Oleana (Español)
Oleana (Español)
De David Mamet
I
Carol ha venido ver a John en su oficina porque ella está fallando en la clase que está tomando
con él. A través del curso de la reunión los dos discuten la naturaleza y el propósito de una
educación más alta en sociedad de hoy y aparece una conexión personal entre profesor y
estudiante.
John.- (Hablando por teléfono) ¿Qué te dijeron?... ¿Hablaste con el agente de bienes raíces...
¿Dónde está él? ¿Dónde están sus notas? ¿Dónde están las notas que tomamos con él?.... ¿Las
tengo yo? No me parece... No, no. Vamos a... Vamos a perder la casa... No estoy
minimizándolo... ¿El acceso? ¿Dijo acceso? ¿Qué dijo? ¿Es un término del oficio? (Busca el
contrato) ¿Estamos obligados por él?... Lo siento... (Lee el contrato) Si... obligados por él...
Antes de que la otra parte se retire... un término del oficio... Eso es lo que es. El jardín para el
niño, eso es lo que importa... la escuela... Te veré allí... ¿Esta el agente inmobiliario ahí? Bien...
Dile que te muestre el sótano otra vez... Mira... me iré... me iré en diez o quince minutos, sí...
No... Te veré en la nueva casa... Es una buena... Si él lo cree necesario. Decile a Jerry que sí. No,
no perderemos el depósito. Estoy seguro de que se resolverá. Yo también te amo... Lo haré
(Cuelga el teléfono y ve a Carol) Bien...
John.- Perdón...
1
John.- ¿Es de eso que quieres hablar?
Carol.- ¿Hablar?
John.- Dejemos de lado el formalismo. ¿Sí, Carol? ¿No crees? Yo voy a decir cuando tengas algo
que necesites decir. ¿Estás de acuerdo?
Carol.- No sé.
John.- Dije...
John.- No, no, perdón... Está bien... Estoy apurado, como ves. Disculpa... ¿Qué es un término del
oficio? Creo que es un término que, por su uso, llega a significar algo más específico que lo que
significa para alguien no familiarizado con esa área. Creo que significa eso.
John.- No estoy seguro de saberlo. Es una de esas cosas que quizás buscaste, o que quizás
alguien te explicó y dices “ajá”...
Carol.- Sí.
2
John.- A todos les pasa.
Carol.- No.
John.- Eso creo, pero veamos... Gracias por venir a verme (Empieza a acomodar sus papeles,
como para irse) Siéntate, por favor (Ella duda) Carol, tengo algunas dudas...
Carol.- ¿Qué?
Carol.- ¿Continuar?
John.- Créeme, sé lo humillante que puede ser... no tengo más deseos que el de ayudarte. Ni
siquiera diré pero... Diré: volviendo al tema.
3
John.- No, no resultará.
John.- Tu trabajo.
John.- Lo sé. Lo que trato de decirte es que cierta... Un momento... Cierta incomunicación
básica...
John.- No es...
John.- Voy a explicarte porqué. Eres una alumna inteligente (Ella intenta hablar) ¡No! Eres muy
inteligente. No tenés problemas con...
4
Carol.- Yo...
John.- ¿Quién engaña a quién aquí? Te voy a decir el porqué. Creo que estás enojada.
John.- Un momento.
John.- Todos...
Carol.- Vengo de un ambiente diferente... de una sociedad... Cuando vine a esta escuela...
John.- Seguro.
John.- Por favor... Sentate... ¡Tomá asiento! (Busca el examen y se pone a revisarlo. Leyendo)
“Las ideas contenidas en este trabajo expresan los sentimientos del autor del modo que él lo
intentó basado en un resultado”. ¿Qué puede significar eso? ¿Entendés?
Carol.- (Parándose, nerviosa e inquieta) ¡No, no puede hacerlo! ¡Necesito aprobar ese examen!
John.- ¡Carol!
5
Carol.- ¡Necesito aprobar el examen!
Carol.- ¡Hice lo que me dijo, lo hice; hice todo lo que... Leí su libro (Lo busca en su mochila) Me
dijo que comprara el libro y lo leyese; hice todo... ¡ (Suena el teléfono)
John.- Mira...
John.- No.
John.- (Atendiendo el teléfono) Hola... Si, Jerry, sé la hora que es... Si... Estoy tratando de irme...
¿Para qué necesitamos esas notas? En todo caso, tiene razón. Las voy a encontrar... Vos a estar
con ustedes en diez minutos... (Cuelga. Se prepara para irse y comienza a salir) ¿Qué querés que
haga? Somos dos personas que se han suscripto a ciertas reglas...
6
Carol.- ¡Tiene que ayudarme!
John.- (Continúa con sus cosas indiferente)... A ciertas formalidades institucionales. Eso es.
Podés decir que son falsas, que son arbitrarias.
John.- Lo siento por vos. Hay... Digamos que hay dureza en los métodos de evaluación, pero los
hemos aceptado para bien o para mal. Ambos debemos atenernos al sistema que hemos escogido
¿No te parece?... Yo creo que sí. Gracias por venir y si deseo otra cita en el futuro, te lo haré
saber. Gracias... (Le señala la puerta para que se retire. Ella lo mira sorprendida y no se va)
John.- Ya te enseñé.
7
Carol.- No, no pude entenderlo.
John.- Sí...
Carol.- No. Hay gente ahí; gente que vino a aprender algo que no sabía. Que vinieron aquí a
recibir ayuda. A que alguien les ayudase a ser algo, a aprender algo, a obtener... ¿Cómo se dice?
(Lee el libro) “a lidiar con el mundo...” ¿Cómo podré hacer eso si no apruebo? ¡Pero yo no
entiendo este libro, no entiendo lo que significa y me paso de la mañana a la noche con la idea de
que soy estúpida!
