UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DEL PERÚ
“FACULTAD DE DERECHO”
CURSO : DERECHO CONSTITUCIONAL
TEMA : ¿COMO HA EVOLUCIONADO EL CONTITUCIONALISMO
UNIVERSAL Y EL PERUANO?
DOCENTE : FERNANDO PUYEN VIGIL
INTEGRANTES : ROY RONALD ZUTA MONDRAGON
PERÚ
2023
EVOLUCIÓN DEL CONSTITUCIONALISMO UNIVERSAL Y PERUANO
1.- Conceptos generales
1.1. Definición de constitucionalismo
El constitucionalismo es conocido como un sistema político regido por un texto
constitucional.
Asimismo, es una ideología a favor de esto con sus respectivas manifestaciones
en los ámbitos social, político, jurídico.
Para el constitucionalismo, todos poderes públicos deben estar dentro de un
marco regulatorio que modera y así, el constitucionalismo sostiene la idea de
que la autoridad gubernamental, sea o no una ley básica, debe estar controlada
por leyes escritas que operen concurrentemente como principio básico de la
organización social del Estado.
La constitución se convertiría entonces en ese marco normativo sobre el que se
rige el ordenamiento jurídico de un estado en este sentido, la pirámide normativa
a la que debe subordinarse el resto de un país.
En un régimen o sistema constitucionalista cualquier ley debe estar
fundamentada en la constitución, por lo que todas las leyes quedan reguladas y
supeditadas al articulado general de la constitución.
Finalmente, el constitucionalismo también puede ser considerado como un saber
que pretende estudiar la función y posición que ejercen las constituciones en las
diferentes sociedades y políticas, así como la evolución histórica del texto
constitucional en un estado determinado.
El constitucionalismo es la visión o ideología que considera la propia existencia
de una constitución rígida como un valor autónomo (como la libertad, la justicia o
la igualdad) entre los que dan sentido al orden social, que merece ser realizado
aun a costa de otros fines (Waldron, 2009).
1.2. Etapas del constitucionalismo
1.2.1. Constitucionalismo liberal o clásico
El constitucionalismo tiene su origen en un cambio social, en el paso del
teocentrismo absoluto a un antropocentrismo en el que el hombre reconoce y
reclama sus derechos. La independencia norteamericana y la revolución
francesa son los dos acontecimientos clave para el constitucionalismo, porque
es cuando coge fuerza la idea de que los derechos fundamentales de los
ciudadanos no pueden ser violados y que para que eso se respete es necesario
una ley fundamental que refleje la voluntad popular.
Entre las características que definen el constitucionalismo clásico están las
siguientes:
LEY DE GARANTÍAS
La Constitución es una ley de garantías para el ciudadano frente al Estado que
tiene como objetivo frenar el poder de los gobernantes y respetar la libertad del
pueblo.
LEYES POR ESCRITO
La Constitución debe ser rígida, para que no sea alterada con tanta facilidad
como una ley ordinaria y debe estar por escrito ya que se considera que es la
única forma de que las leyes no sean transgredidas.
EL RACIONALISMO EN LA BASE
El constitucionalismo se sustenta en el racionalismo porque si las leyes son
producto de la razón podrán ser aplicables en todo tiempo y lugar.
LIMITACIÓN DEL PODER POLÍTICO
La separación de poderes tiene una importancia especial para limitar el poder
político y esto es algo que se recoge en la propia Declaración de Derechos del
Hombre y del Ciudadano de 1789. En el artículo 16 de ese texto se establece
que “toda sociedad en la que no esté asegurada la garantía de derechos ni
determinada la separación de poderes carece de Constitución”.
DERECHOS FUNDAMENTALES
La Constitución contiene un compendio de derechos que la razón asigna a la
persona
PODER LEGISLATIVO
El poder legislativo está considerado el primer poder del Estado del que emanan
los demás poderes, porque es el órgano representativo de la voluntad popular y,
por lo tanto, la garantía de la libertad.
AUTORIDAD DESPERSONALIZADA
La Constitución no obedece a ninguna persona, sino a la ley objetiva.
EL ESTADO AL SERVICIO DEL HOMBRE
Según el Constitucionalismo, el Estado no es si no institución creada por el
hombre para garantizar sus derechos fundamentales.
ESTADO GENDARME
Además, el Estado tiene la función de garantizar el cumplimiento de las leyes y
de velar por que los individuos no pisen los derechos de los otros.
INDIVIDUALISMO
El constitucionalismo clásico esparce la doctrina de un individualismo en el
Estado.
LA SOBERANÍA POPULAR EN LA BASE DEL PODER
Partiendo de la teoría del contrato social de Rousseau, el constitucionalismo
clásico sostiene que toda autoridad procede del pueblo y que, por consiguiente,
el poder se funda en la soberanía popular.
1.2.2. Constitucionalismo restaurador
Buscó conciliar la institución de la Corona instaurando las monarquías
constitucionales.
1.2.3. Constitucionalismo social
El constitucionalismo liberal, cuya bandera eran los derechos individuales y sus
garantías, tuvo que hacer frente a los cuestionamientos que contra él formularon
corrientes de pensamiento de base socialista y totalitaria. El constitucionalismo
social es producto de grandes revoluciones sociales y tiene una especial
expansión en la segunda posguerra mundial. Los Estados van sustituyendo las
Constituciones de corte liberal, mediante la incorporación de cláusulas
económico-sociales, expresando que los derechos individuales debían ser
limitados en interés de toda la sociedad. Nuevo orden económico, función social
de la propiedad, Estado interventor, derechos laborales, seguridad social,
ampliación de derechos políticos, etc. También postula que los derechos
individuales deben ceder cuando estén en conflicto con los derechos sociales.
Analiza el constitucionalismo social y su desarrollo histórico en las constituciones
peruanas del siglo XIX y XX. Plantea el desarrollo y cumplimiento pleno de los
derechos sociales en el Perú en su proceso de consolidación como Estado
Social conforme a lo establecido en la constitución política de 1993. Propone que
dichos derechos no sean considerados como derechos programáticos de
ejecución inmediata, sino que sean derechos exigibles y justiciables ante la
justicia ordinaria y constitucional para garantizar el desarrollo de la vida humana
en condiciones de dignidad conforme corresponde a los fundamentos del
constitucionalismo social.
