SPES – Rivista di Politica, Educazione e Storia,
ISSN 2533-1663 (online)
Anno XIII, n.13, Ottobre – Dicembre 2020, pp. 39-69
La educación en España durante el Franquismo (1936-1975)
(II): primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
Pablo Celada Perandones
Terminada la guerra, se inicia el largo periodo dictatorial del franquismo. Bajo
el subtítulo primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo, las dos
décadas que suceden al conflicto, los años cuarenta, de dura postguerra,
conocidos como primer franquismo, abren la fase de autarquía, autoritaria en
extremo, caracterizada por la imposición, el aislamiento, la carencia y el miedo,
para dar paso a los años cincuenta, un tiempo de flexibilidad que demanda
suavizar las formas y apertura al exterior. En estas coordenadas, el nuevo
régimen, instaurado desde el primer franquismo sobre principios autárquicos, se
asienta en unos códigos ideológicos patriótico-religiosos que jalonan la
educación en la posguerra; es el nacional-catolicismo que se expande desde el
aparato estatal, inundando cualquier resquicio desde la escuela a la
universidad, como fórmula persuasiva para la convicción de la sociedad
española. Esta instrumentalización de la educación propicia la legitimación
carismática, política y social, la cual comporta un cambio de rumbo educativo
que demanda modernidad y apertura, en un intento de reconciliación nacional,
avanzando hacia el desarrollo tecnocrático.
At the end of the civil war, the long dictatorial period of Francoism began. Un-
der the subtitle First Francoism, Autarchy and National-Catholicism, the two
decades that followed the conflict, the 1940s, of harsh post-war period, known as
First Francoism, opened the phase of autarchy, extremely authoritarian, charac-
terized by imposition, isolation, the lack and the fear, to give way to the 1950s, a
time of flexibility that demanded to soften the ways and openness to the outside.
In these coordinates, the new regime, established over autarchic principles from
the First Francoism, is based on patriotic-religious ideological codes that mark
education in the postwar period; it is the National-Catholicism that is expanded
from the State system, flooding every gap from schools to universities, as a per-
suasive formula for the conviction of the Spanish society. This instrumentaliza-
tion of education fosters charismatic, political and social legitimation, which in-
volves a change of educational course that demands modernity and openness, in
an attempt of national reconciliation, advancing towards technocratic develop-
ment.
Palabras clave: Dictadura franquista, Autarquía, Nacional-catolicismo, Escuela
rural, Educación primaria, Bachillerato, Reconciliación.
Key-words: Francoist dictatorship, Autarchy, National-Catholicism, Rural
school, Primary education, Baccalaureate, Reconciliation.
62 – Pablo Celada Perandones
1. Presentación
A modo de continuación con nuestra colaboración en esta
misma revista 1, las páginas que siguen abarcan, temporalmente, las
dos décadas que suceden al conflicto, los años cuarenta, de
postguerra, conocidos como primer franquismo, que abren la fase
de autarquía, autoritaria en extremo, caracterizada por la
imposición, el aislamiento, la carencia y el miedo, para dar paso a
los años cincuenta, un tiempo de flexibilidad que demanda suavizar
las formas y apertura al exterior. En estas coordenadas, el nuevo
régimen, instaurado desde el primer franquismo sobre principios
autárquicos, se asienta en unos códigos ideológicos patriótico-
religiosos que jalonan la educación en la postguerra y la mantienen
en un estado de postración; es el nacional-catolicismo que se
expande desde el aparato estatal, inundando cualquier resquicio
desde la escuela a la universidad, como fórmula persuasiva para la
convicción de la sociedad española. De aquí que hayamos
subtitulado esta segunda entrega “primer franquismo, autarquía y
nacional-catolicismo”.
No es la primera vez que abordamos esta temática, si bien con
una perspectiva cronológica más amplia 2, y en alguna otra ocasión
fijándonos particularmente en la política educativa ministerial 3 .
Pero ahora queremos centrarnos precisamente en las décadas
referidas y para ello hemos preferido dejarnos llevar por la gestión
de sendos ministros, portadores de la cartera de Educación
1
Pablo Celada Perandones, La educación en España durante el Franquismo
(1936-1975) (I): guerra civil, niveles educativos, represión y depuración
ideológica, “SPES. Rivista della Società di Politica, Educazione e Storia”, 9,
gennaio-giugno 2019, pp. 43-69, disponible en:
[Link]
da%[Link]
2
Pablo Celada Perandones, Política y educación en España durante la
segunda mitad del siglo XX (1939-2000), en Olga Lucía Zuluaga Garcés y
Gabriela Ossenbach Sauter (Comp.), Modernización de los Sistemas Educativos
Iberoamericanos. Siglo XX, Bogotá (Colombia), Cooperativa Editorial
Magisterio, 2004, t. II, pp. 225-266.
3
Pablo Celada Perandones, Del Ministerio de Instrucción Pública al
Ministerio de Educación: Más de un siglo pautando la Política Educativa en
España, en Sonia Frías y Beatriz López (Coord.), La calidad en el actual sistema
educativo, Burgos, Servicio de Publicaciones Universidad de Burgos, 2005,
pp.41-60.
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
Nacional durante este periodo, para ir transitando por las
determinaciones que guiaron la acuñación del modelo educativo y
cultural en un contexto político y socioeconómico al cual no podía
sustraerse, a sabiendas de que el franquismo vive su etapa
fundacional en la que predominan los principios ideológicos más
rancios, nacionalistas, tradicionales y totalitarios. En este contexto
irán apareciendo la nueva ordenación de la Universidad, la ley de
Educación Primaria, la creación del Bachillerato Laboral, la
Enseñanza Media, la Formación Profesional Industrial, etc.
Para anclar esta nueva etapa, conviene recordar algunas de las
disposiciones emanadas de la anterior, dada su posterior
trascendencia, como la orden de 20-08-1938 creando una Comisión
dictaminadora de libros para escuelas 4, para la que se señalan los
rasgos básicos de los programas elaborados que han de regir en los
centros nacionales de primaria (OM de 15-12-1938), los cuales son
aprobados por otra del día siguiente, que además autoriza su
publicación a la Jefatura del Servicio Nacional de Primera
Enseñanza 5, que tan acertadamente ha estudiado López Bausela 6.
Asimismo, un mes más tarde, la orden de 20-01-1939 dictamina
que los inspectores de primera enseñanza realicen visitas a las
escuelas – “supone un ensayo previo para lograr una reforma
definitiva en armonía con el Glorioso Movimiento Nacional y la
creación de la Escuela profundamente católica y española” – y
regula la forma de realizarlas 7, cometido que, en cumplimiento del
artículo 20, regulariza la obra de la Inspección mediante la circular
de 23-02-1939 8, incidiendo en que “el éxito de la obra orientadora
4
“Boletín Oficial del Estado (BOE)”, 237, 25-08-1938, p. 897.
5
“BOE”, 172, 19-12-1938, pp. 3035-3036 y 3028, respectivamente.
6
José R. López Bausela, La contrarrevolución pedagógica en el franquismo
de guerra. El proyecto político de Pedro Sainz Rodríguez, Madrid, Biblioteca
Nueva y Ediciones de la Universidad de Cantabria, 2011; Los programas
escolares inéditos de 1938 en la España de Franco. El cerco pedagógico a la
modernidad, Madrid, UNED, 2012; Los programas de enseñanza primaria de
1938. Un currículo (inédito) para la escuela del Nuevo Estado, “Educación
XXI”, 17.1, 2014, pp. 327-344; La escuela azul de Falange Española de las
JONS. Un proyecto fascista desmantelado por implosión, Madrid, Dykinson y
Ediciones Universidad de Cantabria, 2017.
7
“BOE”, 27, 27-01-1939, pp. 492-494.
8
“BOE”, 60, 1-03-1939, pp. 1206-1207.
62 – Pablo Celada Perandones
en el sentido educativo … ha de ser resultado de una colaboración
entre la familia, la Iglesia, y el Estado”, debiendo la Inspección “en
todo momento, tener constancia de la obra que realiza cada
Maestro en su Escuela”. Para ello dispone que en cada provincia
los inspectores jefe procederán a la distribución en zonas de todas
las escuelas, estableciendo “zonas femeninas con las escuelas
graduadas, unitarias y mixtas, regentadas por Maestras, y zonas
masculinas para las regentadas por Maestros, procurando que haya
proporcionalidad entre el número de escuelas de cada zona” (art.
1), girando un mínimo de diez días de visita al mes (art. 2) e
instando a llevar “un fichero que recoja todos los datos relativos a
la Escuela, al Maestro, al alumnado y a la colaboración en la obra
educativa y demás datos relacionados con la enseñanza primaria en
cada Centro docente” (art. 3). El art. 5 reza 9:
“Los Inspectores, en sus visitas, cuidarán, sin excusa alguna, de
exaltar el espíritu religioso y patriótico para hacer de la escuela una
institución española, educativa y formadora de buenos patriotas
explicando y aclarando las normas …, especialmente en lo que se
refiere a la educación religiosa, educación patriótica y educación
física, vigilando y comprobando su más exacto cumplimiento…
Las Inspectoras llevarán su espíritu femenino procurando orientar
las enseñanzas de las niñas hacia el hogar y dando vigor y fuerza a
la institución familiar, célula fundamental de la sociedad española.
De este modo, quedaba establecida la gobernanza de las
instituciones educativas básicas y definida la metodología con la
que imbuir a las jóvenes generaciones en la axiología tradicional,
articulada en cuatro áreas educativas – patriótica, religiosa, cívica y
física –, cuya orientación garantizaba el adoctrinamiento del
alumnado y potenciaba los valores de sumisión y obediencia al
nuevo orden político, social, económico y cultural” 10.
Con el final de la confrontación armada, Franco, que acapara el
poder como Caudillo 11 , forma su segundo gobierno de clara
orientación falangista, para potenciar relaciones con otras naciones
europeas de corte totalitario, como Alemania o Italia, toda vez que
9
Ibíd., p. 1207.
10
Xabier Laudo Castillo y Conrad Vilanou i Torrano, Discurso educativo en
España durante el régimen franquista temprano (1936-1943): hacia una
genealogía de la doctrina y los conceptos, “Paedagogica Historica” 51.4, agosto
2015, pp. 434-454.
