NOVENA AL PADRE FRANCISCO PALAU
FUENTE: CMT.
Día Primero
LA IGLESIA
"Yo, la Iglesia soy tus prójimos unidos a Cristo"
Canto
Lectura:
El P. Palau, después de muchos añ os de bú squeda, goza de la revelació n de la Iglesia. Esta
experiencia eclesial, íntima y profunda, nos revela que el hombre, criatura salida de las manos de
Dios, ha sido creado para amar y só lo puede vivir de amor. Por eso, el corazó n enamorado, guiado
por el Espíritu, vive en una continua actitud de conversió n y renovació n que culmina en la unió n
total con la cosa amada
"Yo soy Dios y tus prójimos, yo soy en Cristo Cabeza, el gran cuerpo moral de su Iglesia
cuyos miembros son todos los predestinados a la gloria.
Dios al crear el corazón humano sopló sobre él, le inspiró el amor, le mandó amar; si
está fabricado para amar y ser amado, al mismo tiempo le designó, le manifestó y le
reveló el objeto de su amor que es Dios y sus prójimos.
- ¿Crees en mí? ¿Crees ahora?
- Creo existes, y que tú eres el objeto único de amor destinado por la ley de gracia
amarás...
- Creo que la Iglesia es una belleza inmensa, porque reúne en sí todas las perfecciones y
atributos que forman la imagen del mismo Dios; y que por lo mismo, es el único objeto
de amor que puede satisfacer todos los apetitos del corazón humano.
- Creo que en ti el amor es el Espíritu Santo, que derramándose por todos los miembros
de tu cuerpo, corresponde con amor al que ama" MR 969 970
Silencio
Oració n de intercesió n:
El P. Palau nos invita continuamente a amar y orar por la Iglesia, por eso presentamos al Padre
sus necesidades:
• Te pedimos, Señ or, por la Iglesia y por todos los creyentes, para que sepamos anunciar la
buena nueva del Evangelio
• Te pedimos, Señ or, por las familias, especialmente las que sufren crisis por falta de
entendimiento o por falta de recursos econó micos.
• Te pedimos, Señ or, la capacidad de poner al servicio de tu Iglesia los dones que nos has dado,
para que nuestros hermanos descubran, hoy, tu presencia en nuestra vida como la vieron
en la vida del P. Palau.
Oración
Oh Dios, que por medio de tu Espíritu enriqueciste al Beato Francisco Palau, presbítero, con el don
insigne de la oració n y de la caridad apostó lica; concédenos por su intercesió n, que la amada
Iglesia de Cristo, resplandeciente en la belleza de María, la Virgen Madre, sea má s eficazmente
sacramento universal de salvació n. AMEN
Canto2
Día Segundo
MARÍA
"Así como por Cristo vamos al Padre, por María nuestro corazón eleva las llamas de su amor hacia su
cosa amada que es la Iglesia"
Canto
Lectura:
El P. Palau, contempla a María como tipo perfecto y acabado de la Iglesia, maestra de virtudes y
ejemplo de vida consagrada, y nos la propone como modelo de adhesió n al plan de Dios.
"Yo soy María, la Madre de Dios; he sido siempre virgen, toda pura...
Siendo la Iglesia, esto es, la congregación de todos los santos bajo Cristo su cabeza, la
cosa amada, el objeto de amor designado por la ley de gracia, para que la virginidad y
la maternidad, la pureza, la santidad, la belleza de la Esposa de mi Hijo, la Iglesia
santa, tuviera un tipo perfecto y acabado en la concepción humana que la
representara, la eterna paternidad de Dios me escogió a mí. Yo, no soy el último y el
perfecto término y objeto de tu amor, no soy tu cosa amada... lo es la Iglesia
El objeto del amor es Dios y los prójimos, formando cuerpo moral; y este cuerpo, ya se
mire en mí por hombres y mujeres, ya en la humanidad de mi Hijo, es la misma cosa.
