El Nuevo Ejército Modelo
El Nuevo Ejército Modelo
EL MUNDO TRASTORNADO
El ideario popular extremista en la Revolución
inglesa del siglo XVII •
SIGLO
)J((I
~
46 Christopher Hill IV. AGITADORES Y OFICIALES DEL EJERCITO
3
54 Christopher Hill Agitadores y oficiiales del ejército 55
¡>arlamento han sido hechas por .los hombres más humildes»,
2. LOS NIVELADORES EN EL EJERCITO afirmaba el nivelador .William W alwyn. En torno a la misma
época se cuenta que Walwyn decía a «la gente .más pobre e
La historia de los niveladores ha sido narrada muchas veces: indigente» que «es algo inconcebible que uno tenga 10 000 li-
no me propongo repetirla aquí. Lo que quiero poner de relie- bras y otro más meritorio y más útil para la nación no valga
ve es que no deberíamos limitar nuestra atención al movimien- dos peniques» 41 •
to organizado y a sus líderes, sino que deberíamos pensar en En Londres, los niveladores aspiraban a situarse a sí mis-
algo mucho más extendido aunque menos desarrollado. Tene-- mos a la cabeza de «los hombres más humildes ». Con frecuen-
mos que ir utilizando información fragmentada a medida que cia se les critica por su enfoque excesivamente racional de ·1a
la vamos encontrando. Así, en agosto de 1645, un periódico política y por menospreciar la fuerza militar, pero en la pri-
realista criticaba al periódico parlamentario Mercurius Brita- mavera de 1647 establecieron un estrecho contacto con los agi-
nicus porque estaba al lado «de la chusma y la hez del pue- tadores y tenían muchos amigos entre los soldados. En este
blo [ ... ] para hacerla divertirse todas las semanas, despotri- período, por lo menos algunos de ellos pensaban que para ser
cando de todo lo que es noble». El Mercurius Britanicus políticamente eficaces tenían que hacerse con el control d el
pensába que «el ej ército y las humildes multitudes » llegarían ejército. Overton, por ejemplo, dijo, en julio de 1647, que el
«fü.á sqejo~ en ,la teform~ que algunos de nuestros pretendidos ejército es «la única cabeza oficial y visible que le queda al
ministros». Los caballeros eran antipatrióticos : parásitos socia- pueblo como protección y salvación» 42 • «Es claramente evi-
les, que no conocían un trabajo honrado 37 ; «La nobleza y la dente», añadía dos meses más tarde .LHburne, «que no existe
gentry, que se han perpetuado durante muchas generaciones, en estos momentos en Inglaterra más. P?der efectivo que el po-
ahora es tán debilitándose», declaraba en 1645 el astrólogo Wil- der de . la fuerza», siendo una ley justa y m oral ejecutada por
liam Lilly -un barómetro infalible-; «y una clase de gente un escuadrón de caballería una ley ·. tan buena como la . que
inferior [ ... ] está en ascenso» 38 • En agosto de 1647, un foll e, ahora puedo ver dictada por cualquier juez de Inglaterra» 43 •
tista pudo escribir que la nobleza y la gentry habían perdido Durante el verano de 1647 parece que se produjo algún reclu-
no sólo el «poder y el mando que anteriormente tenían sobre tamiento de mercenarios para el ejército entre radicales p olí-
sus arrendatarios», sino también el respeto de todos, «pues ticamente c onvencidos, en especial por parte del capitán nive-
en estos tiempos ningún hombre aprecia al señor del que re- lador William Bray 44 • «Hubo un tercer partido», decía más tar-
cibe las tierras (aunque pague su renta) más que a otro hom- de Cromwell, «apenas imaginado, que hizo todo lo posible por
bre cualquiera o apenas nada» 39 • lograr que el único poder fuera el de las armas». Se refería en
Así, cuando Richard Overton declaraba, en julio de 1647, su especial al mayor White, al que D. M. Wolfe llama «un nive-
confianza en que «tienen que ser las cosas pobres, sencillas y lador inquebrantable» 45 • En 1649, Walwyn fue acusado de ha-
humildes de esta tierra las que confundan a los poderosos y ber dicho que «un puñado de almas diligentes y valientes pue-
a los fuertes», estaba inspirándose en la tradición foxiana que den trastornar el mundo», aunque él lo negó 46 •
habían asumido los predicadores puritanos, contemplando a White, agitador del propio regimiento de Fairfax, fue expul-
las clases bajas como los más destacados soldados de Cristo y sado del Consejo del Ejército el 9 de septiembre por mantener
también incitando directamente a los demás soldados del ejér-
cito contra sus oficiales 40 • «Las grandes cosas que ha hecho el 41 Walwins Wiles, 1649, en H. y D., pp. 300 y 302. Walwyn dijo que las
patrañas urdidas contra él fueron recogidas en 1646 (Walwyn just defen-
ce, 1649, en ibid., p. 353).