11
Raúl Morodo, La transición política, Madrid, Tecnos, 19932.
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
se inicia una cultura imperial totalitaria forjada por el nuevo
Estado. Estamos, en realidad, según Saz Campos, ante un “agujero
negro”, el de “las dictaduras europeas del siglo XX que no son
totalitarias, pero que no son meramente autoritarias, que no son
fascistas, pero que no son meramente conservadoras. Y de entre
ellas, por supuesto, una paradigmática: la dictadura franquista” 12.
La cultura oficial implantada defiende la ortodoxia religiosa y
política, impone el pensamiento único ideológico y es objeto de
férreo control y censura rígida. Pero en este ambiente, unitario solo
en apariencia, se dan actitudes diferentes protagonizadas por los
católicos – Acción Católica (AC), Asociación Católica Nacional de
Propagandistas (ACNP) y Editorial Católica (EA) – y los
falangistas, cada cual defendiendo diversas posturas y aspirando al
reparto competencial en la esfera educativa. Las tensiones entre
ambos culmina con la decisión de que la ACNP se ocupe de la
enseñanza primaria y media, mientras que la Falange hacía lo
propio con la universitaria.
Los libros de texto, autorizados por orden de 20-10-1939, van a
ser los elementos vehiculadores de estos nuevos contenidos, dado
que “todos los autores de libros escolares, sin excepción alguna,
podrán presentar los libros u originales inéditos al Ministerio de
Educación Nacional, pidiendo que se les autorice la publicación de
los mismos como aprobados para servir de texto en las Escuelas”;
ahora bien, la Comisión dictaminadora, “en vista de cada caso,
podrá conceder o negar la autorización pedida” 13 . Por tanto, la
censura previa dilucidará la uniformidad en el contenido
imponiendo así un rígido e inflexible control ideológico de los
libros escolares 14.
Tal disposición ya lleva la rúbrica del nuevo inquilino
12
Ismael Saz Campos, El franquismo, ¿régimen autoritario o dictadura
fascista?, en [Link]., El régimen de Franco (1936-1975), Madrid, UNED, 1993,
t. I, p. 191.
13
“BOE”, 309, 5-11-1939, p. 6223.
14
Manuel de Puelles Benítez, La política del libro escolar. Del franquismo a
la restauración democrática, en Agustín Escolano Benito (Ed.), Historia
ilustrada del libro escolar en España. De la posguerra a la reforma educativa,
Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruizpérez, 1998, pp. 49-71, especialmente,
pp. 53-54.
62 – Pablo Celada Perandones
ministerial. En efecto, el cese a petición propia del ministro Sainz
Rodríguez, retirado en tierras portuguesas para profundizar en sus
estudios sobre literatura mística, propició que el Ministerio de
Educación Nacional recayera en José Ibáñez Martín, murciano de
origen, licenciado en Derecho y Filosofía y Letras por la
Universidad de Valencia, que había ganado el número uno en las
oposiciones a catedrático de Instituto. El 9 de agosto de 1939 se
hacía cargo de la cartera de Educación Nacional.
2. Política educativa de Ibáñez Martín: autarquía y nacional-
catolicismo
Terminada la contienda, durante el primer franquismo, con José
Ibáñez Martín (1939-1951) comienza el periodo autárquico, lo que
supone el inicio de la cultura oficial implantada por el Régimen,
una cultura imperial de carácter totalitario asentada en la defensa de
la ortodoxia política y religiosa, impuesta por el pensamiento único
y con un fuerte aparato supervisor. Esto conllevaba controlar todos
los poderes que dirigían la sociedad, en especial, la enseñanza,
procediendo al reparto de competencias en la esfera educativa, de
tal modo que el conservadurismo católico se ocuparía de los niveles
primario y medio en tanto que la Falange haría lo propio con la
superior. En otros términos, ideológicamente, se entroniza la
cultura política, vehiculada por el llamado evangelio fascista, o sea,
una dogmática ideológica instrumentada como una retórica
imaginativa y ritualizada, como un programa liderado por un líder
carismático que anunciaba la buena nueva de un tiempo futuro
prometedor mediante signos y símbolos a imitar fielmente y un
protocolo de conductas a reproducir con disciplina y reverencia 15,
caracterizada por una labor legislativa que sienta las bases de la
15
Ferrán Gallego, El Evangelio fascista. La formación de la cultura política
del franquismo (1930-1950), Barcelona, Planeta/Crítica, 2014, pp. 15-16;
Gregorio Cámara Villar, Nacional-catolicismo y escuela. La socialización política
del franquismo (1936-1951), Jaén, Hesperia, 1984, pp. 68-91; Enrique Gervilla
Castillo, La escuela del Nacional-catolicismo: Ideología y educación religiosa,
Madrid/Granada, Impredisur, 1990, pp. 75-158 y 227-238; Alejandro Mayordomo
Pérez y Juan M. Fernández Soria, Vencer y convencer. Educación y política.
España, 1936-1945, Valencia, Universitat de València, 1993; Juan M. Fernández
Soria, Educación, socialización y legitimación política (España, 1931-1970),
Valencia, Tirant lo Blanch, 1998.
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
nueva educación preconizada por el Estado, la educación como
cruzada. Caía así, metafóricamente hablando, lo que se ha titulado
como la larga noche de la educación española, donde se presenta
“un paisaje educativo caracterizado por la ruptura y la involución,
un panorama congruente con lo que supuso el franquismo en otros
ámbitos” 16.
Sin embargo, la primera decisión importante fue, por ley de 24-
11-1939 17 , la creación del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC), que trataba de remedar los logros de la Junta
para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas
(JAEIC); presidido por el propio ministro y dirigido por José Mª
Albareda Herrera, sacerdote miembro destacado del Opus Dei, se
convertirá en instrumento de poder para dicho instituto religioso.
La operación reconversión afectó también al Instituto-Escuela,
revertido en Instituto “Ramiro de Maeztu”, y a muchos institutos
locales 18, algunos troquelados en colegios religiosos y otros, en su
mayoría, pasando a formar parte de la memoria colectiva. En la
misma línea, el depurado Museo Pedagógico Nacional (MPN) fue
reconvertido en el Instituto de Pedagogía “San José de Calasanz”,
aunque –pedagógicamente hablando– quizá le hubiera convenido
mejor la onomástica de “San Casiano”, por haber sido este maestro
oscense mártir de sus propios alumnos.
La depuración se antoja una historia interminable, pues el
franquismo autárquico reacciona de forma virulenta con el
16
Antonio F. Canales Serrano y Amparo Gómez Rodríguez (Eds.), La larga
noche de la educación española. El sistema educativo español en la posguerra,
Madrid, Biblioteca Nueva, 2015, p. 18; A. Mayordomo Pérez, La educación
como “cruzada”. El modelo educativo en la España del nacional-catolicismo, en
MEC, Historia de la Educación en España. V: Nacional-catolicismo y educación
en la España de posguerra, Madrid, MEC, 1990, pp. 11-112; Nacional-
catolicismo, tecnocracia y educación en la España del franquismo (1939-1975),
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educación en España durante el franquismo, en Alejandro Tiana Ferrer, Gabriela
Ossenbach Sauter y Florentino Sanz Fernández (Coord.), Historia de la
Educación (Edad Contemporánea), Madrid, UNED, 2002, pp. 329-349.
17
“BOE”, 332, 28-11-1939, pp. 6668-6671.
18
Francisco García Martín, Los Institutos Locales en España (1842-1942),
Toledo, Almud/Ediciones de Castilla-La Mancha, 2019.
62 – Pablo Celada Perandones
propósito de desenterrar las raíces de cualquier brote de
pensamiento disidente. Por ley de 5-09-1939 se crea el Consejo
Supremo de Justicia Militar, que continúa cebándose con el cuerpo
del Magisterio 19 , pero sin dejar de lado al profesorado de
19
Wenceslao Álvarez Oblanca, La represión de postguerra en León.
Depuración de la Enseñanza, 1936-1943, León, Santiago García, editor, 1986;
Salomó Marquès i Sureda, L’escola pública durant el franquisme. La provincia
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primer franquismo (1936-1945), San Sebastián, Ibaeta Pedagogía, 1996;
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Ponteareas, Edicións Alén Miño S.L., 20082; Josefina Cuesta Bustillo (Coord.),
La depuración de funcionarios bajo la dictadura franquista (1936-1975),
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
secundaria 20 , al normal 21 , a la inspección 22 , ni tampoco al
Madrid, Fundación Largo Caballero, 2009; Enrique Berzal de la Rosa y Javier
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Ferraz Lorenzo, El proceso depurador en la enseñanza primaria durante la
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Tenerife, “Revista História da Educaçâo”, 23, 2019, pp. 1-32.
20
Isabel Grana Gil, Francisco Martín Zúñiga, Mª del Campo Pozo Fernández
y Carmen Sanchidrián Blanco, Controlar, seleccionar y reprimir: la depuración
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abril-septiembre 2004, pp. 171-194; La depuración del profesorado de los
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“Revista de Ciencias de la Educación”, 204, octubre-diciembre 2005, pp. 579-
599; La represión del profesorado de los Institutos de Segunda Enseñanza.
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profesores de Segunda Enseñanza en la Guerra Civil. Republicanos, franquistas
y en la «zona gris» en el País Valenciano (1936-1950), Valencia, Publicaciones
de la Universidad de Valencia, 2019; Los apóstoles de la razón. La represión
política en educación, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2020.
21
Francisco Martín Zúñiga, Consecuencias profesionales y personales de la
62 – Pablo Celada Perandones
universitario 23 , y el proceso purificador, una vez revisados la
mayoría de los expedientes, se extiende al profesorado no
contaminado, que ahora ha de probar su hostilidad a la República y
su firme adhesión a los principios del Movimiento, sufriendo
exámenes y siguiendo cursos de orientación profesional “para
saturar su espíritu” de contenido religioso y patriótico, y para
dotarlos de la competencia necesaria (OM de 28-12-1939).
