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Pauta Marzo - Abril

El documento presenta la guía litúrgica para las celebraciones del 5 de marzo al 30 de abril. Incluye las lecturas y oraciones para cada día, con instrucciones sobre los cantos, actos penitenciales y demás elementos de la misa. Además, ofrece reflexiones y moniciones para orientar la comprensión de los textos bíblicos.

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Pauta Marzo - Abril

El documento presenta la guía litúrgica para las celebraciones del 5 de marzo al 30 de abril. Incluye las lecturas y oraciones para cada día, con instrucciones sobre los cantos, actos penitenciales y demás elementos de la misa. Además, ofrece reflexiones y moniciones para orientar la comprensión de los textos bíblicos.

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PAUTA 05 de marzo al 30 de abril del 2023

Año XXIV – N° 15 - Ciclo "A" -


PARA EL 05 DE MARZO (II SEMANA DE CUARESMA (Morado)
1ra. Página. *Material adjunto completo más abajo
2da y 3ra. Pág. LECTURAS Y ORACIONES (Año 2020/ marzo./47-50)
Pág. 04: Material adjunto

MONICIÓN
Hermanos y hermanas: Para los discípulos de Jesús vendrían pronto,
momentos de dura prueba. Su fe sería remecida de raíz, al ver capturar y
crucificar a su Maestro. Para animarlos y fortalecerlos, Jesús escoge a los más
cercanos mostrándoles un anticipo de su resurrección. Nosotros también
podemos transformar nuestra vida si superamos el desaliento y el
conformismo, experimentando un poco de la gloria a la que fuimos llamados.
Antífona de entrada Sal 26, 8-9
Oigo en mi corazón: «Busquen mi rostro». Tu rostro buscaré, Señor. No me
escondas tu rostro.
Acto penitencial
S. Tú que has sido probado con el sufrimiento, para ayudar a los que se ven
probados: Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
S. Tú que haces brillar la luz de nuestros corazones:
Cristo, ten piedad
R. Cristo, ten piedad.
S. Tú que eres el resplandor de la gloria del Padre:
Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
No se dice Gloria
Oración colecta
Oh, Dios, que nos has mandado escuchar a tu Hijo amado, alimenta nuestro
espíritu con tu palabra; para que, con mirada limpia, contemplemos gozosos la
gloria de tu rostro. Por nuestro Señor Jesucristo.
LECTURAS
Abraham nos anima a ponernos en marcha y arriesgarnos en el camino al que
Dios nos llama. Su promesa será siempre nuestra esperanza.
Lectura del libro del Génesis 12, 1-4a
En aquellos días, el Señor dijo a Abram: «Sal de tu tierra y de la casa de tu
padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré,
haré famoso tu nombre, que será una bendición. Bendeciré a los que te
bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas
las familias del mundo». Y se puso Abram en camino, como se lo había
ordenado el Señor. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Salmo (32)
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
– La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la
justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. / R.
– Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su
misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de
hambre. / R.
– Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; que tu
misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. / R.
La gratuidad que Dios nos ofrece en Jesús, abre nuestra existencia a un futuro
sin límites, que supera la muerte y nos da vida eterna.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 8b-
10
Querido hermano: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, ayudado por
la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros
méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia,
por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer
nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida
inmortal, por medio del Evangelio. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Versículo antes del Evangelio
En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre: «Éste es mi Hijo, el amado;
escúchenlo».
Con los apóstoles en el monte Tabor, somos invitados a participar
anticipadamente de la gloria de Jesús, que fortalecerá nuestra fe en medio de
las dificultades.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 17, 1-9
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan
y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su
rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la
luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces,
tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré
tres carpas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba
hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz
desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escúchenlo». Al
oírlo, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de espanto. Jesús se acercó
y, tocándolos, les dijo: «Levántense, no teman». Al alzar los ojos, no vieron a
nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les
mandó: «No cuenten a nadie esta visión hasta que el Hijo del hombre resucite
de entre los muertos». Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
CREDO (pág. 7)
Oración universal
S. Oremos al Padre, que dispuso darnos su gracia por medio de Cristo.
R. Señor, que te veamos tal como eres.
Por la Iglesia; para que incesantemente se reforme en sus instituciones y se
renueve en sus miembros, según el modelo que es Cristo. Roguemos al Señor.
/R.
Por los que buscan a Dios sin saberlo, por los que viven sin esperanza; para
que puedan descubrir en la vida de los creyentes, el verdadero rostro de Dios
vivo, revelado en Cristo. Roguemos al Señor. /R.
Por todos los evangelizadores; para que el cansancio y el desánimo que puede
producir la indiferencia de un mundo cada vez más secularizado; no los
desanime y continúen con entusiasmo su misión de llevar a Cristo, a pesar de
las adversidades. Roguemos al Señor. /R.
Por nosotros, llamados a pasar de la oscuridad a la luz de la fe; para que no
nos desanimemos y confiemos en Quien hace nuevas todas las cosas.
Roguemos al Señor. /R.
Por todas aquellas almas que viven en momentos de prueba; para que la
Transfiguración del Señor les haga ver la Gloria que Dios nos tiene destinada.
Roguemos al Señor. /R.
Por todos que nos sentimos cristianos; para que como nos urge Pablo,
tomemos parte en los trabajos del evangelio. Roguemos al Señor. /R.
(Pueden decirse otras intenciones particulares)
S. Padre acoge estas súplicas y hazte presente en nuestro corazón; para que
estemos atentos a las palabras de tu Hijo. Te lo pedimos por el mismo
Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Oración sobre las ofrendas
Te pedimos, Señor, que esta oblación borre nuestros pecados y santifique los
cuerpos y las almas de tus fieles, para que celebren dignamente las fiestas
pascuales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
La transfiguración del Señor
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo, Señor nuestro. Que, después de anunciar su muerte a los discípulos, les
mostró en el monte santo el resplandor de su luz, para testimoniar, de acuerdo
con la ley y los profetas, que por la pasión, se llega a la gloria de la
resurrección. Por eso, con las virtudes del cielo te aclamamos continuamente
en la tierra alabando tu gloria sin cesar: Santo, Santo, Santo...
Antífona de comunión Mt 27, 5
Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escúchenlo.
Oración después de la comunión
Te damos gracias, Señor, porque, al participar estos gloriosos misterios, nos
haces recibir, ya en este mundo, los bienes eternos del cielo. Por Jesucristo,
nuestro Señor.

Para el 12 DE MARZO (III SEMANA DE CUARESMA) (Morado)


Año XXIV – N° 16 - Ciclo "A" -
1ra. Pág. . *Material adjunto completo más abajo
2da. Y 3ra. Pág. LECTURAS Y ORACIONES : (Liturgia/Año
2020/marzo/págs. 69-73) En la liturgia está comprendida la lectura larga.
Busca en los archivos del Domingo(Correspondería El Domingo/marzo/
fecha domingo 15)

Pág. 04: Material adjunto

Antífona de entrada Sal 24, 15-16


Tengo los ojos puestos en el Señor, porque él saca mis pies de la red.
Mírame, oh, Dios, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.
Acto penitencial
S. Tú eres nuestra única ley: Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
S. Tú eres el templo de Dios vivo: Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
S. Tú eres la fuerza y la sabiduría de Dios: Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
No se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Oh, Dios, autor de toda misericordia y bondad, que aceptas el ayuno, la
oración y la limosna como remedio de nuestros pecado, mira con amor el
reconocimiento de nuestra pequeñez y levanta con tu misericordia a los
que nos sentimos abatidos por nuestra conciencia. Por nuestro Señor
Jesucristo.
LECTURAS
Ante las expectativas de futuro del pueblo de Israel, Moisés intercede ante
Dios que calme su sed, demostrando así su presencia en medio de ellos.
Lectura del libro del Éxodo 17, 3-7
En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés:
«¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a
nuestros hijos y a nuestros ganados?». Clamó Moisés al Señor y dijo:
«¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen».
Respondió el Señor a Moisés: «Preséntate al pueblo llevando contigo
algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el bastón con
que golpeaste el río, y vete, que allí estaré yo ante ti, sobre la roca, en
Horeb; golpearás la roca, y saldrá de ella agua para que beba el pueblo».
Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y puso por nombre
a aquel lugar Masá y Meribá, por la rebelión de los hijos de Israel y porque
habían tentado al Señor, diciendo: «¿Está o no está el Señor en medio de
nosotros?». Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Salmo (94)
R. Escucharemos tu voz, Señor.
– Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. / R.
– Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. /
R.
– Ojalá escuchen hoy su voz: «No endurezcan el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto; cuando sus padres me pusieron a
prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras». / R.
La esperanza no defrauda. Cristo es la mayor prueba del gran amor de
Dios para con los hombres.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
5, 1-2. 5-8
Hermanos: Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en
paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos
obtenido con la fe el acceso a esta gracia en la cual nos encontramos: y
por él nos gloriamos, apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de
Dios. Y esta esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido
derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha
dado. En efecto, cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza para
salvarnos, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado; en
verdad, a duras penas habrá quien muera por un justo; por un hombre de
bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama
es que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros.
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Versículo antes del Evangelio Jn 4, 42. 15
Señor, tú eres de verdad el Salvador del mundo; dame agua viva; así no
tendré más sed.
Jesús es el nuevo Moisés que les da el agua que sacia nuestra sed. El
evangelio nos invita a acoger la misericordia de Dios en nuestras vidas y
propalarla en nuestro mundo.
Lectura del santo evangelio según san Juan 4, 5-42
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca
del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob.
Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era
alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús
le dice: «Dame de beber». Sus discípulos se habían ido al pueblo a
comprar comida. La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me
pides de beber a mí, que soy samaritana?». Porque los judíos no tienen
trato con los samaritanos. Jesús le contestó: «Si conocieras el don de
Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua
viva». La mujer le dice: «Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua, y el
pozo es muy hondo, ¿de dónde vas a sacar esa agua viva?; ¿eres tú más
que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus
hijos y sus ganados?». Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua
vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más
tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un
manantial que brota hasta la vida eterna». La mujer le dice: «Señor, dame
esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla». Él le
dice: «Anda, llama a tu marido y vuelve». La mujer le contesta: «No tengo
marido». Jesús le dice: «Tienes razón, no tienes marido: has tenido ya
cinco, y el que ahora tienes no es tu marido. En eso has dicho la verdad»
La mujer le dice: «Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres
dieron culto a Dios en este monte, pero ustedes los judíos dicen que el
lugar donde se debe dar culto está en Jerusalén». Jesús le dice: «Créeme,
mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén darán
ustedes culto al Padre. Ustedes dan culto a uno que no conocen;
nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de
los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar
culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque el
Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto
deben hacerlo en espíritu y verdad». La mujer le dice: «Sé que va a venir
el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo». Jesús le dice:
«Soy yo, el que habla contigo». En esto llegaron sus discípulos y se
extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le
dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?». La mujer entonces dejó su
cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: «Vengan a ver un hombre que
me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será éste el Mesías?». Salieron del
pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. Mientras tanto sus
discípulos le insistían: «Maestro, come». Él les dijo: «Yo tengo por
comida un alimento que ustedes no conocen». Los discípulos
comentaban entre ellos: «¿Le habrá traído alguien de comer?». Jesús les
dice: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a
término su obra. ¿No dicen ustedes que faltan todavía cuatro meses para
la cosecha? Yo les digo esto: Levanten los ojos y contemplen los
campos, que están ya maduros para la cosecha; el que trabaja en la
cosecha ya está recibiendo su salario y almacenando fruto para la vida
eterna: de modo que el que siembra y el que cosecha se alegran. Con
todo, tiene razón el proverbio: Uno siembra y otro cosecha. Yo los envié a
cosechar lo que no les costó ningún trabajo. Otros fueron los que
trabajaron y ustedes son los que se han beneficiado del trabajo de ellos».
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio
que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que hice». Así, cuando
llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y
se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación,
y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos
lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Credo (pág.7)
ORACIÓN universal
S. Dios Padre Nuestro, hoy San Pablo nos dice que tu amor está presente
en nosotros gracias al Espíritu Santo que se nos ha dado. Agradeciéndote
tu amor y generosidad te presentamos estas peticiones que tanto
necesitamos. Y respondemos:
R. ¡Qué tu Espíritu nos santifique!
Por todos los hombres y mujeres que formamos la Iglesia; para que
estemos atentos al envío de tu amor. Roguemos al Señor. /R.
Por aquellos que iluminaste con el ministerio sacerdotal; para que sirvan
con dedicación y amor al rebaño a ellos encomendado. Roguemos al
Señor. /R.
Por todos los que tienen responsabilidad en el mundo; para que procuren
el bienestar de sus conciudadanos. Roguemos al Señor. /R.
Por todos los que han tenido que abandonar su país por razones
económicas o políticas; para que nunca les falte al apoyo y la solidaridad
de quienes les reciben y les dan albergue. Roguemos al Señor. /R.
Por los niños y jóvenes que viven su etapa de estudios y formación; para
que descubran al Espíritu Santo como manantial de amor y de ciencia.
Roguemos al Señor. /R.
Por todos nosotros, que compartimos esta Eucaristía, en la que el
Espíritu se ha hecho presente; para que sepamos aprovechar las
enseñanzas de conversión que esta Cuaresma nos brinda. Roguemos al
Señor. /R.
(Pueden añadirse peticiones particulares)
S. Recibe Padre las peticiones que te hacemos con fe, esperanza y amor.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, por la celebración de este sacrificio concédenos, en tu bondad,
que, al pedirte el perdón de nuestras ofensas, nos esforcemos en
perdonar las de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO DE CUARESMA (pág. 9 y 10) o
prefacio la samaritana (pág 11)
Antífona de comunión Sal 83, 4-5
Hasta el gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina un nido, donde
colocar sus polluelos; tus altares, Señor de los ejércitos, Rey y Dios mío.
Dichosos los que viven en tu casa alabándote siempre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados ya en la tierra con el pan del cielo, prenda de eterna
salvación, te suplicamos, Señor, que se haga realidad en nuestra vida lo
que hemos recibido en este sacramento. Por Jesucristo nuestro Señor.
Para el 19 DE MARZO (IV SEMANA DE CUARESMA) (Morado)
Año XXIV – N° 17 - Ciclo "A" -
1ra. Página. *Material adjunto completo más abajo
2da. Y 3ra: LECTURAS Y ORACIONES: (Liturgia/Año 2020/ marzo./pág. 93-
98) En la liturgia está comprendida la lectura larga. Busca en los archivos
del Domingo(Correspondería El Domingo/marzo/ fecha domingo 22)