31 Mercurius Anti-Britanicus, 3, agosto de 1645; Mercurius Britanicus,
42 Wolfe, p•. 184.
17, 42, 63 y 130, 16.45. Debo estas referencias a la tesis inédita del señor 43 Two letters writ by Lieut-Col. John Lilburne .. . to Col. Henry Mar-
Jan McCalman, «A study of the writings of Marchamont Nedham», 1620- ten, 1647, p. 6.
1678, Journalist and Medica/ Writer. 44 John Naylier, antiguo intendente del capitán Bray, The newmarket
38 W. Lilly, The starry m essenger, 1645, p. 23; véase An astrological Colonel, 1649, pp. 4-11; Papers from the Armie, octubre de 1647.
prediction, 1648, p. 17. 45 W. C. Abbott, Writings and speeches of Oliver Cromwell, Yale UP,
39 [B.?] Nicholson, The lawyers bane, 1647, p. S. 1937-47, I, p. 507; Wolfe, p. 46.
40 Véase supra, p. 26. 46 H. y D., pp. 301 y 384.
56 Christopher. Iiil[
Agitadores y Ofioiales del ejércUo 57
! que no existía «en estos momentos más autoridad visible en
el reino que el poder y la fuerza de las armas ». Difícilmente la ·dictadura militar en beneficio de la democracia: el posterior
podía ser ésta una opinión meramente personal: era compar- repttdio de la violencia militar por parte de los niveladores
tida por el capitán Bray. Rainborough, al que Gardiner descri- fue consecuencia de su aversión hacia los propósitos para los
bió corno el principal portavoz entre los oficiales de este tercer que la misma fue utilizada. Pero ya durante •lós debates de Put-
partido, también expresó en el Consejo del Ejército su temor ney los agitador~s habían perdido la iniciativa que tan glorio-
de que pudiera ser «echado a puntapiés» del mismo 47 • White s~mente 1;Uª?tuv1eron desde marzo a agosto. Los agitadores de ·
no llegó a la conclusión de que cualquier acto de fuerza estaría cmco re~1m1entos de caballería fueron revocados por sus elec-
por consiguiente justificado, doctrina mantenida por el más tores baJo la sospecha de haber sido sobornados por sus ofi-
tosco Hugh Peter, que escandalizó grandemente a Lilburne 48 • ciales y reemplazados por nuevos representantes. Estos nuevos
White expuso, detalladamente sus puntos ele vista a Fairfax agitadores fueron los que presentaron al Consejo del Ejército
en 1647 y nuevamente un año más tarde. «Habiendo sido ven- el Acuerdo del Pueblo. ·
ddos el rey y su partido por la fuerza ele las armas», escribía . No conocemos la historia completa de los debates que tu-
Whité, <<treo que las armas pueden, con justicia, arrancarle el vieron lugar en el Consejo del Ejército. Durante algún tiempo
pod~r y depositarlo en su fuente original justo por debajo de pareció haberse llegado al acuerdo de .celebrar una reunión
Dios: elpuebl.q ..» Soste.nía ~ue todas las leyes promulgadas. des- general, en la que· los agitadores intentarían que el Acuerdo
dé la conquista de. los normandos que fueran contrarias a la d~Y P:1eblo fuera aceptado por todo el ejército. El acuerdo ha- ¡
equidad deberíarF ser abolidas, y decía a Fairfax que su auto- bia sido enmendado de manera que incluía una sustancial ex- i
ridad se derivaba no>tanto ' del Parlamento como de los Com- tensi6n de los derechos políticos a todos los soldados y a todo
promisos Solemnes del ejército. No ponía reparos a Carlos I el mundo, con la excepción de los sirvientes y los mendigos.