1.2.4. Neoconstitucionalismo
El llamado “Neoconstitucionalismo” se caracterizaría, según Jaime
Cárdenas grosso modo, a efectos de la argumentación, por lo siguiente:
El neoconstitucionalismo y los derechos fundamentales 58 Quid Iuris 12 -
se reconoce por algunos una conexión débil entre derecho y moral.
Se admite que el derecho no sólo está conformado por reglas sino por
principios y otro tipo de normas.
El derecho no sólo consiste en la estructura normativa sino también en la
argumentativa, contextual y procedimental.
La legalidad se supedita a la constitucionalidad en un sentido fuerte.
Las normas que nos son reglas no pueden interpretarse con los métodos
tradicionales. Se debe acudir al principio de proporcionalidad, la teoría del
contenido esencial, la razonabilidad, entre otras.
Más que hablar de interpretación se destaca el papel de la argumentación
no sólo en su faceta retórica sino en sus ámbitos hermenéuticos,
contextuales y procedimentales.
La búsqueda de la certeza jurídica se vuelve más exigente y difícil; se
apoya, principalmente, en la calidad de la argumentación.
Las normas jurídicas se interpretan desde la Constitución.
El juez constitucional en ocasiones se coloca por encima del legislador
(“legislador negativo”, según Kelsen), y lo desplaza, lo que pone en
cuestión su legitimidad democrática.
Se intenta poner fin con las técnicas de la argumentación a la
discrecionalidad judicial en el sentido en que había sido entendida por
Kelsen o Hart.
No hay neutralidad ni avaloratividad en el derecho.
En términos concluyentes la nueva concepción del “Estado de Derecho” o
“Neoconstitucionalismo”, donde se ha superado la idea del “Estado legislativo”;
lleva consigo importantes consecuencias para el derecho como tal. En el trabajo
reflejamos la opinión doctrinal dominante donde se demostró el equívoco
conceptual de caracterizar al Estado de Derecho con cualquier estructura formal
donde se respetarán las leyes, carentes de contenido y adaptables a cualquier
ideología, sin tomar en cuenta las exigencias materiales y espirituales del ser
humano, partiendo de su dignidad como persona.
2.- Historia del Constitucionalismo Universal
2.1. Edad Antigua
Los constitucionalistas e historiadores rastrean los orígenes del
constitucionalismo hasta el surgimiento de las primeras constituciones escritas a
fines del siglo XVIII. Sin embargo, este criterio existe no solo en la historia
europea, sino también en la historia latinoamericana, que es notoriamente contra
histórica, tal vez prediciendo tendencias contrarias a los criterios
correspondientes del positivismo jurídico en el pasado.
Giovanni Sartori reconoce la popularidad del concepto de constitución en el siglo
XVIII, pero desprecia su uso porque no se ajusta al nuevo contenido de la
"garantía" que define. Es decir, utiliza el término antiguo para designar el nuevo
concepto, pero desvaloriza el uso original1. Así, escribe, distinguiendo los dos
usos de la palabra constitución de diferentes maneras:
“Sea como fuere el hecho sigue siendo que hoy ‘constitución’ se ha convertido
en un término utilizado con dos significados totalmente diferentes: un significado
específico y sustantivo (el significado garantista) y un significado cósmico y
formal. En el primero de ellos, ‘constitución’ es el ordenamiento protector de las
libertades del ciudadano. En el segundo ‘constitución’ es cualquier forma que se
da a sí mismo un Estado.”
Norberto Bobbio había criticado esta forma de enfocar al término constitución al
escribirle a Sartori en respuesta al envío de un ensayo sobre constitucionalismo:
“…el uso del término "Constitución" en sentido no neutral, es decir, para referirse
solo a las constituciones que preferimos, es engañoso. Todos los Estados tienen
una Constitución, por el simple hecho de que todos los Estados tienen una
norma fundamental. […] Si el abandono de la neutralidad científica conduce a
llamar constituciones solo a aquellas buenas, déjeme decirle que siguió el
camino equivocado y enarbolado, esta vez, su señal de peligro.”
Por otro lado, afirmar la primacía de la constitución escrita en términos de lo que
garantiza ignora el hecho de que las constituciones antiguas se basan en el
concepto de ley natural, una de cuyas políticas más prominentes es limitar el
poder de la familia real y evitar abusos del príncipe hacia sus súbditos, ya que el
abuso lo convierte en un tirano.
Al negar la pertinencia del término constitución, consideramos inapropiado un
término utilizado a principios del siglo XVIII porque no se ajusta al concepto de
constitución que prevaleció en los siglos XIX y XX; relacionado con la
constitución, algunos de los cuales son derivados de los poderes
constitucionales, constituyendo textos que contienen normas que aseguran la
vigencia de los derechos individuales y establecen mecanismos de control de
estas normas.
Cabe aclarar que no siempre se trata de una impugnación explícita, sino
simplemente de la omisión del carácter constitucional de las antiguas leyes
fundamentales. Lo especial de esta posición es que no solo preserva una
palabra antigua modificando su significado, sino que implícitamente invalida o
subestima el uso para el que fue inventada.
Resumen de todo:
La opinión popular de que el gobierno constitucional hispano comenzó con los
primeros textos constitucionales escritos a menudo eclipsó la existencia de
antiguas normas constitucionales que regían la comuna. Asociación
Hispanoamericana antes y después de la independencia. El viejo estereotipo del
caudillismo rige y el hecho de que el término constitucionalismo esté tan
relacionado con los textos escritos tal como lo conocemos hoy, parece
dificultarnos la comprensión de la existencia del caudillismo anarquista. De
hecho, lo habitual suele ser cumplir con directrices y documentos escritos. Lo
cierto es que las sociedades hispanas, al igual que las sociedades
angloamericanas y europeas, contaban con normas constitucionales de la
época, a las que se suele denominar "Constitución Antigua" o "Ley Básica".
El propósito de analizar el significado de las antiguas expresiones
constitucionales nos obliga a revisar algunos ejemplos del siglo XVIII del uso de
conceptos constitucionales y jurídicos fundamentales, así como
representaciones de la realidad, no solo retóricas. Sin embargo, la esencia de la
constitución antigua no puede entenderse sin resaltar su función básica de
restringir las reglas de conducta del gobernante para evitar que se deslice hacia
un modelo autocrático.