Pág. 04: Material adjunto

Antífona de entradaCf. Is 66, 10-11


Alégrate, Jerusalén, reúnanse todos los que la aman, regocíjense los que
estuvieron tristes para que exulten; mamarán a sus pechos y se saciarán de
sus consuelos.
Acto penitencial
S. Tú que expiaste el pecado de todos:
Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
S. Tú que no nos tratas como merecen nuestras culpas:
Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
S. Tú que acogías a los pecadores y comías con ellos:
Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
No se dice Gloria
Oración Colecta
Oh, Dios, que, por tu Verbo, realizas de modo admirable la reconciliación del
género humano, haz que el pueblo cristiano se apresure, con fe gozosa y
entrega diligente, a celebrar las próximas fiestas pascuales. Por nuestro Señor
Jesucristo.
Lecturas
Los criterios de Dios son diferentes a los nuestros, pues él no ve las
apariencias, sino el corazón. Así es elegido del rey David, para guiar al pueblo
de Israel.
Lectura del primer libro de Samuel 16, 1b.6-7.10-13a
En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: «Llena de aceite tu cuerno y ponte en
camino; yo te envío, a casa de Jesé, el de Belén, porque he elegido como rey a
uno de sus hijos». Cuando llegó, vio a Eliab y pensó: «Seguramente, éste es el
ungido del Señor». Pero el Señor le dijo: «No te fijes en las apariencias ni en su
buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la
apariencia; el Señor ve el corazón». Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante
Samuel; y Samuel le dijo: «Tampoco a éstos los ha elegido el Señor». Luego
preguntó a Jesé: «¿Son éstos todos tus muchachos?». Jesé respondió:
«Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas». Samuel dijo:
«Manda a buscarlo, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue».
Jesé mandó a que lo trajeran y lo hizo entrar: era rubio, de hermosos ojos y
buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: «Levántate, úngelo, porque
es éste». Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus
hermanos. En aquel momento, invadió a David el espíritu del Señor, y
permaneció con él en adelante. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Salmo (22)
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
– El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. / R.
– Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por
cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me
sosiegan. / R.
– Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza
con perfume, y mi copa rebosa. / R.
– Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y
habitaré en la casa del Señor por años sin término. / R.
Los cristianos somos llamados a ser luz para este mundo mediante nuestra
conducta y nuestras relaciones.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 8-14
Hermanos: En otro tiempo, ustedes eran tinieblas, ahora son luz en el Señor.
Caminen como hijos de la luz toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz,
buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las
tinieblas, sino más bien denúncienlas. Pues hasta da vergüenza mencionar las
cosas que ellos hacen a escondidas. Pero al ser denunciadas salen a la luz,
porque todo lo que se pone de manifiesto es luz. Por eso dice: «Despierta, tú
que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz». Palabra de
Dios. R. Te alabamos, Señor.
Versículo antes del Evangelio Jn 8, 12b
Yo soy la luz del mundo —dice el Señor—; el que me sigue tendrá la luz de la
vida.
El mundo, sumido en la oscuridad, tratará de negarse a la luz, que es Cristo.
Pero él se abría paso en medio de todo. La luz, para el ciego, lo conducirá a la
fe.
Lectura del santo evangelio según san Juan 9,1-41
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus
discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que
naciera ciego?». Jesús contestó: «Ni éste pecó ni sus padres, ha sucedido para
que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que
hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas.
Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». Dicho esto, escupió en el
suelo, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a
lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». Él fue, se lavó, y volvió
con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
«¿No es ése el que se sentaba a pedir?». Unos decían: «Sí, es el mismo».
Otros decían: «No es él, pero se le parece». Él respondía: «Soy yo». Y le
preguntaban: «¿Y cómo se te han abierto los ojos?». Él contestó: «Ese hombre
que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a
Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver». Le
preguntaron: «¿Dónde está él?». Contestó: «No sé». Llevaron ante los fariseos
al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los
ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les
contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo». Algunos de los fariseos
comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».
Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y
estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que
te ha abierto los ojos?». Él contestó: «Que es un profeta». Pero los judíos no se
creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que
llamaron a sus padres y les preguntaron: «¿Es éste su hijo, el que ustedes
dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora puede ver?». Sus padres
contestaron: «Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero no
sabemos cómo es que ahora puede ver, ni tampoco sabemos quién le dio la
vista. Pregúntenselo a él, que es mayor y él mismo puede darles razón». Sus
padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya
habían acordado expulsar de la sinagoga a quien reconociera que Jesús era
Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, pregúntenselo a él».
Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: «Confiésalo
ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». Contestó él: «Si
es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo». Le preguntan
de nuevo: «¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?». Les contestó: «Lo he dicho
ya, y no me han hecho caso; ¿para qué quieren oírlo otra vez?; ¿también
ustedes quieren hacerse discípulos suyos?». Ellos lo insultaron y le dijeron:
«Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros
sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene».
Replicó él: «Pues eso es lo raro: que ustedes no saben de dónde viene y, sin
embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los
pecadores, sino al que da culto a Dios y hace su voluntad. Jamás se oyó decir
que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de
Dios, no tendría ningún poder». Le replicaron: «Tú que naciste lleno de pecado,
¿quieres darnos lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo
habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?». Él
contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Lo estás
viendo: el que te está hablando, ése es.» Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró de
rodillas delante de él. Jesús añadió: «Para un juicio he venido yo a este mundo;
para que los que no ven vean, y los que ven queden ciegos». Los fariseos que
estaban con él oyeron esto y le preguntaron: «¿También nosotros estamos
ciegos?».Jesús les contestó: «Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado, pero
como dicen que ven, su pecado persiste». Palabra del Señor. R. Gloria a ti,
Señor Jesús.
Credo (pág. 7)
ORACIÓN universal
S. Dios Padre Nuestro queremos hoy pedirte comunitariamente que todos
nosotros veamos, que todos sepamos aprovechar la luz, brillante y eterna de tu
Espíritu generoso. Y ante ello todos juntos repetimos:
R. ¡Señor, que veamos!
Dios Padre nuestro; que todos, dentro de la Iglesia sepamos ver la luz que tu
Hijo Unigénito nos ofrece y que nosotros, desde el amor de nuestra realidad
eclesial, sepamos llevar luz a todos los pueblos de la tierra. Roguemos al
Señor. /R.
Dios Padre Nuestro; ampara y protege al Papa Francisco, para que sepa
conducir el rebaño de la Iglesia hacia las más altas cotas del amor, la libertad,
la solidaridad, la fe y la esperanza. Roguemos al Señor. /R.
Dios Padre Nuestro, ilumina al Obispo de nuestra diócesis (…) y a todos los
obispos de la Tierra; para que, según el ejemplo de los Apóstoles, sepan llevar
tu Palabra hasta los más recónditos lugares de sus diócesis, siempre
comprometidos con la misión universal de la Iglesia. Roguemos al Señor. /R.
Dios Padre Nuestro, que tu Santo Espíritu influya en el alma y en ánimo de
todos los responsables del poder en todo el mundo; para que reine la paz y la
concordia y las tinieblas de la pobreza, la explotación, el terrorismo y la guerra
no oscurezcan jamás la luz que nos envías desde lo alto.
Roguemos al Señor. /R.
Dios Padre Nuestro, ampara y protege a los más débiles de entre nuestros
hermanos: a los pobres, a los niños, a los marginados, a las parejas en
conflicto, a los inmigrantes, a los enfermos incurables; para que tu luz les llene
de alegría y nosotros podamos servirlos con amor y siempre en tu nombre.
Roguemos al Señor. /R.
Dios Padre Nuestro, acepta con indulgencia y ternura las oraciones y
sentimientos de este rebaño que se ha reunido en la Eucaristía y así recibamos
la luz de tu Espíritu y el consuelo de llegar sanos y salvos a la Pascua.
Roguemos al Señor. /R.
(Pueden añadirse peticiones particulares)
S. Dios Padre Nuestro acepta estas peticiones que te hacemos con amor y
humildad. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración sobre las ofrendas
Señor, al ofrecerte alegres los dones de la eterna salvación, te rogamos nos
ayudes a celebrarlos con fe verdadera y a saber ofrecértelos de modo
adecuado por la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio EL CIEGO DE NACIMIENTO (pág. 12)
Antífona de comunión Cf. Jn 9, 11.38
El Señor untó mis ojos: fui, me lavé, vi y creí en Dios.
Oración después de la comunión
Oh, Dios, luz que alumbras a todo hombre que viene a este mundo, ilumina
nuestros corazones con la claridad de tu gracia, para que seamos capaces de
pensar siempre, y de amar con sinceridad, lo que es digno y grato a tu
grandeza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PARA EL 26 DE MARZO (V DOMINGO CUARESMA) (Morado)


Año XXIV – N° 18 - Ciclo "A" -
1ra. Página. *Material adjunto completo más abajo
2da. Y 3ra: LECTURAS y ORACIONES : :(Año 2020/Marzo/págs. 117-121)
En la liturgia está comprendida la lectura larga. Busca en los archivos del
Domingo(Correspondería El Domingo/marzo/ fecha domingo 29)

Pág. 04: Material adjunto


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Antífona de entrada Cf. Sal 42, 1-2