8
John.- Pienso que estás enojada. Mucha gente lo está... (Toma el portafolios para irse) Tengo un
compromiso que cumplir. Un compromiso importante. Aunque entiendo tus preocupaciones,
quisiera tener el tiempo necesario... Esto no fue una reunión programada previamente y...
John.- ¿Cuándo?
Carol.- Lo dijo.
Carol.- (En voz alta y firme)¡Dijo: “qué puede significar” ¿Qué puede significar?!
Carol.- Significa que soy estúpida y que nunca aprenderé. Y tiene razón.
John.- Yo...
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John.- Si pensaste que yo...
Carol.- ¡Nadie me quiere ni me dice nada! Y me siento en un rincón del aula y todos hablan de
eso todo el tiempo, de conceptos y de preceptos, y de... (Se interrumpe) ¿Por qué diablos hablan?
Lei su libro y me dijeron: : “Inscribite en esa clase”, porque hablaba de responsabilidades hacia
la juventud. No sé lo que eso significa y no apruebo el examen.
John.- Quizás...
Carol.- No, tiene razón. No aprobé, écheme, soy burra. Todo lo que yo hago: “las ideas
contenidas en este trabajo expresan los sentimientos del autor”. Eso es, eso es, sé que soy una
estúpida. ¡Sé lo que soy, sé lo que soy, profesor! No tiene que decírmelo. Es patético, ¿verdad?
Carol.- ¿Qué?
Carol.- No lo sabe.
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John.- Creo que sí.
John.- Voy a contarte mi historia, ¿te importa? Me educaron para creerme estúpido...
John.- Lo que dije. Mis recuerdos más antiguos tienen que ver con el tiempo en que me decían
que era estúpido. “Sí sos tan inteligente, ¿por qué te comportás como un estúpido o? ¿No lo
podés entender?” Y no lo podía entender.
Carol.- ¿Qué?
John.- ¿Cómo aprendía la gente? ¿Cómo no podía aprender? Que es de lo que he hablado en
clases. Escuchá esto: si a un niño le dicen que no puede entender, él toma eso como una
descripción de sí mismo. ¿Qué soy yo? Yo soy eso que no puede entender. Y te vi cuándo
hablábamos...
John.- Entonces la culpa es mía. No es tu culpa y no es que lo diga solamente, sino que lo
considero como la verdad y te pido disculpas. (Aplacado) Te debo otra disculpa.
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Carol.- ¿Por qué?
John.- Supongo que tenía otras cosas en la cabeza. Compramos una casa.
John.- Toda mi vida. En mi niñez. Después quizás pararon, pero yo los oía seguir.
John.- Decían que yo era incompetente. Y cuando analicé los sentimientos de mi niñez, el tema
del aprendizaje surgió y me di cuenta; me sentí inútil y mal preparado.
Carol.- ¿Sí?
John.- Un piloto volando un avión. El piloto lo vuela y piensa: “Oh, Dios mío, me he distraído.
¿Qué clase de imbécil soy que con tantas vidas valiosas a mi cargo, me he permitido distraerme?
¿Para qué nací? ¡Qué ilusos aquellos que confiaron en mi!”..., etcétera y estrella el avión...
John.- En cuanto me distraje un momento, tuve una idea que no me gustó, pero ahora, eso es lo
que te digo: “Es hora de prestar atención”. Verás, no es magia. Sé que en situaciones así, podés
pensar: “Tengo que... pero no puedo” Y pensarás: “¿Para qué he nacido, si soy el hazmerreír del
mundo en el que todos son mejores que yo y nada merezco, pues no puedo aprender?”
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Carol.- ¿Es eso... lo que a mi me pasa?
John.- Bueno... No sé si diría eso. Te estoy hablando como le hablaría a mi hijo, porque quiero
que él tenga eso que yo nunca tuve. Te estoy hablando del modo en que querría que alguien me
hubiese hablado. No sabría como hacerlo sin que se transformara en algo personal, pero...
John.- Eso es lo que digo. Solo podemos entender a los otros, a través... (Suena el teléfono y va a
atender) a través de la imagen que tenemos... (Atiende el teléfono) Hola... (A ella) Disculpame
un momento... ¿Hola?... No, ya voy. Se que lo hice... En pocos... ¿Viene él a...? Si, hablaré con
él... Te veo en... No, estaba con una estudiante. Voy a ver... Esto es importante también ¡Jerry
puede!... Estaba con una estudiante ¿Cómo puede decir eso?... Mientras antes termine, antes
estaré allá. Te quiero... (Con bronca) ¡Escuchá! Te dije que te amo. Lo de la casa saldrá bien.
Porque siento que así será... Te dije que voy a ir. Si, lo hice y te lo estoy diciendo otra vez... Voy
a ir... Demoraré lo que sea necesario (Cuelga violento. Pausa).
John.- Hay problemas, como es normal, con el cierre del contrato de la nueva casa.
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Carol.- ¿Por qué se quedó aquí conmigo, cuando se pudo haber ido?
John.- Sí.
Carol.- Dijo que todos tienen problemas (Prepara su carpeta para tomar notas).
John.- Seguro.
John.- Sí.
John.- Bueno... Tenés razón. Dejaremos de lado la rigidez artificial entre profesor y estudiante
¿Por qué mis problemas tienen que ser más desconocidos que los tuyos? Tengo problemas, como
los de recién.
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Carol.- ¿Con qué?
Carol.- Cuénteme.
John.- ¿Te gustaría tomar una taza de té? (Va servir el té, mientras ella busca un libro en la
biblioteca) Como te decía, me dediqué tarde a la enseñanza y hablaba intelectualmente sobre el
concepto del que yo se y tú no. Ya te dije: odiaba la escuela; odiaba los maestros; odiaba todo lo
que estuviese en una posición de “jefe”, porque sabía, “sabía” no “pensaba” que fracasaría. Mas
tarde en la vida, cuando salí de abajo, cuando me libré de esas necesidades de fracasar...