como persona, sino a su función real. Williarn Erbery llegó in.. !11 estado _de naturaleza se daría por terminado y la nación i
cluso más lejos, y en enero de 1649 sugirió que la autoridad mglesa sena restablecida como nación democrática. Pero Crom- i
del ejército era tan legítima corno pudiera serlo la de «cual- well e lreton efectuaron un contraataque perfectamente ero,, '
quier otro representante que sucediese al rey». Los niveladores nometrado. Los agitadores veteranos repudiaron el nuevo pro-
pensaban que el Estado había resultado destruido en el curso grama 50 : de un modo u otro, los generales afirmaron de nuevo
de la guerra civil; hasta que no fuera legítimamente restable• su autoridad. El 8 de noviembre, los agitadores fueron obliga-
cido existía un estado de naturaleza en el que las armas eran dos ~ volver a sus regimientos, el Consejo del Ejército fue sus- ,
la única autoridad subsistente. Pero la fuerza militar sólo po- pendido durante quince días y la reunión general fue reem- !
día ser justamente usada para entregar de nuevo el poder al plazada por tres asambleas separadas. ;
pueblo. Este era el propósito del Acuerdo del Pueblo (Agree- Pero ahora el modelo de junio había sido trastocado de ma- :
men of the People), el nuevo contrato social de los niveladores ?~r~ a_larmante. Entonces los soldados estaban unidos y tenían '
para restablecer el Estado que fue presentado al Consejo del m~c~ativa: lo_s agita.dores se habían apoderado del rey y los
Ejército en octubre de 1647 49 • oficiales habian temdo que aceptar .Ja situación en la reunión
El Acuerdo del Pueblo fue discutido en Putney, en los días general de Newmarket como unico medio de mantener la uni-
que siguieron al 28 de octubre, por oficiales y soldados. No dad del ejército. Ahora los soldados estaban ya divididos y ha-
hay necesidad de hacer otra cosa que remitir al lector a estos bí:an perdido la iniciativa cuando llegó la frustrante noticia de
debates fundamentales sobre la teoría de la democracia. Si los q_~e Carlos. ,I ~e había esc~pado el 11 de noviembre de la pri-
agitadores hubieran conseguido hacerse con el control del ejér- si<;>n ~el e1ercito. Los radicales habían estado discutiendo sin
cito, habría surgido, con toda certeza, una teoría niveladora de ef1c_acia_ alguna el mai:-tenimiento del rey en prisión durante
algun tle°:po, y es p~s1ble que, ?e manera deliberada, los gran-
47 Gardiner, ob. cit., III, p. 363 y 370; Woodhouse, p. 15. Sobre Bray des del remo favorecieran la hmda de Carlos 51 • Se vislumbraba
véanse infra, pp. 58-00.
48 The grand plea of Lieute.nant-Colonel John Lilburne, 1647, p. 19 .
50 Woodhouse, pp. 452-55; Brailsford ob. cit., pp. 288-89; Papers from
• 49 White, The copy of a letter, pp. 7 y 11-2; Gardiner, ob. cit .. 1v', pá-
ginas 302-3; Woodhouse, p. 174. the armie, octubre de 1647. '
51 Gardiner, ob. cit., IV, pp. 16-7.
58 Christopher Hill Agitadores y oficiales del ejército 59
la amenaza de una nueva guerra civil : la unidad del ejército ¿No clamaron muchos regimientos en Ware por el rey<y por
tenía que ser restaurada, pero ahora esto significaba la sumi- sir Thomas?») Las declaraciones de los nuevos agitadores los
sión de los radicales a los generales. Se celebraron las tres muestran claramente a la defensiva 56•
reuniones separadas en lugar de la reunión única en la que El Consejo General del Ejército se reunió intermitentemen-
habían puesto todas sus esperanzas los agitadores. Se hicieron te a lo largo de las seis semanas siguientes a la asamblea de
promesas de pagar los atrasos de las soldadas, así como vagas Ware, pero había perdido su objeto, fue dominado por los gran-
declaraciones sobre las reformas políticas. Fairfax amenazó con des del reino y desapareció a comienzos del nuevo año. En
dimitir si no se aceptaba esto. «Os habéis atiborrado dema- febrero y septiembre de 1648 hubo diversos motines capitanea-
siado tiempo con papeles», se lamentaban los agitadores; «po- dos por los primeros agitadores . En abril, el regimiento de
déis nombrar nuevos oficiales», afirmaba el nivelador Wild- Rich nombró a nuevos agitadores, que exigieron el Acuerdo del
man 52. Pero en las circunstancias políticas reinantes no era po- Pueblo: fueron enérgicamente dispersados por sus oficiales .
sible más que la renuncia. Hubo una corta escaramuza cuando Maniobrando con prudencia, los generales conservaron el con-
dos regimientos . intentaron, desobedeciendo órdenes, asistir a trol antes de la segunda guerra civil y en el curso de la misma.