Siendo la Iglesia tal cual voy describiendo en este libro, necesitábamos una mujer que
nos la representara, y que en nuestro enlace con ella fuera al mismo tiempo la
medianera. Tal es María, Madre de Dios, y por esto la formó el Señor tan perfecta cual
posible fue serlo una pura criatura" MR 736
Silencio
Oració n de intercesió n:
Poniendo a María como intercesora, presentamos, confiadamente, nuestras peticiones al Señ or:
• Por la Iglesia, comunidad de fe y esperanza, para que tenga siempre presente el
ejemplo de María, modelo de virtudes y medianera de todas las gracias, y la de a
conocer a todos
• Por los pobres y necesitados, para que sientan la protecció n de María, nuestra Madre,
y en ella encuentren consuelo y remedio a sus necesidades.
• Por todos los niñ os y jó venes, para que el amor maternal de María les ayude a creer y
confiar, a esperar y a amar con un corazó n grande y lleno de generosidad.
• Por todos los consagrados, para que a ejemplo de María que se fió enteramente del
Señ or y se dejó conducir siempre por su mano, sepamos vivir el presente
intensamente, llenos de esperanza y confianza en el Señ or.
Oració n
María, contemplada por el P. Palau como maestra, protectora e intercesora, enséñ anos a estar
disponibles, con el corazó n abierto al Señ or y a la luz de su mensaje, para que acojamos siempre
con alegría su palabra y la encarnemos en nuestra vida. Unidos a ti, María, Virgen de las Virtudes.
AMEN
Canto 3
Día Tercero EUCARISTÍA
"Comulga uno, comulgan mil, y la congregació n de los que comulgan, que es la Iglesia, se da a sí
misma al Esposo, amando a la Cabeza y a todos los miembros de su cuerpo moral"
Canto
Lectura:
El P. Palau celebró y vivió el sacramento de la Eucaristía como auténtico sacrificio redentor y
misterio de comunió n eclesial. En cada celebració n la Iglesia se edifica y crece como Cuerpo
Místico. Para nuestro fundador, la Eucaristía es el sacramento del matrimonio espiritual entre
Cristo y la Iglesia, y entre la Iglesia y el que comulga:
"Se da al amante la Cabeza sacramentalmente y moralmente, con la Cabeza se entrega
todo el Cuerpo de los que comulgaron, porque éstos a su tiempo, antes de comulgar,
hicieron esta entrega mediante el acto de amor hacia los prójimos. Dándose con la
Cabeza todo el Cuerpo, y siendo Cuerpo y Cabeza de la Iglesia, resulta que es un hecho
portentoso y admirable que la Esposa de Jesucristo, la hija predilecta del Eterno, esa
bellísima y perfecta virgen, se entrega en el altar al que comulga; y apenas tocan los
labios al Sacramento, se hacen en ese ósculo sagrado los dos amantes un solo cuerpo...
Las especies de pan y vino en este Sacramento son el signo de este matrimonio
espiritual...
Tú me has dado una señal y una prenda de seguridad de tu amor y de la entrega de ti a
mí... Tú has puesto por signo tu sangre y tus carnes, y yo ¿qué te daré?... En señal de que
soy tuyo, pongo esta cruz, que llevaré conmigo para recuerdo de este contrato
matrimonial; y porque María Virgen, Madre de Dios, es el tipo y la imagen de ti, los
santos escapularios y rosarios representarán esta mi ofrenda" M R 736
Silencio
Oració n de intercesió n y alabanza:
Animadas por el Espíritu, que viene a nosotras en cada celebració n de la Eucaristía, le
presentamos al Señ or nuestra oració n agradecida y suplicante:
• Te alabamos y te damos gracias, Señ or, por tu presencia en la Eucaristía, porque cada
día vienes a nuestro encuentro y te entregas como Cabeza, unido a todos los
miembros de tu Cuerpo.
• Te pedimos, Señ or, que hagas fecunda esta entrega que realizamos a diario en la
celebració n eucarística. Que de la unió n de amor vivida en el sacramento, brote el
servicio desinteresado a esa iglesia que tiene rostro concreto de hermano, niñ o,
joven, enfermo, anciano, necesitado, emigrante, marginado...
• Por todas las personas que aú n no te conocen, por aquellas que no participan en el
banquete eucarístico, para que pronto se acerquen a beber de la fuente de Agua viva
y, como el P. Palau, descubran la insondable riqueza que encierra este Misterio.