John.- Voy a decírtelo. Debes buscar lo que eres y lo que sientes y finalmente, llegar a mirar
cómo actúas y preguntarte si eso es lo que hiciste y lo que piensas.
Carol.- No entiendo.
John.- Si fracaso todo el tiempo, debe ser porque pienso que soy un fracasado. Si no quiero
creerme un fracasado, quizás deba empezar por tener éxito de vez en cuando. Los exámenes,
esos que encuentras en la escuela, en la universidad, en la vida, fueron diseñados en su mayor
parte por idiotas para idiotas. No hay necesidad de aprobarlos; no son un examen de tu vida, sino
de tu habilidad para retener y reproducir desinformación. Claro, aquellos que aprueban son
idiotas.
Carol.- ¡No!
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John.- Sí, son basura; son un chiste.
John.- Fijate en mi caso. El Comité Docente viene a juzgarme, el terrible Comité Docente... Me
examinan. Tienen integrantes votando que yo no dejaría ni lavar mi auto. Y yo voy ante el gran
Comité Docente, con deseos de vomitar... con deseos de vomitar mis defectos sobre la mesa, para
mostrárselos. “No soy bueno” ¿Por qué habrían de escogerme?
John.- No, me anunciaron. Pero aún no han firmado. ¿Te das cuenta? Puede que nunca firmen.
Puede que nunca compre la casa. Descubrirán mi oscuro secreto.
John.- Indicador... un indicador, ¿te das cuenta? Te comprendo. Conozco esa sensación. Tengo
derecho a mi trabajo, a mi linda casa, a mi esposa, a mi familia, etcétera. De eso estoy seguro.
Esa teoría de la educación que dice... (Sirve el té)
John.- ¿Qué?
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John.- Por supuesto que sí.
John.- No.
John.- No. Y yo pedí disculpas. Lo que quieras saber de tu calificación. Lo sabrás (Suena el
teléfono). Esperá un momento.
John.- Dejémoslo sonar y hagamos un trato. Te quedás (Ella empieza a irse)... Iba a decir que soy
yo el que no prestaba atención (No la deja ir) Comenzaremos el curso otra vez. Tu calificación es
una “A”, tu calificación final es una “A”.
John.- Tu calificación final será una “A” si vienes a reunirte conmigo una vez más. Olvidate del
trabajo que hiciste. ¿No te gustó escribirlo? No es importante. Lo importante es despertar tu
interés, si puedo. Y contestar tus preguntas. Empecemos otra vez.
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John.- Digamos que esto es el principio.
Carol.- ¿Cómo?
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John.- Me agradas. Es tan difícil que entiendas eso. No hay nadie aquí, sólo nosotros dos (Se
acerca a ella peligrosamente).
Carol.- (Deteniéndolo) ¡Está bien!... (Se sienta y toma apuntes).No entendí cuando se refirió...
John.- ¿Iniciaciones?
John.- Sí...
Carol.- Si.
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John.- Eso es muy bueno... Sugería que lo que queremos retener lo retenemos más fácil o con
menos esfuerzo...
John.- Correcto. Dije iniciación que significa molestia ritualizada (Escribe en el pizarrón) Te doy
este libro y te digo: leelo ahora, decís que lo leíste. Pienso que es mentira, por lo tanto te voy a
torturar y si compruebo que mentiste, serás castigada. Tu vida quedará arruinada. Es un juego
enfermizo. ¿Por qué lo hacemos? ¿Acaso educa? En ningún sentido. Bueno, entonces, explicame
esto: ¿qué es la educación superior? ¿Es algo diferente de útil?
John.- Esa es una buena pregunta. Se ha convertido en un ritual. Es un artículo de fe que todos
debemos aceptar o dicho de otro modo, todos deben tener una educación superior. Yo opino...
Carol.- No se.
Carol.- La justicia...
John.- Sí. ¿Podés repetirlo? (Carol busca en sus apuntes) Sin mirar los apuntes. Por favor, para
saber si mi idea era interesante.
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Carol.- Dijo que la justicia...
Carol.- Que todos tienen derecho (Busca sus apuntes. John le cierra la carpeta)
John.- A un juicio justo, pero ni siquiera tendrán un juicio a no ser que cometan un delito y sean
acusados. La justicia es un derecho. Quien desee ponerse en sus manos, tendrá derecho a un
juicio justo. Pero una vida no está incompleta sin un juicio. ¿Vas comprendiendo? Mi idea es que
surge una confusión entre equidad y utilidad (Ella apunta). Y así confundimos la utilidad de la
educación superior con nuestro derecho a acceder a la misma, lo cual creo es un prejuicio contra
ella...
John.- Exacto.
John.- Es un prejuicio, una creencia irracional a la cual nos atenemos. Cuando es amenazada o
cuestionada, sentimos ira y nos pasa lo que te pasa a vos ahora. ¿No es así?
Carol.- (Gritando, rompe una taza al pararse) ¡Creo que estoy hablando!
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John.- (Junta los pedacitos de la taza y limpia pulcramente) Siento haberte interrumpido.
Decías...
Carol.- Decía... decía que cómo puede decir en clases que ir a la universidad es un prejuicio.
Carol.- ¿Predilección?
John.- Si.
Carol.- ¿Cuál?
John.- Provocarte.
Carol.- No...
Carol.- ¿Provocarme?
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John.- Así es.
Carol.- ¿Enojarme?
John.- Forzarte a…
John.- Forzarte a... escuchar… Sentate. Cuando yo era joven, alguien me dijo... ¿Estás lista?...
