente a su máximo, Imax. Además, si el excedente es
nulo, la infiltración también lo es. La infiltración máxima (Imax) no depende exclusivamente de
las propiedades del terreno, sino también de la intensidad y concentración de las
precipitaciones. Suele tomar valores comprendidos entre 100 mm/mes y 400 mm/mes
dependiendo de que la lluvia sea esporádica o persistente (Témez, 1977) aunque estos no
deben considerarse como límites para calibrar un modelo.
Figura 6. Ecuación que relaciona la infiltración al acuífero con el excedente existente.
17
A.1.3. Cálculo de la aportación superficial
La parte del excedente que no infiltra al acuífero se convierte en escorrentía superficial al final
del mes “t”, según la siguiente expresión:
𝐴𝑠𝑢𝑝𝑡 = 𝑇𝑡 − 𝐼𝑡
A.1.4. Cálculo de la aportación subterránea
La aportación subterránea producida durante el mes “t” (Asubt) está formada por el
drenaje del agua almacenada en el acuífero (Vt) por encima del umbral de salida a la red
fluvial.
Figura 7. Producción de escorrentía subterránea.
Para simular el comportamiento del acuífero se plantea el modelo unicelular, el cual está
basado en la función exponencial que representa la curva de agotamiento de un manantial. La
variable de estado es el volumen almacenado en el acuífero (Vt).El caudal cedido a la red
superficial (Qt) se obtiene mediante la siguiente expresión:
𝑄𝑡 = 𝛼 ∙ 𝑉𝑡
donde
α es una constante con dimensiones de [T-1]
Si se aplica al acuífero una ecuación de balance de masa del tipo representado por la ecuación
diferencial ordinaria siguiente:
𝑑𝑉𝑡
𝐼𝑡 − 𝑄𝑡 =
𝑑𝑡
donde
I(t) son las entradas al acuífero en el tiempo t (recargas)
18
O(t) son las salidas del acuífero en el tiempo t (extracciones)
V(t) es el volumen almacenado en el acuífero en el tiempo t
Sustituyendo la primera ecuación en la segunda y considerando R(t) como el caudal de recarga
neta al acuífero en el tiempo t se tiene:
𝑑𝑉𝑡
𝑅𝑡 − 𝛼 ∙ 𝑉𝑡 =
𝑑𝑡
La resolución de esta ecuación diferencial conduce, para la condición inicial de volumen inicial
de acuífero, V0 y para un caudal de recarga constante R, a:
𝑅
𝑉𝑡 = 𝑉0 𝑒 −𝛼 ∙𝑡 + (1 − 𝑒 −𝛼𝑡 )
𝛼
Expresando el volumen como una función del caudal y haciendo R=0 se obtiene una expresión
que representa la curva de agotamiento del acuífero:
𝑄𝑡 = 𝑄0 ∙ 𝑒 −𝛼𝑡
La recarga, R se puede expresar como R= S ∙ It (siendo S la superficie de la cuenca), ya que está
constituida por la cantidad de agua infiltrada al acuífero. De esta forma, la ecuación que
determina el volumen en el acuífero en el mes t sería la siguiente:
𝑆 ∙ 𝐼𝑡
𝑉𝑡 = 𝑉𝑡−1 𝑒 −𝛼 ∙∆𝑡 + (1 − 𝑒 −𝛼∆𝑡 )
𝛼
Este modelo subterráneo presenta la ventaja de la simplicidad de cálculo, pero la desventaja
de que supone una simplificación excesiva del sistema. Por ejemplo, no es válido para modelar
acuíferos cársticos, donde se han identificado más de una rama de descarga en el agotamiento
del acuífero (Estrela y Sahuquillo, 1985)
En resumen, el modelo de Témez contempla el ajuste de cuatro parámetros: Hmax, C, Imax y
α.Los parámetros Hmax y C regulan el almacenamiento de agua en el suelo, Imax separa la
escorrentía superficial de la subterránea y el parámetro α regula el drenaje subterráneo. Es
también necesaria la definición de las condiciones iniciales de simulación, es decir, la
determinación de la humedad inicial del suelo (H0) y del almacenamiento inicial en el acuífero
(que podría aproximarse por V0= Q0/ α).El efecto de los valores iniciales se reduce a medida
que transcurre el tiempo, por lo que estos resultan, en la mayoría de los casos, poco
significativos.