Hazme justicia, oh, Dios, defiende mi causa contra gente sin piedad;
sálvame del hombre traidor y malvado, porque tú eres mi Dios y mi
fortaleza.
Acto penitencial
S. Tú que no has sido enviado a condenarnos sino a
salvarnos: Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
S. Tú que has venido a buscar y salvar lo que estaba perdido: Cristo, ten
piedad.
R. Cristo, ten piedad.
S. Tú que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva:
Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
No se dice Gloria
Oración colecta
Te pedimos, Señor Dios nuestro, que, con tu ayuda, avancemos
animosamente hacía aquel mismo amor que movió a tu Hijo a entregarse
a la muerte por la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Lecturas
El profeta Ezequiel nos proclama la promesa de Dios que siempre nos
salva de toda muerte y nos abre a una vida plena llena del Espíritu de
Dios.
Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 12-14
Así dice el Señor: «Yo mismo abriré los sepulcros de ustedes, y los haré
salir de ellos, pueblo mío, y los llevaré de nuevo a la tierra de Israel. Y,
cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, sabrán que
yo soy el Señor. Les infundiré mi espíritu, y vivirán; los estableceré en su
propia tierra y sabrán que yo, el Señor, lo digo y lo hago». Oráculo del
Señor. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Salmo (129)
R. Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.
– Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos
atentos a la voz de mi súplica. / R.
– Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti
procede el perdón, y así infundes respeto./ R.
– Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al
Señor, más que el centinela la aurora. Aguarde Israel al Señor, como el
centinela la aurora. / R.
– Porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y él
redimirá a Israel de todos sus delitos. / R.
Pablo nos anima a optar siempre por un estilo de vida guiado por el
Espíritu Santo que recibimos en el bautismo y que nos posibilita superar
toda muerte en unión con Cristo.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
8, 8-11
Hermanos: Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios.
Pero ustedes no están sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el
Espíritu de Dios habita en ustedes. El que no tiene el Espíritu de Cristo no
es de Cristo. Pues bien, si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo esté
muerto a causa del pecado, el espíritu vive por la fuerza salvadora de
Dios. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita
en ustedes, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús dará
nueva vida a sus cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en
ustedes. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Versículo antes del Evangelio Jn 11, 25a. 26
Yo soy la resurrección y la vida —dice el Señor—; el que cree en mí no
morirá para siempre.
Jesús nos invita a salir con Él y enfrentar toda situación de muerte en
nuestro mundo y en todo hombre, experimentando que su Palabra es
poderosa para resucitarnos y recrearnos.
Lectura del santo evangelio según san Juan 11, 1-45
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, había un hombre enfermo que se llamaba Lázaro, natural
de Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que
ungió al Señor con perfume y le secó los pies con su cabellera; el
enfermo era su hermano Lázaro. Las hermanas mandaron a Jesús este
mensaje: «Señor, tu amigo está enfermo». Jesús, al oírlo, dijo: «Esta
enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de
Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella». Jesús quería
mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro, cuando se enteró que éste se
encontraba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.
Después dijo a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea». Los discípulos
le replicaron: «Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y
vas a volver allí?». Jesús contestó: «¿No tiene el día doce horas? Si uno
camina de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si
camina de noche, tropieza, porque le falta la luz». Dicho esto añadió:
«Lázaro, nuestro amigo, está dormido; voy a despertarlo». Entonces le
dijeron sus discípulos: «Señor, si duerme, se salvará». Jesús se refería a
su muerte; en cambio, ellos creyeron que hablaba del sueño natural.
Entonces Jesús les dijo claramente: «Lázaro ha muerto, y me alegro por
ustedes de que no hayamos estado allí, para que crean. Y ahora vamos a
su casa». Entonces Tomás, apodado el Mellizo, dijo a los demás
discípulos: «Vamos también nosotros y muramos con él» Cuando Jesús
llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de
Jerusalén: unos tres kilómetros; y muchos judíos habían ido a ver a Marta
y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró
de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en
casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría
muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios
te lo concederá». Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». Marta
respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día». Jesús le
dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya
muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre.
¿Crees esto?». Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías,
el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo». Y dicho esto, fue a
llamar a su hermana María, diciéndole en voz baja: «El Maestro está ahí y
te llama». Apenas lo oyó, se levantó y salió adonde estaba él; porque
Jesús no había entrado todavía en el pueblo, sino que estaba aún donde
Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con ella en casa
consolándola, al ver que María se levantaba y salía deprisa, la siguieron,
pensando que iba al sepulcro a llorar allí. Cuando llegó María adonde
estaba Jesús, al verlo se echó a sus pies diciéndole: «Señor, si hubieras
estado aquí no habría muerto mi hermano». Jesús, viéndola llorar a ella y
viendo llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió
profundamente y se estremeció. Después preguntó: «¿Dónde lo han
enterrado?». Le contestaron: «Señor, ven a verlo». Y Jesús lloró. Los
judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!». Pero algunos dijeron: «Y uno que
le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera
éste?». Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cueva
tapada con una piedra. Dijo Jesús: «Quiten la piedra» Marta, la hermana
del muerto, le dijo: «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días». Jesús
le dijo: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?». Entonces
quitaron la piedra. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te
doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas
siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú
me has enviado». Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, sal
afuera». El muerto salió, con los pies y las manos atados con vendas, y la
cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: «Desátenlo y déjenlo ir». Y
muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había
hecho Jesús, creyeron en él. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor
Jesús.
CREDO (pág. 7)
ORACIÓN universal
S. Señor, Dios Padre Nuestro, en tus manos ponemos nuestras
necesidades y las de todos los hombres y mujeres de la tierra. Confiamos
en tu poder y tu misericordia.
R. ¡Señor, danos vida!
Por el Papa, Francisco, por los obispos, los sacerdotes y todos los que
formamos la Iglesia; para que respondamos a la tarea encomendada por
el Señor, llevar el anuncio de Cristo a todos los hombres. Roguemos al
Señor. /R.
Por todos los creyentes y no creyentes; para que sepamos ser
agradecidos a tantos dones como recibimos cada día del Señor.
Roguemos al Señor. /R.
Para que cada uno, en el puesto que tenga asignado; se preocupe de ser
luz para los hermanos con su testimonio y su vida. Roguemos al
Señor. /R.
Por los que rigen las naciones; para que no miren el bien de unos pocos
sino que busquen el bien de todos, consiguiendo así una paz duradera.
Roguemos al Señor. /R.
Por todos los que estamos aquí reunidos; para que nuestros hermanos
no tengan que lamentarse del mal uso de la confianza que Dios en
nosotros ha depositado. Roguemos al Señor. /R.
(Pueden añadirse peticiones particulares)
S. Escucha, Señor, estas súplicas que te hacemos, y concédenos la
gracia de responder lo mejor que podamos.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración sobre las ofrendas
Escúchanos, Dios todopoderoso, y, por la acción de este sacrificio,
purifica a tus siervos, a quienes has iluminado con las enseñanzas de la
fe cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO DE CUARESMA (pág. 9 y 10)
Antífona de comunión Cf. Jn 11, 26
El que está vivo y cree en mí no morirá para siempre, dice el Señor.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Dios todopoderoso, que nos cuentes siempre entre los
miembros de Cristo, cuyo Cuerpo y Sangre hemos recibido. Él, que vive y
reina por los siglos de los siglos.
Para el 02 DE ABRIL (DOMINGO DE RAMOS) (Rojo)
Año XXIV – N° 19- Ciclo "A" -
1ra. Página*Material adjunto completo más abajo
2da., 3ra. Y 4ta. Pág.: LECTURAS y ORACIONES: (El Domingo/año
2020/abril/Domingo 05) que equivale a la (Liturgia2020/abril/41-52) (No
llevaría oración universal ni artículo de la 4ta. Página)

No artículo de 4ta. Página por falta de espacio

Para el 09 DE ABRIL (DOMINGO PASCUA) (Blanco)


Año XXIV – N° 20- Ciclo "A" -
1ra. Página*Material adjunto completo más abajo
2da. Y 3ra LECTURAS y ORACIONES: (El Domingo/año
2020/abril/Domingo 12) que equivale a la (Liturgia2020/abril/90-94) (No
llevaría aspersión del agua, solo llevaría una 1ra. Lectura, la de
Colosenses ni la bendición solemne. Si llevaría articulo de 4ta. página )
Pág. 04: Material adjunto
Para el 16 DE ABRIL (II DOMINGO DE PASCUA) (Blanco) – (Domingo de la
Divina Misericordia)
Año XXIV – N° 21- Ciclo "A" -
1ra. Página*Material adjunto completo más abajo
2da y 3ra. Pág. LECTURAS Y ORACIONES (Liturgia/Año 2020/ Abril./115-
119)

Pág. 04: Material adjunto


Para el 23 DE ABRIL (III DOMINGO DE PASCUA) (Blanco)
Año XXIV – N° 22- Ciclo "A" -
1ra. Página*Material adjunto completo más abajo
2da y 3ra. Pág. LECTURAS Y ORACIONES (Liturgia/Año 2020/ Abril./137-
141) (Confronta lo de los espacios con (El Domingo/Año 2020/Domingo 26
de abril)
Pág. 04: Material adjunto
Para el 30 DE ABRIL (IV DOMINGO DE PASCUA) (Blanco)
Año XXIV – N° 23- Ciclo "A" -
1ra. Página*Material adjunto completo más abajo
2da y 3ra. Pág. LECTURAS Y ORACIONES (Liturgia/Año 2020/ MAYO./33-
36)
Pág. 04: Material adjunto

Para el 09 DE ABRIL (DOMINGO DE PASCUA) (Blanco)


Año XXIV – N° 20 - Ciclo "A" -
1ra. Página. *Material adjunto completo más abajo
LECTURAS Y ORACIONES : (Año 2020/ febrero/56-59)

Pág. 04: Material adjunto


Para el 16 DE ABRIL (II SEMANA DE PASCUA) (Blanco)
(Domingo de la Divina Misericordia)
Año XXIV – N° 21 - Ciclo "A" -
1ra. Página. *Material adjunto completo más abajo
LECTURAS y ORACIONES: (Año 2020/ febrero/79-83)

Pág. 04: Material adjunto


Para el 23 DE ABRIL (III SEMANA DE PASCUA) (Blanco)
Año XXIV – N° 22 - Ciclo "A" -
1ra. Página. *Material adjunto completo más abajo
PÁG. 2 Y 3: (Año 2020/febrero/101-104)
Pág. 04: Material adjunto

Para el 30 DE ABRIL (IV SEMANA DE PASCUA) (Blanco)


Año XXIV – N° 23 - Ciclo "A" -
1ra. Página. *Material adjunto completo más abajo
PÁG. 2 Y 3: (Año 2020/marzo/26-30)
Pág. 04: Material adjunto
PRIMERA PÁGINA EL DOMINGO MARZO-ABRIL 2023
Año XXIV – N° 15 - Ciclo "A" –05 de Marzo del 2023 (MORADO)
LA GLORIA PRESENTE Y FUTURA
Al iniciar la segunda semana del itinerario cuaresmal resuena en los creyentes la
invitación hecha por Dios a Abraham: «Sal de la tierra y de la casa de tu padre a la tierra
que yo te mostraré». Es la invitación a poner la confianza enteramente en Dios, a
dejarse conducir, en la certeza que el proyecto divino es siempre el más adecuado, el
que engrandece a quien se fía de él y a otros por medio del creyente.
Pero no es siempre fácil asumir que el proyecto divino es el mejor. El episodio
evangélico anterior al que hoy escuchamos, tiene lugar seis días antes, en Cesarea de
Filipo. En dicha ocasión, Jesús anunció que debía ir a Jerusalén, sufrir mucho, morir y
resucitar. En aquel momento Pedro manifestó resistencia a lo anunciado por el Maestro,
le increpó, pues no entendía el final anunciado por Jesús. El pescador de Galilea había
confesado a Jesús como Mesías, Hijo de Dios vivo y por eso no podía admitir un
destino final de Jesús que, humanamente, pareciese fracaso.
Para confirmar la fe de los discípulos, desconcertados ante el anuncio de su Pasión,
Jesús subió a la montaña con Pedro, Santiago y Juan. Allí les concedió participar de una
experiencia sin igual. A los lados de Jesús, expresando la superioridad del Maestro,
aparecieron Moisés y Elías, para indicar que por encima de la Ley los Profetas
(instituciones fundamentales de la fe de Israel) está Jesús, el Hijo predilecto del Padre.
El rostro resplandeciente de Jesús, las vestiduras blancas como la luz, la presencia de
quienes eran símbolo de la Ley y los Profetas, la nube que los cubrió, pero sobre todo la
voz del Padre afirmando que Jesús es el Hijo amado y predilecto a quien hay que
escuchar, permite a los discípulos que fueron testigos del acontecimiento, descubrir algo
acerca de la identidad de Jesús que, indudablemente, quedará más claro con la
experiencia de la resurrección. Ante la perplejidad que rondaba a los discípulos ante el
anuncio de pasión hecho por Jesús, la Transfiguración les reforzó la fe y les abrió a la
esperanza de la gloria futura recorriendo el camino de salir de sí mismo para dejarse
iluminar y salvar por Jesús.

Pbro. Pedro Hidalgo Díaz


II DOMINGO DE CUARESMA
«La Transfiguración del Señor es "Una aparición pascual anticipada", pero también "un
regalo de amor infinito de Jesús" que muestra la gloria de la Resurrección, "un atisbo
del cielo en la Tierra"».
(Papa Francisco)

Momento personal

Señor, que no me quede estancado en los fracasos y desánimo que me dan las
frustraciones y caídas del presente, que el dolor no me quite la esperanza en ti.

«La Transfiguración es el signo concreto del amor de Dios».


(Papa Francisco)
Año XXIV – N° 16 - Ciclo "A" – 12 de Marzo del 2023
DAME DE BEBER DEL AGUA VIVA

Jesús no excluye a nadie de su oferta salvadora. Se le presenta en un pueblo de


Samaria, territorio despreciado por los judíos, que lo consideraban como tierra donde no
hay «pureza de sangre» y en la que se estableció un sistema cultual y sacerdotal
independiente del único Templo de Jerusalén. Y en ese pueblo, hacia mediodía, estando
Jesús sentado junto al pozo de Jacob, llegó una mujer a la que le pidió agua, pues estaba
sediento. El Señor no solo tenía sed de agua, sino de ofrecer salvación, incluso a quienes
–según la lógica religiosa de su tiempo– no la merecían. Jesús, para ofrecer salvación,
transgredió normas de su época, pues habló a una mujer, que además era samaritana,
también pecadora y habló de temas religiosos, cuando en su época se decía que era
mejor echar al fuego la Ley que enseñarla a una mujer.
El diálogo con la mujer comienza con el pedido de agua que hace Jesús, seguido por
la sorpresa de la mujer al ser abordada por un judío; luego Jesús habla de un agua viva,
argumento que la mujer no entiende; por ello, el Maestro habla de modo más directo,
entra en la vida de la mujer para salvarla, así le pidió que llamase a su marido. Al decir
ella que no tenía marido, Jesús le deja ver que conoce su situación y dirige la
conversación hacia su situación moral, que claramente se alejaba de lo establecido. Ante
el descubrimiento de su indebida situación, la mujer confiesa que Jesús es un profeta y
lleva el diálogo a un tema religioso: dónde hay que rendir culto a Dios ¿En Jerusalén o
Garizim? Ante la consulta de la mujer, Jesús anuncia el nuevo culto. Los verdaderos
adoradores adorarán «en el espíritu y en la verdad» Mediante Cristo que es la Verdad y
bajo la acción de su Espíritu comienza el nuevo culto, adoración de hijos, procedente
del amor y no del temor, que conduce a la salvación. Ante las palabras de Jesús, la
mujer trae a colación el tema del Mesías (Salvador) que lo explicará todo, y por primera
vez Jesús hace la revelación: «Soy yo, el que está hablando contigo». La mujer creerá
en Jesús como Salvador y se convertirá en anunciadora de esa verdad, pues ha percibido
el amor del Señor que ofrece salvación a quienes eran considerados indignos de la
misma.