Oració n
Oh Dios, que por medio de tu Espíritu enriqueciste al Beato Francisco Palau, presbítero, con el don
de la oració n y de la caridad apostó lica; concédenos por su intercesió n, que la amada Iglesia de
Cristo, resplandeciente con la belleza de María, la Virgen Madre, sea má s eficazmente sacramento
universal de salvació n. AMEN
Canto 4
Día Cuarto
LA SANTIDAD
"¡Iglesia Santa! ¡Oh la más pura de las vírgenes!
¡Oh congregación de todos los santos bajo Cristo Cabezal"
Canto
Lectura:
El P. Francisco Palau goza de la bienaventuranza del cielo y con su intercesió n, su ejemplo y su
doctrina sigue suscitando en nosotras un verdadero anhelo de santidad, un fuerte deseo de
conversió n y de renovació n personal, en definitiva, una llamada a recorrer el itinerario de las
Bienaventuranzas.
"Proseguí orando, y esperaba la luz de la luna para salir del bosque, y entre las
tinieblas vi un bulto que se acercaba a mí... Y creciendo la luz, distinguí su figura, y esta
figura figuraba a la Hija de Dios, la Iglesia santa...
Su cabeza es el Hijo de Dios, y en ella está en plenitud la sabiduría etrna; y su belleza es
inmensa, cuanto posible es concebirla el entendimiento criado. Los predestinados a
formar con esta cabeza un cuerpo, son los nueve coros de ángeles con los santos del
cielo y justos de la tierra y de debajo de la tierra. ¡Qué eres bella, qué eres amable, oh
Esposa mía! ¿Y tú eres mi Amada, tú el objeto que robas mi corazón? ¡Qué eres digna de
amor!
¡Feliz el que llegue a conocerte! ¡Feliz, oh iglesia santa, el que llega a unirse contigo en
fe, esperanza y amor!... Mil veces feliz el que te ma a ti sola, porque será correspondido
y en ese amor tiene las delicias de la gloria, pues que en el cielo ya no hay más gloria
que verte, poseerte y gozar de esta posesión" MR 931
Silencio
Oració n de intercesió n:
La Iglesia peregrina se une hoy a la Iglesia celestial para celebrar a Cristo Señ or, fuente de la
santidad y de la gloria de los elegidos. Por intercesió n de todos los bienaventurados del cielo,
entre los que se encuentra nuestro fundador, le presentamos al Señ or nuestra oració n:
• Por todos los bautizados llamados a ser santos, para que vivamos segú n el espíritu de
las bienaventuranzas y seamos luz del mundo y sal de la tierra.
• Por los religiosos, que hemos recibido la llamada a una nueva y especial consagració n,
para que vivamos con amor apasionado la norma de vida de Cristo, de la Virgen
María y de los apó stoles.
• Te presentamos, Señ or, a los miembros má s débiles de tu Iglesia, a los que son
víctimas de diversos escá ndalos, a los que sufren por culpa de nuestras miserias;
para que sepan perdonar y comprendan que el tesoro de la gracia lo llevamos en
vasijas de barro.
Oració n
Señ or, que eres Padre de todos y quieres reunir a todos tus hijos en una ú nica familia que sea
signo de unidad y comunió n, bajo la guía de tu Hijo Jesucristo; concede a tu Iglesia la belleza y la
santidad de vida que anunció con tanta fuerza Francisco Palau. AMEN.
Canto 5
Día Quinto
LA MISIÓN
"Hemos recibido del Señor la misión de anunciar la ley del amor"
Canto
Lectura:
De la experiencia y vivencia del misterio de la Iglesia surge la misió n de Francisco Palau. Misió n
que asume con determinació n y a la que consagra toda su existencia:
"Yo soy tu Amada... Vengo a ti y tú has venido a mí para tratar de nuestro enlace por
amor... Tú has dado en distintas ocasiones de tu vida pruebas de tu amor, de tu
obediencia, de tu fidelidad, de tu firmeza, de tu perseverancia y de tu lealtad para
conmigo, y yo he depositado en ti mi amor y confianza. En adelante trataremos de la
suerte, de la situación de la Iglesia romana y de tu misión en ella.
- Yo estoy preparado para la ejecución de tus órdenes y mandatos; sabiendo lo que he
de hacer, ya no necesito ver ni saber más. Tú me conoces, sabes de qué soy capaz; tú
sabes muy bien que no temo ni vida ni muerte, ni cárcel ni destierro, ni hambre ni sed, y
que el mundo no me hará torcer mis caminos.