La siguiente tabla muestra un resumen de los parámetros del modelo y los rangos
orientativos entre los que éstos pueden oscilar. Aunque su valor finalmente calibrado puede
superar estos límites.
Hmax Imax Alfa
C
(mm) (mm) (mes-1)
Min 50 0.2 10 0.001
Max 250 1 150 0.9
Tabla 4.Rangos de los parámetros del modelo de Témez
19
Las tablas siguientes muestran una aproximación de los parámetros Hmax e Imax en función
de los usos del suelo y del tipo de suelo.
Uso del suelo Hmax (mm)
Superficies artificiales 40
Espacios con poca vegetación 100
Tierras de labor en secano 155
Tierras de labor en regadío 215
Praderas y pastizales naturales 150
Sistemas agrícolas heterogéneos 195
Cultivos permanentes 210
Vegetación arbustiva 135
Bosque mixto 220
Bosques de frondosas y coníferas 230
Zonas húmedas, superficies de agua y
artificiales 300
Tabla 5.Valores aproximados de Hmax según usos del suelo (Estrela et al., 1999).
Litología Imax (mm)
Mat. aluvial de origen indiferenciado 400
Calizas y dolomías 1000
Margas 85
Margas yesíferas 75
Yesos 64
Materiales arenosos 450
Materiales gravo-arenosos 500
Calcarenitas (Macigno) 250
Arcosas 150
Rañas 95
Granitos 65
Rocas metamórficas 20
Gneiss 55
Pizarras 40
Rocas volcánicas 275
Tabla 6.Valores aproximados de Imax según la litología del terreno (Estrela et al., 1999).
20
REFERENCIAS
Bergström, S., 1976. Development and application of a conceptual runoff model for
Scandinavian catchments, SMHI RHO 7, Norrköping, Sweden.134 pp.
Bergström, S., 1995. The HBV model, computer models of watershed hydrology (editor:
V.p.singh). Water Resources Publications.
Burnash, R.J.C.,Ferral, R.L. and McGuire, R.A., 1973. A generalized streamflow simulation
system – conceptual modeling for digital computers. U.S. Department of Commerce, National
Weather service and State of California, Department of Water Resources.
Das, T., Bárdossy, A. and Zehe, E., 2006. Influence of spatial variability of precipitation on
distributed rainfall-runoff modeling. IAHS Publication 303: Promise and Progress (Editors: M.
Sivapalan, T. Wagener, S. Uhlenbrook, E. Zehe, V. Lakshmi, X. Liang, Y. Tachikawa and P.
Kumar.134 pp.
Ehret, U., 2002. Rainfall and Flood Nowcasting in Small Catchments using Weather Radar,
Doctoral Thesis, Institute of Hydraulic Engineering, University of Stuttgart, Germany.
Estrela, T. 1992. Modelos matemáticos para la evaluación de recursos hídricos. Centro de
Estudios Hidrográficos y Experimentación de Obras Públicas. CEDEX. 55 pp.
Estrela, T., Cabezas, F, y Estrada, F. 1999. La evaluación de los recursos hídricos en el libro
blanco del agua en España. Ingeniería del Agua. Vol.6 Num.2 (junio 1999), páginas 125-138
Hundecha, Y.H. and Bárdossy, A., 2004. Modeling of the effect of land use changes on the
runoff generation of a river basin through parameter regionalization of a watershed model. J.
Hydrology 292, 281-295 pp.
Lindström, G., 1997. A simple automatic calibration routine for the HBV model. Nordic
Hydrology 28 (3). 153-168 pp.
Perrin, C., Michel, C. and Andréassian, V., 2003. “Improvement of a parsimonious model for
streamflow simulation” Journal of Hydrology 279 (2003) 275–289.
Scheleiss, A.,2007. Routing System II: Flow modelling in hydraulic systems. Communication 32.
Laboratory of Hydraulic Constructions. École Polytechnique Fedérale de Laussane. Laussane.
Seibert, J., 2005, HBV light version 2, User’s Manual. Uppsala University, Institute of Earth
Sciences, Department of Hydrology, Uppsala, Sweden.
Témez, J. R. 1977. Modelo Matemático de trasformación “precipitación-escorrentía”.
Asociación deInvestigación Industrial Eléctrica. ASINEL. Madrid. 39pp.
50