Pbro. Pedro Hidalgo Díaz


III DOMINGO DE CUARESMA
«El Bautismo constituye el nacimiento a la vida nueva en Cristo. Según la voluntad del
Señor, es necesario para la salvación, como lo es la Iglesia misma, a la que introduce el
Bautismo».
(Catecismo de la Iglesia Católica 1277)

Momento personal
Señor, que pueda reconocerte en cada paso y situación de mi vida. Que tu redención
alcance a cada rincón de mi corazón, confiando en tu misericordia.
«El agua que dona la vida eterna ha sido derramada en nuestros corazones en el día de
nuestro Bautismo; entonces Dios nos ha transformado y llenado de su gracia».
(Papa Francisco)
Año XXIV – N° 17 - Ciclo "A" – 19 de Marzo del 2023

YO SOY LA LUZ DEL MUNDO

"Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.",
leemos hoy en la segunda lectura, constituyendo esa exhortación un programa para esta
Cuaresma. El cristiano, por el bautismo, es invitado a acoger la luz de Jesús para
manifestarla en la vida cotidiana, estando así despierto, levantándose de entre los
muertos, dejando lo que es ausencia de vida para vivir plenamente. Se trata de un modo
de vida, propio de quien ha acogido la gracia, la relación viva con Dios, que se muestra
en el amor a los demás que lleva a obrar con bondad, respeto y en la sinceridad y
verdad.
En el capítulo 8 versículo 12 del evangelio de san Juan, Jesús declara: «Yo soy la
Luz del mundo». Esa afirmación ayuda a entender el episodio de hoy. Jesús vio al ciego
de nacimiento y, por iniciativa propia, se acercó para curarlo. Los discípulos habían
preguntado sobre la causa de la ceguera, pues entonces se pensaba que la enfermedad
era castigo de un pecado. Jesús aclaró que ni el hombre ciego ni sus padres pecaron, la
enfermedad serviría para que se manifieste la gloria de Dios. Jesús, el Hijo de Dios
encarnado, la Palabra por quien todo fue creado (cf. Jn 1, 3), tomó barro, elemento del
cual, según el relato del Génesis, fue creado el ser humano, indicándose así el poder
creador y que lo que obrará es actuación de dicho poder, regenerando a dicho hombre
para que pueda ver en profundidad. Obedeció el hombre al mandato de Jesús de lavarse
en la piscina de Siloé y comenzó a ver.
La capacidad de ver que el hombre recibió no fue solo física sino espiritual, él
logrará ver mejor que los judíos, ciegos por sus prejuicios, que ven en Jesús un pecador.
Al reencontrarse con Jesús, luego del cuestionamiento que le hicieron los judíos, el
Señor le preguntó algo decisivo: si creía en el Hijo del hombre. Al decirle que era él, el
ciego curado mostró que había adquirido la luz de la fe respondiendo: «Creo, Señor»,
postrándose ante Jesús en adoración. El ciego vivió un proceso de iluminación.
Comenzó descubriendo en Jesús un hombre, luego un profeta, posteriormente a alguien
que viene de Dios, para culminar en la verbalización: «creo, Señor», postrándose ante
Jesús.

Pbro. Pedro Hidalgo Díaz

IV DOMINGO DE CUARESMA (morado)


«Con la luz de la fe, aquel que era ciego descubre su nueva identidad. Es, ahora, una
“nueva criatura”, capaz de ver su vida y el mundo que lo rodea con una nueva luz».
(Papa Francisco)

Momento personal
Señor, dame tu luz para reconocerte en medio de la oscuridad de mi vida y las tinieblas
del mundo. Que en medio de la desesperanza mi corazón grite, “en ti Creo, Señor”.

«El pecado es como un oscuro velo que cubre nuestro rostro y nos impide ver
con claridad tanto a nosotros como al mundo».
(Papa Francisco)
Año XXIV – N° 18 - Ciclo "A" – 26 de Marzo del 2023
TÚ ERES EL MESÍAS, EL HIJO DE DIOS

La celebración de la Pascua se aproxima y con ella la renovación de las promesas del


bautismo, que nos permite renovar la nueva vida en Cristo. La palabra de Dios hoy, ya
en la primera lectura, es promesa de resurrección. A través del profeta Dios anuncia:
«Yo mismo abriré sus sepulcros…les infundiré mi espíritu y vivirán…y sabrán que yo,
el Señor, lo digo y lo hago». El profeta anuncia el fin del exilio, expresado con la
metáfora de una vida nueva, posibilidad ofrecida por el Señor. La segunda lectura nos
transmite la convicción de san Pablo acerca de la nueva vida que el cristiano recibe en el
bautismo, por la acción del Espíritu.
Todo queda aún más claro desde el acontecimiento narrado en el pasaje del evangelio,
en el que se percibe la capacidad de Jesús de vencer la muerte y ofrecer una nueva
posibilidad de vida. Ante el anuncio de la enfermedad de su amigo Lázaro, Jesús se
mantuvo en su misión, sin acudir inmediatamente a socorrerlo. Cuando decidió acudir a
Betania, Lázaro ya había muerto. Las palabras de Marta a Jesús fueron un suave
reproche que manifiesta la posible decepción porque el Señor no acudió a sanar al
amigo antes de que muriese. Jesús, entonces, hace la gran revelación: «Yo soy la
resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá... ¿Crees esto?».
La respuesta de Marta no se dejó esperar: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías,
el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo». La profesión de fe de Marta, sin
embargo, no parece que contaba con que Jesús podía devolver la vida a su hermano,
pues cuando el Señor pide que quiten la losa del sepulcro, ella replica que ya huele mal,
sugiriendo así que no fuera abierta. Pero Jesús, sabe lo que hará, que el Padre le
acreditará con el gran signo-milagro que obrará. Luego de agradecer al Padre, ordenó al
muerto que se levantase. ¡Y Lázaro volvió a la vida! La proclamación de su identidad,
hecha a Marta, quedó comprobada: Jesús es la resurrección y la vida. El milagro obrado
avivó la fe en unos, y a otros les acrecentó el deseo de acabar con Jesús, pues,
lamentablemente, a veces los seres humanos no aceptan a Dios.

Pbro. Pedro Hidalgo Díaz

V DOMINGO DE CUARESMA (morado)


«La resurrección de Lázaro es también un signo de la regeneración que tiene lugar en el
creyente a través del Bautismo, con la plena inserción en el Misterio Pascual de Cristo».
(Papa Francisco)

Momento personal
Señor, dame la fe de Marta, que, aunque me traspase el dolor, te encuentre en él con la
convicción de que solo tú puedes dar vida a pesar de la muerte.

«¡Tengan fe! En medio del llanto sigan teniendo fe,


aunque la muerte parezca haber vencido».

(Papa Francisco)
02 de abril

REALMENTE ESTE HOMBRE ERA HIJO DE DIOS


La profecía de Isaías que hoy se proclama permite captar la docilidad del Siervo de
Yahvé, que no opone resistencia ante la experiencia de sufrimiento, sino que la afronta
con la fuerza que recibe del Señor, siendo preanuncio de la actitud de Jesús. En el
himno de la carta a los Filipenses que hoy se lee, se reflexiona sobre el misterio de
Jesucristo insistiendo en la actitud de humillación del Hijo de Dios, quien se despojó de
su rango, tomó la condición de siervo y vivió en la obediencia radical al Padre,
cumpliendo su misión hasta padecer la muerte y muerte de cruz. Los textos aludidos
muestran el misterio de la pasión vivido desde una actitud de docilidad al Padre y de
búsqueda de la salvación de los hombres.
El relato de la Pasión tiene como primera escena importante la última cena, inicio del
misterio de la entrega del Señor. Aludiendo a la sangre derramada para el perdón de los
pecados, queda clara la intención de Jesús de redimir a la humanidad con la entrega de
su vida. La súplica: «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase
tu voluntad», confirma su voluntad de asumir el final trágico de su vida terrena y
muestra el amor al Padre y a los hermanos que le permite asumir el sufrimiento. El
juicio ante el sanedrín da ocasión a Jesús de proclamar su identidad de Mesías, Hijo de
Dios, respondiendo a la pregunta escandalizada del Sumo Sacerdote. Con mansedumbre
y verdad afirma quién es y anuncia su gloria: «verán que el Hijo del hombre está
sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo».
El proceso ante Pilato muestra la injusticia de la condena, pues el procurador
romano no ve culpa en el Nazareno, pero cede a la presión de los judíos, permitiendo la
muerte de Jesús. Las burlas de varios de los que veían a Jesús crucificado contrastan con
la afirmación del centurión y los soldados, quienes al constatar el modo en que Jesús
padeció la pasión y la muerte exclamaron: «Realmente este hombre era Hijo de Dios».

Pbro. Pedro Hidalgo Díaz.


DOMINGO DE RAMOS
«Para seguir fielmente a Jesús, pedimos la gracia de hacerlo no de palabra sino con los
hechos, y de llevar nuestra cruz con paciencia, de no rechazarla, ni deshacerse de ella,
sino que, mirándolo a él, aceptémosla y llevémosla día a día».
(Papa Francisco)

Momento personal
Señor, dame la gracia y la fuerza para aceptar mis cruces de cada día, sin renegar de
ellas, dame la fuerza de cargarlas aceptando siempre tu voluntad, con esperanza .

«No tenemos otro Señor fuera de él: Jesús,


humilde Rey de justicia, de misericordia y de paz».
(Papa Francisco)
09 de abril
VIVIR COMO VIVIÓ JESÚS

«Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo
hizo ver». Es el testimonio del apóstol Pedro, dando cuenta de la verdad que sostiene
nuestra fe cristiana. Dios Padre reivindicó a su Hijo, acogió la ofrenda amorosa de su
vida en la cruz y lo resucitó. Los apóstoles vivieron la experiencia de ver al Resucitado,
de comer y beber con Él y por eso nosotros hoy nos alegramos y cantamos: ¡Aleluya!
La resurrección de Jesús es lo que el Padre hizo por su Hijo encarnado. Las
consecuencias de la resurrección, sin embargo, nos alcanzan, pues en Jesucristo todo es
por nosotros los hombres y por nuestra salvación. Con la resurrección de Jesús la
muerte ha sido vencida, el poder del pecado aniquilado, el mal derrotado. Y desde el
bautismo nosotros somos partícipes de esa realidad. Bien lo expresa el texto de la carta a
los Colosenses: «Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá
arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspiren a los bienes de arriba, no
a los de la tierra». La resurrección de Jesús, de la que hemos participado el día de
nuestro bautismo, nos inserta en un modo de vida sobrenatural, que en la celebración
pascual reafirmamos. Por el bautismo fuimos regenerados por el Espíritu del Resucitado
para vivir transformados desde lo más profundo del ser. En eso consiste buscar los
bienes de arriba, los valores que enaltecen la vida del ser humano que ha sido hecho, por
gracia, hijo de Dios. Se trata de vivir como vivió Jesús, en obediencia al Padre,
reconociendo su soberanía en nuestra vida. Se trata de vivir en el amor que se concreta
en obras buenas.
La Pascua no es solo el paso de la muerte a la vida y de este mundo al Padre
realizado por Jesús, sino también el paso que quienes creemos en Jesús hemos de hacer
del pecado a la gracia, de la mediocridad a la perfección en la santidad, del egoísmo al
amor, del individualismo al sentido fraterno y comunitario, de la tristeza al gozo, etc. La
mañana de Pascua María Magdalena encontró el sepulcro vacío. Pensando que se
habían llevado el cuerpo del Maestro, fue donde los discípulos. Llegaron al sepulcro
Pedro y el discípulo amado, ambos vieron el sepulcro, el discípulo amado vio y creyó.

Pbro. Pedro Hidalgo Díaz


DOMINGO DE PASCUA
«La Resurrección de Cristo no es una fiesta con muchas flores. Esto es bonito, pero no
es esto, es más; es el misterio de la piedra descartada que termina siendo el fundamento
de nuestra existencia».
(Papa Francisco)
Momento personal
Señor, creo en ti, me gozo en ti, me uno a ti para ser testigo de tu resurrección al mundo
que hoy más que nunca necesita esperanza.