En este sentido, la ley de 1-03-1940 24 , sobre represión de la
Masonería y el Comunismo, remarca la ilegalidad de
organizaciones políticas e incautación de sus bienes y permite
excluir a cualquier profesor sospechoso. Al respecto, no puede
pasar desapercibido el decreto de 17-05-1940, que declara ilegal a
la Institución Libre de Enseñanza, considerada “de especial
prevención… por sus notorias actuaciones contrarias a los ideales
del Nuevo Estado” 25. Y la orden de 4-12-1940 establecía normas
para terminar con la depuración por parte de las comisiones. Habrá
depuración franquista en el profesorado normalista: el caso andaluz (1936-
1941), “Historia y Memoria de la Educación”, 3, 2016, pp. 229-257.
22
Luis Batanaz Palomares, La Inspección de Primera Enseñanza durante la
guerra civil y el primer franquismo (1936-1943). Represalia y desgarramiento,
Córdoba, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba, 2011;
Fernando Mikelarena Peña, Tormenta sobre la inspección. La represión
franquista contra los inspectores de primera enseñanza de Navarra, “Historia y
Memoria de la Educación”, 4, 2016, pp. 337-369; Santiago Esteban Frades, La
inspección de educación. Historia, pensamiento y vida, Oviedo, ADIDE de
Castilla y León/KRK Ediciones, 2014, (Prólogo de José Mª Hernández Díaz).
23
Patricia Zambrana Moral, Depuración política universitaria en el primer
franquismo: algunos catedráticos de Derecho, Málaga, Universidad de Málaga,
2001; Gregorio González Roldán, El nacimiento de la universidad franquista: la
depuración republicana y franquista de los catedráticos de Universidad, Madrid,
UNED/Facultad de Geografía e Historia, 2001, 2 vols. (Tesis doctoral);
Fernando Pérez Peña, Exilio y depuración política en la Facultad de Medicina
de San Carlos, Madrid, Visión Net, 2005; Jaume Claret Miranda, Cuando las
cátedras eran trincheras. La depuración política e ideológica de la Universidad
española durante el primer franquismo, “Hispania Nova. Revista de Historia
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Universidad española por el franquismo, 1936-1945, Barcelona, Crítica, 2006;
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Depuración universitaria en el franquismo, Madrid, Editorial Complutense,
2006; Enrique Berzal de la Rosa (Coord.), Testimonio de voces olvidadas, León,
Fundación 27 de Marzo/Ministerio de Presidencia, 2007, 2 vols.
24
“BOE”, 62, 2-03-1940, pp. 1537-1539.
25
“BOE”, 149, 28-05-1940, p. 3623.
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
que esperar a la orden de 30-01-1942 para que se suprima la
Comisión Superior Dictaminadora, sustituida orgánicamente por el
Juzgado Superior de Revisiones, cuyas reglas de funcionamiento se
disponen por otra del 21 de febrero. Más tarde, el decreto-ley de
18-04-1947, sobre represión de los delitos de bandidaje y
terrorismo, remarcará la competencia de la Judicatura militar para
cualquier forma de disensión política 26 . El estado de guerra se
mantuvo en vigor hasta la derogación del bando de la Junta de
Defensa Nacional de 28-07-1936 por un decreto de la Presidencia
del Gobierno de 7-04-1948. Hasta entonces se aplicó lo que Ramón
Serrano Suñer llamaba justicia al revés, es decir, “la utilización de
la legislación penal republicana … en contra de los defensores del
régimen legalmente constituido” 27 . De esta manera, las cárceles
seguían saturadas, los campos de concentración convertidos en
auténticos centros de terror, de experimentación, de explotación y
de exterminio 28, y muchos encausados de todos los niveles, en aras
de salvar su vida, tendrían que recurrir al duro exilio, un éxodo
plagado de docentes transterrados 29. Puede afirmarse que hubo un
26
“BOE”, 126, 6-05-1947, pp. 2686-2687.
27
Citado por Eduardo González Calleja, El Estado ante la violencia, en
Santos Juliá (Dir.), Violencia política en la España del siglo XX, Madrid, Taurus,
2000, p. 393.
28
Carlos Hernández de Miguel, Los campos de concentración de Franco.
Sometimientos, torturas y muerte tras las alambradas, Madrid, Ediciones B,
2019.
29
José L. Abellán, El exilio español de 1939, Madrid, Taurus, 1976, 6 vols.,
en especial vol. 3; De la guerra civil al exilio republicano (1936-1977), Madrid,
Mezquita, 1983; El exilio filosófico en América: los transterrados de 1939,
México, FCE, 1998; Joaquín Zurita Castañer, Los círculos del exilio español en
Europa (1939-1975), Zaragoza, Edición del autor, 1985; Nicolás Sánchez-
Albornoz (Comp.), El destierro español en América: un trasvase cultural,
Madrid, Sociedad Estatal V Centenario/Instituto de Cooperación
Iberoamericana/Ediciones Siruela, 1991; J. González et al., Maestros del exilio
español, México D.F., Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, 1993; Pilar
Domínguez Prats, Voces del exilio: mujeres españolas en México (1939-1950),
Madrid, Comunidad Autónoma de Madrid, 1994; Francisco Giral, Ciencia
española en el exilio (1939-1989). El exilio de los científicos españoles,
Barcelona, Anthropos/Centro de Investigación y Estudios Republicanos, 1994;
Eduardo Mateo Gambarte, Diccionario del exilio español en México: de Carlos
Blanco Aguinaga a Ramón Xirau, Pamplona, Eunate, 1997; Claudio Lozano
(Ed.), 1939. El exilio pedagógico, Barcelona, PPU, 1999; Antonia Rodrigo,
62 – Pablo Celada Perandones
verdadero holocausto no solo ideológico contra quienes pensaban
diferente.
La década de 1940 supone un tiempo de dejadez, de abandono
de la enseñanza, principalmente de la pública. Durante el periodo
autárquico, la escuela rural fue la más común en todo el país,
debido a su carácter eminentemente agrícola. Las características de
los pueblos, sus deficientes accesos y vías de comunicación, el mal
estado de los edificios escolares – muchas escuelas públicas
sobreviven como pueden en locales húmedos y sin alumbrado
eléctrico – y las viviendas de maestros/as, sus escasas expectativas
de promoción – constantes abandonos de destino o solicitudes de
licencia –, el absentismo, etc., son algunas de las poderosas razones
que permiten sostener la idea que la escuela se ruraliza 30. Por tanto,
Mujer y exilio, Madrid, Compañía Literaria, 1999; Martí Soler Vinyes, La casa
del éxodo. Los exiliados y su obra en La Casa de España y El Colegio de
México, 1938-1947, México D.F., El Colegio de México, 1999; Congreso
Internacional “O Exilio Galego”: O exilio galego. Epertorio biobibliográfico,
una primeira achega, Coruña, Arquivo da Emigración Galega/Consello da
Cultura Galega, 2001; José I. Cruz Orozco y Mª José Millán, La Numancia
errante, exilio republicano de 1939 y patrimonio cultural, Valencia, Biblioteca
Valenciana, 2002; Julio Martín Casas y Pedro Carvajal, El exilio español: 1936-
1978, Barcelona, Planeta, 2002; [Link]., El exilio cultural de 1939, Toledo,
UNED, 2002; Salomó Marqués, L’exili dels Mestres: 1939-1975, Girona,
Universitat de Girona/Facultat de Ciències de l’Educació/Llibres del Segle,
1995; Maestros catalanes del exilio, Zapopán-Jalisco (México), El Colegio de
Jalisco/Generalitat de Catalunya, 2003; Conrad Vilanou y Josep Monserrat
(Eds.), Mestres i exili, Barcelona, Publicacions de la Universitat de
Barcelona/INEHCA, 2003; Xavier Laudo, Mestres i exili: Una proposta
d’aproximació bibliográfica, en C. Vilanou y J. Montserrat (Eds.), Mestres i
exili, cit., pp. 225-241; Julia Tuñón, Educación y exilio español en México. El
Instituto Luis Vives, 1939-2010, México, Instituto Nacional de Antropología e
Historia, 2014; Mercedes Yusta Rodríguez, Madres coraje contra Franco. La
Unión de Mujeres Españolas en Francia, del antifascismo a la Guerra Fría
(1941-1950), Madrid, Ediciones Cátedra, 2009; Alicia Alted Vigil y Dolores
Hernández Martínez, Tiempos de exilio y solidaridad: La Maternidad Suiza de
Elna (1939-1944), Madrid, UNED, 2014; Guadalupe Adámez Castro, Gritos de
papel. Las cartas de súplica del exilio español (1936-1945), Granada,
Universidad de Granada/Editorial Comares Historia, 2017; El exilio pedagógico
de 1939 (monográfico), “Historia y Memoria de la Educación”, 9, 2019, pp. 9-
841, disponible en [Link] Pilar Nova Melle y Elena
Sánchez de Madariaga (Coord.), Caminando fronteras. Memorias del exilio
republicano español, Madrid, Ministerio de Justicia/Asociación Descendientes
del Exilio Español, 2019.
30
Antonio J. Onieva, La Nueva Escuela Española, Valladolid, Santarén,
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
el ruralismo es uno de los rasgos definitorios del primer
franquismo, la mitificación del mundo rural, donde maestros y
maestras son vistos como apóstoles en tiempo de misión que van a
redimir al país de la incultura y, en colaboración con los párrocos, a
cristianizarlo. En la España de posguerra se sigue la pauta
educativa dictada desde Madrid, directrices que difunden los
principios del nacional-catolicismo 31. De ello se encargan las juntas
municipales, integradas por los representantes de consistorios, de la
Iglesia y de la Falange, junto con las Comisiones Provinciales de
Educación, formadas por el Gobernador Civil y los directores de
los centros de enseñanza. En diciembre de 1940 se constituye el
Frente de Juventudes, organización falangista a la que habrían de
1939; Jordi Monés, L’escola a Catalunya sota el franquisme, Barcelona, Rosa
Sensat, 1981; R. Navarro Sandalinas, El franquismo, la escuela y el maestro
(1936-1975), “Historia de la Educación. Revista Interuniversitaria”, 8, 1989, pp.