Los ricos copulan menos que los pobres, más al hacerlo se quitan más ropa. Por años compartí
mis propias experiencias con esa afirmación diciendo: “Esto se ajusta a la norma o se aparta de la
norma”. ¿Qué significaba? Nada. Sólo una tontera que un chico me dijo y se me quedó en la
cabeza. Alguien te dijo, y tú lo retuviste como una verdad, que la educación superior es un bien
incuestionable. Esa idea te es tan cara que cuando la cuestiono te enojas. Bien, digo yo: ¿no son
esas las cosas que debemos cuestionarnos? Digo que la educación superior desde la guerra, se ha
hecho tan esencial como una moda, para aquellos que aspiran a la nueva y vasta clase media que
la aceptamos como un derecho y dejamos de cuestionarlo, ¿para qué sirve? ¿Entendés mi idea?
¿Cuáles podrían los motivos para adquirir una educación superior? Uno: el amor a aprender; dos:
el deseo de dominar una habilidad; tres, para... mejorar económicamente (Toma notas).
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John.- ... Que va con mi nombramiento... Eso es... Una linda casa cerca de la escuela privada.
Hablaba de mejorar económicamente y pensaba en el impuesto para incentivo docente... ¿ Dónde
está dicho que deba enviar a mi hijo a una escuela pública? (Ella toma notas) ¿Es una ley que
deban mejorar las escuelas públicas al precio de mi propio interés? Y esto no es simplemente un
caso de la “responsabilidad del hombre blanco” Bien... (Levanta la cabeza y ve que ella toma
apuntes sobre lo que él dice) ¿Esto te interesa?
John.- No estoy dando una conferencia. Sólo trato de decir lo que pienso.
Carol.- A aprender.
John.- ¿Y si no aprenden?
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John.- Eso espero.
Carol.- ¿Pero como les caerá que les digan que pierden el tiempo?
Carol.- (Buscando en sus apuntes) Usted dijo: “que la educación es una molestia prolongada y
sistemática”.
John.- Porque la amo. Hagamos... Sugiero que lo mires desde el punto de vista demográfico: la
capacidad de ganar salarios; hombres y mujeres universitarios y no universitarios de 1955 a
1990. Veamos si obtenemos algo de estas estadísticas.
John.- ¿No?
John.- ¿Sí?
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Carol.- ¡Qué no puedo!
John.- ¿Qué?
Carol.- ¡Nada de eso! ¡Nada! Sonrío en la clase, sonrío todo el tiempo. ¿De qué está hablando?
¿De qué hablan todos? No entiendo lo que dicen... (Él la toma por los hombros) ¡No sé por qué
estoy aquí! (Camina hacia atrás) Me dice que soy inteligente y luego... (Él la abraza
confusamente)
John.- (La ayuda a sentarse en una silla) ¡Tranquila! (Silencio. Se miran. Ella reacciona, se para
y comienza a irse)
Carol.- No lo entiendo
Carol.- Yo...
John.- ¿Qué?
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Carol.- Yo…
John.- ¿Qué?
Carol.- No puedo...
John.- Vamos...
John.- Te escucho...
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John.- ¿Si?
John.- No puedo hablar ahora... ¿Qué?... Esperá un segundo. No entiendo (Ella se va sintiendo
para la mierda) ¿Hablás del agente de bienes raíces? Digo que... ¿El qué?... ¿No puede? ¿Dijo
que el acuerdo no es válido?... ¿Cómo?... ¿Cómo que no es válido?...¡Esa es nuestra casa! ¡Tengo
el papel! Cuando volvamos, en una semana con el papel y el dinero, esa casa es... ¡Esperá! Jerry
te... ¿Está Jerry ahí? ¿Está él ahí? ¿Tiene un abogado?... ¿Cómo diablos?... Es cuestión del
acceso. No lo entiendo... ¿ No es todo el acuerdo, sino sólo el acceso?... ¿Por qué?... Dame con
él... ¿Jerry? ¿Qué pasa? Esa es mi casa... Bueno, no puedo ir... Escuchame, escuchame... Al
diablos con él. Quiero que te lleves a Grace y salgas de esa casa... Dejalo a él ahí con su abogado
y avisale que nos veremos en la Corte... No, dejalo donde está y decile que tomaremos la casa e
iremos... No, yo no iré. No quiero encontrarme con ese tipo. La próxima vez que lo haga, será en
el juicio... Yo... ¿Qué? No lo entiendo... ¿Y qué hay de la casa? No hay problemas con la casa...
No, está bien... Está bien... Por supuesto... Si, lo haré de inmediato (Cuelga)
John.- Sí.
John.- Si.
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Carol.- ¿Es su cumpleaños?
John.- No.
29
APAGON
II
En esta reunión, días después, descubrimos que Carol ha denunciado a John por una carga de
hostigamiento sexual. Los dos meticulosamente examinan la primera reunión, subrayando cada
palabra que fue pronunciada y cada gesto que fue hecho. Jamás llegarán a la misma conclusión.
John.- Verás... Amo enseñar y me enorgullezco de hacerlo bien. Y amo ser un buen pedagogo.
Creo que debo confesar eso. Cuando descubrí que amaba enseñar, juré que no me convertiría en
uno de esos instructores autómatas que conocí en mi niñez. Tenía conciencia de que podía irme
al otro extremo, de modo que pregunté y me pregunté a mi mismo si yo había buscado la
heterodoxia, no diré gratuitamente, pues dicha heterodoxia no interesa como dogma, sino en
detrimento de mis estudiantes (Se distrae con algo). Como decía: cuando se abrió la posibilidad
de mi nombramiento largamente esperado, yo me sentí feliz y deseoso de lograrlo. Me pregunté a
mi mismo si estaba mal desearlo. Y lo pensé mucho. Observé varias cosas de mi mismo. Y me
gustaría compartirlas contigo. Pensé que debería procurarlo, que lo deseaba, que no era puro al
desearlo, pero que quizás eso no era reprensible (Se limpia con un pañuelo; actitud repetitiva).