«¡Jesucristo ha resucitado! El amor a derrotado al odio,


la vida ha vencido a la muerte, la luz ha disipado la oscuridad».
16 de abril
TESTIGOS DEL RESUCITADO

La Pascua es novedad, vida nueva que surge del poder de la resurrección de Jesús.
Hoy el evangélico narra que el Señor entró en la casa donde estaban reunidos los
Apóstoles, estando las puertas cerradas, les deseo la paz y luego les dijo: «Reciban el
Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados les quedan perdonados; a quienes se
los retengan, les quedan retenidos». El don de la paz que Jesús les ofrece, el don del
Espíritu y del perdón de los pecados renovó a la comunidad cristiana naciente, que deja
de vivir en la carne y aprende a vivir en el Espíritu. Los apóstoles, desde la fuerza del
Espíritu, testimoniaron al Resucitado y guiaron a la comunidad hacia la nueva vida.
«Todo el mundo estaba impresionado por los muchos prodigios y signos que los
apóstoles hacían en Jerusalén» se oye en la primera lectura, tomada del libro de los
Hechos de los Apóstoles. El impacto del Espíritu donado por Jesús Resucitado a los
Apóstoles se percibía en la vida comunitaria e impresionaba a los demás. La
comunidad, bajo la acción del Espíritu, comenzó a vivir una experiencia renovada y
renovadora que se fue consolidando y creciendo a través de la asiduidad en la enseñanza
de los Apóstoles, en la Eucaristía (fracción del pan), en la oración en común y en el
compartir los bienes. Lo vivido por las comunidades, que se convierte en modelo e ideal
de lo que toda comunidad cristiana está llamada a ser, es posible desde el Espíritu de
Jesús.
Solo abriéndose al Espíritu se puede vivir en la paz, armónica y fraternalmente,
sostenida dicha comunión por la unión con y en Cristo mediante la Eucaristía,
traduciendo la vivencia eucarística en un amor fraterno eficaz, que se expresa en la
comunión de bienes. La comunidad cristiana no vive solo del ingenio o talento de sus
miembros o de la simple buena voluntad de todos, la comunidad vive de un modo
adecuado, que impresiona a otros, cuando se deja guiar por el Espíritu del Resucitado
que es, desde el día de la Resurrección, el Don que el Padre y el Hijo no dejan de donar.
La Pascua es ocasión de renovar la esperanza viva que nos hace renacer y determinarnos
a trabajar por la salvación definitiva.

Pbro. Pedro Hidalgo Díaz


II DOMINGO DE PASCUA
(Domingo de la Divina Misericordia)

«Jesús Resucitado ha transmitido a su Iglesia, como primera tarea, su misma misión de


llevar a todos el anuncio concreto del perdón. Ésta es la primera tarea: anunciar el
perdón».
(Papa Francisco)

Momento personal

Señor, dame un corazón misericordioso, que pueda perdonar, pedir perdón y sobre todo
que pueda amar con generosidad.

«La misericordia abre la puerta de la mente para comprender mejor el misterio de


Dios y de nuestra existencia personal». 
(Papa Francisco)
23 de abril
¡QUÉDATE CON NOSOTROS, JESÚS!

Dos discípulos de Jesús, ante la muerte del Maestro, se sintieron decepcionados y


desilusionados. No encontrando razones para seguir unidos a la comunidad,
emprendieron el camino hacia su aldea. En el camino a Emaús discutían sobre lo
sucedido, quizás lamentándose por haber esperado «inútilmente» en el Maestro. En ese
contexto de seria decepción Jesús Resucitado les salió el encuentro. Era el mismo
Maestro que ellos habían conocido, pero en condición de Resucitado, por eso no le
reconocieron. Ante la pregunta que él les hace abren el corazón presentando su
desesperanza. Si bien habían recibido el testimonio de algunas mujeres del grupo,
refiriendo que el sepulcro estaba vacío y unos ángeles les habían dicho que Jesús estaba
vivo, aquello no era suficiente. «Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador
de Israel», dijeron al caminante, mostrando su esperanza defraudada. Jesús les recordó
lo que se refería a él en las Escrituras, para que pudieran salir de la situación anímica en
la que se encontraban, intentando entender lo sucedido desde la Escritura.
Posteriormente reconocerían que mientras el Señor les hablaba por el camino, ellos
sentían que ardían sus corazones, y en un gesto de generosidad le invitaron a que se
quedase con ellos porque caía la noche.
El gesto generoso redundó en favor suyo cuando pudieron reconocer que Aquel
caminante, era Jesús. Cuando le vieron partir el pan, se les abrieron los ojos y le
reconocieron, si bien él desapareció. Recobrada la esperanza, ante la certeza de que el
Señor estaba vivo, volvieron a Jerusalén para comunicar lo vivido, encontrando a los
Once llenos de gozo pues el Señor se había aparecido a Simón.
La experiencia de Emaús ayuda a entender nuestra vivencia eucarística dominical.
Muchas veces nosotros recorremos la vida algo desanimados por tantas situaciones
personales, familiares, sociales que no resultan según lo que esperaríamos. Entonces
Jesús nos explica la Palabra y va encendiendo nuestro corazón, descubriéndole luego
plenamente en la fracción del pan, el sacramento de la eucaristía por el que nos hace
partícipes de su cuerpo entregado y de la sangre derramada con la que nos ha rescatado.

Pbro. Pedro Hidalgo Díaz


III DOMINGO DE PASCUA
«Jesús camina con todas las personas desconsoladas que proceden con la cabeza
agachada. Y caminando con ellos, de manera discreta, logra dar esperanza».

(Papa Francisco)
Momento personal
Señor, Jesús, que pueda reconocerte en el camino, que mi corazón detecte tu presencia
en mi vida y que me una a ti en la fracción del pan.

«Dios caminará con nosotros siempre, incluso en los momentos más dolorosos,
ahí está el Señor. Y esta es nuestra esperanza».

(Papa Francisco)
30 de abril
VIDA EN ABUNDANCIA

Hoy, Jesús nos dice: «Yo soy la puerta de las ovejas… quien entre por mí se salvará y
podrá entrar y salir, y encontrará pastos». Que Jesús diga que es la puerta de las ovejas
(sus discípulos) es afirmar que toda la vida del cristiano, en cuanto se hace discípulo, ha
de ser vida en Cristo. Pasar por la puerta, que es Cristo, supone orientar la propia vida
desde los criterios de Jesús, es ir asumiendo progresivamente su estilo de vida, seguirle
en lo cotidiano. Es aprender a relacionarnos como hijos con el Padre haciendo de la
voluntad del Padre celestial nuestro alimento, como lo fue para Jesús. Pasar por la
puerta es vivir la relación con los demás como Jesús, haciendo siempre el bien,
procurando siempre servir por amor. Entrando por la puerta que es Jesús, la vida
adquiere sentido y plenitud, se pueda entrar y salir, es decir, insertarse en el mundo y
salir de él, cuando llegue el momento, con serenidad, con paz, con alegría.
Entrando por la puerta que es Jesús, siguiéndole, madurando el discipulado, se
encuentran los pastos, la fuerza que nos nutre y permite caminar por el mundo dando el
fruto que el Señor espera de los suyos. Atravesar la puerta que es Jesús es la sabiduría
cristiana que nos permite pensar, decidir, elegir y actuar al estilo de Jesús, es caminar
hacia la viva configuración con Cristo, haciéndonos discípulos y testigos de su amor
salvador, misioneros que atraen a los demás hacia Jesús.
El pasaje de hoy termina con otra interesante afirmación del Maestro: «Yo he venido
para que tengan vida y vida en abundancia». Jesús nos ofrece la vida en cuanto que solo
siguiéndole se vive plenamente. La vida es plenamente humana cuando caminamos tras
las huellas de Jesús, entrando en comunión con Él, acogiendo su vida, comunicada
sobre todo por medio de los sacramentos. Que hoy tomemos la seria determinación de
entrar por la puerta que es Jesús, de acoger su vida en abundancia, que, viviendo en Él,
con Él, como Él podamos pasar haciendo el bien, como el Maestro, ayudando con
nuestro testimonio a que otros hermanos, en él, tengan vida y lleguemos al final a los
pastos de vida eterna.

Pbro. Pedro Hidalgo Díaz


IV DOMINGO DE PASCUA
Domingo del Buen Pastor

«La sinodalidad, el caminar juntos es una vocación fundamental para la Iglesia, y sólo
en este horizonte es posible descubrir y valorar las diversas vocaciones, los carismas y
los ministerios». 
(Papa Francisco)
Momento personal
Señor, que no tenga miedo de pasar por la puerta, que escuche y reconozca tu voz que
me llama y te siga.
«Todos estamos llamados a participar en la misión de Cristo
de reunir a la humanidad dispersa y reconciliarla con Dios».
(Papa Francisco)
MONICIONES MARZO – CICLO A
5 DE MARZO II DOMINGO DE CUARESMA

Monición General

Hermanos y hermanas: Hoy, II Domingo de Cuaresma, seguimos este camino de


preparación del corazón para celebrar la Pascua y, precisamente escucharemos en el
evangelio, cómo Jesús quiere preparar a sus discípulos más cercanos dándoles un
adelanto de lo que será su gloria. Jesús, como ayer a sus discípulos, también ahora nos
anima y nos colma de esperanza en la seguridad de que después de la cruz, está la
resurrección.

1ra. Lectura:
El llamado de Abraham a ponerse en camino y asumir el riesgo de caminar a la tierra
prometida es el mismo que el Señor nos hace en esta Cuaresma; y ello implica escucha
y disponibilidad.

2da Lectura:
Pablo escribiendo a Timoteo, lo desafía a él y a nosotros, a identificarnos con los
sufrimientos de Cristo en nuestra vida, todo ello por el anuncio del Evangelio, solo así
será efectivo.

Evangelio:
Mateo nos invita, con los Apóstoles a experimentar la gloria de Dios de manera
profunda en la celebración litúrgica, donde Él se nos revela a través de signos y
símbolos, para poder experimentarlo también en nuestra vida diaria.

ORACIÓN UNIVERSAL

Elevamos a Dios Padre nuestra plegaria y lo hacemos con la mayor confianza, sabiendo
que siempre somos escuchados.

R. Que tu gloria nos guíe, Señor.

1.- Por el Papa Francisco, nuestro Obispo N. y todos los miembros del Pueblo Santo de
Dios; para que ejerzamos, todos, una fe libre y entregada que nos lleve a vivir en el
servicio y la entrega a los hermanos, especialmente a los más necesitados. Roguemos al
Señor. /R.
2.- Por todos los hombres que viven inmersos en el miedo, la apatía, la duda; para que el
Señor transfigurado les traiga la confianza y les devuelva la paz. Roguemos al
Señor. /R.
3.- Por los que sufren, por todos los que viven llenos de heridas en el cuerpo y en el
alma; para que las llagas de Cristo transformen su dolor en gozo. Roguemos al
Señor. /R.

4.- Por los jóvenes; para que estén abiertos a una vocación de servicio dentro de la
Iglesia. Roguemos al Señor. /R.
5.- Por todos los que estamos celebrando esta eucaristía; para que el Señor renueve
nuestra fe y nos haga testigos de la Transfiguración en nuestro mundo. Roguemos al
Señor. /R.

S. Te damos gracias Señor por la grandeza de tu amor. Haznos personas nuevas por
medio de tu Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

12 DE MARZO III DOMINGO DE CUARESMA

Monición general

Hermanos y hermanas: Haciendo este camino de Cuaresma, mirando dentro de


nosotros mismos, confirmamos que cada uno de nosotros necesitamos la salvación que
Jesús vino a traernos con su sacrificio. La Liturgia de hoy nos presenta el agua como
símbolo y condición de vida y fecundidad. Moisés en el desierto hizo brotar agua de la
roca y Pablo dice que el agua en el desierto era Cristo. La Cuaresma nos prepara para
renovar el bautismo, misterio por el cual somos transformados en nuevas criaturas.

1ra. Lectura:
Las demandas del ser humano en medio de su peregrinación por este mundo siempre le
llevarán a quedarse con lo inmediato y pasajero, pero Dios siempre nos lleva más allá.

2da. Lectura:
Pablo nos exhorta a ser hombres y mujeres de esperanza, la cual es don del Espíritu
recibido en el bautismo. Que Cristo nos mantenga desde su testimonio en la Cruz,
firmes y seguros.

Evangelio:
Juan nos invita a descubrirnos siempre en busca de verdad, de vida y salvación, que solo
encontramos en Jesús, que se nos revela como la fuente de todo ello.

ORACIÓN UNIVERSAL

S. Pedimos al Padre su misericordia ante tantas necesidades como tiene el género


humano, pues sabemos que el Señor no quiere la muerte del pecador, sino que se
convierta y viva. Respondemos:

R. Apiádate de nosotros, Señor.

1. - Por el Papa Francisco, nuestro obispo N., y los sacerdotes; para que en esta
Cuaresma no escatimen esfuerzos y ofrezcan a todos los hombres la profundidad del
Evangelio. Roguemos al Señor. /R.
2. - Para que el Señor nos conceda la paz, la justicia, la libertad y el amor a todos los
que poblamos el mundo. Roguemos al Señor. /R.
3. - Para que Dios infunda valor a los que están participando de la pasión de Cristo por
enfermedad, pobreza, humillación o cualquier carencia humana. Roguemos al
Señor. /R.
4. - Por las familias que sufren por falta de trabajo o desunión; para que encuentren en
nosotros la ayuda y la paz que necesitan. Roguemos al Señor. /R.
5. - Por nosotros llamados a dar testimonio con nuestra vida de lo que significa ser
cristianos. Roguemos al Señor. /R.