167-180; La enseñanza primaria durante el franquismo (1936-1975), Barcelona:
PPU, 1990; S. Marquès, L’Escola pública franquista de 1939 a 1957, “Historia y
Fuente Oral”, 8, 1992, pp. 159-169; L’Escola pública durant el franquisme: la
provincia de Girona (1939-1955), Barcelona, PPU, 1993; L’escola rural al segle
XX (monográfico), “Educació i Història. Revista d’Història de l’Educació”, 8,
2005; José Mª Hernández Díaz, A Escola Rural em Espanha na primeira fase do
franquismo (1939-1951), “Revista Lusófona de Educaçâo”, 12, 2008, pp. 65-78;
Óscar Rodríguez Barreira, Pupitres vacíos. La escuela rural de postguerra.
Almería, 1939-1953, Almería, Instituto de Estudios Almerienses, 2015.
31
Manuel Ramírez Jiménez, España, 1939-1975. Régimen político e
ideología, Madrid, Guadarrama, 1978, sobre todo pp. 23-35; Gregorio Cámara
Villar, Nacional-catolicismo y escuela: la socialización política del franquismo
(1939-1951), Jaén, Hesperia, 1984; Enrique Gervilla Castillo, La escuela del
Nacional-catolicismo: Ideología y educación religiosa, Madrid/Granada:
Impredisur, 1990; Clotilde Navarro García, La educación y el nacional-
catolicismo, Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 1993;
A. Mayordomo Pérez y J. M. Fernández Soria, Vencer y convencer. Educación y
política. España, 1936-1945, Valencia, Universitat de València, 1993; Juan M.
Fernández Soria, Educación, socialización y legitimación política (España,
1931-1970), Valencia, Tirant lo Blanch, 1998; Alfonso Boti, Feliciano Montero
y Alejandro Quiroga (Eds.), Católicos y patriotas. Religión y nación en la
Europa de entreguerras, Madrid, Sílex ediciones, 2014; José A. Ascunce
Arrieta, Sociología cultural del franquismo (1936-1975). La cultura del
nacional-catolicismo, Madrid, Biblioteca Nueva, 2015; Xabier Laudo y Conrad
Vilanou, Discurso educativo en España durante el régimen franquista temprano
(1936-1943): hacia una genealogía de la doctrina y los conceptos, “Paedagogica
Historica” 51.4, agosto 2015, pp. 434-454.
62 – Pablo Celada Perandones
afiliarse obligatoriamente todos los estudiantes comprendidos en el
intervalo de 8 a 18 años de edad, que aseguraba su indoctrinación
en los valores de la mejor tradición nacional y católica 32, y el 7 de
junio de 1941 se firma y sella el Convenio entre el Gobierno y la
Santa Sede. Por lo demás, la ley de 10-04-1942 33 reorganiza el
MEN en una Subsecretaría y media docena de direcciones
generales: Enseñanza Universitaria, Media, Profesional y Técnica,
Primaria, Bellas Artes, y Archivos y Bibliotecas.
Amparándose en la estructura piramidal del momento, la
reforma pendiente atañe a la educación superior, concretizada en la
ley de 29-07-1943 sobre ordenación de la Universidad Española 34.
Tal disposición, de claro predominio falangista, representa el
exponente máximo del paroxismo ideológico en materia educativa,
llegando algún autor a calificarla de delirio legal. Para el legislador,
que apenas advierte el proyecto de 1938, es preciso transformar
profundamente la Universidad, tronchando la capa del moho
institucionista y revistiéndola con la túnica de los viejos valores
nacionales recuperados, sometiendo la enseñanza superior al
dogma y moral católicos. La Universidad es concebida como una
corporación expurgada de sus resabios liberales, y controlada por el
Servicio Español del Profesorado de Enseñanza Superior (SEPES)
y el Sindicato Español Universitario (SEU), de afiliación
obligatoria.
Los principios rectores de esta nueva ordenación universitaria
radican en su carácter confesional – la Universidad del Estado será
católica y tendrá “como guía suprema el dogma y la moral
cristiana” –, y político, puesto que “exige el fiel servicio de la
Universidad a los ideales de la Falange”. Este ideal nacionalista
comporta un control férreo desde un centralismo autoritario, de
manera que el rector debe ser catedrático y “militante de FET y de
32
Juan Sáez Marín, El Frente de Juventudes. Política de juventud en la
España de la postguerra (1937-1960), Madrid, Siglo XXI de España editores,
1988; Antonio Alcoba, Auge y Ocaso del Frente de Juventudes, Madrid,
Editorial San Martín, 2002; José Díaz Nieva y Enrique Uribe Lacalle, El yugo y
las letras: bibliografía de, desde y sobre el Nacionalsindicalismo, Madrid,
Ediciones Reconquista, 2005 (Prólogo de Stanley G. Payne; Estudio preliminar
de Rafael Ibáñez); Henar Herrero Suárez, Un yugo para los flechas. Educación
no formal y adoctrinamiento infantil en Flechas y Pelayos, Lleida, Editorial
Milenio, 2007.
33
“BOE”, 114, 24-04-1942, pp. 2859-2861.
34
“BOE”, 212, 31-07-1943, pp. 7406-7431.
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
las JONS”, los profesores adictos a los principios generales del
Movimiento, el Claustro un órgano con funciones accesorias más
que gubernativas y hasta los propios universitarios adquieren tal
cualidad por concesión del rector 35. Con toda su gravedad, a pesar
de haber sufrido modificaciones ocasionales, introduciendo
cambios de carácter coyuntural, su sentido y contenido básico han
presidido la vida universitaria española hasta 1970. Ahora bien,
ello no quiere decir que no se oyesen voces críticas y opiniones en
contra, como ha significado Álvarez Cobelas 36 , y bien
recientemente Carrillo Linares 37. Hay que señalar, no obstante, que
en 1944 se crea la Sección de Pedagogía en la Universidad de
Madrid 38.
En contraste con la premura de la nueva ordenación
universitaria, y teniendo en cuenta que el proceso depurador está
prácticamente concluido, la ley de 17-07-1945, sobre Educación
Primaria, recoge los temas propios del nacional-catolicismo y
35
Ricardo Montoro Romero, La Universidad en la España de Franco (1939-
1970), Madrid, CIS, 1981; Juan José Carreras Ares y Miguel Ángel Ruiz
Carnicer (Eds.), La Universidad española bajo el régimen de Franco (1939-
1975), Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1991; José Mª de Luxán,
Política y reforma universitaria, Barcelona, Cedecs, 1998; Carolina Rodríguez
López, La Universidad de Madrid en el primer franquismo: ruptura y
continuidad (1939-1951), Madrid, Dykinson, 2002; Mª Ángeles Sotés Elizalde,
Universidad franquista: debate sobre la libertad de enseñanza, Pamplona,
EUNSA, 2004; Jaume Claret Miranda, El atroz desmoche, cit.; Luis Enrique
Otero Carvajal (Ed.): La universidad nacionalcatólica, “Historia del Presente”,
20.2, 2012, pp. 4-80.
36
José Mª Álvarez Cobelas, Envenenados de cuerpo y alma. La oposición
universitaria al franquismo en Madrid (1939-1970), Madrid, Siglo XXI de
España Editores, 2004.
37
Alberto Carrillo-Linares, Presentación. La oposición política al
franquismo en la universidad, “CIAN. Revista de Historia de las Universidades”,
23.1, 2020, pp. 11-20, disponible en [Link]
38
Miriam Sonlleva Velasco, Carlos Sanz Simón y Luis Mariano Torrego
Egido, Sociedad y educación en la postguerra (1939-1953). Una mirada desde
las imágenes de las memorias de prácticas de los primeros pedagogos instruidos
en el franquismo, “HSE – Social and Education History”, 7.1, february 2018, pp.
26-54, recuperado de
[Link] Antonio Viñao,
From dictatorship to democracy: history of education in Spain, “Paedagogica
Historica”, 50.6, december 2014, pp. 830-843.
62 – Pablo Celada Perandones
revela los grandes principios en que ha de basarse este grado de
enseñanza 39. El preámbulo reza:
“La etapa republicana de 1931 llevó a la Escuela una radical
subversión de valores. La legislación de este periodo puso su
mayor empeño en arrancar de cuajo el sentido cristiano de la
educación, y la Escuela sufrió una etapa de influencias materialistas
y desnacionalizantes que la convirtieron en campo de
experimentación para la más torpe política, negadora del ser íntimo
de nuestra conciencia histórica. La imagen de Cristo fue prohibida
en las aulas, en tanto que las propagandas sectarias preparaban la
incorporación de los adolescentes al torvo empeño de la revolución
marxista” 40.
El nuevo Estado establece tres clases de escuelas: públicas
nacionales, de la Iglesia y privadas. Esta ley representa el triunfo de
la Iglesia, dado que, como indica H. J. Hughes, “dotaba al clero de
una autoridad incluso mayor de la que había gozado durante la
monarquía” 41 . La enseñanza primaria se divide en dos etapas
perfectamente diferenciadas: una general o elemental, de 6 a 10
años, y otra de carácter especial o de perfeccionamiento, hasta los
12 años, discriminando a quienes a los 10 años ingresan en el
bachillerato como paso previo para la Universidad de los que
prosiguen la formación primaria hacia el mercado de trabajo.
Preveía también un periodo de educación maternal y de párvulos, y
otro de iniciación profesional, de los 12 a los 15 años 42 . Esta
concepción refleja un sistema acorde con un país subdesarrollado,
de estructura preindustrial, donde no se precisa aún de una clase
trabajadora cualificada, siendo suficiente unos conocimientos
elementales para ingresar en el mundo laboral.
Sobre la formación de maestros, la contienda acaba con el Plan
Profesional de 1931 y se aplica el Plan de 1940 en un intento de
39
“BOE”, 199, 18-07-1945, pp. 385-416. Vid.: Colección Legislativa de
Educación y Ciencia, 1944-1945, Madrid, MEC, 1972, págs. 838-886; MEC,
Historia de la Educación en España. V. Nacional-Catolicismo y Educación en la
España de postguerra, Madrid, MEC, 1990, t. II, pp. 667-748.
40
“BOE”, 199, 18-07-1945, pp. 385-386.
41
Citado por Juan José Ruiz Rico, El papel político de la Iglesia Católica en
la España de Franco, Madrid, Tecnos, 1977, p. 106.
