Pauta Marzo - Abril
Pauta Marzo - Abril
MONICIÓN
Hermanos y hermanas: Para los discípulos de Jesús vendrían pronto,
momentos de dura prueba. Su fe sería remecida de raíz, al ver capturar y
crucificar a su Maestro. Para animarlos y fortalecerlos, Jesús escoge a los más
cercanos mostrándoles un anticipo de su resurrección. Nosotros también
podemos transformar nuestra vida si superamos el desaliento y el
conformismo, experimentando un poco de la gloria a la que fuimos llamados.
Antífona de entrada Sal 26, 8-9
Oigo en mi corazón: «Busquen mi rostro». Tu rostro buscaré, Señor. No me
escondas tu rostro.
Acto penitencial
S. Tú que has sido probado con el sufrimiento, para ayudar a los que se ven
probados: Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
S. Tú que haces brillar la luz de nuestros corazones:
Cristo, ten piedad
R. Cristo, ten piedad.
S. Tú que eres el resplandor de la gloria del Padre:
Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
No se dice Gloria
Oración colecta
Oh, Dios, que nos has mandado escuchar a tu Hijo amado, alimenta nuestro
espíritu con tu palabra; para que, con mirada limpia, contemplemos gozosos la
gloria de tu rostro. Por nuestro Señor Jesucristo.
LECTURAS
Abraham nos anima a ponernos en marcha y arriesgarnos en el camino al que
Dios nos llama. Su promesa será siempre nuestra esperanza.
Lectura del libro del Génesis 12, 1-4a
En aquellos días, el Señor dijo a Abram: «Sal de tu tierra y de la casa de tu
padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré,
haré famoso tu nombre, que será una bendición. Bendeciré a los que te
bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas
las familias del mundo». Y se puso Abram en camino, como se lo había
ordenado el Señor. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Salmo (32)
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
– La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la
justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. / R.
– Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su
misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de
hambre. / R.
– Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; que tu
misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. / R.
La gratuidad que Dios nos ofrece en Jesús, abre nuestra existencia a un futuro
sin límites, que supera la muerte y nos da vida eterna.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 8b-
10
Querido hermano: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, ayudado por
la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros
méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia,
por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer
nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida
inmortal, por medio del Evangelio. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Versículo antes del Evangelio
En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre: «Éste es mi Hijo, el amado;
escúchenlo».
Con los apóstoles en el monte Tabor, somos invitados a participar
anticipadamente de la gloria de Jesús, que fortalecerá nuestra fe en medio de
las dificultades.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 17, 1-9
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan
y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su
rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la
luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces,
tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré
tres carpas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba
hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz
desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escúchenlo». Al
oírlo, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de espanto. Jesús se acercó
y, tocándolos, les dijo: «Levántense, no teman». Al alzar los ojos, no vieron a
nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les
mandó: «No cuenten a nadie esta visión hasta que el Hijo del hombre resucite
de entre los muertos». Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
CREDO (pág. 7)
Oración universal
S. Oremos al Padre, que dispuso darnos su gracia por medio de Cristo.
R. Señor, que te veamos tal como eres.
Por la Iglesia; para que incesantemente se reforme en sus instituciones y se
renueve en sus miembros, según el modelo que es Cristo. Roguemos al Señor.
/R.
Por los que buscan a Dios sin saberlo, por los que viven sin esperanza; para
que puedan descubrir en la vida de los creyentes, el verdadero rostro de Dios
vivo, revelado en Cristo. Roguemos al Señor. /R.
Por todos los evangelizadores; para que el cansancio y el desánimo que puede
producir la indiferencia de un mundo cada vez más secularizado; no los
desanime y continúen con entusiasmo su misión de llevar a Cristo, a pesar de
las adversidades. Roguemos al Señor. /R.
Por nosotros, llamados a pasar de la oscuridad a la luz de la fe; para que no
nos desanimemos y confiemos en Quien hace nuevas todas las cosas.
Roguemos al Señor. /R.
Por todas aquellas almas que viven en momentos de prueba; para que la
Transfiguración del Señor les haga ver la Gloria que Dios nos tiene destinada.
Roguemos al Señor. /R.
Por todos que nos sentimos cristianos; para que como nos urge Pablo,
tomemos parte en los trabajos del evangelio. Roguemos al Señor. /R.
(Pueden decirse otras intenciones particulares)
S. Padre acoge estas súplicas y hazte presente en nuestro corazón; para que
estemos atentos a las palabras de tu Hijo. Te lo pedimos por el mismo
Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Oración sobre las ofrendas
Te pedimos, Señor, que esta oblación borre nuestros pecados y santifique los
cuerpos y las almas de tus fieles, para que celebren dignamente las fiestas
pascuales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
La transfiguración del Señor
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo, Señor nuestro. Que, después de anunciar su muerte a los discípulos, les
mostró en el monte santo el resplandor de su luz, para testimoniar, de acuerdo
con la ley y los profetas, que por la pasión, se llega a la gloria de la
resurrección. Por eso, con las virtudes del cielo te aclamamos continuamente
en la tierra alabando tu gloria sin cesar: Santo, Santo, Santo...
Antífona de comunión Mt 27, 5
Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escúchenlo.
Oración después de la comunión
Te damos gracias, Señor, porque, al participar estos gloriosos misterios, nos
haces recibir, ya en este mundo, los bienes eternos del cielo. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Momento personal
Señor, que no me quede estancado en los fracasos y desánimo que me dan las
frustraciones y caídas del presente, que el dolor no me quite la esperanza en ti.
Momento personal
Señor, que pueda reconocerte en cada paso y situación de mi vida. Que tu redención
alcance a cada rincón de mi corazón, confiando en tu misericordia.
«El agua que dona la vida eterna ha sido derramada en nuestros corazones en el día de
nuestro Bautismo; entonces Dios nos ha transformado y llenado de su gracia».
(Papa Francisco)
Año XXIV – N° 17 - Ciclo "A" – 19 de Marzo del 2023
"Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.",
leemos hoy en la segunda lectura, constituyendo esa exhortación un programa para esta
Cuaresma. El cristiano, por el bautismo, es invitado a acoger la luz de Jesús para
manifestarla en la vida cotidiana, estando así despierto, levantándose de entre los
muertos, dejando lo que es ausencia de vida para vivir plenamente. Se trata de un modo
de vida, propio de quien ha acogido la gracia, la relación viva con Dios, que se muestra
en el amor a los demás que lleva a obrar con bondad, respeto y en la sinceridad y
verdad.