2.2. Edad media
La Edad Media o Medievo es el período histórico de la civilización occidental
comprendido entre el siglo V y el XV. Su inicio se sitúa en el año 476, el año de
la caída del Imperio romano de Occidente, y su final en 1492, año en el que
Colón llegó a América. Esta es la división temporal más extendida, pero también
se fecha como año final de la Edad Media 1453.
Para lograr la comprensión respecto al tema debemos identificar la Edad Media
como esa parte de nuestra historia constitucional occidental, en la que se da el
llamado “eclipse de la constitución”. La sociedad medieval se presenta como un
universo teocrático, en el que las únicas autoridades políticas legítimas son las
establecidas por Dios. Según la interpretación tradicional, la edad media
comporta un eclipse del constitucionalismo, debido a que se pierde la conciencia
colectiva sobre la necesidad de la existencia de una ley fundamental. Sin
embargo, es indudable la existencia de una constitución medieval con
características históricas propias, distintas de la Antigüedad.
El hilo conductor del constitucionalismo inglés durante la Edad Media, e incluso
después, se hallaba en la distinción que establece Henry de Bracton en el siglo
XIII entre el gubernaculum y la iurisdictio, esto es, entre la esfera del poder o del
mando, en manos del monarca, y la esfera de la administración de justicia, de la
que el monarca formaba parte, pero a la que estaba, a su vez, sometido. Según
Bracton, en el
Juramento de Coronación, que podía considerarse la Lex Regia de Inglaterra, el
reino transfería al príncipe y futuro rey todo el gubernaculum y, por tanto, los
medios necesarios para asegurar la paz en el reino, pero no la iurisdictio.
Aunque el rey fuese considerado también la suprema fuente de la justicia, en el
seno de la iurisdictio, a diferencia de lo que ocurría en el del gubernaculum, se
establecían unos límites a la discrecionalidad del rey, que, si este traspasaba,
incurría en ultra vires. Los jueces, pese a ser nombrados por el rey y actuar en
su nombre, estaban obligados, en virtud de sus propios juramentos, a determinar
los derechos de los súbditos de acuerdo con el derecho y no según la voluntad
del monarca. Así se había establecido en el capítulo XXXIX de la Carta Magna
que el rey Juan I se vio obligado a aceptar en 1215.
De otro, los defensores del constitucionalismo medieval, como Stephen
Gardiner, siguieron defendiendo el origen popular del poder, sustentado por el
derecho romano republicano y por Bracton y al que se había referido Eduardo I
en su convocatoria del Parlamento en 1295 cuando recordó la máxima: quod
omnes tangit ab omnibus approbetur. Lo que suponía defender la sumisión del
gubernaculum regio a la iurisdictio y, muy en particular, al Common Law. Para tal
propósito, diversos tratadistas no dudaron en definir como «mixto» el sistema
inglés de gobierno, como hizo muy tempranamente John Aymer, quien, en 1559,
señaló que el Parlamento, esto es, en el rey, en la Cámara de los Lores y en la
de los Comunes, se encontraban las tres formas puras de gobierno: la
monarquía, la aristocracia y la democracia. Unas tesis que sustentaría también
durante el reinado de Isabel I Thomas Smith en De Republica Anglorum (1583).
Según Cuando Foronda, y otros, hablan de constitucionalismo remiten el
problema a los desarrollos medievales de la idea de «contrato político». Pero
esta idea está precisamente enlazada con los planteamientos derivados de la
lógica de las emociones políticas, siempre en un escenario de relaciones entre
monarca bajomedieval y alta aristocracia del reino. La lucha contra el poder
absoluto, contra los tiranos, como se acaba de indicar, empujó a la aristocracia a
los acuerdos, los pactos, el desarrollo de un contractualismo político que fraguó
sobre todo en la segunda mitad del siglo XV, y no solo en Castilla, puesto que,
como se aprecia en el tercero y último de los trabajos incluidos aquí por
Foronda, también se plantearon estas cuestiones en otras monarquías, la
aragonesa o la francesa. ‘Contra el miedo al rey, el contrato político’. Esta viene
a ser la proposición que, según sugiere Foronda, se habría desarrollado poco
después del ecuador del siglo. La nobleza impuso sus normas, creó un discurso
de poder regio tasado, limitado, de régimen político capaz de evitar las
arbitrariedades, es decir, ese absolutismo al que conducían ciertos
comportamientos de los reyes. No olvidemos que la Sentencia de Medina del
Campo, que limitaba los poderes de Enrique IV, ya fue leída en términos
constitucionalistas, de monarquía constitucional, por Martínez Marina y los
liberales del siglo XIX. Así se entiende el término constitucionalismo que se
menciona en el título del libro.
2.3. Edad moderna/ Renacimiento
En esta etapa, el individuo es conceptuado un valor esencial, siendo esto último
la base o fundamento filosófico del autogobierno. Podemos tomar en cuenta a
los movimientos protestantes:
1. El luteranismo Sistema de pensamiento inspirado por Lutero desde que
clavo esas 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Donde decía
que la fe justifica al hombre
2. El calvinismo Sistema de pensamiento que mediante la creencia en la
predestinación se convirtió en una encendida defensa del statu quo.
Calvino poco valor reconocía a la libertad de conciencia, constituyendo el
sistema político propugnado un autoritarismo de base teocrática.
El “Agreement of the People” y el “lnstrument of Gobernment”
En 1647 en momento clave de la revolución puritana, el consejo de guerra de
Cromwell elabora el “Agreement of the People” sin que se lo llegara a sancionar.
Lo más importante de este documento es la idea de limitar el poder del
Parlamento, colocándolo como ley suprema fuera del alcance de sus poderes,
declarando en forma expresa los derechos que ninguna autoridad podía allanar
sin delito.
Los principios de este pacto influyeron notablemente en el “lnstrument of
Gobernment”, que se promulgó el 16 de diciembre de 1653. Este documento
como ley suprema escrita constituye la única Constitución de ese carácter que
conoció en su historia el reino inglés. Jellinek hace notar esta paradojal situación
cuando en su Teoría del Estado dice que “la idea de una Constitución escrita ha
nacido en el Estado que precisamente hasta hoy no ha tenido ninguna".