42
José Ibáñez Martín, En torno a la nueva ley de Educación, “Revista
Nacional de Educación”, 55, 1945, pp. 11-34; Ramón Navarro Sandalinas, La
enseñanza primaria durante el franquismo, cit.; Pamela O’Malley, La educación
en la España de Franco, Madrid, Gens Ediciones, 2008.
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
reconvertir a los alumnos Bachilleres en maestros ante su escasez
como consecuencia de la guerra y la depuración; se les exige cursar
una docena de asignaturas, que podrán aprobar por libre, aunque
también se instauran cursos intensivos para quienes sigan la
enseñanza oficial, y, lógicamente, con separación de sexos 43. Con
ese mismo carácter de obligatoriedad hay que pensar en la
enseñanza de las disciplinas propias del ámbito formal, de
especialidad y específicas, incluida la Religión católica, para la
formación normalista, a la que se le unirán, a mayores, la
Educación Física para los alumnos, a cargo de mandos del Frente
de Juventudes, y las Enseñanzas de Hogar y Educación Física para
las alumnas, obra de la Sección Femenina 44. Este elenco disciplinar
se coronaba con la Formación Política, durante mucho tiempo
llamada Formación del Espíritu Nacional, que impulsará el régimen
franquista en su vertiente social, acorde al modelo de dictadura
militar y eclesiástica de tipo tradicional que se impone. Desde
1942, el Plan provisional exige solamente la cultura primaria para
el ingreso en la Escuela Normal y a la que se accede a los doce
años mediante examen. La amplia operación depuro-represiva
llevada cabo con el magisterio garantiza el ajuste del sector a las
finalidades del régimen 45. Las palabras del ministro, pronunciadas
en Madrid el 7-02-1943, clausurando el I Consejo Nacional del
Servicio Español del Magisterio, son suficientemente reveladoras:
“Ha sido preciso someter una tarea dolorosa, pero necesaria de
43
Mª Dolores Peralta Ortiz, La Escuela Primaria y el Magisterio en los
comienzos del franquismo, Madrid, Publicaciones de la Universidad Pontificia de
Comillas, 2012.
44
Kathleen Richmond, Las mujeres en el fascismo español. La Sección
Femenina de la Falange, 1934-1959, Madrid, Alianza Editorial, 2004; Azucena
Merino (Coord.), Mujeres y educación durante el Franquismo, en imágenes. La
Sección Femenina y el Auxilio Social (1934-1977), Madrid, Creaciones Vincent
Gabrielle, 2010; Begoña Barrera, Historia de la Sección Femenina. Mujeres bajo
tutela (1934-1977), Madrid, Alianza Editorial, 2019.
45
Además de la larga nómina de referencias inserta con anterioridad, pueden
verse Francisco Sanllorente Barragán, La persecución económica de los
derrotados. El Tribunal de Responsabilidades Políticas en Baleares (1939-
1942), Palma de Mallorca, Miquel Font editor, 2005; Enrique Berzal de la Rosa
(Coord.), Testimonio de voces olvidadas, cit.; Emilio Silva Barrera et al., La
memoria de los olvidados. Un debate sobre el silencio de la represión
franquista, Valladolid, Ámbito, 2009.
62 – Pablo Celada Perandones
aniquilamiento y depuración. Como en un organismo vivo
tiranizado por el mal, España tuvo que diseccionar zonas
excepcionales de su masa vital. Al magisterio afectó quizá con
inusitada fuerza esta tarea de purificación. Pero un interés religioso
y un soberano interés nacional lo exigían así” 46.
Por tanto, huelga decir que la reforma de los estudios de
Magisterio está orientada a formar a los candidatos a la enseñanza
primaria en la moral de los vencedores y a hacer de ellos dóciles
servidores en sus futuros destinos. En 1945 se establece un nuevo
Plan de estudios para los alumnos de Magisterio, a tenor de lo
preceptuado en la ley 47, que le dedica el título IV, por el cual los
aspirantes deben poseer los cuatro primeros cursos del Bachillerato,
tener 14 años o hacerlos dentro del curso escolar. La escolaridad
será de tres cursos y una prueba final, junto con la asistencia a
campamentos y albergues. Las Escuelas de Magisterio, distintas
para cada sexo y tituladas con el nombre de una figura ilustre de la
pedagogía nacional, se consideran instituciones docentes dedicadas
a la formación de maestros para centros públicos y privados 48 .
Poco después se ratifica el convenio con la Santa Sede (16-07-
1946), y el año siguiente se aprueba el Estatuto del Magisterio
(1947).
Llama la atención el escaso interés prestado a la construcción de
escuelas, que no es sino una consecuencia más del principio de
subsidiariedad; así se explica que en 12 años únicamente se crean
6.000 escuelas y no 17.218 como registran las estadísticas
oficiales 49 . La Iglesia y la iniciativa privada no dedican gran
46
José Ibáñez Martín, La escuela bajo el signo de Franco (Discurso de
clausura del Primer Consejo Nacional del S.E.M.), Madrid, Imprenta Samarán,
1943, p. 13.
47
“El titulo dedicado al Maestro reforma en multitud de matices todo el
sistema docente, no sólo en la definición específica de los deberes del educador,
sino asimismo en cuanto se refiere a su formación, que se fundamenta en la
especialización pedagógica teórica y práctica verificada en las Escuelas del
Magisterio, las cuales, a su vez, se proyectan en una ordenación original en
cuanto a su organización interna y a la selección de su Profesorado, para el que
se previene una formación universitaria”, recoge el preámbulo de la ley de 17-
07-1945, “BOE”, 199, 18-07-1945, pp. 387.
48
Tít. IV, cap. 1-4, art. 53-85, “BOE”, 199, 18-07-1945, pp. 400-408.
49
Secretaría General Técnica del MEN, 1951-1955. Balance de cuatro años
de política educacional, “Revista de Educación”, 39, 1956, p. 14; Datos y cifras
de la enseñanza en España, Madrid, MEN, 1971, t. I, pp. 50-52.
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
esfuerzo a la construcción de escuelas, aunque el decreto de 18-11-
1949 aprueba un plan quinquenal de construcción de centros de
carácter estatal, que supone la creación de 30.000 unidades 50, lo
que implica todavía un déficit de puestos escolares que sobrepasa el
millón de niños sin escuela. Sin embargo, este decreto careció de
desarrollo posterior quedando, al decir de Lázaro Flores, “como
una boya perdida en el mar de las páginas del diario oficial” 51.
La formación profesional, regulada aún por el Estatuto de 1928,
subsiste en las Escuelas de Artes y Oficios, dedicadas a la
formación de artesanos, y en las Escuelas de Trabajo, dedicadas a
la formación de oficiales y maestros de taller; en 1945 nace el
Instituto de Enseñanzas Profesionales de la Mujer 52. Pero el corto
desarrollo de estas enseñanzas y su pequeña incidencia en la
industria son consecuencias de una estructura económica que no
necesita de mano de obra especialmente cualificada 53. Empero, los
epígonos de los años cuarenta permiten asegurar el fracaso de la
política de autarquía económica y preludian el desarrollo de una
industrialización emergente. A este espíritu responde la ley de
bases de Enseñanza Media y Profesional, promulgada el 16-07-
1949 54 por el ministro de Trabajo, José Antonio Girón, hombre
relevante del régimen, que representa la creación de un bachillerato
laboral o técnico distinto del llamado bachillerato universitario. Las
bases de la ley perfilan un bachillerato técnico con un año de
carácter formativo general y cuatro de especialización profesional,
impartiéndose las especializaciones de agropecuaria, industrial,
minera, marítima y profesiones femeninas; estudios que el MEN
regula mediante el decreto de 24-03-1950 55 . Este bachillerato –
vocational training – nunca tuvo una gran aceptación. Sin lugar a
dudas, una de las razones de su fracaso es de tipo socioeconómico,
50
“BOE”, 337, 3-12-1949, p. 5059.
51
Emilio Lázaro Flores, La historia de las construcciones escolares en
España, “Revista de Educación”, 240, 1975, 114-126, cita el p. 117.
52
Sara Ramos Zamora, Entre lo doméstico y lo público. Capacitación
profesional de las mujeres rurales en España (1940-1977), Madrid, Biblioteca
Nueva, 2016.
53
Luis J. Cabrera, La FP en España antes de la Ley General de Educación de
1970, “Revista de Educación”, 312, 1997, pp. 173-190.
54
“BOE”, 198, 17-07-1949, pp. 3164-3166.
55
“BOE”, 102, 12-04-1950, pp. 1576-1580.
62 – Pablo Celada Perandones
ya que las familias no pueden permitirse tener tanto tiempo
estudiando a sus hijos, pero el gran error estriba en tratar de hacer
un bachillerato distinto en vez de extender el bachillerato general a
toda la población escolar, al margen de la confusión generada por
las diversas instituciones dedicadas a la capacitación profesional.
Se impartiría en unos centros nuevos, Institutos Laborales 56, que
coexistían con los tradicionales, pero “respondían a una cierta
demagogia obrerista del régimen, de raíz pequeño-burguesa, que
pretendía ofrecer a los hijos de los trabajadores un Bachillerato
acorde con su origen y dispensado en establecimientos oficiales” 57.
Como labor de la Sección Femenina, no está demás mencionar
aquellos comedores de Auxilio Social – creado por Franco en 1937
y no derogado hasta 1978 –, que si bien no alcanzaban a paliar las
necesidades alimenticias de la totalidad de menores vulnerables,
llegaban a una parte del estrato social en las décadas bisagra del
XX, por ej., la ayuda argentina 58 . En León había un comedor
frente-oblicuo a la iglesia de Santa Marina; era de una sola planta,
tipo taller, con el cartelón bien visible de “Auxilio Social” junto al
yugo y las flechas al que estaba uncida la Sección Femenina,
gobernadora de estos establecimientos y asistida por muchachas de
aquel Servicio Social impuesto a toda española entre 17 y 35 años.