Sabía que tenía deberes más allá de la escuela y que mi deber hacia el hogar, era o debería ser de
igual valor y que el nombramiento, la seguridad, y si, el confort, no eran menos reprensibles. Y
hasta quizás era una meta honorable. Y que se me daba aquí en este lugar que yo disfruto y en el
que encuentro tranquilidad en lo que al aspecto material se refiere, de la continuidad de ese
confort y esa alegría. ¿Y a cambio de qué? De enseñar. Lo cual yo amo. ¿Cuál era el precio de la
seguridad? Obtener el nombramiento, sobre lo que el Comité está en proceso de concederme y
sobre cuya base hice un contrato de compra de una casa. Bien. Si no tenés tu propia familia
ahora, no sabrás lo que eso significa. Pero para mi es muy importante: un hogar, un buen hogar
para mi familia. Ahora el Comité Docente se reunirá. Ese es el proceso. Un buen proceso con el
que la escuela ha funcionado mucho tiempo. Ellos se reunirán y oirán tu queja que tienes derecho
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a expresar y la deshecharán. Ellos deshecharán tu queja, y en el proceso intermedio, yo perderé
mi casa. No podré cerrar el contrato y perderé mi depósito y la casa que elegí para mi esposa e
hijo, se perderá para siempre. Entiendo que te hayas enojado. Entiendo tu enojo hacia los
profesores, yo me enojé con los míos. Me sentí herido y humillado por ellos, lo que fue una de
las razones por las que vine a enseñar.
John.- Me sentí herido cuando recibí el recorte del Comité Docente. Me sorprendió y me hirió...
No voy a hacerte partícipe de mis debilidades. Al final, yo no comprendí y entonces pensé: ¿No
es siempre en esos puntos en que nos consideramos intocables; en los que somos más
vulnerables (Carol toma apuntes de todo lo que John dice. John la mira asombrado) Sí, está bien.
Me considerás un pedante. Lo soy... por naturaleza... por nacimiento, por profesión. No lo se,
pero siempre busco un paradigma.
John.- Es un modelo.
John.- Si es tan importante, la usaré. Buscaba un modelo, para continuar, siento que...
Carol.- Yo...
John.- ¡Un Segundo! Un punto en el que soy intocable, es mi preocupación por la dignidad de
mis estudiantes. Te he pedido con espíritu de investigación que me digas... Te he preguntado qué
hice... Supongo... ¿Cómo puedo enmendarlo? ¿No podemos resolver esto ahora? No importa lo
que pasó, sólo quiero saber...+
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Carol.- ...¿Qué puede hacer para forzarme a retractarme?
Carol.- Lo anoté.
John.- Los filósofos estoicos dicen que si borrás la frase “he sido herido”, borrás la herida.
Ahora, pensalo. Se que estás enojada, pero quiero saber literalmente qué mal te hice.
Carol.- Sea lo que sea lo que me haya hecho, en tanto me lo hizo a mi como estudiante y por lo
tanto se lo hizo a todos mis compañeros. Así fue el informe que entregué a la Comisión.
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John.- Está bien. Veamos. (Se pone los lentes y lee el informe) Leamos esto. Dice que soy
sexista, elitista; no entiendo que significa; salvo que son palabras derogatorias y que quieren
decir “malo”. Dice que insisto en perder el tiempo con desviaciones teatrales y
autoengrandecedoras de los textos que he escrito; que a menudo éstas toman formas sexistas y
pornográficas. Acá nos encontramos con una lista de instancias, que concluyen con una
estudiante haciendo una historia sexualmente explícita en la que la frecuencia y las fornicaciones
de pobres y ricos parecen ser el punto central. Dice la estudiante que se conmovió al escuchar
que usé la frase “la responsabilidad del hombre blanco”; que te llamé a mi oficina, porque dije,
cito: “que me agradabas”. (Leyendo) “Él dijo que le agradaba y que le agradaba estar conmigo. Y
que me dejaría hacer el examen otra vez si yo venía a menudo a su oficina”. ¡Es ridículo! No
sabés. No es necesario hacer esto. Quedarás humillada y a mi me costará mi casa.
John.- No lo entiendo.
Carol.- ¿Puede negar que esas cosas pasaron? Me trae aquí a escucharlo y seguir y seguir... (El
trata de ignorarla, pero acusa recibo) sobre esto y sobre lo otro y “nosotros no nos expresamos
bien, no decimos lo que pretendemos”. ¡Pero sí decimos lo que pretendemos y usted dice que no
entiende y...!
Carol.- Si.
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John.- ¿Ves lo que te digo? No podés explicarlo con tus propias palabras.
John.- (Lee) “Dijo que si me quedaba a solas en su oficina con él, cambiaría mi nota y me
pondría una A” ¿Qué te hice? ¡Dios mío! ¿Estás tan herida?
Carol.- No creo que necesite su ayuda... No necesito nada de usted (Lo enfrenta)
John.- Entiendo, estás enojada. Creo que tu bronca lleva por un camino que no ayuda.
John.- ¿No? Pero hablabas de derechos y yo también los tengo. Tengo una casa, parte del mundo
real y el Comité Docente está lleno de hombres buenos...
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Carol.- ¡Por favor...!
John.- ¿Por favor? El Comité es también parte del mundo real, ¿entendés? Esta es mi vida. No
soy el malo de la película. No represento nada.