la. .J>dmera r~unión parcial. que se celebró en Corkbush Field, En el verano de 1648, Henry Marten y el teniente coronel nive- ··
cer.c;a. de\i\Ta.r~; más
eL o~icia.t de •. alta graduacióp al. que se le lador William Eyres reclutaron un regimiento de voluntarios
permitió. quedarse fue . el capitán Ilray. «Nohabfa llláS autod- de caballería «para la liber tad del pueblo frente a todos los ti-
dad visible en .el reino que e l general», se .comentó que había ranos, cualesquiera que sean». «Los campesinos de Berkshire.»
dicho Bray; . «y. el general no era infalible» 53 • Pero la disciplina y de otros condados, «los hombres más bajos y viles», se apre-
fue rápidamente asegurada y en lugar de que el Acuerdo del suraron a alistarse: esperaban «nivelar a todas las clases de
Pueblo fuera leído delante de cada regimiento, el soldado Ri- gente, desde las más a ltas a las más bajas». Pero una vez ga-
chard Arnold fue fusilado delante del suyo. Dos días más tarde, nada la segunda guerra civil, esta fuerza privada fue incorpo-
en otra reunión parcial, celebrada cerca de Kingston, de forma rada al ejército y neutralizada 57 •
no demasiado sorprendente, los regimientos expresaron «una En la crisis política que s iguió a la segunda guerra civil y
pronta obediencia y sumisión». Bray fue arrestado, junto con que condujo a la purga de Pride y a la ejecución del rey, Ire-
los tenientes coroneles William Eyres, William Everard, William ton utilizó las peticiones de los soldados rasos para conseguir ,
Thompson y otros 54 • su s propios fines políticos; los grandes del reino explotaron
Así terminó el intento de los niveladores de hacerse con el desdeñosamente a los niveladores, «de los cuales no hay nada
control del ejército. Contemplándolo retrospectivamente, resul- que temer», como declaró Cromwell 58 , y luego les dieron de
ta claro que la revocación y sustitución de los agitadores de lado. Se aceptaron algunas de las reformas recomendadas por
los cinco regimientos de caballería -aparentemente realizados los niveladores - república, abolición de la Cámara de los Lo-
por consejo de Lilburne 55- se llevó a cabo de manera mucho res-, pero ninguna de las de contenido democrático, que eran
más rápida de lo que los soldados rasos estaban preparados las únicas que, desde el punto de vista de los niveladores, po-
para secundar. La mayoría estaban preocupados por las sol- dían legitimar la intervención militar en la política. Los líderes
dadas y la inmunidad, y entre ellos no eran desconocidos los niveladores fueron arrestados, los regimientos radicales fueron
sentimientos realistas. («¿Quién ignora que las fuerzas pagadas arrastrados a una rebelión sin posibilidad de éxito, que fue
estarán detrás del rey cuando éste vuelva a calentar su trono? aplastada en Burford en mayo de 1640. Así se puso fin a la
democracia en el ejército y, a efectos prácticos, a los nivela-
dores.
Woodhouse, pp. 442 y 454.
52
R. L., The fustíce of the arm y agaínst evil-doers víndícated, 1649.
53
Whitelocke, ob. cit., p . 280. Véase infra, PP. 59-60, 113, 272-274, para
S4 56 [Wildman], Putney projects, 1647, p . 27; Letter- from the agitators
Eyres, Everard y Thompson. William Thompson, e~ septiembre de 1647, of the five regiments of horse, 28 de octubre de 1647; Letter from the
se vio en apuros a causa de una reyerta tabernaria, pero tal vez esto agitators of the army, 11 de noviembre de 1647; Woodhouse, ob. cit.,
fuera un pretexto para destituirle. Los soldados de su regimiento le página 452.
apoyaron hasta después de la reunión de Ware (R. L., ob . cit., pp. 7-9). 57 Brailsford, ob. cit. . pp. 342-43; Underdown, ob . cit., pp. 26'8 y 298.
55 Lilburne, The juglers discovered, 1 de octubre de 1647. 58 Underdown, ob. cit., pp. 118-19; Abbott, ob. cit., I, p. 698.
60 ChristopherHill Agitadores y oficiales del ejército 61
Subsistieron un mito y una serie de mártires: Richard Ar- blemente John Bunyan 62• Miles de sus seguidores debieron de
nold, fusilado en Corkbush Field; Robert Lockier, fusilado el compartir experiencias similares, lealtades similares y esp eran.