S. Dios de bondad, escucha nuestras súplicas que esperamos alcanzar, por medio de la
pasión de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

19 DE MARZO IV DOMINGO DE CUARESMA

Monición general
Hermanos y hermanas: Hoy, IV Domingo de Cuaresma, la Liturgia nos presenta la
curación y la conversión. La enfermedad o la desgracia no es un castigo de Dios. El
milagro se da en el ciego de nacimiento para que Jesús manifieste el amor de Dios que
cura y que sana y da ocasión al hombre a experimentar una verdadera conversión.

1ra, Lectura:

Tiempo de Cuaresma, tiempo de afinar nuestra sensibilidad frente a nuestro mundo y


discernir la voluntad de Dios en nuestras vidas, leyendo sus signos en nuestra realidad.

2da. Lectura:
La posibilidad de adormecernos por los pensamientos y ofertas de este mundo es
siempre una realidad, por ello Pablo nos invita a despertarnos y renovar nuestra
identidad como hijos de la luz.

Evangelio:
El ser cristiano no es automático e implica un proceso que lleva toda una vida, como el
ciego curado por Jesús, que lo abrirá a la verdadera luz, aunque por esto, Jesús sufrirá
persecución y rechazo.

ORACIÓN UNIVERSAL

Como aquel mendigo también nosotros andamos ciegos por este mundo. Nuestro
corazón está ciego y sordo ante el dolor del prójimo. Oremos diciendo:

R. Cura nuestra ceguera, Señor.

1. – Por el Papa Francisco; para que su palabra y testimonio sea luz que continúe
alumbrando las tinieblas de este mundo. Roguemos al Señor. /R.
2. – Por los que dirigen las naciones; para que centren sus esfuerzos en la justicia y paz
así como en la ayuda a los más necesitados de la sociedad. Roguemos al Señor. /R.
3. – Por los enfermos y necesitados de nuestra parroquia o nuestro barrio; para que
encuentren en nosotros un corazón abierto a sus problemas. Roguemos al Señor. /R.
4. – Por los niños y los jóvenes; para que sintiéndose ungidos por Dios lleven una vida
acorde con la Luz que Cristo nos proclama. Roguemos al Señor. /R.
5. – Por los que preparamos con ilusión la Pascua del Señor; para que aprovechemos
este tiempo favorable y demos paso a la luz en nuestros corazones. Roguemos al
Señor. /R.
S. Padre, atiende estas súplicas que con confianza te presentamos que tu luz llegue a
nosotros, para renacer a la Vida que Cristo nos trajo. Por Jesucristo Nuestro Señor
Amén.

26 DE MARZO V DOMINGO DE CUARESMA

Monición General
Hermanas y hermanos: Desde el bautismo hemos recibido la vida nueva, germen de
vida eterna y plena, que nos permite vivir guiados por el Espíritu para que, llegado el
final de la existencia, podamos acceder a la resurrección que Jesús consigue a los que
crean en él. Que esta Cuaresma nos ayude a acoger la vida de Jesús y vivir del Espíritu
para poder llegar a la vida eterna plena y feliz.

1ra. Lectura:
El gran anuncio de Dios para la humanidad, más allá de las situaciones donde ella está
sumergida, es una nueva vida que brota de Dios mismo y vence todo tipo de muerte.

2da. Lectura:
Pablo nos recuerda que el seguimiento de Cristo, para todo bautizado, es un trabajo
constante por encontrar la armonía y la paz interior, como resultado de trabajar nuestra
propia vida a la luz del Evangelio.

Evangelio:
Lázaro, amigo de Jesús, fue resucitado por Él, como signo de su divinidad y poder sobre
la muerte, y es un llamado a confesar nuestra fe en la resurrección y en la vida eterna
que nos trae el Señor.

ORACIÓN UNIVERSAL

Padre tu eres la Vida, tu nos la diste y sin ti no vivimos. Esa Vida que Cristo nos ganó
con su resurrección que pronto celebraremos. Atiende con tu infinita Misericordia estas
oraciones que tu pueblo te presenta. Respondemos:

R. Señor, que resucitemos con Cristo.

1. – Por el Papa Francisco; para que con tu ayuda siga siendo portavoz de la
resurrección que tu Hijo nos trae. Roguemos al Señor. /R.
2. – Por los gobernantes; para que sea su principal preocupación la vida de todos los
hombres y mujeres de la tierra. Roguemos al Señor. /R.
3. – Por los que viven de espalda a Cristo; para que reciban el Espíritu de Dios y
vuelvan a la Vida del Evangelio. Roguemos al Señor. /R.
4. – Por todos los que luchan por la defensa de la vida y contra la cultura de la muerte.
Roguemos al Señor. /R.
5. – Por todos nosotros que vivimos esta santa Eucaristía; para que siempre luchemos
por el respeto a la vida digna y justa de todos nuestros hermanos. Roguemos al
Señor. /R.

S. Padre escucha nuestras plegarias y haz que preparemos nuestro corazón para que
resucite con Cristo a la vida eterna. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
2 DE ABRIL DOMINGO DE RAMOS

Monición General
Hermanos y hermanas: Hoy, Domingo de Ramos, hacemos memoria del ingreso
triunfal de Jesús, a la Ciudad Santa, reconociéndole como el Bendito que viene en
nombre del Señor. Pocos días después, esa misma semana, Jesús viviría su Pasión, por
eso, hoy también contemplamos su entrega generosa, su obediencia sufriente, su amor
por cada uno de nosotros que lo hace dar su vida, pero todo ello con la certeza de que no
fue un derrotado, sino el Señor victorioso.

1ra. Lectura:

El profeta Isaías nos ofrece uno de los cánticos del Siervo sufriente, profecía referida a
Jesús que asumió nuestra realidad hasta el extremo, para salvar al género humano.

2da. Lectura:

Pablo nos transmite este cántico de la comunidad cristiana primitiva, llamado de la


“Kénosis”: la humillación, a la que se sometió en libertad el Señor Jesús para
redimirnos, Camino a seguir por todos nosotros.

Evangelio:
Hoy día, se nos proclama solemnemente la Pasión del Señor, síntesis de lo que
celebraremos estos días santos, en los que el Misterio Pascual de Cristo se nos
propondrá como camino a seguir.

ORACIÓN UNIVERSAL

Oramos al Padre, en este comienzo de la Semana más grande que el mundo ha podido
vivir: La entrega de un hombre que dio su vida para salvar a toda la humanidad.

R. Por la pasión de tu Hijo, escúchanos.

1.- Por el Papa Francisco, nuestro obispo N., los sacerdotes y diáconos; para que
iluminados por el Espíritu de Dios ayuden a todos sus fieles a vivir con profundidad esta
semana de gracia. Roguemos al Señor. /R.
2.- Por todos los que sufren en su cuerpo o en su alma; para que, acercándose a la luz de
Cristo, encuentren alivio y salida a su dolor. Roguemos al Señor. /R.
3.- Por las naciones que viven en conflicto, en desacuerdo; para que, al mirar a Cristo en
su Cruz, descubran lo que significa el perdón que lleva a la paz. Roguemos al Señor. /R.
4.- Por las familias que no encuentran la paz debido a situaciones de desamor; para que,
al ver el amor de Cristo entregado, descubran que el amor supone renuncia y entrega.
Roguemos al Señor. /R.
5.- Por los que estamos aquí reunidos; para que vivamos esta Semana Santa desde la
profundidad y la admiración que nacen de contemplar a Cristo con los ojos del alma.
Roguemos al Señor. /R.

S. Padre, pon en nuestra alma sentimientos de misericordia para recorrer, cada uno,
nuestro camino de salvación junto al Señor. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo
tu Hijo que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
 9 DE ABRIL DOMINGO DE PASCUA

Monición general:
Hermanos y hermanas: El Señor resucitó, venció el dominio de la muerte y el pecado
sobre los hombres. Como dice el salmo responsorial –Hoy es el que actuó el Señor, sea
nuestra alegría y nuestro gozo–. Gozo profundo porque el Señor venció a la muerte,
sacó de la tristeza profunda a todos aquellos que lo creyeron vencido, colgado en la cruz
y que luego descubrieron que había resucitado. La Pascua es invitación a abrirse a la
vida que Jesucristo comunica. Es invitación a reconocerle como Señor y Dios, a través
de la experiencia de su estilo de vida que eleva nuestro ser, haciéndonos sus discípulos,
para poder ser misioneros que trasmiten, no sólo algo aprendido nocionalmente sino una
experiencia de encuentro con Aquél que da plenitud a nuestras vidas.

1ra. Lectura:
Pedro proclama el kerigma por primera vez, anuncio liberador y triunfal de la victoria
sobre la muerte por la resurrección de Jesús, el Señor.

2da. Lectura:
El cristiano que está consciente que por su bautismo participa de la muerte y
resurrección de Cristo, tiene otra mirada sobre sí mismo, los hombres y el mundo, una
visión que trasciende.

Evangelio:
Magdalena, Pedro y Juan se encontrarán con el Resucitado y con sus signos que nos
revelan e invitan a leer nuestra vida en clave de resurrección, pero ello implica siempre
una confesión de fe.

ORACIÓN UNIVERSAL

Señor, con la alegría de sentir la presencia de Cristo resucitado entre nosotros, elevamos
a Ti nuestra oración.

R. Ayúdanos a resucitar con Cristo.

1.- Por la Iglesia; para que después de morir con Cristo, haya nacido a la “Iglesia
Pascual” que da testimonio firme de la Resurrección. Roguemos al Señor. /R.
2.- Por toda la comunidad de bautizados; para que crezcamos en la escucha de la
Palabra, en la perseverancia de la oración y en la caridad fraterna. Roguemos al
Señor. /R.
3.- Por los que siguen anclados en las experiencias de dolor; para que no se dejen vencer
por el desánimo, sino que la fuerza de la fe y la solidaridad de los hermanos les ayude a
creer en la Resurrección que, sin dudarlo, llegará para ellos. Roguemos al Señor. /R.
4.- Por las familias; para que se dejen inundar de la sinceridad y la verdad que nacen de
la resurrección y abran sus puertas a la hospitalidad de los miembros más pobres y
sufrientes. Roguemos al Señor. /R.
5.- Por todos los aquí presentes; para que no dejemos de evangelizar siendo eco con
nuestra vida, de la Palabra que nos salva. Roguemos al Señor. /R.

S. Padre eterno, don inefable, infúndenos el Espíritu de tu Hijo resucitado para vivir en
la verdad que inunda al mundo de luz. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén
16 DE ABRIL II DOMINGO DE PASCUA

Monición General

Hermanos y hermanas: Hoy, II Domingo de Pascua y de la Divina Misericordia,


seguimos viviendo el gozo de la Resurrección, que no solo afecta a Jesús, permitiendo
que venza a la muerte y asuma una vida gloriosa, sino que afecta también al creyente.
Quien cree en Jesucristo Resucitado renace a la esperanza, que no es una actitud pasiva,
sino que moviliza la vida en aras de hallar lo que el Señor ofrece: la herencia
incorruptible, reservada en los cielos.

1ra. Lectura:
La comunidad post-pascual se nos presenta activa y participativa, y nos presenta las
características normativas para la Iglesia de todos los tiempos: escucha de los apóstoles,
fraternidad, oración en común y celebración de la Eucaristía.

2da. Lectura:
La Carta de Pedro nos recuerda que el ser cristiano y vivir en comunidad es un grito de
esperanza para el mundo, que supera dificultades y probaciones en nuestro caminar.
Evangelio:
Juan nos relata las apariciones del Resucitado a su comunidad, en las cuales el Señor les
entrega los dones de su resurrección: alegría, paz y reconciliación, y nos invita a
confesar la fe en Él.

ORACIÓN UNIVERSAL

Señor traemos ante ti todas nuestras increencias, rutinas, miedos y muertes, porque
queremos que nos ayudes a resucitar contigo. Y como Santo Tomás repetimos:

R. ¡Dios mío y Señor mío!

1. - Por la Iglesia, herida con tanta incoherencia, con tanto egoísmo, con tanta falsedad
de cuantos la formamos; para que viendo las marcas de la pasión de Cristo y la gloria de
la Resurrección aceptemos con humildad nuestro camino. Roguemos al Señor. /R.
2. - Por el Papa Francisco, nuestro obispo N., los sacerdotes; para que su coherencia, su
perdón, su entrega... haga que todos los que miramos hacia ellos podamos repetir la
oración de Tomás. Roguemos al Señor. /R.
3. - Por los pobres, los marginados, los que sufren situaciones de injusticia, cuyas
heridas producimos con la mayor naturalidad; para que al cruzarnos con ellos nos hagan
cambiar y confiar en nuestro Dios y Señor. Roguemos al Señor. /R.
4. - Por las naciones, los pueblos, las familias y todos los que de alguna forma viven en
guerra; para que al ver las heridas que ellos mismos producen en el Cuerpo herido de
Cristo, se arrepientan. Roguemos al Señor. /R.
5- Por nosotros, danos la gracia, Señor, de perdonar a todos aquellos que alguna vez nos
ofendieron y la humildad de pedir perdón. Roguemos al Señor. /R.

