Lautaro Giulietti
Trabajo Final
ISPI Nº 4031 "F.F.de Paula Castañeda"
Historia de la iglesia II
Efrain Ocaño
Bernardo de Claraval o en francés, Bernard de Clairvaux, de nombre de pila Bernard (Bern =
batallador; Nard = valiente) de Fontaine, Nació en Borgoña (diócesis de Langres), Francia en el
año 1090, fue el tercero de siete hermanos de una familia noble.
En el año 1113, A los 23 años, ingresó como novicio en la Orden del Císter (Císter fue una
concepción de la vida monástica medieval totalmente distinta a Cluny. La regla cisterciense era,
en la práctica, una crítica de la de Cluny), le acompañaban 4 hermanos, un tío y algunos amigos
(hasta 30 personas según otras fuentes). Posteriormente entrarían en la orden su padre y su
hermano menor. En el año 1115 (Bernardo tenía 25 años) Stephen Harding, el abad de Císter,
ante el doble problema de la masiva presencia del clan de los Fontaine y el repentino
hacinamiento que habían provocado en su monasterio, decidió enviar a Bernardo a fundar un
monasterio, este le puso el nombre de Claraval, que significa valle claro, ya que allí el sol
ilumina fuerte todo el día. Supo infundir del tal manera fervor y entusiasmo a sus religiosos de
Claraval, que habiendo comenzado con sólo 20 compañeros a los pocos años tenía 130
religiosos; de este convento de Claraval salieron monjes a fundar otros 63 conventos. En la
historia de la Iglesia es difícil encontrar otro hombre que haya sido dotado por Dios de un poder
de atracción tan grande para llevar gentes a la vida religiosa, como el que recibió Bernardo. En
las universidades, en los pueblos, en los campos, los jóvenes al oírle hablar de las excelencias y
ventajas de la vida en un convento, se iban en numerosos grupos a que él los instruyera y los
formara como religiosos. Lo llamaban "El Doctor boca de miel" (doctor melífluo). Su inmenso
amor a Dios y a la Virgen Santísima y su deseo de salvar almas lo llevaban a estudiar por horas
y horas cada sermón que iba a pronunciar, y luego como sus palabras iban precedidas de mucha
oración y de grandes penitencias, el efecto era fulminante en los oyentes. Escuchar a San
Bernardo era ya sentir un impulso fortísimo a volverse mejor.
El más profundo deseo de San Bernardo era permanecer en su convento dedicado a la oración y
a la meditación. Pero el Sumo Pontífice, los obispos, los pueblos y los gobernantes le pedían
continuamente que fuera a ayudarles, y él estaba siempre pronto a prestar su ayuda donde quiera
que pudiera ser útil. Con una salud sumamente débil recorrió toda Europa poniendo la paz
donde había guerras, deteniendo las herejías, corrigiendo errores, animando desanimados y
hasta reuniendo ejércitos para defender la santa religión católica. (Nota interesante: San
Bernardo escribió la vida de San Malaquías quién murió en sus brazos camino a Roma).
“Mi gran deseo es ir a ver a Dios y a estar junto a Él. Pero el amor hacia mis discípulos me
mueve a querer seguir ayudándolos. Que el Señor Dios haga lo que a Él mejor le parezca”. San
Bernardo de Claraval. En 1153, enfermó del estómago -no retenía la comida y las piernas se le
hinchaban-, quedó muy débil y murió a la edad de 63 años.
Fue canonizado el 18 de enero de 1174 por el papa Alejandro III, siendo declarado Doctor de la
Iglesia por Pío VIII en 1830. Su fiesta litúrgica se celebra el 20 de agosto en el aniversario de su
muerte, siendo el santo patrón de Gibraltar, 20 de Algeciras, de los trabajadores agrícolas y del
Queen’s College de Cambridge. Sus atributos iconográficos son la pluma, el libro, el perro, el
dragón, la colmena y la figura de la Virgen María, pero en realidad no se sabe cómo era san
Bernardo, no existen retratos reales. Pero sí multitud de representaciones figuradas, que
corresponden habitualmente a cuadros de piedad y devoción. En orden cronológico, o sea en
cuanto al tiempo, San Bernardo es el último de los llamados Padres de la Iglesia. Pero en
importancia es uno de los que más han influido en el pensamiento católico en todo el mundo.