En el capítulo 8 versículo 12 del evangelio de san Juan, Jesús declara: «Yo soy la
Luz del mundo». Esa afirmación ayuda a entender el episodio de hoy. Jesús vio al ciego
de nacimiento y, por iniciativa propia, se acercó para curarlo. Los discípulos habían
preguntado sobre la causa de la ceguera, pues entonces se pensaba que la enfermedad
era castigo de un pecado. Jesús aclaró que ni el hombre ciego ni sus padres pecaron, la
enfermedad serviría para que se manifieste la gloria de Dios. Jesús, el Hijo de Dios
encarnado, la Palabra por quien todo fue creado (cf. Jn 1, 3), tomó barro, elemento del
cual, según el relato del Génesis, fue creado el ser humano, indicándose así el poder
creador y que lo que obrará es actuación de dicho poder, regenerando a dicho hombre
para que pueda ver en profundidad. Obedeció el hombre al mandato de Jesús de lavarse
en la piscina de Siloé y comenzó a ver.
La capacidad de ver que el hombre recibió no fue solo física sino espiritual, él
logrará ver mejor que los judíos, ciegos por sus prejuicios, que ven en Jesús un pecador.
Al reencontrarse con Jesús, luego del cuestionamiento que le hicieron los judíos, el
Señor le preguntó algo decisivo: si creía en el Hijo del hombre. Al decirle que era él, el
ciego curado mostró que había adquirido la luz de la fe respondiendo: «Creo, Señor»,
postrándose ante Jesús en adoración. El ciego vivió un proceso de iluminación.
Comenzó descubriendo en Jesús un hombre, luego un profeta, posteriormente a alguien
que viene de Dios, para culminar en la verbalización: «creo, Señor», postrándose ante
Jesús.
Momento personal
Señor, dame tu luz para reconocerte en medio de la oscuridad de mi vida y las tinieblas
del mundo. Que en medio de la desesperanza mi corazón grite, “en ti Creo, Señor”.
«El pecado es como un oscuro velo que cubre nuestro rostro y nos impide ver
con claridad tanto a nosotros como al mundo».
(Papa Francisco)
Año XXIV – N° 18 - Ciclo "A" – 26 de Marzo del 2023
TÚ ERES EL MESÍAS, EL HIJO DE DIOS
Momento personal
Señor, dame la fe de Marta, que, aunque me traspase el dolor, te encuentre en él con la
convicción de que solo tú puedes dar vida a pesar de la muerte.
(Papa Francisco)
02 de abril
Momento personal
Señor, dame la gracia y la fuerza para aceptar mis cruces de cada día, sin renegar de
ellas, dame la fuerza de cargarlas aceptando siempre tu voluntad, con esperanza .
«Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo
hizo ver». Es el testimonio del apóstol Pedro, dando cuenta de la verdad que sostiene
nuestra fe cristiana. Dios Padre reivindicó a su Hijo, acogió la ofrenda amorosa de su
vida en la cruz y lo resucitó. Los apóstoles vivieron la experiencia de ver al Resucitado,
de comer y beber con Él y por eso nosotros hoy nos alegramos y cantamos: ¡Aleluya!
La resurrección de Jesús es lo que el Padre hizo por su Hijo encarnado. Las
consecuencias de la resurrección, sin embargo, nos alcanzan, pues en Jesucristo todo es
por nosotros los hombres y por nuestra salvación. Con la resurrección de Jesús la
muerte ha sido vencida, el poder del pecado aniquilado, el mal derrotado. Y desde el
bautismo nosotros somos partícipes de esa realidad. Bien lo expresa el texto de la carta a
los Colosenses: «Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá
arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspiren a los bienes de arriba, no
a los de la tierra». La resurrección de Jesús, de la que hemos participado el día de
nuestro bautismo, nos inserta en un modo de vida sobrenatural, que en la celebración
pascual reafirmamos. Por el bautismo fuimos regenerados por el Espíritu del Resucitado
para vivir transformados desde lo más profundo del ser. En eso consiste buscar los
bienes de arriba, los valores que enaltecen la vida del ser humano que ha sido hecho, por
gracia, hijo de Dios. Se trata de vivir como vivió Jesús, en obediencia al Padre,
reconociendo su soberanía en nuestra vida. Se trata de vivir en el amor que se concreta
en obras buenas.
La Pascua no es solo el paso de la muerte a la vida y de este mundo al Padre
realizado por Jesús, sino también el paso que quienes creemos en Jesús hemos de hacer
del pecado a la gracia, de la mediocridad a la perfección en la santidad, del egoísmo al
amor, del individualismo al sentido fraterno y comunitario, de la tristeza al gozo, etc. La
mañana de Pascua María Magdalena encontró el sepulcro vacío. Pensando que se
habían llevado el cuerpo del Maestro, fue donde los discípulos. Llegaron al sepulcro
Pedro y el discípulo amado, ambos vieron el sepulcro, el discípulo amado vio y creyó.
La Pascua es novedad, vida nueva que surge del poder de la resurrección de Jesús.
Hoy el evangélico narra que el Señor entró en la casa donde estaban reunidos los
Apóstoles, estando las puertas cerradas, les deseo la paz y luego les dijo: «Reciban el
Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados les quedan perdonados; a quienes se
los retengan, les quedan retenidos». El don de la paz que Jesús les ofrece, el don del
Espíritu y del perdón de los pecados renovó a la comunidad cristiana naciente, que deja
de vivir en la carne y aprende a vivir en el Espíritu. Los apóstoles, desde la fuerza del
Espíritu, testimoniaron al Resucitado y guiaron a la comunidad hacia la nueva vida.
«Todo el mundo estaba impresionado por los muchos prodigios y signos que los
apóstoles hacían en Jerusalén» se oye en la primera lectura, tomada del libro de los
Hechos de los Apóstoles. El impacto del Espíritu donado por Jesús Resucitado a los
Apóstoles se percibía en la vida comunitaria e impresionaba a los demás. La
comunidad, bajo la acción del Espíritu, comenzó a vivir una experiencia renovada y
renovadora que se fue consolidando y creciendo a través de la asiduidad en la enseñanza
de los Apóstoles, en la Eucaristía (fracción del pan), en la oración en común y en el
compartir los bienes. Lo vivido por las comunidades, que se convierte en modelo e ideal
de lo que toda comunidad cristiana está llamada a ser, es posible desde el Espíritu de
Jesús.
Solo abriéndose al Espíritu se puede vivir en la paz, armónica y fraternalmente,
sostenida dicha comunión por la unión con y en Cristo mediante la Eucaristía,
traduciendo la vivencia eucarística en un amor fraterno eficaz, que se expresa en la
comunión de bienes. La comunidad cristiana no vive solo del ingenio o talento de sus
miembros o de la simple buena voluntad de todos, la comunidad vive de un modo
adecuado, que impresiona a otros, cuando se deja guiar por el Espíritu del Resucitado
que es, desde el día de la Resurrección, el Don que el Padre y el Hijo no dejan de donar.
La Pascua es ocasión de renovar la esperanza viva que nos hace renacer y determinarnos
a trabajar por la salvación definitiva.
Momento personal
Señor, dame un corazón misericordioso, que pueda perdonar, pedir perdón y sobre todo
que pueda amar con generosidad.
(Papa Francisco)
Momento personal
Señor, Jesús, que pueda reconocerte en el camino, que mi corazón detecte tu presencia
en mi vida y que me una a ti en la fracción del pan.