S. Te pedimos Señor que nos ayudes a vivir en plenitud, entendiendo que de tus llagas
nace el amor y la misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
23 DE ABRIL III DOMINGO DE PASCUA

Monición General
Hermanos y hermanas: En este III Domingo de Pascua, se abren las puertas al anuncio
de Cristo al mundo. El Espíritu Santo actúa en Pedro infundiendo el valor de salir, al
igual que sus compañeros y transmite sin temor el anuncio de la muerte y resurrección
de Jesús, el Mesías, el salvador. En el evangelio, Jesús saldrá al encuentro de dos
discípulos a quienes consolará y llenará de esperanza, compartiendo con ellos el mismo
pan que compartimos hoy.

1ra. Lectura:

Pedro, junto con los Once, proclama a viva voz a la gente, ya sin temor, el Misterio
Pascual de Cristo, el cual fue profetizado por las Sagradas Escrituras y se cumplieron en
el Señor Jesús.

2da. Lectura:
La Carta de Pedro vuelve a insistir sobre nuestra identidad como cristianos, cuya fuente
proviene de la experiencia bautismal en la que nos sumergimos con Cristo en su muerte
y resurrección, ello implica un estilo de vida.

Evangelio:

El pasaje de Emaús no es presentado como propuesta a ser celebrado en nuestro caminar


como Iglesia, pues en ese proceso el Señor nos cura, se revela y se hace presente a
través de los signos de la celebración litúrgica.

ORACIÓN UNIVERSAL

Elevamos a Dios nuestra plegaria y lo hacemos con la mayor confianza, sabiendo que
siempre somos escuchados.

R. ¡Que tu paz inunde nuestro corazón, Señor!

1.- Por el Papa Francisco, que tanto trabaja por la paz, el diálogo y la fraternidad entre
los pueblos, las religiones y las distintas culturas. Roguemos al Señor. /R.
2.- Por todos los hombres que viven inmersos en el miedo, la apatía, la duda, para que la
resurrección del Señor les traiga la confianza y les devuelva la paz. Roguemos al
Señor. /R.
3.- Por los que sufren. Por tantos como viven llenos de heridas en el cuerpo y en el
alma; para que las llagas de Cristo transformen su dolor en gozo. Roguemos al
Señor. /R.
4.- Por las familias, para que viviendo en profundidad su compromiso sean testimonio
para sus hijos y para el mundo de que se puede amar desde la gratuidad y la entrega.
Roguemos al Señor. /R.
5.- Por todos los que estamos celebrando esta eucaristía; para que el Señor resucitado
renueve nuestra fe y nos haga testigos de la resurrección en nuestro mundo. Roguemos
al Señor. /R.
S. Te damos gracias Señor por la grandeza de tu amor. Haznos hombres nuevos por
medio de tu Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

30 DE ABRIL IV DOMINGO DE PASCUA

Monición general:
Hermanos y hermanas: En ambiente de gozo Pascual, hoy celebramos el Domingo del
Buen Pastor, y Jesús nos dice: «Yo soy la puerta de las ovejas, quien entre por mí se
salvará». Entrar por la puerta que es Jesús es acoger por la fe el Evangelio como
proyecto de vida que el Señor propone. Hoy, celebramos la Jornada Mundial de Oración
por las vocaciones, ocasión que nos impulsa a descubrir en nuestros corazones el
llamado que Dios nos hace a ser partícipes de su Plan de Salvación. Pidámosle al Señor
esta gracia.

1ra. Lectura:

La predicación de Pedro llegó al corazón de sus oyentes, lo cual trajo como


consecuencia la respuesta, siempre de fe: ¿Qué tenemos que hacer? Y ello ya es
comienzo de un proceso de conversión.

2da. Lectura:

La referencia para el cristiano siempre será Cristo y su práctica de vida, en medio de


desafíos, luchas y sufrimientos, asumiendo sus actitudes, sabedores que fuimos
reconciliados por su Cruz.

Evangelio:
Cristo es el buen Pastor, muerto y resucitado, para salvar a sus ovejas y traerlas a la
comunión de vida de fe y de amor con el Padre y con El, impulsados por el Espíritu
Santo.

ORACIÓN UNIVERSAL
Pastor bueno que has dado la vida por todos los hombres, a ti recurrimos en tantas
necesidades como nos acechan. Sabemos que tú tienes poder para transformarlas por
eso venimos a ponerlas en tus manos.

R. Guía a tu rebaño, Señor.


1. - Por el Papa Francisco, nuestro obispo, los sacerdotes y diáconos; para que el Señor
les dé fuerza y valor, para atraer con su testimonio a tantos alejados de la Iglesia.
Roguemos al Señor. /R.
2. – Por todos los jóvenes; para que descubran en sus vidas el llamado especial que Dios
les hace, para ser obreros de su mies, sin temor y con generoso desprendimiento.
Roguemos al Señor. /R.
3. – Por todos los misioneros y misioneras que están ofrendando sus vidas por el
anuncio del Evangelio entre los más pobres del mundo. Roguemos al Señor. /R.
4. - Por todos los que sufren: enfermos, solos, moribundos, afligidos, para que sepan
que hay un Pastor que vela por ellos y nunca los va a abandonar. Roguemos al
Señor. /R.
5. - Por todos los que nos hemos reunido en esta celebración, para que el Señor nos de la
gracia, a cada uno, en la edad en que nos encontremos, de descubrir el llamado de Dios
a participar de su Plan de Salvación y nos dé el valor de seguirlo. Roguemos al
Señor. /R.

S. Padre, Tú sabes cuántas necesidades tiene la vida de tus hijos. Te pedimos que
escuches nuestras peticiones. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

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PARA PÁGINA 04
5 de marzo 2023

LA SOCIEDAD NECESITA TU ROSTRO RESPLANDECIENTE


COMO EL DE JESÚS

La sociedad necesita con urgencia seguir caminando hacia Dios, perseverar. Todos
tenemos sed de Dios, del bien, de la felicidad y si a estas alturas del juego, sentimos que
la paz, la serenidad, el trabajo, la familia, los bautizados, van regresando al bien, vamos
por el camino de Dios. Es hora que te preguntes después del terremoto social pasado, si
continúas en el falso yo al que muchos llegaron antes de la pandemia. Hoy te dice Dios,
como se lo dijo a Abraham, "Sal de tu tierra", no de la tierra física; te está indicando
salir de tu actitud petrificada y vayas construyendo con Dios tu yo verdadero, ese yo
verdadero que está con Dios. Parece inocente la propuesta de Dios, tanto a Abraham
como a ti, pero sin una buena respuesta nunca habrá felicidad, ni tierra prometida. Dios
sabe su proyecto y si hoy te pide que "salgas de tu espacio de confort", es porque algo
sabe. 
Hay cristianos que de salvación no quieren escuchar nada, dicen que están saturados de
esos temas. Todos caminamos al cementerio y no porque alguien esté saturado de Dios
les pida disculpa y retire su programa que ofrece para vivir en el verdadero yo, con el
que Dios inició la vida humana.  

EL CAMINO PARA LOGRAR TU VERDADERO YO


Y RESPLANDEZCA TU ROSTRO

Deja de leer este artículo si eres de los que están saturados de los temas de Dios.
Felicidades por continuar. Da un paso hacia Dios. Afianza en él tu vida; él desde el
inicio de la humanidad tiene tu verdadero yo. Solo él te ofrece miles de beneficios que
te dan la felicidad verdadera y te evita llegar a tu falso yo, te sumarías al fracaso de
muchos. Sabes que ahora Dios nos envía sus mensajes, sus bendiciones a través de su
Hijo Jesucristo; por lo tanto, afianza tu vida en Cristo; la sociedad está en deuda con él,
llega con tanta ilusión a esta tierra y no le conocemos. Con esta respuesta tan pobre,
poco o nada puede hacer por ti. En el Evangelio están todas las indicaciones para que
crezcan desde tu verdadero yo.  Y, por último, sube con Cristo al monte para que lo veas
transfigurado y te preguntes, ¿Mi rostro es como el de Cristo? Si tu respuesta es
afirmativa, estás en tu verdadero yo.

P. Guillermo Gándara E.
Marzo 12 de marzo

LA SOCIEDAD REQUIERE BAUTIZADOS CREATIVOS

EL BAUTISMO EN LA ETAPA DE LA NIÑEZ

Caminamos hacia el reino de Dios, por lo tanto, todos tenemos el objetivo claro. Las
dificultades en la travesía de la vida, son naturales. El hombre social de la comunidad de
Moisés del libro del Éxodo, su fecundidad se quedó en la niñez. Sus respuestas muy
buenas, las comprendemos, pero todo lo esperaban de Dios, como el niño lo espera todo
del papá. En su camino hacia tierra prometida el pueblo de Dios, cuando les faltó el
agua manifestaron que continuaron en la etapa de la niñez. Danos agua. No buscaron
caminos para obtenerla. Lo importante es caminar.

EL BAUTISMO EN LA ETAPA DE LA ADOLESCENCIA Y JUVENTUD

Ahora la reflexión es sobre la fecundidad del bautismo de la adolescencia y juventud.


Las actitudes de esta etapa son naturales. Hay adolescentes y jóvenes que cuando le
falta algo, se lo pide a Dios y si no lo recibe, enseguida afirman, Dios no existe y se
alejan de la fecundidad de su bautismo en el momento tan decisivo de la vida. Son gente
sin religión que por desgracia van en aumento. Pronuncian la misma frase del pueblo de
Dios adolescente, ¿existe o no existe Dios? ¿Está Dios en medio de nosotros o no está?
Lo importante es caminar.

EL BAUTISMO EN LA ETAPA DE ADULTO

El proceso que nos regala la mujer samaritana del evangelio nos da la respuesta para
tener un bautismo adulto, fecundo y creativo, es el que busca la sociedad en los
católicos. La samaritana fue una alumna dócil a Jesús. Jesús, con delicadeza en el
diálogo, pasando por agua física, llega al ofrecimiento del agua que da vida eterna y
quien la beba no tendrá más sed. Es el agua de tu bautismo que contiene el proyecto de
tu vida. Lo importante es caminar.

P. Guillermo Gándara E., SSP


Marzo 19 - IV Semana de Cuaresma

VER MÁS ALLÁ DE LAS APARIENCIAS

Nuestro mundo es el mundo de las imágenes. Todos los días nos asaltan una infinidad
de imágenes: algunas verdaderas, otras mentirosas. Y como es cierto que “lo que el ojo
no ve, el corazón no siente”, para nosotros solo existe lo que hemos visto o estamos
viendo. Pero aquí acecha un gran peligro: lo que los medios no nos muestran, lo que
nuestros ojos no ven, es como si no existiera.
Jesús hoy nos toca los ojos y nos invita a lavarnos, a sumergirnos en las aguas de su
verdad, para que podamos empezar a ver, a vernos a nosotros mismos, a los demás y a
la realidad que nos rodea con otros ojos. Con su Evangelio, Jesús quiere corregir ciertas
visiones erróneas que tenemos sobre la vida. Uno de estos puntos de vista erróneos se
llama fatalismo. Algunas personas en la época de Jesús pensaban que una persona que
nacía con una discapacidad era un “pecador” (cf. Jn 9, 2.34). Quizás tú también veas las
cosas de manera equivocada, pensando que tal situación no se puede cambiar, es parte
de tu destino.
Ahora bien, este ciego de nacimiento en el Evangelio era un mendigo; vivía de la
limosna. Después de ser curado por Jesús, comenzó a ver las cosas de otra manera, hasta
el punto de no callar más ante los fariseos e interrogarlos porque no querían ver que
Jesús era un hombre de Dios (cf. Jn 9, 30-33). ¡Así nos quiere Jesús! Hombres y
mujeres no fatalistas, sentados al borde del camino de la vida, con la mirada fija en la
pantalla de un celular, anestesiados por videos e imágenes que nos mantienen distraídos,
paralizados, inmóviles, sin reaccionar, sin dar pasos concretos hacia el cambio que Dios
mismo quiere que busquemos, para nosotros y para la sociedad.
“Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo” (Ef
5, 14). ¡Abre tus ojos! ¡Mira la luz en ti! ¡No aceptes vivir como un ciego guiado por
otros ciegos! Fuiste concebido por Dios como un “hijo de luz” (Ef 5, 8). ¡Vive como
tal! ¡Déjate guiar en la vida por valores como “el bien, la justicia y la verdad” (cf. Ef 5,
9)! No tengas miedo de romper con las personas y las situaciones que quieren
mantenerte ciego, ignorante de ti mismo y de las posibilidades de cambio. Déjate guiar
por la luz del Señor y de su Palabra.