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Contexto:
Organización de la Orden del Temple: En el año 1099, los cruzados recuperaron Jerusalén y
los lugares santos de Palestina. Los peregrinos eran atacados y robados en los caminos. Algunos
caballeros decidieron prolongar su voto y dedicar su vida a la defensa de los peregrinos. En
1127, Hugo de Payens solicitó al papa Honorio II el reconocimiento de su organización. Estos
recibieron Recibieron el apoyo del abad Bernardo, quien era sobrino de uno de los nueve
Caballeros fundadores. Entonces Inocencio III convoco a un concilio que se reunió en Troyes
para regular dicha organización. En el concilio, solicitaron a Bernardo que redactase su regla,
que fue sometida a debate y aprobada con algunas modificaciones. La regla del Temple fue pues
una regla cisterciense, pues contiene grandes analogías con la misma. No podía ser de otra
forma, ya que el abad era su inspirador. Era típica de las sociedades medievales, con estructuras
jerarquizadas, poderes totalitarios, regula la elección de los que mandan y estructura las
asambleas para asistirlos y, en su caso, controlarlos. En 1130 Bernardo escribió, el Liber ad
milites templi de laude novae militiae (en español: Libro de los caballeros templarios. Elogio de
la nueva milicia templaria), que asoció a los lugares de la vida de Jesús con infinidad de citas
bíblicas. Intentó equiparar la nueva milicia a una milicia divina:
“Aspira esta milicia a exterminar a los hijos de la infidelidad...combatiendo a la vez en un
doble frente: contra los hombres de carne y hueso y contra las fuerzas espirituales del mal”.
San Bernardo de Claraval. Liber ad milites templi de laude novae militiae.
Intervención en el cisma del antipapa Anacleto en defensa de Inocencio II: Fallecido el papa
Honorio II, se produjo una doble elección papal. La mayoría de los cardenales apoyaron al
cardenal Pietro Pierleoni que adoptó el nombre de Anacleto II; mientras que una minoría de
cardenales se decantó por Gregorio Papareschi (Inocencio II). La aparición de dos papas
provocó el cisma y enfrentó a media cristiandad que apoyaba a Anacleto II con la otra media,
que defendía a Inocencio II. Este último contaba con el apoyo de Bernardo, que se recorrió
Europa desde 1130 a 1137, explicando sus puntos de vista a monarcas, nobles y prelados.
Su intervención fue decisiva en el concilio de Estampes, convocado por rey francés Luis VI. Así
mismo, la influencia de Bernardo favoreció la confirmación de Inocencio II, consiguiendo los
apoyos de Enrique I de Inglaterra, el emperador alemán Lotario II, Guillermo X de Aquitania,
los reyes de Aragón, de Castilla, Alfonso VII, y las repúblicas de Génova y Pisa. Finalmente,
Anacleto fue rechazado como papa y fue excomulgado.
Controversia con Abelardo: Abelardo, uno de los primeros escolásticos, se había iniciado en
la dialéctica y mantenía que se debían buscar «los fundamentos de la fe con similitudes basadas
en la razón humana».
Bernardo sostenía que el conocimiento de las ciencias profanas es de escaso valor comparado
con el de las ciencias sagradas. Sus sentimientos frente a los dialécticos se revelaron en los
enfrentamientos que mantuvo con Gilberto de la Porré y Pedro Abelardo. Además rechazo las
propuestas de Arnaldo de Brescia de que la Iglesia volviera a la pobreza primitiva. Para
Bernardo, la verdad que hay tras la creencia en Dios es un hecho directamente infundido por la
divinidad y por lo tanto incuestionable. Contra la pretensión de los racionalistas de que la
teología debía apoyarse en pruebas. Bernardo en carta a Inocencio II (Contra errores Petri
Abaelardi); “Puesto que estaba dispuesto a emplear la razón para explicarlo todo, incluso
aquellas cosas que están por encima de la razón, su presunción estaba contra la razón y contra
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la fe. Porque, ¿hay algo más hostil a la razón que tratar de trascender la razón por medio de la
razón? y ¿qué hay más hostil a la fe que negarse a creer lo que no puede alcanzarse con la
razón?”.