Empieza tu misión, predica el santo evangelio bajo las formas que te serán manifiestas.
- Bien... será para mí no un trabajo sino una satisfacción revelar y manifestar a los
hombres tu inefable hermosura. ¡Oh que todos te conocieran, Virgen bella!" MR 818
Silencio
Oració n de intercesió n:
A la Trinidad, origen de la Iglesia, confiamos nuestra oració n para que el misterio de comunió n
que en ella se vive se encarne día a día en la vida del pueblo de Dios:
• Por la Iglesia, llamada a hacer visible en el mundo la presencia viva y vivificante del
Señ or, para que se renueve en sus miembros bajo la acció n del Espíritu Santo.
• Por todos los creyentes, para que seamos capaces de construir una sociedad má s justa
en la que sea posible convivir como hermanos en paz y armonía.
• Por la congregació n, para que fiel al espíritu del P. Palau, difunda el mensaje
evangélico a través del servicio y entrega a la Iglesia.
• Por esta comunidad, para que poniendo la mirada en el ejemplo de Francisco Palau,
que estuvo siempre atento a los dones de Dios, descubramos el carisma recibido y lo
pongamos al servicio del Reino.
Oració n
Tú , Señ or, que infundiste en el corazó n de Francisco Palau el celo apostó lico en favor de su amada
la Iglesia, acoge nuestra oració n y haznos intrépidos testigos de tu evangelio.
AMEN
Canto
Día Sexto
LA ORACIÓN
"Oración es trato íntimo, amigable y familiar del hombre con su Dios"
Canto
Lectura:
La oració n en el P. Fundador es continua, es mirada hacia dentro, hacia Dios y hacia los hombres.
Es íntima comunicació n con Dios y ofrecimiento de su propia vida en bien de los pró jimos. Su
experiencia y su magisterio oracional convergen en un profundo sentido de comunió n con la
Iglesia.
"Oye la voz de tu Amada..., sube a la cima de este monte; aquí me hallarás sola en
soledad, y en soledad harás tu oración...; ven, y tú me dirás cuanto quieras y yo te
comunicaré mi amor y las luces que necesitas para tu gobierno.
Soy la Virgen sin tacha ni arruga ni dolencias, soy la Iglesia universal..., soy tu Esposa,
tu Madre, tu Reina; allí pídeme cuanto quieras, y te lo concederé. En medio de los
pueblos soy tu hija la Iglesia militante sobre la tierra, y lloro con los que lloran y sufro
con los que sufren; aquí tú eres mi padre, mi médico, aquí mi consuelo y alegría, aquí tu
palabra es el pan de mi vida, y cuanto haces a mis miembros los enfermos lo haces a mí
y yo te lo agradezco, y porque me buscas y sirves en la pena y aflicción me das consuelo,
por esto en el monte yo te volveré mil por uno. Sube a la oración de mañana y tarde, y
aquí serás salvo por mi mano" MR 826
Silencio
Oració n de intercesió n:
Haciéndonos eco de las palabras del P. Fundador: "la persona contemplativa es, para la sociedad,
medianera y abogada, intercesora ente el trono de Dios", presentamos confiadas nuestra oració n:
• Haz, Señ or, que entre todos los miembros de tu Iglesia reine la paz verdadera, para
que podamos ser portadores de esta paz al resto de los hombres.
• Haznos capaces, Señ or, de dar a nuestra vida una dimensió n contemplativa y
apostó lica; que sepamos salir de nosotras para ir a los demá s y compartir sus
anhelos y esperanzas, dificultades y sufrimientos.
• Haznos, Señ or, fuertes en los momentos decisivos de la vida y capaces de arriesgar
todo ante las exigencias de nuestra vocació n-misió n.
• Haznos, Señ or, agradecidas y capaces de corresponder con amor al amor que nos
tienes.
Oració n
Escucha, Señ or, nuestra oració n y haz que, como Francisco Palau, vivamos en continua
comunicació n contigo, para crecer en confianza en Ti y caridad hacia nuestros hermanos. AMEN
Canto 7
Día Séptimo
VIDA TEOLOGAL
"La fe, la esperanza y la caridad son el tesoro más precioso que puede poseer el hombre"
Canto
Lectura:
El amor fue el motor que animó siempre a Francisco Palau a no desfallecer en la bú squeda de la
cosa amada. Este camino recorrido en fidelidad, lo condujo hasta el encuentro con la Iglesia.