Un resumen de esto sería:
El hombre dejó de lado el pensamiento de Dios como el centro de todo y se puso
más valor a sí mismo, a lo cual comenzaron a surgir movimientos protestantes
en contra del sistema eclesiástico. Movimientos como el luteralismo, pero que en
esta ocasión rescatamos el calvinismo, que nos dejaría su pensamiento en
documentos ingleses como el “Agreement of the People” y el “lnstrument of
Gobernment”.
2.4. Edad contemporánea / Revolución Francesa
Se denomina Edad Contemporánea al periodo histórico comprendido entre la
Revolución francesa (1789) y la actualidad. Es una época caracterizada por las
revoluciones y por las grandes transformaciones artísticas, demográficas,
sociales, políticas y económicas.
Hablar de la Revolución Francesa es entender sobre el fin del Antiguo Régimen
y del nacimiento de la contemporaneidad.
La Revolución francesa fue un conflicto social y político, con diversos periodos
de violencia, que convulsionó Francia y, por extensión de sus implicaciones, a
otras naciones de Europa que enfrentaban a partidarios y opositores del sistema
conocido como el Antiguo Régimen. Se inició con la autoproclamación del Tercer
Estado como Asamblea Nacional en 1789 y finalizó con el golpe de Estado de
Napoleón Bonaparte en 1799.
Si bien después de que la Primera República cayó tras el golpe de Estado de
Napoleón Bonaparte, la organización política de Francia durante el siglo XIX
osciló entre república, imperio y monarquía constitucional, lo cierto es que la
revolución marcó el final definitivo del feudalismo y del absolutismo en el país, y
dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, apoyada en ocasiones por las
masas populares, se convirtió en la fuerza política dominante. La revolución
profundizó las bases del sistema monárquico como tal, más allá de sus
estertores, en la medida en que lo derrocó con un discurso e iniciativas capaces
de volverlo ilegítimo.
Según la historiografía clásica, la Revolución Francesa marca el inicio de la
Edad Contemporánea al sentar las bases de la democracia moderna, lo que la
sitúa en el corazón del siglo XIX. Abrió nuevos horizontes políticos basados en el
principio de la soberanía popular, que será el motor de las revoluciones de 1830,
de 1848 y de 1871.
¿Por qué fue importante la Revolución Francesa para las naciones y los
ciudadanos?
La importancia de la Revolución Francesa está en que significó la puesta en
marcha de un nuevo sistema de regir las relaciones humanas y en que adelantó
unas formas de gobierno que, hoy en día, rigen en la mayoría de las sociedades
adelantadas: la democracia parlamentaria.
¿Cuáles fueron los aportes más importantes de la Revolución Francesa?
Derechos humanos: Tras la abolición de la monarquía absoluta, la
Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano fue adoptada
por la Asamblea Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789, como el
primer paso para luego escribir la Constitución de la República.
parte de su legado: Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en
derechos.
La defensa de los derechos de libertad, propiedad, seguridad y resistencia
a la opresión.
La soberanía de las naciones.
Abolición de la esclavitud: Tras la Revolución, el 4 de febrero de 1794
ocurre la abolición de la esclavitud en Francia: "La Convención declara la
esclavitud de los negros abolida en todas sus colonias; en consecuencia,
decreta que todos los hombres sin distinción de color, domiciliados en las
colonias, son ciudadanos franceses y gozaran de todos los derechos
asegurados por la Constitución".
Derechos de las mujeres: Las raíces de la lucha de las mujeres por la
igualdad de derechos se remontan a la Revolución Francesa. Tras la
proclamación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano en 1789, la revolucionaria del feminismo, Olympe de Gouges,
redacta en 1791 la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la
Ciudadana. El texto impulsa la igualdad de derechos entre hombres y
mujeres.
Instauración de una constitución dentro del gobierno: La Constitución
francesa de 1791, promulgada por la Asamblea Nacional Constituyente el
3 de septiembre, establecía al estado francés como una monarquía
constitucional. Los principios más importantes de este documento
afirmaban lo siguiente: libertad de pensamiento y de prensa, libertad
religiosa, supresión de las distinciones hereditarias.
Revoluciones en América Latina: Después de los acontecimientos de este
proceso histórico, los ideales de la burguesía y la Ilustración influyeron al
resto del mundo a continuar con su ejemplo. Los procesos de
independencia del siglo XIX en países de América Latina como México,
Chile, Argentina, entre otros, siguieron estos preceptos.
3.- Historia del Constitucionalismo Peruano
3.1. Los primeros indicios (1808-1820)
Luego de la convocatoria de las Cortes Generales y Extraordinarias en 1808, y la
posterior elaboración, proclamación y jura de la Constitución de Cádiz de 1812
en este primer periodo pueden distinguirse dos fases.
La primera se extiende desde fines de 1808, cuando en Lima se divulga la crisis
de la monarquía española, hasta octubre de 1814, además, conformado una
Junta Central Gubernativa, la cual dispuso que en todas las capitales se jurara
fidelidad a Fernando VII, lo que se hizo en Lima el 13 de octubre. Luego,25 de
mayo de 1810 se creó la Junta de Gobierno en el Río de la Plata.
Adicionalmente, dos de los diarios más importantes de la época fueron El
Peruano, que se publicó entre el 6 de septiembre de 1811 y el 9 de junio de
1812, en cuyas páginas se reprodujo el debate sobre la libertad de imprenta. “La
Pepa” como aquel “fatídico libro de la llamada Constitución ese parto de la intriga
republicana”, Abascal dejó sin efecto las instituciones de la monarquía
parlamentaria y restableció las de la monarquía absoluta, con la excepción cuya
letanía se prolongó hasta el 30 de diciembre de 1814.
La segunda fase abarca desde principios de 1815, cuando se desarticuló la
última institución impulsada por la Constitución de 1812 que aún quedaba en pie,
los cabildos constitucionales, a lo que sobreviene un largo paréntesis tras el
restablecimiento de las instituciones monárquicas, y termina en 1820, cuando en
un intento desesperado por salvar el virreinato, la “Pepa” es utilizada por el virrey
Pezuela como parte de las negociaciones con el general San Martín.