«Dios caminará con nosotros siempre, incluso en los momentos más dolorosos,
ahí está el Señor. Y esta es nuestra esperanza».
(Papa Francisco)
30 de abril
VIDA EN ABUNDANCIA
Hoy, Jesús nos dice: «Yo soy la puerta de las ovejas… quien entre por mí se salvará y
podrá entrar y salir, y encontrará pastos». Que Jesús diga que es la puerta de las ovejas
(sus discípulos) es afirmar que toda la vida del cristiano, en cuanto se hace discípulo, ha
de ser vida en Cristo. Pasar por la puerta, que es Cristo, supone orientar la propia vida
desde los criterios de Jesús, es ir asumiendo progresivamente su estilo de vida, seguirle
en lo cotidiano. Es aprender a relacionarnos como hijos con el Padre haciendo de la
voluntad del Padre celestial nuestro alimento, como lo fue para Jesús. Pasar por la
puerta es vivir la relación con los demás como Jesús, haciendo siempre el bien,
procurando siempre servir por amor. Entrando por la puerta que es Jesús, la vida
adquiere sentido y plenitud, se pueda entrar y salir, es decir, insertarse en el mundo y
salir de él, cuando llegue el momento, con serenidad, con paz, con alegría.
Entrando por la puerta que es Jesús, siguiéndole, madurando el discipulado, se
encuentran los pastos, la fuerza que nos nutre y permite caminar por el mundo dando el
fruto que el Señor espera de los suyos. Atravesar la puerta que es Jesús es la sabiduría
cristiana que nos permite pensar, decidir, elegir y actuar al estilo de Jesús, es caminar
hacia la viva configuración con Cristo, haciéndonos discípulos y testigos de su amor
salvador, misioneros que atraen a los demás hacia Jesús.
El pasaje de hoy termina con otra interesante afirmación del Maestro: «Yo he venido
para que tengan vida y vida en abundancia». Jesús nos ofrece la vida en cuanto que solo
siguiéndole se vive plenamente. La vida es plenamente humana cuando caminamos tras
las huellas de Jesús, entrando en comunión con Él, acogiendo su vida, comunicada
sobre todo por medio de los sacramentos. Que hoy tomemos la seria determinación de
entrar por la puerta que es Jesús, de acoger su vida en abundancia, que, viviendo en Él,
con Él, como Él podamos pasar haciendo el bien, como el Maestro, ayudando con
nuestro testimonio a que otros hermanos, en él, tengan vida y lleguemos al final a los
pastos de vida eterna.
«La sinodalidad, el caminar juntos es una vocación fundamental para la Iglesia, y sólo
en este horizonte es posible descubrir y valorar las diversas vocaciones, los carismas y
los ministerios».
(Papa Francisco)
Momento personal
Señor, que no tenga miedo de pasar por la puerta, que escuche y reconozca tu voz que
me llama y te siga.
«Todos estamos llamados a participar en la misión de Cristo
de reunir a la humanidad dispersa y reconciliarla con Dios».
(Papa Francisco)
MONICIONES MARZO – CICLO A
5 DE MARZO II DOMINGO DE CUARESMA
Monición General
1ra. Lectura:
El llamado de Abraham a ponerse en camino y asumir el riesgo de caminar a la tierra
prometida es el mismo que el Señor nos hace en esta Cuaresma; y ello implica escucha
y disponibilidad.
2da Lectura:
Pablo escribiendo a Timoteo, lo desafía a él y a nosotros, a identificarnos con los
sufrimientos de Cristo en nuestra vida, todo ello por el anuncio del Evangelio, solo así
será efectivo.
Evangelio:
Mateo nos invita, con los Apóstoles a experimentar la gloria de Dios de manera
profunda en la celebración litúrgica, donde Él se nos revela a través de signos y
símbolos, para poder experimentarlo también en nuestra vida diaria.
ORACIÓN UNIVERSAL
Elevamos a Dios Padre nuestra plegaria y lo hacemos con la mayor confianza, sabiendo
que siempre somos escuchados.
1.- Por el Papa Francisco, nuestro Obispo N. y todos los miembros del Pueblo Santo de
Dios; para que ejerzamos, todos, una fe libre y entregada que nos lleve a vivir en el
servicio y la entrega a los hermanos, especialmente a los más necesitados. Roguemos al
Señor. /R.
2.- Por todos los hombres que viven inmersos en el miedo, la apatía, la duda; para que el
Señor transfigurado les traiga la confianza y les devuelva la paz. Roguemos al
Señor. /R.
3.- Por los que sufren, por todos los que viven llenos de heridas en el cuerpo y en el
alma; para que las llagas de Cristo transformen su dolor en gozo. Roguemos al
Señor. /R.
4.- Por los jóvenes; para que estén abiertos a una vocación de servicio dentro de la
Iglesia. Roguemos al Señor. /R.
5.- Por todos los que estamos celebrando esta eucaristía; para que el Señor renueve
nuestra fe y nos haga testigos de la Transfiguración en nuestro mundo. Roguemos al
Señor. /R.
S. Te damos gracias Señor por la grandeza de tu amor. Haznos personas nuevas por
medio de tu Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Monición general
1ra. Lectura:
Las demandas del ser humano en medio de su peregrinación por este mundo siempre le
llevarán a quedarse con lo inmediato y pasajero, pero Dios siempre nos lleva más allá.
2da. Lectura:
Pablo nos exhorta a ser hombres y mujeres de esperanza, la cual es don del Espíritu
recibido en el bautismo. Que Cristo nos mantenga desde su testimonio en la Cruz,
firmes y seguros.
Evangelio:
Juan nos invita a descubrirnos siempre en busca de verdad, de vida y salvación, que solo
encontramos en Jesús, que se nos revela como la fuente de todo ello.
ORACIÓN UNIVERSAL
1. - Por el Papa Francisco, nuestro obispo N., y los sacerdotes; para que en esta
Cuaresma no escatimen esfuerzos y ofrezcan a todos los hombres la profundidad del
Evangelio. Roguemos al Señor. /R.
2. - Para que el Señor nos conceda la paz, la justicia, la libertad y el amor a todos los
que poblamos el mundo. Roguemos al Señor. /R.
3. - Para que Dios infunda valor a los que están participando de la pasión de Cristo por
enfermedad, pobreza, humillación o cualquier carencia humana. Roguemos al
Señor. /R.
4. - Por las familias que sufren por falta de trabajo o desunión; para que encuentren en
nosotros la ayuda y la paz que necesitan. Roguemos al Señor. /R.
5. - Por nosotros llamados a dar testimonio con nuestra vida de lo que significa ser
cristianos. Roguemos al Señor. /R.
S. Dios de bondad, escucha nuestras súplicas que esperamos alcanzar, por medio de la
pasión de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Monición general
Hermanos y hermanas: Hoy, IV Domingo de Cuaresma, la Liturgia nos presenta la
curación y la conversión. La enfermedad o la desgracia no es un castigo de Dios. El
milagro se da en el ciego de nacimiento para que Jesús manifieste el amor de Dios que
cura y que sana y da ocasión al hombre a experimentar una verdadera conversión.