Era una mili femenina de 3 a 6 meses en centros públicos,
asistenciales, generalmente de “chica para todo” y de fregonas:
había enchufadas a porrillo o que lograban la cartilla sin más. “Sin
salir de León conozco a no pocas – dijo Peláez –; en el franquismo
no había corrupción, no… y decían que no era obligatorio este
56
Claudio Borrego Domínguez, La enseñanza media y profesional (1949-
1967). Institutos Laborales en Extremadura, Badajoz, Dpto. de Publicaciones
Diputación de Badajoz, 2014.
57
Agustín Escolano Benito, La educación en la España contemporánea.
Políticas educativas, escolarización y culturas pedagógicas, Madrid, Biblioteca
Nueva, 2002, p. 165.
58
Con un panorama marcado por el final de la II Guerra Mundial, el
presidente argentino Juan Domingo Perón ayudó con el envío de 400.000
toneladas de trigo, 120.000 de maíz, 20.000 de carne congelada, 16.000 de tortas
oleaginosas, 10.000 de lentejas, 5.000 de carne salada y 50.000 cajones de
huevos. En un país aislado internacionalmente, y considerado como el último
régimen fascista superviviente, el apoyo argentino supuso la supervivencia del
gobierno de Franco en uno de sus peores momentos, ya que la falta de pan
acuciaba a una sociedad que hacía sentir su malestar con algunos conatos de
protestas y revueltas.
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
‘servicio’, pero si no lo hacía, la mujer no podía acceder a ningún
trabajo remunerado, ni tener título escolar o académico, ni
presentarse a oposición alguna, ni na de na” 59.
Es una época de grandes manifestaciones religiosas,
procesiones, certámenes catequéticos, entronizaciones y
peregrinaciones. Las predicaciones están dirigidas a suscitar el
temor de Dios. A las mujeres, que cualquier falta unos las tildan de
pecado y otros las consideran delito, objetivo relevante del espíritu
franquista, con su particular moralina, se les recomienda la
moderación en el vestir, se les avisa de los peligros de los bailes, el
cine, los espectáculos, etc.; se les ofrece la fórmula mágica de una
buena elección matrimonial – antes que te cases – 60, son invitadas a
ser obedientes, castas y sumisas y a que atiendan, por encima de
todo, a las necesidades de la familia, de los hijos y del marido 61.
Sin duda, la visita oficial de Eva Perón durante el verano del 1947,
una diva en la España de blanco y negro, supuso un soplo de aire
fresco: “Vino siendo Eva Perón y 18 días después se marchó siendo
Evita” 62.
Además, precisamente durante la segunda quincena de julio
59
Pedro García Trapiello, Auxilio Social, “Diario de León”, 50488, 30-06-
2019, p. 52; Azucena Merino (Coord.), Mujeres… La Sección Femenina y el
Auxilio Social (1934-1977), cit.; Ángela Cenarro, La sonrisa de Falange: Auxilio
Social en la guerra civil y en la posguerra, Barcelona, Crítica, 2006.
60
José Ignacio Lasaga, ACU, Antes que te cases. La fórmula de una buena
elección matrimonial, Santander, Sal Terrae, 19615.
61
Luis Alberto Cabrera Pérez, Mujer, trabajo y sociedad (1839-1983),
Madrid, Fundación BBVA y Fundación Largo Caballero, 2005; Encarnación
Barranquero Texeira (Ed.), Mujeres en la Guerra Civil y el franquismo.
Violencia, silencio y memoria en los tiempos difíciles, Málaga, Universidad de
Málaga, 2010; Mary M. Nash (Ed.), Represión, resistencias y memoria. Las
mujeres bajo la dictadura franquista, Granada, Editorial Comares, 2013; Julio
Prada Rodríguez, Franquismo y represión de género en Galicia, Madrid, Los
Libros de la Catarata, 2013; María Rosón, Género, memoria y cultura visual en
el primer franquismo (materiales cotidianos, más allá del arte), Madrid,
Cátedra, 2016.
62
“A un país triste, en blanco y negro, llegó una mujer con muchísima fuerza,
con mucho glamur, muy feminista, rompedora, escotes palabra de honor, trajes
de Christian Dior, labios rojos, pelo rubio, que movilizó a los trabajadores,
escondidos en plena dictadura, y a las mujeres que vieron en ella un soplo de aire
fresco”, Ángeles Blanco, Los dos viajes de Evita, Madrid, La Esfera de los
Libros, 2019.
62 – Pablo Celada Perandones
(1949), se convoca en Santander el Ier Congreso Internacional de
Pedagogía, coincidiendo con los actos conmemorativos del III
Centenario del pedagogo español San José de Calasanz. La
temática congresual se desarrolló en torno a varias secciones, entre
ellas fundamentos teológicos y filosofía de la educación, evolución
histórica de la educación en los tiempos modernos, formación del
profesorado, psicología del educando y didáctica y educación
popular. El Congreso recoge también la atención dedicada
tradicionalmente a la figura del maestro, factor principal del hacer
educativo. En general, se trataba de ver los principales problemas y
conceptos que presenta la pedagogía contemporánea. La
Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), emplazada
en el Palacio de la Madalena – Santander – será la sede de los
congresistas clausurándose dicho congreso en San Sebastián. Como
resultado de las conclusiones se constituirá en Madrid una
Sociedad Internacional de Investigación y Estudios Pedagógicos
(SEP). Entre los congresistas españoles cabe citar a Víctor García
Hoz, Anselmo Romero Marín, Arsenio Pacios López y, muy
especialmente, a Mª Ángeles Galino Carrillo, además de otros
profesores extranjeros 63.
3. La apertura de Joaquín Ruiz-Giménez, un intento de
reconciliación nacional
La década de 1950 significa el comienzo del intervencionismo del
Estado en el terreno de la educación. Ciertamente, el malestar dentro
del bloque de poder, las huelgas catalanas y la necesidad de ofrecer
al exterior otra imagen del país evidencian los límites de la política
autárquica y el aislacionismo da pie a una crisis ministerial que
aboca en el cambio de cartera, un 19 de julio, siendo reemplazado
Ibáñez Martín 64 por Joaquín Ruiz-Giménez y Cortés (1951-1956),
63
El Congreso Internacional de Pedagogía: con motivo del Tercer
Centenario de San José de Calasanz. Santander, España, 19-26 de julio de 1949,
“Revista Española de Pedagogía”, 7.25, Enero-Marzo 1949, pp. 133-136;
“Bordón. Revista de Pedagogía”, 4-5, 1949, pp. 47-53; Carmen Labrador, El
Congreso Internacional de Pedagogía de 1949, “Bordón. Revista de Pedagogía”,
234, 1980, pp. 423-432.
64
Tras su cese, fue nombrado embajador en Lisboa, donde mantuvo
contactos con don Juan de Borbón – a la sazón padre del rey Juan Carlos y
abuelo del actual Felipe VI –, por encargo del propio Franco. Su obra en el
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
personalidad de origen católico y de actitudes liberales, cuyo
nombramiento – en ese momento ejercía de embajador en el
Vaticano – se interpreta como un indicio de flexibilidad, aunque
persiste la axiología ideológica que informa el sistema educativo, si
bien los problemas objetivos de la educación conocen una
valoración más realista 65 . Puede decirse que el nacionalismo
exaltado tiende a disminuir, mientras que se mantiene la
confesionalidad en la enseñanza, la cual conoce criterios
pedagógicos más modernos y técnicos, no tanto porque se
reglamentan las Normales (1950), se convocan los cursillos de
Iniciación Profesional para maestros y se nombran inspectores
centrales de enseñanza primaria 66, o porque se hacen públicos los
cuestionarios nacionales de la enseñanza primaria 67, primer intento
de normar la actividad de los maestros, documento “innovador en
muchos aspectos”, según Escolano 68, cuanto porque, mediante la
orden de 24-12-1952, se anulan las sanciones de traslado forzoso e
inhabilitación para los funcionarios que llevasen en activo cinco o
más años 69, y el decreto de 22-09-1955 pauta la selección de libros
Ministerio significó el triunfo de la Asociación Católica Nacional de
Propagandistas y la profundización del control estatal de la educación mediante
una nueva ordenación de la Universidad, la ley sobre la Enseñanza Primaria y,
hacia el final de la década, la creación del Bachillerato Laboral.
65
Gonzalo Redondo, Política, cultura y sociedad en la España de Franco:
1939-1975. II.1: Los intentos de las minorías dirigentes de modernizar el Estado
tradicional español (1947-1956), Pamplona, EUNSA, 2005; Natalia Núñez
Bargueño, El XXXV Congreso Eucarístico Internacional. Barcelona (1952): ¿El
preludio del final del Nacionalcatolicismo?, en Feliciano Montero y Joseba
Louzao (eds.), Catolicismo y Franquismo en la España de los años cincuenta.
Autocríticas y convergencias, Granada, Comares, 2016, pp. 17-34.
66
Orden de 28-01-1952, “BOE”, 59, 1-02-1952, p. 475.
67
MEN, Cuestionarios Nacionales de Enseñanza Primaria, Madrid, MEN,
1953.
68
Agustín Escolano Benito, Los comienzos de la modernización pedagógica
en el franquismo (1951-1964), “Revista Española de Pedagogía”, 192, mayo-
agosto 1992, pp. 288-310, cita en p. 299; Discurso ideológico, modernización
técnica y pedagogía crítica durante el franquismo, “Historia de la Educación.
Revista Interuniversitaria”, 8, 1989, pp. 7-27.
69
En una entrevista de un rotativo catalán, Ruiz-Giménez declaraba: “Lo
mejor fue mi preocupación por el magisterio de la Enseñanza Primaria y mi
esfuerzo para reponer en los escalafones del profesorado, contra viento y marea,
a alguna de las personalidades de los cerebros emigrados que habían sido
62 – Pablo Celada Perandones
de texto para la escuela 70. Además, se crea la Sección de Pedagogía
en la Universidad de Barcelona (1953), que organizará el I
Congreso Nacional de Pedagogía el año siguiente.