Seis años después, cuando se restableció la Constitución de Cádiz en España
(el 9 de marzo de 1820) y esta volvió a jurarse en Lima el 15 de septiembre de
1820, la proclamación fue tomada con indiferencia.
3.2. La etapa determinante
Como se ha afirmado, la independencia del Perú fue proclamada el 28 de julio
de 1821 por José de San Martín. La independencia definitiva sólo se alcanzó el 9
de diciembre de 1824, cuando las fuerzas armadas español hayan sido
derrotadas militarmente y el virrey José de La Serna firmó la capitulación, y
recién la América latina ha podido disipar cualquier amenaza a su emancipación.
Entre los documentos primordiales está el Reglamento Provisional, del 12 de
febrero de 1821, y el Estatuto Provisional, del 8 de octubre del mismo año, que
se expidió una vez que ya San Martín gozaba la condición de “Protector de la
Libertad del Perú”. El Estatuto gobernó hasta el 17 de diciembre de 1822, en que
el primer Congreso Constituyente aprobó las Bases de la Constitución Política
de la República Peruana. El primer Congreso Constituyente se había instalado el
20 de septiembre de 1822 y, al día siguiente, llamó entre sus miembros a la
primera Junta Gubernativa del Perú, integrada por José de la Océano, Felipe
Antonio Alvarado y Conde de Vista Florida. Poco tiempo después, el 23 de
febrero del año siguiente, los en general del batallón libertador hicieron saber al
Congreso la necesidad de que el poder se encuentre centralizado en una
persona, por lo que se sugería el nombramiento de un jefe de la república, lo que
se aceptó, y mediante decreto del 28 de febrero de 1823 se calificó a José de la
Riva Agüero, que de esta forma se ha convertido en el primer jefe de la
república. San Martín (Pareja, 2005) y ciertos de sus adláteres eran de la idea de
institucionalizar una monarquía parlamentaria, en lo cual los liberales que
integraban la primera Asamblea Constituyente se inclinaban por una república.
3.3. La institucionalidad precaria
Como se comentó, los días finales de la Constitución de 1860 comenzaron el 4
de julio de 1919, cuando un nuevo golpe de Estado rompió la precaria
institucionalidad democrática que existía a finales del siglo XIX y inicios del XX.
Middendorf, un médico alemán que atendió a los presidentes Balta y Prado, tras
25 años de estancia por el Perú, dejó la siguiente declaración:
[…] Casi todos los presidentes que han llegado a la Primera Magistratura, no por
la fuerza de las armas, sino por elección, deben la suya al apoyo de su
antecesor en el puesto. Castilla hizo elegir, al finalizar el primer periodo de su
gobierno, al General Echenique, y al concluir el segundo, al Mariscal San
Román. Fue una excepción la elección del presidente Manuel Pardo, pues
venció a pesar de la oposición del gobierno. Mas el mismo Pardo determinó
también un sucesor, al recomendar a su partido la elección del General Ignacio
Prado y cometió así el error que habría de ser fatal para él […] (Middendorf,
1973, p. 251).
Una de las primeras cosas que hizo Leguía estando en el poder fue convocar a
elecciones como para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional como para
que se aprobaran las reformas a la Constitución de 1860. En su “manifiesto”,
publicado al día siguiente del golpe de Estado, el 5 de julio de 1919, Leguía hizo
saber la necesidad de hacer una reforma constitucional. El 18 de enero de
1920, con situación de un aniversario bastante más de la metrópoli de Lima,
Leguía promulgaba la nueva Constitución, la que formalmente estuvo al mando
de hasta el 9 de abril de 1933. Dictada tras la primera posguerra, la Constitución
de 1920 recogió numerosas de las preocupaciones del constitucionalismo social,
entonces en pleno proceso de ebullición (Basadre, 2005). Si bien la constitución
de 1933 es una de las que más vigencia ha tenido, sin embargo, su acatamiento
efectivo fue bastante exiguo y se reduce, en el fondo, a los periodos de los
presidentes Bustamante y Rivero (1945- 1948), Ignacio Prado (1956-1962) y
Fernando Belaunde (19621968), todos ellos civiles y de origen democrático. Bajo
el precepto de este último se aprobó un bloque de reformas constitucionales que
comprendía la autorización de dictar legislación delegada, el incremento del
tiempo presidencial a 6 años y la disminución de ciertas facultades del
Congreso– mediante plebiscito, que se logró el 18 de junio de 1939, y que, al
haberse realizado prescindiendo del procedimiento de reforma que contemplaba
aquella Constitución, se dejó sin efecto 6 años después. Luego vinieron una
serie de golpes militares, el último de los cuales se empezó en 1968, por medio
del cual se licenció al líder Fernando Belaunde Terry, tomando su lugar el
general Velasco Alvarado, quien radicalizó una serie de reformas sociales, en
especial, la reforma agraria. En agosto de 1975, el general Francisco Morales
Bermúdez hizo lo propio con su antepasado, prolongando la dictadura militar
hasta julio de 1980.
3.4. La etapa de modernización y actualidad (1980 – hasta hoy)
El 19 de julio de 1977 Hubo una dura crisis económica y política que se
materializó en huelgas que paralizaron todo el país. Se inició entonces un
proceso de negociación para restablecer la democracia, la que se acordó bajo la
condición de que se elaborara una nueva Constitución, que “institucionalizaría
las transformaciones estructurales” del régimen, como especificaba el artículo 2°
del Decreto Ley N.º 21949, del 4 de octubre de 1977, mediante el cual se
regularon las elecciones para la Asamblea Constituyente, bajo la presidencia de
Víctor Raúl Haya de la Torre.
En el proceso electoral participaron todos los partidos, pero fue aprobado de
manera consensuada por que solo llegó a obtener la mitad de los 100 escaños
que eran. La Constitución del 79 fue extensa y reglamentarista tuvo 307
artículos y 18 disposiciones finales y transitorias, reflejándose en su contenido la
superposición de diversos techos ideológicos, especialmente en el relativo a su
régimen económico. A diferencia de todas las constituciones anteriores, que
eran versiones corregidas y aumentadas de las que les precedieron, la
Constitución de 1979 modernizó la estructura y el contenido de estas.