1ra, Lectura:
2da. Lectura:
La posibilidad de adormecernos por los pensamientos y ofertas de este mundo es
siempre una realidad, por ello Pablo nos invita a despertarnos y renovar nuestra
identidad como hijos de la luz.
Evangelio:
El ser cristiano no es automático e implica un proceso que lleva toda una vida, como el
ciego curado por Jesús, que lo abrirá a la verdadera luz, aunque por esto, Jesús sufrirá
persecución y rechazo.
ORACIÓN UNIVERSAL
Como aquel mendigo también nosotros andamos ciegos por este mundo. Nuestro
corazón está ciego y sordo ante el dolor del prójimo. Oremos diciendo:
1. – Por el Papa Francisco; para que su palabra y testimonio sea luz que continúe
alumbrando las tinieblas de este mundo. Roguemos al Señor. /R.
2. – Por los que dirigen las naciones; para que centren sus esfuerzos en la justicia y paz
así como en la ayuda a los más necesitados de la sociedad. Roguemos al Señor. /R.
3. – Por los enfermos y necesitados de nuestra parroquia o nuestro barrio; para que
encuentren en nosotros un corazón abierto a sus problemas. Roguemos al Señor. /R.
4. – Por los niños y los jóvenes; para que sintiéndose ungidos por Dios lleven una vida
acorde con la Luz que Cristo nos proclama. Roguemos al Señor. /R.
5. – Por los que preparamos con ilusión la Pascua del Señor; para que aprovechemos
este tiempo favorable y demos paso a la luz en nuestros corazones. Roguemos al
Señor. /R.
S. Padre, atiende estas súplicas que con confianza te presentamos que tu luz llegue a
nosotros, para renacer a la Vida que Cristo nos trajo. Por Jesucristo Nuestro Señor
Amén.
Monición General
Hermanas y hermanos: Desde el bautismo hemos recibido la vida nueva, germen de
vida eterna y plena, que nos permite vivir guiados por el Espíritu para que, llegado el
final de la existencia, podamos acceder a la resurrección que Jesús consigue a los que
crean en él. Que esta Cuaresma nos ayude a acoger la vida de Jesús y vivir del Espíritu
para poder llegar a la vida eterna plena y feliz.
1ra. Lectura:
El gran anuncio de Dios para la humanidad, más allá de las situaciones donde ella está
sumergida, es una nueva vida que brota de Dios mismo y vence todo tipo de muerte.
2da. Lectura:
Pablo nos recuerda que el seguimiento de Cristo, para todo bautizado, es un trabajo
constante por encontrar la armonía y la paz interior, como resultado de trabajar nuestra
propia vida a la luz del Evangelio.
Evangelio:
Lázaro, amigo de Jesús, fue resucitado por Él, como signo de su divinidad y poder sobre
la muerte, y es un llamado a confesar nuestra fe en la resurrección y en la vida eterna
que nos trae el Señor.
ORACIÓN UNIVERSAL
Padre tu eres la Vida, tu nos la diste y sin ti no vivimos. Esa Vida que Cristo nos ganó
con su resurrección que pronto celebraremos. Atiende con tu infinita Misericordia estas
oraciones que tu pueblo te presenta. Respondemos:
1. – Por el Papa Francisco; para que con tu ayuda siga siendo portavoz de la
resurrección que tu Hijo nos trae. Roguemos al Señor. /R.
2. – Por los gobernantes; para que sea su principal preocupación la vida de todos los
hombres y mujeres de la tierra. Roguemos al Señor. /R.
3. – Por los que viven de espalda a Cristo; para que reciban el Espíritu de Dios y
vuelvan a la Vida del Evangelio. Roguemos al Señor. /R.
4. – Por todos los que luchan por la defensa de la vida y contra la cultura de la muerte.
Roguemos al Señor. /R.
5. – Por todos nosotros que vivimos esta santa Eucaristía; para que siempre luchemos
por el respeto a la vida digna y justa de todos nuestros hermanos. Roguemos al
Señor. /R.
S. Padre escucha nuestras plegarias y haz que preparemos nuestro corazón para que
resucite con Cristo a la vida eterna. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
2 DE ABRIL DOMINGO DE RAMOS
Monición General
Hermanos y hermanas: Hoy, Domingo de Ramos, hacemos memoria del ingreso
triunfal de Jesús, a la Ciudad Santa, reconociéndole como el Bendito que viene en
nombre del Señor. Pocos días después, esa misma semana, Jesús viviría su Pasión, por
eso, hoy también contemplamos su entrega generosa, su obediencia sufriente, su amor
por cada uno de nosotros que lo hace dar su vida, pero todo ello con la certeza de que no
fue un derrotado, sino el Señor victorioso.
1ra. Lectura:
El profeta Isaías nos ofrece uno de los cánticos del Siervo sufriente, profecía referida a
Jesús que asumió nuestra realidad hasta el extremo, para salvar al género humano.
2da. Lectura:
Evangelio:
Hoy día, se nos proclama solemnemente la Pasión del Señor, síntesis de lo que
celebraremos estos días santos, en los que el Misterio Pascual de Cristo se nos
propondrá como camino a seguir.
ORACIÓN UNIVERSAL
Oramos al Padre, en este comienzo de la Semana más grande que el mundo ha podido
vivir: La entrega de un hombre que dio su vida para salvar a toda la humanidad.
1.- Por el Papa Francisco, nuestro obispo N., los sacerdotes y diáconos; para que
iluminados por el Espíritu de Dios ayuden a todos sus fieles a vivir con profundidad esta
semana de gracia. Roguemos al Señor. /R.
2.- Por todos los que sufren en su cuerpo o en su alma; para que, acercándose a la luz de
Cristo, encuentren alivio y salida a su dolor. Roguemos al Señor. /R.
3.- Por las naciones que viven en conflicto, en desacuerdo; para que, al mirar a Cristo en
su Cruz, descubran lo que significa el perdón que lleva a la paz. Roguemos al Señor. /R.
4.- Por las familias que no encuentran la paz debido a situaciones de desamor; para que,
al ver el amor de Cristo entregado, descubran que el amor supone renuncia y entrega.
Roguemos al Señor. /R.
5.- Por los que estamos aquí reunidos; para que vivamos esta Semana Santa desde la
profundidad y la admiración que nacen de contemplar a Cristo con los ojos del alma.
Roguemos al Señor. /R.