P. José Carlos de Freitas Júnior, SSP


Marzo 26 - V Semana de Cuaresma

¡MIRAR A JESÚS!
A lo largo de la vida, la muerte suele cruzarse en nuestro camino varias veces. Y cada
vez que la muerte se cruza en nuestro camino, terminamos interpelando a Dios: “¿Aquel
que abrió los ojos de los ciegos, no podría haber impedido que sucediera esta muerte?”.
(cita libre de Jn 11, 37).
Sí. Dios no solo podría, sino que realmente puede prevenir cualquier tipo de muerte. De
hecho, mucho más que impedir que la muerte suceda, Dios eligió manifestar la fuerza
de su amor por nosotros abriendo nuestros sepulcros y haciéndonos vivir, según su
promesa: “Cuando haya abierto sus tumbas y los haya hecho levantarse, sabrán que yo
soy el Señor” (Ez 37, 13).
Una verdad difícil de aceptar: Dios puede permitir la muerte, ya sea para enseñarnos
algo sobre la verdadera vida, o para manifestar la grandeza de su amor, que es más
fuerte que la muerte, un amor que nos hace pasar de la muerte a la vida.
Jesús fue muy realista con sus discípulos: “Lázaro ha muerto, pero me alegro por
ustedes de no haber estado allí, para que creáis” (Jn 11, 14-15). Para Jesús, la verdadera
fe nunca debe funcionar como una garantía absoluta contra el dolor, el sufrimiento y la
muerte, sino como una fuerza para superar todo esto. La verdadera fe es la que nos
mantiene en pie aun después del tercer día, aunque sea el cuarto día y que lo muerto ya
tenga mal olor, porque se ha empezado a pudrir y ya no está en condiciones de ser
recuperado, para vivir de nuevo (cf. Jn 11, 39-40).
El Evangelio de hoy, nos invita a dirigir la mirada no a Lázaro sino a Jesús; no por lo
que murió, sino por Aquel que se proclamó nuestra Resurrección y nuestra Vida (cf. Jn
11, 25). Los mismos ojos de Jesús que lloraron la muerte de Lázaro fueron los ojos que
se volvieron al cielo para rogar al Padre por su resurrección (cf. Jn 11, 35.41).
Al comenzar esta última semana de Cuaresma, Jesús exclama a gran voz, hacia la tumba
de cada uno de nosotros: “¡Lázaro, sal fuera!” (Jn 11, 43). Surge de tu tristeza, tu
depresión y tu pena, porque la continuidad de tu vida no depende de lo que murió en ti,
sino de cómo estás lidiando con esa muerte. Salid y ayudad a proclamar mi palabra al
mundo, que tiene el poder de hacer pasar de muerte a vida a todo el que la oye y por ella
cree en mí (cf. Jn 5, 24. 28-29).
El 02 DE ABRIL ES DOMINGO DE RAMOS, SE COLOCARÁ LA LECTURA
DE LA PASIÓN COMPLETA Y EL TEXTO CORRERÁ HASTA PÁGINA 04, POR
LO TANTO SOLO ESTE DOMINGO NO HABRÁ ARTÍCULO EN LA 4TA.
PÁGINA.

Para el 09 de Abril
DOMINGO DE PASCUA
El Domingo de Pascua conmemora la resurrección del Señor Jesús, el hecho más
importante que permite entender la misión y el mesianismo de Jesús. Con este Domingo
iniciamos el tiempo pascual que dura hasta el Domingo de Pentecostés. Los textos de la
liturgia nos apuntan a contemplar la resurrección desde tres perspectivas, como un
misterio que se nos revela en una tumba vacía ante lo cual se invita a creer por fe,
teniendo como modelo al discípulo amado en la lectura del Evangelio en Jn 20, 1-9,
como contenido esencial del anuncio de la Evangelización y la catequesis en la primera
lectura en Hch 10, 34a.37–43 y como exigencia a vivir una vida resucitada en la
segunda lectura en Col 3,1–4 o 1 Co 5, 6b–8.
Estas tres dimensiones son importantes, porque no se puede vivir una vida resucitada en
Cristo, sino hemos tenido una experiencia con Cristo resucitado como los Apóstoles, y
no podemos quitarle al anuncio del Evangelio lo central de su mensaje, Jesús resucitó y
ahora vive para siempre, glorificado junto al Padre.
La resurrección no solo es un hecho que sucedió en la historia humana hace más de dos
mil años, sino que es un hecho que trasciende el tiempo. Jesús esta vivo y resucitado y
ha inaugurado el tiempo mesiánico en el que estamos llamados a seguirlo y perseverar
en la fe, para poder participar de su resurrección y compartir su Gloria.
Es por eso, que la resurrección no es un hecho aislado, tiene repercusiones cósmicas.
Rm 19,  “Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los
hijos de Dios”. Con la resurrección la creación inicia una renovación para volver a su
condición original, donde la humanidad refleja la Gloria de Dios y la creación vuelve a
manifestar su condición de ser el Templo de Dios, un Edén cósmico.
Por tanto, desde ya podemos cooperar con la restauración del mundo, manifestando la
justicia de Dios, en favor de los marginados, colaborando con la construcción del Reino
de Dios. Este mundo nuevo que llegará a su plenitud al final de los tiempos, no solo
tiene implicancias sociales sino ecológicas, una vida resucitada implica que los
cristianos se unan y colaboren en el cuidado de la Casa Común. Resurrección, caridad,
justicia y ecología van de la mano.
Luis E. Breña
Centro Bíblico San Pablo Perú.
Para el 16 de Abril
Antonio Ruíz de Montoya: Nacido para la misión
Cruzando otras fronteras, en el noreste argentino y en el Paraguay, el nombre de
Antonio Ruíz de Montoya es más familiar que en su propia patria, el Perú. Fue un
sacerdote jesuita limeño, nacido el 13 de junio de 1585 y que a muy temprana edad
quedó huérfano. La herencia que le dejaron sus padres le sirvió para tener una esmerada
educación con los jesuitas, pasando luego un período oscuro de su vida, gastándolo
todo, cual hijo pródigo de la parábola. Sin embargo, tras un fuerte episodio de
conversión, decidió dejarlo todo atrás y entró en la Compañía de Jesús, la cual reforzaba
su emprendimiento misionero entre los guaraníes en territorios que comprendían partes
de los actuales Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Fue admitido como novicio y en
1612 fue ordenado sacerdote. Se le encomendó la misión con los guaraníes,
escribiéndose así una de las más bellas páginas misioneras en la historia de la Iglesia
latinoamericana. Aprendió el idioma guaraní con los naturales y le dio, a dicho idioma,
la gramática para perpetuarla en la enseñanza, siendo que el guaraní era exclusivamente
hablado y no escrito. Conquistó los corazones de los guaraníes, logrando en el nombre
del Señor numerosas conversiones, incluso de caciques. Sin embargo, las mayores
dificultades que enfrentó provenían de los “bandeirantes”, quienes bajo mandato de la
corona portuguesa, capturaban a los indígenas para esclavizarlos.
Como superior de todas las reducciones del Paraguay (que eran núcleos sociales que
contaban con un valioso programa evangelizador, administración propia y promoción
humana y cultural), se vio en la obligación de defender a los naturales, emprendiendo
una gran migración hacia territorios libres de la amenaza portuguesa. Acudió a la
Corona española para abogar por los guaraníes y pedir autorización para el uso de armas
en defensa propia. Posteriormente, regresó al Perú para continuar su empeño defensivo
y la salud no le permitió volver a su misión. Murió el 11 de abril de 1652. Enterados los
guaraníes, viajaron hacia Lima, para llevarse los restos de su amado padre y misionero.
Su tumba se perdió entre las selvas y las ruinas en las que quedaron las reducciones tras
la expulsión de los jesuitas en el siglo XVIII.
Dejó a la Iglesia un enorme legado misionero y cultural, a través de sus numerosos
escritos, además de un escrito místico, el “Sílex del Divino Amor”, que escribió
motivado por uno de sus acompañados espirituales, el siervo de Dios Francisco del
Castillo. Su ejemplo de vida saltó al cine, con la película “La misión” (1986).
P. José Miguel Villaverde, ssp
Para el 23 de Abril
LO RECONOCIERON AL COMPARTIR EL PAN
En tiempos en los que el soplo del Espíritu lleva a la Barca de Pedro por los caminos de
la sinodalidad, la cercanía y el redescubrir la Palabra de Dios, colocándola en el centro
de cada ministerio, de cada pastoral y de cada espiritualidad, el Evangelio del III
Domingo de Pascua, que nos relata la aparición del Resucitado a los discípulos de
Emaús, nos regala valiosos momentos y gestos para vivir nuestro discipulado misionero.
Jesús, el Maestro Divino, camina con los desalentados, con los que pretendían volver a
sus casas “como si nada hubiera pasado”, luego del fracaso de la cruz aquel primer
Viernes Santo. El Señor no los juzga, no los resondra inmediatamente, sino que se pone
a caminar con ellos, a recordarles las Escrituras, hasta que, llevándolos a la mesa de los
hermanos, parte el pan y ellos lo reconocen.
Siguiendo ese mismo ejemplo, Toribio de Mogrovejo, II Arzobispo de Lima, fue reflejo
de Jesús Maestro y Pastor, caminando con su pueblo, con su vasto territorio arzobispal.
Dan cuenta de ello los libros de sus visitas pastorales y los testigos en su proceso de
canonización, los cuales relatan parte de las experiencias de los viajes, las peripecias y
la alegría inmensa que tenían los fieles al recibir al padre Obispo, muchos territorios no
habían visto nunca a un prelado de tan alta dignidad, ni lo verían por siglos. Si había
veinte indígenas en un caserío, santo Toribio iba por ellos; si una viejecita precisaba de
la unción, al Arzobispo no le atemorizaban las crecientes de los ríos; si había gente para
bautizar, le era leve el dolor de costillas que le quedó luego de una caída. Así nuestro
santo caminó con los hermanos, “callejeó la fe” y procuró para los suyos que a nadie le
falte la instrucción en la Palabra de Dios.
Nos resulta grato imaginar con el corazón cómo el santo Arzobispo de Lima, sencillo y
cercano, compartía el Pan de la Eucaristía con los fieles y cómo ellos, conforme a la
insuperable hospitalidad del interior de nuestro país, le convidaban el pan cotidiano, y
los frutos de nuestra tierra fértil.
Este año se han cumplido 50 años de la proclamación de santo Toribio como Patrono de
los Obispos de América Latina, ¡Rezamos por todos nuestros pastores! Que el ejemplo
de este gran santo los anime en su delicada labor, particularmente de la mano de los más
débiles, de los más alejados, de los marginados, los desalentados y los pobres, por
quienes el Señor se detuvo por Galilea, obrando milagros.
P. José Miguel Villaverde, SSP
Abril 30 - IV Pascua (El Buen Pastor)
CUIDAR ES AMAR
La vida pide que la cuiden. De hecho, todo lo que no cuidamos lo perdemos. Al
identificarse como la puerta del redil, Jesús se dirige a los líderes religiosos de su
tiempo, afirmando que cualquiera que tenga el papel de cuidar de los demás, de cuidar
los valores que favorezcan la vida, debe mirar hacia Él. “Entrar por la puerta” significa
pues configurarse con Jesús, el Buen Pastor. Jesús será siempre el modelo del auténtico
cuidador.
Cuidar no es sólo una cuestión efectiva, sino, sobre todo, afectiva. Cuanto más amo,
más me importa. Si por casualidad dejo de amar, también dejaré de cuidar. Esto vale
para mi propia vocación y también para el pueblo que Dios me ha confiado como
consecuencia de mi vocación.
Jesús nos enseña que el cariño entre el pastor y las ovejas se expresa en la voz del pastor
(cf. Jn 10,3-4). La voz es la comunicación misma del afecto del pastor por cada una de
sus ovejas. Toda oveja se siente amada por su pastor, porque la llama por su nombre; se
encuentra en medio de un rebaño inmenso, ¡pero sabe que es única para su pastor! Ella
tiene un nombre, una historia, una necesidad que solo su pastor conoce. Las ovejas
siguen la voz del pastor porque su voz les da guía, seguridad, confianza y apoyo.
La voz del pastor conduce a las ovejas "fuera" del redil. Cada cuidador que ama a
quienes están bajo su cuidado los hace crecer, madurar y fortalecerse frente a los
desafíos de la vida. Sobreproteger a las personas que amamos les impide crecer y
asumir la responsabilidad de la vida. Necesitamos evitar que las personas bajo nuestro
cuidado crezcan infantilizadas.
Al final del Evangelio, Jesús vuelve a la imagen de la puerta: “Yo soy la puerta…” (cf.
Jn 10, 9). La puerta sirve tanto para dejarnos entrar como para dejarnos salir. Entrar por
la puerta que es Jesús es saber que solo Él puede darnos acceso al Padre. Salir por la
puerta significa liberarse de una situación de no vida. Nuestro mundo ama la libertad.
Sin embargo, las innumerables puertas que nos ofrece nos arrojan muchas veces a
situaciones de encarcelamiento, enfermedad y muerte. Muchas personas abrieron las
puertas equivocadas y se dejaron atrapar en situaciones de enfermedad e infelicidad.
Jesús se ofrece como la puerta que nos da acceso a la liberación de todo lo que nos
esclaviza y deshumaniza. La puerta está abierta: a cada uno de nosotros nos toca
levantarnos y atravesarla, para encontrar la verdadera vida que el Padre quiere ofrecer a
la humanidad en la persona del Hijo.

P. José Carlos de Freitas Júnior, SSP

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