Parte de este rediseño en el tratamiento constitucional de los derechos consistió
en conferirles el más alto rango no solo a los que se encontraban expresamente
previstos, sino también a aquellos que puedan inferirse de su “cláusula de
derechos no enumerados”, un artículo que se incorporó tomando como modelo a
la IX Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. Igualmente, singular
fue que se confiriera rango constitucional a los tratados sobre derechos
humanos, lo que propiciaba que la Carta del 79 no se redujera a sus 307
artículos y 18 disposiciones finales y transitorias, sino se extendiera para
comprender todos los derechos reconocidos en los instrumentos internacionales
que sobre esa materia ratificara el Estado peruano.
La Constitución de 1979 también creó una acción abstracta de
constitucionalidad, cuyo conocimiento se previó que fuera de competencia
exclusiva del Tribunal de Garantías Constitucionales, que también por primera
vez se creaba siguiendo el modelo de la jurisdicción constitucional austriaca.
Simultáneamente, se constitucionalizó el denominado “control judicial de
constitucionalidad de las leyes”, lo que dio lugar a la configuración de un sistema
“dual” o “paralelo” de jurisdicción constitucional, que después siguieron otros
países, tanto del continente como de otras regiones.
También se constitucionalizó una serie de órganos, como el Consejo Nacional
de la Magistratura o el Ministerio Público que se separó del Poder Judicial, y se
sistematizó el tratamiento de una serie de instituciones, como la propiedad, la
educación, los tratados o el régimen económico y la integración regional, a la
que se impulsó, el proceso de descentralización y regionalización.
En la parte orgánica, la Constitución del 79 trató de superar la fragilidad que
caracterizó al Poder Ejecutivo durante la vigencia de la Constitución de 1933,
introduciendo la segunda vuelta electoral solo para la elección del presidente y
del vicepresidente. Atribuyó al Poder Ejecutivo la competencia para dictar
decretos legislativos, formalizando así una práctica que en los hechos se había
iniciado con la Carta que la precedía. Igualmente, y al lado de la potestad
reglamentaria, se facultaba al presidente de la república, con acuerdo del
Consejo de ministros, a dictar “decretos extraordinarios en materia económica y
financiera”, una suerte de “decretos de urgencia” que, si bien en la práctica
tenían el mismo rango de las leyes, sin embargo, el Tribunal de Garantías
Constitucionales se negó a aceptar.
En el ámbito parlamentario, las principales reformas introducidas tenían que ver
con el establecimiento de un Senado que tendría representación regional, al que
se facultó para participar en diversos actos que antes eran de ejercicio exclusivo
del presidente de la república, como es el caso del nombramiento de
embajadores. Además, se creó una Comisión Permanente que debería funcionar
durante el lapso de receso parlamentario o en que la Cámara de Diputados fuera
disuelta, si este censuraba a tres consejos de ministros. Durante la vigencia de
la Constitución de 1979, se sucedieron tres presidentes constitucionales, un
hecho inédito en la historia republicana del país. Los dos primeros, Fernando
Belaunde Terry (1980-1985) y Alan García Pérez (1985- 1990), Alberto Fujimori,
elegido para el periodo 1990-1995, antes de la mitad de su mandato (5 de abril
de 1992), propició un autogolpe con el apoyo de las Fuerzas Armadas, y disolvió
el Congreso de la República, clausuró el Tribunal de Garantías Constitucionales
e intervino a los órganos constitucionales más importantes (como el Poder
Judicial) Su principal función fue dar una nueva Constitución, reemplazando a la
de 1979.
El CCD es una Asamblea Constituyente instalada el 30 de diciembre de 1992 en
el Perú luego de que el presidente Alberto Fujimori disolviera el Senado y la
Cámara de Diputado, El Congreso Constituyente Democrático aprobó la Ley
Constitucional de 31 de agosto de 1993, mediante la cual se dispuso que la
Constitución aprobada por el CCD se sometiera a este proceso de consulta
ciudadana. Este se realizó el 31 de octubre de 1993, resultando ratificado la
Constitución por un escaso margen de los votos emitidos y con la ausencia de
un tercio de la población electoral, además de las denuncias de fraude.
La Constitución de 1993, ha generado numerosos vacíos, Entre las principales
diferencias resalta la deflación en el reconocimiento de los derechos, En este
grupo de derechos destaca la eliminación del derecho a la estabilidad en el
empleo y el reconocimiento, en su lugar, del derecho a la protección adecuada
contra el despido arbitrario, cuyo contenido protegido, sin embargo, se dejó a
que el legislador lo desarrolle.
Una novedad que contiene la Constitución de 1993 es el reconocimiento de
diversos derechos relacionados con la participación política y la
institucionalización de mecanismos de democracia directa, como la iniciativa
legislativa, el referéndum o la rendición de cuentas, así como la creación de la
Defensoría del Pueblo como un órgano constitucionalmente autónomo.
También destaca entre sus cambios el relacionado con el régimen económico,
que, si en la Constitución de 1979 era lo suficientemente abierto como para que
su destino no esté ligado al plan de gobierno de un régimen, en la actual se optó
por constitucionalizar un programa de gobierno rígidamente liberal, al
condicionar la actividad empresarial del Estado a que se realice sujeta al
principio de subsidiaridad, en el contexto de una economía social de mercado.
Igualmente, es una novedad la introducción de los “contratos-leyes”, esto es,
cierto tipo de contratos administrativos suscritos entre los inversionistas privados
y el Estado a los cuales se garantizó su inmodificabilidad legislativa.
Entre las reformas más importantes que contiene la Constitución del 1993 en la
parte orgánica está el fortalecimiento de las competencias del presidente de la
república, quien puede disolver el Congreso en el caso de que este haya
censurado o dejado de dar el voto de confianza a dos consejos de ministros de
manera consecutiva. También la autorización para vetar parcialmente leyes y, en
su versión original hoy ya modificada, a reelegir de forma inmediata al presidente
(este fue uno, si no el más importante, motivo del autogolpe) A diferencia de la
Constitución del 79, que planteó la cuestión de manera ambigua, la del 93
contempló la facultad presidencial de dictar “decretos de urgencia”, lo que
sumado a la potestad de dictar decretos legislativos conforman los dos ámbitos
dentro de los cuales el Ejecutivo ejerce potestades legislativas. Contrario a la
tradición constitucional, se consagró un Parlamento unicameral.