Predicación de la Segunda Cruzada:
Por petición de Eugenio III, quién antes de ser papa fuera monje en Claravel y discípulo de
Bernardo, El santo predicó la segunda Cruzada a Tierra Santa, la cual no tuvo resultados
favorables, en consecuencia Bernardo fue tratado de falso profeta y rápidamente perdió
popularidad.
Su doctrina:
Fue el primero que formuló los principios básicos de la mística, contribuyendo a configurarla
como cuerpo espiritual de la Iglesia católica. Su devoción a la humanidad del Redentor se trató
de una innovación basada en el Cristo de los Padres y de san Pablo. Su forma de relacionarse
con Cristo, llevó a nuevas formas de espiritualidad basadas en la imitación de Cristo. San
Bernardo creía en «la revelación verbal» del texto bíblico. Esta creencia, considerada hoy
errónea por la teología católica, la heredó de Orígenes, su maestro en Exégesis. Así, en cada
palabra de la Biblia buscaba interpretaciones y sentidos desconocidos y ocultos. Cuando no
comprendía unas frases o un sentido del texto, se humillaba y pedía a Dios que le iluminara,
pues entendía que si Dios había puesto esa palabra o esa frase y no otra, lo hacía por una razón
concreta. Esta fe en la revelación verbal le originó importantes periodos místicos que quedaron
recogidos en sus escritos.
Su teología mística tuvo como fin principal mostrar el camino de la unión espiritual con Dios.
Su doctrina de búsqueda de unión a Dios se inspiró en el estudio de las escrituras y de los padres
de la Iglesia, así como en su propia experiencia religiosa. El esquema de la mística bernardiana
propone ascender desde lo más profundo del pecado original hasta lo más elevado del amor, la
unión mística con Dios. En este ascenso enumeró 4 grados de amor, descritos en su tratado Del
amor de Dios: 1) se ama el hombre a sí por sí mismo. 2) a Dios pero por sí, no por Él mismo. 3)
amar a Dios no ya por sí, sino por Él mismo. 4) Él será con Él un espíritu.
Por otra parte Bernardo tuvo un papel importante en la propagación del culto mariano. Su
teología sobre María fue rápidamente aceptada por los fieles y sus sermones se difundieron por
toda la cristiandad, La figura de María no se entendía como hoy. Así el abad mostró sus dudas
sobre la Inmaculada Concepción: “con toda certeza, sólo la gracia hizo limpia a María del
contagio original”. Un dato interesante es que Él fue quien compuso aquellas últimas palabras
de la Salve: "Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María". Y repetía la bella oración que
dice: "Acuérdate oh Madre Santa, que jamás se oyó decir, que alguno a Ti haya acudido, sin tu
auxilio recibir".
Sus escritos no son numerosos, ocupan solo los tomos 182 y 183 de la Patrología latina de
Migne (compilación de los escritos de los Padres de la Iglesia y de otros escritores eclesiásticos
publicados entre 1844 y 1865), en cambio Dejó una producción de unas 500 cartas, del orden de
350 sermones y varios tratados doctrinales.
Fuentes:
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HTTPS://WWW.BIOGRAFIASYVIDAS.COM/BIOGRAFIA/B/BERNARDO.HTM
HTTPS://WWW.ARTEGUIAS.COM/BIOGRAFIA/SANBERNARDODECLARAVAL.HTM
HTTPS://WWW.CORAZONES.ORG/SANTOS/BERNARDO_CLARAVAL.HTM
HTTPS://ES.WIKIPEDIA.ORG/WIKI/BERNARDO_DE_CLARAVAL