27 de abr il d e 1649, cuyos funerales, celebrados en Londres, zas similares. Estos recuerdos comunes se mantendrían aun
constituyeron una de las mayores manifest acion es p olíticas de cuando el p ortaestandarte J oyce se convirtiera en coronel y
la revolución ; el portaest andarte Thom pson y los cabos Church especulador de tierras y Sexby en conspirador en contacto con
y Perkins, fusilados en Bu rford el 15 de mayo; William Thomp- los realistas.
son, hermano del már tir de Burford, asesinado cerca de Wel- La idea de que el ej ército represent ab a al pu eblo de Ingla-
lingborough tres días después. Bray permaneció en prisión has: ter ra, o, con mayor frecuencia, al p ueblo de Dios en I nglat erra,
, t a 1651. La última vez que se tienen noticias de los agitadores volvió a r esurgir en alguna ocasión 63 ; pero a partir de 1649 esta
es en mayo de 1649, hasta su reapar ición en 1659-60 59 • Hubo idea pasó a expresar las creencias de los milenaristas , no las
también villanos como Cromwell e Ireton; White, que parece de los demócratas. Parl;l estos últimos, la derrota política fu e
haber desempeñado un traicionero papel en las n egociaciones total e irreversible. «El motivo de la r eciente guerra en tre el
de Burford, y «Judas Denne», uno de los líderes de los regi- rey y vosotros [el Parlamento] fue la p ugna por ver quién
mientos r eb eldes,. que salvó su vida envileciéndose y pronun- ejercería el supremo poder sobre nosotros, si él o vosotros»,
ciando un sermón de arrepentimiento ante sus compañeros declaraba una petición niveladora una sem ana después de la
que se , encontraban presos emJa iglesia de Burford. Lo en con- reunión de Ware; «por consiguiente, resulta vano esp era r un
traremos de nuevo como -ministro b aptist a. tratado de paz entre n osotros hasta que esta cu estión est é cla-
El mito fue el del ejército deL pueblo, que se h abía com- ra y justamente determinada, por que no puede existir libertad
p rometido a no licenciarse ni separarse hasta qu e se hubieran en una nación en la que el poder legislativo no resida única-
conseguido su s obj etivos democráticos, traicioneramente ven- mente en el pueblo o en sus representantes ». «¿Acaso toda la
cido por generales maquiavélicos que lo consideraban como controver sia no reside sino en deter minar de quién serán es-
una simple máquina militar profesional y lo u tilizab an como clavos los p obres?», preguntaba el folleto de los niveladores
instrumento de su s obj etivos y ambiciones egoístas . Y al t rai- The mournfull cries of many thousand p oore tradesmen en en e-
cionar al pueblo, los generales habían traicion ado también a ro de 1648 64 • El experimento de una política democráticl:l ha-
Dios. El antiguo capellán del ejército John Saltmarsh escribía bía sido realizado e n el más favorable de los foros posibles, el
el 28 de octubre de 1647: «No habéis cumplido con el pueblo ejército, esa muestra de hombres de buena voluntad y p olíti-
en las cosas que justamente esperaba éste de vosotros [ ... ] La came nte conscientes, e incluso allí había fracasado. El mito
prudencia terrenal os ha embaucado y seducido» 60 • Unas pocas dice que había fracasado no porque las ideas fueran equivoca-
semanas después se levantó de su lecho de muerte y cabalgó das, sino porque los generales eran demasiado malvados, los
desde Ilford al cuartel general del ejército en Windsor, en lo dirigentes radicales demasiado confiados y las masas de aque-
más crudo del invierno, para decirle a Fairfax (con el sombrero llos a quienes éstos aspiraban a dirigir estaban demasiado poco
puesto) que «el Señor ahora les había abandonado y no pros- impresionadas por la importancia de lo que estaba en juego. El
perarían, porque ellos le habían abandonado a El, su principio pecado, en lenguaj e del siglo XVII, era demasiado poderoso.
'. primero» 61 • Un gran número de los personajes que figuran en . Este es el panorama esencial que hemos de tener presente
i este libro hicieron su aprendizaje en el Nuevo Ej ército Modelo: cuando consideremos los posteriores intentos de conseguir ob-
William Dell, William Erbery, John Webster, Henry Pinnell, jetivos políticos democráticos (los cavadores, mediante una in-
Thomas Collier, como capellanes del ejército; John Spittlehou- filtración pacífica, mediante pactos, mediante súplicas a Oliver
. se, hombre de la Quinta Monarquía; Everard, cavador; Baut- Cromwell; los hombres de la Quinta Monarquía, mediante la
humley, Clarkson, Coppe y Salman, ranters; James Nayler y
William Deusbury y muchos otros cuáqueros, entre ellos proba- 62 Firth, Essays historical and literary, p. 130.