Esta medida, redujo a estándares mínimos la representación política, que 120
parlamentarios representen a un promedio de treinta millones de peruanos,
mediante la reforma constitucional se incrementó el número de parlamentarios a
ciento treinta, el sistema electoral fue rectificado mediante una nueva reforma
constitucional, dentro del cual se encontraba el tratamiento de los gobiernos
regionales.
Puesto que en lo esencial la Constitución de 1993 estaba confeccionada a la
imagen del gobernante de turno, todo hacía indicar que su vigencia se reduciría
a la permanencia de Fujimori en el poder; sin embargo, pese a que este fue
vacado en el año 2000 y la Ley N.º 27600 dispuso el retiro de su firma del texto
de la Constitución, han sido infructuosos todos los esfuerzos realizados hasta
ahora con el propósito de restablecer la vigencia de la Constitución de 1979 o
reformar totalmente la actual teniendo como documento de base la Carta que
ella derogó. En cierta forma, esto se debe a las sucesivas reformas
constitucionales efectuadas, pero también al aggiornamento realizado por el
Tribunal Constitucional mediante su jurisprudencia.
Tal vez a ello se deba el desinterés actual por sustituirla o restablecer la
Constitución de 1979, como propuso la Comisión de Estudio sobre la Reforma
Constitucional que se creó durante el gobierno del presidente Valentín Paniagua,
en el año 2001. En el camino quedó una demanda de inconstitucionalidad
interpuesta contra la propia Constitución de 1993, que el Tribunal Constitucional
desestimó. También quedó trunco el esfuerzo del Congreso por realizar una
modificación total de la Constitución (Ley N.º 27600), lo que el Tribunal
Constitucional condicionó a que se siguiera el procedimiento de reforma que ella
contempla, quedando actualmente solo pendiente de resolverse una iniciativa
legislativa, planteada en ejercicio del derecho de participación política, con
iguales propósitos (Proyecto de Ley N.º 2001/2012, de marzo de 2013), que bien
podría terminar en un referéndum de difícil pronóstico.
4.- Aportes del constitucionalismo
4.1. Revolución Norteamericana
ANTECEDENTES:
REVOLUCION NORTEAMERICANA
La historia de los estados unidos empezó a partir de la colonización británica de
Norteamérica, inmigrantes británicos fundaron trece colonias en la costa
atlántica del subcontinente norteamericano entre los siglos XVII y XVIII.
Previa a la revolución, Norteamérica se fue poblando con gente que migraba de
otros países en su mayoría de Inglaterra, a estos se les conoce como colonos,
además, debido a la guerra entre Inglaterra y Francia, la corona obligo a estos
colonos a pagar una serie de impuestos, lo que causo protestas. Todo empezó
con el motín del té, luego empezaron enfrentamientos armados, es así que, el 04
de Julio de 1776 los colonos proclamaron la independencia de Estados Unidos.
INFLUENCIA DE LA REVOLUCION NORTEAMERICANA EN EL
CONSTITUCIONALISMO PERUANO.
Los inicios del constitucionalismo en el Perú están asociados a la independencia
de Estados Unidos. Teniendo en cuenta que nuestro constitucionalismo, de a
pocos, se iba consolidando a través de diversas alteraciones en la estructura de
las relaciones políticas que se desarrollaron en nuestro territorio.
Siendo la constitución de Cádiz de 1812, la primera constitución liberal en su
tiempo, por lo que los peruanos estuvimos inmersos en un singular proceso
constituyente y por primera vez fuimos regidos bajo un texto constitucional. Se
debe de tener en cuenta que las dos grandes influencias que recibe el
constitucionalismo peruano son la norteamericana y francesa.
Uno de los principales aportes para el constitucionalismo peruano a partir de la
revolución norteamericana es el sistema presidencial de gobierno, se optó por
este sistema porque mantenía la tradición hispana, además, porque era la única
forma de gobierno en aquel entonces. Además, al desaparecer las llamadas
“audiencias”, se adoptó el modelo judicial francés, pero matizado con algunos
elementos norteamericanos como: la garantía de que los jueces conservaran su
puesto mientras observen buena conducta. También, se instalaron los tres
poderes del Estado: legislativo, ejecutivo y judicial. Incluso, se adiciono los
conocidos “Writs”, de los cuales el más famoso era el Habeas Corpus.
Parte indispensable de constitucionalismo peruano es la primera constitución
peruana aprobada el 12 de noviembre de 1823, puesto que, según Domingo
García Belaunde, aquí se plasmaron, por primera vez los principios relacionados
con la organización de los poderes del Estado y la defensa de los derechos
individuales, acorde con la filosofía liberal e iluminista predominante en aquel
entonces. Aquí, se mantuvo la figura del presidente de la república, pero a
diferencia de que debía ser elegida por el congreso
La constitución de 1860 volvió a institucionalizar el Parlamento bicameral, con
una cámara de diputados y una cámara de senadores, siendo esta otra clara
influencia de la revolución norteamericana. Se instalo este tipo de parlamento
debido a la propuesta del poder ejecutivo, relacionada con la necesidad de que
se institucionalizara una comisión permanente, este órgano tendría como función
supervisar el cumplimiento de la constitución y las leyes.
En la constitución de 1979 se modernizo la estructura y el contenido de estas,
aquí se volvió a evidenciar la influencia de la revolución estadounidense, puesto
que, se constitucionalizo el denominado “control judicial de la constitucionalidad
de las leyes” lo que ocasiono un sistema dual o paralelo de jurisdicción
constitucional. Además, la Constitución de 1979 habla de un control difuso y en
el Código Civil de 1936 se incorporó como novedad el Tribunal de Garantías
Constitucionales.
En la constitución vigente de 1993, se tienen ambos controles: El difuso y por
otro lado el control centrado, ahora Tribunal Constitucionalidad. Asimismo, se
consagro un parlamento unicameral dejando de lado uno de los aportes más
notables del constitucionalismo estadounidense.
Hoy en día aún se mantiene la influencia del constitucionalismo estadounidense,
esto se evidencia debido a que el país aún mantiene el sistema presidencial,
consagra el principio de supremacía constitucional y mantiene el control difuso
para el control de la constitucionalidad.