La política educativa del nuevo Estado, que desde el primer
momento prioriza la enseñanza media – recuérdese que la única ley
educativa del trienio bélico se consagra al bachillerato –, hace de
éste el eje cardinal del sistema en el periodo posbélico 71. En efecto,
la ley de 26-02-1953, sobre ordenación de la Enseñanza Media 72,
supone no sólo la derogación de aquélla, obsoleta en su lenguaje y
en diversos aspectos políticos y pedagógicos, sino la superación del
contexto beligerante en que ésta nace. Sorprendentemente, el
lenguaje y el tono han cambiado, toda vez que comienzan a pesar
los problemas técnicos del complejo mundo de la enseñanza, lo que
no impide las obligadas alusiones al Movimiento Nacional y a la
preocupación por garantir “la formación intelectual y moral de la
juventud española en el servicio de los altos ideales de la fe católica
y de la patria” 73 . En general, se advierte que aquel delirio legal
cede paso a otras orientaciones más atemperadas.
La ley introduce la división del bachillerato en elemental – 4
cursos – y superior – 2 cursos –, ambos redondeados por sendas
reválidas, seguida la última del preuniversitario (PREU) – que
sustituye al examen de Estado –, curso necesario para el acceso a la
Universidad, para lo que se establece una prueba de madurez. Es
importante señalar que contribuye, en buena medida, a generalizar
la enseñanza hasta los 14 años, popularizándose el título de
separados del servicio al producirse nuestra guerra civil, como Arturo Duperier,
Boix Selva, Miaja de la Muela, los doctores Casas y Trobos, Carmen Castro y
otros profesores de análoga calidad y altura”, “Diario de Barcelona”, 12-04-
1970.
70
“BOE”, 290, 17-10-1955, pp. 6281-6283.
71
Aurelio González Bertolín y Roberto Sanz Ponce, «E x c l u y e n t e s » y
«comprensivos». Joaquín Ruiz- Giménez y los orígenes de la
e x t e n s i ó n d e l a E n s e ñ a n z a M e d i a e n E s p a ñ a , “Educació i Història:
Revista d'Història de l'Educació”, 32, juliol-desembre 2018, pp. 89-113.
72
“BOE”, 58, 27-02-1953, pp. 1119-1130.
73
José M. Alfonso Sánchez, Correspondencia entre Pla y Deniel, Ruiz-
Giménez y Olaechea (1951-1953). El conflicto político y eclesial ante la reforma
de la enseñanza media, Salamanca, Servicio de Publicaciones de la Universidad
Pontificia de Salamanca, 2004; Iglesia, política y educación en España (1940-
1960). Documentos del Archivo de Pla y Deniel. II. La reforma de la Enseñanza
Media, Madrid, Fundación Universitaria Española, 2007.
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
bachiller elemental, título que, posteriormente, comienza a exigirse
socialmente para acceder a determinados empleos, así como para
las carreras de grado medio. Esto, unido al despegue económico
que se inicia en estos años, explica la incipiente explosión escolar
en este nivel de enseñanza, que, dicho sea de paso, dispone de
cuestionarios para las asignaturas y sus correspondientes
orientaciones metodológicas 74 . Puede afirmarse que esta ley
representa “un gran avance a nivel formal con respecto a la
situación anterior” 75, máxime si se tiene en cuenta que la orden de
27-12-1954 crea el Centro de Orientación Didáctica 76 y la de 19-
06-1955 instituye la Escuela de Formación del Profesorado de
Enseñanza Media 77.
Aun con estos logros, el régimen pretende que el aislamiento
internacional no sea total, de manera que, entre 1951 y 1952,
España entra a formar parte de algunas instituciones internacionales
como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la
UNESCO; el año siguiente consolida su apertura al exterior
mediante los acuerdos bilaterales con Estados Unidos, interesados
en la implantación de bases militares en territorio español, y firma
el Concordato con el Vaticano (27-08-1953), que refuerza los
convenios rubricados en la década anterior y comporta el
reconocimiento de la Santa Sede y la legitimación visible. Esta
alianza conlleva beneficios de orden económico y privilegios de
carácter jurídico, pero, sobre todo, la Iglesia española confirma su
74
Orden de 21-01-1954 por la que se aprueban los Cuestionarios de
Enseñanza Media para las disciplinas de Religión, Filosofía, Gramática española
y Lengua y Literatura española, Griego, Latín, Geografía e Historia,
Matemáticas, Física y Química, Ciencias Naturales, Música y Dibujo, y las
Orientaciones Metodológicas anejas para el desarrollo de los mismos, “BOE”, 2-
02-1954, pp. 627-629, 3-02-1954, pp. 643-645, 4-02-1954, pp. 658-660, 5-02-
1954, pp. 681-683, 6-02-1954, pp. 709-711, 7-02-1954, pp. 734-735, 8-02-1954,
pp. 755-757, 9-02-1954, pp. 781-782, y 10-02-1954, p. 796.
75
Mariano Pérez Galán, El bachillerato en España (1936-1970), en [Link].,
La enseñanza en España, Madrid, Comunicación, 1975, p. 287; Mª Nieves
Gómez García, Pasado, presente y futuro de la educación secundaria en España,
Sevilla, Kronos, 1996.
76
“BOE”, 50, 19-02-1955, p. 1077.
77
“BOE”, 212, 31-07-1955, p. 4673.
62 – Pablo Celada Perandones
papel predominante en materia de educación 78. De esta forma, la
vieja aspiración de los tradicionales se cumple en una norma de
rango internacional que no solo ratifica el principio de la educación
conforme al dogma católico y la enseñanza de la religión en todas
las escuelas y niveles, incluida la Universidad, sino que se consagra
también el derecho de la Iglesia a supervisar la enseñanza en todos
los centros, dándose, por tanto, dualidad de inspecciones. Es de
notar que, desde este curso, las Escuelas Normales y todo el
Magisterio nacional entronizarán como patrón a San José de
Calasanz y fijarán ese día para celebrar la Fiesta del Maestro.
Y si este hecho constituye, de algún modo, alimento espiritual,
Justo Pintado Robles, jefe central del Servicio Escolar de
Alimentación, recuerda que, ya en 1948, Jiménez Díaz y Vivanco
explica el retraso en estatura de hasta dos años que presentan los
niños en barrios humildes de la capital y grandes ciudades
comparado con los barrios nobles 79. Asimismo, la Ley 480 de los
Estados Unidos destina sus excedentes para ayudar a otras
naciones, envío de materias primas – algodón, aluminio, carbón,
cobre – y alimentos , y la ayuda social americana llega a España
principalmente a través de leche en polvo, queso y mantequilla. En
consecuencia, por orden de 25-10-1954 se crea y dan normas para
la actuación del Servicio Escolar de Alimentación y Nutrición
(SEAN) 80 . Precisamente el 5-11 el Gobierno implanta el
complemento alimenticio por medio del SEAN, e inicia el plan de
productos lácteos a favor del bienestar infantil y social,
construyendo siete torres para la desecación de la leche: Granada,
Valladolid, León, San Sebastián, Pamplona, Ramales (Santander) y
Zaragoza 81 . ¡Y la leche en polvo se reparte en el recreo de la
78
Pablo Martín de Santa Olalla, El Concordato de 1953 y la España católica,
en Feliciano Montero y Joseba Louzao (eds.), Catolicismo y Franquismo en la
España de los años cincuenta..., pp. 3-16; William J. Callahan, La Iglesia
católica en España (1875-2002), Barcelona, Crítica, 2003; Julio de la Cueva
Merino y Ángel Luís López Villaverde (Coord.): Clericalismo y asociacionismo
católico en España. De la Restauración a la Transición: un siglo entre el palio y
el consiliario, Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha,
2005; Fred Harris, Popular Catholic education in Spain: From charity and
assistance to social commitment (1953-1967), “Encounters in Theory and
History of Education”, 18, otoño 2017, pp. 100-118.
79
“Vida Escolar”, 22, febrero 1961, p. 28.
80
“BOE”, 338, 4-12-1954, p. 8020.
81
Justo Pintado Robles, La leche, complemento alimenticio, Madrid,
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
mañana en las escuelas!
En el campo de las construcciones escolares, la labor del
ministro es deficitaria. Es cierto que los recursos son
extraordinariamente escasos, pero influye el deseo de no competir
con la Iglesia e instituciones privadas en la construcción de centros.
No obstante, la ley de 22-12-1953, reguladora de las
Construcciones Escolares 82 , comporta un avance notable al
establecer convenios entre el Estado y las corporaciones locales
para la construcción de escuelas, lo que allana el camino a futuras
realizaciones, superando así aquella concepción subsidiaria al
asumir las obligaciones que toda comunidad tiene frente a las
necesidades de la población escolar. La enseñanza no estatal no es
desatendida, ya que la ley de 15-07-1954 dispone un cauce de
promoción a la iniciativa privada mediante concesión de beneficios
fiscales y arancelarios, créditos o, incluso, expropiación forzosa,
aplicados a los supuestos de nueva construcción, modificación,
transformación o ampliación de centros 83 . En suma, la cifra de
escuelas creadas no es excesiva, dada la gravedad de la falta de
puestos escolares existentes, pero la situación es aún peor en lo
que respecta a los institutos.
En el ámbito de la formación profesional, donde emergen
instituciones de formación del profesorado de enseñanza laboral 84,
destaca la ley de 20-07-1955 sobre Formación Profesional
Industrial 85, puesta en marcha nuevamente por el ministro Girón,
que abre para ésta un cauce independiente, en estrecha relación con
la industria del país. Así, se crean escuelas de preaprendizaje – dos
cursos –, de aprendizaje – tres cursos – y de maestría – dos cursos
para título de oficial y otros dos para el de maestro industrial –, al
tiempo que obliga a las empresas a satisfacer una cuota de
formación profesional. De manera que coexisten dentro del sistema
SEAN/DGEP/MEN, 1963, pp. 28-29.
82
“BOE”, 358, 24-12-1953, pp. 7570-7573.
83
Secretaría General Técnica del MEN, 1951-1955. Balance de cuatro años
de política educacional, 1951-1955, “Revista de Educación”, 39, 1956, pp. 1-31;
Francisco Burgos Ruiz, La arquitectura del aula. Nuevas escuelas madrileñas,
1868-1968, Madrid, Ayuntamiento de Madrid, 2007;
84
Decreto de 14-03-1952, “BOE”, 91, 1-04-1952, p. 1484.
85
“BOE”, 202, 21-07-1954, pp. 4442-4453.