Carol.- Profesor, vine aquí a petición suya, como un favor. Quizás no debí hacerlo, pero lo hice
en representación mía y de mi grupo y usted habla del Comité Docente, uno de cuyos miembros
es una mujer, como bien sabe. Y aunque usted lo llame chiste, frase histórica, descuido o como
quiera llamarlo, referirse al Comité Docente como “hombres buenos”, es despreciativo y sexista.
No darse cuenta de esto es perseverar en ese método de pensamiento suyo.
John.- ¡Fue un comentario! (Tira el informe al suelo) ¡Vamos! ¿Es tan grave todo esto como para
arruinar una familia?
Carol.- (Sube la voz) ¿Suficiente? ¡Suficiente, sí lo es! Y esa historia que cité es vil y sexista, y
manipuladora, y pornográfica.
John.- ¿Pornográfica?
Carol.- ¡Pornográfica! ¿Qué le da derecho a decirle a una mujer en su oficina privada... (Se
calma?) El se retira) Si... perdone, pero me apena que se crea con ese poder. Usted mismo lo
dijo: composturas, actitudes, pedagogía (Moderada). Dijo que la educación superior es un chiste
y así la trata... Así la trata usted y confiesa que le gusta sentirse patriarca en su clase; conceder
esto, negar lo otro, abrazar a sus estudiantes...
John.- (Se calienta del todo) ¿Cómo podés afirmar...? ¿Cómo podés decir que...?
Carol.- No puede negarlo. Lo hizo conmigo aquí, lo hizo, confesó. Usted ama el poder de
desviar, inventar, transgredir... transgredir cualquier norma establecida para nosotros y cree
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encantador explorar ese gusto suyo por burlarse y por destruir, pero ¿y las aspiraciones de sus
estudiantes? De esos estudiantes que se sacrifican para venir aquí. Usted no tiene idea de lo que
me cuesta venir a esta escuela. Se burla de nosotros. Llama a la educación “molestia” y desde su
asiento protegido y elitista ve nuestra confusión como una joda, como nuestra esperanza y
esfuerzo y entonces se dice “qué hice yo” y me pide que entienda que usted también tuvo
aspiraciones. Pero yo le digo que usted es vil y explotador y si tiene un poco de esa honestidad
que describe en su libro, puede buscar en sí mismo y ver las cosas que yo veo; le repugnarán
como a mi. ¡Buen día! (Se va)
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no quiero corregirte. Me gustaría decirte lo que pienso, porque ese es mi trabajo convencional.
Como es mediocre, como puedo yo ser... (Pausa) Y entonces sí podrás mostrame un mundo
mejor. Podemos partir desde ahí, pero igual que con “lindo día ¿no?”. No creo que podamos
proseguir hasta que no aceptemos que los dos somos humanos, y aún así podremos tener
dificultades. Las tendremos. Ahora...
Carol.- ¡Espere!
John.- Te escucho…
Carol.- Mi oposición....- Quiero escucharla. Con tus palabras. Quiero saber lo que deseas, lo que
quieres, a qué le temes...
Carol.- Mi grupo...
Carol.- (Lentamente) La gente con la que hablé sobre este tema. Ellos...
John.- No hay que avergonzarse. Todo el mundo necesita consejeros. Todos necesitan exponerse
a varios puntos de vista. No está mal. Es esencial (Carol sonríe como entregada a la situación)
Ahora, vos y yo... (Suena el teléfono) vos y yo... (Atiende) ¿Hola?...no... Sé que él sí... Decile
que yo... ¿Puedo llamarte dentro de unos minutos?... No. Decile que yo creo que saldrá todo
bien, que tan sólo espere que yo... Te llamo en un rato... No, no, no, compraremos la casa... No,
no, no. No es cuestión de que devuelva el depósito... Si, sé que el Comité está por reunirse.-..
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Bueno, estoy lidiando con la queja... Sí, ahora mismo; es por eso que... Llamalo a Jerry, no puedo
hablar ahora... Adiós (Cuelga). Ella toma apuntes) Siento que nos interrumpieran.
Carol.- Un momento.
John.- Si. Pero yo digo que podemos hablarlo ahora... Es tan fácil como...
John.- Un momento.
Carol.- El proceso convencional, como usted dijo. Y tiene razón.. Discúlpeme si fui... si fui
descortés...
John.- Un momento.
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John.- ¡Está bien! Me interesa el status ¿Estás conforme? Así es todo el mundo.. Pero Lo que
digo es que el Comité...
John.- Lo estoy haciendo. Te hablo sinceramente. Podemos resolver esto. Quiero que te sientes
(La toma de los brazos y la sienta) ¡Sólo siéntate! Parece que nosotros (Ella se levanta y él la
detiene) ¡Esperá un momento!
Carol.- (Gritando para que la escuchen desde afuera) ¡Ayúdenme, por favor!
APAGON
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III
Es la tercera reunión se da un intercambio volátil de los ataques del intelectual, subrayando los
clímax con el atontamiento de la violencia física.
Carol.- ¡Eso es lo que deseo! Por eso vine. Pero ahora querrá que me vaya.
John.- ¡No quiero que te vayas! ¡Fui yo quien te pidió que vinieras!.
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John.- Aunque siento que podría ayudarte.
John.- Si me escucharas...
Carol.- Me sorprendió que me llamara. Pero no vine a escuchar nada que me ayude.
John.- ¡Esperá!
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John.- Si. Me gustaría que me escucharas... ¿Lo harás? ¿Por favor? Si lo hicieras, te lo
agradecería mucho. (Carol decide quedarse)... Gracias.
John.- No puedo evitar sentir que te debo mis disculpas. He releído estas acusaciones... (Con el
texto del informe en la mano)
John.- Las del Comité Docente... ¿Qué otras acusaciones podrían ser?
John.- Si.