4.2. Revolución Francesa
Fue uno de los acontecimientos que marcó el inicio de la edad contemporánea.
Sin duda, este hecho revolucionó la idea del constitucionalismo y sus más
importantes aportes se pueden dividir en 6:
1.- La Constitución francesa de 1791: La idea de una constitución como carta
política escrita, la emanación de la soberanía popular, la existencia de normas
de rango superior, inmutable en ciertos aspectos (estas normas no solo
organizan al Estado, sino que también tienen una parte dogmática, donde se
declaran los valores fundamentales de la sociedad y los derechos y garantías de
los ciudadanos). Hasta ese momento, esta idea de Constitución no existía, y las
Constituciones, a lo sumo, eran cartas otorgadas por los Monarcas a sus
súbditos (Ejemplo: La Carta Magna de Juan Sin Tierra).
2.- El papel protagónico del pueblo en la constitucionalización del Estado:
En Francia la soberanía pasó de caer al monarca al pueblo y a la Nación, y es
aquí donde surgen todas las bases de la democracia, la representación y el
republicanismo que, en ese sentido, constituyeron uno de los grandes aportes de
dicha Revoluciones.
3.- Reconocimiento de los derechos naturales del hombre y del ser
humano: A ellos se les atribuye rango constitucional, lo que quiere decir que
debe exigirse la protección y el respeto por parte del Estado. La libertad (como
derecho) se constituyó como un freno al Estado y a sus poderes, logrando el fin
del Estado absoluto e irresponsable. Es así que las Colonias norteamericanas al
independizarse en 1776, siguieron la Declaración de Derechos del Hombre y del
Ciudadano de Francia de 1789.
4.- La separación de poderes: Si bien, esta idea surge gracias a la revolución
americana, en Francia se agregaron elementos adicionales como el principio de
la supremacía del Legislador resultado de la consideración de la ley como
expresión de la voluntad general; y el de la prohibición a los jueces de interferir
en cualquier forma en el ejercicio de las funciones legislativas y administrativas.
5.- El parlamentarismo: Como sistema de gobierno que dominó en Europa
después de la Revolución Francesa, aplicado en las monarquías parlamentarias.
6.- Nueva organización territorial del Estado: Las monarquías absolutas se
organizaban en base del centralismo y el uniformismo político, esto no causaba
más que desigualdad en la distribución del poder, generando abusos entre los
integrantes de una nación. Gracias a la Revolución Francesa se pone en
práctica el municipalismo (tiene como objetivo proporcionar una mayor
autonomía a los municipios, teniendo en cuenta en particular la organización y
las prerrogativas de las ciudades, a través de una descentralización de la
administración pública)
4.3. Revolución Hispanoamericana
Las guerras hispanoamericanas de independencia fueron una serie de conflictos
bélicos ocurridos entre 1808 y 1824 entre las antiguas posesiones coloniales en
América que buscaban su independencia del imperio español, enfrentando al
bando de los patriotas contra el bando de los realistas.
Causas de la independencia en Hispanoamérica:
La filosofía de la ilustración, La política de los. Borbones españoles, La
revolución.
norteamericana. La revolución francesa. Incremento. de la penetración inglesa
en. América. La. invasión de Napoleón a. España.
Aporte: AMÉRICA LATINA
La República en Latinoamérica, por lo menos en las expresiones que se dieron
durante gran parte del siglo XIX, no fue calificada constitucionalmente como
democrática. Era representativa, se basaba en el sufragio, aunque limitado y
restringido, y no vislumbraba siquiera la posibilidad de ninguna forma de ejercicio
directo de la soberanía, con excepción de la electoral.
Pero rehuía el uso de la palabra «democracia», que se consideraba entonces,
en las élites políticas revolucionarias, una peligrosa forma de ejercicio
incontrolado del poder por el «populacho», ignorante e irresponsable.
No eran gobiernos democráticos, y no podían serlo plenamente: porque se partía
de la existencia de Estados confesionales, católicos, sin reconocimiento o con
limitadísimo reconocimiento de la libertad de cultos. A esto se agregaba que los
derechos políticos estaban condicionados por el «Status» laboral, o por la
situación económica, por el analfabetismo y, naturalmente, por el sexo. El
sufragio universal, sin exclusiones ni discriminaciones, no era lago reconocido en
el inicial Constitucionalismo latinoamericano. Pero esto era lo normal en el
Derecho constitucional comparado universal de la primera mitad del siglo XIX.
EL SENTIDO DEL CONSTITUCIONALISMO LATINOAMERICANO EN LA
PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX
Sin duda el «constitucionalismo» fue una de las características individualizantes
del proceso revolucionario que en toda América Latina se inició en la primera
década del siglo XIX y de la organización política e institucional de los nuevos
Estados independientes. Este primer constitucionalismo latinoamericano el
constitucionalismo al que nos referimos nace con las primeras expresiones
revolucionarias, alrededor de 1810, y se desarrolla en el proceso que conduce a
la Independencia, hasta la generalización y consolidación final de ésta, entre
1826 y 1830 y en los años inmediatamente posteriores. Este
«constitucionalismo» implicaba la aceptación de la idea de la necesaria
existencia en cada Estado de un texto normativo escrito de jerarquía suprema,
que reuniese en sí las disposiciones esenciales relativas a la naturaleza del
Estado. Más adelante, pero con igual enfoque, el término Constitución se
empleó, pese a las diferencias de los sistemas jurídicos, como sinónimo de
«Leyes Fundamentales del Reino» o «de la Monarquía». Esta última acepción
era usada tanto en Inglaterra como en la Francia del Antiguo Régimen o en la
España anterior a 1808.
EXPOSITOR
Conceptos generales
o Definición del constitucionalismo.
o Etapas del constitucionalismo.
Aportes al constitucionalismo
Revolución norteamericana.
Revolución francesa.
Revolución hispanoamericana.
EXPOSITOR
Historia del constitucionalismo Universal
Edad antigua
Edad media
Edad moderna
Edad contemporánea
EXPOSITOR
Historia del constitucionalismo peruano
Los primeros indicios
La etapa determinante
La institucionalidad precaria
La etapa de modernización y actualidad