S. Padre, pon en nuestra alma sentimientos de misericordia para recorrer, cada uno,
nuestro camino de salvación junto al Señor. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo
tu Hijo que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
9 DE ABRIL DOMINGO DE PASCUA
Monición general:
Hermanos y hermanas: El Señor resucitó, venció el dominio de la muerte y el pecado
sobre los hombres. Como dice el salmo responsorial –Hoy es el que actuó el Señor, sea
nuestra alegría y nuestro gozo–. Gozo profundo porque el Señor venció a la muerte,
sacó de la tristeza profunda a todos aquellos que lo creyeron vencido, colgado en la cruz
y que luego descubrieron que había resucitado. La Pascua es invitación a abrirse a la
vida que Jesucristo comunica. Es invitación a reconocerle como Señor y Dios, a través
de la experiencia de su estilo de vida que eleva nuestro ser, haciéndonos sus discípulos,
para poder ser misioneros que trasmiten, no sólo algo aprendido nocionalmente sino una
experiencia de encuentro con Aquél que da plenitud a nuestras vidas.
1ra. Lectura:
Pedro proclama el kerigma por primera vez, anuncio liberador y triunfal de la victoria
sobre la muerte por la resurrección de Jesús, el Señor.
2da. Lectura:
El cristiano que está consciente que por su bautismo participa de la muerte y
resurrección de Cristo, tiene otra mirada sobre sí mismo, los hombres y el mundo, una
visión que trasciende.
Evangelio:
Magdalena, Pedro y Juan se encontrarán con el Resucitado y con sus signos que nos
revelan e invitan a leer nuestra vida en clave de resurrección, pero ello implica siempre
una confesión de fe.
ORACIÓN UNIVERSAL
Señor, con la alegría de sentir la presencia de Cristo resucitado entre nosotros, elevamos
a Ti nuestra oración.
1.- Por la Iglesia; para que después de morir con Cristo, haya nacido a la “Iglesia
Pascual” que da testimonio firme de la Resurrección. Roguemos al Señor. /R.
2.- Por toda la comunidad de bautizados; para que crezcamos en la escucha de la
Palabra, en la perseverancia de la oración y en la caridad fraterna. Roguemos al
Señor. /R.
3.- Por los que siguen anclados en las experiencias de dolor; para que no se dejen vencer
por el desánimo, sino que la fuerza de la fe y la solidaridad de los hermanos les ayude a
creer en la Resurrección que, sin dudarlo, llegará para ellos. Roguemos al Señor. /R.
4.- Por las familias; para que se dejen inundar de la sinceridad y la verdad que nacen de
la resurrección y abran sus puertas a la hospitalidad de los miembros más pobres y
sufrientes. Roguemos al Señor. /R.
5.- Por todos los aquí presentes; para que no dejemos de evangelizar siendo eco con
nuestra vida, de la Palabra que nos salva. Roguemos al Señor. /R.
S. Padre eterno, don inefable, infúndenos el Espíritu de tu Hijo resucitado para vivir en
la verdad que inunda al mundo de luz. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén
16 DE ABRIL II DOMINGO DE PASCUA
Monición General
1ra. Lectura:
La comunidad post-pascual se nos presenta activa y participativa, y nos presenta las
características normativas para la Iglesia de todos los tiempos: escucha de los apóstoles,
fraternidad, oración en común y celebración de la Eucaristía.
2da. Lectura:
La Carta de Pedro nos recuerda que el ser cristiano y vivir en comunidad es un grito de
esperanza para el mundo, que supera dificultades y probaciones en nuestro caminar.
Evangelio:
Juan nos relata las apariciones del Resucitado a su comunidad, en las cuales el Señor les
entrega los dones de su resurrección: alegría, paz y reconciliación, y nos invita a
confesar la fe en Él.
ORACIÓN UNIVERSAL
Señor traemos ante ti todas nuestras increencias, rutinas, miedos y muertes, porque
queremos que nos ayudes a resucitar contigo. Y como Santo Tomás repetimos:
1. - Por la Iglesia, herida con tanta incoherencia, con tanto egoísmo, con tanta falsedad
de cuantos la formamos; para que viendo las marcas de la pasión de Cristo y la gloria de
la Resurrección aceptemos con humildad nuestro camino. Roguemos al Señor. /R.
2. - Por el Papa Francisco, nuestro obispo N., los sacerdotes; para que su coherencia, su
perdón, su entrega... haga que todos los que miramos hacia ellos podamos repetir la
oración de Tomás. Roguemos al Señor. /R.
3. - Por los pobres, los marginados, los que sufren situaciones de injusticia, cuyas
heridas producimos con la mayor naturalidad; para que al cruzarnos con ellos nos hagan
cambiar y confiar en nuestro Dios y Señor. Roguemos al Señor. /R.
4. - Por las naciones, los pueblos, las familias y todos los que de alguna forma viven en
guerra; para que al ver las heridas que ellos mismos producen en el Cuerpo herido de
Cristo, se arrepientan. Roguemos al Señor. /R.
5- Por nosotros, danos la gracia, Señor, de perdonar a todos aquellos que alguna vez nos
ofendieron y la humildad de pedir perdón. Roguemos al Señor. /R.
S. Te pedimos Señor que nos ayudes a vivir en plenitud, entendiendo que de tus llagas
nace el amor y la misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
23 DE ABRIL III DOMINGO DE PASCUA
Monición General
Hermanos y hermanas: En este III Domingo de Pascua, se abren las puertas al anuncio
de Cristo al mundo. El Espíritu Santo actúa en Pedro infundiendo el valor de salir, al
igual que sus compañeros y transmite sin temor el anuncio de la muerte y resurrección
de Jesús, el Mesías, el salvador. En el evangelio, Jesús saldrá al encuentro de dos
discípulos a quienes consolará y llenará de esperanza, compartiendo con ellos el mismo
pan que compartimos hoy.
1ra. Lectura:
Pedro, junto con los Once, proclama a viva voz a la gente, ya sin temor, el Misterio
Pascual de Cristo, el cual fue profetizado por las Sagradas Escrituras y se cumplieron en
el Señor Jesús.
2da. Lectura:
La Carta de Pedro vuelve a insistir sobre nuestra identidad como cristianos, cuya fuente
proviene de la experiencia bautismal en la que nos sumergimos con Cristo en su muerte
y resurrección, ello implica un estilo de vida.
Evangelio:
ORACIÓN UNIVERSAL
Elevamos a Dios nuestra plegaria y lo hacemos con la mayor confianza, sabiendo que
siempre somos escuchados.
1.- Por el Papa Francisco, que tanto trabaja por la paz, el diálogo y la fraternidad entre
los pueblos, las religiones y las distintas culturas. Roguemos al Señor. /R.
2.- Por todos los hombres que viven inmersos en el miedo, la apatía, la duda, para que la
resurrección del Señor les traiga la confianza y les devuelva la paz. Roguemos al
Señor. /R.
3.- Por los que sufren. Por tantos como viven llenos de heridas en el cuerpo y en el
alma; para que las llagas de Cristo transformen su dolor en gozo. Roguemos al
Señor. /R.
4.- Por las familias, para que viviendo en profundidad su compromiso sean testimonio
para sus hijos y para el mundo de que se puede amar desde la gratuidad y la entrega.
Roguemos al Señor. /R.