Porque cree en la Iglesia la ve, goza de su presencia y se entrega a ella hasta alcanzar la unió n total
en fe, esperanza y amor:
¡Qué eres bella, qué eres amable, oh Esposa mía! ¿Y tú eres mi Amada, tú el objeto que
robas mi corazón? ¡Qué eres digna de amor!
¡Feliz el que llegue a conocerte! ¡Feliz, oh Iglesia santa, el que llega a unirse contigo en
fe, esperanza y amor! En fe, feliz el que cree en ti, porque te ve y te conoce. En
esperanza, feliz el que no tiene sobre la tierra más esperanzas que en ti; feliz el que
espera verte sin velos y poseerte; feliz el que ni tiene ni quiere más esperanzas que en
ti; feliz el que no te espera sino a ti, porque posee la belleza infinitamente amable; feliz
el que te ve, te conoce, te espera, porque te ama; feliz, y mil veces feliz el que te ama a ti
sola, porque será correspondido y en ese amor tiene las delicias de la gloria, pues que
en el cielo ya no hay más gloria que verte, poseerte y gozar de esta posesión.
El que me conoce y me ama... éste es el que me sirve, éste es mi esposo; en fe, esperanza
y amor yo me uno con él" MR 932-933
Silencio
Oració n de intercesió n:
Reconociendo que la fe, la esperanza y la caridad son un tesoro precioso, oremos para que el Señ or
nos conceda la gracia de dar testimonio de este don:
• Que tu Iglesia, Señ or, enriquecida con el don inestimable de la fe, la esperanza y la
caridad sea, cada vez má s, en el mundo sacramento universal de salvació n.
• Te presentamos, Señ or, a todas las personas que viven crisis de fe; que la luz de tu
Espíritu y el testimonio de los hermanos los sostenga y conforte.
• Mira con amor, Señ or, a nuestra congregació n; acoge sus necesidades y bendícela con
nuevas vocaciones.
• Ilumina, Señ or, nuestra mente y nuestro corazó n, para que sepamos descubrir las
inquietudes y problemas de las personas que nos rodean.
Oració n
Tú , Señ or, que tienes palabras de vida eterna acoge nuestra oració n y haz que la doctrina de
Francisco Palau sobre las virtudes nos ayude a crecer y a vivir la fe, la esperanza y el amor con má s
coherencia. AMEN
Canto 8
Día Octavo
OYENTE DE LA PALABRA
"Cuando predicas a los pueblos, me das a mí la Palabra del Padre que es el Verbo eterno; y es a mi
corazón vida, fuerza, calor y virtud, pan, leche y vino y mi alimento”
Canto
Lectura:
La Palabra del Señ or está realmente presente en la vida y en la obra de Francisco Palau. Es un
profeta de Dios que se llena y se empapa de su voz y de su palabra en la soledad y el silencio, y
luego la pregona por doquier, con su vida, sus escritos y su compromiso:
"Cuando encontraba palabras tuyas, las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la
alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, Señor" (Jr.15,
16)
"Padre, los pequeñuelos piden pan y, como no hay quien se lo reparta, mueren de
hambre... Dadnos, Señor, el pan de vuestra palabra y para esto, enviad a esta nación
predicadores llenos de vuestro espíritu, que con celo apostólico repartan a vuestro
pueblo la divina palabra, y con su eficacia obliguen a los impíos a convertirse a la fe,
a los pecadores a que hagan penitencia, den fuerza a los débiles y vuelvan la salud a
los enfermos; y quede saciada el hambre de vuestros pequeñuelos. Enviadnos, Señor,
fervorosos ministros que partan al pueblo el pan de vida Jesús sacramentado
después de haberle purificado y preparado con la administración de los otros
sacramentos" LUCHA 154
Silencio
Oració n de intercesió n:
El Señ or se dirige a nosotros a través de su Palabra, y nos escucha cuando nosotros, reunidos en su
nombre, nos dirigimos a É l para alabarle y pedirle que atienda las necesidades de su Pueblo:
• Te alabamos Señ or y te damos gracias por el don de tu Palabra. Haz que vivamos,
como Francisco Palau, atentas a tu voz y que confrontemos nuestra vida con las
enseñ anzas de la Escritura.