62 – Pablo Celada Perandones
los institutos laborales y las referidas escuelas, si bien aquéllos se
estancan y desaparecen en tanto que éstas, estimuladas por la
Iglesia, la organización sindical y la iniciativa privada,
experimentan un crecimiento notorio 86. El tema se complica con la
aparición de las Universidades Laborales, que integran tanto a unos
como a otras. Son relevantes las palabras de José A. Girón de
Velasco pronunciadas en Sevilla en el otoño de 1950:
“Vamos a crear gigantescas Universidades Laborales, castillos
de reconquista nueva, donde vosotros y sobre todo vuestros hijos se
capaciten no solo para ser buenos obreros, que eso es poco, y eso es
todo lo más que quisieran los enemigos. Vamos a crear centros
enormes donde se formen además de obreros técnicamente
mejores, hombres de arriba a abajo, capacitados para todas las
contiendas de la inteligencia, entrenados para todas las batallas del
espíritu, de la política, del arte, del mando y del poder. Vamos a
hacer hombres distintos, vamos a formar trabajadores dentro de
unos españoles libres y capaces. Y vamos a hacer la revolución de
los hombres y no la revolución de unas máquinas de rendir trabajo.
Rendir trabajo es poco, tenemos derecho a rendir Historia”.
Estos centros 87, que el régimen exhibirá como uno de sus logros
más cualificados, presentan dos flancos inestables: uno
concerniente a su financiación, con cargo a fondos de los propios
trabajadores, con lo que su significación como obra social queda
muy limitada; el otro afecta a la escisión de este sector respecto a la
86
Mª Jesús Martínez Usarralde, Historia de la Formación profesional en
España. De la ley de 1955 a los Programas Nacionales de Formación
Profesional, Valencia, Universitat de València, 2002; Víctor Pérez Díaz y Juan
Carlos Rodríguez, La educación profesional en España, Madrid, Fundación
Santillana, 2002.
87
Patricia Delgado Granados, La Universidad de los pobres. Historia de la
Universidad Laboral sevillana y su legado a la ciudad, Sevilla, Servicio de
Publicaciones Universidad de Sevilla, 2005; Formación profesional, educación y
trabajo. Retrospectiva de las Universidades Laborales, Madrid, Biblioteca
Nueva, 2012. (Prólogo de Mª Nieves Gómez García); Galo Sánchez Sánchez, La
Universidad Laboral de Zamora: Una manifestación del proyecto social y
educativo del franquismo (1946-1980), Zamora, Instituto de Estudios Zamoranos
Florián de Ocampo, 2006; Ricardo Zafrilla Tobarra y Julia Utiel Heras,
Universidades Laborales: aproximación a su Historia Económica, Albacete,
Ediciones Popular Libros, 2006; Ricardo Zafrilla y Antonio Cano, Universidades
Laborales: imágenes para su historia, Albacete, Ediciones Popular Libros, 2008;
Ricardo Zafrilla y Sara Zafrilla Guillén, Universidades Laborales: datos y cifras
para su historia, Albacete, Ediciones Popular Libros, 2008.
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
estructura del sistema educativo, sin pasarelas de comunicación, lo
que contribuía a la configuración de dos redes académicas para la
juventud, la del circuito propiamente escolar y la relativa a la
formación profesional, que adscribía a un callejón sin salida a los
hijos de las clases menos favorecidas. En consecuencia, la
consideración de la formación profesional como una modalidad
independiente del sistema educativo y sin vías de acceso al mismo
lastrará gravemente esta enseñanza y será uno de los errores de la
política educativa del periodo 88.
Julio Seage y Pedro de Blas han calificado al lapso que transcurre
desde 1939 hasta 1955 como “etapa de transición”89, ciclo en el que
la Administración educativa se configura como una organización
rígidamente centralizada, burocratizada y jerarquizada. Sin embargo,
el Ministerio de Educación Nacional inicia una reestructuración
relevante mediante la ley de 14-04-1955 90 , reformando algunos
artículos de la ley de 10-04-1942, debido a que a nivel provincial se
daba un exceso de órganos colegiados y la experiencia aconsejaba
revisar las funciones de las secciones administrativas, además de la
necesidad de ratificar las continuas reformas, quedando constituido
por una Subsecretaría, siete direcciones generales – Universitaria,
Técnicas, Media, Laboral, Primaria, Bellas Artes, y Archivos y
Bibliotecas –, la Secretaría General Técnica, y dos comisarías –
Extensión Cultural, y Protección Escolar y Asistencia Social – 91,
manteniendo los Consejos de distrito universitario y provinciales en
calidad de unidades creadas por disposiciones anteriores. Como
principales innovaciones, cabe registrar la aparición, también con
rango de Dirección General, de la Secretaría General Técnica, con
funciones de coordinación, asistencia técnica y planificación, y la de
ambas comisarías. Los servicios periféricos vuelven a encomendarse
88
Secretaría General Técnica del MEN, 1951-1955. Balance de cuatro años
de política educacional, “Revista de Educación”, 39, 1956, pp. 1-31.
89
Julio Seage y Pedro de Blas, La Administración educativa en España (1900-
1971), “Revista de Educación”, 240, 1975, pp. 104-106.
90
“BOE”, 105, 15-04-1955, pp. 2408-2409.
91
La Secretaría General Técnica se organiza por orden de 10-06-1953, para
unificar los distintos gabinetes técnicos; la Comisaría de Extensión Cultural fue
creada por decreto de 18-12-1953, en tanto que la de Protección y Asistencia
actuaba como órgano ejecutivo del Patronato de Protección Escolar, creado por
ley de 19-07-1949.
62 – Pablo Celada Perandones
al rector 92 , en cuanto jefe del distrito universitario; aparecen los
consejos de distritos, las comisiones provinciales de educación
nacional y las juntas municipales de enseñanza, presididas
respectivamente por el rector, el gobernador y el alcalde, e integradas
por los directores de los centros docentes y los representantes de la
Iglesia y FET de las JONS; los centros docentes carecerán de
autonomía, nombrados los directores por el propio Ministerio y
desprovistos los claustros de toda función sustantiva; en las
provincias se sustituyen las secciones por delegaciones
administrativas, pero sin atribuciones propias, etc.
La apertura educativa apenas duró un lustro y se truncó cuando, en
unas jornadas de protesta para la celebración de un congreso libre de
universitarios, en contra del Sindicato Español Universitario (SEU) –
sindicato único que venía arrastrando la pérdida de su monopolio –,
se produjo la muerte de un joven estudiante falangista. La crisis
universitaria de los inicios de 1956 fue contestada por el régimen con
la declaración del estado de excepción y la destitución fulminante de
los ministros de Educación y del Movimiento – Ruiz Giménez y
Raimundo Fernández Cuesta –, del que dependía el SEU,
representantes de los sectores enfrentados. El 16 de febrero fueron
sustituidos por Jesús Rubio García-Mina y José Luis Arrese,
respectivamente.
La política educativa de Ruiz Giménez ha sido calificada de
apertura del régimen. “Yo diría – afirma Puelles 93 – que estamos ante
la apertura que el régimen era capaz de permitir en aquellos
momentos, siempre que no se atentara contra los principios
fundamentales del franquismo”. Su gestión al frente de la cartera de
Educación tuvo el doble efecto de reducir el nacionalismo político
imperante y de reforzar la confesionalidad educativa94. Y el año 1953
92
Cabe señalar que las designaciones de Pedro Laín Entralgo y Antonio
Tovar, como rectores de las universidades de Madrid y Salamanca,
respectivamente, son indicativos del giro liberal que el ministro Ruiz-Giménez
va a introducir en la política educativa del país. Cfr.: Isabel Ramos Ruiz,
Profesores, alumnos y saberes en la Universidad de Salamanca en el Rectorado
de Don Antonio Tovar (1951-1956), Salamanca, Ediciones Universidad de
Salamanca, 2009.
93
Manuel de Puelles Benítez, La política del libro escolar. Del franquismo a
la restauración democrática, en Agustín Escolano Benito (Ed.), Historia
ilustrada del libro escolar en España…, p. 58.
94
Javier Muñoz Soro, La política educativa y cultural de Joaquín Ruiz
Giménez (1951-19569, en Feliciano Montero y Joseba Louzao (eds.),
61 – La educación en España durante el Franquismo (1936-1975) (II):
primer franquismo, autarquía y nacional-catolicismo
se erige en epicentro de su ministerio, porque jugó magistralmente a
tres bandas: la extensión de la educación con el bachillerato
elemental, sienta las bases para promover una política pública de
construcciones escolares y, especialmente, los cuestionarios de las
escuelas primarias “marcan el principio de una voluntad de
renovación pedagógica” 95.
Como colofón de este bloque bien pudieran servir dos
fragmentos: el veredicto que hace Núñez Seixas y la opinión
expresada por González:
“La política de renacionalización autoritaria a través del Estado
tenía el propósito de uniformizar cultural e ideológicamente a la
población y combatir el arraigo social de la anti-España … La
pieza más conocida de este programa renacionalizador fue la
difusión de una visión de la Historia de España desde el prisma
nacionalcatólico, con glorificación de mitos y valores” 96.
“Durante la época franquista, el nacionalcatolicismo dio forma a
la idea de una España tradicional, eterna, inmóvil, católica e
imperial e intentó implantarla en los centros escolares, mediante un
control férreo de los libros de texto y uniformando ideológicamente
a la población” 97.
En definitiva, todo se dirige desde Madrid a golpe de ordenanza y
decretazo, consolidando el intervencionismo del Estado en el campo
de la educación, poniendo así rumbo hacia el modelo tecnocrático.
Catolicismo y Franquismo en la España de los años cincuenta..., pp. 123-152.
95
Mª Teresa López del Castillo, Planes y programas escolares en la
legislación española, “Bordón. Revista de Pedagogía”, 242-243, marzo-junio
1982, p. 188.
96
Xosé M. Núñez Seixas, Suspiros de España. El nacionalismo español
1808-2018, Barcelona, Crítica, 2018, pp. 69-70.
97
Erika González García, La Enciclopedia Álvarez: recurso adoctrinador de
una identidad nacional esencialista, “Historia y Memoria de la Educación” 12,
2020, pp. 144-145.