5.- Por todos los que estamos celebrando esta eucaristía; para que el Señor resucitado
renueve nuestra fe y nos haga testigos de la resurrección en nuestro mundo. Roguemos
al Señor. /R.
S. Te damos gracias Señor por la grandeza de tu amor. Haznos hombres nuevos por
medio de tu Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Monición general:
Hermanos y hermanas: En ambiente de gozo Pascual, hoy celebramos el Domingo del
Buen Pastor, y Jesús nos dice: «Yo soy la puerta de las ovejas, quien entre por mí se
salvará». Entrar por la puerta que es Jesús es acoger por la fe el Evangelio como
proyecto de vida que el Señor propone. Hoy, celebramos la Jornada Mundial de Oración
por las vocaciones, ocasión que nos impulsa a descubrir en nuestros corazones el
llamado que Dios nos hace a ser partícipes de su Plan de Salvación. Pidámosle al Señor
esta gracia.
1ra. Lectura:
2da. Lectura:
Evangelio:
Cristo es el buen Pastor, muerto y resucitado, para salvar a sus ovejas y traerlas a la
comunión de vida de fe y de amor con el Padre y con El, impulsados por el Espíritu
Santo.
ORACIÓN UNIVERSAL
Pastor bueno que has dado la vida por todos los hombres, a ti recurrimos en tantas
necesidades como nos acechan. Sabemos que tú tienes poder para transformarlas por
eso venimos a ponerlas en tus manos.
S. Padre, Tú sabes cuántas necesidades tiene la vida de tus hijos. Te pedimos que
escuches nuestras peticiones. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
La sociedad necesita con urgencia seguir caminando hacia Dios, perseverar. Todos
tenemos sed de Dios, del bien, de la felicidad y si a estas alturas del juego, sentimos que
la paz, la serenidad, el trabajo, la familia, los bautizados, van regresando al bien, vamos
por el camino de Dios. Es hora que te preguntes después del terremoto social pasado, si
continúas en el falso yo al que muchos llegaron antes de la pandemia. Hoy te dice Dios,
como se lo dijo a Abraham, "Sal de tu tierra", no de la tierra física; te está indicando
salir de tu actitud petrificada y vayas construyendo con Dios tu yo verdadero, ese yo
verdadero que está con Dios. Parece inocente la propuesta de Dios, tanto a Abraham
como a ti, pero sin una buena respuesta nunca habrá felicidad, ni tierra prometida. Dios
sabe su proyecto y si hoy te pide que "salgas de tu espacio de confort", es porque algo
sabe.
Hay cristianos que de salvación no quieren escuchar nada, dicen que están saturados de
esos temas. Todos caminamos al cementerio y no porque alguien esté saturado de Dios
les pida disculpa y retire su programa que ofrece para vivir en el verdadero yo, con el
que Dios inició la vida humana.
Deja de leer este artículo si eres de los que están saturados de los temas de Dios.
Felicidades por continuar. Da un paso hacia Dios. Afianza en él tu vida; él desde el
inicio de la humanidad tiene tu verdadero yo. Solo él te ofrece miles de beneficios que
te dan la felicidad verdadera y te evita llegar a tu falso yo, te sumarías al fracaso de
muchos. Sabes que ahora Dios nos envía sus mensajes, sus bendiciones a través de su
Hijo Jesucristo; por lo tanto, afianza tu vida en Cristo; la sociedad está en deuda con él,
llega con tanta ilusión a esta tierra y no le conocemos. Con esta respuesta tan pobre,
poco o nada puede hacer por ti. En el Evangelio están todas las indicaciones para que
crezcan desde tu verdadero yo. Y, por último, sube con Cristo al monte para que lo veas
transfigurado y te preguntes, ¿Mi rostro es como el de Cristo? Si tu respuesta es
afirmativa, estás en tu verdadero yo.
P. Guillermo Gándara E.
Marzo 12 de marzo
Caminamos hacia el reino de Dios, por lo tanto, todos tenemos el objetivo claro. Las
dificultades en la travesía de la vida, son naturales. El hombre social de la comunidad de
Moisés del libro del Éxodo, su fecundidad se quedó en la niñez. Sus respuestas muy
buenas, las comprendemos, pero todo lo esperaban de Dios, como el niño lo espera todo
del papá. En su camino hacia tierra prometida el pueblo de Dios, cuando les faltó el
agua manifestaron que continuaron en la etapa de la niñez. Danos agua. No buscaron
caminos para obtenerla. Lo importante es caminar.
El proceso que nos regala la mujer samaritana del evangelio nos da la respuesta para
tener un bautismo adulto, fecundo y creativo, es el que busca la sociedad en los
católicos. La samaritana fue una alumna dócil a Jesús. Jesús, con delicadeza en el
diálogo, pasando por agua física, llega al ofrecimiento del agua que da vida eterna y
quien la beba no tendrá más sed. Es el agua de tu bautismo que contiene el proyecto de
tu vida. Lo importante es caminar.
Nuestro mundo es el mundo de las imágenes. Todos los días nos asaltan una infinidad
de imágenes: algunas verdaderas, otras mentirosas. Y como es cierto que “lo que el ojo
no ve, el corazón no siente”, para nosotros solo existe lo que hemos visto o estamos
viendo. Pero aquí acecha un gran peligro: lo que los medios no nos muestran, lo que
nuestros ojos no ven, es como si no existiera.
Jesús hoy nos toca los ojos y nos invita a lavarnos, a sumergirnos en las aguas de su
verdad, para que podamos empezar a ver, a vernos a nosotros mismos, a los demás y a
la realidad que nos rodea con otros ojos. Con su Evangelio, Jesús quiere corregir ciertas
visiones erróneas que tenemos sobre la vida. Uno de estos puntos de vista erróneos se
llama fatalismo. Algunas personas en la época de Jesús pensaban que una persona que
nacía con una discapacidad era un “pecador” (cf. Jn 9, 2.34). Quizás tú también veas las
cosas de manera equivocada, pensando que tal situación no se puede cambiar, es parte
de tu destino.
Ahora bien, este ciego de nacimiento en el Evangelio era un mendigo; vivía de la
limosna. Después de ser curado por Jesús, comenzó a ver las cosas de otra manera, hasta
el punto de no callar más ante los fariseos e interrogarlos porque no querían ver que
Jesús era un hombre de Dios (cf. Jn 9, 30-33). ¡Así nos quiere Jesús! Hombres y
mujeres no fatalistas, sentados al borde del camino de la vida, con la mirada fija en la
pantalla de un celular, anestesiados por videos e imágenes que nos mantienen distraídos,
paralizados, inmóviles, sin reaccionar, sin dar pasos concretos hacia el cambio que Dios
mismo quiere que busquemos, para nosotros y para la sociedad.
“Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo” (Ef
5, 14). ¡Abre tus ojos! ¡Mira la luz en ti! ¡No aceptes vivir como un ciego guiado por
otros ciegos! Fuiste concebido por Dios como un “hijo de luz” (Ef 5, 8). ¡Vive como
tal! ¡Déjate guiar en la vida por valores como “el bien, la justicia y la verdad” (cf. Ef 5,
9)! No tengas miedo de romper con las personas y las situaciones que quieren
mantenerte ciego, ignorante de ti mismo y de las posibilidades de cambio. Déjate guiar
por la luz del Señor y de su Palabra.
¡MIRAR A JESÚS!
A lo largo de la vida, la muerte suele cruzarse en nuestro camino varias veces. Y cada
vez que la muerte se cruza en nuestro camino, terminamos interpelando a Dios: “¿Aquel
que abrió los ojos de los ciegos, no podría haber impedido que sucediera esta muerte?”.
(cita libre de Jn 11, 37).
Sí. Dios no solo podría, sino que realmente puede prevenir cualquier tipo de muerte. De
hecho, mucho más que impedir que la muerte suceda, Dios eligió manifestar la fuerza
de su amor por nosotros abriendo nuestros sepulcros y haciéndonos vivir, según su
promesa: “Cuando haya abierto sus tumbas y los haya hecho levantarse, sabrán que yo
soy el Señor” (Ez 37, 13).
Una verdad difícil de aceptar: Dios puede permitir la muerte, ya sea para enseñarnos
algo sobre la verdadera vida, o para manifestar la grandeza de su amor, que es más
fuerte que la muerte, un amor que nos hace pasar de la muerte a la vida.
Jesús fue muy realista con sus discípulos: “Lázaro ha muerto, pero me alegro por
ustedes de no haber estado allí, para que creáis” (Jn 11, 14-15). Para Jesús, la verdadera
fe nunca debe funcionar como una garantía absoluta contra el dolor, el sufrimiento y la
muerte, sino como una fuerza para superar todo esto. La verdadera fe es la que nos
mantiene en pie aun después del tercer día, aunque sea el cuarto día y que lo muerto ya
tenga mal olor, porque se ha empezado a pudrir y ya no está en condiciones de ser
recuperado, para vivir de nuevo (cf. Jn 11, 39-40).
El Evangelio de hoy, nos invita a dirigir la mirada no a Lázaro sino a Jesús; no por lo
que murió, sino por Aquel que se proclamó nuestra Resurrección y nuestra Vida (cf. Jn
11, 25). Los mismos ojos de Jesús que lloraron la muerte de Lázaro fueron los ojos que
se volvieron al cielo para rogar al Padre por su resurrección (cf. Jn 11, 35.41).
Al comenzar esta última semana de Cuaresma, Jesús exclama a gran voz, hacia la tumba
de cada uno de nosotros: “¡Lázaro, sal fuera!” (Jn 11, 43). Surge de tu tristeza, tu
depresión y tu pena, porque la continuidad de tu vida no depende de lo que murió en ti,
sino de cómo estás lidiando con esa muerte. Salid y ayudad a proclamar mi palabra al
mundo, que tiene el poder de hacer pasar de muerte a vida a todo el que la oye y por ella
cree en mí (cf. Jn 5, 24. 28-29).
El 02 DE ABRIL ES DOMINGO DE RAMOS, SE COLOCARÁ LA LECTURA
DE LA PASIÓN COMPLETA Y EL TEXTO CORRERÁ HASTA PÁGINA 04, POR
LO TANTO SOLO ESTE DOMINGO NO HABRÁ ARTÍCULO EN LA 4TA.
PÁGINA.
Para el 09 de Abril
DOMINGO DE PASCUA
El Domingo de Pascua conmemora la resurrección del Señor Jesús, el hecho más
importante que permite entender la misión y el mesianismo de Jesús. Con este Domingo
iniciamos el tiempo pascual que dura hasta el Domingo de Pentecostés. Los textos de la
liturgia nos apuntan a contemplar la resurrección desde tres perspectivas, como un
misterio que se nos revela en una tumba vacía ante lo cual se invita a creer por fe,
teniendo como modelo al discípulo amado en la lectura del Evangelio en Jn 20, 1-9,
como contenido esencial del anuncio de la Evangelización y la catequesis en la primera
lectura en Hch 10, 34a.37–43 y como exigencia a vivir una vida resucitada en la
segunda lectura en Col 3,1–4 o 1 Co 5, 6b–8.
Estas tres dimensiones son importantes, porque no se puede vivir una vida resucitada en
Cristo, sino hemos tenido una experiencia con Cristo resucitado como los Apóstoles, y
no podemos quitarle al anuncio del Evangelio lo central de su mensaje, Jesús resucitó y
ahora vive para siempre, glorificado junto al Padre.
La resurrección no solo es un hecho que sucedió en la historia humana hace más de dos
mil años, sino que es un hecho que trasciende el tiempo. Jesús esta vivo y resucitado y
ha inaugurado el tiempo mesiánico en el que estamos llamados a seguirlo y perseverar
en la fe, para poder participar de su resurrección y compartir su Gloria.
Es por eso, que la resurrección no es un hecho aislado, tiene repercusiones cósmicas.
Rm 19, “Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los
hijos de Dios”. Con la resurrección la creación inicia una renovación para volver a su
condición original, donde la humanidad refleja la Gloria de Dios y la creación vuelve a
manifestar su condición de ser el Templo de Dios, un Edén cósmico.
Por tanto, desde ya podemos cooperar con la restauración del mundo, manifestando la
justicia de Dios, en favor de los marginados, colaborando con la construcción del Reino
de Dios. Este mundo nuevo que llegará a su plenitud al final de los tiempos, no solo
tiene implicancias sociales sino ecológicas, una vida resucitada implica que los
cristianos se unan y colaboren en el cuidado de la Casa Común. Resurrección, caridad,
justicia y ecología van de la mano.
Luis E. Breña
Centro Bíblico San Pablo Perú.
Para el 16 de Abril
Antonio Ruíz de Montoya: Nacido para la misión
Cruzando otras fronteras, en el noreste argentino y en el Paraguay, el nombre de
Antonio Ruíz de Montoya es más familiar que en su propia patria, el Perú. Fue un
sacerdote jesuita limeño, nacido el 13 de junio de 1585 y que a muy temprana edad
quedó huérfano. La herencia que le dejaron sus padres le sirvió para tener una esmerada
educación con los jesuitas, pasando luego un período oscuro de su vida, gastándolo
todo, cual hijo pródigo de la parábola. Sin embargo, tras un fuerte episodio de
conversión, decidió dejarlo todo atrás y entró en la Compañía de Jesús, la cual reforzaba
su emprendimiento misionero entre los guaraníes en territorios que comprendían partes
de los actuales Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Fue admitido como novicio y en
1612 fue ordenado sacerdote. Se le encomendó la misión con los guaraníes,
escribiéndose así una de las más bellas páginas misioneras en la historia de la Iglesia
latinoamericana. Aprendió el idioma guaraní con los naturales y le dio, a dicho idioma,
la gramática para perpetuarla en la enseñanza, siendo que el guaraní era exclusivamente
hablado y no escrito. Conquistó los corazones de los guaraníes, logrando en el nombre
del Señor numerosas conversiones, incluso de caciques. Sin embargo, las mayores
dificultades que enfrentó provenían de los “bandeirantes”, quienes bajo mandato de la
corona portuguesa, capturaban a los indígenas para esclavizarlos.