Carol.- Perdone, pero esas no son acusaciones. Está todo probado. Son hechos.
John.- Yo...
John.- (Gritando) ¡Está bien! (Suena el teléfono) ¿Hola? ¡Sí!... No Estoy aquí. Decile que... No,
no tengo tiempo para... Seguro, pero está bien... No, no tengo tiempo para atenderlo. Decile a
Jerry que estoy bien y que ya lo voy a llamar... ¿Mi esposa? Si, estoy seguro que sí... Ya la voy a
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llamar a ella también... No puedo hablarte ahora (Cuelga) Bien. Fuiste muy Amable en venir.
Gracias. He pasado bastante tiempo estudiando el alegato.
John.- Es la acusación.
Carol.- ¡No, no puedo aceptar eso! Allí no se alega nada. Todo está probado (Intenta irse).
Carol.- ¡El asunto no es lo que yo sienta! ¡No son mis sentimientos, sino los de las mujeres y
hombres, sus superiores que decidieron que usted es negligente! Que es culpable y que no debe
ser promovido! Que debe ser disciplinado. Eso es lo que dijo el Comité Docente. Eso es lo que
dijo mi abogado. Por lo que usted hizo en clase, por lo que hizo en esta oficina.
Carol.- Pues bien merecido lo tiene. Usted no entiende. ¿Qué lo llevó a este punto? Ni su sexo, ni
su raza, sino sus propios actos y está enojado. Me citó aquí, ¿qué quiere? ¿Quiere calmarme?
¿Quiere convencerme de que me retracte? No lo haré. Lo que dije es justo. Va a decirme que
tiene esposa e hijos y va a decirme que tiene una carrera y que trabajó veinte años para esto.
¿Sabe por qué trabajó? Para lograr poder. ¿Entiende? Y se sienta ahí y me cuenta historias sobre
su casa y sobre escuelas privadas y privilegios y de cómo usted tiene derecho a comprar, a gastar,
a burlarse, a resumir todas sus historias. Toda su tonta y débil culpabilidad tiene que ver con sus
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privilegios y usted no lo sabe... ¿No lo sabe? Trabajó veinte años por el derecho a insultar y se
siente con derecho a que paguen por ello. Su casa, su esposa, el depósito para su casa...
Carol.- Ese es su punto: “No tienes sentimientos”. Su argumento final. Si no estoy de su parte, se
cuestiona si soy humana.
Carol.- Si. Porque yo no hablo por mi, sino por todos los de mi grupo. Por quienes sufren lo que
yo sufro y por quienes, aunque si yo me inclinase... ¿A qué?... A perdonar, a olvidar, a ignorar
su...
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John.- ¿Y qué acontecería?
Carol.- ¿Acontecería?
John.- Si.
Carol.- ¿Pasaría?
John.- Si.
Carol.- ¡Entonces diga pasaría, por Dios! ¿Quién diablos se cree que es? Quiere un puesto, quiere
poder ilimitado para hacer y decir lo que quiera. Para examinar, cuestionar, seducir...
Carol.- Espere... (Abre sus apuntes y lee) El 12: “Que tengas un buen día, cariño”. El 15: “Estás
muy linda”. Abril 17: “Si las chicas se acercasen...” ¡Lo escuché! ¡Lo escuché durante todo el
semestre, profesor! “Sentate ahí; Párate ahí” y vi como usted explota lo que asume como
prerrogativa paternal. ¿Y qué es eso, sino una violación, por Dios? Mi citó aquí para explicarme
algo que yo no entendí. Pero yo vine a explicarle algo a usted. ¡No es Dios! Me pregunto para
qué vine. Y me respondo que vine a enseñarle y su libro... ¿Quiere hablar de su libro? ¿Cree que
va a aclararme algo? “Se atreve más allá de la tradición”. No, no. “...de esa fina tradición de
cuestionamientos y amable escepticismo”. Y dice creer en el libro... Es un discurso intelectual.
¡Usted no cree en nada! ¡En nada, absolutamente en nada!
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John.- Si...
Carol.- ¿Entonces cómo cuestiona la decisión del Comité de negarle el nombramiento? ¿Por qué
cuestiona su despido? Cree en lo que usted llama libertad de pensamiento. ¡Bien! Cree en la
libertad de pensamiento, en la casa y en el privilegio para sus hijos y en su nombramiento. Yo le
aseguro que no cree en la libertad de pensamiento, sino en el elitismo, en una jerarquía protectora
que lo recompensa. ¡Y de la cuál usted es el payaso! Y se burla y explota el sistema que le paga
el alquiler. ¡Está equivocado! ¡Yo no lo estoy! ¡Usted sí!... (Silencio. Pausa) Piensa que estoy
llena de odio. Sé lo que piensa de mí.
Carol.- Piensa... Claro que sí. Piensa que soy miedosa, reprimida, confundida, no sé; una joven
abandonada de sexualidad dudosa que quiere venganza y poder.
Carol.- ¿No es mejor así? Y yo siento que esta es la primera vez que usted me trata con respeto,
porque me dice la verdad. No vine aquí, como usted piensa, a regodearme. ¿Por qué querría
hacerlo? No gano nada, como dice usted, disfrutando con “su desgracia”. Vine aquí, porque me
hizo el honor de citarme. Vine a decirle algo, si me lo permite. Pienso que está equivocado,
terriblemente equivocado. Ahora me debe odiar.
John.- Sí.
Carol.- Escuche, profesor. Es el poder lo que usted odia tanto, que cualquier atmósfera de libre
discusión se le hace imposible. No se le presenta como improbable, sino como imposible.
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Carol.- Eso que usted encuentra tan cruel es el mismo proceso de selección que mi grupo y yo
sufrimos cada día de nuestra vida. Lo sufrimos en nuestra admisión, en nuestros exámenes.