63 T. Collier, A vindication of the army remonstrance, sin fecha, ¿1649?,
S9[Anón.J, A modest narrative of intelligence, 5-12 de mayo de 1649. sig. A 2, p. 26; W. Erbery, «The Lord of Hosts : or, God guarding the
Sobre los años 1959-60, véase infra, pp. 334-335. Camp of the Saints», 1653, en The testimony of William Erbery, 1658,
60 Woodhouse, p. 438. páginas 25-42.
61 Rushworth, ob. cit., VI, pp. 944-45. 64 Wolfe, pp. 237 y 276.
62 C:hristopher Hill V. EL NORTE Y EL OESTE
intervención directa de Jesús en Ia política inglesa para con-
seguir los efectos que los métodos políticos democráticos no
habían logrado alcanzar; los seekers y los ranters, menos di-
rectamente políticos pero más profundamente interesados,
como los cuáqueros, en el problema del «pecado» y de cómo
escapar de su capacidad de impregnarlo todo). Lo que sorpren-
de a los historiadores es la cantidad de objetivos políticos que
estos grupos t ienen en común : abolición de los diezmos y de
la Iglesia estatal, reforma de las leyes y del sistema educativo,
rechazo de las diferencias de clase. Difieren profundamente en ¡Oh, tú, norte de Inglaterra, de quien se dice que eres desola-
los medios que propugnaban para conseguir estos fines comu- do e inhóspito y al que se considera como la menor de las
naciones, cuando sin embargo de ti brotó la rama y surgió
nes mientras se agitaban en los estrechos límites de su socie- la estrella que da luz a toda la · región circundante!
dad, de los cuales, e n última instancia, no existía escape al-
guno. El «pecado» es el reflejo, en las mentes de los hombres, E DWARD BuRROUGH, «To the Camp Qf the Lord in England»
de las realidades de su sociedad. (1655), en The memorable works of a son of thunder and
e Los radicales detején;;ito tu.v ieron un gran acierto. Éste consolation (1672), p . 66.
acierto se expresa en las palabras. de s u enemigo, Clement
Walker:
l. LOS OSCUROS RINCONES DEL PAIS
Han divulgado todos los misterios y secretos del gobierno [ ... J en-
tre el vulgo (como perlas entre los cerdos) y han enseñado a sol- La conocida división de la guerra. civil entre el norte y el !
dados y pueblo a examinarse a sí mismos de manera tan profunda oeste realistas y el sur y eI este parlamentarios es también
como para desentrañar todas las formas de gobierno, hasta llegar una división entre el norte y el oeste relativamente at rasados
a los primeros principios de la naturaleza [ ... ] Con lo cual han y el sur y el este económicamente avanzados. El norte y el oes-
hecho al pueblo tan curioso y tan arrogante que nunca encontrará te fueron considerados por los parlamentarios como los «oscu~
la humildad suficiente para someterse a un poder civil 65_ ros rincones del país », en los que la predicación era totalmente
insuficiente, a pesar de los esfuerzos de muchos puritanos
por subvencionarla 1• En 1641, Lord Brooke hacía notar que
«casi [no existían] ministros en algunos condados como Cum-
berland, Westmorland, Northumberland y especialmente Ga-
les» 2• Dieciocho años después, Baxter decía que «en Inglate-
rra, y aún más tarde en Gales, Cornualles, Irlanda y las High-
lands, las multitudes apenas son capaces de razonar acerca de
las cosas comunes». Y se preguntaba: «¿Son estas regiones
dignas de poseer el poder soberano, el gobierno de la nación?» 3•
Sin embargo, una de las paradojas de este período es que,
entre los grupos sectarios más radicales, los cuáqueros proce-
1 Véase mi «•P uritans and 'the dark corners of the land'», TRHS,
1963, pp. 77-1102; «Propagating the Cospel», en Historical essays, 1600-1750,
H. E. Bell y R. L. Ollard, comps., 1963, pp. 35-59; S. and P., pp. 186-89
y 202.
2 Lord Brooke, «A discourse opening the nature of that episcopacie
which is exercised in England», 1641, en Haller, Tracts on liberty, II, pá,
gina 151.
65 Walker, History of independency, I, p. 140. 3 Baxter, The holy commonwealth. p. 90.