• Que la Palabra de Dios hecha carne, habite siempre, Señ or, en nuestros corazones y
que sea esa semilla que engendra y da vida a nuestras almas.
• Por intercesió n de Francisco Palau te pedimos, Señ or, que mandes operarios a tu mies
para que repartan a tu pueblo el pan de la palabra, que sacia y da vida.
Oració n
Oh Dios, que por medio de tu Espíritu enriqueciste al Beato Francisco Palau, presbítero, con el don
insigne de la oració n y de la caridad apostó lica; concédenos por su intercesió n, que la amada
Iglesia de Cristo, resplandeciente con la belleza de María, la Virgen Madre, sea má s eficazmente
sacramento universal de salvació n. AMEN
Canto 9
Día Noveno
VIDA FRATERNA
"Yo deseo que seáis un solo corazón animado por un solo y un mismo espíritu"
Canto
Lectura:
El P. Palau en la segunda etapa de su vida, inaugurada con la revelació n de la Iglesia, se siente
llamado a dar forma al estilo de vida de sus hijos espirituales, orientá ndolos a formar uniones de
fraternidad. En estas pequeñ as comunidades, el padre desea recrear su experiencia eclesial, la
unió n total, la comunió n en el amor con la Iglesia: Dios y los pró jimos:
"Toda vuestra perfección consiste en querer lo que Dios quiere y ejecutar sus
ordenaciones... Cuando triunfe en vosotras la ley de Dios, tendréis paz y os gozaréis en
el triunfo, y doquiera que vayáis, portaréis el orden y la paz, y con la paz la gloria...
Para vuestro orden interior es la primera obra de la caridad ser una de la otra esclava
y servidora. Servir, ser una criada de todas y todas de cada una, este es el acto
consumado de la perfección; y si no hay esto, la perfección es una ilusión. Buscar para
las otras lo dulce, lo agradable, lo suave y para sí lo costoso, juzgar bien de las demás y
mal de sí, condenarse a sí y aplaudir a las otras, tener por bueno y acertado lo que las
otras piensan y quieran y disparates lo que una misma piensa, esta es la obra del amor
divino, y sobre esta caridad se fundan las uniones de fraternidad" C 99
Silencio
Oració n de intercesió n:
Para alcanzar el ideal propuesto por Francisco Palau, la vida fraterna requiere un continuo y
renovado esfuerzo de identificació n con Cristo. A É l dirigimos nuestra oració n:
• Por todos los consagrados, para que en la vida cotidiana demos testimonio de la
relació n íntima con el Señ or, de amor fraterno, de servicio gratuito a los hermanos.
• Por los jó venes de nuestra sociedad, para que se abran a diá logo con los demá s, acojan
la diversidad como don y descubran en el mensaje evangélico nuevos modos de vivir
y de amar.
• Por cada una de las comunidades de la congregació n, llamadas a construir y
testimoniar comunió n, para que el Señ or las bendiga con el don de la fidelidad y
fortaleza que caracterizó a Francisco Palau. AMEN.
Oració n
Te damos gracias, Señ or, por el estilo de hermandad que nos ha transmitido nuestro Fundador.
Haz que fieles a su espíritu difundamos amor fraterno por doquier. AMEN.
Canto
POSIBLES SIMBOLOS Y SU SIGNIFICADO
Día Primero Asamblea hacia Cristo
Silueta de la Virgen
Día Segundo Apertura y disponibilidad total al proyecto de Dios
Ánfora con flores
María, vacía de sí y llena de la presencia de Dios
Día Tercero Pan y vino. Cruz, escapulario, rosario
Señal y prenda de la entrega mutua
Día Cuarto Luces
Partícipes de la santidad de Cristo
Camino
Búsqueda y puesta en marcha
Día Quinto Sandalias, bastón
Desprendimiento, confianza
Mundo
Campo de misión
El Vedrá
Día Sexto Lugar de encuentro
Manos abiertas
Actitud de acogida
Día Séptimo Fuego
Energía que alegra, ilumina y dinamiza la existencia
Día Octavo Biblia y Pan
Alimento del apóstol
Día Noveno
Comunidad reunida