Como superior de todas las reducciones del Paraguay (que eran núcleos sociales que
contaban con un valioso programa evangelizador, administración propia y promoción
humana y cultural), se vio en la obligación de defender a los naturales, emprendiendo
una gran migración hacia territorios libres de la amenaza portuguesa. Acudió a la
Corona española para abogar por los guaraníes y pedir autorización para el uso de armas
en defensa propia. Posteriormente, regresó al Perú para continuar su empeño defensivo
y la salud no le permitió volver a su misión. Murió el 11 de abril de 1652. Enterados los
guaraníes, viajaron hacia Lima, para llevarse los restos de su amado padre y misionero.
Su tumba se perdió entre las selvas y las ruinas en las que quedaron las reducciones tras
la expulsión de los jesuitas en el siglo XVIII.
Dejó a la Iglesia un enorme legado misionero y cultural, a través de sus numerosos
escritos, además de un escrito místico, el “Sílex del Divino Amor”, que escribió
motivado por uno de sus acompañados espirituales, el siervo de Dios Francisco del
Castillo. Su ejemplo de vida saltó al cine, con la película “La misión” (1986).
P. José Miguel Villaverde, ssp
Para el 23 de Abril
LO RECONOCIERON AL COMPARTIR EL PAN
En tiempos en los que el soplo del Espíritu lleva a la Barca de Pedro por los caminos de
la sinodalidad, la cercanía y el redescubrir la Palabra de Dios, colocándola en el centro
de cada ministerio, de cada pastoral y de cada espiritualidad, el Evangelio del III
Domingo de Pascua, que nos relata la aparición del Resucitado a los discípulos de
Emaús, nos regala valiosos momentos y gestos para vivir nuestro discipulado misionero.
Jesús, el Maestro Divino, camina con los desalentados, con los que pretendían volver a
sus casas “como si nada hubiera pasado”, luego del fracaso de la cruz aquel primer
Viernes Santo. El Señor no los juzga, no los resondra inmediatamente, sino que se pone
a caminar con ellos, a recordarles las Escrituras, hasta que, llevándolos a la mesa de los
hermanos, parte el pan y ellos lo reconocen.
Siguiendo ese mismo ejemplo, Toribio de Mogrovejo, II Arzobispo de Lima, fue reflejo
de Jesús Maestro y Pastor, caminando con su pueblo, con su vasto territorio arzobispal.
Dan cuenta de ello los libros de sus visitas pastorales y los testigos en su proceso de
canonización, los cuales relatan parte de las experiencias de los viajes, las peripecias y
la alegría inmensa que tenían los fieles al recibir al padre Obispo, muchos territorios no
habían visto nunca a un prelado de tan alta dignidad, ni lo verían por siglos. Si había
veinte indígenas en un caserío, santo Toribio iba por ellos; si una viejecita precisaba de
la unción, al Arzobispo no le atemorizaban las crecientes de los ríos; si había gente para
bautizar, le era leve el dolor de costillas que le quedó luego de una caída. Así nuestro
santo caminó con los hermanos, “callejeó la fe” y procuró para los suyos que a nadie le
falte la instrucción en la Palabra de Dios.
Nos resulta grato imaginar con el corazón cómo el santo Arzobispo de Lima, sencillo y
cercano, compartía el Pan de la Eucaristía con los fieles y cómo ellos, conforme a la
insuperable hospitalidad del interior de nuestro país, le convidaban el pan cotidiano, y
los frutos de nuestra tierra fértil.
Este año se han cumplido 50 años de la proclamación de santo Toribio como Patrono de
los Obispos de América Latina, ¡Rezamos por todos nuestros pastores! Que el ejemplo
de este gran santo los anime en su delicada labor, particularmente de la mano de los más
débiles, de los más alejados, de los marginados, los desalentados y los pobres, por
quienes el Señor se detuvo por Galilea, obrando milagros.
P. José Miguel Villaverde, SSP
Abril 30 - IV Pascua (El Buen Pastor)
CUIDAR ES AMAR
La vida pide que la cuiden. De hecho, todo lo que no cuidamos lo perdemos. Al
identificarse como la puerta del redil, Jesús se dirige a los líderes religiosos de su
tiempo, afirmando que cualquiera que tenga el papel de cuidar de los demás, de cuidar
los valores que favorezcan la vida, debe mirar hacia Él. “Entrar por la puerta” significa
pues configurarse con Jesús, el Buen Pastor. Jesús será siempre el modelo del auténtico
cuidador.
Cuidar no es sólo una cuestión efectiva, sino, sobre todo, afectiva. Cuanto más amo,
más me importa. Si por casualidad dejo de amar, también dejaré de cuidar. Esto vale
para mi propia vocación y también para el pueblo que Dios me ha confiado como
consecuencia de mi vocación.
Jesús nos enseña que el cariño entre el pastor y las ovejas se expresa en la voz del pastor
(cf. Jn 10,3-4). La voz es la comunicación misma del afecto del pastor por cada una de
sus ovejas. Toda oveja se siente amada por su pastor, porque la llama por su nombre; se
encuentra en medio de un rebaño inmenso, ¡pero sabe que es única para su pastor! Ella
tiene un nombre, una historia, una necesidad que solo su pastor conoce. Las ovejas
siguen la voz del pastor porque su voz les da guía, seguridad, confianza y apoyo.
La voz del pastor conduce a las ovejas "fuera" del redil. Cada cuidador que ama a
quienes están bajo su cuidado los hace crecer, madurar y fortalecerse frente a los
desafíos de la vida. Sobreproteger a las personas que amamos les impide crecer y
asumir la responsabilidad de la vida. Necesitamos evitar que las personas bajo nuestro
cuidado crezcan infantilizadas.
Al final del Evangelio, Jesús vuelve a la imagen de la puerta: “Yo soy la puerta…” (cf.
Jn 10, 9). La puerta sirve tanto para dejarnos entrar como para dejarnos salir. Entrar por
la puerta que es Jesús es saber que solo Él puede darnos acceso al Padre. Salir por la
puerta significa liberarse de una situación de no vida. Nuestro mundo ama la libertad.
Sin embargo, las innumerables puertas que nos ofrece nos arrojan muchas veces a
situaciones de encarcelamiento, enfermedad y muerte. Muchas personas abrieron las
puertas equivocadas y se dejaron atrapar en situaciones de enfermedad e infelicidad.
Jesús se ofrece como la puerta que nos da acceso a la liberación de todo lo que nos
esclaviza y deshumaniza. La puerta está abierta: a cada uno de nosotros nos toca
levantarnos y atravesarla, para encontrar la verdadera vida que el Padre quiere ofrecer a
la humanidad en la persona del Hijo.