Usted escribió que la educación es sólo una molestia. Pero nosotros trabajamos para llegar aquí y
muchos enfrentamos prejuicios económicos, sexuales... (John está harto de escucharla) Usted no
puede imaginarse... Soportamos humillaciones que ojalá usted y sus seres queridos jamás sufran
para ser admitidos aquí. Persiguiendo ese mismo sueño de seguridad que usted persigue.
Nosotros estamos siempre en peligro de que ese sueño no nos sea arrebatado por...
John.- ¿Por...?
Carol.- Por la administración, por los maestros, por usted; por esa calificación baja que nos
impide continuar estudiando; por una respuesta nuestra, caprichosa o investigativa que quizás
usted no encuentre divertida.
Carol.- Mis acusaciones no son triviales. Lo son por la rapidez con que fueron aceptadas. Un
chiste que hizo con tonos sexuales, el lenguaje que usa, una caricia, verbal o física... (Ante un
gesto de él) Si, lo se, dice que eso es trivial. Entiendo, pero tiene que ver con usted por poner la
mano en el hombro de alguien.
Carol.- Puede ser. ¿No empieza a entender que no es a usted a quien le corresponde decidirlo?
John.- Voy entendiendo. Creo que en lo que estás diciendo, hay algo de verdad.
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John.- No quiero decir que no puedo cambiar lo que hago mal, pero...
John.- Bueno... Yo... tengo que decirte... como decía... No soy tan viejo como para no seguir
aprendiendo...
Carol.- Si.
John.- Mi trabajo.
Carol.- (Burlonamente) Su trabajo... Es de eso de lo que quería hablar (Empieza a irse, pero se
detiene). Está bien. ¿Y si fuera posible que mi grupo retirara las quejas?
John.- ¿Qué?
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Carol.- Lo que acabo de decir.
Carol.- Si.
Carol.- Si.
John.- Si.
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John.- Si.
Carol.- Y créame, entiendo su enojo. No es que no lo sienta, sino que no es justo y por eso no me
molesta... Tengo una lista.
John.- ¿Qué?
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John.- La libertad académica...
Carol.- Alguien seleccionó los libros. Si usted lo hizo, otros pueden hacerlo ¿Acaso es Dios?
John.- (Cansado de escucharla) ¡Estoy leyendo tu lista! ¿Está bien? Lee en silencio) ¿Quieren
prohibir mi libro?
Carol.- No.
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Carol.- Queremos excluirlo como ejemplo representativo de la universidad.
Carol.- Correcto.
John.- ¡No puedo aceptarlo! Lo siento ¡No sé en que estaba pensando! Voy a decirte algo: soy un
maestro. Es mi nombre el que está en juego y yo soy el que enseña en la clase. Tengo un libro
con mi nombre en él y mi hijo verá algún día lo que he escrito. Tengo una responsabilidad (Se
calma) Perdóname... Tengo una responsabilidad conmigo mismo, con mi hijo, con mi profesión...
No he vuelto a mi casa en dos días, ¿sabías eso?
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John.- No, si eso te interesa. Estuve en un hotel, solo, pensando.
John.- ¡Pensando! Y ahora me doy cuenta. Sos una persona peligrosa. ¡Estás equivocada! Y mi
trabajo es decirte que no. Ese es mi trabajo. ¡Eso es! ¡Tenés razón! ¿Quieren prohibir mi libro?
¡Se pueden ir a la mierda? Y que el Comité me haga lo que quiera.
Carol.- Mejor que conteste el teléfono (Pausa) Pienso que debe contestar...
John.- (Contesta el teléfono) Si, si... Bueno, tuve que... ¿Preocupados por mi? No, estoy bien...
Estoy bien, Jerry. Estuve un poco confundido, pero ya lo he resuelto... estoy bien. No se
preocupen por mí... Tuve algunas dudas, pero ya estoy tranquilo y todo fue para bien, aunque me
cueste mi trabajo. Si es así, el trabajo no valía la pena. Decile a Grace que voy para casa. Todo
está bien... ¿Qué?...¿Qué querés decir?... ¡Jerry!... ¿Qué pueden hacer?... ¿No pueden hacer
eso!... ¿Pero cómo?... Ella...ella está aquí conmigo... Jerry, Jerry... no entiendo (Baja el teléfono,
sin colgarlo) ¿Qué significa esto? (Cuelga)
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John.- ¿Qué?
Carol.- Trató de violarme. Yo salía de esta oficina y usted se tiró encima mío. Se lanzó
físicamente sobre mi cuerpo. Mi grupo habló con mi abogado y presentaremos cargos penales.
John.- No.
John.- No.
John.- (Suena el teléfono y atiende) ¿Hola?. Si... Acaba de llamar... No puedo hablar ahora,
cariño. (A ella) ¡Andate!
John.- No te importa. ¡Te vas! (Sigue hablando por teléfono) No puedo hablar ahora, cariño...
No, no, no... Todo se resolverá. (A ella) ¿Qué esperás para irte?
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Carol.- Ya me voy. ¡Y no le diga a su esposa “cariño”.
John.- ¿Qué?
Carol.- Que no le diga”cariño” a su esposa. Ya me escuchó. (Está por irse) Le parece divertido...
John.- (La golpea) ¡Maldita arpía! ¿Pensaste que podrías destruir mi vida después de cómo te
traté? ¿Violarte? (El tiene un brote violento. La insulta y sobre la violencia verbal se superponen
ruidos de la calle, el timbre reiterado del teléfono y otros sonidos como el de un piano, estallidos,
cimbronazos de cosas que se destruyen como en un terremoto. John le arranca la ropa, la besa
con una ferocidad verdaderamente violatoria y cae. Sabe que todo está perdido)
Telón
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